El comienzo de 2026 sin duda ha dado a los inversores mucho que asimilar. El aumento de la volatilidad de los mercados, las tensiones geopolíticas persistentes, la evolución de la política monetaria y el ritmo acelerado de la disrupción impulsada por la inteligencia artificial han marcado los titulares y las carteras de manera significativa.
La incertidumbre actual está creando oportunidades en muchas clases de activos, incluidos los mercados privados. Según el equipo de inversión de KKR, el entorno actual no se trata tanto de reaccionar ante el ruido como de mantenerse centrado en los fundamentos.
A continuación se presentan las conclusiones clave para los inversores que se enfrentan al panorama actual.
Herramientas para la gestión del riesgo
La diversificación dentro de las clases de activos puede ayudar a mitigar la volatilidad. Hay una idea errónea muy extendida sobre el crédito privado: a menudo se equipara únicamente con los préstamos directos a empresas. En realidad, el abanico de oportunidades es mucho más amplio. La financiación privada basada en activos (como el arrendamiento de aeronaves y los préstamos para equipamiento empresarial) constituye una parte cada vez mayor del mercado del crédito privado debido a sus rendimientos históricamente atractivos, las ventajas de diversificación y el enorme tamaño del mercado.
Destacamos las ventajas de diversificación que ofrece la financiación basada en activos en una asignación de crédito privado, cuyo objetivo es ayudar a mitigar la volatilidad de la cartera causada por eventos de crédito corporativo idiosincrásicos.
Reconocemos los recientes titulares sobre el aumento de los impagos y la dispersión en el crédito privado, especialmente en el sector del software. Sin embargo, señalamos que las áreas de tensión en las carteras de crédito privado bien diversificadas hasta la fecha han estado vinculadas a emisores específicos y no son indicativas de una crisis repentina o generalizada en el sistema de crédito privado.
En cuanto a los efectos de la disrupción de la IA en el crédito privado, es importante la selectividad. KKR se centra en seleccionar e invertir en empresas de software profundamente integradas que cuenten con datos propios y altos costes de cambio para los clientes.
En muchos casos, desinstalar estos sistemas es casi como una operación quirúrgica, algo que grafica por qué ciertas empresas pueden ser más resistentes que otras a los efectos en cadena de la IA.
Capital riesgo: la IA como herramienta de creación de valor
La IA puede reforzar —y no perturbar— las estrategias de inversión disciplinadas. Aunque está transformando los sectores, la consideramos una herramienta para la creación de valor. La cuestión no es si la IA va a revolucionar el sector, sino cómo las empresas pueden utilizarla para reforzar su posición.
KKR sigue centrándose en negocios con ventajas competitivas duraderas, especialmente aquellos que cuentan con datos propios y altos costes de cambio para los clientes. Lo que se busca son negocios que cuenten con barreras de entrada, y la IA puede reforzar esas ventajas en lugar de erosionarlas.
Estas características han sido durante mucho tiempo fundamentales en el enfoque de capital riesgo de KKR. Tras haber invertido a lo largo de múltiples oleadas de cambio tecnológico, desde la aparición de Internet hasta la computación en la nube, la experiencia de la firma subraya una lección constante: el valor no se crea persiguiendo la innovación en sí misma, sino identificando dónde la tecnología impulsa mejoras duraderas en el rendimiento empresarial.
En ese contexto, la IA no supone una desviación del manual de estrategias, sino una extensión del mismo: otra lente a través de la cual identificar negocios que puedan reforzar su posición competitiva y generar valor a largo plazo.
Infraestructuras: la ventaja HALO y el impulso de la IA
Los activos de misión crítica pueden generar flujos de caja resilientes y beneficiarse del impulso de la IA. En el sector de las infraestructuras, la resiliencia comienza con la selección de activos.
Los activos de infraestructuras destacan por sus características «HALO«, es decir, son activos tangibles con un bajo índice de obsolescencia. No se trata solo de activos convenientes, son críticos para la misión, en relación a áreas como la generación de energía, la distribución eléctrica y la conectividad digital.
Esa naturaleza esencial se ha traducido históricamente en flujos de caja duraderos a lo largo de los ciclos de mercado, ya que los contratos suelen ser a largo plazo y estar regulados.
Al mismo tiempo, la IA está creando un nuevo y potente impulso. La rápida expansión de los centros de datos está impulsando la demanda de infraestructura de energía y conectividad.
Destacamos la magnitud de esa demanda y esperamos que los hiperescaladores gasten aproximadamente 500 000 millones de dólares solo en 2026.
En consecuencia, cierta especulación es inevitable, pero las limitaciones relacionadas con el suministro energético, la obtención de permisos y las relaciones con los clientes actúan como barreras naturales frente a la oferta especulativa.
La misma disciplina a las inversiones en infraestructuras que a todas las clases de activos, centrándose en la demanda diversificada de los hiperescaladores y en los contratos a largo plazo, donde la visibilidad de la demanda es mayor y la preservación del capital está mejor protegida.
A medida que fluye más capital hacia el sector de las infraestructuras, KKR mantiene su ventaja competitiva a través del acceso y la ejecución.
La mitad de nuestras inversiones se basan en asociaciones y se construyen sobre relaciones a largo plazo, y la mayoría de las operaciones se consiguen a través de procesos bilaterales o limitados, lo que nos proporciona una visibilidad inigualable de las oportunidades. Además, consideramos que las infraestructuras son estables pero no estáticas, ya que aplicamos la estrategia de KKR de generar valor a lo largo del tiempo mediante iniciativas de crecimiento, mejoras operativas y optimización del capital.
Sector inmobiliario: reinicio y preparación
Las revalorizaciones y la oferta limitada están creando un punto de entrada muy atractivo. En el sector inmobiliario, la cuestión no tiene tanto que ver con la disrupción como con los fundamentos de los activos tangibles. En muchos aspectos, todo sigue como de costumbre, ya que KKR continúa centrándose en invertir en activos residenciales e industriales de alta calidad, al tiempo que optimiza la relación riesgo-rentabilidad tanto en la renta variable inmobiliaria como en el crédito inmobiliario.
Esta clase de activos sigue estando impulsada por la dinámica de la oferta, la demanda y el coste de reposición, más que por los cambios tecnológicos. La construcción de nuevas viviendas se ha ralentizado significativamente, mientras que la demanda se mantiene resistente.
Los precios inmobiliarios también se han corregido de forma significativa a medida que aumentaban los tipos de interés. Esto ha creado oportunidades de entrada históricamente atractivas, especialmente en comparación con los mercados públicos.
Los inquilinos se decantan cada vez más por espacios de mayor calidad. Poseer este tipo de activos puede reforzar aún más la rentabilidad, ya sea atrayendo o reteniendo a los inquilinos. En resumen, el panorama para el sector inmobiliario es favorable.
Conclusión: centrarse en las oportunidades, no en el ruido
En todas las clases de activos surge un mensaje claro: los mercados privados pueden ser más resistentes de lo que sugieren los titulares. Para KKR, el entorno actual no es motivo de temor, sino una situación que hay que afrontar con disciplina. Cuando surge la incertidumbre para los inversores, les animamos a:
- Mantener la diversificación.
- Centrarse en la calidad y la resiliencia.
- Mantener una perspectiva a largo plazo.
Tribuna de Alisa Amarosa Wood, Daniel Pietrzak, James Cunningham y Julia Butler, equipo de inversiones de KKR






