El gran entusiasmo que ha provocado la inteligencia artificial se ha centrado especialmente en los mercados de renta variable: los índices de fuerte componente tecnológico, como el Nasdaq, han registrado múltiples máximos históricos en los últimos doce meses. Sin embargo, los mercados de renta fija también se han visto favorecidos por el impulso de la nueva tecnología, tal y como apunta Chris Iggo, presidente de Investment Institute y director de inversiones de AXA IM Core, BNP Paribas Asset Management.
Aparte del efecto en la confianza de los inversores y las consecuencias de la inteligencia artificial en el contexto macroeconómico, Iggo es consciente de que «son numerosos los canales a través de los cuales esta nueva tecnología puede influir en los mercados de renta fija». Menciona tres de ellos: la creciente emisión de deuda por parte de las compañías tecnológicas; el efecto disruptivo en los modelos de negocio de los emisores corporativos y el potencial de mejora en los procesos de inversión derivado de los avances en inteligencia artificial.
Aumento de la emisión
La concentración de compañías tecnológicas que muestran los índices de renta variable es bien conocida. Sin embargo, no existe un grado comparable de concentración en los mercados de renta fija, donde la deuda emitida por las tecnológicas tiene un peso limitado en los índices. Según Bank of America/ICE, el sector de tecnología y electrónica apenas representa un 4,8% de su índice de crédito global. Esta proporción se ha mantenido estable en los últimos años pese al aumento del gasto de capital en el ámbito tecnológico. En el mercado de deuda estadounidense de grado de inversión, el porcentaje se sitúa en torno al 7%. En Europa es aún más bajo y, a escala internacional, el sector representa solo el 5% del universo de deuda de alto rendimiento.
Sin embargo, Iggo resalta que el volumen de emisión está aumentando, ya que durante el último año, los conocidos como «hiperescaladores», que son las grandes compañías de computación en la nube, han llevado a cabo importantes operaciones de emisión de deuda, en el marco de la enorme inversión de capital que están realizando para impulsar la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial.
En Estados Unidos, el valor nominal de la deuda corporativa emitida por las compañías del sector de la tecnología y la electrónica ha aumentado un 11% desde principios de año hasta el mes de marzo, aproximándose a los 685.000 millones de dólares. Además, y dadas las previsiones de las propias compañías, cabe esperar nuevas emisiones en el futuro, ya que el fuerte ritmo de gasto de capital no muestra señales de desaceleración.
Si bien la mayor parte de esta financiación mediante emisión de deuda se está produciendo en Estados Unidos, Iggo resalta que los emisores también han recurrido a los mercados de deuda investment grade en euros y libras esterlinas. Por ejemplo, Alphabet (1) matriz de Google, lanzó en febrero su mayor emisión de deuda hasta la fecha: una operación en libras con varios tramos, incluido un bono a 100 años con un cupón del 6,125%. Por su parte, Meta (2), propietario de Facebook, emitió deuda por valor de 30.000 millones de dólares en el mercado estadounidense el año pasado, y Oracle también ha sido un emisor especialmente activo.
La cotización de las grandes tecnológicas en los mercados respalda la calidad de estas compañías. «Se trata de emisores que registran un notable crecimiento de sus beneficios, y cuentan con unos balances firmes, con un nivel reducido de deuda y una sólida calificación crediticia», explica Iggo, que añade que el crecimiento del sector es «una buena noticia para los inversores, ya que favorece la diversificación de los índices de renta fija, que tienden a estar dominados por el sector financiero y por compañías industriales de perfil más cíclico».
El experto admite que la inversión temática es menos habitual en los mercados de renta fija, pero avanza que el aumento de la emisión por parte de compañías tecnológicas de calidad y con buena calificación crediticia «podría encontrar respaldo entre los inversores», ya que los cupones resultan atractivos y están respaldados por un sólido crecimiento de los beneficios. Para los inversores que ya mantienen exposición al sector tecnológico a través de sus posiciones de renta variable, «los títulos de deuda emitidos por las grandes compañías que están impulsando el desarrollo de la inteligencia artificial pueden resultar interesantes, ya que ofrecen una rentabilidad potencialmente más predecible», sentencia.
Efecto disruptivo en renta fija
Los datos demuestran cómo la inteligencia artificial puede tener un efecto disruptivo en los modelos de negocio de las compañías, mediante la automatización de tareas, la mejora de la eficiencia y la aceleración de procesos.
A principios de 2026, la atención de los mercados se centró en las compañías de software y en cómo algunos proveedores de aplicaciones, como los sistemas de gestión de relaciones con clientes, podrían ver amenazados sus productos por la capacidad de la inteligencia artificial para programar y crear soluciones con mayor rapidez. El ecosistema tecnológico es complejo, y las compañías de menor tamaño podrían estar más expuestas al riesgo de disrupción. «Este hecho ha preocupado especialmente en los mercados de deuda high yield, préstamos apalancados y préstamos directos, que han sido una fuente de financiación habitual para las empresas de menor tamaño», apunta Iggo.
«Como hemos comentado, el grado de concentración es menor en los mercados de renta fija que en los de renta variable. El sector tecnológico representa aproximadamente un 5% del mercado de deuda estadounidense high yield, y el segmento del software está en torno al 3,5%. Cuando a principios de año los inversores mostraron su preocupación por el posible efecto disruptivo de la inteligencia artificial en los servicios de software, los diferenciales de crédito aumentaron», explica el experto.
Sin embargo, Iggo matiza que los inversores están tratando de diferenciar entre los emisores más y menos expuestos a la amenaza que supone para ellos la inteligencia artificial, «no solo dentro del sector tecnológico, ya que otros sectores como el del juego y el de medios de comunicación también podrían sentir estos efectos disruptivos». Los inversores activos en renta fija deben centrarse en evitar a aquellos emisores cuyos flujos de caja puedan verse afectados, lo que podría deteriorar su calificación crediticia y aumentar el riesgo de impago, a juicio del experto.
«Pero tampoco aquí conviene exagerar. Se trata de un sector relativamente pequeño, y no todas las compañías tecnológicas son iguales. La exposición al segmento tecnológico está más concentrada en los mercados de préstamos directos y apalancados que en el mercado de deuda high yield».
Mejora de los procesos de inversión
La inteligencia artificial puede mejorar las actividades de análisis, negociación y construcción de carteras de renta fija. En los mercados de crédito, el uso de grandes modelos lingüísticos y del procesamiento del lenguaje natural puede mejorar de manera significativa el análisis fundamental de los emisores y ayudar a detectar información que puede utilizarse para generar alfa e identificar oportunidades de valor relativo entre emisores.
La inteligencia artificial puede facilitar la identificación de señales procedentes de los emisores de deuda que pueden fundamentar las decisiones de inversión, tanto en lo que respecta a los emisores concretos como a la propia cartera. El proceso de negociación ya está muy automatizado, lo que ha contribuido a aumentar la liquidez en los mercados de deuda corporativa en los últimos años.
«Para los gestores, la posibilidad de recurrir a la inteligencia artificial para reforzar la labor de análisis y de utilizar esta tecnología para identificar información relevante en materia de precios contribuirá a mejorar la gestión del riesgo y del perfil de liquidez de una cartera de renta fija», señala Iggo.
Renta fija 2.0
El aumento de la emisión de deuda por parte de las tecnológicas derivado del impulso de la inteligencia artificial ofrecerá acceso a los inversores de renta fija a los flujos de caja generados por esta revolución tecnológica. «A largo plazo, el valor dependerá de si los activos creados por esta nueva inversión, que serán los que respalden en última instancia el valor de la deuda, pueden continuar generando una rentabilidad suficiente sobre el capital como para mantener unos balances sólidos y una buena calificación crediticia, así como valoraciones elevadas y rentabilidades atractivas en el mercado de renta variable», apunta Iggo, que está convencido de que «dado el contexto actual, pensamos que quedarse al margen de esta revolución podría resultar una estrategia arriesgada».
Datos de rendimiento/fuente de los datos: LSEG Workspace DataStream, ICE Data Services, Bloomberg, BNP Paribas AM, a 20 de abril de 2026, salvo indicación en contrario.
Las rentabilidades obtenidas en el pasado no constituyen indicación alguna de rentabilidades futuras.
[1] Alphabet sells rare 100-year bond to fund AI expansion as spending surges | Reuters
[2] Meta to raise $30 billion in its biggest bond sale as AI expansion costs rack up | Reuters
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