Los republicanos perderían el control del Senado en las elecciones de medio término de Estados Unidos del 3 de noviembre de 2026. Así lo anticipó Ahmed Riesgo, director de inversiones (CIO) de Insigneo, durante el webinar «Brasil y EE.UU.: dos decisiones, un mismo mercado», organizado por el Grupo Cohen y moderado por su presidenta y CEO, Anna Cohen. Riesgo atribuyó ese escenario a la impopularidad de Donald Trump, el impacto inflacionario de los aranceles y el rechazo a la guerra con Irán. Para el ejecutivo, la sorpresa no sería la derrota oficialista, sino que los republicanos lograran retener la cámara alta.
Según Riesgo, estados republicanos que hace seis meses parecían seguros —Iowa y Texas, entre otros— son ahora contiendas abiertas. Riesgo destacó el caso de Texas, donde el demócrata James Talarico podría vencer a Ken Paxton. «Que Texas vote azul demócrata tiene muy pocos precedentes en la historia», apuntó Cohen. Riesgo matizó que el fenómeno no responde a un giro ideológico, sino a un castigo directo al presidente por la suba de precios. «Se ve en las encuestas. Lo van a crucificar por la guerra y lo están crucificando», afirmó.
La analista argentina subrayó la convergencia de factores que golpean al electorado: «Tenés una trifecta de impactos negativos: el surtidor y el consumo, la suba de la tasa y el costo de endeudarse, y toda la cuestión social, que en Estados Unidos sigue con tendencias polarizadas». Riesgo coincidió: el termómetro político del estadounidense promedio es el precio de la gasolina, y cuando sube, el gobierno paga el costo en las urnas.
La guerra con Irán
Riesgo destacó el bajo respaldo a la intervención en Irán. Una encuesta de Pew Research Center realizada del 16 al 22 de marzo de 2026 encontró que el 59% de los adultos estadounidenses consideraba equivocada la decisión inicial de usar la fuerza militar y el 38% la consideraba correcta. Sin embargo, el ejecutivo advirtió que sería prematuro juzgar sus consecuencias de largo plazo. «Hay señales de que puede tener beneficios positivos a largo plazo, tanto para Estados Unidos como para la región, que hoy no se ven», agregó.
Según Riesgo, la combinación del conflicto bélico y los aranceles comerciales presiona los costos de energía e insumos y su eventual traslado al consumidor profundizaría el malestar en los hogares de menores ingresos. Cohen anotó que los estadounidenses de mayor patrimonio están parcialmente protegidos: «El consumo no se redujo. Probablemente los ahorros sí, no se están sobreendeudando, pero hay alguna especie de fricción respecto de la inflación».
El CIO de Insigneo, a su vez, valoró el impulso de la administración Trump a la inteligencia artificial. En su estimación, la nueva tecnología eleva el crecimiento potencial de la economía desde una referencia de 1,8% a casi 3%. Se trata de una estimación del ejecutivo, no de un dato observado ni de un consenso oficial. «No suena como mucho, de dos a tres, pero un movimiento en el trend level de growth de una economía del tamaño de Estados Unidos es, como dice Trump, ‘huge'», graficó.
El estratega trazó un paralelo con la paradoja de Robert Solow en 1987, sobre la dificultad de ver el efecto de la computación en las estadísticas de productividad. A juicio de Riesgo, la expansión de los márgenes corporativos refleja beneficios de la IA que esos indicadores todavía no capturan. «¿De dónde vino? ¿Vino de que de repente los americanos quieren trabajar más fuerte? No, es lo opuesto. Los americanos cada día quieren trabajar menos», ironizó.
Cohen resumió la tensión con una pregunta directa: «¿Qué pasa si hay un susto con los próximos balances? ¿Dónde va a parar el S&P?». Riesgo respondió que algunas compañías —en particular las expuestas exclusivamente a frontier models de IA— necesitan un crecimiento extraordinario para justificar sus valuaciones, pero la gran mayoría de los sectores descuenta todavía muy pocos beneficios de la nueva tecnología.
Riesgo proyecta el bono a diez años en 4,80% para fin de 2026
Frente a una curva de futuros que proyectaba incrementos de la tasa de referencia en diciembre de 2026 y en marzo y septiembre de 2027, Riesgo consideró sobredimensionado ese ajuste monetario. El especialista remarcó que la Reserva Federal difícilmente cumpla con esa trayectoria y recomendó posicionarse en duración: «Una de las operaciones más fáciles de ganar plata en mi historia ha sido apostar que el banco central no va a hacer lo que te está diciendo que va a hacer», argumentó. En esa línea, situó su objetivo para el bono a diez años en 4,8% para el cierre del año, 16 puntos básicos por debajo del 4,96% que marcó el título de referencia tras la jornada del 22 de octubre.
Durante su presentación trimestral a clientes en la última semana de septiembre, cuando el título del Tesoro a diez años operaba en torno al 5,3%, Insigneo recomendó incrementar la duración en cartera. Si bien Riesgo destacó que el rendimiento de los bonos resulta competitivo frente al de la renta variable —en torno al 5% en ambos casos y con menor volatilidad en los papeles públicos—, descartó una salida de las acciones: «No podés estar afuera», coincidió Cohen, ante un ciclo apuntalado por la expansión de márgenes corporativos.
Hacia el final de la conversación, Riesgo planteó que la relación entre Estados Unidos y Latinoamérica podría ganar peso estratégico en los próximos años. Según su análisis, un menor involucramiento de Washington en Medio Oriente abriría espacio para una mayor atención sobre el hemisferio, con señales como las inversiones estadounidenses en tierras raras en Brasil y el respaldo del Departamento del Tesoro a Argentina. Para el ejecutivo, esa dinámica excede a la administración de Donald Trump y responde a un cambio más amplio en la posición internacional de Estados Unidos: “El poder absoluto nunca ha sido más grande, pero su peso relativo sí cayó”, sostuvo.
Sobre la relación con China, Riesgo la comparó con una nueva Guerra Fría en la que habrá ciclos de distensión y tensión, pero sin ruptura. «Los dos lados se necesitan mucho más de lo que saben. Quieren un divorcio económico, pero tienen demasiados hijos y demasiadas propiedades juntas», graficó.


Por Beatriz Zúñiga
Por Carlos Ruiz de Antequera