40 billones de razones que presionarán el rendimiento del bono de EU en el largo plazo

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El rendimiento del Treasury a 30 años llegó a 5,37%, mientras el bono a 10 años superó el 5%. El mercado comienza a exigir una prima mayor por financiar al gobierno estadounidense en un contexto marcado por déficits fiscales, una deuda superior a 40 billones de dólares, inflación persistente y una creciente demanda de capital para financiar la inversión en inteligencia artificial. Así, según analistas, operadores y expertos en mercados de dinero, el mercado de bonos del Tesoro de Estados Unidos está enviando una señal que trasciende la próxima decisión de la Reserva Federal y que podría consistir en el hecho de que el costo de financiar al gobierno estadounidense podría haber entrado en una nueva etapa estructural.

El rendimiento del Treasury a 30 años alcanzó 5,37% el 10 de septiembre, su nivel más alto desde 2007, antes de moderarse ligeramente, mientras que apenas este lunes 14 de septiembre se ubicó en 5,34%, todavía en niveles que no se observaban desde antes de la crisis financiera global. El movimiento también alcanzó al tramo de referencia de la curva. El rendimiento del bono a 10 años superó brevemente 5% el 14 de septiembre y llegó a 5,01%, su nivel más alto desde octubre de 2023, de acuerdo con Reuters.

No se trata solamente de una reacción a las expectativas sobre la política monetaria. El mercado está incorporando una combinación más compleja de factores: inflación todavía por encima del objetivo de la Fed, petróleo y energía más caros, enormes necesidades de financiamiento del gobierno, una oferta creciente de deuda corporativa vinculada con la inteligencia artificial y dudas sobre la capacidad de la demanda para absorber todo ese volumen de bonos sin exigir una compensación mayor. Para los inversionistas institucionales, la pregunta empieza a ser diferente: ¿estamos ante un episodio temporal de tasas elevadas o ante un nuevo régimen de rendimientos estructuralmente más altos?

Goldman Sachs Research se inclina por la segunda posibilidad. De acuerdo con el análisis de los expertos, el nivel de 5% no tiene la misma importancia técnica para todos los vencimientos, pero en el caso del Treasury a 30 años representa un cambio particularmente significativo. El Departamento del Tesoro muestra que el rendimiento del bono de referencia a 30 años pasó de 5,25% el 4 de septiembre a 5,39% el 10 de septiembre. Aunque posteriormente retrocedió, todavía permanecía en 5,34% al cierre del 14 de septiembre. La magnitud del movimiento importa porque los bonos de larga duración son particularmente sensibles a las expectativas sobre inflación, crecimiento, oferta de deuda y prima por plazo.

En otras palabras, el mercado no solamente está preguntando dónde estará la tasa de fondos federales en los próximos meses sino que está tratando de determinar cuánto rendimiento adicional necesita para mantener deuda estadounidense durante 10, 20 o 30 años, y esa prima parece haber aumentado. Goldman Sachs Research considera que algunas de las fuerzas que han impulsado el incremento en el mercado de bonos podrían desaparecer, pero que las preocupaciones fiscales probablemente persistirán. El dato resulta particularmente relevante porque la subida ha ocurrido de manera relativamente ordenada. George Cole, jefe de estrategia de tasas europeas de Goldman Sachs Research, destacó que la ausencia de un incremento significativo de la volatilidad dificulta argumentar que el mercado esté fundamentalmente mal valuado. La lectura es importante: si los rendimientos están subiendo porque los fundamentales cambiaron, no necesariamente bastará con una intervención puntual del Tesoro o con una modificación de las expectativas de la Fed para hacerlos regresar a los niveles anteriores.

El déficit empieza a competir con la Fed

Para los expertos, la principal diferencia entre el episodio actual y otros ciclos de tasas elevadas está en el peso de las necesidades fiscales. El déficit presupuestario estadounidense acumulado en el ejercicio fiscal 2026 alcanzó aproximadamente 1,97 billones de dólares hasta agosto, por encima de los 1,775 billones registrados durante todo el ejercicio fiscal 2025. Los pagos de intereses de la deuda también aumentaron: el gasto acumulado por este concepto era 13% superior al del mismo periodo del año anterior.

Al mismo tiempo, la deuda federal estadounidense ya superó los 40 billones de dólares, un umbral que está adquiriendo relevancia creciente en el mercado. La combinación genera un problema conocido pero cada vez más visible: cuanto mayor es el déficit, mayor es la necesidad de emitir deuda; cuanto mayor es la cantidad de deuda que debe absorber el mercado, mayor puede ser el rendimiento que los inversionistas exigen para comprarla. Además, existe un segundo efecto. Los rendimientos elevados aumentan el costo de refinanciar la deuda existente, lo que incrementa el gasto por intereses y puede generar nuevas necesidades de financiamiento; se trata de una dinámica que no implica necesariamente una crisis, pero sí puede hacer que la política fiscal tenga una influencia cada vez mayor sobre la curva de rendimientos.

Reuters señala que el mercado sigue funcionando de manera ordenada pese a que la deuda estadounidense ya superó los 40 billones de dólares, y destaca que el déficit ronda 6% del PIB, mientras que el crecimiento nominal se mantiene cerca de 6%. Esto es fundamental: los niveles actuales no significan que el mercado considere inminente un impago estadounidense, lo que están reflejando es que financiar al gobierno tiene un precio mayor y lo anterior se complica si además entran en juego factores geoeconómicos adicionales.

La IA también está compitiendo por el ahorro

Hay otro factor que Goldman Sachs coloca en el centro de la discusión: la inteligencia artificial. La inversión en infraestructura de IA está generando una enorme demanda de capital. Empresas tecnológicas y compañías vinculadas con centros de datos están recurriendo cada vez más al mercado de deuda para financiar proyectos de gran escala. Reuters estima que la emisión de deuda vinculada con proyectos de inteligencia artificial alcanzó casi 500.000 millones de dólares durante 2026 hasta principios de agosto, equivalente a alrededor de 20% de toda la deuda estadounidense con grado de inversión emitida en ese periodo, frente a apenas 1% en 2024.

Por su parte, Goldman Sachs plantea una dimensión todavía más amplia: el endeudamiento asociado con inversiones en inteligencia artificial podría llegar a representar alrededor de 1% del PIB mundial, incrementando la competencia por el ahorro disponible a escala global. La consecuencia para los bonos gubernamentales es directa; si los gobiernos y empresas demandan simultáneamente más capital, los inversionistas tienen mayor capacidad para exigir una rentabilidad superior. La cuestión deja de ser exclusivamente cuánto dinero necesita Washington y pasa a ser cuánto capital requiere el mundo para financiar la siguiente ola de inversión.

El petróleo complica el escenario

El mercado recibió además un nuevo shock inflacionario procedente de la energía; el petróleo Brent llegó a superar los 100 dólares por barril en medio de las tensiones geopolíticas y las interrupciones de suministro en Medio Oriente. El encarecimiento de la energía volvió a alimentar las expectativas de inflación y redujo la confianza en una rápida relajación monetaria. Por su parte, el dato de inflación estadounidense de agosto tampoco permitió despejar completamente las dudas porque el índice de precios al consumidor aumentó 0,4% mensual y 3,4% anual, de acuerdo con datos citados por Reuters. Aunque la lectura estuvo en línea con las expectativas, el comportamiento de la energía y los alimentos mantiene presión sobre las perspectivas inflacionarias.

Para los bonos de largo plazo, el problema es particularmente sensible, una inflación elevada durante un periodo prolongado erosiona el valor real de los flujos futuros que recibirán los tenedores de bonos. Por ello, los inversionistas pueden exigir una mayor compensación en forma de rendimiento y eso ayuda a explicar por qué los vencimientos largos están sufriendo una presión mayor que los cortos. En este contexto, el movimiento reciente de la curva de Treasuries es revelador; el 14 de septiembre el rendimiento a dos años se encontraba alrededor de 4,18%, mientras que el de 10 años alcanzaba 4,97% y el de 30 años 5,34%.

La diferencia entre el corto y el largo plazo muestra que el mercado está incorporando una prima considerable por mantener deuda durante periodos extensos, esto puede interpretarse como una combinación de expectativas de tasas, inflación, oferta de deuda y prima por plazo. Es aquí donde aparece una de las ideas centrales de Goldman Sachs: las tasas largas pueden permanecer elevadas incluso si algunos de los factores que impulsaron el repunte desaparecen; es decir, la energía podría abaratarse, la inflación podría moderarse y la inversión en IA podría demostrar que sus retornos son suficientemente elevados como para reducir la necesidad de endeudamiento. Pero, el déficit fiscal permanecería. “Las preocupaciones fiscales no desaparecerán”, es la conclusión de Goldman Sachs Research sobre uno de los factores estructurales detrás de los mayores rendimientos.

El Tesoro intenta intervenir, pero el mercado no se convence

El gobierno estadounidense tampoco está ignorando el comportamiento del mercado. El Tesoro anunció en septiembre que ampliaría sus operaciones de recompra de deuda de largo plazo hasta 6.000 millones de dólares, triplicando el tamaño de una operación anterior. El objetivo es mejorar la liquidez y retirar del mercado algunos bonos antiguos y menos líquidos. Sin embargo, el anuncio no consiguió revertir de manera duradera la presión sobre los rendimientos; el mercado recibió la operación con cautela porque las recompras pueden modificar la composición de la deuda, pero no reducen las necesidades generales de financiamiento del gobierno.

Goldman Sachs ha advertido precisamente sobre esta limitación: cambiar la composición de los vencimientos no resuelve por sí mismo el problema fiscal que está detrás de la presión sobre las tasas largas; el mensaje es relevante para los administradores de renta fija y consiste en el hecho de que si el problema es estructural las herramientas de gestión de liquidez pueden ayudar a estabilizar el mercado, pero difícilmente modificarán por sí solas el nivel de equilibrio de las tasas.

¿Una nueva oportunidad para los fondos de bonos?

El otro lado de la historia es menos negativo; un Treasury a 30 años con un rendimiento superior a 5% vuelve a ofrecer una fuente de ingreso que durante años fue prácticamente inexistente para los inversionistas de renta fija; para fondos de inversión, aseguradoras, fondos de pensiones y gestores patrimoniales, el nuevo escenario puede representar una oportunidad para reconstruir carteras de duración. La pregunta es el riesgo de entrar demasiado pronto. Comprar un bono a 30 años con un rendimiento de 5,3% puede parecer atractivo frente a los niveles de la última década, pero si el rendimiento sube a 5,7% o 6%, el precio del bono caerá y las pérdidas de valuación pueden ser significativas; la duración vuelve, por tanto, a ocupar un lugar central en la gestión.

Para un inversionista institucional con horizonte largo, un Treasury de 30 años puede representar una oportunidad para asegurar rendimientos nominales elevados durante décadas, mientras que para un fondo con restricciones de volatilidad o necesidades de liquidez de corto plazo, la misma posición puede representar un riesgo considerable. Quienes saben del mercado de dinero señalan que el atractivo no está solamente en el cupón, está en qué tan alto puede llegar el rendimiento antes de que la oportunidad se convierta en una trampa de duración. Existe además una consecuencia importante para los mercados accionarios.

El impacto sobre las acciones

Un Treasury a 30 años por encima de 5% aumenta el rendimiento disponible en activos considerados de muy bajo riesgo crediticio. Eso cambia el cálculo de los inversionistas frente a las acciones, particularmente cuando las valuaciones bursátiles son elevadas. Reuters señaló que el nivel de 5% en el Treasury a 10 años podría aumentar la competencia de los bonos frente a las acciones y presionar valuaciones que habían sido sostenidas por expectativas de crecimiento y beneficios corporativos, dicho efecto es especialmente relevante para las empresas tecnológicas.

La inversión en IA necesita cantidades enormes de capital y muchas de las compañías involucradas han recurrido al mercado de deuda. Si las tasas libres de riesgo permanecen elevadas, aumenta el costo de capital de toda la cadena y el mercado, por tanto, enfrenta una paradoja. La IA está impulsando inversión, productividad y expectativas de crecimiento, pero también está aumentando la demanda de financiamiento que contribuye a elevar el costo del capital.

El Treasury ya no puede darse por descontado

Durante décadas, los bonos del Tesoro estadounidense fueron considerados el activo de referencia para la gestión de liquidez global y la preservación de capital, pero el mercado está introduciendo una distinción importante: que un activo sea considerado libre de riesgo de crédito no significa que esté libre de riesgo de duración, inflación o valuación. El cambio en la composición de los compradores también importa. El Financial Times señala que la participación de tenedores tradicionalmente poco sensibles al precio, como algunos bancos centrales, ha disminuido, mientras que fondos y hogares —más sensibles al rendimiento— tienen un papel mayor en el mercado.

Esto puede aumentar la sensibilidad de los Treasuries a las condiciones del mercado; si los inversionistas privados tienen que absorber una proporción mayor de las nuevas emisiones, el Tesoro puede necesitar ofrecer rendimientos más atractivos para asegurar la demanda. No significa que el Treasury haya perdido su papel central. Significa que la seguridad crediticia estadounidense ya no garantiza por sí sola una demanda ilimitada a cualquier precio y es ahí donde hace su aparición la presgunta central para todo el mundo.

¿Hasta dónde pueden llegar las tasas?

Esta es la gran pregunta que dominará el mercado durante los próximos meses; algunos señalan que una parte del incremento puede revertirse si disminuyen los precios de la energía, se modera la inflación y se reduce la expectativa de nuevas alzas de tasas por parte de la Reserva Federal. Pero Goldman Sachs plantea una advertencia más profunda: aunque esos factores temporales desaparezcan, los problemas fiscales seguirán presentes. Eso explicaría por qué las tasas largas podrían mantenerse elevadas incluso cuando la Fed eventualmente comience a relajar su política monetaria.

La experiencia de los últimos años ya demostró que la tasa de fondos federales y el rendimiento del Treasury a 30 años no son la misma cosa; la Fed controla directamente el extremo corto de la curva pero el mercado determina en buena medida qué rendimiento exige por prestar dinero durante 10, 20 o 30 años, y en este momento está pidiendo más. El repunte de los Treasuries tiene una lectura doble para los mercados. Por un lado, representa un desafío para el gobierno estadounidense, para los emisores corporativos y para las valuaciones de activos de riesgo; por otro, puede marcar el regreso de la renta fija como una alternativa de inversión capaz de competir nuevamente con las acciones por el capital institucional.

El Treasury a 30 años por encima de 5% no es una señal automática de crisis. Tampoco implica que Estados Unidos esté perdiendo el control de su mercado de deuda. lo que sí revela es un cambio en la relación entre deuda, inflación, inversión y ahorro global. Estados Unidos necesita financiar déficits elevados, las empresas necesitan capital para construir la infraestructura de la inteligencia artificial y los gobiernos de otras economías desarrolladas también están emitiendo más deuda. Mientras, los inversionistas tienen un límite sobre cuánto capital pueden destinar a absorber esa oferta.

En ese escenario, el precio que equilibra oferta y demanda es el rendimiento y ese precio acaba de alcanzar niveles que no se veían desde antes de la crisis financiera de 2008. La cuestión para los mercados ya no es solamente si la Fed bajará o subirá las tasas, ahora consiste en saber si el mundo ha entrado en una era en la que financiar grandes déficits e inversiones de largo plazo requerirá permanentemente rendimientos más altos. Si la respuesta es afirmativa, el 5,37% alcanzado por el Treasury a 30 años podría terminar siendo más allá de un máximo histórico, el comienzo de una nueva referencia para el mercado global de renta fija.

Los efectos a largo plazo de la implantación de la IA

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Foto cedidaDrew T. Matus, Chief Market Strategist de MetLife Investment Management .

La segunda edición del Funds Society Leaders Summit, en colaboración con CFA Society Spain, contó con un análisis por parte de MetLife Investment Management, en el que Drew T. Matus, Chief Market Strategist de la firma, se centró en cómo ve el mundo ahora mismo y cómo cree que evolucionará; de sus riesgos y, sobre todo, del impacto de la inteligencia artificial. 

Matus afirmó que el crecimiento está siendo impulsado principalmente por la IA: Estados Unidos o Corea están experimentando un crecimiento acelerado pero el resto del mundo está teniendo algunas dificultades para recuperarse de la debilidad del año pasado. Todo, en un contexto de inflación y con altas rentabilidades, “lo cual no es necesariamente algo malo”. 

El experto observa que, a pesar de la volatilidad geopolítica y la inflación, las expectativas de una recesión en cualquiera de estas regiones son bastante bajas. “La gente se siente muy cómoda con que el statu quo se mantendrá indefinidamente, lo cual es un tanto extraño, dado que los rendimientos se están normalizando y hay mucho riesgo en el lado geopolítico”, comenta, para puntualizar que el único país que está actuando de forma remotamente anormal en comparación con el período más reciente es Japón.

Matus explica que la inteligencia artificial, a medida que se vaya extendiendo por el mundo y se utilice con mayor frecuencia en las diferentes regiones, “podría reducir la brecha entre Estados Unidos y el resto del mundo en términos de crecimiento de la productividad, lo que implicaría reducir el diferencial en términos de crecimiento potencial del PIB”. Una circunstancia que daría solución a problemas como los déficits gubernamentales, pues según el experto, “si se logra superar el déficit, se estará en una posición bastante favorable”. 

Pero el futuro, a junio de Matus, podría deparar tanto una reducción como una ampliación de esta brecha. En última instancia, “dependerá de los responsables políticos, en este caso en Europa, aunque lo mismo ocurre en algunas partes de Asia”, por lo que “corresponde a los responsables políticos determinar si desean cerrar esta brecha o no, y cómo regular las tecnologías emergentes que podrían permitirlo”.

Riesgos

Uno de los principales riesgos que ve Mateus relacionado con la IA no reside en la promesa de la tecnología en sí. Los directores ejecutivos creen que basta con implementar esta tecnología en sus empresas y que, con solo dar acceso a la herramienta a todos, todo se solucionará solo. “Pero la realidad es que se necesita una empresa diseñada para utilizar la nueva tecnología”, apunta, por lo que, desde el punto de vista operativo, es mucho más difícil aprovecharla que en cualquier otro momento y ahora “los directores ejecutivos han empezado a darse cuenta de que han hecho muchas promesas que no pueden cumplir”.

Matus pone el foco en la falta de evidencias que apunten a que la IA está dejando a los jóvenes sin trabajo. De hecho, en Estados Unidos, hay contrataciones, pero a trabajadores con experiencia,”lo cual es precisamente lo contrario de lo que se pretende con la IA, porque los trabajadores con experiencia son los que se pueden reemplazar y suelen ser más caros”. En definitiva, no observa un aumento del desempleo ni del subempleo ni tampoco niveles de productividad elevados en Estados Unidos. En concreto, las cifras del último trimestre están en consonancia con la media de los últimos 10 años e, incluso, de los últimos 50 años. “Si buscamos IA en los datos, aún no la hemos encontrado”, sentencia. Por lo tanto, observa una oportunidad para los mercados, “ya que todavía no hemos visto el impacto positivo de la IA en la economía en general, ni en Estados Unidos ni, francamente, en ningún otro lugar”. 

Otro aspecto que Matus ve preocupante es que un sector que debería beneficiarse de la inteligencia artificial y de todas las mejoras de productividad que conlleva es el sector financiero. Pero no está experimentando un buen momento bursátil en los mercados del calibre del sector tecnológico o del mercado en general. “El mercado se ha dejado llevar por la idea de que la IA será una tecnología revolucionaria, pero aún no hay pruebas concluyentes”, señala Matus.

En definitiva, el experto concluye que el mercado apuesta por el optimismo a corto plazo en torno a la IA. Pero la realidad es que la IA tardará en integrarse en la economía. Por eso, anticipa que, a medida que la IA se extienda por la economía, “tendrá todos los efectos que se prometen a corto plazo, pero no los veremos pronto”.

El largo plazo

¿Cómo creemos que se desarrollará esto a largo plazo? Para entender las ganancias de productividad en Estados Unidos, Matus echa mano de la tecnología y su máximo aprovechamiento. Y la metodología que usó el país para lograrlo -a través de la formación al empleado- fue “la correcta, ya sea por la menor regulación o por cualquier otro motivo”.

Matus pone cifras al crecimiento potencial estadounidense con la aplicación de la IA: entre 4% y el 4,5% en los próximos 10 años, “algo que nunca habíamos visto en una economía de mercado desarrollada”. Sólo sería comparable a lo visto tras la entrada de China en la OMC. Matus señala, en este punto, que esta es una de las razones por las que, cuando se analiza el déficit estadounidense o se percibe que a los estadounidenses no les importa, “es porque realmente no nos importa, creemos que podemos superarlo”. 

Y habrá cambios en la economía, como ha sucedido en otras revoluciones tecnológicas. De hecho, Matus no descarta que algunas de las mayores empresas en 2025 no estarán en esos puestos en el futuro. Tal y como sucedió con los gigantes de los años 90. Entonces, lo que resultó evidente -y que Matus considera un riesgo, al considerar la inteligencia artificial y todos los cambios que se están produciendo en la economía mundial- es que las empresas que supieron cómo utilizar la nueva tecnología son precisamente las que se encuentran en ese grupo.

“Una o dos de ellas están directamente relacionadas con la tecnología, pero, en general, simplemente le dan un enfoque diferente a las nuevas tecnologías. Así pues, al reflexionar sobre cómo será el mundo en 2035, 2040 y 2050, los ganadores y perdedores no serán necesariamente los nombres que aparecen hoy en las portadas del Financial Times y el Wall Street Journal. Se trata, en realidad, de empresas que están descubriendo cómo utilizar la tecnología que se les ofrece”, concluye.

Allianz Global Investors y BTG Pactual sellan un acuerdo de distribución para US Offshore y Latinoamérica

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Foto cedidaAlexandra Auer, responsable de Distribución para EMEA de Allianz Global Investors

Allianz Global Investors (AllianzGI) y BTG Pactual han anunciado una alianza estratégica de distribución para el mercado US Offshore y varios países de Latinoamérica, entre ellos Brasil, Argentina y Uruguay. Según el acuerdo, BTG Pactual distribuirá las estrategias de inversión activa de AllianzGI en mercados cotizados y privados.

Según destacaron a través de un comunicado, la alianza combina la experiencia global de AllianzGI en inversión y gestión activa con la consolidada red de distribución regional de BTG Pactual, su conocimiento de los mercados locales y sus sólidas relaciones con clientes. La colaboración permitirá ampliar el acceso de los inversionistas a estrategias internacionales, con el respaldo de un servicio al cliente con un enfoque local.

El acuerdo, recalcaron, refuerza el compromiso de AllianzGI con el mercado US Offshore, una prioridad estratégica para la firma, y refleja su objetivo de seguir ampliando su presencia en Brasil, Argentina y Uruguay.

“Latinoamérica es un mercado estratégico para Allianz Global Investors y esta alianza con BTG Pactual supone un paso importante para seguir impulsando y reforzando nuestra presencia en la región. La experiencia local de BTG Pactual, sus sólidas relaciones con clientes y su consolidada red de distribución lo convierten en un socio clave para AllianzGI. Juntos podremos responder mejor a las necesidades de los inversionistas de US Offshore y ampliar el acceso a nuestras estrategias de inversión activa en Brasil, Argentina, Uruguay y otros mercados de la región», señaló Alexandra Auer, responsable de Distribución para EMEA de Allianz Global Investors.

«Nos complace profundizar nuestra relación con Allianz Global Investors a través de esta alianza estratégica, plenamente alineada con nuestro objetivo de colaborar con las principales gestoras internacionales para ofrecer a nuestros clientes acceso a soluciones de inversión de primer nivel. Esta colaboración nos permitirá ampliar el acceso a las capacidades de inversión de AllianzGI para clientes del mercado offshore de Estados Unidos y de América Latina. Nuestra actividad de distribución estará impulsada por un equipo especializado de más de 30 profesionales, que trabajará estrechamente con AllianzGI para impulsar el desarrollo de este negocio a largo plazo. Confiamos en construir una alianza sólida, exitosa y duradera”, afirmó Rubens Henriques, socio director y CEO de BTG Pactual Asset Management.

State Street nombra a MostaphaTahiri presidente de su plataforma Alpha y a Ann Fogarty directora de Operaciones

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State Street Corporation ha anunciado el nombramiento de nuevos ejecutivos para respaldar la siguiente fase de la estrategia de crecimiento de la firma y su enfoque continuo en impulsar la innovación y la transformación para ayudar a los clientes a obtener mejores resultados en unos mercados globales cada vez más complejos. En concreto, Mostapha Tahiri, hasta ahora director de operaciones globales, se convertirá en presidente de State Street Alpha, ha asumido la responsabilidad sobre Alpha, Charles River Development (CRD) y un conjunto de soluciones de plataforma innovadoras; y  Ann Fogarty, hasta ahora directora de operaciones de Servicios de Inversión (Investment Services), ha sido nombrada directora de Operaciones Globales (Enterprise Chief Operating Officer).

Sobre el nombramiento de Tahiri, la firma aclara que Alpha es la plataforma integrada de extremo a extremo (front-to-back) líder de State Street, que aúna la tecnología de front-office de CRD con las capacidades de servicios, mercados y datos de la firma para ofrecer a los inversores una experiencia de plataforma única a lo largo de todo el ciclo de vida de la inversión. Basándose en su profunda experiencia comercial, con clientes, tecnológica, de IA y operativa, Tahiri asumirá la responsabilidad integral de la estrategia comercial, la estrategia de producto, la tecnología y la entrega al cliente de Alpha y CRD. Aprovechando la solidez de esta plataforma, Tahiri se centrará en acelerar el crecimiento, reforzar la ejecución, transformar el modelo operativo y maximizar todo el potencial de la innovación en todo el negocio.

Tahiri también ejercerá como presidente para Asia-Pacífico (APAC). Tras haber desarrollado gran parte de su carrera prestando servicios a clientes en APAC y tras su reciente regreso a Singapur, Tahiri se encuentra en una posición idónea para supervisar las relaciones comerciales de State Street en la región con clientes clave, organismos reguladores y socios estratégicos. Continuará formando parte del Comité Ejecutivo de State Street. Este ejecutivo cuenta con casi 30 años de experiencia internacional en el sector de la gestión de activos, servicios para activos, plataformas de inversión y tecnología financiera. Su trayectoria incluye la dirección y transformación de negocios globales complejos y el impulso de iniciativas en las que confluyen clientes, tecnología y operaciones.

Otro de los cambios anunciados afecta a Ann Fogarty, hasta ahora directora de operaciones de Servicios de Inversión (Investment Services), ha sido nombrada directora de Operaciones Globales (Enterprise Chief Operating Officer), sucediendo a Tahiri. Desde su nuevo cargo también reportará a O’Hanley. Como directora de operaciones globales, liderará las áreas de tecnología y operaciones globales de la entidad, e impulsará la agenda de modernización tecnológica e IA de State Street, lo que refleja la creciente convergencia de la tecnología, las operaciones, los datos, la resiliencia y el servicio al cliente en toda la industria. Continuará codirigiendo el programa de transformación global de la firma junto con John Woods, director financiero (CFO), ayudando a acelerar la innovación, generar mayor escala y eficiencia, reducir tiempos de ciclo y reforzar aún más la calidad de los resultados para los clientes en todos los negocios de State Street. Fogarty seguirá formando parte del Comité Ejecutivo de la firma. Fogarty aporta casi cuatro décadas de experiencia en el sector. Ha dirigido las operaciones clave con clientes de Servicios de Inversión, donde impulsó iniciativas de simplificación operativa, resiliencia y transformación global en toda la entidad. Fogarty también preside el Consejo de Supervisión de State Street Bank International GmbH (SSBI), nuestro principal banco europeo.

A raíz de estos cambios, Ron O’Hanley, presidente y consejero delegado (CEO) de State Street, ha destacado: «Nuestros clientes se enfrentan a mercados y entornos operativos cada vez más complejos, y demandan con mayor frecuencia que la tecnología y las operaciones funcionen de forma fluida y conjunta. El enfoque de Mostapha en Alpha —uno de los negocios más diferenciales de State Street y una prioridad estratégica fundamental para la firma— y el liderazgo de Ann en operaciones globales y tecnología ofrecen una dirección dedicada en áreas que impulsan cómo creamos valor para los clientes. Estos nombramientos refuerzan la solidez de nuestro equipo y nos posicionan para seguir ejecutando para los clientes mientras invertimos en el futuro de nuestro negocio».

En conjunto, estos nombramientos establecen un liderazgo específico en dos áreas clave para las necesidades de los clientes y la estrategia a largo plazo de la firma. Asimismo, reflejan el compromiso de State Street de liderar junto a sus clientes a medida que la tecnología, la IA, los datos y las operaciones moldean el futuro de la inversión y de las infraestructuras de inversión. Ambos nombramientos son efectivos desde el día 14/09/2026.

La economía espacial gana velocidad: SpaceX y una nueva oportunidad para los inversionistas latinoamericanos, según VanEck

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Para los inversores de América Latina, VanEck ofrece una forma específica de participar en el crecimiento de la economía espacial
Pixabay CC0 Public Domain. cohete

Puntos clave:

  • La economía espacial se está convirtiendo en un mercado comercial multicapa.
  • La caída de los costos de lanzamiento está desbloqueando escala en satélites, datos y comunicaciones.
  • El espacio está pasando de la exploración a la infraestructura que sostiene aplicaciones del mundo real.
  • La demanda comercial se está expandiendo en casos de uso satelital, de defensa y basados en datos.
  • WARP ofrece una exposición pura a las compañías que están construyendo la economía espacial.

Durante décadas, el espacio fue visto principalmente como un emprendimiento gubernamental. Era un dominio estratégico e intensivo en capital, limitado en gran medida a un pequeño grupo de programas nacionales y contratistas de defensa. Ese panorama está cambiando.

Hoy, el espacio se está convirtiendo en una economía comercial con infraestructura real, mercados finales en expansión y un universo creciente de compañías que construyen los sistemas que hacen que todo funcione. Desde proveedores de lanzamiento y fabricantes de satélites hasta redes de comunicaciones, plataformas de observación terrestre e inteligencia orbital, el espacio ya no se trata solo de exploración. Cada vez más, se trata de conectividad, datos, seguridad e infraestructura aquí en la Tierra.

La razón principal de ese cambio es simple: llegar a la órbita se está volviendo mucho menos costoso.

El caso de inversión para el espacio se ve diferente hoy

Toda gran expansión industrial ha comenzado con la caída de los costos. Internet escaló a medida que la computación y el ancho de banda se abarataron. Los vehículos eléctricos se volvieron viables a medida que bajaron los costos de las baterías. El software en la nube se aceleró a medida que disminuyeron los costos de almacenamiento y procesamiento.

El espacio parece estar alcanzando un punto de inflexión similar. Los avances en tecnología de lanzamiento, en particular la reutilización, han cambiado fundamentalmente la economía del acceso a la órbita. Los costos de lanzamiento históricamente han sido uno de los mayores cuellos de botella, y su reducción ha eliminado una de las barreras de entrada más importantes en todo el ecosistema.

La caída de los costos de lanzamiento genera economías de escala para el espacio

Fuente: SpaceX (marzo de 2026). NASA/CSIS. AEI. BryceTech (abril de 2024). Space Foundation. Jonathan McDowell/Payload Space.

Fuente: SpaceX (marzo de 2026). NASA/CSIS. AEI. BryceTech (abril de 2024). Space Foundation. Jonathan McDowell/Payload Space.

Cuando el lanzamiento era prohibitivamente costoso, la participación era limitada. A medida que el lanzamiento se vuelve más barato, más rápido y más frecuente, el mercado se abre. Se pueden desplegar más satélites. Se pueden construir más servicios sobre esas redes. Pueden surgir más modelos comerciales en torno a las comunicaciones, la obtención de imágenes, la inteligencia geoespacial, la navegación y los servicios en órbita.

En otras palabras, los menores costos de lanzamiento hacen más que simplemente abaratar el espacio. Transforman a la economía espacial en su conjunto en un ecosistema más escalable y comercialmente viable.

El espacio se está convirtiendo en una economía, no solo en una industria

Uno de los cambios más importantes en curso es que el espacio ya no está definido por un único caso de uso. Se está expandiendo a través de múltiples capas comerciales como impulsores clave de la demanda:

  • Comunicaciones satelitales: la conectividad basada en el espacio se está convirtiendo en una parte crítica de la infraestructura de comunicaciones moderna, especialmente en regiones y aplicaciones donde las redes terrestres no alcanzan.
  • Observación terrestre y datos: los satélites se utilizan cada vez más para monitorear infraestructura, agricultura, cadenas de suministro, patrones climáticos y actividad geopolítica, lo que crea un mercado en crecimiento para la inteligencia en tiempo real basada en el espacio.
  • Lanzamiento y propulsión: el lanzamiento se está volviendo más frecuente y más escalable, lo que ayuda a crear una base más sólida para una actividad comercial recurrente en órbita.
  • Defensa y seguridad nacional: los gobiernos están invirtiendo más fuertemente en el espacio como dominio estratégico, respaldando la demanda de capacidades de comunicaciones, vigilancia, alerta de misiles y conciencia situacional espacial.
  • IA e inteligencia orbital: la inteligencia artificial está haciendo que los datos satelitales sean más útiles al ayudar a convertir imágenes y señales en información procesable con mayor rapidez y a mayor escala.

En conjunto, estos desarrollos apuntan a una realidad más amplia: el espacio se está convirtiendo en un ecosistema con múltiples capas de actividad económica, en lugar de un tema acotado.

El paso de la exploración a la infraestructura

Para algunos inversores, el espacio todavía puede sonar especulativo. El tema a menudo evoca turismo, proyectos ambiciosos o conceptos futuristas que parecen desconectados de la economía real.

El caso de inversión más convincente es mucho más práctico.

El espacio se está convirtiendo cada vez más en parte de la infraestructura que sostiene la vida moderna. Desempeña un papel creciente en las comunicaciones, la navegación, la logística, la defensa, el monitoreo ambiental y la recopilación de datos empresariales. Muchas de estas funciones se vuelven más esenciales con el tiempo.

Por eso es tan importante la reducción de los costos de lanzamiento.

El acceso a la órbita a menor costo facilita construir y expandir infraestructura. Más infraestructura habilita más servicios. Más servicios sostienen modelos de negocio más duraderos. Con el tiempo, eso puede conducir a un conjunto de oportunidades comerciales más amplio y profundo.

Esto es lo que hace importante el momento actual. El espacio está pasando de ser una frontera liderada por los estados a una economía con respaldo comercial.

Lanzamientos globales de cohetes por año, 2015-2025

Fuente: NASA/CSIS. AEI. Citi. SpaceX. Jonathan McDowell/Payload Space. Sentinel Mission. Space Foundation.

Fuente: NASA/CSIS. AEI. Citi. SpaceX. Jonathan McDowell/Payload Space. Sentinel Mission. Space Foundation.

Por qué el ETF WARP: acceso en América Latina

El VanEck Space ETF (WARP) está diseñado para brindar a los inversores una exposición focalizada a las compañías que participan en la creciente economía espacial.

En lugar de tratar al espacio como un negocio secundario dentro de grandes conglomerados industriales o de defensa, WARP está construido en torno a un enfoque más focalizado, que privilegia a las compañías con una exposición de ingresos significativa a actividades relacionadas con el espacio. Eso incluye áreas como el lanzamiento, las comunicaciones satelitales, la observación terrestre y las tecnologías y servicios que sostienen la infraestructura espacial.

Para los inversores que creen que la economía espacial está entrando en una fase más comercial, WARP busca ofrecer una manera de acceder a ese tema a través de un marco basado en reglas y de exposición pura.

Qué significa para los inversores

En VanEck, desde hace tiempo creemos que algunas de las oportunidades más duraderas provienen de identificar tempranamente un cambio estructural y de brindar a los inversores una exposición focalizada a los negocios que ayudan a impulsarlo.

El caso del espacio encaja con esa visión.

Esto no es simplemente una historia sobre cohetes. Es una historia sobre costos en baja que desbloquean nuevos mercados, infraestructura que se vuelve más escalable, servicios que se vuelven más comerciales, y el espacio que se integra cada vez más a la economía global.

La última frontera todavía puede sonar lejana. Pero a medida que el lanzamiento se abarata y el acceso continúa expandiéndose, el espacio empieza a parecerse menos a la ciencia ficción y más a la próxima gran plataforma económica.

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Este contenido está destinado únicamente para fines educativos. Tenga en cuenta que la disponibilidad de los productos mencionados puede variar según el país, y se recomienda verificar con su bolsa de valores local.

Tribuna de Nick Frasse, Product Manager en VanEck

PUENTE realizó su taller de planificación financiera con foco en mujeres

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Foto cedidaTaller de planificación financiera PUENTE Uruguay

Como parte de su compromiso de seguir informando a sus actuales y potenciales clientes sobre el mercado de inversiones, PUENTE realizó un taller de planificación financiera hecho especialmente por y para mujeres. Andrea Chocrón, Financial Advisor, y Denisse Toledo, Head of Sales & Trading, ambas de PUENTE Uruguay, respondieron a algunas de las preguntas más comunes a la hora de empezar a invertir, como cuál es la manera de construir la confianza financiera, cómo funciona el mercado o cómo planificar la economía personal. Ambas fueron presentadas por Fiona White, representante de Diderot.Art en el país. 

“El dinero quieto pierde valor”, comenzó diciendo Toledo, a través de un comunicado, acercando a la realidad un caso “muy uruguayo”, en el que se suele ahorrar sin tener en cuenta que los pesos o los dólares guardados no valdrán lo mismo mañana. Por este motivo, surge la opción de invertir y, para hacerlo, lo más importante es contar con autoconocimiento. 

“¿Cuánto tenemos para invertir? ¿En qué horizonte lo vamos a hacer? ¿Cuál es el objetivo? Toda inversión comienza haciéndose ese tipo de preguntas. El autoconocimiento es fundamental. También es importante hablar con nosotros como asesores e informarse, porque hay mucha información sobre el mercado y es algo que cambia todo el tiempo”, aclaró Chocrón.

A partir de este paso, se puede definir el perfil inversor tomando en cuenta los objetivos, el capital, los riesgos que se está dispuesto a asumir y la experiencia de cada persona. Se trata de un perfil que no es estático, ya que estas características pueden ir cambiando con el tiempo.

Este perfil define los instrumentos de inversión que se van a utilizar, ya sean de renta fija, que suelen ser más estables y previsibles; de renta variable, que implica mayores riesgos, pero también tiene potencial para obtener mayores rendimientos; entre otras alternativas.

“El perfil conservador suelen ser personas que buscan estabilidad, priorizando la preservación de capital. Generalmente buscan bonos de calidad conocidos y cercanos”, explicó Chocrón.

En el siguiente nivel, se encuentra el perfil moderado, compuesto por personas que “están dispuestas a asumir un poco más de riesgo por obtener más retorno”.

En tanto, el perfil agresivo “busca potenciar el retorno y como suele tener más experiencia como inversor, tiene menos miedo al riesgo si eso le hace aumentar su capital en el futuro”.

Para finalizar, Toledo explicó el fondo de inversión de PUENTE, con el que la compañía busca que “los clientes tengan una liquidez diaria, dando la flexibilidad justa para que invertir sea más fácil”. Se trata de una inversión en Letras de Regulación Monetaria emitidas por el Banco Central, consideradas un activo de bajo riesgo y de corto plazo.

“Lo que hace el fondo es captar distintos inversores que quieren estar en pesos e ir justamente al mercado primario y al secundario buscando las mejores rentabilidades disponibles”, explicó la Head of Sales & Trading de PUENTE Uruguay. Con este producto se garantiza a los inversores que el dinero puede ser retirado en cualquier momento, sin estar atados a plazos.

Mediante esta charla, PUENTE confirmó su compromiso de ofrecer cada día más información sobre el mundo financiero.

CFA Society anuncia cambio en su presidencia en Chile y elige Javier García como representante regional

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CFA Society Chile informó recientemente que Javier García Riesco dejó la presidencia de la organización, para asumir un nuevo desafío de alcance regional: su elección como Presidents Council Representative (PCR) de la región Atlantic Islands & Latin America de CFA Institute, cargo que ejercerá a partir de septiembre de 2026. El nombramiento constituye un importante reconocimiento a la trayectoria y al compromiso del profesional con la comunidad CFA, tanto en Chile como a nivel regional, señalaron en un comunicado.

García se conviertió así en el primer profesional chileno en asumir como PCR de esta región, representando a las 13 CFA Societies que la integran: Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, México, Perú, Brasil, Islas Caimán, Bermuda, Bahamas, Trinidad y Tobago, Jamaica y Barbados.

El Presidents Council Representative es un rol de liderazgo dentro de la estructura global de CFA Institute. Actúa como un puente entre las CFA Societies de una región y CFA Institute, promoviendo la colaboración entre las distintas organizaciones, facilitando el intercambio de ideas y experiencias, y representando las perspectivas, necesidades y prioridades de los mercados locales ante la institución global. Asimismo, contribuye a impulsar iniciativas comunes y fortalecer el desarrollo de la profesión de inversiones en la región.

“Asumir este rol representa un gran honor y una enorme responsabilidad. Espero poder contribuir a fortalecer la colaboración entre las Societies de nuestra región y a representar sus intereses y necesidades ante CFA Institute.”, señaló García en la nota de prensa.

Durante su período como presidente de CFA Society Chile, lideró la organización con el objetivo de fortalecer su presencia en la industria financiera local, profundizar el vínculo con sus miembros y continuar promoviendo estándares de ética, profesionalismo y excelencia en la gestión de inversiones.

A partir de este cambio, Pablo Urzúa asumirá como presidente de CFA Society en el país andino, dando continuidad al trabajo desarrollado por el directorio y reforzando el compromiso de la organización con sus miembros y con el desarrollo del mercado de capitales chileno.

Urzúa es Country Manager Chile y Head of SURA US de SURA Investments, y cuenta con una extensa trayectoria en la industria financiera, particularmente en las áreas de wealth management y asesoría de inversiones. Es ingeniero comercial de la Universidad Diego Portales y Master in Finance de la Universidad de Chile, y posee la certificación CFA, además del Sustainable Investing Certificate, la certificación Advanced Private Wealth Management de CFA Institute y la certificación CAIA. 

El profesional forma parte del directorio de CFA Society Chile desde 2020 y ha participado activamente en distintas iniciativas de la organización, contribuyendo especialmente al desarrollo de contenidos, educación continua y vinculación con los profesionales de la industria.

“Es un gran desafío y un privilegio asumir la presidencia de CFA Society Chile. Agradezco la confianza del directorio y de nuestros miembros, y espero seguir fortaleciendo el trabajo que hemos desarrollado durante estos años, generando mayor valor para nuestra comunidad y contribuyendo al desarrollo de un mercado financiero cada vez más profesional, transparente y orientado a las mejores prácticas internacionales.”, señaló Urzúaen la nota.

En cinco décadas de mercados, tres lecciones clave ante el 250º aniversario de EE.UU.

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En el marco de la celebración de los 250 años de EE.UU., el equipo de estrategia de inversión de Neuberger Berman, liderado por su Dirección de Inversiones (CIO), ha analizado las lecciones que dejan los últimos 50 años de historia bursátil. Desde la gestora concluyen que, aunque el entorno actual comparte ciertos paralelismos con el de 1976 debido a las tensiones geopolíticas y la volatilidad macroeconómica, la estructura del mercado ha cambiado de forma radical, obligando a los inversores a reestructurar la construcción de sus carteras

Uno de los principales cambios señalados por la firma es la metamorfosis de la renta variable. En 1976, replicar el índice S&P 500 significaba invertir mayoritariamente en sectores industriales y energéticos muy vinculados al ciclo económico. En la actualidad, el selectivo está fuertemente ponderado por gigantes tecnológicos impulsados por la inteligencia artificial. “La inversión pasiva no es una opción neutral; replicar un índice ponderado por capitalización implica asumir, de forma implícita, decisiones de asignación sectorial con un nivel de concentración sin precedentes”, advierten los analistas de Neuberger Berman.

A esto se suma la democratización de las alternativas de inversión. Hace cinco décadas, mercados como el capital privado, el crédito privado, la deuda emergente o las estrategias líquidas alternativas no estaban al alcance del inversor institucional. Hoy, según subrayan los expertos de la gestora, estos activos constituyen una pieza fundamental en la asignación global para mitigar la volatilidad y generar rentabilidad descorrelacionada en un contexto de tipos de interés más elevados.

Por último, el estudio remarca la transformación en la gestión de la información. Mientras que en los años 70 la ventaja competitiva residía en conseguir el dato antes que el resto del mercado, la inmediatez actual y el auge de la IA trasladan el valor añadido hacia la capacidad analítica. En palabras del equipo de inversión de Neuberger Berman, “el diferencial del inversor ya no radica en el acceso prioritario a la información, sino en la disciplina analítica necesaria para interpretar los datos y abstraerse del ruido de corto plazo”.

Vacuna de ARNm contra el melanoma: qué mide el mercado y cómo la leen los gestores de salud

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Julia Kung (Groupama AM) a la izquierda, Christian Fay (BNP Paribas AM) en el centro y Sara Torrecilla (Candriam) a la derecha.
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Cuando Moderna y MSD anunciaron que su vacuna personalizada de ARNm contra el melanoma había cumplido sus objetivos en fase 3, el mercado no esperó la letra chica. En cuestión de horas, ambas compañías sumaron decenas de miles de millones de dólares en valor bursátil, sin que existiera todavía una publicación científica revisada por pares ni un desglose completo de eficacia y seguridad. Funds Society consultó a tres gestoras de fondos con exposición al sector salud –Candriam, BNP Paribas AM y Groupama AM– para entender qué está descontando exactamente ese precio, y qué tendría que pasar para que la apuesta se sostenga.

«Los inversores están asignando valor a la posibilidad de que este enfoque pueda funcionar en varios tipos de tumor y contextos de tratamiento», resume Sara Torrecilla, analista sénior de Biotecnología en Candriam, sobre una suba que en su pico sumó unos 90.000 millones de dólares en valor combinado y se estabilizó en torno a 60.000 millones netos. Es, en sus palabras, una señal de alerta tanto como de entusiasmo: las estimaciones de ventas máximas que ya circulan en el mercado, por decenas de miles de millones de dólares, «deben verse como supuestos de mercado, no como evidencia clínica».

Groupama AM, gestora del fondo Global Disruption, llega a un diagnóstico parecido desde otro ángulo. «La subida del precio de las acciones de Moderna y Merck refleja una revalorización de ambas empresas gracias a una reducción histórica del riesgo de la plataforma de ARNm, considerada ‘first-in-class‘», explica Julia Kung, portfolio manager y analista de bonos convertibles y acciones internacionales de la gestora. El mercado, agrega, «también apuesta por que esto podría ampliarse más allá del melanoma a otros tumores, como el cáncer de pulmón no microcítico, el de vejiga, el de riñón y otros tipos de cáncer», aunque lo único publicado hasta ahora es «un resumen provisional de los resultados sobre dos criterios de valoración» sin el conjunto completo de datos de riesgo, confianza estadística y seguridad. Las cotizaciones bursátiles, recuerda, «siempre miran ‘hacia el futuro'», y reaccionaron así por tratarse del primer éxito en fase III de una terapia individualizada con neoantígenos y de cualquier tratamiento oncológico basado en ARNm.

Desde BNP Paribas AM, el gestor sénior Christian Fay coincide en que la reacción está justificada, aunque pone el acento en la necesidad médica de fondo: los datos provisionales mostraron mejoras «estadísticamente significativas y clínicamente relevantes» frente al tratamiento solo con Keytruda, en un tipo de melanoma —el cutáneo resecado de alto riesgo— donde la necesidad médica no cubierta sigue siendo alta. «Estos resultados refuerzan nuestra convicción de que la medicina personalizada y dirigida puede ser una estrategia especialmente eficaz para tratar determinados tipos de cáncer, como el melanoma», señala Fay.

Merck, Keytruda y la lectura defensiva

Hay una segunda capa en la historia que tiene que ver puntualmente con Merck. Kung, de Groupama, observa que, al combinarse la vacuna con Keytruda, «esta colaboración genera una narrativa de posible dominio del mercado no solo en el ámbito del melanoma, sino también en otros tipos de cáncer en los que se utiliza Keytruda». Y va más allá: «el repunte del precio de las acciones de Merck puede interpretarse como una narrativa defensiva exitosa: que Merck puede proteger y ampliar la franquicia de Keytruda mediante combinaciones, y también transmite confianza en la capacidad de Merck para crecer más allá de Keytruda». En otras palabras, parte de lo que festeja el mercado no es solo la vacuna en sí, sino la posibilidad de que Merck haya encontrado una forma de extender la vida útil comercial de su producto estrella.

¿Revolución o escalón intermedio?

Es en la magnitud de la promesa donde las miradas empiezan a distanciarse. Kung admite que, a largo plazo, esto «podría resultar ‘revolucionario’ y, por así decirlo, marcar el inicio real del mercado de las ‘vacunas contra el cáncer'». Pero matiza: «en la actualidad, se caracteriza mejor como un punto de inflexión a nivel de plataforma, análogo al primer inhibidor de cinasas que validó la terapia dirigida, más que como una reestructuración inmediata del liderazgo farmacéutico». La razón es doble: el melanoma adyuvante es «una indicación relativamente restringida», y la fabricación personalizada a gran escala —producir un tratamiento distinto para cada paciente— «sigue siendo compleja desde el punto de vista operativo y costosa».

Candriam encuadra la misma cautela desde su mandato específico de oncología: las vacunas personalizadas de ARNm deben «evaluarse con la misma disciplina que otras modalidades de tratamiento», en un panorama terapéutico cada vez más multimodal donde otras innovaciones —los conjugados anticuerpo-fármaco, las terapias dirigidas— ya encontraron su lugar según el tipo de tumor. Torrecilla amplía el radar más allá de las farmacéuticas: la cadena de suministro de ciencias de la vida —secuenciación tumoral, fabricación de ARNm, nanopartículas lipídicas— sumó unos 50.000 millones de dólares en valor de mercado el día del anuncio, según estimaciones de Jefferies. Pero aclara el límite de esa tesis: «ningún proveedor externo ha sido confirmado públicamente como socio directo de fabricación o secuenciación», así que conviene no adelantarse a asignarle ese valor a compañías concretas todavía.

BNP Paribas, sin un fondo temático de salud dedicado, resuelve el dilema de otra manera: capturando la tesis desde carteras diversificadas que en conjunto superan los 5.000 millones de dólares, con exposición a compañías de salud y biotecnología que, según Fay, funcionan como «motores de innovación» para las grandes farmacéuticas. El telón de fondo, explica, es estructural: cerca de 200.000 millones de dólares en ventas de las grandes farmacéuticas quedarán expuestos a la pérdida de exclusividad de patentes en los próximos años, lo que mantendrá elevada tanto la innovación como la actividad de fusiones y adquisiciones, porque la I+D interna de las grandes compañías no alcanza para reponer ese hueco.

El próximo examen real de todo esto llega en octubre, con el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO, por su sigla en inglés), que se realizará del 23 al 27 en Madrid. Se trata de uno de los encuentros más influyentes del calendario oncológico mundial. y allí se compartirán los datos completos del ensayo.

Según Kung, «la discrepancia entre los datos generales y los detallados es donde se concentra el riesgo de valoración a corto plazo». Torrecilla lo dice en términos parecidos: «El mercado se centrará en la magnitud del beneficio», tanto para confirmar la oportunidad comercial en melanoma como para ganar confianza en que el enfoque se extienda a otros tumores.

En tanto, cada gestora sigue su propia lista de catalizadores. Groupama monitorea la presentación y revisión por parte de la FDA de la solicitud de licencia biológica para melanoma adyuvante, los resultados en cáncer de pulmón no microcítico, que consideran «la oportunidad de expansión más seguida, dado su mercado potencial, considerablemente mayor», las señales sobre precios y reembolsos —porque «la producción a medida para cada paciente supone una limitación comercial importante» y las entidades pagadoras «establecerán el límite máximo de ingresos»— y el ensayo de BioNTech en cáncer de páncreas con cevumerán autógeno, que «indicará hasta qué punto el concepto se puede generalizar a distintos tipos de tumores». Candriam suma a esa lista los datos de fase 1 en cáncer de páncreas y el resultado en carcinoma de células renales esperado hacia fin de año. BNP Paribas, por su parte, sigue de cerca también otros eventos como -entre otros- la JP Morgan Healthcare Conference, ampliando la mirada a otras áreas de innovación en salud donde detecta oportunidades similares.

Mirabaud AM incorpora a los gestores Will Ballard y Giles Parkinson

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Foto cedidaWill Ballard y Giles Parkinson, gestores de renta variable global de Mirabaud AM.

Mirabaud Asset Management (MAM), la división de gestión de activos del Grupo Mirabaud ha incorporado a Will Ballard y Giles Parkinson como gestores de renta variable global con sede en Londres, reforzando sus capacidades de inversión activa de cara al lanzamiento de una nueva estrategia.

Will Ballard y Giles Parkinson se incorporaron a MAM el 1 de septiembre, y ambos reportan a Andrew Lake, director de inversiones (CIO). Will procede de Border to Coast Pensions Partnership, donde ocupaba el cargo de responsable de renta variable y lideraba el equipo de inversión en renta variable, supervisando 15.000 millones de libras esterlinas repartidas entre diversas estrategias. Giles se incorpora desde TrinityBridge, donde era responsable de renta variable y gestionaba 6.000 millones de libras esterlinas repartidas entre carteras de renta variable y multiactivo. Ambos trabajaron anteriormente en Aviva Investors, donde desarrollaron una filosofía de inversión común, antes de emprender sendas profesionales independientes y exitosas, en las que cada uno de ellos ha construido un sólido historial institucional a largo plazo. 

Ahora, reunidos de nuevo en Mirabaud Asset Management, combinarán esta experiencia para desarrollar una estrategia de renta variable global en torno a una convicción compartida: la rentabilidad activa debe venir impulsada por las empresas en las que se decide invertir, y no por apuestas macroeconómicas no intencionadas. La nueva estrategia adoptará un enfoque basado en los índices de referencia para la renta variable global, con el objetivo de centrar el riesgo activo en la selección de valores individuales, al tiempo que gestiona cuidadosamente las exposiciones no deseadas a sectores, países y estilos. Invertirá en empresas de alta calidad con ventajas competitivas duraderas y fundamentos en mejora, respaldadas por un proceso de inversión sistemático y disciplinado.

A raíz de este anuncio, Umberto Boccato, CEO de Mirabaud Asset Management, ha señalado: “Will y Giles aportan una amplia experiencia institucional y una filosofía de inversión compartida que encaja perfectamente con el enfoque activo y a largo plazo de Mirabaud. Su nombramiento contribuye a la optimización de nuestra gama de productos de renta variable y permite reunir capacidades complementarias para desarrollar una estrategia de renta variable global focalizada y atractiva para los Clientes”.

Por su parte, Will Ballard, gestor de carteras de renta variable global de MAM, ha comentado: “Mirabaud nos pareció el destino natural para nosotros. Su combinación de tradición suiza, independencia y visión a largo plazo refleja claramente nuestra forma de entender la inversión. Nos brinda la oportunidad de aunar la experiencia de nuestras respectivas trayectorias profesionales y desarrollar una estrategia en torno a lo que consideramos más importante: invertir en grandes empresas, asumir los riesgos adecuados e invertir con disciplina”.

Y Giles Parkinson, gestor de carteras de renta variable global de MAM, ha añadido: “Es el momento de reconocer que la estructura de los mercados de renta variable ha cambiado. La concentración de los índices ha aumentado y las acciones que los componen se han vuelto más volátiles. Incorporarnos a Mirabaud nos ofrece la oportunidad de desarrollar una estrategia capaz de abordar estos retos y responder a las necesidades de los inversores actuales”.

La nueva estrategia se posicionará como una asignación core de renta variable global dentro de la gama de renta variable de Mirabaud AM y se lanzará el próximo 1 de octubre de 2026.