Los fondos cotizados (ETFs) con orientación global están captando una mayor atención por parte de los inversores institucionales y minoristas en América Latina y en el mercado offshore de Estados Unidos. El repentino aumento en la actividad de estos productos está impulsado por las excelentes rentabilidades en los mercados de renta variable transfronterizos tradicionales (especialmente en EE. UU.), su presencia (y promoción) en las bolsas de valores latinoamericanas, y su bajo coste y liquidez, según el informe The Cerulli Report, titulado «Latin American Distribution Dynamics 2026: Seizing on New Distribution Opportunities in a Shifting Investment Landscape».
A fecha de marzo de 2026, detallaron, los fondos de pensiones y los vehículos de inversión locales (onshore) latinoamericanos poseían 195.000 millones de dólares en ETFs transfronterizos. De ese total, Afores y fondos de inversión mexicanos representaron casi la mitad, mientras que las AFP chilenas y colombianas aportaron aproximadamente 85.000 millones de dólares del resto.
«La demanda de ETF está obligando a las gestoras activas tradicionales a luchar en un frente más. Las gestoras activas que estén considerando entrar en el espacio de los ETFs deberían evaluar las estructuras de ETFs activos bajo normativa UCITS como una forma de competir con los productos pasivos sin canibalizar directamente sus actuales gamas de fondos activos, que tienen comisiones más altas», asegura Thomas Ciampi, director de Latin Asset Management, socio estratégico de Cerulli Associates para América Latina.
El profesional señala que la transición hacia estructuras de pensiones de ciclo de vida y con fecha objetivo en México y Chile aún puede generar oportunidades adicionales para los productos tradicionales de gestión activa, así como para los vehículos alternativos y de mercados privados.
Los activos alternativos han pasado de ser un producto institucional de nicho a un componente fundamental de las carteras de los grandes patrimonios (altos patrimonios o High-Net-Worth) en Chile, Perú y Colombia, lo que implica un mercado total accesible de alternativos de entre 60.000 y 120.000 millones de dólares en estos tres países. Las plataformas globales han rebajado significativamente los mínimos de acceso, pasando de exigir compromisos directos de entre 5 y 10 millones de dólares a cantidades tan reducidas como 100.000 o 250.000 dólares a través de estructuras subordinadas (feeder).
Al mismo tiempo, los sistemas de pensiones de toda la región sumaron aproximadamente 350.000 millones de dólares en activos en 2025, cerrando el año con 1,1 billones de dólares (trillones americanos) y revirtiendo así la pérdida de 118.000 millones del ejercicio anterior. Las Afores de México lideraron esta recuperación, respaldadas por una ganancia del 22% en moneda local vinculada a los aumentos obligatorios de las aportaciones empresariales, mientras que los resultados electorales conservadores en Chile y Colombia aliviaron las preocupaciones a corto plazo sobre las posibles amenazas estructurales al modelo de pensiones de las AFP.
Los AUM de los fondos de inversión regionales superaron los 2 billones de dólares por primera vez, lo que supone un aumento del 31 % respecto a los 1,6 billones del año anterior. Sin embargo, gran parte de este avance derivó de la depreciación del dólar estadounidense más que de un crecimiento orgánico. Los aumentos de patrimonio en moneda local, de entre el 11% y el 35%, se tradujeron en ganancias denominadas en dólares aún mayores, con las subidas de Perú (41%) y Colombia (35%) a la cabeza.



