Europa vive una ola de inquietud social. Las imágenes de huelgas y protestas en las calles de Francia, Bélgica, Reino Unido, Italia y también España. Lo más interesante de nuestro país es que estas imágenes han tomado mayor peso desde el anuncio de adelanto electoral para el próximo 29 de noviembre. Para los expertos, el diagnóstico de partida es claro: España no ha aprobado un nuevo presupuesto desde 2023, y los proyectos de ley siguen fracasando votación a votación. Al convocar elecciones para el 29 de noviembre, el presidente Pedro Sánchez ha dado a España la oportunidad de poner fin al bloqueo en el Parlamento.
Ahora bien, en términos de inversión, ¿qué impacto puede llegar a tener el adelanto electoral en la deuda española? En opinión de Martin Wolburg, economista senior en Generali Investments, los bonos del Estado español se mantuvieron en general estables. Sin embargo, considera que parte del riesgo político ya estaba descontado por el mercado, con el diferencial del bono a diez años frente al Bund cerca de un máximo de un año, en torno a los 65 puntos básicos.
“Las encuestas apuntan a un gobierno liderado por el PP que dependería de Vox. Los inversores probablemente acogerían favorablemente ese escenario si aporta una mayoría operativa y un presupuesto. Sin embargo, Sánchez ya ha desafiado a las encuestas anteriormente, y otro Parlamento fragmentado simplemente prolongaría el estancamiento. Quienquiera que gane gobernará desde una posición de fortaleza: crecimiento aproximadamente el doble que la media de la eurozona. A por parte de las tres principales agencias y una ratio de deuda en descenso. Pero el nuevo gobierno también se enfrentará a una aguda crisis de vivienda, una deuda todavía cercana al 100% del PIB y unos factores de apoyo cada vez más debilitados. Cabe esperar ruido político, pero un cambio de rumbo para la economía española parece poco probable, al menos por el momento”, apunta Wolburg.
Peter Goves, responsable de Análisis de Deuda Soberana de Mercados Desarrollados de MFS Investment Management, coincide en que el adelanto electoral en España no tendrá un impacto significativo en los bonos soberanos españoles. “Los fundamentales de España son sólidos y la política española rara vez actúa como un factor determinante sobre los diferenciales. Además, parece que el PP podría formar una mayoría de gobierno con VOX, lo que significaría que España tendría un Gobierno con mayoría por primera vez en varios años. Esto reduciría, por ejemplo, la incertidumbre en torno a la aprobación de los Presupuestos. También es probable que el PP mantenga una postura favorable a las empresas y a la UE, lo que también sería positivo para los diferenciales. España, y quizás todos los bonos soberanos de la zona euro, tiene actualmente un impulsor determinante: su beta respecto a Francia”.
Por último, Lizzy Galbraith, economista política senior de Aberdeen Investments, apunta que añadir otro evento de riesgo a una agenda política europea -ya de por sí saturada- podría agravar la ola de ventas, cada vez más generalizada, en los mercados de deuda soberana de la periferia. “España no ha sido el epicentro de este episodio, pero su coste de financiación ha comenzado a subir, siguiendo la estela de los movimientos más pronunciados registrados en Francia e Italia. La dinámica de la deuda española, comparativamente más favorable, la deja menos expuesta a un aumento de los tipos que Francia o Italia. La deuda pública en relación con el PIB ha descendido cada año desde 2020 y debería seguir haciéndolo. Sin embargo, con un 101 % del PIB, la deuda sigue siendo elevada, por lo que España no estaría a salvo de una ola de ventas más intensa”, argumenta.
Según su visión, un gobierno liderado por el PP es el resultado más probable de las elecciones. “Es probable que esto se traduzca en una política de inmigración más restrictiva, una presión al alza sobre el gasto en defensa y una menor prioridad para la política climática. No obstante, Sánchez tiene un buen historial electoral, por lo que no descartamos por completo la posibilidad de que se mantenga en el cargo a pesar de los importantes obstáculos políticos”, comenta Galbraith, en lo que respecta a la parte política.
Dónde está el riesgo crediticio
Para cerrar esta ronda de reflexiones, Carlo Capuano, director ejecutivo, y Marta Sáenz Abenz, directora del sector soberano y público, de Scope Ratings, ponen el foco en que el principal riesgo crediticio asociado a las elecciones es de carácter político, más que económico. “El panorama parlamentario cada vez más fragmentado de España ha complicado la formación de coaliciones, lo que limita la capacidad de los gobiernos para aprobar presupuestos o impulsar reformas estructurales clave. La fragmentación política puede ralentizar la toma de decisiones, diluir las medidas políticas y complicar la gestión fiscal, especialmente cuando es necesario tomar decisiones difíciles en materia de gasto”, afirman.
Según su visión, para los inversores de deuda, la cuestión principal será si las elecciones dan lugar a un gobierno capaz de mantener una amplia continuidad en las políticas, incluida la prudencia fiscal. “Un período prolongado de negociaciones para formar una coalición o un nuevo recurso a presupuestos prorrogados podrían ralentizar la aplicación de las reformas y reducir la flexibilidad política, aunque ello no altere de forma inmediata la trayectoria fiscal de España. Al mismo tiempo, la perspectiva crediticia de España sigue respaldada por factores que son relativamente independientes del ciclo electoral, por lo que es poco probable que las elecciones, por sí solas, constituyan un evento crediticio significativo”, añaden.
Por el contrario, destacan que, en general, las elecciones representan un riesgo para la gobernanza y la ejecución de las políticas, más que una amenaza inmediata para los fundamentos crediticios de España. “La perspectiva crediticia debería seguir respaldada por tendencias económicas y fiscales favorables, siempre que la evolución política no descarrile la trayectoria a medio plazo de la consolidación fiscal y las reformas estructurales”, concluyen.


Por Beatriz Zúñiga
