“El sistema bancario argentino está en proceso de adaptación a un nuevo entorno económico con la reciente expansión crediticia que presenta oportunidades, pero requiere una prudente gestión de riesgos, niveles de capital adecuados y operaciones eficientes”. Ese es el diagnóstico de S&P Global Ratings, sobre la banca del país austral y el actual contexto en el que se desenvuelve.
Según un reporte reciente de la clasificadora de riesgo, calidad de activos aún representa un factor de riesgo importante, particularmente en el segmento de crédito a las familias, debido al menor poder adquisitivo y a las altas tasas de interés.
“En los últimos años, los indicadores de cartera vencida se han deteriorado, especialmente en el segmento de crédito a los hogares. Este deterioro se atribuye a la expansión del crédito hacia clientes con menor historial crediticio, la disminución del poder adquisitivo y las altas tasas de interés”, indicó la firma en el documento, firmado por Joaquín Jolis y Alina Czerniawski.
Así, el nuevo entorno macroeconómico –caracterizado por menores ajustes salariales nominales y la desaparición del efecto de licuación de los pasivos debido a la inflación elevada– ha presionado de forma marcada la calidad de los activos.
Por otro lado, recalcó la agencia calificadora, la rentabilidad de los bancos locales está presionada por el deterioro de la calidad de la cartera y las condiciones macroeconómicas, pero esperan que mejore gradualmente en 2026 con estrategias efectivas para gestionar costos y la exposición al crédito.
“La compresión de los márgenes financieros y el aumentos del costo de riesgo por mayor morosidad han afectado negativamente los resultados del sector. Aunque la expansión del crédito impulsó los ingresos por intereses en el corto plazo, mayores requerimientos de provisiones para cubrir pérdidas crediticias esperadas compensaron este efecto”, indicaron.
Para este año, la firma augura una mejora gradual de la rentabilidad, pero advierten que dependerá principalmente de la evolución de las tasas reales, la recuperación de los ingresos de los hogares y la eficiencia en la gestión de costos. “El sistema ha transitado hacia un modelo más intensivo en crédito, lo que aumenta el riesgo pero también abre oportunidades de crecimiento si se mantiene una adecuada disciplina de originación y seguimiento”, indicó en su informe.
Con todo, en S&P proyectan “un crecimiento moderado, y más selectivo, en el otorgamiento de crédito al segmento corporativo en 2026, más enfocado en la gestión de riesgos y diversificación de la cartera”.
Foto cedidaCandidatos a la presidencia de Perú: Keiko Fujimori (izq) y Roberto Sánchez (der) (Fuente: páginas oficiales de los candidatos)
Costó, pero se logró. En medio de una aguerrida campaña presidencial, que ha incluido hasta acusaciones de fraude electoral en la primera vuelta –dada la demora del conteo de votos que atrasó la proclamación de la segunda mayoría–, el mercado peruano está en cuenta regresiva para el balotaje que determinará el próximo presidente del país. El 7 de junio, los votantes decidirán si será Keiko Fujimori, carta de la derecha, o Roberto Sánchez, abanderado de la izquierda, quien tendrá el desafío de terminar con una década de inestabilidad política y llegar a terminar su período en la Casa de Pizarro.
“El próximo ciclo político encuentra al Perú en una situación bastante particular: fundamentos macroeconómicos relativamente estables que coexisten con una institucionalidad política debilitada y una gobernabilidad aún frágil”, explica a Funds Society el gerente de la División de Gestión Patrimonial de Banbif, Roberto Montero. Ese desacople de larga data, señala, “no es sostenible por mucho más tiempo, dado que perjudica el crecimiento potencial de la economía”.
Si bien los activos peruanos han estado poniendo atención a la situación global –con su propio campo minado de tensiones–, los coletazos de la segunda vuelta se han dejado sentir. El sol, puntualmente, vio algo de volatilidad asociada al paso de Sánchez a la segunda ronda. Esto, en un contexto en que, como heredero político del expresidente Pedro Castillo, se lo considera como un candidato menos favorable para la economía local.
“La debilidad del sol peruano refleja un fenómeno puntual y bien documentado de la dolarización preventiva, que históricamente acompaña los episodios de incertidumbre política en Perú, especialmente cuando el resultado electoral pone en cuestión el modelo económico”, escribió en una nota reciente la analista Emanoelle Santos, del broker XTB.
Mientras que el mercado ve a Fujimori como una opción de continuidad de un modelo económico orientado a la inversión privada, agregó, la candidatura de Sánchez abre incertidumbres sobre posibles cambios constitucionales, más presión fiscal y menos estabilidad en el Ejecutivo, “Ese diferencial de percepción de riesgo es lo que el sol ya está incorporando con semanas de anticipación”, comentó.
Si gana Keiko Fujimori
Las encuestas proyectan un resultado que está en el aire, donde se espera que el descontento con las alternativas y las personas sin un apoyo claro jueguen un rol relevante. La favorita del mercado es claramente Fujimori, personera del partido derechista Fuerza Popular que ya va en su cuarto intento por la banda presidencial.
“En un eventual gobierno de Keiko Fujimori, el mercado interpretará el resultado como una señal positiva para la economía. La expectativa sería un gabinete económico más tecnocrático, una posición pro‑inversión y una menor incertidumbre regulatoria, especialmente en sectores como minería, infraestructura y sistema financiero”, augura Montero. Este escenario favorecería la fluidez de proyectos y una baja en las primas de riesgo, apoyando la inversión privada y arando la tierra para un crecimiento sobre el 3% en el PIB.
Sin embargo, el ejecutivo de Banbif advierte de un riesgo político persistente, que sería un desafío clave para una presidencia de Fujimori: “la capacidad para construir gobernabilidad, manejar la fragmentación en el Congreso y reducir los altos niveles de conflicto social”.
Entre otros activos locales, el sol se vería favorecido en este escenario, según acotan desde el equipo de estudios de Credicorp Capital, aunque la magnitud de la potencial reacción de la divisa “es altamente incierta”.
Si gana Roberto Sánchez
Por el contrario, Sánchez es una figura que tiene nerviosos a los inversionistas. Reviviendo el fantasma de los flujos de salida de capitales que gatilló la elección de Castillo en 2021, los inversionistas locales lo ven como un riesgo para el clima de negocios en el país andino.
Dentro de las medidas que ha propuesto el abanderado del partido izquierdista Juntos por el Perú –y favorito en las zonas rurales– están una Asamblea Constituyente, un rol más activo del Estado en la economía y una revisión de contratos del gobierno. “Una de las posiciones de Sánchez que más ruido ha generado entre los participantes del mercado fue su afirmación hace algunas semanas de que no mantendría a Julio Velarde como presidente del BCRP (Banco Central de Reserva del Perú)”, recalcaron desde Credicorp, aunque posteriormente dijo que apoyaba la autonomía del ente rector.
Por lo mismo, la expectativa es que una victoria de este candidato podría impactar a los activos locales, inyectando volatilidad a los mercados y exigiendo una mayor prima de riesgo.
Eso sí, Montero asegura, “sin llegar al extremo observado durante el año 2021”. Si Sánchezdemuestra ser más pragmático, podría moderar la volatilidad; mientras que un enfoque más intervencionista tendría un impacto en los activos. “Más que el discurso político en sí, lo determinante será la composición del equipo económico y el tono de las primeras decisiones”, comenta el profesional.
Estrenando un nuevo diseño legislativo
Un elemento que le agrega otro nivel de novedad a esta carrera presidencial es el entorno legislativo en el que tendrá que operar el gobierno entrante. Y es que el país andino volvió a la bicameralidad, volviendo a tener un Senado por primera vez desde 1992, cuyos asientos fueron determinados por las elecciones generales de este año.
Esto, se anticipa, será una variable importante para quien gane los comicios del 7 de junio. “En el ámbito legislativo, el camino a seguir dependerá de la capacidad del próximo presidente para desenvolverse en un Congreso aún fragmentado y en un Senado inaugural que ostentará un poder significativo”, indicó S&P Global Ratings en un informe reciente.
En esa línea, la clasificadora de riesgo recalca que el panorama legislativo “parece estar cambiando” en Perú: tanto la Cámara Baja como el reestrenado Senado tienen representantes de seis partidos. Esto representa una concentración respecto a los diez partidos que operaban en el Congreso en los últimos cinco años.
Con este telón de fondo, en el mercado ven poco marco para cambios radicales en la economía peruana, gane quien gane. “Nuestro escenario base asume, en cualquier caso, que reformas radicales al modelo económico serán poco probables durante el próximo gobierno”, indican desde Credicorp Capital. En el nuevo diseño, por ejemplo, las reformas constitucionales requerirán mayorías de dos tercios en cada cámara durante dos legislaturas o mayoría absoluta en ambas cámaras más un referendo.
Además, está el tema de la vacancia, uno de los motores de la puerta giratoria que ha dividido los últimos diez años en ocho presidencias distintas. Según destacaron desde la casa de inversiones peruana –la más grande del mercado local–, este tipo de medida requerirá mayorías de dos tercios en ambas cámaras.
Esto, sumado a que será el Senado el encargado de aprobar al presidente del BCRP, pinta un panorama de resguardo para los pilares de la economía.
Expectativas de flujos
Estas elecciones han traído recuerdos de fugas de capitales a más de algún profesional de inversiones. Las salidas de flujos vivieron su punto álgido entre 2021 y 2022, en el marco de la elección de Castillo, cuando se vio una marcada dolarización de las carteras de inversión, la internacionalización de los patrimonios y un auge en la cuentas de custodias internacionales. En sólo siete meses, tras esas votaciones, se registró una fuga de capitales de 14.000 millones de dólares.
Hoy, aseguran desde el mercado, las cosas son distintas. “El escenario es distinto debido a que, en parte, la mayoría de las personas de alto patrimonio ya tienen los fondos que consideran necesarios en custodias internacionales”, comenta Montero, mientras que “los inversionistas no tan grandes se dieron cuenta que mantener fondos en el exterior no les resulta óptimo, debido a los costos más elevados y el tema tributario”.
Lo que sí se ve como persistente en la esfera de wealth management es una posición más defensiva para los altos patrimonios, manteniendo una mayor diversificación internacional para gestionar riesgos. “Buena parte de las decisiones de diversificación, dolarización y exposición internacional ya fueron realizadas, contando con los canales fluidos de salida ante cualquier contingencia”, explica el líder de la banca privada de Banbif.
Desde S&P Global Ratings concuerdan con el diagnóstico. “Es interesante que, de algunas encuestas y conversaciones sostenidas con empresarios, parece existir una postura más constructiva de cara al futuro sobre la economía ante la experiencia adquirida en medio de la alta disfuncionalidad política observada durante la última década”, indicaron en su informe.
Bank J. Safra Sarasin y la gestora de activos con sede en Múnich Golding Capital Partners han anunciado el lanzamiento de una alianza estratégica a largo plazo en el ámbito de los mercados privados (private markets), con especial foco en el mercado institucional suizo.
En virtud de este acuerdo, las soluciones de inversión en mercados privados desarrolladas por Golding serán distribuidas a través de la red suiza de J. Safra Sarasin, mientras que la gestora actuará como socio especializado en private markets para los clientes institucionales del banco en Suiza.
Esta colaboración permitirá a la entidad bancaria ampliar su oferta de inversiones alternativas, ofreciendo a sus clientes acceso a una cartera ampliamente diversificada en distintas clases de activos, incluyendo oportunidades selectivas en coinversiones y estrategias en el mercado secundario, segmentos que están ganando protagonismo entre los inversores institucionales por su potencial de rentabilidad y flexibilidad.
La alianza combina las fortalezas complementarias de ambas instituciones. Por un lado, Golding aporta su amplia experiencia en la construcción y gestión de inversiones en mercados privados, así como su capacidad para estructurar soluciones sofisticadas en diferentes clases de activos. Por otro, J. Safra Sarasin suma su sólida posición en el mercado suizo y una consolidada red de clientes institucionales.
Refuerzo de la presencia en el mercado suizo
El acuerdo sienta las bases para una aproximación más precisa al inversor institucional en Suiza y para ofrecer un acompañamiento especializado a largo plazo. Entre los principales segmentos objetivo figuran los fondos de pensiones, los family offices y las compañías de seguros, actores cada vez más interesados en diversificar sus carteras mediante activos privados.
Daniel Graf, responsable de clientes institucionales para Suiza en Bank J. Safra Sarasin, destacó que “con Golding Capital Partners ampliamos nuestra experiencia en el ámbito de los mercados privados y abrimos a nuestros clientes el acceso a un amplio abanico de soluciones de inversión, incluyendo oportunidades selectivas en coinversiones y secundarios”.
Por su parte, Beat Frühauf, responsable de Suiza en Golding Capital Partners, señaló que “contar con Bank J. Safra Sarasin como socio nos permite fortalecer significativamente nuestra presencia en el mercado suizo y acercarnos de forma más precisa a los inversores institucionales, aprovechando nuestras capacidades de implementación, desde la estructuración hasta el reporting”.
Hubertus Theile-Ochel, director general de Golding Capital Partners, subrayó además que esta alianza “pone de manifiesto la importancia estratégica del mercado suizo para Golding y establece las bases para una colaboración duradera y un apoyo aún más cercano a los inversores institucionales”.
Con esta iniciativa, ambas entidades refuerzan su apuesta por un segmento en expansión dentro de la gestión patrimonial institucional y consolidan su posicionamiento en un mercado donde la demanda de soluciones sofisticadas en activos privados continúa creciendo.
Las recientes tensiones geopolíticas han acelerado la transición desde una economía basada en combustibles fósiles hacia otra dependiente de materiales estratégicos. Estos ofrecen una combinación única de crecimiento estructural, protección frente a la inflación y utilidad defensiva. La tensión persistente entre el incremento de la demanda y la capacidad limitada de oferta ofrece un punto de entrada atractivo para inversores disciplinados.
Tras décadas de offshoring impulsada por el ahorro de costes, el capital está girando hacia la manufactura doméstica, la resiliencia de las cadenas de suministro y la seguridad nacional. Este cambio se ha acelerado en 2026, marcando una rotación desde modelos digitales “asset-light” hacia industrias intensivas de activos físicos. Conocida como la estrategia HALO (heavy assets, low obsolescence, activos pesados, poca obsolescencia), esta aproximación prioriza compañías con ventajas competitivas físicas indispensables y activos tangibles duraderos.
El capital se está desplazando hacia los cimientos tangibles de la economía global, como la infraestructura, los sistemas energéticos y los minerales críticos. La infraestructura necesaria para la transición energética exige enormes cantidades de capital físico. A diferencia de los ciclos de rotación rápida de la electrónica, estos activos pesados tienen vidas útiles que se miden en décadas. En consecuencia, los metales incorporados en estos sistemas presentan un riesgo mínimo de obsolescencia tecnológica. Para los inversores, el éxito en el entorno actual requiere un enfoque disciplinado de cadena de valor sobre los activos tangibles más críticos del mundo.
Definir el alcance de los materiales estratégicos
Los materiales estratégicos son metales con cadenas de suministro vulnerables que siguen siendo esenciales para las aplicaciones industriales modernas. El Critical Raw Materials Act de la UE identifica 34 sustancias de este tipo, clasificando 17 como estratégicas por su papel en la transición verde. Estos materiales también son fundamentales para la defensa, la industria aeroespacial y los sistemas digitales avanzados.
Entre ellos se destacan:
El cobre es el pilar de la electrificación: la demanda de cobre está cada vez más desacoplada de los ciclos tradicionales del PIB. A pesar de las recientes fluctuaciones de precios, el litio sigue siendo el componente fundamental del almacenamiento energético de alta densidad.
El aluminio permite aligerar vehículos y es un componente clave tanto en infraestructuras energéticas como en redes eléctricas.
El acero es la base de la reindustrialización, el acero es esencial para las infraestructuras y el tejido industrial de defensa.
Las tierras raras son elementos críticos para los imanes permanentes en motores eléctricos y la fabricación de semiconductores de precisión. La demanda se está acelerando, pero las limitaciones de oferta están definiendo el conjunto de oportunidades
Déficits estructurales y motores de demanda a largo plazo
La demanda de materiales estratégicos está impulsada por tres grandes tendencias globales que se superponen y generan un perfil de consumo sostenido. En primer lugar, la transición hacia el net zero sigue siendo el principal motor. Los vehículos eléctricos y los sistemas de energías renovables son significativamente más intensivos en metales que sus predecesores basados en combustibles fósiles. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) proyecta que la demanda de cobre refinado para energía limpia podría alcanzar los 32 millones de toneladas en 2030.
En segundo lugar, el auge de la inteligencia artificial (IA) añade una capa adicional de sofisticación a la ecuación de la demanda. Los centros de datos a gran escala requieren redes eléctricas robustas y altamente intensivas en metales para funcionar. Además, la fabricación de semiconductores depende de elementos nicho como el galio y el germanio. Las recientes restricciones a la exportación de estos materiales han introducido primas geopolíticas en las cadenas de suministro tecnológicas.
Por último, la modernización de infraestructuras constituye el tercer pilar de este caso de inversión. Grandes programas públicos en Europa y Norteamérica están orientados a la renovación de redes eléctricas envejecidas y sistemas de transporte. Estos proyectos plurianuales requieren grandes volúmenes de acero y aluminio, respaldados por marcos industriales estatales y fondos nacionales de infraestructuras.
Inelasticidad de la oferta y barreras de entrada
Para el inversor, las restricciones del lado de la oferta son un componente central de la tesis de inversión HALO. La oferta de materiales estratégicos sigue siendo rígida debido a la disminución de la ley del mineral y al aumento de los costes de extracción. Incluso en periodos de precios elevados, la producción física no puede incrementarse rápidamente para satisfacer la demanda.
La naturaleza intensiva en activos del sector minero crea importantes barreras de entrada. Los nuevos proyectos suelen requerir inversiones iniciales de capital (CapEx, por sus siglas en inglés) de miles de millones y procesos de permisos que pueden durar más de una década. Este entorno otorga a los productores existentes con reservas de alta calidad una ventaja competitiva clara. Aunque las iniciativas de reciclaje están creciendo, es poco probable que cubran el déficit de oferta primaria antes de 2030.
Adoptar una estrategia de inversión en la cadena de valor
Para capturar plenamente el potencial de la estrategia HALO, los inversores deberían ir más allá de la simple extracción. Una estrategia sofisticada equilibra la exposición a minería en fases iniciales con la resiliencia de los segmentos intermedios y finales de la cadena de valor. Mientras que las mineras ofrecen un apalancamiento directo a los precios de las materias primas, las empresas intermedias, como los fabricantes de cables, presentan márgenes más estables. Estas compañías se benefician del volumen total de flujo de materiales más que de la volatilidad de los precios spot (o precios al contado).
En este contexto, la sostenibilidad actúa como una herramienta clave de gestión de riesgos. Alinear las carteras con el artículo 8 del Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles de la UE (SFDR) ayuda a mitigar controversias ambientales y sociales. Dado que los fallos ESG son ahora uno de los principales factores de retraso de proyectos y de riesgo de activos varados, su integración rigurosa es esencial para proteger el valor industrial a largo plazo.
Una temática estructural para la década
Las acciones de recursos suelen rebotar antes cuando los ciclos de política se vuelven favorables, y las valoraciones actuales siguen siendo atractivas en comparación con la tecnología de alto crecimiento. Una cartera gestionada activamente que integre toda la cadena de valor está bien posicionada para navegar la ciclicidad del sector. Al centrarse en los fundamentos materiales de la transición energética y digital, los inversores pueden asegurar valor duradero en un mundo cada vez más material.
Tribuna elaborada por Asad Farid y Daniel Lurch, gestores de carteras, y Joran Mambir, especialista en inversiones, de J. Safra Sarasin Sustainable AM.
Existe una tensión singular en el mercado de cripto, según los expertos. Muestra de ello es el recorrido que ha experimentado el bitcoin durante este primer trimestre, pasando de un inicio débil a marcar máximos desde febrero al llegar a los 78.400 dólares. Ahora, el mercado cripto arranca el segundo trimestre en una fase de estabilización. Tras el rebote técnico de abril parece que los flujos de inversores institucionales han vuelto y se da una mejora táctica, que no un nuevo ciclo alcista.
“A mitad de mes, el bitcoin subió hasta los 78.400 dólares la semana pasada, alcanzando su nivel más alto desde principios de febrero, impulsado por una mejora del apetito por el riesgo tras los avances entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz. Además, las entradas en los ETFs de bitcoin al contado también contribuyeron al repunte, con 664 millones de dólares registrados el viernes, junto con un short squeeze de 344 millones impulsado por el mercado de futuros, que forzó la liquidación de posiciones bajistas. Desde el punto de vista técnico, el bitcoin ha superado la resistencia de los 76.000 dólares que había limitado los precios durante los dos últimos meses, lo que podría abrir la puerta a nuevas subidas si se mantiene este impulso”, sostiene Simon Peters, analista experto en criptoactivos de eToro, plataforma de inversión y trading.
Mercado en fase de consolidación
Según recoge Bitwise Asset Management en su informe trimestral, los datos subyacentes son débiles: los 10 mayores criptoactivos cayeron en el primer trimestre, con descensos de entre el 23% y el 38%; la correlación del cripto con la renta variable está en su nivel más alto desde el inicio del COVID; y métricas clave como las direcciones activas, la actividad de transacciones y el volumen de negociación están por debajo de sus máximos.
Esta evolución en el primer trimestre contrasta con un flujo extraordinario de noticias. “Wall Street se está moviendo hacia el entorno onchain, los reguladores están estableciendo reglas claras y las instituciones están asignando capital. Por otro lado, los datos subyacentes son débiles. Esta desconexión resulta incómoda. Los desarrollos son positivos, pero los datos de fondo no lo son. La forma de resolver esta tensión es sencilla: ambos puntos de vista están mirando en direcciones distintas”, afirma Matt Hougan, Chief Investment Officer de Bitwise AM.
En base a estos datos, la gestora considera que, efectivamente, el primer trimestre fue complicado para los inversores en cripto. “Pero el flujo de noticias es prospectivo y muestra que hay razones de peso para pensar que los datos subyacentes mejorarán. De hecho, si se observa con atención, ya pueden apreciarse algunas señales de ello. Por ejemplo, los activos bajo gestión en stablecoins están en máximos, los activos reales tokenizados están ganando protagonismo y la actividad de transacciones con stablecoins ya supera a la de Visa”, añade Hougan.
Según su experiencia tras ocho años trabajando en el mundo cripto, define el momento como “un final de los mercados bajistas”. “Los precios están bajos y los datos fundamentales son débiles, pero las personas más inteligentes están empezando a construir de nuevo. Hay algo en el fondo que empieza a ilusionarse y, si se observa con suficiente atención, ya se pueden intuir los primeros contornos de un nuevo mercado alcista”, concluye Hougan.
Cuando publicamos nuestro marco «Road to 2030» en 2020, sostuvimos que los mercados y la geopolítica se verían determinados por cinco fuerzas, entre ellas el auge de China. Ese análisis sigue siendo, en líneas generales, acertado, pero los acontecimientos ocurridos desde entonces exigen un cambio de enfoque. La política estadounidense se ha convertido en un motor principal por derecho propio, las potencias medias influyentes han ganado peso y el orden basado en normas se está fragmentando en un sistema más competitivo y politizado.
Por lo tanto, reformulamos el tema del «auge de China» como «el fin de la globalización sin complicaciones», centrándonos en tres transformaciones:
Multipolaridad.
Cuellos de botella en las materias primas.
El aumento del descontento público, y sus implicaciones para los gestores de activos.
Hay algunas cuestiones que hay que tener en cuenta:
La globalización ya no avanza sin obstáculos: el modelo de integración global basado en una geopolítica unipolar, la energía barata y el consenso político ya no es estable.
La multipolaridad, los cuellos de botella y el descontento son los principales factores impulsores: tres factores impulsores para la década de 2020 son una geopolítica multipolar bajo la restricción nuclear; un cambio de la abundancia de materias primas a los cuellos de botella; y un creciente descontento público.
Seguimos inmersos en una «crisis de integración global»: esta es la cuarta crisis sistémica desde 1900.
Las carteras siguen ancladas en el pasado: la diversificación basada en correlaciones estables —especialmente entre acciones y bonos— es menos fiable; la inflación es más episódica; los resultados políticos y económicos divergen más marcadamente entre países y sectores.
Las carteras tendrán que cambiar: deben estar preparadas para una mayor volatilidad, colas más gruesas y una mayor dispersión, en lugar de una única base macroeconómica benigna.
Fuente: Ninety One
Vuelve la multipolaridad
Las recientes acciones de Estados Unidos, ya sea en Venezuela, Irán, Groenlandia o Cuba, pueden parecer una reafirmación de su dominio. Sin embargo, creemos que es mejor interpretarlas como el comportamiento de una superpotencia que actúa bajo restricciones, y no como un restablecimiento del control total.
Esa distinción es importante porque cambia nuestra forma de interpretar la fase actual de la geopolítica. El orden unipolar posterior a la Guerra Fría se está desmoronando. Estados Unidos sigue siendo el Estado más poderoso del mundo, pero el poder se está difuminando; el coste de mantener la hegemonía global —financiera, política y militarmente— está aumentando y otros países se están mostrando más dispuestos y capaces de imponerse. Lo que está surgiendo no es un nuevo orden que sustituya al anterior, sino un sistema más desigual, negociado y disputado.
Hay dos fuerzas fundamentales en este sentido. La primera es la restricción nuclear. En un mundo de grandes potencias con armas nucleares, la confrontación directa conlleva riesgos existenciales. Eso no elimina la rivalidad, pero la hace menos manifiesta: la competencia se traslada a zonas grises, y los conflictos cibernéticos, las sanciones, los conflictos por poder, la política industrial y la competencia tecnológica se convierten en el pan de cada día.
El segundo factor es el auge de potencias medias influyentes. Países que no son superpotencias están marcando el rumbo en sus propias regiones y en los principales foros diplomáticos. Disponen de mayor margen de maniobra que en el pasado y muchos se muestran menos dispuestos a alinearse automáticamente con Washington o con cualquier otra gran potencia. Esto hace que el sistema mundial sea más transaccional y menos predecible, con menor deferencia hacia un único centro organizador.
Los mercados ya están reaccionando. A medida que las garantías de seguridad de EE. UU. parecen menos automáticas, Europa se está rearmando y las acciones relacionadas con la defensa han superado al conjunto de los mercados europeos desde 2022.
En el ámbito de la ciberseguridad, el aumento de los conflictos digitales y las continuas perturbaciones respaldadas por los Estados han impulsado la demanda a largo plazo de capacidades cibernéticas.
Y en el ámbito de la tecnología estratégica, especialmente en el de los semiconductores, la rivalidad entre Estados Unidos y China se manifiesta cada vez más a través de controles a la exportación, subvenciones y capital respaldado por los Estados.
De la abundancia de productos básicos a los cuellos de botella
Nuestra investigación sostiene que se está desmoronando otra suposición subyacente a la globalización sin obstáculos: la idea de que el suministro de energía y materias primas seguirá siendo abundante, flexible y políticamente neutral. Durante gran parte del periodo comprendido entre principios de la década de 1980 y principios de la de 2000, eso fue cierto en líneas generales. El petróleo y otras materias primas solían ser baratos, la capacidad excedentaria era abundante e incluso las grandes crisis geopolíticas a menudo no lograban provocar subidas sostenidas de los precios. En ese contexto, los responsables políticos podían tratar la energía como una cuestión de infraestructura básica en lugar de como una estrategia, mientras que las largas cadenas de suministro seguían siendo rentables y políticamente manejables.
Ese cambio se produjo por etapas. Primero llegó la crisis de la demanda china de la década de 2000, cuando la inversión en activos fijos impulsó la demanda mundial y puso de manifiesto lo escasa que era la capacidad excedentaria restante. Luego llegó la década de 2010, cuando el esquisto y el crecimiento más moderado tras la crisis financiera global restablecieron cierta elasticidad de la oferta y limitaron los precios. En la década de 2020, hemos entrado en otro régimen, en el que las restricciones de la oferta se han convertido en una cuestión política. La energía, los metales y los materiales críticos funcionan como insumos estratégicos en lugar de como materias primas neutras.
Para los inversores, los recursos naturales ya no son solo una protección contra la inflación o una inversión típica de la fase final del ciclo económico; cada vez más, constituyen una exposición estratégica en un mundo caracterizado por una oferta más escasa y una mayor intervención política.
Repercusiones para los gestores de inversiones
En la crisis de la integración global de la década de 2020, los gestores de inversiones se enfrentan a un entorno de inversión más exigente. La fragmentación geopolítica pone en tela de juicio la idea de optimizar las inversiones basándose en un único escenario macroeconómico favorable. Las carteras deben diseñarse para ser resilientes en un mundo más turbulento, más politizado y más propenso a los riesgos extremos.
La era de la globalización sin complicaciones ha llegado a su fin. La construcción de carteras basada en correlaciones estables, factores desinflacionistas favorables y un único centro de gravedad macroeconómico resulta menos sólida de lo que parecía en su momento. Es probable que persista una mayor dispersión entre países, sectores y clases de activos. Las perturbaciones inflacionistas serán episódicas, más que lineales. La liquidez, la opcionalidad y la diversificación entre regímenes cobran mayor importancia. Nuestra tarea no consiste en predecir cada perturbación, sino en construir carteras capaces de absorberlas.
Tribuna de Sahil Mahtani, director del Ninety One’s Investment Institute
El informe completo del Instituto de Inversiones de Ninety One se puede leer AQUÍ.
Los inversores institucionales están incrementando su asignación a la renta fija mientras reajustan sus carteras ante el aumento de la incertidumbre macroeconómica y el mayor riesgo en los mercados de renta variable, según el estudio Fixed Income Horizons Survey 2026* de Capital Group. Según el informe, existe una clara tendencia hacia la diversificación, el reequilibrio geográfico y una mayor flexibilidad en la gestión de carteras, en un contexto en el que los propietarios de activos buscan reducir el riesgo de concentración y mejorar la resiliencia de sus inversiones.
En opinión de Capital Group, la renta fija está ganando protagonismo como herramienta clave para estabilizar las carteras en un entorno de mayor incertidumbre. “La renta fija se utiliza cada vez más para estabilizar las carteras ante la persistencia de la incertidumbre. El estudio muestra un creciente interés por la diversificación geográfica y la flexibilidad, especialmente en EMEA y Asia-Pacífico, donde los inversores buscan reducir el riesgo de concentración. Además, los propietarios de activos están dando a los gestores mayor margen de maniobra para adaptarse a los cambios del mercado”, ha señalado Álvaro Peró, director de inversiones en renta fija de Capital Group. Para Peró, las carteras globales bien diversificadas y gestionadas de forma activa pueden ayudar a construir estrategias más resilientes a largo plazo.
Principales conclusiones
El informe destaca que la reconfiguración de la cartera de crédito (72%) y la diversificación geográfica (67%) son las principales prioridades de los inversores en los próximos 12 meses. Además, el 66% de los encuestados está modificando su enfoque de inversión para ganar agilidad, mientras que el 46%está aumentando el uso de la gestión activa en renta fija, frente a solo un 5% que lo reduce, lo que evidencia el creciente protagonismo de la flexibilidad.
Destaca que las asignaciones a renta fija líquida continúan aumentando: el 31% de los inversores planea incrementarlas, frente al 25% del año anterior. Entre los principales motivos destacan la diversificación frente a la renta variable (61%) y el posicionamiento defensivo (59%). Asimismo, crece la demanda de crédito investment grade (31%) y deuda de mercados emergentes (30%), ambos por encima de los niveles de 2025.
Resulta relevante que el estudio refleja un cambio relevante en la asignación geográfica. Más inversores prevén aumentar exposición al crédito IG en Europa (32%) y Asia-Pacífico (36%) que en Estados Unidos (20%), invirtiendo la tendencia del año anterior. También se observa un incremento del interés interregional:
EMEA aumenta exposición a Asia-Pacífico (36% vs. 27%)
APAC aumenta exposición a Europa (29% vs. 13%)
Norteamérica incrementa exposición a Europa (22% vs. 18%)
La deuda de mercados emergentes registra un fuerte aumento de la demanda: el 30% de los inversores prevé incrementar su exposición, casi el doble que en 2025 (16%). Tres cuartas partes de los encuestados esperan que los rendimientos reales en este segmento se mantengan estables o mejoren, lo que refuerza su atractivo como fuente de diversificación y rentabilidad.
Crece la importancia del crédito privado
El crédito privado continúa siendo el segmento preferido para aumentar exposición, con un 34% de inversoresplaneando incrementar asignaciones. Además, el 58% de los propietarios de activos afirma que este segmento representa ya el 10% o más de sus carteras de renta fija, frente al 39% en 2025.
Mario González, responsable del negocio de Capital Group en España, US offshore y LATAM, y Álvaro Fernández, corresponsable del negocio en España y Portugal, señalaron que el aumento de la dispersión entre regiones y sectores está impulsando el uso de la gestión activa. “Este contexto refuerza el giro hacia la renta fija y el interés por el crédito investment grade y la deuda emergente. Un enfoque global y diversificado, gestionado activamente, permite mantener flexibilidad en entornos de incertidumbre”, afirmaron.
*La encuesta ha sido realizada entre 300 profesionales senior de inversión en las regiones de Asia-Pacífico (APAC), Europa y Oriente Medio (EMEA) y América del Norte, y analiza cómo están posicionando sus carteras de renta fija de cara a los próximos 12 a 24 meses.
Credicorp Capital continúa ampliando sus capacidades. Joseph Jorge acaba de incorporarse a la firma para el puesto de Vice President (VP) of Wealth Management- Development of New Business, tal y como ha anunciado en sus redes sociales.
Jorge se incorpora desde Banco de Crédito BCP, donde ha desarrollado su carrera profesional durante los últimos 18 años y en el que, recientemente, ha ocupado el cargo de Gerente de Grupo Enalta. En esta nueva etapa de su carrera, liderará un equipo de profesionales con quienes aumentará la rentabilidad de la organización a través de nuevos clientes.
Esta contratación se suma a las últimas realizadas por la entidad. Dentro de los movimientos estratégicos de su división de wealth management, Credicorp Capital incorporó recientemente a Arturo Aldunate, como Managing Director de Wealth Management en EE.UU., y a Nicolás Mejía, Vicepresidente de Wealth Management en Credicorp Capital LLC. Estos movimientos coinciden con una etapa de fuerte crecimiento de la firma, que ha reportado sólidos resultados en su división de wealth management tras un incremento general de ingresos impulsado por la alta demanda de soluciones globales de inversión y estructuras multi-custodia (Multi Family Office) bajo su marca regional Vicctus.
Luxemburgo consolidó en 2025 su posición como principal domicilio de fondos de Europa, con activos bajo gestión que alcanzaron los 8,3 billones de euros, impulsado por el crecimiento continuado de los activos alternativos, los ETF y la financiación sostenible. La asociación del sector, ALFI, avanzó en la agenda de la Savings and Investments Union mediante la publicación de su “SIU Blueprint” y el estudio “Europe’s Productive Capital Gap”, realizado junto con la Universidad McGill.
El informe anual de ALFI destaca también cómo la tokenización de fondos ha pasado de la fase experimental a una etapa de escalado, apoyada en el desarrollo de la tecnología de registro distribuido (DLT), la Ley Blockchain IV de Luxemburgo y la creciente adopción por parte del mercado. En paralelo, los ETF continuaron ganando impulso, superando los 500.000 millones de euros en activos, mientras que la inteligencia artificial se está incorporando progresivamente en múltiples procesos de la industria para mejorar la eficiencia operativa y la experiencia del cliente. El marco regulatorio siguió evolucionando con especial atención a AIFMD II, herramientas de gestión de liquidez, valoración, normativa AML/CFT, la creación de AMLA, así como desarrollos en EMIR, CSDR, T+1, la Retail Investment Strategy, DORA y SFDR.
ALFI también reforzó su enfoque colaborativo con el lanzamiento del Member Collaboration Hub, una plataforma digital que integra contenido sectorial, espacios de trabajo colaborativos y el asistente basado en IA ALFIBot. Durante 2025, la asociación organizó 49 eventos en ocho países, con más de 12.000 participantes registrados, e impulsó nuevas iniciativas como Digifund, el Leadership Seminar y el Conducting Officers Seminar. La formación de talento continuó siendo una prioridad estratégica, con el apoyo a dos programas de máster especializados en gestión financiera avanzada y activos privados.
Según Serge Weyland, CEO de ALFI, la tokenización y la inteligencia artificial serán transformadoras para el sector: “Cambiarán profundamente el acceso a los productos financieros y la estructura y distribución de los fondos de inversión”.
En la misma línea, Corinne Lamesch, subdirectora general de ALFI, destacó que las reformas recientes refuerzan la competitividad de Luxemburgo como centro europeo de fondos, al adaptar su marco legal y fiscal a las nuevas necesidades del mercado. El informe también subraya el reto europeo de conectar el ahorro con la inversión, impulsando la participación minorista y la educación financiera a través de iniciativas como el Personal Investing Day y el estudio conjunto ALFI/McGill.
La financiación sostenible se mantiene como un eje estructural del sector, con Luxemburgo consolidado como uno de los principales centros europeos de inversión sostenible, tanto en mercados públicos como privados. En paralelo, crece la importancia de mercados fuera de Europa, con Asia, América Latina y Oriente Medio ganando protagonismo como destinos clave para la industria de fondos luxemburguesa.
Según Britta Borneff, CMO de ALFI, Luxemburgo ha evolucionado hacia un hub global de estructuración y canalización de capitales internacionales. De cara al futuro, Jean-Marc Goy, presidente de ALFI, señaló que el objetivo es reforzar la competitividad global del país mediante la innovación, la excelencia regulatoria y una mayor conexión con la sociedad, ampliando el acceso a los mercados de capitales y promoviendo el ahorro a largo plazo.
Los mercados privados están transformando de forma acelerada la industria global de la gestión patrimonial, al pasar de ser productos de nicho a convertirse en componentes centrales de las carteras de inversión, según un informe de GlobalData, plataforma líder de inteligencia y productividad. El documento señala que los gestores de patrimonio están ampliando el acceso a activos como el private equity, el private credit, las infraestructuras y los activos reales para responder a una demanda creciente de diversificación, resiliencia y rentabilidad a largo plazo. Este cambio estructural está contribuyendo además a reforzar los modelos de ingresos del sector, al reducir la dependencia de las comisiones tradicionales ligadas a los mercados cotizados.
“Este cambio refleja un entorno de mercado en el que la renta variable y la renta fija tradicionales ya no son suficientes para cumplir las expectativas de rentabilidad y resiliencia de los clientes. Las carteras se están volviendo más institucionales, con un mayor peso de fuentes de rentabilidad de largo plazo y menos correlacionadas. Esto beneficia a los clientes, pero también genera ingresos más estables para los gestores de patrimonio, menos expuestos a la volatilidad de los mercados financieros”, afirma Phoebe Hodgson, analista de banca y pagos de GlobalData.
El informe “Global Wealth Management Competitive Dynamics 2026” detalla cómo las entidades de gestión patrimonial están diferenciándose cada vez más mediante la oferta de oportunidades exclusivas, como coinversiones directas y fondos temáticos especializados. En este contexto, los mercados privados se han consolidado como un pilar clave del crecimiento de ingresos, impulsados por la demanda de soluciones alternativas y estrategias ESG.
En Europa, la relevancia del capital privado en ciudades como Londres, París y Fráncfort ha reforzado el posicionamiento de la región como hub global de gestión patrimonial. En Suiza, bancos privados como UBS han potenciado la oferta de activos alternativos y soluciones de financiación estructurada para clientes de alto patrimonio, incrementando la vinculación con el cliente y los ingresos recurrentes. En cambio, en Asia, entidades como DBS en Singapur han integrado soluciones de inversión alternativa y estrategias transfronterizas en sus propuestas de asesoramiento, aprovechando el crecimiento de la riqueza regional y la demanda de diversificación global por parte de family offices.
“En ambos mercados, la incorporación de financiación, productos estructurados y activos privados ha reducido la dependencia de las comisiones tradicionales de renta variable y renta fija. El resultado es una mayor diversificación de ingresos, una mayor fidelización del cliente y una mayor resiliencia frente a la volatilidad del mercado”, añade Hodgson.
Para los inversores, el acceso creciente a los activos alternativos está mejorando la diversificación de carteras y ampliando las oportunidades de construcción de portafolios, al ofrecer exposición a activos no disponibles en los mercados públicos y potencial protección frente a la inflación y la volatilidad. Al mismo tiempo, el desarrollo de estructuras de inversión más flexibles está facilitando el acceso a este tipo de activos a un universo más amplio de inversores. Para Hodgson, el auge de los mercados privados supone una transformación estructural del sector de la gestión patrimonial, en un contexto en el que la demanda de los clientes continúa creciendo y los activos alternativos ganan protagonismo en la construcción de carteras y estrategias de crecimiento a largo plazo.