Hacia la gran consolidación: tendencias en la industria de activos privados para 2026 y más allá
| Por Elsa Martin | 0 Comentarios

Las ventas indiscriminadas en Estados Unidos de participaciones en empresas privadas del sector tecnológico han sacudido con fuerza el ecosistema de los activos alternativos, generando una ola de volatilidad que ha puesto en cuestión valoraciones, liquidez y expectativas de crecimiento. Más allá del ruido coyuntural, este episodio ha actuado como catalizador de tendencias que ya venían gestándose desde hace años en los mercados privados. Sobre este telón de fondo se desarrolló la mesa redonda “Tendencias en alternativos: evolución y oportunidades de inversión”, moderada por Alfonso Balsera, Business Development de Selinca en PGIM, y en la que participaron Beatriz Oreja, CFA y responsable de Private Markets Investor Relations en Indosuez Wealth Management; Jorge Schnura, President Asset & Wealth Management de Keyrock; y Jacobo Silva Sabell, Senior Portfolio Manager de Omega Capital. Bajo el titular “La gran consolidación de la industria de activos privados: tendencias para 2026 y más allá”, los expertos abordaron los cambios estructurales que están redefiniendo el sector en el marco del evento Funds Society Alternative Summit.
Uno de los grandes ejes de la conversación fue el cambio de paradigma en las fuentes de financiación empresarial durante las últimas dos décadas y media, marcado por una reducción significativa del número de compañías cotizadas y un auge paralelo de los mercados privados. Como subrayó Beatriz Oreja, “los mercados privados se han convertido en un mercado de crecimiento para las pequeñas compañías. Ahora una compañía tarda de 12 a 14 años antes de salir a bolsa, esa parte de captación de valor se está quedando en los mercados privados”. Este fenómeno implica que cuando una empresa finalmente accede al mercado público, lo hace con valoraciones muy elevadas: “Ahora cuando sale a bolsa, lo hace cotizando a miles de millones. Los mercados públicos se han convertido en una fuente de liquidez para los fundadores o inversores de private equity”. No obstante, Oreja también advirtió de los riesgos de este desplazamiento: “los mercados públicos tienen valor para la economía, si todo queda en la parte privada se pierde transparencia y flujo de información”, lo que podría derivar en decisiones de política económica menos precisas e incluso forzar la intervención de las autoridades.
Se difuminan los límites entre público y privado
En este contexto de transformación, uno de los fenómenos más evidentes es la progresiva difuminación de las fronteras entre mercados públicos y privados, así como entre distintos estilos de gestión. Beatriz Oreja describió una industria en plena transición, marcada por el denominado “barbell effect”: “Estamos viendo una industria en transformación… ese barbell effect beneficia a las grandes gestoras, que han visto la compresión de sus márgenes por la inversión pasiva y ahora buscan alfa en los mercados privados, donde los márgenes son mucho más elevados”. Este movimiento responde tanto a la presión sobre costes como a la necesidad de ofrecer soluciones de inversión más completas en un entorno en el que la banca privada ha incorporado los activos alternativos como parte estructural de sus carteras.
Jacobo Silva Sabell coincidió en este diagnóstico al analizar la construcción de carteras: “Cuando vemos carteras de clientes, nos hemos ido a los dos extremos, tienen una parte en gestión pasiva con bajo tracking error y otra parte en activos privados y en medio se ha quedado vacía la parte de gestión activa”. Este desplazamiento obliga a replantear el papel de la gestión activa tradicional, que, según explicó, deberá concentrar más sus posiciones para generar rentabilidadsin comprometer la liquidez: “Vamos a tener que concentrar más las posiciones de gestión activa para generar rentabilidad y liquidez sin destruir el compounding”.
La consolidación del sector aparece como una consecuencia lógica de estas dinámicas. Beatriz Oreja apuntó que “hay gestoras con costes estructurales crecientes, que se dan cuenta de que la viabilidad de su negocio no es posible si siguen siendo independientes y entonces necesitan pertenecer a un gran grupo para ser sostenibles a largo plazo”. A ello se suma la creciente importancia del acceso a datos de calidad: “Tener acceso a esa información de los mercados privados es una ventaja competitiva clave, porque la información es poder”. En este sentido, las fronteras competitivas tradicionales están desapareciendo: “Antes teníamos a un BlackRock vs Amundi por un lado y a un Blackstone vs Apollo por otro. Ahora esas fronteras se están difuminando”.
Por su parte, Jacobo Silva Sabell subrayó que esta consolidación no es un fenómeno nuevo, sino una tendencia de largo recorrido: “La consolidación lleva en marcha los últimos 15-20 años y ha estado marcada por la compresión de márgenes”. En este entorno, el experto habla de un cambio de enfoque de la beta al alfa: “Lo que está claro es que, si buscas generación de alfa, en el lado de pasivo no la vas a generar”. Sin embargo, también advirtió de los retos específicos de los mercados privados, como la dificultad de reinvertir capital en determinados ciclos: “Un problema que vemos con el mercado privado es que tienes que reinvertir el capital a las TIR actuales y hay periodos en los que no se puede invertir, no se puede mantener ese compounding”.
La tokenización, impulsora de liquidez en activos privados
El segundo gran vector de cambio analizado en la mesa fue el papel de la tecnología, y en particular de la tokenización, como herramienta para mejorar la liquidez y eficiencia de los mercados privados. Jorge Schnura habló en primer lugar de que el uso de tecnologías como blockchain puede permitir el acceso a fuentes de financiación que desincentiven la salida a bolsa de muchas compañías. Este cambio no implica sustituir los mercados públicos, sino ofrecer alternativas más flexibles: “No se debe confundir tokenización con salida a bolsa, es simplemente un mecanismo más eficiente de traspaso de acciones”.
El experto destacó durante sus intervenciones las múltiples aplicaciones prácticas de la tokenización, por ejemplo, en vehículos semilíquidos: “Para fondos evergreen que invierten en empresas que no son líquidas, mediante la tokenización es posible proveer de ventanas de liquidez mucho más cortas a tus LPs”. Éste añadió que estos activos pueden utilizarse como colateral o negociarse en mercados secundarios, ampliando las posibilidades de monetización. En esta línea, destacó el papel de los proveedores de liquidez: “Si no hay liquidez de contrapartida, de poco sirve. Ahí entran en juego market makers como nosotros”.
El desarrollo de este ecosistema está siendo impulsado tanto por la demanda institucional como por los avances tecnológicos. “Estamos viendo mucha demanda por esta tecnología y realmente pensamos que es sano, porque es una metodología mucho más ordenada”, afirmó Schnura, quien también subrayó la conexión entre tokenización e inteligencia artificial. “Los activos tokenizados son los únicos activos que una IA puede usar nativamente de forma autónoma”, lo que abre la puerta a nuevos modelos de gestión y análisis en mercados privados, especialmente en sectores intensivos en innovación donde la valoración tradicional resulta más compleja.
En conjunto, la mesa puso de relieve que los activos alternativos se encuentran en un punto de inflexión. La combinación de cambios estructurales en las fuentes de financiación, presión sobre los modelos de negocio tradicionales y disrupción tecnológica está dando lugar a un nuevo mapa competitivo, en el que la escala, el acceso a información y la capacidad de adaptación serán determinantes. La gran consolidación del sector no solo parece inevitable, sino que, según los expertos, será uno de los rasgos definitorios de la industria de cara a 2026 y más allá.









