Para muchos asesores de inversiones registrados (RIA), la incertidumbre en las entradas de capital, las salidas de clientes actuales y la gestión de clientes potenciales han ejercido una mayor presión sobre el crecimiento orgánico. A medida que las firmas se reestructuran para la siguiente etapa, el desarrollo de negocio y el marketing dedicados son cada vez más importantes, según The Cerulli Edge—The Americas Asset and Wealth Management Edition. Un elemento clave de este esfuerzo será la forma en que las firmas contrarresten la rotación natural de activos que experimentan a lo largo del año.
Los datos de Cerulli revelan que más de la mitad de los clientes de los RIA tienen 50 años o más, y el 25% tienen 60 años o más. Estos clientes se encuentran en la fase de desacumulación o acercándose a ella, en la cual el gasto aumenta a medida que se van agotando los activos. Las retiradas regulares de ingresos y las distribuciones puntuales supusieron el 56% de las salidas de capital de los RIA en 2025. Además, los RIA suelen experimentar una pérdida anual de activos de entre el 2% y el 5% de su total de activos bajo gestión, excluyendo la marcha de clientes.
«Sin un enfoque dedicado al desarrollo de negocio, los RIA se sitúan inmediatamente en desventaja, ya que los activos de los clientes tienden a disminuir de forma natural a lo largo del año», afirma Stephen Caruso, director. «En muchos aspectos, esto puede mermar la capacidad de expansión de una firma». Para contrarrestar esta pérdida, los RIA deben reforzar su enfoque en la captación de nuevos clientes, lo cual supone un reto principal para más de la mitad de las firmas.
Las recomendaciones siguen siendo una fuente clave de negocio para los RIA, ya que representan el 74% de la captación de nuevos clientes; sin embargo, la mayoría mantienen una actitud pasiva a la hora de conseguirlas.
Actualmente, solo el 51% de los RIA pide recomendaciones de forma proactiva a sus clientes, y un 22% planea implementarlo como parte de una estrategia de crecimiento orgánico. El marketing también ha supuesto un desafío para los RIA, con una asignación media de apenas el 5% de los gastos totales a estas actividades. Solo el 14% de los RIA cuenta con un recurso de marketing dedicado, y las firmas más pequeñas o con menor capitalización a menudo tienen soluciones limitadas.
Aunque algunos RIA pueden empezar a trabajar con un consultor de marketing externo o un director de marketing (CMO) a tiempo parcial, otros pueden apoyarse en la tecnología, que ofrece automatización y contenido personalizado para escalar sus esfuerzos. «Sin un recurso dedicado, los RIA se encontrarán con obstáculos relacionados con el tiempo del asesor y las necesidades contradictorias del negocio», señala Caruso.
«Un seguimiento sólido siempre será más efectivo que una estrategia que sea flor de un día. De cara al futuro, los RIA tendrán que hacer frente a los problemas de capacidad y reducir las responsabilidades operativas para respaldar mejor los esfuerzos de captación de clientes», concluye.



