La analogía con las “armas y mantequilla” de Johnson

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La subida de tipos y la rueda de prensa de Kevin Warsh transmitió cierta tranquilidad a los inversores en renta variable, que ahora no ven tan probable como en 2022 que la Fed vaya a quedarse por detrás de la curva. No obstante la rentabilidad de los bonos gobierno a 10 y 30 años ha continuado volátil y con tendencia al alza.

La incertidumbre respecto al conflicto en Irán y hasta dónde podrá llevar el precio del petróleo continúa pesando en el sentimiento de los inversores, y anima a algunos estrategas con reconocimiento en Wall Street a defender las similitudes entre el ciclo actual y lo sucedido a principios de los años 60, la época de “armas y mantequilla” de Lyndon B. Johnson.

La analogía con Lyndon Johnson, que financió a la vez Vietnam y la «Great Society», rima con el momento actual. Pero rima con 1965‑68, no con los primeros sesenta: una economía en fase tardía del ciclo, en pleno empleo, recibiendo un impulso fiscal cuando ya no hay holgura. 

¿Cómo compara con la foto actual? El 16 de septiembre la Fed subió 25 pb, hasta el 3,75%–4,00%, la primera subida en más de tres años. Además, elevó su previsión de PCE subyacente para 2026 al 3,4%. Lo hizo pese a que la Administración presionó activamente para frenarla. En el frente fiscal, se suma una petición de 1,5 billones de dólares para defensa, y la CBO proyecta un déficit del 5,8% del PIB y una deuda del 101%. El 10 años cerró la semana de la subida en el 5%.

¿Cuáles son los parecidos con “armas y mantequilla”? Hoy, como en 1965, coinciden un conflicto bélico y una expansión del gasto público con el  pleno empleo (gasto fiscal procíclico, bastante heterodoxo en el contexto histórico): paro por debajo del 4% entonces, 4,1% ahora. También se repite el pulso entre la Casa Blanca y la Fed. En diciembre de 1965, Johnson reprendió a Martin, entonces jefe de la Fed, en su rancho por subir el tipo de descuento; hoy la tensión es entre Trump y Warsh. En bolsa, la concentración en megacaps ligadas a la IA recuerda a la génesis del Nifty Fifty, aunque con valoraciones de sus principales representantes mucho menos llamativas.

 

 

Pero también hay diferencias; el aspecto fiscal juega en contra. En 1965, la deuda rondaba el 40% del PIB y bajaba. El déficit de Johnson apenas llegó al 3% en 1968. Hoy la deuda es dos veces y media mayor y creciente, así que el riesgo es superior al de entonces. 

Los salarios juegan a favor. Lo que cronificó la inflación de los sesenta fue la espiral salarial, con sindicatos fuertes y cláusulas COLA (cláusulas de ajuste en el coste de la vida) aplicadas a los pagos de la seguridad social. Hoy los salarios crecen un 3,1% interanual, y la tendencia post pandemia es claramente a la baja. La inflación actual es en buena parte de oferta, por la energía y los aranceles, y sin indexación puede disiparse; así lo deja de manifiesto, por ejemplo, la Reserva Federal de San Francisco.

 

 

Finalmente, tampoco hay semejanzas en lo que respecta al régimen monetario. Bretton Woods y la represión financiera permitieron aplazar el ajuste hasta agosto de 1971. Hoy, con tipo de cambio flotante y «bond vigilantes» alerta los últimos meses, el ajuste llega vía prima de plazo, de forma más rápida y volátil.

Y aunque Warsh actúa hoy como Martin en 1965‑66, su discurso no deja dudas respecto al objetivo de contener y controlar la inflación, y recuperar así la credibilidad y la confianza en la Reserva Federal. El problema de entonces no fue la subida, sino lo que vino después: la Fed sobreestimó la capacidad del Gobierno para subir impuestos, y sus bajadas de 1967‑68 fueron errores de cálculo con la economía ya en pleno empleo. La pregunta clave es si la Fed mantendrá el foco tras las midterms de noviembre; si finalmente Trump pierde el control de ambas cámaras, la presión en Irán podría aumentar significativamente.

Análisis de escenarios

Tratando de añadir algo de color, nuestro análisis de escenarios (con probabilidades subjetivas), sería así:

1.- «Analogía con 1966» (45%). La Fed se mantiene firme y hay una desaceleración de mitad de ciclo, similar a la caída de alrededor del 20% del S&P aquel año, seguida de recuperación.

2.- «Analogía con 1967‑68″ (25%). La Fed cede tras las «midterms» y la inflación se atasca por encima del 3%. La prima de plazo sube de forma sostenida y se abre un régimen prolongado de rentabilidades reales pobres para las carteras 60/40, como el que siguió entre 1966 y 1982.

3.- «Productividad IA» (30%). El capex amplía la capacidad y absorbe el impulso fiscal, como a finales de los noventa.

Implicaciones para las clases de activos

¿Y cómo afecta esta perspectiva a las grandes clases de activos?

Renta fija: Postura conservadora en duración respecto al índice en nominales estadounidenses, con sesgo a positivización en la curva y algo de protección a través de bonos ligados a la inflación. Con el 10 años en torno al 5%, nos acercamos a una zona interesante, pero el riesgo de un petróleo más caro y de un mercado laboral más dinámico pesarán en el corto plazo.

Activos reales: El oro es la cobertura más asimétrica frente a una Fed complaciente, como demostró en los setenta. Puede complementarse con posiciones energía y materias primas.

Renta variable: La concentración en calidad a múltiplos altos se pagó cara en 1973‑74 (burbuja Nifty Fifty). No obstante, en un contexto de incertidumbre como el actual, con empresas tecnológicas poniendo en juego su balance, la calidad está demostrando actuar como refugio.  Entramos en un periodo en el que históricamente los analistas han revisado sus proyecciones de crecimiento de beneficios a la baja; según la encuesta entre gestores de BofA se percibe cierta complacencia respecto a la evolución en el precio del crudo (un 42% de los encuestados esperan que el barril oscile entre 70 y 80 dólares a final de año), que queda de manifiesto en sus niveles de optimismo; por último, las compras apalancadas de minoristas, en zona de expansión excesiva (+37% interanual), refuerzan la lectura de fragilidad a corto plazo.

 

 

 

 

La subida en bolsa desde el incremento de tipos cumple con el perfil histórico analizado. La mediana histórica es de −3% a uno y tres meses, con recuperación desde el quinto mes. Pero el ciclo más parecido, el de marzo de 2022, motivado por inflación de oferta, fue el único negativo a doce meses. Con seis observaciones, es una referencia orientativa.

Crédito y dólar: En crédito, vencimientos cortos con énfasis en la calidad del emisor. En dólar, el diferencial de tipos lo sostiene a corto plazo, pero estos regímenes acabaron depreciándolo, como en 1971. Eso aconseja ratios de cobertura flexibles.

Tres señales para vigilar que nos acercarían al escenario adverso: una pausa o bajada de la Fed con el PCE subyacente por encima del 3%, salarios creciendo por encima del 4% y falta de consenso en el seno de la Fed, con “disidentes” apoyando recortes en el FOMC tras noviembre.

 

La renta variable se convierte en el activo más favorecido en la «era de la plasticidad»

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Así como el cerebro humano se reorganiza ante situaciones de perturbación, la economía global está creando nuevas vías para sortear los obstáculos económicos, como el conflicto de Oriente Medio. Esta es la reflexión que lanza que el informe Expected Returns 2027-2031 de Robeco que, según sus conclusiones, el deseo de una mayor seguridad energética y el auge de la inteligencia artificial, que está transformando todo el panorama económico, indican que la era de la eficiencia va dando paso poco a poco a una era de plasticidad.

Robeco explica que antes los inversores operaban en un entorno optimizado para la  eficiencia. En cambio considera que hoy la arquitectura económica está pasando de una eficiencia «justo a tiempo» a una  resiliencia «por si acaso». Según su análisis, la fragmentación geopolítica, como el cierre en 2026 del estrecho de Ormuz, por el que pasa una sexta  parte del suministro energético global, es un buen ejemplo de ello. En este contexto, observa que la economía global está creando  nuevas formas de sortear esos obstáculos, entre las que destaca el auge de la inversión en fuentes de  energía renovables para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.  

Un nuevo tipo de Renacimiento 

«El año pasado señalamos que el  mundo estaba entrando en un renacimiento estancado: un periodo en que el extraordinario progreso  tecnológico coexistía con el lastre que suponía la elevada incertidumbre en materia de política  económica. Este año seguimos plenamente comprometidos con la parte del Renacimiento de esa tesis,  pero ahora nos inclinamos por matizar el elemento estancado», señala Peter van der Welle, estratega de soluciones multiactivos en Robeco.  

En opinión de Laurens Swinkels, director de análisis de soluciones en Robeco, lo que ha cambiado es la  comprensión de las implicaciones cíclicas de las inversiones en bienes de capital en curso para facilitar  la revolución de la IA, así como de la resiliencia de la economía global a la luz de la enorme perturbación  de la oferta en el mercado global del petróleo provocada por el cierre del estrecho de Ormuz, además de  las consecuencias de los aranceles estadounidenses más altos desde la década de 1930. «Esta  resiliencia se debe a la capacidad de adaptarse y reconfigurarse pese a la aparición de obstáculos», matiza.

Las tres dimensiones de la gran reconfiguración  

Robeco considera que es «gran reconfiguración» se produce en tres dimensiones estrechamente relacionadas  que tendrán repercusiones en la rentabilidad futura de los activos. «En primer lugar, el comercio se está  reconfigurando a medida que las empresas diversifican las cadenas de suministro y los gobiernos  valoran cada vez más la seguridad junto con la eficiencia. El mundo no se está desglobalizando, sino  reorganizando, lo que genera una mayor dispersión en los volúmenes de comercio interregional», explica. 

En segundo lugar, argumenta que se está reconfigurando el papel del capital, ya que hemos llegado a un importante  punto de inflexión desde una economía impulsada por el consumo hacia otra más impulsada por la  inversión. La economía física, impulsada por una infraestructura a gran escala basada en la IA y las energías renovables, está en auge; el modelo económico ligero en activos puede empezar a perder  terreno en los próximos 5 años. 

Por último, la propia producción se está reconfigurando. La siguiente fase del renacimiento de la productividad impulsado por la IA estará liderada por las empresas que consigan transformar y  rediseñar los procesos de producción en torno a ella. Creemos que la IA principalmente complementará  el trabajo en lugar de sustituirlo. 

Hipótesis base, alcista y bajista 

Expected Returns ofrece una hipótesis base, una alcista y otra bajista sobre cómo puede desarrollarse la situación en los próximos 5 años: 

Hipótesis base: La «gran reconfiguración» (50% de probabilidad): La gran reconfiguración provoca una expansión rejuvenecida. En última instancia, esta es la historia de  una transferencia de valor exitosa de los facilitadores de la IA a los adoptantes de la IA. Sin embargo,  ello conlleva un coste: una mayor inflación y desempleo tecnológico. La reconfiguración del comercio  fomenta la resiliencia más que la eficiencia; la reestructuración del capital aumenta la intensidad de la  inversión; y la reconfiguración de la producción eleva la productividad mediante la automatización.  

Escenario alcista: El «Renacimiento luminoso» (15% de probabilidad): La gran reconfiguración resulta sustancialmente más exitosa de lo previsto a la hora de aumentar el  crecimiento tendencial del PIB y propiciar una desinflación benigna. En este escenario, la economía  global experimenta un auténtico renacimiento de la productividad que recuerda al de finales de la  década de 1990. La diferencia clave es que la IA resulta más transformadora porque acelera no solo la  automatización, sino también su propia difusión. 

Escenario bajista: La «Decadencia sináptica» (35% de probabilidad): La gran reconfiguración se estanca antes de que puedan materializarse sus beneficios. La economía  sigue asumiendo los costes de la adaptación, sin lograr captar las ganancias esperadas de la IA. Lo que  empieza como una historia deflacionaria de sobrecapacidad cuando implosiona la burbuja de la IA se  transforma gradualmente en una estanflación más preocupante. La inflación sigue siendo  estructuralmente elevada y la economía global pierde conectividad más rápido de lo que gana  capacidad de adaptación. 

Implicaciones para la inversión  

En cuanto a la rentabilidad de las clases de activos, esta «gran reconfiguración» implica que la renta variable vuelve a ser la clase de activo más favorecida, seguida del inmobiliario. Esperamos que la renta  variable de mercados emergentes ofrezca la mayor rentabilidad anualizada a cinco años, del 8,0% en  euros, seguida de la renta variable de mercados desarrollados, con un 7,0%. También se prevé que el  inmobiliario cotizado ofrezca un 7,0%, con la perspectiva más positiva para los Real Estate Investment  Trusts (REIT) desde 2014.

Gráfico de Previsiones de Expected Returns para las principales clases de activos. Fuente: Robeco

La tecnología emergente: una pieza volátil pero integral del futuro de la IA, según Ninety One

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IA en gestión de patrimonios
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Desde comienzos de 2025, el liderazgo del mercado cambió de manos. Las acciones de mercados emergentes (EM) entregaron aproximadamente el doble del retorno de los mercados desarrollados hasta julio de 2026, superando a índices como el Nasdaq. Sin embargo, esas ganancias fueron acotadas, impulsadas en gran medida por la tecnología de la información sobre la base de la demanda de hardware para IA. Esto se volvió particularmente marcado en el segundo trimestre de 2026, cuando el sector avanzó cerca de un 73%, el único sector GICS que superó al índice EM en su conjunto.

Este patrón también se observó a nivel país, con Corea del Sur y Taiwán liderando los retornos del índice, junto con otras geografías vinculadas al tema de la IA, en un contexto de sentimiento de mercado positivo. No sorprende que hayan crecido los interrogantes sobre la durabilidad del reciente repunte tecnológico, con preocupaciones por valuaciones exigentes que desataron un período de mayor volatilidad en varios nombres tecnológicos líderes durante julio. Las compañías vinculadas al tema de la IA que habían impulsado a los mercados reportaron fuerte crecimiento de ingresos y beneficios, pero de todos modos vieron caer sus acciones, lo que refleja expectativas de consenso cada vez más exigentes.

Por qué creemos que este ciclo es diferente

El motor del sector tecnológico ha sido el gasto de capital (capex) de los hiperescaladores, que pasó de unos US$110.000 millones en 2020 a una proyección de US$1 billón para 2027, con un incremento cuadruplicado esperado solo desde 2024. Ese capex fluye hacia chips aceleradores de IA y pedidos de memoria de alto ancho de banda (HBM) más rápido de lo que pueden expandirse las plantas de fabricación, dado que la nueva capacidad suele tardar entre dos y tres años desde la decisión hasta la producción. Cada gigabyte de HBM consume además aproximadamente tres veces la capacidad de oblea de la memoria dinámica de acceso aleatorio (DRAM) convencional. Fabricantes líderes como SK Hynix y Samsung Electronics desviaron líneas existentes que antes producían memoria convencional, comprimiendo la oferta en ambos frentes y disparando los precios de contrato de la DRAM en el último año.

Consideramos que el ciclo de memoria es estructuralmente distinto de los anteriores. Una proporción creciente de la demanda, en particular en aplicaciones estratégicas y de memoria avanzada, ahora asegura capacidad futura mediante acuerdos de largo plazo con clientes, que fijan pisos de precio por encima de los márgenes máximos del ciclo previo. En efecto, un negocio que históricamente era una commodity de precio spot se está convirtiendo en una cadena de suministro contractual, lo que mejora la visibilidad de ingresos y márgenes de manera más directa que en ciclos anteriores. La oferta no puede responder con rapidez a esta demanda, y es probable que las adiciones de capacidad sigan restringidas hasta 2028. En conjunto, esto apunta a fundamentos de memoria más ajustados por más tiempo, que mejoran los retornos a través del ciclo en los principales proveedores. A nuestro juicio, esta es la historia más duradera frente a la volatilidad de corto plazo. Las estimaciones de consenso todavía no lo reflejan del todo.

Los resultados recientes respaldan nuestra visión

La reciente temporada de balances reforzó nuestra visión de que se trata de una historia de fundamentos, no de pura inercia.

SK Hynix presentó ingresos y márgenes récord, pero de todos modos cayó en la jornada, arrastrada por un precio promedio de la DRAM que quedó por debajo de las elevadas expectativas del consenso. Creemos que ese déficit fue una cuestión de timing más que de demanda, ya que los envíos de mayor valor se trasladaron a la segunda mitad del año a medida que la producción migra hacia la próxima generación de chips de IA. La dirección de la compañía señaló un número creciente de acuerdos de suministro de largo plazo ya cerrados, y elevó el capex para financiar esta capacidad acelerada.

Samsung Electronics mostró una fuerte recuperación en la rentabilidad de memoria respecto de un año atrás, cuando las depreciaciones vinculadas a controles de exportación habían llevado sus márgenes de semiconductores casi al punto de equilibrio. La compañía envió muestras de HBM de nueva generación antes que sus rivales, evidencia de que la brecha de posicionamiento en HBM que pesó sobre la acción durante dos años se está cerrando. TSMC, por su parte, mejoró su perspectiva de crecimiento anual y su capex. Sin embargo, al igual que SK Hynix, las acciones de Samsung y TSMC reaccionaron a la baja tras estas publicaciones, algo que interpretamos como toma de ganancias después de un período de expectativas elevadas.

Volatilidad por la estructura de mercado, no por los fundamentos

El fuerte desempeño de las acciones surcoreanas este año vino acompañado de un marcado aumento de la volatilidad. El índice KOSPI había más que duplicado su valor antes de la reciente corrección, con SK Hynix y Samsung Electronics —que juntas representan cerca del 60% del índice— responsables de una porción significativa de los movimientos del mercado.

El mayor uso de ETFs apalancados por parte de inversores minoristas en Corea, sumado al creciente financiamiento con margen, agravó la dinámica de concentración al generar posicionamiento más apalancado y masificado, amplificando la sensibilidad del mercado a los cambios de sentimiento. Los movimientos diarios del KOSPI de entre un 5% y un 10% no han sido inusuales en los últimos meses. Mientras el beta de TSMC se mantuvo prácticamente sin cambios, los betas de Samsung Electronics y SK Hynix aumentaron de manera notoria, lo que sugiere que los modelos de riesgo construidos sobre relaciones históricas pueden estar subestimando el riesgo actual.

Una respuesta proactiva

Nuestra respuesta ante esta brecha entre riesgo modelado y riesgo realizado ha sido triple: gestionar de manera proactiva el riesgo y el tamaño de las posiciones; diversificar la exposición tecnológica a lo largo del ecosistema de la cadena de suministro para abordar el riesgo de concentración; y equilibrar la asignación de capital con nombres menos correlacionados con el comercio global de semiconductores.

Redujimos posiciones en Samsung Electronics y SK Hynix aprovechando la fortaleza de sus precios. Mantenemos posiciones en redes, testing, químicos y materiales de pulido, y electrónica de consumo, incluyendo compañías chinas beneficiadas por la sustitución doméstica. Y desplegamos capital fuera de la tecnología —India, partes de China, financieras, salud y América Latina— para que los resultados de inversión no dependan únicamente de la IA.

Tres riesgos clave para nuestra visión actual

Identificamos tres catalizadores que podrían revertir la operación tecnológica: una desaceleración del capex de los hiperescaladores; una capacidad de memoria china más rápida de lo previsto que presione los precios; y avances en los modelos de IA chinos que requieran menos cómputo del proyectado, aunque hasta ahora estos lucen más como un alcance (catch-up) que como un cambio estructural. A nuestro juicio, el riesgo para las ganancias es más probable que emerja a partir de 2027.

Un tema que recién comienza, no que está agotado

Creemos que salir del complejo de IA y semiconductores implicaría renunciar a una historia de ganancias plurianual estructuralmente subestimada. Los precios de las acciones más expuestas ya reflejan cierto escepticismo y descuentan buena parte de ese riesgo a través de múltiplos deprimidos. Seguimos siendo selectivos en la asignación de capital, con la convicción de que este ciclo está temprano, no agotado.

Este artículo es un resumen editado del informe completo de Ninety One «EM technology: a volatile but integral part of AI’s future«.

Tribuna de opinión de Archie Hart y Varun Laijawalla, gestores de carteras de Ninety One.

Vinci Compass brilla en la última edición de la revista Funds Society Américas

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La edición 48 de la revista Funds Society Américas ya está disponible y, en esta oportunidad, el protagonista es la firma brasileño-chilena Vinci Compass y las piezas que están moviendo.

Tuvimos oportunidad de conversar con Jaime de la Barra, socio, director y Global Head de IP&S, sobre las sinergias que han estado cultivando desde la fusión entre Vinci y Compass. Actualmente, la firma tiene puesto el foco en seguir fortaleciendo su oferta de productos propios y su red de distribución de terceros.

Otra temática de peso en esta edición son los distintos cambios que están viviendo las bancas privadas. Una de las más vistosas es la transformación digital que ha estado viviendo el negocio de gestión patrimonial, con las grandes firmas implementando todo tipo de iniciativas a nivel global. La fiebre por la inteligencia artificial sin duda ha dejado una huella, pero la discusión es más amplia, según aseguran ejecutivos del rubro.

Los modelos de negocios también están en transformación, con el esquema fee-based ganando terreno en la región. Este modelo, según señala una columna de LarrainVial, se ha convertido en un generador de valor estratégico para las mismas compañías. Y hacemos un zoom en particular en el mercado brasileño, donde este cambio ha estado presionando las remuneraciones de la industria a la baja y, a la vez, generando un auge de consultores de inversiones en el país.

En un entorno cargado de incertidumbres, como el que se vive actualmente –con tensiones geopolíticas, incertidumbre política y una alta volatilidad definiendo la primera mitad de 2026–, esta edición pone el foco en un abanico de cosas que tienen atentos a los inversionistas, como la creciente presión política que están viviendo los bancos centrales y la particular dinámica de la deuda de EE.UU., delineadas por columnas de Janus Henderson y LATAM ConsultUs, respectivamente, y la fuerte caída en la tasa de natalidad, con el desafío que plantea a las pensiones. Además Natixis Investment Managers sondea las características que distinguen a las carteras modelo con mejores resultados entre los asesores de América Latina y US Offshore.

Estos temas y muchos más ya se pueden encontrar en la edición más reciente de la revista Funds Society Américas, correspondiente al mes de septiembre de 2026.

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El espaldarazo de Morgan Stanley a las acciones: las valoraciones tienen fundamentos

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Pese a un entorno económico global marcado por la inflación, la incertidumbre y la tensión geopolítica, las bolsas globales han estado de fiesta. Con mejores y peores resultados, según geografía y sector, los benchmarks accionarios globales han subido con fuerza, impulsados principalmente por la efervescencia en torno al boom de la inteligencia artificial, que ha tenido a Wall Street, en particular, como uno de sus epicentros. Y si bien esta dinámica positiva ha levantado varias preguntas –y ansiedades– en torno a los niveles de valoración de la renta variable, los precios se ven apoyados por fundamentales. Esa es la posición de Morgan Stanley al respecto.

Según el informe global de posicionamiento BEAT (del acrónimo, en inglés de bonos, acciones, alternativos y transición) correspondiente al tercer trimestre del año, los fundamentales económicos apoyan las valoraciones.

“Si bien las valoraciones principales parecen elevadas, siguen razonables en comparación con los prospectos de crecimiento de utilidades y una economía nominal más fuerte estructuralmente”, indicó el banco de inversiones en su informe reciente.

En esa línea, agregaron que esperan que “el mercado se amplíe, a medida que las tensiones geopolíticas bajen, con muchos sectores transando aún en valoraciones más bajas, ofreciendo espacio para rebotar”.

Respecto al upside reciente que han tenido los mercados accionarios, desde Morgan Stanley enfatizaron en que ha estado impulsado por resultados corporativos, más que por múltiplos más altos. Los múltiplos actuales, señalaron, “no son extremos, cuando se ven en relación a los últimos cinco a diez años”.

Viento a favor para las bolsas

Uno de los motores que en Morgan Stanley ven para la renta variable está relacionado con la dinámica económica. “Un crecimiento del PIB nominal más fuerte apoya la expansión de ingresos corporativos, el aumento de las utilidades y la generación de flujo de caja, creando un entorno favorable para las acciones”, comentaron en su informe.

A esto se suma el componente de políticas públicas, considerando que el banco de inversiones anticipa que las políticas fiscales, la desregulación y un crecimiento incentivado por la dinámica tributaria “probablemente van a reforzar esto”.

Para la firma, las ganancias corporativas se mantienen como el principal motor del auge de la renta variable. Hacia delante, anticipan que esta variable siga tendiendo al alza, apoyada por “una demanda resiliente, mejoras en productividad y ciclos de inversión en expansión”. Esta trayectoria, anticiparon, seguirá su curso siempre y cuando el ciclo de capex siga aumentando.

Actualmente, se observa un ciclo de aumento en la inversión en bienes de capital que se ve íntimamente ligado con la rápida adopción de los modelos de inteligencia artificial en todos los niveles de la economía, en lo que muchos describen como una nueva revolución industrial. Este despliegue de músculo corporativo ha ayudado a mantener vivo el optimismo de los inversionistas, en medio de las incertidumbres.

Una dinámica interesante en EE.UU.

Las bolsas en general han tenido un desempeño relativamente sólido. El índice MSCI All Country World Index, que busca reflejar las bolsas del mundo en general, se ha elevado un 18,2% en los últimos 12 meses. Estados Unidos en conjunto ha tenido un desempeño a la par con el resto de los países –con subidas en un año de 16,6% para el MSCI USA Index y de 16,7% para el MSCI World ex USA Index–, pero su sector tecnológico se ha destacado particularmente.

Como reflejo de esto, mientras que el S&P 500 se ha revalorizado en un 16,7% en 12 meses y el Dow Jones Industrial Average, en 11,8%, el Nasdaq Composite se ha empinado un 20,4%.

Haciendo eco de su visión positiva sobre los fundamentos tras las valorizaciones en renta variable, Morgan Stanley ve que Wall Street todavía tiene espacio para correr. Es más, en sus recomendaciones de posicionamiento, sólo tienen la bolsa estadounidense con sobreponderación.

Esta recomendación está apoyada en una “visión constructiva, en general, sobre el crecimiento y las ganancias en 2026”. En ese sentido, destacaron que los estímulos fiscales de la One Big Beautiful Bill impulsada por el país norteamericano, los esfuerzos de desregulación y una continua adopción de IA “siguen apoyando el crecimiento”.

En contraste, la firma tiene una visión neutral para las bolsas de Japón y el mundo emergente y una recomendación de infraponderar para la renta variable europea.

Cómo obtener rendimientos predecibles en renta variable de la mano de WisdomTree

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Foto cedidaom May, Global CIO, Outcome and Derivative Strategies de WisdonTree.

Los asistentes a la segunda edición del Funds Society Leaders Summit, en colaboración con CFA Society Spain, pudieron aprender un poco más sobre la inversión de rendimiento definido con el análisis de WisdomTree, de la mano de Tom May, Global CIO, Outcome and Derivative Strategies de la firma.

En su presentación, May recordó que los títulos de renta variable generan rentabilidad a largo plazo, pero puede variar considerablemente a lo largo del tiempo. En la actualidad, por ejemplo, “las acciones europeas tienen una rentabilidad esperada positiva, pero presentan eventos de fuertes caídas y ‘fat tails’”.

En este escenario, las inversiones con rentabilidad definida -conocidas como autocallables- aumentan la probabilidad de alcanzar un objetivo de rentabilidad determinado. Este tipo de productos, “aprovechan la diferencia entre la rentabilidad futura y la rentabilidad real de la renta variable (ERP), así como la prima persistente de la volatilidad implícita sobre la volatilidad real (VRP), para ofrecer rendimientos más elevados y constantes”, asegura May.

En definitiva, plantea la pregunta de por qué conformarse con la incertidumbre cuando un inversor puede definir su rentabilidad y centrarse en conseguir una rentabilidad definida en los escenarios más probables para maximizar la inversión.

Las estrategias de rendimiento definido de WisdomTree cuentan con una cartera diversificada de títulos con opción de rescate automático. Pero, ¿cómo funciona un título con opción de rescate automático? Se trata de un producto estructurado de inversión cuyo vencimiento y pagos dependen de cómo se comporte el activo de referencia.

En definitiva, los «autocallables» permiten una mayor visibilidad en cuanto a la rentabilidad y una trayectoria más probable. Históricamente, las previsiones y los resultados reales han coincidido. Si analizamos la rentabilidad real y la prevista de una cartera de productos con opción de rescate anticipado gestionada históricamente por el equipo de WisdomTree.

¿Por qué considerar las estrategias «defined return autocallable» de WisdomTree? La intervención de May apunta a va razones:

1.- Rentabilidad positiva definida en mercados preestablecidos: Los «autocallables» están diseñados para ofrecer una rentabilidad positiva a lo largo de su vida útil, a menos que el mercado sufra una caída significativa y se mantenga en esos niveles durante un largo periodo de tiempo.

2.- Mayor probabilidad de que se produzcan los resultados previstos. Una cartera diversificada de títulos con opción de rescate anticipado puede limitar la variación de la rentabilidad dentro de un rango de distribución objetivo, lo que aumenta la probabilidad de alcanzar dicho objetivo.

3.- Un proceso de inversión más predecible: Una cartera diversificada de valores con opción de rescate automático puede aprovechar las primas de riesgo de la renta variable a largo plazo, al tiempo que reduce la dispersión de la rentabilidad a la que se enfrentarían los inversores en renta variable.

Con su fondo WisdomTree Defined Return Autocallable Strategies, el inversor opta a una rentabilidad vinculada a la renta variable, con resultados definidos y liquidez diaria, a través de un producto que gestiona activamente una cartera diversificada de productos «autocallables» y de garantías, que optimiza continuamente los plazos, los umbrales, los pares de índices y las garantías. El enfoque activo del producto se adapta a las condiciones del mercado, respaldado por 13 años de experiencia en productos de este tipo.

Ted Stratigos (Aladdin Wealth Tech): “Las entidades demandan tecnología capaz de conectar ideas de inversión, carteras modelo, ejecución y la supervisión”

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Foto cedidaTed Stratigos, Global Head of Aladdin Wealth Tech.

A medida que la gestión de patrimonios sigue evolucionando, las entidades buscan formas de combinar la personalización y la confianza de la banca privada tradicional con la escala, la eficiencia y la capacidad analítica que exigen los clientes actuales. Según la experiencia de Ted Stratigos, Global Head of Aladdin Wealth Tech, esto requiere una tecnología que capacite a los asesores mediante una visión integral de las necesidades del cliente, un análisis más profundo de las carteras y la capacidad de ofrecer un asesoramiento consistente y a medida con mayor confianza y eficiencia. Sobre ello hemos hablado y reflexionado en esta entrevista con él

¿Qué necesidades específicas tienen las entidades de gestión de patrimonios y banca privada?

Además de buscar tecnologías que capaciten a los asesores, muchas entidades están ampliando sus capacidades de gestión discrecional de carteras, lo que genera demanda de una tecnología capaz de ofrecer construcción, ejecución y seguimiento de carteras de forma escalable para grandes bases de clientes, manteniendo los niveles adecuados de personalización y supervisión.

¿Qué es lo que más valoran estas entidades al seleccionar un proveedor tecnológico?

La consideración más importante es si una plataforma ayuda a los asesores a brindar un asesoramiento más informado y personalizado, al tiempo que refuerza, en lugar de sustituir, la relación entre el asesor y el cliente. En mercados donde la banca privada está muy basada en las relaciones personales, las entidades buscan tecnología que respalde un asesoramiento más proactivo, una visión más clara de las carteras y una interacción con el cliente más personalizada a escala. También demandan analíticas fiables, supervisión de riesgos y flujos de trabajo integrados tanto para el asesoramiento como para la gestión discrecional, con tecnología que se adapte a los sistemas que los asesores ya utilizan. Cada vez más, las entidades buscan también flexibilidad, transparencia y aplicabilidad, incluyendo capacidades de IA fundamentadas en datos de alta calidad y marcos de gobernanza sólidos.

¿Qué ofrece Aladdin Wealth y por qué cree que es una de las más utilizadas en el mercado?

Aladdin Wealth está diseñada para ayudar a los asesores a pasar del análisis a la acción dentro de una única plataforma conectada. Al integrar datos, analítica, construcción de carteras, supervisión de riesgos y flujos de trabajo del asesor, permite a las entidades operar partiendo de una visión compartida del cliente y de su cartera. La plataforma acerca la tecnología y el análisis de riesgos de nivel institucional al entorno de la gestión de patrimonios, ayudando a asesores y gestores discrecionales a gestionar la complejidad de las carteras de forma más eficaz.

¿Cuál es su aspecto clave para el asesoramiento?

Un aspecto clave es que Aladdin Wealth da soporte tanto al modelo de negocio de asesoramiento como al de gestión discrecional. A medida que los gestores de patrimonio buscan escalar sus capacidades de gestión manteniendo una experiencia de cliente personalizada, las entidades demandan tecnología capaz de conectar las ideas de inversión, las carteras modelo, la ejecución y la supervisión continua a lo largo de toda la cadena de valor. Asimismo, es importante señalar que la transformación de la gestión de patrimonios va más allá de la banca privada tradicional. Las entidades buscan plataformas tecnológicas que puedan dar soporte a una gama más amplia de segmentos de clientes y modelos de negocio. 

Aladdin Wealth ofrece flujos de trabajo integrados para los distintos negocios de gestión patrimonial, dando soporte a los segmentos de banca privada, gestoras de activos, mass affluent y banca minorista , ayudando a las instituciones a crear un ecosistema más conectado, consistente y escalable para la gestión de carteras, la interacción con el cliente y la toma de decisiones de inversión. En lugar de destinar recursos al mantenimiento de entornos tecnológicos fragmentados, las entidades pueden centrarse en lo que más las diferencia: ofrecer un asesoramiento de alta calidad, un servicio al cliente superior y una experiencia más personalizada.

¿Hacia dónde se dirige la tecnología en el sector de la gestión de patrimonios y la banca privada?

El sector avanza hacia un futuro en el que la tecnología, los datos y la experiencia humana colaboran para ofrecer un asesoramiento más personalizado a gran escala. La tecnología desempeñará un papel crucial al permitir a los gestores ejecutar sus ideas de inversión, monitorizar el riesgo y mantener la supervisión de las carteras, permitiendo la personalización cuando corresponda. Prevemos que la IA y la automatización inteligente se integren cada vez más en el flujo de trabajo del asesor: desde la sintetización de información de carteras y la detección de oportunidades hasta el apoyo en la comunicación con clientes y la generación de propuestas de inversión. 

Las firmas de gestión de patrimonios están pasando de construir y mantener infraestructuras tecnológicas a utilizar la tecnología como un impulsor estratégico de crecimiento, diferenciación y servicio al cliente. Las entidades que triunfen serán aquellas que combinen datos fiables, automatización inteligente y criterio humano, permitiendo a los asesores estrechar las relaciones con los clientes, responder más rápido a las condiciones cambiantes del mercado y ofrecer un asesoramiento más relevante en un entorno de inversión cada vez más complejo.

¿Cómo responde Aladdin Wealth a esta evolución?

Aladdin Wealth ya incorpora capacidades basadas en IA diseñadas para ayudar a los asesores a trabajar de forma más eficiente y tomar decisiones más informadas. Sin embargo, la efectividad de estas herramientas dependerá en última instancia de la calidad de los datos subyacentes, la solidez de los marcos de gobernanza y la capacidad de explicar los análisis de una manera que asesores y clientes puedan comprender y confiar. Es importante destacar que vemos la IA como una mejora de las capacidades y flujos de trabajo del asesor, nunca como su sustituto. La gestión de patrimonios se basa en las relaciones personales y la confianza; la IA representa una oportunidad para liberar tiempo del asesor y que este pueda centrarse en lo que verdaderamente importa.

Inversión en commodities: por qué el enfoque tradicional necesita evolucionar, según Janus Henderson

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Tras años de rentabilidades inferiores a las esperadas y de infraasignación, un número cada vez mayor de inversores se está replanteando el papel de los activos reales en sus carteras. La inflación se mantiene estructuralmente más alta de lo que muchos prevían hace tan solo unos años, la fragmentación geopolítica está remodelando las cadenas de suministro globales y un nuevo ciclo de inversión centrado en la electrificación, la inteligencia artificial, la seguridad energética y el gasto en infraestructuras está impulsando la demanda de recursos físicos en todo el mundo.

No obstante, aunque los argumentos a favor de las materias primas parecen cada vez más convincentes, la realidad es que las estrategias tradicionales de materias primas a menudo no han cumplido las expectativas. Para muchos inversores, la experiencia se ha caracterizado por rentabilidades decepcionantes, caídas prolongadas y beneficios de diversificación que no se materializaron cuando más se necesitaban.

A medida que el mundo entra en una nueva fase de transformación económica e industrial, las materias primas siguen siendo muy importantes. Sin embargo, sostenemos que para aprovechar esta oportunidad se necesita un enfoque más moderno que la simple compra de un índice pasivo de materias primas.

La nueva economía sigue dependiendo de la antigua

Una de las ideas erróneas características de los últimos años ha sido la creencia de que el progreso tecnológico de alguna manera reduce la importancia de los activos físicos.

Ocurre lo contrario.

Las tecnologías que están transformando la economía global requieren una cantidad extraordinaria de recursos. La inteligencia artificial requiere centros de datos, generación de energía y redes de transmisión. La electrificación requiere cobre, níquel, litio y metales de tierras raras (como neodimio, disprosio y praseodimio). La seguridad energética exige inversión tanto en sistemas energéticos tradicionales como renovables. La reindustrialización y el gasto en defensa requieren acero, aluminio y otras materias primas industriales.

Detrás de cada tendencia digital hay una base de infraestructura física y materias primas.

Las estimaciones del sector sugieren que el mundo podría necesitar producir tanto cobre entre ahora y 2050 como se ha producido en toda la historia de la humanidad.

Esta dinámica forma parte de lo que describimos como las “Siete D” (cuadro 1) que impulsan los mercados de materias primas: temas estructurales a largo plazo que están redefiniendo tanto la demanda como la oferta. Desde la descarbonización y la desglobalización hasta la demografía y el gasto en defensa, estas fuerzas están creando un contexto favorable para los activos reales que podría persistir durante muchos años. Mientras que el último superciclo de materias primas, en la década de 2000, se basó en el crecimiento chino y la escasez de oferta, el superciclo actual tiene 7 impulsores estructurales básicos.

Lo que resulta especialmente sorprendente es lo infravaloradas que siguen siendo muchas de estas oportunidades relacionadas con las materias primas. Mientras que los inversores han adoptado con entusiasmo los beneficiarios de la innovación tecnológica, mucha menos atención se ha prestado a los materiales y las infraestructuras necesarios para hacer posible ese crecimiento.

En muchos aspectos, las materias primas parecen cada vez más fundamentales para el panorama económico futuro, al tiempo que siguen siendo periféricas en las carteras de inversión.

¿Por qué ha tenido dificultades la inversión en materias primas tradicional?

El reto no es la clase de activos en sí. A menudo es la forma en que los inversores acceden a ella.

Durante gran parte de las últimas dos décadas, la inversión en materias primas ha sido sinónimo de índices pasivos basados en futuros. La propuesta parecía sencilla: obtener exposición directa a las materias primas, diversificar las carteras de renta variable y bonos, y ofrecer carteras con una buena rentabilidad en entornos inflacionistas.

En la práctica, los resultados a menudo han sido menos convincentes.

Una de las razones es que los futuros sobre materia prima no son lo mismo que poseer materia prima física. Los contratos de futuro vencen y deben renovarse. En los periodos en los que los mercados están en contango, es decir, los contratos de futuros son más caros que los contratos a corto plazo, los inversores pueden sufrir un lastre persistente en su rentabilidad a través de un rendimiento de roll negativo.

En consecuencia, los precios de las materias primas pueden subir, mientras que la rentabilidad de los inversores se queda considerablemente atrás.

Otro desafío es la severidad de los mercados bajistas de materias primas. Los índices de materias primas que solo adoptan posiciones largas pueden experimentar caídas pronunciadas y prolongadas durante períodos de exceso de oferta, crecimiento económico débil o entornos políticos cambiantes (como entre mediados de 2011 y el primer trimestre de 2020). A diferencia de las estrategias activas, las estrategias pasivas tienen poca flexibilidad para adaptarse cuando las condiciones del mercado se deterioran.

La diversificación también ha demostrado ser menos fiable de lo que esperaban muchos inversores. Las materias primas a menudo se consideran un diversificador de carteras, pero las correlaciones con la renta variable han aumentado históricamente durante los periodos de recesión y tensión en los mercados. Cuando el crecimiento económico se debilita, la demanda de materias primas a menudo cae junto con los beneficios empresariales, lo que hace que ambas clases de activos se vean presionadas simultáneamente (por ejemplo, durante la Gran Crisis Financiera (GFC) y la COVID).

El resultado es que los inversores han recibido a menudo una experiencia más volátil y cíclica de lo que sugería el discurso de ventas original.

La oportunidad más allá de los futuros

Otra limitación de los índices tradicionales de materias primas es que solo capturan una parte del universo más amplio de activos reales.

La mayoría de los índices de referencia de futuros se centran en un conjunto relativamente limitado de contratos cotizados en bolsa ponderados según la producción y la liquidez. Si bien esto proporciona una exposición representativa a los futuros de materias primas, excluye muchas áreas que cada vez son más importantes en la economía moderna.

Minerales críticos como el litio, el uranio y los elementos de tierras raras están ausentes de los índices tradicionales. También lo están las empresas que operan en toda la cadena de valor más amplia de las materias primas, incluidos los procesadores, refinadores, operadores de transporte, empresas de servicios públicos y proveedores de infraestructuras.

Estas empresas a menudo se sitúan en el centro de importantes tendencias estructurales, sin embargo, siguen siendo inaccesibles a través de los índices de referencia convencionales de las materias primas. Sus ponderaciones en los índices de referencia de renta variable más amplios también han caído significativamente en las últimas 3 décadas (durante las cuales el peso del sector tecnológico se ha disparado), dejando a muchos inversores poco expuestos.

Para los inversores que buscan exposición a todo el conjunto de oportunidades de las materias primas, creemos que los futuros por sí solos pueden ser insuficientes.

Un enfoque más completo y dinámico

Si la inversión tradicional en materias primas tiene limitaciones, ¿cuál podría ser una solución mejor?

Creemos que la respuesta reside en combinar dos fuentes de rentabilidad distintas pero complementarias: los derivados activos sobre materias primas y las rentas variables de recursos naturales.

Los derivados de materias primas activos pueden ofrecer una exposición directa a los movimientos de los precios de las materias primas y proporcionar la flexibilidad necesaria para beneficiarse tanto de los mercados alcistas como de los bajistas. Un enfoque sistemático largo/corto permite gestionar el riesgo de forma más activa al tiempo que reduce la dependencia de un único régimen de materias primas alcista.

Esta flexibilidad es especialmente valiosa en una clase de activos conocida por sus ciclos de auge y caída y su importante volatilidad. En lugar de simplemente comprar exposición y esperar a que suban los precios, los inversores pueden beneficiarse potencialmente de las condiciones cambiantes del mercado en los mercados alcistas y bajistas.

La renta variable de recursos naturales ofrece una serie de ventajas diferentes. Amplían el conjunto de oportunidades más allá de los mercados de futuros y ofrecen acceso a empresas que operan en todo el ecosistema de recursos mundiales. Estas empresas pueden beneficiarse no sólo de los mayores precios de las materias primas, sino también de las mejoras operativas, el crecimiento de los beneficios y los dividendos.

Es importante destacar que proporcionan exposición a partes del complejo de materias primas a las que, de otro modo, es difícil acceder, incluidos muchos de los recursos más estrechamente vinculados a la descarbonización, la seguridad energética y la transformación industrial. Además, la renta variable de recursos naturales puede facilitar más fácilmente los principios de inversión sostenible que los futuros.

Aunque cada enfoque tiene puntos fuertes y débiles si se considera individualmente, juntos pueden ser altamente complementarios.

Una mejor asignación de activos reales

Las soluciones sobre materias primas pueden diseñarse para ofrecer los resultados específicos que buscan los inversores: diversificación, resistencia a la inflación, rentabilidad atractiva a largo plazo y protección de la cartera en entornos macroeconómicos cambiantes. Para ello, es necesario un enfoque activo.

La combinación de derivados de materias primas con posiciones largas/cortas con renta variable de recursos naturales puede generar una exposición a las materias primas más equilibrada y resiliente. Los derivados pueden proporcionar flexibilidad, liquidez y protección frente a caídas. La renta variable amplía el conjunto de oportunidades, proporciona acceso a la cadena de valor más amplia de los recursos naturales y permite la incorporación de principios de inversión sostenible y renta a través de dividendos.

En conjunto, pueden crear un enfoque más exhaustivo, dinámico y adaptable que las soluciones basadas solo en futuros o solo en renta variable.

Lo que es más importante, se alinean más estrechamente con la forma en que los mercados de materias primas están evolucionando.

El futuro

El mundo está entrando en un período que puede resultar cada vez más propicio para los activos reales.

La transición a sistemas de energía más limpios, el desarrollo de infraestructuras de IA, las tensiones geopolíticas actuales y la renovación de las inversiones industriales apuntan a una demanda sostenida de recursos naturales. Al mismo tiempo, el crecimiento de la oferta sigue siendo limitado en muchos mercados de materias primas tras años de infrautilización.

Para los inversores, los argumentos estratégicos a favor de las materias primas rara vez han parecido más fuertes.

Pero el simple hecho de poseer un índice tradicional de materias primas puede no ser suficiente.

A medida que la relación entre las economías física y digital está cada vez más interconectada, los inversores deben replantearse no solo si asignan capital a las materias primas, sino también cómo acceden a la oportunidad. En última instancia, un enfoque más amplio, dinámico y orientado a los resultados podría resultar más adecuado para aprovechar el próximo capítulo de la historia de las materias primas.

 

Tribuna elaborada por Robert Schimell, gestor de carteras en Janus Henderson.

Inversión en materias primas: por qué necesita evolucionar el enfoque tradicional, según Janus Henderson

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Tras años de rentabilidades inferiores a las esperadas y de infraasignación, un número cada vez mayor de inversores se está replanteando el papel de los activos reales en sus carteras. La inflación se mantiene estructuralmente más alta de lo que muchos prevían hace tan solo unos años, la fragmentación geopolítica está remodelando las cadenas de suministro globales y un nuevo ciclo de inversión centrado en la electrificación, la inteligencia artificial, la seguridad energética y el gasto en infraestructuras está impulsando la demanda de recursos físicos en todo el mundo.

No obstante, aunque los argumentos a favor de las materias primas parecen cada vez más convincentes, la realidad es que las estrategias tradicionales de materias primas a menudo no han cumplido las expectativas. Para muchos inversores, la experiencia se ha caracterizado por rentabilidades decepcionantes, caídas prolongadas y beneficios de diversificación que no se materializaron cuando más se necesitaban.

A medida que el mundo entra en una nueva fase de transformación económica e industrial, las materias primas siguen siendo muy importantes. Sin embargo, sostenemos que para aprovechar esta oportunidad se necesita un enfoque más moderno que la simple compra de un índice pasivo de materias primas.

La nueva economía sigue dependiendo de la antigua

Una de las ideas erróneas características de los últimos años ha sido la creencia de que el progreso tecnológico de alguna manera reduce la importancia de los activos físicos.

Ocurre lo contrario.

Las tecnologías que están transformando la economía global requieren una cantidad extraordinaria de recursos. La inteligencia artificial requiere centros de datos, generación de energía y redes de transmisión. La electrificación requiere cobre, níquel, litio y metales de tierras raras (como neodimio, disprosio y praseodimio). La seguridad energética exige inversión tanto en sistemas energéticos tradicionales como renovables. La reindustrialización y el gasto en defensa requieren acero, aluminio y otras materias primas industriales.

Detrás de cada tendencia digital hay una base de infraestructura física y materias primas.

Las estimaciones del sector sugieren que el mundo podría necesitar producir tanto cobre entre ahora y 2050 como se ha producido en toda la historia de la humanidad.

Esta dinámica forma parte de lo que describimos como las “Siete D” (cuadro 1) que impulsan los mercados de materias primas: temas estructurales a largo plazo que están redefiniendo tanto la demanda como la oferta. Desde la descarbonización y la desglobalización hasta la demografía y el gasto en defensa, estas fuerzas están creando un contexto favorable para los activos reales que podría persistir durante muchos años. Mientras que el último superciclo de materias primas, en la década de 2000, se basó en el crecimiento chino y la escasez de oferta, el superciclo actual tiene 7 impulsores estructurales básicos.

Lo que resulta especialmente sorprendente es lo infravaloradas que siguen siendo muchas de estas oportunidades relacionadas con las materias primas. Mientras que los inversores han adoptado con entusiasmo los beneficiarios de la innovación tecnológica, mucha menos atención se ha prestado a los materiales y las infraestructuras necesarios para hacer posible ese crecimiento.

En muchos aspectos, las materias primas parecen cada vez más fundamentales para el panorama económico futuro, al tiempo que siguen siendo periféricas en las carteras de inversión.

¿Por qué ha tenido dificultades la inversión en materias primas tradicional?

El reto no es la clase de activos en sí. A menudo es la forma en que los inversores acceden a ella.

Durante gran parte de las últimas dos décadas, la inversión en materias primas ha sido sinónimo de índices pasivos basados en futuros. La propuesta parecía sencilla: obtener exposición directa a las materias primas, diversificar las carteras de renta variable y bonos, y ofrecer carteras con una buena rentabilidad en entornos inflacionistas.

En la práctica, los resultados a menudo han sido menos convincentes.

Una de las razones es que los futuros sobre materia prima no son lo mismo que poseer materia prima física. Los contratos de futuro vencen y deben renovarse. En los periodos en los que los mercados están en contango, es decir, los contratos de futuros son más caros que los contratos a corto plazo, los inversores pueden sufrir un lastre persistente en su rentabilidad a través de un rendimiento de roll negativo.

En consecuencia, los precios de las materias primas pueden subir, mientras que la rentabilidad de los inversores se queda considerablemente atrás.

Otro desafío es la severidad de los mercados bajistas de materias primas. Los índices de materias primas que solo adoptan posiciones largas pueden experimentar caídas pronunciadas y prolongadas durante períodos de exceso de oferta, crecimiento económico débil o entornos políticos cambiantes (como entre mediados de 2011 y el primer trimestre de 2020). A diferencia de las estrategias activas, las estrategias pasivas tienen poca flexibilidad para adaptarse cuando las condiciones del mercado se deterioran.

La diversificación también ha demostrado ser menos fiable de lo que esperaban muchos inversores. Las materias primas a menudo se consideran un diversificador de carteras, pero las correlaciones con la renta variable han aumentado históricamente durante los periodos de recesión y tensión en los mercados. Cuando el crecimiento económico se debilita, la demanda de materias primas a menudo cae junto con los beneficios empresariales, lo que hace que ambas clases de activos se vean presionadas simultáneamente (por ejemplo, durante la Gran Crisis Financiera (GFC) y la COVID).

El resultado es que los inversores han recibido a menudo una experiencia más volátil y cíclica de lo que sugería el discurso de ventas original.

La oportunidad más allá de los futuros

Otra limitación de los índices tradicionales de materias primas es que solo capturan una parte del universo más amplio de activos reales.

La mayoría de los índices de referencia de futuros se centran en un conjunto relativamente limitado de contratos cotizados en bolsa ponderados según la producción y la liquidez. Si bien esto proporciona una exposición representativa a los futuros de materias primas, excluye muchas áreas que cada vez son más importantes en la economía moderna.

Minerales críticos como el litio, el uranio y los elementos de tierras raras están ausentes de los índices tradicionales. También lo están las empresas que operan en toda la cadena de valor más amplia de las materias primas, incluidos los procesadores, refinadores, operadores de transporte, empresas de servicios públicos y proveedores de infraestructuras.

Estas empresas a menudo se sitúan en el centro de importantes tendencias estructurales, sin embargo, siguen siendo inaccesibles a través de los índices de referencia convencionales de las materias primas. Sus ponderaciones en los índices de referencia de renta variable más amplios también han caído significativamente en las últimas 3 décadas (durante las cuales el peso del sector tecnológico se ha disparado), dejando a muchos inversores poco expuestos.

Para los inversores que buscan exposición a todo el conjunto de oportunidades de las materias primas, creemos que los futuros por sí solos pueden ser insuficientes.

Un enfoque más completo y dinámico

Si la inversión tradicional en materias primas tiene limitaciones, ¿cuál podría ser una solución mejor?

Creemos que la respuesta reside en combinar dos fuentes de rentabilidad distintas pero complementarias: los derivados activos sobre materias primas y las rentas variables de recursos naturales.

Los derivados de materias primas activos pueden ofrecer una exposición directa a los movimientos de los precios de las materias primas y proporcionar la flexibilidad necesaria para beneficiarse tanto de los mercados alcistas como de los bajistas. Un enfoque sistemático largo/corto permite gestionar el riesgo de forma más activa al tiempo que reduce la dependencia de un único régimen de materias primas alcista.

Esta flexibilidad es especialmente valiosa en una clase de activos conocida por sus ciclos de auge y caída y su importante volatilidad. En lugar de simplemente comprar exposición y esperar a que suban los precios, los inversores pueden beneficiarse potencialmente de las condiciones cambiantes del mercado en los mercados alcistas y bajistas.

La renta variable de recursos naturales ofrece una serie de ventajas diferentes. Amplían el conjunto de oportunidades más allá de los mercados de futuros y ofrecen acceso a empresas que operan en todo el ecosistema de recursos mundiales. Estas empresas pueden beneficiarse no sólo de los mayores precios de las materias primas, sino también de las mejoras operativas, el crecimiento de los beneficios y los dividendos.

Es importante destacar que proporcionan exposición a partes del complejo de materias primas a las que, de otro modo, es difícil acceder, incluidos muchos de los recursos más estrechamente vinculados a la descarbonización, la seguridad energética y la transformación industrial. Además, la renta variable de recursos naturales puede facilitar más fácilmente los principios de inversión sostenible que los futuros.

Aunque cada enfoque tiene puntos fuertes y débiles si se considera individualmente, juntos pueden ser altamente complementarios.

Una mejor asignación de activos reales

Las soluciones sobre materias primas pueden diseñarse para ofrecer los resultados específicos que buscan los inversores: diversificación, resistencia a la inflación, rentabilidad atractiva a largo plazo y protección de la cartera en entornos macroeconómicos cambiantes. Para ello, es necesario un enfoque activo.

La combinación de derivados de materias primas con posiciones largas/cortas con renta variable de recursos naturales puede generar una exposición a las materias primas más equilibrada y resiliente. Los derivados pueden proporcionar flexibilidad, liquidez y protección frente a caídas. La renta variable amplía el conjunto de oportunidades, proporciona acceso a la cadena de valor más amplia de los recursos naturales y permite la incorporación de principios de inversión sostenible y renta a través de dividendos.

En conjunto, pueden crear un enfoque más exhaustivo, dinámico y adaptable que las soluciones basadas solo en futuros o solo en renta variable.

Lo que es más importante, se alinean más estrechamente con la forma en que los mercados de materias primas están evolucionando.

El futuro

El mundo está entrando en un período que puede resultar cada vez más propicio para los activos reales.

La transición a sistemas de energía más limpios, el desarrollo de infraestructuras de IA, las tensiones geopolíticas actuales y la renovación de las inversiones industriales apuntan a una demanda sostenida de recursos naturales. Al mismo tiempo, el crecimiento de la oferta sigue siendo limitado en muchos mercados de materias primas tras años de infrautilización.

Para los inversores, los argumentos estratégicos a favor de las materias primas rara vez han parecido más fuertes.

Pero el simple hecho de poseer un índice tradicional de materias primas puede no ser suficiente.

A medida que la relación entre las economías física y digital está cada vez más interconectada, los inversores deben replantearse no solo si asignan capital a las materias primas, sino también cómo acceden a la oportunidad. En última instancia, un enfoque más amplio, dinámico y orientado a los resultados podría resultar más adecuado para aprovechar el próximo capítulo de la historia de las materias primas.

 

Tribuna elaborada por Robert Schimell, gestor de carteras en Janus Henderson.

Asset-backed securities: Victory Capital (Janus Henderson) analiza las oportunidades de inversión en un mercado de 5 billones de dólares

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Foto cedidaCaroll Brendan

Victory Park Capital lleva 20 años invirtiendo en valores respaldados por activos (asset-backed securities). Janus Henderson adquirió una participación del 55 % en la compañía en 2024, lo que ha contribuido a reforzar su oferta gracias a la infraestructura de Janus Henderson y a sus capacidades de distribución global. La compañía está ahora más que preparada para aprovechar lo que Brendan Carroll, Senior Partner & Co-Founder de Victory Park Capital, describe como un «mercado masivo» de más de 5 billones de dólares.

«Es un mercado masivo y está muy fragmentado. Por tanto, existe una oportunidad significativa para poner nuestro capital a trabajar», afirma. Carroll se reunió con Funds Society en IPEM Global 2026, en París, para analizar el crecimiento del asset-backed lending, su papel dentro del crédito privado y las oportunidades que ofrece esta estrategia a los inversores.

El crédito privado ha crecido significativamente durante la última década. ¿Seguimos al principio de este cambio estructural de la banca hacia los prestamistas privados o el mercado está alcanzando ya una fase de madurez?

Sin duda, cada vez hay más inversores institucionales que están obteniendo exposición al asset-backed lending. Dependiendo de dónde se encuentre uno en el mundo, todavía hay muchos inversores que entienden el crédito privado, pero que no necesariamente tienen exposición al asset-backed lending. Muchos inversores tienen exposición al direct lending tradicional o al sponsor-backed lending. Están familiarizados con las adquisiciones de private equity y con la deuda utilizada para financiar esas operaciones.

Pero lo que hacemos dentro del asset-backed lending sigue siendo nuevo para muchos inversores. Dicho esto, estamos viendo que cada vez más asset allocators lo incorporan a sus carteras. Creo que todavía hay mucho espacio por cubrir. Seguimos encontrando inversores institucionales aquí en Europa que no tienen ninguna exposición al asset-backed lending.

¿Qué pueden hacer hoy los prestamistas privados que los bancos tradicionales no pueden o no quieren hacer?

Una parte importante de lo que hace Victory Park consiste en prestar contra cuentas por cobrar. Una forma sencilla de describirlo es decir que, en muchos casos, somos un prestamista para otro prestamista. Pensemos, por ejemplo, en una empresa de procesamiento de pagos aquí en Europa. Nosotros prestamos dinero a esa empresa, que después lo presta a sus clientes —la cafetería o el restaurante de la zona—, que pueden tener cada vez más dificultades para obtener de un banco un préstamo de entre 10.000 y 100.000 euros. Los bancos ya no suelen conceder préstamos de ese tamaño.

Pero incluso el préstamo que nosotros concedemos a esa empresa de procesamiento de pagos no es algo que un banco vaya a proporcionar hasta que la compañía tenga entre tres y cinco años de historial y datos, y pueda demostrar que es capaz de alcanzar una escala de cientos de millones de dólares. Por eso, en muchos casos, nuestro capital es necesario antes de que una compañía pueda acceder a una línea de financiación bancaria tradicional o a los mercados de titulización. Esto no cambia en función de quién esté en el poder, de dónde estén los tipos de interés, de dónde cotice el petróleo o de dónde coticen los bonos del Tesoro estadounidense.

Si no tienes un historial de entre tres y cinco años para tu producto o servicio, va a ser muy difícil que un banco te proporcione el capital necesario para financiarlo. Nuestro tipo de capital es necesario para ayudar a demostrar que puedes crecer y gestionar adecuadamente tus riesgos. No veo que los bancos vuelvan a entrar en ese espacio en el futuro próximo.

Lo único que creo que cambia en un entorno de tipos más altos es que estas compañías pueden tardar algo más en demostrar a los bancos que son merecedoras de una línea de crédito que en un entorno de tipos más bajos.

El direct lending ha acaparado gran parte de la atención dentro del crédito privado. ¿Por qué cree que la financiación respaldada por activos podría representar la próxima gran área de crecimiento para esta clase de activo?

La mayoría de las personas que entraron por primera vez en el crédito privado lo hicieron a través del sponsor-backed lending o del direct lending tradicional, financiando adquisiciones de private equity. Pero, a medida que los inversores se fueron sintiendo más cómodos con el crédito privado y con sus características de riesgo y rentabilidad, empezaron a analizar las demás estrategias disponibles dentro de esta clase de activo.

Creo que, una vez que la gente se familiarizó con el crédito privado, quiso diversificarse más allá del direct lending puro. El asset-backed lending es un área donde existe un mercado masivo. No va a desaparecer y existe una necesidad de este tipo de financiación.

Si un inversor ya está invertido en direct lending, ¿qué aporta el asset-backed lending a la cartera?

En el cash-flow lending o sponsor-backed lending estás asumiendo riesgo empresarial. El volumen de crédito que se presta a una empresa se basa en un múltiplo de su flujo de caja, y ese flujo de caja está determinado por el éxito o el crecimiento de la compañía.

En el asset-backed lending, aunque me importa el éxito y el crecimiento de las empresas a las que presto, eso no es lo que determina cuánto dinero les presto. Presto en función del valor de la garantía, algún tipo de activo tangible. Por tanto, el asset-backed lending está más aislado del riesgo empresarial cíclico, porque presto contra una cuenta por cobrar. Sé cuánto vale esa cuenta por cobrar.

Es una parte no correlacionada del crédito privado si prestas exclusivamente contra activos en lugar de prestar a una empresa. Puede ser complementaria. También creo que el perfil de rentabilidad es más elevado, no porque el riesgo sea mayor, sino porque, cuando prestas contra un activo tangible, ese activo sigue teniendo valor independientemente de la empresa que lo posee. Eso lo hace diferente y, en mi opinión, está mejor protegido que el cash-flow lending.

El crédito privado ha sido objeto de un mayor escrutinio tras varios casos de impagos con alta repercusión mediática, como Tricolor o First Brands. ¿Qué señales de alerta deberían buscar los inversores?

Sentirse más cómodo con esta clase de activo también implica familiarizarse con lo que hay que buscar y con las preguntas que hay que plantear a los gestores para ayudar a evitar situaciones de este tipo.

No existe una solución mágica para prevenir el fraude. Si alguien quiere defraudarte, no necesariamente puedes impedirlo. Sin embargo, hay muchas cosas que puedes hacer para dificultar mucho que tenga éxito.

En primer lugar, con nuestra estrategia, normalmente somos el único prestamista de nuestras empresas. Por tanto, cuando eres el único prestamista, no tienes que preocuparte por una doble pignoración de las garantías.

En segundo lugar, nos aseguramos de utilizar medios independientes para verificar que las garantías son reales y que su valor es el que creemos que tienen. Todos nuestros prestatarios se conectan a una API y a nuestro sistema de gestión de riesgos, que nosotros mismos poseemos y controlamos. Obtenemos frecuentemente información sobre cada uno de los activos que forman parte de la base de garantías de uno de nuestros prestatarios.

Es necesario tener acceso y transparencia diarios sobre la información relativa a las garantías contra las que estás prestando. Eso hace mucho más difícil que alguien falsifique una factura o cree un activo contra el que crees que estás prestando, pero que en realidad no existe.

¿Le preocupa la rápida entrada de capital en el crédito privado?

Los flujos de entrada de capital en cualquier clase de activo normalmente tendrían el efecto de reducir las rentabilidades. El viejo dicho de que suele haber más capital que buenas ideas también se aplica, obviamente, al crédito privado.

Pero se trata de un mercado tan grande, especialmente dentro del asset-backed lending —un mercado de más de 5 billones de dólares—, que todavía no me preocupa especialmente que esté entrando tanto capital como para que vaya a tener dificultades para encontrar la próxima operación. Llevamos dos décadas haciendo esto, así que no somos recién llegados a este espacio.

Y el dinero por sí solo no puede crear una estrategia de crédito privado exitosa. La gestión del riesgo, la capacidad para comprender y gestionar la infraestructura necesaria para valorar esas garantías y disponer de transparencia diaria sobre ellas no son elementos que puedan construirse fácilmente de la noche a la mañana.

Victory Park Capital también está especializada en legal credit. ¿En qué consiste?

El legal credit es muy similar a lo que acabo de describir en términos de prestar contra un activo y verificar el valor de ese activo. La diferencia es que, en este caso, el activo es algún tipo de procedimiento judicial. Puede tratarse de un caso que ya ha sido resuelto; por ejemplo, un importante litigio colectivo relacionado con el sector farmacéutico o el tabaco.

Algunos participantes en el sector de la financiación jurídica asumen un riesgo directo sobre el resultado de casos concretos. Nosotros adoptamos un enfoque diferente. Por lo general, concedemos préstamos a bufetes de abogados que tienen una gran cantidad de casos. Evaluamos el valor de esos activos jurídicos y utilizamos ese análisis para crear una base de crédito a partir de la cual concedemos los préstamos.

Es importante contar con un gestor que tenga una cartera diversificada de casos para ayudar a mitigar el riesgo de pérdidas. Lo único que no se puede predecir necesariamente es el calendario. La duración, o el tiempo que tarda un caso en generar un pago, puede cambiar. Por tanto, es una estrategia claramente no correlacionada con el entorno macroeconómico general.

También es muy difícil escalar esta estrategia. Está muy fragmentada. . Encontrar las redes de originación adecuadas no sucede de la noche a la mañana. Hay que construirlas por cuenta propia, por lo que las barreras de entrada son relativamente elevadas.

Espero plenamente que la financiación de litigios sea mucho más habitual dentro de 10 años.