Hay un error de base que muchas familias con patrimonio siguen cometiendo: creen que estructurar es un trámite. Se contrata al abogado, se firma el trust, se abre la cuenta en la jurisdicción correspondiente, y asunto resuelto. No es así. Nunca lo fue. La verdadera estructuración patrimonialno termina cuando se firma el último documento. En realidad, podría decirse que recién empieza ahí. Porque lo que protege a una familia en el tiempo no es la calidad de la estructura legal —aunque eso importa, y mucho— sino la calidad de la conversación que la sostiene. Y esa conversación, en la mayoría de las familias de alto patrimonio que conozco, simplemente no existe.
El dinero no es el tema. El dinero es el lenguaje.
Cuando hablamos de patrimonio, en realidad hablamos de algo más profundo: del significado de lo que se construyó, de las expectativas sobre las generaciones que vienen y de los valores que se desean transmitir junto con los activos. El dinero es apenas el vehículo de esa conversación; no es su contenido. El problema es que la mayoría de las familias tiene esa conversación solo en un momento: la lectura del testamento o la reunión de emergencia cuando ya hay un conflicto en marcha. Ahí, sin preparación ni educación previa se espera que herederos que nunca discutieron sobre dinero administren con sensatez un patrimonio que reciben de manera abrupta. Es al revés de cómo debería funcionar.
El secretismo no protege. Genera dependencia
Conviene ser honesto sobre algo que esta industria tiende a disfrazar: estructurar no es esconder. La privacidad patrimonial es legítima y la defiendo sin culpa. Vivimos en un mundo donde las jurisdicciones compiten por atraer capital, y eso es bueno para todos, no solo para quien lo tiene. Pero confundir privacidad con secretismo es un error costoso. Cuando los beneficiarios no entienden la estructura que los protege, esa estructura deja de ser un activo y se convierte en una caja negra. Y las cajas negras generan siempre dos cosas: desconfianza hacia quien las diseñó, y total incapacidad de tomar decisiones cuando hay que tomarlas. Un trust que nadie entiende no es gobernanza patrimonial. Es una delegación disfrazada de previsión.
Lo que de verdad rompe un patrimonio no es el mercado
He visto patrimonios bien estructurados, con excelente asesoramiento fiscal y jurídico, resquebrajarse por una sola razón: nadie habló a tiempo. No fue una mala inversión. No fue un cambio regulatorio. Fue el silencio.Divorcios, incapacidades sobrevenidas, fallecimientos prematuros o la existencia de segundas familias no destruyen. por si mismos, un patrimonio adecuadamente planificado. Lo que lo destruye es enfrentar esas situaciones sin que exista claridad previa sobre quién es beneficiario, qué puede esperar y qué mecanismos lo protegen. La arquitectura legal sin comunicación familiar es una casa con buenos cimientos, pero sin puerta.
Estructurar es un verbo en presente continuo
La estructuración patrimonial no es un hito, es una conducta. Las circunstancias familiares cambian, las regulaciones cambian, las oportunidades de inversión cambian. Una estructura diseñada hace diez años y nunca revisada no es prudencia: es negligencia con apariencia de orden. Para que funcione, hay cuatro criterios que no admiten negociación. El primero de estos objetivos, es el explícito: Definir qué quiere cada miembro de la familia, y qué quiere la familia como conjunto. Expresarlo de manera clara, no asumir que el abogado lo interpretaran correctamente. El segundo de los objetivos, es la educación sostenida: No se trata de una charla única, sino de desarrollar el hábito de explicar conceptos, riesgos y roles a medida que las generaciones crecen y asumen responsabilidades. En tercer lugar, la revisión periódica: Las estructuras deben revisarse, auditarse y ajustarse. No basta con firmarlas y archivarlas. Por último,pero no menos importante, la participación real: La planificación no puede depender de una sola persona ni sobrevivir únicamente en la memoria difusa de “lo que alguna vez dijo el abogado”.
La verdadera herencia no es el activo
Cuando una familia logra integrar esto en su cultura, algo cambia de fondo: la estructuración deja de ser una táctica defensiva —protegerse del fisco, de terceros, de un litigio— y se convierte en lo que siempre debió ser: una disciplina de vida. Porque lo que de verdad se hereda no es la cuenta bancaria, un trust o una sociedad. Lo que se hereda es la capacidad de administrar con criterio lo que se recibe. Y esa capacidad, a diferencia del dinero, no se transfiere con una firma. Se enseña, generación tras generación, en cada conversación que la familia decidió no postergar.
Tribuna firmada por Martin Litwak, abogado experto en Planificación Patrimonial y experto en Jurisdicciones Offshore.
Agosto -mes estival para Europa- ha comenzado con la volatilidad en los mercados financieros coexistiendo con el apetito por el riesgo. “El impulso del tramo final del mes anterior estuvo liderado por el sector tecnológico en Wall Street, cuyos sólidos beneficios compensaron la rigidez inflacionaria. Pese a ello, el S&P 500 registró una leve caída mensual por segundo mes consecutivo, ubicándose un 2% por debajo de sus máximos históricos, mientras el índice de Miedo y Codicia se posicionó en 39/100. Respecto a la energía, la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) de EE.UU. cayó a 308 millones de barriles, su nivel más bajo desde 1983, e impulsó al crudo a su mayor alza mensual desde marzo”, apunta Felipe Mendoza, analista de mercados EBC Financial Group.
Para este experto, en las próximas semanas veremos un escenario de volatilidad en dos fases: “Una primera quincena de agosto dominada por ajustes técnicos, toma de utilidades y presión hacia activos de renta fija, seguida de una segunda mitad del mes donde la guía de Nvidia y la digestión de datos inflacionarios podrían reactivar la tendencia alcista hacia el último trimestre del año”.
En su opinión, el principal riesgo para esta proyección se concentra en la escalada militar con Irán, la narrativa contradictoria sobre el estrecho de Ormuz y sus posibles repercusiones en el suministro global de crudo. Ante este contexto dos clases de activos toman protagonismo: el oro y el dólar.
Oro: de máximos a reajuste en seis meses
La atención sobre el oro se debe a que comenzó el año como uno de los activos más atractivos y con mejor comportamiento, pero ha terminado el primer semestre de 2026 registrando una importante corrección. “El oro ha experimentado un cambio de tendencia notable durante el primer semestre de 2026. Tras alcanzar un máximo histórico intradía de 5.595 dólares estadounidenses por onza el 29 de enero, los precios sufrieron una fuerte corrección y, en el momento de redactar este artículo, a principios de julio, cotizan por debajo del nivel con el que comenzaron el año. Aunque la magnitud de la corrección ha inquietado a los inversores, la consideramos un reajuste saludable más que el fin del mercado alcista estructural”, explica Nitesh Shah, Head of Commodities and Macroeconomic Research de WisdomTree.
Según su análisis, la extraordinaria prima de valoración que se generó durante el repunte de 2025-26 se ha reducido en gran medida, lo que ha dejado al oro mucho más cerca de su estimación de su valor razonable. “Prevemos que la próxima fase del oro vendrá determinada principalmente por los fundamentos macroeconómicos, más que por una demanda excepcional por parte de los inversores”, matiza.
Para Shah, ahora que las valoraciones se han normalizado, sus perspectivas vuelven a centrarse en las variables macroeconómicas que, históricamente, han explicado la mayor parte de la variación en los precios del oro. “El oro podría enfrentarse a dificultades intermitentes a corto plazo, ya que los mercados siguen reevaluando las perspectivas de la política monetaria estadounidense. Las últimas previsiones del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) y las comunicaciones que las acompañaban se interpretaron como una señal de que la Fed adoptaría una postura algo más hawkish, lo que llevó a los mercados de futuros a descontar subidas de tipos tan pronto como en septiembre”, señala el experto de WisdomTree.
En consecuencia, según las previsiones de consenso actuales, el modelo de la gestora apunta a una recuperación hasta los 4.563 dólares por onza para el segundo trimestre de 2027, “aunque el análisis de sensibilidad muestra cómo distintos escenarios macroeconómicos podrían alterar sustancialmente esa trayectoria”, matiza Shah.
La macro y las perspectivas del dólar
Estas reflexiones sobre el oro están conectadas con el comportamiento del oro. Tal y como reconoce Shah, gran parte de la debilidad del oro durante 2026 puede explicarse por la apreciación del dólar estadounidense. “El dólar se fortaleció hasta alcanzar su nivel más alto en más de un año, gracias a la relativa seguridad energética de Estados Unidos durante el conflicto con Irán, y superó en rendimiento a muchas otras divisas que suelen considerarse refugios seguros”, recuerda.
De cara a lo que queda de año, la mayoría de los expertos coinciden en que las perspectivas macroeconómicas a corto plazo siguen siendo positivas para el dólar. “La actividad económica de Estados Unidos se ha mantenido mejor que la de otras grandes economías, pero la inflación sigue siendo persistente y el mercado ha tenido que integrar una trayectoria más restrictiva de la Fed. Esta evolución en los rendimientos relativos ya ha contribuido a que el dólar supere su anterior rango de cotización y es, en líneas generales, coherente con nuestro escenario central de perseguir la fortaleza del dólar hasta finales de 2026”, argumenta David Rees, director de Economía Global de Schroders.
En este sentido, la previsión de referencia de Schroders contempla que el dólar suba a lo largo de 2026 antes de retroceder ligeramente en 2027. “Nuestras hipótesis para finales de 2026, publicadas en su momento, eran: GBPUSD a 1,21, EURUSD a 1,07, USDRMB a 7,09 y USDJPY a 167,8. Nuestra hipótesis de trabajo para finales de 2027 prevé que el dólar ceda parte de esas ganancias —hasta situarse en 1,27, 1,12, 7,03 y 162,5, respectivamente—, ya que el debilitamiento de las presiones inflacionistas dará un respiro a una Fed de discurso tajante, y un giro hacia una agenda política más orientada al futuro volvería a imponer recortes de tipos en 2027”, señala Rees.
Además, para Rees, en términos más generales, si la euforia en los mercados estadounidenses llega a su fin, hay buenas razones para pensar que el dólar pudiese sufrir las consecuencias. “Un dólar más débil tiene implicaciones considerables para todos los inversores a nivel mundial. Estas van desde efectos inmediatos en las carteras hasta repercusiones a más largo plazo en la rentabilidad de los activos, a medida que las economías, los sectores y las empresas individuales se adaptan a un dólar de menor valor”, señala.
El mercado mexicano de Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces (FIBRAs) podría estar entrando en una segunda etapa de expansión, pero esta vez el principal catalizador no sería únicamente el nearshoring o la llegada de capital extranjero, sino la creciente capacidad de las Afores para canalizar ahorro de largo plazo hacia activos inmobiliarios e infraestructura.
La magnitud de esa transformación comienza a ser visible. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR), al cierre de junio de 2026 las Siefores administraban 8,96 billones de pesos (poco más de 497.000 millones de dólares), mientras que la inversión del sistema en FIBRAs representaba 3,04% de los activos, equivalente a alrededor de 272.500 millones de pesos (15.140 millones de dólares).
El porcentaje es ligeramente inferior al 3.13% señalado durante el panel “Perspectivas para la Inversión Inmobiliaria: La Visión de los Expertos”, celebrado en el Fibra Day 2026, pero el monto citado por los participantes —cerca de 270,000 millones— resulta consistente con la fotografía oficial del sistema.
La diferencia metodológica no cambia la conclusión de fondo: el ahorro pensionario mexicano ya se convirtió en una de las fuentes estructurales de capital para el mercado inmobiliario nacional. Y ese flujo podría crecer de manera significativa durante los próximos cinco años.
El efecto multiplicador del ahorro pensionario
La tesis planteada durante el Fibra Day es sencilla, pero tiene implicaciones importantes: si las Afores mantienen aproximadamente la misma proporción de sus carteras destinada a FIBRAs y los activos administrados continúan creciendo, el monto absoluto disponible para estos vehículos podría prácticamente duplicarse hacia 2031.
En otras palabras, no sería necesario que las Afores elevaran su exposición porcentual a los bienes raíces para generar una nueva ola de capital inmobiliario sino que l crecimiento del propio sistema pensionario podría hacer el trabajo.
Actualmente, los activos netos de las Siefores ya superan los 8,96 billones de pesos, frente a aproximadamente 7,51 billones en junio de 2025. En apenas un año, el patrimonio administrado aumentó alrededor de 19%. Si esa expansión patrimonial se mantiene, incluso con una asignación a FIBRAs cercana a la actual, la cantidad de recursos que puede dirigirse hacia el sector seguirá creciendo.
La consecuencia es relevante para el mercado inmobiliario: el capital disponible para financiar activos de largo plazo puede crecer más rápido que la necesidad de las Afores de modificar sus políticas de asignación; pero, hay una pregunta más importante: ¿dónde se invertirá ese dinero?
El crecimiento potencial del capital pensionario plantea un desafío para la industria de FIBRAs. El mercado deberá desarrollar suficientes activos con características compatibles con las necesidades de un inversionista institucional de largo plazo: generación estable de flujo, escalabilidad, gobierno corporativo, transparencia, liquidez y capacidad para ofrecer rendimientos ajustados por riesgo atractivos.
Aparentemente, la industria ya está ampliando el universo de activos; el segmento industrial continúa siendo uno de los principales beneficiarios del ciclo de inversión asociado al nearshoring. Al cierre de 2025, las FIBRAs mexicanas reportaban ocupaciones superiores a 91%, mientras que el sector acumulaba alrededor de 31 millones de metros cuadrados de área rentable. Además, la industria registró inversiones en nuevos activos por aproximadamente 5.000 millones de dólares durante ese año, según cifras difundidas por AMEFIBRA.
Pero la siguiente etapa podría ser más diversificada. Data centers, infraestructura energética, retail, hotelería, oficinas y nuevos proyectos vinculados con los polos de desarrollo del Plan México aparecen como potenciales receptores del capital institucional.
AMEFIBRA ya ha señalado que sus asociados cuentan con más de 40 millones de metros cuadrados de área bruta rentable en sectores estratégicos y que una parte importante de esa infraestructura se encuentra ubicada en regiones contempladas dentro de los Polos de Desarrollo.
Esto abre una conexión particularmente relevante entre dos grandes tendencias de la economía mexicana: la acumulación de ahorro para el retiro y la necesidad de financiar nueva infraestructura productiva.
De FIBRAs inmobiliarias a infraestructura estratégica
El cambio también puede observarse en el propio régimen de inversión. CONSAR señala que dentro de la categoría correspondiente se incluyen no sólo las FIBRAs inmobiliarias, sino también FIBRA H y FIBRA-E, estas últimas vinculadas con inversiones directas o indirectas en empresas, proyectos, activos de energía e infraestructura.
Eso amplía considerablemente la discusión ya que el dinero de las pensiones no necesariamente tiene que terminar únicamente en edificios de oficinas, centros comerciales o naves industriales. Puede participar, mediante las estructuras autorizadas, en una gama de activos que se encuentran en el centro de la transformación económica de México.
Es precisamente ahí donde el fenómeno del nearshoring adquiere una segunda dimensión, la primera ola consistió en atraer empresas manufactureras, mientras que la segunda exige construir —o ampliar— parques industriales, infraestructura logística, centros de datos, energía, almacenamiento y otros activos que permitan que esas empresas operen.
Y ese segundo ciclo necesita capital paciente. Las Afores tienen el capital, pero no necesariamente el mandato para perseguir cualquier proyecto; la existencia de recursos disponibles no significa, sin embargo, que las administradoras vayan a incrementar automáticamente sus inversiones inmobiliarias.
La fotografía de CONSAR muestra una amplia dispersión entre administradoras y generaciones de trabajadores. Al cierre de junio, la inversión en FIBRAs del sistema era de 3,04%, pero algunas Afores presentaban porcentajes considerablemente mayores.
Coppel, por ejemplo, tenía una exposición de 7,35% en la medición agregada de FIBRAs, mientras que Azteca registraba 3,15%, SURA 3,27%, PensionISSSTE 3,63% y XXI-Banorte 2,88%. En el extremo inferior se encontraba Profuturo, con 1,57%.
La diferencia revela que no existe una única estrategia de inversión inmobiliaria dentro del sistema. También muestra que el potencial de crecimiento no necesariamente estará en llevar a todas las administradoras hacia el mismo porcentaje, sino en encontrar activos y vehículos que resulten atractivos para diferentes perfiles de riesgo y horizontes de inversión.
Además, el límite no es solo regulatorio; el régimen de inversión permite a las Siefores invertir en FIBRAs, FIBRA H y FIBRA-E, aunque las decisiones de cada administradora dependen de sus límites, prospectos, políticas de riesgo y condiciones de mercado. Por eso, la disponibilidad de capital no debe confundirse con capital comprometido.
La verdadera restricción podría encontrarse en otro lugar: la capacidad del mercado para generar proyectos institucionalmente invertibles. Para un fondo de pensiones no basta con que exista una necesidad de infraestructura. El proyecto debe tener una estructura financiera viable, reglas claras, gobierno corporativo, mecanismos de salida o monetización y flujos suficientemente previsibles.
Se trata de una diferencia fundamental frente al capital de desarrollo tradicional; las Afores no están diseñadas para financiar cualquier oportunidad inmobiliaria. Administran el ahorro de decenas de millones de trabajadores y, por tanto, necesitan convertir esas inversiones en activos capaces de formar parte de portafolios pensionarios durante largos periodos.
El nuevo mapa de oportunidades
La transformación del mercado inmobiliario también está modificando el universo de activos que pueden resultar atractivos para los inversionistas institucionales. Los data centers aparecen como uno de los segmentos con mayor potencial por la expansión de la inteligencia artificial y el crecimiento de la demanda de infraestructura digital.
La energía constituye otro cuello de botella. Un parque industrial puede construirse relativamente rápido, pero sin capacidad suficiente de generación, transmisión o distribución eléctrica su potencial económico queda limitado.
Lo mismo ocurre con el agua y la logística. Por ello, la siguiente generación de activos inmobiliarios puede tener una característica distinta: será cada vez más difícil separar el inmueble de la infraestructura que lo hace productivo; esa onvergencia puede beneficiar a las FIBRAs capaces de ofrecer exposición diversificada a activos físicos y, al mismo tiempo, capturar tendencias estructurales de la economía.
La prueba para las FIBRAs será la calidad, no sólo el volumen y la entrada de más capital institucional también eleva la exigencia para los administradores de FIBRAs.
Durante el panel del Fibra Day, los participantes destacaron precisamente la profesionalización del sector, la internalización de administraciones, el fortalecimiento de los gobiernos corporativos y una mayor presencia de consejeros independientes como factores que ayudaron a consolidar la confianza de los inversionistas institucionales, se trata de un detalle menor.
A medida que aumente la participación de las Afores, la competencia entre FIBRAs no será únicamente por conseguir capital. Será también por demostrar que pueden convertir ese capital en flujos sostenibles, crecimiento de largo plazo y rendimientos competitivos para los trabajadores.
El mercado, por tanto, puede estar pasando de una primera etapa en la que la pregunta era quién podía levantar capital, a una segunda en la que la pregunta será quién puede desplegarlo mejor.
El ahorro doméstico frente al capital extranjero
Durante años, el desarrollo inmobiliario mexicano estuvo fuertemente asociado con capital extranjero, bancos, desarrolladores y grandes inversionistas institucionales internacionales, pero los tiempos modernos y la expansión del sistema de pensiones introduce un contrapeso.
Las Afores administran hoy recursos equivalentes a una parte sustancial del ahorro financiero nacional. En junio de 2026, el sistema registraba más de 70,4 millones de cuentas administradas, mientras que los recursos administrados directamente por las Afores alcanzaban varios billones de pesos.
Eso convierte al ahorro doméstico en un potencial financiador de proyectos que, paradójicamente, pueden ser impulsados por capital extranjero, dicho mecanismo sería circular: el ahorro de los trabajadores mexicanos financia FIBRAs; las FIBRAs financian infraestructura; esa infraestructura atrae empresas e inversión; y la actividad económica generada puede traducirse nuevamente en mayor empleo, aportaciones y ahorro pensionario.
Es una dinámica que puede convertir al sistema de pensiones en algo más que un mecanismo de ahorro individual: en una fuente estructural de capital para la economía real, podríamos estar ante una nueva ola, pero con una condición ya que el mercado tiene razones para esperar una nueva etapa de crecimiento.
Las FIBRAs han ganado escala, profesionalización y profundidad; el sistema pensionario cuenta con una masa de recursos cada vez mayor y México enfrenta una necesidad significativa de infraestructura para aprovechar el nearshoring, la digitalización y la reorganización de las cadenas globales de suministro.
Sin embargo, el potencial de duplicar la inversión de las Afores hacia 2031 no debe interpretarse como un cheque en blanco para el sector inmobiliario. El capital estará disponible; la pregunta será si habrá suficientes activos de calidad para recibirlo.
Y esa puede ser precisamente la gran oportunidad de la próxima década, si vemos en retrospectiva la primera generación de FIBRAs ayudó a institucionalizar los bienes raíces mexicanos. La siguiente podría hacer algo mucho más ambicioso: convertir el ahorro para el retiro de millones de mexicanos en uno de los principales motores de financiamiento de la infraestructura que necesita el país para su siguiente ciclo de crecimiento.
Los activos digitales están entrando en una “fase institucional madura”, con un desarrollo del sector que refleja el crecimiento de los mercados privados, según revela un nuevo informe deNickel Digital Asset Management (Nickel). Según su último informe, basado en una investigación global realizada a inversores institucionales y gestores de patrimonio que administran en conjunto más de 14 billones de dólares en activos, el 91% aumentará sus posiciones en activos digitales durante el próximo año.
Además, el 65% sitúa a los activos digitales entre sus cinco principales clases de activos por rentabilidad ajustada al riesgo para los próximos cinco años. Esta cifra supera al 61% que optó por el capital privado (private equity) y al 53% que seleccionó la renta variable europea y las materias primas (commodities) en el informe titulado «The next stage of the digital assets investment revolution».
Evolución del mercado y asignación de activos
Nickel considera que el estudio —realizado en EE.UU., Reino Unido, Alemania, Suiza, Singapur, Brasil y los Emiratos Árabes Unidos— demuestra que la evolución de los activos digitales refleja el desarrollo de los mercados privados en su conjunto. Analizando los datos de la clase de activo alternativo, el 58% de los inversores institucionales y gestores de patrimonio consideran los activos digitales como parte de su asignación a clases de activos alternativos. Por su parte, los datos del sector independiente apuntan que el 42% restante, los califica como un sector independiente.
La investigación para el informe también reveló que los fondos de pensiones y los gestores de patrimonio se encuentran entre los perfiles de inversores que probablemente liderarán la adopción de activos digitales en los próximos dos años. Alrededor del 69% de los inversores profesionales encuestados afirma que la inversión de los fondos de pensiones aumentará drásticamente, mientras que el 60% opina lo mismo sobre los gestores de patrimonio. El informe de Nickel examina, además, una amplia variedad de otros temas, como las empresas de tesorería de activos digitales, las OPV (IPOs) de criptomonedas y el lanzamiento de ETF, así como la tokenización y el atractivo de las carreras profesionales en el sector cripto.
“Realizamos investigaciones periódicas en todo el sector y está claro que los inversores institucionales ya no debaten si los activos digitales deben formar parte de sus carteras, sino cómo acceder a ellos de forma controlada y con una gestión del riesgo adecuada. Para que esta adopción continúe, se requerirá una regulación más sólida y una mayor transparencia que reduzcan los recelos persistentes sobre el riesgo operativo y la integridad del mercado. No obstante, los activos digitales están avanzando hacia una fase institucional más madura, en la que el crecimiento se verá impulsado en menor medida por flujos especulativos y más por asignaciones estratégicas disciplinadas”, señala Anatoly Crachilov, CEO y socio fundador de Nickel Digital.
Andersen Group Inc., una de las firmas de servicios profesionales globales de más rápido crecimiento, ha anunciado hoy la adquisición de Andersen México, firma líder en asesoramiento fiscal y legal, junto con cinco firmas de Andersen Consulting con sede en EE. UU. (Clareo, BD Emerson, Daniels Consulting Group, Endeavor Management y Zenger Folkman), lo que refuerza su plataforma integrada de servicios y acelera el crecimiento de su división de consultoría.
Se prevé que las transacciones aporten aproximadamente 34,5 millones de dólares en ingresos anualizados, lo que eleva el total de ingresos anualizados procedentes de adquisiciones anunciadas desde la actualización del primer trimestre de Andersen a aproximadamente 67 millones de dólares. La adquisición de Andersen México amplía la presencia de la compañía en uno de los mercados más importantes de Norteamérica, reforzando su capacidad para ofrecer a multinacionales y empresas en crecimiento servicios integrados de asesoramiento fiscal, legal y de negocio.
Las otras cinco adquisiciones amplían las capacidades de Andersen Consulting en Estados Unidos en diversas disciplinas de alto crecimiento. Inteligencia Artificial y Transformación Digital: aprovechamiento de la IA y tecnologías emergentes para modernizar operaciones, mejorar la toma de decisiones y acelerar la transformación digital. Estrategia, Innovación y Crecimiento: apoyo a las organizaciones para definir su estrategia, desbloquear nuevas oportunidades de crecimiento y reforzar su ventaja competitiva. Transformación Empresarial y Financiera: optimización del rendimiento operativo y financiero mediante la transformación del negocio, la optimización de procesos y la capacitación tecnológica. Ciberseguridad: refuerzo de la ciberresiliencia ayudando a gestionar el riesgo cibernético, el cumplimiento normativo y la protección de activos críticos. Por último, Capital Humano y Transformación Organizativa: desarrollo de organizaciones de alto rendimiento mediante el fortalecimiento del liderazgo, la alineación del talento con la estrategia empresarial y la gestión del cambio organizativo.
Estas operaciones reflejan la solidez del plan de adquisiciones de Andersen y su continua inversión en el ámbito de la consultoría. Andersen Consulting cuenta ya con más de 37.000 profesionales en todo el mundo, y la compañía sigue evaluando más de 27 firmas de consultoría en distintas fases de negociación e integración. La dirección también está impulsando adquisiciones en servicios fiscales, legales, de valoración y consultoría en mercados clave a nivel global, lo que respalda un crecimiento sostenido de los ingresos, la ampliación de beneficios y el valor a largo plazo para los accionistas.
“Nuestra estrategia sigue ganando impulso a medida que construimos una de las organizaciones de servicios profesionales integrados líderes en el mundo”, señala Mark L. Vorsatz, presidente y consejero delegado de Andersen Group Inc. “La adquisición de Andersen México refuerza nuestra plataforma fiscal y legal en uno de los mercados más relevantes de Norteamérica, mientras que la incorporación de las cinco firmas de Andersen Consulting amplía nuestras capacidades en disciplinas de alto crecimiento. En conjunto, estas adquisiciones mejoran nuestra capacidad para ofrecer soluciones integradas a clientes de todo el mundo, refuerzan nuestra posición competitiva y respaldan nuestra estrategia de crecimiento a largo plazo” concluye.
De cara al futuro, Andersen prevé que las adquisiciones sigan siendo un motor clave de crecimiento junto con su continua expansión orgánica. La combinación de una sólida cartera de adquisiciones, la expansión continuada de Andersen Consulting y las crecientes oportunidades de venta cruzada entre líneas de servicio posicionan a la compañía para mantener un sólido crecimiento a largo plazo.
Se prevé que estas operaciones se cierren en el cuarto trimestre de 2026.
La fórmula para preservar una gran fortuna ha sido casi infalible y ha pasado por décadas de generación en generación: inmuebles, empresas familiares, acciones, bonos y liquidez. La diversificación ha sido importante, pero el patrimonio tiende a mantenerse cerca de aquello que la familia conoce y controla directamente. Sin embargo, la generación de «nuevos ricos» está modificando esa ecuación.
Los herederos Millennials y de la Generación Z, así como los nuevos empresarios que han construido sus fortunas alrededor de tecnología, emprendimiento y activos financieros, están incorporando una combinación mucho más amplia de inversiones: private equity, private credit, venture capital, activos digitales, inteligencia artificial, infraestructura, oro y estrategias temáticas.
Este fenómeno ya empieza a modificar la industria de wealth management. El cambio ocurre, además, en un momento excepcional: el mundo está entrando en una transferencia patrimonial de dimensiones históricas. Capgemini World Wealth Report 2025 estima que 83,5 billones de dólares de patrimonio serán transferidos a las nuevas generaciones hacia 2048. El estudio analizó las opiniones de 6.472 inversionistas de alto patrimonio, de los cuales 5.473 pertenecen a las generaciones denominadas next-gen.
La escala del movimiento es tan grande que ya no se trata solamente de quién heredará el dinero. La pregunta que empieza a hacerse la industria financiera es qué hará esa nueva generación con él. Hay una serie de nuevas tendencias que, de consolidarse, podrían llegar a dominar las siguientes décadas. Aquí algunas de ellas.
El primer cambio: menos dependencia de acciones y bonos
Uno de los estudios más reveladores para entender la brecha generacional es el de Bank of America Private Bank. Su estudio de 2026 encontró que 67% de los inversionistas jóvenes —Gen Z y Millennials de entre 21 y 45 años— considera que las acciones y bonos tradicionales ya no son suficientes para conseguir rendimientos superiores al promedio. La diferencia frente a las generaciones mayores es considerable; los inversionistas jóvenes destinan alrededor de 15% de sus portafolios a inversiones alternativas y 13% a criptomonedas, mientras que las generaciones mayores mantienen una proporción significativamente mayor en acciones tradicionales.
Además, 88% de los jóvenes ricos afirma que probablemente incrementará su exposición a activos alternativos durante los próximos años, frente a apenas 15% entre los boomers y generaciones anteriores. Pero la tendencia no apareció de repente. En el estudio anterior de BofA, correspondiente a 2024, los inversionistas jóvenes destinaban 17% de sus carteras a alternativas, frente a 5% entre los mayores de 44 años. En acciones y bonos, la relación era prácticamente inversa: 47% para los jóvenes frente a 74% para los mayores.
La lectura para los gestores es clara: la diversificación dejó de significar solamente combinar acciones, bonos y efectivo. Para el nuevo inversionista de alto patrimonio, diversificar significa también tener exposición a compañías privadas, infraestructura, activos digitales, bienes reales y tendencias tecnológicas.
El criptoactivo deja de ser una curiosidad
Entre los ricos de las nuevas generaciones aparece una de las diferencias más evidentes respecto a sus antecesores. En 2026, 58% de los inversionistas jóvenes encuestados por BofA ya posee criptomonedas, frente a 49% en 2024. Además, 92% dice poseerlas o estar interesado en hacerlo. Más importante todavía: 29% identifica a las criptomonedas como la principal oportunidad de creación de riqueza entre los jóvenes inversionistas, esto no significa que el nuevo rico haya abandonado la prudencia.
De hecho, el comportamiento de los grandes patrimonios muestra algo más interesante: los activos digitales están pasando de ser una apuesta marginal a convertirse en una pieza potencial de una arquitectura patrimonial mucho más amplia. El propio universo de los family offices confirma esta transición. El UBS Global Family Office Report 2026, basado en 307 family offices de más de 30 mercados y con un patrimonio familiar promedio de 2.700 millones de dólares, encontró que 44% de los family offices que tienen exposición a criptomonedas ya consideran estos activos parte de su asignación estratégica.
La proporción invertida sigue siendo generalmente pequeña, alrededor de 1%, pero el cambio conceptual es importante: ya no necesariamente se observa al criptoactivo como una excepción, sino como una potencial clase de activo dentro de la arquitectura patrimonial.
Del inmueble familiar al portafolio global
Hay otra diferencia particularmente importante entre las nuevas generaciones adineradas; el viejo modelo de riqueza latinoamericana estuvo estrechamente vinculado con empresas familiares, bienes raíces y activos domésticos. Sin embargo, el nuevo inversionista tiene una visión mucho más global. Una investigación publicada en junio de 2026 por el CFA Institute sobre family offices latinoamericanos concluye que estos vehículos están evolucionando desde estructuras enfocadas primordialmente en la preservación patrimonial hacia plataformas de estrategia patrimonial, impulsadas en parte por generaciones jóvenes que buscan diversificación, mercados privados y mejores rendimientos ajustados por riesgo fuera de los negocios tradicionales de la familia.
El cambio es particularmente interesante para México, Brasil, Argentina, Colombia y Chile; la investigación señala que en América Latina buena parte de las grandes fortunas todavía está en primera o segunda generación. Eso significa que el proceso de profesionalización patrimonial está lejos de terminar. Pero la nueva generación está introduciendo otra variable: exposición global.
Viajes, educación internacional, experiencia profesional en otros mercados y contacto con nuevas tecnologías están ampliando el universo de inversión que los herederos consideran posible; en México, por ejemplo, esto puede traducirse en una combinación de negocio familiar local, con portafolio financiero internacional, inversiones alternativas , con estructuras offshore y participación directa en empresas globales; no necesariamente se abandona el patrimonio familiar. Se le agrega una segunda capa.
Y en el tema del legado está uno de los matices más importantes de la historia. Sería un error periodístico presentar a las nuevas generaciones como inversionistas que quieren liquidar el patrimonio de sus padres para comprar criptomonedas o acciones tecnológicas, por el contrario, la evidencia apunta a algo bastante más sofisticado.
La investigación del CFA Institute sobre América Latina señala precisamente que el cambio entre los herederos jóvenes no es simplemente una preferencia por monetizar el patrimonio frente a preservar el legado. Más bien existe una búsqueda de más opciones y mayor diversificación. En otras palabras: el viejo rico pregunta “¿cómo preservo lo que construí?”, mientras que el nuevo rico pregunta “¿cómo preservo esto y, al mismo tiempo, puedo utilizarlo para construir algo diferente?”
La IA se convierte en el nuevo territorio de competencia
La inteligencia artificial es quizá el mejor ejemplo de cómo las nuevas generaciones están pensando en términos de temáticas estructurales, y no solamente de instrumentos financieros. El UBS Global Family Office Report 2026 muestra que los family offices están aumentando su interés en inteligencia artificial, infraestructura y energía, y recursos. En América Latina, 61% de los family offices planea modificar su asignación estratégica de activos durante 2026, mientras que inteligencia artificial, infraestructura y energía/recursos aparecen como las tres principales tendencias de inversión.
El dato es relevante porque demuestra que la transformación no se limita a los inversionistas jóvenes. La influencia de la nueva generación empieza a filtrarse hacia las propias estructuras institucionales de las familias. El family office se convierte así en un laboratorio donde conviven dos filosofías: la preservación del capital; y la búsqueda de las industrias que van a crear el siguiente ciclo de riqueza. Pero, paradójicamente, mientras los jóvenes buscan mayor riesgo y nuevas clases de activos, los inversionistas tradicionales conservan una ventaja que las nuevas generaciones todavía necesitan desarrollar: experiencia acumulada.
El patrimonio familiar suele estar construido alrededor de décadas de conocimiento empresarial, relaciones, activos productivos y capacidad para sobrevivir diferentes ciclos económicos. Por eso el modelo que parece emerger no es una sustitución completa de una generación por otra, se trata en realidad de una hibridación. El viejo rico aporta: preservación, disciplina, experiencia y gobierno patrimonial. El nuevo rico por su parte agrega: tecnología, globalización, alternativos, velocidad y nuevas fuentes de información. El resultado puede ser un portafolio mucho más sofisticado.
Y aquí aparece probablemente el mayor riesgo para la industria de wealth management; no es que las nuevas generaciones tengan menos interés por el patrimonio, es que quieren participar antes en las decisiones. El UBS Global Family Office Report 2026 revela una paradoja: aunque las familias reconocen la importancia de preparar a los herederos, apenas 27% cuenta con un proceso estructurado para educar y preparar a la siguiente generación para sus futuras responsabilidades. Además, sólo 35% tiene un plan formal de sucesión para el propio family office.
La consecuencia puede ser una fragmentación patrimonial; un heredero puede conservar la empresa familiar, pero llevar sus inversiones financieras a otro banco. También puede utilizar un family office para una parte de su patrimonio, una plataforma digital para otra, un gestor especializado para private equity y una institución offshore para sus activos internacionales. El cliente que antes podía concentrar prácticamente toda su relación patrimonial en una institución ahora puede repartirla entre múltiples proveedores y ese es uno de los mayores desafíos para la banca privada tradicional.
El nuevo mapa de la riqueza
La transformación generacional ocurre, además, sobre una base patrimonial cada vez mayor. El UBS Global Wealth Report 2026 estima que la riqueza personal global aumentó 10,8% durante 2025, el mayor crecimiento desde 2017. Además, el número de millonarios en dólares aumentó en casi un millón de personas, equivalente a más de 2.600 nuevos millonarios cada día. Por lo tanto, el mercado potencial para la nueva generación de gestores no sólo está compuesto por los herederos de las grandes fortunas, también está creciendo el número de personas que construyeron su patrimonio fuera de los sectores tradicionales.
Tecnología, emprendimiento, private equity, startups, fintech, inteligencia artificial y mercados de capitales están creando nuevas fortunas que no necesariamente comparten la cultura financiera de las generaciones anteriores. Ahí aparece el verdadero “nuevo rico” y no es solamente el hijo que hereda. Es también el empresario tecnológico, el fundador de una startup, el ejecutivo que recibió acciones de su compañía, el inversionista que acumuló patrimonio financiero o el emprendedor que vendió su empresa.
Al final, la diferencia entre el viejo rico y el nuevo rico puede ser menor de lo que parece porque ambos quieren preservar y aumentar su patrimonio, ambos buscan diversificación, ambos quieren proteger a sus familias y ambos necesitan estructuras fiscales, sucesorias y patrimoniales eficientes.
La diferencia está en qué consideran una buena cartera y qué entienden por preservar riqueza; para la generación anterior, preservar significaba principalmente evitar perder, mientras que para la siguiente generación, preservar puede significar mantener el poder adquisitivo, diversificar globalmente y seguir participando en las industrias que están creando riqueza.
Por eso, más que una guerra entre “viejo rico” y “nuevo rico”, lo que está ocurriendo es una transferencia de poder dentro de la arquitectura patrimonial. Y esa transferencia apenas comienza. La próxima gran batalla de la industria de wealth management no será solamente por administrar más dinero. Será por convertirse en el asesor que acompañe a una nueva generación que quiere administrar su patrimonio de una manera radicalmente distinta.
Suiza, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Portugal, Italia y Grecia son las jurisdicciones con los mejores programas de residencia para altos patrimonios e inversores, según el Índice Global de Programas de Residencia 2026 elaborado por Global Citizen Solutions (GCS). “Construimos el índice en torno a cinco pilares ponderados: calidad de vida, procedimiento, movilidad, inversión, y cumplimiento y credibilidad, porque ningún número por sí solo cuenta toda la historia de un programa de residencia. Por eso mismo, la calidad de vida tiene el mayor peso de todos los pilares de nuestro modelo, junto con el procedimiento», explica Laura Madrid, investigadora principal Global Intelligence Unit, en Global Citizen.
El top cinco, de un vistazo
Según explican, la ventaja de Suiza radica en una puntuación perfecta en Cumplimiento y Credibilidad, junto con una calidad de vida casi inmejorable, movilidad de primer nivel y un perfil fiscal sólido. Se ubica entre los países más seguros y políticamente más estables del mundo; la contrapartida es uno de los costes de vida más altos, compensado por una atención médica excepcional, escuelas de primer nivel y una cultura familiar orientada al aire libre a lo largo de cuatro estaciones alpinas bien definidas.
El segundo lugar está ocupado por Emiratos Árabes Unidos (EAU), región que destaca materia fiscal. Ofrece cero impuesto sobre la renta personal y un umbral de entrada comparativamente bajo, disponible a través de vías como la inversión inmobiliaria. A esto se suma una movilidad sólida y uno de los entornos con menor criminalidad del mundo, además de una amplia comunidad expatriada internacional y una infraestructura orientada a las familias. Su Golden Visa ofrece únicamente un estatus de residencia renovable, ya que la nacionalidad emiratí está reservada para casos excepcionales nominados por el gobierno, y no es algo hacia lo que un inversionista pueda trabajar.
En tercer lugar, el Golden Visa de Portugal ofrece una sólida calidad de vida, una movilidad casi máxima gracias a un pasaporte pleno de la UE/Schengen, y una vía a la ciudadanía de entre siete y diez años según la nacionalidad. Según el estudio de GCS, su puede obtenerse mediante un fondo de inversión calificado (mínimo de 500.000 € en un fondo de capital privado o de riesgo que invierta en empresas portuguesas), una donación cultural (desde unos 200.000 €), una contribución a la investigación científica o una inversión vinculada a la creación de empleo. «Sigue siendo la opción de mejor relación calidad-precio de Europa, con un coste de vida moderado, un clima atlántico templado y una cultura acogedora para las familias que se trasladan desde el extranjero, y es la ruta mejor clasificada de la UE», indican.
Italia obtiene una cuarta posición posición gracias al proceso y a la solidez de su pasaporte, más que al precio. Su Visa de Inversionista ofrece un menú rápido y flexible de inversiones calificadas (bonos gubernamentales, acciones de empresas, startups o una donación filantrópica), combinado con una fuerte movilidad dentro de la UE. Según los analistas de la firma, esa combinación compensa una entrada más costosa y menos eficiente en materia fiscal.
Por último, Grecia es, por un amplio margen, el programa de procesamiento más rápido del índice, combinado con una movilidad sólida. Su clima mediterráneo, su cultura acogedora y su estilo de vida relajado y centrado en la comunidad lo convierten en una gran opción para familias que priorizan el sol y la hospitalidad. De los cinco primeros, es el único donde el sector inmobiliario sigue siendo la vía principal, con el umbral de propiedad calificada elevado a 800.000 € en zonas prime desde septiembre de 2024, aunque ahora también está disponible una alternativa de inversión en startups.
Las Américas: Norte, Sur y Centro
El Programa de Inversionista Inmigrante EB-5 de EE. UU. (83.9) y la visa de Inversionista del Tratado E-2 (82.6) siguen siendo opciones sólidas, pero ambas quedan este año fuera del top 10 global, en el puesto 27 y el 32, respectivamente. Las rutas de Inversionista de Quebec y Provinciales de Canadá completan el top 10 global en el puesto N.º 10 (88.6), con puntuaciones de calidad de vida entre las más altas del Índice, una comparación relevante para los estadounidenses que evalúan una mudanza dentro de la región.
Además, Panamá, Costa Rica, Brasil, México, Paraguay y República Dominicana ofrecen residencia accesible y de menor costo, con procesos rápidos y un fuerte atractivo en cuanto a estilo de vida, aunque ninguno alcanza una puntuación suficiente para llegar al nivel superior global.
«Algunos de los programas más rápidos de este año se encuentran en América Latina: La República Dominicana puede resolver solicitudes en apenas cuarenta y cinco a noventa días, Costa Rica y México solo exigen una conexión ligera y continua con el país, y Brasil combina un plazo de ocho meses con una vía rápida hacia la naturalización. Para un número creciente de nuestros clientes, una residencia en el extranjero no es simplemente un instrumento financiero, es una decisión vital. El costo y el cumplimiento importan, pero también importa cómo se vive realmente en un nuevo país: las escuelas, la salud y la comunidad. Precisamente para eso se construyó el Índice de este año: destinos como Italia, Portugal y Grecia encabezan la tabla por la combinación de sus fortalezas, y por lo bien que se vive realmente el día a día», señala Patricia Casaburi, CEO de Global Citizen Solutions.
La semana pasada falleció lamentablemente, a los 82 años, Victor Niederhoffer, uno de los especuladores más brillantes y originales de su generación. Casi simultáneamente, el fondo Situational Awareness de Leopold Aschenbrenner sufría uno de los drawdowns más espectaculares de los últimos años. Separadas por casi treinta años, ambas historias dejan una lección incómodamente similar: encontrar alpha y administrar riesgo son dos habilidades muy diferentes.
Niederhoffer fue matemático, estadístico, gestor y un profundo estudioso del comportamiento de los mercados. Construyó un extraordinario historial antes de que exposiciones vulnerables a movimientos extremos prácticamente destruyeran su fondo en 1997.
Aschenbrenner, por su parte, construyó rápidamente uno de los hedge funds más comentados de los últimos años alrededor de una fuerte convicción sobre la inteligencia artificial. Sin embargo, en julio, Situational Awareness sufrió un drawdown de aproximadamente 67%, en un portfolio caracterizado por concentración y leverage, justamente cuando la liquidez comenzó a deteriorarse.
Las estrategias eran diferentes. Las épocas también.
Pero la pregunta es la misma: ¿De qué sirve tener razón sobre una oportunidad si la estructura del portfolio puede impedirnos sobrevivir hasta que esa tesis se materialice?
En su carta a los inversores, Aschenbrenner reconoce: “We came closer to permanent capital impairment than is acceptable to us” (“Estuvimos más cerca de la deficiencia de capital permanente de lo que es aceptable para nosotros”).
Pero la frase que considero más reveladora aparece hacia el final: “In the coming weeks, I will focus on putting in motion the necessary changes—across our portfolio management, risk team, and vigilance applied across the board—to ensure a higher level of resilience going forward” (“En las próximas semanas, me voy a concentrar en iniciar los cambios necesarios –a lo largo de nuestra gestión de portafolios, equipo de riesgo y vigilancia, a todo nivel– para asegurar un mayor nivel de resiliencia hacia delante”).
La pregunta resulta inevitable: ¿“In the coming weeks”? (“¿En las próximas semanas?”)
¿No deberían precisamente portfolio management, risk management, vigilancia y resiliencia haber formado parte de la arquitectura del fondo antes de ejecutar la primera posición?
Ése es, a mi juicio, el aspecto más preocupante del episodio. Reducir leverage después de una gran pérdida puede ser correcto. Reforzar el equipo de riesgo después de descubrir vulnerabilidades también. Pero son medidas correctivas.
En un fondo, el risk management debería ser preventivo.
Primero debería determinarse qué puede destruir el portfolio. Después, cuánta concentración puede tolerarse, cuánto leverage resulta razonable, qué ocurre con la liquidez bajo estrés y qué posiciones pueden realmente liquidarse cuando muchos inversores intentan salir simultáneamente.
Sólo entonces debería decidirse cuánto capital asignar a nuestras mejores ideas.
Hacerlo en el orden contrario equivale a construir primero la casa y preguntarnos por los cimientos cuando aparecen las grietas.
Aquí la historia de Niederhoffer adquiere especial relevancia.
Su problema nunca fue falta de talento. Precisamente por eso su experiencia sigue siendo tan importante. Un gestor extraordinario puede poseer una alfa extraordinaria y, al mismo tiempo, construir una estructura de riesgo capaz de destruirlo.
La inteligencia no elimina el riesgo de ruina. Tampoco lo hace un excelente track record, un Sharpe elevado o tener razón sobre los fundamentales en el largo plazo.
Podemos ser excelentes seleccionando acciones de AI, explotando anomalías comportamentales en opciones de FX, utilizando machine learning o identificando cualquier otra fuente de alpha. Pero administrar dinero de terceros exige algo más: controlar leverage, concentración, liquidez, position sizing, y por sobre todo su «tail risk».
Ése es el verdadero vínculo entre Niederhoffer y Aschenbrenner. No utilizaron las mismas estrategias ni enfrentaron idénticas circunstancias, pero ambos episodios nos recuerdan una distinción fundamental: «Generar retornos excepcionales no significa necesariamente haber construido un portfolio excepcionalmente robusto”.
Quizás por eso la frase más importante de la carta de Situational Awareness no sea la que describe cuánto perdió el fondo, sino aquella que anuncia lo que comenzará a hacerse “in the coming weeks”.
Porque esas medidas no deberían comenzar la semana posterior al drawdown. Deben comenzar de hecho antes de lanzar cualquier fondo.
Victor Niederhoffer nos dejó una extraordinaria contribución al estudio y la práctica de los mercados. Su propia historia también dejó una advertencia que, casi treinta años después, continúa sorprendentemente vigente: el risk management no se agrega a una estrategia exitosa. Es el cimiento sobre el cual debe construirse.
QEPD Victor Niederhoffer, mis más sinceros respetos y condolencias a su hermano Roy y a toda su familia.
Leopold, afortunadamente, es joven y goza de buena salud; mis condolencias a él también por haber perdido (quizás para siempre) su oportunidad de carrera como hedge fund manager.
Para el resto de nosotros, la lección a aprender es: el risk management no se diseña después del accidente. Debe estar allí antes de arrancar.
Durante gran parte de la última década, los inversores en renta variable han disfrutado de un entorno especialmente favorable.
Los beneficios empresariales han crecido, las economías se han recuperado y la innovación ha dado lugar a nuevos líderes de mercado. Sin embargo, otro factor ha desempeñado silenciosamente un papel igual de importante: los inversores han estado cada vez más dispuestos a pagar precios más elevados por los beneficios futuros.
Esa expansión de las valoraciones ha sido uno de los principales motores de la rentabilidad de la renta variable.
La cuestión ahora es si los inversores podrán seguir contando con ese mismo viento de cola durante la próxima década.
Un entorno de inversión diferente
El mercado actual es muy distinto al que surgió tras la crisis financiera global.
Las tasas de interés son estructuralmente más elevadas, la inflación sigue siendo menos predecible y las valoraciones en determinados segmentos del mercado continúan reflejando expectativas muy elevadas sobre el crecimiento futuro.
Si los múltiplos dejan de expandirse, es probable que la rentabilidad futura de la renta variable dependa mucho más del comportamiento real de las empresas en las que invierten los accionistas.
Esto vuelve a situar los fundamentales en el centro del análisis.
Los motores de rentabilidad que realmente importan
A largo plazo, las compañías crean valor para el accionista aumentando sus beneficios, generando caja y asignando el capital de forma eficiente.
Los mercados pueden dejarse seducir por determinadas temáticas o narrativas, pero, en última instancia, la rentabilidad de las inversiones depende de la capacidad de las empresas para generar valor de forma sostenida a lo largo del tiempo.
Esto plantea una cuestión fundamental para los inversores. ¿Conviene centrarse en las compañías que mejor se han comportado hasta ahora o en identificar aquellas que aún tienen capacidad para seguir creando valor a partir de las valoraciones actuales?
Creemos que esa diferencia es importante.
La calidad necesita una segunda disciplina
La inversión en compañías de calidad siempre se ha asociado con negocios sólidos, beneficios resilientes y ventajas competitivas duraderas.
Estas características siguen siendo muy atractivas. Sin embargo, la calidad, por sí sola, no es suficiente.
Incluso empresas excepcionales pueden convertirse en inversiones decepcionantes cuando las expectativas se vuelven excesivamente optimistas y las valoraciones se alejan de sus fundamentales.
Por eso creemos que la calidad y la valoración nunca deberían analizarse por separado. Es importante qué empresas poseen los inversores, pero el precio que pagan por ellas es igual de determinante.
Llevar esta filosofía a la práctica
Esta filosofía constituye la base de Thornburg Equity Income Builder.
En lugar de perseguir las acciones con mayor rentabilidad por dividendo o limitarse a replicar las ponderaciones de un índice de referencia, la estrategia busca compañías globales con modelos de negocio sólidos, una asignación disciplinada del capital y capacidad para incrementar las distribuciones al accionista a lo largo del tiempo. Cada inversión se evalúa no solo por la fortaleza del negocio, sino también por si la valoración actual ofrece una oportunidad atractiva de rentabilidad a largo plazo.
En un entorno en el que la rentabilidad futura de los mercados puede depender más de los fundamentales empresariales que de una expansión de las valoraciones, creemos que esta combinación de calidad y disciplina en la valoración adquiere una relevancia cada vez mayor.
Descubra cómo Thornburg Equity Income Builder busca generar rentabilidad total a largo plazo mediante la combinación de un crecimiento sostenido de las distribuciones al accionista y la revalorización del capital.
Consulte nuestros últimos análisis de mercado y perspectivas de inversión en Thornburg.com.
Una nueva cara se sumó a la cúpula de la operación de BTG Pactual en México, con la firma de matriz brasileña anunciando la contratación de un nuevo Country Head para el país. Se trata de Joaquín López-Dóriga, proveniente de Deutsche Bank, quien aporta tres décadas de experiencia como profesional de las inversiones.
La compañía anunció la llegada del ejecutivo recientemente, a través de un publicación de LinkedIn. “Joaquín liderará nuestra siguiente etapa de crecimiento en México, maximizando el potencial de BTG Pactual y fortaleciendo nuestra presencia en el país”, indicó la gigante financiera latinoamericana, dándole la bienvenida públicamente al profesional.
López-Dóriga también llega con el cargo de Associate Partner, según detalló en su propia publicación. ”Sumarme a la franquicia de banca de inversión líder en América Latina y estar a la cabeza de su próxima fase de crecimiento en México es una excelente oportunidad, una que estoy listo para tomar”, indicó.
Con este movimiento, el alto ejecutivo lleva sus más de 30 años de experiencia al banco de inversiones de matriz brasileña. Su etapa más reciente, durante los últimos dos años, la vivió en Deutsche Bank. Ahí, el profesional ocupó el cargo de Managing Director de Origination & Advisory y participó en “la reconstrucción de las franquicias de América Latina y México”, según detalló en la red social profesional.
Anteriormente, López-Dóriga fundó las boutiques de banca de inversión Estructura Partners y SilverGreen Capital, donde lideró algunas de las transacciones de fusiones y adquisiciones más relevantes del mercado.
Además, su amplia trayectoria incluye otro paso por Deutsche Bank, a inicios de los 2000, cuando trabajó como analista del sector de consumo y retail. También se desempeñó como director general corporativo de Grupo Financiero Banorte, analista de Vectormex y Vicepresident de Protego Asesores.
Esta sólida trayectoria la complementan experiencias en la academia, la prensa y una variedad de directorios. Junto con escribir en El Economista –en una columna bisemanal que se extendió entre 2009 y 2024– e impartir clases en la Universidad Iberoamericana, ha sido director de distintas empresas, incluyendo Banorte Seguros y Pensiones, Farmacias Benavides y Farmacias Ahumadas, entre otras.