Cómo invertir en el sector europeo de la defensa vía ETF

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La industria europea de la defensa ha vivido un revulsivo en el último año y medio, con los diversos anuncios de incremento de las inversiones en este segmento. Ahora bien, ¿dónde se encuentran ahora las valoraciones? ¿Dónde están las mejores oportunidades? ¿Es una estrategia que pueda replicarse mediante la inversión en índices?

En su podcast semanal Talking Heads, BNP Paribas AM sentó a Andy Craig, co responsable del Investment Insights Centre de la firma, con George Ferguson, analista sénior para Aeroespacio, Defensa y Aerolíneas en Bloomberg Intelligence, la división de análisis de Bloomberg LP., para hablar de la inversión en empresas europeas del sector de la defensa que se centran en el desarrollo de nuevas tecnologías para adaptarse a la evolución de las amenazas y que, en particular, resultan adecuadas para un enfoque de inversión pasiva en el sector de la defensa europeo a través de un índice de referencia elaborado y gestionado por Bloomberg Intelligence. “Se trata de un proyecto a muy largo plazo y que ofrece un potencial significativo para los inversores gracias al enfoque de inversión pasiva que proponemos, utilizando el índice de referencia que ha elaborado Bloomberg y que gestionará para BNP Paribas AM”, explicó Craig.

¿Los avances registrados en el sector de la defensa durante el último año han evolucionado conforme a las expectativas?

Creo que, desde comienzos de año, las acciones del sector de defensa han experimentado cierta corrección. Tanto en Europa como en Estados Unidos surgió la idea entre la comunidad inversora de que quizá habíamos alcanzado el «pico de la defensa»; es decir, que los presupuestos de defensa estaban aumentando en Europa, también en EE. UU., y que probablemente el escenario no pudiera mejorar mucho más.

Por eso, en los últimos meses el sector ha quedado algo rezagado. Sin embargo, desde entonces hemos seguido asistiendo a una persistente inestabilidad geopolítica. Creo que eso recuerda a todo el mundo que se trata de una oportunidad de inversión de largo plazo porque, en primer lugar, el mundo no se está volviendo más seguro y, en segundo lugar, Europa necesita acometer un importante esfuerzo inversor en defensa, especialmente en un contexto en el que Estados Unidos podría estar distraído o centrado en otras regiones del mundo.

Por tanto, considero que la oportunidad sigue estando ahí, aunque las cotizaciones hayan retrocedido desde principios de año. Siempre supimos que la inversión en defensa avanzaría de forma irregular, con periodos de aceleración y otros de menor actividad. Se trata de una industria pesada.

Las industrias pesadas necesitan tiempo para invertir en gasto de capital (capex) con el fin de fabricar los productos para los que han sido contratadas. Primero reciben un pedido de su principal cliente, que normalmente es un gobierno. Y, en ocasiones, las administraciones públicas no avanzan con la rapidez a la que los inversores están acostumbrados o desearían. Esos son algunos de los factores que han ralentizado el proceso: la adjudicación de contratos, la fabricación de los equipos y, posteriormente, el incremento de los ingresos y los beneficios.

Así que el sector ha retrocedido algo desde comienzos de año. Las razones son comprensibles y de carácter coyuntural. En mi opinión, la necesidad de que Europa invierta en defensa es estructural y, por tanto, representa una oportunidad de inversión a largo plazo.

¿Cree que las valoraciones reflejan adecuadamente las perspectivas actuales y el hecho de que se trate de una oportunidad de largo recorrido?

Diría que actualmente las valoraciones son razonables para un sector que cuenta con una oportunidad estructural de largo plazo ligada a la fabricación de equipos de defensa.

Creo que tanto los inversores como los ciudadanos no siempre son plenamente conscientes de que los gobiernos tendrán que destinar una parte fija de sus presupuestos a la defensa. Estamos hablando de un objetivo del 3,5 % del presupuesto en los países europeos para reforzar sus capacidades defensivas. Y esto no es una medida puntual: tendrá que repetirse año tras año de forma indefinida.

Por tanto, lo que estamos viendo en Europa supone un cambio en el destino de una parte importante del gasto público. Y hablamos de una cantidad muy elevada: entre 500.000 y 600.000 millones de dólares solo este año. A medida que Estados Unidos mantiene compromisos en distintos frentes internacionales y surgen nuevos problemas en otras regiones del mundo, Europa tendrá que prepararse para gestionar cualquier amenaza en el continente con un menor respaldo estadounidense.

Eso significa que ese nivel de gasto de entre 500.000 y 600.000 millones de dólares probablemente no será el punto final para los gobiernos europeos. Tendrán que seguir incrementando el presupuesto destinado a defensa y mantener ese esfuerzo de manera continuada año tras año. Ahí es donde reside la oportunidad.

Y si las valoraciones se estabilizan en niveles similares a los de sus comparables estadounidenses, que constituyen la mayor industria de defensa del mundo, eso representa un aspecto muy positivo para quienes quieran invertir en este sector.

Hablemos del sector europeo de defensa y de cómo el Bloomberg Europe Defence Select Index representa el universo de inversión para una estrategia pasiva en este ámbito. ¿Cómo permite a los inversores obtener exposición a los segmentos que probablemente serán más relevantes en el futuro?

Lo que solemos observar en el sector de defensa es que Estados Unidos constituye, en cierto modo, el modelo de cómo podría desarrollarse la industria europea. Y, hasta ahora, la evolución que estamos viendo apunta precisamente en esa dirección.

Normalmente existen compañías conocidas como contratistas principales (prime contractors), que reciben la mayor parte de los contratos públicos para desarrollar sistemas de defensa. Estas empresas adquieren los distintos componentes a través de una cadena de suministro, los integran en un sistema operativo completo y posteriormente lo entregan al Gobierno para recibir el pago correspondiente.

A medida que este modelo se desarrolla en Europa, observamos otra tendencia muy importante: muchos gobiernos están destinando mucho más dinero a defensa que hace una década y, además, intentan que la mayor parte posible de ese gasto permanezca dentro de sus propias fronteras para beneficiarse del efecto multiplicador sobre la economía y el empleo nacional.

Esto también supone mayores ingresos fiscales para los gobiernos. En definitiva, quieren fortalecer sus propias industrias. Al mismo tiempo, Europa tendrá que mantener la eficiencia a medida que desarrolla su base industrial de defensa.

Por eso, cuando pensamos en invertir en el sector europeo de defensa, creemos que conviene centrarse en los países con los mayores presupuestos y capacidades. Todos conocemos a los cinco principales: Alemania, que es el mayor mercado, seguida de Francia, Reino Unido, España e Italia. Son los países clave en torno a los que conviene invertir. Cada uno cuenta con un gran contratista nacional de referencia.

Uno de los principales condicionantes para la inversión en defensa será, sin duda, la capacidad presupuestaria de cada país, y esa capacidad varía considerablemente dentro de Europa.

Con frecuencia observamos que en el sur de Europa —Italia, España y Francia— existen mayores restricciones presupuestarias. Resulta más complicado incorporar un incremento del gasto en defensa sin afectar a otros compromisos ya existentes, por lo que el proceso puede requerir más tiempo. Creemos que el crecimiento será algo más lento en estas regiones.

En cambio, en Europa Central y del Norte, donde existe una mayor capacidad presupuestaria —Alemania, los países escandinavos y Polonia—, estamos viendo un ritmo de gasto mucho más rápido. En consecuencia, la oportunidad de inversión podría materializarse antes en esos países. Además, esto coincide con el mapa de riesgos que observamos en Europa. Europa Central y del Norte afrontan amenazas más inmediatas, ya que el principal foco de riesgo se encuentra prácticamente a sus puertas.

Alemania constituye un caso especialmente relevante dentro de este incremento del gasto en defensa, porque es la mayor economía del continente y ha invertido por debajo de sus necesidades desde la caída del Muro de Berlín, e incluso antes. Ahora estamos viendo un importante aumento del gasto alemán, lo que generará todavía más oportunidades. Será un proceso irregular —nada sube en línea recta—, pero así es como entendemos la oportunidad de inversión en defensa en Europa.

También señalaría que el índice incorpora una cierta exposición al sector tecnológico, aunque no excesiva.

Creemos que la tecnología aplicada a la defensa es extremadamente importante. Lo estamos viendo en los conflictos actuales, donde los drones y los sistemas no tripulados desempeñan un papel cada vez más relevante.

No obstante, todavía no sustituyen a las grandes plataformas tripuladas —como los aviones de combate, los vehículos blindados de transporte de tropas o los carros de combate—. Por eso conviene mantener una exposición significativa a ese equipamiento pesado, ya que sigue existiendo un amplio potencial de crecimiento en esa parte de la industria.

Al mismo tiempo, también resulta conveniente destinar una parte —aunque no excesiva— de la inversión a empresas tecnológicas que desarrollarán drones gestionados mediante inteligencia artificial, sistemas de sensores y otras soluciones que mejorarán el conocimiento de la situación sobre el terreno. Ese es el enfoque que aplicamos a la construcción de nuestras carteras de inversión en el sector de defensa, tanto en Europa como en otras regiones del mundo.

Más allá de Vaca Muerta: los sectores que los economistas ven con mayor potencial en Argentina

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Dante Sica y Marcos Buscaglia, en el panel "Argentina productiva, mapa de oportunidades sectoriales"
Foto cedida

Argentina vive, según los economistas Marcos Buscaglia y Dante Sica, una de esas raras coyunturas que se presentan una o dos veces por generación. El mundo se fragmenta, la globalización muta hacia el control de cadenas de abastecimiento, y el país reúne exactamente lo que esa nueva economía global demanda: seguridad alimentaria, energética y de minerales.

Pero el diagnóstico que ambos compartieron en el panel macroeconómico del evento «Perspectivas 2026», organizado por Cohen, va más allá de la minería en San Juan o de «Vaca Muerta», la formación geológica ubicada en la Patagonia argentina que alberga una de las reservas de shale oil y shale gas más grandes del mundo.

Para Sica, exministro de Producción y Trabajo, la Argentina posee cuatro ecosistemas que el mundo demandará en los próximos años: energía, minería, agroindustria y tecnología. Y los tiene «en una capacidad de tamaño de mercado interesante, con una base industrial de soporte y con una capacidad de recursos humanos importante». La diferencia respecto de ciclos anteriores, subrayó, es que estos sectores no tienen hoy un problema de demanda ni de precio: su principal restricción es la capacidad de ejecución.

Ahí aparece la oportunidad concreta para inversores y asesores: no en las grandes compañías que lideran esos ecosistemas —que en general acceden a financiamiento internacional—, sino en los anillos de proveedores que las rodean. «Las grandes toman financiamiento afuera. Después viene el segundo y el tercer anillo, que son los proveedores. Hay que mirar mucho ahí», señaló Sica, apuntando especialmente al sector metalmecánico y a las empresas de servicios industriales.

Buscaglia, economista con amplia trayectoria en análisis de mercados emergentes, introdujo un marco conceptual relevante: en economías cerradas, la concentración geográfica en torno a la capital principal es inevitable, porque a los productores les conviene estar cerca del centro de consumo más importante. Cuando una economía se abre y se estabiliza, esa lógica se revierte.

«Al país le das estabilidad, le das apertura, le das mejor infraestructura y le bajás el costo de capital, y van a salir un montón de cosas, y muchas de esas cosas van a salir del interior», sostuvo. Mencionó el caso de Córdoba como potencial hub logístico regional —»a dos horas de vuelo de todo el país, como Atlanta en Estados Unidos»— y señaló el desarrollo maderero en Corrientes y Misiones, donde se habla incluso de la instalación de una planta de celulosa, algo impensado hace pocos años.

El agro, agregó, también se verá favorecido por razones que van más allá de una eventual reducción de retenciones: el fin del tipo de cambio dual, avances en propiedad intelectual y la expansión hacia nuevos segmentos productivos configuran un escenario de crecimiento sostenido. Como referencia de lo que puede ocurrir cuando se combinan apertura y estabilidad, citó el caso de las cerezas chilenas: de 35 millones de dólares exportados en 2004 a más de 3.000 millones el año pasado.

Servicios, turismo y construcción: la oportunidad urbana

Más allá del interior productivo, ambos economistas identificaron sectores urbanos con alto potencial de desarrollo, precisamente porque la inversión estuvo prácticamente paralizada desde 2011.

Buscaglia enumeró: hotelería de categoría —con proyectos como la renovación del Plaza Hotel o la torre Sofitel en Puerto Madero—, expansión de centros comerciales, y el regreso de cadenas internacionales de retail que habían abandonado el mercado argentino. «Hay un montón de cosas que se hicieron en todos lados y que acá en Buenos Aires mismo no se hicieron», afirmó.

Sica profundizó en el rol del sector servicios como gran generador de empleo futuro. «El empleo futuro no está en la industria, está en los servicios«, dijo, señalando el complejo de entretenimiento, gastronomía y hotelería como uno de los mayores empleadores potenciales para toda la región. A eso sumó la construcción —tanto de infraestructura como residencial privada, que dejará de funcionar como reserva de valor una vez que el sistema financiero se normalice— y los servicios de salud en el interior, donde la infraestructura es insuficiente para la demanda que generarán las nuevas inversiones.

Quizás el mensaje más disruptivo del panel fue la advertencia de Sica contra el análisis sectorial tradicional. En una economía que cambia sus precios relativos, la renta intersectorial se redistribuye, y dentro de un mismo sector pueden coexistir empresas que exportan, empresas que importan y reconvierten su modelo, y empresas que cierran. «No van a desaparecer sectores, se van a rearmar, se van a reorganizar», afirmó.

El ejemplo que ofreció fue ilustrativo: en el rubro de línea blanca, una empresa cordobesa exporta centrifugadores a Estados Unidos, otra fabrica un solo modelo y completa su oferta con importaciones desde México, y una tercera directamente dejó de ensamblar. Tres modelos de negocio distintos en el mismo sector, con las mismas señales de precio. «Busquen unidades de negocio, vean en qué encadenamiento están», recomendó a los presentes.

El desierto que hay que cruzar

Ambos economistas reconocieron que la transformación no está exenta de costos. Buscaglia describió la situación actual como «atravesar un desierto»: el gobierno ejecuta simultáneamente dos transformaciones de enorme magnitud —el cambio de matriz económica y la desinflación—, lo que genera tensiones inevitables.

Los cuellos de botella de infraestructura en Neuquén, San Juan y Catamarca ya son visibles, y la capacidad de proveer escuelas, rutas, hospitales y vivienda al ritmo que demandan las inversiones aprobadas está, según Buscaglia, «en duda».

Pero el diagnóstico de fondo es optimista. «Si logramos dar las dos vueltas y no morirnos en el intento, lo que viene es buenísimo», sintetizó Buscaglia. Y Sica agregó la dimensión temporal: los 25.000 millones de dólares ya aprobados bajo el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, un marco legal aprobado en 2024 que ofrece estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria por 30 años a proyectos de inversión superiores a 200 millones de dólares en sectores estratégicos como energía, minería y tecnología) y los 70.000 millones en evaluación se materializarán con fuerza en los próximos cuatro años, con la minería acelerando especialmente a partir de este año tras la clarificación del marco regulatorio sobre glaciares.

Los inversores soberanos priorizan la innovación y la diversificación ante la creciente incertidumbre

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Invesco, uno de los principales gestores globales de activos del mundo, ha publicado su decimocuarto estudio anual sobre la gestión de activos soberanos a nivel global (IGSAMS), que revela que los inversores soberanos -que gestionan aproximadamente 29 billones de dólares– están llevando a cabo una amplia revisión de la construcción de carteras. Los resultados ponen de manifiesto un cambio fundamental en la forma en que tanto los bancos centrales como los fondos soberanos equilibran la resiliencia, la rentabilidad y la diversificación en un entorno de inversión cada vez más complejo.

El estudio, en el que participaron 144 instituciones, formado por 90 fondos soberanos y 54 bancos centrales, subraya las opiniones de los inversores soberanos en un contexto geopolítico que está reconfigurando la inversión soberana a un ritmo sin precedentes. Desde las tensiones entre Estados Unidos y Europa por Groenlandia hasta el conflicto en Ucrania y la renovada inestabilidad en Oriente Medio, los inversores soberanos se enfrentan a una compleja red de riesgos que afecta directamente a la seguridad energética, las rutas comerciales y las cadenas de suministro. Estos factores están impulsando una revisión profunda de la construcción de carteras, con especial énfasis en la resiliencia y la diversificación.

Resiliencia y rentabilidad van de la mano

La resiliencia ha dejado de ser un resultado secundario de la diversificación para convertirse en un objetivo deliberado de la construcción de carteras. El 71% de los bancos centrales y el 54% de los fondos soberanos coinciden en que las consideraciones de resiliencia están adquiriendo tanta importancia como la rentabilidad en el diseño de carteras. A medida que los shocks geopolíticos y las correlaciones cambiantes desafían los marcos consolidados, los inversores soberanos están rediseñando sus carteras para resistir un espectro más amplio de escenarios. La resiliencia se refleja cada vez más en la forma en que se supervisan las carteras, con el análisis de concentración y las pruebas de escenario en el núcleo de los marcos de evaluación. El 82% de los bancos centrales realiza seguimiento de la concentración de riesgo y el 76% utiliza análisis de escenarios; entre los fondos soberanos, estas cifras se sitúan en el 65% y el 62%, respectivamente.

El capital se dirige de forma creciente hacia activos que combinan características de resiliencia y rentabilidad. La seguridad energética y la infraestructura de transición energética son percibidas como el tema de resiliencia más relevante por el 80% de los inversores soberanos, respaldadas por el desarrollo de la IA, que está generando un incremento significativo en la demanda de infraestructura de energía y centros de datos. La agenda de resiliencia se extiende también más allá de la propia cartera. Varias instituciones han descrito revisiones de su dependencia de bancos custodios, entidades financieras y sistemas de compensación con sede en Estados Unidos, y algunas ya han establecido espacios alternativos. Hace cinco años, el lugar donde se custodiaban los activos raramente se planteaba como una consideración estratégica. En 2026, está firmemente en la agenda por el aumento del riesgo geopolítico

Benjamin Jones, responsable global de análisis en Invesco, señala: «El gran cambio que observamos entre los inversores soberanos es que la resiliencia se está convirtiendo en un requisito indispensable. En un mundo de shocks inflacionarios, fragmentación geopolítica y mercados más concentrados, los inversores están replanteando viejos supuestos sobre la diversificación y rediseñando carteras para resistir un abanico más amplio de resultados. La liquidez, la gobernanza, las pruebas de escenario y el acceso operativo a los activos están ahora en primer plano. Estos inversores no tratan de anticipar el próximo shock ni de abandonar la inversión a largo plazo. Buscan hacer esa inversión a largo plazo más duradera construyendo carteras que puedan mantenerse en un mayor número de escenarios, en un mundo en el que la confianza y la estabilidad no pueden darse por sentadas».

La inversión a largo plazo en un entorno menos favorable

La inversión a largo plazo adquiere mayor valor en un contexto de mayor incertidumbre, pero resulta más difícil de mantener en la práctica. El 39% de los fondos soberanos constata que su horizonte de inversión real no alcanza al declarado, siendo los soberanos de inversión y de pasivo los que presentan la mayor divergencia. La capacidad de capturar primas de iliquidez y fuentes de rentabilidad a largo plazo depende de desplegar capital con la paciencia que las instituciones dicen tener, algo que no todas están logrando en la práctica. Las restricciones varían según el tipo de institución. Para los bancos centrales, las necesidades de liquidez y las demandas de capital imprevistas son el factor más frecuentemente citado, mencionado por el 61%, especialmente entre las instituciones de mercados emergentes que afrontan presiones de defensa de divisas.

Para los fondos soberanos, la sensibilidad a la volatilidad y las caídas, así como las expectativas de los consejos de administración o partes interesadas, son las principales limitaciones, cada una citada por el 37%. El capital está respondiendo a este entorno rotando desde la renta variable cotizada concentrada. Entre los fondos soberanos, el 65% identifica los mercados privados como un motor clave de rentabilidad, y las intenciones netas de asignación señalan a la infraestructura y el crédito privado como los principales beneficiarios. La infraestructura alcanzó el 9% del total de activos de los fondos soberanos en 2026, frente al 4,9% en 2022, convirtiéndose en la clase de activo alternativo de mayor crecimiento en el período de cinco años. Por regiones, los programas de infraestructura están siendo impulsados por la descarbonización, las energías renovables, la infraestructura digital y los centros de datos, todos ellos considerados como contribuyentes tanto a la productividad como al desarrollo económico a largo plazo.

El papel creciente de los ETF

Por otra parte, los activos globales en ETF alcanzaron aproximadamente los 19,5 billones de dólares a finales de 2025, con un crecimiento de alrededor del 15% anual en las dos últimas décadas. El mercado se ha expandido mucho más allá de la renta variable pasiva para incluir estrategias de renta fija, activas y temáticas. A su vez, la demanda institucional de flexibilidad, liquidez y eficiencia en la implementación ha impulsado este crecimiento. Si bien los bancos centrales y los fondos soberanos han favorecido históricamente estructuras directas y a medida, la adopción se está acelerando y ha alcanzado ya un umbral significativo, con el 39% de los encuestados utilizando ETF.

La adopción varía de forma notable según el tipo de institución. El 58% de los soberanos de inversión y el 53% de los soberanos de pasivo utilizan ETF, frente al 31% de los bancos centrales, mientras que los soberanos de desarrollo son los más selectivos, con un 24%, lo que refleja mandatos que favorecen las participaciones directas, las posiciones estratégicas y la propiedad activa frente a los vehículos cotizados. Para los bancos centrales, el ETF ofrece acceso a exposiciones que de otro modo requerirían más recursos internos, mayor infraestructura de gestión o mayor complejidad operativa. El 67% de los bancos centrales los utiliza principalmente para exposición estratégica, mientras que los fondos soberanos los emplean para asignación táctica de activos (64%) y gestión de liquidez (52%). La facilidad de uso es el principal motivo para los bancos centrales, citado por el 82%, mientras que los fondos soberanos priorizan la transparencia y la liquidez.

Los ETF de renta variable pasiva y de renta fija pasiva son con diferencia las modalidades predominantes en ambos grupos, mientras que los ETF temáticos ganan terreno, especialmente entre los fondos soberanos. Los ETF de materias primas cumplen una función específica para los bancos centrales: exposición eficiente al oro sin los requerimientos operativos del metal físico. Sin embargo, los ETF activos se encuentran aún en una fase incipiente de adopción, con la mayoría de los encuestados sin haberlos implementado todavía. Entre los fondos soberanos, el 7% ya asigna a ellos, pero un 26% adicional está considerando hacerlo. Por otra parte, esto es lo que señala Josette Risk, responsable de Oriente Medio y África en Invesco, sobre su punto de vista de los ETFs: «Estamos viendo cómo los ETF asumen un papel más amplio y mejor definido en las carteras soberanas. Los bancos centrales se centran en el acceso eficiente a nuevas clases de activos, mientras que los fondos soberanos los utilizan para la flexibilidad táctica y la exposición selectiva. La adopción sigue siendo selectiva, especialmente en estrategias activas y ESG, pero la dirección es clara: los ETF están evolucionando de herramientas de implementación a componentes más integrados de la construcción de carteras.»

La IA: oportunidad de inversión y herramienta operativa

La inteligencia artificial ocupa el centro de una tensión creciente para los inversores soberanos. La convicción sobre su importancia estructural es elevada: el 77% la considera una tecnología transformadora con importantes implicaciones de crecimiento durante varias décadas, y solo el 2% cuestiona su impacto económico. Sin embargo, traducir esa convicción en una exposición limpia en cartera está resultando más complejo. A medida que la oportunidad se expande más allá del software hacia la infraestructura física, los sistemas energéticos y la capacidad industrial nacional, el 52% de los fondos soberanos cita la concentración de mercado como el principal riesgo en cartera de las inversiones vinculadas a la IA, lo que refleja la dificultad de obtener exposición sin depender en exceso de un grupo reducido de grandes empresas tecnológicas.

La infraestructura y la habilitación de la productividad son las vías de inversión preferidas, ambas citadas por el 69% de los fondos soberanos como los temas a largo plazo más atractivos. El suministro energético se identifica cada vez más como la restricción determinante en la próxima fase de expansión de la infraestructura de IA, lo que convierte la geografía y el ritmo de esa expansión tanto en una cuestión energética como tecnológica. Internamente, el despliegue de IA se está expandiendo con rapidez. El 69% de los inversores soberanos utiliza IA en su proceso de inversión, frente al 33% en 2024. El uso más habitual es la investigación y síntesis de información, aunque también se emplea con frecuencia para mejorar la eficiencia operativa y como apoyo a la generación de ideas y la toma de decisiones. El avance está siendo condicionado tanto por los requisitos de seguridad y confidencialidad de los datos como por la capacidad tecnológica, con instituciones que construyen entornos aislados para habilitar el despliegue sin exponer datos sensibles al exterior.

Los bancos centrales y la búsqueda de diversificación

Ya por último, los bancos centrales están experimentando un cambio estructural en la gestión de reservas, impulsado por la inflación, la fragmentación geopolítica y la evolución de las condiciones de mercado. La renta variable, la deuda corporativa y los valores ligados a la inflación están atrayendo intenciones de asignación positivas, a medida que los bancos centrales buscan ir más allá de la renta fija tradicional, pese a los obstáculos de gobernanza y legislativos que muchos afrontan. Las preocupaciones en torno al dólar estadounidense se están intensificando: el 61% de los bancos centrales coincide en que los niveles de deuda de EE. UU. están afectando negativamente a la posición del dólar como activo de reserva a largo plazo, frente al 20% en 2024. La diversificación fuera del dólar es real, pero está limitada por la ausencia de una alternativa creíble a gran escala, lo que hace que el cambio sea gradual. El oro es uno de los beneficiarios de este desplazamiento y sigue siendo un pilar de la estrategia de reservas de los bancos centrales. Más de un tercio de los bancos centrales prevé aumentar sus asignaciones en los próximos tres años. La protección contra la inflación ha emergido como un factor determinante, citado por el 72% de los encuestados en 2026 frente al 35% en 2025, junto al papel consolidado del oro como cobertura geopolítica

¿Preparados para un cambio de régimen?: el papel de las reservas de recursos naturales

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Tras una racha alcista en el mercado bursátil estadounidense, muchas carteras de renta variable a nivel mundial se encuentran concentradas por sectores y estilos, lo que aumenta su vulnerabilidad ante los cambios en el régimen del mercado y los entornos inflacionistas. Una asignación específica a valores del sector de los recursos naturales puede mejorar la resiliencia de la cartera al añadir una exposición con factores de rentabilidad diferenciados y factores favorables a largo plazo derivados de la demanda de energía impulsada por la inteligencia artificial y la electrificación.

 Las acciones del sector de los recursos naturales pueden contrarrestar la concentración sectorial

Las acciones del sector de los recursos naturales pueden contrarrestar la concentración sectorial

Puntos clave a tener en cuenta

Las carteras de renta variable global se han beneficiado de la sólida racha de un selecto grupo de valores, principalmente estadounidenses. Sin embargo, el predominio de estas acciones conlleva riesgos: concentración sectorial, exposición a la inflación y una diversificación geográfica limitada. A medida que los inversores se enfrentan a unos mercados de renta variable global en constante evolución, hay tres factores que respaldan una asignación estratégica a valores del sector de los recursos naturales, a saber, con el potencial para:

  • Mitigar algunos de los riesgos sectoriales, regionales y de inflación asociados a las asignaciones en renta variable global. Consideramos que esto resulta especialmente valioso si el panorama de inversión cambia y la inflación se estabiliza en niveles estructuralmente más altos.
  • Añadir factores de rentabilidad diferenciados a una cartera de acciones. Gracias a sus distintos factores de rentabilidad, las acciones del sector de los recursos naturales tienen el potencial de ofrecer un perfil de rentabilidad complementario a las carteras de acciones globales en general.
  • Ofrecer exposición a acciones con valoraciones más bajas. Las acciones del sector de los recursos naturales cotizan actualmente con importantes descuentos respecto a los mercados bursátiles en general. Los sólidos rendimientos del flujo de caja libre y la rentabilidad para los accionistas aumentarán su atractivo para muchos inversores.

En el siguiente LINK se puede leer el informe completo de Ninety One.

Tribuna de Paul Gooden, George Cheveley y Dawid Heyl, gestores de cartera del equipo de Recursos Naturales de Ninety One.

Las estructuras de ‘covenants’ cambian a medida que madura el mercado

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Las protecciones tradicionales para los prestamistas en el mercado de crédito privado están perdiendo peso mientras aumenta la dispersión del apalancamiento entre operaciones. En 2022, cerca del 75% de los nuevos préstamos privados incluían un covenant básico de ratio deuda-beneficio, pero en el primer semestre de 2025 esa cifra cayó al 47%, según el último estudio «Private Credit Monitor» de Allvue Systems.

El análisis, elaborado a partir de 1.933 préstamos originados entre 2022 y mediados de 2025 y apoyado en más de 30 años de datos de las plataformas Nexius Intelligence y Nexius Data, revela además que los préstamos sin protección mediante covenants presentan de forma sistemática mayores niveles de apalancamiento que aquellos que sí los incorporan. El estudio examina las tendencias en covenants y la evolución de la deuda en el mercado de crédito privado, poniendo el foco en cómo están cambiando las estructuras de las operaciones a medida que el segmento madura.

Principales conclusiones

El informe destaca que, en 2022, aproximadamente el 75% de los nuevos préstamos de crédito privado incluían un covenant básico de ratio deuda-beneficio (debt-to-earnings covenant). En el primer semestre de 2025, menos de la mitad (47%) mantenía estas protecciones, lo que supone una caída de 28 puntos porcentuales.

Otro dato relevante que concluye el informe es las pruebas basadas en flujo de caja (cashflow-based tests), diseñadas para detectar señales tempranas de deterioro financiero del prestatario antes de que empeoren los ratios de apalancamiento, descendieron del 45% de los nuevos préstamos en 2022 al 23% en el primer semestre de 2025. Además, en todas las cohortes analizadas, los préstamos sin protección mediante covenants presentaban entre 0,7x y 1,7x más apalancamiento (deuda sobre beneficios) que aquellos con protección.

“Lo que muestran los datos es un cambio estructural en la forma en que se están configurando las operaciones de crédito privado, no una crisis crediticia inmediata. Históricamente, los covenants han servido para mantener un diálogo continuo entre prestatarios y prestamistas. A medida que ese mecanismo evoluciona, también cambia el flujo de información sobre los créditos. El mercado se está adaptando, y las firmas que lo hagan más rápido serán aquellas que supervisen activamente el rendimiento de los prestatarios en lugar de esperar a que un incumplimiento de covenant revele un problema”, explica Dmitri Sedov, Chief Data & Analytics Officer at Allvue Systems.

Dispersión del apalancamiento dentro de medias estables

Su informe «Private Credit Monitor» destaca una dinámica que suele quedar oculta tras las medias agregadas del mercado: el apalancamiento es cada vez más dispar entre cohortes de operaciones. El análisis de Allvue concluye que los préstamos sin protecciones tradicionales mediante covenants son, de forma consistente, los más apalancados. En todas las cohortes estudiadas, la diferencia osciló entre 0,7 y 1,7 veces adicionales de deuda respecto a beneficios frente a los préstamos protegidos.

Esta concentración tiene implicaciones para el análisis de carteras. Cuando las operaciones con menor supervisión contractual son también las que soportan mayores niveles de apalancamiento, la visión estándar basada en medias puede no reflejar dónde se está acumulando realmente el riesgo. Para los gestores de cartera, esto implica identificar qué prestatarios concretos se sitúan en el cuadrante de alto apalancamiento y baja protección, ya que los mecanismos tradicionales de covenant no señalarán automáticamente estas posiciones.

Implicaciones para el ecosistema del crédito privado

Para los asignadores institucionales de capital, el análisis apunta al valor de comprender cómo los gestores están adaptando sus sistemas de monitorización en paralelo a los cambios estructurales en los términos de las operaciones. La infraestructura operativa y la visibilidad de los datos están convirtiéndose en factores de diferenciación cada vez más relevantes entre los gestores.

“El crédito privado atraviesa un momento en el que la clase de activo está madurando rápidamente, y las exigencias operativas evolucionan al mismo ritmo. Los datos apuntan a una importancia creciente de la visibilidad a nivel de activo, tanto para los gestores que supervisan sus propias carteras como para las instituciones que asignan capital a estas estrategias”, añade Sedov.

El análisis también resulta relevante para los prestamistas especializados en financiación de fondos (fund finance lenders) que conceden líneas de financiación respaldadas por carteras de activos de crédito privado. A medida que evolucionan las condiciones de las operaciones y aumenta la dispersión del apalancamiento dentro de las bases de garantía, la evaluación del riesgo a nivel de facilidad de crédito se beneficia de datos granulares a nivel de préstamo sobre estructuras de covenant y distribución del apalancamiento.

Las conclusiones refuerzan una tendencia más amplia que Allvue viene observando: a medida que el crédito privado gana escala, las firmas capaces de combinar la disciplina tradicional de análisis crediticio (underwriting) con capacidades modernas de datos estarán mejor posicionadas para afrontar los próximos desafíos.

El coste de las tensiones geopolíticas para el hub financiero de Dubái

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El Centro Financiero Internacional de Dubái (DIFC), principal hub financiero de la región de Oriente Medio, África y Asia Meridional (MEASA), arrancó 2026 con un fuerte crecimiento, atrayendo a nuevas empresas internacionales, regionales y locales. Sin embargo, las tensiones geopolíticas en la región y la guerra entre EE.UU. e Irán -cuyo fin parece claro, pero aún no se ha escrito- ha ensombrecido su relevancia. 

Según los expertos, el DIFC se está viendo afectado sobre todo en términos de percepción de riesgo. “El impacto más inmediato se observa en tres planos. Primero, en la prima de riesgo geopolítico: bancos, gestoras, family offices y firmas de servicios profesionales han revisado sus planes de continuidad operativa, protocolos de seguridad, viajes de ejecutivos y exposición regional. Segundo, en la actividad de mercado: la incertidumbre está retrasando operaciones corporativas, emisiones, salidas a bolsa, mandatos de banca de inversión y decisiones de asignación de capital. Tercero, en el talento: un buen número profesionales internacionales han reevaluado temporalmente su residencia o la conveniencia de mantener a sus familias en la región al percibir un deterioro de la seguridad”, explica Joaquín Ureña, socio y responsable del Departamento de Derecho Económico y Financiero de Andersen.

Todo ello ha dado lugar a salidas de fortunas y profesionales a destinos como Mónaco, Singapur, Zurich y Ginebra, y la cercana Abu-Dhabi. El Abu Dhabi Market (ADGM) ha atraído a gigantes de las finanzas, fondos de cobertura y family offices, expatriados de alto poder adquisitivo.

Trayectoria truncada

Antes de esta escalada, el DIFC estaba en una fase de clara consolidación como uno de los hubs financieros más dinámicos del mundo emergente. En opinión de Ureña, su papel ya no era solo el de una plataforma regional para Oriente Medio, sino el de un nodo global entre capital occidental, riqueza asiática, fondos soberanos del Golfo, África y el sur de Asia.

“Desde una perspectiva geopolítica, el DIFC se benefició de varias tendencias simultáneas: la acumulación de riqueza en el Golfo, la diversificación económica de los países productores de petróleo, la llegada de grandes patrimonios internacionales, la creciente relevancia de los fondos soberanos y cierta fatiga regulatoria o fiscal en plazas financieras tradicionales. Dubái ofrecía una combinación muy atractiva: estabilidad institucional relativa, baja fiscalidad, infraestructura global, idioma financiero anglosajón y proximidad a mercados de alto crecimiento”, explica. 

De hecho, durante el primer trimestre del año, 775 compañías establecieron su presencia regional en DIFC, consolidando el atractivo del centro como plataforma líder para las finanzas, los negocios y la innovación. La cifra supone un incremento del 62% respecto al mismo periodo de 2025, cuando 478 empresas eligieron DIFC. El crecimiento fue especialmente significativo en marzo, mes en el que se incorporaron 258 nuevas compañías, frente a las 162 registradas el mismo mes del año anterior, lo que representa un aumento interanual del 59%

“Dubái continúa consolidando un modelo económico único, basado en una respuesta ágil y proactiva a los cambios regionales y globales. Esta visión se fundamenta en la anticipación, la preparación económica y la capacidad de convertir los desafíos en oportunidades de crecimiento. Gracias a ello, Dubái se ha consolidado como un centro global de referencia para los negocios y las finanzas, así como un ecosistema de inversión competitivo y resiliente”, señalaba recientemente Sheikh Maktoum bin Mohammed bin Rashid Al Maktoum, Primer Vicegobernante de Dubái, Viceprimer Ministro, Ministro de Finanzas y presidente del DIFC.

Ante este esfuerzo, el DIFC compite cada vez más no solo con otros hubs regionales, como Abu Dabi Global Market o Riad, sino también con centros internacionales como Singapur, Hong Kong, Londres o Suiza en determinados nichos de banca privada, family offices y gestión alternativa.

Consolidación tras la guerra

El tono optimista de presidente del DIFC tiene argumentos sólidos, ya que registró además un incremento del 21% en las autorizaciones de servicios financieros durante el primer trimestre de 2026 frente al mismo periodo del año anterior, reflejando la creciente demanda por parte de instituciones financieras reguladas que buscan establecer sedes regionales desde Dubái para operar en la región MEASA.

“La posición de Dubái entre los diez principales centros financieros del mundo, especialmente en un entorno global incierto, refleja la solidez de la visión del emirato y el papel estratégico que DIFC desempeña en su ejecución. Nuestro compromiso con la transparencia regulatoria, la confianza de los inversores y la atracción de capital internacional continúa reforzando el posicionamiento de Dubái como uno de los principales hubs financieros globales”, añade Essa Kazim, gobernador del DIFC.

En este sentido, el experto de Andersen reconoce que su escenario central es que, tras el cese de las tensiones sobre la región, el DIFC tenderá a consolidarse, aunque con una prima de riesgo geopolítico más visible que antes. “La guerra y la tensión regional pueden ralentizar decisiones en el corto plazo, pero no eliminan los factores estructurales que explican el ascenso de Dubái como centro financiero. Su crecimiento reciente ha sido demasiado profundo para considerarlo coyuntural”, afirma Ureña. 

Por último añade que todo esto coincidirá con una tendencia a la diversificación: “Muchas entidades no abandonarán Dubái definitivamente, pero sí podrían construir arquitecturas regionales más distribuidas. En concreto, DIFC para banca, wealth management y servicios financieros; ADGM para determinados fondos y fintech; Riad para acceso al mercado saudí; y Singapur, Londres o Ginebra como nodos de respaldo global. Esto no significa necesariamente una pérdida de proyección del DIFC, sino una maduración del mapa financiero regional”.

Guía de inversión en patrimonial global

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Global Wealth Investment Playbook (KKR)
Foto cedida

En nuestra «Guía de inversión en patrimonio global» del segundo trimestre de 2026 analizamos cómo los inversores pueden desenvolverse en un entorno en el que la incertidumbre geopolítica, los obstáculos de la inflación y los rápidos cambios tecnológicos determinan cada vez más la evolución de los mercados.

Desde las implicaciones del conflicto en Oriente Medio y la reorganización de las cadenas de suministro hasta el impacto cada vez mayor de la inteligencia artificial en los modelos de negocio y la productividad, creemos que la dispersión está aumentando y que ello tiene consecuencias reales para la construcción de carteras.

En este contexto, seguimos abogando por carteras «de alta calidad«, haciendo hincapié en los activos de calidad, los flujos de caja duraderos, la diversificación y una construcción de carteras bien meditada. Los mercados públicos siguen respaldados por las ganancias de productividad, pero las valoraciones persistentemente elevadas y los diferenciales de crédito más ajustados sugieren que los inversores podrían tener que ser más selectivos a la hora de asumir riesgos en el futuro.

En concreto, creemos que los inversores deberían considerar lo siguiente:

  • Dar prioridad a la calidad en todas las clases de activos, sectores y estructuras de capital.
  • Reevaluar la construcción de la cartera, centrándose en fomentar la resiliencia, ya que las correlaciones entre acciones y bonos siguen siendo elevadas y los amortiguadores tradicionales pueden resultar menos fiables.
  • Aprovechar las ventajas de la diversificación que ofrecen los mercados privados, aumentando la exposición a flujos de caja contractuales, a la creación de valor operativo y a características vinculadas a la inflación.
  • Mantener las inversiones durante los periodos de volatilidad, en lugar de intentar predecir el comportamiento de los mercados, al tiempo que se mantiene una diversificación disciplinada.
  • Nos centramos en modelos de negocio sostenibles y activos del «mundo real» en un contexto de disrupción impulsada por la inteligencia artificial y de concentración del mercado.

En los mercados privados, seguimos observando oportunidades atractivas en los sectores del capital riesgo, las infraestructuras, el sector inmobiliario y el crédito privado. Damos prioridad a aquellas áreas en las que los inversores pueden beneficiarse de flujos de ingresos garantizados, la creación de valor operativo, la protección frente a la inflación y resultados más controlables.

También creemos que los activos alternativos pueden desempeñar un papel cada vez más importante a la hora de ayudar a los inversores a generar ingresos, preservar el capital y mejorar la rentabilidad a largo plazo, en un contexto en el que el abanico de resultados esperados del mercado es cada vez más reducido. En definitiva, la guía «Global Wealth Investment Playbook» de este trimestre está diseñada para ayudar tanto a los asesores financieros como a los inversores a plantearse la asignación de activos de forma más estratégica.

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Tribuna de Henry H. McVey, responsable de Macroeconomía Global y Asignación de Activos en KKR

Santander ofrecerá a sus clientes experiencias de viaje exclusivas a través de Visa Destinations

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Foto cedidaSantander y Visa, App Visa Destinations

Banco Santander ofrecerá acceso a la plataforma Visa Destinations en sus principales mercados de Europa y  América, ampliando la gama de beneficios de viaje y estilo de vida disponibles para sus clientes. Inicialmente,  la plataforma estará disponible para clientes que viajen a París, Londres, Dubái, Milán, Roma, Ciudad de México,  Nueva York, Miami, San Francisco y Tailandia.  

Como primer banco aliado global, a través de Visa Destinations los clientes de Santander tendrán acceso a  experiencias, ventajas exclusivas e información sobre destinos de algunas de las ciudades más visitadas del  mundo. La oferta incluirá acceso exclusivo a determinadas atracciones, como visitas exclusivas y acceso  prioritario al Top of the Rock del Rockefeller Center de Nueva York y al Museo del Louvre de París, además de  recomendaciones locales personalizadas en ámbitos como gastronomía, entretenimiento, cultura, hostelería,  bienestar, compras y transporte. Los titulares de tarjetas premium también disfrutarán de ventajas de viaje  mejoradas y experiencias personalizadas.  

Matías Sánchez, responsible global de Tarjetas y Soluciones Digitales en Banco Santander, recalca: “En Santander  creemos que viajar consiste en crear recuerdos significativos y descubrir experiencias únicas que conectan a las  personas con los destinos. Gracias a nuestra colaboración con Visa, ofrecemos a nuestros clientes en diez mercados clave acceso a oportunidades exclusivas y experiencias extraordinarias relacionadas con la música, el  deporte, la moda, la gastronomía y la cultura, que solo pueden disfrutarse a través de esta colaboración global”.  

Por otra parte, Katya Petelina, head of global Cross-Border and global Sales & Commercial Operations at Visa, señala: “Nuestro último Estudio Global de Intención de Viaje de Visa indica que los viajeros eligen cada vez más sus destinos en  función de sus intereses, motivaciones y experiencias, y no solo por criterios geográficos. Con Visa Destinations, ayudamos a los viajeros a descubrir los momentos que hacen memorable un destino, al tiempo que ofrecemos a nuestros emisores y socios comerciales una forma significativa de participar en el crecimiento económico que genera el turismo”.  

La colaboración refleja el compromiso de Santander de crear valor para sus clientes más allá de su actividad  bancaria. Gracias a su escala global y a su larga relación con Visa, Santander contribuirá a acercar Visa Destinations a los clientes de los mercados en los que ofrece tarjetas Visa.

Un fideicomiso forestal recauda 71 millones de dólares con una emisión en Uruguay

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El fideicomiso financiero uruguayo Forestal Bosques de las Serranías II emitió certificados de participación recientemente, captando 71,3 millones de dólares del mercado de capitales local. Esta operación, detallaron en un comunicado, se realizó a través del sistema de licitación de la Bolsa Electrónica de Valores de Uruguay (BEVSA).

Los recursos recaudados, detallaron, se utilizarán para invertir tanto en la compra como arrendamiento de inmuebles rurales para el posterior desarrollo de la actividad silvícola. La gestión del proyecto se encuentra a cargo de Maderas del Uruguay (MADELUR), sociedad constituida en 2003 por las empresas uruguayas Comercializadora Grupo Forestal S.A. y Foresur G.I.E.

En una primera etapa, la colocación del fideicomiso estuvo dividida entre un tramo minorista, que no recibió demanda, y otro mayorista que más que duplicó (2,25 veces) el monto a colocar, al totalizar 152,3 millones de dólares. Estos inversionistas se adjudicaron 67,7 millones de dólares, con un prorrateo de 44,48%.

En una segunda etapa, Maderas del Uruguay –como sponsor del proyecto– suscribió certificados por 3,6 millones de dólares, correspondientes al 5% del monto máximo de la emisión, que se adjudicaron en su totalidad, completando los 71,3 millones.

El fideicomiso tendrá un plazo inicial de 24 años desde su inscripción, con posibilidad de extenderse hasta un máximo de 30 años mediante aprobación de los titulares.

BEVSA actuó como la entidad representante de la emisión, mientras que el fiduciario, entidad registrante y agente de pago fue EF Asset Management Administradora de Fondos de Inversión (EFAM), la estructuración financiera fue realizada por CPA Ferrere y la estructuración legal de la emisión estuvo a cargo del estudio Ferrere.

Según señalaron los directores de MADELUR, Alberto Rodríguez y Pablo Bidegain, el proyecto se enmarca en la estrategia de la compañía de expandir y consolidar una masa forestal sostenible de Eucalyptus smithii, especie especialmente valorada por la calidad de la fibra que produce y su aptitud para abastecer a los principales mercados internacionales de la industria de la celulosa.

“Luego de un 2025 en el que alcanzamos nuestro máximo histórico de operativa, en el 2026 la operativa sigue registrando récords, y continuamos enfocados en fortalecer los mercados, acompañar el desarrollo del sistema financiero y facilitar el financiamiento de la economía”, agregó el gerente general de BEVSA, Diego Labat, en la nota de prensa.

BEVSA marcó un récord histórico en su operativa el pasado año, con transacciones por 100.114 millones de dólares , lo que representó un crecimiento anual de 12,1% frente a los 89.293 millones de dólares que registraron en 2024.

La apuesta de los family offices por los activos digitales

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Una nueva investigación global de Ocorian, proveedor internacional especializado en servicios para individuos de alto patrimonio y family offices, instituciones financieras, gestores de activos y empresas, revela que los family offices están centrando cada vez más su atención en los activos digitales.

El estudio, realizado entre miembros de familias, empleados sénior de family offices e intermediarios que trabajan para family offices con un patrimonio total de 68.260 millones de dólares, encontró que esta es una tendencia que ha ido creciendo con el tiempo. Más de tres cuartas partes (78%) afirman que el nivel o valor de los activos digitales que poseen ha aumentado en los últimos cinco años, y un 15% señala que ha aumentado de forma significativa. Aproximadamente uno de cada cinco (18%) indica que se ha mantenido igual y solo un 3% asegura que ha disminuido.

La tendencia hacia los activos digitales no muestra señales de perder fuerza. El estudio global revela que casi todos (97%) los family offices creen que los activos digitales han llegado para quedarse, frente a solo un 1% que opina lo contrario.

Esta tendencia también está siendo respaldada por los profesionales y terceros que trabajan para los family offices. Casi todos (96%) los family offices afirman que sus intermediarios se están adaptando para responder a este creciente interés en la inversión en activos digitales. “La inversión en activos digitales ha crecido de manera exponencial en los últimos años, y nuestra investigación muestra que no hay señales de que vaya a frenarse. Además de las previsiones de los propios family offices, que indican que esta tendencia continuará, los profesionales e intermediarios se están adaptando y cambiando para asegurarse de ofrecer los servicios más innovadores y completos que apoyen a los family offices en sus inversiones en criptoactivos y otros activos digitales», explica Leevyn Isabel, Directora Comercial – Oriente Medio, en Ocorian.