Mientras la economía global continúa ajustándose a un entorno de desaceleración y volatilidad, Estados Unidos mantiene una posición relativamente resiliente impulsada por inversión empresarial, infraestructura tecnológica y fortaleza institucional. De acuerdo con datos oficiales del U.S. Bureau of Economic Analysis (BEA) el PIB estadounidense registró un crecimiento anualizado de 2.0% durante el primer trimestre de 2026.
Parte de este dinamismo ha sido impulsado por el crecimiento en inversión vinculada a infraestructura digital, centros de datos y tecnologías relacionadas con inteligencia artificial, sectores que continúan atrayendo capital privado, talento especializado y desarrollo corporativo hacia distintos mercados estratégicos de Estados Unidos.
Este contexto coincide con una tendencia cada vez más visible entre inversionistas latinoamericanos de alto patrimonio: la búsqueda de diversificación geográfica, exposición a activos denominados en dólares y estructuras patrimoniales internacionales dentro de jurisdicciones consideradas estables y con alta profundidad financiera.
Miami y Florida como nodo de capital internacional
Dentro de esta transformación, Florida —y particularmente Miami— continúa consolidándose como uno de los principales puntos de atracción de capital privado internacional. Más allá del componente residencial o turístico, la región ha fortalecido su posición como hub financiero, empresarial y tecnológico, impulsado por crecimiento poblacional, conectividad internacional y un entorno fiscal competitivo, particularmente por la ausencia de impuesto estatal sobre ingresos personales.
La combinación de crecimiento demográfico, expansión corporativa y llegada de capital internacional ha incrementado el interés por activos inmobiliarios con demanda estructural, especialmente aquellos vinculados a vivienda multifamiliar, logística, hospitality y student housing.
La evolución del inversionista mexicano
De acuerdo con el análisis presentado por BAI Capital durante su ciclo de conferencias “Migración Patrimonial 2026”, el fenómeno de movilidad hacia Estados Unidos ha evolucionado significativamente en los últimos años.
“Ya no estamos frente a un fenómeno migratorio tradicional. Cada vez observamos más empresarios y familias mexicanas evaluando estrategias de diversificación patrimonial internacional, donde además de las personas, también comienzan a relocalizarse estructuras de inversión y portafolios”, explica Juan Carlos Eguiarte, Country Manager de BAI Capital en México.
El fenómeno ocurre en un contexto de crecimiento sostenido de la riqueza transfronteriza. Según el reporte Global Wealth Report de Boston Consulting Group (BCG), la riqueza financiera offshore alcanzó aproximadamente $14.4 billones de dólares en 2024, reflejando una creciente internacionalización del capital privado.
EB-5 y activos inmobiliarios institucionales
Dentro de este entorno, el programa federal EB-5 continúa posicionándose como una de las principales rutas reguladas para inversionistas internacionales que buscan combinar exposición a la economía estadounidense con procesos de residencia permanente bajo un marco legal establecido.
El programa contempla inversiones a partir de $800,000 USD en proyectos que cumplan criterios específicos de generación de empleo y regulación federal.
Firmas especializadas en real estate institucional y estructuras EB-5 como BAI Capital, observan un interés creciente por proyectos vinculados a sectores con demanda estructural de largo plazo, incluyendo student housing en mercados universitarios con crecimiento sostenido.
Uno de estos desarrollos es ALMA Miami, proyecto de student housing ubicado en el corredor de Florida International University (FIU), una de las universidades públicas más grandes de Estados Unidos. El enfoque responde a una tesis centrada en demanda habitacional recurrente, crecimiento poblacional y exposición a la economía real estadounidense, más allá de tendencias de corto plazo o componentes aspiracionales asociados al mercado residencial tradicional.
En este contexto, BAI Capital ha reforzado su presencia en México ante el creciente interés de inversionistas que buscan evaluar alternativas internacionales de diversificación patrimonial, exposición a activos en dólares y planeación familiar de largo plazo dentro de marcos regulatorios establecidos.



