La reducción de las inversiones internacionales de las AFPs de Colombia enciende alertas en el mercado

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Con un decreto, apuntando a dirigir los fondos de pensiones a la economía local, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público de Colombia zanjó una medida que ya estaba causando algo de ruido en la gestión de recursos previsionales. El documento, publicado ya en el diario oficial y firmado por el ministro Germán Ávila, determinó la reducción de los límites de inversiones en el extranjero de los vehículos, de un límite global de 47% a uno de 30%. Y si bien en la industria local es materia de debate si esto genera una ola de desinversiones complicada o no, una cosa está clara: las restricciones a la diversificación podrían terminar impactando la rentabilidad de los fondos y, con eso, las pensiones finales.

El Decreto 0369 de 2026 llegó a modificar el Decreto 2555 de 2010, que determina el régimen de inversión en el extranjero de los fondos. Además de reducir el tope, el documento establece que las AFPs deberán presentar un plan de ajuste a la Superintendencia Financiera durante los próximos seis meses. Este programa, recalcaron, tiene que incluir que los flujos de nuevas cotizaciones –cruciales para el ajuste– se destinen a inversiones locales hasta que se cumple el límite de 30%. Además, la reducción sería gradual, con hasta tres años para reducir la cartera internacional a 35% y dos años adicionales para reducirlo al nuevo techo.

Desde el gremio advierten que esta nueva medida “implica una recomposición estructural de los portafolios que no responde a criterios técnicos sino a un mandato regulatorio”, según comenta Andrés Velasco, presidente de Asofondos –entidad que agrupa a las gestoras Colfondos, Porvenir, Protección y Skandia– a Funds Society. Esto, agrega, trae consigo un “deterioro en la relación riesgo retorno, especialmente de los ahorros de los trabajadores más jóvenes”.

Recordando que el fin de los recursos previsionales es financiar las pensiones, el líder gremial recalca que el decreto publicado recientemente por el gobierno no apunta a ese objetivo. “Teniendo en cuenta lo anterior, el decreto tiene efectos negativos y resultará inconveniente para los trabajadores colombianos”, sentencia.

El dilema de la diversificación

Desde la esfera de los fondos de pensiones, la gran preocupación está relacionada con la configuración de las carteras a futuro y el impacto que la pérdida de diversificación tendrá en la rentabilidad de los vehículos.

“Medidas como la reducción de los límites a la inversión internacional deben evaluarse con especial cautela, porque pueden afectar directamente la rentabilidad de los fondos y, en consecuencia, las pensiones futuras de los afiliados”, indica la vicepresidenta ejecutiva de la Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (FIAP), Karol Fernández.

En ese sentido, la profesional califica la diversificación como un “principio esencial” de la gestión previsional. “Permite mejorar la rentabilidad ajustada por riesgo y proteger el ahorro frente a shocks locales, fiscales o macroeconómicos. Limitarla implica concentrar riesgos en una sola economía”, sostiene.

Desde la AFP Colfondos comparten la preocupación, recordando que el mandato de las gestoras es velar por el desempeño de las cuentas individuales del sistema. “La diversificación internacional ha sido históricamente una herramienta fundamental para gestionar riesgos y acceder a oportunidades de inversión en distintos sectores, economías y ciclos económicos que no siempre están disponibles en el mercado local. Reducir esa diversificación puede limitar el acceso a esas oportunidades y, si no se compensa adecuadamente, podría tener efectos en los resultados de largo plazo de los ahorros pensionales”, indica Andrés Herrera, VP de Inversiones de la firma.

¿Se viene una ola de desinversiones?

La pregunta sobre si este decreto implicará que las AFPs tengan que salir a liquidar activos extranjeros en masa no tiene una respuesta clara.

Por un lado, hay quienes sostienen que la gradualidad del cambio permitirá a las gestoras evitar una fiebre de desinversiones. “En la práctica, el ajuste no se daría principalmente a través de ventas masivas de activos, sino mediante la reasignación progresiva de los flujos futuros, en particular de las nuevas cotizaciones”, destaca Herrera. En ese sentido, el alcance final de la medida dependería de factores como la velocidad de crecimiento de los fondos, la oferta de proyectos de inversión en Colombia y las condiciones del mercado.

“Es importante subrayar que estos ajustes se harán bajo criterios técnicos, cuidando siempre la seguridad, rentabilidad y liquidez de los portafolios, que son los principios que rigen la gestión del ahorro pensional”, acota el profesional.

Sin embargo, hay quienes dudan que la gradualidad sea suficiente para evitar las ventas. Para Velasco, de Asofondos, las estimaciones sobre los plazos y el efecto de recomposición de cartera que traigan los flujos nuevos no necesariamente darán el ancho. “Esa afirmación puede tener errores en su estimación si se tienen en cuenta los flujos netos del sistema. El ajuste para que suceda de manera orgánica tomaría el doble del tiempo. La brecha entre el cronograma del Decreto 0369 y la capacidad real de ajuste es la que determina el monto de desinversión forzada”, advierte el líder gremial.

La pregunta del mercado de capitales

En la otra cara de la moneda, la disminución de la porción internacional apunta a privilegiar el desarrollo de inversiones locales. En el Decreto, el Ministerio de Hacienda colombiano indicó que la brecha entre el 19,7% del PIB de tasa de inversión de la economía en el último trimestre del año pasado y el 8% del PIB de la tasa de ahorro nacional da cuenta de que “la financiación de una parte importante de la inversión con ahorro externo”.

Considerando esto, el gobierno asegura que “resulta prioritario promover la movilización y permanencia del ahorro interno para contribuir a la financiación de las necesidades de inversión del país; y que orientar la inversión hacia sectores con efectos multiplicadores sobre la economía contribuye al crecimiento, la generación de empleo y el aumento de los ingresos, fortaleciendo progresivamente los niveles de ahorro interno”.

Sin embargo, desde la industria financiera proliferan las dudas sobre si el mercado de capitales es lo suficientemente profundo, diverso y atractivo para poder cumplir con las necesidades de los portafolios previsionales.

Para Herrera, de Colfondos, este acento en canalizar recursos a activos locales podría aumentar la demanda de estos instrumentos y reforzar el rol de los fondos de pensiones en el financiamiento del desarrollo del país. Sin embargo, advierte, eso dependerá de que haya suficientes inversiones, proyectos bien estructurados y perfiles riesgo retorno que cuadren con la lógica del ahorro pensional. “Si la oferta de activos no crece al mismo ritmo, podrían presentarse presiones sobre precios o concentraciones de riesgo”, comenta.

El presidente de la asociación de AFPs local comparte el diagnóstico, recalcando que el mercado de capitales local muestra un alto nivel de concentración –con un número reducido de emisores– y montos transados acotados. “En ese contexto, tiene una capacidad restringida para absorber los flujos de inversión propuestos por el límite global y homogéneo del Decreto 0369, lo que crearía distorsiones en precios e implicaciones sobre la liquidez”, advierte Velasco.

Medidas legales

La publicación del decreto empezó la cuenta regresiva para que las gestoras locales empiecen a preparar sus planes, pero eso no significa que los opositores a la medida no estén tomando medidas.

A días de publicarse la norma, la Fundación para el Estado de Derecho (Fede Colombia) presentó una demanda de nulidad contra la medida, citando la importancia de la diversificación en la gestión de riesgos y rentabilidad de las carteras.

Asofondos también está evaluando tomar medidas. Las AFPs, relata Velasco, “están analizando acciones legales que tenga lugar para proteger el ahorro de los trabajadores colombianos”, junto con sondear el alcance del decreto, antes de presentar los planes de ajuste.

“Se solicitará a las autoridades la claridad necesaria sobre los criterios de implementación antes de realizar cambios en el manejo de los portafolios, todo respetando lo que obliga la normatividad”, adelanta el presidente del gremio.

El regreso del value: ¿inicio de un ciclo largo de liderazgo?

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Durante gran parte de la última década, no parecía haber nada cíclico en la inversión por estilos. El crecimiento en EE. UU. superó al resto con notable consistencia, respaldado por una poderosa combinación de tasas de descuento en descenso, sólidos resultados empresariales y un mercado cada vez más dominado por un puñado de grandes empresas tecnológicas.

Fuente: Morningstar. Retornos en dólares a 28 de febrero de 2026. 

Con el tiempo, ese liderazgo se volvió autorreforzante. A medida que estas empresas tecnológicas atraían más capital, pasaron a definir lo que significaba “crecimiento” para muchos inversores. Lo que en apariencia parecía una exposición diversificada por estilo, a menudo se comportaba más como una asignación temática concentrada.

El primer desafío significativo a este régimen surgió en 2025, lo que sugiere que el liderazgo de la última década podría estar empezando a ampliarse. Sin embargo, a pesar de esto, el estilo value sigue cotizando con un descuento relevante frente al crecimiento de cara al resto de 2026.

Fuente: FactSet, Goldman Sachs Global Investment Research. Datos a 16 de marzo de 2026.

Una reversión de flujos, con el gasto en IA elevando el listón para el crecimiento en EE. UU.

Nuestra visión principal es que este cambio aún se encuentra en sus primeras etapas. En nuestra opinión, el factor más importante no es una salida dramática del crecimiento, sino un cambio gradual en la dirección de los flujos marginales.

En este entorno, la próxima fase del desempeño relativo no requiere una liquidación total de las posiciones en crecimiento. Solo necesita que las compras incrementales se desaceleren, mientras el capital comienza a moverse, aunque sea modestamente, hacia áreas más baratas y menos posicionadas del mercado.

Una vez que el liderazgo empieza a ampliarse, el proceso puede volverse autorreforzante:

  • Un mejor desempeño relativo atrae atención
  • La atención atrae capital
  • Y el capital refuerza ese desempeño

En ese sentido, 2025 podría haber sido el inicio de una rotación más prolongada, en lugar de una simple interrupción en la tendencia del crecimiento. 

El segundo pilar del argumento está relacionado con la inteligencia artificial (IA), específicamente con la magnitud de la inversión de capital necesaria para sostener a los actuales líderes del crecimiento en EE. UU.

El mercado puede estar en lo cierto respecto a la importancia de largo plazo de la IA. La cuestión no es si la tecnología importa, sino si el mercado ya ha descontado gran parte de los beneficios futuros, subestimando los costos, los tiempos y la incertidumbre del proceso de monetización.

Los inversores podrían haber comenzado a cuestionar la escala de estas inversiones, como lo muestra la última encuesta de gestores de fondos de Bank of America, donde la mayoría considera que las empresas están invirtiendo demasiado.


Fuente: BCA Research, Bank of America Fund Manager Survey. Datos a 16 de marzo de 2026.

La rotación no implica necesariamente una visión bajista. Es importante destacar que esta rotación no requiere una visión negativa sobre la renta variable en general. La liquidez puede seguir siendo favorable para las acciones mientras el liderazgo cambia por debajo de la superficie.

En otras palabras, el mercado no necesita caer para que el estilo value supere al crecimiento. Los primeros años 2000 sirven como recordatorio:

  • Los inversores se volvieron negativos con la narrativa “puntocom” en marzo de 2000
  • Pero los activos fuera del sector tecnológico siguieron subiendo hasta mayo de 2001

Lo que provocó la caída general de los mercados fue la recesión de 2001, no el cambio de flujos de capital alejándose del crecimiento. 


Fuente: BCA Research. Datos a 16 de marzo de 2026.

Las regiones importan

Aunque este es principalmente un argumento de estilo, las exposiciones regionales son clave.

Durante la última década, el liderazgo del crecimiento en EE. UU. se vio impulsado no solo por el liderazgo corporativo y la concentración del mercado, sino también por la fortaleza del dólar.

Para muchos inversores, la apreciación del dólar:

  • Aumentó el atractivo relativo de los activos estadounidenses
  • Redujo el atractivo de los mercados internacionales

Si el dólar se debilita, incluso modestamente, podría eliminar uno de los principales vientos de cola del crecimiento en EE. UU.

Más importante aún, podría mejorar el atractivo relativo de los mercados fuera de EE. UU., especialmente aquellos con mayor exposición a:

  • Finanzas
  • Industriales
  • Energía
  • Otros sectores típicamente asociados al estilo value

Aquí vuelve a ser relevante la analogía con los años 2000:

  • Liderazgo estadounidense estirado
  • Alta concentración
  • Gran brecha de valoración entre crecimiento y value
  • Posible debilidad del dólar

Si este escenario continúa desarrollándose, las dinámicas de estilo y región probablemente se reforzarán mutuamente.

Un entorno favorable para la selección de acciones

Este cambio de estilo también está estrechamente ligado a la relación entre gestión pasiva y activa.

El entorno de dominio del crecimiento ha favorecido mucho a la gestión pasiva:

  • Cuando pocas empresas impulsan los índices
  • Las estrategias ponderadas por capitalización capturan naturalmente ese liderazgo

En otras palabras, un mercado concentrado reduce el valor de seleccionar acciones. Pero una rotación hacia value cambia esto:

  • Los índices value son menos concentrados
  • Más diversificados sectorialmente
  • Más dispersos en fundamentos empresariales

En este tipo de mercado, el rendimiento depende más de elegir las empresas correctas que de poseer las más grandes. Esto se refleja en el rendimiento de 2025:


Fuente: Morningstar. Datos a 16 de marzo de 2026.

Construcción de carteras

Es importante aclarar que esto no es un llamado a abandonar completamente el crecimiento. Es un llamado a reconocer que el conjunto de oportunidades ha cambiado.

Después de una década en la que los inversores fueron recompensados por poseer activos grandes, caros y líquidos, ahora la mejor asimetría parece estar en áreas más baratas y menos concurridas. Sin embargo, la convicción no debe convertirse en dogmatismo. Existen riesgos:

  • La monetización de la IA podría llegar más rápido de lo esperado
  • Las empresas de crecimiento podrían seguir justificando sus valoraciones
  • El dólar podría estabilizarse o fortalecerse

Por ello, la construcción de carteras debe mantenerse equilibrada. El enfoque más sensato, en nuestra opinión, es: reducir el riesgo de concentración y mejorar el balance de resultados potenciales.

Esto implica:

  • Aumentar la exposición a value donde la asimetría es atractiva
  • Mantener suficiente exposición a calidad y crecimiento

El value se está fortaleciendo, pero una buena construcción de cartera sigue requiriendo humildad. 

 

Tribuna de opinión firmada por Nicolas Manas, Research Analyst en Investec Investment Management.



¿Qué implicaría adoptar un impuesto sobre la riqueza en EE.UU.?

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Mercer Private Investment Partners VIII
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A medida que se acerca el plazo de presentación de impuestos en abril, millones de estadounidenses están preparando sus declaraciones y anticipando posibles devoluciones. Según los expertos, esta devolución federal de impuestos representa un importante impulso financiero. Llama la atención que Florida, Texas, Wyoming, Nevada y Luisiana sean los cinco estados con mayores devoluciones media, según ha identificado un informe de Upgraded Points, basado en datos del Servicio de Impuestos Internos (IRS)

Además de las diferencias por estados, las devoluciones fiscales varían significativamente según el nivel de ingresos. Según observa el informe, los hogares con mayores ingresos reciben devoluciones más elevadas de media, pero una menor proporción de ellos las recibe. Por ejemplo, los datos del IRS muestran que, en los contribuyentes por encima de los 200.000 dólares, la devolución media se disparó hasta los 17.668 dólares. “Sin embargo, solo el 35% de las declaraciones recibió una devolución, y casi un tercio de los contribuyentes con exceso de pago optó por aplicarlo a los impuestos del año siguiente”, matiza el informe. 

Impuesto sobre la riqueza: un ejercicio teórico

Sin embargo, los asesores reconocen que en el caso de los perfiles HNWI y UHNWI la presentación de impuestos es ligeramente diferente, ya que gestionan estructuras fiscales complejas que deben tener en cuenta en su planificación financiera e inversiones. Dado que en EE.UU. no cuenta con un impuesto sobre la riqueza —es decir, un impuesto sobre el valor de los activos netos de deudas—, la presentación de impuestos es un momento clave. Pero, ¿qué implicaciones tendría implantarlo?

Según el análisis realizado por Urban Institute & Brookings Instituion, si todos los activos superiores a 50 millones de dólares (25 millones para contribuyentes no casados) estuvieran sujetos a un impuesto del 1%, este recaudaría cerca de 2 billones de dólares en un periodo de 10 años, con aproximadamente el 86% de la carga recayendo sobre las familias del 1% con mayores ingresos.

Además, indica que elevar el tipo impositivo al 2% para activos superiores a 100 millones de dólares (50 millones para contribuyentes no casados) o reducir el umbral a 30 millones de dólares (15 millones) incrementaría la recaudación estimada en aproximadamente 1 billón de dólares adicional. “Las estimaciones de ingresos se reducen en torno a un 45% si la base imponible excluye las prestaciones de pensiones, el valor de la vivienda por encima de 1 millón de dólares y las empresas en las que el propietario participa activamente”, apuntan.

Dimensión política

Este es un ejercicio teórico porque, según hemos podido ver en este año, la Administración Trump no tiene intención de gravar a los altos patrimonios, de hecho, su política va en la dirección opuesta: reducir impuestos y presión fiscal sobre los grandes patrimonios. En cambio, si tiramos de hemeroteca, vemos que durante la campaña presidencial de 2020, varios candidatos propusieron impuestos sobre la riqueza de amplio alcance dirigidos a las familias más ricas. 

“Los objetivos de esas propuestas eran principalmente abordar la desigualdad de la riqueza y financiar la ampliación y creación de nuevos programas de gasto y créditos fiscales. Aunque Biden propuso otros enfoques para lograr esos objetivos y es poco probable que la administración Trump aumente los impuestos a los muy ricos, los defensores de los impuestos sobre la riqueza han seguido impulsando su aprobación: Zucman ha propuesto un impuesto global sobre la riqueza, mientras que en varios estados se han considerado legislaciones en este sentido. En el futuro, el interés por los impuestos sobre la riqueza podría reactivarse si la deuda federal y la desigualdad patrimonial continúan aumentando”, explican los autores del citado informe. 

Este documento propone que cuando los responsables políticos debatan estas propuestas, deberían tener en cuenta cuatro consideraciones clave: la base imponible y cómo puede afectar a las decisiones de inversión de las personas y a su capacidad para evitar el impuesto; la valoración de los activos y la facilidad con la que los contribuyentes podrían evitar o evadir el impuesto mediante la infravaloración de sus activos; el umbral y el tipo del impuesto sobre la riqueza, así como su interacción con el tratamiento del impuesto sobre la renta de las personas físicas aplicado a los ingresos del capital; y la unidad fiscal y las oportunidades para que las personas minimicen su carga tributaria transfiriendo activos a familiares.

Ideas para ajustar las carteras en tiempos de conflictos

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U.S. municipal bonds for UCITS
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El inicio de semana deja un reguero de novedades en torno al conflicto entre EE.UU. e Irán, que ahora el mercado debe digerir. El punto más sensible sigue siendo la situación del estrecho de Ormuz y el impacto que tienen en el mercado energético, y para la economía global. En opinión de los expertos de las firmas de inversión internacionales, la falta de avances en las conversiones entre ambos países y el cierre perimetral de Ormuz ha puesto a prueba el optimismo de los mercados acerca de un conflicto breve y obligado a los inversores a ajustar sus carreteras. ¿Hacia dónde vamos?

En opinión de William Davies, Global Chief Investment Officer de Columbia Threadneedle Investments, a medida que entramos en el segundo trimestre de 2026, la economía global está siendo moldeada por una combinación de transformación tecnológica, inestabilidad geopolítica y resultados económicos cada vez más divergentes entre regiones. “En conjunto, estas fuerzas apuntan a un entorno definido menos por un único ciclo global y más por la fragmentación. Es probable que las políticas, las tasas de crecimiento y los resultados de mercado difieran notablemente entre países y sectores. La disrupción tecnológica derivada de la IA creará ganadores y perdedores significativos, los riesgos geopolíticos seguirán reconfigurando las cadenas de suministro, y la inflación seguirá siendo más volátil que en la década anterior a la pandemia”, sostiene Davies. 

Y añade que, en este contexto, la incertidumbre no es una fase temporal, sino una característica definitoria de la actual era económica: “Para gobiernos, empresas e inversores por igual, la capacidad de adaptación, más que las previsiones de estabilidad, será esencial a medida que navegamos el resto de 2026 y más allá”.

Los expertos de Bank of America son algo más duros en su mensaje y advierten a los inversores de que el alto al fuego no nos devolverá al escenario anterior a la guerra. “Recientemente hemos revisado nuestras previsiones económicas globales en consonancia con nuestras nuevas previsiones sobre materias primas para reflejar el impacto económico de la guerra hasta la fecha. En cuanto al crecimiento global, hemos revisado a la baja nuestra previsión para 2026 en 40 pb, hasta el 3,1%, mientras que mantenemos la de 2027 en el 3,4%. En cuanto a la inflación mundial, hemos revisado al alza nuestra previsión para 2026 en 90 pb, hasta el 3,3%, y la de 2027 en 10 pb, hasta el 2,5%”, sostienen Claudio Irigoyen y Antonio Gabriel, economistas de Bank of America

Ajustar el portfolio

Ante ese escenario, las firmas de inversión intensifican sus mensajes e ideas sobre qué hacer con las carteras. Por ejemplo, Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, reconoce que siguen aconsejando a los inversores que aseguren la resiliencia de sus carteras mediante la diversificación y la cobertura. “Vemos valor en bonos de calidad a corto plazo, en el oro y en un amplio conjunto de materias primas, así como en alternativas como los hedge funds para aquellos que puedan y estén dispuestos a gestionar riesgos inherentes como la iliquidez”, señala.  

Otros gestores prefieren aumentar el peso de sus ideas de alta convicción. Es el caso de Raphaël Thuin, director de Estrategias de Mercados de Capitales de Tikehau Capital, que acaba de hacer una reasignación selectiva en sus fondos líquidos. “En marzo, aumentamos selectivamente nuestra exposición a determinados valores europeos del sector defensa, cuyo comportamiento en mercado había quedado rezagado respecto a lo que el contexto geopolítico podría haber anticipado. En nuestra opinión, el incremento de los presupuestos militares está impulsando una tendencia positiva duradera para el sector, acompañada de nuevas oportunidades de exportación. También reforzamos nuestra posición en bancos europeos ante la expectativa de un rebote y ajustamos nuestra exposición a industriales”, apunta como principales cambios. 

Para muchos inversores, la pregunta clave es cómo posicionarse en renta variable más allá de este conflicto. En opinión de los analistas de J. Safra Sarasin Sustainable AM, una vez completado el rebote, los fundamentales sectoriales deberían volver a convertirse en el principal motor de la rentabilidad. “En este sentido, el sector tecnológico nos parece especialmente atractivo. Los beneficios han aumentado y las valoraciones han caído en semiconductores, hardware y software en los últimos meses, dejando al sector como una de las propuestas más interesantes del mercado actualmente. Esto también debería favorecer a las bolsas de mercados emergentes y a la renta variable estadounidense dentro de una asignación regional”, afirman.

Una mirada a la renta fija

Llama la atención que varias gestoras coinciden en que ciertos activos de renta fija pueden aportar equilibrio y diversificación a las carteras en estos momentos de incertidumbre. Desde Capital Group, por ejemplo, señalan a los bonos. “Los mercados se centran en las posibles crisis inflacionistas vinculadas a una interrupción del suministro mundial de petróleo, más que en la posibilidad a largo plazo de una desaceleración del crecimiento. Es posible que Estados Unidos se muestre menos sensible a las presiones inflacionistas derivadas de una crisis de los precios de la energía que otros países, lo que daría a la Fed margen para responder a los retos de crecimiento que puedan surgir de unos precios energéticos más elevados. Además, dado que los bonos ofrecen un buen potencial de ingresos, los inversores podrían asumir menos riesgo con bonos de alta calidad sin dejar de cumplir sus expectativas de rentabilidad”, argumenta a favor de la renta fija. 

Para los gestores de Neuberger Berman la lectura es casi similar: los tipos de interés casi neutrales, unos diferenciales estrechos y los elevados riesgos macroeconómicos y políticos, hacen que el panorama de la renta fija se haga cada vez más complejo, pero a la vez esté llena de oportunidades. Por ello sostienen que ampliar el abanico de oportunidades a una selección más amplia de mercados y estructuras de plazos permite aprovechar las características y oportunidades específicas de los mercados mundiales. “Las asignaciones absolutas y relativas entre distintos países y vencimientos aumentan las posibilidades de generar ingresos y alfa”, afirman. Y concluyen: “Consideramos que la ampliación de las exposiciones globales es un punto de énfasis, más que un cambio radical respecto a las ponderaciones actuales”.

J.P. Morgan da la bienvenida a un nuevo banquero y Managing Director

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La banca privada de J.P. Morgan tiene un nuevo ejecutivo entre sus filas, que fue fichado recientemente como banquero y Managing Director. Se trata de Pablo Artigas, un profesional con más de 19 años de experiencia en la industria financiera, ocupando una variedad de cargos entre Santiago y Nueva York.

Según informó el Managing Director de la firma, José María Fornasari, a su red profesional de LinkedIn, Artigas se suma al equipo de América Latina en la oficina de Miami del banco de inversiones estadounidense, donde atenderá a clientes de ultra alto patrimonio.

El profesional en cuestión ya había anunciado hace una semana su salida de Santander Chile, donde ocupó distintos cargos, acumulando experiencia en mercados globales, derivados y banca corporativa. “Voy adelante con toda la motivación, energía y foco en aprender, construir y aportar desde el día uno”, señaló, en ese momento.

Antes de migrar a J.P. Morgan, Artigas se desempeñaba como Managing Director y Head del área de Specialized Industries & Corporates en la firma de matriz española. Durante su tiempo en el banco chileno, también trabajó como Executive Director de Banking & Corporate Finance y Head de Financial Institutions Group.

La carrera del ejecutivo también incluye un paso anterior por J.P. Morgan, donde trabajó entre 2006 y 2013, en el área de ventas de derivados a clientes institucionales en Chile, Perú y Centroamérica. Además, trabajó en Société Générale, en Cross Asset Solutions, vendiendo a clientes de México, Chile, Perú y Colombia.

La banca privada de J.P. Morgan asesora 2,7 billones (millones de millones) de dólares en activos de clientes, con 3.500 asesores trabajando en sus más de 75 oficinas a nivel global.

El patrimonio de la industria global de fondos cerró 2025 con un crecimiento trimestral del 3,5%

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Nuevo récord para la industria. El patrimonio en fondos de inversión a nivel mundial aumentó un 3,5% en términos de euros, hasta alcanzar los 80,32 billones de euros en el cuarto trimestre de 2025, frente a los 76,3 billones con que cerró 2024. Medidos en dólares estadounidenses, los activos netos de los fondos de inversión a nivel mundial también aumentaron un 3,5%, hasta los 94,4 billones de dólares al cierre del cuarto trimestre de 2025, ya que los movimientos del tipo de cambio entre el euro y el dólar estadounidense se mantuvieron relativamente estables durante el trimestre.

El dato más llamativo, recopilado y publicado por la Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama, por sus siglas en inglés), es que las entradas netas en los fondos de inversión a nivel mundial se dispararon hasta un máximo histórico de 1,31 billones de euros, frente a los 703.000 millones de euros del tercer trimestre de 2025. “Los flujos globales hacia fondos alcanzaron un máximo histórico durante el cuarto trimestre de 2025, respaldados por el sólido comportamiento tanto de los mercados de renta variable como de renta fija. Varios índices bursátiles cerraron el año cerca de máximos históricos, mientras que los recortes de tipos de interés por parte de los principales bancos centrales aumentaron el atractivo de los fondos de renta fija”, destaca Hailin Yang, analista senior de datos de Efama (Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos).

En el caso de los ETFs globales (renta variable, renta fija y otros ETFs) atrajeron 699.000 millones de euros en entradas netas durante el cuarto trimestre de 2025, frente a los 486.000 millones del trimestre anterior. Según explican desde Efama, las mayores entradas netas se registraron en Estados Unidos (481.000 millones de euros), seguido de Europa (94.000 millones, con Irlanda y Luxemburgo aportando 61.000 millones y 29.000 millones, respectivamente), China (64.000 millones) y Canadá (31.000 millones).

Principales crecimientos

Según los datos de Efama, en términos de euros, los activos de los fondos de renta variable a nivel mundial aumentaron un 2,8%, hasta los 37 billones de euros al final del cuarto trimestre de 2025. En cambio, el crecimiento del patrimonio en estrategias de renta fija fue mayor: los activos se elevaron un 5,4%, hasta los 14,8 billones de euros, mientras que los fondos multiactivo crecieron un 1,4%, hasta los 11,1 billones de euros. “Otros fondos registraron un incremento del 6,1% en sus activos netos, y los fondos inmobiliarios crecieron un 0,3% durante el trimestre. Mientras que los activos de los fondos monetarios (MMF) aumentaron un 4,1%, hasta los 11,3 billones de euros”, señala el informe.

Estas cifras sobre el patrimonio contrasta con que, a finales del cuarto trimestre de 2025, los fondos de renta variable representaban el 46% de los activos netos de los fondos abiertos regulados a nivel mundial y la cuota de los fondos de renta fija se situó en el 18,4%, mientras que la de los fondos multiactivo en el 13,9% y monetarios un 14,1% del total mundial. 

En cuanto al desglose de los activos netos de los fondos de inversión a nivel mundial por domicilio a finales del cuarto trimestre de 2025, Estados Unidos concentraba la mayor cuota de mercado global con un 51,5%, seguida por Europa que representante un 30,5%. A continuación se situaban China (5,7%), Canadá (3,2%), Brasil (3%), Japón (2,9%), la República de Corea (1%), India (0,9%), Taiwán (0,4%) y Sudáfrica (0,3%).

Perspectivas sobre infraestructuras para 2026

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Las infraestructuras ya no son una opción: En el centro de la geopolítica, la tecnología y el cambio de régimen económico
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Las infraestructuras siempre han sido el artífice silencioso de la prosperidad: la base sobre la que se asientan la mejora del nivel de vida, la movilidad económica y el progreso social. La inversión en sistemas de agua, redes eléctricas y redes de transporte se consideraba simplemente un acelerador discrecional del crecimiento económico. Hoy en día, una nueva capa de infraestructura ya no es opcional. Los centros de datos, las redes de fibra óptica, las torres de telecomunicaciones, las capacidades de generación de energía y mucho más son esenciales para la seguridad nacional y económica, así como facilitadores críticos de la futura economía global.

Las naciones miden la competitividad no solo por el PIB, sino por gigavatios. Las empresas se diferencian no solo por la innovación, sino por el acceso a la computación, la conectividad y una energía fiable. La seguridad no se define solo por el poder militar, sino por la resiliencia de las cadenas de suministro. La infraestructura es dinámica, de misión crítica y está profundamente entrelazada con la seguridad nacional, el liderazgo tecnológico y la resiliencia económica.

Afrontar este momento exige una escala y una sofisticación de inversión sin precedentes en la historia. Coordinar la generación de energía con la expansión digital, sortear los reajustes geopolíticos y gestionar la complejidad normativa para llevar a cabo los proyectos requiere precisión y disciplina en cada etapa. El capital implicado es igualmente astronómico —se prevé que se necesiten más de 106 billones de dólares para 2040—, una suma que supera la capacidad de los gobiernos o las empresas para asumirla por sí solos.

Por lo tanto, el capital privado ya no es solo un complemento para la expansión. Es esencial.

La carrera por construir la columna vertebral de la economía del futuro ya está en marcha. Hay mucho en juego, pero también hay muchas oportunidades. El éxito recaerá en el capital más disciplinado: aquellas empresas que sean capaces de gestionar la complejidad, mantener la disciplina y aportar valor tanto a los inversores como a las partes interesadas.

Un mapa del crecimiento futuro de las infraestructuras digitales y energéticas

Un mapa del crecimiento futuro de las infraestructuras digitales y energéticas. Source: GSMA Market Intelligence, Mobile Data Traffic Q3 2025, ICF data (2025). (2) Source: Data Center Dynamics (March 2025). (3) Source: Data Center Hawk Data Center Market Recap (2025).

Tres factores estructurales que determinarán las perspectivas de las infraestructuras en 2026

El panorama actual de las infraestructuras está siendo remodelado por la colisión de tres poderosas fuerzas estructurales: una geopolítica hipercompetitiva que sustituye a la globalización benigna, una rápida transformación tecnológica y un cambio de régimen económico mundial. Cada una de estas fuerzas tiene importantes repercusiones por sí sola. En conjunto, están redefiniendo la forma en que se financian, construyen y gestionan las infraestructuras:

  1. Geopolítica hipercompetitiva: la era de una globalización cada vez más profunda ha dado paso a la competencia estratégica, en la que tanto adversarios como aliados compiten por asegurar y acelerar sus economías. Han vuelto los aranceles. Se están ampliando los controles a la exportación. La política industrial ha vuelto. Los gobiernos están dando prioridad a la fabricación nacional, a las empresas líderes nacionales y a la resiliencia de las cadenas de suministro en los sectores estratégicos. Y, como vemos en el conflicto de Oriente Medio, las infraestructuras se encuentran en primera línea de los conflictos bélicos. Ahora hay que ver las infraestructuras a través de un prisma geopolítico.
  2. Transformación tecnológica: al mismo tiempo, el ritmo y la escala del cambio tecnológico no tienen precedentes. La explosión de la demanda informática —impulsada por la inteligencia artificial, la digitalización, la automatización y la electrificación— está aumentando drásticamente la necesidad de centros de datos, redes de fibra óptica, conectividad móvil y energía fiable (Anexo 1). La Agencia Internacional de la Energía prevé que la demanda mundial de electricidad aumentará al menos un 40 % en la próxima década, lo que requerirá una inversión sin precedentes en generación, transmisión y almacenamiento. La revolución digital no es solo virtual. Consume mucha energía y depende de las infraestructuras.
  3. Cambio de régimen económico: a estos cambios se suma un reajuste económico más amplio. El mundo pospandémico ha traído consigo una mayor inflación, tipos de interés estructuralmente más altos y un aumento de la deuda soberana, especialmente en los mercados desarrollados. Incluso en aquellos lugares donde la inflación se ha moderado, como en Europa y la mayor parte de Asia, los últimos años han puesto de manifiesto la rapidez con la que las crisis geopolíticas pueden repercutir en los mercados de capitales y las cadenas de suministro.

Estas tres fuerzas se refuerzan y amplifican mutuamente. Las políticas proteccionistas, como los aranceles y las restricciones comerciales, pueden intensificar las presiones inflacionistas. La elevada carga de la deuda soberana aumenta la urgencia de mejorar la productividad. La inteligencia artificial se considera cada vez más no solo como una oportunidad comercial, sino como un imperativo nacional para impulsar el crecimiento económico, la competitividad y la seguridad nacional.

La convergencia de una geopolítica hipercompetitiva, la transformación tecnológica y el cambio de régimen económico ha acentuado la importancia crítica de las infraestructuras: son la plataforma sobre la que se construirán la competitividad, la productividad y la resiliencia.

Desarrollemos el punto 3. Las fuerzas que están reconfigurando las infraestructuras no son perturbaciones pasajeras. Definen el nuevo régimen de inversión en el que operamos. Puede que la inflación se haya moderado de forma cíclica, pero no esperamos un retorno a la «vieja normalidad» prepandémica. Los déficits fiscales siguen siendo elevados. Puede que haya una tregua en las guerras comerciales, pero las restricciones de referencia son más estrictas. Las políticas industriales y las políticas introvertidas se están afianzando cada vez más. Los precios del petróleo y el gas convencionales siguen siendo volátiles y susceptibles de generar conflictos.

Al mismo tiempo, las herramientas tradicionales de diversificación se han debilitado. La relación entre acciones y bonos ha sido menos fiable en la era posterior a la crisis financiera global. La dispersión de la rentabilidad entre activos se ha reducido. Las valoraciones iniciales en muchos mercados públicos son menos indulgentes.

Last 5-Years return from October 31, 2020 to October 31, 2025 for consistency across asset classes. Private Markets as at 2Q25. Source: Bloomberg, BofA, Burgiss, Cambridge Associates, KKR Global Macro & Asset Allocation analysis. Past performance is no guarantee of future results. Indexes are unmanaged. It is not possible to invest directly in an index.

En este contexto, la construcción de la cartera cobra mayor importancia. Basándose en los «Supuestos sobre los mercados de capitales» publicadas recientemente por KKR, el gráfico ilustra claramente este cambio. De cara a los próximos cinco años, los rendimientos esperados en todas las clases de activos públicos parecen significativamente inferiores a los que obtuvieron los inversores en los últimos cinco. Es poco probable que se repitan con la misma intensidad los factores favorables que impulsaron las exposiciones beta generales, especialmente en la renta variable pública. Por lo tanto, es menos probable que el rendimiento incremental provenga de la exposición pasiva y más probable que provenga de la disciplina de suscripción, la participación operativa activa y el gobierno corporativo, la exposición al crecimiento estructural y la selección cuidadosa de activos —lo que denominamos carteras de alta calidad—.

Aquí es donde destaca la infraestructura privada. Sigue figurando entre las clases de activos con mayor rentabilidad esperada para los próximos cinco años, con una volatilidad esperada menor, ya que suele estar respaldada por flujos de caja contratados a largo plazo o regulados. La vinculación implícita a la inflación y la exposición a factores de demanda seculares, como la digitalización, la electrificación y la modernización de la cadena de suministro, refuerzan aún más la relación riesgo-rentabilidad esperada de la inversión en infraestructura de cara al futuro.

Se puede leer el informe completo en la web oficial de KKR

Tribuna de Raj Agrawal, socio y director global de Real Assets en KKR

El 68% de los inversores con alto patrimonio está dispuesto a pagar por el asesoramiento financiero

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inversores con alto patrimonio y asesoramiento
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Los inversores con alto patrimonio muestran una creciente disposición a pagar por asesoramiento financiero. Muestra de ello es que, en 2010, solo el 38% afirmaba estarlo frente al 68% de 2025. Este aumento de 30 puntos porcentuales se atribuye en parte a una mayor accesibilidad del asesoramiento financiero, a la continua compresión de comisiones tanto en los asesores como en los productos, y a la expansión del asesoramiento fiduciario, según la última edición de «Cerulli Edge—U.S. Managed Accounts».

La disposición a pagar por asesoramiento aumenta a medida que crecen los activos financieros de los hogares, lo que refleja la mayor complejidad asociada a niveles de riqueza más elevados. El estudio de Cerulli Associates señala que el 75% de los inversores de alto patrimonio (con 5 millones de dólares o más), así como el 64% de aquellos con entre 2 y 5 millones de dólares, afirman estar dispuestos a pagar por asesoramiento.

“A medida que crece la riqueza de un individuo, los impuestos se vuelven más gravosos, la planificación financiera y patrimonial se complica, y el acceso a productos de inversión adicionales (por ejemplo, cuentas gestionadas de forma separada o activos alternativos) se amplía. Los inversores que se enfrentan a estos retos por primera vez necesitan naturalmente ayuda para navegar entre múltiples variables complejas vinculadas al crecimiento de su patrimonio. El valor del asesoramiento financiero ya no se limita a obtener mayores rentabilidades en los mercados”, explica Michael Manning, analista de Cerulli Associates.

No obstante, incluso entre quienes disponen de menos de 100.000 dólares en activos financieros, solo el 34% afirma no estar dispuesto a pagar por asesoramiento financiero. A pesar del vínculo claro entre riqueza y disposición a pagar, los inversores de todos los niveles patrimoniales muestran interés por el asesoramiento y están dispuestos a pagar por él.

“Todavía existe un segmento de inversores que no está interesado en pagar por asesoramiento y prefiere plataformas de inversión sin comisiones y autogestionadas. Ya sea por disponer de menos activos o por tratarse de inversores autodirigidos que gestionan sus propias carteras, es posible que en algún momento de su vida necesiten asesoramiento. Las firmas que operan estas plataformas deben crear un camino de transición sencillo desde la gestión autónoma hacia el asesoramiento cuando surja esa necesidad, o estos clientes buscarán asesoramiento en otro lugar”, concluye Manning.

Infraestructuras, ‘oshikatsu’ y defensa: tres temáticas para seguir invirtiendo en Japón

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ajustar carteras en tiempos de conflictos
Foto cedidaSimon Morton-Grant, Client Portfolio Manager del fondo CT (Lux) Japan Equities, de Columbia Threadneedle Investments.

Japón ha pasado de comportarse como una plaza bursátil en la que los inversores invierten en compañías con márgenes bajos y capex alto a ser un mercado centrado en la eficiencia y el retorno sobre el capital, donde la gobernanza se ha convertido en la piedra angular de esta transformación. “La historia subyacente en Japón es extremadamente atractiva”, asevera Simon Morton-Grant, Client Portfolio Manager del fondo CT (Lux) Japan Equities,, desde Columbia Threadneedle Investments. 

El experto, recientemente de visita en España, destacó la multitud de catalizadores de crecimiento que su gestora detecta actualmente en este mercado: primero, se mantienen los esfuerzos por seguir aumentando el retorno para el accionista (ROE), con un nuevo récord de recompra de acciones en 2025; segundo, el país vuelve a registrar crecimiento positivo, y tras las profundas reformas de los últimos años ahora el índice Topix se ha convertido en un reflejo de ese crecimiento; tercero, el ahorro de las familias japonesas asciende a unos 14 billones de dólares, y la mitad de ese dinero está en efectivo, por lo que desde la gestora esperan – en un contexto de inflación al alza- en que parte de esos ahorros fluyan a los mercados bursátiles para evitar la pérdida de poder adquisitivo; cuarto, el experto destaca la disposición del nuevo gobierno para seguir profundizando en reformas políticas y económicas de calado para seguir estimulando el crecimiento de la nación. Por estos motivos, el expert se muestra claro: “Cualquier punto de debilidad de aquí en adelante puede ser un buen punto de entrada para invertir en la historia de crecimiento estructural a largo plazo de Japón”. 

¿Está afectando de alguna manera el repunte del riesgo geopolítico con la guerra de Irán a la bolsa japonesa?

Queremos dejar claro a nuestros clientes que las disrupciones en torno al estrecho de Ormuz tienen un potencial impacto sobre la economía global. Japón importa más del 90% de su crudo de Oriente Medio, aunque prácticamente no realiza importaciones directas desde Irán. Consideramos que, por el momento, esta situación sigue estando contenida en el caso de Japón, ya que dispone de varias medidas para mitigar estos efectos. En primer lugar, cuenta con reservas de petróleo equivalentes a 245 días, una de las mayores coberturas entre las economías desarrolladas, aproximadamente ocho meses, lo que proporciona un colchón a corto plazo. En segundo lugar, las autoridades niponas han estimado que el precio del petróleo debería alcanzar y mantenerse en 175 dólares por barril durante un periodo prolongado para que Japón entrara en recesión; actualmente estamos lejos de ese nivel. Incluso si se alcanzara, sería necesario que se mantuviera durante cierto tiempo.

Se trata, por tanto, de un riesgo que debe monitorizarse. No obstante, el equipo acaba de regresar de Japón y, en sus reuniones con compañías, en un contexto en el que esta situación ya empezaba a desarrollarse, las empresas consideraban que podrían trasladar el incremento de costes al consumidor, sin que ello implique un deterioro material de los márgenes. Es un conflicto en evolución y conviene mantenerse atentos a posibles cambios, pero con los niveles actuales no apreciamos un motivo de preocupación excesiva.

¿Puede la evolución del yen japonés tener un impacto significativo en las compañías japonesas, especialmente en las orientadas a la exportación?

Conviene señalar que no somos especialistas en macroeconomía. Dicho esto, consideramos que, si el yen superara el nivel de 160 frente al dólar, el Gobierno o el Banco de Japón podrían intervenir. En el rango de entre 140 y 160, el entorno sigue siendo relativamente cómodo para la renta variable japonesa. Además, la correlación histórica entre la subida de la bolsa japonesa y la depreciación del yen se ha reducido en los últimos años. Japón ya no es necesariamente una apuesta por un yen débil. La economía presenta ahora más motores de crecimiento: las compañías domésticas están contribuyendo al crecimiento de beneficios y, por tanto, a la rentabilidad de los índices, algo que no ocurría hace 10-15 años, cuando los exportadores eran el principal motor. En cartera contamos con un mecanismo de cobertura natural: un yen débil favorece a las exportadoras, mientras que un yen fuerte beneficia a los negocios domésticos.

Sanae Takaichi planea profundizar en la Abenomics. ¿Cómo puede afectar esto a su clase de activo?

Normalmente no prestamos demasiada atención a los cambios de primer ministro, pero en este caso sí resulta relevante. Se trata de una figura con potencial transformador, que rompe con el perfil tradicional del liderazgo político japonés y mantiene un fuerte enfoque procrecimiento. Es heredera del legado de Shinzo Abe: políticas fiscales expansivas, política monetaria acomodaticia y estímulos fiscales significativos. Creemos que su agenda económica y reformista puede impulsar el mercado y abrir una nueva etapa de crecimiento en Japón. Además, la nueva coalición de gobierno tiene un claro sesgo procrecimiento y apuesta por la descentralización, trasladando parte del peso económico desde Tokio hacia otras regiones como Osaka. Esto podría impulsar el valor del suelo y de los activos en dichas regiones y favorecer un mayor dinamismo económico.

Otro elemento clave es su política industrial y las oportunidades de inversión asociadas. Takaichi prioriza el aumento del gasto en inteligencia artificial, semiconductores, reactivación nuclear, defensa y seguridad económica. Estas áreas configuran un nuevo universo de oportunidades bajo la actual administración. Asimismo, ha logrado cohesionar al partido, atraer apoyo joven y consolidar una base política estable, algo fundamental para implementar reformas de calado.

¿Dónde se sitúan actualmente las valoraciones?

En comparación con las medias históricas, las valoraciones han aumentado ligeramente en el último año. Sin embargo, los múltiplos más elevados que suelen destacar los medios están muy influenciados por compañías de gran capitalización y valores más caros. Si se analiza el índice TOPIX, aproximadamente el 35% cotiza por debajo de una vez su valor en libros, lo que indica que aún existen numerosas oportunidades atractivas. En términos relativos, aunque las valoraciones en EE.UU. estén por encima de su media histórica, Japón sigue siendo más barato, especialmente en un contexto de rotación fuera del excepcionalismo estadounidense.

¿Dónde están encontrando oportunidades?

Históricamente, Japón ha sido una apuesta ligada a la automatización, un sector muy demandado. Sin embargo, tras una reciente visita, el equipo ha identificado nuevas áreas de interés. En primer lugar, la renovación de infraestructuras. Coexisten dos motores de crecimiento: por un lado, sectores más visibles como la inteligencia artificial o el vehículo eléctrico, con fuerte demanda, pero mayor sensibilidad al ciclo; por otro, la sustitución de infraestructuras construidas durante la burbuja de finales de los años 80. Este último representa una demanda estructural, estable y de largo plazo, especialmente en el ámbito de la construcción.

En segundo lugar, la denominada economía “oshikatsu” o economía del fandom, donde los consumidores siguen a deportistas, actores o creadores de contenido. Este fenómeno, especialmente relevante entre la Generación Z, genera oportunidades en merchandising y plataformas digitales. En tercer lugar, la seguridad económica y defensa. El nuevo gobierno adopta una política exterior más firme, y el aumento del gasto en defensa como porcentaje del PIB abre oportunidades en construcción naval, ciberseguridad y otros segmentos.
Por supuesto, seguimos expuestos a compañías vinculadas a la robótica, una tendencia estructural en Japón, que concentra aproximadamente el 50% de la industria global.

¿Qué riesgos están monitorizando?

Uno de los principales focos es la deuda pública. Aunque la ratio deuda/PIB ronda el 200%, el 90% de los bonos está en manos domésticas, lo que aporta estabilidad. Además, la elevada presión fiscal y un déficit cercano a cero refuerzan la sostenibilidad. En comparación, EE. UU. o China presentan déficits en torno al -6%. El segundo riesgo es geopolítico, especialmente en la relación entre Japón y China. Aunque existen tensiones, no anticipamos un deterioro estructural, dado el fuerte impacto global que tendría. Por último, Oriente Medio sigue siendo el principal riesgo a corto plazo. La evolución del precio del petróleo será clave, ya que podría desencadenar tensiones inflacionistas o energéticas en Japón.

¿Esperan un repunte de la inflación en Japón?

Es posible que aumente en el contexto actual, pero los niveles siguen siendo manejables. El Banco de Japón pospuso una subida de tipos prevista inicialmente para marzo, probablemente a abril o mayo. Incluso si los tipos alcanzan el 1% o el 1,25%, la política monetaria seguiría siendo acomodaticia. Consideramos que el Banco de Japón está inmerso en un proceso de normalización, no en un ciclo restrictivo. Con los niveles actuales de inflación, las empresas pueden trasladar los costes al consumidor sin impacto significativo. Esto refleja un cambio estructural en Japón hacia un ciclo virtuoso de crecimiento salarial e inflación, que puede resultar positivo para la economía, la política económica y los mercados.

El auge de las “APIs en Private Markets”: cómo la tecnología conecta a los asset managers con la distribución global

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gran escala en los hedge funds
Foto cedida

La fricción

Lucía dirige una boutique de gestión de activos en Barcelona que estructura fondos de private credit para emprendedores europeos. Su equipo ha construido un sólido track record, pero enfrenta dificultades para escalar la distribución más allá de España.

Distribuir participaciones de sus fondos a través de bancos o broker-dealers en Estados Unidos, México o Brasil requiere acuerdos a medida, procesos de suscripción manuales y verificaciones de cumplimiento duplicadas. Cada nueva alianza toma meses en negociarse, y la integración con los sistemas de los distribuidores resulta costosa y compleja.

Lucía sabe que, sin acceso a canales de distribución más amplios, su firma podría quedar al margen del crecimiento acelerado de la demanda por private credit entre clientes offshore en Estados Unidos y family offices en América Latina.

Qué está cambiando

Las interfaces de programación de aplicaciones —o APIs— están emergiendo como el tejido conectivo entre asset managers y canales de distribución. Estas APIs exponen funciones estandarizadas, como onboarding, suscripción, procesamiento de capital calls y reporting, que pueden integrarse directamente en plataformas externas.

Hoy, varias fintech están desarrollando lo que ya se conoce como “APIs de private markets”, permitiendo a los gestores listar sus productos una sola vez y distribuirlos a través de múltiples canales de forma simultánea.

Por ejemplo, Monark Markets ofrece un conjunto de herramientas basadas en APIs que conectan corredoras, plataformas de asesoría y entidades de custodia con activos privados. Su solución incluye módulos para ofertas primarias, mercado secundario, cumplimiento regulatorio (KYC/AML), datos de mercado y custodia, habilitando experiencias de inversión completamente digitales, sin necesidad de papeleo.

Caption, por su parte, ha desarrollado una API tipo REST diseñada para profesionales de inversión, que permite automatizar todo el ciclo de vida de la inversión: desde la suscripción y el cumplimiento hasta los capital calls, pagos y seguimiento de inversionistas. Entre sus funcionalidades destacan la gestión de múltiples cuentas, onboarding de distribuidores, administración del ciclo de suscripción, programación de capital calls y notificaciones en tiempo real mediante webhooks.

Ownera adopta un enfoque diferente a través de su Asset Distribution & Access Hub, una plataforma peer-to-peer donde los emisores publican la información de sus activos una sola vez y los distribuidores acceden a ellos de forma unificada. Su infraestructura permite acceder a activos tokenizados en múltiples redes mediante una sola API, facilitando el trading  entre distintas blockchains y la gestión de colateral.

Al mismo tiempo, grandes plataformas están integrando APIs con tecnología de registro distribuido (DLT). iCapital, en colaboración con Morgan Stanley, ha desarrollado un sistema basado en blockchain que estandariza modelos de datos y automatiza procesos de suscripción, flujos pre-trade y reporting a lo largo de todo el ciclo de inversión. Estas soluciones permiten dar acceso a miles de wealth advisors y registered investment advisers (RIAs) a nivel global, integrando inversiones alternativas directamente en sus plataformas habituales.

Problemas que se resuelven

Las APIs abordan uno de los mayores desafíos del ecosistema: la fragmentación y la ineficiencia en la distribución. Los gestores pueden listar sus productos una sola vez y acceder a múltiples canales simultáneamente, reduciendo tanto el tiempo como el costo de establecer acuerdos de distribución.

Los procesos de KYC y AML se gestionan de forma programática, eliminando duplicaciones. Las suscripciones impulsadas por APIs estandarizan la documentación y los formatos de datos, garantizando consistencia para los inversionistas sin importar la plataforma de origen. Además, el intercambio de información en tiempo real permite que capital calls, distribuciones y valoraciones se actualicen automáticamente en todos los sistemas conectados.

Las APIs también amplían el alcance global. Gestores en España o Brasil pueden acceder a inversionistas offshore en Estados Unidos mediante integraciones con plataformas que ya atienden ese segmento. De igual forma, gestores estadounidenses pueden llegar a inversionistas latinoamericanos a través de fintech locales conectadas vía API.

Dado que las reglas regulatorias varían por jurisdicción, los proveedores de APIs incorporan estos requisitos dentro de los flujos operativos, asegurando que cada inversionista acceda únicamente a oportunidades adecuadas a su perfil y regulación. Esto reduce el riesgo legal y aumenta la confianza.

Beneficios para asesores y clientes

Para los asset managers, las APIs democratizan la distribución y reducen las barreras de entrada. Firmas como la de Lucía pueden acceder a redes que antes estaban reservadas a grandes instituciones. Al integrarse con hubs de APIs, los gestores obtienen exposición a asesores, plataformas bancarias y marketplaces digitales en múltiples geografías, ampliando su base de inversionistas y acelerando la captación de capital.

Para los advisors, las APIs simplifican significativamente la operación. Pueden ofrecer a sus clientes oportunidades de inversión privada dentro de sus plataformas habituales, gestionar suscripciones de forma digital y recibir datos en tiempo real para reporting continuo. Todo esto sin perder el control de la relación con el cliente.

Para los inversionistas, la experiencia es más fluida e integrada. Pueden descubrir oportunidades, completar suscripciones, monitorear capital calls y acceder a reportes en su idioma y moneda preferidos. Además, las APIs facilitan funcionalidades como el acceso a mercados secundarios y el uso de activos como colateral, lo que mejora la gestión de liquidez dentro de un mismo entorno.

Por qué esto importa ahora

La demanda global por private markets está creciendo rápidamente, pero la distribución sigue concentrada en pocos canales. Las APIs tienen el potencial de desbloquear esa demanda al conectar ecosistemas fragmentados.

A medida que los marcos regulatorios en la Unión Europea (MiFID II, MiCA), Estados Unidos (Reg D, Reg S) y América Latina —incluyendo Brasil con la CVM— se vuelven más claros, las soluciones tecnológicas que integran cumplimiento y protección al inversionista se vuelven esenciales. Las APIs permiten que la distribución cross-border cumpla con estos requisitos de forma automatizada.

Al mismo tiempo, las dinámicas geopolíticas refuerzan esta tendencia. Inversionistas en España y América Latina buscan diversificación fuera de sus mercados locales, mientras que clientes en Estados Unidos buscan oportunidades internacionales de yield y diversificación cambiaria. La volatilidad de monedas y el riesgo político en América Latina hacen especialmente atractiva la inversión en mercados privados globales, pero las barreras operativas han limitado el acceso.

Las APIs están eliminando esas barreras al conectar asesores locales con gestores globales mediante una infraestructura estandarizada y escalable.

Caso real

La firma de Lucía en Barcelona se integró con un proveedor de APIs de private markets. En cuestión de semanas, sus fondos comenzaron a estar disponibles en una plataforma de RIAs en Estados Unidos que atiende clientes expatriados en Florida y Texas.

Los asesores podían completar suscripciones en dólares, mientras que el sistema de Lucía generaba automáticamente documentación en euros y en español para cumplir con los requisitos regulatorios locales. Los procesos de KYC y AML se ejecutaban en segundo plano, y los capital calls se programaban a través del calendario de la API.

Tras el lanzamiento, la firma logró captar capital de inversionistas en Nueva York, Miami, Ciudad de México y São Paulo, sin necesidad de desarrollar infraestructura de distribución en cada país. Los asesores accedían a datos de performance en tiempo real y podían asistir a sus clientes en transacciones secundarias mediante módulos integrados de liquidez.

La API transformó a un gestor regional en un participante global.

 

Tribuna de opinión firmada por Juan Agualimpia, Chief Marketing Officer en LYNK Markets.