La bolsa americana batió todos sus récords de negociación el 8 de octubre de 2025: según datos de la SEC, el volumen alcanzó los 6,26 millones de órdenes en solo esa sesión, terminando como el día con más negociación de la serie histórica, que arranca en enero de 2012. En 2026 podríamos ir camino de batir ese récord (el regulador estadounidense solo aporta datos hasta el 31 de diciembre de 2025), debido al fuerte repunte de la volatilidad que ha traído consigo la guerra entre Irán y Estados Unidos, provocando fuertes correcciones periódicas. Ahora bien, ¿quién está moviendo a los mercados de renta variable? ¿Han cambiado las dinámicas en las bolsas? Y, lo más importante, ¿cómo se están adaptando las casas de gestión activa a esta nueva realidad?
“Hace 20 años, eran las grandes gestoras las que podían dedicarse al descubrimiento de precios, eran las que movían al mercado. Pero el mercado ha cambiado mucho, y ahora son los inversores minoristas y los hedge funds los que marcan las reglas del juego y deberíamos admitirlo”, reflexiona Huseyin Turan, gestor del fondo J Safra Sarasin Tech Disruptors, de J. Safra Sarasin Sustainable Asset Management (JSS SAM). Diversas fuentes confirman con datos la impresión de este gestor.
Según datos de Reuters, los flujos de inversores minoristas hacia acciones estadounidenses alcanzaron niveles de récord en 2025, hasta los 308.000 millones de dólares. Supone un incremento del 14 % respecto a la fiebre por los “meme stocks” vistos en 2021, cuando se registraron flujos por 270.000 millones.
Citadel confirma la continuación de la tendencia en su informe del primer semestre de 2026 sobre estructura del mercado y flujos, al indicar que durante mayo y junio registró un volumen medio diario de negociación al contado de acciones un 65 % superior a los de 2025, y más del doble de la media de 2024: “Nueve de los diez días de mayor actividad bursátil jamás registrados en nuestra plataforma tuvieron lugar en los dos últimos meses, incluidos siete solo en el mes de junio”. De hecho, indican que el pasado 12 de junio se registró el mayor volumen de compras netas de inversores particulares en un solo día jamás observado en la plataforma, superando el récord anterior en un 50 %. Cabe recordar que Citadel es el market maker número 1 para inversores minoristas en EE.UU., al ejecutar aproximadamente el 35 % de todas las órdenes retail.
Una de las claves de este incremento espectacular de la negociación tiene que ver con un mayor acceso de inversores minoristas que antes no invertían al mercado; según Citadel, el 50 % de los hogares estadounidenses con menores ingresos – tradicionalmente el segmento menos inversor- posee hoy más de 615 000 millones de dólares en acciones y fondos de inversión, un máximo histórico. Desde 2010, la participación en acciones y fondos de inversión entre el 50 % de los hogares estadounidenses con menor poder adquisitivo ha aumentado en más de un 570 %, superando a cualquier otro grupo por renta.
“Buy the dip”, “meme stocks” y “dumb money”
A finales de 2020, la compañía de compraventa de videojuegos GameStop era uno de los valores con mayor número de posiciones bajistas de la bolsa estadounidense. Todo cambió a raíz de un post en el foro Redditt, de un usuario que argumentaba que la compañía estaba siendo infravalorada. Pronto otros foreros empezaron a invertir en GameStop, en parte por las tesis de este usuario – el inversor estadounidense Keith Gill, conocido en el foro como @RoaringKitty o @DeepFuckingValue-, pero también guiados por una mezcla de sentimientos, entre la nostalgia por días pasados y el reto a las elites de Wall Street.
GameStop se convirtió en el primer meme stock documentado de la historia: los usuarios empezaron a comprar acciones de forma masiva, provocando eventualmente un “short squeeze” (los fondos de cobertura que se habían puesto cortos se vieron obligados a deshacer sus posiciones y comprar acciones para cubrir pérdidas, haciendo que el precio de la acción subiera y saltaran nuevas coberturas). Como resultado, el valor pasó de cotizar a 1,5 dólares la acción a marcar máximos de 81,25 dólares en cuestión de semanas.
Cinco años después, la compañía sigue cotizando en casi 15 veces por encima de mínimos y ha realizado recientemente una oferta de adquisición sobre eBay que ha sido rechazada por la compañía. Según datos de la SEC, GameStop posee un 10 % de las acciones de eBay, por lo que este capítulo parece no estar cerrado.
GameStop no es el único ejemplo, aunque sí el más emblemático de estos fuertes movimientos especulativos en torno a valores que repentinamente acaparan todos los titulares durante un periodo corto de tiempo. Un comportamiento también etiquetado como “dumb money” por diversos medios de comunicación. Otro caso con gran repercusión, que terminó en un expediente del regulador, fueron los tuits de Elon Musk en los que recomendaba invertir en la criptomoneda Dodgecoin.
Para Hartwig Kos, Head of Multi Asset Allocation de Allianz Global Investors, la reciente salida a bolsa de SpaceX ha sido el último gran meme. En esta entrevista con Funds Society, Kos explicaba que su equipo ha empezado a trabajar en la identificación de “meme themes”: “Uno se posiciona desde un punto de vista fundamental, pero también debe tener en cuenta cuáles son los temas de moda en el mercado, porque el peso del inversor minorista es hoy muy significativo. Actualmente es un mercado dominado en gran medida por los ‘animal spirits’”, detallaba.
Kos y su equipo también vigilan si los inversores minoristas compran durante fuertes fases bajistas, comportamiento denominado “buy the dip”. El informe de Citadel confirma que los inversores particulares compraron casi 3,5 veces el volumen medio diario en los días en que el S&P 500 cerró a la baja durante el primer semestre de 2026.
Para Fabiana Fedeli, CIO de Renta Variable, Multiactivos y Sostenibilidad de M&G Investments, uno de los cambios importantes en la renta variable desde el Covid ha sido el incremento de la dispersión entre valores, sectores y países, citando como ejemplo que en 2025 el sector de materiales “fue fantástico en mercados emergentes de Asia y muy mediocre en el resto del mundo”.
Durante una presentación para medios internacionales en la oficina londinense de la firma, Fedeli afirmó: “Los inversores se están volviendo cada vez más específicos e idiosincráticos”, al tiempo que apuntaba que la participación de los inversores minoristas en los mercados se ha duplicado prácticamente desde 2019 y que hoy los minoristas están mucho más informados que antaño gracias a un mayor acceso a fuentes de información diversas, incluyendo redes sociales.
La experta defendió el enfoque de gestión activa basada en análisis fundamental de M&G, aunque sin ignorar estas tendencias: así, si uno de los valores en los que invierte o que están en su radar se convierte en un meme, el protocolo es revisar la tesis fundamental: “Si pensamos que realmente merece la pena comprar, esperamos a que esa tendencia ‘meme’ haga que su cotización se desplome, y entonces entramos; o bien, si tenemos esa acción y la tendencia ‘meme’ la está llevando a niveles que consideramos que sobrevaloran por completo los beneficios futuros, entonces la vendemos”. Fedeli insistió en que la gestora no busca participar activamente, porque “las narrativas cambian demasiado rápido”.
Desde JSS SAM, el gestor Huseyin Turan observa que, en el caso de acciones de mega capitalización, el hecho de que los inversores retail especulen “tampoco van a mover tanto las cotizaciones”. Turan, que se declara usuario de X (antes conocida como Twitter) y seguidor de una serie de blogs, explica sobre los comentarios de esta clase de cuentas: “Hemos aprendido muchas cosas buenas de algunos de los blogueros de Substack, pero somos muy selectivos. No creo que tengan capacidad para mover las cotizaciones, pero sí pueden mover la narrativa o el debate en torno a un valor”.
El rol de la gestión pasiva
Sin embargo, atribuir las dinámicas bursátiles simplemente al comportamiento más o menos irracional de los inversores minoristas supone tomar la parte por el todo. El propio informe de Citadel habla de que en 2026 estamos presenciando “la transformación estructural de los mercados de valores” y aporta conclusiones sobre cuáles son las principales fuerzas que están moviendo hoy los mercados: “La concentración, la inversión pasiva, la participación de los pequeños inversores, el apalancamiento y la volatilidad ya no son tendencias independientes. En conjunto, determinan cada vez más cómo fluye el capital, cómo se fijan los precios y cómo se transfiere el riesgo”.
De este conjunto de tendencias interconectadas merece la pena destacar el rol creciente de la gestión pasiva. Según datos de ETFGI recogidos en su informe Global ETFs Industry Landscape Insights, el sector mundial de los ETF alcanzó en el primer semestre la cifra récord de 23,09 billones de dólares estadounidenses, y las entradas netas registraron un máximo histórico de 1,33 billones de dólares estadounidenses.
Desde M&G, Fabiana Fedeli alerta de que este cambio de dinámicas está provocando a su vez cambios en la forma de invertir de los inversores institucionales: “Tenemos una serie de clientes que nos han pedido empezar a mover algo de dinero de pasivo a activo en áreas donde creemos que podemos conseguir más retornos activamente”. La experta pone como ejemplo que, en lo que va de año, los retornos de las Siete Magníficas se han situado entre el 6 y el 7%, mientras que haber invertido en los 300 valores de mayor tamaño del S&P 500 “habría generado más del doble”. “Olvídese de la inversión indexada. El alfa real se puede conseguir con el stock picking”, afirma rotundamente.
Fedeli añadió que los asset owners más sofisticados también están cambiando su asset allocation, pasando de una asignación estratégica a una asignación que catalogó como “total portfolio allocation”: mientras que en una asignación estratégica lo habitual es tener una serie de bloques de activos a los que se asignan distintos pesos, en este nuevo tipo de carteras las asignaciones son mucho más dinámicas y no están ancladas a índices, sino que se establecen objetivos de retorno absoluto en función de las necesidades del inversor. “Es una forma más difícil de invertir, pero muchos de nosotros nos estamos adaptando gradualmente. La realidad de hoy es que nos hemos ido de la inversión pasiva y que hay más capacidad para ser más granulares”, concluyó la experta.
El peso del factor momento
“Estamos en un mercado de momento: cuanto más sube algo, más tiende a subir después. Estos mercados son muy lucrativos, porque capturan tendencias a largo plazo muy importantes, sobre todo si hay apalancamiento… y estamos en niveles máximos de apalancamiento”, afirma Víctor de la Morena, CIO de Amundi Iberia, que puntualizó que se refería principalmente a dinero institucional.
Durante una presentación de perspectivas para el segundo semestre de la firma en Madrid, De la Morena explicó que esta combinación de factor momento y apalancamiento está contribuyendo a que los inversores multipliquen sus ganancias en los momentos de subida, “pero generan tremendas volatilidades, porque cuando se rompen esas tendencias, los recortes son brutales”.
De la Morena alerta de que parece que los inversores ya están “acostumbrados a este tipo de mercado” en los que se pueden ver grandes oscilaciones – de hecho, se están registrando niveles de volatilidad jamás vistos en el Nasdaq-, pero esta combinación de momento y apalancamiento está generando “mucha distorsión”.
Kriti Gupta, estratega de inversión global de J.P. Morgan Private Banking, y Nick Roberts, gestor, comentan lo obvio, que hoy es la IA la que está acaparando todo el momento: «Los inversores no solo están comprando acciones de las empresas que adoptan esta tecnología, sino que también están aprovechando la escasez relacionada con su desarrollo. Esto incluye las GPU, la memoria, los equipos de red, la generación de energía, la infraestructura de la red eléctrica, la refrigeración, los transformadores, el cobre, las turbinas de gas y la capacidad de los centros de datos. Esta tendencia se ha producido a expensas del software empresarial y los servicios comerciales».
Ambos expertos constatan que el rendimiento superior de este grupo ganador está siendo histórico en lo que va de año, y señalan que la dispersión interna del factor momento está en su nivel más alto desde 1990: «Mientras que una cesta de acciones estadounidenses de gran capitalización no relacionadas con la IA ha subido un 3,5 % este año, una cesta vinculada a los centros de datos de IA ha obtenido una rentabilidad del 47 %. El índice de referencia MSCI USA Momentum ha subido un 43 % desde el mínimo del S&P 500 registrado el 30 de marzo, lo que supone un repunte más del doble que el del índice», señalan.
El último test a esta dinámica son las OPVs anunciadas para este año. El exitoso debut de SpaceX ya ha supuesto un aporte extra de demanda, aunque De la Morena puntualiza que “desde el año 2000, nadie le había exigido al mercado tanto dinero”. El experto insistió en la necesidad de vigilar “muy de cerca” estos “exámenes al mercado” para determinar “hasta qué punto ese apetito no son especulaciones, sino que es inversión material”.
Respecto a las OPVs anunciadas a la vuelta del verano – Anthropic y OpenAI-, De la Morena termina con esta advertencia: “Lo que se avecina puede ser una avalancha de dinero, y ese dinero tiene que salir de algún lado: o bien sale de otros activos, o bien sale de liquidez y ahorro… o bien se pide crédito para ello”.


Por Antonio Sandoval
Por Beatriz Zúñiga