Bci ficha un nuevo gerente para su área de Distribución Institucional

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LinkedInDiego Castro, gerente de Distribución Institucional de Bci. Diego Castro, gerente de Distribución Institucional de Bci

Tras cerca de seis años en el sell side, el jefe del área de distribución de la boutique financiera chilena ALTIS volvió al circuito de grandes instituciones financieras locales. El nuevo hogar de Diego Castro Gana, según informó a su red profesional de LinkedIn, es Bci, uno de los mayores bancos del ecosistema local.

El profesional se incorporó a la firma con el cargo de gerente de Distribución Institucional. Ahí, estará a cargo de la distribución de productos financieros de terceros para clientes del banco.

Castro aporta más de 12 años de trayectoria en el sector financiero, donde ha sumado experiencia en gestión de portafolios –manejando más de 500 millones de dólares en activos de clientes, señaló en su perfil– y representando a gestoras internacionales, con más de 7.500 millones de dólares invertidos en América Latina.

Antes de llegar a Bci, el ejecutivo trabajó como Head de Distribución de Servicios Financieros ALTIS. Ahí, estuvo a cargo de ese negocio tanto para los segmentos institucional como de gestión patrimonial.

Anteriormente, se desempeñó como portfolio manager en Banco Santander, donde fue responsable de la estrategia de asset allocation y decisiones de inversión para estrategias locales y extranjeras. En Grupo Security, trabajó como portfolio manager dedicado a las estrategias internacionales, y en Banco Penta, inició su carrera como analista de inversiones.

Las aseguradoras chilenas anticipan un auge en AUM en el negocio de rentas vitalicias

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En un contexto en que se espera que el aumento de la cotización previsional, uno de los ejes principales de la reforma de pensiones aprobada en Chile el año pasado, traiga un aumento de los flujos a los vehículos de pensiones, las aseguradoras podrían captar miles de millones de dólares. Las compañías de seguros de vida tienen una participación relevante en el negocio previsional, a través de las rentas vitalicias, por lo que la reforma que está en proceso de implementarse no las deja indiferentes.

“En el mercado de capitales se espera un efecto significativo, dado que la mayor cotización previsional incrementará el volumen de ahorro previsional, y por lo tanto el de los activos gestionados por los inversionistas institucionales”, indicó la Asociación de Aseguradoras de Chile (AACH) en un reporte. Esto incluye a las AFPs, las compañías de seguros de vida y el nuevo vehículo colectivo creado por la reforma: el Fondo Autónomo de Protección Previsional (FAPP).

Considerando sólo el aumentado de cotización, que lo llevará de 10% en 2024 a 16% en 2054, la estimación de la entidad gremial es que los activos pensionales administrados por las aseguradoras aumentarán un 5%, respecto a un escenario sin reforma. Esto equivale a UF 283 millones adicionales (11,6 billones de pesos chilenos o unos 12.000 millones de dólares).

Más adelante, a medida que el porcentaje adicional va aumentando, la expectativa del sector es que la diferencia suba a 16% para el año 2070. Con esto, el sistema de rentas vitalicias sumaría UF 1.786 millones (cerca de 73 billones de pesos o 77.000 millones de dólares).

“En el largo plazo, cuando la cohorte que empiece a cotizar el 2054 se jubile, luego de cotizar toda su vida laboral un 16% de su remuneración, se observará la mayor diferencia en activos respecto del escenario sin reforma, es decir un 60% adicional”, destacó la AACH en su reporte.

Un motor para los AUM

En la industria financiera en general califican como positivo el aumento de cotización, ya que aportará más recursos en la época de acumulación de los fondos de pensiones.

Estos activos tienen un peso relevante en el ecosistema financiero chileno, según recalcó la AACH, donde han alcanzado niveles muy altos en la última década. Con el auge de los fondos de pensiones y las rentas vitalicias tomando fuerza, las carteras pasaron de representar menos del 1% del PIB, a finales de los 80, al punto en que cerraron el año pasado, cerca del 90%.

A fines de 2025, acotaron en el informe, los fondos gestionados por las AFP ascendieron a cerca de 240.000 millones de dólares, mientras que las rentas vitalicias de las compañías de seguros de vida superaron los 80.000 millones de dólares. “Ambos han mostrado una recuperación tras su brusca caída en 2021-2022, producto de retiros extraordinarios aprobados en un contexto de pandemia”, acotaron.

Esto tendría un impacto en la economía real, dada la importancia de la industria de rentas vitalicias en el sistema previsional chileno. El rubro, comentaron, “canaliza cerca del 60% del ahorro previsional hacia inversiones de largo plazo, contribuyendo al financiamiento de proyectos de infraestructura, empresas y al desarrollo económico del país”.

Naturalmente, el gremio de AFPs también anticipa un auge en los flujos, producto del aumento de cotización. La estimación de la Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones (AAFP) es que el sistema crecerá en 681 millones de dólares hacia agosto de 2028, cuando la tasa adicional alcance 1%. El volumen adicional de acercaría a los 40.000 millones de dólares en agosto de 2035, cuando la tasa de cotización adicional alcance a 4,5%.

Los desafíos de la nueva normativa

Si bien el aumento de cotización podría engrosar las carteras de las compañías de seguros que ofrecen rentas vitalicias, la reforma previsional que está en proceso de implementar Chile también trae consigo algunos desafíos para el sector.

La AACH recalcó en su reporte que la nueva normativa instaló –con el espíritu de aumentar la transparencia y la competencia– dos disposiciones con efecto directo en el régimen de rentas vitalicias. Ambas empezaron a regir en septiembre del año pasado.

La primera eliminó la posibilidad de que las compañías de seguros realicen ofertas externas a los clientes, asociadas a una oferta interna de rentas vitalicias en el SCOMP (Sistema de Consultas y Ofertas de Montos de Pensión). “Cuando una persona cumple con los requisitos para pensionarse, accede a la plataforma SCOMP, en la medida que pueda financiar una pensión mensual de renta vitalicia de al menos UF 2 (en torno a 40.800 pesos o 42 dólares)”, explicaron.

Esto abre un flanco para el sector, considerando que más del 70% de las rentas vitalicias se contrataban mediante esta modalidad –que contempla un acuerdo bilateral entre el cliente y la aseguradora– antes de la reforma.

La segunda disposición relevante redujo el requerimiento de pensión mínima para poder optar por una renta vitalicia, desde UF 3 (unos 122.500 pesos o 126 dólares) a UF 2.

“Considerando las tablas de mortalidad y tasas de descuento actuariales vigentes, este umbral implicaba un saldo acumulado aproximado de 25 millones de pesos en la cuenta individual de capitalización. Con la entrada en vigor de la reforma, el umbral se redujo a UF 2 mensuales, equivalente a un saldo requerido cercano a 16 millones de pesos”, comentaron desde la AACH.

Esta modificación, agregaron, “amplía el universo de afiliados elegibles para la modalidad de renta vitalicia, incorporando a pensionados de menores saldos que antes quedaban excluidos del mercado”.

El consumo estadounidense sigue tirando: resistencia en un entorno de mayores costes

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Los medios de comunicación han retratado al consumidor estadounidense como cada vez más cauto y presionado, aun cuando el gasto real se ha mantenido más sólido de lo que el sentimiento sugeriría. El conflicto en Oriente Medio ha empujado al alza los precios de la energía, y eso plantea una pregunta: ¿acabarán los hogares reduciendo su gasto y, de ser así, qué implicaría eso para los beneficios empresariales y para el crecimiento económico?

Cuando evaluamos la salud general del consumo y sopesamos los factores que lo respaldan, seguimos viendo un entorno fundamentalmente positivo. La imagen que surge de las transacciones con tarjeta de crédito, las tendencias del mercado laboral y las balance de los hogares no es la de un consumidor al borde del abismo; es la de un consumidor saludable que está ajustando, reasignando y continuando su gasto.

Lo que muestran los datos de gastos

Uno de los indicadores más útiles de la salud del consumidor proviene de los datos de gasto con tarjeta de crédito, que capturan la actividad en tiempo real a través de diferentes niveles de rentas y categorías. Visa y MasterCard proporcionaron actualizaciones a finales de mayo. Su mensaje fue coherente: las tendencias de gasto son estables a levemente acelerando.

Visa describió una «gran cantidad de resiliencia» en las categorías discrecionales y no discrecionales, en todas las bandas de gasto, con una ligera mejora continuada hasta mediados de mayo y más allá. MasterCard informó de un crecimiento continuo hasta mayo, con los consumidores realizando ajustes entre categorías. Estas tendencias indican que los consumidores no están reduciendo el gasto sino que se están inclinando algo hacia compras no discrecionales a medida que aumentan los precios de la energía.

La distinción importa. No estamos viendo angustia; estamos viendo presupuestación. Esto es especialmente cierto para los hogares donde la gasolina puede representar una mayor acción del gasto mensual. Pero la mayoría de los consumidores estadounidenses ha podido gestionar el aumento de los precios del gas y no ha reducido significativamente el gasto total. No pensamos que las bolsas de tensión se traduzcan automáticamente en un colapso más amplio de los consumidores.

Tres soportes subestimados

Hay tres factores que apoyan la salud del consumidor que a menudo se pasan por alto. Primero, la economía estadounidense es dramáticamente menos intensiva en energía de lo que solía ser. En comparación con los años 1980, 1990, 2000, o incluso la década de 2010, los hogares y las empresas requieren significativamente menos energía por dólar de actividad económica. Las energías renovables han crecido de forma constante en la combinación energética, y los mandatos de eficiencia de combustible han elevado los estándares de millas por galón para los vehículos durante la última década y media.

Para el hogar típico, la gasolina representa aproximadamente un 3 % a 4 % del gasto total. Un fuerte aumento de precios provoca un choque de cientos de puntos básicos en ese elemento – incómodo, pero manejable para la mayoría de los consumidores.

En segundo lugar, los salarios han superado la inflación desde 2022. Ese margen se ha estrechado recientemente, pero el efecto acumulativo de tres años de crecimiento real de los salarios ha fortalecido el poder adquisitivo (Exhibición 1). Además, el desempleo sigue siendo bajo en un 4,3 %, y las ofertas de trabajo siguen siendo considerables. Es un mercado laboral con baja velocidad – no mucha creación o pérdida de empleos – pero uno que es estable y no se está deteriorando. Además, los temores de que la inteligencia artificial (IA) pudiera canibalizar rápidamente el empleo no han aparecido en los datos agregados.

Lo que ha mostrado es productividad: la economía sigue mostrando fuertes ganancias de productividad, cada vez más amplificadas por la adopción de la IA en sectores mucho más allá de la tecnología. Las empresas de consumo que implementan la IA de manera efectiva en las operaciones y la interacción con los clientes ya están viendo los beneficios. El crecimiento salarial impulsado por la productividad apoya directamente al poder adquisitivo.

 

Tercero, las balance de los hogares están en una forma fuerte generacional (ver Figura 2). Casi el 40 % de las viviendas ocupadas por sus propietarios no tienen ninguna deuda hipotecaria. La renta variable de los hogares en inmuebles residenciales está en niveles históricamente elevados. Además, los años de ganancias compuestas de renta variable han creado un efecto riqueza significativo.

Además, los tipos de interés más altos, a menudo mencionados como un simple obstáculo, son en realidad un beneficio neto para los hogares con más activos que pasivos. Esos hogares ganan más en su efectivo/liquidez y rentas de renta fija.

Dónde vemos oportunidades

La incertidumbre en torno a la inflación y la energía ha llevado a una compresión múltiple en partes del sector de consumo. Hemos encontrado un valor atractivo en empresas de consumo discrecional durante el retroceso, particularmente en restaurantes, minoristas y nombres relacionados con viajes. Varias de estas empresas cotizan ahora por debajo de sus rangos de valoración históricos a pesar del crecimiento de los beneficios que sigue estando en línea con las normas a largo plazo y de los modelos de negocio que probablemente no serán interrumpidos por la IA.

Parte de la razón detrás de esto es que la preferencia de los consumidores por experiencias – viajes, cenas, entretenimiento en vivo – sobre bienes físicos se ha estado construyendo durante años. Hemos estado siguiendo la tendencia con nuestro propio método de clasificación (ver gráfico 3). La preferencia por las experiencias fue interrumpida solo por los confinamientos pandémicos y desde entonces se ha reanudado sin señales de desaceleración. Las empresas orientadas al sector de viajes siguen reportando una fuerte demanda, con debilidad concentrada en la región de Oriente Medio – proporcionando algunas pruebas de que los viajeros simplemente están redirigiendo el gasto a otros lugares. Estas tendencias sugieren que las personas prefieren gastar en el próximo viaje que en mejorar los productos del hogar.

Razones para tener confianza

En general, seguimos siendo constructivos respecto al consumidor, pero también selectivos y atentos.

No todos los consumidores están en la misma posición. Algunos hogares están manejando el entorno actual cómodamente, mientras que otros sienten más presión. Un conflicto prolongado que mantenga el petróleo a niveles elevados podría ser una verdadera limitación para el crecimiento económico, lo que refuerza la importancia de ser selectivo y centrarse en empresas alineadas con donde el gasto del consumidor sigue siendo más fuerte.

Los precios más altos de la energía han moderado parte del potencial de crecimiento económico impulsado por el consumidor. Pero los soportes subyacentes – balance de los hogares, crecimiento de los salarios reales, y un mercado laboral estable – permanecen intactos. Para los inversores dispuestos a mirar más allá de la incertidumbre a corto plazo, creemos que la renta variable orientada al consumidor sigue ofreciendo oportunidades de crecimiento atractivas.

 

 

Tribuna de Jeremiah Buckley y Joshua Cummings, gestores de cartera de Janus Henderson

Diferenciales estrechos, mayor dispersión: dónde vemos valor en crédito

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En 2026, los mercados de crédito han tenido que valorar dos fuerzas muy diferentes: los efectos de la inteligencia artificial y el conflicto en Oriente Medio. Mientras la IA plantea un shock de oferta estructural, la guerra ha impulsado los precios de la energía y provocado una ampliación temporal de los diferenciales de crédito, que posteriormente se recuperaron, incluso con unas tires al alza.

Perturbaciones en el lado de la oferta, no de la demanda

Las fuerzas que están marcando 2026 proceden de la oferta, no de la demanda. La guerra en Oriente Medio constituye un shock de oferta inmediato e inflacionario, mientras que la inteligencia artificial representa un shock estructural con potencial para aumentar la productividad y presionar los precios a la baja. En este contexto, creemos que conviene mantener una duración algo menor, ya que su capacidad de diversificación no es tan evidente en el régimen actual.

Un entorno propicio para la selección

Las perturbaciones de la oferta afectan de forma desigual a los sectores y emisores, aumentando la dispersión. Aunque los diferenciales han vuelto a niveles históricamente ajustados, el promedio oculta oportunidades. La IA, los tipos de interés más elevados y una mayor selectividad de los inversores están ampliando la diferencia entre ganadores y perdedores, creando oportunidades en determinados títulos.

Los bonos de high yield, los de mercados emergentes, el crédito titulizado y los convertibles son los segmentos que consideramos más interesantes de cara al segundo semestre de 2026. Sin embargo, pensamos que el cambio que define este año es el equilibrio, ya que el incremento de la dispersión ha generado valor en muchos sectores de crédito, y esto, en nuestra opinión, exige trasladar una parte del riesgo hacia el high yield y los préstamos bancarios de mercados desarrollados, así como mantener una diversificación elevada.

High yield global

Tras el estrechamiento de los diferenciales, el segmento de high yield vuelve a ofrecer oportunidades. Las dudas sobre algunas compañías de software han permitido identificar empresas mejor posicionadas para beneficiarse de la IA o con modelos de negocio difícilmente sustituibles. El sector de materiales de construcción es otro ámbito donde la debilidad del mercado de la vivienda ha generado oportunidades para invertir en emisores capaces de resistir un entorno débil y beneficiarse de una recuperación en la actividad de renovación de viviendas. Según nuestro punto de vista, la clave está en centrarse en ciertos emisores cuyo balance pueda parecer poco saneado actualmente, pero en el que un análisis crediticio pueda revelar una senda de mejoría convincente.

Mercados emergentes

La deuda corporativa de high yield de mercados emergentes ha sido uno de nuestros sectores preferidos durante varios años. En cierta medida, esto no ha cambiado: las empresas de telecomunicaciones y de utilities con balances sólidos cotizan con descuento respecto a sus homólogas de los mercados desarrollados. No obstante, ante la mayor cantidad de oportunidades que brindan otras regiones, consideramos conveniente reducir de forma selectiva la exposición a los bonos corporativos de mercados emergentes. En nuestra opinión, la deuda soberana de mercados emergentes con grado de inversión sigue siendo poco atractiva.

Crédito titulizado

Dentro del crédito titulizado, vemos valor en reducir la exposición a valores de transferencia de riesgo de crédito (CRT) —actualmente instrumentos de corto vencimiento y comportamiento estable, con un potencial limitado de revalorización del capital— y rotar hacia titulizaciones hipotecarias estadounidenses no garantizadas por agencias, donde el mercado teme una repetición de 2022, algo que, en nuestra opinión, no está justificado. También nos resultan atractivas las titulizaciones hipotecarias comerciales (CMBS) vinculadas a oficinas “de lujo”, donde muchas emisiones siguen descontando un nivel excesivo de estrés, a pesar del notable aumento en los desplazamientos y en las políticas de vuelta a la oficina. Consideramos adecuado reducir la exposición a obligaciones garantizadas por préstamos (CLOs) y reajustar las posiciones restantes hacia tramos con grado de inversión.

Préstamos bancarios

El poco atractivo relativo de los préstamos bancarios ha dado paso a una situación más favorable. Los criterios de concesión de préstamos siguen siendo menos estrictos que antes, pero la ampliación de los diferenciales lo compensa y la dispersión ha aumentado a medida que los inversores se han vuelto más selectivos. Vemos potencial para aumentar la exposición, en concreto, en los emisores del sector del software y la tecnología que se han visto afectados por los temores relacionados con la IA y están brindando oportunidades en el segmento de high yield.

Bonos convertibles

Los bonos convertibles conservan todo su atractivo, sobre todo en los sectores tecnológico y biotecnológico, al combinar la participación en el capital de la empresa con protección frente a las caídas en un sector marginado por los mandatos tradicionales. Los bonos convertibles tuvieron buenos resultados en 2025 de la mano de la recuperación del sector biotecnológico, pero, teniendo en cuenta que las valoraciones parecen menos atractivas que hace un año, recomendamos reducir la exposición. En todo caso, seguimos creyendo que las ventajas estructurales de esta clase de activo no han variado.

Conclusión

Los diferenciales de crédito han revertido en gran medida la ampliación anterior, lo que deja las valoraciones del mercado en general relativamente exigentes en términos de diferenciales, si bien unas tires relativamente elevadas siguen apuntando a un atractivo potencial de rentabilidad total. En nuestra opinión, esto respalda una postura más defensiva en cuanto al riesgo de crédito y la necesidad de contar con suficiente liquidez para aprovechar posibles dislocaciones del mercado.

Ahora bien, el estrechamiento de los diferenciales de los índices no significa que no haya oportunidades. La dispersión entre sectores y emisores ha aumentado de forma significativa, y la media está ocultando un mercado más interesante bajo la superficie. En nuestra opinión, se trata de un entorno que favorece ser selectivo en el riesgo. A los inversores no se les remunera demasiado por invertir en una cartera media de crédito, pero no hay por qué concentrarse en los valores medios. Las mejores oportunidades siguen estando en aquellos títulos de crédito cuyos fundamentales permanecen sólidos pese a haber sido penalizados por el mercado.

 

Tribuna de Campe Goodman y Rob Burn, gestores de renta fija de Wellington Management

 

Descubre el Outlook de inversión de mitad de año de Wellington Management.

 

 

 

eToro prevé una rotación de carteras hacia Asia y Europa ante las exigentes valoraciones de Wall Street

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Foto cedidaCristià Calle, ProInvestor de eToro

Ante el aumento de la volatilidad bursátil en el cambio de semestre de 2026, Cristià Calle, ProInvestor de eToro, analiza el comportamiento de los inversores minoristas en renta variable. En un contexto marcado por las valoraciones tensionadas en Wall Street, el experto enfatiza la necesidad de diversificar hacia mercados emergentes y geografías como Europa y Asia, mientras posiciona a China y a los REITs como los activos más atractivos por multiplicadores y rentabilidad por dividendo

El cierre del primer semestre de este año ha estado marcado por un repunte en la volatilidad de las bolsas globales, un escenario que está llevando a los inversores minoristas a replantear la composición de sus carteras de renta variable. Según la interpretación analítica de Calle, la hegemonía de los mercados estadounidenses empieza a mostrar síntomas de agotamiento fundamental debido a las altas exigencias en sus valoraciones.

«Las valoraciones en Estados Unidos se han vuelto muy exigentes, lo que hace más difícil justificar nuevas subidas únicamente por fundamentales», explica el profesional. Aunque reconoce que la exposición a tecnológicas con fuerte generación de caja no es motivo de alarma, el experto alerta sobre la elevada presencia de valores cíclicos en niveles que recuerdan a patrones de sobrecalentamiento histórico.

Oportunidades de inversión

En este entorno, el capital busca alternativas en geografías donde la relación riesgo-beneficio resulte más equilibrada.

Pese a las dudas que persisten sobre la velocidad de su reactivación macroeconómica, China emerge como una de las plazas más interesantes. Según Calle, el foco desmedido en la infraestructura de inteligencia artificial occidental ha dejado en un segundo plano a los conglomerados chinos, los cuales cuentan con productos competitivos de IA y presencia en toda su cadena de valor. A este catalizador se suma el descuento histórico al que cotizan los mercados emergentes respecto a la bolsa estadounidense, lo que convierte a la región asiática en una herramienta clave para potenciar los retornos a medio y largo plazo.

En el caso de la renta variable europea, tras un ejercicio previo de fuertes avances —con índices como el IBEX 35 registrando alzas cercanas al 50%—, las valoraciones continúan ofreciendo márgenes razonables. Sin embargo, Calle matiza que para consolidar esta tendencia alcista será indispensable la expansión de los beneficios corporativos y una mayor estabilidad macroeconómica, especialmente en el suministro energético y la contención de la inflación.

Finalmente, como alternativa de generación de ingresos y protección en carteras diversificadas, el analista de eToro resalta el comportamiento de los REITs (fideicomisos de inversión inmobiliaria). A escala global, este sector se posiciona como una opción sólida al combinar valoraciones de activos en niveles de entrada atractivos con rentabilidades por dividendo muy competitivas para el inversor minorista.

Para LATAM ConsultUs, el mercado ya no premia solo crecimiento: la vuelta de los portafolios equilibrados

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Por más de una década, construir carteras parecía relativamente simple: incorporar algunos bonos para obtener rendimiento, sumar acciones de calidad y dejar que el contexto de mercado hiciera gran parte del trabajo. En un mundo dominado por tasas cercanas a cero, abundante liquidez y bancos centrales actuando como estabilizadores permanentes, los activos de crecimiento, la expansión de múltiplos y la concentración en grandes compañías tecnológicas fueron los grandes ganadores del ciclo.

La lógica era clara: cuando el dinero tiene costo casi nulo, el tiempo vale más que el flujo presente. Y en ese contexto, los inversores privilegiaron duration, crecimiento y momentum.

Sin embargo, el mercado de 2026 empieza a mostrar otra dinámica. El verdadero cambio no es la volatilidad. Es el cambio de régimen.

La inflación dejó de comportarse como un fenómeno transitorio y empezó a incorporar componentes más estructurales: relocalización de cadenas productivas, tensiones geopolíticas, mayores costos energéticos, presión salarial y déficits fiscales persistentes. Al mismo tiempo, los bancos centrales enfrentan una realidad distinta. Aun cuando los ciclos de suba parecen haber quedado atrás, el regreso al mundo de tasas ultra bajas luce mucho menos probable.

Y eso modifica de forma profunda la construcción de portafolios.

La geopolítica dejó de ser ruido de corto plazo y volvió a ser una variable de asignación estratégica. Los conflictos en Medio Oriente, las discusiones de seguridad energética, el reshoring industrial y la creciente fragmentación global están reintroduciendo factores que durante años quedaron parcialmente relegados por la globalización y la liquidez abundante. El mercado ya no descuenta sólo crecimiento futuro; vuelve a ponderar resiliencia, flujos, capacidad de adaptación y solidez financiera.

En este escenario, muchas de las relaciones históricas entre activos también comienzan a cambiar. Después de años en que diversificar parecía menos relevante, las correlaciones empiezan a normalizarse y el equilibrio vuelve a ganar importancia.

La renta fija recupera protagonismo no solo como cobertura potencial, sino también como fuente de carry. Los créditos corporativos de corta y media duración vuelven a ofrecer rendimientos atractivos sin riesgos extremos de duration. Al mismo tiempo, las estrategias activas tienen un entorno más fértil, impulsado por una mayor dispersión entre sectores, compañías y regiones.

En renta variable, el liderazgo también comienza a ampliarse. La capacidad de generar caja, el poder de fijación de precios, los balances sólidos y los modelos de negocio resilientes vuelven a ocupar un lugar central en la selección de activos. Incluso sectores relegados durante la era de liquidez extrema —como infraestructura, energía, materiales o ciertas estrategias defensivas— recuperan espacio en carteras diversificadas.

A su vez, la volatilidad reciente también dejó una señal importante: los mercados pueden seguir mostrando resiliencia incluso en contextos de elevada incertidumbre, aunque con liderazgos más rotativos y menos lineales. Eso obliga a abandonar visiones demasiado rígidas y aceptar la flexibilidad como una ventaja estratégica.

Esto no implica el fin del crecimiento ni de la innovación. La IA, la automatización y la digitalización probablemente seguirán siendo de los motores estructurales más importantes de la próxima década. Pero el mercado empieza a diferenciar más entre narrativa y valuación, entre expectativa y capacidad efectiva de monetización.

Y allí aparece uno de los mayores desafíos: evitar construir carteras excesivamente dependientes de un único escenario.

Durante años, muchos portafolios funcionaron bajo la premisa implícita de que la liquidez global corregiría cualquier desequilibrio. Hoy, el mercado exige estructuras más robustas, más equilibradas y menos lineales.

La velocidad del mercado está destruyendo la interpretación. En una dinámica de titulares instantáneos, algoritmos y reacciones cada vez más rápidas, muchas veces se confunde movimiento con tendencia y volatilidad con cambio estructural. Pero invertir no debería consistir en perseguir cada ruido de mercado ni en reaccionar de forma impulsiva a cada evento coyuntural.

No se trata de hacer trading permanentemente, sino de leer estructuras. El desafío para los próximos años probablemente no será adivinar el próximo activo de moda, sino construir portafolios capaces de adaptarse a distintos escenarios macroeconómicos, equilibrando crecimiento, protección y generación de ingresos.

En definitiva, el mercado parece estar dejando atrás la lógica de las apuestas unidireccionales para volver a premiar algo más clásico: la diversificación real.

Y en un contexto donde los titulares cambian cada semana, la estrategia vuelve a importar más que la narrativa.

Los roles de estratega y asesor financiero también cambian. Ya no alcanza con identificar tendencias de corto plazo o perseguir los activos con mejor proyección o performance reciente. La verdadera diferenciación pasa por carteras capaces de convivir con un entorno más incierto, más volátil y estructuralmente más complejo.

Incluso en una industria cada vez más atravesada por la IA, la automatización y la velocidad de procesamiento, el criterio humano sigue siendo irremplazable para interpretar contextos, ponderar riesgos y distinguir señal de ruido.

ETFs versus fondos mutuos: quién gana la guerra de costos y flujos

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La batalla entre los fondos cotizados (ETFs) y los fondos mutuos tradicionales dejó hace tiempo de ser una competencia por rendimiento. Hoy el verdadero campo de batalla son los costos, y en ese terreno los ETFs están ampliando una ventaja que comienza a redefinir el negocio mundial de la gestión de activos.

Las cifras muestran que la presión competitiva ha llevado las comisiones de numerosos ETFs a mínimos históricos, hasta el punto de que algunos productos cobran apenas entre 0,02% y 0,03% anual, mientras incluso existen ETFs con comisión de administración de 0%, utilizados por algunas gestoras como herramienta para atraer nuevos clientes hacia otros servicios de mayor margen.

La consecuencia es visible en los flujos de inversión. Mientras los ETFs siguen captando la mayor parte del dinero nuevo que entra a la industria, los fondos mutuos continúan perdiendo terreno, especialmente entre inversionistas institucionales, asesores financieros y nuevas generaciones de ahorradores que consideran el costo como uno de los principales determinantes del rendimiento de largo plazo.

Una diferencia de pocos puntos base que mueve billones

La reducción de comisiones puede parecer marginal para un inversionista individual, pero cuando se administra una cartera durante décadas, unas cuantas décimas porcentuales representan miles de dólares adicionales en patrimonio.

Precisamente por ello, la industria vive una auténtica guerra de precios. De acuerdo con Morningstar, el costo promedio ponderado de los fondos de inversión estadounidenses continúa descendiendo y se encuentra en niveles históricamente bajos, impulsado principalmente por el crecimiento de los vehículos pasivos y de los ETFs de bajo costo.

Por ejemplo, los ETFs indexados más grandes del mercado cobran actualmente comisiones verdaderamente bajas:

  • Vanguard S&P 500 ETF (VOO): 0,03%
  • iShares Core S&P 500 ETF (IVV): 0,03%
  • SPDR Portfolio S&P 500 ETF (SPLG): 0,02%

Incluso algunos ETFs especializados en renta fija o mercados internacionales han reducido significativamente sus tarifas durante los últimos cinco años para competir por volumen de activos. En contraste, el costo promedio de muchos fondos mutuos activos continúa situándose entre 0,50% y más de 1% anual, dependiendo de la estrategia y del mercado, aunque la presión competitiva también ha obligado a numerosas gestoras a disminuir sus tarifas.

Los flujos de inversión reflejan con claridad hacia dónde se está desplazando la preferencia de los inversionistas. Según ETFGI, la industria mundial de ETFs administra ya más de 17 billones de dólares en activos, estableciendo nuevos máximos históricos durante 2026.

En Estados Unidos, el mayor mercado del mundo, los activos superan los 15,7 billones de dólares, mientras que las entradas netas continúan marcando récords. En contraste, aunque la industria de fondos mutuos sigue siendo considerablemente mayor en patrimonio administrado, buena parte del crecimiento reciente proviene de la apreciación de los mercados más que de nuevas entradas de capital. Los inversionistas están privilegiando vehículos más baratos, más líquidos y con mayor eficiencia fiscal.

Las grandes gestoras pueden cobrar menos… porque administran mucho más

Paradójicamente, la guerra de precios está fortaleciendo a los mayores administradores del mundo. Firmas como BlackRock, Vanguard y State Street han conseguido transformar el enorme crecimiento de activos bajo gestión en economías de escala que les permiten seguir reduciendo comisiones sin sacrificar rentabilidad corporativa.

BlackRock administra actualmente alrededor de 13 billones de dólares, Vanguard supera los 11 billones, mientras State Street Global Advisors ronda los 5 billones. En conjunto, estos tres gigantes gestionan cerca de 29 billones de dólares, una concentración sin precedentes en la historia de la administración de activos.

La enorme escala hace posible operar productos con comisiones extremadamente bajas y seguir generando ingresos crecientes gracias al volumen administrado.

Los fondos activos responden con nuevas estrategias

Como consecuencia de esta guerra y la presión sobre las comisiones, los administradores tradicionales están siendo obligados a modificar su propuesta de valor. Cada vez más gestoras están desplazando su crecimiento hacia segmentos donde la competencia por precio es menor: mercados privados, crédito privado, infraestructura, aactivos reales, estrategias alternativas y gestión patrimonial personalizada.

Al mismo tiempo, muchas firmas están convirtiendo antiguos fondos mutuos en ETFs, una tendencia que se ha acelerado desde 2023 y que continúa ganando fuerza en Estados Unidos debido a las ventajas operativas y fiscales del formato ETF.

La guerra apenas comienza

Diversos analistas consideran que la presión sobre las comisiones continuará intensificándose. El crecimiento de la inversión indexada, la expansión de la gestión automatizada, el auge de la inteligencia artificial aplicada a la construcción de portafolios y la creciente sensibilidad de los inversionistas hacia los costos seguirán favoreciendo a los ETFs.

Para los fondos mutuos activos, el desafío ya no consiste únicamente en superar a los índices de referencia, sino en demostrar que el valor agregado de la gestión justifica pagar varias veces más en comisiones.

En una industria donde administrar billones de dólares se ha convertido en una actividad de márgenes cada vez más estrechos, la gran paradoja es que nunca antes se había gestionado tanto dinero cobrando tan poco. Y, por ahora, son los ETFs quienes están ganando esa batalla.

«El auge de los ETFs activos no ha mermado la demanda de ETFs básicos de bajo coste»

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Foto cedidaMatthew Bartolini, Global Head of Research Strategists en State Street Investment Management.

Los ETFs básicos de bajo coste y los ETFs activos pueden ser complementarios en las carteras para maximizar las rentabilidades. Así lo cree Matthew Bartolini, Global Head of Research Strategists en State Street Investment Management, que analiza en una entrevista a Funds Society las últimas cifras de flujos de inversión hacia los fondos cotizados. Bartolini opina que la demanda a largo plazo de ETFs básicos es generalizada y añade que de cara al futuro, «cualquier reducción adicional de las comisiones dependerá probablemente de la escala, la eficiencia operativa y el crecimiento de los activos».

En el primer semestre de 2026, las entradas en los ETFs superaron el billón de dólares (trillions, en términos estadounidenses), lo que sitúa las entradas anuales en camino de superar los 2 billones de dólares (trillions). Durante este periodo, uno de cada dos dólares que se invirtió en ETFs (el 49%) se destinó a ETFs de bajo coste, el tipo de fondos sobre los que se construyó el sector de los ETFs.

Las entradas de inversión en los ETFs de bajo coste siguen siendo muy sólidas a pesar del auge de los ETFs de gestión activa. ¿Qué está impulsando este interés por estos productos? 

Los ETFs básicos de bajo coste siguen siendo elementos fundamentales en la construcción de carteras para los inversores. Ofrecen una exposición transparente y diversificada a clases de activos y segmentos de mercado clave a un coste muy bajo, lo que los convierte en asignaciones estratégicas eficaces dentro de las carteras.

Su combinación de amplia exposición al mercado, simplicidad operativa y eficiencia en los costes sigue encontrando eco entre una amplia gama de inversores. Esos atributos también contribuyeron a que el ETF State Street S&P 500 SPDR Portfolio (SPYM) fuera elegido como inversión por defecto dentro del nuevo programa «Trump Accounts», lo que amplió la adopción de los ETFs a una nueva generación de inversores.

Cabe destacar que esta demanda a largo plazo es generalizada. Los asesores, las instituciones, los proveedores de carteras modelo y los inversores centrados en la jubilación recurren cada vez más a los ETFs de bajo coste como herramientas eficientes para la construcción de carteras, su implementación y la acumulación de patrimonio a largo plazo.

¿Cómo están adaptando los proveedores de ETFs de bajo coste su gama de productos a este entorno de auge de la gestión activa?

El auge de los ETFs activos no ha mermado la demanda de ETFs básicos de bajo coste. Los inversores los consideran cada vez más como herramientas complementarias: los ETFs de bajo coste proporcionan una exposición eficiente al mercado como núcleo de la cartera, mientras que los ETFs activos se utilizan para perseguir objetivos específicos, como la generación de ingresos, la gestión del riesgo o la generación de alfa.

En cuanto a nuestras soluciones dentro de nuestra gama de ETFs, el objetivo es garantizar que contamos con una plataforma sólida que incluya tanto fondos cotizados de bajo coste como activos, lo que permite usos complementarios. Y eso encaja con la forma en que los inversores pueden construir sus carteras.

Por ejemplo, una cartera típica puede utilizar ETFs de renta variable y renta fija de bajo coste y de amplio espectro como base, para luego incorporar estrategias activas con el fin de obtener ingresos, gestionar el riesgo, buscar oportunidades de alfa en mercados menos eficientes o abordar una tesis de inversión temática específica y detallada.

La realidad es que los inversores están adoptando cada vez más tanto los ETFs activos como los ETFs básicos indexados de bajo coste, utilizando cada uno de ellos para la función que mejor desempeña dentro de la cartera. Y, en algunos casos, vemos cómo las exposiciones indexadas de bajo coste se utilizan de forma activa para construir asignaciones más personalizadas que se ajusten a la tolerancia al riesgo de una cartera o a una visión macroeconómica amplia.

Esto es más frecuente en la renta fija, donde existen estrategias que desglosan las betas macroeconómicas generales en diferentes vencimientos dentro de los mercados de bonos del Tesoro de Estados Unidos o de bonos corporativos estadounidenses para equilibrar los perfiles de rendimiento y duración con mayor precisión.

¿Hay margen en el sector para seguir reduciendo las comisiones de los ETF?

Muchas exposiciones beta básicas ya tienen unos precios excepcionalmente bajos, aunque el sector sigue experimentando reducciones periódicas de las comisiones. De cara al futuro, cualquier reducción adicional de las comisiones dependerá probablemente de la escala, la eficiencia operativa y el crecimiento de los activos.

¿Qué tipos de ETF de bajo coste están despertando actualmente mayor interés entre los inversores?

Las exposiciones amplias a la renta variable han atraído la mayor parte de los flujos de bajo coste en lo que va de año. El 70% de los flujos de bajo coste en 2026 se ha destinado a exposiciones a la renta variable (+381.000 millones de dólares) y el 70% de esa cantidad (+291.000 millones de dólares) se ha canalizado hacia ETFs de bajo coste centrados en los mercados de renta variable estadounidenses.

Esta tendencia refleja la eficiencia de los mercados de renta variable en general y el deseo constante de los inversores de acceder a la beta del mercado principal a bajo coste. También ayuda a explicar por qué los gestores activos suelen centrarse en áreas en las que creen que hay mayores oportunidades para generar alfa (por ejemplo, los mercados de fuera de Estados Unidos).

El panorama es algo diferente en el caso de la renta fija. Los ETF activos de renta fija han captado una cuota mayor de los flujos de lo que cabría esperar por su cuota de activos bajo gestión, ya que la renta fija activa atrae aproximadamente el 42% de los flujos frente al 31% de los activos.

Lo contrario ocurre con los ETFs de renta fija de bajo coste, que representan el 57% de los flujos a pesar de constituir el 69% de los activos de los ETFs de renta fija. Esto sugiere que los inversores recurren cada vez más a los gestores activos para que les ayuden a mejorar las oportunidades de renta, al tiempo que gestionan la incertidumbre en materia de tipos de interés, crédito y macroeconomía en los mercados de bonos.

Swisscanto apuesta por emergentes y electrificación para mantenerse invertidos en la segunda mitad de 2026

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Swisscanto defiende que los inversores deben mantener la exposición a los mercados, pero con un enfoque cada vez más selectivo. La firma, que presentó recientemente sus perspectivas para el segundo semestre de 2026, articula su visión estratégica en torno a tres grandes temáticas: el renovado impulso de los mercados emergentes, el fin de los rendimientos reales positivos y el auge de la tecnología con un claro foco en la calidad, una combinación con la que la entidad busca identificar las oportunidades estructurales que marcarán los próximos meses.

Firme apuesta por la deuda emergente

Para Gonzalo Ramón Borja Álvarez de Toledo, Country Head para España de Swisscanto, la clave para navegar el entorno actual pasa por mantener la calma y no deshacer posiciones precipitadamente: «Nuestra filosofía no es time the market, sino time in the market. Hay que estar dentro del mercado y hay que estar invertido», resume.

Dentro de la renta fija, la entidad sitúa a la deuda emergente como una de sus principales convicciones de inversión. El directivo rechaza la idea de que se trate de una clase de activo nueva o desconocida y recuerda que muchos mercados emergentes llevan años registrando un crecimiento económico superior al de las economías desarrolladas, al tiempo que ofrecen «unos rendimientos reales muy atractivos».

Además, destaca la enorme transformación que ha experimentado este universo de inversión. Mientras que hace años el mercado invertible se limitaba a 14 países, actualmente supera los 75, lo que, a su juicio, permite construir carteras globales de renta fija mucho más diversificadas.

Pese a su creciente relevancia económica, considera que la deuda emergente sigue estando infrarrepresentada en las carteras. Según explica, los mercados emergentes generan ya el 60 % de la contribución al PIB mundial, mientras que en el índice Global Aggregate su peso ha aumentado desde el 5 % de hace una década hasta aproximadamente el 16 %. Sin embargo, advierte de que la mayor parte de esa representación corresponde a deuda china. «No me sirve usar un índice global de renta fija en mi cartera para que me dé posición a todo el mercado emergente cuando luego al final lo que tengo es principalmente riesgo China«, explicó.

Desde el punto de vista macroeconómico, Swisscanto considera que los emergentes afrontan un contexto especialmente favorable. El experto sostiene que sus bancos centrales reaccionaron antes que los de las economías desarrolladas al repunte de la inflación tras la pandemia, lo que ha permitido que actualmente sus niveles de inflación sean similares a los de los países desarrollados. A su juicio, ello reduce la necesidad histórica de recurrir a devaluaciones de sus divisas para ganar competitividad y fortalece su posición relativa.

Otro de los argumentos que refuerzan esta tesis es el cambio de modelo comercial de China. Según explica, el gigante asiático está redirigiendo cada vez más sus exportaciones hacia otros mercados emergentes, lo que contribuirá a moderar sus presiones inflacionistas. «China va a ser de alguna forma una especie de motor deflacionario», señala.

Pese a estos sólidos fundamentales, Swisscanto considera que la valoración de estos activos sigue siendo atractiva y estima que existe una brecha de descuento de entre el 25 % y el 30 % respecto a los mercados desarrollados.

Electrificación, una oportunidad más amplia que la IA

Aunque la inteligencia artificial continúa protagonizando los mercados, Antonio Feito, Vice President Sales de Swisscanto, considera que la verdadera transformación económica es mucho más amplia y tiene como eje la electrificación de la economía.

Según explica, el mundo está transitando desde un modelo intensivo en petróleo hacia otro mucho más dependiente de la electricidad, en un contexto en el que tanto las economías desarrolladas como las emergentes afrontan un creciente desequilibrio entre oferta y demanda energética. En este escenario, la inversión en toda la cadena de valor de la electrificación adquiere un papel protagonista, abarcando desde la generación de energías renovables hasta las redes eléctricas, el almacenamiento, la eficiencia energética y el consumo industrial.

La gestora lleva más de 15 años invirtiendo en esta temática y, según Feito, su estrategia ha obtenido durante los últimos diez años rentabilidades superiores a la media del mercado. A su juicio, invertir en electrificación supone apostar por compañías capaces de ofrecer soluciones a necesidades estructurales, desde la escasez de recursos hasta la digitalización industrial o la transición energética.

La inteligencia artificial constituye uno de los grandes catalizadores de esta tendencia. Feito recuerda que ya aporta alrededor del 2% del PIB estadounidense y que las compañías vinculadas a esta temática representan cerca del 40% de la capitalización tanto del MSCI World como del MSCI Emerging Markets. Sin embargo, advierte del creciente riesgo de concentración: si hace una década el sector tecnológico suponía aproximadamente el 20% del MSCI Emerging Markets, hoy son únicamente tres compañías las que ya representan ese mismo 20% del índice.

Calidad y gestión activa para afrontar un mercado más concentrado

Ante un entorno marcado por la volatilidad, la concentración de los índices y la aparición de nuevas oportunidades estructurales, ambos expertos insistieron en que Swisscanto defiende un enfoque basado en la inversión en compañías de calidad, capaces de generar un crecimiento rentable y sostenible a largo plazo. La gestora apuesta por combinar la gestión activa del riesgo con una selección rigurosa de activos a través de las distintas estrategias de su gama que se beneficien de tendencias de largo recorrido, como la electrificación, la digitalización o la transición energética, sin perder de vista los criterios de sostenibilidad como elemento central de su proceso de inversión.

Julius Baer rompe récords: la banca privada acelera con clientes más activos y patrimonios en máximos

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El banco suizo de banca privada Julius Baer confirmó que el negocio global de gestión de grandes patrimonios mantiene un fuerte impulso, al reportar resultados semestrales récord impulsados por tres factores que hoy dominan la industria: la recuperación de los mercados financieros, una mayor actividad de inversión de los clientes y una disciplina más estricta en el control de costos.

La institución registró un beneficio neto bajo NIIF de 673 millones de francos suizos (alrededor de 828,37 millones de dólares), el mayor de su historia para un primer semestre, cifra que representa un incremento de 128% respecto a los 295 millones obtenidos en el mismo periodo de 2025. El beneficio por acción prácticamente se duplicó al pasar de 1,44 a 3,27 francos suizos.

El verdadero motor: más patrimonio administrado y clientes más activos

Más allá del crecimiento de las utilidades, el dato que mejor refleja la evolución del negocio es el comportamiento de los activos bajo gestión (Assets under Management, AuM). Julius Baer elevó los recursos administrados hasta un máximo histórico de 547.000 millones de francos suizos (673.260 millones de dólares), equivalente a un crecimiento de 5% en lo que va del año.

Este avance estuvo respaldado por tres factores determinantes: Primero la apreciación de los mercados financieros; después el efecto favorable de los movimientos cambiarios y en tercer lugar las entradas netas de nuevos recursos por 5,700 millones de francos suizos (7.015 millones de dólares).

Para la industria de wealth management, este indicador resulta especialmente relevante porque el tamaño de los activos administrados determina buena parte de los ingresos recurrentes derivados de las comisiones de gestión.

En un contexto donde muchos inversionistas de alto patrimonio han incrementado su exposición a renta variable, crédito privado y estrategias alternativas, las entidades especializadas en banca privada están capturando tanto la apreciación de los mercados como nuevos flujos de capital.

Los clientes volvieron a operar

Otro elemento sobresaliente del semestre fue el fuerte incremento en la actividad transaccional. El margen bruto aumentó hasta 87 puntos base, frente a 83 puntos base un año antes, impulsado por una actividad «excepcionalmente alta» de los clientes durante el primer trimestre, dijo la gestora.

Este indicador refleja que los clientes no sólo mantuvieron sus patrimonios invertidos, sino que realizaron un mayor número de operaciones, elevando así los ingresos por corretaje, asesoría y gestión de inversiones.

El comportamiento coincide con un entorno de elevada volatilidad en los mercados internacionales, donde los movimientos en tasas de interés, divisas y acciones han incentivado el rebalanceo de portafolios entre inversionistas de alto patrimonio.

Pero quizá el aspecto más interesante del reporte es que Julius Baer consiguió mejorar simultáneamente ingresos y eficiencia. Según sus cifras, el ratio ajustado de costos sobre ingresos descendió hasta 62,6%, desde 68,2% un año antes, reflejando un mayor apalancamiento operativo.

Es decir, el banco logró generar más ingresos sin que sus costos crecieran al mismo ritmo, una tendencia que actualmente buscan prácticamente todas las grandes firmas internacionales de gestión patrimonial. En un entorno donde la presión competitiva mantiene contenidas las comisiones por administración, la mejora de la productividad se ha convertido en uno de los principales motores de rentabilidad para el sector.

Balance sólido para seguir creciendo

Los resultados del banco suizo se suman a una tendencia observada durante esta temporada de reportes entre las principales instituciones dedicadas al wealth management. En los últimos meses, varias entidades globales han mostrado una combinación de mayores activos administrados, recuperación de los ingresos por comisiones y una creciente eficiencia operativa, impulsadas por la recuperación de los mercados financieros y el regreso de la actividad de los inversionistas de alto patrimonio.

En ese contexto, el récord alcanzado por Julius Baer refuerza la percepción de que el negocio de la gestión patrimonial continúa beneficiándose de un entorno favorable para la creación de riqueza financiera y de una mayor disposición de los clientes a mover sus portafolios, dos factores que hoy se traducen en mayores ingresos para las firmas especializadas en banca privada.