La Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Asociación Nacional de Futuros (NFA) han anunciado la firma de un memorando de entendimiento (MOU) para mejorar su cooperación, coordinación e intercambio de información en áreas de interés regulatorio común.
Según explican ambos organismos, el MOU mejorará la capacidad del personal de la SEC y de la NFA para compartir información sobre asuntos de interés regulatorio mutuo, tales como riesgos emergentes, planificación de inspecciones y las condiciones de los mercados financieros. También se contempla reuniones periódicas entre el personal de ambas entidades. Esta mayor coordinación potenciará, a su vez, la capacidad de la SEC y de la NFA para promover el cumplimiento de las leyes de valores y derivados, mantener el más alto nivel de calidad en la supervisión y minimizar la duplicidad de esfuerzos.
“El hecho de que los organismos reguladores trabajen juntos no debería ser un concepto novedoso; debería ser la norma. La coordinación entre las organizaciones reguladoras ofrece a las empresas un camino predecible y sencillo hacia el cumplimiento, así como protecciones integrales para los inversores que generan confianza en nuestros mercados. Este memorando es un paso más en el avance de los esfuerzos de la SEC para agilizar la cooperación con otras organizaciones reguladoras y mitigar la posibilidad de una supervisión duplicada o contradictoria», ha indicado Paul S. Atkins, presidente de la SEC.
Por su parte, Thomas W, presidente y director ejecutivo (CEO) de la NFA, ha añadido: “Esperamos continuar con nuestros esfuerzos de coordinación con la SEC bajo este marco formal. Creemos que este memorando representa un hito importante para la NFA y nos permitirá seguir impulsando nuestra misión de proteger a los clientes y garantizar la integridad del mercado”.
Durante décadas, la industria global de gestión de activos compitió bajo una lógica relativamente sencilla: lanzar productos, acumular activos bajo gestión (AUM) y escalar economías de tamaño. El fondo estrella era el centro del negocio. Hoy, sin embargo, ese paradigma está cambiando aceleradamente.
En 2026, el verdadero campo de batalla ya no son los productos financieros en sí mismos —cada vez más replicables, baratos y estandarizados— sino la capacidad de las gestoras para controlar la distribución, explotar datos, personalizar portafolios, desarrollar capacidades de inteligencia artificial y construir relaciones de largo plazo con clientes e intermediarios. La consecuencia es profunda: los fondos comienzan a comportarse como commodities. Lo que genera valor diferencial ya no es necesariamente el alfa, sino la experiencia completa alrededor del inversionista.
La “comoditización” del producto financiero
La presión sobre márgenes en la industria es global. La expansión de ETFs, estrategias indexadas y plataformas digitales ha comprimido las comisiones de administración y reducido el poder de diferenciación de muchos fondos tradicionales.
De acuerdo con un reporte de McKinsey & Company, los activos globales administrados alcanzaron aproximadamente 147 billones de dólares en 2025, pero la rentabilidad del sector no avanzó al mismo ritmo debido al aumento de costos operativos y a la erosión de ingresos por comisiones.
La firma advierte que los gestores con mejores perspectivas de crecimiento no son necesariamente quienes poseen más productos, sino aquellos que controlan “acceso propietario a distribución”, plataformas multiactivo y capacidades avanzadas de personalización.
La expansión de los ETFs ilustra claramente este fenómeno. Según PwC, los activos globales en ETFs alcanzaron 19,5 billones de dólares al cierre de 2025 y podrían superar los 35 billones hacia 2030.
El problema para muchas gestoras es que, conforme crece la oferta de vehículos de inversión, disminuye la diferenciación real entre ellos. El inversionista ya no compra únicamente un fondo; compra experiencia digital, acceso, asesoría, personalización y capacidad de acompañamiento.
La distribución se convierte en el activo más valioso
El cambio de poder dentro de la industria se observa con claridad en la distribución. Las grandes plataformas de wealth management, bancos privados, asesores independientes, “model portfolios” y marketplaces digitales se están convirtiendo en los verdaderos “gatekeepers” del capital global. Quien controla la relación con el cliente controla los flujos. Por ello, los asset managers están invirtiendo agresivamente en canales digitales, alianzas con fintechs, integración tecnológica y plataformas propias de asesoría.
Un informe de PwC señala que más de dos tercios de los inversionistas institucionales prefieren asignar capital a gestoras consideradas tecnológicamente avanzadas. La lógica es clara: en un mercado donde cientos de fondos ofrecen exposiciones similares, la ventaja competitiva radica en quién logra estar más cerca del cliente final y entender mejor su comportamiento. Por ello, firmas globales como BlackRock, Vanguard, Fidelity Investments o State Street Global Advisors están transformándose en plataformas integrales de soluciones y no únicamente en fabricantes de fondos.
La tendencia es particularmente visible en Estados Unidos y Europa, donde el crecimiento de “model portfolios” y soluciones empaquetadas está desplazando gradualmente la selección individual de fondos. Reuters reportó que los activos en portafolios modelo personalizables crecieron alrededor de 50% hasta alcanzar 125 mil millones de dólares hacia finales de 2024.
Datos: el nuevo petróleo financiero
El otro gran diferenciador estratégico es la información. La industria de asset management está entrando en una fase donde la capacidad para capturar, organizar y explotar datos del cliente se vuelve tan importante como la capacidad de gestionar inversiones. Las gestoras ahora buscan construir ecosistemas de datos capaces de responder preguntas críticas:
¿Qué tipo de productos demanda cada segmento?
¿Cuándo un cliente está próximo a retirar activos?
¿Qué patrones de comportamiento anticipan cambios de portafolio?
¿Cómo personalizar recomendaciones en tiempo real?
¿Qué combinación de productos maximiza retención y rentabilidad?
En este contexto, la inteligencia artificial se vuelve central. Una encuesta global elaborada por Grant Thornton y ThoughtLab entre 500 ejecutivos del sector encontró que 73% considera que la IA es crítica para el futuro de sus organizaciones. El estudio también señala que la IA ya está siendo utilizada para: automatizar cumplimiento regulatorio; generar comunicaciones personalizadas; mejorar la experiencia de asesores; identificar patrones de comportamiento de inversionistas; y optimizar operaciones y costos.
Más aún, McKinsey & Company sostiene que las tecnologías de IA generativa y “agentic AI” podrían redefinir completamente la economía de la industria al transformar procesos de investigación, distribución, personalización y análisis de datos no estructurados.
Del fondo al ecosistema
La consecuencia natural de esta transformación es que las gestoras están evolucionando desde modelos centrados en productos hacia modelos centrados en ecosistemas. Esto implica plataformas digitales integradas; asesoría híbrida humano-IA; soluciones de portafolio completas; experiencias omnicanal; integración con fintechs; tokenización y distribución digital.
Según Citi Investor Services y CREATE-Research, 269 asset managers globales con 37,7 billones de dólares bajo administración reconocen que el futuro de la industria depende de rediseñar completamente sus modelos operativos y comerciales alrededor de tecnología y experiencia del cliente. Incluso en segmentos históricamente institucionales, como mercados privados, la experiencia de servicio se ha convertido en un factor competitivo clave. Coalition Greenwich señala que las grandes gestoras tradicionales están redefiniendo las expectativas de servicio dentro de private markets, elevando el estándar de atención, reporting y acompañamiento para inversionistas.
La amenaza silenciosa para las gestoras medianas
Este nuevo entorno también está profundizando la concentración de la industria. Las capacidades necesarias para competir —IA, analítica avanzada, ciberseguridad, experiencia digital, distribución global y arquitectura tecnológica— requieren inversiones multimillonarias. Eso favorece principalmente a los grandes jugadores globales.
En este sentido, McKinsey advierte que la brecha entre líderes y rezagados está ampliándose rápidamente, mientras PwC prevé una ola creciente de alianzas entre asset managers y fintechs para acelerar capacidades tecnológicas. El riesgo para muchas firmas medianas es convertirse únicamente en fabricantes de productos para plataformas controladas por terceros, perdiendo así la relación directa con el cliente y, eventualmente, poder de fijación de precios.
América Latina: una transformación todavía desigual
En América Latina, la transición avanza a distintas velocidades. Mercados como Brasil muestran un ecosistema mucho más sofisticado en digitalización, plataformas abiertas y asesoría financiera independiente. México, Chile y Colombia avanzan gradualmente hacia modelos más abiertos, aunque aún con fuerte dependencia de distribución bancaria tradicional.
Sin embargo, el fenómeno global terminará permeando toda la región: presión sobre comisiones; crecimiento de ETFs; digitalización del inversionista; expansión de wealthtechs; mayor personalización; y auge de asesoría automatizada. Para las gestoras latinoamericanas, el reto será particularmente complejo porque competirán simultáneamente contra gigantes globales, plataformas digitales y nuevos actores tecnológicos.
La nueva definición de valor
La industria global de asset management está entrando en una etapa donde el producto financiero deja de ser el centro exclusivo del negocio. El verdadero “oro” ahora son los datos, la capacidad de distribución, la cercanía con el cliente y la inteligencia para transformar información en experiencias personalizadas. En otras palabras, todo indica que el futuro pertenece menos a quien construya el mejor fondo y más a quien construya la mejor relación con el inversionista.
En 1953, Sam Walton, conocido por haber fundado la mayor cadena de tiendas minoristas del mundo, hizo algo que en ese momento casi nadie notó: creó Walton Enterprises y transfirió el 20% de las acciones a un trust para cada uno de sus cinco hijos, conservando el 20% restante para él y su esposa. Todavía no era un empresario exitoso. Pero Sam ya pensaba cómo proteger lo que iba a construir.
Eso es planificación patrimonial. No el resultado, sino la decisión temprana. La estructura antes de que el patrimonio justifique, en apariencia, el costo de armarla. Hoy, los Walton son una de las familias más ricas de los Estados Unidos, con un patrimonio que supera los US$200.000 millones. Y la pregunta relevante no es cómo llegaron ahí, sino por qué siguen ahí, cuatro generaciones después, sin que el patrimonio se haya fragmentado, diluido ni evaporado.
La respuesta tiene nombre y apellido. O, mejor dicho, tiene varios instrumentos con nombre técnico.
El primero es el dynasty trust irrevocable. A diferencia de un trust convencional, el dynasty trust está diseñado para durar décadas sin que los activos queden sujetos al impuesto al patrimonio en cada transferencia generacional. Los Walton lo usaron y, la estructura es tan sólida que, según documentó Bloomberg, ninguno de los múltiples divorcios entre herederos Walton logró sacar ni una acción del trust.
El segundo instrumento es el Charitable Lead Annuity Trust, o “CLAT” —conocido también como el «Jackie O. Trust» por su uso pionero en la planificación patrimonial de la familia Kennedy: el donante transfiere activos a un fideicomiso irrevocable que, durante un plazo definido, paga una anualidad fija a una o más organizaciones benéficas elegidas por él. Al vencimiento del plazo, los activos remanentes —más toda la apreciación acumulada durante ese período— se transfieren a los herederos. El donante pierde el control sobre los activos desde el momento en que los aporta, pero a cambio obtiene una deducción fiscal por la contribución caritativa y logra que una porción significativa de su patrimonio llegue a la siguiente generación con una carga impositiva sustancialmente reducida. La eficiencia del instrumento depende en buena medida de las tasas de interés de referencia: cuanto más bajas, mayor será el arbitraje. En el CLAT que los Walton constituyeron en 2003, Bloomberg estimó que más de US$2.000 millones llegarían a los herederos libres de impuesto. Dos mil millones. Libres de impuesto. Legalmente.
El tercer instrumento es lo que hoy se conoce en el mundo de la planificación patrimonial como el «Walton GRAT»: a través de un Grantor Retained Annuity Trust —Fideicomiso de Anualidad Retenida por el Otorgante— el otorgante transfiere activos, típicamente acciones con alto potencial de apreciación, a un fideicomiso irrevocable. Durante un plazo definido, el fideicomiso le devuelve al otorgante una anualidad fija. Al vencimiento, si el otorgante sigue vivo, los activos remanentes —es decir, toda la apreciación por encima de la tasa de interés que fija el IRS, llamada hurdle rate— se transfieren a los beneficiarios sin costo fiscal. Es, en esencia, un congelamiento patrimonial: el dueño original cede la valorización futura del activo sin consumir
su exención del impuesto sobre donaciones de por vida.
Si el activo se aprecia por encima del hurdle rate, los herederos reciben esa diferencia sin impuesto. Si no lo hace, los activos vuelven al otorgante. El único riesgo real es el de mortalidad: si el otorgante muere durante el plazo del GRAT, los activos se reincorporan al patrimonio imponible, neutralizando el beneficio.
En 1998, los Walton refinaron esta estructura con GRATs de plazo muy corto —a veces de apenas dos años— diseñados para capturar la apreciación de las acciones de Walmart en ventanas específicas de crecimiento. El mecanismo resultó tan eficiente que el IRS intentó bloquearlo durante años. En 2000, el Congreso cerró parcialmente la ventana. Pero los Walton ya habían pasado por ella, y la técnica que lleva su nombre sigue siendo hoy uno de los instrumentos más imitados por familias de alto patrimonio en todo el mundo.
4) El cuarto elemento es Walton Enterprises, el single family office que gestiona todo el ecosistema. Con sede en Bentonville, Arkansas, administra más de US$200.000 millones en activos, coordina la red de trusts y holdings, y funciona como la columna vertebral de la gobernanza familiar. No es un banco. No vende productos. No tiene conflictos de interés. Existe para una sola cosa: que la riqueza de los Walton siga siendo riqueza de los Walton.
¿Qué se puede aprender de todo esto?
La planificación patrimonial no es para cuando ya se es rico. Sam Walton armó su estructura cuando Walmart era una cadena regional de descuento. La decisión temprana es la que marca la diferencia, porque los instrumentos más poderosos —el dynasty trust, el GRAT, el CLAT— requieren tiempo para funcionar. No son soluciones de último momento.
Los trusts no son para ocultar activos. Son para protegerlos. De los acreedores, sí. Del fisco, también —dentro de lo que la ley permite—. Pero sobre todo de la fragmentación inevitable que ocurre cuando una familia crece y el patrimonio no tiene estructura. Los Walton tienen decenas de herederos. Sin Walton Enterprises y sin los trusts, su empresa hoy tendría el capital disperso entre cientos de primos que no se conocen. Con la estructura, sigue siendo una compañía controlada por una familia con visión de largo plazo.
La gobernanza importa tanto como los instrumentos. Los trusts son el envase. Las reglas de quién decide, cómo se distribuyen los beneficios, quién puede ser trustee y quién no, qué pasa cuando hay un conflicto —eso es el contenido. Y es lo que determina si la estructura dura o se rompe en la primera crisis familiar.
Las mismas lógicas se aplican en cualquier jurisdicción. El dynasty trust tiene sus equivalentes en las Islas Vírgenes Británicas, en las Islas Caimán, en Liechtenstein, en Nueva Zelanda. El CLAT y el GRAT tienen variantes en múltiples sistemas de derecho civil. La creatividad técnica no está limitada a un solo sistema legal. Está limitada, en cambio, por la falta de planificación.
La historia de los Walton no es la historia de una familia que encontró un atajo. Es la historia de una familia que tomó decisiones estructurales cuando todavía era temprano, se rodeó de los asesores correctos y tuvo la disciplina de mantener la arquitectura a lo largo del tiempo.
Foto cedidaAlexandra Haggard, directora de Servicios de Clases de Activos para Europa y Asia-Pacífico en Capital Group
Los dividendos a nivel mundial comenzaron el año 2026 con fuerza, registrando un aumento del 8,2% en términos hasta alcanzar un récord en el primer trimestre de 419.000 millones de dólares estadounidenses, impulsados por los tipos de cambio y por importantes dividendos especiales puntuales, según el último informe «Dividend Watch», que forma parte del estudio «Capital Group Global Equity Study»¹. La tasa de crecimiento subyacente del primer trimestre fue del 5,2% interanual, una medida más representativa del impulso de los dividendos que también se reflejó en el crecimiento medio del dato de los dividendos por acción.
Un cambio en el ciclo de las materias primas hizo que las empresas mineras fueran el principal motor del crecimiento del primer trimestre, tras años de recortes provocados por la escasa rentabilidad. Este sector representó una quinta parte del aumento global del primer trimestre; la minería del oro destacó especialmente. El sector financiero en general (+16,2%), los semiconductores (+10,2%), el software (+9,5%) y la maquinaria (+8,9 %) también registraron un rápido crecimiento subyacente.
Los tres sectores que más dividendos repartieron en el primer trimestre —el farmacéutico, el bancario y el energético— registraron un crecimiento de sus repartos más lento que el del mercado en general. Los dividendos del sector energético aumentaron solo un 3,1%, lo que refleja la presión sobre los beneficios previa a la crisis del petróleo, así como el impacto de las recompras de acciones, mientras que los repartos del sector bancario se vieron frenados por los recortes en China, Brasil y Suecia, en particular. Los dividendos del sector farmacéutico aumentaron un 4,3% en términos subyacentes; ninguna empresa del índice de Capital Group2 aplicó recortes, pero algunas de las que más reparten registraron solo aumentos menores.
Tendencias regionales
Entre las principales regiones, el crecimiento más rápido se registró en Australia, la India, Estados Unidos y Canadá, mientras que Reino Unido, Europa y China se quedaron rezagados. Por lo general, en Japón, la mayor parte de Asia y Europa, así como en algunos mercados emergentes, la distribución de dividendos es relativamente escasa durante el primer trimestre, lo que significa que las tasas de crecimiento locales reflejan menos fielmente lo que cabe esperar para el conjunto del año.
El mercado español de dividendos comenzó con fuerza en 2025, registrando un crecimiento subyacente del 13,7%, por encima de la media mundial, en un primer trimestre estacionalmente tranquilo. En total, el reparto de dividendos ascendió a 4.700 millones de dólares (4.100 millones de euros). La cifra de crecimiento general del 50,5% se vio impulsada por los tipos de cambio y favorecida por la incorporación de una empresa del Ibex 35 al índice.
Para el resto de 2026, Capital Group mantiene sin cambios su previsión de dividendos de 2,20 billones de dólares estadounidenses, lo que supone un crecimiento interanual del 5,1%. Sin embargo, la contribución de los dividendos extraordinarios y los tipos de cambio sigue siendo mayor de lo que se preveía, lo que implica un crecimiento subyacente del 4,7%, ligeramente inferior al porcentaje general.
Alexandra Haggard, directora de Servicios de Clases de Activos para Europa y Asia-Pacífico en Capital Group, afirmó: “Lo que ponen de manifiesto estas tendencias es que las gestoras activas que cuenten con una sólida capacidad de análisis están cada vez mejor posicionadas para identificar empresas con la capacidad y el compromiso necesarios para pagar y aumentar los dividendos a lo largo del tiempo. A lo largo de la última década, la cifra de dividendos a nivel mundial se ha más que duplicado, gracias al aumento de los beneficios empresariales y a la creciente tendencia al pago de dividendos en todos los mercados. El comienzo de 2026 ha sido alentador, incluso en medio de una mayor incertidumbre geopolítica y de las continuas presiones sobre los costes y la energía. Aunque estos retos encarecen los costes para algunas empresas, las compañías que reparten dividendos pueden ayudar a aportar estabilidad a las carteras cuando los mercados sufren más inestabilidad. En este entorno, el análisis en profundidad y la capacidad de selección son fundamentales, y las gestoras activas están bien posicionadas para identificar aquellas empresas mejor situadas para mantener y aumentar los dividendos a largo plazo”.
El mercado global de bienes de lujo cerró 2025 en torno a los 530.000 millones de dólares y entra en 2026 con previsiones de crecimiento de entre el 2% y el 4%, según el informe «2026 Global Luxury Industry Outlook» de Kearney. Las estimaciones externas son algo más optimistas, sitúan el crecimiento entre el 3% y el 5%, pero Kearney adopta una posición más cautelosa y, sobre todo, más matizada. El crecimiento existirá, pero estará distribuido de forma desigual entre regiones, categorías y perfiles de consumidor. El sector no atraviesa una crisis, sino un reajuste profundo en el que las marcas corrigen desequilibrios operativos acumulados desde la pandemia mientras los consumidores redefinen su relación con el lujo en un contexto de precios elevados y volatilidad geopolítica.
2025 no fue un año de parálisis, sino de corrección. Las grandes casas absorbieron las presiones sobre costes surgidas durante la pandemia y agravadas por las tensiones comerciales globales, al tiempo que los consumidores mostraron dificultades para reconectar con una oferta de lujo —tradicional o nueva— cuyos precios habían escalado de forma sostenida. El resultado fue una pausa que se describe con precisión: «el lujo no está dormido, está descansando la vista».
La moderación, sin embargo, no es homogénea. Estados Unidos, Europa y China siguen siendo los tres pilares que sostienen la demanda global, aportando escala, infraestructura y concentración de clientes, aunque su recuperación avanza a menor velocidad de lo esperado. El verdadero impulso diferencial proviene de Japón y el Sudeste Asiático, donde la concentración de riqueza, la inversión de capital y la urbanización avanzan de forma simultánea. Oriente Medio, que hasta principios de 2026 actuaba como acelerador del crecimiento, introduce ahora una variable de incertidumbre ante la reciente escalada del conflicto regional, cuyo impacto a corto y medio plazo aún no puede cuantificarse. El análisis recomienda a marcas e inversores seguir de cerca la evolución de las ventas en los países del Consejo de Cooperación del Golfo.
En cuanto a las categorías, el mercado premia aquellos segmentos donde el valor está claramente justificado. La joyería y las experiencias superan en rendimiento a otros más discrecionales, como los bolsos o el prêt-à-porter, respaldadas por su durabilidad, su simbolismo emocional y una política de precios más consistente y transparente. Este comportamiento no se limita al cliente núcleo del lujo; también los consumidores aspiracionales, que no abandonan el sector sino que reposicionan su gasto, muestran preferencia por estas categorías. Con nuevas subidas de precios previstas a lo largo de 2026, se advierte de que la fidelidad a las marcas, más allá del segmento de mayor gasto, podría verse comprometida, a medida que la reasignación del presupuesto se consolida como respuesta habitual.
A este escenario se suman dos dinámicas que marcarán la competitividad del sector. La primera es tecnológica. La inteligencia artificial ha dejado de ser un experimento para convertirse en infraestructura, y las marcas más avanzadas ya la integran en diseño, previsión de demanda y gestión de la relación con clientes, ampliando la distancia respecto a aquellas que la utilizan únicamente para ganar eficiencia operativa. Con la llegada de la IA agéntica en 2026, los sistemas inteligentes influirán de forma creciente en cómo los consumidores descubren, filtran y deciden sus compras. La segunda dinámica es creativa. El año pasado se registraron tres veces más cambios de directores creativos que en ejercicios anteriores, una señal inequívoca de que las grandes casas se preparan para revitalizar de forma deliberada sus narrativas de marca y su dirección de producto.
Los ultrarricos, un universo heterogéneo
El segmento de individuos con ultra alto patrimonio (UHNWI) es el más estable y activo del consumo de lujo global, pero no constituye un bloque uniforme. «Déjame hablarte sobre los muy ricos», escribió F. Scott Fitzgerald en su relato «The Rich Boy» en 1926. «Son diferentes a ti y a mí». Una década después, Ernest Hemingway le respondió desde las páginas de Esquire: «Sí, tienen más dinero». Una contestación que desmontaba el romanticismo de Fitzgerald con una sola observación material, reduciendo toda diferencia a una variable estrictamente contable. El informe va más lejos que ambos y lo demuestra con datos. El crecimiento dentro del segmento UHNWI está cada vez más ligado a la expansión del lujo en mercados emergentes, donde la creación de riqueza avanza a un ritmo extraordinario y la correlación entre nuevos ricos y gasto en lujo premium es directa y medible.
India es el caso más ilustrativo. El país se posicionó en 2025 entre los mercados de lujo de más rápido crecimiento a nivel mundial, respaldado por un fuerte y sostenido incremento en el número de UHNWI. Las proyecciones son contundentes: India concentrará el 35% del crecimiento incremental de este segmento hasta 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 18% en gasto de lujo, una cifra que supera con amplitud la media global del sector. Junto a India, el documento identifica otros mercados emergentes de UHNWI prioritarios para los próximos cinco años: Japón, Italia, Hong Kong y Dinamarca, geografías dispares que comparten una misma tendencia de concentración acelerada de riqueza en perfiles de alto poder adquisitivo.
Global luxury: earning relevance in a normalizing market | 2026 Global Luxury Industry Outlook
2026 no será el año del gran rebote, pero sí el de la reconfiguración definitiva. El crecimiento ya no lo dictará la escala ni la velocidad, sino la relevancia. Las marcas capaces de articular una propuesta coherente entre producto, experiencia y ecosistema —y de leer con agilidad la nueva geografía de la riqueza— estarán mejor posicionadas para liderar el próximo ciclo. Las que sigan compitiendo únicamente por volumen perderán terreno frente a un consumidor más exigente, más selectivo y más disperso geográficamente que en cualquier momento anterior de la historia reciente del sector.
Allianz Global Investors (AllianzGI) ha anunciado el tercer cierre de su fondo Allianz Global Diversified Infrastructure Equity Fund III (AGDIEF III), incluidos los vehículos de coinversión asociados, en aproximadamente 1.000 millones de euros. Tras realizar su primer cierre en agosto de 2025, AGDIEF III continúa la sólida trayectoria de sus fondos predecesores, ofreciendo a inversores institucionales internacionales la posibilidad de coinvertir con Allianz en una cartera global diversificada de infraestructuras core, core+ y, de manera selectiva, value-add, a través de fondos primarios, secundarios y coinversiones.
Los sectores objetivo de AGDIEF III incluyen energía, comunicaciones y transporte, así como infraestructuras sociales y medioambientales. Se espera que la cartera esté diversificada en términos de sectores, regiones y número de inversiones subyacentes. El fondo se encuentra ya en una fase avanzada de inversión, con un número significativo de participaciones ya realizadas en fondos de infraestructuras, coinversiones y operaciones secundarias en todos los sectores de infraestructuras.
“La captación de cerca de 1.000 millones de euros para AGDIEF III pone de manifiesto la confianza que nuestros clientes depositan en la capacidad de AllianzGI para ofrecer rentabilidades estables y a largo plazo, a través de compromisos en fondos de infraestructuras, coinversiones y operaciones secundarias. Gracias a nuestra amplia red de contactos, los inversores también pueden beneficiarse de un acceso preferente a oportunidades de inversión y de condiciones atractivas. Estamos orgullosos de seguir construyendo sobre nuestra sólida trayectoria en este segmento”, apunta Maria Aguilar-Wittmann, Co-Head of Infrastructure Funds, Co-Investments & Secondaries en AllianzGI.
Por su parte, Tilman Müller, Co-Head of Infrastructure Funds, Co-Investments & Secondaries en AllianzGI, añade: “Estamos muy satisfechos por el sólido respaldo recibido por los inversores. El éxito en la captación de AGDIEF III refleja el creciente apetito por inversiones en infraestructuras que ofrecen valor a largo plazo y que se benefician de grandes tendencias globales como la seguridad energética, la transformación digital y la electrificación del transporte, la calefacción y la industria”.
La estrategia AGDIEF está gestionada por el equipo de Infrastructure Funds, Co-Investments & Secondaries, con sede en Múnich, Londres y Nueva York, que ha completado más de 100 transacciones a nivel global y actualmente gestiona más de 12.000 millones de euros para Allianz y terceros inversores. AllianzGI ofrece una amplia gama de soluciones de inversión y gestiona aproximadamente 97.000 millones de euros en activos de mercados privados, de los cuales más de 50.000 millonescorresponden a infraestructuras.
Foto cedidaPablo Bernal, Country Head para España en Vanguard
Vanguard ha anunciado lanzamiento del ETF Vanguard FTSE Eurozone UCITS y del ETF Vanguard FTSE Developed Europe Small-Cap UCITS. Según la firma, estos nuevos ETFs UCITS supondrán herramientas adicionales para los inversores que deseen aumentar su exposición a la renta variable europea. Los ETF cotizarán en la Deutsche Börse, Euronext Ámsterdam, Borsa Italiana y SIX Swiss Exchange.
«La renta variable europea sigue ofreciendo un amplio abanico de oportunidades para los inversores a largo plazo, y las perspectivas se ven cada vez más condicionadas por factores como la evolución de los tipos de interés, la solidez de los beneficios empresariales y la persistente incertidumbre en los mercados. En un entorno como este, la diversificación amplia es fundamental, y estos nuevos ETF están diseñados para ofrecer a los inversores un acceso sencillo a la renta variable de la zona euro y a las empresas europeas de pequeña capitalización de mercados desarrollados, todo ello denominado en euros», ha señalado Pablo Bernal, Country Head para España en Vanguard.
Por su parte, Claire Aley, directora de Producto y PRD para Europa, ha ñadido: “Cuando creamos ETF indexados, nos centramos en ofrecer la exposición que esperan los inversores en un vehículo duradero, líquido y de bajo coste. Estos dos ETF UCITS replican índices de referencia FTSE bien consolidados y, combinados con el enfoque disciplinado de gestión de carteras indexadas de Vanguard, pretenden ser herramientas prácticas para asesores e inversores que implementan asignaciones a largo plazo en renta variable europea”.
Ambos ETFs serán gestionados por el equipo de Renta Variable Global de Vanguard, que gestiona más de 8,39 billones de dólares en activos en todo el mundo, cuenta con más de 50 millones de clientes a nivel global y se basa en perspectivas y conocimientos diversos para ofrecer un seguimiento preciso de los índices de referencia, una gestión prudente del riesgo y una rentabilidad de inversión altamente competitiva.
BlackRock ha reforzado su apuesta por la renta fija en Europa con el lanzamiento de cuatro nuevos ETF iShares iBonds UCITS, ampliando su gama de fondos de vencimiento definido para responder a una demanda creciente de soluciones que permitan a los inversores generar ingresos estables y planificar con mayor precisión sus objetivos financieros. La gestora ha incorporado nuevos vehículos con vencimientos en 2036 y 2037, tanto en euros como en dólares, en un contexto en el que el mercado europeo de inversión en renta fija ya supera los 2 billones de dólares y continúa creciendo a doble dígito, según datos de la firma.
Según explica, este renovado interés por la renta fija refleja un cambio estructural en el comportamiento de los inversores europeos, que están devolviendo protagonismo a esta clase de activo como herramienta no solo de generación de rentabilidad, sino también de diversificación, estabilidad y planificación patrimonial, en un entorno marcado por la incertidumbre sobre los tipos de interés, la volatilidad del mercado y elevados niveles de liquidez sin invertir.
Los nuevos ETF —iShares iBonds Dec 2036 Term € Corp UCITS ETF, iShares iBonds Dec 2036 Term $ Corp UCITS ETF, iShares iBonds Dec 2037 Term € Corp UCITS ETF e iShares iBonds Dec 2037 Term $ Corp UCITS ETF— ofrecen exposición a carteras diversificadas de bonos corporativos investment grade con vencimiento en un mismo año natural y presentan rendimientos estimados de entre el 4,09% y el 5,50%.
Su estructura permite a los inversores acceder a ingresos periódicos y a un pago final al vencimiento, combinando la previsibilidad de un bono tradicional con la eficiencia, transparencia y liquidez propias del formato ETF. De este modo, los fondos facilitan la alineación de los flujos de caja con horizontes temporales concretos sin necesidad de construir y gestionar carteras individuales de bonos, un proceso que suele resultar complejo y poco accesible para muchos inversores.
Silvia Senra, miembro senior del equipo de Ventas de BlackRock para Iberia, destacó que “el crecimiento que han tenido los fondos de vencimiento definido en España demuestra el interés cada vez mayor de los inversores por soluciones que aporten mayor visibilidad y claridad en la planificación financiera”. “Con esta ampliación de la gama de iBonds, seguimos ampliando el acceso a estas estrategias en formato ETF, combinando objetivos de vencimiento definidos con la diversificación, eficiencia y transparencia que caracterizan a estos vehículos”, añadió.
Por su parte, Vasiliki Pachatouridi, directora de Estrategia de Productos de Renta Fija de iShares para EMEA en BlackRock, señaló que las oportunidades de ingresos en Europa están creciendo a medida que los inversores reconsideran el papel estratégico de la renta fija. “Este cambio no responde únicamente a la búsqueda de rentabilidad. Los inversores están priorizando ingresos más estables y reevaluando el coste de oportunidad de mantener efectivo sin gestionar. La ampliación de la gama iBonds ofrece una mayor flexibilidad para alinear las carteras con necesidades financieras específicas”, afirmó.
El interés por estas soluciones se está consolidando entre clientes minoristas, gestores patrimoniales e inversores institucionales. Mientras los pequeños inversores encuentran en los iBonds una alternativa complementaria a las cuentas de ahorro tradicionales, los gestores de patrimonio valoran su escalabilidad y simplicidad operativa. Por su parte, los inversores institucionales los utilizan cada vez más para sincronizar sus flujos de caja con obligaciones futuras.
Desde su introducción en Europa en 2023, los ETF iBonds UCITS han captado aproximadamente el 90% de la cuota de mercado dentro de la categoría de fondos de vencimiento fijo, acumulando 13.500 millones de dólares en activos bajo gestión. La adopción ha sido especialmente significativa a través de bancos y plataformas digitales, que están facilitando el acceso de una nueva generación de inversores al mercado de renta fija. Con la incorporación de vencimientos en 2036 y 2037, BlackRock suma ya 35 ETF iBonds UCITS lanzados desde 2023, de los cuales 32 permanecen actualmente activos, consolidando el liderazgo global de iShares, que gestiona más de 1,3 billones de dólares en ETF de renta fija.
Janus Henderson continúa reforzando su posicionamiento en los mercados privados con la ampliación de su oferta de crédito privado en la región EMEA. La gestora ha anunciado la incorporación para sus clientes europeos, de Oriente Medio y África de dos estrategias especializadas desarrolladas por Victory Park Capital (VPC), firma global de crédito privado adquirida por Janus Henderson en octubre de 2024.
Las nuevas soluciones disponibles incluyen una estrategia de crédito oportunista respaldado por activos y una estrategia de crédito legal, ambas diseñadas para responder a la creciente demanda de inversiones capaces de ofrecer ingresos estables, diversificación y una mayor capacidad de resistencia en un entorno marcado por la incertidumbre económica y unos tipos de interés persistentemente elevados.
La estrategia de crédito oportunista respaldado por activos proporciona acceso a una cartera diversificada de préstamos sénior garantizados, respaldados por colaterales de corta duración y alta resiliencia. Entre los activos subyacentes se incluyen financiación basada en cuentas por cobrar, activos físicos y activos vinculados a la propiedad intelectual, segmentos que, según la firma, ofrecen una combinación atractiva de protección estructural y potencial de rentabilidad ajustada al riesgo.
Por su parte, la estrategia de crédito legal, integrada dentro del universo de financiación respaldada por activos de VPC, se centra en préstamos con garantía preferente dirigidos al sector jurídico. Estos están respaldados por carteras diversificadas de cuentas por cobrar legales y reforzados mediante estructuras de crédito y coberturas aseguradoras, lo que permite acceder a una fuente de retorno con una correlación limitada respecto a los ciclos macroeconómicos tradicionales.
“La financiación respaldada por activos representa un segmento claramente diferenciado dentro del crédito privado, especialmente relevante en un contexto de elevada volatilidad y tipos más altos durante más tiempo. Las cuentas por cobrar del sector jurídico, además, constituyen un mercado consolidado a escala global cuya dinámica de rentabilidad se mantiene, en esencia, desvinculada de los ciclos económicos generales”, señala Brendan Carroll, cofundador y socio sénior de Victory Park Capital.
Desde Janus Henderson subrayan que esta ampliación responde directamente a la evolución de las preferencias de los inversores institucionales y patrimoniales en EMEA. Según Ignacio De La Maza, director del Grupo de Clientes para EMEA y Latinoamérica, los clientes están incrementando sus asignaciones a mercados privados en busca de ingresos, diversificación y estrategias más resilientes: “Al ofrecer acceso a las capacidades especializadas de Victory Park Capital en crédito respaldado por activos y crédito legal, estamos dando respuesta a una demanda creciente de soluciones de crédito privado innovadoras y diferenciadas, respaldadas por un equipo con una amplia experiencia en este segmento”.
Fundada en 2007 y con sede en Chicago, Victory Park Capital está especializada en financiación respaldada por activos y cuenta con una trayectoria consolidada en sectores como la financiación basada en cuentas por cobrar, activos físicos y propiedad intelectual. La firma también desarrolla soluciones a medida para compañías aseguradoras y, desde su creación, ha invertido más de 11.600 millones de dólares a través de más de 240 operaciones, consolidándose como uno de los actores especializados más relevantes dentro del universo del crédito privado.
La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) inicia esta semana un nuevo capítulo con la llegada de Kevin Warsh a la presidencia del banco central, poniendo fin a los ocho años de Jerome Powell al frente de la institución. Powell permanecerá como miembro de la Junta de Gobernadores hasta enero de 2028, una decisión que podría influir en la organización interna del organismo durante los próximos meses.
Esta nueva etapa llega en un momento delicado para la economía estadounidense. La inflación sigue siendo elevada, las tensiones geopolíticas y los precios de la energía debido al conflicto activo en Oriente Medio son la combinación perfecta para preguntarse cuándo será el próximo ciclo de bajadas de tipo. En este contexto, varias gestoras internacionales coinciden en que Warsh aplicará un estilo propio a la Fed. Aunque existen diferentes visiones respecto a las consecuencias en política monetaria y qué pasará con los mercados.
Más margen para los recortes de tipos
Desde Neuberger Berman consideran que el mercado está sumido al tono agresivo del banco central y no se está viendo con claridad la posibilidad de nuevas bajadas de tipos. La idea clave es que Warsh considera que la política de balance y la política de tipos son complementarias, esto quiere decir que ambas herramientas pueden actuar al mismo tiempo y que la reducción gradual podría llevarse a cabo junto con recortes de los tipos a corto plazo, en lugar de que una se produzca a expensas de la otra.
La hipótesis de la gestora es que: “el FOMC se mantendrá en un ciclo de flexibilización, con recortes adicionales que situarán el tipo de interés oficial entre el 2,75% y el 3,25% — en línea, en términos generales, con la tasa neutral estimada por la propia Fed. De hecho, las expectativas del mercado de que se produzca uno o ningún recorte este año parecen demasiado conservadoras. Los riesgos se inclinan hacia una inflación elevada y recortes aplazados, pero la dirección a seguir está clara”, apunta Ashok Bhatia, director de inversiones y responsable global de renta fija en Neuberger.
Para Vontobel, el principal cambio estará en el estilo de liderazgo. “Warsh ha expresado abiertamente su deseo de alejarse del enfoque tradicional basado en el consenso para adoptar un modelo más orientado al debate”, afirma Michaela Huber, estratega sénior de activos cruzados para la firma. La entidad subraya además que “Warsh dejó claro que es un firme detractor de las orientaciones anticipadas, argumentando que estas encasillaban a la Fed en trayectorias preestablecidas y mermaban su capacidad de respuesta ante los datos en tiempo real. Este enfoque podría dar lugar a una Fed más dinámica (y quizás impredecible)”. Warsh además, ha mostrado confianza en que los avances en inteligencia artificial puedan impulsar la productividad y ayudar a contener la inflación, lo que daría margen para una bajada de tipos.
“Warsh prefiere la media o mediana recortada como medidor de inflación para guiar la política monetaria. Esto puede resultar en menor presión de precios que el indicador actualmente utilizado por la Reserva Federal” dice Mickael Benhaim, director de estrategia en renta fija en Pictet Asset Management. Esto sugiere que los tipos de interés pueden ser menores con Warsh. “Actualmente, la lectura media de inflación recortada es 2,3 % más de 0,5 % inferior al indicador PCE y la máxima diferencia desde la pandemia” comenta el experto.
El nuevo presidente de la Fed ha sido claro en qué considera que el volumen de bonos gubernamentales, actualmente en siete billones de dólares, es demasiado grande y no ha ocultado su intención de reducirlo. “Con el tiempo, su preferencia por un menor balance, junto con reglas de liquidez que animan a los bancos a mantener más Letras del Tesoro y menos reservas, puede crear primas estructuralmente mayores en la deuda a largo plazo y obligar a los inversores privados a mantener renta fija de menos sensibilidad a variaciones de tipos de interés” apunta el experto en renta fija.
Lenguaje y riesgos
Desde PIMCO creen que el relevo afectará más al lenguaje de la Reserva Federal que a sus decisiones sobre tipos. “A pesar de todo, seguimos esperando que el próximo movimiento sea finalmente un recorte, y seguimos situando aproximadamente en el 3% el tipo de interés neutral. Sin embargo, el calendario es incierto. Si el conflicto con Irán y el shock energético resultan más persistentes, podría tardar más en que la inflación subyacente comience a moderarse con mayor claridad hacia el objetivo de la Fed, complicando la decisión de relajar la política monetaria.” explica Tiffany Wilding, economista de PIMCO.
Por último, para eToro, una Fed bajo el liderazgo de Warsh no implicará necesariamente una política monetaria más restrictiva, pero sí un cambio importante en la forma en que los mercados valoran el riesgo. “Una Reserva Federal bajo la dirección de Warsh probablemente dependería menos de expandir el balance y de anunciar cada movimiento, y más de la valoración del mercado, el capital privado y los fundamentos económicos. Esto apunta a una transición gradual hacia un balance de la Reserva Federal más pequeño y a corto plazo, con los bancos privados desempeñando un papel más importante en la absorción de liquidez y deuda pública”, comenta Lale Akoner, la analista Global de Mercados de eToro.
Esto supone que “los bonos a corto plazo podrían beneficiarse de posibles recortes una vez superada la crisis energética, los bonos a largo plazo podrían experimentar un menor potencial de crecimiento si la preocupación por la inflación y el endeudamiento público mantienen los rendimientos elevados” explican desde la firma. Así las financieras, bancos y gestoras podrían beneficiarse. Mientras que las compañías endeudadas y de crecimiento especulativo pueden encontrarse con mercados más exigentes.