Pollen Street Capital completa la compra de Hipoges

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Foto cedidaEn el centro, Afonso Nascimento (CEO de Finsolutia Group), flanqueado por Hugo Velez y Claudio Panunzio (Managing Directors y Co-CEOs de Hipoges).

Pollen Street Capital, a través de Finsolutia, ha anunciado el cierre de la adquisición de Hipoges, tras obtener la aprobación de las autoridades regulatorias en todos los mercados en los que opera la compañía: España, Portugal, Italia y Grecia. Hipoges es una plataforma de gestión de activos inmobiliarios y deuda hipotecaria en el sur de Europa, con más de 50.000 millones de euros en activos bajo gestión, operaciones en los cuatro países mencionados y un equipo de más de 1.800 profesionales

El cierre de la operación, anunciada inicialmente el 14 de noviembre de 2025, da lugar a la plataforma tecnológica líder en gestión de crédito y activos inmobiliarios del sur de Europa, con una presencia paneuropea en crecimiento. La combinación de ambas compañías permite unir una amplia cobertura geográfica con capacidades complementarias para ofrecer un socio diferencial a todos los propietarios e inversores de activos en Europa gracias a las soluciones integrales en gestión de crédito, servicios inmobiliarios, tecnología y soluciones de capital.

La plataforma resultante continuará prestando servicio a las principales entidades financieras e inversores internacionales mediante una propuesta integrada, con base tecnológica y la posibilidad de ofrecer soluciones en toda la cadena de valor en la gestión de crédito y activos inmobiliarios. En concreto, ofrecerá una mayor escala y un amplio nivel de especialización, especialmente en los mercados del sur de Europa, reforzando su capacidad para gestionar operaciones complejas, proporcionar análisis más avanzados que faciliten una mejor toma de decisiones y ofrecer a sus clientes una gama más amplia de soluciones para responder a unas necesidades cada vez más exigentes.

En cifras, el grupo combinado contará con más de 2.000 profesionales, aproximadamente 55.000 millones de euros en activos bajo gestión, equipos locales en 11 ciudades y operaciones en España, Portugal, Italia y Grecia.

Afonso Nascimento, CEO de Finsolutia Group señala que gracias a las oportunidades de cross-selling y a las sinergias entre ambas compañías, «iniciamos una nueva etapa en la que damos forma a una plataforma más grande, más sólida y con mayores capacidades, combinando un profundo conocimiento local de estos mercados con una propuesta diferencial basada en la tecnología«.

«Esta mayor escala y la complementariedad de ambas compañías nos otorgan una ventaja competitiva frente al resto de actores del mercado, ya que podremos ofrecer a nuestros clientes una propuesta de valor integral, con una mayor capacidad operativa, mayores posibilidades analíticas y de gestión del dato para la toma de decisiones, así como una oferta más completa para abordar operaciones cada vez más complejas, manteniendo al mismo tiempo los más altos estándares de agilidad y cumplimiento normativo», añade Hugo Velez y Claudio Panunzio, Managing Directors y Co-CEOs de Hipoges. Ambos directivos también han destacado que esta nueva alianza «genera nuevas oportunidades de desarrollo para nuestros equipos y refuerza nuestro compromiso de situar al cliente en el centro de todo lo que hacemos».

Janus Henderson: ¿Serán las mejores previsiones de beneficios de las small caps globales el catalizador para revisar sus valoraciones?

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Las small caps han superado a las de gran capitalización en lo que va del año a pesar del telón de fondo geopolítico y el cambio en las expectativas de tipos. Los impulsores parecen estar mejorando las expectativas macroeconómicas y las valoraciones más bajas disponibles en las small caps. Si se materializa un crecimiento de ganancias más fuerte como espera el mercado, es razonable esperar que el actual descuento de valoración frente a las grandes capitalizaciones pueda reducirse.

Las previsiones de beneficios del consenso para las small caps y large caps globales de 2022 a 2027 muestran que el contraste en la evolución de los beneficios en los últimos años es marcado. Las small caps han registrado una recuperación de beneficios limitada tras la COVID, lastradas por unos mayores costes de financiación —debido a su sesgo hacia la deuda a tipo variable—, una mayor dependencia de una economía que ha crecido a menor ritmo, la incertidumbre política que ha retrasado las decisiones de compra y un ciclo más prolongado de reducción de inventarios tras la pandemia.

Sin embargo, se prevé que este panorama cambie de forma notable para las small caps, con un crecimiento de beneficios esperado del 33 % y del 17 % en los próximos dos años.

Los factores de apoyo incluyen menores costos de financiamiento, el «One Big Beautiful Bill«, que permite a las empresas estadounidenses deducciones fiscales más grandes, la demanda de IA y el movimiento hacia la producción local levantando entre otros en los sectores industrial y de materiales (ambos grandes partes de los índices small caps), y simples efectos de base (es decir, comparaciones interanuales frente a un período de poco crecimiento).

También se espera que el crecimiento de las large caps sea razonable (20 % y 14 % durante el mismo período), pero creemos que si las small cap/pequeña capitalización pueden volver a ofrecer un crecimiento superior al de las large caps (como ha sido el caso a largo plazo históricamente)1, es razonable esperar un retorno de la prima de las small cap/pequeña capitalización frente a las large caps.

Tribuna firmada por Nick Sheridan, gestor de carteras en los equipos de Pequeñas Empresas Globales y Renta Variable Europea de Janus Henderson Investors y Richard Brown, Associate Portfolio Manager asociado en los equipos de pequeña capitalización global y renta variable europea.

KKR: Una visión más clara del capital riesgo

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Los titulares recientes pueden presentar un panorama sombrío para el capital riesgo: un flujo limitado de operaciones, una competencia feroz, valorizaciones exageradas y pocas salidas. La disrupción provocada por la inteligencia artificial y la incertidumbre geopolítica no han hecho más que acentuar el malestar y la confusión de los inversionistas. En medio de todo este ruido, muchos inversionistas se encuentran atrapados entre narrativas contradictorias, sin saber muy bien si comprometer capital o esperar a que la situación se aclare. Sin embargo, si miramos más allá de los titulares, se revela una realidad más equilibrada y constructiva.

¿Podrá el capital riesgo seguir obteniendo mejores resultados?

Sí, el capital riesgo aún puede aportar una rentabilidad adicional, pero elegir al administrador adecuado es el factor determinante definitivo del éxito. 

La trayectoria a largo plazo del capital riesgo sigue siendo convincente: en los últimos 25 años, esta clase de activos ha generado una rentabilidad excedentaria anualizada de aproximadamente entre el 4 % y el 5 % con respecto a la renta variable cotizada, en términos netos 1. No obstante, dado que los mercados públicos siguen acumulando rendimientos —la rentabilidad del S&P 500® ha subido aproximadamente un 9 % en lo que va de año²—, es comprensible que los medios de comunicación, los asesores y los inversionistas se pregunten si el capital riesgo puede seguir aportando valor incremental a las carteras. La pregunta es legítima, pero la historia sugiere que el rendimiento superior del capital riesgo no ha sido algo puntual, sino que refleja ventajas estructurales que persisten a lo largo de múltiples ciclos de mercado.

Es importante mirar más allá del rendimiento reciente de los mercados públicos y examinar las diferencias estructurales en la forma en que se generan las rentabilidades del capital privado. El capital riesgo es una clase de activos a largo plazo en la que los rendimientos dependen menos del estado de ánimo del mercado en un día concreto y más de la capacidad del gestor para crear valor real a lo largo del tiempo. Esa creación de valor requiere un esfuerzo operativo significativo tanto por parte de los gestores de fondos como de los equipos directivos de las empresas del portafolio, a través del reposicionamiento estratégico, el crecimiento de los ingresos, la mejora de los márgenes, la mejora del talento, la asignación de capital y las salidas disciplinadas, entre otros factores

En este contexto, el capital riesgo no solo es una fuente potencial de rentabilidad adicional, sino que también puede constituir una fuente de rentabilidad diferenciada que contribuya a diversificar la exposición a la renta variable cotizada con una estrategia «long-only». Más aún cuando los índices de referencia de la renta variable cotizada estadounidense se han concentrado cada vez más en empresas tecnológicas de megacapitalización y el número de empresas cotizadas disminuye a medida que las empresas permanecen en el ámbito privado durante más tiempo.

Aunque muchos gestores se promocionen como centrados en el aspecto operativo, a menudo siguen dependiendo del apalancamiento, la expansión de los múltiplos y la elección del momento adecuado en el mercado para impulsar la rentabilidad. El entorno actual, caracterizado por unos costes de financiamiento más elevados, unas valorizaciones más disciplinadas y unos mercados de capitales selectivos, ha amplificado la dispersión de la rentabilidad entre los gestores del cuartil superior y los del inferior.

El contraste con los mercados públicos es llamativo. Los gestores activos de renta variable suelen mantener carteras similares, pero con ponderaciones diferentes de las empresas, lo que da lugar a una dispersión de la rentabilidad reducida, de aproximadamente 300 puntos básicos. En los mercados privados, sin embargo, la composición de los portafolios y los factores que impulsan la rentabilidad difieren sustancialmente entre los distintos gestores, como lo ilustra la dispersión de la rentabilidad de más de 1.400 puntos básicos entre los gestores con mejor y peor rendimiento. En otras palabras, en el capital riesgo, el «quién» importa más que el «qué».

La amplia dispersión en los resultados entre los gestores de fondos de adquisición del cuartil superior y los del cuartil inferior

Es difícil mantenerse constantemente en el cuartil superior. Menos de un tercio de los gestores mantienen un rendimiento en el cuartil superior a lo largo de tres fondos consecutivos.³ Los mejores gestores crean valor de formas que producen resultados repetibles a lo largo de los ciclos de mercado.

En KKR, la creación de valor significa una mejora operativa cuantificable mediante estrategias probadas y repetibles, adaptadas al sector y a la región en la que opera una empresa. Tomemos como ejemplo nuestra adquisición en 2013 de Gardner Denver, un proveedor de tecnología de control de flujo. A lo largo de nuestra colaboración con la empresa, trabajamos juntos para mejorar la eficiencia y la eficacia de su producto principal, llevamos a cabo una fusión transformadora con Ingersoll-Rand e hicimos que todos los empleados se convirtieran en propietarios. Estas iniciativas transformaron a la empresa en un líder mundial y aumentaron su valor en el momento de la salida. Comprar una buena empresa y convertirla en excelente no es una idea abstracta: es una participación activa, una sólida alineación con los equipos directivos e iniciativas significativas de creación de valor las que impulsan un rendimiento superior constante.

En el mercado actual, es imposible generalizar sobre el capital riesgo. La calidad, la coherencia y la disciplina son lo que distingue a los ganadores de los perdedores. Así pues, «¿puede el capital riesgo seguir obteniendo un rendimiento superior?». Sí. Pero con una salvedad importante: elegir al gestor adecuado es más importante que nunca.

¿Se están cerrando operaciones?

Sí, los gestores que cuentan con mecanismos de captación de oportunidades bien alimentados, disciplina y convicción siguen invirtiendo, mientras que otros se quedan al margen.

Aunque 2023 y 2024 fueron años relativamente tranquilos en cuanto a la inversión en el sector del capital riesgo, el ritmo se recuperó en 2025, con algo más de 900 000 millones de dólares invertidos.⁴ Sin embargo, la cifra global oculta matices importantes: el número de operaciones, de hecho, descendió, por lo que la actividad sigue siendo desigual. En el entorno actual, es probable que los gestores que carezcan de capacidades de captación diferenciadas y de convicción sigan enfrentándose a dificultades.

En este contexto, el origen del flujo de operaciones se convierte en una cuestión importante a tener en cuenta en la diligencia debida. KKR cuenta con un modelo de captación verdaderamente local e impulsado por las relaciones, que se aplica a nivel global a toda nuestra plataforma de capital riesgo. A lo largo de los últimos 50 años, hemos llevado a cabo más de 70 escisiones —operaciones complejas que exigen una profunda experiencia operativa para separar unidades de negocio de grandes conglomerados, reestructurar equipos directivos y crear sistemas independientes con el fin de constituir empresas autónomas—. Estas operaciones no son fáciles de identificar ni de replicar; requieren relaciones de confianza, capacidades operativas especializadas y una capacidad demostrada para ejecutarlas con certeza.

Más allá de las operaciones de escisión, menos de un tercio de nuestro flujo de operaciones en los últimos tres años ha procedido de otros inversionistas, lo que significa que no dependemos de nuestros competidores para la captación de oportunidades. En cambio, creamos nuestra propia suerte llevando a cabo operaciones de privatización y de asociación, además de las tradicionales adquisiciones de control y posiciones de capital de crecimiento. En resumen, disponemos de muchas formas de tener éxito.

La convicción es tan importante como la búsqueda de oportunidades. En todo el sector, vimos cómo los gestores invirtieron en exceso en los mercados altamente líquidos de 2021 y 2022, cuando los tipos de interés eran bajos y las valoraciones altas. Pero el mercado actual es muy diferente. Pocos gestores tienen la convicción suficiente, en medio de la incertidumbre, para seguir realizando nuevas inversiones. El resultado: cada vez más gestores se mantienen al margen, a la espera de una señal más clara.

En KKR, adoptamos el enfoque contrario. Durante la crisis financiera mundial aprendimos que intentar predecir el momento adecuado para entrar en el mercado es una estrategia perdedora. En lugar de intentar predecir años de inversión atractivos, nuestro objetivo es invertir de forma constante a lo largo de los ciclos, destinando capital a aproximadamente el mismo número de operaciones cada año. Este enfoque disciplinado de inversión evita el exceso de inversión en mercados sobrevalorados y preserva el capital para aprovechar las oportunidades más complejas que suelen surgir durante los periodos de incertidumbre. Para ponerlo en contexto, invertimos capital de forma constante a lo largo de 2020 y de nuevo en 2023-24, períodos en los que muchos de nuestros competidores se mantuvieron al margen. Esta coherencia nos ha permitido, históricamente, obtener algunas de nuestras mejores rentabilidades.

El gráfico 2 ayuda a replantear el debate actual: las mejores oportunidades de capital riesgo no dependen de la evolución de los mercados públicos ni de una gran visibilidad. Históricamente, el capital riesgo ha generado rendimientos superiores de forma más constante durante períodos en los que los rendimientos de los mercados públicos han sido modestos o volátiles.⁵ Esta tendencia sugiere que los gestores disciplinados que siguen invirtiendo en entornos complejos pueden estar mejor posicionados para aprovechar oportunidades atractivas que aquellos que esperan a que la situación se aclare por completo.

Rendimiento total excedente medio anualizado a tres años del capital riesgo estadounidense en comparación con el S&P 500® en distintos regímenes de rentabilidad de los mercados públicos

La incertidumbre genera oportunidades para los gestores adecuados. Aquellos que cuentan con una estrategia de selección propia, un ritmo disciplinado y la convicción necesaria para dar un paso al frente ante la complejidad están encontrando puntos de entrada atractivos, mientras que otros mantienen su capital inactivo. Históricamente, períodos como estos han dado lugar a algunas de las mejores promociones de capital riesgo.⁶ Para los asesores que evalúan a los gestores privados, la señal más clara es si la inversión se basa en una estrategia de selección diferenciada y una disciplina constante, o bien en el impulso del mercado.

¿Siguen pudiendo los gestores de capital riesgo salir de sus inversiones? 

Sí, se están produciendo salidas y existe una fuerte demanda de activos de alta calidad, pero es la mejora operativa —y no las condiciones favorables del mercado— lo que determina qué gestores pueden obtener beneficios de forma constante.

En la actualidad, aproximadamente 32 000 empresas, con un valor de casi 4 billones de dólares, permanecen sin venderse en las carteras de capital riesgo de todo el mundo. Los periodos de tenencia se han alargado hasta casi siete años, frente a los cinco o seis años habituales en el pasado.⁷ Los gestores mantienen las inversiones durante más tiempo, a la espera de que «alcancen» las valoraciones deseadas.

Los gestores que más dificultades tienen suelen ser aquellos que persiguen tendencias cíclicas a corto plazo y dependen de la beta del mercado en lugar de la mejora operativa. Dicho esto, sí se están produciendo salidas: 2025 fue el segundo mejor año de la historia en términos de valor en dólares. Sin embargo, este resultado estuvo dominado por un puñado de megatransacciones por valor de más de 10 000 millones de dólares. El número total de salidas, de hecho, disminuyó con respecto al año anterior. Los mercados se han vuelto extremadamente selectivos, y solo se negocian las operaciones de mayor calidad, una tendencia que esperamos que continúe, potencialmente, hasta 2026. 

Salidas de capital riesgo en EE. UU.

Las cuentas de las adquisiciones también se han complicado. Hace una década, un crecimiento anual de los beneficios de aproximadamente el 5 % durante cinco años podía justificar una rentabilidad de 2,5 veces. Hoy en día, con unos costes de financiamiento más elevados, unos niveles de deuda más bajos y una menor expansión de los múltiplos, es posible que los gestores necesiten un crecimiento cercano al 12 % para lograr el mismo resultado. Esto convierte la capacidad de un gestor para mejorar significativamente los beneficios mediante la optimización operativa —»lo que denominamos «alfa de activos»— en el factor más importante para el rendimiento y en un motor de rendimiento mucho más resistente que la “beta de mercado”.

En el exigente mercado actual, el «alfa de activos» distingue a los gestores que pueden monetizar de forma constante de aquellos que no pueden. A lo largo de los ciclos de mercado y los entornos macroeconómicos, siempre existe demanda de empresas de calidad. En KKR, cuando hemos alcanzado aproximadamente el 80 % de nuestro plan de creación de valor para una empresa de la cartera, buscamos monetizar.

También resulta útil contar con múltiples vías de salida. Aunque los mercados de OPI se han recuperado bien en lo que va de 2026, no han sido fiables en los últimos años. Los gestores que seleccionan inversiones con varias opciones de monetización y crean valor que atrae a los compradores disfrutan de mayor flexibilidad, independientemente de las condiciones del mercado. Históricamente, en KKR, nuestras salidas se han repartido de forma más o menos equitativa entre ventas estratégicas a compradores corporativos, ventas a patrocinadores y mercados públicos, lo que nos brinda opciones en cualquier entorno.

Conclusión: el éxito depende de confiar en buenas manos

En un mercado cada vez más marcado por la mejora operativa frente al impulso del mercado, los gestores con envergadura, fuentes de financiación diferenciadas y herramientas probadas para la creación de valor son los que están mejor posicionados para alcanzar el éxito a largo plazo. Los inversionistas también lo ven así: aunque la captación de fondos para adquisiciones cayó más de un 15 % en 2025, KKR cerró el mayor fondo de adquisiciones de la historia de Norteamérica, con 23 000 millones de dólares, lo que supone un rotundo voto de confianza en nuestro enfoque. Para los asesores e inversionistas que buscan invertir con acierto en medio del ruido, la señal es clara: la disciplina, la coherencia y los resultados demostrados importan más que nunca.

 

 

Tribuna de Alisa Amarosa Wood, codirectora ejecutiva de KKR Private Equity Conglomerate LLC y como miembro del comité de inversiones del KKR Private Markets Equity Fund; Emily Pollock,  directora del equipo de Estrategias de Productos de Capital Privado de KKR, y Bradlee Few, estratega de productos de capital privado de la firma

Así construyó Profuturo el mayor fondo de pensiones de Latinoamérica

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Foto cedidaRevista Funds Society Américas 2026

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Acumular nueve años en fila dominando el mercado de pensiones mexicano, convertirse en el fondo de pensiones más grande de América Latina y alcanzar una distinción internacional casi única de Morningstar por la calidad de los procesos de inversión no son logros de todos los días.

Mucho menos conseguirlo al mismo tiempo. Sin embargo, la Afore Profuturo está celebrando todo eso actualmente. Uno de los artífices de estos logros es Antonio Sibaja, director ejecutivo de estrategias de inversión y una de las figuras clave de la compañía.

En entrevista con Funds Society, el ejecutivo nos platica sobre los factores que les permitieron alcanzar dichos hitos, sobre los ingredientes de su “receta secreta”, así como su visión respecto al sistema de pensiones mexicano –que se acerca a celebrar los primeros 30 años de existencia del sistema de cuentas individuales– y de las Afores.

Sibaja define los pilares de la estrategia que ha llevado a la institución en solo nueve años a consolidarse como el mayor fondo de pensiones de la región, cuando al inicio de este camino se ubicaban en el cuarto sitio entre las gestoras previsionales mexicanas.

Tan solo el año pasado, Profuturo pagó a sus clientes una tasa promedio nominal de 17,2% en sus fondos, y de cerca del 14% en términos reales, lo que representa un retorno que fue más de 150 puntos superior al promedio del sistema. Esta cifra la consolidó por noveno año consecutivo en el liderazgo de la rentabilidad en el país.

Además, la gestora previsional tiene la mayor cartera en el sistema mexicano. Los recursos administrados –incluyendo pensiones obligatorias, aportes voluntarios y capital propio invertido en las Siefores, entre otros– llegaron a 1,7 billones (millones de millones) de pesos (equivalente a unos 99.000 millones de dólares) al cierre de abril, según cifras de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

Esto representa una participación de mercado de 19,6%. Según el CIO de la compañía, la Afore basa su éxito en cinco pilares que han llevado a la institución a la materialización de los logros que hoy celebra, consecuencia y cristalización de una larga ruta transitada, “de estar haciendo bien las cosas consistentemente”, dice Sibaja. 

LOS CINCO PILARES DE LA “RECETA SECRETA” 

Uno de estas fortalezas es el equipo de inversiones que tiene Profuturo, gente comprometida a decir de Sibaja, muy preparada a pesar de su juventud. Es más, la firma es la segunda o tercera institución financiera en todo el país con más certificaciones CFA, una credencial conocida por su exigencia.

En segundo lugar está la disciplina, con procesos bien definidos. “No dejamos nada al azar o a la probabilidad. Tenemos procesos con los cuáles vamos definiendo la manera en la que vamos integrando nuestro portafolio. Desterramos hace muchos años la idea de ‘yo pienso, yo creo’. Todo lo bajamos a nivel numérico y a datos duros y luego entra nuestro criterio para interpretar tales datos”, dice el ejecutivo.

El tercero está relacionado con la gobernanza. En palabras de Sibaja, “Profuturo tiene la fortuna de ser parte del grupo BAL, que a su vez es dueño de otras empresas de gran reputación en México, como el ITAM, Palacio de Hierro, GNP, etcétera”.

Así, están asociados a “una cultura corporativa muy poderosa de transparencia y de institucionalidad”, con decisiones colegiadas y consejeros de primer nivel, lo que le otorga una “importante fortaleza institucional” a la Afore.

En esa línea, el entrevistado recalca que, tanto en Profuturo como en BAL, no existe la decisión de “una persona sabia, que de repente se le ocurre una gran idea”. Por el contrario, describe una cultura de contribución, en la que no depende de una sola persona que las cosas salgan bien, sino de un proceso y una manera de hacer el trabajo, enriquecido por un grupo talentoso y experimentado.

“A mí, junto con mi equipo, nos corresponde poner en la mesa todas esas propuestas relevantes de inversión y las discutimos con nuestros consejeros, que nos van dando la guía”, explica.

Otro pilar importante es la cultura corporativa. El responsable de las inversiones en la Afore señala que la empresa y sus empleados tienen un fuerte sentido de transparencia, honestidad, ética y rectitud.

“Nos preciamos de eso y vivimos todo el tiempo los valores de Profuturo y de grupo BAL. Esa cultura que tenemos hace que siempre busquemos la excelencia”, explica.

Finalmente, el quinto factor –quizás el más importante para Profuturo– consiste en ayudar a que los mexicanos salvaguarden su futuro financiero. Sibaja explica que el cliente está en el centro de todo. “Eso nos da fuerza para levantarnos en la mañana, nos impulsa a seguir moviendo el lápiz, a revisar un modelo más, a corregir una gráfica, a cambiar una nota. Estamos ayudando a nuestros compatriotas y eso nos motiva”, señala. 


SOLO EL AÑO PASADO, PROFUTURO PAGÓ A SUS CLIENTES UNA TASA PROMEDIO NOMINAL DE 17,2% Y REAL DE 14%, LO QUE REPRESENTA UN RETORNO QUE FUE MÁS DE 150 PUNTOS SUPERIOR AL PROMEDIO DEL SISTEMA


MEDALLA DE ORO PARA EL SISTEMA DE PENSIONES 

Oficinas Profuturo, Fuente: Revista Funds Society Américas 2026

Según explica Sibaja, hace tiempo el regulador impuso un proceso mediante el cual todas las Afores se tienen que certificar con Morningstar, uno en el que Profuturo entró hace más de nueve años.

Recientemente, la firma internacional –que el CIO describe como “el estándar en el mundo” y “la empresa calificadora más relevante de procesos de inversión”– le otorgó a la gestora previsional mexicana la distinción de “medalla de oro”.

Esta clasificación, agrega, no se trata solo de un premio para la Afore, sino para el país mismo. ¿Qué tan prestigiosa es esta designación? “De los miles de fondos que califica la empresa en el mundo, solamente al 6% se les otorga la categoría de medalla de oro”, comenta Sibaja, agregando que sólo hay otras siete medallas de oro para fondos de pensiones de ciclo de vida, el tipo que gestionan en la Afore, en el mundo.

Tres de estos fondos están en Estados Unidos y otras cuatro en Australia. Esta clasificación mide cinco grandes variables: la calidad de los procesos de inversión, el track record de la gestora, la Afore misma y el entorno que genera para apoyar el proceso de construcción de cartera, la calidad profesional del equipo y el costo del fondo.

“El premio es un orgullo para México. Estamos muy optimistas con el futuro de nuestro país y del sistema. Hay muchas cosas afortunadas que están pasando y que van a dar frutos», expresa.


ANTONIO SIBAJA: “NO DEJAMOS NADA AL AZAR O A LA PROBABILIDAD. TENEMOS PROCESOS CON LOS CUÁLES VAMOS DEFINIENDO LA MANERA EN LA QUE VAMOS INTEGRANDO NUESTRO PORTAFOLIO”


«La disposición que tienen nuestras autoridades para que los recursos de las Afores se inviertan del mejor modo, así como la mayor sofisticación de las Afores para invertir y poderlo hacer de la mejor manera, no pintan sino cosas buenas hacia adelante”, asegura Sibaja.

Así, el director ejecutivo de estrategias de inversión asegura que esta medalla también valida al resto de las Afores del país, porque “el sistema ha ido avanzando a grado tal que estamos en un punto de madurez muy importante”. 

LA REVOLUCIÓN DE LOS FONDOS DE CICLO DE VIDA 

Uno de los grandes cambios que explican la evolución de los fondos de pensiones en México es la llegada de los llamados fondos de ciclo de vida, en el año 2016. A diferencia de los fondos tradicionales, estos vehículos van variando el nivel de riesgo de sus clientes poco a poco, a lo largo del tiempo.

“Con esto se logra una mejor administración del riesgo, más eficiente, y lo que intenta hacer este esquema, que no es único de México, es que la tasa de reemplazo –es decir la proporción salarial en el retiro– se incremente”, explica el directivo de Profuturo.

En esa línea, el profesional comenta que la implementación de este esquema fue un cambio “muy importante y valioso” por parte de los reguladores. Junto con la reforma de 2020, esto ha logrado que la tasa de reemplazo subiera. Antes de estos cambios, era cercana a 27%, y ahora está en niveles promedio de 70%.

“Esa es una de las bondades del fondo de ciclo de vida, que incorpora de mejor manera el riesgo en los recursos para que, a lo largo del tiempo, vayan ganando un mejor rendimiento”, indica.

La reforma al sistema de pensiones también ha jugado un rol clave, según el CIO. “Veo con mucho optimismo a nuestro sistema, porque ha crecido sano. Es cierto que ha tenido altibajos en el tema de los retornos, pero a lo largo del tiempo es innegable que fue una decisión acertada para nuestro país”, comenta.

Los ahorros previsionales de los mexicanos se han más que duplicado por retornos desde 1997, cuando inició el sistema. Hacia adelante, la expectativa es que se siga expandiendo. Además, destaca, se ha convertido en un “pilar de estabilidad macroeconómica para el país, porque las Afores tenemos la capacidad de recursos y entendemos cómo se debe invertir el capital”. 

UN SISTEMA DE PENSIONES DE CONSULTA 

Sibaja ve al sistema de pensiones mexicano con mucho optimismo, recalcando el rol que ha jugado la autoridad en apoyar el modelo. “Veo que las autoridades hacen muy bien su papel de facilitarnos el entorno de inversión. Observo que el gobierno mexicano comprende totalmente la importancia de tener un pilar macroeconómico como este ahorro pensionario, que da financiamiento a obras de gran relevancia en nuestro país y que, al mismo tiempo, está velando por el futuro financiero de los mexicanos”, señala.

En ese sentido, el ejecutivo concluye que la reforma al sistema previsional impulsada por México en 2020 fue “de los eventos más afortunados que hemos registrado en la vida institucional de nuestro país”. A partir de ese momento, comenta, se ve que el sistema está “creciendo en sus capacidades, haciendo mejor las cosas”, con las autoridades y el gobierno acompañándolos en ese esfuerzo.

Es más, el desarrollo que ha tenido el sistema en esta década ha llevado al país latinoamericano de consultar la experiencia internacional a ser el consultado.

En un inicio, México inspiró su diseño en el modelo de capitalización individual de Chile. Ahora, con el país andino implementando su propio rediseño de gestión de carteras –de un modelo de multifondos a uno de fondos generacionales–, la industria chilena está mirando la experiencia mexicana.

“Recientemente, algunos colegas de ese país nos pidieron reuniones para que les platiquemos sobre nuestra experiencia, lo que hacemos con mucho gusto, ya que ellos fueron igualmente generosos en aquella época, cuando los consultamos”, relata Sibaja. 

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LarrainVial: el giro de la política de EE.UU. “va a continuar en el mediano plazo”

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Foto cedidaJavier Salinas, economista jefe de LarrainVial Research. Javier Salinas, economista jefe de LarrainVial Research

Es cosa clara que el puzle geopolítico global se ha convertido en un ingrediente claro para las decisiones de inversión. Y es que las tensiones globales, escenarios de materias primas y políticas ligadas a la seguridad nacional de Estados Unidos van a persistir en el mediano plazo, según auguró Javier Salinas, economista jefe de LarrainVial Research.

En una presentación en el contexto del congreso anual de FIAP, en Costa Rica, el profesional advirtió que este fenómeno ya es un factor más estructural. “Es algo que probablemente llegó para quedarse. Porque el mundo político en EE.UU. entiende muy bien, entiende muy bien cómo jugar este juego. Y esto no se trata solo de seguridad nacional, también se trata de codependencia y dependencia hacia los recursos naturales”, señaló.

Y en lo que a commodities –muchos de los cuales juegan un rol central en distintas tendencias– respecta, América Latina tiene una posición clave.

En el cobre, destacó el profesional, Chile es el mayor productor del mundo, con cerca de la tercera parte de la producción global, mientras que el país y Argentina tienen una posición relevante en el mercado del litio, un mineral crucial para la producción de baterías. Argentina también es uno de los mayores productores de cobalto en el mundo.

“La región resalta en recursos naturales que son necesarios para los cambios que estamos viendo en inteligencia artificial y en electromovilidad”, indicó, agregando que la variable clave es la cadena de valor. “Más de la mitad de esos materias primas se refinan en China. Y ese es el riesgo que se detectó en este documento a fines del año pasado”, acotó, refiriéndose al documento con que el gobierno de EE.UU. delineó su política para América Latina.

“La pregunta es cómo la región va a poder con esta tensión geopolítica que va a existir entre Occidente y Oriente”, señaló Salinas, agregando que “ya hemos visto cómo de manera más activa, Estados Unidos ha estado tomando ciertas decisiones en la región”.

Esta relación incluye cambios en el frente de la diplomacia. Esto se ha visto en temas como los puertos de Panamá y la revisión del tratado de libre comercio de EE.UU. con México y Canadá.

Además, también han aumentado las tensiones al estrechar lazos entre el mundo latinoamericano y China. “En Perú saben muy bien lo que pasó con el puerto de Chancay y la tensión que hubo con el gobierno norteamericano. Y en Chile lo vivimos con este cable submarino de internet que nos costó algunas tensiones innecesarias”, explicó el economista de LarrainVial.

“Hoy en día, en el corto plazo, estamos preocupados por la guerra. Y con justa razón. Los mercados están siendo más inciertos, están siendo más volátiles. Estados Unidos está en este proceso de subida de tasas, que probablemente sea complicado para las economías emergentes, que podemos tener algún tipo de tensión”, explicó Salinas.

BBVA México apuesta por un perfil tecnológico: José Luis Elechiguerra asumirá la dirección general

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Foto cedida

El mayor banco del sistema financiero mexicano inicia una nueva etapa al anunciar el nombramiento de José Luis Elechiguerra como nuevo Country Manager en el país, y se propondrá también a los órganos sociales de BBVA México su nombramiento como Director General y Vicepresidente del
Consejo.

Se trata de un relevo que coloca al frente de la institución a un ejecutivo con una trayectoria marcada por la ingeniería, la transformación digital, el gobierno de datos y la gestión global de riesgos, áreas que se han convertido en pilares estratégicos de la banca internacional.

El movimiento representa mucho más que un cambio de nombres en la estructura directiva. Se trata del relevo del principal responsable ejecutivo de una institución que atiende en el país norteamericano a 34,5 millones de clientes, cuenta con 28,3 millones de usuarios digitales, opera una red de 1.604 sucursales y 14.434 cajeros automáticos, y mantiene el liderazgo del sistema bancario mexicano en cartera de crédito y captación.

La designación ocurre además en un momento particularmente relevante para el grupo financiero español. México continúa siendo uno de los mercados más importantes para BBVA a escala global y se mantiene entre los principales generadores de utilidades para la corporación, impulsado por el crecimiento del crédito, la rentabilidad del negocio minorista y el avance de la digitalización.

En el primer trimestre de 2026, la operación mexicana reportó un beneficio atribuido equivalente a 1.453 millones de euros (aproximadamente 1.664 millones de dólares), un incremento anual de 4,5%, apoyado por mayores ingresos financieros, comisiones y seguros.

Un ingeniero para conducir la siguiente transformación

La trayectoria de Elechiguerra refleja la evolución que ha seguido BBVA durante los últimos años, donde la tecnología dejó de ser un área de soporte para convertirse en el núcleo del negocio bancario.

Ingeniero Químico por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con maestría y doctorado en Ingeniería Química por la Universidad de Texas en Austin, el nuevo Country Manager ha construido una carrera de casi dos décadas dentro del grupo ocupando posiciones vinculadas con estrategia, transformación organizacional, ingeniería y análisis de datos.

Su recorrido comenzó en 2008 como director de Desarrollo de Negocio y Planeación Estratégica del negocio hipotecario en México. Posteriormente encabezó la planeación estratégica del negocio minorista, la transformación del banco, la ingeniería de procesos del Grupo BBVA y el gobierno global de datos.

En 2019 fue responsable de Client Solutions en BBVA USA; posteriormente asumió la dirección global de Engineering y, desde 2024, encabezaba la gestión mundial de Riesgos del grupo financiero, una de las funciones más sensibles dentro de la organización.

Ese perfil multidisciplinario parece responder a los desafíos que enfrenta actualmente la banca: inteligencia artificial, automatización, analítica avanzada, ciberseguridad, digitalización de procesos, regulación tecnológica y administración integral del riesgo.

En el comunicado del banco, Elechiguerra afirmó que asumirá la responsabilidad «con enorme orgullo» y aseguró que su objetivo será construir sobre el trabajo realizado durante los últimos años, mantener la innovación y fortalecer la contribución del banco al desarrollo económico del país.

Elechiguerra llegará a la dirección del banco en un entorno que combina oportunidades y retos. Con el relevo, el grupo financiero inicia una nueva etapa en la que la tecnología, el análisis de datos y la gestión del riesgo serán factores determinantes para mantener el liderazgo del banco más grande del país, en un mercado cada vez más competitivo y digitalizado.

Eduardo Osuna deja la operación diaria

Como parte de la reorganización en BBVA México, Eduardo Osuna será propuesto al Consejo de Administración para convertirse en el nuevo presidente del órgano de gobierno corporativo del banco en el país.

Después de haber encabezado la dirección general desde 2015, Osuna dejará la administración cotidiana del banco para concentrarse en funciones estratégicas relacionadas con el gobierno corporativo, la definición de la estrategia de la institución, la relación con los consejos regionales y el acompañamiento de clientes mayoristas desde una posición no ejecutiva.

Durante su gestión, BBVA consolidó su liderazgo en prácticamente todos los indicadores del sistema financiero mexicano, fortaleció su plataforma digital y aceleró la migración de millones de clientes hacia canales electrónicos, convirtiéndose en uno de los referentes de la transformación digital dentro de la banca latinoamericana.

Los resultados financieros recientes muestran que la institución mantiene un crecimiento sostenido del crédito, particularmente en los segmentos empresarial y minorista, mientras continúa incrementando la rentabilidad de negocios como seguros, administración de activos y servicios financieros especializados.

BBVA también anunció el fin del ciclo del doctor Jaime Serra Puche como integrante del Consejo de Administración luego de 19 años, en ochos de los cuáles fungió como presidente del órgano colegiado, cargo que asumió en 2018 tras la salida de Luis Robles Miaja. Su retiro responde al cumplimiento de la edad prevista para dejar la presidencia del Consejo, de acuerdo con lo informado por la institución.

El club de los 33 billones de dólares: tres gestoras que administran más dinero que el PIB de Estados Unidos

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BlackRock, Vanguard y State Street son tres gigantes globales que han llevado la concentración de la industria de gestión de activos a una nueva dimensión. Según las cifras actualizadas de estas empresas prácticamente al cierre de julio, juntas administran al menos 33,5 billones de dólares, una cantidad superior al PIB anual de Estados Unidos y equivalente a casi una cuarta parte de todos los activos gestionados por la industria mundial.

Hay una manera sencilla de dimensionar el tamaño que han alcanzado las tres grandes gestoras de activos del planeta: BlackRock, Vanguard y State Street administran juntas una cantidad de dinero que, como magnitud, supera el tamaño de toda la economía estadounidense. La cifra ya rebasó lo que apenas hace poco marcaba ya un hito: los 29 billones de dólares, ante la expansión de los mercados y los nuevos flujos que elevaron el umbral.

Con los últimos datos disponibles, BlackRock administra 15,3 billones de dólares, Vanguard 11,9 billones y State Street 6,3 billones, para un total de 33,5 billones. Sin embargo, la cifra debe tomarse con una precisión ya que los periodos de reporte no son exactamente iguales. BlackRock y State Street reportaron sus activos al 30 de junio de 2026, mientras que la última cifra oficial disponible de Vanguard corresponde al 31 de marzo. Aun así, el dato permite observar con claridad la dimensión alcanzada por las tres firmas.

Para dimensionar y comprender el fenómeno en toda su magnitud, podemos mencionar que actualmente el Fondo Monetario Internacional proyecta para Estados Unidos un PIB nominal de aproximadamente 31,82 billones de dólares para 2026. Es decir, los activos administrados por las tres gestoras mencionadas equivalen a alrededor de 105% del PIB estadounidense. No obstante, si se utiliza como referencia el PIB de 2025, estimado por el FMI en alrededor de 30,62 billones, el múltiplo se acerca a 1,1 veces.

Desde luego que eso no significa que BlackRock, Vanguard y State Street sean una economía de ese tamaño. Es importante recordar que el PIB mide la producción anual de una economía mientras que el AUM representa activos financieros administrados en un momento determinado. Pero como comparación de escala financiera, la magnitud es reveladora.

De 29 a 33 billones en pocos meses

La evolución en los activos gestionados es reveladora sobre cómo estos gigantes globales se desempeñan en el mercado y su enorme influencia. BlackRock, la mayor gestora de activos del planeta, cerró junio con la cifra ya mencionada de 15,3 billones en activos bajo gestión, después de registrar 868,000 millones de dólares en entradas netas en los últimos 12 meses. Sólo durante el primer semestre de 2026 captó 321.000 millones, de los cuales 192.000 millones llegaron durante el segundo trimestre. Los flujos fueron amplios y procedieron de ETFs, mercados privados, renta fija activa y estrategias sistemáticas de renta variable.

El dato es especialmente relevante porque BlackRock ya no es únicamente el gigante de los ETFs que durante años estuvo asociado principalmente con iShares. Hoy, la firma extiende su plataforma hacia private markets, crédito privado, renta fija activa, infraestructura, tecnología financiera y wealth management, mientras que Aladdin continúa convirtiéndose en una pieza central de su estrategia tecnológica. En el segundo trimestre, los ingresos por servicios tecnológicos y suscripciones crecieron 13% interanual.

Vanguard, por su parte, reportaba 11,9 billones al cierre de marzo, con más de 50 millones de inversionistas globales. Su estructura es distinta: la compañía es propiedad de sus fondos, que a su vez son propiedad de los accionistas de esos fondos.

State Street por su parte aporta una dimensión adicional que suele perderse cuando sólo se observa el AUM. La compañía terminó junio con 6,3 billones de dólares en activos bajo gestión, pero además mantenía 57,9 billones en activos bajo custodia y/o administración. Esa diferencia es fundamental: State Street no solamente administra dinero; también constituye una de las grandes infraestructuras operativas del sistema financiero institucional mundial.

Casi una cuarta parte de la industria mundial

El tamaño de los tres gigantes adquiere todavía otra dimensión cuando se compara con la industria de gestión de activos en su conjunto. McKinsey estimó que los activos globales bajo gestión llegaron a 147 billones al cierre de junio de 2025, después de alcanzar 135 billones al cierre de 2024. Si se toma esa referencia, los 33,5 billones de las tres grandes representarían aproximadamente 23% del AUM mundial.

Dicho de otra manera: poco menos de uno de cada cuatro dólares administrados por la industria global estaría dentro de estas tres plataformas, utilizando como referencia el universo global de McKinsey. En este sentido, un tema de fondo aparece: en realidad no se trata solamente de que tres compañías que son enormes, sino de que su tamaño les permite operar con economías de escala que son muy difíciles de replicar para prácticamente el resto de la industria.

Ese tamaño reduce costos, permite ofrecer productos cada vez más baratos, facilita la creación de ETFs y fondos con enorme liquidez y genera una distribución prácticamente imposible de igualar para un competidor pequeño; se trata de un «círculo virtuoso», o para algunos competidores un círculo de concentración de la gestión de activos.

Esta concentración se vuelve especialmente evidente en el universo de ETFs. Al cierre de junio, el mercado estadounidense de ETFs alcanzó un nuevo máximo histórico de activos. LSEG Lipper registró un total de 12,27 billones en ETFs de renta variable y 2,57 billones en ETFs de renta fija, además de otras categorías, confirmando la dimensión que ha alcanzado este vehículo de inversión.

Y la concentración dentro de ese mercado de las tres gigantes es contundente: En Estados Unidos, iShares, la plataforma de ETFs de BlackRock, tenía 4,59 billones de activos al cierre de junio. Vanguard contaba con 4,51 billones, mientras que State Street SPDR sumaba en sus arcas 2,06 billones. Solamente esas tres plataformas reunían alrededor de 11.16 billones en ETFs estadounidenses, de acuerdo con LSEG Lipper.

La fotografía es contundente: BlackRock, Vanguard y State Street no sólo son las tres mayores gestoras por AUM; también dominan una parte sustancial del vehículo que más ha transformado la industria de inversión durante las últimas dos décadas. Esa concentración tiene un gran significado más allá de los números.

El poder silencioso: accionista de casi todo

La verdadera influencia de las tres grandes no proviene únicamente de su capacidad para comprar o vender activos. Proviene también de que, a través de sus fondos indexados y ETFs, son accionistas relevantes de una enorme cantidad de compañías cotizadas. Un ejemplo ilustra la concentración: en la documentación corporativa de S&P Global correspondiente a 2026, Vanguard aparecía con 9,49% del capital de la empresa y BlackRock con 7.99%. State Street también aparece recurrentemente entre los mayores accionistas institucionales de las grandes compañías estadounidenses.

Eso convierte a estas gestoras en actores relevantes en asuntos que van desde la elección de consejeros hasta remuneración ejecutiva, estructura corporativa, fusiones, políticas de capital y propuestas de accionistas; la paradoja es que las gestoras no necesariamente seleccionaron esas compañías porque sus administradores consideraran individualmente que eran las mejores inversiones, en muchos casos simplemente forman parte de los índices que replican sus productos.

Ahí reside una de las transformaciones más profundas de los mercados financieros modernos: el poder de asignación de capital se está trasladando parcialmente desde el stock-picking hacia la propiedad indexada a gran escala, el ascenso de las tres firmas está íntimamente relacionado con una revolución que comenzó con la indexación y que después encontró en los ETFs su vehículo perfecto.

Hoy, si un inversionista quiere tener exposición al S&P 500, ya no necesita seleccionar 500 acciones, analizar cientos de balances o pagar una comisión elevada a un administrador activo, simplemente puede comprar un ETF que replique el índice por unos cuantos puntos básicos. La escala hace posible cobrar poco y cobrar poco atrae activos.

El caso de Vanguard es paradigmático. La firma señaló en mayo que su promedio de gastos operativos de los fondos había descendido hasta 0,06%, frente a un promedio de 0,44% para la industria excluyendo Vanguard, según sus cálculos con datos de Morningstar. Ese diferencial parece pequeño hasta que se aplica sobre billones de dólares. Por ejemplo, para una cartera de 10.000 dólares una diferencia de unas décimas puede parecer insignificante, pero sobre varios billones se convierte en cientos o miles de millones de dólares de ahorro para los inversionistas. Esa es precisamente la ventaja competitiva de la escala.

Una nueva forma de poder financiero

La importancia de los 33,5 billones de dólares gestionados por BlackRock, Vanguard y State Stree no está únicamente en la cifra, radica principalmente en qué tipo de activos representan y qué hacen estas gestoras con ellos. BlackRock, Vanguard y State Street participan simultáneamente en renta variable, renta fija, ETFs, mercados monetarios, gestión institucional, pensiones, wealth management y, cada vez más, mercados privados. Pero además cada una posee una ventaja distinta.

BlackRock tiene escala, iShares, tecnología mediante Aladdin y una estrategia cada vez más diversificada hacia alternativas. Vanguard por su parte tiene una estructura única, costos extremadamente bajos, una base gigantesca de inversionistas y una de las mayores plataformas de indexación del mundo. State Street combina la gestión de activos con una infraestructura de custodia y administración que supera ampliamente su propio AUM.

Son tres modelos diferentes que convergen en un mismo resultado: una capacidad extraordinaria para canalizar ahorro hacia los mercados financieros. Pero, dado su tamaño, hay una pregunta inevitable.

¿Son demasiado grandes?

En el mercado es imposible dejar de lado una inquietud: ¿semejante concentración puede generar riesgos? Y no necesariamente debido a que las tres gestoras estén tomando decisiones centralizadas (en los hechos no lo hacen), sino porque la concentración de activos, propiedad y voto puede crear riesgos de gobernanza y de estabilidad financiera, según han señalado algunos análisis.

También, en el mercado existe un debate sobre la competencia porque la economía de escala permite que los grandes gestores cobren menos y beneficien a los inversionistas, pero la misma escala puede hacer que resulte cada vez más difícil para un nuevo competidor entrar en determinados segmentos. Y hay otra inquietud: cuando millones de inversionistas poseen acciones a través de vehículos indexados, ¿quién decide cómo se votan esas acciones?

El crecimiento de los programas de “pass-through voting” de Vanguard muestra que la propia industria está intentando responder a esa pregunta. Vanguard ha extendido su programa Investor Choice a 32 fondos, con casi 4 billones de dólares de activos elegibles, y pretende ampliar el programa a todos sus fondos de renta variable estadounidense indexados.

El debate sobre el poder de las grandes gestoras, por tanto, ya no es solamente financiero, también es corporativo y, en cierta medida, institucional. Los 33,5 billones de dólares administrados por estas tres gestoras son impresionantes precisamente porque permiten ver una transformación de fondo en las finanzas globales.

Hace algunas décadas, el poder de Wall Street estaba asociado principalmente con bancos de inversión, operadores y grandes casas de bolsa. Hoy una parte creciente del poder está en quienes administran el ahorro de millones de personas y ahí, tres nombres dominan el paisaje: BlackRock, Vanguard y State Street.

Juntas, las tres administran un monto equivalente a más de un PIB estadounidense anual; pero su verdadera influencia no está en que puedan decir que administran 33 billones de dólares sino que una parte cada vez mayor del mercado mundial pasa por sus plataformas antes de llegar a las empresas, los bonos, los índices, los ETFs y los inversionistas finales. Ese es el verdadero significado y el poderío del club.

Lazard AM refuerza su cúpula directiva con la incorporación de Chris Bricker y Theodore P. Enders

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Foto cedidaDe izquierda a derecha: Chris Bricker, director de Desarrollo Corporativo, y Theodore P. Enders, director de Producto.

Lazard Asset Management (LAM) ha reforzado su cúpula directiva con la incorporación de Chris Bricker como director de Desarrollo Corporativo y de Theodore P. Enders como director de Producto, en el marco de su estrategia de crecimiento. Según explican, ambos nombramientos reflejan la apuesta de LAM por ampliar sus capacidades de inversión y soluciones, con el fin de responder a las necesidades cambiantes de los clientes y sentar las bases de la próxima fase de crecimiento de la firma, sin renunciar a su vocación de gestión activa que la distingue desde hace décadas.

“Estos nombramientos incorporan dos capacidades complementarias en un momento decisivo para la evolución de LAM. Chris y TP son profesionales de reconocido prestigio en el sector. Chris suma más de tres décadas de experiencia y aporta un enfoque orientado a la identificación, estructuración e integración de oportunidades estratégicas. TP ha dedicado su carrera a construir estrategias de producto de primer nivel, con una visión rigurosa y centrada en el cliente que alinea las capacidades de inversión, las necesidades de los clientes y las prioridades del negocio. Juntos nos ayudarán a decidir con criterio dónde invertimos, cómo crecemos y de qué manera ofrecemos soluciones diferenciadas a los clientes de todo el mundo. Es un placer darles la bienvenida a Lazard”, ha señalado Chris Hogbin, CEO de Lazard Asset Management.

Chris Bricker, director de Desarrollo Corporativo

Bricker liderará el desarrollo corporativo y la agenda de crecimiento estratégico de LAM. Su labor se centrará en las oportunidades que aprovechen las fortalezas de la firma como gestora de activos, amplíen su propuesta de valor para los clientes y refuercen su presencia en las áreas prioritarias. Reportará a Chris Hogbin, consejero delegado de Lazard Asset Management.

Bricker procede de AllianceBernstein, entidad en la que ha desarrollado más de tres décadas de su carrera y en la que ocupaba, hasta la fecha, el cargo de director de desarrollo corporativo, además de formar parte del Comité Operativo. A lo largo de su trayectoria ha dirigido un amplio abanico de operaciones y alianzas estratégicas y ha contribuido a impulsar una de las mayores expansiones de producto de la compañía. Con anterioridad, estuvo al frente del negocio de activos alternativos cotizados de AllianceBernstein y lideró tanto la estrategia de producto como el área de fusiones y adquisiciones.

“Pocas veces surge la ocasión de ayudar a definir cómo crece una firma de este calibre, y no solo a ampliar lo que ya existe. Lazard Asset Management reúne la ambición y la plataforma necesarias para crecer y prestar un mejor servicio a sus clientes. Esa perspectiva es la que me ha traído hasta aquí, y afronto con ilusión el trabajo junto a Chris Hogbin y al resto del equipo de Lazard para preparar el negocio de cara al futuro”, ha declarado Chris Bricker, nuevo director de Desarrollo Corporativo.

Theodore P. «TP» Enders, director de Producto

Por su parte, Enders dirigirá la estrategia global de producto de LAM y será responsable de definir la evolución de la plataforma de producto de la firma en el conjunto de sus estrategias de inversión, vehículos, canales de cliente y mercados. En estrecha colaboración con los equipos de inversión y distribución y con los responsables regionales, priorizará las capacidades y soluciones con las que LAM está mejor posicionada para diferenciarse y crecer. Su cometido será potenciar la capacidad de Lazard para traducir su experiencia inversora en soluciones concretas, escalables y relevantes para el cliente. Reportará a Rosalie Berman, directora de operaciones de Lazard Asset Management.

Enders procede de Goldman Sachs, donde ha desempeñado durante más de dos décadas el puesto de director gerente en Goldman Sachs Asset Management. Recientemente ocupó el cargo de CIO y, con anterioridad, fue responsable global de desarrollo de producto, con un equipo internacional a su cargo. Desde esa posición, lideró la integración de una adquisición clave en Europa, supervisó la primera conversión de un fondo de inversión en ETF de la entidad y lanzó una gama de ETF de rentas basados en opciones.

Enders, por su parte, ha señalado: “En más de dos décadas en el sector siempre he admirado a Lazard como una de las casas más respetadas de la gestión activa, con una trayectoria y una base de clientes que pocos pueden igualar. La visión y la ambición que la firma se ha fijado para los próximos años resultan muy atractivas, y afronto con entusiasmo el reto de contribuir a configurar el área de producto con el rigor y la disciplina que esa visión exige”.

Siguiente fase de crecimiento de LAM

Bricker y Enders contribuirán conjuntamente a convertir las prioridades estratégicas de LAM en una agenda definida y orientada al cliente, concebida para generar un crecimiento rentable. Su trabajo respaldará la evolución de la firma: determinará en qué ámbitos puede prestar un mejor servicio a sus clientes y de qué modo llevar al mercado, con eficacia, nuevas capacidades en el marco del plan Lazard 2030.

México toma la delantera en financiamiento de venture capital en América Latina

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Imponiéndose ante Brasil, la primera economía de América Latina, México lleva algunos trimestres liderando el tablero en financiamiento de firmas de venture capital a compañías en la región. Esto, muestran cifras de la proveedora de información especializada Crunchbase, tras sólidas cifras de recursos recaudados durante el segundo trimestre de este año, consolidando el liderazgo del país norteamericano.

Las startups mexicanas, indicó la firma, levantaron 944 millones de dólares entre abril y junio de este año. Esto representa un salto de 131% respecto a los 409 millones de dólares registrados en el segundo trimestre de 2025 y de 136% respecto a los 401 millones de dólares levantados en el primer trimestre de 2026.

Con estos números, este es el tercer trimestre durante el último año en que las startups mexicanas logran captar más capital que las brasileñas, que levantaron 350 millones de dólares en ese mismo período. Este monto cayó un 11% interanual, pero subió un 20% respecto al primer trimestre de este año.

México también se quedó con la distinción de protagonizar los tres levantamientos de capital más grandes de la región entre abril y junio, según destacó Crunchbase. La firma de pagos Clip recaudó 500 millones de dólares, el banco digital Plata sumó 405 millones de dólares y la plataforma de venta de autos usados Kavak recibió una inyección de 300 millones de dólares.

El telón de fondo de esta dinámica es un momento en que los fondos internacionales de capital de riesgo están mirando la región. En las tres operaciones más grandes de startups mexicanas participaron, por ejemplo, Bicycle Capital, WCM Investment Management y Andreessen Horowitz.

Con todo, la región disfrutó de una continuación del boom en fondeo de etapas tardías y de crecimiento, según la firma especializada de información en capital privado. Las startups latinoamericanas acumularon una inyección de 1.360 millones de dólares –entre negocios de capital semilla y de etapa de crecimiento– en el segundo cuarto de 2026. Esto representa una subida interanual de 47% y un alza de 22% respecto al primer tramo del año.

Junto los tres grandes negocios en México, el banco digital argentino Ualá levantó 195 millones de dólares en ese período, mientras que la legaltech brasileña Enter recaudó 100 millones de dólares.

Nueva ola de M&A: los activos bajo gestión en mercados privados mantendrán un ritmo de crecimiento del 12% anual

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El valor de las operaciones de M&A en mercados privados pasó de 13.000 a 27.200 millones de dólares entre 2023 y 2025. Según el nuevo estudio The Race for Scale in Private Markets de Oliver Wyman, las gestoras están acelerando sus movimientos para ganar escala, ampliar capacidades y reforzar su posición competitiva en uno de los segmentos de mayor crecimiento de la gestión de activos.

Según el informe, los activos bajo gestión en mercados privados crecerán en torno al 12% anual durante los próximos cinco años, frente al 8% previsto para los activos cotizados. Mientras las clases de activos tradicionales siguen bajo presión por la bajada de comisiones y un crecimiento más lento, los mercados privados han ganado peso estratégico dentro de las grandes gestoras y se están convirtiendo en una de las áreas más activas para las operaciones de M&A.

Sin embargo, el mercado sigue muy fragmentado, según los datos del informe, puesto que el 97% de los gestores de private equity, el 87% de private credit y el 95% de real estate gestionan menos de 5.000 millones de dólares en activos, aunque la captación de fondos se concentra cada vez más en un número reducido de actores. De hecho, los gestores más grandes, con más de 10.000 millones de dólares en activos bajo gestión, han pasado de captar el 42% del capital global entre 2000 y 2005 al 54% en los últimos cinco años, reflejando un mercado que premia cada vez más la amplitud de las plataformas y su grado de institucionalización.

El informe identifica tres razones por las que la consolidación se acelera precisamente ahora. La primera es la escala, que ha dejado de ser una ventaja para convertirse en un requisito previo. Los gestores más grandes no solo captan más capital, también tienen redes más amplias, mayor capacidad para atraer y retener talento, y la infraestructura necesaria en riesgo, cumplimiento normativo y operaciones de cartera que los grandes inversores institucionales exigen. La segunda es la amplitud de producto ya que los 20 mayores gestores han multiplicado por seis su número medio de productos activos desde 2005, ampliado su oferta más allá de los fondos insignia para incluir plataformas que abarcan el private equity y el private debt, lo que les permite acompañar a sus clientes en distintos momentos del ciclo y ofrecer soluciones adaptadas a distintos perfiles de riesgo y rentabilidad. Por último, la tercera es la capacidad de evaluar y gestionar inversiones con consistencia a lo largo del ciclo, algo que cobra especial importancia a medida que las condiciones crediticias se endurecen en determinados segmentos del mercado y se aproxima un importante volumen de refinanciaciones en los próximos dos o tres años.

A medida que la consolidación se acelera en los mercados privados, las gestoras de activos se centran cada vez más en cómo las combinaciones estratégicas pueden generar valor. En la mayoría de las transacciones, los principales impulsores se concentran en cinco palancas, la primera de ellas es el crecimiento de ingresos, especialmente cuando la gestora adquirente aporta capacidad de distribución o de coinversión

Por otro lado, otra de las palancas es la expansión de márgenes, eliminando infraestructuras duplicadas y aprovechando economías de escala. Además, desde el informe destacan la expansión de múltiplos, mejorando la valoración de la plataforma al diversificar estrategias y aumentar la resiliencia. Suele representar una oportunidad adicional más que un resultado garantizado. Por otra parte, desde Oliver Wyman explican que otra de las palancas es la mayor participación en beneficios, al dar acceso a las comisiones de rendimiento de los fondos adquiridos y, por último, destacan mejores resultados para los inversores, especialmente en operaciones lideradas por aseguradoras o fondos de pensiones que buscan acceso preferente a oportunidades

Pero crecer mediante M&A no garantiza por sí solo mejores resultados. Solo la mitad de las operaciones en gestión de activos consiguen mejorar de forma medible el ratio coste-ingreso, según el informe.

Las combinaciones que han creado valor de forma sostenida comparten tres características: una tesis estratégica clara desde el inicio, una integración planificada con antelación y una gestión cuidadosa del talento y la cultura de la organización adquirida. Las operaciones más exitosas son aquellas que definen con precisión qué capacidades necesitan reforzar, identifican de forma realista las sinergias esperadas y diseñan desde el principio un modelo operativo claro. En una industria donde gran parte del valor reside en las personas, preservar el talento clave y el motor de inversión es tan importante como alcanzar la escala deseada.

«Los mercados privados han entrado en una nueva fase de consolidación en la que la escala ya no es una ventaja competitiva, sino una condición necesaria para crecer. A medida que la captación de fondos se concentra y los inversores demandan soluciones cada vez más amplias y sofisticadas, veremos cómo las ventajas competitivas se concentran en un número cada vez más reducido de plataformas capaces de combinar escala, especialización y diversificación de capacidades», señala Martín Sánchez, socio de Private Capital en Oliver Wyman.