La exsecretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, sostuvo que el mundo atraviesa una transición profunda del orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial, y que la inteligencia artificial (IA) representa la mayor disrupción tecnológica de esa reconfiguración. Rice habló ante ejecutivos del sector financiero durante el evento Insite 2026, organizado por BNY, donde analizó el nuevo mapa geopolítico, los riesgos que enfrenta Occidente frente al avance tecnológico de China y el desafío que plantea la IA para la educación y el liderazgo institucional.
«Durante casi 80 años, tuvimos un sistema que avanzó progresivamente hacia una economía internacional que no era de suma cero. Mi crecimiento no venía a expensas del tuyo», afirmó Rice. Ese sistema, sostuvo, se está desmoronando, impulsado en parte por la incapacidad de absorber a China como un actor cooperativo dentro del orden global.
Rice señaló que Xi Jinping planteó en 2015 que China superaría a Estados Unidos en tecnologías de frontera como la IA, y que desde entonces el país asiático se ha comportado más como un desafiante del sistema que como un participante de él. A eso se suma una reacción interna en Estados Unidos contra 80 años de globalización, con amplios sectores de la población que no se beneficiaron del modelo y que hoy impulsan el llamado a traer la manufactura de vuelta. «Hay una recalibración en curso, y estamos en algún punto intermedio de esa recalibración», señaló.
Sobre la inteligencia artificial, Rice fue directa: es una carrera de dos contendientes, y quiere que la gane una democracia. Su argumento no es solo tecnológico sino político. Nunca se podrán predecir todos los problemas que traerá la IA ni todo su poder, advirtió, por lo que es preferible que el desarrollo ocurra en una sociedad abierta, con periodismo de investigación y controles institucionales. Sobre China, fue categórica: lo manejará de manera muy diferente a como lo haría una democracia, tal como ocurrió con el Covid, ocultando los problemas y mintiendo al respecto.
La exfuncionaria reconoció que Estados Unidos lleva ventaja en la innovación de punta, en parte gracias a las restricciones de exportación de chips avanzados hacia China. Pero advirtió: «Cometemos un error si creemos que todo lo que hace China es simple copia». Como ejemplo citó el caso de DeepSeek, el modelo de IA chino que sacudió al sector a principios de 2025. Todos los expertos en seguridad nacional quedaron atónitos, dijo, pero ningún científico especializado en IA se sorprendió, porque «estaban leyendo los artículos académicos». Rice subrayó además que ninguno de los científicos de esa empresa estudió fuera de China, lo que revela la solidez de su ecosistema de investigación propio.
Identificó dos áreas donde China aventaja a Estados Unidos: la velocidad de adopción de la IA y la difusión global de sus modelos de bajo costo y código abierto, que se expanden por el mundo en mayor medida que los modelos estadounidenses. Frente a ese panorama, Rice llamó a mantener el ecosistema de innovación de Estados Unidos y abogó por una regulación mínima. Propuso un esquema de alineación de intereses entre los grandes proveedores de infraestructura, los desarrolladores de modelos de frontera y el gobierno federal, con el objetivo de evitar lo que describió como «un 11 de septiembre de la IA», sin frenar la innovación.
El debate sobre la IA también llegó a las aulas. Rice, profesora en la Universidad de Stanford, planteó que los estudiantes deben aprender a usar los agentes de IA con criterio: como asistentes del pensamiento crítico, no como sustitutos de él. Si el agente hace todo el trabajo, el cerebro deja de ejercitarse, alertó. Citó un artículo reciente que documenta cómo el acceso instantáneo a la información reduce el ejercicio del pensamiento analítico: donde antes alguien intentaba recordar la fecha de la Guerra de Crimea, ahora simplemente hace una búsqueda. Rice señaló que este fenómeno obligará a replantear los métodos pedagógicos y la forma en que las organizaciones entrenan a sus empleados.
Rice también alertó sobre una tendencia preocupante en el plano doméstico: los estadounidenses son más escépticos frente a la IA que cualquier otra población del mundo desarrollado. Atribuyó ese escepticismo al relato predominante de que la tecnología destruirá empleos, disparará el consumo energético y amenazará a las personas. «Con ese relato sobre la IA, ¿sorprende que la gente esté nerviosa ante una tecnología tan poderosa?», preguntó. Para ilustrar el punto, contó la historia de la hija de 11 años de un amigo, que era notablemente educada con su chatbot. Cuando su padre le señaló que era solo un programa, la niña respondió: «Cuando vengan por nosotros, yo estaré en la lista de personas con las que ha sido bueno.»
Al finalizar su exposición, Rice describió la IA, la robótica, la biología sintética y la exploración espacial como «tecnologías de civilización». Si las generaciones futuras pueden mirar atrás y decir que las manejaron con sabiduría, dada la potencia de esas tecnologías, habrán respondido al mayor desafío de su tiempo, planteó. La exfuncionaria de EEUU advirtió, además, que la respuesta no pasa por despedir trabajadores y reemplazarlos con agentes, sino por explorar combinaciones que permitan mayor productividad con el mismo número de personas, potenciadas por herramientas de IA.




Por Beatriz Zúñiga