La optimización fiscal se está convirtiendo rápidamente en el campo de batalla para la diferenciación de los gestores de patrimonio. Tras décadas centrados en intentar mejorar sus capacidades de selección de valores, los patrocinadores de cuentas gestionadas han decidido, en gran medida, que es hora de tomarse en serio la optimización fiscal, según el informe The Cerulli Report—U.S. Managed Accounts 2026. Por segundo año consecutivo, “mejorar las capacidades de gestión fiscal” es la prioridad más importante para los patrocinadores de plataformas, por un amplio margen. De hecho, el 76% de ellos señala las capacidades de gestión fiscal como un foco clave de desarrollo, seguido por un 42% que menciona la incorporación de opciones de productos ilíquidos.
“Es probable que la implementación y adopción de capacidades de gestión fiscal tenga un efecto más evidente y profundo en las carteras de los clientes», afirma Scott Smith, director senior. “Mientras que la selección de valores se ve lastrada por la realidad de que «rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras», las capacidades de optimización fiscal son una fuente mucho más fiable de alfa después de impuestos”, vuelve a transmitir Smith.
Con varias firmas ofreciendo funciones de optimización integradas y la consolidación de las plataformas de hogares gestionados unificados (UMH, por sus siglas en inglés) como una realidad, aquellos patrocinadores de plataformas que no hayan realizado avances significativos en optimización fiscal se enfrentan a una grave desventaja competitiva. En cuanto a la posición de las firmas ante esta situación, esto es lo que advierte el director: “Las firmas en esta situación deben evaluar su estado actual e implementar de inmediato una estrategia de desarrollo de plataformas, antes de que los asesores y clientes comiencen a traspasar sus activos a proveedores que les permitan maximizar su patrimonio neto después de impuestos”.
De cara al futuro, los gestores de patrimonio deberán asegurarse de que las capacidades de optimización fiscal estén tan bien integradas en los flujos de trabajo de los asesores que decidir no adoptarlas resulte el camino más costoso. “Los asesores reacios al cambio podrían sumarse al carro una vez que se den cuenta de que es el camino de menor resistencia; además, sus clientes se beneficiarán y, potencialmente, comprenderán mejor el valor que aportan sus asesores”, acaba de añadir Scott.



