Por qué la narrativa de la IA mira más allá de Estados Unidos

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La temática de inversión de la tecnología, incluida la inteligencia artificial, sigue en el foco del mercado, en el que hay opiniones variopintas que incluyen que el sector presenta valoraciones atractivas o, en el polo opuesto, que vive una auténtica burbuja. En este escenario, varias firmas creen que hay oportunidades de inversión el sector, también fuera de Estados Unidos. 

Desde una perspectiva histórica, Alex Stauffacher, analista de renta variable de Conviction Equities (boutique de Vontobel), afirma que el ciclo de inversión en IA parece encontrarse en una fase “relativamente temprana”, ya que las olas tecnológicas anteriores, como la telefonía inteligente o la computación en la nube, duraron más de ocho años antes de que la expansión de los ingresos se ralentizara por debajo del 20%.

En este punto, el experto recuerda que han pasado menos de cuatro años desde el lanzamiento de ChatGPT en noviembre de 2022, por lo que cree que “la IA podría llegar a superar ambas revoluciones tecnológicas”, teniendo en cuenta que el impacto ya es evidente: el crecimiento de los ingresos de la nube volvió a acelerarse, hacia el 50%, mientras que líderes de la IA como OpenAI y Anthropic cuadruplicaron sus ingresos en 2025. “Sin embargo, la adopción empresarial sigue en una fase temprana y los flujos de trabajo de IA agéntica apenas empiezan a escalar, lo que puede indicar un amplio margen de crecimiento”, apunta. 

Eso sí, según Stauffacher, la durabilidad del ciclo de la IA depende en última instancia de la rentabilidad y del rendimiento del capital invertido (ROIC). Por ahora, los negocios de nube de los hiperescaladores, en conjunto, se han acelerado hasta un crecimiento de casi el 50%, con márgenes operativos del 35%-40%. Unas cifras que podrían aumentar, teniendo en cuenta, según el experto, que la rentabilidad actual se logra con chips antiguos. Por lo tanto, considera que el ciclo de la IA debería tener todavía recorrido por delante y, aunque las valoraciones estaban elevadas antes de la reciente corrección de precios de los valores tecnológicos, se mantenían muy por debajo de los niveles observados en la era puntocom de 1995 a 2001.

Además, el actual repunte tecnológico se ha visto respaldado “por un fuerte crecimiento de los beneficios y una demanda sostenida de infraestructura”, por lo que concluye que tras la ola de ventas, “las valoraciones actuales resultan atractivas y los motores a largo plazo del ciclo de la IA permanecen esencialmente intactos”.

Europa

Joran Mambir, especialista de producto en J. Safra Sarasin Sustainable AM, ve esas oportunidades fuera de Estados Unidos. Concretamente, en Europa. Mambir destaca que Europa ocupa posiciones clave en los equipos críticos que permiten la fabricación de semiconductores de última generación y cita como ejemplos a ASML, ASM International es líder en deposición por capas atómicas o BE Semiconductor Industries (Besi). También, en semiconductores analógicos y de potencia (STMicroelectronics, Infineon y NXP son líderes mundiales en este segmento). Por lo tanto, “estas capacidades posicionan a Europa no como un gran centro de fabricación de chips en nodos avanzados, sino como un habilitador clave de la innovación global en semiconductores, a través de herramientas y conocimiento en semiconductores analógicos que sustentan la industria”, argumenta el experto. 

En este contexto, y ante las dificultades europeas para construir un ecosistema competitivo a escala global para la fabricación de chips de última generación, “el futuro europeo de los semiconductores no pasa por tratar de alcanzar a TSMC en nodos avanzados, sino por reforzar sus ventajas diferenciales, como la fabricación en nodos maduros, los chips analógicos y de potencia, y su equipamiento de clase mundial”, apunta, mientras que, “debe construir con paciencia las bases para una competitividad sostenible a largo plazo”.

Asia

Precisamente, Yan Taw Boon, director de estrategias temáticas para Asia en Neuberger, se centra en Asia a la hora de buscar oportunidades. Admite que cada vez resulta más difícil evitar por completo a las grandes empresas tecnológicas, dado su peso en los índices bursátiles globales y su papel fundamental a la hora de impulsar la productividad, la innovación y el crecimiento económico. Sin embargo, “los inversores no necesitan concentrar su exposición en un puñado de empresas estadounidenses de gran capitalización para participar en las tendencias a largo plazo de la digitalización y la inteligencia artificial”.

En este punto, explica que uno de los avances más importantes es que el auge de las infraestructuras de IA se está extendiendo más allá de la propia tecnología. De tal manera que la inversión se está dirigiendo cada vez más hacia sectores como la energía, la construcción, la automatización industrial y la fabricación de componentes especializados necesarios para construir y gestionar centros de datos de IA. “Esto genera un abanico más amplio de oportunidades para los inversores que buscan exponerse al crecimiento relacionado con la IA, al tiempo que reduce la dependencia de un pequeño grupo de valores tecnológicos dominantes”, explica.

Así, ve oportunidades muy interesantes en toda Asia, especialmente en el “triángulo dorado” de los semiconductores formado por Taiwán, Japón y Corea del Sur. “Estos mercados albergan numerosas empresas de pequeña y mediana capitalización que suministran materiales, equipos, servicios de ensayo y componentes esenciales que hacen posible el ecosistema tecnológico mundial”, asegura. El atractivo de estas compañías es que “muchas de ellas están bien posicionadas para beneficiarse del aumento de la inversión global en inteligencia artificial”, afirma, para recomendar diversificar la exposición entre distintas zonas geográficas, sectores y capitalizaciones bursátiles para “participar en el crecimiento estructural del sector tecnológico y, al mismo tiempo, mitigar el riesgo de concentración”.

Estating desembarca en España para llevar el real estate institucional al wealth management

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Foto cedidaMartin Halblaub, cofundador y presidente de Estating.

Estating inicia una nueva etapa de crecimiento en Europa con su entrada en el mercado español. La compañía es una plataforma fintech especializada en inmobiliario que integra toda la cadena de valor necesaria para llevar activos inmobiliarios de perfil institucional al wealth management, desde su originación y selección hasta su estructuración, titulización y distribución como productos de inversión dentro de un marco europeo regulado.

Según estimaciones de Savills Research, el inmobiliario es la clase de activo más grande del mundo, con un valor estimado de 393,3 billones de dólares a cierre de 2024. Estating estima que menos del 10% es accesible a través de canales de inversión institucionales. Esta brecha es precisamente la que aborda la compañía, proporcionando la infraestructura financiera y tecnológica necesaria para transformar activos inmobiliarios en productos de inversión que puedan incorporarse a carteras de gestión patrimonial y distribuirse a través de canales bancarios y de asesoramiento financiero. 

En sus primeras operaciones, Estating se ha asociado con RealTech Capital y Tortuga para reforzar su infraestructura europea. Martin Halblaub, cofundador, presidente y CEO de Estating, destaca que “una parte relevante del mejor inmobiliario institucional se negocia de forma privada, fuera de mercado, y ahí es precisamente donde el capital institucional y patrimonial no puede llegar: no por falta de apetito, sino por falta de una vía con una gobernanza que un intermediario regulado pueda aceptar. Estating lleva seis años construyendo y operando esa vía. Hoy la extiende a Europa con sus dos primeros socios europeos: RealTech Capital en el lado del producto y Tortuga en el del canal digital”.

RealTech Capital es una gestora luxemburguesa de activos reales nacida de un grupo promotor polaco de segunda generación que ha construido y entregado más de 10.000 unidades. Actualmente desarrolla una plataforma de fondos en Luxemburgo, inicialmente centrada en Polonia. El intercambio funciona en las dos direcciones: RealTech Capital accede a una infraestructura de mercados de capitales que de otro modo tendría que construir, y que convierte sus activos en valores que un inversor internacional puede mantener.

Tortuga, también con sede en Luxemburgo, emite security tokens bajo MiFID y da acceso institucional al ecosistema de activos digitales a través de distintas blockchain y sistemas de custodia.

El modelo de negocio

Fundada en 2020 por Martin Halblaub y Daniel Vegue Domínguez, Estating responde a una cuestión estructural del mercado inmobiliario y del wealth management: una parte relevante de los activos inmobiliarios de calidad institucional se negocia de forma privada y resulta difícil de integrar en los canales habituales de distribución patrimonial. Al mismo tiempo, bancos privados, gestores patrimoniales y family offices buscan estructuras que permitan incorporar este tipo de activos a sus carteras con los estándares operativos y regulatorios propios de los mercados financieros. 

Su modelo combina el acceso, la originación y la selección de activos con la infraestructura financiera y tecnológica necesaria para estructurarlos y convertirlos en productos de inversión preparados para su integración en carteras patrimoniales, con procesos compatibles con los sistemas de custodia y reporting utilizados por los profesionales de inversión.

“España reúne dos características relevantes: una oferta inmobiliaria de gran dimensión y uno de los ecosistemas de wealth management más desarrollados de Europa. Esa combinación nos permite acercar activos inmobiliarios a una red consolidada de bancos privados, gestores patrimoniales y family offices. Llegamos con una infraestructura que ya lleva seis años funcionando”, señala Halblaub, cofundador, presidente y CEO de Estating.

El objetivo es integrar dos ecosistemas que tradicionalmente han operado con infraestructuras diferentes: por un lado, el de los socios especializados en la originación y gestión de activos; por otro, el de los bancos privados, gestores patrimoniales, family offices e inversores institucionales. Estating se integra en ambos ecosistemas y aporta la infraestructura necesaria para conectar el activo con el producto de inversión, desde su selección, estructuración y titulización hasta su distribución a través de canales profesionales.

La compañía trabaja bajo un modelo business-to-business (B2B) y no distribuye directamente al inversor final. Su infraestructura permite a sus socios de distribución incorporar productos inmobiliarios a sus propios canales de wealth management con características propias de los mercados financieros, como identificación mediante ISIN, custodia, reporting y transferibilidad.

Para gestores patrimoniales y family offices, esto se traduce en tres ventajas clave:

1.- Acceso. El inmobiliario de calidad institucional se vuelve accesible con tamaños de inversión habituales en una cartera, incluidos activos que hasta ahora se negociaban fuera de mercado. Un cliente puede mantener varias posiciones diversificadas entre mercados y tipos de activos, en lugar de realizar una única inversión directa de gran tamaño o no tener acceso a ellas.

2.- Integración en cartera. El activo se estructura como un valor con ISIN, depositado en la custodia habitual del cliente y valorado e informado junto al resto de posiciones de su cartera. No es necesario crear un vehículo específico, administrar la titularidad directa ni establecer un sistema de reporting independiente.

3.- Transferibilidad. Se trata de un valor y, como tal, puede transmitirse de acuerdo con las condiciones establecidas en cada emisión.

Una compañía europea con presencia transatlántica 

Estating, con domicilio y gobierno corporativo en Luxemburgo, alcanzó la rentabilidad en 2025 y afronta ahora una nueva etapa de crecimiento en Europa, con España como mercado estratégico. Durante sus primeros seis años de actividad ha desarrollado principalmente su negocio en Estados Unidos y Latinoamérica, donde ha construido su infraestructura, con socios de activos en Estados Unidos y socios de distribución en Latinoamérica. 

“Esta expansión representa un paso natural para una infraestructura que ya hemos desarrollado internacionalmente. Latinoamérica ha sido un mercado fundamental para construir nuestro modelo de distribución y ahora España nos permite reforzar el vínculo entre Europa, Latinoamérica y Estados Unidos”, afirma Vegue Domínguez, cofundador y CEO de Estating para Latinoamérica.

España es ahora un mercado estratégico para la compañía por la combinación de un mercado inmobiliario relevante y un ecosistema consolidado de bancos privados, gestores patrimoniales y family offices. 

Talento internacional para la nueva etapa

La expansión se apoya en un equipo directivo con presencia en distintos mercados europeos y latinoamericanos.

Martin Halblaub, cofundador y presidente de Estating, se traslada a España para ejercer también la función de CEO del grupo y liderar desde aquí la nueva etapa de expansión europea de la compañía. Cuenta con tres décadas de experiencia en servicios financieros, mercados e infraestructura financiera. Fue el primer CEO de SIX Digital Exchange (SDX) y ha ocupado posiciones directivas en entidades como HSH Nordbank, NordLB y la Bolsa de Hannover. 

Daniel Vegue Domínguez, cofundador y CEO de Estating para Latinoamérica, lidera el desarrollo de la compañía en la región desde Montevideo.

Carlos Salinas, desde Andorra, ocupa el cargo de CEO de Estating Digital y Head of Wealth Management Iberia, reforzando el posicionamiento de la compañía dentro del ecosistema de wealth management de la península.

La estructura internacional se completa con Ralf Jakobs, Head of Capital Markets Advisory y responsable de Europa Central y Oriental desde Luxemburgo; Dennis Thiemann, Group COO y CFO desde Alemania y Pablo Montoliu, Group CTO desde España.

IA: la perspectiva de un inversor crediticio sobre la expansión de los centros de datos, según Allianz Global Investors

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CanvaImagen generada con inteligencia artificial

Las empresas tecnológicas están invirtiendo masivamente en centros de datos, chips informáticos y la infraestructura necesaria para respaldar el desarrollo de la IA. Los inversores están deseosos de aportar financiación, lo que permite a las empresas recaudar grandes cantidades de capital para financiar su expansión. En este contexto, la enorme expansión de los centros de datos ocupa el centro de atención. Se prevé que el gasto de capital de las principales empresas tecnológicas vinculadas a la IA, o «hiperescaladores», aumente desde unos 833.000 millones de dólares este año hasta 1,3 billones de dólares en 2027, lo que generará importantes necesidades de financiación en los mercados de crédito públicos y privados.
¿Cómo deberían abordar los inversores en crédito este sector en pleno auge?

El rápido crecimiento exige un enfoque reflexivo y activo

Para los inversores, la lección clave es distinguir entre una gran tecnología y una gran inversión. Algunas de las mayores oportunidades pueden surgir de innovaciones transformadoras, pero las empresas ganadoras no siempre son las que atraen más atención durante el entusiasmo inicial. Por ejemplo, la última fase de la expansión de la IA ha supuesto una ampliación de las oportunidades de inversión, ya que las empresas dedicadas a sectores como el de los equipos eléctricos y la conectividad disfrutan de una demanda en auge. No son solo las empresas de semiconductores las que impulsan el auge de la IA.

Sin embargo, a medida que aumentan las opciones, aumenta también la presión para identificar las empresas adecuadas. Por eso es importante centrarse en empresas con balances sólidos, flujos de caja sostenibles y modelos de negocio resilientes. Aunque la IA pueda remodelar la economía en las próximas décadas, invertir con éxito sigue requiriendo disciplina, un análisis minucioso y un respeto sano por las lecciones de la historia.

Aunque mantenemos una visión constructiva sobre la demanda a corto plazo de infraestructuras relacionadas con la IA, hay menos claridad en cuanto a la monetización a largo plazo de la IA y la sostenibilidad de los actuales niveles de inversión. Por ello, nuestro enfoque se centra en activos con sólidas protecciones contractuales y flujos de caja previsibles, en lugar de asumir una exposición directa a hipótesis de crecimiento a largo plazo de la IA.

Nuestra exposición preferida se realiza a través de:

• Grandes operadores de centros de datos diversificados y con calificación de inversión que cuentan con activos estratégicos en los principales mercados metropolitanos.
• Proyectos selectos de centros de datos de alto rendimiento que están totalmente alquilados a hiperescaladores líderes mediante contratos a largo plazo.

Estas inversiones proporcionan exposición a contrapartes sólidas, al tiempo que se benefician de la protección contractual de los flujos de caja. En el segmento de alto rendimiento, nos centramos en proyectos que hayan obtenido compromisos de arrendamiento a largo plazo por parte de hiperescaladores antes de su finalización, que incluyan protecciones que impidan de forma efectiva la rescisión del contrato por parte del arrendatario sin el reembolso íntegro de las obligaciones de deuda, y que tengan una visibilidad clara hasta su finalización y puesta en servicio. Esto permite que la generación de efectivo se destine al desapalancamiento.

Nuestra convicción es mayor de cara a los próximos dos años. Se espera que la demanda de capacidad de centros de datos de alta calidad durante 2026-2027 se mantenga excepcionalmente fuerte, respaldada por los planes de inversión en IA de los hiperescaladores.

Existen riesgos, por supuesto. Entre ellos se encuentra la posibilidad de que los retrasos en la construcción pospongan la finalización del proyecto, una posible desaceleración del crecimiento de la demanda de los hiperescaladores —especialmente si la adopción o la monetización de la IA no alcanzan las expectativas— y un exceso de oferta de capacidad de centros de datos a largo plazo. En la actualidad, consideramos que estos riesgos son gestionables, dada la escasez de capacidad disponible y la importancia estratégica de estos activos para los hiperescaladores, pero seguimos atendiendo de cerca la situación.

Cómo influyen los mercados en el panorama inversor

Es difícil pasar por alto la volatilidad de los mercados relacionada con la IA. La reciente debilidad tanto en los mercados de deuda como en los de renta variable de los hiperescaladores se ha visto impulsada por la preocupación de los inversores ante la magnitud del gasto de capital relacionado con la IA y su eventual rentabilidad de la inversión.

Sin embargo, no creemos que se haya producido un deterioro significativo de la calidad crediticia subyacente. Seguimos considerando que los hiperescaladores más grandes son empresas con una solidez fundamental y balances robustos. Pero desde una perspectiva de valor relativo, determinados proyectos de centros de datos ya contratados pueden ofrecer un perfil de riesgo/rentabilidad más atractivo, ya que proporcionan exposición a la demanda de infraestructura a corto plazo sin depender de hipótesis a largo plazo sobre la rentabilidad de la IA.

Estamos muy atentos a posibles señales negativas, entre las que se incluirían que los hiperescaladores rebajaran sus expectativas de crecimiento a largo plazo, una reducción del compromiso con el futuro gasto en infraestructura de IA o un aumento de la actividad de financiación para proyectos de centros de datos especulativos o sin contrato.

Aunque seguimos observando un crecimiento de los beneficios e indicios de mejora en la rentabilidad de las inversiones en IA, creemos que nuestra tesis de inversión se mantiene intacta. Seguimos siendo optimistas respecto a la exposición crediticia a los centros de datos vinculada a la demanda contratada por parte de los hiperescaladores hasta 2026-2027. Al igual que en anteriores auges tecnológicos, el momento es clave, por lo que abogamos por un enfoque activo que equilibre tanto el riesgo como la rentabilidad potencial.

 

Tribuna de Jenny Zeng, directora de inversión (CIO) de renta fija de Allianz Global Investors

Private equity: por qué los mercados privados ganan terreno en las carteras globales, según Becon IM

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Private equity rendimientos estables
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Los mercados privados están ganando protagonismo dentro de las carteras globales de inversores tanto institucionales como minoristas. En un escenario en el que los índices públicos presentan niveles elevados de concentración y valuaciones exigentes, el private equity ofrece acceso a un universo empresarial más amplio y a fuentes de creación de valor diferentes a las de los mercados cotizados.

Actualmente, cerca del 40% del S&P 500 está concentrado en apenas diez compañías, frente a un promedio de aproximadamente 25% durante los últimos 30 años. Al mismo tiempo, el mercado público estadounidense cotiza alrededor de 17,7 veces EV/EBITDA, cerca de los niveles más elevados de la última década.

El universo privado, en cambio, continúa expandiéndose. Aproximadamente 74% de las compañías estadounidenses con ingresos superiores a USD 100 millones son privadas, mientras que en 2025 existían 13.261 empresas respaldadas por private equity en EE.UU. frente a 5.489 compañías cotizantes. Esto significa que limitar una cartera exclusivamente a los mercados públicos deja fuera una parte significativa de la economía y de las oportunidades de inversión disponibles. Y si tenemos en cuenta el ecosistema de IA, algunos jugadores importantes como Anthropic y OpenAI aun son privadas.

Más que una prima de iliquidez

El atractivo del private equity no reside únicamente en una potencial prima por iliquidez. Su modelo de propiedad permite a los gestores trabajar activamente con las compañías en su estrategia, crecimiento, eficiencia operativa y estructura de capital, con un horizonte de inversión menos condicionado por los resultados trimestrales.

De hecho, más del 55% de la creación de valor típica de un buyout proviene del crecimiento de ingresos y la mejora de márgenes, y no simplemente del apalancamiento o la expansión de múltiplos. A esto se suma un punto de entrada históricamente atractivo: durante los últimos 27 años, los buyouts estadounidenses se realizaron, en promedio, con múltiplos aproximadamente 29% inferiores a los del mercado público.

Los resultados históricos también muestran el potencial del activo como complemento de una cartera tradicional. Entre 2003 y 2025, el MSCI Global Buyout Index generó un retorno anualizado de 14,8% frente al 11,7% del S&P 500, con una volatilidad anualizada de 10,1% frente al 15,6%. En los ultimos 5 anios, si desglosamos el rendimiento del índice americano en el S&P4493 (ex Magificent-7), el rendimiento del mismo cae significativamente (grafico adjunto).

Incorporar private equity puede, por lo tanto, aportar algo más que retorno potencial: permite diversificar las fuentes de creación de valor de una cartera. Un análisis histórico de 25 años muestra que agregar una asignación a mercados privados mejoró el perfil de riesgo-retorno de diferentes combinaciones de acciones y bonos, desplazando la frontera hacia mayores retornos para niveles similares de riesgo.

Una nueva forma de acceder al private equity

La aparición de estructuras evergreen está reduciendo varias de las barreras que tradicionalmente limitaron el acceso al private equity. Frente al modelo drawdown, estos vehículos permiten invertir el capital desde el inicio, evitan la necesidad de gestionar capital calls, reducen el efecto de la J-curve y ofrecen ventanas periódicas de liquidez, sujetas a las condiciones de cada fondo.

En este contexto, Neuberger creó el fondo Neuberger Global Private Equity Access Fund (“Global Access”), un vehículo evergreen que busca ofrecer una puerta de entrada diversificada y más sencilla a los mercados privados.

El fondo construye su cartera principalmente mediante coinversiones directas, y un pequeño allocation a  transacciones secundarias, aprovechando la plataforma y las relaciones de Neuberger con algunos de los principales private equity sponsors globales. Desde una única inversión, permite acceder a una cartera diversificada por compañías, sectores, geografías, sponsors y años de inversión. El fondo ya cuenta con mas de tres años de track record y un AUM de 2 mil millones de USD, con un retorno en lo que va de 2026 de 12.76% (clase LI USD).

Uno de sus principales diferenciales es la simplicidad operativa frente al modelo tradicional de private equity: no requiere capital calls, no establece un período mínimo de permanencia y permite acceder con inversiones desde USD 10.000. Además, su operatoria se asemeja a la de un fondo mutuo tradicional: el inversor realiza una única orden indicando el ISIN de la clase correspondiente y el monto a invertir, sin necesidad de gestionar llamados de capital posteriores. A esto se suman suscripciones y rescates mensuales, estos últimos sujetos a un límite trimestral neto del 5% del NAV

La cartera combina oportunidades junto a firmas como 3i, Ares, EQT, KKR, Thoma Bravo y Platinum Equity, entre otras, y ha incluido compañías como Action, Bending Spoons, Vinted y Ryan. De esta manera, el vehículo busca combinar las ventajas del private equity —acceso a compañías privadas, diversificación y creación activa de valor— con una estructura más sencilla de incorporar a una cartera.

Una asignación complementaria a los mercados públicos

El objetivo no es reemplazar la renta variable cotizada, sino complementarla. Para inversores con un horizonte de largo plazo y capacidad para asumir menor liquidez, el private equity puede ampliar el universo de oportunidades, diversificar las fuentes de retorno y reducir la dependencia de índices públicos cada vez más concentrados.

La evolución de las estructuras evergreen agrega además una pieza importante: una forma más accesible de construir y mantener esa exposición. Según encuestas recientes, 83% de los asesores financieros estadounidenses planeaba aumentar sus asignaciones a activos alternativos durante los próximos tres años, una señal del creciente interés por incorporar mercados privados a la construcción de carteras.

En definitiva, el atractivo del private equity combina un universo de inversión más amplio, valuaciones de entrada históricamente atractivas, creación activa de valor y potencial de diversificación. Vehículos como Global Access buscan acercar esas características a un universo mayor de inversores, reduciendo varias de las barreras operativas que históricamente acompañaron a esta clase de activo.

Sobre Neuberger. Es una gestora de inversiones independiente, fundada en 1939, con presencia global y una larga trayectoria en la gestión activa. La firma administra una amplia gama de estrategias de renta variable, renta fija, alternativas y multiactivos, con un enfoque de largo plazo, análisis fundamental profundo y una fuerte cultura de gestión de riesgos. Es reconocida por su estabilidad, alineación de intereses con los clientes y compromiso con la inversión responsable.

Tribuna de Florencio Mas (CFA), Lucas Martins (CAIA) y José Noguerol, managing directors en BECON

AIS cumple diez años con una plataforma más amplia y foco en la tecnología

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Foto cedidaEn la imagen, a la izquierda Samir Lakkis, fundador y director de Ventas de AIS Group, y a la derecha Erik Schachter, Chief Investment Officer de AIS

Se cumple el décimo aniversario del lanzamiento de AIS Financial Group, y esta boutique especializada en soluciones de inversión lo ha querido celebrar en su reunión anual bajo el lema “A decade of trust”. Una década en la que la compañía ha pasado de construir su negocio alrededor de los productos estructurados a desarrollar una plataforma financiera con actividad en titulización, fondos y renta fija, con creciente presencia internacional.

La evolución también ha venido acompañada de una mayor apuesta por la tecnología, que AIS considera clave para automatizar procesos, ampliar su capacidad de servicio y escalar el negocio sin perder el nivel de atención al cliente que ha caracterizado a la firma desde sus orígenes. Actualmente, la compañía ofrece acceso a múltiples emisores, estructuración y ejecución en distintas clases de activos, apoyándose en una amplia red de proveedores.

Samir Lakkis, fundador y director de Ventas, abrió el encuentro repasando la transformación experimentada por AIS durante sus diez años de trayectoria. Afirmó que AIS mantiene su independencia, pero ha ampliado tanto su plataforma como su alcance geográfico y su red de proveedores. Entre los principales hitos de esta evolución destacó la apertura de una oficina en Miami y el aumento del número de proveedores, en un 2025 que calificó como un año récord, con más de 35 emisores.

A esta actividad se han incorporado nuevas líneas de negocio. La titulización se ha convertido en una de las áreas de mayor crecimiento, al permitir transformar diferentes tipos de activos o estrategias de inversión en valores negociables. También ha adquirido mayor relevancia el negocio de fondos, tanto mediante el lanzamiento de estrategias propias como a través de la distribución de fondos y la colaboración con gestoras externas. A ello se suma la actividad de renta fija, con soluciones de ejecución a medida en Estados Unidos, Europa y mercados emergentes.

La tecnología se ha convertido en otro de los pilares de esta expansión. AIS cuenta con un departamento tecnológico propio que desarrolla herramientas internas y orientadas al cliente, entre ellas Phoenix y Akoura. “La tecnología nos permite automatizar más procesos, mejorar el servicio que ofrecemos a los clientes y, sobre todo, escalar el negocio mucho más rápido sin perder la calidad de servicio que siempre ha sido fundamental para AIS”, explicó Lakkis.

Así, la compañía ha evolucionado desde un modelo centrado principalmente en los productos estructurados hasta convertirse en una plataforma financiera con un abanico de actividades más amplio, manteniendo su independencia como uno de los elementos de continuidad durante esta primera década.

Securitización: un gran universo de instrumentos en diversas clases de activo

Baptiste Saliva y Clément Rudi, Securitization Solutions Directors, y Mario Abi Karman, Relationship Manager, profundizaron las soluciones de titulización y a la capacidad de AIS para convertir activos y estrategias de inversión de distinta naturaleza en instrumentos negociables. Desde que comenzó a operar a principios de 2022, la plataforma ha titulizado más de 1.000 millones de activos, aproximadamente la mitad correspondientes a subyacentes no cotizados. Para adaptar las estructuras a las necesidades de cada operación, AIS trabaja además con más de 30 contrapartes institucionales.

Mario Abi Karam explicó que la compañía ha estructurado en los últimos años posiciones en proyectos inmobiliarios, compañías pre-IPO como OpenAI, oro físico y estrategias de renta variable gestionadas por terceros, convirtiéndolas en valores negociables y bancables. El objetivo es facilitar el acceso y la distribución de inversiones que, por su complejidad, carácter privado o dificultad de acceso, pueden presentar mayores obstáculos para los inversores.

“En esencia, los gestores de inversiones llegan con ideas que pueden ser complejas, privadas o difíciles de acceder o distribuir, y nosotros las hacemos bancables”, resumió Abi Karam.

El proceso comienza con el activo o estrategia aportado por el gestor —desde un préstamo, un fondo o una cartera hasta un inmueble— y continúa con la emisión de un vehículo específico para ese mandato, al que los inversores pueden suscribirse desde sus cuentas bancarias existentes.

La solución puede aplicarse a un amplio abanico de clases de activos, desde renta variable, derivados, bonos y materias primas hasta mercados privados, private equity, inmobiliario, productos estructurados o activos digitales. AIS dispone de vehículos en Islas Caimán, Luxemburgo y Guernsey, cuya elección depende de las preferencias del gestor, las características de los inversores y las consideraciones fiscales. La compañía gestiona además la infraestructura asociada al producto, incluyendo documentación, suscripciones y reembolsos, cuentas bancarias y de custodia y cálculo del valor liquidativo.

“En resumen, si eres capaz de describir una estrategia, nosotros podemos hacerla bancable”, insistió Abi Karam, sintetizando la propuesta de valor de la plataforma.

Baptiste Saliva puso posteriormente el foco en la flexibilidad de la infraestructura. AIS puede adaptar sus estructuras a diferentes tipos de activos y estrategias y, en los últimos meses, ha desarrollado nuevos procesos apoyados en inteligencia artificial. Según explicó, estas herramientas están permitiendo acelerar el proceso de estructuración y emisión, de forma que un proyecto puede ponerse habitualmente en marcha en unas dos semanas, incluso cuando se trata de operaciones complejas o ilíquidas.

Clément Rudi abordó la estructura operativa y los diferentes participantes que intervienen durante la vida del producto. “Hay muchos actores implicados en este marco para garantizar que sea conforme a la normativa, seguro y eficiente”, señaló. AIS coordina las capacidades de sus equipos jurídicos, fiscales, de compliance y marketing, mientras que el administrador realiza los controles necesarios sobre el certificado antes de su emisión y durante toda su vida.

El paying agent se encarga de los pagos y de facilitar el mercado secundario; el broker permite al gestor implementar la estrategia; y el distribuidor canaliza posteriormente el producto hacia inversores cualificados. En este esquema, “nuestro papel es proporcionar a los gestores de inversiones la mejor herramienta y la mejor estructura para implementar la estrategia, y vosotros solo tenéis que implementarla correctamente de acuerdo con el term sheet”, explicó Rudi.

La frecuencia de cálculo del NAV depende finalmente de los activos subyacentes y puede ir desde diaria hasta trimestral, en función de su liquidez y de la frecuencia de valoración de los propios activos.

Ideas de inversión

Erik Schachter, CIO de la compañía, centró su presentación en la visión de mercado de AIS y, en particular, en la importancia que la firma concede al momento a la hora de diseñar sus ideas de inversión. Schachter explicó que AIS busca ofrecer propuestas diversificadas entre sectores como consumo, tecnología, finanzas, comunicaciones y energía, adaptando las oportunidades a las condiciones de mercado.

En cuanto a las estructuras, alrededor del 60 % de las ideas propuestas son autocall, aunque la firma también trabaja con diferentes mecanismos de participación y otros payoffs para diversificar las soluciones disponibles para sus clientes. Según los datos presentados, el 86 % de las ideas de AIS en 2025 registraron rentabilidades positivas, frente a un 14% con rentabilidades negativas.

Schachter subrayó que el análisis de una oportunidad no se limita a identificar el atractivo de un determinado sector, sino que también incorpora la evolución del momento. “Cuando pensamos en una idea, pensamos en la tesis del sector, pero también es importante para nosotros pensar en el momento”, afirmó.

La razón, explicó, es que los cambios en la volatilidad pueden modificar sustancialmente las condiciones de una emisión. “Es bueno operar cuando el VIX es alto, porque tienes un mejor cupón y mejores strikes”. De este modo, dos notas con parámetros aparentemente idénticos pueden ofrecer cupones diferentes dependiendo del momento de mercado en el que se estructuren. Según el ejemplo planteado por Schachter, con un VIX de 30 podía obtenerse un cupón del 12%, mientras que con un VIX de 20 el cupón se reducía al 9%.

El gestor puso como ejemplo reciente una propuesta vinculada a un ETF de memoria, DRAM. AIS lanzó la idea el 5 de agosto con una barrera del 50% y un cupón del 32%. Dos semanas después, el cupón se había reducido al 22%, una diferencia de diez puntos porcentuales que, según Schachter, ilustra la relevancia del momento de mercado a la hora de estructurar este tipo de productos.

El patrimonio latinoamericano rebasa fronteras y obtiene pasaporte global

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La riqueza latinoamericana ya no parece conformarse con permanecer donde fue creada; hoy, los grandes patrimonios de la región están ampliando sus fronteras de inversión y convirtiendo la diversificación internacional en una pieza cada vez más importante de su estrategia. El fenómeno no significa necesariamente que el capital esté abandonando América Latina, pero sí que una proporción creciente de las decisiones patrimoniales se toma con una mirada que rebasa sus fronteras.

Los datos más recientes de dos de los mayores bancos globales especializados en grandes patrimonios muestran la magnitud de ese cambio. El Global Family Office Report 2026 de Citi, elaborado a partir de las respuestas de 351 family offices de 41 países, identifica una creciente internacionalización de las familias, una mayor sofisticación en la administración del riesgo y un renovado interés por los mercados accionarios públicos, particularmente los desarrollados. Casi 90% de los participantes reportó un desempeño positivo de sus portafolios en lo que va de 2026, mientras que 41% mantiene como objetivo rendimientos anuales de entre 7% y 10%.

Pero cuando el foco se coloca específicamente en Latinoamérica, aparece una historia todavía más reveladora. El Global Family Office Report 2026 de UBS encontró que los family offices latinoamericanos tienen actualmente 60% de sus portafolios invertidos en Norteamérica, frente a apenas 23% dentro de la propia Latinoamérica. Otro 11% está colocado en Europa Occidental y el resto se distribuye entre Asia-Pacífico, China y otras regiones.

La fotografía es contundente: por cada dólar que los family offices latinoamericanos mantienen invertido dentro de la región, destinan alrededor de 2,6 dólares a Norteamérica. Y no parece tratarse de una fotografía estática.

UBS señala que 61% de los family offices latinoamericanos planea realizar cambios en su asignación estratégica de activos durante 2026. Entre sus principales temas de inversión aparecen la inteligencia artificial, con 77% de las preferencias, seguida de infraestructura, con 55%, y energía y recursos, con 45%.

El movimiento tiene además una particularidad: los grandes patrimonios latinoamericanos no están abandonando los activos tradicionales para refugiarse exclusivamente en inversiones alternativas. Por el contrario, el portafolio regional que muestra UBS mantiene 66% en clases tradicionales y 34% en alternativas. Las acciones representan 32%, la renta fija 29% y el efectivo 5%; del lado alternativo, el private equity representa 16%, seguido por hedge funds, private debt y otros activos.

La transformación, por tanto, no consiste simplemente en buscar activos más sofisticados. Es algo más profundo: combinar liquidez, mercados públicos, inversiones privadas y exposición internacional dentro de una estructura patrimonial cada vez menos dependiente del país de origen.

Norteamérica se convierte en la gran plataforma

La concentración en Norteamérica tampoco es exclusiva de Latinoamérica. Para los family offices de Estados Unidos, la llamada “home bias” es todavía mucho mayor: 88% de sus portafolios está invertido en Norteamérica, según UBS.

La diferencia es que, mientras el family office estadounidense puede encontrar dentro de su propio mercado una enorme variedad de acciones, bonos, empresas privadas, infraestructura y otros activos, el latinoamericano parte de una realidad distinta.

Para una familia cuya principal empresa, patrimonio inmobiliario o negocio histórico está en México, Brasil, Colombia, Argentina o Chile, invertir internacionalmente puede representar una forma de reducir la concentración geográfica que ya existe en su patrimonio empresarial; ese cambio de mentalidad también está siendo impulsado por las nuevas generaciones.

Un análisis publicado este año por el CFA Institute señala que los family offices latinoamericanos están evolucionando de vehículos dedicados principalmente a preservar la riqueza hacia plataformas más amplias de estrategia patrimonial. Las nuevas generaciones buscan diversificación, mercados privados y mejores retornos ajustados por riesgo más allá de los negocios familiares tradicionales.

El cambio puede resumirse en una pregunta que empieza a hacerse cada vez más relevante entre las grandes familias: si el negocio familiar ya representa una enorme concentración de riesgo, ¿por qué el portafolio financiero debería concentrarse en el mismo país, moneda o sector?

El propio CFA Institute recoge una explicación particularmente ilustrativa de Mauricio Santos, director de Investment Portfolios de GBM, quien señala que cuando el negocio principal de una familia ya no puede crecer a un rendimiento sobre capital superior al que puede ofrecer un portafolio diversificado, la atención comienza a desplazarse hacia la administración profesional de los activos financieros.

Es una transformación importante porque la primera generación construyó la empresa, pero la siguiente empieza a preguntarse cómo construir el patrimonio alrededor de la empresa.

El nuevo mapa del patrimonio

Ese cambio ayuda a explicar por qué Estados Unidos ocupa un lugar tan relevante. La inversión latinoamericana en Norteamérica no debe interpretarse únicamente como una apuesta por Wall Street. También puede involucrar bienes raíces, private equity, infraestructura, deuda privada, fondos de inversión, compañías tecnológicas y otras inversiones que forman parte de un ecosistema financiero mucho más profundo.

Para los family offices, además, la internacionalización implica algo que va mucho más allá de escoger acciones o fondos. Citi advierte que 38% de las familias consultadas espera que su grado de internacionalización aumente durante los próximos cinco años. En muchos casos, los activos, negocios y miembros de las familias se encuentran ya distribuidos en diferentes jurisdicciones, lo que incrementa la complejidad fiscal, regulatoria, jurídica y de estructuración patrimonial.

En otras palabras, el family office está dejando de administrar solamente dinero para administrar una geografía patrimonial cada vez más compleja. Y ahí aparece una oportunidad particularmente relevante para el ecosistema financiero offshore estadounidense.

Miami, Nueva York y otros centros financieros de Estados Unidos no compiten únicamente por captar los activos de los latinoamericanos. También ofrecen la infraestructura bancaria, legal, fiscal, de inversión y de gestión necesaria para familias cuyos intereses económicos ya están repartidos entre varios países.

No es casualidad que el propio CFA Institute identifique la volatilidad política, los cambios en las tasas de interés y la confianza en los mercados domésticos como factores que continúan influyendo en las decisiones de asignación offshore de los grandes patrimonios de Brasil, México, Argentina y Colombia.

Pero hay otro elemento que cambia el relato tradicional sobre los family offices. Después de años en los que las inversiones privadas parecieron convertirse en el gran símbolo de sofisticación patrimonial, Citi observa un renovado interés por los mercados públicos.

Casi la mitad de los family offices consultados por el banco aumentó su exposición a acciones durante 2026, convirtiendo a los mercados públicos en el principal destino de nuevo capital. Las acciones de mercados desarrollados son, además, la clase de activo que concentra las mayores preferencias para futuras asignaciones netas.

Para los latinoamericanos, esa tendencia resulta particularmente interesante. UBS muestra que actualmente 32% de sus portafolios está en acciones y que 24% corresponde específicamente a mercados desarrollados, frente a 9% en acciones de mercados emergentes.

Es decir, la diversificación no significa necesariamente buscar mercados más exóticos, en buena medida significa salir de casa para entrar en los mercados más profundos y líquidos del mundo.

Pero no todo es Wall Street, la creciente presencia de Norteamérica tampoco significa que los family offices latinoamericanos estén apostando todo a Estados Unidos. El mismo reporte de UBS muestra que las familias de la región mantienen una diversificación geográfica considerable: además del 60% en Norteamérica, tienen 23% en Latinoamérica y 11% en Europa Occidental.

Y existen razones para mantener capital en la región; la exposición a energía y recursos, infraestructura y otros activos reales responde también a la propia estructura económica latinoamericana. De hecho, UBS identifica energía y recursos como uno de los tres principales temas de inversión de los family offices regionales.

La estrategia, por tanto, parece menos relacionada con abandonar Latinoamérica que con evitar que el patrimonio dependa exclusivamente de ella, esa diferencia es fundamental.

La inteligencia artificial cambia también al family office

La transformación no se limita a dónde se invierte el dinero, también está cambiando cómo se administra. Citi encontró que los family offices están pasando de experimentar con inteligencia artificial a utilizarla en análisis de inversiones, administración de información, reportes, automatización de procesos y apoyo a la toma de decisiones. El objetivo inmediato no parece ser sustituir al gestor de inversiones, sino elevar la productividad y mejorar procesos como el due diligence.

En Latinoamérica, la IA incluso aparece como el principal tema de inversión identificado por UBS, con 77% de las respuestas, por encima de infraestructura y energía. Esto resulta revelador porque muestra que la nueva generación de family offices latinoamericanos está intentando resolver dos problemas simultáneamente: diversificar el patrimonio y profesionalizar la institución que lo administra.

El CFA Institute describe precisamente esa evolución: los clientes de altos y muy altos patrimonios tienen hoy mayor conocimiento financiero y exigen estructuras donde profesionales de inversión, impuestos y asuntos legales trabajen coordinadamente, en lugar de depender de una sola relación personal con un asesor.

La paradoja: más sofisticación financiera, pero una sucesión todavía pendiente

Al parecer, hay partes quizá más interesantes de toda la transformación. Mientras los family offices se vuelven más institucionales, sofisticados y globales, la transmisión de esa riqueza continúa siendo uno de sus mayores desafíos.

Citi señala que aproximadamente un tercio de los encuestados espera enfrentar una transición de liderazgo dentro de la familia, el family office o la empresa familiar durante los próximos cinco años. Entre los obstáculos aparecen planes de sucesión poco claros, preparación insuficiente de los futuros líderes y falta de alineación sobre la visión de largo plazo.

UBS encuentra una situación similar a escala global: sólo 35% de los family offices tiene un plan de sucesión definido para la propia oficina familiar y apenas 27% cuenta con un proceso estructurado para preparar a los herederos. El dato adquiere una dimensión especial en América Latina.

El CFA Institute señala que buena parte de la riqueza regional todavía se encuentra en primeras y segundas generaciones. Pero los sucesores ya están mostrando una relación diferente con el dinero y con el riesgo.

No necesariamente quieren vender el negocio familiar o romper con el legado, sino que quieren tener más opciones. Eso puede significar invertir en mercados públicos internacionales, entrar en private equity o venture capital, adquirir activos inmobiliarios fuera de su país o construir estructuras patrimoniales que permitan separar el riesgo empresarial del patrimonio financiero.

La sucesión, por tanto, no consiste únicamente en decidir quién heredará la empresa. También consiste en decidir qué tipo de patrimonio heredará la siguiente generación.

La conclusión que emerge de estos estudios es que el family office latinoamericano está entrando en una nueva etapa; la empresa familiar puede seguir estando en México, Brasil, Colombia o Argentina y la familia puede seguir viviendo en la región, el negocio puede continuar siendo el origen principal de la riqueza.

Pero el patrimonio financiero ya puede tener otra geografía. Una parte puede estar en acciones estadounidenses, otra en fondos internacionales, otra en private equity, otra en bienes raíces, otra en infraestructura y otra en instrumentos de liquidez. Los miembros de la familia pueden estudiar o vivir en distintos países y las estructuras jurídicas pueden involucrar más de una jurisdicción.

En ese escenario, el patrimonio deja de tener una nacionalidad financiera única; los datos de UBS lo resumen de manera contundente: 60% de los activos de los family offices latinoamericanos ya está colocado en Norteamérica, mientras que 23% permanece en la propia región.

Citi, desde otra perspectiva, observa que la internacionalización continuará aumentando y que la complejidad transfronteriza será una característica estructural de la gestión patrimonial. Y esa puede ser, en última instancia, la transformación más importante.

Los grandes patrimonios latinoamericanos no necesariamente están dejando Latinoamérica, pero están dejando de depender exclusivamente de ella.

La analogía con las “armas y mantequilla” de Johnson

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La subida de tipos y la rueda de prensa de Kevin Warsh transmitió cierta tranquilidad a los inversores en renta variable, que ahora no ven tan probable como en 2022 que la Fed vaya a quedarse por detrás de la curva. No obstante la rentabilidad de los bonos gobierno a 10 y 30 años ha continuado volátil y con tendencia al alza.

La incertidumbre respecto al conflicto en Irán y hasta dónde podrá llevar el precio del petróleo continúa pesando en el sentimiento de los inversores, y anima a algunos estrategas con reconocimiento en Wall Street a defender las similitudes entre el ciclo actual y lo sucedido a principios de los años 60, la época de “armas y mantequilla” de Lyndon B. Johnson.

La analogía con Lyndon Johnson, que financió a la vez Vietnam y la «Great Society», rima con el momento actual. Pero rima con 1965‑68, no con los primeros sesenta: una economía en fase tardía del ciclo, en pleno empleo, recibiendo un impulso fiscal cuando ya no hay holgura. 

¿Cómo compara con la foto actual? El 16 de septiembre la Fed subió 25 pb, hasta el 3,75%–4,00%, la primera subida en más de tres años. Además, elevó su previsión de PCE subyacente para 2026 al 3,4%. Lo hizo pese a que la Administración presionó activamente para frenarla. En el frente fiscal, se suma una petición de 1,5 billones de dólares para defensa, y la CBO proyecta un déficit del 5,8% del PIB y una deuda del 101%. El 10 años cerró la semana de la subida en el 5%.

¿Cuáles son los parecidos con “armas y mantequilla”? Hoy, como en 1965, coinciden un conflicto bélico y una expansión del gasto público con el  pleno empleo (gasto fiscal procíclico, bastante heterodoxo en el contexto histórico): paro por debajo del 4% entonces, 4,1% ahora. También se repite el pulso entre la Casa Blanca y la Fed. En diciembre de 1965, Johnson reprendió a Martin, entonces jefe de la Fed, en su rancho por subir el tipo de descuento; hoy la tensión es entre Trump y Warsh. En bolsa, la concentración en megacaps ligadas a la IA recuerda a la génesis del Nifty Fifty, aunque con valoraciones de sus principales representantes mucho menos llamativas.

 

 

 

Pero también hay diferencias; el aspecto fiscal juega en contra. En 1965, la deuda rondaba el 40% del PIB y bajaba. El déficit de Johnson apenas llegó al 3% en 1968. Hoy la deuda es dos veces y media mayor y creciente, así que el riesgo es superior al de entonces. 

Los salarios juegan a favor. Lo que cronificó la inflación de los sesenta fue la espiral salarial, con sindicatos fuertes y cláusulas COLA (cláusulas de ajuste en el coste de la vida) aplicadas a los pagos de la seguridad social. Hoy los salarios crecen un 3,1% interanual, y la tendencia post pandemia es claramente a la baja. La inflación actual es en buena parte de oferta, por la energía y los aranceles, y sin indexación puede disiparse; así lo deja de manifiesto, por ejemplo, la Reserva Federal de San Francisco.

 

 

Finalmente, tampoco hay semejanzas en lo que respecta al régimen monetario. Bretton Woods y la represión financiera permitieron aplazar el ajuste hasta agosto de 1971. Hoy, con tipo de cambio flotante y «bond vigilantes» alerta los últimos meses, el ajuste llega vía prima de plazo, de forma más rápida y volátil.

Y aunque Warsh actúa hoy como Martin en 1965‑66, su discurso no deja dudas respecto al objetivo de contener y controlar la inflación, y recuperar así la credibilidad y la confianza en la Reserva Federal. El problema de entonces no fue la subida, sino lo que vino después: la Fed sobreestimó la capacidad del Gobierno para subir impuestos, y sus bajadas de 1967‑68 fueron errores de cálculo con la economía ya en pleno empleo. La pregunta clave es si la Fed mantendrá el foco tras las midterms de noviembre; si finalmente Trump pierde el control de ambas cámaras, la presión en Irán podría aumentar significativamente.

Análisis de escenarios

Tratando de añadir algo de color, nuestro análisis de escenarios (con probabilidades subjetivas), sería así:

1.- «Analogía con 1966» (45%). La Fed se mantiene firme y hay una desaceleración de mitad de ciclo, similar a la caída de alrededor del 20% del S&P aquel año, seguida de recuperación.

2.- «Analogía con 1967‑68″ (25%). La Fed cede tras las «midterms» y la inflación se atasca por encima del 3%. La prima de plazo sube de forma sostenida y se abre un régimen prolongado de rentabilidades reales pobres para las carteras 60/40, como el que siguió entre 1966 y 1982.

3.- «Productividad IA» (30%). El capex amplía la capacidad y absorbe el impulso fiscal, como a finales de los noventa.

Implicaciones para las clases de activos

¿Y cómo afecta esta perspectiva a las grandes clases de activos?

Renta fija: Postura conservadora en duración respecto al índice en nominales estadounidenses, con sesgo a positivización en la curva y algo de protección a través de bonos ligados a la inflación. Con el 10 años en torno al 5%, nos acercamos a una zona interesante, pero el riesgo de un petróleo más caro y de un mercado laboral más dinámico pesarán en el corto plazo.

Activos reales: El oro es la cobertura más asimétrica frente a una Fed complaciente, como demostró en los setenta. Puede complementarse con posiciones energía y materias primas.

Renta variable: La concentración en calidad a múltiplos altos se pagó cara en 1973‑74 (burbuja Nifty Fifty). No obstante, en un contexto de incertidumbre como el actual, con empresas tecnológicas poniendo en juego su balance, la calidad está demostrando actuar como refugio.  Entramos en un periodo en el que históricamente los analistas han revisado sus proyecciones de crecimiento de beneficios a la baja; según la encuesta entre gestores de BofA se percibe cierta complacencia respecto a la evolución en el precio del crudo (un 42% de los encuestados esperan que el barril oscile entre 70 y 80 dólares a final de año), que queda de manifiesto en sus niveles de optimismo; por último, las compras apalancadas de minoristas, en zona de expansión excesiva (+37% interanual), refuerzan la lectura de fragilidad a corto plazo.

 

 

 

 

La subida en bolsa desde el incremento de tipos cumple con el perfil histórico analizado. La mediana histórica es de −3% a uno y tres meses, con recuperación desde el quinto mes. Pero el ciclo más parecido, el de marzo de 2022, motivado por inflación de oferta, fue el único negativo a doce meses. Con seis observaciones, es una referencia orientativa.

Crédito y dólar: En crédito, vencimientos cortos con énfasis en la calidad del emisor. En dólar, el diferencial de tipos lo sostiene a corto plazo, pero estos regímenes acabaron depreciándolo, como en 1971. Eso aconseja ratios de cobertura flexibles.

Tres señales para vigilar que nos acercarían al escenario adverso: una pausa o bajada de la Fed con el PCE subyacente por encima del 3%, salarios creciendo por encima del 4% y falta de consenso en el seno de la Fed, con “disidentes” apoyando recortes en el FOMC tras noviembre.

 

La renta variable se convierte en el activo más favorecido en la «era de la plasticidad»

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Así como el cerebro humano se reorganiza ante situaciones de perturbación, la economía global está creando nuevas vías para sortear los obstáculos económicos, como el conflicto de Oriente Medio. Esta es la reflexión que lanza que el informe Expected Returns 2027-2031 de Robeco que, según sus conclusiones, el deseo de una mayor seguridad energética y el auge de la inteligencia artificial, que está transformando todo el panorama económico, indican que la era de la eficiencia va dando paso poco a poco a una era de plasticidad.

Robeco explica que antes los inversores operaban en un entorno optimizado para la  eficiencia. En cambio considera que hoy la arquitectura económica está pasando de una eficiencia «justo a tiempo» a una  resiliencia «por si acaso». Según su análisis, la fragmentación geopolítica, como el cierre en 2026 del estrecho de Ormuz, por el que pasa una sexta  parte del suministro energético global, es un buen ejemplo de ello. En este contexto, observa que la economía global está creando  nuevas formas de sortear esos obstáculos, entre las que destaca el auge de la inversión en fuentes de  energía renovables para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.  

Un nuevo tipo de Renacimiento 

«El año pasado señalamos que el  mundo estaba entrando en un renacimiento estancado: un periodo en que el extraordinario progreso  tecnológico coexistía con el lastre que suponía la elevada incertidumbre en materia de política  económica. Este año seguimos plenamente comprometidos con la parte del Renacimiento de esa tesis,  pero ahora nos inclinamos por matizar el elemento estancado», señala Peter van der Welle, estratega de soluciones multiactivos en Robeco.  

En opinión de Laurens Swinkels, director de análisis de soluciones en Robeco, lo que ha cambiado es la  comprensión de las implicaciones cíclicas de las inversiones en bienes de capital en curso para facilitar  la revolución de la IA, así como de la resiliencia de la economía global a la luz de la enorme perturbación  de la oferta en el mercado global del petróleo provocada por el cierre del estrecho de Ormuz, además de  las consecuencias de los aranceles estadounidenses más altos desde la década de 1930. «Esta  resiliencia se debe a la capacidad de adaptarse y reconfigurarse pese a la aparición de obstáculos», matiza.

Las tres dimensiones de la gran reconfiguración  

Robeco considera que es «gran reconfiguración» se produce en tres dimensiones estrechamente relacionadas  que tendrán repercusiones en la rentabilidad futura de los activos. «En primer lugar, el comercio se está  reconfigurando a medida que las empresas diversifican las cadenas de suministro y los gobiernos  valoran cada vez más la seguridad junto con la eficiencia. El mundo no se está desglobalizando, sino  reorganizando, lo que genera una mayor dispersión en los volúmenes de comercio interregional», explica. 

En segundo lugar, argumenta que se está reconfigurando el papel del capital, ya que hemos llegado a un importante  punto de inflexión desde una economía impulsada por el consumo hacia otra más impulsada por la  inversión. La economía física, impulsada por una infraestructura a gran escala basada en la IA y las energías renovables, está en auge; el modelo económico ligero en activos puede empezar a perder  terreno en los próximos 5 años. 

Por último, la propia producción se está reconfigurando. La siguiente fase del renacimiento de la productividad impulsado por la IA estará liderada por las empresas que consigan transformar y  rediseñar los procesos de producción en torno a ella. Creemos que la IA principalmente complementará  el trabajo en lugar de sustituirlo. 

Hipótesis base, alcista y bajista 

Expected Returns ofrece una hipótesis base, una alcista y otra bajista sobre cómo puede desarrollarse la situación en los próximos 5 años: 

Hipótesis base: La «gran reconfiguración» (50% de probabilidad): La gran reconfiguración provoca una expansión rejuvenecida. En última instancia, esta es la historia de  una transferencia de valor exitosa de los facilitadores de la IA a los adoptantes de la IA. Sin embargo,  ello conlleva un coste: una mayor inflación y desempleo tecnológico. La reconfiguración del comercio  fomenta la resiliencia más que la eficiencia; la reestructuración del capital aumenta la intensidad de la  inversión; y la reconfiguración de la producción eleva la productividad mediante la automatización.  

Escenario alcista: El «Renacimiento luminoso» (15% de probabilidad): La gran reconfiguración resulta sustancialmente más exitosa de lo previsto a la hora de aumentar el  crecimiento tendencial del PIB y propiciar una desinflación benigna. En este escenario, la economía  global experimenta un auténtico renacimiento de la productividad que recuerda al de finales de la  década de 1990. La diferencia clave es que la IA resulta más transformadora porque acelera no solo la  automatización, sino también su propia difusión. 

Escenario bajista: La «Decadencia sináptica» (35% de probabilidad): La gran reconfiguración se estanca antes de que puedan materializarse sus beneficios. La economía  sigue asumiendo los costes de la adaptación, sin lograr captar las ganancias esperadas de la IA. Lo que  empieza como una historia deflacionaria de sobrecapacidad cuando implosiona la burbuja de la IA se  transforma gradualmente en una estanflación más preocupante. La inflación sigue siendo  estructuralmente elevada y la economía global pierde conectividad más rápido de lo que gana  capacidad de adaptación. 

Implicaciones para la inversión  

En cuanto a la rentabilidad de las clases de activos, esta «gran reconfiguración» implica que la renta variable vuelve a ser la clase de activo más favorecida, seguida del inmobiliario. Esperamos que la renta  variable de mercados emergentes ofrezca la mayor rentabilidad anualizada a cinco años, del 8,0% en  euros, seguida de la renta variable de mercados desarrollados, con un 7,0%. También se prevé que el  inmobiliario cotizado ofrezca un 7,0%, con la perspectiva más positiva para los Real Estate Investment  Trusts (REIT) desde 2014.

Gráfico de Previsiones de Expected Returns para las principales clases de activos. Fuente: Robeco

La tecnología emergente: una pieza volátil pero integral del futuro de la IA, según Ninety One

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IA en gestión de patrimonios
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Desde comienzos de 2025, el liderazgo del mercado cambió de manos. Las acciones de mercados emergentes (EM) entregaron aproximadamente el doble del retorno de los mercados desarrollados hasta julio de 2026, superando a índices como el Nasdaq. Sin embargo, esas ganancias fueron acotadas, impulsadas en gran medida por la tecnología de la información sobre la base de la demanda de hardware para IA. Esto se volvió particularmente marcado en el segundo trimestre de 2026, cuando el sector avanzó cerca de un 73%, el único sector GICS que superó al índice EM en su conjunto.

Este patrón también se observó a nivel país, con Corea del Sur y Taiwán liderando los retornos del índice, junto con otras geografías vinculadas al tema de la IA, en un contexto de sentimiento de mercado positivo. No sorprende que hayan crecido los interrogantes sobre la durabilidad del reciente repunte tecnológico, con preocupaciones por valuaciones exigentes que desataron un período de mayor volatilidad en varios nombres tecnológicos líderes durante julio. Las compañías vinculadas al tema de la IA que habían impulsado a los mercados reportaron fuerte crecimiento de ingresos y beneficios, pero de todos modos vieron caer sus acciones, lo que refleja expectativas de consenso cada vez más exigentes.

Por qué creemos que este ciclo es diferente

El motor del sector tecnológico ha sido el gasto de capital (capex) de los hiperescaladores, que pasó de unos US$110.000 millones en 2020 a una proyección de US$1 billón para 2027, con un incremento cuadruplicado esperado solo desde 2024. Ese capex fluye hacia chips aceleradores de IA y pedidos de memoria de alto ancho de banda (HBM) más rápido de lo que pueden expandirse las plantas de fabricación, dado que la nueva capacidad suele tardar entre dos y tres años desde la decisión hasta la producción. Cada gigabyte de HBM consume además aproximadamente tres veces la capacidad de oblea de la memoria dinámica de acceso aleatorio (DRAM) convencional. Fabricantes líderes como SK Hynix y Samsung Electronics desviaron líneas existentes que antes producían memoria convencional, comprimiendo la oferta en ambos frentes y disparando los precios de contrato de la DRAM en el último año.

Consideramos que el ciclo de memoria es estructuralmente distinto de los anteriores. Una proporción creciente de la demanda, en particular en aplicaciones estratégicas y de memoria avanzada, ahora asegura capacidad futura mediante acuerdos de largo plazo con clientes, que fijan pisos de precio por encima de los márgenes máximos del ciclo previo. En efecto, un negocio que históricamente era una commodity de precio spot se está convirtiendo en una cadena de suministro contractual, lo que mejora la visibilidad de ingresos y márgenes de manera más directa que en ciclos anteriores. La oferta no puede responder con rapidez a esta demanda, y es probable que las adiciones de capacidad sigan restringidas hasta 2028. En conjunto, esto apunta a fundamentos de memoria más ajustados por más tiempo, que mejoran los retornos a través del ciclo en los principales proveedores. A nuestro juicio, esta es la historia más duradera frente a la volatilidad de corto plazo. Las estimaciones de consenso todavía no lo reflejan del todo.

Los resultados recientes respaldan nuestra visión

La reciente temporada de balances reforzó nuestra visión de que se trata de una historia de fundamentos, no de pura inercia.

SK Hynix presentó ingresos y márgenes récord, pero de todos modos cayó en la jornada, arrastrada por un precio promedio de la DRAM que quedó por debajo de las elevadas expectativas del consenso. Creemos que ese déficit fue una cuestión de timing más que de demanda, ya que los envíos de mayor valor se trasladaron a la segunda mitad del año a medida que la producción migra hacia la próxima generación de chips de IA. La dirección de la compañía señaló un número creciente de acuerdos de suministro de largo plazo ya cerrados, y elevó el capex para financiar esta capacidad acelerada.

Samsung Electronics mostró una fuerte recuperación en la rentabilidad de memoria respecto de un año atrás, cuando las depreciaciones vinculadas a controles de exportación habían llevado sus márgenes de semiconductores casi al punto de equilibrio. La compañía envió muestras de HBM de nueva generación antes que sus rivales, evidencia de que la brecha de posicionamiento en HBM que pesó sobre la acción durante dos años se está cerrando. TSMC, por su parte, mejoró su perspectiva de crecimiento anual y su capex. Sin embargo, al igual que SK Hynix, las acciones de Samsung y TSMC reaccionaron a la baja tras estas publicaciones, algo que interpretamos como toma de ganancias después de un período de expectativas elevadas.

Volatilidad por la estructura de mercado, no por los fundamentos

El fuerte desempeño de las acciones surcoreanas este año vino acompañado de un marcado aumento de la volatilidad. El índice KOSPI había más que duplicado su valor antes de la reciente corrección, con SK Hynix y Samsung Electronics —que juntas representan cerca del 60% del índice— responsables de una porción significativa de los movimientos del mercado.

El mayor uso de ETFs apalancados por parte de inversores minoristas en Corea, sumado al creciente financiamiento con margen, agravó la dinámica de concentración al generar posicionamiento más apalancado y masificado, amplificando la sensibilidad del mercado a los cambios de sentimiento. Los movimientos diarios del KOSPI de entre un 5% y un 10% no han sido inusuales en los últimos meses. Mientras el beta de TSMC se mantuvo prácticamente sin cambios, los betas de Samsung Electronics y SK Hynix aumentaron de manera notoria, lo que sugiere que los modelos de riesgo construidos sobre relaciones históricas pueden estar subestimando el riesgo actual.

Una respuesta proactiva

Nuestra respuesta ante esta brecha entre riesgo modelado y riesgo realizado ha sido triple: gestionar de manera proactiva el riesgo y el tamaño de las posiciones; diversificar la exposición tecnológica a lo largo del ecosistema de la cadena de suministro para abordar el riesgo de concentración; y equilibrar la asignación de capital con nombres menos correlacionados con el comercio global de semiconductores.

Redujimos posiciones en Samsung Electronics y SK Hynix aprovechando la fortaleza de sus precios. Mantenemos posiciones en redes, testing, químicos y materiales de pulido, y electrónica de consumo, incluyendo compañías chinas beneficiadas por la sustitución doméstica. Y desplegamos capital fuera de la tecnología —India, partes de China, financieras, salud y América Latina— para que los resultados de inversión no dependan únicamente de la IA.

Tres riesgos clave para nuestra visión actual

Identificamos tres catalizadores que podrían revertir la operación tecnológica: una desaceleración del capex de los hiperescaladores; una capacidad de memoria china más rápida de lo previsto que presione los precios; y avances en los modelos de IA chinos que requieran menos cómputo del proyectado, aunque hasta ahora estos lucen más como un alcance (catch-up) que como un cambio estructural. A nuestro juicio, el riesgo para las ganancias es más probable que emerja a partir de 2027.

Un tema que recién comienza, no que está agotado

Creemos que salir del complejo de IA y semiconductores implicaría renunciar a una historia de ganancias plurianual estructuralmente subestimada. Los precios de las acciones más expuestas ya reflejan cierto escepticismo y descuentan buena parte de ese riesgo a través de múltiplos deprimidos. Seguimos siendo selectivos en la asignación de capital, con la convicción de que este ciclo está temprano, no agotado.

Este artículo es un resumen editado del informe completo de Ninety One «EM technology: a volatile but integral part of AI’s future«.

Tribuna de opinión de Archie Hart y Varun Laijawalla, gestores de carteras de Ninety One.

Vinci Compass brilla en la última edición de la revista Funds Society Américas

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Foto cedida

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La edición 48 de la revista Funds Society Américas ya está disponible y, en esta oportunidad, el protagonista es la firma brasileño-chilena Vinci Compass y las piezas que están moviendo.

Tuvimos oportunidad de conversar con Jaime de la Barra, socio, director y Global Head de IP&S, sobre las sinergias que han estado cultivando desde la fusión entre Vinci y Compass. Actualmente, la firma tiene puesto el foco en seguir fortaleciendo su oferta de productos propios y su red de distribución de terceros.

Otra temática de peso en esta edición son los distintos cambios que están viviendo las bancas privadas. Una de las más vistosas es la transformación digital que ha estado viviendo el negocio de gestión patrimonial, con las grandes firmas implementando todo tipo de iniciativas a nivel global. La fiebre por la inteligencia artificial sin duda ha dejado una huella, pero la discusión es más amplia, según aseguran ejecutivos del rubro.

Los modelos de negocios también están en transformación, con el esquema fee-based ganando terreno en la región. Este modelo, según señala una columna de LarrainVial, se ha convertido en un generador de valor estratégico para las mismas compañías. Y hacemos un zoom en particular en el mercado brasileño, donde este cambio ha estado presionando las remuneraciones de la industria a la baja y, a la vez, generando un auge de consultores de inversiones en el país.

En un entorno cargado de incertidumbres, como el que se vive actualmente –con tensiones geopolíticas, incertidumbre política y una alta volatilidad definiendo la primera mitad de 2026–, esta edición pone el foco en un abanico de cosas que tienen atentos a los inversionistas, como la creciente presión política que están viviendo los bancos centrales y la particular dinámica de la deuda de EE.UU., delineadas por columnas de Janus Henderson y LATAM ConsultUs, respectivamente, y la fuerte caída en la tasa de natalidad, con el desafío que plantea a las pensiones. Además Natixis Investment Managers sondea las características que distinguen a las carteras modelo con mejores resultados entre los asesores de América Latina y US Offshore.

Estos temas y muchos más ya se pueden encontrar en la edición más reciente de la revista Funds Society Américas, correspondiente al mes de septiembre de 2026.

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