Las coberturas cambiarias baten niveles récord ante la incertidumbre geopolítica

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El 94 % de los gestores de fondos norteamericanos cubre ahora el riesgo cambiario previsible, según un nuevo informe del proveedor de soluciones avanzadas de divisas (FX) y gestión de liquidez MillTech. Se trata del nivel más alto desde que el proveedor comenzó a realizar este seguimiento en 2023 y ocho puntos porcentuales más que el año anterior.

El aumento de las coberturas se produce después de que el 97 % de los gestores de fondos norteamericanos registrara pérdidas por su exposición no cubierta al mercado de divisas (FX) debido a la incertidumbre geopolítica durante el primer trimestre de 2026. Los fondos perdieron una media aproximada de 731.000 dólares, mientras que el 12 % declaró pérdidas de entre 1 y 4,9 millones de dólares. Entre los fondos que actualmente no realizan coberturas, el 69% se está planteando hacerlo debido a las condiciones del mercado.

Como reflejo de este enfoque más prudente, los ratios de cobertura aumentaron del 45 % en 2025 al 48 % en 2026, mientras que la duración media de las coberturas pasó de cinco meses a aproximadamente cinco meses y medio, ya que los gestores buscan una mayor certidumbre ante los continuos riesgos políticos y geopolíticos. Esta tendencia hacia una mayor protección continuará, ya que más de un tercio de los fondos prevé aumentar sus ratios de cobertura, mientras que el 63 % tiene previsto ampliar la duración de sus coberturas.

El impacto de esta incertidumbre va más allá de la gestión de divisas: casi todos los encuestados afirmaron haber retrasado decisiones de inversión debido a la incertidumbre sobre las políticas de EE. UU., y más de un tercio señaló que las había retrasado de forma significativa.

El MillTech North America Fund Manager FX Report 2026 analiza los resultados de una encuesta realizada a 250 altos responsables de decisiones financieras de gestores de fondos de Estados Unidos y Canadá. El informe estudia cómo las entidades están adaptando sus estrategias de divisas ante la incertidumbre política, la volatilidad del dólar, los cambios en las expectativas sobre los tipos de interés y la rápida evolución tecnológica.

Los aranceles y la política comercial de EE. UU., así como la política de tipos de la Reserva Federal o del Banco de Canadá, fueron señalados por el 34 % de los encuestados, respectivamente, como el principal factor externo que influye en sus estrategias de cobertura de divisas. Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio quedaron muy cerca, con un 31 %, lo que indica que los fondos están gestionando varias fuentes de riesgo simultáneas, en lugar de enfrentarse a un único factor dominante.

Entre el reducido grupo de encuestados que actualmente no realiza coberturas, la infraestructura de cobertura excesivamente compleja fue el principal obstáculo, seguida por la preferencia por destinar el capital a otras áreas y por los costes. Las presiones sobre los costes también están aumentando en el conjunto del mercado: el 96 % afirmó que sus costes de cobertura habían aumentado durante el último año, y el 60 % indicó que habían subido al menos un 50 %. El incremento medio fue del 57 %, mientras que el 11 % afirmó que los costes se habían más que duplicado. Además, el 89 % señaló que su proveedor de crédito había aumentado los tipos de interés o las comisiones.

Otros datos destacados:

La volatilidad del dólar impulsa las rentabilidades pese a las pérdidas por exposición no cubierta. Aunque la mayoría de participantes declaró haber sufrido pérdidas por su exposición no cubierta al mercado de divisas, el 94 % afirmó que la volatilidad del dólar tuvo un impacto general positivo en la rentabilidad de su fondo desde el punto de vista de las divisas.

Las instrucciones digitales de operaciones de FX toman la delantera. Los sistemas informáticos internos y las interfaces de usuario online se han convertido en los métodos más habituales para dar instrucciones sobre operaciones de divisas. Esto supone un alejamiento de los métodos manuales: el uso del correo electrónico cayó del 60 % en 2025 al 36 % en 2026, mientras que el uso del teléfono descendió del 53 % al 31 %.

La visibilidad, uno de los principales retos operativos en FX. Obtener cotizaciones comparativas, prever el riesgo cambiario existente y gestionar una prestación de servicios fragmentada son los principales desafíos operativos. Esto apunta a una necesidad más amplia de mayor transparencia en los precios, mejor visibilidad de la exposición cambiaria y flujos de trabajo de FX más integrados.

La adopción de IA se vuelve más prudente. Todos los gestores de fondos encuestados están considerando implementar automatización e inteligencia artificial, pero solo el 14 % afirmó que ya utiliza IA, frente al 42 % en 2025. Esto podría reflejar un cambio en la manera en que las empresas definen y evalúan la integración real de la IA. El 31 % señaló las preocupaciones relacionadas con la ciberseguridad y la privacidad como el principal obstáculo para ampliar su adopción.

Eric Huttman, CEO de MillTech, comentó: «Los aranceles comerciales, el cambio en las expectativas sobre los bancos centrales y las tensiones geopolíticas están haciendo que los movimientos de las divisas sean más difíciles de predecir y que las decisiones de inversión sean más complicadas. El hecho de que casi todos los encuestados hayan sufrido pérdidas por su exposición no cubierta al mercado de divisas ayuda a explicar por qué tanto la participación en coberturas como los ratios de cobertura están aumentando». Sin embargo, el experto enfatizó que el aumento de los riesgos cambiarios significa que las empresas no deberían limitarse a cubrir más; «la forma en que realizan esas coberturas es igualmente importante». «Deberían utilizar la tecnología para mejorar la transparencia de los precios, obtener una visión más clara de sus exposiciones y reducir las fricciones operativas asociadas a la gestión del riesgo cambiario con el fin de proteger sus rentabilidades», añadió.

La medalla que nadie quiere vender: cuando heredar patrimonio exige tener liquidez

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Jack Charlton fue uno de los campeones del mundo con la selección inglesa en el Mundial de 1966. Sesenta años después de aquella final, su medalla volvió a ocupar titulares, pero no por una conmemoración deportiva, sino por el costo de heredarla.

John Charlton, hijo del exfutbolista, contó que su padre le había dejado la medalla en el testamento, pero que asumir su propiedad implicaría enfrentar una obligación vinculada al impuesto sucesorio que estimó en unas 200.000 libras. Como no quiere vender un objeto que considera invaluable para su familia, decidió que permaneciera en manos de su madre.

Más allá de que la cifra exacta y la forma en que fue calculada deberían ser confirmadas por los profesionales que intervienen en la sucesión, el caso expone un problema patrimonial mucho más frecuente de lo que suele creerse: se puede tener un activo muy valioso y, al mismo tiempo, no contar con el dinero necesario para conservarlo.

¿El valor es necesariamente líquido?

Cuando se habla de patrimonio, se tiende a pensar en dinero, propiedades, inversiones o empresas. Sin embargo, las familias también acumulan obras de arte, joyas, automóviles, trofeos, colecciones, instrumentos musicales y objetos históricos. En el caso de artistas y deportistas, esta categoría tiene una importancia especial: una camiseta histórica, una medalla olímpica, el manuscrito de una canción o la guitarra de un músico pueden alcanzar valores considerables en el mercado.

Pero existe una diferencia esencial entre valor y liquidez. Una medalla puede valer cientos de miles de libras, pero no genera ingresos con los cuales cubrir los impuestos, honorarios profesionales, costos de mantenimiento o gastos sucesorios que su propio valor puede generar. Para obtener dinero de ella hay que venderla, alquilarla, exhibirla comercialmente o utilizarla como garantía, alternativas que muchas veces son incompatibles con el deseo de la familia de preservarla.

Así aparece una de las situaciones más ingratas de cualquier sucesión: el heredero recibe algo que quiere conservar, pero debe venderlo precisamente para poder heredarlo.

¿Cómo se pone el precio?

Desde una perspectiva tributaria, el valor emocional de un activo es irrelevante. Las autoridades fiscales deben asignarle un valor económico, generalmente relacionado con el precio que podría obtenerse en el mercado. Para la familia Charlton, la medalla representa una historia compartida, la carrera de un padre y uno de los momentos más importantes del fútbol inglés. Para el sistema tributario, es un activo susceptible de valuación.

Ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo. El Estado no necesita que la familia venda la medalla para concluir que tiene valor. Sin embargo, la familia puede necesitar venderla para obtener la liquidez con la cual afrontar las obligaciones que ese valor genera.

Este conflicto no es exclusivo de los objetos deportivos. También puede producirse con una empresa familiar que no se desea vender, una propiedad histórica que no genera renta, una colección de arte o los derechos económicos sobre una obra.

Un testamento no alcanza

Muchos deportistas y artistas dedican años a construir su patrimonio, pero muy poco tiempo a diseñar cómo será transmitido. La sucesión suele quedar relegada, como si pudiera resolverse simplemente mediante un testamento. Pero un testamento solamente establece quién debe recibir un activo. No necesariamente determina cómo se pagarán los impuestos, quién asumirá los gastos, qué ocurrirá si existen varios herederos ni de dónde saldrá el dinero para conservar aquello que se pretende transmitir.

En otras palabras: dejar una medalla a un hijo no garantiza que ese hijo pueda quedarse con ella. Una planificación adecuada debería anticipar el valor probable de los bienes, la jurisdicción aplicable, la residencia fiscal de las personas involucradas, las exenciones disponibles, las necesidades de liquidez y los posibles conflictos entre herederos. También debería distinguir entre los activos destinados a generar riqueza y aquellos que se desea preservar como parte de un legado familiar.

Planificar también es crear liquidez

Dependiendo de la legislación aplicable y del tipo de patrimonio, pueden evaluarse sociedades, fundaciones, fideicomisos, donaciones en vida, seguros o mecanismos de administración conjunta.

No existe una solución única ni una estructura que deba utilizarse automáticamente. Lo importante es comprender que mantener todos los activos a nombre de una persona hasta su fallecimiento puede ser la opción más sencilla, pero no necesariamente la más eficiente.

La planificación tampoco consiste únicamente en reducir impuestos. Implica establecer reglas claras sobre custodia, conservación, explotación comercial y futura transmisión, además de prever con qué recursos se afrontarán esas obligaciones llegado el momento.

El legado no se protege únicamente con buenas intenciones

Los grandes patrimonios no se destruyen sólo por malas inversiones. También pueden fragmentarse por sucesiones improvisadas, disputas familiares, falta de liquidez o estructuras que nunca fueron actualizadas. Un legado no se preserva simplemente manifestando que un objeto “nunca debe venderse”. Se preserva creando las condiciones jurídicas, financieras y familiares para que la próxima generación pueda cumplir esa voluntad.

La medalla de Jack Charlton representa una hazaña deportiva. Pero su historia actual deja otra enseñanza, menos emocionante y probablemente más útil: no alcanza con decidir quién heredará un activo. También hay que planificar cómo podrá conservarlo.

Estados Unidos tendrá que compartir el liderazgo en IA con China, según los inversionistas globales

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Estados Unidos tendrá que compartir el liderazgo global en IA con China en cinco años a medida que se estrecha la brecha entre ambos países, según muestra una nueva investigación global realizada entre inversores institucionales y gestores de patrimonio que manejan activos por valor de 513.000 millones de dólares de la gestora de fondos Robocap. El estudio, realizado a altos ejecutivos de gestoras de activos de seguros, fondos de pensiones, family offices y gestoras de patrimonios, reveló que el 56 % cree que EE. UU. y China serán líderes conjuntos en la carrera mundial de la IA, mientras que solo un tercio espera que EE.UU. mantenga su actual posición de liderazgo en el mercado. Apenas el 2% cree que China superará a Estados Unidos. 

Según detalló la gestora en un comunicado, China ya lidera la carrera de la IA en áreas específicas como el volumen de patentes, la generación de talento investigador y algunas aplicaciones físicas de la IA en robótica. Sin embargo, a EE.UU. se le considera ampliamente el líder, por su dominio en la inversión privada, el diseño de semiconductores de alta gama y de los modelos de frontera más potentes del mundo.

Curiosamente, la investigación de Robocap –firma dedicada a la inversión en robótica, automatización e IA– descubrió que alrededor de uno de cada doce encuestados (8%) cree que algún otro país o grupo de países podría superar tanto a Estados Unidos como a China.

Casi todos (99%) esperan que el valor del mercado de la IA en el Reino Unido —actualmente el tercero más grande por valor— aumente en los próximos cinco años, según el estudio realizado a firmas con sede en el Reino Unido, EE. UU., Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Singapur, Hong Kong, Alemania y Suiza. Cerca de un 28% prevé un aumento drástico.

Además, todos esperan que los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí tengan éxito en sus objetivos de convertirse en centros mundiales de IA para la investigación y los centros de datos durante el próximo lustro. Aproximadamente el 60% cree que tendrán un gran éxito.

Sin embargo, todos coinciden en que la regulación de la IA en el Reino Unido y en la Unión Europea es demasiado estricta y, como resultado, ha limitado la creatividad y la innovación, incluyendo a un 30% que está totalmente de acuerdo con esta afirmación. Prácticamente todos (96%) creen estar siguiendo la política energética adecuada para cumplir con sus objetivos ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) y sus ambiciones en IA.

No obstante, la mayoría (60%) opina que en la política energética se debería dar prioridad a la soberanía de la IA, frente a un 40 % que cree que el enfoque debería centrarse en limitar la producción de energía.

El VC latinoamericano se robustece en 2026, con cuatro megarrondas en lo que va del año

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En un contexto de creciente interés por los activos alternativos como tendencia de inversiones global, el venture capital en América Latina se ha ido consolidando. Es más, es año marca un hito relevante para la clase de activos, con cuatro megarrondas de capitalización para compañías de la región en los últimos meses. Estas operaciones han llamado la atención de una variedad de vehículos de capital de riesgo internacionales.

En menos de seis meses, cuatro compañías –tres de las cuales pertenecen al rubro de fintechs– han logrado romper una variedad de récords. Y todo esto rompiendo con el modelo clásico, de una startup que va escalando ronda a ronda, según destacó la consultora especializada Cuantico VP.

La más reciente operación es de Decade, una compañía brasileña dedicada a la consultoría de inversiones con un modelo que combina la asesoría humana con inteligencia artificial. Esta firma se coronó en agosto como la ronda semilla más grande en la historia de América Latina, recaudando 85 millones de dólares, según la plataforma Crunchbase.

Meses antes, la firma financiera salvadoreña Ábaco, dedicada al negocio del factoring, marcó el hito de la ronda semilla más grande realizada por una fintech centroamericana, recaudando 3 millones de dólares en la ronda y asegurando unos 50 millones de dólares adicionales en financiamiento de deuda en julio.

El turno de la venezolana Cashea, que ofrece una alternativa de pago en cuotas, fue un poco antes. En julio, la firma anunció rondas serie A y B (la primera se realizó en marzo, pero se anunció más recientemente), levantando 20 millones y 60 millones de dólares, respectivamente. A esto se suma una inyección de financiamiento vía deuda, por otros 20 millones de dólares. Esto, destacaron desde Cuantico VP, marca la inversión más grande que ha conseguido una startup de Venezuela, un mercado que los fondos internacionales han evitado por una década.

La nómina la completa la argentina Humand, la única startup del grupo que está fuera del rubro financiero. Esta compañía de software para gestionar recursos humanos realizó una ronda A en febrero, recaudando 77,5 millones de dólares, según Crunchbase. Con esto, se posicionó como la ronda serie A más grande en la historia de la región.

Según recalcó Cuantico, ninguna de estas operaciones calza con el perfil típico de una megarronda de venture capital. Además, agregaron, constituyen montos “estadísticamente extraordinarios” en el contexto de los datos de la región, ya que muchas se ubican muy por sobre los niveles generales de inversión.

En 2026, indicaron, la mediana de ronda semilla latinoamericana se ubicó en 2 millones de dólares, mientras que la de las rondas serie A es de 10 millones de dólares.

Cuatro operaciones, cuatro lógicas

Las cuatro grandes transacciones que protagonizaron las mencionadas startups se escapan del escenario típico, según recalcaron desde Cuantico VP, además de los grandes montos que consiguieron.

En el caso de Decade, la brasileña consiguió su millonario financiamiento sin tener un producto público todavía. Si bien la operación fue reciente, el capital estaba comprometido desde septiembre de 2025, meses antes de que la compañía saltara a la vista. Fundada por el ex CTO de Nubank, Vitor Olivier, y el fundador de Hyperplane, Felipe Meneses, la compañía apunta a democratizar el servicio de wealth management en un país donde sólo un tercio de la población invierte.

En el caso de Ábaco, la peculiaridad viene de la combinación de financiamiento semilla con financiamiento a través de deuda, que fue facilitado por Accial Capital y respaldado por distintos fondos regionales. Desde el lanzamiento de esta startup, han recaudado más de 60 millones de dólares. Fundada por Alejandro McCormack, Carlos Villalobos y Moisés Hasbún, esta plataforma de factoring ha originado más de 100 millones de dólares en crédito y realizado más de 25.000 desembolsos.

La transacción realizada por Cashea –100 millones de dólares, entre rondas A y B en el mismo año– se ve como un oasis en una década árida para las inversiones en Venezuela. Es más, destacaron desde la consultora especializada, los fundadores –Pedro Vallenilla y su equipo– han señalado que planean invertir todo el capital levantado dentro del mismo país. Esta firma tiene más de 10 millones de cuentas de usuarios, más de la mitad de la población adulta del país sudamericano, y cuenta con 40.000 comercios afiliados.

Finalmente, la argentina Humand apunta a un segmento que los software de recursos humanos tradicionales normalmente no atienden: los “trabajadores sin escritorio”, que trabajan sin un puesto fijo. Este grupo, recalcan desde Cuantico VP, representa el 80% de la fuerza laboral. Este modelo ha derivado en más de 1,6 millones de usuarios en 1.500 compañías en 51 países distintos.

Cuando el dólar cae, ¿qué pasa con los portafolios de la región?

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El dólar atraviesa una etapa de debilidad que comienza a tener consecuencias cada vez más visibles sobre la administración de los portafolios globales. Y uno de los lugares donde este movimiento está adquiriendo mayor relevancia es el conjunto de mercados emergentes del continente americano.

La fotografía es contundente. El peso colombiano acumula una apreciación cercana a 19% frente al dólar en lo que va de 2026, mientras el real brasileño ronda una ganancia de alrededor de 7%, el peso mexicano se ha fortalecido cerca de 6%, el sol peruano registra una apreciación cercana a 0,5% y el peso chileno se encuentra prácticamente estable en términos acumulados, aunque con una importante recuperación desde sus mínimos recientes.

Los datos muestran, sin embargo, que no existe una sola historia cambiaria. Colombia, Brasil y México son los casos más sobresalientes, mientras que Perú y Chile presentan movimientos mucho más moderados. Bloomberg Línea reportaba a mediados de julio que el peso colombiano acumulaba una ganancia de 14,6% en 2026, seguido por el real brasileño con 6,95% y el peso mexicano con 2,64%; desde entonces, el movimiento favorable para varias de estas monedas se intensificó.

En el caso colombiano, la magnitud del movimiento es particularmente significativa: al 19 de agosto el peso acumulaba una apreciación de 19,23% en el año, según datos de Bloomberg Línea.

El peso mexicano, por su parte, cotizaba este 25 de agosto por debajo de 17 unidades por dólar. Reuters calcula que la moneda mexicana se ha apreciado cerca de 20% desde enero de 2025, aunque el avance acumulado en 2026 ronda 6%, de acuerdo con datos recientes citados por la agencia. El movimiento ha sido impulsado por la debilidad del dólar, el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos y las operaciones de carry trade.

En Brasil, la magnitud del fenómeno es todavía más reveladora si se observa un periodo más amplio. El FMI señaló en su revisión de la economía brasileña que el real se había apreciado 26% frente al dólar desde diciembre de 2024 hasta mayo de 2026, mientras que el dólar había perdido aproximadamente 8% en términos nominales efectivos. El organismo considera que el movimiento brasileño ha sido mayor que el de otras economías de la región, lo que implica que, además de la debilidad global del dólar, existen factores domésticos detrás del fortalecimiento del real.

El peso chileno ofrece una historia diferente. Bloomberg Línea mostraba al 21 de agosto un tipo de cambio de 915 pesos por dólar, con una variación acumulada de alrededor de 1,6% en el año. En Perú, el sol prácticamente no ha participado de la misma magnitud del rally: el dólar cotizaba alrededor de 3,35 soles y acumulaba una caída de apenas 0,5% en el año.

El efecto que llega directamente a los fondos

Para los administradores de fondos, la apreciación de las monedas locales cambia radicalmente la ecuación de los rendimientos. Un inversionista basado en dólares que compra un bono mexicano, una acción brasileña o deuda colombiana obtiene dos fuentes potenciales de rendimiento: el comportamiento del activo y el movimiento de la moneda.

Si el activo gana 5% y la moneda local se aprecia 10% frente al dólar, el rendimiento para un inversionista estadounidense puede superar ampliamente el 15%, antes de considerar otros efectos y la composición exacta del retorno.

El mecanismo funciona también en sentido contrario. Un fondo denominado en pesos mexicanos que invierte en acciones estadounidenses puede registrar una ganancia en dólares y, al mismo tiempo, obtener un rendimiento menor —o incluso negativo— cuando esos activos se convierten nuevamente a pesos si la moneda mexicana continúa fortaleciéndose.

Por eso, la fortaleza cambiaria está obligando a los administradores a mirar una variable que durante años podía parecer secundaria: la cobertura de divisas.

El Banco de Pagos Internacionales (BIS) ha advertido precisamente sobre este fenómeno. Cuando el dólar se deprecia, los inversionistas de economías emergentes que mantienen activos externos denominados en dólares y no tienen cobertura cambiaria pueden registrar pérdidas de valuación en moneda local. El organismo destaca que las posiciones internacionales de los inversionistas institucionales de estos mercados han crecido de manera importante y que los activos privados representan ya cerca de la mitad de los activos de portafolio externos de las economías latinoamericanas consideradas en su análisis.

Esto coloca a los fondos frente a una disyuntiva cada vez más compleja: cubrir el riesgo cambiario y renunciar a parte del potencial beneficio de una moneda que se fortalece, o mantener la exposición abierta y aceptar una mayor volatilidad.

El gran ganador: fondos que compraron activos locales

La cara positiva del fenómeno es evidente para los fondos internacionales que llegaron temprano a estos mercados. Un fondo denominado en dólares que compró deuda local colombiana, brasileña o mexicana puede beneficiarse simultáneamente de los rendimientos de los bonos y de la apreciación de la moneda.

El efecto es especialmente importante en los mercados de renta fija; los diferenciales de tasas siguen haciendo atractivas varias monedas emergentes. En Brasil, por ejemplo, la combinación de tasas internas elevadas, materias primas y condiciones externas favorables ha contribuido al fortalecimiento del real. El propio FMI concluye que el movimiento de la moneda brasileña no puede explicarse únicamente por la depreciación global del dólar.

La consecuencia es que los administradores globales pueden encontrar una especie de doble rendimiento: el carry que ofrece el bono y la ganancia cambiaria. Ese fenómeno también explica el renovado interés por las operaciones de carry trade, mediante las cuales los inversionistas toman posiciones en monedas de países con tasas relativamente elevadas financiándose en monedas de menor rendimiento.

Pero, aquí aparece la primera advertencia; el problema es que el viento puede cambiar y la apreciación de una moneda puede convertirse rápidamente en una fuente de pérdidas para un fondo si el movimiento se revierte.

El gran riesgo

El BIS ha documentado cómo los cambios en los niveles de cobertura pueden incluso amplificar los movimientos cambiarios. Cuando el dólar se debilita, los inversionistas pueden aumentar sus coberturas para proteger el valor de sus activos externos; esos ajustes pueden reforzar las presiones sobre las monedas.

Por eso, el problema no es solamente saber qué moneda está subiendo, sino determinar cuánto de esa apreciación responde a fundamentos económicos y cuánto corresponde a posiciones tácticas de inversionistas.

El caso mexicano ofrece un ejemplo ilustrativo. Reuters señala que una parte importante del reciente fortalecimiento del peso ha estado relacionada con operaciones de carry trade, lo que deja a la moneda vulnerable a una reversión si cambia el diferencial de tasas, aumenta la incertidumbre comercial o disminuye el apetito global por riesgo.

Para los fondos, esto significa que una posición que hoy mejora significativamente el rendimiento puede convertirse mañana en una fuente de volatilidad. Sin embargo, en renta variable el impacto cambiario es menos uniforme.

Una moneda fuerte puede beneficiar a las compañías que importan maquinaria, tecnología, insumos o bienes intermedios, porque reduce sus costos en moneda local, pero puede perjudicar a los grandes exportadores.

El fenómeno es particularmente importante en economías abiertas y productoras de materias primas. Una moneda excesivamente apreciada puede reducir la competitividad de las exportaciones cuando los ingresos están denominados en dólares y los costos permanecen en moneda local. Reuters ya ha identificado este efecto en México: empresas como Becle, Grupo Bimbo y Grupo Carso han enfrentado presión sobre sus resultados debido al peso fuerte.

Para un fondo de renta variable, por lo tanto, no basta con apostar por un país cuya moneda se aprecia. También es necesario seleccionar compañías capaces de beneficiarse de ese nuevo entorno cambiario.

En este sentido probablemente uno de los mayores cambios para los administradores de activos se encuentra en la renta fija. Durante buena parte del ciclo de tasas altas en Estados Unidos, el dólar fuerte y los rendimientos de los Treasuries hicieron relativamente difícil justificar una gran exposición a deuda emergente en moneda local.

La situación comienza a cambiar. Una moneda que se aprecia, combinada con tasas domésticas todavía elevadas, puede generar un perfil particularmente atractivo para los fondos globales.

Esto ayuda a explicar por qué las divisas de Brasil, Colombia y México han recibido tanta atención. En julio, Citi consideraba que la debilidad del dólar, junto con los precios de las materias primas, configuraba un entorno favorable para varias monedas de la región y destacaba especialmente a las economías andinas.

Pero los administradores tienen que distinguir entre rendimiento por tasas, rendimiento cambiario y rendimiento por precio del bono. No todos los componentes tienen la misma persistencia.

Un nuevo mapa para los portafolios

La gran consecuencia de este movimiento es que la moneda vuelve a ocupar un lugar central en la construcción de portafolios. Durante años, buena parte de los inversionistas internacionales podía concentrarse en la selección de acciones, bonos, sectores y países. Hoy, el tipo de cambio puede representar una proporción considerable del rendimiento final.

El propio MSCI ha advertido que un movimiento adverso de las monedas puede modificar de manera importante el desempeño de una inversión internacional y que la decisión de cubrir o no la exposición cambiaria es un componente fundamental de la asignación global de activos.

La situación actual crea, por tanto, una paradoja: El debilitamiento del dólar favorece a muchos activos emergentes, pero al mismo tiempo obliga a los fondos a replantear sus coberturas.

Para los fondos internacionales, las monedas fuertes pueden convertirse en un generador adicional de rendimiento. Para los fondos locales con grandes posiciones en activos estadounidenses, en cambio, representan una amenaza para los retornos cuando se traducen nuevamente a moneda doméstica.

Y para los gestores de portafolio, la conclusión es quizás la más importante: la diversificación geográfica ya no puede medirse únicamente por países y clases de activos, también debe medirse por monedas; la nueva realidad cambiaria está haciendo que una decisión que antes podía quedar relegada al área de tesorería —cubrir o no cubrir una moneda— se convierta en una decisión estratégica de inversión.

El dólar todavía conserva su papel central en las finanzas mundiales, pero su reciente debilidad está demostrando que incluso la moneda de reserva puede dejar de ser un refugio permanente para convertirse, durante un ciclo, en una fuente adicional de riesgo para los portafolios.

Y mientras el dólar pierde terreno, varios mercados emergentes están descubriendo que una moneda fuerte puede ser simultáneamente una oportunidad para atraer capital, un impulso para los rendimientos y un nuevo riesgo que los gestores tendrán que aprender a administrar.

Las firmas de inversión alternativa siguen rezagadas en la gestión de compensación y carry

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Las firmas de inversión alternativa están sub invirtiendo en la gestión de compensaciones y programas de carry en un momento en el que la competencia por atraer y retener talento especializado se intensifica, según el 2026 Alternatives Compensation & Carry Survey elaborado por Allvue Systems en colaboración con Major, Lindsey & Africa (MLA).

El informe revela una brecha creciente entre la importancia estratégica que las firmas otorgan al talento y la preparación operativa con la que cuentan para gestionar sus programas de compensación e incentivos a largo plazo. La mitad de las compañías encuestadas admite que no administra la compensación con el mismo nivel de rigor aplicado a otras funciones críticas del negocio, una situación que podría poner en riesgo la retención de profesionales experimentados.

Solo el 11% de las firmas afirma que sus capacidades de administración de carry están por delante de sus pares, pese a que los profesionales de inversión demandan cada vez mayor transparencia sobre cómo sus aportaciones se traducen en incentivos económicos.

“Este año la encuesta pone de relieve un riesgo creciente para las firmas de mercados privados. La gestión del carry y la compensación no está recibiendo la atención necesaria en un momento en que el talento es cada vez más móvil y exigente”, señaló Richard Change, responsable de FirmView en Allvue Systems.

Según Change, los gestores de activos y general partners buscan comprender la relación entre su contribución y su remuneración, y aquellas firmas que no puedan comunicarlo claramente perderán terreno frente a las que sí lo hagan. “Integrar la compensación y el carry en una visión única y transparente es un factor clave para atraer talento y mejorar el desempeño”, añadió.

Por su parte, Allison Rosner, directora gerente del área de reclutamiento de asesores internos de MLA, destacó que, en los procesos de contratación de altos ejecutivos del sector de activos alternativos, la compensación va mucho más allá del salario y el bono.

“Los candidatos evalúan cada vez más cómo las firmas estructuran, comunican y alinean los incentivos de largo plazo con el valor que ellos contribuyen a crear”, explicó Rosner.

Una brecha creciente en la experiencia del empleado

El estudio muestra que muchas firmas aún no han alcanzado el nivel de transparencia, formación y visibilidad que los empleados esperan respecto a los programas de compensación y carry.

Menos de la mitad de las compañías encuestadas proporciona estados de recompensas totales (Total Rewards Statements, TRS), documentos que consolidan información sobre salario, bonos, carry y coinversión.

Además, solo el 36% admite invertir en programas de educación y formación sobre compensación vinculada a intereses acumulados (carried interest), mientras que apenas el 24% ofrece mecanismos formales para recibir comentarios sobre sus programas de carry.

El estudio también señala que únicamente el 16% de las firmas considera la opinión de los empleados un factor relevante en las decisiones de compensación.

Otro desafío es el uso extendido del carry discrecional: el 56% de las firmas reconoce que recurre a este mecanismo en algún grado. Esto implica que, para muchos participantes, los resultados dependen en gran medida del criterio individual y no de parámetros claramente definidos, lo que puede generar dudas sobre la consistencia y equidad de las asignaciones.

Los procesos manuales y la falta de datos limitan la evolución de los programas

La investigación identifica importantes carencias operativas que dificultan la modernización de los sistemas de compensación e incentivos.

El 58% de las firmas todavía utiliza hojas de cálculo de Excel para administrar el carry, una práctica que puede limitar la capacidad de ofrecer información consolidada y actualizada a los empleados. En materia de planificación de compensaciones, solo el 18% de las compañías considera que lidera a sus competidores, mientras que más de la mitad no puede confirmar que sus prácticas estén basadas en datos. Asimismo, el 42% reconoce que no cuenta con bandas salariales claramente definidas por función o nivel profesional.

A medida que las firmas amplían la participación en programas de carry y desarrollan estructuras de compensación más complejas, estas limitaciones operativas se vuelven más difíciles de gestionar. La dependencia de procesos manuales reduce la capacidad de tomar decisiones transparentes, consistentes y fundamentadas.

La competencia por el talento marcará la evolución de los incentivos en 2026

Las firmas de inversión alternativa anticipan que varios factores seguirán condicionando sus programas de compensación y carry durante el próximo año.

Entre los principales desafíos identificados se encuentran:

  • La creciente competencia por talento entre firmas y estrategias de inversión.
  • El aumento de las expectativas de los profesionales respecto a comunicación y transparencia.
  • La dificultad para generar retornos y alinear los incentivos con el esfuerzo y los resultados obtenidos.

El informe concluye que, ante un entorno de mayor movilidad laboral y expectativas crecientes por parte de los profesionales, las firmas que mejoren sus procesos de compensación, comunicación y administración de carry tendrán una ventaja competitiva para atraer, motivar y retener talento clave.

El plan de recompra de deuda de Bessent: escaso y sin efectos a corto plazo

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El Secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, desveló en una comparecencia el lunes que el organismo podría aumentar su capacidad de compra de bonos realizando adquisiciones en mercado que podrían superar los 4.000 millones de dólares. Esta medida llega después de que el aumento de los yields reales impulsara las rentabilidades de los plazos largos de la deuda americana, un movimiento que sugiere que los mercados se muestran preocupados por la coyuntura fiscal e inflacionista.

La deuda federal total de Estados Unidos superó recientemente los 40 billones de dólares. Los expertos explican que es probable que el elevado déficit fiscal americano requiera un incremento de las emisiones de bonos del Tesoro, justo en un momento de gran competencia con las emisiones de largo plazo planeadas por parte de las grandes empresas tecnológicas.

Libby Cantrill, responsable de políticas públicas de PIMCO, recuerda que el Tesoro lleva ya un tiempo realizando esta operativa, ya que desde mayo de 2024, ha llevado a cabo recompras periódicas de bonos del Tesoro por diversas razones, principalmente “garantizar el buen funcionamiento del mercado del Tesoro comprando bonos más antiguos y menos líquidos (bonos «off-the-run») y, por lo general, re emitiendo nuevos más líquidos («on-the-run»)”. Este programa contaba con un calendario en la web del organismo. “Es evidente que el anuncio de Bessent supuso una desviación de ese enfoque regular y predecible”, señala.

Pero, teniendo en cuenta, a juicio de la experta, que este programa es “relativamente pequeño” y que “no se trata de un quantitative easing (QE)”, las recompras no alteran de forma sustancial los fundamentales. Cantill explica que los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo han aumentado por diversas razones, entre ellas un mayor crecimiento en Estados Unidos; la elevada «carga de deuda» americana; un repunte en la emisión de bonos corporativos relacionados con la inteligencia artificial y la persistente preocupación por la inflación vinculada a los costes energéticos. También señala que los rendimientos solo son elevados “si se comparan con la historia reciente y no necesariamente si se comparan con las medias a muy largo plazo”.

En resumen, Cantill concluye que si bien las recompras en el extremo largo de la curva de rendimientos puede, técnicamente, reducir los rendimientos -una mayor demanda conlleva precios más altos y rentabilidades más bajas-, la razón fundamental por la que los rendimientos de los bonos del Tesoro son más altos «no va a cambiar a corto plazo».

Foco en la reducción de los costes de financiación

Desde UBS comentan que esta medida “pone de manifiesto la importancia que el Gobierno de Estados Unidos concede a la reducción de los costes de financiación a largo plazo”. Para los inversores, según la firma, la cuestión fundamental ahora es “cómo responder, si es que hay que hacerlo, al aumento de las rentabilidades”. Su hipótesis de base sigue siendo que los rendimientos deberían descender a medida que se modere la inflación. “A más largo plazo, las iniciativas que den lugar a una represión financiera y a una reducción artificial de los rendimientos deberían ser favorables para la renta variable, mientras que el oro sería otro beneficiario de este escenario”, apunta.

Joseph Purtell, gestor de Neuberger, también pone el foco en la reducción de la inflación -y la consiguiente revisión de las expectativas sobre la política monetaria- como el factor que más contribuirá a reducir los rendimientos a largo plazo. Aunque también menciona la relevancia de una consolidación fiscal significativa, considera que esta medida “resulta más difícil a corto plazo”. Por lo tanto, sigue viendo valor en el extremo corto de la curva de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, por ejemplo, en los vencimientos de entre 2 y 5 años, que ofrecen “tanto un carry positivo como una posible revalorización del precio en caso de que la Fed mantenga los tipos estables durante el resto del año”.

Eso sí, por ahora, Purtell no cree que el nivel actual de los rendimientos sea problemático para la actividad real o las condiciones crediticias en sí misma, ya que los beneficios de este año han sido sólidos y los diferenciales se mantienen bien bajo control, aunque no estén en sus mínimos históricos. Pero matiza que una subida constante de los rendimientos, especialmente si el ajuste se produce a un ritmo rápido, aumenta el riesgo de un endurecimiento rápido de las condiciones financieras, lo que lastraría la actividad real. Con todo, no considera que esa sea la situación en este momento.

Por su parte, David A. Meier, Economist en Julius Baer, apunta que esta medida concuerda con una tendencia política general a favor de unos costes de financiación más bajos y “suscita inquietudes sobre iniciativas con motivaciones políticas destinadas a contener los tipos de interés de cara a las elecciones de mitad de legislatura”. Asimismo, admite que en otros tiempos “se habría esperado que fuera la Reserva Federal, y no el Tesoro, quien intentara “manipular” los tipos a la baja. Con todo, y de cara a las estrategias de inversión, “este acontecimiento encaja con nuestra perspectiva bajista a largo plazo respecto al dólar estadounidense”.

Edmond de Rothschild AM nombra a un nuevo CIO y codirector del área de renta variable

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Foto cedidaAlain Krief, director global de inversiones (izquierda) y Charles Lilford, codirector del área de renta variable y gestor sénior de la estrategia Big Data.

Alain Krief ha sido nombrado director global de inversiones (Global Chief Investment Officer, CIO) con efecto a partir del 24 de agosto. Está basado en París y reportará a Christophe Caspar, Global CEO de Edmond de Rothschild Asset Management.

Según explican desde la entidad, Alain cuenta con más de 30 años de experiencia en los mercados de renta fija y crédito. Fue nombrado director global de renta fija de Edmond de Rothschild AM en 2019, cargo desde el que ha dirigido un equipo de 15 profesionales y gestionado activos por valor de 12.000 millones de euros. Entre 2012 y 2019 desempeñó una función similar en Oddo BHF Asset Management.

Anteriormente, fue director global de crédito en BNP Paribas Asset Management (Fischer Francis Trees & Watts). También ha ocupado diversos puestos de responsabilidad en el ámbito de la deuda corporativa de high yield europea en Crédit Agricole Asset Management (Amundi) y Crédit Lyonnais Asset Management. Alain se graduó en 1989 en la Escuela Nacional Superior de Ingeniería de Caen (ENSI Caen) y posee un DEA (Diploma de Estudios Avanzados) en Inteligencia Artificial por la Universidad de Caen.

El equipo de inversión en activos líquidos de Edmond de Rothschild AM cuenta con 82 profesionales especializados en renta fija (crédito y deuda soberana), renta variable cotizada y estrategias multiactivo y de overlay, con un volumen total de activos bajo gestión superior a 60.000 millones de euros, invertidos a través de fondos y mandatos.

Nuevo codirector de renta variable

Por otro lado, Edmond de Rothschild AM ha realizado un segundo nombramiento de alto nivel, esta vez en su equipo de renta variable, con la incorporación de Charles Lilford como codirector del área de renta variable y gestor sénior de la estrategia Big Data, junto a Xiadong Bao. Con efecto a partir del 28 de septiembre, Charles estará basado en París y reportará a Alain Krief, Global CIO en Edmond de Rothschild Asset Management.

Con más de 20 años de experiencia en gestión de activos y mercados de capitales, la especialidad de Lilford es la identificación de compañías ganadoras en una amplia variedad de sectores, entre ellos energía y suministro eléctrico, industriales y, especialmente, el sector tecnológico.

Antes de incorporarse a Edmond de Rothschild Asset Management, trabajó durante diez años en BlackRock, dentro del equipo de Sector & Thematics, donde gestionó los fondos insignia BGF Sustainable Energy Fund y Future of Transport Fund. Asimismo, ha desempeñado los cargos de gestor de inversiones en capital riesgo e infraestructuras en Treïs Partners LLP y de asociado en Dresdner Kleinwort. Inició su carrera profesional como analista en Fieldstone Private Capital Group.

Lilford es licenciado en Business Science por la Universidad de Ciudad del Cabo (University of Cape Town) y ha completado diversos programas de certificación profesional en Administración de Empresas, Innovación Energética y Tecnologías Emergentes y Modelización Financiera.

Lanzada en 2015, la estrategia Big Data de Edmond de Rothschild AM es una de las estrategias insignia de la gestora, con 3.400 millones de euros en activos bajo gestión. Clasificada como Artículo 8 según la normativa europea SFDR, la estrategia invierte en compañías internacionales situadas en el centro de la revolución de los datos, abarcando todos los sectores de actividad. Charles Lilford y Xiadong Bao compartirán la dirección de la estrategia Big Data como cogestores principales.

Christophe Caspar, CEO de Edmond de Rothschild Asset Management, comentó: “Estamos encantados de contar con Alain como nuestro nuevo director de inversiones (CIO). Sus capacidades de liderazgo y su sólida trayectoria en gestión de inversiones lo convierten en la elección natural para este puesto. Asimismo, nos complace dar la bienvenida a Charles a la firma. Su impresionante historial en la selección de valores mediante análisis fundamental (bottom-up), su reconocida experiencia en inversión temática y su enfoque de inversión de alta convicción aportarán un gran valor a nuestra estrategia Big Data, reforzarán aún más nuestra franquicia de renta variable y resultarán de gran utilidad para nuestros clientes”.

Marcelo Hernández se incorpora a Banamex como director general de seguros y pensiones

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Grupo Financiero Banamez anunció que como parte de su estrategia para fortalecer su propuesta de valor, continuar ofreciendo productos de excelencia y ofrecer servicios de banca universal a sus clientes, Marcelo Hernández se incorporará como Director General de Seguros y Pensiones Banamex, a partir del 1 de septiembre próximo.

Desde esta posición, Marcelo Hernández estará al frente de la estrategia y operación de los negocios de Seguros y Pensiones, con el mandato de impulsar su crecimiento rentable y sostenible, fortalecer su propuesta de valor e innovación y profundizar la integración entre las capacidades de banca y seguros en beneficio de los clientes.

Entre sus principales responsabilidades estará consolidar la visión estratégica de ambas compañías, fortalecer las capacidades comerciales y potenciar la colaboración con Chubb, socio estratégico de negocio de Banamex. Asimismo, encabezará iniciativas orientadas a acelerar la transformación de la organización, en un entorno de innovación, colaboración y excelencia operativa.

Su incorporación representa un paso relevante en la consolidación de Seguros y Pensiones Banamex como un componente estratégico de la visión de Grupo Financiero Banamex para consolidar servicios de banca universal, al ampliar las capacidades de atención y acompañamiento de los clientes a lo largo de las distintas etapas de su vida.

“La llegada de Marcelo Hernández fortalece de manera significativa nuestras capacidades en un negocio estratégico para Banamex. Su amplia experiencia en la industria aseguradora, su visión de transformación y su trayectoria al frente de organizaciones de gran escala serán fundamentales para impulsar el crecimiento rentable de nuestros negocios de Seguros y Pensiones. Estamos convencidos de que su liderazgo contribuirá a construir una organización cada vez más ágil, innovadora y con una visión centrada en nuestros clientes, la innovación y la generación de valor sostenible”, expresó Edgardo del Rincón, director general de Grupo Financiero Banamex.

Marcelo Hernández cuenta con más de 35 años de experiencia en la industria aseguradora, durante los cuales ha liderado organizaciones de gran escala y desarrollado estrategias enfocadas en crecimiento, rentabilidad y transformación de negocios.

Antes de incorporarse a Banamex, se desempeñó como Presidente y Director General de HSBC Seguros México, donde encabezó una transformación organizacional que contribuyó a fortalecer la posición competitiva de la compañía y acelerar su crecimiento rentable.

Previamente, ocupó la posición de Presidente y Director General de AIG Seguros México y desempeñó diversas responsabilidades de alta dirección en MetLife y GNP, consolidando una trayectoria como uno de los ejecutivos con mayor experiencia en el sector asegurador en México. Es Ingeniero Industrial por la Universidad Iberoamericana y cuenta con una Maestría en Finanzas y Administración de Riesgos por St. John’s University, en Nueva York.

Renta fija en 2026: por qué la dispersión exige un enfoque más activo, según Morgan Stanley IM

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El panorama de la renta fija ha cambiado. Durante gran parte del periodo posterior a la crisis financiera mundial, los inversores se enfrentaban a una elección sencilla pero incómoda: aceptar bajas rentabilidades en bonos de mayor calidad o asumir más riesgo para buscar mayores ingresos. Hoy, esa disyuntiva es diferente. Unos niveles de rentabilidad inicial más elevados significan que los bonos pueden volver a desempeñar un papel más relevante como fuente de ingresos, elemento diversificador y potencial generador de rentabilidad total.

Pero la oportunidad no es uniforme. La característica definitoria del mercado actual no es simplemente que las tasas de interés sean más altas, sino que los resultados están mostrando una mayor dispersión. El crecimiento, la inflación, la política fiscal y la política monetaria ya no evolucionan de forma sincronizada. Algunas economías siguen mostrando resistencia, respaldadas por mercados laborales sólidos, gasto fiscal e inversiones en infraestructuras relacionadas con la inteligencia artificial. Otras están más expuestas a una desaceleración de la demanda, restricciones presupuestarias, volatilidad de los mercados energéticos o un debilitamiento del consumo.

Esta divergencia está transformando los mercados de bonos. Los bancos centrales están respondiendo a condiciones domésticas diferentes, lo que hace que sus trayectorias de política monetaria estén menos sincronizadas que en ciclos anteriores. En algunas regiones, una inflación persistente mantiene cautos a los responsables de política monetaria. En otras, un crecimiento más débil genera presión para reducir las tasas. El resultado es un entorno en el que las tasas de interés, las divisas y las curvas de rentabilidad pueden comportarse de manera muy diferente entre mercados.

Un mercado de ganadores y perdedores

Las mismas fuerzas son cada vez más visibles en los mercados de crédito. Los fundamentales empresariales siguen siendo, en términos generales, saludables, pero la brecha entre los emisores más resistentes y los prestatarios más vulnerables se está ampliando.

La inversión relacionada con la inteligencia artificial está generando grandes necesidades de capital en sectores como la tecnología, los servicios públicos, las infraestructuras eléctricas y los centros de datos. Este gasto puede respaldar el crecimiento, pero también genera nuevas emisiones de deuda, riesgos de ejecución y una posible presión sobre los balances.

Al mismo tiempo, la disrupción tecnológica está poniendo en cuestión modelos de negocio establecidos en sectores donde las ventajas competitivas podrían resultar menos duraderas de lo que los inversores habían asumido.

Con los diferenciales de crédito generales ya en niveles reducidos, puede resultar poco realista esperar que una nueva compresión de los diferenciales sea, por sí sola, el principal motor de las rentabilidades futuras. En cambio, los ingresos y el carry probablemente tendrán que asumir una mayor parte del peso.

Esto hace que el punto de partida resulte atractivo, pero también reduce el margen de error. En este entorno, evitar créditos que se estén deteriorando puede ser tan importante como identificar a los futuros ganadores.

Más allá del índice de referencia

Otro desafío reside en cómo se construyen los índices de renta fija. Los índices ponderados por capitalización de deuda asignan más capital a los mayores emisores de deuda. Esto significa que los gobiernos que presentan los mayores déficits y las empresas con mayores necesidades de financiación pueden convertirse en componentes más importantes del índice, independientemente de su valoración, nivel de endeudamiento o fundamentales futuros.

Por tanto, los inversores pasivos podrían estar asumiendo una exposición mayor de la que creen a las partes más endeudadas del mercado.

Para los inversores, esto genera una creciente desconexión entre la composición de los índices y las oportunidades reales de inversión. Algunas de las áreas más atractivas del mercado de bonos pueden encontrarse fuera de las exposiciones tradicionales, incluyendo crédito titulizado, determinados bonos de gobiernos y corporativos de mercados emergentes, préstamos, mercados soberanos globales y otros segmentos donde la valoración, la estructura, la liquidez y la calidad crediticia puedan analizarse de forma deliberada.

Dónde pueden surgir oportunidades

La renta fija de alta calidad sigue siendo fundamental dentro del conjunto de oportunidades. Los atractivos rendimientos actuales permiten a los inversionistas obtener ingresos sin depender excesivamente del crédito de menor calidad. Los rendimientos reales también siguen siendo atractivos en comparación con gran parte del periodo posterior a la crisis financiera, lo que aumenta el atractivo de los bonos tanto como asignación estratégica como fuente de resiliencia para los portafolios.

El crédito titulizado es otra área en la que la selección puede resultar especialmente importante. Los valores respaldados por hipotecas de agencias (MBS respaldados por agencias), los valores residenciales respaldados por hipotecas sin garantía de agencia (RMBS no de agencia), los valores respaldados por hipotecas comerciales (CMBS) y los valores respaldados por activos (ABS) pueden ofrecer fuentes diversificadas de rentabilidad, a menudo respaldadas por activos de garantía, protecciones estructurales y características de menor duración.

Sin embargo, la calidad, la estructura y la visibilidad de los flujos de caja son fundamentales, especialmente en aquellas áreas expuestas al riesgo de refinanciación o a una elevada dispersión en los mercados inmobiliarios.

Los mercados emergentes también siguen ofreciendo oportunidades selectivas, especialmente allí donde unos marcos de política económica creíbles, unos fundamentales en mejora y unos diferenciales de rentabilidad real atractivos respaldan el carry. Pero la selección por países sigue siendo esencial. La exposición a materias primas, la credibilidad fiscal, la dinámica de las divisas y la política interna pueden generar resultados muy diferentes entre mercados.

El crédito corporativo requiere una postura más discriminatoria. Las valoraciones de la deuda con grado de inversión dejan poco margen para una amplia reducción adicional de los diferenciales, mientras que las presiones propias de las últimas fases del ciclo económico, las necesidades de inversión de capital (capex) y las operaciones de fusiones y adquisiciones podrían ejercer presión sobre determinados balances.

En high yield y en los préstamos apalancados (leveraged loans), la mejora de las valoraciones en determinadas áreas puede generar oportunidades, pero el énfasis debería mantenerse en flujos de caja sostenibles, capacidad para mantener precios y necesidades de refinanciación manejables.

El argumento a favor de una resiliencia activa

El mensaje para los inversores es claro: la renta fija vuelve a ser atractiva, pero no es sencilla.

Los mayores rendimientos proporcionan una base más sólida para obtener rentabilidades, pero unos diferenciales más estrechos y una mayor dispersión significan que los inversionistas deben ser más conscientes y selectivos a la hora de decidir dónde asumir riesgo.

El objetivo no debería ser simplemente buscar el máximo rendimiento, sino construir portafolios capaces de generar ingresos manteniendo al mismo tiempo su resistencia ante diferentes escenarios macroeconómicos.

Esto apunta hacia un enfoque más activo y flexible: mejorar la calidad del portafolio cuando la compensación por asumir riesgo sea insuficiente; rotar dinámicamente entre sectores y países; diversificar las fuentes de carry; y mantener disciplina respecto a las valoraciones.

En un mundo en el que los índices están cada vez más determinados por la emisión de deuda y no necesariamente por el mérito de la inversión, una asignación activa puede ayudar a los inversores a buscar una compensación adecuada por los riesgos que están asumiendo.

Por tanto, la segunda mitad de 2026 podría favorecer a los inversores que combinen convicción con cautela. Hay oportunidades para generar ingresos, pero no todas las rentabilidades ofrecen la misma calidad. Las oportunidades más atractivas podrían surgir de equilibrar el carry con la calidad, la selectividad con la diversificación y el potencial de rentabilidad con la preservación del capital.

Tribuna elaborada por Vishal Khanduja, Managing Director, Head of Broad Markets Fixed Income y Portfolio Manager en Morgan Stanley IM