La temporada de resultados deja una conclusión clara: los sólidos resultados empresariales se están extendiendo más allá de la inteligencia artificial y de los líderes tecnológicos estadounidenses. ¿Qué significa esto para los inversores? En opinión de los expertos de las gestoras, hay argumentos de sobra para mantenerse invertidos en renta variable y ampliar el foco en busca de una mayor diversificación.
«Seguimos siendo constructivos respecto a las acciones, respaldados por unos sólidos beneficios empresariales, una participación más amplia del mercado y una inversión continua a lo largo de toda la cadena de valor de la IA, tanto en EE.UU. como a nivel global. Los inversores con una exposición concentrada en tecnología estadounidense podrían considerar aprovechar la actual fortaleza del mercado para diversificar hacia Europa, Asia y sectores cíclicos seleccionados», afirma Mark Haefele, director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management.
Según Haefele, los resultados empresariales reforzaron las oportunidades generadas por la inversión en infraestructura de IA, electrificación e innovación en salud. “Los resultados de las principales empresas del sector energético y de cuidado ocular aportarán nueva evidencia sobre la demanda esta semana. Seguimos favoreciendo una exposición diversificada en nuestras temáticas de IA, energía y recursos, y longevidad”, defiende.
El efecto de la IA
Lo que las gestoras observan es que el ciclo de expansión de la IA es una tendencia clave que favorece un impulso de beneficios más sólido y amplio. “El gasto en capital para IA, en constante aumento, de los hiperescaladores —grandes empresas tecnológicas que construyen y gestionan una amplia infraestructura en la nube optimizada para la IA— se estima en unos 800.000 millones de dólares este año. Este desembolso ya se está traduciendo en unos ingresos sistemáticamente mejores de lo esperado para las empresas vinculadas a la cadena de suministro global de infraestructura de IA. Entre las beneficiarias se encuentran empresas de los sectores de litografía, fundición, memoria y almacenamiento de la fabricación de semiconductores”, explica Pablo Bernal, responsable de Vanguard en España.
En su opinión, dentro de ese ecosistema, la atención se ha desplazado hacia el mayor cuello de botella: los chips de memoria de alto ancho de banda, que son fundamentales para los casos de uso con alto volumen de inferencias y para los agentes de IA, en los que la latencia —el tiempo que transcurre entre la entrada y la salida de la IA— es especialmente importante. “El énfasis en los chips de memoria de gran ancho de banda se está traduciendo en un crecimiento explosivo de los beneficios y en expectativas al alza, junto con un sólido comportamiento de los precios, para ciertas empresas estadounidenses y surcoreanas. Los efectos no se limitan a los semiconductores, sino que también afectan a los sectores físicos implicados en la construcción, el suministro eléctrico y la refrigeración de los centros de datos, así como a las empresas de los sectores de la energía, los servicios públicos, la industria y los materiales. Es poco probable que los efectos en cadena de la IA se detengan ahí. Las empresas más allá de las que se dedican directamente a la infraestructura de IA se beneficiarán a medida que la IA se extienda por toda la economía y aumente la productividad”, destaca Bernal.
Más allá de EE.UU.
Los sólidos resultados empresariales de EE.UU. están impulsando al alza a la renta variable, pero no hay que perder de vista que el crecimiento de los beneficios en otros mercados ofrece una oportunidad de diversificación. Para el 7 de agosto, de las 415 empresas del índice S& que han presentado sus resultados, el 88% ha superado las estimaciones de beneficio por acción (BPA), con un aumento de los beneficios combinados de alrededor del 25% tras excluir extraordinario.
“Esa fortaleza no se ha limitado a un puñado de empresas de gran capitalización; la mediana de las compañías que componen el S&P 500 también registró uno de sus crecimientos de las ganancias más robustos de los últimos años, y los márgenes también se están ampliando” señala Shannon L. Saccocia, CIO – Wealth de Neuberger.
Para Saccocia, no sólo debemos mirar EE.UU., también los mercados emergentes y Japón presentan sólidos beneficios empresariales. “Aunque en gran medida ya se esperaba esta tendencia general de los resultados, Europa sí se ha convertido en una sorpresa, ya que está registrando su mejor temporada de resultados en años”, añade.
En términos más generales, reconoce que, aunque están sobreponderando la renta variable estadounidense por razones de peso, esta temporada de resultados les ha recordado que el riesgo de concentración tiene dos caras. “La misma resiliencia y el mismo crecimiento de los beneficios que hemos observado en EE.UU. se están manifestando cada vez más en otros lugares, y esa expansión es en sí misma una oportunidad de diversificación, no solo un dato más. A medida que aumenta el riesgo de concentración en las empresas de megacapitalización en ese país, creemos que una asignación moderada a mercados en los que los beneficios están empezando a diversificarse —Japón, determinados mercados emergentes y, potencialmente, Europa— ofrece a los inversores un complemento genuino a una cartera centrada en EE. UU., repartiendo la exposición a los beneficios entre un conjunto más amplio de factores de catalización, en lugar de depender cada vez más de ese mismo puñado de valores”, concluye el CIO- Wealth de Neuberger.



