La gestora Franklin Templeton ha anunciado el cierre con éxito de Franklin Templeton Structured Solutions 2026, L.P., su primera Collateralized Fund Obligation (CFO), con la captación de 1.500 millones de dólares de inversores de todo el mundo.
Los CFO son una forma estructurada de financiación para carteras diversificadas de capital riesgo, en la que se establecen varios tramos de deuda con prioridad sobre los accionistas. Según destacan desde la gestora, su producto está diseñado para proporcionar a los inversores una exposición diversificada y eficiente a las principales estrategias de mercados privados que oferta Franklin Templeton. Esto incluyendo secundarios de private equity y vehículos de continuación gestionados por Lexington Partners, así como préstamos directos al mercado medio estadounidense gestionados por Benefit Street Partners (BSP), especialista en crédito alternativo de Franklin Templeton, a través de múltiples «vintages» y una amplia variedad de compañías subyacentes en cartera.
Mayor demanda de diversificación en mercados privados
«Estamos observando una creciente demanda por parte de los clientes de acceso a estrategias diferenciadas de mercados privados a través de estructuras eficientes y escalables», afirmó George Stephan, Global Chief Operating Officer, Wealth Management Private Markets de Franklin Templeton. «Esta primera CFO responde directamente a esa demanda, al combinar la experiencia especializada de nuestros gestores de mercados privados en una oferta que refleja todo el alcance de las capacidades que Franklin Templeton puede ofrecer».
«Esta operación demuestra cómo las soluciones estructuradas pueden reunir distintas capacidades de los mercados privados para responder a las necesidades cambiantes de las carteras institucionales», señaló Jake Williams, Co-Head, Private Markets Product de Franklin Templeton. «La operación se apoya en la amplitud de la plataforma de mercados privados de Franklin Templeton y en nuestro compromiso continuo con el desarrollo de soluciones innovadoras que ayuden a los clientes a alcanzar sus objetivos».
El cierre con éxito de la operación supone un hito importante para Franklin Templeton, ya que establece un nuevo canal de captación de capital para su plataforma de mercados privados y posiciona a la firma para aprovechar la creciente demanda de soluciones estructuradas de mercados privados a medida que su adopción se extiende entre un abanico más amplio de inversores, incluidos asesores de inversión registrados (RIA), family offices, compañías de seguros y distribuidores de patrimonio.
En la actualidad, Franklin Templeton cuenta con 295.000 millones de dólares en activos alternativos bajo gestión (datos a 31 de julio de 2026) y ofrece una plataforma diversificada de mercados privados que incluye a Lexington Partners (secundarios y coinversiones); Clarion Partners (inmobiliario privado), Benefit Street Partners (crédito privado) y Franklin Ventures, (hedge y capacidades en activos digitales).
A medida que los marcos regulatorios en Estados Unidos, Europa, Asia y el Golfo se desarrollan y comienzan a converger en su tratamiento de los activos digitales, los inversores están replanteando no solo la asignación de activos, sino también su domicilio legal. La cuestión ya no es únicamente qué activos mantener, sino en qué jurisdicción puede basarse, bancarizarse y reportarse la actividad cripto bajo estándares de supervisión cada vez más exigentes. Es un hallazgo del informe global «Crypto Secure Jurisdictions: Where Crypto Actually Works», elaborado por Global Citizen Solutions (“GCS”), firma internacional especializada en planificación de ciudadanía y residencia.
El informe analiza cómo 22 jurisdicciones están integrando los activos digitales en sistemas fiscales, regímenes de licencia y marcos bancarios a medida que las criptomonedas evolucionan hacia una infraestructura financiera regulada.
“La residencia o la ciudadanía determinan cómo se gravan, se reportan y se sostienen los activos digitales dentro del sistema bancario”, afirmó Artur Saraiva, COO de GCS. “A medida que se amplía la supervisión de las criptomonedas, la movilidad se convierte en una cobertura estructural.”
Mercados con diferentes características
El informe identifica tres características compartidas por las jurisdicciones cripto resilientes: claridad regulatoria, entendida como un tratamiento jurídico definido y supervisión formal; infraestructura institucional, que incluye exchanges regulados, custodios y acceso bancario; y un tratamiento fiscal y de cumplimiento predecible.
En lugar de identificar una única “mejor” jurisdicción, el estudio agrupa los países según su función. Jurisdicciones institucionales de referencia como Suiza, Singapur, Alemania, el Reino Unido y Canadá priorizan la certeza jurídica y la integración en los mercados de capitales. Centros de estructuración y movilidad como Portugal, Malta, Estonia y los Emiratos Árabes Unidos combinan alineación regulatoria con marcos de residencia y planificación fiscal. Estados Unidos sigue siendo el mercado de capitales cripto más profundo del mundo, aunque bajo un perímetro regulatorio definido por múltiples agencias.
El informe sostiene que la migración por inversión actúa hoy como una forma de opcionalidad jurisdiccional, permitiendo diversificar exposición regulatoria y estructurar operaciones bajo marcos jurídicos más previsibles, especialmente para inversores con operaciones transfronterizas.
En América Latina, Brasil se mantiene como uno de los mercados de mayor adopción cripto en la región y a nivel global, y atraviesa un proceso de formalización regulatoria. Bajo la coordinación del Banco Central de Brasil —con participación de otras autoridades cuando corresponde— el país ha avanzado en la definición de requisitos aplicables a los proveedores de servicios de activos virtuales, reforzando los estándares de supervisión y cumplimiento.
El Salvador mantiene un modelo estatal singular respaldado por su Ley de Activos Digitales y un regulador específico. Su enfoque integra cripto en la estrategia económica nacional, aunque con un perfil institucional diferente al de centros financieros tradicionales y más consolidados.
Más allá de la región, “las naciones caribeñas con programas de ciudadanía por inversión están adoptando un enfoque deliberado, integrando los activos digitales dentro de los marcos existentes de AML/CFT, preservando la credibilidad institucional mientras se adaptan a la innovación financiera”, explicó Saraiva. “A diferencia de los centros de negociación institucional, la propuesta de valor de Portugal radica en la combinación de residencia, movilidad y un entorno fiscal que respalda la gestión del patrimonio digital”, añadió.
A medida que la tokenización se acelera y las stablecoins se integran en los sistemas de pago y liquidación, los activos digitales convergen con las finanzas tradicionales. En este entorno, las jurisdicciones capaces de ofrecer auditabilidad, exigibilidad jurídica y conectividad institucional estarán mejor posicionadas para atraer flujos de capital más duraderos que aquellas que dependen de regímenes permisivos o fragmentados.
Wikimedia CommonsCuadro “The South Sea Bubble”, de Edward Matthew Ward
La fiebre por la inteligencia artificial y los rallys que ha generado en los mercados accionarios –especialmente el de Estados Unidos– han vuelto a poner el debate sobre las valorizaciones sobre la mesa. Mientras algunos postulan que se trata de una tecnología tan revolucionaria que da el ancho para aguantar todos los sueños de los inversionistas, otros ven una promesa demasiado abultada para poder cumplir con las onerosas expectativas del mercado. Si bien la pregunta de si hay una burbuja en las acciones asociadas a la IA sigue sin respuesta, de momento, la historia de los mercados financieros contiene algunos ejemplos relevantes.
Uno de estos es la llamada burbuja del Mar del Sur, que tuvo como protagonista a una compañía británica que encontró sucesivas nuevas alturas en base al entusiasmo que generaba su respaldo real y el negocio de esclavos. En cosa de meses, la acción se infló a niveles insostenibles y cuando la burbuja reventó, el escándalo llegó hasta las puertas del Parlamento inglés.
Fundada en 1711 como una alianza público-privada, orientada a consolidar, controlar y reducir la deuda nacional y a ayudar al Reino Unido a participar en el lucrativo negocio de los esclavos, The South Sea Company despertó el interés de los inversionistas de la época.
En 1713 consiguieron el monopolio para el comercio de africanos esclavizados en el mar del Sur del Pacífico, entre las colonias españolas en las Américas. El documento conocido como el “asiento de negros”, un contrato de monopolio firmado entre la Corona española y comerciantes de otros países, funcionó como marco para el negocio. Esto porque la monarquía española prefería no participar directamente en la práctica, sino que subcontrataba servicios de otras potencias europeas.
Empieza la fiebre
Considerando lo rentable que había sido el comercio de esclavos en los dos siglos pasados, la expectativa era que la operación fuera altamente lucrativa. El entusiasmo se vio impulsado por la idea de que el comercio exterior se iba a normalizar tras el fin de la Guerra de Sucesión Española, en 1713.
Este prospecto, junto con la confianza que generaba el respaldo real a la compañía, atrajo a una variedad de inversionistas ingleses. Incluso hay reportes de que el físico y matemático Sir Isaac Newton participó en esta moda financiera, invirtiendo el equivalente actual a millones de libras esterlinas.
Inicialmente, la firma ofrecía un interés del 6 % a quienes compraban la acción, pero la efervescencia de la acción las llevó a un peak en 1720. Y la acción mantenía la fuerza, a pesar de que no se materializó ningún boom de comercio de esclavos después de la firma delTratado de Utrecht, que puso fin a la guerra.
Los españoles le dieron una porción limitada del negocio a los británicos e incluso se quedaron con parte de las ganancias, pusieron impuestos a la importación de esclavos y pusieron estrictas restricciones en las flotas de barcos que podían mandar. Esto le restó prospectos de rentabilidad al negocio.
Sin embargo, el precio de la acción siguió escalando, apoyado por un espaldarazo real. En 1718, el Rey Jorge I de Gran Bretaña asumió la gobernación de The South Sea Company, lo que generó más confianza en el público inversionista, levantando más los precios y llegando a generar un interés del 100 % en las acciones.
El principio del fin
Como sucede con muchas burbujas, los precios se separaron de los fundamentos del negocio. Considerando que el comercio de africanos esclavizados no estaba generando los ingresos necesarios para justificar el auge bursátil, el rally empezó a tambalear.
Es más, la compañía estaba transando cada vez más de sus propias acciones y estaba empezando a participar en prácticas poco recomendables. Hay registros de que personas de la compañía presionaban –o sobornaban– a sus amigos y conocidos a comprar acciones, manteniendo las valorizaciones altas, e incluso hubo sobornos y otros actos de corrupción con ministros y oficiales británicos.
En 1720, el año en que cayó el castillo de cartas, el Parlamento británico le permitió a The South Sea Company comprar la deuda nacional. La compañía desembolsó 7,5 millones de libras en adquirir una deuda de 32 millones de libras. El plan era usar las ganancias de la venta de acciones para pagar los intereses de la deuda.
Fue en este momento cuando el precio de la acción llegó hasta su punto máximo. El título de la compañía pasó de unas 100 libras esterlinas en 1719 a 128,5 libras en enero de 1720. Desde ese punto, el entusiasmo generalizado del mercado lo llevó sobre las 1.000 libras en agosto de ese año.
Poco después, el precio se desplomó a poco más de su precio de IPO.
El dilema del modelo que creó The South Sea Company es que era una especie de carrusel financiero, donde el valor agregado esperado por el comercio de esclavos no se concretó. En cambio, la compañía estaba inflando el precio de su acción con operaciones bursátiles propias contra la deuda pública que adquirió.
El pinchazo
El punto de quiebre fue en septiembre de 1720, cuando las acciones empezaron a caer. Una vez que se instaló la duda, los inversionistas empezaron a perder la fe y vender la acción, desplomando los precios. El papel de la compañía británica terminó retrocediendo a 124 libras en cuestión de días, acumulando una baja de más 80% desde su punto más alto.
El fin de la burbuja trajo fuertes pérdidas con él y, a la par, indignación en el público inversionista. Como el desplome sucedió en los albores del mercado accionario inglés –la creación de The Royal Exchange data de 1571, impulsada por la reina Isabel I–, no había explicaciones disponibles para el nivel de especulación que generó la burbuja en primer lugar.
Un número relevante de personas perdieron mucho dinero, al punto que la tasa de suicidios aumentó, según reportes de la época, y los afectados llegaron a la esfera política demandando explicaciones. Así, el Parlamento lanzó una investigación que destapó las malas prácticas de la compañía, convirtiéndose en un escándalo financiero y político.
En respuesta, los legisladores pasaron la Bubble Act de 1720, prohibiendo la creación de sociedades anónimas como The South Sea Company, sin un permiso especial por carta real.
Eso sí, si bien el efecto fue altamente publicitado, no tuvo un impacto mayor en la economía general y no generó una recesión, como otras burbujas famosas de la historia.
La compañía, por su parte, siguió transando hasta 1853, pasando entremedio por una restructuración.
La internacionalización de las carteras de los inversionistas brasileños gana un nuevo aliado. Itaú Asset Management y Vanguard anunciaron una alianza estratégica que busca ampliar la oferta de productos vinculados con mercados internacionales y, al mismo tiempo, impulsar el desarrollo del mercado brasileño de ETFs.
El primer resultado concreto del acuerdo será la modificación del SPXI11, ETF de Itaú Asset que sigue al S&P 500 y que fue lanzado en 2015. El fondo pasará a utilizar como activo subyacente el Vanguard S&P 500 UCITS ETF, vehículo domiciliado bajo el régimen UCITS y diseñado para replicar el comportamiento del principal índice accionario estadounidense.
El cambio tiene una lectura que va más allá de la sustitución de un activo por otro: coloca a dos grandes plataformas de gestión de activos —una con fuerte presencia en Brasil y otra con alcance global— dentro de una misma estructura de inversión dirigida al mercado brasileño.
La nueva estructura también permitirá la reinversión automática de los dividendos, una característica que puede favorecer la capitalización de los rendimientos a largo plazo al evitar que los dividendos recibidos queden fuera de la inversión.
Un mercado que busca salir de las fronteras brasileñas
La alianza llega en un momento en el que la diversificación internacional adquiere mayor relevancia para los inversionistas locales. Itaú Asset ya cuenta con una plataforma de escala considerable: al cierre de mayo tenía más de 1,2 billones de reales bajo gestión (alrededor de 231.102 millones de dólares), 2.6 millones de clientes y más de 380 profesionales en sus filas.
El banco también reporta que sus clientes mantienen más de 250,000 millones de reales (48.142 millones de dólares), invertidos en el exterior, una cifra que muestra la dimensión que ha adquirido la demanda por activos internacionales entre los inversionistas vinculados con la institución.
En ese contexto, los ETFs ofrecen una vía relativamente sencilla para acceder a mercados extranjeros. El SPXI11, por ejemplo, proporciona exposición al S&P 500 desde la infraestructura del mercado brasileño. Al 18 de agosto, el ETF registraba activos netos de aproximadamente 67,8 millones de dólares, según datos de CFRA Research.
La asociación con Vanguard puede permitir a Itaú profundizar esa oferta utilizando uno de los vehículos indexados más reconocidos de la industria global.
La escala de Vanguard
La contraparte de Itaú aporta una dimensión internacional muy distinta. Vanguard administra aproximadamente 12 billones de dólares en activos y atiende a decenas de millones de inversionistas a escala global.
La firma, fundada en 1975, es particularmente reconocida por su especialización en estrategias indexadas y por su modelo de inversión de bajo costo. Su participación en Brasil supone, por tanto, algo más que una operación puntual alrededor de un ETF: representa una mayor presencia de la firma en uno de los mercados de inversión más grandes de América Latina.
Para Vanguard, Brasil ofrece además un mercado en el que los productos cotizados han ganado terreno como instrumentos para acceder a acciones, renta fija y activos internacionales.
Tanto Itaú Asset como Vanguard señalaron que el acuerdo contempla otros ámbitos de colaboración, entre ellos la educación financiera, el intercambio de mejores prácticas y el desarrollo de nuevos productos.
Ese último punto podría ser particularmente relevante. Itaú Asset cuenta con una plataforma que combina fondos tradicionales, ETFs, renta fija, crédito privado y estrategias administradas por distintos equipos de inversión. Su modelo Multi-desk, por ejemplo, ya concentra 165,000 millones de reales (31.767 millones de dolares), distribuidos entre 23 mesas de inversión, con más de 130 profesionales.
La colaboración con Vanguard abre la posibilidad de que esa infraestructura local se combine con estrategias internacionales de una gestora que administra alrededor de 12 billones de dólares, como mencionamos previamente.
Por ahora, el primer paso está concentrado en el S&P 500, uno de los índices más utilizados por los inversionistas para obtener exposición a las grandes empresas estadounidenses. Pero el alcance anunciado por ambas instituciones apunta a una colaboración de mayor duración.
Para Itaú Asset, el acuerdo encaja con una estrategia de internacionalización que busca ofrecer a los inversionistas brasileños más herramientas para construir portafolios diversificados. Para Vanguard, supone profundizar su relación con un mercado en el que la demanda por inversiones internacionales continúa creciendo.
La alianza, en última instancia, refleja una tendencia más amplia de la industria latinoamericana: los grandes gestores locales están buscando asociarse con plataformas globales para ampliar la oferta internacional sin que los inversionistas tengan necesariamente que abandonar la infraestructura de sus mercados domésticos.
La agenda climática del sector financiero está entrando en una nueva etapa. Luego de varios años centrados en desarrollar metodologías para medir las emisiones financiadas, bancos, aseguradoras y gestores de activos comienzan a utilizar esa información como herramienta estratégica para gestionar riesgos, orientar la asignación de capital y fortalecer la toma de decisiones.
Así lo refleja el PwC Financed Emissions Benchmark Report 2026, que analiza las divulgaciones realizadas durante 2025 por 57 instituciones financieras líderes de distintos mercados y muestra un avance significativo en la madurez de la información climática dentro del sistema financiero.
Uno de los principales hallazgos del estudio es la consolidación de estándares comunes para la medición de emisiones financiadas. El 96% de las instituciones analizadas utiliza la metodología PCAF (Partnership for Carbon Accounting Financials), posicionándola como el marco de referencia predominante para cuantificar el impacto climático de las carteras de financiamiento e inversión.
El informe también muestra que la gestión de esta información comienza a integrarse cada vez más en la estrategia de las organizaciones. En ese sentido, el estudio muestra que los bancos avanzan en la divulgación de objetivos y progreso vinculado a emisiones financiadas, aunque todavía existen diferencias relevantes en el alcance, nivel de detalle y comparabilidad de esas metas.
En este sentido, también el estudio detalla que la medición de emisiones financiadas dentro del sector se encuentra en un proceso de consolidación, ya que el 82 % de las instituciones financieras relevadas cuantifica el impacto climático de sus carteras y, entre quienes realizan estas mediciones, el 91 % utiliza emisiones financiadas como indicador de referencia. Esto evidencia que la discusión ya no se concentra únicamente en la relevancia de medir, sino en cómo mejorar la calidad, consistencia y utilidad de la información generada para la gestión del negocio.
Por otra parte, el informe señala que existe una creciente convergencia entre las agendas de emisiones financiadas y finanzas sostenibles, ya que mientras las primeras permiten comprender dónde se concentran los riesgos y las exposiciones vinculadas a la transición climática dentro de las carteras, las estrategias de finanzas sostenibles muestran cómo las instituciones responden a esos desafíos mediante la asignación de capital, el desarrollo de productos, el apoyo a los clientes y el financiamiento de iniciativas de transición. Es así como esta integración comienza a consolidarse como un factor clave de las decisiones estratégicas del sector.
«Durante los últimos años, gran parte del esfuerzo estuvo puesto en responder cómo medir las emisiones financiadas. Hoy la conversación está cambiando: el desafío es cómo utilizar esa información para gestionar riesgos, orientar la asignación de capital y respaldar una mejor toma de decisiones», señaló Diego López, socio de PwC Argentina a cargo de la práctica de Sostenibilidad y Cambio Climático.
El estudio muestra además que las revisiones de la información climática comienzan a ser parte del proceso de maduración del reporting. Es así como, según el informe, el 47 % de los bancos y 32 % de las aseguradoras de vida y gestores de activos reformularon sus emisiones financiadas, lo que refuerza la importancia de contar con metodologías, controles y procesos de gobernanza sólidos
Al mismo tiempo, la presión regulatoria y las expectativas del mercado continúan elevando los estándares de divulgación. Las organizaciones ya no deben limitarse únicamente a reportar información climática, sino que también deben demostrar que esos datos son comparables, trazables y suficientemente robustos para respaldar decisiones estratégicas.
El informe identifica además desafíos destacados para el sector, como la evolución de las políticas de finanzas sostenibles, la necesidad de fortalecer la credibilidad de los objetivos climáticos y la mejora continua de las metodologías y de la calidad de los datos utilizados para medir las emisiones financiadas.
En este contexto, la transparencia comienza a convertirse en un factor diferencial para el acceso al financiamiento. A medida que bancos, inversores y aseguradoras incorporan variables climáticas en sus procesos de evaluación, la calidad de la información, la claridad metodológica y la credibilidad de los planes de transición de las compañías adquieren un rol cada vez más determinante para la generación de valor de largo plazo.
«La información climática ya no es solamente un requisito de divulgación. La transparencia metodológica, la robustez de los datos y la credibilidad de los planes de transición se están convirtiendo en elementos clave para fortalecer la confianza de los mercados y facilitar el acceso al capital», agregó Belén Zermatten, directora de Sostenibilidad y Cambio Climático de PwC Argentina.
Según el análisis de PwC, esta evolución refleja una transformación más amplia de la agenda de sostenibilidad en el sector financiero. Las emisiones financiadas comienzan a consolidarse como una herramienta de gestión que permite integrar consideraciones climáticas en el negocio, fortalecer la evaluación de riesgos y respaldar decisiones de inversión y financiamiento en un contexto de crecientes exigencias regulatorias y de mercado.
Foto cedidaDe izquierda a derecha: Gabriel Langenheim, Mario Caramutti, Alberto Lagos Mármol, Patricio Román y Fernando Badessich, F&G
En el marco de su plan de desarrollo estratégico, Finanzas & Gestión, firma especializada en asesoramiento financiero y banca de inversión, ha anunciado oficialmente el lanzamiento de su nueva identidad corporativa: F&G Advisors. Este cambio responde a la necesidad de alinear su imagen con su posicionamiento en el mercado local y regional, tras más de dos décadas ejecutando algunas de las transacciones más complejas y relevantes que se cerraron en Argentina y en otros países de la región, según explican desde la firma.
Entre sus transacciones concretadas este año se destacan el asesoramiento financiero a Danone en el Joint Venture de negocios lácteos con Arcor, que incluyó la compra de La Serenísima, la reestructuración financiera de Grupo Albanesi por más de 1.500 millones de dólares, diversas operaciones de M&A y financiamiento para San Miguel, y el asesoramiento a BYMA en la compra de Quantex.
“Durante más de dos décadas acompañamos en América Latina a empresas locales y multinacionales en decisiones estratégicas que definen su futuro. Hoy evolucionamos hacia F&G Advisors, consolidando nuestra identidad actual: una firma de asesoramiento financiero, donde el criterio, la integridad y la ejecución profesional marcan la diferencia”, comentan Patricio Rotman y Fernando Badessich, socios de la firma.
A pesar de la renovación de su imagen, F&G Advisors confirma que no existen cambios en su estructura societaria ni en el equipo de profesionales que conforman su plataforma de ejecución de transacciones de banca de inversión. El management de la firma continúa siendo liderado por sus actuales socios, garantizando la continuidad en la calidad del asesoramiento financiero, el buen criterio y el foco en el cumplimiento de los objetivos de cada uno de sus clientes.
“Esta evolución hacia F&G Advisors es un paso natural para nosotros. Es una marca que refleja nuestra capacidad de ejecución, buen criterio y visión internacional de los negocios, bajo los mismosfundamentos basados en la confianza y en el rigor analítico que hemos tenido siempre. F&G Advisors es compromiso, integridad y expertise técnico”, destaca Mario Caramutti, socio de la firma.
Con esta nueva identidad, F&G Advisors se proyecta como un actor clave para capitalizar el próximo ciclo de inversiones y adquisiciones en Argentina y continuar su expansión en la región. Frente al crecimiento de sectores estratégicos y los desafíos del escenario político y económico hacia 2027, la firma apuntará a continuar liderando el segmento de asesoramiento financiero en Argentina, y acompañando a las empresas medianas y grandes en sus desafíos de búsqueda de capital, adquisiciones e inversiones.
Durante la última década, Europa parecía condenada a un menor crecimiento, menos innovaciones y ofrecer rentabilidades más modestas. Sin embargo, este consenso comienza a revertirse. La mejora del ciclo económico, el aumento del gasto en infraestructuras y defensa, el impulso a la reindustrialización y el desarrollo de nuevas tecnologías están devolviendo a Europa al radar de los inversores. Lazard, Edmond de Rothschild, MFS, Aberdeen y Neuberger coinciden en que el continente atraviesa un punto de inflexión en el que se abren oportunidades de inversión tanto en bolsa como en renta fija, aunque advierten de que el potencial no reside tanto en los índices como en los sectores y compañías capaces de beneficiarse de este nuevo ciclo.
El cambio de percepción no responde únicamente a un mejor comportamiento económico. Detrás hay una mejora de los fundamentales económicos que empieza a respaldar la tesis de inversión. Benoit Anne, estratega de MFS Investment Management, destaca que el crecimiento de la eurozona ha sorprendido positivamente durante las últimas semanas y que los indicadores adelantados apuntan a una recuperación más sólida de lo previsto. En concreto, subraya que el Citi Economic Surprise Index de la eurozona se encuentra en su nivel más alto desde principios de 2023, una señal de que la resiliencia de la economía europea está siendo mayor de la anticipada por el mercado. En su opinión, este contexto refuerza el atractivo tanto de la renta variable como del crédito europeo.
Esa mejora macroeconómica coincide con un cambio estructural que varias gestoras consideran uno de los principales motores de inversión para los próximos años. Desde Edmond de Rothschild Asset Management sostienen que Europa atraviesa una «revolución silenciosa» impulsada por el aumento de la inversión en infraestructuras, defensa, electrificación e inteligencia artificial. A diferencia de otros ciclos, explican, el potencial no se limita a un puñado de grandes compañías, sino que alcanza a toda la cadena de valor industrial, con especial protagonismo para las empresas de pequeña y mediana capitalización.
La reindustrialización deja de ser un discurso para convertirse en una oportunidad
En este sentido, Craig Wright, Head of European and Asia-Pacific Real Estate Investment Research en Aberdeen, habla de la nueva política global europea «Made in Europe». Esta iniciativa, cuyo objetivo es elevar la industria manufacturera hasta el 20% del PIB para 2035, está impulsando un cambio estructural que exigirá enormes inversiones en fábricas, logística, farmacéuticas, energía o semiconductores, en opinión de Wright.
Según el gestor de Aberdeen, algunas cifras son muy llamativas, como que, por ejemplo, para alcanzar el objetivo de que la industria represente el 20% del PIB europeo en 2035 será necesario construir unos 20 millones de metros cuadrados de espacio industrial y logístico cada año durante una década. Además, solo el gasto en defensa podría generar demanda para 37 millones de metros cuadrados adicionales y a ello habría que sumar el crecimiento del comercio electrónico.
El dinero también mira a la renta fija europea
Bennoit Anne, de MFS, considera que en concreto, el segmento high yield en euros es actualmente la clase de activo más atractiva de la renta fija global desde la perspectiva del carry ajustado al riesgo. Paul Grainger, Managing Director and Senior Portfolio Manager, Fixed Income en Neuberger por su parte, introduce el contrapunto: Europa sigue siendo más sensible a los tipos y el crecimiento aún presenta debilidades, pero precisamente por ello considera que la renta fija europea vuelve a ofrecer oportunidades interesantes.
«Los rendimientos reales europeos también han subido a medida que el BCE ha subido los tipos y ha seguido orientando o permitiendo que el mercado descontara nuevas subidas de tipos; actualmente, el mercado descuenta dos subidas más durante el próximo año, lo que situaría los tipos oficiales en el 2,75 %. El impacto en el gasto en IA parece ser menor en Europa, pero aun así debemos tener en cuenta la correlación positiva y los vínculos entre los principales mercados de bonos de los países desarrollados», ha explicado Grainger.
El gran catalizador: más gasto público
El aumento del gasto en infraestructuras y defensa puede convertirse en uno de los principales motores del crecimiento europeo durante los próximos años, siempre que el contexto geopolítico no deteriore de forma significativa la economía. A raíz de esto, Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard, ha explicado que la guerra con Irán ha penalizado las previsiones de crecimiento de la zona euro más que las de cualquier otra gran economía desarrollada este año.
«Aun así, mantengo una visión optimista y creo que el PIB de la región se acelerará de cara a 2027, impulsado por el mayor gasto en infraestructuras y defensa. Mientras la guerra continúe, la inflación de la zona euro seguirá expuesta a la volatilidad de los precios energéticos. Sin embargo, hay pocos indicios de contagio de la energía al resto de la economía, lo que me da confianza en que la inflación remitirá en 2027″, subraya Ronald.
Sin duda que, en palabras de los expertos, Europa se presenta como una gran oportunidad de inversión de cara al próximo ciclo económico. En un contexto tan ambiguo en cuanto a la geopolítica internacional, es cierto que esto puede cambiar en cualquier momento, no obstante, los expertos se muestran muy optimistas.
Foto cedidaFelipe Calderón, expresidente de México, presenta en el seminario anual de LarrainVial Asset Management
Es una promesa que suena con más fuerza, cada cierto tiempo, la de las economías latinoamericanas. Bendecida por una riqueza en recursos naturales y una variedad de vientos a favor, pero con luchas recurrentes en materia fiscal e institucional, la región nuevamente se encuentra bien posicionada en el contexto global actual. Pero ante este abanico de oportunidades, los desafíos se vuelven cruciales, donde materias como la seguridad pública están impactando los prospectos.
Estos temas estuvieron presentes en la última versión del seminario anual de LarrainVial Asset Management, que convocó a distintos actores de la industria financiera regional a reflexionar sobre las luces y sombras de los mercados de América Latina. Ante el auditorio lleno del hotel W de Santiago, el invitado estrella lideró la segunda economía más grande del vecindario hace algunos años: Felipe Calderón, expresidente de México, quien compartió sus observaciones del contexto actual.
“Hace ya varios años que nos pusimos optimistas con la región”, indicó –a modo de introducción– José Manuel Silva, director de Inversiones de la gestora, destacando que los activos latinoamericanos se han mostrado resilientes en los últimos años, pese a los vaivenes de los mercados internacionales.
El profesional delineó los vientos a favor que tiene el bloque actualmente. Las valorizaciones relativamente baratas, la complementariedad de sus productos con la revolución de la IA, el foco renovado de Estados Unidos en las Américas y un giro generalizado hacia gobiernos de corte más pro-mercados pintan un panorama positivo para los activos.
Según acotó Calderón, el tema de la IA –una de las temáticas más bullentes del entorno de inversiones global– se ve especialmente relevante, considerando que América Latina ofrece minerales, energía, alimentos y rutas comerciales. Para el exmandatario, el vecindario es “el continente del futuro”, pero advierte que esta ha sido la promesa sin concretar de la región desde hace años.
El dilema, señaló, viene de una combinación de baja productividad, captura de poco valor en la economía e instituciones bajo presión. Un reto que complica especialmente en la región, recalcó, es el “asedio” a las instituciones por parte de las redes de narcotráfico en distintos países.
El fantasma del narcomenudeo
Usando a México como ejemplo, Calderón habló de la intervención del crimen organizado en la política. Esto incluye asesinatos relacionados con elecciones, que resultaron en 268 homicidios de personas relacionadas con el proceso electoral de 2024.
Detrás de esta presión que ejerce el narcotráfico sobre las instituciones, detalló Calderón, está el cambio de modelo del negocio de las drogas. Cuando el diseño cambió, de narcotráfico internacional –principalmente a EE.UU.– al narcomenudeo, la dinámica cambió con él.
Según explicó Calderón, el negocio de tráfico de drogas clásico era, fundamentalmente, un negocio de logísticas, donde el factor clave era asegurar rutas de traslado de drogas a EE.UU. Sin embargo, con el desarrollo de las economías locales en América Latina, los carteles han girado hacia la distribución local de drogas.
En vez de rutas, este nuevo modelo está anclado en controlar territorio, lo que ha impulsado la proliferación de crímenes como la extorsión. “El negocio más lucrativo es cobrarle a la gente”, recalcó, por lo que los carteles extorsionan primero a las personas en actividades ilícitas, expandiéndose después a las actividades formales.
Para el expresidente mexicano, el verdadero problema que complica actualmente a América Latina es “la captura del Estado por parte del narcotráfico”, lo que aumenta el riesgo a la seguridad nacional.
El papel regional de EE.UU.
Otro tema relevante sobre la mesa es la evolución de la política exterior de EE.UU. respecto a América Latina. Después de años en los que China ha estado tomando ventaja, con movimientos más ágiles que lo han dejado entre los primeros socios comerciales del grueso de las principales economías de la región, la Casa Blanca de Donald Trump ahora está mirando de nuevo hacia el sur.
Para Calderón, el paso de un orden mundial basado en reglas a uno anclado en relaciones abiertamente transaccionales entre países ha traído de vuelta lo que califica como una “Doctrina Monroe 2.0”. Este marco los ha llevado a estrechar lazos, por ejemplo, con los gobiernos de Argentina, Honduras y Ecuador.
La economía mexicana, como el vecino del sur del país angloparlante, es la que se ve más directamente impactada por la relación con EE.UU., su principal socio comercial en este momento. “El impacto de estas políticas en México es relevante”, indicó el político, con el 80% de las exportaciones mexicanas viajando a su país vecino. Es más, más de 1.000 millones de dólares se exportan ahí al día.
Desde LarrainVial Asset Management, Silva concuerda con el diagnóstico de que EE.UU. está buscando reactivar su influencia en la región. Esto, indicó, se ve en fenómenos como el near-shoring o friendly-shoring y en movimientos como asegurar su suministro de petróleo en Venezuela. Esta nueva política, delineó, se ve anclada en el respaldo financiero, el comercio y el reordenamiento energético, entre otros.
El regreso de Ricardo Sucre a Amerant marca una nueva etapa en su carrera y, al mismo tiempo, refuerza la estrategia de crecimiento internacional de la entidad. Tras 12 años en Mercantil Commercebank, nueve en Morgan Stanley y los últimos dos en Bolton Global Capital, Sucre asumió como Head of International Wealth Management Sales de Amerant, con el objetivo de impulsar el desarrollo de negocio, atraer asesores financieros y acompañar el crecimiento de las carteras internacionales.
En diálogo con Funds Society, el ejecutivo explica las ventajas de una plataforma que combina wealth management, banca, brokerage, advisory y lending, y detalla los objetivos de crecimiento de Amerant para los próximos años. Venezuela vuelve a ocupar un lugar relevante dentro de la estrategia, mientras que Argentina, Colombia y Centroamérica aparecen como mercados prioritarios. En un contexto de creciente demanda por activos en dólares y acceso a los mercados estadounidenses, el ejecutivo destaca la capacidad de Amerant para ofrecer una relación integral a los clientes latinoamericanos.
-Vuelve a Amerant después de la etapa del Mercantil Commercebank y su paso por Morgan Stanley y Bolton Global Capital. ¿Qué lo hizo decidir el regreso?
-Trabajé 12 años en Mercantil Commercebank entre 2002 y 2014, desempeñando funciones en Tesorería, Banca Privada e Inversiones. Fue una escuela extraordinaria que me brindó una base muy sólida y me permitió posteriormente explorar oportunidades en instituciones como Morgan Stanley, donde estuve nueve años, y Bolton Global Capital, donde pasé los últimos dos años.
Ambas experiencias aportaron enormemente a mi desarrollo profesional, pero sentía que faltaba un elemento fundamental: una cultura corporativa alineada con mis principios y una organización cercana a mis raíces. Amerant representa precisamente esa combinación. Además, la posibilidad de ofrecer una plataforma integrada de wealth management y banca es un diferencial único en nuestro negocio, particularmente para el segmento internacional.
-¿Cómo cambió la institución desde su primer paso por ahí hasta hoy, tanto en marca como en estrategia?
-La institución ha crecido, madurado y diversificado significativamente sus fuentes de negocio y su presencia en distintos mercados internacionales. En el caso específico de Amerant Investments, se ha fortalecido una relación estratégica con Pershing que supera los 20 años, lo que nos permite ofrecer una plataforma robusta y altamente competitiva. La amplitud de productos, servicios y soluciones disponibles hoy compite e incluso supera la de muchos participantes dentro de este segmento del mercado.
-¿En qué consiste su rol como Head of International Wealth Management Sales?
-Mi función tiene tres responsabilidades fundamentales: liderar los esfuerzos de desarrollo de negocio y atracción de asesores financieros para la plataforma internacional de Amerant Investments, dando a conocer las fortalezas de una propuesta integrada de inversiones y servicios bancarios; apoyar al grupo actual de asesores internacionales, profesionales con amplia experiencia y carteras consolidadas, ayudándolos a optimizar el crecimiento de sus negocios mediante tecnología, soluciones y productos de inversión; y gestionar mi cartera de clientes, con quienes he construido relaciones de largo plazo a lo largo de los años. Mi rol mantiene un componente productivo importante que espero continuar desarrollando.
-¿Cuáles son los objetivos concretos para los próximos 12-24 meses?
– Nuestro objetivo es alcanzar un crecimiento anual de activos bajo gestión de doble dígito. Para lograrlo, será clave la incorporación de asesores de alto calibre con carteras transferibles y experiencia en el segmento internacional.
-Amerant habla de una propuesta integrada, ¿cómo se traduce eso en la práctica para un cliente internacional?
-En la práctica, significa que un cliente puede tener una cuenta de inversión, ya sea de corretaje o asesoría, custodiada por Pershing, junto con una cuenta bancaria en Amerant Bank. La integración de ambas plataformas le brinda acceso a una oferta mucho más amplia de productos y servicios. Un ejemplo muy claro es la posibilidad de obtener una línea de crédito respaldada por su portafolio de inversiones, otorgada directamente por el Banco, combinando así capacidades de inversión y financiamiento dentro de una misma relación.
-¿Qué perfil de asesor financiero buscan reclutar, y qué le ofrece Amerant frente a modelos independientes como Bolton?
-Buscamos asesores con experiencia en el negocio internacional y carteras transferibles que valoren los beneficios de una plataforma integrada de banca e inversiones. Frente a otros modelos, Amerant ofrece una combinación única de capacidades bancarias, soluciones de inversión, financiamiento especializado y más de cuatro décadas de experiencia atendiendo clientes internacionales, lo que genera oportunidades adicionales tanto para el asesor como para sus clientes.
-Venezuela y EE.UU. vienen normalizando relaciones, con el levantamiento de sanciones a la banca pública venezolana en abril de este año. ¿Cómo impacta este proceso en el negocio de Amerant, dado su origen venezolano?
-Venezuela forma parte de las raíces de Amerant, es un mercado del cual nunca nos hemos alejado; por el contrario, particularmente en los últimos años se ha incrementado. Sin duda, los acontecimientos después del 3 de enero han generado un renovado interés y mayores oportunidades de crecimiento.
-¿Espera un repunte de flujos de capital venezolano o de la diáspora hacia EEUU?
-Amerant ha manejado el mercado venezolano por muchos años, me atrevo a decir que desde su constitución hace más de 40 años. De hecho, Venezuela es un mercado que nunca dejó de crecer en Amerant, incluso en su época más difícil. Hoy, desde mi regreso a la institución, puedo afirmar que Amerant cuenta con una plataforma, una infraestructura y un equipo mejor preparados que nunca para atender las oportunidades que puedan surgir.
-Más allá de Venezuela, ¿qué otros mercados de América Latina son prioritarios?
-Argentina, Colombia y varios países de Centroamérica representan mercados prioritarios para nuestra estrategia de crecimiento internacional. La diversificación geográfica que hemos impulsado durante los últimos años ha generado excelentes resultados, especialmente del lado del Banco.
-¿Cómo analiza la demanda de los clientes internacionales de wealth management por productos en dólares y banca en EE.UU., en el contexto geopolítico actual?
-Año tras año hemos observado una creciente demanda por parte de los clientes internacionales de mantener sus ahorros, inversiones y acceso a los mercados de capitales en Estados Unidos. Más allá de la estabilidad del dólar y la profundidad de los mercados financieros estadounidenses, los clientes buscan instituciones que los hagan sentir bienvenidos, comprendan sus necesidades particulares y puedan ofrecer soluciones adaptadas a su realidad y contexto cultural.
El reciente informe Corporate Tax Statistics 2026 de la OCDE muestra que las tasas corporativas de los países miembros se han estabilizado en un promedio en torno al 24%. Sin embargo, la competitividad tributaria no depende únicamente de la tasa, sino también de cómo está construido el sistema, su neutralidad, estabilidad y capacidad de entregar certeza a quienes invierten.
En ese contexto, la reintegración es probablemente uno de los cambios estructurales más importantes. La reforma de 2014 alteró el sistema tradicional chileno al limitar el reconocimiento del impuesto pagado por las empresas cuando esa misma renta era gravada en sus propietarios (con derecho a rebajar como crédito contra el impuesto Global Complementario solo un 65% del impuesto pagado por la empresa). Recuperar la integración a un 100% significa eliminar una distorsión y volver a una lógica más coherente en la tributación de la renta empresarial.
Pero la Ley de Reconstrucción va más allá.
El impuesto sustitutivo ofrece una salida excepcional para regularizar utilidades acumuladas que permanecen pendientes de tributación y, en cierta medida, inmovilizadas dentro de las empresas. Al aplicar una tasa del 10%, permite anticipar el pago de impuestos finales que, bajo el régimen general, eventualmente podrían no llegar a pagarse, generando una mayor recaudación para el Fisco y, al mismo tiempo, entregando a los propietarios mayor libertad para disponer de esos recursos, incluyendo la posibilidad de retirarlos de las empresas.
La repatriación de capitales apunta en una dirección similar: facilitar el retorno a Chile de recursos que actualmente se encuentran en el extranjero, transformándolos en capital disponible para inversión y actividad económica en el país y, consecuentemente, en una fuente adicional de recaudación para el Fisco chileno. Hoy, esos recursos generan actividad y, eventualmente, tributación en otras jurisdicciones.
Por ello, más allá de las sensibilidades políticas que puedan generar este tipo de medidas, existe una razón económica para valorarlas: permiten movilizar capital, dar mayor libertad a sus propietarios y, al mismo tiempo, aumentar la recaudación fiscal. Un resultado en el que, en principio, todos debieran celebrar.
También resulta relevante la modificación al tratamiento de las donaciones, que permite realizar determinadas transferencias de patrimonio con una carga tributaria equivalente al 50% de la que correspondería bajo el régimen general. Un aspecto particularmente interesante es que esta norma permite incluso las donaciones entre cónyuges, abriendo una oportunidad para resolver situaciones patrimoniales que muchas veces se arrastran por años. La recomendación es aprovechar esta oportunidad para transferir ordenadamente patrimonio a las nuevas generaciones, pero con las salvaguardas necesarias en materia de administración y gobierno corporativo, de manera de combinar eficiencia tributaria con protección patrimonial y armonía familiar.
Son medidas distintas, pero tienen un elemento en común, buscan remover obstáculos que el propio sistema tributario ha ido generando con el tiempo.
Durante años, las reformas tributarias chilenas fueron acumulando registros, reglas especiales, mecanismos correctivos y nuevas obligaciones. Muchas de estas medidas respondieron a objetivos legítimos, pero el resultado fue un sistema cada vez más complejo. La Ley de Reconstrucción ofrece una oportunidad para avanzar en la dirección contraria, simplificar, corregir distorsiones y generar mayores espacios para la inversión, la reinversión y la movilidad del capital.
La reducción al 23% será probablemente el cambio más visible. Pero la reintegración, el impuesto sustitutivo, la repatriación de capitales y las nuevas reglas en materia de donaciones pueden terminar siendo igual o más relevantes.
Porque una buena reforma tributaria no se mide solamente por cuánto sube o baja una tasa. Se mide también por si logra que el sistema funcione mejor. Y, en ese sentido, la verdadera discusión de la Ley de Reconstrucción está mucho más allá del 23%.