Por qué la narrativa de la IA mira más allá de Estados Unidos

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La temática de inversión de la tecnología, incluida la inteligencia artificial, sigue en el foco del mercado, en el que hay opiniones variopintas que incluyen que el sector presenta valoraciones atractivas o, en el polo opuesto, que vive una auténtica burbuja. En este escenario, varias firmas creen que hay oportunidades de inversión en el sector, también fuera de Estados Unidos. 

Desde una perspectiva histórica, Alex Stauffacher, analista de renta variable de Conviction Equities (boutique de Vontobel), afirma que el ciclo de inversión en IA parece encontrarse en una fase “relativamente temprana”, ya que las olas tecnológicas anteriores, como la telefonía inteligente o la computación en la nube, duraron más de ocho años antes de que la expansión de los ingresos se ralentizara por debajo del 20%.

En este punto, el experto recuerda que han pasado menos de cuatro años desde el lanzamiento de ChatGPT en noviembre de 2022, por lo que cree que “la IA podría llegar a superar ambas revoluciones tecnológicas”, teniendo en cuenta que el impacto ya es evidente: el crecimiento de los ingresos de la nube volvió a acelerarse, hacia el 50%, mientras que líderes de la IA como OpenAI y Anthropic cuadruplicaron sus ingresos en 2025. “Sin embargo, la adopción empresarial sigue en una fase temprana y los flujos de trabajo de IA agéntica apenas empiezan a escalar, lo que puede indicar un amplio margen de crecimiento”, apunta. 

Eso sí, según Stauffacher, la durabilidad del ciclo de la IA depende en última instancia de la rentabilidad y del rendimiento del capital invertido (ROIC). Por ahora, los negocios de nube de los hiperescaladores, en conjunto, se han acelerado hasta un crecimiento de casi el 50%, con márgenes operativos del 35%-40%. Unas cifras que podrían aumentar, teniendo en cuenta, según el experto, que la rentabilidad actual se logra con chips antiguos. Por lo tanto, considera que el ciclo de la IA debería tener todavía recorrido por delante y, aunque las valoraciones estaban elevadas antes de la reciente corrección de precios de los valores tecnológicos, se mantenían muy por debajo de los niveles observados en la era puntocom de 1995 a 2001.

Además, el actual repunte tecnológico se ha visto respaldado “por un fuerte crecimiento de los beneficios y una demanda sostenida de infraestructura”, por lo que concluye que tras la ola de ventas, “las valoraciones actuales resultan atractivas y los motores a largo plazo del ciclo de la IA permanecen esencialmente intactos”.

Europa

Joran Mambir, especialista de producto en J. Safra Sarasin Sustainable AM, ve esas oportunidades fuera de Estados Unidos. Concretamente, en Europa. Mambir destaca que Europa ocupa posiciones clave en los equipos críticos que permiten la fabricación de semiconductores de última generación y cita como ejemplos a ASML, ASM International es líder en deposición por capas atómicas o BE Semiconductor Industries (Besi). También, en semiconductores analógicos y de potencia (STMicroelectronics, Infineon y NXP son líderes mundiales en este segmento). Por lo tanto, “estas capacidades posicionan a Europa no como un gran centro de fabricación de chips en nodos avanzados, sino como un habilitador clave de la innovación global en semiconductores, a través de herramientas y conocimiento en semiconductores analógicos que sustentan la industria”, argumenta el experto. 

En este contexto, y ante las dificultades europeas para construir un ecosistema competitivo a escala global para la fabricación de chips de última generación, “el futuro europeo de los semiconductores no pasa por tratar de alcanzar a TSMC en nodos avanzados, sino por reforzar sus ventajas diferenciales, como la fabricación en nodos maduros, los chips analógicos y de potencia, y su equipamiento de clase mundial”, apunta, mientras que, “debe construir con paciencia las bases para una competitividad sostenible a largo plazo”.

Asia

Precisamente, Yan Taw Boon, director de estrategias temáticas para Asia en Neuberger, se centra en Asia a la hora de buscar oportunidades. Admite que cada vez resulta más difícil evitar por completo a las grandes empresas tecnológicas, dado su peso en los índices bursátiles globales y su papel fundamental a la hora de impulsar la productividad, la innovación y el crecimiento económico. Sin embargo, “los inversores no necesitan concentrar su exposición en un puñado de empresas estadounidenses de gran capitalización para participar en las tendencias a largo plazo de la digitalización y la inteligencia artificial”.

En este punto, explica que uno de los avances más importantes es que el auge de las infraestructuras de IA se está extendiendo más allá de la propia tecnología. De tal manera que la inversión se está dirigiendo cada vez más hacia sectores como la energía, la construcción, la automatización industrial y la fabricación de componentes especializados necesarios para construir y gestionar centros de datos de IA. “Esto genera un abanico más amplio de oportunidades para los inversores que buscan exponerse al crecimiento relacionado con la IA, al tiempo que reduce la dependencia de un pequeño grupo de valores tecnológicos dominantes”, explica.

Así, ve oportunidades muy interesantes en toda Asia, especialmente en el “triángulo dorado” de los semiconductores formado por Taiwán, Japón y Corea del Sur. “Estos mercados albergan numerosas empresas de pequeña y mediana capitalización que suministran materiales, equipos, servicios de ensayo y componentes esenciales que hacen posible el ecosistema tecnológico mundial”, asegura. El atractivo de estas compañías es que “muchas de ellas están bien posicionadas para beneficiarse del aumento de la inversión global en inteligencia artificial”, afirma, para recomendar diversificar la exposición entre distintas zonas geográficas, sectores y capitalizaciones bursátiles para “participar en el crecimiento estructural del sector tecnológico y, al mismo tiempo, mitigar el riesgo de concentración”.

Cómo la IA y la geopolítica están desbloqueando el potencial de recursos de América Latina, según Principal

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El papel de América Latina en las cadenas mundiales de suministro de minerales críticos está creciendo a medida que se acelera la inversión en infraestructura de IA, energía y defensa. Los crecientes esfuerzos de las economías occidentales para diversificar las cadenas de suministro más allá de China, combinados con un contexto político más favorable, están reforzando las perspectivas a largo plazo de la región. Aun así, aunque los vientos a favor estructurales de la región son fuertes, las diferencias en los regímenes políticos y las posiciones fiscales hacen que una exposición generalizada sea una estrategia arriesgada, lo que subraya la necesidad de selectividad, incluso frente a un contexto estructural favorable. Ese es el diagnóstico de Principal Asset Management, según un comentario de mercados reciente.

Múltiplos de mercado a futuro (precio actual entre ganancias por acción proyectadas)

Fuente: Bloomberg, Gestión de activos financieros, datos del 31 agosto, 2026

La expansión global de la IA se está cruzando con un incremento en la inversión general en infraestructura. A medida que los cambios geopolíticos refuerzan la preparación económica, energética y militar, la creciente demanda global de materias primas está intensificando la atención en las regiones ricas en recursos. América Latina, que posee una proporción significativa de las reservas minerales mundiales, está posicionada para beneficiarse de este cambio.

Aunque históricamente América Latina ha tenido dificultades para desarrollar plenamente su base de recursos debido a limitaciones regulatorias, políticas y de infraestructura, décadas de inversión, en particular de China, han ampliado la capacidad de transporte, energía y minería en toda la región. Como resultado, América Latina está entrando en este nuevo ciclo de inversión como un eslabón cada vez más importante en las cadenas de suministro globales, en lugar de ser simplemente una reserva de recursos sin explotar.

A medida que Estados Unidos y otras economías occidentales buscan diversificar sus cadenas de suministro más allá de China, América Latina está bien posicionada para ampliar su papel más allá de la extracción y, al tiempo que amplía sus fuentes de demanda, aseguran desde Principal. Simultáneamente, los gobiernos recién elegidos en toda la región están adoptando una postura más favorable hacia el sector minero, al tiempo que enfatizan la inversión de capital y el desarrollo económico.

Para los inversores, el creciente papel de América Latina en el suministro de minerales críticos ofrece una exposición diferenciada a la expansión de la IA y de la infraestructura en general. Aunque los desafíos estructurales siguen siendo consideraciones importantes, estos riesgos parecen reflejarse en el descuento de valoración histórico en comparación con otras regiones. Sin embargo, la selectividad sigue estando justificada, recalcaron desde la casa de inversiones. Los inversores deben identificar los países, sectores y empresas mejor posicionados para beneficiarse de la creciente demanda de recursos, un entorno de políticas públicas favorable y una perspectiva fiscal estable.

Industria de fondos de inversión supera los 47.300 millones de dólares al primer semestre de 2026

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La industria de fondos de inversión públicos en Chile alcanzó los 47.336 millones de dólares en activos administrados al cierre del segundo trimestre de 2026, distribuidos en 928 fondos, de acuerdo con el último informe de la Asociación Chilena de Administradoras de Fondos de Inversión (Acafi). La cifra representa un crecimiento de 20,2% en doce meses y un aumento de 4,6% respecto del cierre del primer trimestre de este año, detallaron en un comunicado.

Al respecto, la gerenta de estudios de la entidad, Virginia Fernández, explica que “la industria está creciendo por dos vías distintas. Por un lado, los alternativos mantienen una base cercana a 30.000 millones de dólares y siguen siendo el componente principal del mercado; por otro, los mobiliarios están mostrando un crecimiento mucho más acelerado y explican la mayor parte de la expansión reciente”.

Del total administrado, los activos alternativos alcanzan 29.981 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente el 63% de los activos totales. Dentro de esta categoría, los fondos inmobiliarios administran 8.910 millones de dólares; capital privado, 7.551 millones de dólares; y deuda privada, 7.202 millones de dólares. En conjunto, estas tres categorías representan aproximadamente el 79% del universo alternativo.

Los fondos mobiliarios, en tanto, administran 17.355 millones de dólares. Dentro de este segmento, los fondos de deuda alcanzan 11.344 millones de dólares y los accionarios 5.548 millones de dólares. Los fondos mobiliarios han mostrado un mayor dinamismo durante el último año y explican aproximadamente el 81% del aumento de los activos de la industria en ese período. 

20 nuevos fondos durante el segundo trimestre

Durante el segundo trimestre de 2026 comenzaron a reportar 20 nuevos fondos, que en conjunto alcanzan cerca de 397 millones de dólares en activos, con presencia de distintas estrategias de inversión.

Los fondos inmobiliarios concentran la mayor proporción de estos recursos, con 218 millones de dólares, equivalentes al 55% del total. Le siguen los fondos de deuda, con 99 millones de dólares; deuda privada, con 27 millones de dólares; capital privado, con 23 millones de dólares; infraestructura y energía, con 17 millones de dólares; y accionarios, con 13 millones de dólares.

Nuevos fondos segundo trimestre de 2026 (abril a junio)

Gráfico nuevos fondos de 2026. Fuente: ACAFI

Entre los nuevos vehículos destaca Boreal Sur Forestal Fondo de Inversión (BTG Pactual) asociado a la adquisición de un campo de eucaliptus en Valdivia y que corresponde al primer fondo propiamente forestal creado desde junio de 2021. A este se suma Jade CI-CO-Inversión, ligado a energías renovables (BICE Inversiones). Ambos son ejemplos de la diversidad de activos y proyectos hacia los que los fondos de inversión pueden canalizar capital de largo plazo, según destacaron de la Acafi.

“Destaca la diversidad de estos nuevos fondos, que abarcan desde renta fija y acciones hasta deuda privada, capital privado, inmobiliario, infraestructura y activos forestales. Esto refleja una industria que no solo está creciendo en activos administrados, sino que también continúa ampliando y diversificando la oferta de alternativas de inversión disponibles en el mercado local. De hecho, en los últimos doce meses, el número de fondos pasó de 880 a 928, un aumento de 5,5%”, agregó Fernández en la nota de. prensa.

AUM y fondos a junio de 2026

Gráfico AUM y fondos de 2026. Fuente: ACAFI

Nuevos fondos primer semestre de 2026 (enero a junio)

Gráfico nuevos fondos primer semestre de 2026. Fuente: ACAFI

Desafíos para el segundo semestre

El crecimiento de la industria refleja la capacidad del mercado de capitales para canalizar ahorro hacia oportunidades de inversión de largo plazo que contribuyen al desarrollo económico del país. Hacia adelante, el desafío es generar las condiciones para que ese desarrollo se traduzca en una mayor capacidad aún de canalizar ahorro hacia inversión y financiamiento de largo plazo. En ese contexto, para la Acafi será relevante avanzar en una regulación que favorezca el desarrollo del mercado local, ampliar la participación de inversionistas institucionales y generar condiciones competitivas para que una mayor proporción de los activos gestionados por administradores chilenos pueda estructurarse desde Chile.

En esa dirección, la implementación del nuevo régimen de inversión de los fondos generacionales, junto con las iniciativas de modernización del mercado de capitales, abre nuevos espacios para fortalecer el ahorro de largo plazo y ampliar las alternativas de financiamiento para empresas, infraestructura y proyectos de inversión.

Nuveen completa la adquisición de Schroders

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Foto cedidaWilliam Huffman, CEO de Nuveen, y Richard Oldfield, CEO del grupo Schroders.

Nuveen ha completado la adquisición de Schroders, lo que supone la unión de dos instituciones de renombre con negocios altamente complementarios. Según indican, la entidad resultante de la fusión es la única gestora que figura entre las diez primeras a nivel mundial en gestión activa de renta variable, renta fija y mercados privados, y gestiona 2,6 billones de dólares en activos a través de canales institucionales y de gestión patrimonial. Con negocio en más de 40 mercados, la empresa cuenta con una importante presencia en EE.UU., el Reino Unido, Europa y Asia-Pacífico.

“Nuestra histórica fusión nos brinda una oportunidad única para redefinir nuestro sector y ofrecer a los clientes una propuesta que hasta ahora no existía. Juntos, crearemos una plataforma con un desempeño de la inversión líder en los principales mercados de capitales, con la flexibilidad necesaria para adaptar las soluciones a los objetivos específicos de los clientes. Ofreceremos excelencia en materia de inversión y alcance mundial, respaldados por la credibilidad que nos otorgan décadas de presencia sobre el terreno en todo el mundo”, señala William Huffman, CEO de Nuveen.

Según indican, la empresa resultante de la fusión seguirá creciendo e innovando mediante una mayor inversión en capacidades, personal y propuestas para los clientes, y con el apoyo continuo de TIAA (Asociación de Seguros y Rentas Vitalicias para Profesores, por sus siglas en inglés), accionista de largo plazo que invierte junto a los clientes y que ha respaldado las prioridades estratégicas de Nuveen a lo largo de los distintos ciclos de mercado.

Durante los próximos 12 a 18 meses, Schroders seguirá operando de forma independiente dentro de Nuveen, bajo la dirección de Richard Oldfield, CEO del grupo Schroders, que reportará al Sr. Huffman.

Principales valoraciones

“Nuveen es fundamental para que podamos ofrecer ingresos vitalicios y seguridad financiera a millones de personas. La finalización de esta adquisición da lugar a una de las mayores firmas de gestión activa de activos a nivel mundial, con el alcance, el talento y las capacidades necesarias para competir y triunfar en todos los mercados considerados relevantes. Esta unión acelera nuestra estrategia y refuerza las capacidades de inversión que impulsan nuestros productos de jubilación y rentas vitalicias, lo que consolida nuestra capacidad para cumplir nuestra misión de proporcionar ingresos vitalicios a las generaciones venideras”, añade Thasunda Brown Duckett, CEO de TIAA.

Por su parte, Richard Oldfield, CEO del grupo Schroders, ha comentado: “El hito de hoy es un momento extraordinario para nuestros clientes y nuestro negocio. El mundo está cambiando rápidamente en estos momentos, por lo que creemos que la gestión activa es más relevante que nunca: ayuda a los clientes a capear la incertidumbre y a alcanzar los resultados que necesitan. Al aunar nuestras fortalezas complementarias en materia de inversión activa, ofreceremos más a nuestros clientes y tendremos más oportunidades de crecimiento, respaldadas por una cultura compartida centrada en la inversión, una perspectiva a largo plazo y una sólida tradición”.

El futuro de la plataforma de inversión

Como reflejo de la cultura centrada en la inversión de la entidad fusionada, la firma explica que su intención es establecer, con el tiempo, una plataforma de inversión unificada que abarque toda la gama de capacidades en los mercados públicos y privados, dirigida por Saira Malik, que ocupará el cargo de directora de Inversiones y reportará al Sr. Huffman. Además, Johanna Kyrklund pasará a ser la directora de Inversiones de Mercados Públicos y Soluciones de la empresa fusionada, con responsabilidad sobre renta variable, renta fija, multiactivos y soluciones, y reportará en última instancia a la Sra. Malik.

En este sentido, la compañía tiene la intención de organizar su plataforma combinada de mercados privados, valorada en 400.000 millones de dólares, por clases de activos, lo que refleja su compromiso de ampliar su oferta a los clientes. La plataforma de inversión combinada, que abarca desde los mercados públicos hasta los privados, ofrecerá nuevos enfoques para la gestión de los ingresos de jubilación, una mayor eficiencia del capital en las carteras de aseguradoras y una mayor personalización en la gestión patrimonial.

Continuidad para los clientes

Por otro lado, explican que tienen la intención de mantener sus equipos de inversión actuales, tanto en la gestión de activos como en la patrimonial, durante al menos 12 a 18 meses tras la finalización de la operación, mientras se lleva a cabo la planificación de la integración. Según indican, aprovecharán la sólida presencia y el posicionamiento en el mercado de la gestión patrimonial de Schroders, incluida Cazenove Capital, que constituyen elementos estratégicos clave de la estrategia de la entidad resultante de la fusión.

Bajo la dirección del Sr. Huffman, Matt Oomen liderará la atención global a los clientes y se encargará de ayudarles a acceder a toda nuestra gama de servicios. El servicio al cliente sigue siendo una prioridad absoluta, y cualquier cambio que realice la empresa fusionada se realizará pensando en aportar el mayor beneficio a los clientes.

En último lugar, anuncian que, partiendo de la herencia de Schroders, Londres será la sede fuera de EE.UU. de la entidad fusionada. También será su oficina más grande, con puestos de liderazgo clave ubicados en el Reino Unido, lo que reforzará el papel de Londres en la gestión global de activos y patrimonios.

Azimut Wealth: “Queremos alcanzar los 50.000 millones de reales bajo gestión en los próximos meses”

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Foto cedidaWilson Barcellos, CEO de Azimut Brasil Wealth Management

Azimut prepara una nueva etapa de expansión en Brasil. La meta, según Wilson Barcellos, CEO de la operación en el país, es alcanzar los 50.000 millones de reales (unos 9.650 millones de dólares) en un “futuro muy próximo”, combinando crecimiento orgánico, nuevas adquisiciones y la ampliación de los servicios ofrecidos a los clientes.

Hoy con 25.000 millones de reales (4.830 millones de dólares), el holding que integra el grupo italiano prepara una transformación más amplia de la operación brasileña. Según el ejecutivo, la intención es hacer de Azimut un «one-stop shop», reuniendo dentro del mismo ecosistema diferentes soluciones para la gestión del patrimonio.

“Dentro de este ecosistema, vas a tener todo lo que quieras”, afirma. La estrategia, resaltó, no significa transformar la compañía en una plataforma masiva. El objetivo es mantener un enfoque personalizado para clientes de rentas altas y familias con patrimonios más complejos.

Parte de esta construcción deberá realizarse mediante nuevas adquisiciones, como la compañía ha hecho en los últimos años. Barcellos afirma que Azimut analiza actualmente cuatro operaciones, después de haber descartado una quinta oportunidad que estaba en el radar. El foco está en firmas independientes y estructuras de family office.

La estrategia da continuidad a una trayectoria reciente de consolidación. Entre las últimas firmas incorporadas por Azimut en Brasil destacan Mox Capital, formada por profesionales con paso por el área de banca privada de Itaú, y Unifinance. Según Barcellos, Mox gestionaba aproximadamente 6.000 millones de reales (cerca de 1.160 millones de dólares) cuando se cerró la operación y posteriormente alcanzó cerca de 7.000 millones de reales (1.350 millones de dólares), mientras que Unifinance administraba unos 4.000 millones de reales (770 millones de dólares).

Cinco frentes en Brasil

La operación brasileña está dividida hoy en cinco grandes verticales: gestión discrecional de patrimonio, consultoría, asesoría y distribución, Investment Solutions y seguros. «Tenemos cinco verticales de negocio hoy. Cada una con su responsable», afirma Barcellos.

La mayor de ellas es la gestión discrecional de patrimonio. En este modelo, el cliente delega en Azimut la administración de la cartera dentro de unos parámetros previamente definidos. En la consultoría, por otro lado, las decisiones se construyen conjuntamente con el inversor. “La gestión de patrimonio es discrecional: tú me das el dinero y yo te presento los resultados. En la consultoría, construimos el portafolio a cuatro manos”, explica. Las dos estructuras están segregadas y reportan a la CVM.

Como referencia, la gestión discrecional tiende a atender patrimonios a partir de aproximadamente 30 millones de reales (5,8 millones de dólares), mientras que la consultoría trabaja habitualmente con clientes por encima de los 10 millones de reales (1,9 millones de dólares) —aunque existen excepciones, especialmente cuando se considera el patrimonio agregado de una familia o grupo económico—. “¿Estás por encima o por debajo de los 30 millones de reales? Es otra variable”, dice Barcellos al explicar la segmentación. Para la consultoría, añade, la referencia es de “10 millones de reales”, con posibilidad de considerar el grupo familiar.

Para patrimonios menores, la compañía también ofrece acceso a soluciones a través de su DTVM y del área de distribución, utilizando la curaduría de inversiones de la propia Azimut.

En total, la estructura brasileña reúne a cerca de 100 banqueros y cuenta con presencia física en Río de Janeiro, São Paulo, Curitiba, Santa Catarina, Brasilia y el interior del estado de São Paulo. “El grupo tiene 100 bankers”, afirma Barcellos. Según él, estos profesionales utilizan las distintas verticales de la firma para atender las necesidades de los clientes.

Ajuste cultural como base de las adquisiciones

El tamaño del patrimonio administrado, sin embargo, no es suficiente para determinar una adquisición. Según Barcellos, uno de los criterios principales es la compatibilidad entre los equipos.

“Si no hay encaje con nuestra cultura, no se hace”, afirma. Al ser preguntado sobre el principal elemento analizado por Azimut, responde: “La calidad del capital humano”.

Esta evaluación ayuda a explicar por qué la compañía busca principalmente estructuras independientes. La intención es incorporar equipos y negocios que puedan operar dentro del modelo de Azimut sin perder la capacidad de ofrecer soluciones de diferentes instituciones.

En opinión de Barcellos, la propia complejidad del negocio de gestión de patrimonio tiende a favorecer la consolidación del sector. “Los actores tienden a ser cada vez más grandes”, afirmó. Según él, mantener una firma de wealth management exige una estructura cada vez más sofisticada, tanto desde el punto de vista operacional como de personal.

Al mismo tiempo, el ejecutivo defiende que la independencia siga siendo un elemento central del modelo. Azimut trabaja con diferentes plataformas e instituciones y, según señala, procura ejecutar las soluciones donde considere más adecuado para el cliente.

Investment Solutions y el “CIO as a service”

Otra pieza clave de la expansión es el área de Investment Solutions, liderada por Bruno Maueler, quien también actúa como co-CIO de la compañía.

Maueler define la actividad como una especie de “CIO as a service”. Azimut puede asumir desde una parte específica de la cartera —como renta fija, caja, private equity o commodities— hasta un análisis más amplio de la estructura patrimonial del cliente.

El trabajo comienza con el diagnóstico del patrimonio, la definición del perfil y la construcción de la asignación estratégica. La implementación puede incluir activos directos, derivados y fondos, tanto en Brasil como en el exterior.

La estructura cobra relevancia principalmente entre familias de alto patrimonio, cuyos activos a menudo van más allá de una cartera tradicional de inversión e incluyen inmuebles, participaciones empresariales y activos mantenidos en diferentes jurisdicciones.

Para soluciones internacionales, el área utiliza también la estructura del grupo en el extranjero, incluyendo la mesa de operaciones de Luxemburgo. Según Maueler, esto permite desarrollar soluciones específicas de acuerdo con las necesidades de cada cliente.

Brasil gana peso dentro del grupo

La expansión se produce mientras Brasil aumenta su relevancia dentro de la estructura global de Azimut. Según Barcellos, la operación brasileña ya es la tercera más importante del grupo, solo por detrás de Italia y Estados Unidos.

A nivel global, Azimut opera en asset Management, wealth management, investment banking y fintech, y mantiene operaciones en 20 países, atendiendo a más de 1,8 millones de clientes.

Esta estructura internacional también es aprovechada por el equipo brasileño. El grupo cuenta con equipos y gestores en diferentes mercados y centros neurálgicos (hubs) en Europa, América Latina, Estados Unidos, Oriente Medio y Asia.

Para Barcellos, esta capilaridad es precisamente una de las bases del modelo que la compañía pretende profundizar en Brasil: ofrecer dentro de una misma estructura soluciones locales e internacionales para diferentes partes del patrimonio.

“Lo que tengo en Brasil, puedo tenerlo en cualquier parte del mundo”, concluyó.

Capital Group entra en el negocio de los ETFs activos UCITS

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Foto cedidaGuy Henriques, presidente del grupo de clientes para Europa y Asia-Pacífico de Capital Group, y Jamie Sinclair, responsable de Producto y Ventas de ETF para Europa y Asia-Pacífico en Capital Group.

Capital Group ha obtenido la aprobación regulatoria del Banco Central de Irlanda para sus primeros ETFs activos UCITS. Según indica, está previsto que las cuatro estrategias se lancen en Europa y Asia-Pacífico durante el primer trimestre de 2027, “acercando las capacidades de inversión activa a largo plazo de Capital Group a los inversores a través de una estructura de ETF UCITS”, afirman.

Desde que lanzó sus primeros ETF activos en Norteamérica en 2022, Capital Group ha desarrollado un negocio de ETF activos por valor de 160.000 millones de dólares estadounidenses, compuesto por 25 estrategias y ocho carteras modelo de ETF en EE.UU., así como siete fondos en Canadá. Con este paso, la compañía, que actualmente es el tercer mayor emisor de ETFs activos de EE.UU., está ampliando su plataforma de ETFs activos a nivel mundial.

“Nuestro objetivo es poner los resultados de inversión a largo plazo de Capital Group al alcance de nuestros clientes a través del vehículo de inversión que mejor se adapte a sus necesidades. Los inversores buscan cada vez más combinar la flexibilidad y eficiencia de los ETFs con las ventajas de la gestión activa. Esta aprobación marca un hito relevante en la expansión global de nuestros ETFs activos. Nuestros ETFs activos figuran entre los de mayor crecimiento en Estados Unidos, y llevar esta oferta a Europa y Asia-Pacífico refuerza nuestra posición como socio de inversión de referencia para clientes intermediarios e institucionales en todo el mundo”, señala Guy Henriques, presidente del grupo de clientes para Europa y Asia-Pacífico de Capital Group.

Según indica, su gama inicial de ETF activos domiciliados en Irlanda está diseñada para ocupar una posición core en las carteras de los inversores, ofreciendo exposición tanto a renta variable como a renta fija. “Estas estrategias se benefician del análisis fundamental de Capital Group, de su enfoque de inversión a largo plazo y de su sistema de inversión multigestor”, destacan.

“La demanda de ETFs activos por parte de los inversores continúa creciendo, y nuestro objetivo es ampliar el acceso a las capacidades de gestión activa de Capital Group en todo el mundo. A medida que los mercados de renta variable presentan una concentración cada vez mayor, los inversores otorgan más valor al análisis fundamental, la gestión activa y la diversificación. En un entorno de mercado incierto, nuestras soluciones de ETFs activos UCITS están diseñadas para ofrecer a los inversores de Europa y Asia-Pacífico oportunidades diferenciadas en renta variable y renta fija, además de servir como componentes clave en la construcción de carteras a largo plazo”, añade Jamie Sinclair, responsable de Producto y Ventas de ETF para Europa y Asia-Pacífico en Capital Group.

Perspectivas de asignación de activos de crédito multisectorial: navegando la incertidumbre de las tasas con Janus Henderson

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Aranceles y crédito mercado más barato
Foto cedidaFoto cedida por Janus Henderson

Se rebajaron las presiones geopolíticas a pesar de que las tensiones entre EE. UU. e Irán siguieron su curso con altibajos. La atención de los mercados se centró en los tipos a medida que los bancos centrales adoptaron posturas más agresivas y los mercados trataron de interpretar a una Reserva Federal de EE. UU. menos comunicativa. Aquí profundizamos en los sectores y temas que están impulsando nuestra asignación de activos y selección de instrumentos.

Un «memorándum de acuerdo» entre EE. UU. e Irán dio lugar a un alto el fuego intermitente, lo que, junto con la caída del precio del petróleo, permitió a los activos de riesgo recuperar los niveles perdidos a principios de año. Sin embargo, persisten las preocupaciones en torno a la inflación, ya que la inversión liderada por la inteligencia artificial (IA) está impulsando el crecimiento y dando lugar a unas necesidades de financiación sostenidas en todos los mercados de capitales, especialmente en los bonos investment grade. El Banco Central Europeo subió los tipos de interés y la Reserva Federal de EE. UU. (Fed) eliminó su orientación a futuro (forward guidance) bajo su nuevo presidente, Kevin Warsh. La menor visibilidad sobre la trayectoria de la política de la Fed nos lleva a preferir el carry relativamente estable que ofrecen los activos titulizados, manteniendo un enfoque muy selectivo sobre el crédito corporativo.

Los rendimientos en las distintas clases de activos de renta fija siguen pareciendo atractivos en comparación con la última década. Los niveles de diferencial están hacia el extremo más estrecho de sus rangos, aunque relativamente más atractivos entre los activos titulizados.

Dentro del crédito corporativo, las valoraciones relativamente ajustadas están respaldadas por un crecimiento resiliente, la distensión de las tensiones geopolíticas, los sólidos beneficios empresariales y un entorno de consumo generalmente estable, aunque la financiación relacionada con la IA podría limitar el potencial alcista de las valoraciones de los bonos corporativos con calificación investment grade. Por el contrario, creemos que los instrumentos (agency y CMBS) ofrecen un entorno técnico más favorable. Sin embargo, favorecemos el crédito titulizado y los préstamos sobre los bonos corporativos y la deuda de mercados emergentes (ME), porque la convexidad es probable que sea menos valiosa en un entorno en el que el carry probablemente será un factor determinante de los rendimientos.

En nuestra opinión, los activos de corta duración y tipo flotante son atractivos en un régimen de la Fed más incierto, donde la menor visibilidad de la política monetaria puede impulsar la demanda de instrumentos con menor sensibilidad a la volatilidad de los tipos.

En nuestro documento trimestral «Perspectivas» compartimos nuestras opiniones sobre el mercado de renta fija y nuestro ranking trimestral de asignación de activos. Destacamos un Chart to Watch oportuno, exploramos oportunidades de valor relativo y proporcionamos información sobre nuestro último ranking de asignación de activos por subsector de renta fija.

 

Tribuna de John Lloyd, director global de Crédito Multi Sectorial y gestor de carteras de Janus Henderson 

Petroestados y electroestados: así competirán los poderes económicos por los capitales globales

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La disputa por el dinero del mundo ya no se libra únicamente entre países, monedas o mercados financieros; también comienza a definirse por el tipo de energía que sostiene a las economías. La cifra que explica la batalla que se libra no es poca cosa: en juego están alrededor de 3,4 billones de dólares de inversión mundial en energía, según cifras de la AEI. Mientras los grandes productores de petróleo y gas buscan preservar el poder de los hidrocarburos, una nueva generación de potencias apuesta por electricidad, redes, almacenamiento, chips, baterías y tecnologías limpias. En medio de esa transformación, billones de dólares están buscando dónde colocarse.

Lo anterior, no significa que el petróleo haya dejado de ser relevante ni que el mundo esté a punto de abandonar los hidrocarburos. De hecho, petróleo y gas continúan siendo indispensables para la economía mundial; lo que está cambiando es algo más profundo: la fuente de poder económico asociada a la energía se está diversificando y, con ella, también los destinos del capital global. Sean bienvenidos a la competencia por los capitales globales entre petroestados y electroestados. El concepto no debe entenderse como una división rígida del planeta en dos bloques perfectamente definidos. La realidad es bastante más compleja; hay países productores de petróleo que están invirtiendo agresivamente en electricidad, renovables y nuevas tecnologías. Y, por otra parte, economías consideradas electroestados que todavía dependen ampliamente de los combustibles fósiles.  Pero la distinción sirve para observar una transformación fundamental: el poder económico está pasando de una economía basada primordialmente en moléculas, como el petróleo y el gas, hacia otra en la que los electrones, las redes y las tecnologías capaces de producir, almacenar y utilizar electricidad adquieren un peso estratégico cada vez mayor en los mercados y la estructuración de carteras.

Del petróleo al electrón

En un análisis reciente del Instituto de Inversión de Franklin Templeton, el estratega Kim Catechis planteó que la crisis alrededor del estrecho de Ormuz puede acelerar una reconfiguración de las cadenas de suministro y una reasignación de capital. Su tesis apunta en dos direcciones simultáneas: acelerar la generación eléctrica no fósil en los llamados electroestados y revisar las carteras de petróleo y gas de los petroestados. La conclusión es especialmente relevante para los mercados: el resultado sería una importante reasignación de capital.

Deutsche Bank, por su parte, ha llegado a una conclusión semejante desde otra perspectiva. Su investigación «The New Age of Electricity», sostiene que la electrificación se está convirtiendo en una estrategia geopolítica, precisamente porque reduce la dependencia de la concentración geográfica de los hidrocarburos y de las rutas necesarias para transportarlos. La electricidad, por tanto, deja de ser solamente un servicio público para convertirse en un activo estratégico y eso cambia también el mapa de inversión.

Los petroestados tienen dinero para invertir

Como señalamos, el primer bloque no está desapareciendo. Países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y otros grandes productores cuentan con una ventaja que ningún proceso de transición energética puede borrar de un día para otro: enormes flujos de efectivo provenientes de los hidrocarburos y grandes reservas financieras acumuladas durante décadas. El caso del Golfo es particularmente importante; el FMI calcula que los 13 fondos soberanos de los países del Consejo de Cooperación del Golfo administran en conjunto más de 4 billones de dólares. Originalmente fueron creados para administrar los ingresos de los hidrocarburos, estabilizar las finanzas públicas y ahorrar para futuras generaciones; ahora tienen además un papel creciente en la diversificación económica y la inversión estratégica. Eso significa que los petroestados no solamente compiten por vender petróleo, también compiten por invertir el dinero obtenido del petróleo.

Ese capital puede terminar en acciones internacionales, bonos, infraestructura, bienes raíces, private equity, tecnología, inteligencia artificial, empresas de energía y proyectos estratégicos en distintos continentes; los petroestados, paradójicamente, pueden utilizar los recursos de la vieja economía energética para comprar activos de la nueva economía. Esa es precisamente una de las grandes contradicciones, y oportunidades, de la transformación global que vemos en esos tiempos.

La otra cara de la moneda es mucho más amplia que las empresas de energía renovable, ya que el electroestado necesita producir electricidad, pero también necesita transportarla, almacenarla y utilizarla eficientemente. Por eso el universo de inversión se extiende hacia sectores que a primera vista parecerían no tener relación directa con la energía. Está el negocio de las redes eléctricas y sus proveedores; transformadores, cables, sistemas de transmisión y distribución, almacenamiento de energía, baterías, generación solar y eólica, energía nuclear, hidrógeno, vehículos eléctricos y equipos industriales. Pero también aparecen los semiconductores y la razón es sencilla: la digitalización y la inteligencia artificial están convirtiendo la electricidad en un insumo crítico para centros de datos, computación avanzada y automatización industrial. En otras palabras, el futuro energético y el futuro tecnológico comienzan a compartir la misma infraestructura física.

Franklin Templeton ha señalado precisamente esta convergencia. Su análisis más reciente sobre la llamada “adición energética” sostiene que el mundo no está simplemente sustituyendo unas fuentes de energía por otras: está aumentando la capacidad total de generación porque crecen simultáneamente las necesidades de electrificación, inteligencia artificial, industria y seguridad energética. La consecuencia para los inversionistas es importante: la oportunidad no está concentrada en una sola tecnología, puede estar en la empresa que fabrica el semiconductor, pero también en la que produce el transformador que alimenta el centro de datos, en la eléctrica que suministra la energía, en la compañía que construye la red y en el fabricante de baterías que ayuda a estabilizarla.

La cifra que explica la batalla

Los números de la Agencia Internacional de Energía ayudan a dimensionar la transformación. En concreto, la IEA estima que la inversión mundial en energía alcanzará aproximadamente 3,4 billones de dólares en 2026, todo un récord histórico. De ese total, unos 2,2 billones de dólares se dirigirán a energías renovables, nuclear, redes eléctricas, almacenamiento, combustibles de bajas emisiones, eficiencia y electrificación.

Además, la inversión en petróleo, gas y carbón rondaría los 1,2 billones de dólares. No significa que el dinero esté abandonando masivamente a los hidrocarburos. Significa algo más interesante: el capital destinado a construir el sistema energético del futuro ya supera ampliamente al dirigido al sistema fósil tradicional, y la brecha puede ampliarse. La IEA calcula que la demanda mundial de electricidad creció alrededor de 3% en 2025, más del doble que la demanda energética total. Para el periodo 2026-2030 prevé un crecimiento promedio de la demanda eléctrica de 3,6% anual. Eso implica que cada vez más actividad económica dependerá de una infraestructura que necesita electricidad abundante, confiable y competitiva; en este contexto hay un cuello de botella evidente: las redes.

Los análisis de especialistas señalan que más de 2.500 gigavatios de proyectos de generación renovable, almacenamiento y grandes consumidores, incluidos centros de datos, permanecen actualmente atrapados en colas de conexión a las redes eléctricas. La IEA calcula que la inversión anual en redes tendría que aumentar aproximadamente 50% hacia 2030 respecto de los alrededor de 400.000 millones de dólares actuales. Es aquí donde aparece uno de los grandes negocios de la nueva economía energética.

El petróleo tiene una característica económica fundamental: es relativamente fácil de transportar y puede almacenarse, su valor estratégico proviene, en buena medida, de quién controla las reservas, la producción y las rutas de transporte. En cambio la electricidad funciona de manera distinta, no basta con producirla sino que hay que llevarla hasta donde se necesita. Por eso el poder económico de los electroestados depende no solamente de tener sol, viento, agua o capacidad nuclear, en realidad depende de controlar tecnologías, redes, almacenamiento, minerales críticos, manufactura y sistemas digitales. Es aquí donde aparece un  país que se ha convertido en actor fundamental de la economía mundial: China. Aunque sigue siendo uno de los mayores consumidores de carbón del planeta, China se ha convertido simultáneamente en una potencia de la electricidad, las baterías, los vehículos eléctricos, los paneles solares y buena parte de las cadenas industriales necesarias para la electrificación. Es decir, el concepto de electroestado no necesariamente significa una economía sin combustibles fósiles; significa, sobre todo, una economía que está construyendo capacidad estratégica alrededor de la electricidad. Deutsche Bank considera precisamente que esta electrificación está transformando la energía de una mercancía en una infraestructura estratégica.

Una nueva geografía para los fondos

Es así como se confugura y aparece el elemento que probablemente más interesa a los mercados de inversión; durante décadas los inversionistas globales organizaron buena parte de sus portafolios alrededor de sectores tradicionales: energía, bancos, consumo, industria, tecnología, bonos soberanos y corporativos. Ahora la transición energética está creando una clasificación transversal porque un fondo puede invertir en una empresa petrolera tradicional y, simultáneamente, en una compañía de redes eléctricas. También, puede tener bonos de una empresa energética, acciones de un fabricante de semiconductores, infraestructura de almacenamiento, deuda privada para proyectos eléctricos o participaciones en minerales críticos.

Los fondos de infraestructura, private equity, crédito privado, renta variable temática, ETFs y fondos globales tienen ante sí un universo mucho más amplio. Incluso el concepto de “energía” comienza a quedarse pequeño porque la inversión puede estar en electricidad, infraestructura, inteligencia artificial, minerales, industria, transporte, defensa energética, centros de datos y tecnología; es así como, literalmente, todos empiezan a conectarse.

La gran paradoja: el dinero de los petroestados también financia la economía electro

Existe finalmente una paradoja que puede terminar siendo una de las historias financieras más importantes de los próximos años: los petroestados no necesariamente están condenados a perder la competencia porque sus enormes recursos financieros pueden permitirles convertirse también en grandes participantes de la economía eléctrica. Por ejemplo, los fondos soberanos del Golfo están diversificando sus inversiones hacia tecnología, infraestructura y otros sectores estratégicos, mientras mantienen importantes posiciones internacionales. En otras palabras, el capital generado por el petróleo puede terminar financiando parte de la transición hacia una economía menos dependiente del petróleo. Por eso quizá la expresión “petroestados contra electroestados” sea más útil como punto de partida que como descripción literal de dos bandos enfrentados; la competencia real puede ser mucho más sofisticada, es una competencia por controlar energía, tecnología, infraestructura, minerales, cadenas de suministro y, finalmente, capital.

En este nuevo escenario global, el petróleo sigue teniendo poder pero la electricidad está adquiriendo poder económico y entre ambos se está formando un nuevo mapa para los inversionistas globales. La pregunta para los mercados ya no es solamente quién tiene petróleo, tampoco quién produce más electricidad renovable. La pregunta empieza a ser otra: ¿Quién será capaz de atraer, administrar y multiplicar el capital necesario para controlar la infraestructura económica de las próximas generaciones?

Jane Fraser (Citi) pone límites a los agentes de IA: “Necesitamos los controles correctos”

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Jane Fraser, CEO Citi Group
Foto cedida

Jane Fraser, presidenta y CEO de Citi, puso el foco en los riesgos que plantea el avance de los agentes de inteligencia artificial en el sector financiero durante la sesión inaugural de Sibos 2026, celebrada este lunes en Miami. Su mensaje fue claro: antes de permitir que estos sistemas pasen de ofrecer información a ejecutar acciones de forma autónoma, será necesario garantizar su identidad, autenticación y supervisión.

Fraser ilustró el potencial de esta tecnología con un ejemplo cotidiano. “No confío en que mi marido haga las compras, así que no veo la hora de tener un agente que no solo me arme una lista, sino que realmente lo haga por mí”, bromeó.

Sin embargo, el salto entre recomendar y actuar introduce riesgos mucho mayores. La autenticación, aseguró, es una de las cuestiones que “nos mantiene despiertos a todos por la noche”. El reto consiste en poder verificar que un agente actúa realmente en nombre de una persona y que tanto el banco como el resto de participantes de una operación puedan confirmar su legitimidad. “Hasta entonces, estoy segura de que no voy a tener agentes descontrolados sin los controles correctos”, afirmó.

Una capa de control para los agentes de Citi

Fraser explicó que Citi ya ha desarrollado un mecanismo específico para controlar el despliegue de agentes de IA dentro de la entidad: una capa denominada ARC. “No se puede crear un agente sin pasar por ARC”, señaló. Esta infraestructura concentra el marco de control y la capa de observabilidad necesaria para comprobar que los agentes hacen aquello para lo que han sido diseñados y que su actividad puede ser monitorizada en todo momento.

La CEO de Citi anticipó incluso un cambio en el modelo de supervisión. Si tradicionalmente un gerente podía supervisar a nueve empleados, en un entorno dominado por agentes de IA la relación podría invertirse: un único agente podría estar sometido a nueve mecanismos diferentes de supervisión, muchos de ellos gestionados a su vez por otros agentes. “Es muy temprano en esos controles, como todos podemos ver”, reconoció Fraser.

El FMI pone el foco en el riesgo cibernético

Los riesgos asociados a la inteligencia artificial también estuvieron presentes en la intervención de Dan Katz, primer subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien señaló que existe un amplio debate sobre si unos sistemas de IA cada vez más potentes podrían llegar a exigir nuevas respuestas regulatorias.Entre las amenazas más inmediatas, Katz situó los riesgos cibernéticos “en el primer lugar de la lista”. La IA, explicó, está transformando este ámbito al acelerar la velocidad, la frecuencia y el alcance con los que pueden detectarse vulnerabilidades y, potencialmente, explotarse.

Para los responsables públicos, el desafío será crear un entorno que permita aprovechar la innovación sin comprometer la integridad y la estabilidad del sistema financiero. Fraser coincidió en señalar la ciberseguridad como uno de los grandes retos de esta nueva etapa tecnológica. “Tenemos un tsunami de parches que hay que aplicar en este momento y tenemos que ser muy responsables para lograrlo”, afirmó.

Innovar sin romper la confianza

La CEO de Citi extendió esta necesidad de control al conjunto de la transformación tecnológica del sistema financiero. “Si te mueves rápido y rompes cosas, estamos fallando en nuestro mandato”, aseguró. Frente al conocido principio tecnológico de avanzar rápido aunque se produzcan errores, Fraser defendió que las entidades financieras deben innovar a gran velocidad sin poner en riesgo la confianza sobre la que descansa el sistema. “Si rompemos la confianza, es un enorme problema para lo macro, para los mercados, para todas partes”, advirtió.

A medida que aumenta la velocidad a la que circula el dinero, añadió, “la resiliencia y la confianza van de la mano”. Citi mueve unos seis billones de dólares diarios y Fraser prevé que el volumen de transacciones aumente significativamente a medida que la inteligencia artificial gane peso en la economía. Los clientes, además, demandan servicios disponibles permanentemente e instantáneos, pero también seguros y fiables. Fraser puso como ejemplo los servicios de depósitos digitales de Citi Token Services, que permiten mover dinero mediante tecnología blockchain y se integran con capacidades de compensación disponibles las 24 horas del día, los siete días de la semana.

El siguiente paso, apuntó, será que otras piezas de la infraestructura financiera avancen también hacia una disponibilidad continua, incluidos los bancos centrales. Fraser resumió así el equilibrio que, a su juicio, debe guiar esta transformación: “Hagámoslo de manera segura, protegida y rápida”.

Así reestructuran sus carteras los gestores frente a la volatilidad del mercado

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Los gestores de fondos están ejecutando una reestructuración multimillonaria de sus esquemas de construcción de carteras para proteger el capital frente a la volatilidad macroeconómica y la inestabilidad geopolítica, según revela el último estudio global de Clearwater Analytics titulado «The Crowded Trade» y que ha encuestado a 250 altos ejecutivos de gestoras de fondos en EE.UU., Europa y la región de Asia-Pacífico. Las conclusiones indican que los gestores están retirando marcos de asignación de activos tradicionales y estáticos y, en su lugar, están adoptando el reequilibrio dinámico, la exposición a mercados privados y el diseño de carteras core-satellite orientado a objetivos.

Según los datos, un 76% de los gestores encuestados afirma que los sistemas avanzados de gestión de carteras han influido significativamente en la ejecución de las estrategias core-satellite. Además, el 75% señala que las herramientas integradas de analítica de datos son necesarias para la medición y atribución del rendimiento en tiempo real. Para ofrecer retornos más descorrelacionados y amortiguar la desviación típica en las carteras principales, los gestores están ejecutando cada vez más una rotación estructural hacia clases de activos alternativos.

También se muestra un consenso abrumador entre los gestores: el 90% prevé que la inclusión de alternativos —específicamente private equity, crédito privado, infraestructuras y hedge funds— dentro de las estrategias principales aumentará en los próximos tres años. Esto está modificando las necesidades de liquidez entre activos públicos y privados, obligando a los gestores a administrar mayores riesgos de reembolso y de liquidez subyacente. Además del cambio en las clases de activos, el documento muestra una rotación global deliberada para alejarse de la elevada concentración histórica en el mercado de capitales estadounidense. Impulsados por la búsqueda de crecimiento, el 69% de los gestores prevé una rotación estructural hacia la renta variable europea y la inversión temática en los próximos 24 meses.

Al mismo tiempo, el mandato de gestionar los riesgos de transición climática está alterando los flujos de capital regionales. De cara a los próximos cinco años, los gestores prevén que la «descarbonización» de las carteras institucionales se acelerará a velocidades muy diferentes a nivel global. Europa lidera claramente este impulso de sostenibilidad, con un 40% de los gestores anticipando un diseño estructural agresivo de carteras ecológicas a corto plazo. En comparación, las cifras correspondientes para Estados Unidos y Asia-Pacífico son del 18% y el 12%, respectivamente.

En opinión de Keith Viverito, director general para EMEA en Clearwater Analytics, ño que resulta llamativo de estos datos es cuántas firmas están realizando movimientos similares. «Es un fenómeno al que conviene prestar atención, ya que una estrategia adoptada conjuntamente por todo el mercado se comporta de manera muy diferente a una que solo siguen unas pocas entidades. A medida que las carteras ganan en complejidad, la gestión en tiempo real de los activos alternativos y las coberturas depende de poder confiar en los datos que los respaldan. La pregunta que debería hacerse toda firma que esté dando este paso es si esa confianza se ha ganado o simplemente se da por sentada».

El paso al reequilibrio dinámico

Una de las tendencias operativas más profundas reveladas por el estudio es el declive de los ciclos estáticos de reequilibrio de cartera anuales o trimestrales. Los gestores de fondos se están decantando por protocolos automatizados de reequilibrio dinámico intradiario. En concreto, el 77% de los encuestados califica la calidad actual y la agilidad de ejecución de los marcos de reequilibrio de su firma como «buena» o «excelente», mientas que solo el 22% considera su capacidad simplemente promedio y ninguno reporta una infraestructura deficiente, lo que subraya las fuertes inversiones tecnológicas realizadas en el sector.

Además, un 89% afirma haber aumentado sus niveles base de operativa (trading) y alterado la construcción de carteras en los últimos 12 meses para adaptarse a los cambios del mercado. Según el informe, esta operativa táctica continua se produce en el marco de un nuevo enfoque: el diseño de carteras orientado a objetivos. En este esquema, los gestores construyen carteras multiactivo en torno a metas específicas de pasivos o flujos de caja, en lugar de un índice de referencia. Las 250 firmas encuestadas califican su propia capacidad en esta área como «bastante sofisticada» (68%) o «muy sofisticada» (32%).

Sin embargo, esta necesidad constante de ajustes tácticos a corto plazo está creando una paradoja de ejecución para los gestores. A estos les resulta cada vez más difícil mantener sus asignaciones estratégicas de activos a largo plazo. Al ser preguntados si la volatilidad del mercado les impide directamente ceñirse a la estrategia a largo plazo y a los objetivos plurianuales de su fondo, más de la mitad (53%) de los encuestados admitió que era un desafío importante y continuo. Solo el 4% afirmó no enfrentar fricciones para preservar sus horizontes de inversión estratégicos a largo plazo.

«Los gestores confían en sus estrategias orientadas a objetivos, pero más de la mitad lucha por ejecutar sus visiones a largo plazo porque se ven constantemente obligados a reaccionar a la volatilidad a corto plazo. Esa brecha entre convicción y ejecución es donde reside el verdadero riesgo. Las firmas que mejor lo gestionen serán aquellas capaces de determinar, en el momento, si una operación táctica sirve a la estrategia a largo plazo o trabaja en su contra», añade Viverito a su reflexión.