La inversión sostenible a través de ETFs ESG es una tendencia silenciosa, pero imparable. Según los últimos datos publicados por ETFGI, el patrimonio en esta clase de vehículos de inversión a nivel mundial alcanzó un nuevo récord de 799.350 millones de dólares a finales de noviembre, superando el máximo de 797.710 millones de octubre de 2025. En lo que va de año, los activos aumentaron un 25,3%, pasando de 637.710 millones a finales de 2024 a los 799.350 millones de noviembre.
Además del buen comportamiento del mercado, que elevó el valor de los activos, los ETFs ESG experimentaron entradas netas de 5.700 millones de dólares a lo largo de noviembre. “A lo largo del año, capturaron 48.770 millones, lo que supone las sextas más altas registradas y el séptimo mes consecutivo de entradas netas. La cifra más alta de entradas netas fue de 147.350 millones en 2021, seguida de 68.860 millones en 2022 y 68.660 millones en 2020”, destacan desde ETFGI.
El primer ETF ESG se lanzó en 2002 y para finales de noviembre, en la industria había cotizados a nivel mundial 1.581 ETF ESG, con 5.101 cotizaciones (listings), procedentes de 262 proveedores y listados en 51 bolsas de 40 países. Estas cifras ilustran el tamaño y potencial que aún tiene la inversión sostenible en la industria de los ETFs.
Principales tendencias
Llama la atención que las estrategias ESG amplias dominan el panorama de los ETF ESG, concentrando la mayor proporción de activos y entradas netas. Los temas orientados al impacto, como energía limpia y bonos verdes, muestran un fuerte interés de los inversores, lo que refleja el creciente foco en clima y sostenibilidad. Además, las estrategias basadas en exclusiones siguen siendo relevantes, especialmente las exclusiones amplias, que han registrado entradas constantes”, explican desde ETFGI.
Según los datos, una parte sustancial de las entradas se atribuye a los 20 ETF con mayores nuevos activos netos, que en conjunto captaron 5.850 millones de dólares en noviembre. En concreto, el Amundi MSCI World Screened UCITS ETF (WLSC FP) registró 715,56 millones de dólares, lo que supone la mayor entrada neta individual.
A nivel de industria, iShares es el principal proveedor mundial de ETF ESG, con 269.010 millones de dólares en activos y una cuota de mercado del 33,7%. Destaca también Amundi ETF, que ocupa el segundo lugar con 108.840 millones (cuota del 13,6%), seguido de UBS ETFs con 55.590 millones (cuota del 7%). Según señalan desde ETFGI, en conjunto, los tres principales proveedores —de un total de 262— concentran el 54,2% de los activos globales en ETF ESG, mientras que los 259 proveedores restantes representan cada uno menos del 7%de cuota de mercado.
Las preocupaciones de los single family offices (SFOs) difieren según la región, aunque comparten ciertas inquietudes estructurales, según el último informe elaborado por Alvus Wealth Tech Wisdom tras analizar estas estructuras en España, Europa, EE.UU. y Latinoamérica.
Si nos centramos en los aspectos que tienen en común, la firma concluye que todos SFOs viven una clara tendencia hacia la profesionalización, la mejora del control patrimonial (financiero y no financiero) y la introducción de soluciones tecnológicas y automatizar procesos; ahora bien, sin perder de vista la necesidad de abordar los conflictos familiares y la gobernanza de forma estructurada y estratégica.
Diferencias regionales
Estas tendencias están claramente en línea con la realidad de la industria, pero ¿qué pecurialidades muestra cada región? Según el informe, en Europa, las prioridades giran en torno a la planificación sucesoria avanzada, la inversión ESG, y el cumplimiento normativo paneuropeo. La gestión del riesgo tecnológico, los costes estructurales y la necesidad de equilibrar privacidad con transparencia fiscal también son claves. La región muestra un modelo más institucionalizado, con estructuras maduras y fuerte sensibilidad hacia el riesgo reputacional.
En Estados Unidos, los SFOs operan con un nivel muy alto de sofisticación. Se enfocan en optimización fiscal multijurisdiccional, inversiones en capital riesgo y tecnología avanzada. La sucesión generacional y la filantropía estructurada también ocupan un lugar relevante, junto con un alto control sobre la asignación de activos y la evaluación del rendimiento de los gestores. La seguridad –ya sea física, cibernética o reputacional– es un componente central en su estrategia.
En Latinoamérica, las preocupaciones se centran en la seguridad jurídica y física del patrimonio y la familia, así como en la estabilidad política y cambiaria. La internacionalización de activos y estructuras, junto con la complejidad de la planificación sucesoria en empresas familiares, son temas clave. La región presenta una oferta tecnológica limitada y una banca privada con escasa especialización o posibles conflictos de interés. En muchos casos, el SFO actúa como un refugio patrimonial con fuerte componente emocional y personal.
«Comparativamente, Estados Unidos lidera en profesionalización y uso tecnológico, con un enfoque empresarial y filantrópico. Europa mantiene un modelo consolidado con alta atención al cumplimiento normativo y a la sostenibilidad. España y Latinoamérica comparten retos como la falta de profesionalización, escaso control del patrimonio y limitada digitalización. En ambas regiones, también se identifican carencias en reporting, conflictos de interés en la banca privada y desafíos de gobernanza familiar», concluye el informe.
Después de ocupar el cargo desde 1970, Warren Buffett, el “Oráculo de Omaha”, dejará mañana su puesto como CEO de Berkshire Hathaway. Tal y como estaba previsto y anunciado, tomará el relevo, ya de forma operativa, Greg Abel. Sin embargo, Buffett no se desvinculará del todo de su conglomerado financiero, ya que seguirá ligado a la compañía como presidente del Consejo.
A lo largo de este medio siglo, a través de sus cartas a los accionistas, hemos conocido la visión y la historia más personal de Buffett. Como él mismo ha contado, su picardía por los negocios comenzó cuando, en torno a los cinco años, compraba paquetes de chicles Wrigley’s y botellas de Coca-Cola en la tienda de ultramarinos de su abuelo para revenderlos por el vecindario con un pequeño margen.A los 11 años, cuenta que dio el paso a inversor en el primer trimestre de 1942 al comprar su primer título cotizado: acciones preferentes de Cities Service. Sin embargo, inició su carrera profesional tras trabajar en inversión y análisis en la firma de Benjamin Graham, para pasar a fundar Buffett Partnership Ltd. en 1956, su vehículo de inversión que luego le llevó a Berkshire Hathaway.
El legado
Para la industria y sus profesionales, Buffett es elogiado por cómo ha combinado resultados sostenidos con una filosofía de inversión muy “de negocios” y por su manera particular de gestionar Berkshire Hathaway. En concreto, es un claro ejemplo para los gestores por su disciplina buy & hold y su visión a largo plazo. Según las voces de la industria, es famoso por invertir con horizonte de décadas, evitando el “ruido” de corto plazo y dejando que el interés compuesto haga su trabajo.
También es un referente por su enfoque value investing centrado en el valor intrínseco, ya que insiste en que lo importante es el valor económico real de un negocio (intrinsic value), no solo métricas contables como el valor en libros cuando dejan de ser representativas.
Respecto a su forma de gestionar Berkshire, para muchos el mérito está en que ha logrado convertir su vehículo en un conglomerado financiero de primer nivel. Si revisamos la historia de la firma, vemos como Buffett pasó de tener una empresa textil a un holding diversificado, usando una estrategia de adquisiciones y reinversión de capital muy consistente.
Últimos nombramientos
Antes de que su salida se haga efectiva, Warren parece que ha querido dejar “la casa ordenada” y por eso la firma anunció, a primeros de diciembre, sus últimos nombramientos en el área corporativa. En concreto, se ha comunicado que Marc D. Hamburg, vicepresidente senior y director financiero (CFO), también se jubilará de Berkshire Hathaway el 1 de junio de 2027, tras 40 años de servicio. “Marc ha sido indispensable para Berkshire y para mí. Su integridad y criterio no tienen precio. Ha hecho más por esta compañía de lo que muchos de nuestros accionistas llegarán a saber. Su impacto ha sido extraordinario”, ha señalado Buffett.
Según han anunciado, Charles C. Chang lo sucederá como vicepresidente senior y director financiero (CFO) de Berkshire Hathaway, con efecto el 1 de junio de 2026. Además, matizan que Hamburg y Chang, ubicado en Omaha, trabajarán juntos para garantizar una transición fluida y sin contratiempos. Actualmente, Chang es vicepresidente senior y director financiero de Berkshire Hathaway Energy, puesto que ocupa desde 2024. Antes de incorporarse a Berkshire Hathaway Energy, fue socio de PricewaterhouseCoopers. Cuenta con más de tres décadas de experiencia en información financiera de empresas cotizadas y en fusiones y adquisiciones, prestando servicio a algunos de los mayores clientes de PricewaterhouseCoopers.
Por otro lado, Michael J. O’Sullivan ha sido nombrado vicepresidente senior y asesor jurídico general, con efecto el 1 de enero de 2026. También tendrá su base en Omaha y se incorpora a Berkshire Hathaway procedente de Snap Inc., donde ha ejercido como asesor jurídico general desde 2017. Anteriormente, ejerció la abogacía en Munger, Tolles & Olson durante más de dos décadas, asesorando a empresas en materias de gobierno corporativo, litigios y fusiones y adquisiciones. “Su nombramiento implica la creación de un nuevo puesto en Berkshire Hathaway, que durante décadas ha recurrido principalmente a asesoría legal externa para asuntos corporativos”, apuntan desde la firma.
Hemos llegado a los últimos compases de 2025 y las gestoras internacionales hacen balance. La principal conclusión es que nos hemos adentrado en un nuevo régimen de inversión, caracterizado por una mayor volatilidad macroeconómica, por la divergencia en los ciclos económicos y políticos, y por un intervencionismo de los gobiernos mucho mayor de lo que hemos visto desde 2008.
“El año que ahora llega a su fin ha sido el de la paradoja. Pese al regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, a las tensiones geopolíticas y a la creciente fragmentación económica, los mercados financieros han seguido al alza. Bienvenidos a la era del gigantismo: el S&P 500 ha alcanzado la cota de los 7.000 puntos, Nvidia ha superado los 5 billones de dólares de capitalización bursátil —más que el PIB de Francia— y el sector tecnológico ha registrado rentabilidades superiores al 30% en los últimos doce meses. La confianza aguanta, a veces incluso a contracorriente. En 2026, los mercados seguirán teniendo que sopesar las promesas de la innovación y las tensiones geopolíticas”, apunta Nicolas Forest, CIO de Candriam.
En opinión de Martin Todd, gestor senior de renta variable de Federated Hermes, “la economía global entra en 2026 más fragmentada que nunca, con las naciones priorizando las cadenas de suministro domésticas”. Según explica, este proceso de regionalización está creando volatilidad sectorial: “Los sectores industrial y de materiales pueden beneficiarse de las primas asociadas al regreso de la producción, pero las multinacionales enfrentan presiones sobre los márgenes debido a la duplicación de procesos logísticos”.
En este entorno, añade que “la innovación en automatización y la relocalización cercana podrían crear oportunidades para las empresas que sepan adaptarse”. Por último Todd, subraya que las tendencias estructurales siguen proporcionando soporte al mercado bursátil: “Otros temas de inversión, como la electrificación, la economía circular, la inclusión financiera, la salud y el bienestar y la eficiencia energética, siguen siendo atractivos”.
La cuestión de la resiliencia
La segunda gran lección para las gestoras es que este año, la economía mundial ha demostrado una sorprendente resiliencia. “En abril, los mercados financieros se vieron sacudidos por un aumento histórico en la tasa arancelaria efectiva de EE.UU. —a niveles que no se veían desde la década de 1930— junto con una oleada de incertidumbre política. Esperábamos que el anuncio desacelerara notablemente la economía estadounidense, incluso aunque evitase la recesión. En algunos aspectos, así fue: el gasto de los consumidores se debilitó bruscamente en la primera mitad de este año y el crecimiento del PIB cayó al 1,6 %, desde el 2,6 % en la segunda mitad de 2024. Sin embargo, la actividad parece haber repuntado en el tercer trimestre y los mercados de renta variable han subido con fuerza desde sus mínimos en abril”, resume Raphael Olszyna-Marzys, economista internacional en J. Safra Sarasin Sustainable AM.
Según Olszyna-Marzys, esta resiliencia se explica por diversas fuerzas: “En primer lugar, la Administración tendió un puente a sus socios comerciales una vez que los inversores en bonos se pusieron nerviosos. Un segundo pilar de fortaleza ha sido el auge de la inversión relacionada con la inteligencia artificial (IA). Y, en tercer lugar, la estricta postura migratoria de la Administración ha reducido drásticamente la afluencia de inmigrantes, lo que ha contribuido a mantener el mercado laboral en un frágil equilibrio”.
La óptica del inversor
Ahora bien, ¿qué implica esto para los inversores? Según Janus Henderson, este entorno económico y de mercado atraviesa una etapa de cambios profundos y, por tanto, abre un conjunto de oportunidades significativo para los inversores activos. “Entre las fuerzas que están impulsando esa transformación destacan la revolución de la inteligencia artificial (IA), las reformas en Europa, el reajuste geopolítico y la creciente divergencia de la política monetaria a escala global”, explican.
En opinión de Natasha Brook-Walters, directora del equipo Solutions de Wellington Management, en un entorno de mercado en constante cambio como el actual, los inversores deben revisar tres cuestiones esenciales: la diversificación, los ingresos y la división entre mercados públicos y privados.
“La diversificación está adquiriendo un nuevo significado. Durante años, las asignaciones de renta variable centradas en Estados Unidos cosechaban buenos resultados. Pero, dado que el excepcionalismo estadounidense está en entredicho, los inversores quizá deseen valorar un conjunto de opciones más amplio. En este sentido, apreciamos varias oportunidades para aquellos que sepan adaptarse”, argumenta Brook-Walters.
Sobre la obtención de ingresos (income), destaca que siempre ha constituido un eje fundamental en la construcción de carteras. “No obstante, con una mayor volatilidad de la inflación y el entorno de menos crecimiento, debemos pensar en la estabilidad de esos ingresos. Así, tal vez los inversores se planteen diversificar sus fuentes de ingresos más allá de los títulos de deuda. Para ello puede ser útil adoptar una perspectiva de multiactivos y buscar ingresos por vías tradicionales o alternativas, como los dividendos en las acciones, los cupones en los bonos y, potencialmente, la emisión de opciones”, defiende.
Ya añade a su argumento: “Los ingresos constituyen un elemento fundamental de la rentabilidad de las acciones, sobre todo con horizontes temporales prolongados. Si bien en períodos de más de un año, los cambios en la valoración y el crecimiento de los resultados empresariales contribuyen a grandes rasgos en igual medida, a más largo plazo predominan los dividendos y el crecimiento de los resultados gracias al efecto de la capitalización compuesta”.
Cambio de roles
Por último, desde HSBC AM apuntan que varias suposiciones de inversión de larga data están cambiando, en lo que ellos denominan un “cambio de roles” de los activos. En este sentido, la gestora identifica tres cambios principales. El primero es replantear la supremacía de los activos estadounidenses. Según explican, durante décadas, las acciones, los bonos y el dólar estadounidense han ocupado un lugar destacado en las carteras globales. “No creemos que esto suponga el fin del excepcionalismo estadounidense, pero los inversores están claramente reevaluando sus posiciones. La creciente incertidumbre fiscal, las mayores primas por plazo y el papel desproporcionado de las acciones tecnológicas de gran capitalización generan preocupación sobre la diversificación, el riesgo de valoración y la estabilidad del retorno a largo plazo. Los inversores internacionales, en particular, están reconsiderando cuánto de su exposición al dólar estadounidense desean cubrir”, afirman.
En segundo lugar, señala un claro cambio en el comportamiento de la renta fija. “El entorno económico actual está más equilibrado entre las fuerzas monetarias y fiscales. Los inversores se han dado cuenta de que los bonos gubernamentales de larga duración pueden no comportarse como el activo defensivo que antes eran, y esto está provocando un cambio significativo en la forma en que se construyen las carteras”, comenta Xavier Baraton, Global Chief Investment Officer en HSBC Asset Management.
Y por último, consideran que las inversiones alternativas asumen un nuevo papel defensivo. Según la gestora, históricamente, los Treasuries y los Gilts han dominado la construcción de carteras defensivas. Sin embargo, en un entorno donde los tipos se mantienen altos por más tiempo y los bonos gubernamentales ofrecen menos protección, las estrategias alternativas, incluidos los hedge funds, la infraestructura y el crédito privado, se utilizan cada vez más para diversificar el riesgo.
“Los hedge funds, en particular, están recuperando importancia; los patrones históricos muestran que, en contextos similares al actual, caracterizados por cambios globales, variabilidad de la inflación y complejidad en las políticas, estas condiciones favorecen determinadas estrategias de hedge funds”, argumentan.
La sensación de inestabilidad global es palpable y la incertidumbre parece ser la nueva norma. Sin embargo, en medio de este panorama, el último informe geopolítico del Standard Chartered Bank identifica varios cambios potenciales para 2026 que, según su valoración, son tan “sorprendentes” como “impactantes”.
Al cierre de 2025, consideran que sigue produciéndose una transición gradual que se aleja del orden mundial occidental liderado por Estados Unidos. “Pero, con un nuevo equilibrio aún por establecer, el mundo se ha vuelto cada vez más inestable, lo que ha dado lugar a un aumento de los conflictos armados y la competencia geopolítica. La mayoría de los países democráticos se enfrentan a una disminución de la confianza social, la radicalización y la polarización extrema del electorado, acontecimientos que históricamente han supuesto una amenaza para la propia democracia”, advierte la entidad.
En este sentido, explica que estamos ante un contexto global marcado por “la ley del más fuerte”. Según argumentan, este cambio implica que las potencias regionales dominantes controlan sus propios «vecindarios» mientras permiten que otras potencias hagan lo mismo en los suyos. “Para ilustrar esta transición, hay ejemplos concretos: los intentos de EE.UU. de forzar un acuerdo de paz en Ucrania bajo los términos de Moscú, la aceptación de muchas de las demandas comerciales de China y, simultáneamente, la reafirmación de su poder en América Latina, por ejemplo, aumentando la presión sobre Venezuela y Brasil y buscando el favor de Argentina. La continuación de esta política dependerá en gran medida de las elecciones de mitad de período de 2026 en EE. UU., que podrían consolidar o paralizar la agenda de Trump. Esta nueva dinámica representa una ruptura fundamental con el sistema de relaciones internacionales establecido después de la Segunda Guerra Mundial”, apunta.
2026: ¿qué podría salir bien?
El informe de Standard Chartered Bank identifica cuatro escenarios, que van desde posibles resultados hasta sorpresas extremas, que podrían aportar una mayor estabilidad al panorama geopolítico mundial en 2026.
Una desescalada significativa del conflicto en Ucrania favorecería una mayor estabilidad europea y el fortalecimiento de las alianzas transatlánticas. “Aunque se trata de un escenario muy poco probable, no descartamos la posibilidad de que una escalada repentina de la presión de EE.UU. —junto con el aumento de los costes para Rusia— cambie los cálculos de Putin, llevándole a declarar ‘exitosa’ la ‘operación especial’ y ponerle fin”, señala el informe de la entidad.
Un inusual alivio de las tensiones en Oriente Medio abriría una nueva era para la región. Según explica, en este caso EE.UU. buscaría relaciones más estrechas con Turquía, Líbano y Siria, sumándose a sus estrechas alianzas con el CCG (Consejo de Cooperación del Golfo) e Israel en la región. Además, estiman que Irán adoptaría una postura más pragmática para asegurar la supervivencia de su régimen. “EE.UU. obligaría a Israel a emprender un camino creíble hacia una solución de dos Estados, impulsando una nueva expansión de los Acuerdos de Abraham”, añaden.
Una transición pacífica del poder en Venezuela pondría fin a un régimen que ha desestabilizado de forma significativa a la región en general mediante la migración masiva (sobrecargando los recursos de los países vecinos) y un vacío de autoridad y orden público. El informe de la entidad señala que esto reduciría notablemente la inseguridad en la zona, dada la ubicación estratégica de Venezuela en la confluencia entre el Caribe y Sudamérica. “En el ámbito interno, un nuevo gobierno podría suponer una oportunidad para reconstruir la economía devastada de lo que una vez fue el país más rico de la región”, matizan.
Una victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias húngaras de 2026 revertiría el deterioro democrático, restablecería la alineación de Hungría con las normas de la UE y reforzaría los lazos transatlánticos. Consideran que una UE más cohesionada podría avanzar en las reformas clave y en las iniciativas de política exterior que Hungría había bloqueado bajo el gobierno actual.
Nordea Asset Management ha anunciado que el ETF BetaPlus Enhanced Global Sustainable Equity UCITS se ha convertido en el mayor ETF sostenible gestionado activamente de Europa, ya que la gama de ETF BetaPlus supera los 3.000 millones de euros en activos gestionados tan solo unos meses después de su lanzamiento.
El fondo ya ha alcanzado los 1.900 millones de euros en activos bajo gestión, seguido por el BetaPlus Enhanced Global Developed Sustainable Equity UCITS ETF con 900 millones de euros. Además, el BetaPlus Enhanced European Select Equity UCITS ETF, lanzado en octubre, gestiona actualmente alrededor de 400 millones de euros.
“Con más de 80.000 millones de euros en activos bajo gestión, BetaPlus es una familia consolidada de estrategias activas optimizadas que lleva más de 15 años generando alfa de forma constante con un riesgo controlado”, destacan desde la gestora.
La familia BetaPlus está formada de componentes tradicionales y sostenibles, con más de 25 estrategias ofrecidas a través de UCITS, fondos de inversión y mandatos, tanto en formato tradicional como sostenible. Según señala la firma, tres de estas estrategias se han lanzado como ETFs en respuesta a la demanda de clientes institucionales y discrecionales, lo que proporciona un punto de acceso clave.
Basados en la experiencia en materia de sostenibilidad, la gestora destaca que los ETFs activos sostenibles BetaPlus ofrecen una sostenibilidad de vanguardia, sin necesidad de que los inversores profesionales cambien sus índices de referencia. “Estas estrategias van más allá de las exclusiones PAB que exigen las directrices de denominación de la ESMA, las cuales se comprometen a mantener al menos un 50 % de inversiones sostenibles y ofrecen una huella de carbono al menos un 25 % inferior a la de sus índices de referencia”, afirman.
Según Nils Bolmstrand, CEO de Nordea Asset Management, “alcanzar este hito mundial tan pronto después del lanzamiento es una clara señal de que las estrategias BetaPlus de Nordea tienen buena acogida entre los clientes, ya que ofrecen un alfa constante, un control de riesgos sólido y una sostenibilidad de primer nivel de forma rentable. Ahora que BetaPlus está disponible como ETF activos, los inversores disponen de una amplia gama de opciones para acceder a estas estrategias”
State Street Corporation anunció un programa para igualar la contribución inicial que hará el gobierno de Estados Unidos a las nuevas cuentas de ahorro infantil incluidas en la legislación fiscal aprobada este año, una medida que ha generado atención en el sector financiero institucional y de gestión de patrimonios.
La iniciativa federal, conocida como “Cuentas Trump”, fue establecida por el Congreso estadounidense a través de la llamada One Big Beautiful Bill Act, con el objetivo de fomentar el ahorro y la inversión a largo plazo para menores de 18 años.
Estas cuentas ofrecerán un depósito inicial de 1.000 dólares aportados por el Tesoro norteamericano para cada niño nacido entre 2025 y 2028, y permitirán contribuciones adicionales de padres, familiares y empleadores, con límites anuales que pueden alcanzar hasta 5.000 dólares por niño.
En ese contexto, State Street informó que igualará el aporte de 1.000 dólares realizado por el Tesoro en las cuentas de los hijos elegibles de sus empleados activos en Estados Unidos, duplicando así la inversión inicial para esas familias y ampliando el potencial de crecimiento de las cuentas.
Según la firma, el programa —que se espera entre en vigor el 4 de julio de 2026, coincidiendo con el 250º aniversario de la independencia estadounidense— forma parte de su misión de promover el ahorro de largo plazo y la inclusión financiera desde edades tempranas.
Ron O’Hanley, chairman y CEO de State Street, enfatizó que la iniciativa busca “dar a la próxima generación una ventaja inicial para comenzar a ahorrar e invertir, aprovechando el poder de los mercados financieros para generar riqueza a lo largo del tiempo”.
La medida se enmarca en una tendencia más amplia del sector financiero: otras instituciones, como Charles Schwab, Robinhood, BlackRock y BNY, también han declarado que igualarán el aporte de 1.000 dólares del Tesoro para los hijos de sus trabajadores, evidenciando un impulso corporativo por apoyar este tipo de programas con beneficios laborales vinculados al bienestar financiero familiar.
Estas “Cuentas Trump”, aunque han generado debates públicos sobre su diseño y alcance, representan un nuevo eje de política pública dirigido a la educación financiera y la acumulación de capital desde la infancia. Analistas y legisladores han señalado que, a diferencia de esquemas estatales previos, la iniciativa federal busca incentivar el uso de vehículos de inversión indexados a los mercados de capitales y fomentar la cultura del ahorro a largo plazo entre las familias estadounidenses.
Para gestores, asesores y profesionales del asset & wealth management, el desarrollo de este tipo de programas —donde actores privados complementan iniciativas públicas de ahorro— ofrece un caso interesante sobre cómo las grandes firmas financieras pueden integrar propuestas de valor social con estrategias de retención de talento y posicionamiento institucional en el mercado.
El mercado global de crédito privado seguirá creciendo en escala y complejidad en 2026, tras haberse diversificado y ampliado considerablemente durante la última década, con una evolución hacia nuevas estructuras, sectores y productos, según una nota de Fitch Ratings.
Las estructuras de crédito privado y las clases de activos seguirán evolucionando más allá de los fondos de inversión cerrados y las empresas de desarrollo de negocios, que se espera que alcancen los 2,3 billones de dólares en activos bajo gestión a finales de 2025, según Preqin.
Se prevé que el papel del crédito privado en la financiación basada en activos, incluyendo infraestructuras y situaciones especiales, aumente, junto con el crecimiento continuo de las estructuras semilíquidas y perpetuas. Los gestores de crédito privado también participan regularmente en préstamos corporativos y estructurados con grado de inversión, impulsados por su mayor vinculación con aseguradoras.
Riesgo y burbuja especulativa
Los analistas de Fitch consideran que actualmente los riesgos asociados al crédito privado no son sistémicos, a pesar de varios atributos similares a una burbuja, como el rápido crecimiento, los diferenciales ajustados, el aumento de la competencia y la creciente participación minorista. Los riesgos de transformación de liquidez son limitados, ya que el crédito privado suele otorgarse mediante vehículos de capital permanente o fondos de inversión cerrados, mientras que las tasas de reembolso en fondos semilíquidos deberían mantenerse por debajo de los límites.
No obstante, en caso de una crisis económica generalizada, el crédito privado podría ser un canal de transmisión de riesgos significativo entre diversos sectores del sistema financiero, dada su creciente conexión con los mercados de capitales y las entidades crediticias tradicionales. Las aseguradoras han aumentado su exposición al crédito privado mediante alianzas con gestores de inversiones alternativas, y los bancos ofrecen diversas formas de apalancamiento al sector crediticio privado, incluyendo líneas de depósito, líneas de crédito revolventes y facilidades de financiación de fondos.
El rendimiento del crédito privado sigue siendo un objetivo clave para Fitch en 2026. Los recortes de las tasas de interés reforzarán la solvencia de los prestatarios al proporcionar alivio de liquidez gracias a la mejora del flujo de caja libre. Esto debería reducir los impagos, dada la sensibilidad de los prestatarios a los altos tipos de interés derivados de estructuras de capital con tipos mayoritariamente flotantes y el uso limitado de coberturas de tipos de interés.
2025 ha sido un año memorable durante el cual los profesionales de la inversión siguieron con atención la volatilidad del mercado, con la caída de tres casas de bolsa en México, la aprobación de la reforma de pensiones en Chile y los altibajos político-monetarios globales. El oro, la evolución del bitcoin y los lanzamientos de ETFs ocuparon un lugar destacado en las lecturas del año.
Vector, Intercam y Finamex: la espectacular caída de tres firmas mexicanas
Un comunicado del departamento del Tesoro bastó para signar la liquidación de tres firmas financieras mexicanas: Vector Casa de Bolsa (con 50 años de historia), Intercam y Finamex.
De nada sirvió que las autoridades mexicanas y las propias entidades desmintieran las acusaciones de lavado de activos del narcotráfico: antes del plazo que les daban las autoridades estadounidenses empezaban los cambios, ventas y traspaso.
El acuerdo mantiene a las AFPs (antes ojo del huracán de las protestas ciudadanas) en el corazón del nuevo sistema. Nadie quedó totalmente contento, todos estuvieron de acuerdo en avanzar y probar el nuevo esquema, que como hemos venido contando en Funds Society, tiene que resistir a las pruebas del tiempo y de los abruptos cambios del mercado local e internacional.
ETFs, cripto, y el oro de Nabucodonosor
Mientras la inversión en inteligencia artificial sostuvo los mercados tradicionales (y listados) hasta resultados espectaculares a diciembre de 2025, el presidente estadounidense Donald Trump se encargó de introducir la dosis de inestabilidad y volatilidad durante doce meses.
Conscientes de la importancia de los activos alternativos y de la inversión indexada, la redacción de Funds Society prestó especial atención a la evolución de esos mercados.
La inversión en oro batió récords en 2025 y podemos decir que fue el activo del año en todas sus formas. Pero ¿qué compramos cuando compramos oro? Un informe de Man Group que mezcla actualidad e historia arrasó entre nuestros lectores: monedas romanas, Warren Buffett, Nabucodonosor, el asteroide1986 DA y la alquimia nuclear aparecen en una de las notas más fascinantes del año.
Al terminar el año, en Funds Society hacemos nuestro tradicional balance de cuáles han sido los temas que más interés han suscitado entre los lectores. Este año la conclusión es clara: la búsqueda de oportunidades de inversión.
En esta identificación de ideas de inversión, Europa y su giro hacia el sector defensa ha sido el tema más leído de toda nuestra web. Se trata de un claro ejemplo de cómo los inversores han seguido atentos a los acontecimientos geopolíticos del año y al nuevo contexto global para poder identificar nuevas oportunidades de inversión. En consecuencia, Europa ha sido uno de los grandes temas, en particular la renta variable europea, pero también los mercados emergentes.
Donald Trump ha sido uno de los nombre clave para entender lo acontecido este año y también una de las figuras que más han vigilado los lectores. La mayoría de sus decisiones políticas se han reflejado en los mercados como, por ejemplo, los ya citados aranceles, pero también el histórico cierre de la administración estadounidense.
Nuestros lectores también han estado atentos a lo que las grandes voces de la industria han dicho este año. En consonancia con el primer trimestre del año, y también con sus convicciones, Warren Buffett, presidente y CEO de Berkshire Hathaway, compartía en su carta anual a acciones su apuesta sólida y comprometida por el país nipón, así como por la renta variable estadounidense. “Una pequeña pero importante excepción a nuestro enfoque centrado en EE.UU. es nuestra creciente inversión en Japón”, afirmaba.