Los mercados de capitales parecen caminar por la cuerda floja: mientras que la economía mundial sigue mostrando una notable resistencia, los vientos en contra -especialmente los derivados de los precios del petróleo– son cada vez más evidentes. La cuestión central sigue siendo el conflicto entre EE.UU. e Irán y su frágil tregua.
En opinión de Stefan Rondorf, Senior Investment Strategist, Global Economics & Strategy en AllianzGI, “los mercados han aprendido a convivir con las tensiones geopolíticas, pero eso no significa que estos riesgos hayan desaparecido. Más bien al contrario: los últimos acontecimientos muestran que el alto el fuego sigue siendo extremadamente frágil y apenas se vislumbra un final para la crisis”.
Este riesgo contrasta con el comportamiento del mercado, que cierra un periodo con un tono constructivo. “El optimismo de los inversores resurgió ante la posibilidad de que Washington y Teherán alcanzaran un compromiso que permitiera reabrir el Estrecho de Ormuz e introducir una moratoria sobre el enriquecimiento de uranio. Como consecuencia, las tensiones en los mercados de renta variable fueron disminuyendo gradualmente. El petróleo cayó con fuerza, situándose de nuevo por debajo de los 100 dólares y, aumentaron las expectativas de una resolución duradera del conflicto en Oriente Medio”, destacan desde Edmond de Rothschild AM.
¿Vender en mayo?
En este contexto, los inversores vuelven a oír el dicho bursátil “Vende en mayo y vete, y vuelve el día de San Leger”, según el cual los inversores se plantean vender sus participaciones en mayo para evitar rendimientos más bajos durante los meses de verano y otoño, y volver en noviembre.
Sin embargo, los mercados de renta variable global han protagonizado una recuperación contundente en las últimas semanas, superando con una agilidad sorprendente la incertidumbre reinante. Tras caer durante cinco semanas consecutivas hasta finales de marzo, el S&P 500 va camino de lograr su sexta semana consecutiva de ganancias, y tanto el Nasdaq como el S&P 500 se mantienen cerca de máximos históricos.
Según explica Mark Haefele, CIO de UBS Global Wealth Management, las ganancias recientes se han visto impulsadas por las esperanzas de una desescalada más convincente en el Estrecho de Ormuz, lo que se suma a factores favorables como los sólidos resultados empresariales, unos fundamentos resilientes, la tendencia de la Fed a mantener una política monetaria flexible y el entusiasmo relacionado con la IA.
“Con un panorama geopolítico menos negativo para los mercados, creemos que estos pueden volver a centrarse en los fundamentos que realmente sustentan el repunte de la renta variable global. «Mantenemos una visión atractiva sobre las acciones estadounidenses y esperamos que el S&P 500 suba hacia finales de año, respaldado por un crecimiento saludable de los beneficios y un entorno monetario que sigue siendo favorable. Dentro de la renta variable estadounidense, seguimos favoreciendo los sectores de consumo discrecional, financiero, salud, industrial y servicios públicos, mientras mantenemos una postura constructiva en las áreas del mercado vinculadas a la IA«, afirma Haefele.
Ideas de inversión
Jessica Henry, directora de Inversiones de Renta Variable en Federated Hermes Limited, por ejemplo, ve oportunidades en mercados emergentes, donde la demografía favorable, el aumento de ingresos y la exposición a mercados finales atractivos siguen apoyando el crecimiento a largo plazo. “A pesar de estos vientos estructurales favorables, las valoraciones siguen siendo atractivas en comparación con los mercados desarrollados, lo que representa una atractiva oportunidad de riesgo-recompensa. También vemos valor en los negocios intensivos en capital y en las acciones sensibles a las materias primas, que se benefician de un contexto favorable de precios más altos de las materias primas impulsado por conflictos geopolíticos, limitaciones de oferta y cambios estructurales a largo plazo en la demanda2, añade Henry.
Por último, desde Neuberger creen que el crecimiento global y los mercados bursátiles seguirán siendo resilientes. “Aunque seguimos siendo constructivos respecto a las compañías de pequeña capitalización, creemos que el entorno macroeconómico actual favorece ligeramente a las grandes empresas de alta calidad, especialmente en un contexto de riesgo e incertidumbre geopolítica crecientes”, señala.
Y argumenta: “Consideremos que el PER medido con resultados futuros del S&P 500 ha caído un 10% desde su máximo de octubre de 2025. Mientras tanto, el crecimiento de los beneficios de las cotizadas de gran capitalización mantiene su solidez: desde el inicio del conflicto en Irán, las estimaciones de beneficios a futuro entre las grandes compañías han aumentado un 5%, y las empresas tecnológicas representan dos tercios de ese incremento. Esta tendencia sugiere que, a pesar de la persistente incertidumbre macroeconómica, la relación riesgo‑retorno para las compañías de gran capitalización resulta atractiva”.


Por Carlos Ruiz de Antequera
Por Beatriz Zúñiga