Dónde ser optimista en la segunda mitad del año
| Por Beatriz Zúñiga | 0 Comentarios

Llegamos al viernes tras una jornada financiera marcada por un entorno de alta volatilidad geopolítica y divergencias macroeconómicas, destacando la ruptura del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, lo que inicialmente presionó al alza el crudo y generó nerviosismo en los mercados. No obstante, se sigue observando una gran resiliencia por parte de los mercados bursátiles, impulsados por un sólido desempeño sectorial. Esta foto fija de las últimas 24 horas identifica las principales claves que apuntan las gestoras internacionales de cara al segundo semestre del año.
En este sentido, el crecimiento, la inflación y la política monetaria son, según Goldman Sachs AM, las principales tendencias macro que siguen condicionando la inversión. Sobre la primera de ellas, el crecimiento, destaca que en EE.UU. se mantienen en torno al 2%, “respaldado por la mejora del mercado laboral, el estímulo fiscal, el impulso de la IA y la resiliencia empresarial”.
Además, reconocen que las previsiones de crecimiento de las principales economías de Europa y Asia se han revisado a la baja por el impacto de la volatilidad de los precios de la energía. “En Europa, la acusada desaceleración de la actividad de los servicios y del mercado laboral, junto con unas condiciones financieras más restrictivas, podría traducirse en un crecimiento del PIB inferior a la tendencia en 2026. Creemos que el crecimiento de Japón podría sostenerse gracias a la subida de los salarios y a la solidez de los beneficios empresariales”, apuntan desde Goldman Sachs AM.
El riesgo de inflación
Respecto a la inflación, existe un amplio consenso en que los riesgos a corto plazo siguen siendo elevados, impulsados por los aranceles y las perturbaciones energéticas, lo que podría mantener una correlación más alta entre la renta variable y la renta fija. “La inflación tiene memoria. Ha demostrado que puede arraigar, condicionando a las empresas a trasladar los costes y a los trabajadores a exigir salarios más altos. Ese reflejo entraña el riesgo de un ciclo de efectos de segunda ronda, que mantiene a la Fed reacia a relajar su política a costa del tramo inferior de la economía en forma de K y deja a los mercados anclados a los tipos y a la durabilidad de los beneficios”, afirma Alexandra Wilson-Elizondo, codirectora Global y Co-CIO de Multi-Asset Solutions de Goldman Sachs AM.
En opinión de Edmond de Rothschild Asset Management, tras varios años de moderación de la inflación, las principales economías desarrolladas afrontan un escenario marcado por la desaceleración del crecimiento y la reaparición de presiones inflacionistas. “El principal riesgo no es una recesión generalizada, sino la aparición de episodios de estanflación selectiva que afecten a determinados sectores y regiones. China, la eurozona y, en menor medida, Reino Unido, ya muestran algunos de los rasgos característicos de este entorno. En contraste, la economía estadounidense mantiene un crecimiento cercano al 3%, respaldado por la fortaleza de la demanda privada y por un potente ciclo inversor asociado al desarrollo de la inteligencia artificial”, sostienen desde la gestora.
Respecto a la política monetaria, el panorama de tipos sigue divergiendo entre regiones. De cara al segundo semestre, Muzinich & Co anticipa un cambio en el foco del mercado sobre la política monetaria: “El foco se ha desplazado hacia el riesgo de cometer errores de política monetaria y a determinar qué banco central es más vulnerable a incurrir en ellos”. En este sentido, la gestora estadounidense considera que “el Banco Central Europeo (BCE) podría disponer de un mayor margen que la Reserva Federal para centrar su atención en el apoyo al crecimiento económico”.
En esta línea, la Reserva Federal se encuentra más presionada por factores inflacionarios: “La dinámica inflacionista en Estados Unidos es mucho más amplia. La inflación ya no responde a un único factor, sino a la combinación de una demanda de los consumidores que sigue siendo sólida, el traslado a precios por parte de las empresas del incremento de sus costes derivado de los aranceles, las restricciones en las cadenas de suministro y la escasez de componentes relacionados con la inteligencia artificial”.
Asset allocation: las oportunidades
Con estas perspectivas de fondo, las gestoras internacionales no dudan de las oportunidades de inversión. Desde Fidelity International se mantienen optimistas en renta variable , pese a la incertidumbre geopolítica. A pesar de la fragmentación del orden mundial y la persistente incertidumbre en Oriente Medio, Fidelity considera que unos beneficios empresariales sólidos, unos fundamentales económicos resistentes y las inversiones sostenidas en inteligencia artificial (IA) deberían dar apoyo a los activos de riesgo durante la segunda mitad del año.
“Somos optimistas en riesgo de renta variable en general, pero en especial en Japón y una selección de mercados emergentes. No perdemos de vista la fuerte racha alcista que han experimentado los mercados desde el mes de abril. La inversión empresarial en IA ha sido la fuerza motora de los mercados internacionales y está dando apoyo a otras temáticas, como la escasez de energía y la modernización de las redes eléctricas. Además, las materias primas, en especial las que están vinculadas a la energía, pueden aportar una valiosa diversificación para el riesgo geopolítico cuando los activos tradicionales, como la duración y el oro, muestren un comportamiento menos fiable”, destacan desde la firma de inversión.
Desde La Financière de l’Échiquier (LFDE) coinciden con el atractivo de la renta variable japonesa como una de las oportunidades de diversificación más atractivas, y añaden que la calidad europea vuelve a ofrecer oportunidades, pero de forma selectiva. “Europa no debe abordarse como una apuesta generalizada de mercado, ya que se está volviendo tácticamente más atractiva tras meses de bajo rendimiento y un posicionamiento más ligero. La oportunidad reside en ser selectivos en la calidad europea: franquicias resilientes, exportadores de calidad, bancos de la eurozona y valores seleccionados del sector lujo. Las valoraciones relativas se han normalizado en gran medida tras las turbulencias de los dos últimos años y, en un entorno de crecimiento débil en la zona euro, las franquicias de calidad y las compañías orientadas a la exportación deberían recuperar atractivo”, indica Michel Saugné, CIO de La Financière de l’Échiquier (LFDE).
Un mirada a la renta fija
En el caso de la renta fija, desde Lombard Odier defienden dos activos: bonos soberanos de alto rendimiento y bonos convertibles. Según argumenta la firma, con los diferenciales corporativos, en niveles históricamente ajustados, algunos bonos gubernamentales de alto rendimiento seleccionados ofrecen una rentabilidad atractiva ajustada al riesgo. “Los Gilts, nuestra exposición preferida, han experimentado cierta volatilidad por motivos políticos, pero seguimos esperando que el Banco de Inglaterra recorte los tipos de interés oficiales en 2027 tras mantenerlos sin cambios este año. Esto provocará una caída de los rendimientos a largo plazo y unas perspectivas de rentabilidad total atractivas para los Gilts. También nos gustan los bonos del gobierno australiano: los rendimientos recientes más elevados ofrecen una oportunidad atractiva para entrar en este mercado. El endurecimiento actual de la política monetaria previsto parece desconectado de los fundamentos económicos; el crecimiento sigue siendo resistente, mientras que una mayor productividad y unos costes laborales unitarios más moderados apuntan a una moderación de la inflación sin necesidad de una política monetaria materialmente más restrictiva.”, argumenta desde Lombard Odier.
Sobre los bonos convertibles explican que es una clase de activos que combinan un bono con una opción de compra (call option) sobre acciones, o el derecho a convertir la deuda en acciones si el precio sube significativamente. Según su visión, “ofrece una protección contra las caídas, y el elemento de renta variable ofrece participación en los mercados bursátiles alcistas”.











