Latinoamérica tiene dinero guardado, ahora le falta hacerlo trabajar: BBVA Asset Management

  |   Por  |  0 Comentarios

Foto cedida

Durante mucho tiempo, el principal desafío financiero de América Latina parecía estar en el hecho de que las personas ahorraran. Hoy, otro parece ser el problema: qué hacer con ese ahorro. BBVA Asset Management México celebró sus primeros 25 años y puso sobre la mesa el tema, vigente tanto en este país norteamericano como en el resto de la región.

La celebración de los 25 años de BBVA Asset Management México, con el toque de campana en la Bolsa Mexicana de Valores, ocurre precisamente sobre esta transformación; Luis Ángel Rodríguez Amestoy, director en México señaló que el país está avanzando, pero el panorama regional muestra cuánto falta por hacer en todo el continente después del río bravo.

Y para demostrarlo, hay cifras de fuentes confiables e igualmente prestigiosas con las que Rodríguez Amestoy sustentó sus observaciones; por ejemplo, el BID señala que los hogares latinoamericanos enfrentan barreras para acceder a instrumentos de ahorro, entre ellas los costos, la desconfianza en las instituciones financieras, la baja educación financiera y la informalidad laboral.

«Hace 25 años, menos de una de cada 10 personas bancarizadas que trabajaban con BBVA invertía en fondos; hoy la proporción alcanza aproximadamente a dos de cada 10, de acuerdo con nuestras cifras en BBVA Asset Management México. La transformación coincide con una expansión de la oferta, la digitalización y la posibilidad de contratar productos de inversión desde el teléfono celular, pero el trecho por cubrir todavía es enorme», dijo el directivo.

El fenómeno permite observar un cambio más profundo: el paso del ahorro pasivo a la inversión empieza a convertirse en uno de los grandes retos de la industria financiera latinoamericana, después de años de mantener una postura de solo ahorro.

El BID acaba de advertir que la región enfrenta una importante brecha de ahorro ya que solamente 16% de los adultos declara ahorrar a través de un banco, frente a 40% en las economías emergentes de Asia y 50% en las economías avanzadas. A esto se suma que menos de la mitad de la población latinoamericana ahorra para su retiro mediante un sistema contributivo.

La región necesita movilizar mucho más capital hacia inversiones de largo plazo, sin embargo millones de personas todavía mantienen una relación básica con el sistema financiero: depositan, guardan y conservan liquidez, pero participan poco en instrumentos que puedan generar rendimientos y, al mismo tiempo, financiar empresas, infraestructura y otros proyectos productivos para el desarrollo de los países de la región.

El BID identifica precisamente la insuficiencia del ahorro doméstico como una de las restricciones que enfrenta la región para financiar infraestructura y sostener un crecimiento más dinámico; por eso la discusión sobre fondos de inversión ya no pertenece exclusivamente al ámbito de las finanzas personales, también forma parte de la discusión sobre cómo América Latina consigue capital para crecer, para financiar el desarrollo.

Lo paradójico es que en realidad tod parece indicar que sí hay recursos en la región, el caso de México es ilustrativo por la experiencia de BBVA Asset Management que en el año 2009 apenas administraba alrededor de 295 millones de pesos (alrededor de 16,3 millones de dólares al tipo de cambio actual) y desde entonces la escalada los llevó a registrar actualmente un saldo de 1,3 billones de pesos en activos administrados (alrededor de 72.222 millones de dólares), «dinero hay, pero falta hacerlo trabajar», reiteró el directivo.

En opinión de BBVA Asset Management México, la verdadera transformación ocurre cuando el ahorro deja de ser únicamente un mecanismo para enfrentar emergencias y comienza a utilizarse para objetivos de largo plazo como: comprar una vivienda, financiar la educación de los hijos, construir patrimonio o preparar el retiro.

Ese cambio es especialmente relevante en América Latina, donde las deficiencias de los sistemas previsionales, la informalidad laboral y la baja capacidad de ahorro de amplios sectores de la población hacen necesario ampliar las fuentes de financiamiento de la vejez.

El BID señala que los hogares latinoamericanos enfrentan barreras para acceder a instrumentos de ahorro, entre ellas los costos, la desconfianza en las instituciones financieras, la baja educación financiera y la informalidad laboral.

Por eso, la próxima etapa de la industria de fondos será también una prueba de inclusión financiera; no se tratará únicamente de administrar más activos de los clientes que ya invierten, sino de incorporar a quienes todavía están completamente fuera de los mercados de capitales.

El ahorro también puede financiar el crecimiento

Luis Ángel Rodríguez Amestoy explicó que los fondos de inversión no solamente buscan generar rendimientos para sus participantes, también canalizan recursos hacia instrumentos financieros que pueden contribuir al financiamiento de empresas, gobiernos y proyectos productivos.

Cuanto antes comienza una persona a invertir, mayor es el periodo disponible para acumular aportaciones y rendimientos. Por eso, la democratización de los fondos puede terminar teniendo una consecuencia que va mucho más allá de la industria de asset management y consiste en crear una generación de trabajadores con mayor patrimonio financiero para enfrentar su retiro y para el impulso de la economía del país y de la región.

Los próximos 25 años

Para el directivo de BBVA Asset Management México, los primeros 25 años de este brazo de inversiones del banco español pueden leerse como la historia de una industria que pasó de administrar productos financieros para inversionistas relativamente especializados a intentar llevar la inversión a millones de usuarios bancarizados.

Pero el cambio apenas comienza; el hecho de que dos de cada 10 clientes bancarizados inviertan en fondos significa que ocho todavía no lo hacen, al menos de acuerdo con la métrica proporcionada por BBVA, ese dato resume tanto el avance como el tamaño de la oportunidad.

La industria en México y en Latinoamérica en general ya no necesita demostrar solamente que puede administrar grandes cantidades de dinero, hoy tiene que conseguir que más personas entiendan que ahorrar y poner a trabajar su dinero son dos cosas distintas. Y para América Latina, la diferencia puede ser trascendental.

Latam envejece, los Estados se quedan sin margen y el ahorro individual deberá tomar el relevo

  |   Por  |  0 Comentarios

Pixabay CC0 Public Domain

En Latinoamérica, el envejecimiento acelerado, la informalidad laboral y las restricciones fiscales reducen el margen para sostener las pensiones únicamente con esquemas de reparto y en dicho escenario el ahorro individual gana espacio como una pieza cada vez más necesaria para financiar la vejez.

América Latina tiene un problema con el futuro: está envejeciendo rápidamente, pero no necesariamente está acumulando los recursos suficientes para financiar esa vejez.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advierte que los sistemas de pensiones latinoamericanos no están preparados para el rápido envejecimiento que experimentará la región. Para 2050, una de cada cinco personas será mayor de 65 años y, bajo los parámetros actuales, ningún sistema previsional de América Latina y el Caribe tiene garantizada su sostenibilidad fiscal o social.

La región se encuentra ante una combinación particularmente compleja. Habrá más adultos mayores durante las próximas décadas, mientras una proporción demasiado elevada de la población trabaja en la informalidad, cotiza de manera intermitente o permanece fuera de los sistemas previsionales. Al mismo tiempo, los gobiernos enfrentan restricciones fiscales que hacen cada vez más difícil trasladar íntegramente al presupuesto público el costo de las pensiones futuras.

El resultado es una ecuación que comienza a ser difícil de ignorar: habrá más personas que necesitarán ingresos durante su retiro, pero proporcionalmente habrá menos trabajadores con capacidad de financiar esos ingresos mediante los mecanismos tradicionales de reparto.

No se trata únicamente de un problema de pensiones. Es, en realidad, el resultado de varias debilidades estructurales que convergen sobre el mismo punto: la capacidad de la región para generar ingresos suficientes y sostenibles durante la vejez.

La demografía juega en contra

Durante décadas, los sistemas de reparto pudieron apoyarse en una estructura demográfica favorable: muchos trabajadores financiaban las pensiones de una población relativamente menor de jubilados, hoy esa relación está cambiando.

El BID estima que para 2050 la región tendrá una de las transformaciones demográficas más profundas de su historia. En ese momento, los mayores de 60 años serán más numerosos que los jóvenes, mientras la esperanza de vida continuará aumentando. Esto significa que las sociedades latinoamericanas tendrán que financiar pensiones durante periodos más prolongados y para una población cada vez mayor.

El problema es que el mercado laboral no está creciendo en la misma dirección porque la informalidad rompe la cadena de las cotizaciones, claramente el segundo gran problema es la ese, la informalidad.

La OCDE señala que casi la mitad de la fuerza laboral latinoamericana trabaja fuera de esquemas formales, sin contratos estables, ingresos seguros o acceso suficiente a la protección social. El organismo identifica a la informalidad como uno de los desafíos persistentes de la región.

La CEPAL fue todavía más contundente en su Estudio Económico 2026 al señalar que la informalidad laboral constituye una restricción estructural que limita la capacidad de América Latina para transformar el crecimiento económico en productividad, inversión y empleos de calidad.

Para las pensiones, esto tiene una consecuencia directa: un trabajador que no cotiza de manera constante no puede acumular derechos previsionales suficientes, independientemente de que el sistema sea público, privado o mixto.

El propio BID estima que actualmente apenas 45 de cada 100 trabajadores de América Latina aportan a un plan de retiro y advierte que sus contribuciones suelen ser demasiado irregulares para financiar prestaciones adecuadas. La informalidad, por lo tanto, no solamente reduce la recaudación de los sistemas de seguridad social. También reduce el número de personas que están construyendo, año tras año, el financiamiento de su propia vejez.

El Estado tampoco tiene un cheque en blanco

Aquí aparece la tercera pieza del problema: las finanzas públicas de la región. Una alternativa frente a la insuficiencia de las pensiones contributivas consiste en ampliar las transferencias públicas y las pensiones no contributivas. Esa vía puede ser indispensable para evitar que millones de personas lleguen a la vejez en pobreza.

Pero tampoco es una solución ilimitada; el envejecimiento incrementará simultáneamente las necesidades de pensiones, salud y cuidados de largo plazo. El propio BID advierte que la proporción de adultos mayores crecerá rápidamente y que el gasto asociado a pensiones y salud podría alcanzar niveles muy elevados en algunos países.

La OCDE, al analizar las reformas recientes de la región, identifica precisamente esta tensión: los países están intentando ampliar la cobertura y mejorar la suficiencia de las pensiones al mismo tiempo que buscan preservar la sostenibilidad financiera de los sistemas.

La conclusión no es que el Estado vaya a desaparecer de la ecuación pensionaria. Es prácticamente la contraria: el Estado tendrá que seguir siendo un componente fundamental, particularmente para garantizar pisos de protección a quienes no pudieron acumular suficientes recursos.

Pero difícilmente podrá ser el único financiador y de hecho cada vez tendrá menor margen; en este escenario adquiere mayor relevancia el ahorro individual.

No porque los sistemas de capitalización individual hayan resuelto todos los problemas pensionarios de la región —no lo han hecho— ni porque puedan sustituir las políticas públicas de protección social. Su importancia radica en algo más elemental: permiten construir una fuente adicional de financiamiento para la vejez que no depende exclusivamente de la capacidad futura de los gobiernos para pagar pensiones con los ingresos de las siguientes generaciones.

El dinero acumulado durante la vida laboral puede convertirse en un segundo motor de financiamiento del retiro: las aportaciones del trabajador y, cuando corresponda, del empleador, más los rendimientos generados durante décadas de inversión. Y el factor tiempo resulta fundamental.

Un trabajador que comienza a ahorrar a los 25 o 30 años tiene varias décadas para acumular capital y aprovechar el interés compuesto. En cambio, una persona que comienza a ahorrar cuando está cerca de la jubilación tiene mucho menos margen para compensar una baja tasa de aportación o una carrera laboral marcada por la informalidad.

Por eso, la discusión previsional latinoamericana comienza a desplazarse de una pregunta tradicional —¿quién pagará las pensiones del futuro?— hacia otra más incómoda: ¿cuánto capital tendrá acumulado cada trabajador cuando llegue a la vejez?

La región ya está moviendo sus piezas

Los cambios recientes en Chile, Colombia, Perú y Uruguay muestran que la discusión regional no está conduciendo hacia un único modelo.

Chile avanzó en 2025 hacia un sistema que combina cuentas individuales con un nuevo componente de seguro social; Colombia aprobó un esquema de varios pilares con un componente público contributivo y otro de ahorro privado complementario; Perú estructuró su reforma alrededor de pilares contributivos, semicontributivos, no contributivos y voluntarios, mientras Uruguay modificó parámetros para fortalecer la sostenibilidad de su sistema.

Hay una característica común detrás de estas reformas: la búsqueda de una combinación entre solidaridad pública y acumulación de recursos para el retiro. Es decir, la región no parece dirigirse hacia una sustitución absoluta de lo público por lo privado, más bien está intentando construir sistemas en los que ambos componentes cumplan funciones diferentes.

Ahorrar ya no significa solamente guardar dinero

La discusión también está cambiando dentro de la industria financiera; el Global Retirement Index 2026 de Natixis Investment Managers señala que el tradicional modelo de tres pilares —beneficios gubernamentales, planes patrocinados por empleadores y ahorro personal— enfrenta presiones derivadas del envejecimiento, los cambios en el mercado laboral, la inflación y la deuda pública.

El estudio encontró que 78% de los inversionistas encuestados en 21 países considera que la responsabilidad de financiar su retiro recae sobre ellos mismos, frente a 67% una década atrás. Además, 72% teme que el crecimiento de la deuda pública termine reduciendo las prestaciones futuras.

La evolución más importante, sin embargo, está en el concepto mismo de ahorro; la discusión internacional comienza a pasar de ahorrar más a invertir mejor. Natixis identifica tres grandes prioridades para modernizar los sistemas de retiro: ampliar el acceso, automatizar el ahorro y conseguir que los activos acumulados tengan la capacidad de crecer durante las décadas que separan la vida laboral de la jubilación.

Para América Latina, esa transformación adquiere una dimensión todavía mayor porque la región necesita formalizar el empleo, elevar los salarios, ampliar la cobertura previsional y fortalecer los sistemas públicos. Pero incluso si consigue avances importantes en esos frentes, el cambio demográfico seguirá presente.

La cuenta regresiva ya comenzó

El verdadero desafío de América Latina no consiste en escoger entre pensiones públicas o ahorro individual como si fueran alternativas excluyentes.

La cuestión es que la estructura demográfica, laboral y fiscal de la región hace cada vez más difícil imaginar un futuro en el que el Estado pueda financiar por sí solo las necesidades de retiro de una población mucho más longeva y numerosa.

La OIT reporta que los mercados laborales latinoamericanos mejoraron durante 2025 y que la informalidad continuó disminuyendo, aunque persisten importantes diferencias entre países y brechas particularmente fuertes para mujeres y jóvenes. Ese dato es relevante porque muestra que la situación no está predeterminada, la formalización puede aumentar la base contributiva y mejorar la cobertura.

Pero también deja claro que el problema no desaparecerá únicamente porque haya más empleos formales ya que la transición demográfica ya está en marcha.

Por eso, durante las próximas décadas, la pensión latinoamericana probablemente tendrá que construirse con varias fuentes: un piso público que garantice protección, contribuciones obligatorias, ahorro individual, aportaciones patronales cuando existan y, cada vez más, inversión de largo plazo.

La razón no es ideológica ni responde a una preferencia por un modelo sobre otro, es una consecuencia de las matemáticas demográficas. Cuando hay más jubilados, se vive más tiempo, nacen menos niños y una parte importante de los trabajadores permanece fuera de la formalidad, el espacio para financiar el retiro exclusivamente con las cotizaciones de las generaciones futuras se reduce.

Y ahí aparece el ahorro individual, no como una solución mágica ni como sustituto del Estado, sino como una de las pocas herramientas capaces de convertir décadas de vida laboral en un patrimonio destinado específicamente a financiar la vejez. La pregunta para América Latina ya no es si necesitará ahorrar para su retiro.

La pregunta es cuánto tendrá que ahorrar y durante cuánto tiempo para poder financiar la longevidad que ella misma está construyendo.

Afore Banamex fortalece su músculo de inversión, llega Sergio Molina como CIO

  |   Por  |  0 Comentarios

Foto cedida

Afore Banamex moverá una pieza relevante en su estructura de inversiones. La administradora anunció la incorporación de Sergio Molina Gutiérrez como nuevo director de Inversiones (Chief Investment Officer); se trata de un ejecutivo con más de dos décadas de experiencia en inversión y administración de activos, cuya trayectoria reciente estuvo vinculada durante 17 años con Afore SURA.

Molina asumirá formalmente el cargo a partir del 1 de noviembre, con la responsabilidad de encabezar la gestión integral de las estrategias de inversión y la administración de los portafolios de Afore Banamex, además del monitoreo de riesgos y desempeño de las inversiones.

El movimiento supone la llegada a Banamex de un perfil particularmente ligado a la asignación estratégica de activos, renta variable y construcción de portafolios, áreas que han formado parte central de su trayectoria profesional y que ahora estarán bajo su conducción en una de las principales administradoras de ahorro para el retiro del país.

Durante su paso por Afore SURA, Molina ocupó distintas posiciones de liderazgo hasta desempeñarse como Head of Asset Allocation & Equities. Desde esa posición trabajó en estrategias de renta variable local y global, asignación estratégica de activos e inversiones alternativas.

Su experiencia también incluye la gestión de estrategias globales de renta variable y el diseño e implementación de procesos de inversión sistemáticos para mercados internacionales. En el terreno de los activos alternativos participó en el desarrollo de capacidades relacionadas con FIBRAs y capital privado, además de haber dirigido equipos multidisciplinarios vinculados con renta variable, materias primas, regulación, gestión de proyectos y estrategia para comités de inversión.

Una posición con mayor alcance

En Afore Banamex, Molina no solamente tendrá bajo su responsabilidad la administración de los portafolios. También deberá encabezar al equipo de inversiones, impulsar el desarrollo de talento y fortalecer las capacidades de investigación, construcción de portafolios y generación de ideas de inversión.

La administradora señala además que el nuevo director de Inversiones tendrá participación en el monitoreo de riesgos y del desempeño de las inversiones mediante un enfoque sustentado en análisis cuantitativos y una visión integral de mercado. También representará a la institución ante clientes, organismos de la industria y otros grupos vinculados con la gestión de activos.

Para Marcelo Santos, director general de Afore Banamex, la incorporación de Molina forma parte del fortalecimiento de las capacidades de inversión de la administradora y de su estrategia para generar valor de largo plazo para sus clientes.

El ejecutivo llega además con presencia dentro del ecosistema financiero mexicano. Actualmente se desempeña como consejero suplente independiente de ASIGNA, la cámara de compensación del Mercado Mexicano de Derivados, y participa como conferencista en foros especializados sobre inversiones, mercados financieros y perspectivas económicas en México y el extranjero.

De SURA a Banamex

El movimiento también pone nuevamente en el radar la movilidad del talento especializado dentro de la industria de las Afores. Molina pasó 17 años en Afore SURA, donde desarrolló buena parte de su carrera en áreas directamente relacionadas con la administración de inversiones, antes de incorporarse a Banamex.

Su formación combina una ingeniería industrial por la Universidad Iberoamericana con una maestría en Investment Management por City St George’s, University of London, además de programas ejecutivos en liderazgo, gobierno corporativo, sostenibilidad y mercados financieros.

Con el nombramiento, Afore Banamex busca reforzar la gestión de los recursos destinados al retiro y profundizar sus capacidades de inversión, investigación y construcción de portafolios, en una posición que tendrá incidencia directa sobre la estrategia con la que la administradora gestiona los recursos de sus clientes.

Thornburg: Lo que Santa Fe nos enseña sobre la inversión disciplinada en un mercado concentrado

  |   Por  |  0 Comentarios

Pixabay CC0 Public DomainAutor: Brigitte Werner from Pixabay

Un lugar distintivo no constituye un proceso de inversión. Sin embargo, puede contribuir a definir la cultura en la que se toman las decisiones de inversión. Durante más de cuatro décadas, la sede de Thornburg en Santa Fe ha fomentado una combinación de criterio independiente, debate riguroso y disciplina de valoración que resulta cada vez más relevante en el actual mercado global de renta variable, caracterizado por su concentración.

De Santa Fe a las decisiones de inversión

Cuando Garrett Thornburg fundó Thornburg Investment Management en 1982, Santa Fe estaba muy alejada de los centros financieros tradicionales. Esa distancia creó espacio para construir una firma en torno a una visión de largo plazo, en lugar de la proximidad a la narrativa dominante del mercado. Permanecer allí ha sido una decisión deliberada, pero su relevancia para la inversión debe demostrarse a través del proceso, no de la geografía.

Una de sus expresiones es la estructura colaborativa de investigación generalista de Thornburg. En lugar de limitar a los inversionistas a compartimentos estancos por sectores, les pide que comparen oportunidades entre industrias, regiones y modelos de negocio. El objetivo no es saber menos sobre cada empresa, sino situar ese conocimiento en un contexto más amplio de asignación de capital.

Para los selectores de fondos, esta distinción es importante. La profundidad del análisis, por sí sola, no genera rendimientos excedentes. La información debe interpretarse, cuestionarse y traducirse en selección de valores, determinación del tamaño de las posiciones y decisiones de venta. Una estructura generalista hace que cada posición compita con las mejores ideas disponibles a nivel global, mientras que el debate ayuda a poner al descubierto supuestos que pueden arraigarse cuando los equipos de inversión comparten el mismo consenso del mercado.

Por qué la disciplina importa ahora

Esa disciplina está siendo puesta a prueba por un mercado inusualmente concentrado. El S&P 500 registró en el segundo trimestre de 2026 su cuarta mayor subida trimestral desde el año 2000, a pesar de haber comenzado el periodo en niveles elevados. Sin embargo, solo alrededor de un tercio de sus componentes superó al índice durante el primer semestre, la proporción más baja en más de 35 años. Los inversionistas han sido recompensados por mantener posiciones en un grupo relativamente reducido de empresas ganadoras vinculadas a la inteligencia artificial.

Los fundamentos que respaldan ese liderazgo no deben descartarse. Los resultados recientes de los grandes proveedores de servicios en la nube muestran una aceleración de los ingresos por servicios cloud, mayores márgenes y las primeras evidencias de que las elevadas inversiones en inteligencia artificial están generando rendimientos atractivos. Pero unos fundamentos más sólidos no eliminan la necesidad de disciplina en las valoraciones. Las expectativas, la intensidad de capital y el precio pagado siguen determinando la asimetría entre el potencial alcista y el riesgo de caída.

Tampoco las oportunidades se limitan a los líderes del mercado. Empresas sólidas de los mercados globales pueden ofrecer perspectivas de crecimiento comparables a valoraciones más bajas y, con frecuencia, con mayores rendimientos por dividendos. Para los inversionistas profesionales cuyas asignaciones globales a renta variable se han vuelto cada vez más dependientes de las grandes empresas tecnológicas estadounidenses, ampliar la búsqueda puede diversificar tanto las fuentes de rendimiento como las fuentes de riesgo.

Equity Income Builder: la valoración antes que el rendimiento

Thornburg Equity Income Builder aplica esta perspectiva mediante un enfoque de renta variable global orientado a la generación de ingresos y consciente de las valoraciones. La estrategia busca obtener rendimientos totales a largo plazo a través de empresas con flujos de efectivo sostenibles, una asignación disciplinada de capital y la capacidad de mantener y aumentar las distribuciones a los accionistas. Los ingresos forman parte de la propuesta de rentabilidad, no sustituyen al análisis fundamental.

Por ello, el equipo no se limita a buscar los rendimientos por dividendos más elevados. Evalúa la capacidad de una empresa para generar efectivo y la disposición de su dirección a asignarlo en beneficio de los intereses de los accionistas a largo plazo. A continuación, analiza si esas cualidades están disponibles a un precio que ofrezca un rendimiento prospectivo atractivo. Una empresa sólida puede seguir siendo una mala inversión cuando las expectativas ya dejan poco margen para las decepciones.

La cartera, que no está condicionada por ningún índice de referencia, suele mantener entre 50 y 70 empresas. Las exposiciones por país, sector y capitalización bursátil reflejan evaluaciones ascendentes (bottom-up), en lugar de ponderaciones de los índices. Esto otorga a Equity Income Builder un posible papel diferenciado como asignación principal a renta variable global o como complemento de carteras pasivas y con una elevada exposición al crecimiento. Santa Fe proporciona el entorno; la tesis de inversión se basa en una combinación reproducible de investigación, valoración y construcción de carteras.

THORNBURG EQUITY INCOME BUILDER

Objetivo: Obtener rendimientos totales a largo plazo a través de empresas capaces de mantener y aumentar las distribuciones a los accionistas.

Enfoque: Investigación ascendente (bottom-up), valoración disciplinada y construcción de carteras sin restricciones respecto a un índice de referencia.

Papel en la cartera: Posible asignación principal a renta variable global o complemento de la exposición pasiva y al crecimiento.

Obtenga más información sobre el fondo aquí: https://www.thornburg.com/product/ucits-funds/uib/TBIIBUI-ID/

 

 

Tribuna de Josh Rubin, gestor de carteras de clientes de Thornburg Investment Management 

AllianceBernstein nombra a Onur Erzan presidente y consejero delegado

  |   Por  |  0 Comentarios

Foto cedidaOnur Erzan, presidente y consejero delegado de AllianceBernstein

AllianceBernstein Holding L.P. y AllianceBernstein L.P. han anunciado que Onur Erzan, presidente, ha sido nombrado presidente y consejero delegado de AB, con efectos a partir del 1 de abril de 2027. Según indica la firma, sustituirá a Seth Bernstein, que se retirará el 31 de marzo de 2027, tras casi una década al frente de la firma. Bernstein continuará formando parte del Consejo de Administración de AB.

“Onur es un líder excepcional, con una amplia experiencia en gestión de activos y seguros. Desde su incorporación a AB, ha contribuido a definir la estrategia de la firma, ampliar sus capacidades y posicionar el negocio para mantener su crecimiento. Al mismo tiempo, esta transición supone una oportunidad para reconocer las extraordinarias contribuciones de Seth durante la última década. Ha liderado AB durante un periodo de crecimiento significativo y ha contribuido a reforzar la alianza entre Equitable y AB en un momento decisivo para nuestra compañía. Agradezco a Seth su liderazgo y me complace que continúe formando parte del Consejo de Administración de AB”, ha destacado Mark Pearson, consejero delegado de Equitable Holdings y miembro del Consejo de Administración de AB.

Durante su mandato como CEO, Bernstein ha supervisado un periodo de profunda transformación en AB. Bajo su liderazgo, la firma ha seguido evolucionando más allá de sus raíces tradicionales en la gestión activa de activos de mercados cotizados hasta convertirse en una gestora de inversiones global, diversificada y de referencia, con negocios a escala en mercados públicos, activos alternativos privados, gestión patrimonial privada, gestión de activos para aseguradoras y soluciones para la jubilación. Además, Bernstein ha impulsado mejoras estructurales en la rentabilidad de la firma mediante el traslado de la sede de AB a Nashville, la creación y desarrollo de AB India y la transformación de Bernstein Research en una empresa conjunta con Société Générale. Bernstein también ha promovido iniciativas para reforzar la cultura de la firma, ampliar su plataforma global de distribución y abrir nuevas vías de crecimiento rentable, con los activos bajo gestión de AB prácticamente duplicándose hasta superar los 919.000 millones de dólares a 31 de agosto de 2026.

“Ha sido el privilegio de mi vida liderar esta extraordinaria firma”, afirmó Bernstein. “Durante la última década, hemos ampliado nuestro alcance, reforzado nuestra distribución y desarrollado motores de crecimiento duraderos que nos permiten prestar un mejor servicio a nuestros clientes en todo el mundo. Me complace enormemente que Onur tome las riendas y lidere AB en esta nueva etapa, ya que ha desempeñado un papel clave en nuestra estrategia y ha liderado gran parte de su ejecución. Encarna muchos de los valores que, en mi opinión, distinguen el éxito de AB: anteponer los intereses de nuestros clientes, aplicar un proceso intelectual riguroso a las decisiones que tomamos y exigir la excelencia en todo lo que hacemos. Tengo plena confianza en el liderazgo de Onur y en las oportunidades que se presentan para esta firma”.

Onur asumió el cargo de presidente en enero de 2026 y supervisa los negocios de Gestión Patrimonial Privada, Alternativos Privados Globales y Distribución Global de Gestión de Activos de AB, además de las funciones de Estrategia y Desarrollo Corporativo de la firma. Forma parte del Comité de Dirección de Equitable Holdings desde 2021 y, tras el cierre de la fusión previamente anunciada entre Equitable Holdings y Corebridge Financial, se incorporará al equipo directivo de la compañía, encabezado por el consejero delegado Marc Costantini.

“Es un honor liderar AB en un momento tan decisivo de nuestra historia. Durante casi seis décadas, AB se ha distinguido por la excelencia en la inversión, el rigor intelectual y una cultura colaborativa incansablemente centrada en los clientes. En un contexto en el que el sector de la gestión de activos y patrimonios atraviesa una rápida transformación —con clientes que buscan relaciones más estrechas, capacidades más amplias y soluciones más integradas—, AB se encuentra en una posición única para ofrecer el conocimiento, las capacidades y la colaboración que necesitan para lograr resultados diferenciados. Espero con ilusión escribir el próximo capítulo de la historia de AB junto a nuestros talentosos y comprometidos compañeros de todo el mundo”, afirmó Erzan.

Desde su incorporación a AB en 2021, Erzan ha contribuido a definir y ejecutar la estrategia global de distribución de gestión de activos de la firma, además de desempeñar un papel clave en la expansión de AB hacia nuevas áreas de negocio, entre ellas el lanzamiento de su oferta de ETF de gestión activa, la creación de una división integrada de gestión de activos para aseguradoras y la ampliación de las soluciones de crédito privado y, de forma más amplia, de generación de ingresos para la jubilación de AB. Como responsable de Bernstein Private Wealth Management, Erzan ha reforzado significativamente las capacidades de la firma dirigidas a clientes con patrimonios ultraelevados, familias globales y family offices mediante soluciones a medida. Asimismo, ha desempeñado un papel fundamental en el fortalecimiento de las alianzas externas de Bernstein con entidades bancarias y custodios internacionales, al tiempo que ha ampliado el alcance de su negocio de gestión patrimonial y sus capacidades de atención al cliente.

Antes de incorporarse a AB, Erzan trabajó durante 20 años en McKinsey & Company, donde ocupó más recientemente el cargo de socio sénior y colideró la práctica de Wealth & Asset Management. En ese puesto, asesoró a destacadas gestoras de activos, firmas de gestión patrimonial, aseguradoras e instituciones financieras especializadas en jubilación a nivel global en operaciones de M&A, procesos de transformación e iniciativas de crecimiento y creación de valor a largo plazo. Además de sus responsabilidades profesionales, mantiene un firme compromiso con la comunidad y ha formado parte de los consejos de administración de Graham Windham y Turkish Philanthropy Funds. Es licenciado en Administración de Empresas por la Middle East Technical University de Ankara, Turquía, y cuenta con un MBA por Columbia Business School.

30 años, cinco ciclos y una certeza: La Fed es la Fed y manda en los mercados

  |   Por  |  0 Comentarios

Canva

Hay pocas decisiones económicas capaces de alterar simultáneamente en todo el mundo el precio del dinero, el valor de las monedas, el costo del crédito, el comportamiento de las bolsas, el mercado de bonos y los flujos internacionales de capital. Una de ellas es una decisión de la Reserva Federal. La Fed volvió a demostrarlo el pasado 16 de septiembre, cuando elevó en 25 puntos base su tasa de referencia para llevarla a un rango de 3,75% a 4%, en una decisión unánime del Comité Federal de Mercado Abierto. El argumento fue conocido: la inflación continúa elevada y la economía estadounidense mantiene un ritmo de actividad suficientemente sólido como para justificar una política monetaria más restrictiva.

Sin embargo, esta vez hay algo diferente. No se trata solamente de una subida aislada, los mercados están comenzando a descontar que el movimiento puede continuar y varias son las señales; por ejemplo, la Reserva Federal de San Francisco señaló a principios de septiembre que los mercados financieros esperaban que la tasa llegara a aproximadamente 4,25% hacia mediados de 2027, lo que equivaldría a dos o tres incrementos adicionales de 25 puntos base desde los niveles actuales.

La propia Fed es algo más cautelosa: su proyección de septiembre sitúa la mediana de la tasa en 4,1% tanto al cierre de 2026 como de 2027, aunque la distribución entre los funcionarios muestra una dispersión considerable. La diferencia entre ambas visiones es importante, pero todavía lo es más la historia porque esta no es la primera vez que la Fed emprende un camino de endurecimiento monetario.

En los últimos 30 años pueden identificarse al menos cinco grandes episodios que permiten observar qué sucede cuando el banco central estadounidense decide que el dinero debe dejar de ser tan barato.

  • 1994-1995. El susto de Greenspan.
  • 1999-2000. La Fed enfría la fiesta tecnológica.
  • 2004-2006. La mesura de Greenspan.
  • 2015-2018. La normalización después del dinero casi gratis.
  • 2022-2023. La guerra contra la inflación.

Cinco episodios, cinco circunstancias económicas distintas y cinco respuestas diferentes de los mercados. Pero con un elemento común: cuando la Fed mueve las tasas de manera sostenida, prácticamente ningún mercado importante permanece indiferente.

1994: cuando la Fed sorprendió al mundo, y México se desplomó

El primero de los grandes episodios del periodo comenzó en 1994. La economía estadounidense estaba creciendo y la Reserva Federal decidió adelantarse a posibles presiones inflacionarias. El resultado fue uno de los procesos de endurecimiento más agresivos de la era moderna hasta ese momento. La tasa de fondos federales pasó de alrededor de 3% a comienzos de 1994 a 6% en febrero de 1995. Entre las decisiones más recordadas estuvo el incremento de 75 puntos base de noviembre de 1994; el problema fue que los mercados no estaban preparados para la velocidad del ajuste. Como consecuencia los rendimientos de los bonos estadounidenses aumentaron con fuerza y se produjo una importante corrección en los mercados de renta fija. La repercusión tampoco quedó confinada a Estados Unidos ya que México se encontraba particularmente expuesto.

El aumento del coste del dinero en Estados Unidos contribuyó a endurecer las condiciones financieras para los mercados emergentes justo cuando México enfrentaba sus propias vulnerabilidades: endeudamiento, desequilibrios externos y un tipo de cambio que terminaría siendo insostenible. En diciembre de 1994 estalló la crisis del peso. La Reserva Federal de Dallas ha señalado que el endurecimiento estadounidense propinó el golpe final a una economía mexicana que ya presentaba vulnerabilidades internas. Entre noviembre de 1994 y marzo de 1995, el tipo de cambio real del peso se desplomó más de 40%, mientras las tasas de los Cetes a tres meses habían subido de alrededor de 10% en febrero de 1994 a 14% en noviembre. El episodio dejó una primera lección.

La Fed no necesita provocar directamente una crisis para convertirse en parte de ella. Basta con que cambie el precio del dinero en Estados Unidos para que países altamente endeudados, monedas vulnerables y mercados dependientes del financiamiento externo comiencen a sentir la presión.

1999-2000: balde de agua fría a la fiesta tecnológica

Cinco años después, el escenario era completamente distinto; la economía estadounidense disfrutaba de la expansión asociada a la revolución tecnológica, internet había transformado las expectativas empresariales y los mercados accionarios habían entrado en una auténtica fiebre. Entonces, la Fed volvió a subir las tasas y el tipo de los fondos federales pasó de 4,75% a mediados de 1999 a 6,5% en mayo de 2000, después de varios incrementos consecutivos. El Nasdaq alcanzó su máximo histórico de aquella etapa el 10 de marzo de 2000.

En ese momento, las mayores compañías del Nasdaq estaban dominadas por empresas tecnológicas; seis de las 20 mayores compañías ni siquiera habían registrado utilidades en el último trimestre de 1999, de acuerdo con un análisis de la Reserva Federal de San Francisco realizado posteriormente. La Fed no creó la burbuja tecnológica ni fue la única causa de su posterior estallido. Las valoraciones extremas, las expectativas sobre las nuevas tecnologías y la enorme entrada de capital desempeñaron papeles fundamentales, pero el aumento del costo del dinero cambió las condiciones financieras.

Entonces apareció nuevamente una característica recurrente de los ciclos de la Fed: cuando suben las tasas, cambia el precio que los inversionistas están dispuestos a pagar por el crecimiento futuro, las empresas tecnológicas fueron particularmente sensibles a ese cambio. El epílogo de este ajuste de tasas por parte de la Fed provovó que el Nasdaq entrara en un largo proceso de corrección, y que la economía estadounidense posteriormente cayera en recesión.

2004-2006: la mesura que no evitó la tormenta

El siguiente ciclo resulta especialmente interesante porque la Fed intentó hacer algo diferente; después de llevar la tasa de referencia hasta apenas 1% en 2003 y mantenerla allí durante un periodo prolongado, el banco central comenzó en junio de 2004 un proceso de incrementos graduales. Fueron 17 aumentos consecutivos de 25 puntos base, que llevaron la tasa desde 1% hasta 5,25% en junio de 2006.

El propio lenguaje de la Fed hablaba de una política de ajustes “mesurados”, pero la economía ya había acumulado desequilibrios importantes, especialmente en el mercado inmobiliario y el crédito hipotecario. En junio de 2006, cuando la Fed llevó la tasa a 5,25%, reconocía que el crecimiento estaba moderándose y que el mercado de la vivienda comenzaba a enfriarse. Al mismo tiempo advertía que persistían riesgos inflacionarios. Un año después comenzaron los recortes y poco después llegó la crisis financiera.

La relación entre las alzas de 2004-2006 y la crisis de 2008 debe manejarse con cuidado: el endurecimiento monetario no explica por sí solo la crisis porque el mercado hipotecario por sí mismo, el apalancamiento, la titulización, la gestión de riesgos y otros factores fueron determinantes. Pero el ciclo sí dejó una enseñanza fundamental: los efectos de una subida de tasas no necesariamente aparecen cuando la Fed aprieta el botón, pueden tardar meses o incluso años en manifestarse.

2015-2018: el fin de la era del dinero casi gratis

La siguiente experiencia fue todavía más peculiar. Después de la crisis financiera de 2008, la Fed llevó las tasas prácticamente a cero y las mantuvo allí durante años; no fue sino hasta diciembre de 2015 cuando comenzó la siguiente etapa de normalización. La primera subida fue de 25 puntos base, llevando el rango a 0,25%-0,50%. Después vinieron aumentos graduales en 2016, 2017 y 2018; en diciembre de 2018 la tasa ya se encontraba en 2,25%-2.50%, a todas luces se trataba de una política completamente distinta de la de 1994.

La Fed no estaba tratando de frenar una economía recalentada ni una burbuja tecnológica, estaba intentando regresar gradualmente a una política monetaria más normal después de casi una década de extraordinaria relajación. Pero el mercado terminó recordando nuevamente quién tenía las llaves del dinero. Hacia finales de 2018 aumentaron las preocupaciones por el crecimiento mundial, las tensiones comerciales y las condiciones financieras. La Fed terminó señalando que sería paciente respecto de nuevos ajustes, en consecuencia la tasa no llegó ni remotamente a los niveles de 2000 o 2006 y aun así, el mercado reaccionó. Porque después de años de tasas cercanas a cero, 25 puntos base podían tener una importancia muy distinta para los inversionistas.

2022-2023: la Fed vuelve a sacar la artillería

Si los cuatro ciclos anteriores habían demostrado el poder de la Fed, el episodio que comenzó en 2022 recordó algo todavía más elemental: cuando la inflación se convierte en el problema principal, la Reserva Federal puede subir las tasas con una velocidad extraordinaria. En marzo de 2022 el rango objetivo estaba en 0,25%-0,50%, pero en diciembre de ese mismo año ya había llegado a 4.25%-4.50%. Fueron siete aumentos en nueve meses, incluidos cuatro incrementos consecutivos de 75 puntos base entre junio y noviembre. La tasa continuó subiendo durante 2023 hasta alcanzar 5,25%-5.50% y la consecuencia fue un endurecimiento financiero global. El dólar se fortaleció frente a numerosas monedas emergentes, aumentaron las tasas soberanas, se encareció el financiamiento y los inversionistas comenzaron a buscar nuevamente el refugio relativo de los activos estadounidenses.

El Fondo Monetario Internacional había advertido que una aceleración del endurecimiento de la Fed podía provocar salidas de capital y depreciación cambiaria en mercados emergentes. En julio de 2022, el organismo señalaba que el fortalecimiento del dólar estaba incrementando las presiones inflacionarias en otros países y que los flujos de capital ya estaban saliendo de mercados emergentes. Otra vez, la Fed había movido una tasa estadounidense y otra vez, el efecto había cruzado las fronteras. Hoy vuelve a empezar una historia ya vista en cuando menos las tres décadas recientes, las de la era de la globalización de los capitales, esa es la particularidad de este inicio de ciclo, llegamos así a 2026.

La Fed acaba de elevar nuevamente su tasa de referencia, esta vez hasta 3,75%-4%, pero el contexto es diferente al de 2022; hace cuatro años la economía estadounidense estaba saliendo de la pandemia y la inflación había alcanzado niveles no vistos en décadas. Ahora la economía continúa creciendo, la productividad se ha fortalecido, la inversión empresarial es robusta, pero la inflación permanece por encima del objetivo de 2%. La Fed proyecta para 2026 una inflación PCE de 3,7%, antes de que descienda gradualmente hacia 2% en 2029. El mercado, además, comienza a contemplar nuevas alzas.

La Reserva Federal de San Francisco estimaba a principios de septiembre que los mercados estaban descontando una tasa cercana a 4,25% a mediados de 2027, equivalente a dos o tres movimientos adicionales de 25 puntos base. Eso no significa que necesariamente vaya a ocurrir, pero la propia Fed proyecta una mediana de 4,1% para finales de 2027 y sus funcionarios presentan una amplia dispersión de escenarios. Para los mercados la discusión ya comenzó.

La Fed cambia una tasa; los mercados cambian de régimen

Aquí está quizá la principal enseñanza que dejan estos 30 años. No existe una fórmula que diga que cada subida de la Fed provoca una caída de las bolsas, una crisis o una recesión, la historia no funciona así. En algunos episodios las acciones siguieron subiendo durante buena parte del ciclo. En otros, los bonos fueron los primeros en sufrir. En otros, fueron las monedas emergentes. En otros, determinados segmentos especulativos del mercado. Pero lo que sí se repite es otra cosa.

La subida de tasas cambia el precio relativo del dinero y, con él, cambia las reglas de valoración de prácticamente todos los activos. Las tasas afectan el costo del crédito y el crédito afecta el consumo y la inversión; las tasas también modifican el atractivo relativo de los bonos frente a las acciones. Y la diferencia entre las tasas estadounidenses y las del resto del mundo influye en los flujos de capital, el dólar y las monedas emergentes.

La Reserva Federal de Chicago resume precisamente ese mecanismo: los cambios en la tasa de fondos federales se transmiten a otras tasas de interés, al valor internacional del dólar y a otros precios de activos que influyen en las decisiones de consumo e inversión. Por eso la Fed puede tomar una decisión en Washington y provocar movimientos en Ciudad de México, São Paulo, Londres, Tokio o Buenos Aires.

Cinco ciclos, cinco mercados diferentes

Hay otra conclusión que conviene no perder de vista. Los cinco episodios no produjeron exactamente el mismo resultado porque el mundo que encontró la Fed tampoco era el mismo. Por ejemplo, en 1994 el gran riesgo para los mercados emergentes era la dependencia del financiamiento externo; en 2000 era la exuberancia tecnológica; en 2006 era el apalancamiento inmobiliario y financiero; en 2018 era la salida de una década de dinero extraordinariamente barato; en 2022 era una inflación global que había obligado a los bancos centrales a abandonar las políticas de emergencia de la pandemia.

Ahora el escenario incorpora nuevos ingredientes: enormes déficits fiscales, necesidades extraordinarias de financiamiento, inversión masiva en inteligencia artificial, cambios geopolíticos, energía, aranceles y una economía estadounidense que mantiene una combinación poco habitual de crecimiento y presiones inflacionarias. Eso significa que el sexto episodio tampoco tiene por qué parecerse a ninguno de los cinco anteriores, pero la mecánica fundamental permanece. Cuando el banco central que emite la principal moneda de reserva del mundo modifica el precio del dinero, el resto del planeta tiene que reaccionar. Puede hacerlo con acciones, con bonos, monedas, crédito, commodities, flujos de capital o, eventualmente, con decisiones de política monetaria propias.

La certeza

Treinta años ofrecen suficiente perspectiva para distinguir entre una coincidencia y un patrón: no todos los ciclos de alzas de la Fed terminaron en crisis; no todos provocaron mercados bajistas; no todos golpearon de la misma manera a los mercados emergentes. Pero todos obligaron a los mercados a recalcular el precio del dinero y el valor de los activos, eso es quizá lo verdaderamente importante del nuevo ciclo.

La discusión no debería ser solamente si la Fed subirá otros 25 o 50 puntos base; la pregunta relevante es qué ocurre cuando los inversionistas, después de años de acostumbrarse a determinadas condiciones financieras, descubren que el régimen de tasas está cambiando nuevamente. La historia de los últimos 30 años ofrece cinco respuestas diferentes y ninguna permite pensar que una Fed que sube tasas sea un acontecimiento menor. Porque, al final, hay pocas certezas en los mercados y una de ellas es que cuando la Fed cambia de rumbo, los mercados escuchan. Por lo tanto, es altamente probable que durante los próximos meses volverán a hacerlo, no por nada los operadores tienen muy claro un dicho que repiten cada vez que surgen episodios como los actuales: La Fed es la Fed.

Insigneo refuerza su presencia en Puerto Rico con un nuevo Managing Director

  |   Por  |  0 Comentarios

Foto cedidaJavier Estremera Muñiz, Managing Director de Insigneo

La firma de wealth management Insigneo está contratando en la región, engrosando su operación con dos contrataciones en Puerto Rico que apuntan a afirmar la posición de la compañía en el territorio estadounidense en el Caribe. Esto incluye la llegada de un nuevo Managing Director, Javier Estremera Muñiz, quien trae dos décadas de experiencia en la industria de servicios financieros consigo.

Según destacó la firma a través de un comunicado, el profesional ha desarrollado una carrera enfocada en la asesoría de individuos y familias, con un acompañamiento personalizado y relaciones de largo plazo. Esta trayectoria ha visto a Estremera asesorar a sus clientes en la preservación patrimonial, planificación previsional, financiamiento de educación y estrategias de legado, entre otros.

El ejecutivo realizó el grueso de su carrera en Merrill Lynch Wealth Management, según consigna su perfil de LinkedIn, donde se desempeñó como Senior Financial Advisor y First Vice President de la firma estadounidense.

“Estoy entusiasmado por unirme a Insigneo y convertirme en parte de una plataforma que comparte mi compromiso con el servicio personalizado y las relaciones de largo plazo con clientes”, comentó Estremera en la nota de prensa. “Espero seguir ayudando a individuos y familias a seguir sus metas financieras, apalancando los recursos y capacidades disponibles a lo largo de la red de Insigneo”, acotó.

La incorporación de Estremera viene acompañada de la incorporación de Yomaris Negron, su Client Service Associate. Esto refuerza aún más el equipo de la firma de gestión patrimonial en Puerto Rico. En este país, agregaron, tienen puesto el foco en seguir invirtiendo y atraer profesionales de las inversiones con experiencia.

“Puerto Rico sigue siendo un mercado importante para Insigneo y la incorporación de Javier trae al equipo una experiencia valiosa y una fuerte perspectiva de priorizar a los clientes”, recalcó Alfredo J. Maldonado, Managing Director & Market Head para la región noreste de la firma, celebrando la llegada de Estremera.

Riqueza global: récord sobre el papel, menor en términos reales

  |   Por  |  0 Comentarios

Canva

Los activos financieros globales alcanzaron la cifra récord de 268,4 billones de euros en 2025, lo que supone un crecimiento del 8,6% respecto al año anterior, a pesar de un entorno geopolítico y económico complejo, según la 17ª edición del Global Wealth Report de Allianz, que analiza los activos y las deudas de los hogares en cerca de 60 países. 

La creación de riqueza avanzó en “piloto automático”, impulsada por los mercados de renta variable -responsables de 4 de cada 5 euros de riqueza adicional-, mientras que el ahorro neto cayó un 5,4% hasta los 4,1 billones de euros. Sin embargo, el impacto de la inflación matiza este récord: aunque los activos financieros nominales han crecido casi un 50% desde 2019, el crecimiento real es de solo un 23%, dejando el poder adquisitivo apenas un 5% por encima de sus niveles de 2021. 

“La riqueza global alcanzó otro récord en 2025, pero eso es solo la mitad de la historia. Desde 2019, los activos financieros nominales han crecido un 50%, pero en términos reales, descontando la inflación, solo han crecido un 23%. La situación es peor en Europa Occidental, donde los activos financieros en términos reales han subido un 0,5% respecto a 2019. Es un 21% en Norteamérica y un 70% en China”, señala Ludovic Subran, economista jefe y director de inversiones de Allianz. 

 La composición de las carteras marca la diferencia

La evolución de 2025 vuelve a poner de manifiesto la creciente importancia de cómo distribuyen los hogares sus ahorros: a escala mundial, los valores aumentaron un 12,4%, más del doble que los depósitos (5,7%) o los seguros y pensiones (5,0%), elevando su peso dentro de los activos financieros globales hasta un máximo histórico del 46,9%. Los hogares norteamericanos, con un 60,7% de sus carteras invertidas en valores, se beneficiaron especialmente del comportamiento de los mercados. En concreto, la región generó el 51,4% del incremento mundial de los activos financieros.

La diferencia adquiere especial relevancia a largo plazo: durante la última década, las revalorizaciones de los activos han representado el 71% del crecimiento de los activos financieros en Norteamérica, frente al 36% en Europa Occidental, reflejando el impacto de invertir el ahorro frente a mantenerlo en cuentas con bajos intereses.

 La IA, próxima fuente de riqueza y de nuevos riesgos

Allianz Research estima que los activos financieros globales podrían crecer alrededor de un 9% en 2026. A medio plazo, sin embargo, el escenario se vuelve más complejo ante un menor crecimiento económico, una inflación persistente, la fragmentación de la economía mundial y los elevados niveles de deuda pública. En este contexto, la inteligencia artificial puede convertirse en un factor determinante para la próxima etapa de creación de riqueza. “Las mejoras de productividad y rentabilidad asociadas a esta tecnología podrían sostener los rendimientos de los activos, aunque la creciente dependencia de mercados impulsados por las expectativas sobre la IA introduce también nuevas vulnerabilidades”, indica el informe.

La firma destaca que con el S&P 500 acumulando una subida cercana al 95% desde finales de 2022, una parte significativa del reciente aumento de la riqueza descansa sobre valoraciones elevadas y expectativas relacionadas con la inteligencia artificial. Según los cálculos de Allianz Research, una corrección del 25% del S&P 500 podría reducir en alrededor de 27 billones de dólares la riqueza de los hogares estadounidenses durante el año del impacto, equivalente a casi el 14% de su patrimonio neto total. Esta caída afectaría a la confianza y al consumo y empujaría a la economía estadounidense a la recesión.

El desarrollo de la IA plantea, además, una cuestión distributiva sobre quién participa de la riqueza generada por esta transformación. “La IA podría convertirse en el próximo gran motor de riqueza, pero la pregunta clave es quién tendrá participación en ella. A medida que la IA potencialmente desplace más la creación de valor hacia el capital, una mayor participación en los retornos de capital y políticas que ayuden a los trabajadores a adaptarse serán clave para que el dividendo de riqueza de la IA se reparta más ampliamente”, afirma Katharina Utermöhl, directora de Investigación Temática y de Políticas en Allianz Research.

CBRE lanza Atlas, plataforma digital para la comercialización de activos inmobiliarios entre Iberia y Latinoamérica

  |   Por  |  0 Comentarios

Foto cedidaLyman Daniels, presidente de CBRE México, Colombia y Costa Rica

CBRE anunció el lanzamiento de Atlas, su primera plataforma digital para la comercialización de activos inmobiliarios en venta y renta con alcance internacional entre Iberia y Latinoamérica. La herramienta reúne en un mismo entorno la oferta disponible en México, España, Portugal y Brasil, permitiendo acceder a activos de oficinas, industrial y logística, y retail desde una única interfaz.

Según describieron en un comunicado, el lanzamiento de esta herramienta representa un paso estratégico en la evolución digital de la compañía y fortalece su capacidad para conectar oportunidades inmobiliarias entre Iberia y Latinoamérica. La plataforma apunta a clientes con intereses regionales y responde a la creciente demanda de soluciones integradas para la búsqueda de activos en distintos mercados. Con esta herramienta, inversionistas, empresas y propietarios podrán explorar oportunidades en múltiples geografías de manera más ágil, eficiente y transparente, señalaron.

Hasta la fecha, la oferta de CBRE en estos mercados se distribuía a través de plataformas locales con experiencias de navegación diferenciadas. Atlas transforma este modelo, permitiendo a los usuarios buscar y comparar activos en varios países sin cambiar de entorno, mientras que los propietarios obtienen visibilidad simultánea para sus inmuebles en los cuatro mercados.

«Atlas refleja el compromiso de CBRE con la innovación y la transformación digital de la industria inmobiliaria. Hemos desarrollado una plataforma que simplifica la forma en que nuestros clientes buscan, analizan y acceden a oportunidades inmobiliarias, integrando información de diferentes mercados en una experiencia intuitiva, eficiente y alineada con los estándares internacionales. Además de fortalecer nuestra capacidad tecnológica, Atlas facilita la conexión entre oportunidades de negocio en Iberia y Latinoamérica, ofreciendo a nuestros clientes una visión más amplia del mercado y una experiencia verdaderamente integrada”, explicó Lyman Daniels, presidente de CBRE México, en la nota de prensa.

Con esto, Atlas se suma a los esfuerzos de CBRE por fortalecer la conexión entre los mercados de Iberia y Latinoamérica, poniendo a disposición de clientes e inversionistas una herramienta que amplía la visibilidad de oportunidades inmobiliarias y facilita la toma de decisiones en un entorno cada vez más globalizado. Con este lanzamiento, CBRE reafirma su compromiso con la innovación, la transformación digital y el desarrollo de soluciones que generen mayor valor para clientes, inversionistas y propietarios.

Los fondos de pensiones de Chile rebarajan sus posiciones lejos de América Latina

  |   Por  |  0 Comentarios

Foto cedida

Después de un primer semestre donde los fondos de pensiones chilenos se inclinaron fuertemente por las estrategias de renta variable latinoamericana, la tendencia se ha revertido. Recientemente, se ha visto una rotación en el portafolio global que administran las AFPs, alejándose de los fondos de acciones de la región –particularmente Brasil– y acercándose a los grandes mercados asiáticos, en los últimos meses. Esto es lo que refleja el último informe de posicionamiento de AFPs publicado por HMC Capital.

“Latinoamérica pasó por primera vez en 2026 a terreno negativo en el acumulado del año, luego de haber sido durante el primer semestre la única región que se mantenía positiva”, destacó Nicolás Fonseca, Head de Distribución de Líquidos de la firma. “Hasta julio Latam había sido la única región que se mantenía positiva en el acumulado, y a comienzos de año llegó a encadenar seis meses consecutivos de entradas”, agregó, complementando el reporte.

En agosto, las siete AFPs que operan en el país andino sumaron desinversiones netas por 280 millones de dólares en activos latinoamericanos, anotando su tercer mes consecutivos.

Sumado a las salidas netas de junio y julio, de 328 millones y 280 millones de dólares, respectivamente, el acumulado en lo que va de 2026 retrocedió a una venta neta de 171 millones de dólares. Así, los fondos de pensiones marcaron su primer acumulado negativo en la clase de activos.

Las mayores ventas se llevaron a cabo en estrategias de bolsa brasileña, que totalizaron los 184 millones de dólares en agosto. Le siguieron ventas por 68 millones de dólares netos en la categoría genérica LatAm y de 27 millones de dólares en México.

“Conviene precisar que se trata de un movimiento de flujo y no de valorización”, señaló Fonseca, ya que la apreciación de mercado de la región fue de apenas 72 millones de dólares negativos en agosto. Con esto, el AUM regional retrocedió de 8.016 millones hasta 7.664 millones de dólares, respondiendo principalmente a ventas netas.

“Tres meses consecutivos de salidas apuntan a una reducción deliberada de la exposición regional más que a un ajuste puntual, aunque con la información disponible no es posible atribuirla a una causa específica”, acotó el ejecutivo.

Acercándose a Asia

En la otra cara de la moneda, mientras que los fondos de pensiones chilenos están desinvirtiendo en la renta variable latinoamericana, se observa un movimiento en la dirección contraria con las estrategias accionarias de otras latitudes. Las cifras agregadas por HMC muestran que agosto fue el segundo mes consecutivo de entradas netas en la clase de activos, algo que no se había dado durante 2026.

El liderazgo en los flujos lo tiene, sin duda, Asia. Aunque el acumulado del año sigue negativo para la región, agosto vio la entrada de 679 millones de dólares de capital institucional a las bolsas de la región.

Dentro de esta categoría, también se ha visto algo de rebaraje de posiciones. En el octavo mes del año, las gestoras apostaron 580 millones de dólares por la bolsa de Corea del Sur y de 308 millones de dólares en la de Taiwán. Ambos países, cabe destacar, se consideran entre los más expuestos al boom de la IA, gracias a su exposición a empresas de semiconductores.

Por el contrario, se vieron salidas parciales, de 114 millones de dólares en renta variable de India y 43 millones de dólares en acciones chinas.

Con estas cifras, la región redujo su desinversión acumulada del año a 2.020 millones de dólares.

Asia fue el dato más vistoso del mes, pero la renta variable internacional en general captó flujos positivos por 312 millones de dólares, sumándose a las posiciones positivas por 338 millones de dólares que se registraron en julio. En el acumulado de 2026, eso sí, el neto sigue siendo negativo, sumando desinversiones por 5.750 millones en la clase de activos.

Las mayores compras ventas del período se concentran en Europa, con 2.370 millones de dólares en lo que va del año, profundizado por una venta neta de 40 millones en agosto. En Estados Unidos, por su parte, las ventas netas acumulan 1.200 millones de dólares desde el cierre de 2025, con una enajenación de 31 millones de dólares el mes pasado.