J.P. Morgan Private Bank ha publicado hoy su informe Perspectivas de Inversión Global a Mitad de Año 2026: Promesas y Presiones, un análisis de los factores que están reconfigurando los mercados mundiales en el ecuador de un año decisivo. “A principios de 2026, identificamos la fragmentación global, la inflación y la inteligencia artificial como los factores determinantes que configuran el panorama de la inversión, y los meses transcurridos desde entonces no han hecho más que acentuar su relevancia. A medida que estos temas confluyen y se intensifican, exigen un replanteamiento fundamental sobre cómo se construyen, protegen y hacen crecer las carteras”, afirma Grace Peters, codirectora de Estrategia de Inversión Global de J.P. Morgan Private Bank.
“El mayor riesgo al que se enfrentan los inversores hoy en día no es la volatilidad en sí misma, sino el impulso de reaccionar de forma exagerada ante ella. En momentos como estos, el instinto de retirarse a un segundo plano puede ser la decisión más costosa de todas. Incluso en un contexto de profunda incertidumbre geopolítica global, los mercados han seguido alcanzando máximos históricos. Mantener las inversiones de forma intencionada, en consonancia con un plan disciplinado a largo plazo, es lo que distingue a las carteras resilientes del resto”, afirma Stephen Parker, codirector de Estrategia de Inversión Global de J.P. Morgan Private Bank.
Partiendo de estos tres temas, el informe Perspectivas de Inversión Global a Mitad de Año 2026 de J.P. Morgan Private Bank analiza cómo se ha acelerado cada uno de ellos, poniendo de relieve riesgos, oportunidades e implicaciones para los inversores.
Fragmentación: un cambio estructural, no una crisis aislada
El cierre del estrecho de Ormuz constituye la mayor crisis de suministro de petróleo desde la Segunda Guerra Mundial. Para los inversores, es importante entender lo que esto representa: no se trata de un hecho aislado, sino del último capítulo de una reordenación estructural de la economía mundial, que se aleja de la eficiencia para centrarse en la seguridad y la resiliencia.
Los mercados ya han comenzado a descontar este cambio. Las acciones del sector europeo de defensa duplicaron su valor en 2025, las acciones de recursos naturales subieron más del 30 % y el oro se ha disparado un 130 % en tres años. La pregunta para los inversores no es si la fragmentación es real, sino si las carteras están preparadas para ella.
“Los inversores deben mantener un equilibrio delicado: no reaccionar de forma exagerada a los titulares a corto plazo, pero tampoco ignorar los cambios a largo plazo. Vemos oportunidades atractivas en los mercados emergentes, en las inversiones relacionadas por la seguridad y en los líderes nacionales que están surgiendo en todos los frentes de un mundo que se divide”, afirma Grace Peters.
Inflación: las crisis sucesivas son la nueva realidad
Incluso antes del conflicto en Irán, la inflación en EE. UU. rondaba el 3 %. La subida de los precios de la energía no ha hecho más que agravar un problema estructural: a lo largo de la década de 2020, los precios al consumo en EE. UU. han subido más de un 25 % en términos acumulados, mientras que la renta fija básica solo ha generado una rentabilidad del 5 %. Dado que tanto los bonos como las acciones se han desplomado de forma significativa desde que comenzó el conflicto, los inversores necesitan un conjunto de herramientas más amplio, que incluya activos reales, estrategias activas y un plan disciplinado diseñado para resistir la presión inflacionaria, no solo para capear un ciclo.
“Las acciones vinculadas a las materias primas, las infraestructuras globales y el sector inmobiliario ofrecen flujos de caja resistentes a la inflación e, históricamente, han generado rendimientos anualizados del 8 % al 12 % en diferentes contextos de inflación. Sin embargo, casi el 80 % de las family offices encuestadas afirmaron no tener exposición a infraestructuras, a pesar de expresar su preocupación por la inflación”, comenta Stephen Parker, que concluye: “Los fondos de cobertura macro y las estrategias de valor relativo —que generaron rendimientos positivos en 2022 cuando tanto las acciones como los bonos cayeron— siguen siendo un complemento importante”.
Inteligencia artificial: se está subestimando el súper ciclo
La inteligencia artificial (IA) podría resultar ser una de las fuerzas desinflacionistas más poderosas de esta generación, al reducir el coste de los conocimientos especializados y aumentar la producción económica sin necesidad de mano de obra adicional. Sin embargo, el discurso predominante sigue centrado en la disrupción: el desplazamiento de la mano de obra, el desempleo y la destrucción de los modelos de negocio.
“La IA está aliviando la limitación de los conocimientos especializados, al igual que la electricidad alivió la limitación de energía y el ordenador alivió la limitación de la información. El alcance de su impacto es difícil de valorar y es precisamente por eso por lo que los mercados tienen dudas al respecto. Nuestra recomendación es posicionarse en los sectores que se benefician de la expansión de los centros de datos, explorar los mercados privados y evitar los sectores tradicionales vulnerables a la disrupción”, afirma Grace Peters.




Por Beatriz Zúñiga