Venezuela: los efectos geopolíticos en la inversión se notarán a largo plazo
| Por Rocío Martínez | 0 Comentarios

La detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos durante el fin de semana tiene efectos de corto plazo, como la reciente volatilidad en el precio del petróleo. Pero también tendrá consecuencias a medio y largo plazo en el ámbito de la inversión en general.
Así lo cree Thomas Mucha, estratega geopolítico en Wellington Management, que cree que las consideraciones geopolíticas podrían ganar mayor peso en la inversión a medida que el orden mundial se fragmenta, y la política global prioriza cada vez más la seguridad nacional. “Sigo recomendando a los inversores situar las variables geopolíticas en un nivel más alto dentro de su evaluación de riesgos y oportunidades”, apunta, al tiempo que recuerda que los recientes acontecimientos en Venezuela “son coherentes con el mensaje recurrente de Wellington sobre los cambios de régimen: estamos al final de un largo ciclo geopolítico y macroeconómico y al inicio de uno nuevo”.
Thomas Mucha explica que esta nueva realidad incluye una mayor fragmentación y menor coherencia en la política global, así como un creciente enfoque de los responsables de la política en la seguridad nacional por encima de la eficiencia económica, “lo que apunta a la posibilidad de más conflictos en el futuro”. Hasta tal punto que, a largo plazo, “estas continuas perturbaciones políticas y militares probablemente generen resultados más diferenciados y oportunidades de alfa a nivel regional, nacional, sectorial, empresarial y de clase de activo” y cita como ejemplo posibles vientos favorables a largo plazo para una variedad de temas relacionados con la seguridad nacional, que incluyen defensa/espacio, tecnología e innovación, producción y procesamiento de minerales críticos, así como seguridad energética y climática.
Por su parte, Christian Schulz, economista jefe, y Alexander Robey, gestor de carteras de Allianz Global Investors, coinciden en que la última operación en Latinoamérica “supone un importante cambio geopolítico con implicaciones para la estabilidad regional y los debates sobre seguridad global”. Si bien son conscientes de que habrá volatilidad en el mercado petrolero a corto plazo, también apuntan a incertidumbres a largo plazo derivadas de que la recuperación de la producción venezolana “podría llevar años y requerir una inversión masiva”.
En su opinión, los inversores deberían vigilar los efectos en cadena en la deuda, las divisas y las acciones de los mercados emergentes, y considerar coberturas contra las fluctuaciones de los precios de la energía y el riesgo político.
Jack Janasiewicz, portfolio manager Natixis IM Solutions, se expresa en una línea similar. “Dado el estado deteriorado de la infraestructura petrolera dentro del país, aprovechar dichas reservas probablemente llevaría años y requeriría una inversión significativa”, recuerda y se muestra escéptico con las insinuaciones del presidente Donald Trump acerca de que las compañías petroleras estadounidenses podrían beneficiarse del esfuerzo de reconstrucción, ya que éstas “rinden cuentas a los accionistas, que requieren un retorno de la inversión y con los precios del petróleo rondando la franja media de los 50 dólares por barril para el WTI al contado, la relación coste-beneficio de ese gasto de capital sigue siendo cuestionable”. Además, Janasiewicz ve probable que persistan las preocupaciones sobre la gobernanza, “dado que las grandes petroleras ciertamente no han olvidado las incautaciones de activos tras la nacionalización de la industria petrolera en 2007.
El experto, en cuanto a la perspectiva de los mercados, ve difícil que las acciones en Venezuela tengan algún impacto significativo a largo plazo. “¿Qué tienen que ver estas acciones recientes con los beneficios del S&P 500? Realmente nada. Es ruido de fondo, que es lo que suelen ser los titulares geopolíticos. Solo otro más en una larga línea de incidentes que han entrenado a los inversores a mirar más allá del ruido geopolítico”, concluye.
Mientras, Sebastian Paris Horvitz, director de análisis de LBP AM, accionista mayoritario de LFDE, subraya que, aunque esta operación “debilita el orden mundial”, su impacto inmediato en los mercados “debería seguir siendo limitado”. A medio plazo, no obstante, advierte de que el episodio puede agravar las tensiones geopolíticas y trasladarse a “primas de riesgo” en algunos activos.
Benjamin Melman, director de inversiones, y Michaël Nizard, responsable de multiactivos y Overlay, Edmond de Rothschild AM, son claros con la coyuntura en Venezuela: la detención de Maduro es “un gesto contundente con múltiples implicaciones”. Creen que el verdadero desafío se sitúa en el medio plazo, ya que si llegara a producirse una estabilización política mínima, combinada con un retorno gradual de la inversión extranjera, Venezuela podría volver a convertirse en un factor estructuralmente desinflacionario para la economía mundial.
Toda una paradoja: un gran shock geopolítico no es necesariamente inflacionario a largo plazo. Una relajación diferida de las tensiones energéticas modificaría la trayectoria de la inflación en Estados Unidos y, en consecuencia, la de los tipos de interés, que deberían retomar su senda descendente. Las repercusiones de los acontecimientos de este fin de semana aún no se conocen, pero presentan los rasgos característicos de los desplazamientos tectónicos que están en curso en la geopolítica y en la política.
Ponen de relieve el contraste entre la inestabilidad dominante —que hoy es más institucional que económica— y la extrema concentración de los mercados, la persistente fortaleza del momentum y ciertas valoraciones excesivas. Este contraste refuerza nuestra convicción de que los inversores con horizontes de medio y largo plazo deben diversificar sus asignaciones y temáticas más que nunca, especialmente aquellas que siguen estando de moda.
Por su parte, Joeri de Wilde, analista de macroeconomía y estrategia de Inversiones en Triodos Investment Management, espera que la detención de Maduro provoque una mayor inestabilidad en Venezuela y «posiblemente en toda la región». Desde el punto de vista macroeconómico, no prevé grandes alteraciones a corto plazo debido a esta situación.








