Cada vez hay más entusiasmo con Ecuador. Una combinación de factores han realzado el perfil del mercado del país sudamericano, captando la atención de la comunidad internacional de inversionistas. Específicamente, según reflejan las visiones de actores del mercado local y cifras de inversión extranjera directa (IED), los patrimonios que están más interesados en el país son los más cercanos: inversionistas de otros países latinoamericanos están aprovechando oportunidades y tomando posiciones en activos ecuatorianos.
El telón de fondo de este interés es un buen momento para la inversión en el país, en general. Datos del Banco Central del Ecuador, publicados recientemente, muestran que la IED alcanzó los 237,9 millones de dólares al segundo trimestre de este año. Esto representa más del doble del monto registrado en el mismo período el año pasado.
Con todo, los capitales internacionales inyectaron 715,5 millones de dólares en la economía ecuatoriana durante la primera mitad del año, con una prominente participación de otros latinoamericanos, principalmente inversionistas peruanos, costarricenses y panameños.
La dinámica interna ha concentrado las miradas por una variedad de factores. “A mi entender hay un cambio de paradigma y de visión desde las esferas altas de poder de abrir al Ecuador al mundo de los inversionistas y claramente existen algunos varios sectores que requieren financiamiento y pueden generar rentabilidades atractivas a los mercados internacionales”, señala a Funds Society el gerente general de la casa de valores VectorGlobal en el país.
Para el profesional, este entusiasmo está apoyado principalmente en tres pilares: una economía dolarizada, con rendimientos altos en dólares; una apertura para la captación de IED; y “un incipiente mercado de capitales que genera una serie de oportunidades, simplemente para estar a la par de nuestras economías vecinas”.
Este caldo de cultivo ha inspirado un desarrollo del mercado de valores local en un entorno regularizado y a la industria financiera de inversiones. A nivel bursátil, acotan desde Plusfondos Fiduciaria Administradora de Fondos y Fideicomisos, hay un “alto interés” por parte de las casas de valores y administradoras de fondos a consolidar una oferta que combine seguridad con retornos.
Un interés generalizado
“Las economías de América Latina se han abierto mucho al capital extranjero”, destacó el Market Head para Centroamérica y el Cono Sur en UBS Global Wealth Management (GWM), Simon Toros, en una entrevista reciente con Funds Society. Un ejemplo de esto, detallo en el momento, es la llegada de capital extranjero a Ecuador, especialmente de clientes latinoamericanos.
“Claramente, para nuestros clientes es una región que conocen, con un idioma que conocen, con una forma de trabajar relativamente confortable y eso se está viendo cada vez más”, detalló.
Si bien fuentes de bancas privadas destacan una diversidad de activos target –incluyendo inversiones inmobiliarias, un clásico de los altos patrimonios–, hay un auge generalizado en distintas estructuras.
Desde Plusfondos reportan una creciente participación de carteras internacionales en los fondos de inversión ecuatorianos, describiendo un contexto en que “los inversionistas extranjeros se están animando progresivamente a invertir más hacia los fondos de inversión”, empujando al alza el patrimonio gestionado por la industria.
La huella en la industria es clara, acotan. Cifras de la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros muestran que el patrimonio del sector creció en más de cinco veces entre julio de 2019 y julio de 2026, saltando un 411% en su AUM.
Además, actores locales aseguran que hay sectores donde hay déficit de inversión actualmente, como es el caso de la generación y la transmisión energética, la minería –a toda escala–, el fortalecimiento del negocio petrolero y el mundo agroexportador. “Existe una déficit de inversión a varios sectores estratégicos que pueden ser aprovechados por los capitales internacionales”, indica.
Peruanos lideran el despliegue
La preponderancia de los latinoamericanos en las nuevas entradas de capital extranjero en la economía de Ecuador se ve reflejada en los datos desagregados de inversión del Banco Central. Siguiendo a Singapur, que se ha constituido como el gran inversionista en el país en el primer semestre, los tres siguientes mayores aportantes de capital son de otras economías latinoamericanas.
Inversionistas de Perú han inyectado 105,8 millones de dólares en el país, marcando una fuerte subida respecto a lo que se había registrado anteriormente. El mondo de enero a junio supera con creces los 45,9 millones de dólares que sumaron los peruanos en IED en todo el año pasado y los 25,5 millones de 2024.
Le siguieron los acumulados de Costa Rica, con 63,4 millones de dólares la primera mitad de 2026, y Panamá, con 62 millones de dólares. En quinto lugar recién está EstadosUnidos, sumando inversiones por 57,9 millones de dólares en el país sudamericano.
Otros países de la región que vertieron capital en la economía ecuatoriana, muestran los datos –extraídos de BCE-SIGADE, Agencia de Regulación y Control Hidrocarburífero (ARCH), MERNNR y Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros–, fueron Colombia (24 millones de dólares), Uruguay (16,5 millones de dólares) y Chile (14 millones de dólares).
Los activos alternativos dejaron de ser una conversación reservada para unos cuantos inversionistas institucionales. En América Latina comienzan a convertirse en una pieza cada vez más importante de una ecuación que combina tres necesidades: diversificar portafolios, encontrar nuevas fuentes de rendimiento y financiar proyectos que requieren capital de largo plazo.
Ese fue el telón de fondo de la primera edición del LarrainVial CIO Alternative Summit, celebrada en México, que reunió a 43 administradores de activos alternativos y más de 250 inversionistas de 11 países, incluidos representantes de más de 70% de los fondos de pensiones de la región, de acuerdo con Andrés Bulnes, socio de LarrainVial.
Más allá de la dimensión del encuentro, el dato relevante es quiénes estaban alrededor de la mesa: administradores internacionales de mercados privados, fondos de pensiones e inversionistas institucionales latinoamericanos. Es decir, dos extremos de una industria que está buscando conectar el ahorro de largo plazo de la región con activos que durante años permanecieron fuera del núcleo tradicional de los portafolios.
México aparece en el centro de esa transformación; la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR) reportó en abril que las Afores mantenían 662.285 millones de pesos en instrumentos estructurados (alrededor de 36.795 millones de dólares) , equivalentes a 7,64% de los activos administrados. De ese monto, 267.641 millones (14.869 millones de dólares), correspondían específicamente a inversiones estructuradas en infraestructura.
La cifra permite dimensionar que los activos alternativos ya no son una promesa futura dentro del sistema mexicano de pensiones sino que forman parte de los portafolios actuales y canalizan recursos hacia infraestructura, vivienda, logística, parques industriales y capital privado.
Además, el régimen de inversión de las Afores contempla distintas vías para acceder a activos de esta naturaleza, entre ellas instrumentos estructurados, CKD, CERPI, FIBRAS y otros vehículos de diversificación.
El dinero institucional busca nuevos destinos
Sin embargo, el fenómeno no es exclusivamente mexicano. Las reformas de los sistemas de pensiones en distintos países latinoamericanos están modificando las posibilidades de asignación de capital, tal como lo señaló Andrés Bulnes en su mensaje de bienvenida. En Chile, por ejemplo, la reforma previsional aprobada en 2025 plantea una transición hacia un sistema de fondos generacionales que puede provocar reasignaciones importantes entre clases de activos, de acuerdo con un análisis del Fondo Monetario Internacional.
Colombia ofrece otro ejemplo de cómo la política de inversión de los fondos de pensiones puede modificar el flujo de capital. La decisión anunciada este 7 de octubre de revertir el límite que restringía las inversiones extranjeras de los fondos privados de pensiones vuelve a colocar sobre la mesa la necesidad de diversificar hacia mercados internacionales. Los fondos colombianos administran alrededor de 579 billones de pesos colombianos, unos 179.000 millones de dólares, para casi 20 millones de afiliados.
El denominador común es el mismo: conforme crecen los recursos pensionarios, también crece la necesidad de encontrar inversiones capaces de acompañar horizontes de varias décadas. Ahí es donde los mercados privados adquieren una importancia estratégica.
El private credit abre otra puerta
Dentro del universo alternativo, además, el private credit está adquiriendo un protagonismo particular en América Latina. Un análisis publicado por CFA Institute estima que la región enfrenta una brecha anual de financiamiento de aproximadamente 650.00 millones de dólares en sectores como infraestructura, transición energética, logística y empresas medianas. Parte de ese déficit está siendo atendido por prestamistas privados, que encuentran oportunidades donde los bancos tradicionales y los mercados públicos no siempre pueden cubrir las necesidades de capital.
La naturaleza del mercado latinoamericano también está haciendo que el private credit tenga características distintas a las observadas en Estados Unidos. En la región, las estrategias se enfocan con frecuencia en empresas familiares, compañías de tamaño medio, infraestructura con flujos contratados, fintech y estructuras de financiamiento diseñadas específicamente para cada proyecto.
Eso amplía considerablemente el universo de los alternativos. Ya no se trata únicamente de private equity. En los hechos el Private credit, infraestructura, real estate, deuda privada y otras estrategias de mercados privados están compitiendo por una parte creciente del capital institucional.
México, punto de encuentro
La elección de México como sede de la cumbre adquiere así una lectura que va más allá de la expansión comercial de una firma. De acuerdo con Bulnes, México fue elegido por su tamaño económico, sus vínculos con Estados Unidos, el crecimiento de su sistema de pensiones y su apertura hacia nuevas alternativas de inversión. LarrainVial estableció su presencia en el país en 2018 y abrió una oficina en 2024; actualmente cuenta con 11 profesionales dedicados a distribución de fondos y gestión de activos.
La firma asegura que desde 2009 ha participado en el desarrollo de los mercados alternativos en América Latina y que ha recaudado más de 12.000 millones de dólares para administradores de activos alternativos. Su plataforma regional representa alrededor de 15.000 millones de dólares y cuenta con cerca de 60 profesionales distribuidos en nueve oficinas.
Estos números también explican por qué la competencia por el mercado latinoamericano está cambiando. Los grandes administradores internacionales no solamente necesitan tener buenos fondos, también necesitan distribución, conocimiento regulatorio, relaciones institucionales y capacidad para entender las particularidades de cada mercado. En otras palabras, el crecimiento de los alternativos también está creando una competencia por convertirse en el puente entre el capital global y el ahorro latinoamericano. Y ese puente adquiere todavía mayor importancia conforme los mercados privados comienzan a acercarse al inversionista patrimonial.
Del institucional al patrimonio privado
La siguiente frontera puede estar precisamente ahí. Durante años, private equity, infraestructura o private credit fueron asociados principalmente con grandes fondos de pensiones, aseguradoras, fondos soberanos y family offices; pero, la industria global está buscando nuevas vías para acercar estrategias privadas a inversionistas patrimoniales y ampliar la base de capital.
La referencia de LarrainVial a Miami como el principal hub offshore estadounidense para la gestión patrimonial latinoamericana resulta relevante en ese contexto. La ciudad funciona como un punto de conexión entre el patrimonio latinoamericano y la oferta internacional de productos financieros.
La tendencia, sin embargo, no significa que los alternativos estén sustituyendo a las acciones y los bonos. Su papel es diferente. La lógica está en construir portafolios más diversificados y aprovechar el horizonte de largo plazo que caracteriza particularmente al ahorro pensionario.
También existen riesgos. La menor liquidez, la complejidad de las estructuras, la dificultad para valorar determinados activos y la necesidad de una evaluación rigurosa de los administradores hacen que no sean inversiones equivalentes a comprar una acción o un bono en un mercado público, precisamente por eso, la profesionalización de la industria será determinante.
La primera cumbre de LarrainVial en México puede terminar siendo recordada, además de los 43 administradores o los 250 inversionistas que participaron, por lo que esos números representan: la creciente disputa por un mercado latinoamericano que tiene cada vez más ahorro de largo plazo y, al mismo tiempo, una enorme necesidad de capital para financiar su próxima etapa de crecimiento.
Los alternativos están en medio de ambas fuerzas. Y esa combinación puede convertirlos en una de las grandes historias de la gestión de activos latinoamericana durante los próximos años.
La Reserva Federal de EE. UU. (Fed) cumplió con las expectativas de consenso al elevar su tasa de política monetaria en 25 puntos básicos (pb) en su reunión de septiembre. El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) también compartió pronósticos actualizados en el Resumen de Proyecciones Económicas (SEP, por sus siglas en inglés), enviando una señal clara de que es muy probable que el alza de tasas de septiembre sea seguida por otra alza este año y, posiblemente, por un alza adicional en 2027 si la inflación no se modera con suficiente rapidez.
El comunicado del FOMC explicó la medida como una acción para «respaldar un retorno más oportuno al objetivo del 2% del Comité». Si bien una serie de indicadores de inflación subyacente sugieren que la inflación se está moderando hacia el objetivo, la medida preferida de la Fed —el índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE, por sus siglas en inglés) subyacente— se ha acelerado nuevamente y en la actualidad registra un ritmo anual superior al 3%. La inflación general también ha aumentado junto con el alza de los precios de la energía.
Las perspectivas para la energía son inusualmente inciertas, ya que las tensiones geopolíticas continúan manteniendo los precios elevados y volátiles. Sin embargo, a menos que los precios de la energía aumenten considerablemente, es probable que la inflación general se acerque mucho más al objetivo para el segundo trimestre de 2027, a medida que el impacto inicial del shock de los precios de la energía derivado del conflicto con Irán comience a quedar fuera de la base de comparación interanual.
En su conferencia de prensa, el presidente del banco central estadounidense, Kevin Warsh, describió la medida como la eliminación de una «dosis» de estímulo monetario para lograr un retorno más oportuno a una inflación del 2%. La descripción de Warsh se aparta de las caracterizaciones de otros miembros del FOMC, que han descrito la política como neutral a ligeramente restrictiva, y sugiere que considera que los aumentos de tasas son algo más que una medida destinada exclusivamente a gestionar el riesgo de que las expectativas de inflación se desvíen al alza. Cuando se le preguntó cómo conciliaba el objetivo del FOMC de lograr un retorno más oportuno a una inflación del 2% con la proyección mediana del SEP de que la inflación PCE subyacente no regresará al objetivo hasta 2029, Warsh respondió que las proyecciones no eran su pronóstico y que se toma en serio el cumplimiento del objetivo de estabilidad de precios. En otras palabras, es posible que Warsh favorezca una postura de política monetaria más restrictiva que la que implica la proyección del SEP de dos alzas de 25 pb para finales de 2027 (incluida el alza anunciada en septiembre) con el fin de llevar la inflación al 2%.
El progreso de la inflación se ha desacelerado
La decisión de la Fed de subir las tasas parece ser una respuesta al menor avance hacia su objetivo del 2% durante los últimos años, ya que una serie de shocks de oferta y ajustes de precios puntuales relacionados con los aranceles, el suministro de energía y la demanda vinculada con la IA han impulsado la inflación. Por lo general, la Fed pasaría por alto estos shocks. Sin embargo, con una inflación persistentemente elevada y sólidos factores del lado de la demanda que respaldan la economía debido al aumento de la riqueza posterior a la pandemia, es probable que el alza de la tasa de política monetaria de la Fed tenga como objetivo ajustar la política para garantizar que las expectativas de inflación permanezcan ancladas.
En un conjunto más amplio de medidas subyacentes, la inflación ha avanzado, pero se mantiene por encima del objetivo del 2% de la Fed. Las medidas de inflación de media recortada y mediana han regresado a sus rangos previos a la pandemia, aunque las lecturas de alrededor del 2,5%-3% siguen siendo incompatibles con la definición de estabilidad de precios de la Fed. A pesar de los cambios metodológicos previstos, la previsión mediana del SEP para la inflación PCE subyacente en 2026 fue ligeramente superior, del 3,4%, y el FOMC ya no parece sentirse cómodo con un avance lento desde una inflación de «2 y algo» hacia una inflación del 2,0%.
La Fed no es el único banco central importante que está subiendo las tasas de interés en un esfuerzo por mantener estables las expectativas de inflación, ya que el Banco Central Europeo elevó su tasa de política monetaria. Dada la mayor frecuencia de shocks inflacionarios asimétricos y la turbulencia geopolítica, podría ser sensato que los bancos centrales adoptaran una postura más restrictiva para garantizar que su credibilidad en la lucha contra la inflación se mantenga intacta.
El mercado laboral no está impulsando la inflación en EE. UU. No obstante, esto no es 2022. El mercado laboral es una de las razones por las que la Fed puede avanzar gradualmente. El crecimiento de los salarios nominales se ha desacelerado, mientras que una mayor productividad ha ayudado a contener los costos laborales unitarios. La participación del trabajo en los ingresos también ha disminuido, ampliando la brecha entre la inflación al consumidor y el crecimiento de los costos laborales de las empresas. Por lo tanto, la inflación actual está más estrechamente asociada con las ganancias y los costos no laborales que con los salarios.
Las fuerzas estructurales refuerzan esa conclusión. El envejecimiento de la población y las jubilaciones están reduciendo la oferta laboral, mientras que la IA está transformando la contratación, la productividad y el poder de negociación de los trabajadores. Los datos sobre los flujos laborales también sugieren que los empleados con salarios más altos están abandonando desproporcionadamente el empleo a tiempo completo, lo que está reduciendo el crecimiento salarial agregado. Por consiguiente, las medidas de los salarios, los costos laborales unitarios y los flujos de trabajadores muestran menos presión inflacionaria de la que podría sugerir la tasa de desempleo por sí sola. (Obtenga más información en nuestro Macro Signposts del 19 de agosto, «Counterintuitive Labor Market Shifts Constrain Measured U.S. Wage Gains»).
Además del aumento de los costos no laborales, las presiones inflacionarias en la economía estadounidense provienen de las sólidas utilidades corporativas y del aumento de la riqueza. Esto es coherente con la narrativa de una economía «en forma de K» (en la que las ganancias se concentran más en los segmentos de mayores ingresos), pero históricamente la inflación y los costos laborales unitarios tienden a evolucionar en paralelo. Dado que el mercado laboral no muestra presiones inflacionarias y que el crecimiento de la productividad se mantiene sólido, la inflación subyacente podría desacelerarse a medida que se desvanezca el impacto de los aranceles y de los precios de las memorias para semiconductores.
Una Fed en transformación bajo el liderazgo de Warsh
Por último, la reunión de septiembre ofreció otra perspectiva de cómo está cambiando la Fed bajo el liderazgo de Warsh. La comunicación de Warsh sobre el compromiso de la Fed con la estabilidad de precios ha sido firme y, como afirmó en Jackson Hole, la Fed debe estar «convencida de que la inflación subyacente se está moviendo hacia su objetivo [del 2%], con claridad y a una velocidad suficiente» o de lo contrario, «queda trabajo por hacer». La reunión de septiembre fue la primera vez que la retórica de Warsh estuvo respaldada por medidas concretas, y creemos que es probable que la Fed continúe con un mayor endurecimiento de la política monetaria mientras afronta la etapa final del proceso de desinflación.
La reunión de septiembre fue la primera vez que la retórica de Warsh estuvo respaldada por medidas concretas, y creemos que es probable que la Fed continúe con un mayor endurecimiento de la política monetaria mientras afronta la etapa final del proceso de desinflación.
La gestión patrimonial está dejando atrás el modelo en el que la relación entre banco y cliente se construía principalmente alrededor de productos financieros. El nuevo terreno de competencia está en otro lugar: entender qué quiere hacer una persona con su patrimonio, cómo evolucionan sus necesidades y cómo proteger, hacer crecer y eventualmente transferir esos recursos a la siguiente generación.
Ese es el cambio de fondo que BBVA busca imprimir en México con el lanzamiento de Global Wealth, una estrategia que integra bajo una misma identidad los negocios Premium Banking, Private Banking y Ultra High Net Worth (UHN).
La apuesta tiene una dimensión considerable. BBVA Global Wealth cuenta actualmente con 180.000 clientes y más de 1,3 billones de pesos en gestión, y se ha fijado como objetivo alcanzar 240.000 clientes en México hacia 2029. Para atenderlos dispone de 2.144 colaboradores y una red de 123 oficinas.
Pero el elemento más relevante de la nueva estrategia no está en el cambio de nombres de los segmentos. Está en la redefinición del papel del banquero. “La responsabilidad va más allá de distribuir productos; implica asesorar y proteger el patrimonio de nuestros clientes”, explicó Salvador Sandoval Tajonar, director de BBVA Global Wealth, al presentar la estrategia.
El banquero recupera el centro
La paradoja del nuevo modelo de gestión patrimonial es que, mientras la banca se vuelve cada vez más digital, la relación humana adquiere mayor valor para los clientes con necesidades financieras complejas. BBVA reconoce esta combinación al colocar al banquero como profesional de confianza, respaldado por especialistas, tecnología e inteligencia artificial. El objetivo es que la tecnología haga más eficiente la relación, pero que no sustituya el criterio profesional necesario para acompañar decisiones patrimoniales de mayor complejidad.
La nueva arquitectura divide el recorrido patrimonial en tres etapas: Premium Banking se concentra en quienes están construyendo patrimonio y necesitan acompañamiento para tomar decisiones financieras. Private Banking atiende la etapa de expansión y consolidación, con un banquero privado y especialistas en inversión. En el nivel UHN, la conversación cambia de escala porque entran en juego la planificación patrimonial, la gobernanza familiar, las soluciones globales y la preservación del legado.
Es una distinción importante porque supone que la riqueza no se gestiona igual en todas sus etapas. Un cliente que está acumulando capital necesita soluciones diferentes a las de quien ya posee un patrimonio considerable, mientras que una familia con activos empresariales, inversiones internacionales y varias generaciones involucradas enfrenta problemas que difícilmente se resuelven con una cartera de inversión convencional.
Del portafolio al patrimonio
La evolución refleja una transformación más amplia de la industria; la gestión patrimonial está desplazándose desde una lógica centrada en “qué producto vender” hacia otra en la que el punto de partida es “qué problema patrimonial resolver”.
Eso explica que la propuesta de BBVA incluya, además de inversiones y financiamiento, planificación patrimonial, consolidación de posiciones, protección, soluciones internacionales y servicios relacionados con las necesidades familiares. En el caso de los clientes de mayor patrimonio, la institución plantea incluso una oferta que incorpora ámbitos como deporte, arte, cultura, salud y bienestar.
Puede parecer un detalle accesorio, pero tiene una lectura estratégica: el patrimonio empieza a ser entendido como parte de un ecosistema de vida y no únicamente como una suma de activos financieros. El cambio es particularmente relevante para las nuevas generaciones de grandes patrimonios, que pueden tener negocios, inversiones, residencia o familiares distribuidos en diferentes países.
Ahí aparece otra pieza del modelo: la internacionalización, porque un patrimonio ya no cabe en un solo país. La riqueza latinoamericana se ha vuelto progresivamente más internacional; un empresario puede tener su compañía en México, una cuenta de inversión en Estados Unidos, propiedades en otro país y miembros de su familia estudiando o residiendo en Europa.
Para la banca patrimonial, esa realidad obliga a dejar atrás la visión fragmentada del cliente; BBVA busca responder a esa necesidad conectando las capacidades de sus plataformas en España, Estados Unidos y Suiza con la operación mexicana, mediante un modelo de atención global que permita consolidar posiciones y ofrecer asesoramiento para patrimonios con presencia en distintas geografías.
La estrategia apunta hacia una especie de “ventanilla única” patrimonial, en la que el cliente pueda acceder a capacidades locales e internacionales sin tener que reconstruir su relación financiera en cada país. Ese elemento puede convertirse en una de las principales áreas de competencia entre las grandes instituciones de wealth management que atienden a las familias latinoamericanas.
Tecnología sí, pero con un banquero
El otro componente del modelo es la digitalización. BBVA señala que 90% de sus clientes de este segmento utiliza su aplicación en México. La cifra muestra que el cliente patrimonial tampoco quiere quedar fuera de la experiencia digital: quiere acceso inmediato a información, operaciones y servicios, aun cuando mantenga una relación cercana con un banquero.
La consecuencia es que el nuevo modelo no plantea una disyuntiva entre tecnología y atención personal sino que busca combinarlas. La inteligencia artificial puede procesar información, identificar patrones, facilitar diagnósticos y hacer más eficiente la interacción. El banquero, por su parte, conserva el papel de interpretar esa información y acompañar al cliente cuando las decisiones tienen consecuencias patrimoniales importantes. La tecnología escala la relación; la confianza intenta hacerla sostenible.
Un mercado que todavía tiene espacio para crecer
La estrategia de BBVA también revela el tamaño de la oportunidad que las instituciones financieras ven en México. Además de sus 180.000 clientes actuales, Global Wealth identifica a más de 200.000 clientes de la banca comercial que podrían evolucionar hacia Premium Banking, Private Banking o UHN conforme aumente su patrimonio y cambien sus necesidades.
La meta de llegar a 240.000 clientes en 2029 supone, por tanto, algo más que captar nuevos clientes: significa acompañar la movilidad patrimonial de una parte de la población mexicana hacia segmentos de mayor sofisticación financiera.
El contexto también favorece esa evolución. BBVA Asset Management México señaló recientemente que la proporción de personas bancarizadas que invierte en fondos pasó de 0,5% hace 25 años a 20% actualmente, mientras sus activos administrados superan 1,3 billones de pesos.
Es decir, el mercado mexicano está avanzando simultáneamente en dos frentes: más personas están entrando al mundo de la inversión y una parte de ellas comienza a demandar servicios patrimoniales más sofisticados.
En este sentido la gestión patrimonial se vuelve más amplia; la nueva estrategia de BBVA llega en un momento en el que la industria de wealth management está redefiniendo su propuesta de valor.
Ya no basta con ofrecer fondos, acciones, crédito o seguros. Para determinados clientes, el verdadero valor está en coordinar todas esas piezas alrededor de una estrategia patrimonial que considere liquidez, inversión, financiamiento, protección, fiscalidad, sucesión, negocios y familia.
En los grandes patrimonios, además, la conversación empieza a desplazarse de la rentabilidad hacia cuestiones como gobernanza, continuidad y legado.
Por eso el UHN representa algo más que el escalón superior de una pirámide comercial. Es el punto donde la gestión financiera se convierte prácticamente en gestión patrimonial integral.
La apuesta de BBVA Global Wealth puede leerse entonces como una señal de hacia dónde se dirige el negocio: menos banca de productos y más arquitectura patrimonial; menos segmentación por saldo y más acompañamiento por etapa de vida; menos fronteras geográficas y más gestión global.
El gran desafío será convertir esa promesa de personalización en una experiencia realmente diferenciada. Porque en un mercado en el que prácticamente todas las instituciones pueden ofrecer tecnología, inversiones y acceso global, el activo escaso puede terminar siendo otro: la confianza de un cliente que quiere que alguien entienda no solamente cuánto dinero tiene, sino para qué quiere conservarlo, hacerlo crecer y transmitirlo.
Los fondos cotizados en bolsa (ETFs) bajo gestión han alcanzado este año niveles récord de más de 22 billones de dólares, pero la evolución de esta industria varía considerablemente según las regiones geográficas. Una situación que plantea una serie de retos y oportunidades únicos tanto para los promotores como para los distribuidores, según desvela un estudio elaborado por Brown Brothers Harriman & Co. (BBH). El reciente evento de BBH celebrado en Londres, titulado «El mundo de los ETFs: perspectivas regionales, visiones globales», ofreció los puntos de vista de los expertos de la firma sobre las principales diferencias regionales y los retos a los que se enfrenta el sector.
Retos del mercado estadounidense
El responsable de servicios de ETFs en Estados Unidos de BBH, Tim Huver, destacó la posición del país como el mercado de ETFs más maduro e innovador a nivel mundial.
Según Huver, las estructuras de ETFs activos representan ahora la gran mayoría de los nuevos lanzamientos de fondos en Estados Unidos, atrayendo una cuota desproporcionada de entradas netas. También señaló la creciente innovación en la producción en áreas como la conversión de fondos de inversión en ETFs y de clases de acciones, la clonación de fondos y los beneficios más amplios que supone el apoyo de la normativa fiscal estadounidense a los ETFs.
Sin embargo, a pesar del auge del negocio de los fondos cotizados en Estados Unidos, siguen existiendo retos en el mercado estadounidense. «En muchos sentidos, las barreras de entrada al mercado nunca han sido tan bajas, pero persisten algunos obstáculos de distribución, especialmente con las plataformas de gestión patrimonial y los wirehouses, cuyos requisitos en cuanto a historial de rendimiento, niveles de activos y liquidez pueden resultar restrictivos», afirmó Huver.
El potencial de Latinoamérica
El debate sobre Latinoamérica se centró menos en la innovación de productos y más en el acceso al mercado y la distribución. El mercado de inversión latinoamericano adolece de una falta de armonización regional, según BBH. Daniel Montoya, director de gestión de relaciones para América de BBH, describió cómo cada mercado local tiene requisitos normativos, fiscales y operativos distintos, lo que genera una complejidad significativa para los gestores de activos y sus distribuidores.
«El éxito de los ETFs en este mercado depende mucho menos del lanzamiento de nuevos productos y mucho más de conseguir socios de distribución locales sólidos y establecer relaciones con los creadores de mercado locales, así como de comprender el comportamiento de los compradores institucionales y adaptar las estrategias país por país», afirmó.
A pesar de estos retos, Montoya cree que existe un gran margen de crecimiento en los mercados regionales y locales de ETF.
«Aunque los mercados locales de ETF siguen siendo relativamente pequeños, la demanda de exposición a ETF globales ya es considerable en países como México y Chile, mientras que Brasil ha construido una sólida base de inversores minoristas en ETF», señaló.
Evolución en Europa
Andrea Murray, directora de servicios de ETFs para EMEA de BBH, describió la adopción regional de los ETFs como un fenómeno impulsado cada vez más por los planes de ahorro, las plataformas de inversión, las reformas de las pensiones y las iniciativas gubernamentales diseñadas para fomentar la transición del ahorro a la inversión.
Murray destacó el auge de las colaboraciones entre plataformas, los ETFs de marca compartida y el lanzamiento por parte de los bancos de sus propios productos de fondos cotizados como importantes avances estructurales.
La adopción de los ETFs activos varía según las regiones geográficas y aunque los ETFs activos siguen representando una pequeña parte del mercado europeo en su conjunto, Murray señaló que están «creciendo rápidamente» debido a los cambios normativos que hacen que este formato resulte más atractivo para los gestores activos tradicionales. «La transparencia europea y los cambios normativos —como los avances hacia una Unión de Ahorro e Inversión (SIU)— están acelerando el lanzamiento de ETFs activos. Europa también está abriendo la distribución minorista en mercados como Alemania y estamos observando una creciente adopción de productos ETF gestionados de forma activa», afirmó.
Sin embargo, Murray también identificó algunos retos clave del mercado, entre ellos la necesidad de contar con conocimientos especializados en mercados de capitales relacionados con los ETFs en una región en la que disponer de socios de distribución de calidad y con amplios conocimientos también puede ser fundamental para el éxito. «Los conocimientos especializados en mercados de capitales siguen siendo el mayor reto operativo para los nuevos emisores en Europa», añadió.
Fragmentación asiática
Chris Pigott, director de servicios de ETFs para Asia de BBH, describió la región como un mercado «próspero», aunque «multifacético y fragmentado», que está experimentando cambios rápidos.
Al describir algunas tendencias de mercado únicas observadas en Asia, Pigott añadió que los programas «Connect» de ETFs con China continental crean importantes oportunidades de crecimiento transfronterizo, mientras que los canales de distribución digitales también están cobrando cada vez más importancia en mercados como Hong Kong.
«Los inversores minoristas siguen teniendo una gran influencia en los mercados asiáticos, aunque su comportamiento puede variar drásticamente de un mercado local a otro. El mercado está evolucionando rápidamente, y las aprobaciones de ETFs por parte de China continental podrían abrir un nuevo mercado importante en la región», afirmó.
Conclusiones
En definitiva, los ETFs han dejado de ser una mera categoría de productos para convertirse en un vehículo de inversión verdaderamente global, y que el desarrollo de los ETFs activos se ha convertido en una tendencia de crecimiento mundial cada vez más dominante.
Con Estados Unidos a la cabeza de la innovación, Europa está impulsando la distribución minorista y la adopción de estrategias activas mediante cambios en la normativa. Por su parte, Asia está creando nuevos modelos de crecimiento, mientras que Latinoamérica sigue presentando un importante potencial de mercado sin explotar. En este contexto, la firma cree que los inversores minoristas están cobrando cada vez más importancia en todas partes.
Los expertos señalaron de forma sistemática la distribución como el principal factor que determina el éxito, llegando en muchos casos a ser incluso más importante que la creación de productos. Por el lado negativo, hay indicios, especialmente en Europa, de que escasea la tan necesaria experiencia en mercados de capitales especializada en ETFs.
No obstante, en todas las regiones, los expertos coincidieron en que la combinación de los ETFs activos, el crecimiento de los inversores minoristas y la mejora de la infraestructura de distribución está contribuyendo a dar forma a la próxima fase de expansión del sector.
Septiembre fue otro mes de récords en entradas de flujos de inversión en los fondos cotizados en Estados Unidos. El último día de mes, las suscripciones de ETFs alcanzaron los 13.000 millones de dólares, según los datos proporcionados por State Street Investment Management. Esta cifra supone entradas en el mes por 151.000 millones de dólares y, por lo tanto, dejar en 1,54 billones de dólares (trillion, según la nomenclatura estadounidense) las entradas en lo que va de año. De esta forma, se estableció un nuevo récord al superar los 1,52 billones de dólares (trillion) de 2025.
La firma ya adelantó que septiembre iba a pasar a la historia en términos de entrada de flujos de inversión para los ETFs cotizados en Estados Unidos. Ahora, a falta aún de tres meses para que termine el año, la previsión de flujos para todo el año de State Street Investment Management de 2,3 billones de dólares “sigue estando firmemente al alcance, sobre todo teniendo en cuenta el repunte estacional que suele observarse en el cuarto trimestre debido a motivos fiscales y al posicionamiento de fin de año”.
La firma explica que, aunque las suscripciones de cierre de septiembre se encuentran 800.000 millones de dólares por debajo de esa cifra, “su ritmo actual no tiene precedentes”, en tanto que la rapidez con la que los inversores han impulsado las entradas en los ETFs hasta un nuevo récord este año “pone de relieve lo fundamental que se ha vuelto este instrumento para la construcción de carteras”.
En la firma explican que los inversores siguen prefiriendo los ETFs como herramienta principal para asignar capital, construir carteras y adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado, mientras que los fondos de inversión “siguen sumidos en salidas persistentes”, como lo demuestra que en los últimos 10 años, los fondos mutuos en Estados Unidos han registrado salidas por valor de 3 billones de dólares (trillion), mientras que los ETFs han atraído inversión por valor de 7,8 billones (trillion).
El nuevo récord anual de los ETFs -prosigue la firma- también pone de relieve “el atractivo duradero de las exposiciones core”. En este sentido, explica que los bloques de renta variable y renta fija de bajo coste han atraído casi 700.000 millones de dólares este año y “siguen en camino de superar el billón de dólares (trillion) en entradas anuales, lo que supondría un nuevo récord”. Incluso en un contexto de elevada volatilidad y expectativas de política cambiante, “los inversores siguen confiando en las exposiciones a ETFs de mercado amplio como base de sus carteras”, añaden en State Street Investment Management.
Más allá de las asignaciones core, los ETFs activos han consolidado su posición como una fuerza dominante. En este punto, State Street Investment Management recuerda que las estrategias activas ya han reunido este año la cifra récord de 570.000 millones de dólares, a medida que los inversores buscan cada vez más tanto enfoques generadores de alfa como soluciones orientadas a resultados a través del formato de los ETFs. Lo que antes se consideraba un segmento emergente se ha convertido en uno de los principales motores de crecimiento del sector.
Por último, en la firma dejan claro que los flujos siguen poniendo de manifiesto el papel de los ETFs como vehículo preferido para el posicionamiento táctico, “para ajustar rápidamente sus carteras en respuesta a las condiciones cambiantes del mercado” y cita como ejemplo de ello a los ETFs de deuda pública a corto plazo, que atrajeron una cifra récord de 99.000 millones de dólares en lo que va de año, incluidos 18.000 millones solo en septiembre. La explicación de estos movimientos reside, según la firma, en que “los inversores buscan mayores rendimientos y un menor riesgo de duración en un entorno de subida de tipos impulsado por la postura más restrictiva de la Fed”. También reseñan que en los últimos tres meses, los flujos hacia los ETFs de bonos del Estado a corto plazo también se han acercado a niveles récord, lo que pone de manifiesto “el cambio estructural en el comportamiento de los inversores”.
En definitiva, “ya sea para construir carteras básicas, acceder a estrategias activas o realizar ajustes tácticos, los inversores consideran cada vez más a los ETFs como el vehículo preferido”.
Clase de activos
Las cifras de flujos de septiembre proporcionadas por State Street Investment Management muestran que “la marea alcista” de las entradas de inversión beneficia a todas las clases de activos. Eso sí, las suscripciones de ETFs de renta variable lideraron las cifras de septiembre con 76.000 millones de dólares, por lo que los flujos hacia la renta variable superaron el billón de dólares en lo que va de año, un hito notable que refleja el continuo predominio de la renta variable en las asignaciones de activos.
Los flujos hacia la renta fija no se quedaron muy atrás, con 62.000 millones de dólares. “Dados los totales nominales similares, la renta fija acaparó el 41 % de los flujos de septiembre —muy por encima de su cuota del 16 % en los activos— lo que supone un indicio de un mayor uso, explica la firma.
Entre las clases de activos no tradicionales, los activos alternativos atrajeron la mayor cantidad de entradas, con 6.600 millones de dólares. Esta categoría, según cifras de State Street Investment Management, registró entradas repartidas entre una amplia gama de estrategias, entre las que se incluyen el seguimiento sistemático de tendencias, las multi estrategias, la asignación táctica multiactivos y la exposición a activos digitales. “Dado que la diversificación de la renta fija está resultando un reto, esta categoría también ha registrado fuertes entradas anuales de 31.000 millones de dólares”, apuntan.
Las posiciones en materias primas registraron el segundo mayor total. A nivel de subclases de activos, los flujos positivos en materias primas se vieron impulsados por un repunte de los flujos en oro, que ascendieron a 4.000 millones de dólares, por lo que las posiciones en oro se sitúan ahora claramente en terreno positivo en lo que va de año, con entradas por valor de 4.500 millones de dólares “a pesar de la volatilidad de los precios”.
Además, las posiciones en materias primas respaldadas por factores inflacionistas, de la cadena de suministro y geopolíticos, sumaron 1.000 millones de dólares en septiembre. “Esta tendencia pone de relieve los esfuerzos de los inversores por dotar a sus carteras de mayor resistencia a la inflación en un contexto macroeconómico más fragmentado”. Los flujos de septiembre elevaron las entradas en materias primas en general para 2026 hasta los 7.200 millones de dólares, justo por debajo del récord de 8.200 millones de dólares establecido en 2022.
Renta variable
Las entradas de inversión en septiembre alcanzaron a todas las regiones geográficas, “lo que refuerza la fuerte tendencia hacia una mayor diversificación regional: las exposiciones a la renta variable no estadounidense atrajeron 30.000 millones de dólares, lo que representó el 36% del total de los flujos de renta variable. Esta cifra superó su cuota del 17% en los activos de renta variable, lo que indica que los inversores están sobreponderando la renta variable no estadounidense en relación con sus asignaciones iniciales. “Este patrón se mantiene constante en todos los periodos, lo que sugiere que el impulso hacia una mayor diversificación regional más allá de la renta variable estadounidense no es una tendencia de un solo mes”, explican en State Street Investment Management.
Las exposiciones a ETFs internacionales de mercados desarrollados captaron la mayor parte de los flujos no estadounidenses, impulsadas principalmente por soluciones básicas de bajo coste, ya que los inversores buscaban componentes fundamentales rentables y duraderos para la asignación de activos.
Por su parte, los ETFs de mercados emergentes se han beneficiado de factores estructurales favorables similares, según la firma, así como del respaldo táctico que les ha proporcionado su sólido rendimiento este año (+21% frente al +12% de la renta variable estadounidense). “Aunque los 1.000 millones de dólares en entradas no fueron una cifra elevada en términos nominales, contribuyeron a prolongar la buena racha de la categoría”, aseguran para añadir que septiembre supuso el decimonoveno mes de los últimos veinte en el que los ETFs de mercados emergentes registraron entradas.
Bonos
Por quinto mes consecutivo, los ETFs de bonos han captado más de 50.000 millones de dólares. Antes de este año, las entradas mensuales en esta categoría nunca habían superado los 50.000 millones de dólares y este año lo han hecho cinco veces, todas ellas consecutivas. “Esta aceleración pone de relieve el uso cada vez mayor de los ETFs de bonos en una amplia gama de carteras y objetivos de inversión, incluyendo componentes de beta, estrategias activas y una gestión táctica personalizada de la duración y el crédito” explican en State Street Investment Management, que también destaca que este mayor uso ha coincidido con unos rendimientos débiles de la clase de activos, ya que los bonos básicos generales han bajado este año. “Esto sugiere que el buen rendimiento —y, por lo tanto, la búsqueda de rentabilidad— no es lo que está impulsando los flujos; más bien, están actuando factores favorables a largo plazo, respaldados por la amplia variedad de soluciones disponibles y las características propias del formato de los ETF: comisiones bajas, transparencia y eficiencia fiscal”, según señalan.
Desde una perspectiva táctica, los 19.000 millones de dólares que fluyeron hacia los ETFs de bonos del Estado a corto plazo constituyeron la asignación más destacada y contribuyeron a elevaron el total correspondiente a 2026 a casi 100.000 millones de dólares, “un nuevo récord muy por encima del máximo anterior de 71.000 millones de dólares alcanzado en 2022”.
Otra tendencia destacada en los flujos de renta fija es la creciente preferencia por estrategias de bonos resistentes a la inflación, “ya que esta sigue siendo un riesgo persistente”: Los ETFS de bonos indexados a la inflación registraron entradas por valor de 1.200 millones de dólares en septiembre, lo que supone su vigésimo mes de entradas en los últimos 21. En lo que va de año, acumulan suscripciones por 13.000 millones de dólares, su cifra más alta desde 2021.
Estrategias activas
Con más de 60.000 millones de dólares en entradas en septiembre, el uso de los ETFs activos sigue acelerándose. En lo que va de año, las soluciones de ETFs activos han atraído más de 574.000 millones de dólares, lo que supone un máximo histórico. De hecho, las estrategias activas representan casi el 40% de todos los flujos de ETF cotizados en Estados Unidos este año, muy por encima de su cuota del 13% de los activos, “lo que ilustra claramente su mayor uso”.
Ese crecimiento, además, viene impulsado por una amplia gama de estrategias, más que por un único tema de mercado: de las 123 categorías de Morningstar en las que se incluyen las estrategias activas, el 80% registró entradas netas combinadas en septiembre y en lo que va de año, ese porcentaje asciende al 95%. En definitiva, “los flujos de los ETFs activos son impresionantes en cuanto a magnitud, profundidad y amplitud”, comentan en State Street Investment Management.
Dentro de la renta variable tradicional, las estrategias de «large-blend» extranjeras lideraron los flujos de septiembre con 8.000 millones de dólares. Esa orientación regional refleja la tendencia geográfica más amplia comentada anteriormente y “pone aún más de relieve el deseo de los inversores de diversificar sus asignaciones en renta variable más allá de Estados Unidos”. Entre las estrategias no tradicionales, los instrumentos orientados a resultados siguen ocupando un lugar destacado.
Temáticas
Los ETFs temáticos registraron entradas por 1.700 millones de dólares en septiembre. Sin embargo, esos flujos no estuvieron impulsados por exposiciones centradas en la IA: los ETFs centrados en la robótica y la IA, líderes en lo que va de año, atrajeron tan solo 11 millones de dólares. Esto se debe, en parte, “a un cierto cansancio respecto a la IA, a las preocupaciones normativas y a una posible recogida de beneficios, factores que, en conjunto, frenaron en cierta medida el impulso de los flujos hacia el tema de la IA”.
¿Ya tienen marcado en su calendario el 3 de noviembre de 2026? La historia sugiere que en las elecciones de mitad de mandato en EE.UU. con un bajo índice de aprobación del presidente en EL cargo podría costar a los republicanos su estrecha mayoría en la Cámara de Representantes, aunque tienen más posibilidades de mantener el Senado. Está claro que su resultado será relevante porque el control del Congreso es importante de cara a la política fiscal, la regulación y el gasto público, tres aspectos que influyen en las inversiones.
Sin embargo, tal y como reconoce George Brown, economista senior de Schroders, a lo largo de los años, la composición del Congreso ha tenido poca influencia en la rentabilidad de la renta variable estadounidense. “Los beneficios, el crecimiento, la inflación y los tipos de interés han tenido mucha más importancia. Por lo tanto, la consecuencia más plausible de las elecciones de medio mandato es una mayor dispersión entre sectores, y es posible que áreas políticamente sensibles, como la energía, la sanidad y la tecnología, se enfrenten a un mayor escrutinio”, explica.
En opinión de Paolo Zanghieri, economista sénior en Generali AM (parte de Generali Investments) es probable que las elecciones de mitad de mandato de noviembre den lugar a un Congreso dividido, siendo muy probable que los demócratas se hagan con la Cámara de Representantes por una estrecha mayoría. “Esto aumenta el riesgo de un enfrentamiento sobre el techo de deuda en enero de 2027. Sigue siendo posible un acuerdo que amplíe las ayudas sanitarias a cambio de recortes fiscales, pero ello debilitaría aún más las perspectivas fiscales. Esperamos que el déficit cierre 2026 en torno al 6% del PIB”, apunta.
Lo determinante
Por el contrario, para Thomas Mucha, estratega geopolítico de Wellington Management, donde realmente hay que poner el foco para analizar las implicaciones de estas elecciones de medio mandato no es su resultado sino “en lo que no cambia”. Mucha considera que las mayores oportunidades de inversión de la próxima década no van a surgir de cambios radicales en las políticas, sino de la continuación de las mismas.
“Los mercados dedican una enorme cantidad de tiempo a intentar predecir los resultados electorales. Quizá la pregunta más útil sea: ¿qué tendencias es probable que perduren tras las elecciones, independientemente de quién gane? Cada vez me parece más clara esa lista: la competencia con China; la inteligencia artificial (IA); la capacidad industrial; la modernización de la defensa; los minerales críticos; la resiliencia de las infraestructuras; la ciberseguridad; la seguridad energética; y la resiliencia de la cadena de suministro”, explica el experto de Wellington Management.
Según su visión, es posible que estos temas avancen más rápidamente bajo el mandato de un partido que de otro. “La pregunta más importante es qué es lo que Estados Unidos ya ha decidido. Creo que es poco probable que las mayores oportunidades de inversión de la próxima década surjan de sorpresas electorales. Surgirán de los cambios estructurales que continúen mucho después de que se hayan contado los votos. Y, cada vez más, esos cambios apuntan en la misma dirección: hacia un mundo en el que la resiliencia, la capacidad, la seguridad nacional y la adaptación importan más que la mera eficiencia económica”, insiste.
El dólar y los bonos
Para los expertos de J. Safra Sarasin Sustainable AM, esta cita electoral podría convertirse en una prueba importante de la confianza de los inversores en la formulación de políticas públicas del país. “Para el dólar, una cuestión clave será determinar si la composición del próximo Congreso modifica la trayectoria de crecimiento mediante cambios en la política fiscal, las relaciones comerciales y la inversión vinculada a la inteligencia artificial. Sin embargo, el resultado electoral también podría desencadenar una reevaluación de las primas de riesgo asociadas a la incertidumbre sobre la política económica estadounidense”, afirma.
Según su análisis, si los demócratas logran el control de ambas cámaras, ello limitaría la agenda legislativa de la Administración Trump y reforzaría la supervisión ejercida por el Congreso. “Aunque este escenario podría moderar el impulso fiscal, también contribuiría previsiblemente a fortalecer la confianza en las instituciones estadounidenses, reduciendo las primas de riesgo político actualmente incorporadas tanto en las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo como en el dólar”, reconocen.
En este sentido, es cierto que junto con la solidez del crecimiento impulsado por la inteligencia artificial, las preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda pública estadounidense han sido uno de los principales factores que han impulsado al alza las rentabilidades de los bonos del Tesoro de largo plazo durante el verano. “Como consecuencia, la correlación históricamente positiva entre las rentabilidades de largo plazo de Estados Unidos y el dólar se ha roto durante los últimos tres meses, una situación que esperaríamos que se revirtiera en caso de una Blue Sweep”, matizan.
Asimismo, los expertos de J. Safra Sarasin Sustainable AM reconoce que las preocupaciones en torno a la independencia política de la Reserva Federal deberían disminuir a medida que los demócratas adquieran capacidad de influencia sobre la confirmación de futuros nombramientos en el banco central. “En el lado opuesto, esperamos que una política de gasto fiscal más contenida y una posible desaceleración en la construcción de centros de datos reduzcan parte del impulso del crecimiento económico, lo que podría compensar parcialmente los factores de apoyo para el dólar”, concluyen.
Una nueva investigación de Clearwater Analytics, extraída de su estudio «GenAI and the Data Divide», revela que las gestoras de activos están ampliando los agentes de IA hacia la gestión de riesgos, y casi tres cuartas partes (73 %) esperan que el ritmo de integración de la IA en este ámbito se acelere en los próximos tres años. Esta cifra es inferior a la confianza casi unánime que muestran las empresas en la IA en general, y esa brecha es precisamente la noticia. Incluso en la única función donde la precaución es mayor, la mayoría de las firmas sigue esperando que el papel de la IA continúe creciendo.
«Casi todas las empresas encuestadas (93 %) ya consideran que la integración de agentes de IA es importante o fundamental para sus operaciones, y un 95 % afirma que es clave para alcanzar sus objetivos de gestión de inversiones en los próximos tres años», ha señalado Souvik Das, director de tecnología (CTO) de Clearwater Analytics. «La gestión de riesgos es donde uno esperaría que ese consenso fuera más difícil de encontrar. Que tantas firmas sigan esperando que el papel de la IA crezca en esa área revela una dirección intencionada por parte de empresas que realmente la han probado y confían en lo que están viendo», concluye.
Invertir en los cimientos, no solo en la tecnología
La inversión respalda esta convicción. Más de cuatro de cada cinco gestores esperan que el gasto en IA aumente al menos un 50 % en los próximos 12 meses; un 62 % prevé subidas de entre el 50 % y el 99 %, y un 22 % adicional espera incrementos de entre el 100 % y el 299 %. Poco menos del 5 % espera que el gasto se mantenga estable o disminuya.
Para un sector que asigna el capital con precisión, las empresas han decidido que la IA es una infraestructura central para la gestión de riesgos. Pero la inversión va por delante de los cimientos de los que depende, y esa brecha es exactamente lo que separa a las empresas que están haciendo las cosas bien de las que todavía intentan ponerse al día.
En conjunto, estos hallazgos describen un sector que está situando la IA en el centro de su propuesta competitiva, construyendo la función que desempeña un papel determinante a la hora de saber si se les puede confiar el capital de un cliente.
«Uno esperaría que la parte más cautelosa del negocio fuera la que avanzara más despacio ante algo nuevo. Estos datos dicen lo contrario. Las empresas se están apoyando en la IA en el lugar donde menos pueden permitirse equivocarse», continuó Das. «La gestión de riesgos es donde los datos de una empresa no tienen dónde esconderse. Un informe lento es perdonable; una señal de riesgo basada en malos datos, no. El 79 % de las empresas afirma que sus datos están completos, pero solo el 56 % los considera precisos, y esa brecha es la que decide si se puede confiar en una señal de riesgo. Las empresas que la están cerrando son las que están tomando decisiones más precisas, con mejor información de la que tenían antes», termina de apuntar.
La Bolsa de Santiago continúa ampliando las alternativas de inversión internacional disponibles para los inversionistas locales. La plaza bursátil anunció la incorporación de 16 valores peruanos, que forman parte del índice MSCI nuam Perú Select. Estos títulos, detallaron en un comunicado, ahora pueden ser negociados en Chile a través de su Mercado de Valores Extranjeros, tanto en pesos chilenos como en dólares estadounidenses.
La incorporación permite ampliar las alternativas de activos extranjeros disponibles en el mercado local y, al mismo tiempo, acercar a los inversionistas chilenos a compañías representativas del mercado peruano; uno de los tres mercados que forman parte del proceso de integración que está impulsando nuam entre Chile, Colombia y Perú. Para estos efectos, el Depósito Central de Valores (DCV) proveerá los servicios para facilitar la liquidación y custodia de todos estos instrumentos.
De esta manera, los inversionistas locales podrán acceder, utilizando la infraestructura disponible en Chile, a los valores de Alicorp, Banco BBVA Perú, Banco de Crédito del Perú, Compañía de Minas Buenaventura, Cementos Pacasmayo, Credicorp, Engie Energía Perú, Ferreycorp, InRetail Perú, Intercorp Financial Services, Minsur, Nexa Resources Perú, Orygen Perú, Sociedad Minera Cerro Verde, UNACEM Corp y Volcan Compañía Minera.
“Ampliar el acceso a emisores de los mercados de la región es un paso concreto para seguir desarrollando una oferta de inversión más diversa y con mayor alcance. La incorporación de estos 16 valores peruanos permite que los inversionistas en Chile conozcan y accedan a compañías representativas de distintos sectores de la economía peruana, utilizando la infraestructura que ya tienen disponible. Este tipo de iniciativas contribuye a generar mayor conocimiento entre nuestros mercados y a construir, de manera progresiva, nuevas oportunidades para inversionistas y emisores”, dijo Nicolás Mayorga, gerente senior de Emisiones y Operaciones Especiales de nuam, en la nota de prensa.
La incorporación considera compañías de distintos sectores de la economía peruana, incluyendo minería, servicios financieros, energía, consumo e industria, ampliando así las posibilidades de diversificación para los inversionistas desde el mercado chileno. Las operaciones en pesos chilenos con condición de liquidación contado normal y cuyos valores estén custodiados en el DCV serán liquidadas a través de CCLV Contraparte Central. Cuando no se cumplan estas condiciones, la liquidación se efectuará de manera bilateral.
“Desde el DCV nos complace ser parte de este hito que amplía el acceso de los inversionistas chilenos a mercados internacionales. A través de nuestro servicio Bolsa de Valores Extranjeros, ofrecemos infraestructura de registro, custodia y liquidación segura y eficiente a instrumentos extranjeros, disponible para todos los depositantes, incorporando ahora también valores peruanos a una oferta que ya incluye valores de Colombia, Estados Unidos y Europa, entre otros”, agregó Javier Jara, gerente de desarrollo de productos y negocios del DCV.
Partners Group ha actualizado su estrategia para ser un fondo paraguas con dos subcarteras, diseñada para ofrecer a los inversores una mayor flexibilidad en la forma de asignar dinero al capital privado a lo largo del tiempo. Este cambio forma parte de la evolución de su consolidada estrategia evergreen de capital privado, Global Value SICAV y como respuesta a la ampliación de las preferencias de los inversores. Ambas carteras serán gestionadas por el mismo equipo, según destacaron en un comunicado.
Global Value SICAV cuenta con una trayectoria de 19 años y ha multiplicado por 4,5 el capital invertido desde su creación, recalcaron de la gestora. A medida que la industria crece, los inversores institucionales y de banca privada buscan cada vez más una mayor flexibilidad para asignar el capital de manera más dinámica en los mercados privados. Como respuesta al crecimiento del mercado, la firma ha lanzado las dos subcarteras, que representarán un fondo de acumulación (compounding fund) y un fondo de distribución (distributing fund). Estos vehículos ofrecerán a los inversores la opción de monetizar las rentabilidades a través de la cartera, y se constituirán a partir de diferentes vintages.
La compañía ofrece a sus inversores la posibilidad de mantener la actual estrategia de Global Value SICAV, convertir acciones del fondo de distribución al fondo de acumulación, o reembolsar acciones en una o ambas subcarteras. Según explicaron, el fondo está optimizado para la llegada de nuevos inversores, y gestinará el capital de forma más eficiente.
En cuanto a la evolución del programa, el siguiente pasó será lanzar un fondo paraguas, que se encuentra sujeto a la aprobación de los accionistas. La actualización de la empresa está está alineada con las previsiones de activos bajo gestión comunicadas durante las actualizaciones del primer semestre de Partners Group en julio y septiembre de 2026.
“Nuestra propuesta de segmentar Global Value SICAV en dos perfiles de cartera a medida prepara a una de las estrategias evergreen de capital privado más exitosas para seguir acumulando rentabilidades en el futuro. Estamos simplificando la construcción y gestión de la cartera, permitiendo a los inversores alinear el capital con sus necesidades de liquidez y objetivos de rentabilidad sin concesiones. La exposición a largo plazo que ofrece el fondo de acumulación ya ha despertado el interés de nuevos inversores institucionales”, ha señalado Roberto Cagnati, socio y futuro Co-CEO de Partners Group, en la nota de prensa.