Desde principios de 2025, las acciones value han registrado un comportamiento muy sólido, desafiando la volatilidad de los mercados impulsada por tensiones comerciales, incertidumbre geopolítica y un entorno macroeconómico complejo. Esta resiliencia puede parecer contraintuitiva dado el perfil históricamente cíclico del value. Sin embargo, creemos que las características subyacentes de las compañías de valor están demostrando una especial adecuación al entorno de mercado actual.
Los mercados globales han afrontado en los dos últimos años una oleada de factores desestabilizadores. En 2025, la agenda arancelaria del presidente Trump generó turbulencias en los mercados y dificultó la previsión de beneficios por parte de los inversores. La disrupción continua derivada de la inteligencia artificial ha añadido una variable impredecible para las empresas, al tiempo que ha abierto interrogantes sobre la rentabilidad de las grandes compañías tecnológicas estadounidenses. Mientras tanto, el conflicto en Oriente Medio provocó un repunte de los precios del petróleo con efectos en cascada sobre economías y sectores.
Los inversores en renta variable de valor han logrado, en gran medida, sortear estos choques. Aunque las acciones de crecimiento repuntaron en el segundo trimestre, desde comienzos de 2025 el MSCI World Value ha superado tanto al growth como al mercado en general durante los principales episodios de estrés de mercado (gráfico).

El efecto “HALO” del despliegue de la IA
La inteligencia artificial ha impulsado una rápida expansión de la capacidad digital en ámbitos como el software y la automatización. Al mismo tiempo, ha puesto de relieve cuellos de botella en la economía física. El fuerte aumento del gasto en infraestructuras de IA está beneficiando a compañías con activos intensivos y bases de capital de larga duración —a veces denominadas “HALO” (heavy assets, low obsolescence; activos pesados y baja obsolescencia)—.
Estas empresas se encuentran en sectores como energía, materiales y recursos, que tienen un peso relevante en los índices globales de valor. Muchas de ellas se consideran negocios cíclicos de calidad, que tuvieron dificultades durante la década de menor crecimiento de 2010, cuando la globalización alcanzó su punto álgido y las cadenas de suministro eran muy eficientes. Sin embargo, en la actualidad se están beneficiando de una renovada capacidad de fijación de precios impulsada por la demanda de infraestructuras, la reorganización de las cadenas de suministro y el aumento de la inversión en activos reales.

Más allá de los sectores vinculados al universo HALO, algunos segmentos del ecosistema tecnológico con sesgo value también están beneficiándose del despliegue de la IA. Por ejemplo, las acciones del sector de semiconductores están registrando fuertes subidas, incluyendo fabricantes de chips y memorias que tienen un peso significativo en los índices de valor.
El regreso de los flujos de caja de menor duración al centro del interés
Desde el inicio del auge de la IA a finales de 2022, los inversores han elevado las valoraciones de las compañías consideradas líderes de la revolución tecnológica. Las valoraciones de las grandes compañías estadounidenses se han disparado, ya que el mercado ha descontado flujos de beneficios futuros que podrían materializarse dentro de la próxima década.
Estos flujos de caja de larga duración están ahora bajo un mayor escrutinio. Con los grandes proveedores de servicios en la nube (híper escaladores) invirtiendo de forma intensa en IA, los inversores están reevaluando el calendario y la magnitud de los retornos potenciales. Como resultado, el comportamiento de las grandes tecnológicas se ha vuelto más volátil recientemente, mientras el mercado trata de determinar cuánto valen realmente hoy sus perspectivas de crecimiento futuro.
El flujo de caja libre (FCF) está en el centro de este debate. Aunque los híper escaladores generan un flujo de caja libre muy elevado gracias a sus negocios principales, el fuerte incremento del gasto de capital en IA está transformando sus perfiles financieros subyacentes. Para financiar estos planes de inversión, las grandes tecnológicas están recurriendo al endeudamiento y a la emisión de capital, lo que retrasa el retorno para los accionistas. En el conjunto del sector tecnológico estadounidense, las expectativas de crecimiento de beneficios a cinco años han alcanzado el 23% anualizado, una previsión que, en nuestra opinión, resulta difícil de sostener con confianza.

Por el contrario, creemos que los negocios con flujos de caja de menor duración son mucho más predecibles. Estas compañías tienen mayor presencia en el universo value, donde sectores como financieros, materiales, salud e inmobiliario muestran un sólido potencial de crecimiento de beneficios. Por la naturaleza de sus modelos de negocio, consideramos que sus flujos de caja a cinco o siete años ofrecen un mayor grado de visibilidad. En nuestra visión, la combinación de valoraciones atractivas y flujos de caja de menor duración proporciona una lectura más clara del potencial de rentabilidad en un mercado que demanda mayor certidumbre.
Prever beneficios normalizados: una especialidad del value
Los factores descritos han creado un entorno especialmente favorable para la inversión en valor. Sin embargo, capturar el potencial de revalorización de compañías infravaloradas no es una tarea sencilla. Requiere un profundo conocimiento del ciclo de cada sector y de cada producto, así como saber cuándo comprar y cuándo vender.
En otras palabras, la clave para desbloquear valor reside en determinar si el precio de una acción refleja correctamente su capacidad de generación de beneficios normalizados en la parte media del ciclo. Las oportunidades en valor surgen cuando el mercado se muestra excesivamente pesimista sobre las perspectivas de una compañía, generando una desconexión entre su valoración y su potencial de beneficios futuros. Este enfoque difiere de la inversión en crecimiento, que se centra en identificar empresas capaces de incrementar sus beneficios de forma sostenida por encima de las expectativas actuales.
En el entorno actual, consideramos que la disciplina value es especialmente relevante. A medida que aumenta la demanda de activos físicos y persisten las restricciones de oferta, muchas compañías vinculadas a la economía real presentan potencial de revalorización. Sectores como materias primas, financieros e inmobiliario, más presentes en el universo value, tienden a comportarse bien en periodos inflacionistas, un riesgo clave para los inversores en la actualidad.
Además, desde 2025, el MSCI World Value ha ofrecido rentabilidades ajustadas al riesgo sólidas, con un ratio de Sharpe de 2,3, superior al 1,4 del MSCI World, y con niveles de volatilidad más reducidos.
La disciplina como herramienta frente a la disrupción
Por supuesto, las acciones de valor no son intrínsecamente defensivas en todos los entornos, y no todas las estrategias value están posicionadas para aprovechar las condiciones actuales. Se requiere un proceso de selección de valores altamente disciplinado y un control de riesgo riguroso para evitar las llamadas “value traps”, es decir, compañías que parecen baratas pero que en realidad afrontan problemas estructurales.
Con el enfoque adecuado, creemos que la renta variable value puede desempeñar un papel complementario en carteras que en los últimos años se han concentrado en exceso en valores de crecimiento. Al centrarse en negocios bien valorados que generan flujos de caja sólidos y sostenidos, los inversores pueden construir carteras mejor preparadas para navegar un entorno de elevada incertidumbre y cambio estructural.
Tribuna de Avi Lavi, CIO de renta variable value global e internacional de AllianceBernstein
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