El uso de la IA en mercados privados choca con la fragmentación de los datos y la falta de experiencia

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La intención aplicar la  inteligencia artificial se está acelerando en los mercados privados, pero que la preparación de los datos sigue siendo una limitación estructural, según la General Partners Outlook Survey 2026, elaborada por el proveedor tecnológico Allvue Systems.

Según las conclusiones de la encuesta, aunque la IA se ha convertido en una de las principales prioridades tecnológicas para 2026, menos de una cuarta parte de las firmas se consideran por encima de la media del sector en adopción de esta tecnología. La mayoría identifica como barreras la fragmentación de los datos, la falta de experiencia interna, la limitada integración de sistemas, las preocupaciones regulatorias y la persistencia de procesos manuales.

La encuesta, realizada en colaboración con Crisil Coalition Greenwich, se basa en entrevistas a 102 altos responsables de inversión y operaciones de firmas de private equity, crédito privado y capital emprendedor en Norteamérica y Europa. Solo el 8% de las organizaciones califican su madurez de datos como alta —es decir, bien organizada, integrada y fiable—, pese a que casi dos tercios de los encuestados reconocen que sería extremadamente o muy valioso poder consultar información de forma transversal entre sistemas y funciones. Según el informe, sin sistemas sólidos y bases de datos integradas, las inversiones en IA difícilmente se traducen en eficiencia operativa y rendimiento escalable.

Principales frenos

Los resultados llegan en un contexto de creciente presión para que los gestores operen con mayor rapidez y transparencia. Con una competencia por el capital cada vez más intensa y mayores expectativas de creación de valor, el 65% de los participantes considera que la tecnología avanzada tendrá el mayor impacto en sus operaciones durante los próximos doce meses. Además, el 62% prevé que la inversión en IA ocupará un lugar destacado en sus decisiones tecnológicas y en sus procesos de toma de decisiones durante ese periodo.

No obstante, la adopción se ve frenada por la limitada experiencia interna y por preocupaciones persistentes relacionadas con la precisión, la fiabilidad y el cumplimiento normativo. A estos factores se suman la escasez de recursos técnicos y el coste y la complejidad de la implementación.Entre los principales obstáculos actuales para la adopción de la IA, los encuestados señalan tres factores clave: la experiencia interna limitada entre los usuarios (64%), las dudas sobre la precisión o fiabilidad  de los sistemas (59%) y las preocupaciones regulatorias (38%).

“Nuestra encuesta de 2026 muestra que las firmas quieren hacer mucho más con sus datos y utilizar la IA para agilizar los flujos de trabajo, pero muchas se ven frenadas por una madurez de datos limitada. Esa brecha es ahora un problema competitivo. Para cerrarla, los GPs y LPs deben invertir estratégicamente en plataformas de datos e integraciones que incorporen inteligencia impulsada por IA en los flujos de trabajo diarios y conviertan la inversión en datos en mejoras medibles de las operaciones y del rendimiento”, afirma Ivan Latanision, Chief Product Officer de Allvue.

El informe también advierte de que las empresas siguen teniendo dificultades para lograr consistencia, visibilidad y medición en sus carteras, lo que limita tanto las mejoras de eficiencia a corto plazo como la creación de valor a largo plazo. Casi dos tercios de los encuestados (65%) citan la falta de coherencia en los informes de las empresas participadas como un desafío central, mientras que el 51% reconoce tener una capacidad limitada para hacer seguimiento de la creación de valor de forma estandarizada en toda la cartera.

Las prioridades

La encuesta refleja además un cambio en las prioridades de inversión en datos y tecnología. Las firmas reclaman conjuntos de datos más robustos y capacidades analíticas avanzadas, como el acceso a datos comparativos de alta calidad para comprender mejor las carteras, paneles de control flexibles y personalizables, analítica predictiva para apoyar decisiones orientadas al futuro y herramientas de valoración que mejoren la coherencia y la confianza en las evaluaciones de cartera.

Pese a estos retos, el estudio destaca un dato positivo: las firmas con una madurez de datos alta o muy alta tenían el doble de probabilidades de afirmar que sus retornos estaban muy por encima de la media durante los últimos doce meses en comparación con aquellas con una madurez promedio. Este hallazgo refuerza la importancia de contar con bases de datos sólidas para escalar la IA y operar con mayor rapidez y precisión.

“Estos datos dejan claro que los resultados de la IA se están definiendo mucho antes de que se implementen los modelos. Las firmas con una fuerte madurez de datos están mejor posicionadas para aplicar analítica con confianza y ofrecer información más útil a audiencias internas y externas. Estas bases permiten velocidad, coherencia y mejores decisiones de inversión a escala. Sin ellas, la IA sigue siendo un experimento en lugar de un motor de rendimiento”, señala Dmitri Sedov, Chief Data and Analytics Officer de Allvue Systems.

Cambio en la dinámica de trabajo

Los resultados también evidencian que aún queda un trabajo considerable para conectar los datos, garantizar su coherencia y permitir que fluyan entre sistemas, elementos clave para alcanzar una madurez avanzada. La dependencia de Excel continúa siendo una limitación estructural en la industria. El 56% de los encuestados reconoce seguir dependiendo de hojas de cálculo pese a haber invertido en sistemas específicos, incluso entre las firmas con una adopción de IA superior a la media. Esta situación sigue absorbiendo capacidad de las operaciones financieras, y el 70% reporta una carga de trabajo exigente impulsada por procesos manuales y flujos de trabajo basados en Excel.

Asimismo, las organizaciones afrontan dificultades para integrar datos entre sistemas internos, limitaciones de personal y la complejidad operativa de gestionar estructuras de fondos cada vez más sofisticadas. En conjunto, el informe subraya que, sin reducir la dependencia de Excel y mejorar la integración tecnológica, las firmas seguirán teniendo problemas para convertir la inversión en IA en un impacto operativo real.

“Las conclusiones muestran que la ambición por la IA en la industria de los mercados privados es generalizada, pero la preparación de los datos no ha avanzado al mismo ritmo. Ese desequilibrio se está volviendo insostenible. Con seis de cada diez firmas calificando su madurez de datos como solo promedio y casi un tercio considerándola baja, muchos GPs y LPs están desplegando IA en entornos que aún no están preparados para soportar escala, coherencia o retornos de inversión fiables”, explica Kevin McPartland, Head of Market Structure and Technology Research en Crisil Coalition Greenwich.

Denis Panel (Sycomore AM): “La confianza del inversor se gana con consistencia, no con promesas”

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Foto cedidaDenis Panel, CEO de Sycomore AM, que forma parte de la plataforma de gestoras de Generali Investments.

Frente a la profunda transformación que atraviesa la industria de gestión de activos, el gran reto para las gestoras es separarse del ruido y no subirse a cada tendencia a corto plazo que aparece. Para Denis Panel, CEO de Sycomore AM, que forma parte de la plataforma de gestoras de Generali Investments, además de acertar con la tenencia estructural, es clave mantener el enfoque de inversión disciplinado, una perspectiva de largo plazo y la convicción de que el análisis financiero y extrafinanciero generan valor cuando se combinan.

Muestra de esta convicción es que la firma ha pasado de gestionar 7.000 millones de euros en 2023 a más de 10.000 millones en 2026. Sobre cómo la firma está orientando este crecimiento y cuál es la hoja de ruta que la gestora se ha marcado en su plan estratégico a 2028 hemos charlado con Panel en nuestra última entrevista.

¿Cómo se logra el equilibrio entre adaptarse a las nuevas dinámicas globales y mantener la esencia de la firma?

Adaptarse a las nuevas realidades del mercado es esencial, pero nunca debe hacerse a costa de la coherencia. Nuestro plan Shaping 2028 busca precisamente reforzar nuestras capacidades sin renunciar a nuestro ADN. Formar parte de Generali Investments añade una dimensión valiosa: la fortaleza, los recursos y el alcance internacional de una plataforma líder, preservando al mismo tiempo la autonomía y la cultura basada en convicciones que definen a Sycomore AM.

Desde su perspectiva como CEO, ¿cuáles son los pilares fundamentales de su modelo de negocio?

La resiliencia empieza por tener claridad de propósito. Nuestro modelo de negocio se sustenta en tres pilares: una gestión activa basada en convicciones, una profunda integración del análisis extrafinanciero y un enfoque de relación a largo plazo con los clientes. En Sycomore AM creemos que la confianza se gana con consistencia, no con promesas. Los clientes esperan rendimiento, pero también transparencia, disciplina y la capacidad de navegar en condiciones de mercado cambiantes sin perder de vista los objetivos a largo plazo.

Nuestra filosofía “Human is Capital” refleja esta convicción. Invertimos en las personas, en la investigación y en las relaciones con los clientes porque el éxito sostenible proviene, en última instancia, de la calidad de las decisiones y de la fortaleza del compromiso colectivo.

Tras varios años de ajustes en la industria por el nuevo entorno de tipos de interés, estamos viendo un retorno de los flujos y una mejora notable en los resultados de Sycomore. Más allá del comportamiento del mercado, ¿qué factores específicos explican esta recuperación de la confianza de los clientes?

La mejora de nuestros resultados refleja mucho más que las condiciones de mercado. Hace tres años gestionábamos alrededor de 7.000 millones de euros; actualmente, gestionamos más de 10.000 millones. Este crecimiento es, ante todo, el resultado de una confianza renovada por parte de nuestros clientes. En los últimos tres años hemos avanzado en tres frentes: un fortalecimiento del rendimiento de nuestras estrategias, una recuperación de los flujos netos y una evolución de nuestra oferta de productos para responder mejor a las necesidades de los inversores. Creemos que los clientes buscan cada vez más a gestores que combinen disciplina de inversión, capacidad de adaptación y visión de largo plazo, y este impulso positivo refleja los resultados tangibles del esfuerzo de transformación que hemos llevado a cabo en toda la firma desde 2023.

Sycomore AM ha sido durante años una referencia en inversión sostenible, ¿cómo ha evolucionado la forma de gestionar la sostenibilidad?

Siempre hemos considerado el análisis ESG como una fuente adicional de información, no como un ejercicio separado. Hoy, el reto consiste en integrarlo con aún más eficiencia en el análisis fundamental y las capacidades tecnológicas.

A través de nuestro plan Shaping 2028, estamos reforzando la interacción entre los equipos de inversión, los analistas extrafinancieros y los expertos en tecnología. Los datos, las herramientas basadas en IA y las capacidades analíticas nos permiten procesar la información de manera más eficiente, mientras que el juicio humano sigue siendo central en las decisiones de inversión. Nuestro objetivo no es sustituir el análisis tradicional, sino enriquecerlo. La sostenibilidad debe seguir siendo pragmática, medible y orientada al rendimiento. Este enfoque integrado nos permite identificar mejor los riesgos, las oportunidades y la creación de valor a largo plazo.

La distribución y el análisis de datos se han vuelto tan críticos como la propia selección de activos. ¿Cómo lo están enfocando ustedes?

La distribución y los datos se han convertido en capacidades estratégicas para cualquier gestora de activos. Los inversores esperan interacciones más personalizadas, mayor transparencia y un acceso más rápido a la información relevante. Nuestro programa de transformación incluye el fortalecimiento tanto de los equipos de distribución como de nuestra infraestructura de datos. Un mejor análisis nos ayuda a comprender las necesidades de los clientes, mejorar la toma de decisiones y aumentar la eficiencia operativa en toda la organización.

De forma más amplia, estamos construyendo una plataforma más ágil, capaz de combinar la experiencia en inversión, la innovación tecnológica y la cercanía con el cliente. Esto es esencial no solo para ser competitivos hoy, sino también para seguir siendo relevantes durante la próxima década en un entorno cada vez más exigente.

La hoja de ruta de la firma parece girar en torno a cuatro pilares: innovación, impacto, tecnología y rendimiento. ¿Cómo se traducen estas prioridades?

Estas cuatro prioridades no son iniciativas independientes; se refuerzan mutuamente. La innovación nos permite desarrollar soluciones adaptadas a las necesidades cambiantes de los clientes. La tecnología potencia nuestras capacidades de investigación y nuestra eficiencia operativa. El impacto nos ayuda a identificar empresas que crean valor sostenible. En Sycomore AM, no vemos el impacto y el rendimiento financiero como objetivos opuestos. Al contrario, las compañías que gestionan eficazmente el capital humano, los retos medioambientales y las relaciones con sus grupos de interés suelen estar mejor posicionadas para generar retornos a largo plazo.

Este enfoque se refleja en nuestra hoja de ruta de productos. Por ejemplo, estamos trabajando en el lanzamiento, antes de final de año, de un ETF activo innovador que combina la flexibilidad y accesibilidad de la estructura ETF con la experiencia de Sycomore AM en gestión activa y nuestras convicciones en inversión responsable. Nuestra ambición es ofrecer soluciones de inversión que combinen disciplina financiera, análisis prospectivo y una contribución positiva a la economía, creando valor para los inversores a lo largo del tiempo.

Bci ficha un nuevo gerente para su área de Distribución Institucional

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LinkedInDiego Castro, gerente de Distribución Institucional de Bci. Diego Castro, gerente de Distribución Institucional de Bci

Tras cerca de seis años en el sell side, el jefe del área de distribución de la boutique financiera chilena ALTIS volvió al circuito de grandes instituciones financieras locales. El nuevo hogar de Diego Castro Gana, según informó a su red profesional de LinkedIn, es Bci, uno de los mayores bancos del ecosistema local.

El profesional se incorporó a la firma con el cargo de gerente de Distribución Institucional. Ahí, estará a cargo de la distribución de productos financieros de terceros para clientes del banco.

Castro aporta más de 12 años de trayectoria en el sector financiero, donde ha sumado experiencia en gestión de portafolios –manejando más de 500 millones de dólares en activos de clientes, señaló en su perfil– y representando a gestoras internacionales, con más de 7.500 millones de dólares invertidos en América Latina.

Antes de llegar a Bci, el ejecutivo trabajó como Head de Distribución de Servicios Financieros ALTIS. Ahí, estuvo a cargo de ese negocio tanto para los segmentos institucional como de gestión patrimonial.

Anteriormente, se desempeñó como portfolio manager en Banco Santander, donde fue responsable de la estrategia de asset allocation y decisiones de inversión para estrategias locales y extranjeras. En Grupo Security, trabajó como portfolio manager dedicado a las estrategias internacionales, y en Banco Penta, inició su carrera como analista de inversiones.

Las aseguradoras chilenas anticipan un auge en AUM en el negocio de rentas vitalicias

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En un contexto en que se espera que el aumento de la cotización previsional, uno de los ejes principales de la reforma de pensiones aprobada en Chile el año pasado, traiga un aumento de los flujos a los vehículos de pensiones, las aseguradoras podrían captar miles de millones de dólares. Las compañías de seguros de vida tienen una participación relevante en el negocio previsional, a través de las rentas vitalicias, por lo que la reforma que está en proceso de implementarse no las deja indiferentes.

“En el mercado de capitales se espera un efecto significativo, dado que la mayor cotización previsional incrementará el volumen de ahorro previsional, y por lo tanto el de los activos gestionados por los inversionistas institucionales”, indicó la Asociación de Aseguradoras de Chile (AACH) en un reporte. Esto incluye a las AFPs, las compañías de seguros de vida y el nuevo vehículo colectivo creado por la reforma: el Fondo Autónomo de Protección Previsional (FAPP).

Considerando sólo el aumentado de cotización, que lo llevará de 10% en 2024 a 16% en 2054, la estimación de la entidad gremial es que los activos pensionales administrados por las aseguradoras aumentarán un 5%, respecto a un escenario sin reforma. Esto equivale a UF 283 millones adicionales (11,6 billones de pesos chilenos o unos 12.000 millones de dólares).

Más adelante, a medida que el porcentaje adicional va aumentando, la expectativa del sector es que la diferencia suba a 16% para el año 2070. Con esto, el sistema de rentas vitalicias sumaría UF 1.786 millones (cerca de 73 billones de pesos o 77.000 millones de dólares).

“En el largo plazo, cuando la cohorte que empiece a cotizar el 2054 se jubile, luego de cotizar toda su vida laboral un 16% de su remuneración, se observará la mayor diferencia en activos respecto del escenario sin reforma, es decir un 60% adicional”, destacó la AACH en su reporte.

Un motor para los AUM

En la industria financiera en general califican como positivo el aumento de cotización, ya que aportará más recursos en la época de acumulación de los fondos de pensiones.

Estos activos tienen un peso relevante en el ecosistema financiero chileno, según recalcó la AACH, donde han alcanzado niveles muy altos en la última década. Con el auge de los fondos de pensiones y las rentas vitalicias tomando fuerza, las carteras pasaron de representar menos del 1% del PIB, a finales de los 80, al punto en que cerraron el año pasado, cerca del 90%.

A fines de 2025, acotaron en el informe, los fondos gestionados por las AFP ascendieron a cerca de 240.000 millones de dólares, mientras que las rentas vitalicias de las compañías de seguros de vida superaron los 80.000 millones de dólares. “Ambos han mostrado una recuperación tras su brusca caída en 2021-2022, producto de retiros extraordinarios aprobados en un contexto de pandemia”, acotaron.

Esto tendría un impacto en la economía real, dada la importancia de la industria de rentas vitalicias en el sistema previsional chileno. El rubro, comentaron, “canaliza cerca del 60% del ahorro previsional hacia inversiones de largo plazo, contribuyendo al financiamiento de proyectos de infraestructura, empresas y al desarrollo económico del país”.

Naturalmente, el gremio de AFPs también anticipa un auge en los flujos, producto del aumento de cotización. La estimación de la Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones (AAFP) es que el sistema crecerá en 681 millones de dólares hacia agosto de 2028, cuando la tasa adicional alcance 1%. El volumen adicional de acercaría a los 40.000 millones de dólares en agosto de 2035, cuando la tasa de cotización adicional alcance a 4,5%.

Los desafíos de la nueva normativa

Si bien el aumento de cotización podría engrosar las carteras de las compañías de seguros que ofrecen rentas vitalicias, la reforma previsional que está en proceso de implementar Chile también trae consigo algunos desafíos para el sector.

La AACH recalcó en su reporte que la nueva normativa instaló –con el espíritu de aumentar la transparencia y la competencia– dos disposiciones con efecto directo en el régimen de rentas vitalicias. Ambas empezaron a regir en septiembre del año pasado.

La primera eliminó la posibilidad de que las compañías de seguros realicen ofertas externas a los clientes, asociadas a una oferta interna de rentas vitalicias en el SCOMP (Sistema de Consultas y Ofertas de Montos de Pensión). “Cuando una persona cumple con los requisitos para pensionarse, accede a la plataforma SCOMP, en la medida que pueda financiar una pensión mensual de renta vitalicia de al menos UF 2 (en torno a 40.800 pesos o 42 dólares)”, explicaron.

Esto abre un flanco para el sector, considerando que más del 70% de las rentas vitalicias se contrataban mediante esta modalidad –que contempla un acuerdo bilateral entre el cliente y la aseguradora– antes de la reforma.

La segunda disposición relevante redujo el requerimiento de pensión mínima para poder optar por una renta vitalicia, desde UF 3 (unos 122.500 pesos o 126 dólares) a UF 2.

“Considerando las tablas de mortalidad y tasas de descuento actuariales vigentes, este umbral implicaba un saldo acumulado aproximado de 25 millones de pesos en la cuenta individual de capitalización. Con la entrada en vigor de la reforma, el umbral se redujo a UF 2 mensuales, equivalente a un saldo requerido cercano a 16 millones de pesos”, comentaron desde la AACH.

Esta modificación, agregaron, “amplía el universo de afiliados elegibles para la modalidad de renta vitalicia, incorporando a pensionados de menores saldos que antes quedaban excluidos del mercado”.

Diferenciales estrechos, mayor dispersión: dónde vemos valor en crédito

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En 2026, los mercados de crédito han tenido que valorar dos fuerzas muy diferentes: los efectos de la inteligencia artificial y el conflicto en Oriente Medio. Mientras la IA plantea un shock de oferta estructural, la guerra ha impulsado los precios de la energía y provocado una ampliación temporal de los diferenciales de crédito, que posteriormente se recuperaron, incluso con unas tires al alza.

Perturbaciones en el lado de la oferta, no de la demanda

Las fuerzas que están marcando 2026 proceden de la oferta, no de la demanda. La guerra en Oriente Medio constituye un shock de oferta inmediato e inflacionario, mientras que la inteligencia artificial representa un shock estructural con potencial para aumentar la productividad y presionar los precios a la baja. En este contexto, creemos que conviene mantener una duración algo menor, ya que su capacidad de diversificación no es tan evidente en el régimen actual.

Un entorno propicio para la selección

Las perturbaciones de la oferta afectan de forma desigual a los sectores y emisores, aumentando la dispersión. Aunque los diferenciales han vuelto a niveles históricamente ajustados, el promedio oculta oportunidades. La IA, los tipos de interés más elevados y una mayor selectividad de los inversores están ampliando la diferencia entre ganadores y perdedores, creando oportunidades en determinados títulos.

Los bonos de high yield, los de mercados emergentes, el crédito titulizado y los convertibles son los segmentos que consideramos más interesantes de cara al segundo semestre de 2026. Sin embargo, pensamos que el cambio que define este año es el equilibrio, ya que el incremento de la dispersión ha generado valor en muchos sectores de crédito, y esto, en nuestra opinión, exige trasladar una parte del riesgo hacia el high yield y los préstamos bancarios de mercados desarrollados, así como mantener una diversificación elevada.

High yield global

Tras el estrechamiento de los diferenciales, el segmento de high yield vuelve a ofrecer oportunidades. Las dudas sobre algunas compañías de software han permitido identificar empresas mejor posicionadas para beneficiarse de la IA o con modelos de negocio difícilmente sustituibles. El sector de materiales de construcción es otro ámbito donde la debilidad del mercado de la vivienda ha generado oportunidades para invertir en emisores capaces de resistir un entorno débil y beneficiarse de una recuperación en la actividad de renovación de viviendas. Según nuestro punto de vista, la clave está en centrarse en ciertos emisores cuyo balance pueda parecer poco saneado actualmente, pero en el que un análisis crediticio pueda revelar una senda de mejoría convincente.

Mercados emergentes

La deuda corporativa de high yield de mercados emergentes ha sido uno de nuestros sectores preferidos durante varios años. En cierta medida, esto no ha cambiado: las empresas de telecomunicaciones y de utilities con balances sólidos cotizan con descuento respecto a sus homólogas de los mercados desarrollados. No obstante, ante la mayor cantidad de oportunidades que brindan otras regiones, consideramos conveniente reducir de forma selectiva la exposición a los bonos corporativos de mercados emergentes. En nuestra opinión, la deuda soberana de mercados emergentes con grado de inversión sigue siendo poco atractiva.

Crédito titulizado

Dentro del crédito titulizado, vemos valor en reducir la exposición a valores de transferencia de riesgo de crédito (CRT) —actualmente instrumentos de corto vencimiento y comportamiento estable, con un potencial limitado de revalorización del capital— y rotar hacia titulizaciones hipotecarias estadounidenses no garantizadas por agencias, donde el mercado teme una repetición de 2022, algo que, en nuestra opinión, no está justificado. También nos resultan atractivas las titulizaciones hipotecarias comerciales (CMBS) vinculadas a oficinas “de lujo”, donde muchas emisiones siguen descontando un nivel excesivo de estrés, a pesar del notable aumento en los desplazamientos y en las políticas de vuelta a la oficina. Consideramos adecuado reducir la exposición a obligaciones garantizadas por préstamos (CLOs) y reajustar las posiciones restantes hacia tramos con grado de inversión.

Préstamos bancarios

El poco atractivo relativo de los préstamos bancarios ha dado paso a una situación más favorable. Los criterios de concesión de préstamos siguen siendo menos estrictos que antes, pero la ampliación de los diferenciales lo compensa y la dispersión ha aumentado a medida que los inversores se han vuelto más selectivos. Vemos potencial para aumentar la exposición, en concreto, en los emisores del sector del software y la tecnología que se han visto afectados por los temores relacionados con la IA y están brindando oportunidades en el segmento de high yield.

Bonos convertibles

Los bonos convertibles conservan todo su atractivo, sobre todo en los sectores tecnológico y biotecnológico, al combinar la participación en el capital de la empresa con protección frente a las caídas en un sector marginado por los mandatos tradicionales. Los bonos convertibles tuvieron buenos resultados en 2025 de la mano de la recuperación del sector biotecnológico, pero, teniendo en cuenta que las valoraciones parecen menos atractivas que hace un año, recomendamos reducir la exposición. En todo caso, seguimos creyendo que las ventajas estructurales de esta clase de activo no han variado.

Conclusión

Los diferenciales de crédito han revertido en gran medida la ampliación anterior, lo que deja las valoraciones del mercado en general relativamente exigentes en términos de diferenciales, si bien unas tires relativamente elevadas siguen apuntando a un atractivo potencial de rentabilidad total. En nuestra opinión, esto respalda una postura más defensiva en cuanto al riesgo de crédito y la necesidad de contar con suficiente liquidez para aprovechar posibles dislocaciones del mercado.

Ahora bien, el estrechamiento de los diferenciales de los índices no significa que no haya oportunidades. La dispersión entre sectores y emisores ha aumentado de forma significativa, y la media está ocultando un mercado más interesante bajo la superficie. En nuestra opinión, se trata de un entorno que favorece ser selectivo en el riesgo. A los inversores no se les remunera demasiado por invertir en una cartera media de crédito, pero no hay por qué concentrarse en los valores medios. Las mejores oportunidades siguen estando en aquellos títulos de crédito cuyos fundamentales permanecen sólidos pese a haber sido penalizados por el mercado.

 

Tribuna de Campe Goodman y Rob Burn, gestores de renta fija de Wellington Management

 

Descubre el Outlook de inversión de mitad de año de Wellington Management.

 

 

 

eToro prevé una rotación de carteras hacia Asia y Europa ante las exigentes valoraciones de Wall Street

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Foto cedidaCristià Calle, ProInvestor de eToro

Ante el aumento de la volatilidad bursátil en el cambio de semestre de 2026, Cristià Calle, ProInvestor de eToro, analiza el comportamiento de los inversores minoristas en renta variable. En un contexto marcado por las valoraciones tensionadas en Wall Street, el experto enfatiza la necesidad de diversificar hacia mercados emergentes y geografías como Europa y Asia, mientras posiciona a China y a los REITs como los activos más atractivos por multiplicadores y rentabilidad por dividendo

El cierre del primer semestre de este año ha estado marcado por un repunte en la volatilidad de las bolsas globales, un escenario que está llevando a los inversores minoristas a replantear la composición de sus carteras de renta variable. Según la interpretación analítica de Calle, la hegemonía de los mercados estadounidenses empieza a mostrar síntomas de agotamiento fundamental debido a las altas exigencias en sus valoraciones.

«Las valoraciones en Estados Unidos se han vuelto muy exigentes, lo que hace más difícil justificar nuevas subidas únicamente por fundamentales», explica el profesional. Aunque reconoce que la exposición a tecnológicas con fuerte generación de caja no es motivo de alarma, el experto alerta sobre la elevada presencia de valores cíclicos en niveles que recuerdan a patrones de sobrecalentamiento histórico.

Oportunidades de inversión

En este entorno, el capital busca alternativas en geografías donde la relación riesgo-beneficio resulte más equilibrada.

Pese a las dudas que persisten sobre la velocidad de su reactivación macroeconómica, China emerge como una de las plazas más interesantes. Según Calle, el foco desmedido en la infraestructura de inteligencia artificial occidental ha dejado en un segundo plano a los conglomerados chinos, los cuales cuentan con productos competitivos de IA y presencia en toda su cadena de valor. A este catalizador se suma el descuento histórico al que cotizan los mercados emergentes respecto a la bolsa estadounidense, lo que convierte a la región asiática en una herramienta clave para potenciar los retornos a medio y largo plazo.

En el caso de la renta variable europea, tras un ejercicio previo de fuertes avances —con índices como el IBEX 35 registrando alzas cercanas al 50%—, las valoraciones continúan ofreciendo márgenes razonables. Sin embargo, Calle matiza que para consolidar esta tendencia alcista será indispensable la expansión de los beneficios corporativos y una mayor estabilidad macroeconómica, especialmente en el suministro energético y la contención de la inflación.

Finalmente, como alternativa de generación de ingresos y protección en carteras diversificadas, el analista de eToro resalta el comportamiento de los REITs (fideicomisos de inversión inmobiliaria). A escala global, este sector se posiciona como una opción sólida al combinar valoraciones de activos en niveles de entrada atractivos con rentabilidades por dividendo muy competitivas para el inversor minorista.

Para LATAM ConsultUs, el mercado ya no premia solo crecimiento: la vuelta de los portafolios equilibrados

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Por más de una década, construir carteras parecía relativamente simple: incorporar algunos bonos para obtener rendimiento, sumar acciones de calidad y dejar que el contexto de mercado hiciera gran parte del trabajo. En un mundo dominado por tasas cercanas a cero, abundante liquidez y bancos centrales actuando como estabilizadores permanentes, los activos de crecimiento, la expansión de múltiplos y la concentración en grandes compañías tecnológicas fueron los grandes ganadores del ciclo.

La lógica era clara: cuando el dinero tiene costo casi nulo, el tiempo vale más que el flujo presente. Y en ese contexto, los inversores privilegiaron duration, crecimiento y momentum.

Sin embargo, el mercado de 2026 empieza a mostrar otra dinámica. El verdadero cambio no es la volatilidad. Es el cambio de régimen.

La inflación dejó de comportarse como un fenómeno transitorio y empezó a incorporar componentes más estructurales: relocalización de cadenas productivas, tensiones geopolíticas, mayores costos energéticos, presión salarial y déficits fiscales persistentes. Al mismo tiempo, los bancos centrales enfrentan una realidad distinta. Aun cuando los ciclos de suba parecen haber quedado atrás, el regreso al mundo de tasas ultra bajas luce mucho menos probable.

Y eso modifica de forma profunda la construcción de portafolios.

La geopolítica dejó de ser ruido de corto plazo y volvió a ser una variable de asignación estratégica. Los conflictos en Medio Oriente, las discusiones de seguridad energética, el reshoring industrial y la creciente fragmentación global están reintroduciendo factores que durante años quedaron parcialmente relegados por la globalización y la liquidez abundante. El mercado ya no descuenta sólo crecimiento futuro; vuelve a ponderar resiliencia, flujos, capacidad de adaptación y solidez financiera.

En este escenario, muchas de las relaciones históricas entre activos también comienzan a cambiar. Después de años en que diversificar parecía menos relevante, las correlaciones empiezan a normalizarse y el equilibrio vuelve a ganar importancia.

La renta fija recupera protagonismo no solo como cobertura potencial, sino también como fuente de carry. Los créditos corporativos de corta y media duración vuelven a ofrecer rendimientos atractivos sin riesgos extremos de duration. Al mismo tiempo, las estrategias activas tienen un entorno más fértil, impulsado por una mayor dispersión entre sectores, compañías y regiones.

En renta variable, el liderazgo también comienza a ampliarse. La capacidad de generar caja, el poder de fijación de precios, los balances sólidos y los modelos de negocio resilientes vuelven a ocupar un lugar central en la selección de activos. Incluso sectores relegados durante la era de liquidez extrema —como infraestructura, energía, materiales o ciertas estrategias defensivas— recuperan espacio en carteras diversificadas.

A su vez, la volatilidad reciente también dejó una señal importante: los mercados pueden seguir mostrando resiliencia incluso en contextos de elevada incertidumbre, aunque con liderazgos más rotativos y menos lineales. Eso obliga a abandonar visiones demasiado rígidas y aceptar la flexibilidad como una ventaja estratégica.

Esto no implica el fin del crecimiento ni de la innovación. La IA, la automatización y la digitalización probablemente seguirán siendo de los motores estructurales más importantes de la próxima década. Pero el mercado empieza a diferenciar más entre narrativa y valuación, entre expectativa y capacidad efectiva de monetización.

Y allí aparece uno de los mayores desafíos: evitar construir carteras excesivamente dependientes de un único escenario.

Durante años, muchos portafolios funcionaron bajo la premisa implícita de que la liquidez global corregiría cualquier desequilibrio. Hoy, el mercado exige estructuras más robustas, más equilibradas y menos lineales.

La velocidad del mercado está destruyendo la interpretación. En una dinámica de titulares instantáneos, algoritmos y reacciones cada vez más rápidas, muchas veces se confunde movimiento con tendencia y volatilidad con cambio estructural. Pero invertir no debería consistir en perseguir cada ruido de mercado ni en reaccionar de forma impulsiva a cada evento coyuntural.

No se trata de hacer trading permanentemente, sino de leer estructuras. El desafío para los próximos años probablemente no será adivinar el próximo activo de moda, sino construir portafolios capaces de adaptarse a distintos escenarios macroeconómicos, equilibrando crecimiento, protección y generación de ingresos.

En definitiva, el mercado parece estar dejando atrás la lógica de las apuestas unidireccionales para volver a premiar algo más clásico: la diversificación real.

Y en un contexto donde los titulares cambian cada semana, la estrategia vuelve a importar más que la narrativa.

Los roles de estratega y asesor financiero también cambian. Ya no alcanza con identificar tendencias de corto plazo o perseguir los activos con mejor proyección o performance reciente. La verdadera diferenciación pasa por carteras capaces de convivir con un entorno más incierto, más volátil y estructuralmente más complejo.

Incluso en una industria cada vez más atravesada por la IA, la automatización y la velocidad de procesamiento, el criterio humano sigue siendo irremplazable para interpretar contextos, ponderar riesgos y distinguir señal de ruido.

¿Qué significa el regreso del bloqueo en el estrecho de Ormuz?

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La reactivación del bloqueo naval y la repentina escalada de la tensión militar en el estrecho de Ormuz han quebrado las expectativas de un acuerdo a corto plazo con Irán, sacudiendo de inmediato a los mercados financieros e institucionales. Según el último informe Middle East Weekly Tracker publicado por Natixis Corporate and Investment Banking (CIB) y firmado por los economistas Alicia García Herrero y Jeremy Ji, el repunte del riesgo de guerra ya se está traduciendo en una fuerte presión al alza sobre el petróleo, pérdidas generalizadas en la renta variable del Golfo y un encarecimiento de las primas de riesgo soberanas

Impacto en renta variable y flujos de inversión institucionales

Las bolsas del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) han reaccionado a la baja ante el regreso de la incertidumbre geopolítica. Particularmente, la renta variable de Dubái ha registrado una caída de alrededor del 1,5% en la semana previa al 15 de julio, penalizada por su elevada exposición comercial, turística y financiera a las disrupciones físicas del estrecho.

Asimismo, el informe de Natixis CIB constata un cambio de tendencia perjudicial en el comportamiento del capital transfronterizo. Esto es lo que dicen en su informe: «Los flujos extranjeros se mantuvieron ligeramente negativos, con una salida neta de 11 millones de dólares de los mercados de valores de Dubái y Arabia Saudí la semana pasada. Con el bloqueo de vuelta, es más probable que estas salidas de capital sigan aumentando en lugar de revertirse».

El crudo a 85 dólares y tensión en los mercados de crédito (CDS)

La parálisis de esta vía marítima clave para el comercio internacional ha impulsado con fuerza las materias primas. Los contratos de futuros del crudo brent escalaron hasta los 85 dólares por barril el pasado 16 de julio, reaccionando al restablecimiento del bloqueo de los puertos iraníes por parte de la armada estadounidense y al cierre de Ormuz decretado por la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC).

En el mercado de renta fija y derivados de crédito, los diferenciales de los CDS (Credit Default Swaps) a 5 años de los países del CCG se han ampliado de forma notable. Los analistas de la entidad francesa destacan que Baréin continúa siendo el soberano que se está reajustando con mayor rapidez al alza (encareciendo su coste de cobertura contra el impago), debido a su condición de anfitrión de bases estadounidenses, lo que le expone directamente a absorber las represalias de Irán.

Gráfico sacado del Informe de Natixis. Fuente: Natixis, Bloomberg y LSEG

Colapso de la actividad en la economía real

El impacto físico del conflicto ya es plenamente cuantificable en los datos de transporte de mercancías recopilados por Natixis. El tráfico diario de buques por el estrecho de Ormuz ha sufrido un severo colapso, desplomándose a tan solo 12 barcos comerciales el pasado 13 de julio, frente a los 25 registrados apenas una semana antes. Por el contrario, los vuelos programados y monitorizados en los aeropuertos de Dubái y Doha muestran variaciones mínimas, lo que confirma que, por ahora, el daño económico directo se mantiene concentrado de manera casi exclusiva en el transporte marítimo.

El informe detalla una sucesión de eventos críticos ocurridos entre el 11 y el 16 de julio de 2026, que incluyen ataques directos a petroleros de los Emiratos Árabes Unidos y bombardeos selectivos de las fuerzas aliadas. Para la firma, la resistencia política a retirar tropas de zonas en conflicto y la falta de consenso sobre el control de las rutas de navegación mantendrán completamente bloqueado cualquier acuerdo definitivo a corto plazo, dibujando un mapa de volatilidad que los gestores de fondos globales e inversores de mercados emergentes deberán vigilar de cerca en las próximas semanas.

Gráfico sacado del Informe de Natixis. Fuente: Natixis

ETFs versus fondos mutuos: quién gana la guerra de costos y flujos

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La batalla entre los fondos cotizados (ETFs) y los fondos mutuos tradicionales dejó hace tiempo de ser una competencia por rendimiento. Hoy el verdadero campo de batalla son los costos, y en ese terreno los ETFs están ampliando una ventaja que comienza a redefinir el negocio mundial de la gestión de activos.

Las cifras muestran que la presión competitiva ha llevado las comisiones de numerosos ETFs a mínimos históricos, hasta el punto de que algunos productos cobran apenas entre 0,02% y 0,03% anual, mientras incluso existen ETFs con comisión de administración de 0%, utilizados por algunas gestoras como herramienta para atraer nuevos clientes hacia otros servicios de mayor margen.

La consecuencia es visible en los flujos de inversión. Mientras los ETFs siguen captando la mayor parte del dinero nuevo que entra a la industria, los fondos mutuos continúan perdiendo terreno, especialmente entre inversionistas institucionales, asesores financieros y nuevas generaciones de ahorradores que consideran el costo como uno de los principales determinantes del rendimiento de largo plazo.

Una diferencia de pocos puntos base que mueve billones

La reducción de comisiones puede parecer marginal para un inversionista individual, pero cuando se administra una cartera durante décadas, unas cuantas décimas porcentuales representan miles de dólares adicionales en patrimonio.

Precisamente por ello, la industria vive una auténtica guerra de precios. De acuerdo con Morningstar, el costo promedio ponderado de los fondos de inversión estadounidenses continúa descendiendo y se encuentra en niveles históricamente bajos, impulsado principalmente por el crecimiento de los vehículos pasivos y de los ETFs de bajo costo.

Por ejemplo, los ETFs indexados más grandes del mercado cobran actualmente comisiones verdaderamente bajas:

  • Vanguard S&P 500 ETF (VOO): 0,03%
  • iShares Core S&P 500 ETF (IVV): 0,03%
  • SPDR Portfolio S&P 500 ETF (SPLG): 0,02%

Incluso algunos ETFs especializados en renta fija o mercados internacionales han reducido significativamente sus tarifas durante los últimos cinco años para competir por volumen de activos. En contraste, el costo promedio de muchos fondos mutuos activos continúa situándose entre 0,50% y más de 1% anual, dependiendo de la estrategia y del mercado, aunque la presión competitiva también ha obligado a numerosas gestoras a disminuir sus tarifas.

Los flujos de inversión reflejan con claridad hacia dónde se está desplazando la preferencia de los inversionistas. Según ETFGI, la industria mundial de ETFs administra ya más de 17 billones de dólares en activos, estableciendo nuevos máximos históricos durante 2026.

En Estados Unidos, el mayor mercado del mundo, los activos superan los 15,7 billones de dólares, mientras que las entradas netas continúan marcando récords. En contraste, aunque la industria de fondos mutuos sigue siendo considerablemente mayor en patrimonio administrado, buena parte del crecimiento reciente proviene de la apreciación de los mercados más que de nuevas entradas de capital. Los inversionistas están privilegiando vehículos más baratos, más líquidos y con mayor eficiencia fiscal.

Las grandes gestoras pueden cobrar menos… porque administran mucho más

Paradójicamente, la guerra de precios está fortaleciendo a los mayores administradores del mundo. Firmas como BlackRock, Vanguard y State Street han conseguido transformar el enorme crecimiento de activos bajo gestión en economías de escala que les permiten seguir reduciendo comisiones sin sacrificar rentabilidad corporativa.

BlackRock administra actualmente alrededor de 13 billones de dólares, Vanguard supera los 11 billones, mientras State Street Global Advisors ronda los 5 billones. En conjunto, estos tres gigantes gestionan cerca de 29 billones de dólares, una concentración sin precedentes en la historia de la administración de activos.

La enorme escala hace posible operar productos con comisiones extremadamente bajas y seguir generando ingresos crecientes gracias al volumen administrado.

Los fondos activos responden con nuevas estrategias

Como consecuencia de esta guerra y la presión sobre las comisiones, los administradores tradicionales están siendo obligados a modificar su propuesta de valor. Cada vez más gestoras están desplazando su crecimiento hacia segmentos donde la competencia por precio es menor: mercados privados, crédito privado, infraestructura, aactivos reales, estrategias alternativas y gestión patrimonial personalizada.

Al mismo tiempo, muchas firmas están convirtiendo antiguos fondos mutuos en ETFs, una tendencia que se ha acelerado desde 2023 y que continúa ganando fuerza en Estados Unidos debido a las ventajas operativas y fiscales del formato ETF.

La guerra apenas comienza

Diversos analistas consideran que la presión sobre las comisiones continuará intensificándose. El crecimiento de la inversión indexada, la expansión de la gestión automatizada, el auge de la inteligencia artificial aplicada a la construcción de portafolios y la creciente sensibilidad de los inversionistas hacia los costos seguirán favoreciendo a los ETFs.

Para los fondos mutuos activos, el desafío ya no consiste únicamente en superar a los índices de referencia, sino en demostrar que el valor agregado de la gestión justifica pagar varias veces más en comisiones.

En una industria donde administrar billones de dólares se ha convertido en una actividad de márgenes cada vez más estrechos, la gran paradoja es que nunca antes se había gestionado tanto dinero cobrando tan poco. Y, por ahora, son los ETFs quienes están ganando esa batalla.

«El auge de los ETFs activos no ha mermado la demanda de ETFs básicos de bajo coste»

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Foto cedidaMatthew Bartolini, Global Head of Research Strategists en State Street Investment Management.

Los ETFs básicos de bajo coste y los ETFs activos pueden ser complementarios en las carteras para maximizar las rentabilidades. Así lo cree Matthew Bartolini, Global Head of Research Strategists en State Street Investment Management, que analiza en una entrevista a Funds Society las últimas cifras de flujos de inversión hacia los fondos cotizados. Bartolini opina que la demanda a largo plazo de ETFs básicos es generalizada y añade que de cara al futuro, «cualquier reducción adicional de las comisiones dependerá probablemente de la escala, la eficiencia operativa y el crecimiento de los activos».

En el primer semestre de 2026, las entradas en los ETFs superaron el billón de dólares (trillions, en términos estadounidenses), lo que sitúa las entradas anuales en camino de superar los 2 billones de dólares (trillions). Durante este periodo, uno de cada dos dólares que se invirtió en ETFs (el 49%) se destinó a ETFs de bajo coste, el tipo de fondos sobre los que se construyó el sector de los ETFs.

Las entradas de inversión en los ETFs de bajo coste siguen siendo muy sólidas a pesar del auge de los ETFs de gestión activa. ¿Qué está impulsando este interés por estos productos? 

Los ETFs básicos de bajo coste siguen siendo elementos fundamentales en la construcción de carteras para los inversores. Ofrecen una exposición transparente y diversificada a clases de activos y segmentos de mercado clave a un coste muy bajo, lo que los convierte en asignaciones estratégicas eficaces dentro de las carteras.

Su combinación de amplia exposición al mercado, simplicidad operativa y eficiencia en los costes sigue encontrando eco entre una amplia gama de inversores. Esos atributos también contribuyeron a que el ETF State Street S&P 500 SPDR Portfolio (SPYM) fuera elegido como inversión por defecto dentro del nuevo programa «Trump Accounts», lo que amplió la adopción de los ETFs a una nueva generación de inversores.

Cabe destacar que esta demanda a largo plazo es generalizada. Los asesores, las instituciones, los proveedores de carteras modelo y los inversores centrados en la jubilación recurren cada vez más a los ETFs de bajo coste como herramientas eficientes para la construcción de carteras, su implementación y la acumulación de patrimonio a largo plazo.

¿Cómo están adaptando los proveedores de ETFs de bajo coste su gama de productos a este entorno de auge de la gestión activa?

El auge de los ETFs activos no ha mermado la demanda de ETFs básicos de bajo coste. Los inversores los consideran cada vez más como herramientas complementarias: los ETFs de bajo coste proporcionan una exposición eficiente al mercado como núcleo de la cartera, mientras que los ETFs activos se utilizan para perseguir objetivos específicos, como la generación de ingresos, la gestión del riesgo o la generación de alfa.

En cuanto a nuestras soluciones dentro de nuestra gama de ETFs, el objetivo es garantizar que contamos con una plataforma sólida que incluya tanto fondos cotizados de bajo coste como activos, lo que permite usos complementarios. Y eso encaja con la forma en que los inversores pueden construir sus carteras.

Por ejemplo, una cartera típica puede utilizar ETFs de renta variable y renta fija de bajo coste y de amplio espectro como base, para luego incorporar estrategias activas con el fin de obtener ingresos, gestionar el riesgo, buscar oportunidades de alfa en mercados menos eficientes o abordar una tesis de inversión temática específica y detallada.

La realidad es que los inversores están adoptando cada vez más tanto los ETFs activos como los ETFs básicos indexados de bajo coste, utilizando cada uno de ellos para la función que mejor desempeña dentro de la cartera. Y, en algunos casos, vemos cómo las exposiciones indexadas de bajo coste se utilizan de forma activa para construir asignaciones más personalizadas que se ajusten a la tolerancia al riesgo de una cartera o a una visión macroeconómica amplia.

Esto es más frecuente en la renta fija, donde existen estrategias que desglosan las betas macroeconómicas generales en diferentes vencimientos dentro de los mercados de bonos del Tesoro de Estados Unidos o de bonos corporativos estadounidenses para equilibrar los perfiles de rendimiento y duración con mayor precisión.

¿Hay margen en el sector para seguir reduciendo las comisiones de los ETF?

Muchas exposiciones beta básicas ya tienen unos precios excepcionalmente bajos, aunque el sector sigue experimentando reducciones periódicas de las comisiones. De cara al futuro, cualquier reducción adicional de las comisiones dependerá probablemente de la escala, la eficiencia operativa y el crecimiento de los activos.

¿Qué tipos de ETF de bajo coste están despertando actualmente mayor interés entre los inversores?

Las exposiciones amplias a la renta variable han atraído la mayor parte de los flujos de bajo coste en lo que va de año. El 70% de los flujos de bajo coste en 2026 se ha destinado a exposiciones a la renta variable (+381.000 millones de dólares) y el 70% de esa cantidad (+291.000 millones de dólares) se ha canalizado hacia ETFs de bajo coste centrados en los mercados de renta variable estadounidenses.

Esta tendencia refleja la eficiencia de los mercados de renta variable en general y el deseo constante de los inversores de acceder a la beta del mercado principal a bajo coste. También ayuda a explicar por qué los gestores activos suelen centrarse en áreas en las que creen que hay mayores oportunidades para generar alfa (por ejemplo, los mercados de fuera de Estados Unidos).

El panorama es algo diferente en el caso de la renta fija. Los ETF activos de renta fija han captado una cuota mayor de los flujos de lo que cabría esperar por su cuota de activos bajo gestión, ya que la renta fija activa atrae aproximadamente el 42% de los flujos frente al 31% de los activos.

Lo contrario ocurre con los ETFs de renta fija de bajo coste, que representan el 57% de los flujos a pesar de constituir el 69% de los activos de los ETFs de renta fija. Esto sugiere que los inversores recurren cada vez más a los gestores activos para que les ayuden a mejorar las oportunidades de renta, al tiempo que gestionan la incertidumbre en materia de tipos de interés, crédito y macroeconomía en los mercados de bonos.