Las operaciones de private equity en el sector salud alcanzaron los 190.000 millones de dólares en 2025

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fondos perfilados de Ibercaja
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Según el análisis Global Healthcare Private Equity Report 2026, publicado por Bain & Company, el valor mundial de las operaciones de private equity en el sector salud alcanzó un nuevo récord en 2025, con un volumen estimado de 191.000 millones de dólares en transacciones, superando el máximo histórico registrado en 2021.

El informe señala que este incremento estuvo impulsado principalmente por el fuerte aumento de las operaciones superiores a 1.000 millones de dólares, lo que compensó la desaceleración del segundo trimestre provocada por los aranceles en Norteamérica y Asia-Pacífico. El volumen también se mantuvo sólido, con 445 adquisiciones anunciadas, la segunda cifra más alta registrada.

Asimismo, las desinversiones repuntaron con fuerza hasta alcanzar los 156.000 millones de dólares —el segundo mayor nivel histórico— frente a los 54.000 millones de 2024, gracias al regreso de las transacciones sponsor-to-sponsor tras los mínimos posteriores a la pandemia.

Para Cira Cuberes, socia de Bain & Company, “El mercado de private equity en el sector salud logró un desempeño récord el año pasado, con un gran aumento de las operaciones a gran escala y un crecimiento en todos los segmentos, liderados por el biofarmacéutico y proveedores, e impulsados por la actividad en el área de medtech. También observamos una sólida recuperación en el valor de las desinversiones tras los mínimos recientes, lo que indica el regreso de la actividad de salidas a medida que los patrocinadores reactivan procesos de venta para activos estratégicos. Todo apunta a un 2026 muy dinámico, respaldado por los altos niveles de liquidez y por un número creciente de activos en manos de patrocinadores que se acercan al final de su ciclo de inversión”.

Operaciones entre patrocinadores en auge

El análisis destaca que, tras la desaceleración registrada en 2023 y 2024, las operaciones entre patrocinadores volvieron a crecer con fuerza en 2025, alcanzando máximos históricos tanto en volumen como en valor. Se prevén más de 150 transacciones con un valor estimado superior a 120.000 millones de dólares.

Bain & Company también subraya el aumento del tamaño medio de las operaciones: más de 30 superaron los 1.000 millones de dólares, frente a solo ocho en 2024. Además, las operaciones public-to-private y los carve-outs continúan ganando protagonismo como alternativas para los inversores, con un crecimiento sostenido desde 2023.

Recuperación tras la caída del segundo trimestre

El informe apunta que el crecimiento global se sostuvo gracias a la actividad constante en Europa y a la recuperación de Norteamérica y Asia-Pacífico tras la ralentización del segundo trimestre. El volumen de operaciones aumentó un 39% entre el segundo y el tercer trimestre, y el segundo semestre cerró un 7% por encima del primero.

Norteamérica: el impulso de las grandes operaciones

Según el estudio, la región logró superar la desaceleración del segundo trimestre gracias al aumento de las transacciones de gran envergadura. Hasta noviembre de 2025 se registraron 26 operaciones superiores a 1.000 millones de dólares, frente a 14 en todo 2024, y más del 70% fueron sponsor-to-sponsor.

El volumen total de operaciones creció ligeramente respecto al año anterior, aunque todavía se sitúa por debajo del máximo histórico de 2021. En desinversiones, 2025 cerró con un valor estimado de 90.000 millones de dólares, muy por encima de los 35.000 millones de 2024.

Europa: liderazgo biofarmacéutico y grandes transacciones

El análisis indica que en Europa el valor de las operaciones apunta a duplicarse respecto al año anterior hasta alcanzar unos 59.000 millones de dólares. El sector biofarmacéutico lideró este crecimiento, concentrando las cinco mayores transacciones de la región y representando el 65% del valor total.

Las operaciones de gran tamaño reaparecieron con fuerza: en 2025 se registraron alrededor de 15 transacciones superiores a 1.000 millones de dólares, frente a solo tres en 2023 y cuatro en 2024. El número total de operaciones también aumentó, superando el récord de 2024 y manteniendo la tendencia alcista iniciada en 2022.

Las desinversiones repuntaron de forma significativa hasta unos 53.000 millones de dólares, tras la fuerte caída del año anterior, impulsadas principalmente por grandes operaciones entre patrocinadores.

Asia-Pacífico: fortaleza generalizada

El informe recoge que el valor de las operaciones en Asia-Pacífico alcanzó un récord en 2025, superando en más de un 30% el máximo de 2021 pese a la ralentización del segundo trimestre. Los segmentos biofarmacéutico y proveedores continúan siendo los principales motores del mercado de private equity sanitario en la región, aunque medtech y la TI de salud también registraron un crecimiento relevante.

Japón, India y AustraliaNueva Zelanda mostraron avances notables respecto a 2024, mientras que China duplicó su desempeño del año anterior tanto en volumen como en valor, aunque su actividad global sigue por debajo de los niveles históricos más altos.

Sector biofarmacéutico: concentración de valor

El estudio señala que el valor de las transacciones en el segmento biofarmacéutico aumentó hasta unos 80.000 millones de dólares en 2025, frente a los 55.000 millones de 2024, y se espera que el volumen crezca cerca de un 20%, superando las 130 operaciones. Desde 2020, este sector representa aproximadamente el 30% del volumen total y al menos el 22% del valor global de las operaciones.

Europa lideró buena parte de este impulso, con un incremento cercano al 40% en el número de operaciones y del 70% en valor respecto a 2024. En Norteamérica, el crecimiento fue más moderado: el valor subió un 20%, mientras que el volumen se mantuvo estable.

Proveedores: crecimiento impulsado por tecnología

Según el análisis, el valor de las transacciones en proveedores y servicios relacionados aumentó un 57%, hasta unos 62.000 millones de dólares, mientras que el volumen se mantuvo estable, reflejando operaciones de mayor tamaño. El crecimiento estuvo liderado por las TI y los servicios de proveedores de salud, aunque la inversión exclusivamente en proveedores no mostró la misma aceleración.

Los inversores se enfocaron en activos habilitados por tecnología, como la analítica, la optimización de personal y las soluciones de plataforma. Dentro de este segmento, el valor de las operaciones en TI de salud se duplicó en 2025 hasta alcanzar una cifra estimada de 32.000 millones de dólares.

Medicina tecnológica: impulso en la era post-Covid

El informe destaca que el valor de las operaciones en medicina tecnológica prácticamente se duplicó respecto al año anterior, hasta unos 33.000 millones de dólares, mientras que el volumen creció cerca de un 20%, hasta unas 88 transacciones. El sector gana tracción a medida que los inversores identifican oportunidades para aplicar estrategias probadas de creación de valor, centradas en el crecimiento de ingresos, la expansión de márgenes y de múltiplos, al tiempo que gestionan los riesgos a la baja.

Tres tendencias clave para 2026

El análisis apunta que la tecnología de salud mantiene una tendencia ascendente en volumen y valor desde 2023, reflejando el interés sostenido de los inversores. Aquellos que se centren en palancas específicas de creación de valor —como desarrollar una estrategia integral de precios y empaquetado o impulsar fusiones y adquisiciones a gran escala para construir plataformas sinérgicas— estarán mejor posicionados para diferenciar sus ofertas y lograr salidas superiores en un contexto de valoraciones altas y competencia intensa.

En el mercado de servicios farmacéuticos, pese a tratarse históricamente de un espacio atractivo y de gran tamaño, los recientes desafíos han llevado a algunos inversores a adoptar una postura más cautelosa. Otros han optado por un enfoque selectivo, priorizando activos premium con alto potencial de mejora operativa, así como modelos de negocio más resistentes a la volatilidad del mercado.

Por su parte, aunque la actividad sigue por debajo de los niveles máximos de hace algunos años, el interés por los grupos médicos persiste entre los inversores estadounidenses. Las plataformas líderes se diferencian al ir más allá del clásico modelo de “buy-and-build”, avanzando hacia enfoques integrados y centrados en el clínico que elevan la calidad asistencial. Aquellos que inviertan en modelos de nueva generación, basados en tendencias atractivas como la exposición farmacéutica o la atención basada en valor, encontrarán oportunidades interesantes.

“Somos optimistas respecto a la evolución del mercado de private equity en el sector salud de este año, sobre todo porque la confianza de los inversores en los fundamentos del mercado se ha mantenido firme a pesar de las dificultades vividas la pasada primavera. La solidez de las operaciones public-to-private y de los carve-outs, junto con el regreso de las transacciones entre patrocinadores, refuerza la previsión de una actividad intensa. De cara al futuro, los inversores deberán tener claras sus estrategias de creación de valor para conseguir retornos destacados, en un entorno donde la competencia por los activos sigue siendo muy elevada”, concluye Cira Cuberes, socia de Bain & Company.

Insigneo incorpora a Eduardo Solano como vicepresidente senior de Mercados Internacionales

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José María Fuentes Sáez
Foto cedidaEduardo Solano, vicepresidente sénior de Mercados Internacionales.

Insigneo, firma internacional líder en gestión patrimonial, ha anunciado la incorporación de Eduardo Solano a su creciente red de profesionales de inversión como Senior Vice President, International Markets, con base en el área de Houston.

Con más de 34 años de experiencia como gestor de carteras, analista y operador financiero, Solano aporta una sólida trayectoria en el diseño de estrategias globales de inversión y en el asesoramiento a clientes internacionales, fortaleciendo así la propuesta de valor de la firma en uno de sus mercados estratégicos de crecimiento.

Antes de unirse a Insigneo, Solano formó parte de GEF Financial Group, oficina de transición registrada bajo Bolton Global Capital, donde se especializó en la construcción de carteras diversificadas para clientes privados, incluyendo inversiones en renta variable, fondos de inversión, renta fija y activos alternativos, adaptadas a distintos perfiles y objetivos patrimoniales.

“Estamos encantados de dar la bienvenida a Eduardo a nuestro equipo en Houston”, señaló Alfredo J. Maldonado, Managing Director & Market Head for New York and the Northeast Region. “Su estrecha conexión con la comunidad latinoamericana y su capacidad para traducir tendencias económicas complejas en estrategias de inversión prácticas lo convierten en una incorporación clave mientras seguimos ampliando nuestra oferta internacional de gestión patrimonial”.

Antes de trasladarse a Estados Unidos, Solano desarrolló una parte significativa de su carrera en The Mexico Fund, Inc. (NYSE: MXF) y en su sociedad gestora, donde trabajó durante 24 años. Allí desempeñó el cargo de Vicepresidente de Relaciones con Inversores, representando al fondo en destacados foros financieros de Nueva York, además de participar activamente en decisiones de gestión de cartera y ejecución de operaciones.

Solano es licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y completó el programa AD Business Program en IPADE Business School, formación que complementa una extensa experiencia profesional en mercados internacionales y asesoramiento patrimonial.

Su incorporación refuerza la creciente red de profesionales de inversión de Insigneo y refleja el compromiso continuo de la firma por expandir su plataforma internacional de gestión patrimonial en Texas, consolidando su presencia entre clientes internacionales y fortaleciendo su capacidad para ofrecer soluciones de inversión sofisticadas y personalizadas.

WisdomTree lanza un fondo de inversión en IA, humanoides y drones

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WisdomTree ha anunciado el lanzamiento del fondo WisdomTree Physical AI, Humanoids, and Drones Fund (WDRN), que cotiza en la bolsa Cboe BZX Exchange, Inc. (CBOE). El lanzamiento se produce en un momento crucial para la inteligencia artificial (IA), ya que la tecnología evoluciona más allá de las aplicaciones digitales para permitir actividades físicas de IA, según recoge el comunicado de la firma, impulsando máquinas que pueden percibir, tomar decisiones y ejecutar tareas de forma autónoma en el mundo físico.

Este cambio marca una transición de la IA como herramienta para generar información a un sistema capaz de generar resultados en el mundo real.

El WDRN está diseñado para replicar la evolución del precio y la rentabilidad, antes de comisiones y gastos, del índice WisdomTree Physical AI, Humanoids, and Drones. El Índice está concebido para ofrecer exposición a empresas de todo el mundo dedicadas a actividades relacionadas con la IA física, entre las que se incluyen los robots humanoides y colaborativos, los drones y vehículos autónomos, los sistemas de fabricación basados en IA, la automatización de almacenes y cadenas de suministro, y las máquinas inteligentes en sectores como la sanidad, la construcción, la agricultura y la defensa.

“En los últimos años, la IA se ha limitado en gran medida al mundo digital, generando contenidos, analizando datos y ayudando en la toma de decisiones. Lo que está cambiando ahora es que la IA está empezando a operar en el mundo físico a medida que se combinan los avances en modelos, informática y robótica. Consideramos que se trata de un punto de inflexión significativo en la trayectoria de la IA”, afirmó Christopher Gannatti, director global de Análisis de WisdomTree. 

El experto añade que este cambio ya está tomando forma en los vehículos autónomos, las fábricas de última generación y el papel cada vez más importante de los drones en los conflictos modernos. “A medida que se aceleran los flujos de capital hacia los semiconductores, la automatización y la infraestructura industrial, creemos que la IA física está emergiendo como un nuevo e importante ciclo de inversión con el potencial de remodelar la forma en que se despliega la inteligencia en la economía global, y WDRN está diseñado para ofrecer a los inversores exposición a empresas situadas en la intersección de este segmento en evolución del ecosistema de la IA”, apunta.

De la periferia al corazón: los ETFs de renta fija ganan protagonismo en las carteras

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ETFs de renta fija
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Los ETFs de renta fija ya no son solo componentes básicos para calcular el beta. Así lo recoge el estudio “Built to last. How bond ETFs are powering a portfolio evolution” elaborado por BlackRock, que apunta que estos vehículos “se han convertido en la infraestructura esencial de la construcción de carteras modernas”, ya que ofrecen ventajas estructurales que van más allá de lo que pueden aportar los valores individuales. 

“A medida que el mercado de renta fija se ha ido digitalizando y se ha vuelto más indexable, los ETFs han evolucionado hasta convertirse en herramientas escalables, transparentes y líquidas que unifican las estrategias indexadas y activas en un único ecosistema”, señala.

En un mercado en el que la incertidumbre sobre la inflación, la volatilidad esporádica y las trayectorias cambiantes de los tipos de interés pueden provocar rápidamente un reajuste tanto de la duración como del crédito, los inversores buscan obtener una renta fiable, resistente y recurrente.

El problema, según el estudio, es que “a menudo, se busca «más renta» de las formas menos resistentes, ya sea alargando la duración y exponiéndose al riesgo de una crisis de tipos de interés, o descendiendo en el espectro crediticio y exponiéndose al riesgo de ampliación de los diferenciales”.

Pero el informe explica que los ETFs de renta fija “pueden ayudar a resolver este problema, no solo a través de una exposición al mercado a bajo coste, sino también mediante un conjunto más amplio de herramientas de implementación”.

Los fondos cotizados activos de renta fija siguen representando una minoría de los activos de renta fija de los ETFs -un 20 % a nivel mundial-, pero su impulso se ha acelerado rápidamente: el patrimonio aumentó en 215.000 millones de dólares en 2025, captando el 32% de los flujos mundiales de ETFs de renta fija (según datos de BlackRock Global Business Intelligence al cierre de marzo pasado), lo que indica que “es probable que los inversores deseen la discrecionalidad de un gestor de carteras en el formato de un ETF”.

El estudio apunta que los gestores de renta fija activos y flexibles pueden ayudar a “reequilibrar la relación entre rendimiento y riesgo”, en tanto que los ajustes dinámicos pueden ayudar a los inversores a mejorar la rentabilidad de la cartera al tiempo que reducen la sensibilidad a los tipos de interés.

“A medida que las carteras se vuelven más sofisticadas, los ETFs de renta fija ya no son solo vehículos para obtener una exposición general al mercado, sino que también pueden servir como herramientas para la exposición básica, la búsqueda de alfa y la generación de ingresos orientada a resultados”, apunta el estudio que resalta que cuando se combinan, los ETF de renta fija indexados y activos “crean un ecosistema cohesionado dentro de una cartera”.

Con esta combinación, los inversores pueden mantener una asignación básica, pero también añadir orientaciones específicas, así como acceder a fuentes de ingresos potenciales diferenciadas y ajustar la exposición al riesgo sin abandonar la estructura de los ETFs.

Gestión de la concentración en los benchmarks: un marco para asignadores de activos

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Los mercados de renta variable están más concentrados que en cualquier momento de las últimas cinco décadas, y los benchmarks ponderados por capitalización reflejan esa realidad. Los diez mayores componentes del índice MSCI World representan más de una cuarta parte de su peso total —un incremento de cuatro veces en 15 años—.En concreto, Estados Unidos supone ahora más del 70% del índice, mientras que el sector de tecnología de la información por sí solo supera el 25%.

Según explican Abhishek Gupta, ​​Executive Director, MSCI Research & Development, y Saurabh Katiyar, Executive Director, MSCI Research & Development, en su último informe, los inversores institucionales y de banca privada verán cómo el riesgo de concentración emerge en debates de política, informes de riesgo y revisiones de asignación, pero no existe una única respuesta correcta para gestionarlo. La respuesta adecuada depende de los objetivos del inversor, su presupuesto de riesgo, su estructura de gobernanza y sus prácticas de implementación. Aunque los benchmarks ponderados por capitalización suelen estar anclados a la política de inversión, los niveles de asignación estratégica e implementación pueden ofrecer mayor flexibilidad para desviarse.

La concentración refleja un equilibrio entre riesgo absoluto y riesgo activo

SLos índices ponderados por capitalización reflejan la visión agregada del mercado sobre el valor dentro del universo invertible. Son líquidos, de baja rotación, escalables y, lo que es importante, todos los inversores pueden mantenerlos simultáneamente. Estas características convierten la ponderación por capitalización en la opción por defecto para la mayoría de los benchmarks.

«Cuando los benchmarks se concentran, también lo hace el riesgo absoluto. Como se observa en el gráfico, las mayores compañías representan una proporción desproporcionada tanto del peso del índice como del riesgo de la cartera en relación con su contribución a los beneficios, y esta brecha se ha ampliado desde 2022. Los inversores deben decidir si aceptan ese riesgo absoluto concentrado o si optan deliberadamente por métodos alternativos de ponderación. Este cambio puede diversificar el perfil de riesgo absoluto, pero tiene un coste: el riesgo activo, que debe presupuestarse y gobernarse», apuntan los expertos de MSCI Research & Development.

En la práctica, sostienen, la mayoría de los equipos de CIO operan con un presupuesto definido de tracking error respecto a un benchmark de política ponderado por capitalización. Cualquier transición hacia ponderaciones alternativas consume parte de ese presupuesto. Entonces, ¿dónde se sitúa ese riesgo activo? «Los gestores activos pueden mostrarse reacios a ceder parte de su presupuesto de riesgo a una decisión de benchmark, mientras que los equipos pasivos no suelen tener mandato para asumirlo. Como resultado, gestionar la concentración es tanto una decisión de gobernanza como una elección de construcción de cartera», afirman.

Un marco en tres pasos para gestionar el riesgo de concentración

Los expertos de MSCI Research & Development establecen tres paso:

  1. Diagnosticar el problema de concentración. La concentración puede adoptar varias formas: el peso de un solo valor puede superar los umbrales de gobernanza y exponer las carteras a eventos idiosincráticos; la concentración sectorial plantea dudas sobre la vulnerabilidad cíclica; y la concentración por país puede divergir de la visión macroeconómica del inversor. La concentración de riesgo —cuando un subconjunto reducido de posiciones impulsa la mayor parte de la volatilidad— añade otra capa que a menudo queda oculta en los informes basados en pesos. «Estas dimensiones no siempre evolucionan conjuntamente. Antes del reciente auge de las megacapitalizaciones, por ejemplo, el peso de EE.UU. ya era elevado sin el mismo grado de concentración en valores individuales. Hoy, la concentración por país, sector y valores individuales está más alineada, reflejando la fuerte demanda de grandes tecnológicas estadounidenses», señalan.
  2. Determinar la flexibilidad disponible para los decisores. Los inversores suelen tener menos flexibilidad en el benchmark de política, que actúa como referencia estratégica global. Modificarlo tiene efectos en cascada sobre la asignación de activos, los mandatos, la atribución y el reporting. Los benchmarks de asignación estratégica de activos (SAA) ofrecen mayor flexibilidad. La concentración puede gestionarse mediante la definición de pesos estratégicos, aunque los inversores deben asumir el tracking error resultante y los sesgos estructurales. Además, consideran que los benchmarks de mandatos activos deben alinearse con el mandato del gestor, pero puede existir margen para incorporar límites de concentración dentro de ese marco. La replicación de benchmarks ofrece, en principio, la mayor flexibilidad. Los inversores pueden optar por variantes de índices con ponderaciones alternativas —como estrategias con límites máximos—, aunque existen restricciones prácticas relacionadas con la disponibilidad de productos, liquidez, rotación y costes de implementación.
  3. Elegir un enfoque de gestión de la concentración. Según su experiencia, una vez identificado el problema y entendida la flexibilidad disponible, el inversor puede evaluar qué enfoque es más adecuado en función de su filosofía y mecanismo subyacente.

«Estos enfoques pueden aplicarse de forma individual o combinada, según la naturaleza del problema de concentración y la flexibilidad del benchmark», afirman.

Integrar el problema, el objetivo y el enfoque

Cada método de gestión aborda algunas dimensiones de la concentración de forma directa y otras de manera indirecta. Por ejemplo, la ponderación por PIB reancla los pesos por país al tamaño económico, pero puede tener un impacto limitado en la concentración a nivel de valores dentro de un mercado. A escala global, reduce el peso de EE. UU., pero en mercados emergentes puede aumentar la concentración en China.

Los enfoques basados en redistribución del riesgo se centran en la contribución a la volatilidad en lugar de los pesos del índice. Aunque suelen reducir el peso de activos más arriesgados, no abordan explícitamente la concentración sectorial o geográfica.

La adecuación entre el enfoque y el objetivo del benchmark también es clave. En un contexto de política, los métodos basados en fundamentos económicos —como el PIB o los ingresos— suelen ser más defendibles desde el punto de vista de gobernanza que las restricciones estructurales como límites por acción. En benchmarks SAA, los inversores pueden aplicar límites por país o región. En mandatos activos, el enfoque debe complementar el mandato del gestor. En replicación, existe amplio margen para personalizar el benchmark.

Los costes de desviarse de la capitalización bursátil

Gestionar la concentración es una decisión estructural basada en la tolerancia al riesgo, no una apuesta táctica sobre el comportamiento de las grandes compañías. Muchos inversores que infraponderaron las megacaps en los últimos años probablemente quedaron por detrás de los benchmarks ponderados por capitalización. Este marco no elimina ese riesgo de arrepentimiento.

Cualquier desviación debe ser defendible a lo largo de ciclos completos de mercado, incluidos periodos prolongados de fuerte rendimiento de las grandes compañías. Además, estas decisiones conllevan costes prácticos. El tracking error es el más visible, por lo que es clave definir cómo se distribuye y gestiona dentro de la cartera. Los esquemas de ponderación alternativos pueden introducir sesgos factoriales no deseados (sesgo value, inclinación hacia small caps o posicionamiento defensivo). También pueden aumentar la rotación, los costes de rebalanceo y las limitaciones de capacidad.

Por último, incluso con la filosofía adecuada, es necesario un vehículo de implementación: un ETF existente, un índice personalizado o una cobertura mediante derivados. Para los inversores, la cuestión no es si la concentración existe, sino si merece la pena asumir el coste de gestionarla —y quién toma esa decisión.

Haz lo correcto en España… y equivócate en EE.UU.: la historia de los PFIC

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inversión value y growth
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Un estadounidense en España entra en su banco local, sigue un asesoramiento sensato e invierte en los mismos fondos de inversión que sus vecinos. Sensato, responsable, incluso aburrido. Pero desde la perspectiva fiscal de Estados Unidos, esa decisión perfectamente normal puede desencadenar una serie de consecuencias inesperadas. 

El culpable es una norma de la Hacienda estadounidense llamada Passive Foreign Investment Companies (PFIC, por sus siglas en inglés). Fondos que se clasifican como PFIC son quizás el ejemplo más claro de la paradoja del expatriado estadounidense en España: puedes hacer todo «bien» aquí y aun así hacerlo completamente «mal» allí. 

El origen de las normas PFIC fue evitar que los inversores estadounidenses difirieran impuestos invirtiendo en fondos en el extranjero. Por desgracia, hoy en día afectan a muchos estadounidenses simplemente porque viven fuera de Estados Unidos. La mayoría de los fondos de inversión no estadounidenses —incluidos los fondos de inversión europeos— se consideran PFIC. Los bancos o asesores financieros españoles los recomiendan debido a una falta de conocimiento sobre este tema.

Cuando se obtienen ganancias en una inversión considerada PFIC, la Hacienda estadounidense (IRS, por sus siglas en inglés) a menudo las trata como «distribuciones en exceso». El resultado puede ser que los ingresos se graven a los tipos marginales históricos más altos y que se apliquen intereses de forma retroactiva. Por lo tanto, el tipo impositivo efectivo puede ser mucho más alto que el de las ganancias de capital habituales.

Además, cada inversión PFIC generalmente requiere la presentación anual del Formulario 8621. Este formulario es altamente técnico, a menudo requiere preparación fiscal especializada y aumenta significativamente los costes contables.

Debido a que Estados Unidos tiene una norma poco habitual según la cual los estadounidenses deben seguir presentando impuestos ante el IRS incluso si viven en otro país, los expatriados estadounidenses deben cumplir con las normas del IRS sin importar dónde residan. Muchos estadounidenses que viven en España compran PFIC sin darse cuenta y solo descubren el problema cuando su asesor fiscal en EE. UU. les pregunta sobre fondos extranjeros. 

Aquí es donde una planificación transfronteriza cuidadosa se vuelve esencial. Ayudar a los clientes a evitar este tipo de complicaciones financieras es una parte fundamental de mi trabajo como planificador financiero transfronterizo en BISSAN Wealth Management en España. 

El asesoramiento financiero casi siempre está diseñado para un contribuyente específico dentro de un sistema regulatorio concreto. Las soluciones de inversión españolas están pensadas para contribuyentes españoles dentro de la normativa europea. Los productos de inversión estadounidenses están diseñados para contribuyentes estadounidenses. Pero los estadounidenses expatriados en España viven simultáneamente en dos sistemas.

El resultado es que muchos estadounidenses en España terminan con un asesoramiento fragmentado: profesionales competentes que optimizan dentro de sus propias jurisdicciones, pero sin que nadie diseñe una estrategia teniendo en cuenta la realidad transfronteriza completa.

El problema no es que los asesores españoles no entiendan España, ni que los asesores estadounidenses no entiendan Estados Unidos. El problema es que ninguno de los dos sistemas fue creado pensando en los expatriados estadounidenses que viven entre dos jurisdicciones.


Tribuna de opinión firmada por Peter Dougherty, Financial Planner en Bissan Wealth Management. 

El nuevo mapa del M&A latinoamericano: cae la actividad, se dispara el capital

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M&A latinoamericano
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El mercado de fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés) en América Latina comenzó 2026 con una señal clara de reconfiguración: menos operaciones, pero de mucho mayor tamaño.

De acuerdo con el más reciente informe de TTR Data, elaborado en colaboración con Datasite y Aon, durante el primer trimestre del año se concretaron 482 transacciones entre anunciadas y cerradas, con un valor agregado de 27.062 millones de dólares.

La cifra representa una caída interanual de 36% en el número de operaciones, pero un incremento de 87% en el capital movilizado frente al mismo periodo de 2025. El fenómeno apunta a un mercado más selectivo, donde los inversionistas privilegian activos estratégicos y operaciones de gran escala en medio de un entorno geopolítico y financiero más complejo.

Brasil se mantuvo como el principal mercado transaccional de la región, con 256 operaciones, aunque con un descenso de 43% respecto al año previo. Sin embargo, el valor de las transacciones en el país creció 114%, hasta alcanzar 17.796 millones de dólares. Chile destacó como el único país latinoamericano que logró aumentar el número de operaciones, con 92 deals, un crecimiento de 5%, acompañado de un alza de 55% en el capital movilizado, que llegó a 1.932 millones de dólares.

México escaló posiciones en el ranking regional gracias a un incremento de 420% en el valor de las operaciones, pese a registrar una disminución de 13% en el número de transacciones, con 58 operaciones contabilizadas. El capital movilizado en el país ascendió a 6.083 millones de dólares, impulsado principalmente por operaciones de gran tamaño en el sector energético e industrial.

En el caso de Colombia, el mercado acumuló 48 transacciones, 38% menos que un año antes, aunque el importe agregado creció 189%, hasta 5.314 millones de dólares. Perú mostró uno de los aumentos más pronunciados en valor, con un avance de 856% en capital movilizado, equivalente a 3.476 millones de dólares, pese a una reducción de 14% en el número de operaciones. Argentina, por su parte, registró 57 transacciones y un crecimiento de 39% en el valor movilizado, hasta 2.290 millones.

El segmento de Private Equity mostró resiliencia en términos de capital. Entre enero y marzo se contabilizaron 38 operaciones, apenas 3% menos que el año anterior, pero con un aumento de 264% en el importe agregado, que alcanzó 4.890 millones de dólares en las transacciones con valor revelado. El Venture Capital, en contraste, mantuvo una tendencia de contracción en actividad, con 72 operaciones, una caída de 51%, aunque el capital movilizado logró crecer 2%, hasta 1.119 millones.

El informe también revela un dinamismo creciente en las operaciones cross-border. Las compañías latinoamericanas incrementaron su apetito por activos en el exterior, especialmente en Europa, donde realizaron 22 operaciones, y en Norteamérica, con ocho transacciones. A su vez, las empresas norteamericanas y europeas continuaron liderando la actividad estratégica dentro de América Latina, con 75 y 73 operaciones, respectivamente.

La transacción más relevante del trimestre fue la adquisición del 100% de la mexicana Prolec por parte de GE Vernova, luego de que la firma estadounidense comprara a Xignux el 50% restante que aún no controlaba. El deal fue valuado en 5.275 millones de dólares y refleja el creciente interés global por activos vinculados con infraestructura energética y electrificación.

La operación contó con la participación de firmas legales y financieras de alcance global, entre ellas Morgan Stanley y J.P. Morgan como asesores financieros.

En el análisis incluido en el reporte, Pedro Gonçalves da Costa, líder de M&A y soluciones transaccionales de Aon en Brasil, advirtió que las tensiones geopolíticas ya forman parte estructural de la evaluación de riesgos en las operaciones corporativas. Según el ejecutivo, factores como inflación, costos logísticos, volatilidad cambiaria y costo de capital están obligando a los inversionistas a extender procesos de due diligence y a ser más selectivos en la asignación de recursos.

No obstante, destacó que América Latina también podría beneficiarse del reacomodo global de cadenas de suministro y de la demanda de activos estratégicos en sectores como energía, minería e infraestructura crítica, áreas que continúan captando interés de inversionistas internacionales en busca de diversificación y resiliencia operativa.

Las cifras y tendencias observadas durante el inicio de 2026 sugieren que el mercado latinoamericano de M&A atraviesa una etapa de consolidación, marcada por menor volumen de operaciones, pero por tickets significativamente más altos y una creciente concentración en sectores considerados esenciales para la transición energética y la seguridad económica global.

Brasil se convierte en el principal polo de atracción de inversiones globales en 2026

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inversiones globales en Brasil
Foto cedidaCaio Megale, economista jefe de XP Investimentos

No se puede hablar de un escenario perfecto, ya que aún existen numerosos desafíos en la economía brasileña. Sin embargo, diversos factores globales y domésticos se han alineado en este primer semestre de 2026 para convertir al mercado brasileño en el principal receptor de inversión extranjera en el mundo, según el análisis de Caio Megale, economista jefe de XP Investimentos.

Durante su participación en un panel celebrado en el 15º Seminario de Inversiones en las EFPC, organizado por la Abrapp (Asociación Brasileña de las Entidades Cerradas de Previsión Complementaria), el economista explicó que el país ha logrado superar con éxito las crisis derivadas del “tarifazo” y se ha beneficiado del alza global del precio del petróleo.

El Brasil se ha convertido en un gran imán de inversiones globales. Los inversores perciben que el país ha salido bien de la crisis del tarifazo, ha ganado cuota de mercado frente a China y ha mantenido su posición en Estados Unidos”, señaló Megale. Según indicó, entre enero y febrero se produjo la mayor entrada de capital internacional de la historia reciente del mercado doméstico. “Los mercados volaron en esos dos meses”, afirmó.

En marzo, la guerra pasó a dominar la agenda financiera global y el precio del petróleo se disparó. El economista de XP recuerda que a comienzos de año su gestora identificaba como uno de los principales riesgos para Brasil una caída del petróleo, que podría haber reducido ingresos fiscales y exportaciones. Sin embargo, el escenario evolucionó en sentido contrario.

Con el inicio del conflicto, el petróleo superó los 100 dólares por barril y se mantiene en esos niveles. Aunque inicialmente se esperaba una guerra corta y una reapertura del estrecho de Ormuz, eso no ocurrió. En este contexto, Brasil es visto como un ganador relativo. Desde el descubrimiento del presal, el petróleo ha ganado un peso significativo en la balanza comercial y en la recaudación fiscal del país.

“El impacto de la subida del petróleo en la mayoría de países suele ser negativo para el PIB. Solo en Brasil y Rusia tiende a impulsarlo. En términos relativos, Brasil está bien posicionado. La balanza comercial está acelerando su superávit, la recaudación fiscal ha crecido y el Gobierno intenta utilizar esos recursos para amortiguar los efectos de la crisis interna”, analizó Megale. Añadió que los mercados domésticos siguen comportándose bien, aunque no con la misma fuerza que en el primer bimestre, con un buen desempeño especialmente de la bolsa y el mercado de divisas.

Real brasileño en fuerte apreciación

En su diagnóstico actual, especialmente respaldado por inversores extranjeros, Brasil es percibido como un ganador. “Los mercados brasileños están funcionando bien, por ejemplo la bolsa y el tipo de cambio”, apuntó Megale. “Si me preguntan si el dólar tiene más pinta de 4,50 reales o de 5,50, me quedo con la primera opción”, añadió.

El economista recordó que el año pasado el dólar se depreciaba a nivel global y el real se benefició de esa tendencia. Sin embargo, este año el dólar se está fortaleciendo a nivel mundial y, aun así, el real continúa apreciándose frente a otras divisas. Por ello, en 2026 el real estaría registrando una apreciación “doble”.

Flujo récord de capital extranjero y visión de mercado

Roberto Belchior, socio de Tarpon, que también participó en el seminario, señaló que hace un año pocos podían anticipar el fuerte repunte del Ibovespa a partir del segundo semestre de 2025. Este avance estuvo impulsado principalmente por la entrada masiva de capital extranjero —unos 200.000 millones de reales en los últimos meses—, mientras que el inversor institucional doméstico actuó en sentido contrario, con retiradas cercanas a los 100.000 millones desde 2024.

El gestor coincide en que Brasil podría ser uno de los principales ganadores estructurales a largo plazo en los mercados globales. Incluso prevé un nuevo ciclo alcista para la renta variable brasileña similar al vivido entre 2002 y 2008. Dado que las mayores subidas se han concentrado en los valores más líquidos, Belchior apuesta ahora por el potencial de las small caps, que presentan un comportamiento inferior en torno al 20% respecto al Ibovespa.

Desafíos domésticos: inflación y tipos de interés

Para mejorar el panorama económico, sería necesario que la tasa Selic comenzara a bajar, especialmente en términos de tipo real. Sin embargo, según Megale, persisten presiones inflacionistas derivadas del petróleo, los alimentos (con el posible fenómeno de El Niño en el segundo semestre, que podría afectar a la oferta) y un choque de demanda impulsado por políticas gubernamentales para aumentar la renta disponible de los consumidores.

Todo ello complica la labor del banco central. “Todavía tiene sentido recortar la Selic porque los tipos están muy altos, pero el Banco Central tendrá que hacerlo de forma más gradual”, resumió.

La presión inflacionista es global. Los bancos centrales han revertido la tendencia de bajadas de tipos, las rentabilidades de los bonos soberanos han subido en las economías desarrolladas y ese movimiento también ha impactado en los emergentes. Las curvas de tipos se han empinado en todos los mercados, incluido Brasil.

Elecciones y percepción de riesgo

A comienzos del año, XP Investimentos proyectaba un dólar en torno a 5,60 reales, incorporando el riesgo electoral. Sin embargo, esa visión ha cambiado. “El flujo hacia Brasil es tan fuerte que ahora existe la percepción de que las elecciones no serán tan determinantes”, explicó Megale.

Según su análisis, tanto el presidente Lula como una eventual alternativa de Flávio Bolsonaro representan escenarios relativamente conocidos para los inversores, lo que reduce la incertidumbre. “Los factores económicos parecen pesar más en el apetito global por Brasil”, añadió.

El analista político de XP, Paulo Gama, prevé una contienda electoral muy ajustada. Destaca que Flávio Bolsonaro ha reducido su nivel de rechazo y busca posicionarse como una opción más moderada, mientras que el Gobierno de Lula intenta reforzar su apoyo mediante medidas económicas y fiscales.

Más allá del ciclo electoral, ambos analistas coinciden en que el principal reto será el crecimiento del gasto público a partir de 2027, independientemente del gobierno. Para Megale, ese año estará marcado por un ajuste fiscal con impacto negativo sobre el crecimiento económico. En ese contexto, el Banco Central mantendría los tipos de interés en niveles elevados, en torno al 13,5%-14% en el corto plazo. Solo a partir del segundo semestre de 2026, o más probablemente en 2027, podría iniciarse un ciclo más claro de recortes de tipos, condicionado a la evolución de la inflación y del ajuste fiscal.

EBW Capital refuerza su expansión en América Latina con la incorporación de Giovana Almendaris y Juan José Bulnes

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Foto cedidaGiovana Almendaris y Juan José Bulnes de EBW Capital

La ejecutiva peruana Giovana Almendaris se incorporó a EBW Capital como parte de la estrategia de expansión de la firma en América Latina, aportando más de 16 años de experiencia en la industria de inversiones y distribución de fondos.

A lo largo de su trayectoria, la profesional construyó una sólida carrera en el mercado institucional y de wealth management de Perú. Durante siete años trabajó en Prima AFP, donde se desempeñó en distintas funciones vinculadas al negocio previsional y de inversiones.

Posteriormente, dio el salto al segmento de distribución de fondos líquidos y alternativos, acumulando cerca de una década de experiencia en firmas como Credicorp Capital y Volcom Capital. En esta última, ocupó el cargo de Head of Distribution para Perú, liderando la relación con inversionistas institucionales, family offices y clientes de alto patrimonio.

Junto con Almendaris, también se incorporó Juan José Bulnes, ejecutivo enfocado en investment management y asset management en private markets, con especialización en la industria inmobiliaria.

Antes de llegar a EBW, Bulnes se desempeñó durante seis años como Investment Manager en el family office chileno Inversiones Consolidadas, donde lideró el portafolio de Real Estate de la firma. Previamente, trabajó en Inversiones Portoseguro, participando en distintas iniciativas ligadas al negocio de inversiones.

Con estas incorporaciones, EBW continúa fortaleciendo su presencia y capacidades en América Latina, particularmente en las áreas de distribución de fondos y mercados privados. La firma, fundada en 2014, es una plataforma global especializada en fundraising, deal arranging y asesoría financiera para gestores de fondos y clientes institucionales.

La compañía tiene su sede central en Londres y está autorizada y regulada en el Reino Unido por la Financial Conduct Authority (FCA), además de contar con regulación en Malta a través de la Malta Financial Services Authority (MFSA).

México, un «gigante dormido»; enorme potencial, bajo crecimiento: BBVA

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Reducción jornada laboral México PIB
Pixabay CC0 Public Domain

Mientras buena parte del mundo enfrenta desaceleración, tensiones geopolíticas y reconfiguración de cadenas productivas, México aparece nuevamente en el radar global como uno de los países con mayor potencial estructural de crecimiento. Sin embargo, el diagnóstico sigue siendo paradójico: el país acumula ventajas competitivas extraordinarias, pero continúa operando por debajo de sus capacidades.

Ese fue uno de los mensajes centrales planteados por BBVA, la institución bancaria más grande del país medida por activos, en una reciente presentación encabezada por Eduardo Osuna, Vicepresidente y director general en México, durante la Reunión Nacional de Consejeros Regionales (RNCR) 2026 de BBVA México.

En dicho documento, se delineó una radiografía económica de México marcada por fuertes contrastes: estabilidad macroeconómica y rezagos estructurales; oportunidades históricas y baja productividad; fortaleza financiera y elevada informalidad.

El documento retrata a México como un auténtico “gigante dormido”: una economía que podría escalar hacia posiciones mucho más relevantes en el escenario global, siempre que logre detonar inversión, formalización y digitalización.

Actualmente, México ya es la economía número 12 del mundo por tamaño del PIB y podría ubicarse entre las diez principales hacia 2035, según estimaciones citadas en la presentación. El país cuenta además con fundamentos difíciles de replicar: cercanía con Estados Unidos, integración manufacturera, bono demográfico relativo y una posición privilegiada en el fenómeno de relocalización industrial o nearshoring.

No obstante, el contraste es evidente. Aunque México representa alrededor de 1,6% del PIB mundial, su crecimiento económico promedio ha sido insuficiente durante décadas. A ello se suma una inversión persistentemente baja y una productividad estancada que limita el potencial de expansión.

La paradoja mexicana también se refleja en infraestructura. El país enfrenta una nueva etapa de crecimiento industrial impulsada por el nearshoring, pero requiere inversiones masivas para sostenerla. El plan gubernamental de infraestructura 2025-2030 contempla más de 1.900 proyectos y una inversión cercana a 298 mil millones de dólares, con fuerte participación privada. La magnitud de los recursos evidencia tanto la oportunidad como el rezago acumulado.

Otro de los grandes contrastes se encuentra en el sistema financiero. México mantiene estabilidad bancaria, baja penetración de deuda pública y una moneda relativamente resiliente, pero al mismo tiempo exhibe niveles reducidos de inclusión financiera y bancarización frente a otras economías comparables.

Según las cifras expuestas, apenas cuatro de cada diez mexicanos poseen productos financieros formales, mientras la informalidad laboral continúa rondando niveles elevados. Esto implica que millones de personas y empresas permanecen fuera del sistema financiero, limitando el acceso al crédito, ahorro e inversión.

La informalidad constituye quizá el principal síntoma del “gigante dormido”. Más del 50% de los trabajadores se mantiene en actividades informales, lo que reduce productividad, recaudación y capacidad de crecimiento sostenible. El problema no sólo es social: también representa un enorme costo económico para el país.

En contraste, el potencial digital y financiero luce enorme. La acelerada adopción tecnológica, el crecimiento de pagos digitales y el avance de herramientas de inteligencia artificial abren una ventana inédita para ampliar la inclusión financiera. De hecho, la digitalización ya comienza a modificar hábitos de consumo, crédito y relación bancaria, especialmente entre generaciones jóvenes.

La banca identifica además un entorno favorable derivado del nearshoring y de la creciente integración regional con Norteamérica. México participa cada vez más en cadenas globales de suministro estratégicas, particularmente en manufactura avanzada, automotriz, logística y electrónica.

Pero el mensaje de fondo es claro: el potencial por sí solo no garantiza desarrollo.

México necesita transformar sus ventajas geográficas y demográficas en productividad real. Eso implica acelerar infraestructura, fortalecer el Estado de derecho, reducir informalidad, mejorar educación financiera y aumentar la profundidad del sistema financiero.

La oportunidad histórica existe. Pocas economías emergentes cuentan simultáneamente con acceso preferencial al mayor mercado del mundo, estabilidad macroeconómica, capacidad manufacturera y una plataforma exportadora tan desarrollada. Sin embargo, el país continúa atrapado entre su enorme potencial y su incapacidad histórica para desplegarlo plenamente.

En el fondo, el documento de BBVA plantea una idea contundente: México no necesita reinventarse para crecer, sino ejecutar mejor. El país ya posee muchos de los ingredientes que inversionistas internacionales buscan en una economía emergente: ubicación estratégica, escala industrial, tratados comerciales, estabilidad financiera y un mercado interno relevante.

La verdadera discusión ahora gira en torno a si México será capaz de convertir esa combinación de ventajas en una transformación estructural de largo plazo o si continuará avanzando por debajo de su potencial.

Porque quizá la mayor conclusión del reporte es precisamente esa: México no es un país sin oportunidades; es un país con tantas oportunidades que sus rezagos resultan todavía más visibles. Y ahí radica la esencia del “gigante dormido”: una economía con capacidad para convertirse en protagonista global, pero que aún no termina de despertar por completo.

La gran pregunta para inversionistas y participantes del sistema financiero ya no es si México tiene potencial, sino cuándo logrará despertar por completo.