Industria mexicana de fondos tiene capital, le falta sofisticación
| Por Antonio Sandoval | 0 Comentarios

La industria de fondos de inversión en México vive el que quizás es el mejor momento de su historia, con recursos gestionados que imponen récord mes con mes y un apetito voraz por parte de los inversionistas para ser parte de este boom. Sin embargo, también le falta un ingrediente fundamental: es un mercado poco sofisticado, muy artesanal.
En poco más de un lustro el número de cuentas pasó de alrededor de 300.000 a 5 millones, mientras que los activos gestionados evolucionaron igualmente de manera exponencial y al cierre de este primer trimestre de 2026 habrán roto la barrera histórica de 5 billones de pesos (277.777,77 millones de dólares).
Tan solo el año pasado el incremento en activos gestionados fue de 660.000 millones de pesos (36.666,66 millones de dólares), lo que llevó a esta industria a manejar recursos totales por el equivalente a 14% del PIB de este país norteamericano, muy superior al 8% que reportaba al inicio de esta década, según cifras de la AMIB.
El atractivo en la rentabilidad de las inversiones para los clientes es evidente y quizás una de las explicaciones más importantes para este boom en el mercado de fondos mexicano; la mitad de los recursos adicionales observados el año pasado correspondieron a rendimientos; se estima que en el mercado existen ya alrededor de 16 millones de clientes y contando.
Todo parece un sueño hecho realidad, pero este crecimiento del mercado mexicano de fondos no le quita a algunos de los protagonistas una inquietud que está presente desde hace algún tiempo, cuando el boom se hizo más que evidente.
«Estamos viendo una democratización real en el mercado de fondos del país gracias a la tecnología, pero el reto ahora es la especialización», señaló Alejandro H. Garza Salazar, Socio Fundador y Director de Inversiones (CIO) de Aztlan Equity Management, durante su intervención en el Black Bull Investors Club Family Office & Investors Summit 2026, celebrado en Miami. «El inversionista ya no solo busca estar en el mercado; busca estructuras que ofrezcan eficiencia, transparencia y, sobre todo, una tesis de inversión diferenciada», dijo el especialista.
Esta falta de sofisticación, donde el 74% del total de activos se concentran en instrumentos de deuda (renta fija), y apenas el 26% restante corresponde a renta variable, reduce las oportunidades de mayor rentabilidad para los inversionistas, la «seguridad» sacrifica el factor fundamental en el mundo de las inversiones: la rentabilidad.
Es un hecho que la renta fija es la “columna vertebral” del mercado de fondos en México, lo que refleja un perfil de inversionista más conservador, enfocado en estabilidad y liquidez, que sigue en proceso de migrar hacia renta variable o algunas otras opciones que si bien sugieren más riesgo, históricamente han aportado periodos de gran rentabilidad en horizontes amplios de inversión en los mercados desarrollados.
La elevada concentración en instrumentos de deuda limita a los fondos mexicanos en momentos clave para la diversificación. «La tendencia global señala que el 96% de los inversores planea aumentar su exposición a ETFs en el próximo año. En Estados Unidos, el mercado de ETFs ha captado más de 388.000 millones de dólares provenientes de fondos mutuos tradicionales, con un creciente interés (66%) por la gestión activa para navegar en la volatilidad actual», explica Garza Salazar.
Claramente lo que sucede en el mercado mexicano de fondos es muy distinto, el mundo está en otra realidad; por ejemplo, en las naciones industrializadas el promedio ponderado se ubica entre 35% y 50% máximo en instrumentos de renta fija (bonos), mientras que el promedio en las naciones de la OCDE, a la que México pertenece, es de 47%; es decir, en los países desarrollados sus mercados de fondos concentran cuando mucho la mitad de los activos gestionados en instrumentos de deuda.
Pero si nos enfocamos exclusivamente en fondos mutuos, es decir fondos de inversión (no pensiones), el contraste con México es todavía más claro. Tanto en Estados Unidos como en Europa el mercado de fondos está distribuido aproximadamente así: 30%–40% en renta fija (bond funds); 45%–55% en renta variable (equity funds); y 10%–20% en fondos mixtos/balanceados (cifras de la OCDE).
La conclusión es contundente: sofisticación es el nombre del reto para el mercado mexicano; su boom, el más importante en la historia, y uno de los más relevantes de los tiempos modernos en cualquier parte del mundo, está limitado por su alta concentración en renta fija.
















