La batalla entre los fondos cotizados (ETFs) y los fondos mutuos tradicionales dejó hace tiempo de ser una competencia por rendimiento. Hoy el verdadero campo de batalla son los costos, y en ese terreno los ETFs están ampliando una ventaja que comienza a redefinir el negocio mundial de la gestión de activos.
Las cifras muestran que la presión competitiva ha llevado las comisiones de numerosos ETFs a mínimos históricos, hasta el punto de que algunos productos cobran apenas entre 0,02% y 0,03% anual, mientras incluso existen ETFs con comisión de administración de 0%, utilizados por algunas gestoras como herramienta para atraer nuevos clientes hacia otros servicios de mayor margen.
La consecuencia es visible en los flujos de inversión. Mientras los ETFs siguen captando la mayor parte del dinero nuevo que entra a la industria, los fondos mutuos continúan perdiendo terreno, especialmente entre inversionistas institucionales, asesores financieros y nuevas generaciones de ahorradores que consideran el costo como uno de los principales determinantes del rendimiento de largo plazo.
Una diferencia de pocos puntos base que mueve billones
La reducción de comisiones puede parecer marginal para un inversionista individual, pero cuando se administra una cartera durante décadas, unas cuantas décimas porcentuales representan miles de dólares adicionales en patrimonio.
Precisamente por ello, la industria vive una auténtica guerra de precios. De acuerdo con Morningstar, el costo promedio ponderado de los fondos de inversión estadounidenses continúa descendiendo y se encuentra en niveles históricamente bajos, impulsado principalmente por el crecimiento de los vehículos pasivos y de los ETFs de bajo costo.
Por ejemplo, los ETFs indexados más grandes del mercado cobran actualmente comisiones verdaderamente bajas:
Vanguard S&P 500 ETF (VOO): 0,03%
iShares Core S&P 500 ETF (IVV): 0,03%
SPDR Portfolio S&P 500 ETF (SPLG): 0,02%
Incluso algunos ETFs especializados en renta fija o mercados internacionales han reducido significativamente sus tarifas durante los últimos cinco años para competir por volumen de activos. En contraste, el costo promedio de muchos fondos mutuos activos continúa situándose entre 0,50% y más de 1% anual, dependiendo de la estrategia y del mercado, aunque la presión competitiva también ha obligado a numerosas gestoras a disminuir sus tarifas.
Los flujos de inversión reflejan con claridad hacia dónde se está desplazando la preferencia de los inversionistas. Según ETFGI, la industria mundial de ETFs administra ya más de 17 billones de dólares en activos, estableciendo nuevos máximos históricos durante 2026.
En Estados Unidos, el mayor mercado del mundo, los activos superan los 15,7 billones de dólares, mientras que las entradas netas continúan marcando récords. En contraste, aunque la industria de fondos mutuos sigue siendo considerablemente mayor en patrimonio administrado, buena parte del crecimiento reciente proviene de la apreciación de los mercados más que de nuevas entradas de capital. Los inversionistas están privilegiando vehículos más baratos, más líquidos y con mayor eficiencia fiscal.
Las grandes gestoras pueden cobrar menos… porque administran mucho más
Paradójicamente, la guerra de precios está fortaleciendo a los mayores administradores del mundo. Firmas como BlackRock, Vanguard y State Street han conseguido transformar el enorme crecimiento de activos bajo gestión en economías de escala que les permiten seguir reduciendo comisiones sin sacrificar rentabilidad corporativa.
BlackRock administra actualmente alrededor de 13 billones de dólares, Vanguard supera los 11 billones, mientras State Street Global Advisors ronda los 5 billones. En conjunto, estos tres gigantes gestionan cerca de 29 billones de dólares, una concentración sin precedentes en la historia de la administración de activos.
La enorme escala hace posible operar productos con comisiones extremadamente bajas y seguir generando ingresos crecientes gracias al volumen administrado.
Los fondos activos responden con nuevas estrategias
Como consecuencia de esta guerra y la presión sobre las comisiones, los administradores tradicionales están siendo obligados a modificar su propuesta de valor. Cada vez más gestoras están desplazando su crecimiento hacia segmentos donde la competencia por precio es menor: mercados privados, crédito privado, infraestructura, aactivos reales, estrategias alternativas y gestión patrimonial personalizada.
Al mismo tiempo, muchas firmas están convirtiendo antiguos fondos mutuos en ETFs, una tendencia que se ha acelerado desde 2023 y que continúa ganando fuerza en Estados Unidos debido a las ventajas operativas y fiscales del formato ETF.
La guerra apenas comienza
Diversos analistas consideran que la presión sobre las comisiones continuará intensificándose. El crecimiento de la inversión indexada, la expansión de la gestión automatizada, el auge de la inteligencia artificial aplicada a la construcción de portafolios y la creciente sensibilidad de los inversionistas hacia los costos seguirán favoreciendo a los ETFs.
Para los fondos mutuos activos, el desafío ya no consiste únicamente en superar a los índices de referencia, sino en demostrar que el valor agregado de la gestión justifica pagar varias veces más en comisiones.
En una industria donde administrar billones de dólares se ha convertido en una actividad de márgenes cada vez más estrechos, la gran paradoja es que nunca antes se había gestionado tanto dinero cobrando tan poco. Y, por ahora, son los ETFs quienes están ganando esa batalla.
Foto cedidaMatthew Bartolini, Global Head of Research Strategists en State Street Investment Management.
Los ETFs básicos de bajo coste y los ETFs activos pueden ser complementarios en las carteras para maximizar las rentabilidades. Así lo cree Matthew Bartolini, Global Head of Research Strategists en State Street Investment Management, que analiza en una entrevista a Funds Society las últimas cifras de flujos de inversión hacia los fondos cotizados. Bartolini opina que la demanda a largo plazo de ETFs básicos es generalizada y añade que de cara al futuro, «cualquier reducción adicional de las comisiones dependerá probablemente de la escala, la eficiencia operativa y el crecimiento de los activos».
En el primer semestre de 2026, las entradas en los ETFs superaron el billón de dólares (trillions, en términos estadounidenses), lo que sitúa las entradas anuales en camino de superar los 2 billones de dólares (trillions). Durante este periodo, uno de cada dos dólares que se invirtió en ETFs (el 49%) se destinó a ETFs de bajo coste, el tipo de fondos sobre los que se construyó el sector de los ETFs.
Las entradas de inversión en los ETFs de bajo coste siguen siendo muy sólidas a pesar del auge de los ETFs de gestión activa. ¿Qué está impulsando este interés por estos productos?
Los ETFs básicos de bajo coste siguen siendo elementos fundamentales en la construcción de carteras para los inversores. Ofrecen una exposición transparente y diversificada a clases de activos y segmentos de mercado clave a un coste muy bajo, lo que los convierte en asignaciones estratégicas eficaces dentro de las carteras.
Su combinación de amplia exposición al mercado, simplicidad operativa y eficiencia en los costes sigue encontrando eco entre una amplia gama de inversores. Esos atributos también contribuyeron a que el ETF State Street S&P 500 SPDR Portfolio (SPYM) fuera elegido como inversión por defecto dentro del nuevo programa «Trump Accounts», lo que amplió la adopción de los ETFs a una nueva generación de inversores.
Cabe destacar que esta demanda a largo plazo es generalizada. Los asesores, las instituciones, los proveedores de carteras modelo y los inversores centrados en la jubilación recurren cada vez más a los ETFs de bajo coste como herramientas eficientes para la construcción de carteras, su implementación y la acumulación de patrimonio a largo plazo.
¿Cómo están adaptando los proveedores de ETFs de bajo coste su gama de productos a este entorno de auge de la gestión activa?
El auge de los ETFs activos no ha mermado la demanda de ETFs básicos de bajo coste. Los inversores los consideran cada vez más como herramientas complementarias: los ETFs de bajo coste proporcionan una exposición eficiente al mercado como núcleo de la cartera, mientras que los ETFs activos se utilizan para perseguir objetivos específicos, como la generación de ingresos, la gestión del riesgo o la generación de alfa.
En cuanto a nuestras soluciones dentro de nuestra gama de ETFs, el objetivo es garantizar que contamos con una plataforma sólida que incluya tanto fondos cotizados de bajo coste como activos, lo que permite usos complementarios. Y eso encaja con la forma en que los inversores pueden construir sus carteras.
Por ejemplo, una cartera típica puede utilizar ETFs de renta variable y renta fija de bajo coste y de amplio espectro como base, para luego incorporar estrategias activas con el fin de obtener ingresos, gestionar el riesgo, buscar oportunidades de alfa en mercados menos eficientes o abordar una tesis de inversión temática específica y detallada.
La realidad es que los inversores están adoptando cada vez más tanto los ETFs activos como los ETFs básicos indexados de bajo coste, utilizando cada uno de ellos para la función que mejor desempeña dentro de la cartera. Y, en algunos casos, vemos cómo las exposiciones indexadas de bajo coste se utilizan de forma activa para construir asignaciones más personalizadas que se ajusten a la tolerancia al riesgo de una cartera o a una visión macroeconómica amplia.
Esto es más frecuente en la renta fija, donde existen estrategias que desglosan las betas macroeconómicas generales en diferentes vencimientos dentro de los mercados de bonos del Tesoro de Estados Unidos o de bonos corporativos estadounidenses para equilibrar los perfiles de rendimiento y duración con mayor precisión.
¿Hay margen en el sector para seguir reduciendo las comisiones de los ETF?
Muchas exposiciones beta básicas ya tienen unos precios excepcionalmente bajos, aunque el sector sigue experimentando reducciones periódicas de las comisiones. De cara al futuro, cualquier reducción adicional de las comisiones dependerá probablemente de la escala, la eficiencia operativa y el crecimiento de los activos.
¿Qué tipos de ETF de bajo coste están despertando actualmente mayor interés entre los inversores?
Las exposiciones amplias a la renta variable han atraído la mayor parte de los flujos de bajo coste en lo que va de año. El 70% de los flujos de bajo coste en 2026 se ha destinado a exposiciones a la renta variable (+381.000 millones de dólares) y el 70% de esa cantidad (+291.000 millones de dólares) se ha canalizado hacia ETFs de bajo coste centrados en los mercados de renta variable estadounidenses.
Esta tendencia refleja la eficiencia de los mercados de renta variable en general y el deseo constante de los inversores de acceder a la beta del mercado principal a bajo coste. También ayuda a explicar por qué los gestores activos suelen centrarse en áreas en las que creen que hay mayores oportunidades para generar alfa (por ejemplo, los mercados de fuera de Estados Unidos).
El panorama es algo diferente en el caso de la renta fija. Los ETF activos de renta fija han captado una cuota mayor de los flujos de lo que cabría esperar por su cuota de activos bajo gestión, ya que la renta fija activa atrae aproximadamente el 42% de los flujos frente al 31% de los activos.
Lo contrario ocurre con los ETFs de renta fija de bajo coste, que representan el 57% de los flujos a pesar de constituir el 69% de los activos de los ETFs de renta fija. Esto sugiere que los inversores recurren cada vez más a los gestores activos para que les ayuden a mejorar las oportunidades de renta, al tiempo que gestionan la incertidumbre en materia de tipos de interés, crédito y macroeconomía en los mercados de bonos.
Swisscanto defiende que los inversores deben mantener la exposición a los mercados, pero con un enfoque cada vez más selectivo. La firma, que presentó recientemente sus perspectivas para el segundo semestre de 2026, articula su visión estratégica en torno a tres grandes temáticas: el renovado impulso de los mercados emergentes, el fin de los rendimientos reales positivos y el auge de la tecnología con un claro foco en la calidad, una combinación con la que la entidad busca identificar las oportunidades estructurales que marcarán los próximos meses.
Firme apuesta por la deuda emergente
Para Gonzalo Ramón Borja Álvarez de Toledo, Country Head para España de Swisscanto, la clave para navegar el entorno actual pasa por mantener la calma y no deshacer posiciones precipitadamente: «Nuestra filosofía no es time the market, sino time in the market. Hay que estar dentro del mercado y hay que estar invertido», resume.
Dentro de la renta fija, la entidad sitúa a la deuda emergente como una de sus principales convicciones de inversión. El directivo rechaza la idea de que se trate de una clase de activo nueva o desconocida y recuerda que muchos mercados emergentes llevan años registrando un crecimiento económico superior al de las economías desarrolladas, al tiempo que ofrecen «unos rendimientos reales muy atractivos».
Además, destaca la enorme transformación que ha experimentado este universo de inversión. Mientras que hace años el mercado invertible se limitaba a 14 países, actualmente supera los 75, lo que, a su juicio, permite construir carteras globales de renta fija mucho más diversificadas.
Pese a su creciente relevancia económica, considera que la deuda emergente sigue estando infrarrepresentada en las carteras. Según explica, los mercados emergentes generan ya el 60 % de la contribución al PIB mundial, mientras que en el índice Global Aggregate su peso ha aumentado desde el 5 % de hace una década hasta aproximadamente el 16 %. Sin embargo, advierte de que la mayor parte de esa representación corresponde a deuda china. «No me sirve usar un índice global de renta fija en mi cartera para que me dé posición a todo el mercado emergente cuando luego al final lo que tengo es principalmente riesgo China«, explicó.
Desde el punto de vista macroeconómico, Swisscanto considera que los emergentes afrontan un contexto especialmente favorable. El experto sostiene que sus bancos centrales reaccionaron antes que los de las economías desarrolladas al repunte de la inflación tras la pandemia, lo que ha permitido que actualmente sus niveles de inflación sean similares a los de los países desarrollados. A su juicio, ello reduce la necesidad histórica de recurrir a devaluaciones de sus divisas para ganar competitividad y fortalece su posición relativa.
Otro de los argumentos que refuerzan esta tesis es el cambio de modelo comercial de China. Según explica, el gigante asiático está redirigiendo cada vez más sus exportaciones hacia otros mercados emergentes, lo que contribuirá a moderar sus presiones inflacionistas. «China va a ser de alguna forma una especie de motor deflacionario», señala.
Pese a estos sólidos fundamentales, Swisscanto considera que la valoración de estos activos sigue siendo atractiva y estima que existe una brecha de descuento de entre el 25 % y el 30 % respecto a los mercados desarrollados.
Electrificación, una oportunidad más amplia que la IA
Aunque la inteligencia artificial continúa protagonizando los mercados, Antonio Feito, Vice President Sales de Swisscanto, considera que la verdadera transformación económica es mucho más amplia y tiene como eje la electrificación de la economía.
Según explica, el mundo está transitando desde un modelo intensivo en petróleo hacia otro mucho más dependiente de la electricidad, en un contexto en el que tanto las economías desarrolladas como las emergentes afrontan un creciente desequilibrio entre oferta y demanda energética. En este escenario, la inversión en toda la cadena de valor de la electrificación adquiere un papel protagonista, abarcando desde la generación de energías renovables hasta las redes eléctricas, el almacenamiento, la eficiencia energética y el consumo industrial.
La gestora lleva más de 15 años invirtiendo en esta temática y, según Feito, su estrategia ha obtenido durante los últimos diez años rentabilidades superiores a la media del mercado. A su juicio, invertir en electrificación supone apostar por compañías capaces de ofrecer soluciones a necesidades estructurales, desde la escasez de recursos hasta la digitalización industrial o la transición energética.
La inteligencia artificial constituye uno de los grandes catalizadores de esta tendencia. Feito recuerda que ya aporta alrededor del 2% del PIB estadounidense y que las compañías vinculadas a esta temática representan cerca del 40% de la capitalización tanto del MSCI World como del MSCI Emerging Markets. Sin embargo, advierte del creciente riesgo de concentración: si hace una década el sector tecnológico suponía aproximadamente el 20% del MSCI Emerging Markets, hoy son únicamente tres compañías las que ya representan ese mismo 20% del índice.
Calidad y gestión activa para afrontar un mercado más concentrado
Ante un entorno marcado por la volatilidad, la concentración de los índices y la aparición de nuevas oportunidades estructurales, ambos expertos insistieron en que Swisscanto defiende un enfoque basado en la inversión en compañías de calidad, capaces de generar un crecimiento rentable y sostenible a largo plazo. La gestora apuesta por combinar la gestión activa del riesgo con una selección rigurosa de activos a través de las distintas estrategias de su gama que se beneficien de tendencias de largo recorrido, como la electrificación, la digitalización o la transición energética, sin perder de vista los criterios de sostenibilidad como elemento central de su proceso de inversión.
El banco suizo de banca privada Julius Baer confirmó que el negocio global de gestión de grandes patrimonios mantiene un fuerte impulso, al reportar resultados semestrales récord impulsados por tres factores que hoy dominan la industria: la recuperación de los mercados financieros, una mayor actividad de inversión de los clientes y una disciplina más estricta en el control de costos.
La institución registró un beneficio neto bajo NIIF de 673 millones de francos suizos (alrededor de 828,37 millones de dólares), el mayor de su historia para un primer semestre, cifra que representa un incremento de 128% respecto a los 295 millones obtenidos en el mismo periodo de 2025. El beneficio por acción prácticamente se duplicó al pasar de 1,44 a 3,27 francos suizos.
El verdadero motor: más patrimonio administrado y clientes más activos
Más allá del crecimiento de las utilidades, el dato que mejor refleja la evolución del negocio es el comportamiento de los activos bajo gestión (Assets under Management, AuM). Julius Baer elevó los recursos administrados hasta un máximo histórico de 547.000 millones de francos suizos (673.260 millones de dólares), equivalente a un crecimiento de 5% en lo que va del año.
Este avance estuvo respaldado por tres factores determinantes: Primero la apreciación de los mercados financieros; después el efecto favorable de los movimientos cambiarios y en tercer lugar las entradas netas de nuevos recursos por 5,700 millones de francos suizos (7.015 millones de dólares).
Para la industria de wealth management, este indicador resulta especialmente relevante porque el tamaño de los activos administrados determina buena parte de los ingresos recurrentes derivados de las comisiones de gestión.
En un contexto donde muchos inversionistas de alto patrimonio han incrementado su exposición a renta variable, crédito privado y estrategias alternativas, las entidades especializadas en banca privada están capturando tanto la apreciación de los mercados como nuevos flujos de capital.
Los clientes volvieron a operar
Otro elemento sobresaliente del semestre fue el fuerte incremento en la actividad transaccional. El margen bruto aumentó hasta 87 puntos base, frente a 83 puntos base un año antes, impulsado por una actividad «excepcionalmente alta» de los clientes durante el primer trimestre, dijo la gestora.
Este indicador refleja que los clientes no sólo mantuvieron sus patrimonios invertidos, sino que realizaron un mayor número de operaciones, elevando así los ingresos por corretaje, asesoría y gestión de inversiones.
El comportamiento coincide con un entorno de elevada volatilidad en los mercados internacionales, donde los movimientos en tasas de interés, divisas y acciones han incentivado el rebalanceo de portafolios entre inversionistas de alto patrimonio.
Pero quizá el aspecto más interesante del reporte es que Julius Baer consiguió mejorar simultáneamente ingresos y eficiencia. Según sus cifras, el ratio ajustado de costos sobre ingresos descendió hasta 62,6%, desde 68,2% un año antes, reflejando un mayor apalancamiento operativo.
Es decir, el banco logró generar más ingresos sin que sus costos crecieran al mismo ritmo, una tendencia que actualmente buscan prácticamente todas las grandes firmas internacionales de gestión patrimonial. En un entorno donde la presión competitiva mantiene contenidas las comisiones por administración, la mejora de la productividad se ha convertido en uno de los principales motores de rentabilidad para el sector.
Balance sólido para seguir creciendo
Los resultados del banco suizo se suman a una tendencia observada durante esta temporada de reportes entre las principales instituciones dedicadas al wealth management. En los últimos meses, varias entidades globales han mostrado una combinación de mayores activos administrados, recuperación de los ingresos por comisiones y una creciente eficiencia operativa, impulsadas por la recuperación de los mercados financieros y el regreso de la actividad de los inversionistas de alto patrimonio.
En ese contexto, el récord alcanzado por Julius Baer refuerza la percepción de que el negocio de la gestión patrimonial continúa beneficiándose de un entorno favorable para la creación de riqueza financiera y de una mayor disposición de los clientes a mover sus portafolios, dos factores que hoy se traducen en mayores ingresos para las firmas especializadas en banca privada.
Del 3 al 6 de noviembre de 2026, el Hotel Okura de Ámsterdam acogerá una nueva edición de SuperReturn Europe, consolidándose como el principal punto de encuentro para la industria del capital privado en el continente. El evento reunirá a más de 1.500 altos directivos de 50 países, incluyendo a 500 LPs y 750 GPs con capacidad de decisión.
El congreso albergará cumbres especializadas centradas en captación de fondos (fundraising), deuda privada y las tendencias clave en las distintas geografías europeas. Asimismo, más de 200 gestores consolidados y emergentes analizarán los segmentos de mercado con mayor potencial, como el lower mid-market, y profundizarán en sectores resilientes como la tecnología y la salud.
Entre los inversores institucionales (LPs) que ya han confirmado su asistencia figuran firmas globales como Generali Investments, PGGM Investments, Public Investment Fund, WTW, LGPS Central, Hicks Holdings y la King Baudouin Foundation, entre otras.
El verano nos deja una cita más del Banco Central Europeo (BCE) antes de la reunión de Jackson Hole a finales de agosto. Tras la subida de tipos de 25 puntos básicos de junio, el consenso de mercado espera que en julio no haya cambios, pero sí se pone en el rádar dos subidas más antes de que finalice el año.
“El Banco Central Europeo mantendrá, con casi total seguridad, los tipos de interés sin cambios en su próxima reunión, dejando la facilidad de depósito en el 2,25%. La volatilidad del petróleo y del gas desde la última cita ha vuelto a situar la energía en el centro del debate, pero los precios se mantienen, en conjunto, próximos a los escenarios contemplados por el BCE en junio y no justifican una actuación inmediata. La pausa permitirá esperar hasta septiembre, cuando el Consejo de Gobierno dispondrá de nuevas proyecciones macroeconómicas y de más información sobre inflación, salarios y actividad”, sostiene Germán García Mellado, gestor de Paradigma Flexible Bonds y Paradigma High Income Bonds en A&G Global Investors.
Según García, más que una posible subida en septiembre, la principal atención estará en las señales que pueda ofrecer Christine Lagarde sobre la trayectoria posterior de los tipos y el nivel terminal de este proceso. Sin embargo, considera poco probable que adelante una orientación concreta.
“En particular, el mercado estará atento a cualquier referencia a que los riesgos para la inflación han vuelto a inclinarse al alza o a que el ciclo de subidas todavía no ha concluido. Lo más probable es que Lagarde evite ofrecer una orientación clara. Manteniendo un mensaje condicionado por los datos y por la evolución de un entorno geopolítico especialmente incierto. El mercado descuenta actualmente alrededor de dos subidas adicionales de 25 puntos básicos, que llevarían la facilidad de depósito hasta el 2,75% durante el primer semestre de 2027. El BCE evitará probablemente validar esa senda, pero también querrá conservar margen para actuar en caso de que la persistencia del shock energético termine trasladándose a salarios, expectativas y precios subyacentes. Julio será, por tanto, una pausa para ganar visibilidad, no necesariamente el final del proceso de subida de tipos”, añade el experto de A&G Global Investors.
Desde Swisscanto coinciden en que julio no traerá novedad, pero se desmarcan del consenso de mercado respecto a qué ocurrirá en el segundo semestre. “Dudamos de que el BCE vaya a endurecer su política monetaria en los próximos meses, salvo que el conflicto en Irán se intensifique. Si este escenario llegara a materializarse, prevemos un euro más débil, cotizando por debajo de 1,10 frente al dólar estadounidense. Esta visión también se ve respaldada por las proyecciones para las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, previstas para noviembre, en las que los demócratas podrían obtener la mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes. Esto contribuiría a estabilizar la política económica mediante un sistema de contrapesos institucionales”, señala Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos Swisscanto.
Motivos para la ausencia de cambios
Los motivos que sustentan la visión del consenso son claros. Konstantin Veit, Portfolio Manager de PIMCO, explica que el BCE mantendrá sin cambios el tipo «al no estar previstas nuevas proyecciones del equipo técnico hasta septiembre, es probable que el Consejo de Gobierno considere conveniente esperar, especialmente teniendo en cuenta los cambios significativos registrados en los mercados energéticos desde junio”.
Asimismo, señala que «la caída de los precios de la energía, una inflación de junio más moderada de lo esperado, un crecimiento de los salarios compatible con el objetivo de inflación y un débil crecimiento económico sugieren que los riesgos se inclinan hacia un menor número de subidas de tipos de las que actualmente descuentan los mercados», aunque la incertidumbre sigue siendo elevada. Además, espera «una decisión unánime de mantener los tipos sin cambios, junto con un mensaje dependiente de los datos, sin comprometerse de antemano con una trayectoria para los tipos de interés y manteniendo su disposición a actuar», si bien «nuestro escenario central sigue contemplando una subida adicional en septiembre».
Martin Wolburg, economista senior en Generali Investments, insiste en que, aunque los miembros del Consejo de Gobierno (CG) han mantenido un tono generalmente restrictivo en sus comunicados, los últimos datos sobre la inflación y la bajada de los precios de la energía han supuesto un cierto alivio. “Las perspectivas de inflación se acercan ahora más al escenario benigno que al escenario base presentado en la reunión de junio, lo cual resulta tranquilizador para las partes interesadas. Esto permite al Consejo de Gobierno mantener el tipo de interés de referencia en el 2,25% por el momento. No obstante, reconocemos que los riesgos siguen inclinándose hacia una subida final, probablemente en septiembre, sobre todo si persiste la última escalada del conflicto con Irán”, añade.
Qué esperar de la reunión
Para Peter Goves, responsable de Análisis de Deuda Soberana de Mercados Desarrollados de MFS Investment Management, es probable que el debate se haya desplazado a septiembre y la comunicación será clave: estamos firmemente convencidos de que el BCE mantendrá su tipo de interés oficial en el 2,25 % en la reunión de julio. “Lo que importa es el equilibrio entre las mejores noticias sobre la inflación a corto plazo y la renovada crisis energética, así como el traspaso aún incierto a los precios subyacentes, los salarios y las expectativas (aún no hay pruebas de ello). Nuestra tesis central es que Lagarde mantendrá abierta la puerta a septiembre, probablemente haciendo referencia al análisis de escenarios del BCE”, explica.
Dejando a un lado la ausencia de cambios en los tipos, la reunión de julio será interesante, según los expertos, por las palabras de Lagarde. “Esperamos que la rueda de prensa del BCE se centre en las perspectivas a medio plazo para los tipos de interés. Oficialmente, la institución ha ofrecido pocas orientaciones sobre sus próximos pasos. La presidenta Lagarde trata de mantener abiertas todas las opciones, mientras que Isabel Schnabel, como suele ser habitual, adopta un tono más restrictivo”, afirma Karsten Junius, Chief Economist en J. Safra Sarasin Sustainable AM.
Para Junius, la economía europea mantiene un crecimiento lo suficientemente sólido como para no impedir nuevas subidas de tipos en caso de que la evolución de la inflación las haga necesarias. “En este sentido, esperamos una nueva subida de tipos en septiembre”, indica.
Alex Bermúdez fundó Southeast en 2011, luego de trabajar más de ocho años en la firma uruguaya Aiva. En la actualidad, Southeast gestiona USD 450 millones en AUM, cuenta con un volumen de USD 2.500 millones en estructuras de Wealth Planning en LatAm y cuenta con un fondo en Luxemburgo para familias de altos patrimonios con un total de USD 170 millones.
Redefine el éxito empresarial con un enfoque hiperpersonalizado y de un verdadero valor agregado. En una charla exclusiva con Zonamerica, el CEO recorre la evolución de una compañía que decidió mantener su escala para garantizar su independencia, apostar por las relaciones y soluciones tailor made en tiempos de estandarización algorítmica.
¿Qué vacío o necesidad detectaste en el mercado latinoamericano qué te impulsó a fundar Southeast?
Por mi experiencia y conocimiento previo en la industria, en un momento dado detecté una oportunidad concreta: diseñar una solución a medida para familias de altos patrimonios en Chile, a través de un producto estructurado en Inglaterra, bastante conocido en Europa para este tipo de perfiles, pero que en ese momento prácticamente no se conocía en América Latina.
Esa idea inicial terminó convirtiéndose con el paso del tiempo en una solución innovadora para los países que fuimos desarrollando en la región. Con ese diseño de negocios en mente, armé Southeast en el año 2011, y ese mismo año me instalé a vivir en el país andino durante 4 años. Todo el proceso inicial implicó diseñar la solución para el mercado, asesorarme con abogados locales, bancos de inversión e instituciones de Estados Unidos y Europa. Ese fue exactamente el inicio de nuestra compañía. Portafolios otorgado encía de Gestor de Portafolios otorgada por el Banco Central del Uruguay, obtenida originalmente en 2018 como Asesores de Inversión, con oficinas en Montevideo, Punta del Este y Miami.
En el wealth management, la confianza es uno de los drivers del negocio. ¿Cómo se construye esa confianza? ¿A través de la capacidad de relacionamiento de las personas, a partir de metodologías, procesos, la transparencia?
Es una combinación de todas estas variables, aunque el peso de cada una varía según el mercado o el cliente. Sin embargo, al final del día, lo que marca la diferencia es estar sólidamente preparado en todas las disciplinas que entran en juego al momento de asesorar a una familia. La confianza es el pilar absoluto; sin ella, las demás metodologías o herramientas no tienen espacio. Pero la confianza no se logra de la noche a la mañana: se construye con coherencia entre lo que digo y lo que hago, sostenida en el tiempo. Se apoya en honestidad, incluso cuando la verdad incomoda, transparencia en el porqué de mis decisiones, y conocimiento sólido que respalde lo que hago. Pero cuando alguien deposita su tranquilidad en nuestro asesoramiento, lo que más pesa es anteponer su interés al propio: cuidar sus recursos con el mismo criterio que los míos, y ser claro sobre los riesgos, no solo sobre las oportunidades. Ahí es donde se gana o se pierde la confianza.
En mi experiencia, construirla implicó tomar decisiones importantes, como mudarme a Chile. En ese momento, yo venía de una posición corporativa muy cómoda y pasé a un ecosistema totalmente independiente, lo que significó el enorme desafío de empezar a trabajar solo. Chile es un mercado sumamente exigente y muy desarrollado en Wealth Management, tanto a nivel local como internacional. Fue un reto complejo y, de hecho, al principio me costó más de lo imaginado: tardé casi un año y medio en ganarme la confianza de mi primer cliente.
¿Cómo lograste sostener este proceso?
Creo que fue disciplina, compromiso y horas de dedicación, a partir de ahí generaba todo el resto. Sumado a una mezcla de experiencia previa, una propuesta innovadora para ese mercado y un conocimiento profundo, tanto local como internacional. En esa etapa inicial fueron fundamentales las alianzas estratégicas que concreté con personas muy reconocidas de la industria. Pero, por encima de todo, lo que me permitió sostener ese proceso con perseverancia, incluso en los momentos más difíciles, fue la convicción de que tenía algo genuinamente distinto para aportar, tanto a los clientes como a la industria en su conjunto.
Con ese primer cliente logramos que, por primera vez, se sentara en una misma mesa junto a su banco y su equipo legal, coordinando entre toda una estrategia conjunta, y validando nuestra sugerencia y alternativa de cómo gestionar y planificar su patrimonio. Para esa familia, esa manera de trabajar era algo que hasta ese momento no había experimentado, y fue justamente ahí donde empezamos a ser vistos como verdaderos asesores independientes, tanto a los ojos del cliente como de sus propios equipos de confianza.
Luego de esos primeros pasos, armar un equipo extraordinario, tanto en lo profesional como en lo humano, fue lo que nos permitió consolidarnos y expandirnos como compañía. Santiago Costa forma parte de Southeast desde 2018, y hoy lidera como director nuestra área de Wealth Planning; que desde 2023 sea también socio de la firma le da a la empresa, y a mí personalmente, la posibilidad de estar más cerca y más enfocado en esas primeras familias y relaciones que confiaron en nosotros desde el inicio.
Uno puede tener la mejor infraestructura o el mejor producto, pero si falta ese factor que genera confianza en el cliente, la relación nunca se termina de concretar. La clave para que las relaciones y los negocios perduren en el tiempo es pararse siempre desde el espíritu de construir relaciones, no transacciones. Eso es, en definitiva, lo que separa un vínculo que dura veinticinco años de uno que se agota en la primera corrección de mercado.
¿Cuál es el diferencial concreto entre la vieja gestión de portafolios y la planificación patrimonial integral que ustedes implementan a diario?
La diferencia es radical. Históricamente, esta industria se estructuró bajo un modelo transaccional. O sea, los asesores cobraban en función de las transacciones que generaban. Romper con esa inercia cultural no es fácil, pero el mercado cambió. Hoy en día, decidir qué comprar, qué vender, cuándo y cómo, se convirtió en algo transaccional. Con el acceso actual a la información, e incluso con el avance de la inteligencia artificial, es más sencillo estructurar un portafolio básico. El verdadero diferencial no está ahí.
La propuesta de Southeast se enfoca en dar un valor agregado que va mucho más allá de lo transaccional. Nos sentamos del mismo lado de la mesa que las familias, alineamos nuestros intereses con los suyos. De hecho, desde el inicio les dimos acceso a coinversión directa en Private Equity de economía real, participando nosotros mismos con capital propio junto a ellos en cada operación. Esto nos exige profundizar en las necesidades reales del cliente a corto, mediano y largo plazo. Abarcar no solo su patrimonio familiar, sino también su realidad familiar, su estructura empresarial y la relación con sus socios. Implica, además, tener la madurez para poner sobre la mesa temas complejos y difíciles de hablar, pero que son indispensables para una protección y planificación patrimonial seria.
Desde el inicio, estructuramos este abordaje a través de lo que llamamos nuestro círculo de gestión, una metodología que seguimos aplicando con rigor. Este círculo asegura que cada estrategia pase por etapas clave: construir confianza desde la independencia, aportar conocimiento local e internacional, actuar con empatía frente a las necesidades del cliente y aplicar nuestro expertise para proteger, administrar y planificar a la familia hoy, mañana y a las futuras generaciones. En definitiva, el diferencial es pasar de una gestión reactiva de inversiones a un acompañamiento patrimonial integral, estratégico y multigeneracional.
Llevan operando más de una década en una región caracterizada por fuertes cambios regulatorios. ¿Cómo logran mantener la agilidad operativa ante estos escenarios tan inciertos?
Lo nuestro fue un crecimiento lento, pero sólido, fue la decisión de ir paso a paso. Como te comentaba, empecé en Chile hace 15 años, y recién a los tres años de posicionarnos consideré abrir un segundo mercado como Perú. Para nosotros, mantener y alimentar la confianza en el tiempo exige un conocimiento profundísimo del terreno en el que operamos: sus regulaciones, su marco tributario y, fundamentalmente, su idiosincrasia.
Si tomamos a América Latina como referencia, la realidad es que siempre hay un grado de incertidumbre. Los últimos 20 años se experimentaron cambios radicales. O sea, cambió la forma de ver el negocio, la forma en que los clientes se paran frente a sus asesores y necesidades. A los clientes les costó asimilar ese cambio, pero el mundo ya va en esa dirección: hoy exigen un asesoramiento mucho más completo e integral que hace dos décadas. Nuestro rol principal es guiarlos y ser categóricos: en este nuevo escenario global, hay que hacer las cosas bien. Existen herramientas, soluciones y asesoramiento para lograrlo; pueden ser más complejas, costosas o restar cierta flexibilidad, pero son el único camino viable para proteger la malla patrimonial y empresarial de una familia.
Y en todo esto, el equipo fue y sigue siendo la pieza clave, el motor de la compañía. Sin gente con conocimiento profundo de cada mercado local, y sin la convicción compartida en nuestra filosofía de trabajo, sería imposible sostener esa agilidad frente a marcos regulatorios tan distintos entre sí.
¿Ese rigor los obliga a expandirse en regiones en las que pueden generar valor agregado?
Exacto. En Southeast vamos de a poco: Chile, Perú, México, Colombia, y ahora Brasil. Brasil tiene una particularidad que pocos mercados de la región comparten: cada estado funciona casi como una jurisdicción propia en términos regulatorios y tributarios, lo que exige un entendimiento local mucho más granular que en el resto de los países donde operamos. Llevamos dos años con una presencia activa, viajando todos los meses, pero hasta ahora nuestra prioridad no era buscar negocios, sino entender el mercado, absorber los cambios económicos, regulatorios y políticos, y darnos a conocer. Recién este año comenzaremos a capitalizar y asesorar a familias locales.
Esa misma filosofía de aportar valor real es la que explica nuestra postura con Argentina. Hoy tenemos clientes muy puntuales ahí, y conocemos perfectamente cómo funciona el país y qué necesitan sus familias. Pero la idiosincrasia argentina y su entorno demandan un formato distinto: nuestro modelo es muy integral, y requiere que el ecosistema local también acompañe esa filosofía. Lo que vemos es que eso está empezando a cambiar en Argentina, y que cada vez se valora más un servicio diferente al tradicional.
Uruguay es una plaza financiera sumamente atractiva a nivel continental. ¿Qué impacto tiene para su gestión diaria operar desde un ecosistema corporativo como el de Zonamerica?
Te diría que la relación de confianza que intentamos construir con nuestros clientes es la misma dinámica que nos une a Zonamerica. Al principio, mi llegada se dio de forma natural porque yo ya operaba desde el parque en mi etapa corporativa con Aiva. Sin embargo, cuando tomé la decisión de independizarme, enseguida me abrieron las puertas y me brindaron su apoyo desde el día uno.
Pero más allá de la comodidad operativa y del excelente nivel de servicio que recibimos a diario, el verdadero impacto de estar aquí radica en el ecosistema. Dentro de lo que es la industria del Wealth Management y el asesoramiento financiero, Zonamerica es un hub gigante. Caminar por el parque significa cruzarte con los principales referentes del sector, especialmente a nivel internacional. Estar inmersos en esa red de contactos y en esa calidad de talento es fundamental para nuestro negocio.
Foto cedidaToesca Asset Management (fuente: web institucional). Toesca Asset Management (fuente: web institucional)
A más de seis meses del anuncio, ya es oficial: Toesca Asset Management selló la compraventa de la gestora especializada Frontal Trust Administradora General de Fondos. Con esto, la firma empezó el proceso de integración que la consolidará como una casa de inversiones alternativas de peso en el mercado chileno.
Según anunciaron a través de un comunicado, la operación –que contempló la compra del 100% de la propiedad de la AGF a través de las sociedades Toesca Holding SpA y Toesca Capital Spa– dará paso a una plataforma integrada de más de 2.500 millones de dólares en activos. Esto la dejará como uno de los principales actores del mercado local de fondos alternativos.
El proceso de integración apunta a combinar las capacidades y experiencia de ambas compañías, para dar continuidad al trabajo de ambas y la relación con los clientes. Esto, detallaron, les permitirá consolidar una plataforma más robusta para seguir invirtiendo en activos privados, tanto en Chile como en el extranjero.
Los próximos meses estarán marcados por el trabajo conjunto entre ambas organizaciones, con foco en mantener la continuidad operacional y sus estándares de servicio y capturar capacidades complementarias.
“Concretar la compra de Frontal Trust nos permite consolidar nuestra posición en el mercado de activos alternativos, sobre la base de las fortalezas de ambas organizaciones. Al potenciar nuestras capacidades, hoy ampliamos nuestra oferta para clientes en Chile y el extranjero, y seguimos impulsando nuestra estrategia de crecimiento en la región”, señaló Carlos Saieh, socio y CEO de Toesca AGF, en la nota de prensa.
Por su parte Claudio Mehech, gerente general de Frontal Trust AGF, afirmó que el proceso “representa una oportunidad para proyectar el trabajo que hemos desarrollado durante años, manteniendo la cercanía con nuestros clientes y aportando nuestra experiencia a una plataforma con mayor escala y nuevas capacidades. Compartimos una visión de largo plazo y el convencimiento de que esta integración fortalecerá la propuesta de valor para nuestros inversionistas».
La industria mexicana de fondos de inversión está viviendo una transformación mucho más profunda de lo que sugieren los récords de activos bajo gestión. Detrás de los 5,26 billones de pesos administrados al cierre de junio de 2026 (300.000 millones de dólares), se esconde un cambio estructural: el mercado dejó de crecer únicamente por la llegada de grandes patrimonios y comenzó a expandirse gracias a la incorporación masiva de pequeños inversionistas.
Las cifras oficiales de la AMIB muestran que entre diciembre de 2020 y junio de 2026 los activos netos de los fondos de inversión pasaron de 2, 57 billones de pesos (151.175 millones de dólares), a 5,26 billones de pesos (300.000 millones de dólares), lo que significó un incremento de 104%. Sin embargo, durante ese mismo periodo el número de contratos se disparó de 2,99 millones a 18,08 millones, equivalente a un crecimiento de 504%. Esta diferencia entre ambos ritmos de expansión revela el verdadero cambio de la industria.
Un mercado mucho más masivo, crecimiento ya no depende de los grandes patrimonios
Al dividir los activos administrados entre el número de contratos se obtiene una fotografía que rara vez aparece en las estadísticas oficiales. En diciembre de 2020, cada contrato representaba en promedio un patrimonio de alrededor de 858.000 pesos (49.028 dólares); en contraste, para junio de 2026 esa cifra se redujo a aproximadamente 291.000 pesos (16.628 dólares).
En otras palabras, el patrimonio promedio administrado por contrato cayó cerca de 66% en apenas cinco años y medio. Sin embargo, lejos de representar una debilidad en el mercado mexicano, esta reducción refleja que los fondos dejaron de ser un vehículo reservado principalmente para clientes patrimoniales y comenzaron a abrirse a inversionistas con montos significativamente menores.
Es, probablemente, el indicador más claro de la democratización del ahorro administrado en México. Hasta hace pocos años, el crecimiento de la industria dependía en gran medida de que los inversionistas existentes aumentaran el tamaño de sus posiciones o de captar clientes de alto patrimonio. Hoy la dinámica es distinta.
Mientras los activos prácticamente se duplicaron, la base de inversionistas se multiplicó por seis; ello implica que el motor del crecimiento dejó de ser exclusivamente el dinero administrado y pasó a ser la incorporación de nuevos participantes al mercado. Para las operadoras de fondos, este cambio modifica prácticamente todo el modelo de negocio.
Atender millones de inversionistas con tickets promedio considerablemente menores obliga a fortalecer la distribución digital, automatizar procesos, ofrecer productos más sencillos y competir mediante escalabilidad, eficiencia y menores costos operativos.
Cinco billones de pesos, de meta a punto de partida
El crecimiento de la industria también adquiere otra dimensión cuando se compara con el tamaño de la economía mexicana.
La Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles informó que los fondos de inversión superaron por primera vez los cinco billones de pesos en activos durante 2026, nivel equivalente aproximadamente 14% del Producto Interno Bruto del país.
Aunque se trata de un máximo histórico, la penetración sigue siendo baja frente a mercados más desarrollados. En Estados Unidos y en buena parte de Europa Occidental los activos administrados por fondos representan porcentajes muy superiores del PIB, mientras que en varios mercados latinoamericanos la industria también muestra niveles de profundización financiera mayores que los de México. Esa comparación sugiere que el potencial de crecimiento de la industria mexicana continúa siendo considerable.
Ahora bien, vale la pena preguntarse ¿cuáles fueron los factores que impulsaron este boom del crecimiento del mercado minorista de fondos en México?.
El aumento explosivo en el número de contratos difícilmente puede explicarse únicamente por el comportamiento favorable de los mercados, que sin duda influyó en el ánimo de los inversionistas para dirigir su visión a una alternativa que se mantuvo por décadas al margen. Durante los últimos cinco años coincidieron varios factores como por ejemplo: la consolidación de plataformas digitales de inversión, la apertura remota de cuentas que registró un boom debido a la pandemia, menores montos mínimos de inversión, mayor competencia entre bancos, casas de bolsa y operadoras independientes, además de una mayor difusión de productos financieros entre inversionistas jóvenes.
Este nuevo ecosistema permitió que miles de personas realizaran su primera inversión en fondos sin necesidad de acudir físicamente a una sucursal bancaria; el resultado es una industria mucho más amplia, aunque integrada por inversionistas con patrimonios individuales menores.
¿Cuál es el siguiente desafío?
Esta transformación del mercado mexicano también coincide con una tendencia global que afecta a las principales gestoras de activos. A medida que aumenta el número de clientes minoristas, la competencia por ofrecer productos de bajo costo se intensifica y las comisiones continúan disminuyendo.
En este contexto, el reto para las administradoras ya no consiste únicamente en captar grandes cuentas, sino en administrar millones de relaciones con clientes que esperan experiencias digitales, asesoría personalizada y costos cada vez más reducidos. Así, la escala operativa y la tecnología comienzan a convertirse en ventajas competitivas tan importantes como el desempeño de los propios fondos.
Los datos muestran que la industria de fondos de México ya no sólo administra más dinero, sino que incorpora participantes a una velocidad nunca antes vista. Y, aunque el patrimonio promedio por contrato es hoy apenas una tercera parte del observado en 2020, ese descenso representa precisamente el signo de una industria que empieza a dejar atrás su carácter patrimonial para convertirse, gradualmente, en un vehículo de inversión accesible para una base mucho más amplia de la población.
Aunque el mercado de fusiones y adquisiciones latinoamericano registró una contracción en la primera mitad del año, el capital movilizado en negocios de private equity se duplicó en el mismo período. Eso muestra el último informe regional de TTRData, en colaboración con Datasite y Aon.
Según las cifras de la consultora, el volumen de operaciones de M&A registrado en la región alcanzó los 49.107 millones de dólaresa junio de este año. Esto suma 1.062 operaciones de fusión y adquisición, incluyendo transacciones anunciadas y cerradas.
Estas cifras representan una baja de 6% en el valor acumulado y de 30% en el número de transacciones, respecto a las cifras registradas en el primer semestre de 2025.
Con este telón de fondo, la dinámica en el mercado de capital privado fue muy distinta. En el primer semestre de 2026, se han contabilizado un total de 71 transacciones de private equity, de las cuales 18 tienen un valor no confidencial agregado de 10.014 millones de dólares. Esto supone una disminución interanual del 14% en el número de transacciones y un aumento del 102% en su valor.
En cuanto al segmento de venture capital, en el primer semestre del año se han llevado a cabo 174 transacciones, de las cuales 150 tienen un valor no confidencial agregado de 2.318 millones de dólares, lo que supone una disminución del 38% en el número de transacciones y un aumento del 13% en el capital movilizado, en términos interanuales.
Transacciones por países
En lo que va del año, por número de transacciones, Brasil lideró el ranking de países más activos de la región con 593 deals (descenso del 35%) y un aumento del 15% en el capital movilizado (32.557 millones de dólares), en términos interanuales.
Por su parte, Chile sube en el ranking, con 163 transacciones (un descenso del 13%) y con una disminución del 13% en el capital movilizado (3.595 millones de dólares). Le sigue en el ranking Argentina, con 129 transacciones (descenso del 5%) y con un aumento del 38% en su valor (4.672 millones de dólares), con respecto al mismo periodo del año pasado.
Entre tanto, México baja en el ranking y registra 118 transacciones, que representan un descenso del 19% en el número de transacciones, y un aumento del 21% en su valor (10.911 millones de dólares), en términos interanuales. Colombia, por su parte, registra 91 transacciones (descenso del 29%), pero un aumento del 50% en capital movilizado (7.230 millones de dólares).
Completando el plantel, Perú ha registrado 58 transacciones (descenso del 21%) y un aumento del 313% en su capital movilizado (4.337 millones de dólares), con respecto al primer semestre de 2025.