Mientras Washington endurece el escrutinio sobre las visas, revoca autorizaciones de entrada y prepara la cancelación de hasta 200.000 visas B1/B2 de personas que solicitaron asilo, una categoría creada para atraer capital extranjero comienza a adquirir una nueva dimensión entre las familias de alto patrimonio.
El programa EB-5 no es un blindaje frente a la política migratoria estadounidense, pero ofrece algo que otras vías no necesariamente combinan: una ruta hacia la residencia permanente vinculada a una inversión productiva. Para los family offices y asesores de wealth management, la movilidad migratoria comienza así a incorporarse al mapa de la diversificación patrimonial.
En ese nuevo escenario comienza a ganar relevancia el EB-5 Immigrant Investor Program, un programa federal de inmigración basado en inversión que permite a inversionistas extranjeros —y, bajo las reglas aplicables, a sus cónyuges e hijos solteros menores de 21 años— solicitar la residencia permanente si cumplen con los requisitos de inversión y creación de empleos establecidos por la ley estadounidense.
Y aquí hay una precisión importante: EB-5 es el nombre del programa y de la quinta categoría de preferencia de inmigración basada en empleo (Employment-Based Fifth Preference). En el lenguaje cotidiano se habla de la “visa EB-5”, pero jurídicamente se trata de una categoría migratoria que puede conducir a la residencia permanente, no de una visa temporal como la B1/B2. USCIS señala que el programa fue creado por el Congreso en 1990 para estimular la economía estadounidense mediante inversión extranjera y generación de empleos.
Las cifras y datos hablan por sí mismos
¿Qué tanto ha beneficiado este programa federal a la economía estadounidense?, hay datos relevantes. Aunque la información histórica más completa sobre el impacto económico agregado del EB-5 todavía corresponde al periodo 2016-2019, los datos más recientes muestran que el programa volvió a tomar fuerza después de la reforma de 2022.
Un estudio realizado por Fourth Economy para Invest in the USA (IIUSA), a partir de información de USCIS y datos aportados por Regional Centers, estimó que entre 2016 y 2019 el programa movilizó 17.500 millones de dólares de inversión EB-5 directa.
Cuando se incorporaron los recursos complementarios que acompañaron esos proyectos, la inversión económica total llegó a aproximadamente 75.200 millones de dólares. El estudio calculó además una contribución de alrededor de 184.000 millones de dólares al PIB estadounidense, la creación de cerca de 1,7 millones de empleos y unos 14.500 millones de dólares en ingresos fiscales.
Pero la señal más interesante para el mercado actual está en los datos posteriores a la reforma. De acuerdo con el análisis de IIUSA sobre el ejercicio fiscal 2025, se presentaron 6.660 peticiones EB-5, el mayor número registrado desde la entrada en vigor de la nueva legislación. Desde la aprobación de la reforma se estima que se han presentado alrededor de 14.500 peticiones, mientras que la entrada de capital asociada al programa habría alcanzado unos 5.300 millones de dólares sólo en el ejercicio fiscal 2025, llevando el capital acumulado posterior a la reforma a casi 12.000 millones de dólares.
Es decir, el mercado no está reaccionando únicamente a la coyuntura migratoria de 2026; en realidad, el programa EB-5 ya venía recuperando fuerza como mecanismo de captación de capital internacional y la coyuntura actual parece que tiene el potencial de modificar el perfil de la demanda.
Los datos y cifras anteriores son relevantes porque hoy día para los empresarios, inversionistas y familias de alto patrimonio la conversación pasó de estar concentrada en una cuestión relativamente sencilla: ¿dónde invertir en Estados Unidos?, a un entorno de mayor escrutinio migratorio, razón por la cual la pregunta empieza a ser más amplia: ¿cómo mantener una relación de largo plazo con Estados Unidos, no sólo a través del capital, sino también mediante una estructura de residencia, negocios, educación y patrimonio?
La diferencia es fundamental en un momento en el que Estados Unidos está haciendo más estrecho el filtro para distintas categorías migratorias; es entonces cuando aparece o se consolidan conceptos como el de «Movilidad Patrimonial»; para una familia de alto patrimonio, diversificar ya no significa únicamente repartir una cartera entre renta variable, renta fija, private equity, real estate, crédito privado o activos alternativos, ahora también puede significar diversificar jurisdicciones. Un patrimonio puede estar distribuido entre México, Estados Unidos, Europa y otros mercados, bienvenidos al nuevo mundo.
El nuevo cerrojo migratorio
La política migratoria en Estados Unidos impone retos complejos desde hace algún tiempo, pero sin duda la señal más reciente llegó esta semana.
La administración de Donald Trump prepara la revocación de las visas B1 y B2 —utilizadas principalmente para negocios y turismo— de hasta 200.000 extranjeros que solicitaron o actualmente solicitan asilo después de haber ingresado a Estados Unidos con una visa de visitante. De concretarse, sería la mayor revocación masiva de visas de la historia estadounidense.
La medida se suma a un proceso de mayor intensidad en la revisión de las autorizaciones migratorias. El Departamento de Estado ha señalado que desde el inicio de la actual administración se han revocado más de 175.000 visas, en un proceso que incluye violaciones a los términos de las autorizaciones, delitos, fraude y otras razones vinculadas con seguridad o cumplimiento migratorio.
En este contexto, el caso mexicano ha añadido una dimensión política al debate. Reuters reportó que Estados Unidos había revocado al menos 50 visas de políticos y funcionarios mexicanos como parte de la ofensiva contra los cárteles y sus presuntos aliados.
Para las familias empresarias y los grandes patrimonios, la señal no necesariamente implica que Estados Unidos esté cerrando la puerta al capital extranjero. Pero, sí hay un mensaje: la relación con Estados Unidos estará cada vez más condicionada por el cumplimiento, la trazabilidad de los recursos, la actividad que realiza el extranjero en territorio estadounidense y la capacidad de las autoridades para revisar nuevamente una autorización concedida previamente.
La diferencia entre una visa temporal y una categoría migratoria basada en inversión se vuelve entonces especialmente relevante.
EB-5: capital a cambio de una ruta migratoria
El EB-5 tiene una característica que lo distingue de buena parte de las alternativas migratorias: su fundamento está directamente vinculado con la inversión y la generación de empleo en Estados Unidos. Actualmente, el monto mínimo es de 800.000 dólares cuando la inversión se realiza en una Targeted Employment Area —generalmente determinadas zonas rurales o de alto desempleo— o en un proyecto de infraestructura elegible. En los demás casos, el mínimo es de 1,05 millones de dólares.
El inversionista debe comprometer el capital en una empresa comercial estadounidense y demostrar la creación o preservación de al menos 10 empleos permanentes de tiempo completo para trabajadores estadounidenses, de acuerdo con las reglas aplicables.
Una parte importante del mercado opera a través de los llamados Regional Centers, estructuras autorizadas por USCIS para promover proyectos que califican dentro del programa. La legislación reformó sustancialmente este segmento mediante la EB-5 Reform and Integrity Act of 2022, que incorporó nuevas exigencias de supervisión, transparencia e integridad. USCIS, por ejemplo, debe auditar cada Regional Center designado al menos una vez cada cinco años.
La reforma también creó reservas específicas dentro de las visas EB-5, de la siguiente forma: 20% para proyectos rurales, 10% para áreas de alto desempleo y 2% para proyectos de infraestructura, mientras que el 68% restante corresponde a la categoría no reservada.
Esto convierte al EB-5 en algo particularmente interesante para el análisis patrimonial: no se trata simplemente de pagar por una residencia; por el contrario, el capital debe estar comprometido con una inversión que cumple condiciones específicas y el resultado migratorio depende de que el inversionista y el proyecto satisfagan los requisitos establecidos por las autoridades.
El programa tampoco es un producto financiero garantizado ni una compra de residencia y esa distinción debería estar en el centro de cualquier conversación entre un family office y un potencial inversionista.
El interés del inversionista se catapulta
Ante las condiciones de política migratoria en Estados Unidos, existen señales y datos que muestran que el interés por este tipo de programas se ha incrementado sustancialmente.
“Durante años la pregunta era simplemente dónde invertir en Estados Unidos. Hoy esa conversación es mucho más amplia”, explica Juan Carlos Eguiarte, Country Manager de BAI Capital en México. A su juicio, empresarios, ejecutivos y familias están preguntando también dónde desarrollar negocios, dónde estudiarán sus hijos, cómo diversificar el patrimonio y qué estructura puede permitir construir un proyecto familiar de largo plazo.
BAI Capital reporta un incremento aproximado de 10% en las consultas de inversionistas mexicanos relacionadas con estrategias patrimoniales vinculadas con EB-5 durante los últimos meses. Se trata, debe aclararse, de un indicador comercial de la firma y no de una estadística oficial de la demanda mexicana.
La ausencia de una estadística pública consolidada para Latinoamérica obliga a ser prudentes con las conclusiones regionales. Sin embargo, el mercado global tiene una composición clara: históricamente China e India han encabezado la demanda y posteriormente aparecen países asiáticos como Taiwán, Corea del Sur y Vietnam, mientras que en América Latina destacan mercados como Brasil, Colombia y México.
Para los asesores de patrimonio, más que el número absoluto de solicitantes importa otro fenómeno: la sofisticación creciente de las familias que están considerando la movilidad internacional como parte de su estrategia patrimonial.
Hay además una dimensión financiera; el EB-5 coloca el capital en Estados Unidos, pero la decisión de muchas familias de mantener una parte creciente de sus activos y actividades en dólares responde a una lógica más amplia de diversificación monetaria y geográfica.
Según cifras del FMI, el dólar representó 57,13% de las reservas internacionales de divisas asignadas a nivel global al cierre del primer trimestre de 2026, frente a 20,03% del euro y 1,99% del renminbi.
Para un family office latinoamericano, por tanto, la discusión no necesariamente es “invertir para obtener una visa”. Puede ser mucho más amplia, desde invertir en dólares, acceder a activos estadounidenses, establecer una plataforma empresarial, diversificar jurisdicciones, hasta construir simultáneamente una potencial ruta hacia la residencia permanente. Ese cambio de enfoque es importante porque evita convertir EB-5 en una simple operación inmobiliaria con un componente migratorio
Sin embargo, EB-5 tampoco es un blindaje
El entusiasmo creciente debe confrontarse con una realidad: EB-5 no ofrece inmunidad frente al endurecimiento migratorio estadounidense; de hecho, la noticia más reciente obliga a introducir una dosis adicional de cautela.
El Departamento de Estado anunció una pausa temporal en el procesamiento de solicitudes de visas de inmigrante a nivel mundial para capacitar a funcionarios consulares en nuevos criterios de evaluación relacionados con la autosuficiencia económica y la posibilidad de que los solicitantes se conviertan en una carga pública. La medida no afecta a las visas de no inmigrante como las de turismo, pero sí alcanza categorías de inmigración permanente y, por tanto, introduce incertidumbre operativa en un momento particularmente sensible.
Esto significa que la ventaja relativa de EB-5 no debe confundirse con una garantía de procesamiento inmediato; el propio Visa Bulletin de septiembre de 2026 muestra una situación favorable para México: la categoría EB-5 no reservada aparece como “Current”, al igual que las categorías reservadas para zonas rurales, alto desempleo e infraestructura. China e India, en cambio, enfrentan restricciones mucho mayores en la categoría no reservada.
Para México, por tanto, el atractivo actual es particularmente significativo, aunque sujeto a cambios en la demanda y en la disponibilidad de visas. El Departamento de Estado incluso advierte que una mayor demanda en EB-5 podría provocar retrocesos en las fechas de disponibilidad o hacer que la categoría deje de estar disponible durante el ejercicio fiscal si se alcanzan los límites correspondientes.
Para los family offices, quizá el elemento más interesante sea que el análisis de riesgo del EB-5 no termina con la selección del proyecto porque la debida diligencia sobre el inversionista adquiere una importancia equivalente. El programa exige demostrar la procedencia de los recursos y someterse a verificaciones migratorias y de seguridad. La Reforma de Integridad de 2022 elevó además los estándares aplicables a Regional Centers y otros participantes.
Esto tiene implicaciones directas para las familias latinoamericanas. Una familia con patrimonio empresarial complejo, estructuras internacionales, fideicomisos, sociedades, dividendos, ventas de empresas o activos heredados debe poder construir una narrativa documental coherente sobre de dónde provino el capital que será invertido.
Para un wealth manager, eso significa que la conversación puede involucrar al mismo tiempo al asesor de inversiones, al abogado migratorio, al especialista fiscal, al experto en estructuras patrimoniales y al equipo de compliance.
La situación de las Personas Políticamente Expuestas —PEP— merece un capítulo particular. Ser PEP no significa automáticamente estar excluido del EB-5. Pero sí puede implicar un nivel de escrutinio significativamente mayor sobre el origen de los recursos, las estructuras corporativas, los beneficiarios finales y las relaciones con entidades o personas sujetas a sanciones.
En un contexto en el que Estados Unidos está utilizando con mayor intensidad las herramientas migratorias para actuar contra personas que considera vinculadas con corrupción, crimen organizado, narcotráfico o amenazas a la seguridad nacional, la trazabilidad patrimonial se vuelve todavía más relevante.
El caso mexicano demuestra que el riesgo migratorio puede afectar incluso a personas que, hasta hace poco, consideraban prácticamente permanente su capacidad de viajar a Estados Unidos. Reuters ha documentado que las revocaciones de visas a funcionarios mexicanos se han extendido más allá de un solo partido político y forman parte de una estrategia estadounidense más amplia contra presuntos vínculos entre funcionarios y organizaciones criminales.
Para los grandes patrimonios, la lección no es necesariamente que haya que buscar una nueva visa, consiste en que la movilidad internacional debe ser planeada antes de que aparezca un problema migratorio o reputaciona, el verdadero atractivo está en la arquitectura patrimonial y aquí está probablemente la mayor transformación del mercado.
El EB-5 puede ser atractivo porque conecta tres elementos que normalmente se estudian por separado: capital, residencia y estrategia familiar.
Una inversión de 800,000 dólares en un proyecto elegible no debe analizarse exclusivamente por la posibilidad de recuperar ese capital. El family office tendría que evaluar simultáneamente la estructura del proyecto, la prioridad de los distintos inversionistas, las garantías disponibles, el calendario de salida, la creación de empleos, el historial del Regional Center, la experiencia del desarrollador y los riesgos inmobiliarios o empresariales.
También, por otro lado tendría que estudiar la dimensión migratoria: la elegibilidad del inversionista, el origen de los fondos, la estructura familiar, la disponibilidad de visas, los tiempos de procesamiento y las condiciones para obtener y posteriormente mantener la residencia.
En otras palabras, EB-5 convierte la selección de una inversión en una decisión multidimensional de wealth planning. Por eso puede resultar particularmente relevante para los family offices.
México frente a una nueva generación de movilidad patrimonial
México tiene una característica adicional: la cercanía económica con Estados Unidos hace que la movilidad hacia ese país tenga una importancia que trasciende la residencia.
Para una familia mexicana con empresas que venden en Estados Unidos, hijos estudiando en universidades estadounidenses, activos financieros denominados en dólares y propiedades en ese país, la residencia permanente puede representar una capa adicional dentro de una estructura patrimonial que ya tiene una fuerte exposición estadounidense.
Una opción para que los hijos estudien; para que un miembro de la familia desarrolle un negocio; para establecer una base empresarial; para mantener una parte del patrimonio en otra jurisdicción; o simplemente para contar con una mayor flexibilidad en el futuro. Esa opcionalidad tiene valor para un patrimonio familiar, pero también tiene un costo y un riesgo que deben ser evaluados.
La paradoja del nuevo EB-5
La coyuntura migratoria estadounidense está generando una paradoja. Por un lado, Washington endurece las condiciones de entrada, revoca visas y aumenta el escrutinio sobre extranjeros. Por otro, mantiene un programa cuya finalidad explícita es atraer capital extranjero, financiar actividad económica y generar empleos estadounidenses. El EB-5 se encuentra justamente en esa intersección.
Estados Unidos puede querer menos migración irregular y mayor control sobre quién ingresa, pero al mismo tiempo tiene incentivos para atraer capital privado internacional hacia proyectos que generan actividad económica; por eso el futuro del programa probablemente no pase por una apertura indiscriminada.
Más bien, la tendencia parece apuntar hacia un mercado de inversión migratoria más institucionalizado, documentado y exigente. Para el capital latinoamericano sofisticado, eso puede favorecer a las familias que ya cuentan con estructuras transparentes, gobierno patrimonial, documentación fiscal y financiera consistente y procesos robustos de compliance y la consecuencia puede ser una selección natural dentro del propio mercado.
De visa a estrategia de patrimonio
Es un hecho, la discusión sobre EB-5 está dejando de ser exclusivamente migratoria. Para los administradores de patrimonio, gestores de activos, abogados fiscales y family offices, empieza a formar parte de una conversación mayor: cómo diseñar patrimonios capaces de operar en distintas jurisdicciones y bajo distintos escenarios regulatorios.
La diversificación tradicional buscaba reducir el riesgo concentrando los activos en diferentes clases, pero la nueva diversificación busca algo adicional: reducir la dependencia de una sola jurisdicción.
Estados Unidos sigue siendo uno de los principales destinos para el capital global. El dólar mantiene su papel central en el sistema financiero internacional y el mercado estadounidense continúa ofreciendo profundidad en acciones, bonos, private equity, venture capital, real estate y crédito privado.
Pero precisamente porque la relación con Estados Unidos se vuelve más compleja, las familias que quieran mantener una presencia allí necesitarán estructuras más sofisticadas. En ese contexto, EB-5 puede convertirse en un componente relevante de la arquitectura patrimonial de una nueva generación de familias latinoamericanas.
No porque sea una puerta trasera frente al endurecimiento migratorio, sino, paradójicamente, porque es una de las pocas vías estadounidenses que vincula explícitamente la permanencia del extranjero con una inversión productiva, creación de empleos y un proceso formal de evaluación federal.
La conclusión para el mercado de wealth management es clara: la movilidad ya no es sólo una cuestión de dónde vive una familia. También es una cuestión de dónde puede invertir, operar, estudiar, emprender y preservar su patrimonio. Y mientras Estados Unidos eleva el costo de la incertidumbre migratoria, esa capacidad de elegir jurisdicción puede comenzar a tener un valor propio dentro de la gestión de grandes patrimonios.



