Oriente Medio pasa factura a los ETFs de oro y plata
| Por Rocío Martínez | 0 Comentarios

La crisis geopolítica en Oriente Medio ha añadido presión al activo estrella de 2025: el oro. Si bien el metal precioso acumula una revalorización en lo que va de año que ronda el 10%, ha contabilizado altibajos en este 2026: llegó a marcar un récord en los 5.418 dólares por onza en enero, pero también a perder los 4.400 dólares a finales de marzo.
Una coyuntura que acarreó salidas de inversión de los ETFs de oro. Según datos de First Trust correspondientes a marzo, los fondos cotizados de materias primas registraron salidas netas de inversión por 11.900 millones de dólares en marzo, principalmente, por los reembolsos de los ETFs de oro, que ascendieron a 15.800 millones de dólares.
Los productos cotizados sobre la plata tampoco tuvieron un buen mes. En BlackRock apuntan que los ETPs sobre plata registraron ventas por valor de 2.200 millones de dólares, lo que también supone su mayor salida mensual registrada y el tercer mes consecutivo de ventas netas.
Desde el World Gold Council afirman que esta salida de inversión de los ETFs de oro supone la mayor salida mensual registrada y reducir a la mitad las entradas globales en los ETFs de oro con respaldo físico durante el primer trimestre. Antes de marzo, estos vehículos iban camino de registrar su mejor trimestre de la historia a nivel mundial. A pesar del volátil comienzo de año, se registró el séptimo trimestre consecutivo de entradas netas.
América del Norte registró importantes salidas de capital por valor de 13.000 millones de dólares en marzo, poniendo fin a una racha de nueve meses de entradas. La presión vendedora persistió a lo largo de todo el mes y supuso la mayor salida mensual registrada hasta la fecha, lo que convirtió a América del Norte en la única región que registró salidas netas en el primer trimestre, según los datos del World Gold Council.
Como justificación a esta oleada de salidas de los ETFs, la firma apunta que varios factores que anteriormente habían favorecido las entradas de capital cambiaron de rumbo en marzo y se convirtieron en claves de la debilidad regional. Primeramente, las condiciones generales de aversión al riesgo desencadenadas por la Operación Epic Fury2 en Oriente Medio, que “probablemente llevaron a los inversores estadounidenses a aumentar su liquidez vendiendo activos que antes habían obtenido ganancias, como el oro”. A este se suma que los asesores de inversión en materias primas (CTA) llegaron a mediados de marzo con posiciones largas elevadas y “parecen haber amplificado el impulso bajista de los precios, lo que obligó a los inversores más débiles a capitular”.
Por último, los costes de oportunidad aumentaron a medida que el dólar estadounidense y los tipos de interés subían, mientras que las expectativas sobre los tipos cambiaron sustancialmente, pasando de posibles recortes en 2026 a la previsión actual de que se mantengan sin cambios hasta septiembre de 2027, “lo que añadió incertidumbre y lastró la demanda de oro”.
Dos ETFs captaron el grueso de los reembolsos, según los datos del el World Gold Council: el SPDR Gold Shares y el iShares Gold Trust, que vivieron salidas conjuntas por 12.200 millones de dólares.
Eso sí, las perspectivas para el metal precioso no son pesimistas. Si bien el escenario de bajada de tipos de interés empieza a ensombrecer, otros puntos a favor del oro resurgen. Algunas firmas recuerdan que en los escenarios de riesgo, el oro es un depósito de valor y una cobertura contra los riesgos geopolíticos. Las crisis geopolíticas históricas demuestran que el oro obtiene sus mejores resultados cuando los tipos reales caen bruscamente o cuando se pone en entredicho la confianza en las principales divisas. Estas condiciones prevalecerían en un contexto de estanflación, y más aún en un escenario de recesión. Por lo tanto, “el oro debería aportar diversificación tanto en situaciones de inflación como en escenarios de crisis de crecimiento”, apuntan en Lombard Odier.









