Una gestora puede contar con una estrategia de inversión consolidada y un buen historial de resultados, pero encontrar dificultades cuando decide ampliar su alcance internacional. En muchos casos, el obstáculo no está en el portafolio ni en las decisiones de inversión, sino en el vehículo o estructura utilizada para escalar la estrategia.
La estructura elegida puede facilitar el acceso a determinados custodios y plataformas o, por el contrario, limitar las posibilidades de crecimiento. Para los gestores que buscan llegar a nuevos canales, esta es una cuestión que conviene resolver antes de iniciar su expansión.
Cuando una estrategia necesita llegar más lejos
Pensemos en una gestora que administra una cartera a través de una cuenta de corretaje y quiere ofrecer acceso a esa misma estrategia a inversores internacionales.
Aunque disponga de un historial de resultados y una metodología de gestión definida, puede encontrarse con que los custodios utilizados por sus potenciales inversores no permiten acceder directamente a la estructura existente.
Replicar la cartera en distintas cuentas sería una alternativa, pero también supondría gestionar más procesos, coordinar diferentes intermediarios y asumir costes adicionales. Otra opción sería estructurar la estrategia mediante un vehículo que pueda mantenerse y liquidarse a través de los sistemas utilizados por esos inversores.
No solo se trata de contar con una estrategia de inversión ganadora, sino de encontrar una estructura que facilite el acceso a ella.
Esta situación es especialmente relevante en Latinoamérica y US Offshore, donde las inversiones internacionales suelen involucrar a diferentes custodios, plataformas y entidades financieras, cada uno con sus propios requisitos operativos.
El vehículo de inversión como decisión estratégica
Al seleccionar un vehículo de inversión, los aspectos legales, regulatorios y fiscales suelen ocupar buena parte del análisis. Pero hay otras cuestiones que pueden resultar determinantes, especialmente cuando el gestor busca ampliar su alcance internacional.
Una de ellas es la identificación del instrumento. Contar con un código ISIN permite que un título sea reconocido de forma estandarizada en los sistemas financieros. También importa su compatibilidad con los mecanismos de custodia y liquidación utilizados por los intermediarios, así como la disponibilidad de información para su valoración y seguimiento.
Ahora bien, tener un ISIN o poder liquidar un instrumento a través de un sistema internacional no significa que esté automáticamente disponible para cualquier inversor. Su acceso dependerá de las condiciones de cada intermediario y de la normativa aplicable en las jurisdicciones correspondientes.
Por eso, la elección del vehículo debe considerar no solo los activos que integran la cartera, sino también quiénes serán sus potenciales inversores, dónde operan y a través de qué canales acceden a sus inversiones.
Securitización: una alternativa para ampliar el alcance de las estrategias
La securitización de activos ofrece una alternativa para los gestores que necesitan adaptar la estructura de sus inversiones a nuevos canales de acceso. Mediante este mecanismo, determinadas carteras se reempaquetan en vehículos de inversión respaldados por los activos subyacentes.
Una de sus aplicaciones es la emisión de ETPs con identificador ISIN, que, según las condiciones de cada emisión, pueden integrarse en sistemas internacionales de custodia y liquidación como Euroclear o Clearstream.
Volvamos al ejemplo de la gestora que administra su estrategia desde una cuenta de corretaje. En lugar de replicar la cartera en distintas cuentas, podría evaluar su reempaquetamiento en un ETP. De esta forma, los inversores elegibles podrían obtener exposición a la estrategia mediante un instrumento financiero, siempre que sus intermediarios permitan operar con él.
Este enfoque puede facilitar el acceso a una estrategia existente sin necesidad de modificar su política de inversión, al tiempo que permite centralizar determinados procesos administrativos y operativos.
FlexFunds trabaja precisamente en este ámbito, mediante la creación y coordinación de vehículos de inversión a través de la securitización de activos. Sus soluciones permiten a los gestores reempaquetar sus estrategias en ETPs e integrarlas con determinados custodios y plataformas internacionales. La compañía coordina los procesos relacionados con la emisión y administración de los vehículos, mientras el gestor mantiene el foco en sus decisiones de inversión.
¿Qué debe evaluar un gestor antes de internacionalizar su estrategia?
La elección del vehículo no debería basarse únicamente en los costes de constitución o los plazos de lanzamiento. También es necesario considerar cómo funcionará la estructura a medida que la estrategia amplíe su alcance internacional.
Antes de tomar una decisión, conviene plantearse tres preguntas:
¿Es compatible con los custodios e intermediarios a los que se pretende acceder?
No basta con que el instrumento cuente con un identificador internacional. Es necesario comprobar que puede incorporarse a los sistemas de custodia y liquidación utilizados por los intermediarios objetivo y que cumple sus requisitos operativos.
¿Responde a las necesidades de valoración, administración y reporting?
Los mecanismos de valoración, la disponibilidad de información periódica y la coordinación entre proveedores son aspectos fundamentales para mantener una operativa consistente y transparente.
¿Puede acompañar el crecimiento de la estrategia?
Una estructura adecuada para una cartera y un número limitado de inversores puede resultar menos eficiente a medida que aumentan los mercados, las emisiones o las necesidades operativas. Por ello, conviene evaluar los costes recurrentes y la capacidad de la estructura para asumir ese crecimiento.
La elección del vehículo debe responder tanto a las necesidades actuales del gestor como a sus objetivos de expansión.
Una decisión que conviene anticipar
La internacionalización de una estrategia de inversión exige identificar oportunidades, conocer las particularidades de cada mercado y establecer relaciones con los intermediarios adecuados. Pero también requiere comprobar que el vehículo elegido responde a las necesidades operativas de esos canales.
Dejar esta decisión para una etapa avanzada del proceso puede obligar a revisar estructuras, asumir costes adicionales o retrasar el acceso a determinados mercados.
Una estrategia de inversión puede tener potencial para crecer internacionalmente, pero la estructura utilizada para implementarla puede determinar hasta dónde es posible llevarla.
La guía de FlexFunds «Internacionalización de estrategias de inversión mediante securitización de activos» analiza las principales barreras para la expansión internacional y las alternativas de estructuración que pueden ayudar a los gestores a ampliar el alcance de sus estrategias.



