Durante los últimos años, hablar de hedge funds en España parecía casi un ejercicio de nostalgia. Después de 2008, muchos inversores dejaron de mirarlos. Las comisiones, la complejidad, la falta de liquidez, la percepción de mayor riesgo operativo y, en algunos casos, resultados decepcionantes hicieron que buena parte de la industria girase hacia otros activos. El nuevo mantra pasó a ser private markets.
Pero quizá estamos entrando en un momento en el que merece la pena volver a mirar a los hedge funds. Con las bolsas en niveles históricamente elevados, y con unos bonos que en determinados episodios recientes no han cumplido siempre el papel de refugio que tradicionalmente les atribuíamos, la pregunta vuelve a ser relevante: ¿dónde encontrar fuentes de retorno realmente diferentes a las de una cartera tradicional de acciones y bonos?
Y aquí los hedge funds tienen algo que los mercados privados no siempre pueden ofrecer: la posibilidad de buscar descorrelación, no simplemente iliquidez.
Conviene hacer una precisión importante. No todos los hedge funds diversifican el riesgo de una cartera 60/40. Una estrategia long/short equity puede seguir teniendo una exposición considerable a la renta variable. Un fondo de crédito L/S puede estar muy condicionado por el ciclo de crédito. Un macro puede asumir riesgos que, en determinados momentos, se comporten de forma similar a los activos tradicionales.
Pero existen gestores y estrategias —market neutral, relative value, systematic macro, statistical arbitrage, entre otras— cuya fuente de retorno puede ser sustancialmente diferente de simplemente estar largo de bolsa, de duración o de riesgo de crédito.
Y eso, bien seleccionado, tiene un enorme valor. De hecho, creo que hemos cometido un pequeño error conceptual en la conversación sobre diversificación de los últimos años. Hemos confundido en ocasiones “no ver el precio” con “no tener riesgo”.
Una parte importante de la diversificación que ofrecen los mercados privados procede de que sus activos no se valoran diariamente a mercado. Una compañía de private equity puede no experimentar, sobre el papel, la volatilidad que tendría una compañía cotizada equivalente. Pero que una inversión no tenga mark-to-market diario no significa necesariamente que su riesgo económico haya desaparecido.
Un buen hedge fund juega en otra liga: no pretende esconder la volatilidad; pretende generar retorno de una fuente distinta. Y ahí está, en mi opinión, la verdadera oportunidad.
Si en España vuelve a crecer el interés por los hedge funds offshore —ya sea directamente o a través de vehículos españoles que faciliten su acceso— también volverá a cobrar importancia algo que durante años quedó en segundo plano: la capacidad de entender y seleccionar gestores más allá de sus rentabilidades históricas.
Y eso requiere experiencia, criterio y recursos de análisis.
En definitiva, no creo que los hedge funds necesiten volver a ser mainstream. Simplemente, creo que necesitan volver a ser entendidos.
Tribuna de Ion Zulueta, director de Análisis de iCapital



Por Beatriz Zúñiga