Atlantic House , la gestora activa con sede en Londres especializada en estrategias de inversión basadas en resultados definidos y derivados, ha anunciado que cambiará oficialmente su nombre a WisdomTree a partir del 1 de septiembre de 2026. Esto marca la siguiente etapa en su integración tras la adquisición de la empresa por parte de WisdomTree en mayo de este año.
Atlantic House adoptará la marca WisdomTree, y sus comunicaciones con los clientes, materiales de marketing, nombres de fondos y documentación de fondos utilizarán la marca WisdomTree. El cambio de marca no afectará a las entidades legales subyacentes, y la marca Albemarle Street Partners permanecerá sin cambios.
La web de Atlantic House se integrará en wisdomtree.com, donde los clientes seguirán teniendo acceso a información sobre los fondos, las capacidades, los análisis y el contenido educativo de la empresa.
Tom May, director global de inversiones en estrategias de resultados y derivados de WisdomTree, declaró: «Si bien nuestro nombre cambia, nuestro compromiso de ofrecer soluciones de inversión innovadoras basadas en derivados y un servicio al cliente excepcional se mantiene intacto. Nuestro equipo de inversión y nuestro enfoque siguen siendo los mismos, y esperamos continuar brindando apoyo a nuestros clientes como WisdomTree».
Según destacan desde WisdomTree, una de las principales ventajas de esta integración es la combinación de su experiencia especializada en estrategias de inversión basadas en derivados con el alcance global, la envergadura y los recursos de WisdomTree. Esto crea una plataforma más sólida desde la cual ampliar nuestra oferta de inversión y fortalecer las relaciones con los clientes.
Alexis Marinof, CEO de WisdomTree en Europa, añadió: «Estamos muy entusiasmados con lo que esta adquisición significa para nuestros clientes. La integración avanza satisfactoriamente y la respuesta de los clientes ha sido sumamente positiva. Aspiramos a un futuro brillante juntos y mantenemos nuestro compromiso de ofrecer soluciones innovadoras y líderes en el mercado, combinando las excepcionales capacidades de Tom May y su equipo con el alcance de nuestra plataforma global».
Imaginemos que quiere ganar dinero vendiendo manzanas de alta calidad, pero comprar un huerto de manzanos plenamente operativo está fuera de su alcance. En lugar de adquirir toda la explotación, puede comprar acciones de una empresa propietaria del huerto. Usted no tendría que plantar árboles, comprar tractores ni levantarse a las cuatro de la mañana para recoger la cosecha. La empresa contrataría a agricultores profesionales para gestionar el terreno, recolectar las manzanas y venderlas. Y cuando se vendiera la cosecha, usted recibiría la parte de los beneficios que le corresponde.
Comprar participaciones en un Real Estate Investment Trust (REIT, por sus siglas en inglés) es muy parecido a comprar acciones de una empresa propietaria de un huerto, salvo que los ingresos proceden de bienes inmuebles en lugar de manzanas. Un REIT posee, gestiona o financia activos inmobiliarios que generan rentas y permite a los inversores participar en ellos mediante la compra de acciones. Los REIT se crearon para hacer que la inversión inmobiliaria fuera más accesible, diversificada y líquida, y disfrutan de importantes ventajas fiscales siempre que cumplan determinados requisitos. Desde su aparición en Estados Unidos, este modelo se ha extendido a numerosos países, entre ellos Australia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido, Francia y Alemania.
El equivalente español de un REIT es la SOCIMI (Sociedad Cotizada de Inversión en el Mercado Inmobiliario). Desde su consolidación tras la reforma normativa de 2012, las SOCIMI permiten a los inversores acceder al mercado inmobiliario de forma diversificada, con una inversión inicial relativamente reducida, a través de un vehículo líquido y con un tratamiento fiscal favorable. Gracias a ellas, los inversores pueden participar en carteras inmobiliarias de gran calidad que, de otro modo, resultarían difíciles de adquirir de forma individual. En la actualidad, existen más de 100 SOCIMI cotizadas en España.
Siempre que se cumplan los requisitos legales, las SOCIMI tributan, por regla general, al 0% en el Impuesto sobre Sociedades. A diferencia de una empresa tradicional, que primero paga el impuesto sobre sus beneficios y posteriormente distribuye dividendos sobre los que el accionista vuelve a tributar, las rentas generadas por una SOCIMI, como norma general, solo soportan tributación una vez.
La popularidad de los REIT se debe, en gran medida, a las numerosas ventajas que ofrecen a los inversores:
Cobertura frente a la inflación.
Gestión profesional de los activos.
Acceso a carteras inmobiliarias ampliamente diversificadas.
Baja inversión mínima inicial.
No es necesario disponer de conocimientos especializados del mercado inmobiliario para invertir, a diferencia de la compra directa de inmuebles.
En Estados Unidos también han ganado popularidad dos estructuras más recientes para la inversión inmobiliaria: los Delaware Statutory Trusts y los Umbrella Partnership Real Estate Investment Trusts. Entre otras ventajas, ambas permiten a los inversores mantener su exposición al mercado inmobiliario y diferir el pago del impuesto sobre las ganancias patrimoniales.
Un Delaware Statutory Trust (DST, por sus siglas en inglés) es una estructura de inversión mediante la cual inversores acreditados adquieren participaciones fraccionadas en uno o varios inmuebles que son propiedad de un fideicomiso (trust). Normalmente, los inversores aportan efectivo —o, en algunos casos, bienes inmuebles— y pasan a ser beneficiarios del trust. Los activos son administrados por los fiduciarios, mientras que los inversores no intervienen en la gestión ni en la explotación de las propiedades.
Por su parte, un Umbrella Partnership Real Estate Investment Trust (UPREIT, por sus siglas en inglés) permite a los propietarios de inmuebles aportar propiedades con importantes plusvalías latentes a una sociedad operativa a cambio de participaciones en dicha sociedad. Posteriormente, esas participaciones pueden convertirse en acciones del REIT, lo que permite al inversor acceder a una cartera inmobiliaria diversificada sin tener que reconocer inmediatamente la ganancia patrimonial derivada de la aportación del inmueble.
En definitiva, los REIT, los UPREIT y los DST se parecen mucho a ser propietario de una parte de un huerto de manzanos. Puede que nunca recoja una sola manzana con sus propias manos, pero aun así podrá beneficiarse de la cosecha año tras año.
Tribuna de opinión firmada por Peter Dougherty, Financial Planner en Bissan Wealth Management.
Wikimedia CommonsKevin Warsh, presidente de la Reserva Federal de EE.UU.
En un momento en que la política monetaria y tasas de interés, todas las miradas están puestas recientemente en la Reserva Federal de EE.UU. y su nuevo presidente: Kevin Warsh. La semana pasado, durante el simposio de banqueros centrales de Jackson Hole –celebrado en la ciudad del mismo nombre, en Wyoming–, el profesional sorprendió a los inversionistas globales con un tono algo hawkish de lo esperado.
El evento sirvió como un espacio en que el economista reafirmó su compromiso con la lucha contra la inflación. Esto dejó a los capitales internacionales con la impresión de que podría haber subidas de tipos de referencia en el país norteamericano este año. Eso sí, Warsh no se refirió al anuncio del Tesoro de aumentar la recompra de bonos gubernamentales.
“Warsh no sorprendió mucho en Jackson Hole, manteniendo un tono hawkish en general y un compromiso con la estabilidad de precios sin señalar una subida inminente ni establecer un umbral de política”, señaló Alessia Berardi, directora de Macroeconomía Global del Amundi Investment Institute. Este mensaje, explicó, es un “obstáculo mayor“ para recortes de tasas y mantiene un sesgo más alto por más tiempo, con un endurecimiento aún posible si la inflación se acelera.
“El discurso confirmó poco interés por puntos de vista alternativos sobre lo que más importa para la Fed y un gusto limitado por la orientación a futuro. Los tipos de interés a corto plazo seguirán siendo la herramienta dominante, con herramientas poco convencionales que solo desempeñarán un papel limitado”, señaló la profesional.
Desde EBC Financial Group, el analista de mercados Felipe Mendoza concuerda con el diagnósticos. Para el profesional, el tono algo hawkish de Warsh se salió de las expectativas del mercado y subrayó el 2% como meta inflacionaria. “Esta postura podría reafirmar que la Reserva Federal priorizará la lucha contra la inflación aunque ello implique extender o endurecer el ciclo monetario, elevando de inmediato al 50% las probabilidades de un alza de tasas en septiembre en el mercado de futuros”, señaló.
Expectativas del mercado
En términos generales, los comentarios del presidente de la Fed no se salen de la norma. Para Paul Donovan, economista jefe de UBS Global Wealth Management, el contenido del discurso “no fue especialmente profundo”, destacando la subida de los precios al consumidor sobre el 3%, sin mención del efecto que las tarifas impulsadas por la Casa Blanca de Donald Trump en ellos. “Sin ningún shock inflacionario, los comentarios son consistentes con una política monetaria estable en EE.UU.”, señaló.
En esta ocasión, escribió Seema Shah, estratega global de Principal Asset Management, “Warsh despejó buena parte de la ambigüedad que había dejado la conferencia de prensa del FOMC de julio, ofreciendo una imagen más clara de una Reserva Federal que mantiene el foco firmemente puesto en llevar la inflación de regreso a su objetivo y que está preparada para subir las tasas si el progreso se estanca”.
Si bien la expectativa de Principal –y de otros actores del mercado global– es que los próximos datos de inflación muestren una mejora, la probabilidad de que haya una subida de tasas en septiembre aumentó. “La reacción positiva de los mercados pone de manifiesto que los inversionistas valoran la claridad en la política monetaria, incluso cuando esa claridad viene acompañada de un mensaje más restrictivo”, dijo Shah.
Para Mendoza, de EBC Financial Group, la reacción de mercado es menos concluyente. “La respuesta de los activos financieros ante este discurso refleja una recalibración apresurada de expectativas en un entorno de alta volatilidad. La fortaleza inicial del dólar y la corrección en el S&P 500 respondieron al ajuste de las tasas de corto plazo, sin embargo, la dinámica del mercado mostró matices de desacoplamiento interesantes”, comentó. “Posterior al impacto de los comentarios, los mercados se relajaron e incluso revirtieron su dirección inicial”, agregó.
Para el profesional, esta “reacción mixta entre los distintos activos sugiere que el mercado aún no ha asumido por completo el escenario”.
Un nuevo estilo en la Fed
La Fed siempre está presente en el radar de las instituciones financieras internacionales, considerando la importancia de las tasas de interés en EE.UU. para la economía internacional. Pero en la era Warsh, los inversionistas se ven particularmente atentos, buscando señales en un entorno de menor visibilidad.
“Desde el primer día, Warsh ha abandonado la orientación futura (forward guidance). Quiere que los mercados financieros evalúen las perspectivas económicas en lugar de guiarse por una Fed que anticipa sus movimientos; de este modo, según ha argumentado, la valoración de los mercados proporcionará información útil a la propia Fed”, explicó Sonal Desai, CIO de Renta Fija de Franklin Templeton, en un comentario de mercado reciente.
Es más, para algunos esta presentación puso el foco en la credibilidad de la Fed, en un momento en que los capitales globales se ven cada vez más nerviosos con la deuda estadounidense.
“Los activos de riesgo estadounidenses han registrado un buen comportamiento durante años, pero los inversores en bonos exigen cada vez más compensación en forma de mayores rentabilidades”, recalcó Allianz GI, en un comentario firmado por el economista jefe Christian Schulz y el CIO de renta fija Jenny Zeng.
Según explicaron los profesionales, “los inversores en bonos tienen que absorber las crecientes necesidades de financiación derivadas de la inversión en inteligencia artificial, los elevados déficits fiscales y la refinanciación de deuda”. Esto, agregaron, en un entorno en que algunas de las principales fuentes de demanda se están debilitando, ya que los hogares están ahorrando menos, la Fed sigue reduciendo el tamaño de su balance y los inversores internacionales están diversificando sus reservas.
Las proyecciones más recientes apuntan a una fuerte expansión de los activos del sistema de pensiones mexicano. Más allá de las diferencias entre estimaciones, el desafío no será únicamente acumular estos recursos, sino encontrar dónde invertirlos eficientemente.
El sistema de ahorro para el retiro en México está entrando en una nueva etapa de crecimiento. Los efectos graduales de la reforma de pensiones, el incremento de las contribuciones obligatorias, el crecimiento de los salarios y los rendimientos generados por las inversiones podrían llevar los activos administrados por las AFORE a niveles que hace algunos años parecían difíciles de alcanzar.
A junio de 2026, los activos administrados por las AFORE ascienden a aproximadamente 8,96 billones de pesos, equivalentes a 513.000 millones. La pregunta relevante es qué implicaciones tendrá ese crecimiento para la asignación de activos y el mercado financiero mexicano.
Para dimensionar este fenómeno, nos dimos a la tarea de analizar y comparar diferentes escenarios de crecimiento de los activos administrados por las AFORE, contrastándolos con estimaciones y referencias presentadas por BofA Global Research (2023), Santander (2023), BBVA (2023), J.P. Morgan Asset Management (2025), CONSAR (2026) y AMAFORE (2026).
Distintas metodologías, una tendencia común
Las proyecciones realizadas durante los últimos años presentan diferencias importantes. Más que una divergencia entre instituciones, estas diferencias reflejan en buena medida el momento en que fueron realizadas, así como distintos supuestos sobre contribuciones, crecimiento salarial, rendimientos de las inversiones, inflación, crecimiento de las cuentas, retiros y tipo de cambio.
Esto es particularmente relevante en un periodo en el que el sistema ha experimentado cambios estructurales importantes y en el que las aportaciones obligatorias continúan aumentando gradualmente.
Las estimaciones más antiguas tendían a ser más conservadoras. BofA Global Research (2023) estimaba aproximadamente 9,9 billones de pesos para ese mismo año.
Las proyecciones de BBVA (2023) y J.P. Morgan Asset Management (2025) son considerablemente mayores, con estimaciones de aproximadamente 15,1 y 15,45 billones de pesos, respectivamente, para 2030.
Más recientemente, una presentación de CONSAR (2026) mostró, como ejercicio de aproximación bajo un escenario conservador, activos netos del SAR por alrededor de 14,1 billones de pesos en 2030, con una trayectoria que los llevaría a 28,6 billones en 2040 y 44,7 billones en 2050. Estas cifras deben interpretarse como una referencia para dimensionar posibles escenarios y no como una proyección oficial de CONSAR.
A pesar de partir de metodologías y supuestos distintos, las referencias más recientes muestran una convergencia hacia niveles cercanos a 15 billones de pesos para 2030.
Esta convergencia resulta especialmente relevante porque los distintos ejercicios parten de supuestos y metodologías diferentes. Más que buscar cuál de ellos acertará exactamente, el conjunto de estimaciones permite identificar una tendencia estructural: el sistema de ahorro para el retiro mexicano podría experimentar un cambio significativo de escala durante los próximos años.
El tipo de cambio explica parte de las diferencias
Un aspecto fundamental al comparar estas proyecciones es la moneda en la que se presentan.
Una parte relevante de las diferencias entre los pronósticos, particularmente cuando se expresan en dólares, proviene de los distintos supuestos utilizados para el tipo de cambio. A horizontes de diez o quince años, diferencias relativamente pequeñas en la depreciación anual esperada del peso pueden producir desviaciones importantes en el valor final de los activos expresados en dólares.
J.P. Morgan ofrece un buen ejemplo. Su estimación para 2030 de 15,45 billones de pesos es prácticamente igual a nuestro escenario base. Sin embargo, J.P. Morgan utiliza para ese año un tipo de cambio de 22,65 pesos por dólar, mientras que nuestro escenario considera 19,51 pesos por dólar.
El resultado es ilustrativo. J.P. Morgan obtiene aproximadamente 682.000 millones de dólares para 2030. Aplicando nuestro supuesto cambiario a prácticamente el mismo volumen de activos en pesos, el resultado es 792.000 millones.
Es decir, dos modelos pueden llegar prácticamente al mismo tamaño del sistema en pesos y, al mismo tiempo, mostrar una diferencia de 110.000 millones al expresarlo en dólares, principalmente por el supuesto cambiario.
El comportamiento reciente del peso ayuda a ilustrar esta dificultad. Actualmente, el tipo de cambio se mantiene alrededor e incluso por debajo de 17 pesos por dólar, niveles no observados desde 2024. Parte de esta fortaleza responde a la debilidad reciente del dólar a nivel internacional, además de factores propios de la economía mexicana. Sin embargo, las condiciones financieras y monetarias pueden cambiar significativamente en horizontes largos, por lo que extrapolar los niveles actuales del tipo de cambio hasta 2030 o 2040 sería poco prudente.
Por esta razón, consideramos que la comparación entre las distintas proyecciones debe realizarse primero en pesos. La conversión a dólares resulta muy útil para dimensionar el tamaño del sistema desde la perspectiva de un inversionista internacional, pero debe interpretarse siempre tomando en cuenta el supuesto de tipo de cambio utilizado.
Nuestro escenario base
A partir de los activos observados a junio de 2026, construimos dos escenarios propios con el objetivo de dimensionar el posible crecimiento del sistema. Se trata de escenarios agregados que aplican tasas de crecimiento nominal a los activos administrados y no de proyecciones actuariales que modelen individualmente los distintos componentes de su evolución, como aportaciones, crecimiento salarial, rendimientos, inflación, densidades de cotización y retiros.
Nuestro escenario conservador supone un crecimiento nominal anual de 10,5% hasta 2030 y 8% posteriormente. Bajo este supuesto, los activos alcanzarían aproximadamente 13,4 billones de pesos en 2030, 19,6 billones en 2035 y 28,9 billones en 2040.
Nuestro escenario base considera un crecimiento de 14% anual hasta 2030 y 10,25% posteriormente. Esto llevaría los activos administrados a aproximadamente 15,1 billones de pesos en 2030, 24,7 billones en 2035 y 40,2 billones en 2040.
Es particularmente relevante que nuestra estimación para 2030 se encuentre prácticamente en línea con la de BBVA (15,1 billones), cercana a la de J.P. Morgan Asset Management (15,45 billones) y ligeramente por debajo de la estimación más reciente de AMAFORE (15,8 billones).
A pesar de las diferencias metodológicas, la cercanía entre varias de estas referencias sugiere que el sistema podría alcanzar alrededor de 15 a 16 billones de pesos hacia 2030, aunque naturalmente el resultado dependerá de la evolución de las contribuciones, los mercados financieros, los salarios y los retiros durante los próximos años.
De US$500,000 millones a más de US$1.5 billones
Para dimensionar la magnitud del cambio desde la perspectiva internacional, también convertimos nuestras proyecciones a dólares utilizando un mismo escenario cambiario.
Partimos de un tipo de cambio estimado de 18,38 pesos por dólar en 2027 y posteriormente suponemos una depreciación gradual del peso de 2% anual, lo que resulta en tipos de cambio aproximados de 19,51 en 2030, 21,54 en 2035 y 23,78 en 2040.
Bajo estos supuestos, nuestro escenario base implicaría activos administrados cercanos a US$776,000 millones en 2030, US$1,15 billones en 2035 y US$1,69 billones en 2040.
Incluso bajo nuestro escenario conservador, los activos podrían superar US$1,2 billones hacia 2040. Estas cifras no pretenden anticipar con precisión cuál será el tipo de cambio dentro de quince años. Su objetivo es dimensionar el orden de magnitud que podría alcanzar el sistema mexicano de pensiones.
El verdadero reto será invertir los recursos
El crecimiento de los activos es solamente una parte de la historia. Conforme aumenta el tamaño del sistema, también aumenta el reto de encontrar suficientes oportunidades de inversión capaces de ofrecer diversificación y rendimientos adecuados.
Un sistema de AFORE que eventualmente administre entre US$1,2 y US$1,7 billones tendrá necesidades de diversificación muy diferentes a las actuales.
Esto podría tener consecuencias importantes para el mercado local de deuda y renta variable, pero también para la demanda de private equity, private credit, infraestructura, real estate y otras estrategias de mercados privados, tanto en México como en el extranjero.
La evolución del régimen de inversión de las AFORE cobra especial relevancia dentro de este contexto. A medida que aumenta el volumen de ahorro administrado, incluso mantener constante el porcentaje destinado a una determinada clase de activo implica cantidades crecientes de capital que deberán ser invertidas.
Para dimensionarlo, cada punto porcentual de asignación sobre un sistema de 40 billones de pesos representaría alrededor de 400.000 millones de pesos.
Esto permite visualizar cómo el crecimiento del sistema podría transformar no sólo el tamaño de los portafolios de las AFORE, sino también la profundidad necesaria de los mercados y vehículos disponibles para invertir esos recursos.
El crecimiento del sistema puede, por tanto, convertirse en uno de los principales impulsores estructurales de la demanda institucional de activos durante los próximos años.
Más que una proyección, un cambio de escala
Naturalmente, las estimaciones a 2040 deben interpretarse como escenarios y no como pronósticos puntuales. Pequeñas diferencias en rendimientos, inflación, crecimiento salarial, contribuciones, retiros y tipo de cambio pueden producir resultados significativamente distintos cuando se acumulan durante periodos prolongados. En particular, las salidas de recursos por retiros podrían adquirir una importancia creciente conforme madure el sistema y aumente el número de trabajadores que accedan a una pensión.
Sin embargo, quizá el mensaje más importante no sea determinar si las AFORE administrarán exactamente 40 o 48 billones de pesos en 2040.
Lo relevante es la dirección y la magnitud del cambio
México podría estar desarrollando uno de los pools de capital institucional más importantes de América Latina. Si las proyecciones se aproximan a la realidad, el reto de los próximos años no será únicamente incrementar el ahorro para el retiro, sino crear las condiciones y ampliar el universo de oportunidades para invertir eficientemente una cantidad de recursos sustancialmente mayor a la actual.
Fuentes consultadas:
BofA Global Research — Pension Reform Can Provide Another Secular Tailwind to Mexican Equities, febrero de 2023.
Santander — How Would Mexico’s Pension Reform Benefit Its Financial System?, febrero de 2023.
BBVA — Mexico’s Pension Reform: A New Paradigm for the Financial System, marzo de 2023.
J.P. Morgan Asset Management — Mexico Pension System Overhaul: Afores in the Spotlight, noviembre de 2025.
AMAFORE / Guillermo Zamarripa — presentación Jueves de Bolsa, Bolsa Mexicana de Valores (BMV), 30 de julio de 2026.
CONSAR — presentación en el VII Congreso Actuarial BUAP (VII CAB), Puebla, 18 de agosto de 2026.
En los mercados institucionales, la presión por lanzar notas estructuradas al mercado con mayor rapidez nunca fue tan alta. Lo que suele recibir menos atención es si la arquitectura legal y operativa detrás de esas notas está construida para perdurar. En los programas de notas, la gobernanza suele tratarse como una función de control que queda detrás de la transacción. En la práctica, es parte de la arquitectura misma de la transacción.
Una nota no es solo una exposición económica documentada mediante los términos de emisión. Es un producto que depende de una cadena de relaciones: el emisor, el administrador del programa, los intermediarios y los canales orientados al inversor a través de los cuales finalmente llega al mercado.
Por eso, la calidad de una plataforma de notas no se mide solo por su capacidad de llevar un producto al mercado. Se mide por si los roles están definidos con claridad, la documentación es consistente, el flujo de información está controlado y el producto puede administrarse a lo largo de todo su ciclo de vida sin comprometer la disciplina legal.
Esto es especialmente relevante en los mercados institucionales, donde la velocidad de ejecución importa, pero no puede reemplazar a la gobernanza.
La claridad de roles es el primer control
La primera pregunta de gobernanza en cualquier programa de notas es engañosamente simple: ¿quién hace qué?
El emisor emite las notas. El administrador del programa cumple las funciones administrativas que le asignan los documentos de la transacción. El agente de cálculo cumple las funciones de cálculo que tiene asignadas. El trustee, el custodio, las partes vinculadas al activo subyacente o de referencia, los intermediarios y otros proveedores de servicios operan, cada uno, dentro de su propio perímetro contractual y legal.
Esas distinciones importan.
En Lynk Markets, nuestro rol es el de administrador del programa y agente de cálculo, respaldado por una plataforma tecnológica que provee la información y la infraestructura que los clientes necesitan en relación con los programas de notas. Esa distinción determina cómo construimos cada programa. El emisor, el administrador y el canal de distribución están separados por diseño, y mantener esa separación es lo que permite que cada parte actúe con claridad y responsabilidad dentro de su propio perímetro.
La asignación clara de roles no es solo una cuestión de redacción técnica. Reduce la ambigüedad operativa, favorece comunicaciones precisas con los inversores y ayuda a garantizar que cada parte actúe dentro del alcance de su autoridad y sus responsabilidades.
La gobernanza documental es más que la gestión de precedentes
Los programas de notas dependen de la disciplina documental.
Los documentos del programa establecen la base legal. Los documentos de la serie trasladan esa base a una emisión específica. Los términos de precio definen la exposición económica. Los factores de riesgo describen los riesgos legales, de mercado, de liquidez, de valuación, de comisiones y del activo subyacente que correspondan. Las restricciones de venta definen el perímetro de la actividad permitida. Las declaraciones del inversor respaldan la elegibilidad y los controles de transferencia. Las disposiciones de enmienda determinan cómo pueden modificarse las notas después de la emisión.
Cuando estos documentos se tratan como procesos aislados, los errores se vuelven más probables. Cuando se gobiernan como una única arquitectura legal, el programa se vuelve más resiliente.
La gobernanza documental exige consistencia entre los documentos formales de la transacción y cualquier material explicativo utilizado por las partes involucradas. Los resúmenes comerciales, las descripciones de la plataforma, los avisos operativos, las presentaciones y los materiales dirigidos a inversores no deberían describir el producto ni a las partes de una manera que se aparte de los documentos legales.
Este es un punto práctico. Muchos problemas en los productos de mercado de capitales no surgen porque el documento legal principal guarde silencio. Surgen porque distintos documentos usan lenguajes diferentes para describir la misma estructura.
Para las plataformas de notas, el lenguaje es un control.
La disciplina documental y la gobernanza de producto son dos caras de la misma función. La primera asegura que la arquitectura legal sea coherente. La segunda asegura que lo que el producto promete —en términos de exposición, liquidez, comisiones y rescate— quede reflejado con precisión en esa arquitectura y sea entendido por todas las partes involucradas.
Las notas pueden usarse para dar exposición a una amplia variedad de activos y estrategias. Esa flexibilidad es comercialmente útil, pero también exige gobernanza de producto. Las preguntas relevantes no se limitan a si las notas pueden emitirse. Incluyen si los términos del producto, la exposición subyacente, el perfil de liquidez, la metodología de valuación, las comisiones, los conflictos, la mecánica de rescate y las restricciones de transferencia están correctamente reflejados en los documentos y son entendidos por las partes involucradas.
En canales de inversores sofisticados, este análisis sigue siendo importante. La sofisticación del inversor no elimina la necesidad de una documentación precisa, una divulgación clara de los riesgos, una clasificación adecuada del inversor o un control disciplinado de los materiales del producto. Cambia la naturaleza del análisis, pero no lo elimina.
El objetivo no es simplificar todos los programas de notas. El objetivo es asegurar que cada nota se documente, se describa y se administre de manera consistente con su estructura real.
Los límites de distribución deben mantenerse claros
La gobernanza de las notas también exige precisión en torno a la distribución.
Que una nota esté listada, colocada de forma privada, compensada, liquidada o disponible a través de una plataforma no determina, por sí solo, dónde o cómo puede comercializarse, ofrecerse, transferirse o venderse. Esas cuestiones dependen de las restricciones de venta aplicables, la jurisdicción correspondiente, la clasificación del inversor, el rol de cualquier intermediario y la forma en que se realizan las comunicaciones.
La dirección regulatoria refuerza este punto. En la Unión Europea, las directrices de 2025 de la Autoridad Europea de Valores y Mercados sobre reverse solicitation tratan prácticamente cualquier forma de comunicación que promueva servicios a clientes locales como una solicitud activa. En los Emiratos Árabes Unidos, la ley de mercados de capitales vigente desde enero de 2026 alcanza expresamente a cualquier persona que apunte a clientes dentro del país —incluso desde el exterior—, con sanciones por actividad no autorizada de hasta aproximadamente US$ 68 millones. Para la distribución transfronteriza de notas, el perímetro no es teórico.
Para una plataforma que no realiza por sí misma actividades de distribución, corretaje o trading, esta distinción es especialmente importante. La plataforma puede sostener el flujo de información, la infraestructura operativa y la administración. No debería describirse como si realizara actividades reguladas ajenas a su rol.
La gobernanza del ciclo de vida es donde se pone a prueba la plataforma
La emisión es solo el primer evento en la vida de una nota.
Después de la emisión, una nota puede enfrentar solicitudes de transferencia, modificaciones del activo subyacente,disputas de valuación o requisitos de documentación fiscal, cada uno de los cuales puede generar una nueva cuestión legal u operativa que no era visible al cierre.
Una plataforma bien gobernada anticipa esos eventos. No los trata como excepciones ajenas al proceso legal.
La gobernanza del ciclo de vida exige una responsabilidad clara sobre los procesos posteriores a la emisión, el mantenimiento de registros, los procedimientos de escalamiento, el control de versiones de documentos y la alineación entre los documentos legales y la infraestructura operativa utilizada para administrar las notas.
Aquí es donde la tecnología puede aportar más valor. Una plataforma tecnológica no debe confundirse con una función regulada de trading. Bien entendida, es infraestructura: una forma de sostener el acceso a la información, la visibilidad operativa, la disciplina de los flujos de trabajo y la comunicación entre las partes involucradas.
Para los programas de notas, esta infraestructura no es accesoria. Sostiene la continuidad legal y operativa.
La gobernanza como disciplina institucional
Las plataformas de notas más sólidas no son las que tratan la gobernanza como una revisión legal final antes del lanzamiento. Son las que incorporan la gobernanza a la estructura desde el principio.
Eso significa roles de las partes claramente definidos. Documentación controlada. Uso preciso de la terminología. Límites de distribución definidos. Tratamiento cuidadoso de las clasificaciones de inversores. Materiales de producto consistentes. Administración del ciclo de vida. Tecnología que sostiene la estructura legal en lugar de oscurecerla.
Para las contrapartes institucionales, esta disciplina importa. Los gestores de activos, los intermediarios y los inversores necesitan entender no solo la exposición que ofrece una nota, sino también el marco legal y operativo a través del cual esa exposición se entrega.
En este sentido, la gobernanza no es lo opuesto a la velocidad de ejecución. Es lo que hace que la velocidad de ejecución sea sostenible.
Las plataformas de notas que escalen de manera responsable serán las que combinen capacidad de respuesta comercial con precisión legal. El mercado no necesita descripciones más agresivas de la capacidad del producto. Necesita infraestructura que permita emitir, describir, administrar y mantener las notas con disciplina institucional.
Esa es la arquitectura legal detrás de una emisión escalable.
Tribuna elaborada por Gabriela Machado, Chief Legal Counsel, LYNK Markets
Mientras el peso mexicano cotiza en sus mejores niveles en más de dos años, la revisión del T-MEC ya está reescribiendo las reglas de asignación de capital para el patrimonio familiar mexicano.
Confundir fortaleza cambiaria con estabilidad estructural puede ser el error más caro de 2026.
Hay una desconexión que merece la atención de todo asesor patrimonial en México: mientras el tipo de cambio se mueve en la zona de 17 pesos por dólar —niveles no vistos desde mediados de 2024— y el consenso de mercado celebra al «superpeso», la revisión del T-MEC iniciada formalmente en julio ha entrado en una fase que los propios analistas describen como una negociación permanente, no un evento con fecha de cierre. Para los family offices mexicanos, esa combinación —moneda fuerte, marco comercial en disputa— no es una señal de calma. Es una ventana de tiempo, y probablemente sea corta.
El T-MEC dejó de ser un tratado y se convirtió en un mecanismo de fricción continua. El error de lectura más común entre los inversionistas patrimoniales ha sido tratar la revisión del T-MEC como un evento binario: se renueva o no se renueva. La evidencia disponible apunta a otra cosa. El tratado seguirá vigente formalmente hasta 2036, con revisiones anuales que se extenderán al menos hasta 2027, y el propio proceso se ha convertido en la mesa donde Estados Unidos negociará de forma recurrente reglas de origen, contenido regional, acero, aluminio, y el tratamiento de terceros países en las cadenas de suministro.
Esto cambia el cálculo de riesgo de manera estructural. El canal de transmisión no es comercial —México conserva su acceso preferencial y su ventaja arancelaria frente a Asia—, sino de inversión. Distintas casas de análisis coinciden en que el costo real no será una pérdida súbita de exportaciones, sino una prima de riesgo persistente que ya está frenando la formación bruta de capital fijo y aplazando decisiones de inversión, tanto de multinacionales ancladas al nearshoring como de los propios conglomerados familiares mexicanos que dependen de esas cadenas.
Para un family office, esto se traduce en algo muy concreto: la incertidumbre regulatoria dejó de ser un riesgo de cola y pasó a ser un costo de capital permanente que hay que empezar a modelar como tal, no como una contingencia transitoria a la espera de una firma.
El superpeso no es una tesis, es un carry trade con fecha de caducidad
El segundo error de lectura es el cambiario. El peso acumula una apreciación cercana al 5% en el año y ha tocado mínimos frente al dólar no vistos en más de dos años, apoyado en un diferencial de tasas todavía atractivo, en flujos de carry trade que han favorecido a la divisa mexicana frente a otras monedas emergentes, y en una política monetaria de Banxico que mantiene una pausa prolongada tras su ciclo de recortes. Nada de esto es evidencia de fortaleza estructural: es la fotografía de un diferencial de tasas que se está estrechando y de un apetito global por riesgo que puede revertirse con la misma velocidad con la que se formó.
Las propias casas que revisaron a la baja su expectativa de depreciación para el cierre de 2026 —desde niveles de 17.8 hacia 17.3 pesos— siguen proyectando una depreciación gradual hacia 2027, con el consenso institucional convergiendo alrededor de 18.5 pesos por dólar al cierre de ese año. Es decir: el mercado no está apostando a que el superpeso sea permanente, está apostando a que dure lo suficiente como para que quien tenga que actuar, actúe ahora.
Ese es el punto ciego que hoy veo en varias estructuras patrimoniales mexicanas: usar la fortaleza cambiaria como argumento para posponer decisiones de diversificación internacional, cuando en realidad es la ventana de costo más bajo para ejecutarlas.
Qué está haciendo —y qué debería estar haciendo— el patrimonio familiar mexicano
La estructura dominante del family office en México sigue siendo atípica frente a Estados Unidos o Europa: no son entidades independientes de gestión patrimonial, sino conglomerados familiares verticalmente integrados que operan, de facto, como oficinas familiares únicas. Esto tiene una implicación legal y de gobernanza que suele subestimarse: la exposición al riesgo T-MEC no está diversificada dentro del patrimonio, está concentrada en la misma cadena de valor industrial que el tratado pone en discusión.
La tendencia observable entre los family offices globales —y que ya empieza a replicarse en México— muestra un doble movimiento: aumento de la asignación hacia mercados desarrollados y activos líquidos, y una reducción marginal, pero consistente, de la exposición doméstica emergente. En paralelo, más de la mitad de las oficinas encuestadas globalmente ya cuenta con planes de sucesión formalizados, señal de que la conversación se movió de la rentabilidad pura hacia la resiliencia de la estructura: fiscal, legal, operativa y de gobernanza.
Para el patrimonio familiar mexicano, la agenda técnica de los próximos doce meses debería incluir, como mínimo: Cobertura cambiaria activa, no oportunista. Aprovechar el nivel actual del peso para fijar coberturas o ejecutar conversión de patrimonio hacia dólares u otras divisas duras antes de que el diferencial de tasas se estreche, en lugar de esperar una señal de mercado que probablemente llegue tarde.
Desconcentración de la exposición a cadenas ancladas al T-MEC. Revisar cuánto del patrimonio familiar —no solo el operativo, también el de inversión— depende de sectores sensibles a la revisión (autopartes, acero, aluminio, agricultura, energía) y diversificar hacia geografías o clases de activo con correlación baja a ese riesgo específico.
Gobernanza como mitigante de riesgo regulatorio. Formalizar comités de inversión independientes y protocolos de revisión periódica de riesgo político-comercial, tratando a la oficina familiar como una institución financiera pequeña y no como un fideicomiso informal, especialmente donde la estructura familiar y la operativa siguen fusionadas.
Aprovechar el nearshoring sin depender de él. El capital privado con exposición a nearshoring sigue siendo una fuente legítima de rendimiento, pero debe dimensionarse como una posición táctica dentro de un portafolio diversificado, no como la tesis central de largo plazo del patrimonio familiar.
La ventana se cierra, no la oportunidad
El riesgo real para los family offices mexicanos en 2026 no es que el T-MEC colapse —los propios organismos multilaterales asumen que el tratado seguirá vigente— ni que el peso se desplome mañana. El riesgo es leer la calma actual como permanente y desperdiciar la ventana de bajo costo que hoy ofrece un peso fuerte para ejecutar una diversificación que, en cualquier escenario razonable, tendrá que hacerse de todos modos. La disciplina, en este ciclo, no consiste en anticipar el desenlace del T-MEC. Consiste en dejar de necesitar anticiparlo.
La eventual compra de Afore Invercap por parte de Afore Coppel modificará de manera relevante el mapa de las administradoras de fondos para el retiro en México y será la primera operación de consolidación de esta magnitud en el sector desde la fusión de MetLife y Principal en 2018.
De concretarse y obtener las autorizaciones regulatorias correspondientes, Coppel sumará a los 658 mil millones de pesos que actualmente administra los 348 mil 939 millones de pesos de Invercap, con lo que alcanzaría aproximadamente 1,007 billones de pesos en recursos administrados.
La cifra coloca a la nueva Afore Coppel en el quinto lugar del sistema por recursos administrados, todavía por debajo de Profuturo, XXI-Banorte, SURA y Banamex, pero ya claramente por encima de las administradoras que le siguen. Los datos oficiales de CONSAR muestran que al cierre de julio el sistema administraba 8,965 billones de pesos a través de las Afores (alrededor de 512.285 millones de dólares).
La operación, valuada en aproximadamente 4.620 millones de pesos, unos 264 millones de dólares, contempla la compra de la participación de Advent International en Invercap; de confirmarse, sería la primera gran operación de este tipo en el sector mexicano desde 2018.
Un nuevo jugador de más de un billón de pesos
La magnitud de la operación se aprecia mejor al comparar los activos de las dos administradoras. El salto es considerable: Coppel pasaría de administrar 658 mil millones de pesos a poco más de un billón, un incremento de alrededor de 53% en sus recursos bajo gestión como consecuencia directa de la adquisición.
En términos del mercado, la nueva administradora concentraría aproximadamente 11,2% de todos los recursos administrados por las Afores.
Esto también modifica la lectura del mercado: aunque Coppel no alcanzaría a los grandes líderes, sí se convertiría en un jugador de una escala sustancialmente mayor y con capacidad para competir en un segmento en el que el tamaño de los activos es cada vez más importante.
Casi 14 millones de cuentas
El otro gran activo de Invercap son sus clientes. Al cierre de julio, Coppel administraba 12.058 millones de cuentas, mientras que Invercap tenía 1,878 millones. La suma arroja aproximadamente 13,94 millones de cuentas.
Eso significa que Coppel conservaría el segundo lugar del sistema por número de cuentas, únicamente detrás de Afore Azteca, que administra 17,81 millones. La diferencia entre ambas variables —cuentas y activos— resulta relevante. Coppel tendrá una enorme base de clientes, pero el valor promedio de las cuentas que administra seguirá siendo inferior al de algunas de sus principales competidoras.
La adquisición, por tanto, no sólo representa la compra de casi 349 mil millones de pesos de ahorro para el retiro; también incorpora cerca de 1,9 millones de cuentas y una plataforma comercial que puede ampliar la presencia de Coppel en diferentes segmentos del mercado laboral.
La concentración vuelve a subir
Quizá el efecto más relevante para la industria no esté únicamente en el ascenso de Coppel, sino en la mayor concentración de los recursos pensionarios en los grandes jugadores. Después de la operación, las cinco principales administradoras por activos serían Profuturo, XXI-Banorte, SURA, Banamex y Coppel. En conjunto controlarían aproximadamente 81,7% de los recursos administrados por las Afores.
Antes de la operación, esas mismas cinco posiciones —con Coppel e Invercap como entidades separadas— concentraban alrededor de 77,8%.
La adquisición, por sí sola, incrementaría en casi 3,9 puntos porcentuales la participación de ese grupo de cinco grandes administradoras. La razón es sencilla: Invercap aporta por sí misma cerca de 3,9% del mercado de activos administrados, participación que después de la operación se incorporaría directamente a Coppel.
Así, aunque el número de Afores pasaría de 10 a nueve, el cambio más importante es que una mayor cantidad de los recursos quedaría concentrada en las administradoras de mayor escala.
¿Qué significa para el sistema?
La operación ocurre en un momento particularmente importante para el Sistema de Ahorro para el Retiro. Al cierre de 2025, el SAR administraba 8,3 billones de pesos de ahorro acumulado, equivalentes a 23,8% del PIB, de acuerdo con el panorama presentado por CONSAR. El organismo proyecta que los recursos del sistema podrían alcanzar 12 billones de pesos en 2030 y superar los 30 billones hacia 2050.
Es decir, la adquisición de Invercap ocurre justo cuando el negocio de las Afores está entrando en una etapa en la que la escala financiera será cada vez más determinante.
Los recursos administrados por las Afores ya alcanzaban 8,965 billones de pesos al cierre de julio de 2026, mientras que el conjunto de recursos registrados en el SAR —que incluye otros componentes además de los administrados directamente por las Afores— ascendía a 11,836 billones de pesos.
El tamaño del mercado hace que una adquisición de casi 349 mil millones de pesos en activos tenga una importancia que va mucho más allá del valor pagado por la administradora.
La competencia cambia de escala
Para Coppel, la operación representa una oportunidad para ganar escala en tres frentes: activos, clientes y capacidad operativa. La administradora pasaría de 12,1 millones a casi 14 millones de cuentas y de 658 mil millones a poco más de un billón de pesos en activos. Pero el verdadero reto será convertir esa escala en mejores resultados para los trabajadores.
Esto es particularmente relevante porque el mercado mexicano ya entró en una etapa de menores comisiones. Para 2026, la comisión promedio autorizada para las Afores se encuentra en torno a 0,54%, después de la reducción de los últimos años.
Con menores ingresos por comisión sobre los saldos administrados, las economías de escala adquieren mayor importancia para las administradoras. Más activos y más cuentas permiten distribuir costos tecnológicos, regulatorios, comerciales y operativos sobre una base mucho mayor. La compra de Invercap puede leerse, por ello, como una apuesta no sólo por crecer, sino por ganar escala en un negocio en el que los márgenes y las comisiones están sometidos a presión.
El reto: convertir tamaño en rendimiento
La nueva Coppel tendrá una dimensión comparable a la de los principales participantes, pero eso no significa automáticamente que tendrá el mismo desempeño. La competencia entre las Afores continuará dependiendo de variables como los rendimientos netos, la calidad de la gestión de inversiones, la atención al trabajador, la capacidad tecnológica y la eficiencia operativa.
En este punto, la integración de Invercap será determinante. La administradora tendrá que absorber casi 1,9 millones de cuentas y cerca de 349 mil millones de pesos en activos, al tiempo que mantiene la operación normal de los más de 12 millones de cuentas que ya administra Coppel.
Además, los trabajadores de Invercap no están comprando una Afore nueva: sus recursos seguirán siendo propiedad de cada trabajador y estarán sujetos al régimen regulatorio del Sistema de Ahorro para el Retiro. La eventual consolidación corporativa no significa que los recursos de los trabajadores se transfieran a Coppel como patrimonio propio.
Un sistema con menos jugadores y más concentración
El resultado final es un mercado mexicano de pensiones más concentrado y con un jugador de mayor escala. La operación reduciría de 10 a nueve el número de Afores y convertiría a Coppel en una administradora con aproximadamente 1,007 billones de pesos y 13,94 millones de cuentas.
Pero quizá la señal más importante para la industria es otra: mientras el ahorro para el retiro mexicano se aproxima a una dimensión de dos dígitos en billones de pesos y seguirá creciendo durante las próximas décadas, las administradoras parecen entrar en una nueva etapa en la que el tamaño, la eficiencia y la capacidad para absorber costos serán tan importantes como la captación de nuevos clientes.
La operación Coppel-Invercap puede ser, por tanto, algo más que una compraventa entre dos Afores. Puede convertirse en una señal de que la consolidación del mercado mexicano de pensiones está nuevamente sobre la mesa, precisamente cuando los recursos que administra el sistema están creciendo a una velocidad que hará cada vez más valiosa la escala.
Y queda una pregunta abierta para el resto de la industria: si Coppel decidió comprar escala, ¿quién será el siguiente en buscarla?
De un análisis que incluye a la mayoría de las principales economías de América Latina, Panamá lidera el ranking combinado de programas de migración por inversión desarrollado por Global Citizen Solutions (GCS), consultora especializada en ciudadanía y asesoría en residencia. Esto, explicaron a través de un comunicado, porque el país centroamericano consiguió una puntuación de 84,4 puntos, encabezando el listado de la última versión del Investment Migration Programs in Latin America: A Comparative Analysis.
Le siguieron seguido de Paraguay (80,1 puntos) y República Dominicana (77,7), ubicándose los tres por delante de Costa Rica, Ecuador, Uruguay, Brasil, Colombia, México, Perú y Chile. El briefing evalúa once programas de residencia activos en la región según cuatro criterios: velocidad de procesamiento, atractivo fiscal, flexibilidad de inversión y libertad de presencia.
Panamá es el más consistentemente competitivo en las cuatro dimensiones evaluadas, mientras que Paraguay ofrece la mejor relación costo-beneficio. Por su parte, Costa Rica sacrifica velocidad a cambio de flexibilidad; y Colombia es el más rápido sobre el papel, pero el menos flexible en materia de presencia. México, la segunda mayor economía de la región, se ubica en la mitad de la tabla pese a captar la segunda mayor porción de inversión regional; y Chile lidera en calidad de vida, pero ocupa el último lugar como programa.
Norteamérica: la principal fuente de demanda para Panamá
Las aprobaciones del programa de Inversionista Calificado de Panamá aumentaron 75% en 2024, de 187 a 327, mientras que las de Autosuficiencia por Bienes Raíces más que se duplicaron, de 63 a 133. El programa ha aprobado alrededor de 25 solicitudes de inversionista calificado al mes, frente a una meta de 150, un incremento de seis veces, impulsado por un cambio en su base de solicitantes: los ciudadanos norteamericanos han superado a los colombianos como el mayor grupo individual.
Panamá lidera el ranking combinado de programas, ubicándose primero o segundo en las cuatro dimensiones evaluadas, con la gama más amplia de activos calificables de la región, desde bienes raíces y valores hasta depósitos bancarios y silvicultura, y sin exigencia de permanencia mínima.
El cambio en la demanda de visas de inversionista refleja una historia de capital más amplia. La Inversión Extranjera Directa hacia América Latina y el Caribe alcanzó los 194.233 millones de dólares en 2025, un 1,7% más que el año anterior, con Brasil y México absorbiendo en conjunto el 62% de los flujos. Amazon, Microsoft y Google han comprometido en conjunto aproximadamente 23.000 millones de dólares en la región, como parte de una expansión global de infraestructura de inteligencia artificial en la que se espera que las cuatro mayores tecnológicas estadounidenses inviertan cerca de 700.000 millones de dólares en los próximos años.
Solo Microsoft ha comprometido 2.700 millones de dólares para infraestructura de nube e IA en Brasil, 3.300 millones de dólares para su región de centros de datos en Chile, y 1.300 millones de dólares para México hasta 2027. La actividad de fusiones y adquisiciones cross-border sigue la misma trayectoria: el valor de las operaciones en México creció 86% interanual, hasta cerca de 32.500 millones de dólares en 2025, impulsada principalmente por compradores estadounidenses y europeos.
El índice MSCI de mercados emergentes de América Latina rindió un 56% en 2025 y aún cotiza con un descuento del 43% frente a los mercados globales, una brecha explicada en parte por la creciente demanda de las materias primas vinculadas a la inteligencia artificial que ofrece la región. El «triángulo del litio» formado por Chile, Argentina y Bolivia concentra aproximadamente el 50% de las reservas mundiales identificadas de litio, mientras que Chile, Perú y México suministran cerca del 40% del cobre global, ambos insumos críticos para la expansión de centros de datos y la transición energética que sustenta la economía de la IA. La riqueza colectiva de los individuos de alto patrimonio (HNWI) de América Latina creció 5,1% en 2025, con Brasil (+6,0%) y México (+5,4%) superando ambos el promedio regional.
Panamá: el programa más equilibrado de la región
La ventaja de Panamá radica en la ausencia de debilidades más que en una característica sobresaliente única. Se ubica primero o segundo en las cuatro dimensiones evaluadas, y ofrece la gama más amplia de activos calificables de la región: bienes raíces desde 300.000 de dólares, valores desde 500.000 dólares, depósitos bancarios desde 750.000 de dólares, o inversión forestal de entre 100.000 y 800.000 dólares, sin exigencia de permanencia mínima obligatoria. Los volúmenes de aprobación alcanzaron cifras récord en 2024. Panamá aprueba hoy alrededor de 25 solicitudes de inversionista calificado al mes y se ha fijado la meta de llegar a 150, con los ciudadanos norteamericanos habiendo superado a los colombianos como su mayor grupo de solicitantes.
Por otro lado, Paraguay combina un umbral de 70.000 de dólares con las tasas impositivas más bajas de la región, 10% corporativo y entre 8% y 10% personal, y una exigencia de presencia de apenas una visita cada tres años. El país otorgó 29.765 residencias en el primer semestre de 2026, un 81% más que en el mismo período de 2025, con ciudadanos brasileños representando el 76% de esas concesiones. Su nuevo Investor Pass, introducido en abril de 2026, otorga la residencia permanente de forma directa y suma vías de inversión en bienes raíces, activos financieros y turismo a lo que antes era una única vía empresarial.
Colombia, por su parte, resuelve solicitudes en tan solo dos a cuatro semanas, más rápido que cualquier otro programa evaluado, pero con plazos menos predecibles y una documentación más exigente, lo que lo deja en la mitad de la tabla, en el octavo lugar. Es también el más exigente en materia de presencia, al requerir 180 días de permanencia en el país cada año para mantener vigente el permiso, un requisito que, según el informe, descarta efectivamente a los inversores que no estén dispuestos a residir de forma sustantiva en el país. Colombia es uno de solo cuatro programas de la región que extiende la elegibilidad a los padres del solicitante, además del cónyuge y los hijos dependientes.
Costa Rica ocupa el cuarto lugar general, sacrificando velocidad de procesamiento, séptimo lugar de once, a cambio de una de las gamas más amplias de inversiones calificables de la región, que incluyen bienes raíces, acciones cotizadas y una vía de renta de rentista de 2.500 de dólares mensuales. Es uno de los cuatro países, junto con Chile, Uruguay y Panamá, que lideran la región en calidad de vida, lo que lo convierte en una opción natural para los inversores que planean residir efectivamente en el país en lugar de simplemente mantener un permiso.
Chile lidera la región como lugar para vivir, pero termina último entre los once programas evaluados, rezagado en materia fiscal, de flexibilidad y de presencia, y ubicándose octavo de once en velocidad. Su única vía calificable, una inversión empresarial patrocinada por InvestChile que excluye bienes raíces, refleja un programa diseñado para atraer negocios operativos más que capital internacionalmente móvil. El pasaporte chileno empata con el de Brasil como el más fuerte de los once, con 177 destinos de acceso sin visa o visa a la llegada. Junto con Argentina y Bolivia, Chile también forma parte del «triángulo del litio», que concentra aproximadamente el 50% de las reservas mundiales identificadas de litio, y junto con Perú y México suministra cerca del 40% del cobre global.
México es la segunda mayor economía de la región, con un PIB proyectado de 2,12 billones de dólares para 2026, y captó 43.221 millones de dólares en Inversión Extranjera Directa en 2025, equivalentes al 22% del total regional, solo por detrás de Brasil. Microsoft ha comprometido aproximadamente 1.300 millones de dólares para infraestructura mexicana hasta 2027, y la actividad de fusiones y adquisiciones transfronterizas creció 86% interanual, hasta aproximadamente 32.500 millones de dólares, impulsada en gran medida por compradores estadounidenses y europeos. Sin embargo, su programa de residencia, basado en la comprobación de solvencia económica y no en una estructura de inversión formal, ocupa el noveno lugar de once. Sí combina la tributación sobre la renta mundial con la ausencia de un mínimo de permanencia estricto, una de las pocas combinaciones de este tipo en la región.
Brasil es la mayor economía de la región y su principal destino de inversión en infraestructura de IA, habiendo captado el 40% de la IED regional en 2025. Pese a contar con costos de entrada desde apenas 30.000 de dólares, su programa de residencia ocupa el séptimo lugar general, y su vía de inversión inmobiliaria ha atraído a menos de 700 solicitantes en cinco años, una brecha que el informe atribuye a la falta de conocimiento y presencia de asesoría en el exterior, más que al diseño del programa.
El precio es un indicador débil de la calidad del programa
Entre los once programas, el análisis de GCS encuentra que el costo guarda escasa relación con el desempeño. Ecuador, con un umbral de inversión de 48.200 de dólares, ocupa el quinto lugar general, y Paraguay, con 70.000 de dólares, el segundo. Uruguay, cuyo umbral de 2 millones de dólares es más de cuarenta veces el de Ecuador, se ubica en el sexto lugar.
Ese impulso se ve reforzado por el repliegue en otras regiones: España eliminó su golden visa en abril de 2025, Portugal retiró la vía de inversión inmobiliaria y extendió los plazos de naturalización bajo una ley vigente desde mayo de 2026, y Grecia triplicó el umbral de inversión en zonas prime, lo que derivó en una caída del 24% en las adquisiciones de propiedades extranjeras bajo su programa. Para los inversores norteamericanos, la combinación de flujos de capital en aceleración y un menú cada vez más amplio de opciones de residencia posiciona a América Latina como un tercer polo de la migración por inversión, que complementa, más que compite con, un mercado europeo cada vez más restrictivo.
«América Latina sigue estando muy subestimada, con programas que tienen un potencial real, y pasaportes que ofrecen movilidad. Complementan los programas de residencia de Europa y las ofertas de ciudadanía del Caribe, al tiempo que compiten en costo, velocidad, plazos de naturalización y acceso a un espacio de movilidad regional más amplio», ha afirmado Patricia Casaburi, Fundadora y CEO, Global Citizen Solutions
En línea con la estrategia de crecimiento regional de Credicorp, el banco del grupo, BCP, anunció que su operación en Miami ha iniciado actividades como sucursal bancaria. Con esta nueva licencia, además de seguir atendiendo a clientes vinculados a BCP y a Credicorp en Perú, Chile, Colombia, Bolivia, entre otros, ahora también se podrá atender a compañías constituidas en Estados Unidos, según detallaron en un comunicado.
Luego de recibir la autorización de la Reserva Federal de EE.UU. y de la Oficina de Regulación Financiera de Florida (OFR), la Agencia BCP Miami, ubicada en Coral Gables, Florida, pasó a convertirse en sucursal el pasado mes de julio. Así, esta figura le otorga mayores capacidades para desarrollar negocios en el mercado estadounidense. Ahora, la entidad podrá ofrecer servicios financieros a subsidiarias, holdings, vehículos de inversión y otras compañías vinculadas a los grupos empresariales de sus clientes en Estados Unidos.
«Cada vez más empresas desarrollan negocios entre Estados Unidos y América Latina, y queremos seguir siendo sus aliados en ese crecimiento. La conversión de BCP Miami en sucursal bancaria nos permite atender a más empresas y hacerlo con una propuesta mucho más completa. Para nuestros clientes actuales esto tiene un valor adicional: si ya trabajan con BCP o con alguna empresa de Credicorp, ya conocemos su negocio y podemos acompañarlos también en sus operaciones en Estados Unidos, desde una misma institución financiera”, señaló Mark Talbot, CEO de BCP Miami, en la nota de prensa.
La nueva sucursal seguirá ofreciendo cuentas corporativas en dólares y euros, transferencias nacionales e internacionales, soluciones de pagos, banca digital, productos de tesorería y financiamiento empresarial, servicios que ahora también estarán disponibles para empresas constituidas en Estados Unidos, dentro de los estándares regulatorios y de cumplimiento del banco.
“Nuestro objetivo es crecer junto a nuestros clientes y seguir fortaleciendo nuestra propuesta para acompañarlos donde desarrollan sus negocios. Aspiramos a incorporar alrededor de 100 nuevos clientes corporativos hacia el 2027 y consolidarnos como un banco de referencia para las empresas que operan en Estados Unidos y los países donde Credicorp tiene presencia”, concluyó el ejecutivo.
Con este hito, el BCP fortaleció su posicionamiento internacional y consolidó su presencia en uno de los principales mercados financieros del mundo.
Una nueva guía dirigida a inversores internacionales reúne información sobre el acceso y la operación en los mercados financiero y de capitales de Brasil. El Non-Resident Investors Guide for Investing in the Brazilian Financial and Capital Markets (Guía para inversores no residentes en los mercados financiero y de capitales brasileños) presenta los principales requisitos regulatorios, operacionales y tributarios aplicables a inversores domiciliados en el exterior.
La publicación, realizada por la Asociación Brasileña de las Entidades de los Mercados Financiero y de Capitales (Anbima, por su sigla en portugués) reúne los principales instrumentos disponibles en el país y aborda características del mercado brasileño que pueden diferir de las prácticas adoptadas en otras jurisdicciones.
El lanzamiento ocurre tras cambios en las reglas brasileñas de cambio y de inversión extranjera. En los últimos años, la regulación dirigida a inversores no residentes pasó por modificaciones con el objetivo de “ampliar la certeza jurídica, aproximar las normas locales a los estándares internacionales y eliminar exigencias redundantes”.
La guía presenta la estructura de los mercados financiero y de capitales brasileños y el papel de los principales órganos reguladores. También detalla el marco aplicable a los inversores no residentes y las reglas específicas de la inversión extranjera de cartera, régimen que abarca colocaciones en valores negociables, activos financieros y títulos públicos federales.
Entre las orientaciones prácticas se encuentran informaciones sobre activos elegibles, contratación de prestadores de servicios locales, registros ante autoridades brasileñas y procedimientos de identificación y de conocimiento del cliente. Las exigencias pueden variar según el perfil del inversor, el tipo de inversión y la forma de ingreso de los recursos.
La publicación incluye además una matriz que resume las situaciones en las que son necesarios la contratación de un representante local y el registro ante la Comisión de Valores Mobiliarios (CVM).
De acuerdo con el material, el marco actual flexibiliza algunas exigencias de representación y registro en situaciones específicas. La guía explica cómo las cuentas de no residentes denominadas en reales pueden ser utilizadas para invertir recursos ya mantenidos en Brasil y en qué condiciones los inversores que acceden al mercado por medio de intermediarios extranjeros elegibles pueden utilizar procedimientos simplificados de registro.
Inversiones y tributación
La guía presenta los instrumentos disponibles para los inversores internacionales, entre ellos acciones, obligaciones negociables y otros títulos de deuda, fondos de inversión, derivados, activos financieros y títulos públicos federales. El documento también aborda características de estos productos, reglas de negociación y liquidación, riesgos y tratamiento tributario.
En el área tributaria, la publicación detalla las reglas aplicables a los inversores extranjeros de cartera y las diferencias que pueden ocurrir según la jurisdicción del inversor y el tipo de activo.
Algunos instrumentos cuentan con incentivos específicos. Es el caso de las obligaciones negociables incentivadas, cuya renta puede estar sujeta a la “alícuota cero de impuesto a la renta” para inversores no residentes elegibles que no estén domiciliados en una jurisdicción con tributación favorecida.
La publicación fue elaborada como una referencia práctica y no como un manual jurídico o tributario exhaustivo. Ante las diferencias en las exigencias y excepciones según la inversión y el perfil del inversor, la guía recomienda buscar orientación profesional para la evaluación de decisiones específicas.