Las aseguradoras mexicanas tienen capital, su reto es diversificar inversiones: Principal Asset Management Insurance Forum 2026
| Por Antonio Sandoval | 0 Comentarios

Principal Asset Management México organizó la primera edición de este encuentro, que puso sobre la mesa el desafío de diversificar portafolios dominados por deuda gubernamental, aprovechar oportunidades en activos alternativos y mejorar el rendimiento del capital sin comprometer la liquidez ni las obligaciones con los asegurados.
La industria aseguradora mexicana tiene recursos para invertir, un marco regulatorio que permite diversificar sus portafolios y un horizonte de largo plazo que podría favorecer su participación en activos menos líquidos. Sin embargo, el predominio de los instrumentos gubernamentales en sus carteras contrasta con la evolución de otros mercados, particularmente el estadounidense, donde las compañías de seguros han ampliado su exposición al crédito privado, los activos respaldados por garantías y otras estrategias alternativas.
Esa brecha fue uno de los temas centrales del Insurance Forum 2026, organizado por Principal Asset Management México y en el que Funds Society estuvo presente, un encuentro que reunió a especialistas en regulación, responsables de inversiones de aseguradoras y administradores de activos para discutir cómo transformar las oportunidades de mercado en decisiones compatibles con las exigencias de solvencia, liquidez y rentabilidad del sector.
A lo largo de las sesiones emergió una idea común: invertir para una aseguradora exige mucho más que buscar rendimientos atractivos. Cada decisión debe considerar la naturaleza de sus pasivos, el calendario de sus obligaciones, el consumo de capital regulatorio y la capacidad de responder a los asegurados incluso bajo escenarios adversos.
Jesús Martín del Burgo, responsable del negocio institucional de Principal Asset Management en Latinoamérica, planteó desde la apertura que la propuesta de gestión para estas compañías debe partir de las necesidades de cada balance, en lugar de ofrecer productos aislados. La experiencia de Principal en la administración de su propia cartera aseguradora y en soluciones de gestión integral de inversiones sirvió como punto de partida para una agenda que recorrió cuatro dimensiones: regulación, solvencia, perspectivas de mercado y ejecución de estrategias.
La solvencia no termina en el capital
La primera advertencia llegó de Jorge Otilio Avendaño Estrada, vicepresidente de Operación Institucional de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), quien revisó la evolución del esquema prudencial mexicano, basado en el modelo europeo de Solvencia II, pero adaptado a las particularidades del mercado local.
El funcionario destacó que la fortaleza financiera de una aseguradora no depende exclusivamente de cuánto capital mantiene, sino también de la calidad de su gobierno corporativo, sus mecanismos de control y la gestión integral de riesgos. En su diagnóstico, el segundo pilar del modelo -relativo a la gobernanza y la administración de riesgos- constituye el eje del sistema de supervisión.
Avendaño señaló que, a escala sectorial, el margen de solvencia se ha mantenido por encima de tres veces el requerimiento de capital, con referencias de entre 300 y 350% en la serie presentada. Esa posición, sostuvo, permite poner mayor atención en los procesos de gobierno corporativo y en la manera en que las instituciones
administran sus riesgos.
La regulación también determina qué inversiones pueden realizar las compañías y cuánto capital deben respaldar para mantenerlas. Las reservas técnicas, que cubren las obligaciones ordinarias con los asegurados, y los fondos propios admisibles, destinados a absorber desviaciones y pérdidas potenciales, tienen funciones distintas y condicionan las decisiones de inversión.
De acuerdo con el funcionario mexicano, entre los asuntos que la CNSF mantiene en desarrollo figuran el tratamiento de los seguros paramétricos, los servicios de asistencia, los seguros con componentes de ahorro y la evolución de los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG). En el caso de los productos paramétricos, Avendaño subrayó la necesidad de contar con mayor liquidez para responder con rapidez cuando ocurre el evento asegurado.
El mensaje de fondo fue que la diversificación no puede evaluarse al margen de la regulación: requiere entender cuánto riesgo incorpora cada activo, cómo interactúa con los demás componentes del portafolio y qué obligaciones debe respaldar.
Estados Unidos muestra el camino, pero no ofrece una receta
La discusión tomó una dimensión internacional con Jack Bishop, senior managing director de Iniciativas Estratégicas de Mercados Privados de Principal, en una conversación con Román Toledo, managing partner de Cedice, una firma de consultoría financiera mexicana especializada en empresas medianas e instituciones del sector asegurador, sobre las tendencias de inversión de las aseguradoras estadounidenses y las lecciones que podrían resultar útiles para México.
Bishop explicó que, durante los últimos años, las aseguradoras de Estados Unidos han desplazado parte de sus inversiones desde estrategias líquidas hacia mercados privados. De acuerdo con las cifras presentadas, casi seis puntos porcentuales de un mercado de 11 billones de dólares se han orientado hacia estas capacidades, mientras que las estrategias líquidas redujeron su participación en alrededor de 6,4 puntos porcentuales.
El movimiento incluye activos respaldados por préstamos, hipotecas residenciales, crédito estructurado y otras estrategias alternativas. No se trata únicamente de perseguir mayores rendimientos: el envejecimiento de la población y el crecimiento de obligaciones de largo plazo, como ciertas anualidades y transferencias de riesgo
pensionario, también han impulsado la búsqueda de activos capaces de acompañar esos compromisos.
La comparación con México fue reveladora. Mientras el mercado estadounidense ha avanzado hacia una mayor diversificación, en el país los instrumentos gubernamentales mantienen un peso dominante y la participación de algunos activos privados se ha reducido. Durante la conversación se señaló que estos últimos representan alrededor de 2,6 a 2,7% de las inversiones del sector, según las referencias expuestas en el panel.
Para Bishop, la pregunta no es si las aseguradoras deben abandonar la deuda gubernamental, sino cómo construir portafolios más diversificados sin perder de vista los riesgos. La selección de activos, su estructura contractual, la calidad de la originación y el acceso a información histórica son determinantes para estimar pérdidas potenciales y proteger los intereses de los asegurados.
El directivo también planteó que una exposición demasiado pequeña a los mercados privados puede no justificar los costos de operación, análisis, valuación y seguimiento que requieren estas inversiones. Su estimación es que una asignación de entre 5 y 10% podría comenzar a generar un impacto más significativo en los rendimientos, aunque la proporción adecuada depende de las características de cada compañía.
El reto mexicano, por tanto, no consiste en copiar las carteras estadounidenses. Consiste en desarrollar capacidades, estructuras y vehículos que permitan aprovechar oportunidades compatibles con el régimen local de solvencia, además de impulsar una mayor oferta de activos y financiamiento no gubernamental.
Diversificar sin perder de vista los pasivos
La conversación sobre las tendencias internacionales dio paso al panel de perspectivas económicas, mercados y estrategias de inversión, moderado por Salvador Galindo, director de Inversiones de Principal Asset Management México, con la participación de Carla Ramírez, directora de Inversiones de GNP Seguros; Juan Manuel Rangel, director de Inversiones de Grupo Mexicano de Seguros, y Guillermo Girard, director de Inversiones de Zurich Insurance México.
Uno de los cambios identificados por los participantes fue la profesionalización de los equipos de inversión de las aseguradoras mexicanas. Ramírez destacó que las áreas especializadas han crecido y que el conocimiento de los pasivos y de los requerimientos regulatorios se ha vuelto más sofisticado, lo que permite construir portafolios más ajustados a las obligaciones de cada institución.
La discusión también apuntó a un entorno de inversión distinto al de los años de tasas ultrabajas. La disponibilidad de rendimientos en activos tradicionales obliga a comparar mejor las alternativas, administrar el riesgo de duración y reinversión y determinar cuándo una inversión adicional ofrece una compensación suficiente por los riesgos asumidos.
En ese contexto, el calce entre activos y pasivos continúa siendo una condición central. Las aseguradoras no invierten con la misma lógica que un fondo de inversión o una administradora de fondos para el retiro: deben atender pagos futuros, preservar liquidez y considerar el costo de capital que implica cada posición.
La diversificación, por ello, no equivale simplemente a incorporar más clases de activos. También supone evaluar sus correlaciones, su comportamiento ante escenarios adversos y su contribución al balance completo de la institución. Un portafolio concentrado puede parecer prudente por la calidad de sus instrumentos, pero no necesariamente representa la combinación más eficiente de riesgo, rendimiento y capital regulatorio.
Los activos privados exigen paciencia, escala y selección
El cierre del foro estuvo dedicado a los mercados privados y al diseño de programas de inversión de largo plazo. Ana Lorrabaquio, directora de Negocio Institucional de Principal en México, moderó la conversación con Ana Padilla, responsable de Infraestructura y Activos Privados de Principal; Juan Villena, socio y responsable de
México y Centroamérica de AltamarCAM Partners; Catalina Piderit, directiva de Mercados Privados de Principal, y Manuel Sánchez, director de Crédito de Alloy Capital.
Los participantes coincidieron en que el atractivo de los activos alternativos no puede medirse exclusivamente por su rendimiento esperado. Las aseguradoras deben considerar el costo de capital, la liquidez, la moneda, la estructura jurídica, los flujos de efectivo y la capacidad de mantener las inversiones durante ciclos prolongados.
En infraestructura, Padilla identificó oportunidades en los esquemas mixtos de inversión, la energía, la rehabilitación de carreteras y la infraestructura digital, incluidos los centros de datos y las redes de conectividad. No obstante, advirtió que estos proyectos requieren análisis detallados y mecanismos de protección específicos, además de una evaluación rigurosa de los patrocinadores que compartirán los riesgos durante la vida de la inversión.
Sánchez, por su parte, destacó oportunidades en el crédito privado a empresas del mercado medio mexicano, aunque insistió en que la selección debe acompañarse de monitoreo constante de los flujos de efectivo, el capital de trabajo, la liquidez y las garantías. El análisis de los riesgos debe anticipar posibles dificultades, no limitarse a revisar indicadores históricos.
Desde la perspectiva de la construcción de portafolios, Piderit subrayó la importancia de diseñar vehículos cuya estructura refleje adecuadamente el activo subyacente y cuyo tratamiento regulatorio sea consistente con su riesgo. La escala también importa: los costos de acceso, gestión y operación pueden reducir la rentabilidad neta, por lo que explorar esquemas compartidos entre aseguradoras podría facilitar el acceso a determinadas estrategias.
Villena puso el acento en la disciplina de ejecución. Un programa de mercados privados requiere objetivos de largo plazo, compromisos distribuidos por estrategia, geografía y gestor, así como un seguimiento que permita corregir desviaciones sin caer en decisiones oportunistas de corto plazo.
De la oportunidad a la ejecución
El Principal Asset Management Insurance Forum 2026 dejó una conclusión que atraviesa tanto la regulación como la selección de activos: la siguiente etapa de las inversiones aseguradoras dependerá de la capacidad para conectar el análisis de riesgos con una estrategia integral de balance.
México cuenta con un sector que, de acuerdo con las cifras expuestas por la CNSF, mantiene niveles agregados de solvencia sólidos. Pero esa fortaleza no elimina el desafío de ampliar las opciones de inversión, desarrollar capacidades especializadas y encontrar estructuras que permitan financiar activos productivos sin comprometer la seguridad de las obligaciones con los asegurados.
La oportunidad está en diversificar con método, no por imitación. Para ello, las aseguradoras necesitarán equipos con conocimientos técnicos, mejores datos, socios confiables, estructuras eficientes y una visión que combine el horizonte de largo plazo de sus pasivos con una evaluación rigurosa del riesgo y del capital regulatorio.
En última instancia, el debate del foro no fue entre deuda gubernamental y activos privados, sino sobre cómo construir portafolios capaces de cumplir sus obligaciones y, al mismo tiempo, aprovechar de manera más eficiente las oportunidades que ofrecen los mercados.












