Un fondo de inversión se compone en su mayoría de acciones y bonos, ya que las primeras generan mayores ganancias y los segundos ofrecen estabilidad, pero, para construir un portafolio verdaderamente diversificado, las materias primas o commodities juegan un papel fundamental, ya que representan activos vinculados al mundo físico y constituyen la base sobre la que operan múltiples industrias.
Son bienes como metales, alimentos y energía que se comercializan a nivel global. Invertir en ellos permite diversificar un portafolio, protegerse frente a la inflación y aprovechar tendencias estructurales de largo plazo.
Cuando el contexto se torna complejo es más común escuchar sobre los commodities. Por ejemplo, en contextos de guerra, tensiones comerciales o sanciones, las materias primas suelen convertirse en activos de refugio por su naturaleza física y global. Cuando las bolsas caen por temor a una recesión, el oro suele subir. Cuando la economía global frena, los precios del petróleo pueden descender… o dispararse, dependiendo de la geopolítica.
En general, estos activos suelen tener una baja correlación con acciones y bonos, lo que contribuye a generar mayor balance y reducir la volatilidad dentro de un portafolio. Por ello, pueden convertirse en un complemento estratégico, especialmente en periodos en los que los mercados tradicionales presentan caídas simultáneas, como ocurrió recientemente durante el aumento de las tensiones en Irán.
La inflación no suele afectar negativamente a los commodities; al contrario, pues cuando se eleva, los precios de las materias primas suelen subir, lo que puede ayudar a proteger el poder adquisitivo de un portafolio.
Es importante no perder de vista que, aunque la economía digital continúa fortaleciéndose, el mundo físico sigue siendo la base que sostiene el funcionamiento de todas las industrias. La digitalización, urbanización y avance de la Inteligencia Artificial que experimentamos son fenómenos que demandan materias primas como cobre, litio, alimentos y energía, lo que garantiza su demanda en el largo plazo.
Su carácter estratégico hace que estos activos sean relevantes dentro de un portafolio, siempre con una asignación estratégica y moderada que también contemple invertir no solo en petróleo y oro sino en una amplia gama de commodities.
Existen diversos índices que, al igual que el S&P 500, siguen el rendimiento de una cesta que agrupa distintos bienes físicos, de esta forma, los inversionistas pueden integrar materias primas a su portafolio de una manera simplificada.
Finalmente, es importante tener en cuenta que su integración en una estrategia de inversión dependerá también del perfil del inversionista y de sus objetivos, lo único cierto es que no considerar a las materias primas en un portafolio puede hacerlo menos resiliente. Dejarlas fuera de una estrategia es ignorar el contexto y factores estructurales muy relevantes, como la transición energética, la demanda de alimentos o la construcción de centros de datos, todos ellos escenarios que impulsan la demanda de diversos commodities.




