Las gestoras internacionales son claras: los mercados emergentes están viviendo una transformación estructural que va mucho más allá de los ciclos económicos. Durante años, invertir en mercados emergentes era sinónimo de asumir un mayor riesgo a cambio de un potencial de rentabilidad superior. Sin embargo, esa percepción está cambiando.
La mejora de los fundamentales económicos, la fortaleza de las instituciones, el auge de Asia y unas valoraciones que siguen siendo llamativas están devolviendo a los mercados emergentes al radar de los inversores. Tanto en renta variable como en renta fija, el consenso es que las oportunidades siguen siendo relevantes, aunque exigen un enfoque selectivo y una visión a largo plazo.
Una transformación estructural
Según Thomas Schaffner, gestor de carteras de Vontobel, los mercados emergentes son ahora mucho más resistentes que hace diez años. Schaffner explica que muchas economías han fortalecido sus posiciones fiscales además de que los bancos centrales han ganado credibilidad, la gobernanza empresarial ha mejorado y los mercados de capitales locales se han consolidado. Todo ello, según Thomas, ha permitido diversificar los motores de crecimiento, donde la inteligencia artificial, la innovación tecnológica y la demanda interna han ganado protagonismo frente al tradicional peso de las exportaciones de materias primas.
En su opinión, la superior evolución bursátil registrada desde 2025 no responde a un fenómeno coyuntural, sino a un cambio estructural. De hecho, considera que el riesgo principal para muchos inversores ya no es tener demasiada exposición a mercados emergentes, sino seguir manteniéndolos infraponderados en sus carteras.
Ibercaja Gestión mantiene una visión similar a Vontobel puesto que destaca que el índice MSCI Emergentes poco tiene que ver con el de hace una década. La entidad destaca que el universo emergente ha pasado de estar dominado por bancos, materias primas y Latinoamérica a concentrarse en Asia y en compañías tecnológicas de Taiwán y Corea del Sur. Según añaden desde Ibercaja, el peso de la tecnología ronda ya el 45% del índice, mientras que gigantes como TSMC tienen una relevancia comparable a la de países enteros como China.
Sin embargo, desde Ibercaja recuerdan que este cambio implica ciertos riesgos puesto que, aunque las valoraciones siguen siendo inferiores a las de Estados Unidos, los inversores tienen que tener en cuenta ciertos factores como, por ejemplo, los riesgos regulatorios o el carácter más cíclico de las compañías tecnológicas. Debido a esto, la entidad establece que la exposición a mercados emergentes debe formar parte de las carteras de manera estructural y no responder a modas pasajeras.
La inteligencia artificial cambia el mapa de oportunidades
Al igual que en numerosos campos, el impacto de la inteligencia artificial está siendo clave en la situación actual de los mercados emergentes. Desde Aberdeen Investments, Matt Williams, Senior Investment Director de la firma, considera que la revolución de la IA está redefiniendo las oportunidades de inversión en los mercados emergentes. Sin embargo, Williams establece que el mayor potencial no reside únicamente en las empresas que desarrollan inteligencia artificial, sino también en aquellas que hacen posible su despliegue comercial, como fabricantes de semiconductores, memorias, chips de conectividad…
Matt Williams considera que los mercados emergentes siguen cotizando con un descuento cercano al 40% respecto al S&P 500, mientras que los fundamentales continúan siendo sólidos. En este contexto, desde Aberdeen apuestan por una gestión activa centrada en compañías con generación recurrente de caja, beneficios sostenibles y capacidad para remunerar al accionista mediante dividendos. Según Williams, los ingresos por dividendo se han convertido en un componente de mayor importancia en la rentabilidad total de esta clase de activo.
Desde Vontobel también identifican la inteligencia artificial como uno de los grandes motores estructurales de crecimiento. Desde la entidad señalan que Taiwán, Corea del Sur y China ocupan posiciones estratégicas dentro de la cadena global de suministro de semiconductores, centros de datos, redes eléctricas e infraestructuras energéticas relacionadas con el desarrollo de la IA.
La deuda emergente gana atractivo
Actualmente, las oportunidades no se limitan a la renta variable puesto que la renta fija también está despertando un renovado interés, según las gestoras. Abdallah Guezour, responsable de deuda de mercados emergentes y materias primas de Schroders, sostiene que esta clase de activo ha demostrado una notable capacidad de resistencia incluso en episodios recientes de elevada tensión geopolítica. A su juicio, los mercados emergentes cuentan hoy con amortiguadores macroeconómicos mucho más sólidos que en crisis anteriores gracias a menores niveles de inflación, tipos reales elevados, bancos centrales más creíbles y balances externos más saneados.
Schroders considera especialmente atractiva la deuda emitida en moneda local y el segmento de alto rendimiento denominado en dólares. La entidad estima que ambos podrían ofrecer rentabilidades de entre el 10% y el 12% durante 2026, apoyadas tanto por factores cíclicos como estructurales. Además, destaca que la debilidad del dólar y la abundante liquidez global podrían seguir favoreciendo los flujos hacia esta clase de activo.
En esta misma línea, Guillaume Tresca, estratega sénior de mercados emergentes de Generali Investments, afirma que la deuda local representa actualmente la propuesta más atractiva dentro de la renta fija emergente. Según explica, ofrece un elevado carry, valoraciones interesantes y exposición a economías que mantienen un crecimiento relativamente sólido.
Tresca añade otro elemento diferencial: el desarrollo de la inteligencia artificial está impulsando las exportaciones y los superávits comerciales de varias economías asiáticas, cuyos excedentes están siendo reinvertidos en sus propios mercados de renta fija, reforzando así el atractivo de la deuda local.
Selectividad y largo plazo
Pese al renovado optimismo, las gestoras coinciden en que los mercados emergentes siguen requiriendo un elevado grado de selección. Mientras Aberdeen apuesta por identificar compañías con ventajas competitivas, generación consistente de caja y crecimiento sostenible de los dividendos, Vontobel centra su proceso de inversión en empresas capaces de mejorar de forma estructural su rentabilidad sobre el capital, combinando criterios financieros y de sostenibilidad.
En paralelo, Ibercaja recuerda que el perfil de los mercados emergentes ha cambiado profundamente y que hoy la inversión está mucho más ligada al crecimiento tecnológico asiático que a los ciclos de materias primas que tradicionalmente definían esta categoría.
En conjunto, el mensaje de las gestoras es claro: los mercados emergentes ya no representan únicamente una apuesta táctica para buscar rentabilidad adicional, sino una clase de activo cada vez más madura, respaldada por mejores fundamentales y nuevas tendencias estructurales. La clave, coinciden, estará en mantener una visión de largo plazo y seleccionar cuidadosamente tanto los países como las compañías y los segmentos de renta fija con mayor potencial.



