Los flujos globales a ETFs crecieron un 35% durante los tres primeros meses del año, en comparación con el primer trimestre del pasado ejercicio. Según explican desde ETFGI, en marzo, se captó flujos netos de 174.420 millones de dólares, lo que eleva los flujos netos acumulados en el año a un récord de 626.420 millones de dólares.
Esto supone que el patrimonio global en ETFs se situó en los 20,08 billones de dólares al cierre del primer trimestre, por debajo del récord de 21,24 billones alcanzado en febrero de 2026. “La industria global de ETFs sigue estando altamente concentrada, con iShares, Vanguard y State Street SPDR ETFs controlando el 58,3% de los activos totales. iShares lidera con 5,43 billones de dólares (27,1%), seguida de Vanguard con 4,29 billones (21,4%) y State Street SPDR ETFs con 1,98 billones (9,9%). Los otros 991 proveedores representan cada uno menos del 5% de los activos globales en ETFs”, destaca Deborah Fuhr, socia directora, fundadora y propietaria de ETFG.
El destino de los flujos
Según los datos de ETFGI, los flujos netos del primer trimestre, con 626.420 millones de dólares, son los más altos registrados, superando el anterior máximo de 463.510 millones en 2025 y los 397.510 millones en 2024. Por lo tanto, marzo marcó el 82º mes consecutivo de entradas netas en la industria global de ETFs.
En marzo, los ETF captaron 174.420 millones de dólares en flujos netos a nivel global. A la hora de hablar de tipo de activos, los ETFs de renta variable registraron entradas netas de 54.120 millones de dólares en marzo, elevando el total acumulado del año a 225.640 millones, por encima de los 211.630 millones registrados hasta marzo de 2025. Mientras que los ETFs de renta fija registraron entradas netas de 35.440 millones de dólares en marzo, situando el acumulado anual en 119.170 millones, muy por encima de los 81.970 millones del mismo periodo de 2025.
Por su parte, los ETFs de materias primas experimentaron salidas netas de 9.830 millones de dólares en marzo; “sin embargo, en el acumulado del año registran entradas netas de 16.620 millones, por debajo de los 21.910 millones alcanzados hasta marzo de 2025”, matizan. Por último, los ETFs activos captaron 78.370 millones de dólares en marzo, elevando el acumulado anual a 245.950 millones, significativamente por encima de los 144.510 millones registrados hasta marzo de 2025.
Las importantes entradas pueden atribuirse a los 20 principales ETFs por nuevos activos netos, que en conjunto captaron 94.060 millones de dólares en marzo. “El State Street SPDR Portfolio S&P 500 ETF (SPYM US) por sí solo registró 16.830 millones de dólares”, destacan desde ETFGI.
La última encuesta global a gestores elaborada por Bank of America -correspondiente a abril- es la más bajista desde junio de 2025. En concreto, las expectativas de crecimiento caen al ritmo más acusado desde marzo de 2022 y las de inflación suben al nivel más alto desde mayo de 2021. Lo cierto es que las perspectivas de crecimiento global se desploman, mientras que las de inflación se disparan al 69%; aunque los inversores esperan un menor crecimiento, pocos anticipan recesión (70% la considera improbable) y el escenario base macro es de aterrizaje suave (52%), sin aterrizaje (32%) y no de aterrizaje brusco (9%).
“Todo ello es, en clave contraria, positivo para los activos de riesgo siempre que un alto el fuego lleve el precio del petróleo por debajo de 84 dólares/barril.. Además, 7 de cada 10 encuestados no prevé recesión, no hay aumento de liquidez (cash en 4,3%) y los inversores siguen largos en renta variable global, por lo que se necesitan recortes de tipos y sorpresas positivas en beneficios para sostener nuevos máximos”, señalan desde Bank of America.
El conflicto en los titulares
Según los expertos de las gestoras internacionales, la evolución del conflicto en Oriente Medio y la evolución de las negociaciones entre Irán y EE.UU. mantienen la atención de los inversores y de los mercados por sus consecuencias, en especial respecto al estrecho Ormuz, una pieza fundamental que contextualiza las perspectivas sobre el sector energético, la inflación y el crecimiento macroeconómico.
La economía mundial, no obstante, parece comenzar a desacelerarse, aunque la presión inflacionista no muestra señales de remitir. Los precios al consumo de marzo de 2026 registraron un aumento anualizado del 3,3%, mientras que los precios de la gasolina subieron más de un 20% en Estados Unidos y explican más de tres cuartas partes del repunte de la inflación. “Esto se refleja en las encuestas de opinión, con la confianza del consumidor estadounidense en su nivel más bajo de la historia reciente, y con los ingresos y el gasto de los hogares por debajo de lo esperado en febrero”, apuntan desde Edmond de Rothschild.
En opinión de Christian Gattiker, responsable de análisis en Julius Baer, aunque el conflicto en Oriente Medio sigue ocupando titulares, en comparación con hace un mes, su influencia sobre los mercados se ha reducido claramente. “Probablemente sería necesaria una nueva y significativa escalada para devolverlo al nivel de protagonismo que anteriormente marcaba el sentimiento casi por sí solo. En ese vacío esperado, los resultados empresariales están pasando con fuerza al primer plano.
Ver más allá del conflicto
Por ello, tras un sólido cuarto trimestre de 2025, la atención se centrará ahora en la publicación de los resultados empresariales del primer trimestre de 2026, que acaba de comenzar con el sector bancario estadounidense. Dado que el conflicto en Irán y el repunte del precio del petróleo se produjeron hacia el final del trimestre, el mercado espera un impacto limitado en la dinámica de beneficios. No obstante, las previsiones y comentarios de las compañías serán, por supuesto, determinantes, dada la escasa visibilidad sobre el desenlace del conflicto en esta fase.
“En este momento, el consenso prevé un crecimiento del beneficio por acción (BPA) del 14,1% para el S&P 500 en el primer trimestre, que podría superar el 17% si se tiene en cuenta la sorpresa media histórica de resultados, en torno al 3%. Esto representaría el mayor crecimiento interanual del BPA en Estados Unidos en cuatro años. Se espera que el sector tecnológico en su conjunto vuelva a superar al mercado, con un crecimiento del beneficio por acción (BPA) del 30,4%. El S&P 500 excluyendo tecnología, por su parte, registraría un crecimiento del BPA cercano al 5,1%, por encima del 3,2% observado en el trimestre anterior”, apunta Nicolas Bickel, responsable de inversión en Edmond de Rothschild.
En opinión de Gattiker, con los grandes nombres de diversas industrias —desde industriales hasta tecnología y financieras— publicando sus cifras, los inversores buscarán confirmación de que la resiliencia corporativa puede resistir la incertidumbre geopolítica y unas condiciones financieras más restrictivas.
“Las guías serán especialmente clave, a medida que las empresas gestionan presiones de costes, incertidumbre en la demanda y cambios en las dinámicas del comercio global. Por el contrario, el calendario macroeconómico entra en una relativa calma a mitad de mes. Aunque aún hay datos relevantes —incluidos índices PMI, cifras de inflación y encuestas de confianza—, ninguno parece por sí solo capaz de dominar la narrativa. En su lugar, el flujo de datos servirá más como una verificación de fondo de la trayectoria de la economía global, que hasta ahora se ha mantenido estable pero poco inspiradora. En conjunto, los mercados parecen estar transitando desde una volatilidad impulsada por la geopolítica hacia una combinación más tradicional de resultados empresariales y expectativas de política monetaria. Que este cambio se consolide dependerá menos de los eventos programados y más de si el entorno geopolítico continúa contenido”, concluye el experto de Julius Baer.
Los líderes empresariales y los inversores institucionales están reconfigurando las prioridades estratégicas de sus inversiones ante el auge de Asia, de la inteligencia artificial (IA) y de un entorno de mayor volatilidad. Según la última encuesta publicada por HSBC a estos dos perfiles, el 93% prevé aumentar el comercio o la inversión transfronteriza en los próximos cinco años, reflejando una visión de crecimiento internacional sostenido pese a la incertidumbre. Al mismo tiempo, el 88% ha reajustado su asignación de capital como respuesta al aumento de la volatilidad en los mercados.
«Estamos viviendo un periodo de cambios rápidos y sin precedentes. La geoeconomía está redefiniendo los contornos de la economía global, impulsada por nuevas tecnologías y nuevas posibilidades. Como resultado, el sistema financiero internacional se está reajustando, realineando y redefiniendo las cadenas de suministro, los patrones comerciales, los mercados de capitales y los flujos de inversión», reconoce Georges Elhedery, Group CEO HSBC.
Además, el estudio muestra que, tras una década de acontecimientos globales acumulados, las compañías se están adaptando y continúan invirtiendo: el 94% de los encuestados sigue viendo sólidas oportunidades de crecimiento internacional, mientras que el 87% afirma que están más dispuestos a asumir riesgos calculados que hace cinco años. Y casi tres de cada cuatro (72%) anticipan un reposicionamiento moderado o significativo de sus negocios en los próximos tres años, a medida que reevalúan dónde operan y cómo invierten.
IA y tecnología tras las decisiones estratégicas
Según las conclusiones del informe, la inteligencia artificial y la tecnología se han convertido en algunos de los principales motores que influyen en las decisiones de expansión internacional y en las estrategias de asignación de capital. La tecnología es ahora un elemento central en las decisiones de inversión global de los líderes empresariales e inversores institucionales. «El acceso a la inteligencia artificial, tecnologías críticas e infraestructuras será el factor más importante que influya en las estrategias internacionales de los encuestados en los próximos tres años (50%), en línea con el crecimiento de los mercados y la demanda de clientes (49%). Y el contar con una sólida infraestructura relacionada con la inteligencia artificial y los datos, así como con costes energéticos atractivos, es también uno de los factores más relevantes a la hora de decidir aumentar la exposición a mercados concretos (51%), solo por detrás de unas sólidas perspectivas de crecimiento y la demanda de los clientes (52%)», señala el documentos.
Los encuestados consideran que los beneficios potenciales más significativos de la inteligencia artificial en los próximos tres años serán la mejora de la productividad y la eficiencia de la plantilla (56%). También destacan la previsión y la modelización (48%), así como una mayor innovación, generación de ideas y ahorro en costes operativos (46%). No obstante, un relevante 32% espera que la inteligencia artificial desempeñe un papel más estratégico dentro de tres años, al transformar de forma fundamental su modelo de negocio. Esto apunta a un cambio esperado no solo en cómo se realiza el trabajo, sino en qué productos y servicios se ofrecen, cómo se entregan y cómo se crea valor.
Según el informe, el 49% de los inversores institucionales señala el aumento de la exposición a temáticas de inteligencia artificial y tecnología como su estrategia más habitual para posicionar las carteras de clientes en 2026 en respuesta al contexto económico actual. Este es el principal foco en la reasignación de carteras. Solo el 14% prevé no realizar cambios materiales en su enfoque general.
Volatilidad: las empresas están reajustando sus estrategias
Un conclusión relevante de la encuesta es que la volatilidad ya no se percibe como una perturbación temporal, sino como una característica permanente de la economía global, una opinión compartida por el 95% de los encuestados. Como respuesta, el 88% afirma haber reajustado su enfoque de asignación de capital como reacción al aumento de la volatilidad. Las organizaciones también están ampliando sus horizontes de inversión para adaptarse a un entorno más complejo. Los datos muestran que un 53% indica que sus horizontes de inversión se han alargado en comparación con hace tres años, lo que apunta a un posicionamiento más a largo plazo pese a la incertidumbre persistente. «Esta tendencia se observa en mercados clave como el Reino Unido (69%), Estados Unidos (68%) y China continental (78%), y los encuestados señalan que sus organizaciones cuentan con mayor liquidez que hace tres años», explican.
Ante la volatilidad actual con el conflicto en Oriente Medio, los encuestados en Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos parecen mantenerse firmes en sus estrategias a medio plazo a pesar de la situación actual en Oriente Medio, con unas respuestas sólidas en cuanto a las oportunidades de crecimiento tanto a corto como a largo plazo en línea con las de otros mercados analizados. La encuesta muestra que las empresas e inversores en los EAU (95%) y Arabia Saudí (98%) están recurriendo a la reconfiguración de sus cadenas de suministro, y el 94% de los encuestados afirma que el comercio y la inversión transfronterizos adoptarán un patrón cada vez más regional.
Comercio: China continental es en el principal foco
Por último, la encuesta apunta a que la globalización está adoptando una estructura más regional, un 93% de las empresas prevén aumentar el comercio o la inversión transfronteriza en los próximos cinco años, y un 91% que espera que esos flujos se concentren más dentro de redes regionales. Los encuestados identifican China continental como el mercado cuya importancia en sus relaciones económicas se espera que crezca más en los próximos cinco años, señalado por el 41% de los responsables de decisión, más que cualquier otra región a nivel global. Este creciente protagonismo de Asia se enmarca en una transformación más amplia del comercio mundial.
Según sus conclusiones, los mercados establecidos siguen desempeñando un papel clave en las estrategias globales: «Europa continental y el Reino Unido fueron identificados por el 38% de los encuestados, respectivamente, como fundamentales para sus futuras relaciones económicas en los próximos cinco años, lo que subraya que, mientras Asia gana peso, los centros económicos tradicionales siguen siendo esenciales para el crecimiento y la conectividad global». Para HSBC es relevante que, incluso en un contexto de incertidumbre en los mercados, empresas e inversores están apostando por las oportunidades de crecimiento. De hecho, la encuesta muestra que el 89% está aumentando activamente la asignación de capital en mercados de alto crecimiento, lo que refleja una fuerte convicción en los retornos a largo plazo pese a la volatilidad.
“Nuestra encuesta realizada previa al Global Investment Summit pone de relieve una transformación estructural en la economía global. Los flujos de comercio e inversión se están volviendo más regionales, Asia está ganando importancia estratégica y la tecnología está redefiniendo cómo y dónde se asigna el capital. Los líderes empresariales e inversores institucionales están reajustando dónde operan, invierten y asignan capital a medida que aumenta la complejidad”, concluye Michael Roberts, CEO de HSBC Bank plc y CEO de Corporate and Institutional Banking.
Pese a las turbulencias, la industria de administración de fondos en Chile ha arrojado resultados positivos en los últimos reportes publicados, tanto a nivel de vehículos alternativos como líquidos. Los fondos de inversión, segmento donde reinan las inversiones alternativas, vieron un crecimiento a dos dígitos durante el año pasado, mientras que los fondos mutuos –terreno de preferencia para el mundo retail– llegaron a marzo con flujos positivos para todas las clases de activos.
Cifras de la Asociación Chilena de Administradoras de Fondos de Inversión (Acafi) muestran un crecimiento de 23,5% en los fondos de inversión público durante 2025, alcanzando un AUM récord de 43.853 millones de dólares a diciembre (último dato disponible). En moneda nacional, por su parte –detalló el gremio en un comunicado–, los activos alcanzaron los 39,8 billones (millones de millones) de pesos chilenos, anotando un crecimiento más modesto, de 12,4%.
Todo este capital, agregaron, se distribuye en 889 fondos vigentes, con una marcada inclinación por los mercados privados. Las estrategias alternativas siguen siendo las grandes protagonistas de los fondos de inversión públicos, creciendo un 11% entre el cierre de 2024 y el de 2025. Con esto, representa un 68% del AUM, con 29.953 millones de dólares.
En el desagregado, la mayor participación se registra en estrategias inmobiliarias, con 20% del total, seguida por private equity, con 18%, y deuda privada, con 16%.
“Si bien en el ámbito de los activos alternativos las rentabilidades fueron más moderadas en 2025, se observaron buenos resultados de manera transversal en todas las clases de activos, lo que refuerza el atractivo de la industria en su conjunto”, destacó la gerente de Estudios de la Acafi, Virginia Fernández, en la nota de prensa.
Además, los fondos mobiliarios vivieron un año de consolidación, impulsado principalmente por altas rentabilidades más que por nuevos flujos. Con 13.901 millones de dólares bajo administración, este segmento gestiona el 32% restante de la industria, con 21% correspondiendo a vehículos de deuda y un 10% a estrategias accionarias.
Además, desde la entidad destacan el efecto de canalización de activos a la economía local, considerando que el 36% de los vehículos destinó sus recursos a invertir en activos reales en Chile, equivalente a 15.955 millones de dólares.
“Esto significa que parte importante del crecimiento observado se traduce en iniciativas que aportan al país, en ámbitos como infraestructura, desarrollo inmobiliario, energía, entre otros”, destacó la nueva presidenta de la Acafi, María José Montero, en la nota de prensa. “Hoy, una parte relevante de estos recursos está financiando directamente proyectos que generan empleo, desarrollo regional y crecimiento económico”, agregó.
Fondos mutuos celebran
No son sólo los fondos de inversión públicos los que arrojaron un reporte positivo. Los fondos mutuos, según datos de la Asociación de Administradoras de Fondos Mutuos (AAFM) del país andino, la industria cerró el primer trimestre de 2026 (último dato disponible) con un aumento del patrimonio administrado, con flujos netos positivos y un mayor número de partícipes.
A marzo, el patrimonio efectivo promedió 102.020 millones de dólares, lo que representa un crecimiento cercano al 3% en los primeros tres meses del año. Además, el número de partícipes alcanzó los 3,8 millones, reflejando una variación positiva de un 6% respecto al mismo periodo del año anterior. Considerando las últimas cifras disponibles, la industria representa un 27% del PIB nacional.
Durante los primeros tres meses del año se observaron flujos netos acumulados por 3.680 millones de dólares. En este contexto, las preferencias de los inversionistas se inclinaron hacia la búsqueda de liquidez y estabilidad, detallaron desde el gremio, con los inversionistas prefiriendo las estrategias de deuda a corto plazo. Los fondos de renta fija con una duración menor a 90 días –considerados vehículos de money market– lideraron la captación de flujos, con 2.270 millones de dólares en el primer trimestre.
Los fondos balanceados –que combinan renta fija y renta variable– mantuvieron una tendencia positiva, con un ingreso neto de 703 millones de dólares. Finalmente, los vehículos accionarios registraron flujos netos positivos por 85 millones, pese al mal momento de las bolsas en los últimos meses y la turbulencia asociada a los conflictos geopolíticos actuales.
“En un contexto de mayor volatilidad, los resultados del primer trimestre ratifican a los fondos mutuos como una herramienta clave para el ahorro. Han seguido siendo una alternativa relevante para los inversionistas, quienes han privilegiado liquidez y estabilidad”, destacó la gerente general interina de la AAFM, Macarena Ossa, en un comunicado del gremio.
El próximo 13 de mayo se celebrará en Valencia, en la sede de la FEBF, un desayuno profesional dirigido a asesores financieros y entidades especializadas, en el que se presentará una plataforma digital de negociación de deuda real estate.
El objetivo del encuentro es dar a conocer a la comunidad financiera una herramienta orientada a la generación de liquidez mediante la compraventa y gestión de activos inmobiliarios y carteras de deuda, con procesos íntegramente online y sistemas de validación documental basados en inteligencia artificial.
Según datos de TINSA, el volumen de activos inmobiliarios en proceso de venta en España se sitúa en torno a los 80.000 millones de euros, lo que pone de relieve la relevancia de soluciones eficientes en este ámbito.
La sesión incluirá la presentación de la plataforma y una mesa redonda con la participación de Luis Fernández, responsable de Vertical Hotelera; Sergio Navarro, director financiero de la plataforma Bivolare; Fernando Oñiga, CEO de Bivolare; y Jesús Barca, responsable de Vertical Deuda.
Programa
09:15 h – Café de bienvenida. 09:30 – 10:30 h – Presentación de la plataforma profesional para inversión inmobiliaria y deuda. 10:30 – 10:45 h – Turno de preguntas y conclusiones.
Detalles del evento
Fecha: 13 de mayo Horario: de 09:15 a 11:00 h Lugar: Sede FEBF, Palacio Boïl d’Arenós, Calle Libreros 2 y 4, Valencia.
Foto cedidaLuis Buceta, CFA, presidente de CFA Society Spain, Genevieve Hayman, PhD, investigadora senior en CFA Institute y Rhodri Preece, CFA, responsable global de investigación en CFA Institute
CFA Institute, la asociación global de profesionales de la inversión ha publicado un nuevo informe que analiza cómo los inversores de las generaciones Z y millennials —tanto de segmento mass affluent como de alto patrimonio (HNW) y muy alto patrimonio (VHNW)— están redefiniendo el futuro de la gestión patrimonial.
En el contexto del traspaso generacional de riqueza (Great Wealth Transfer), el informe, titulado “Inversores de nueva generación: claves para gestores de patrimonio y asesores financieros” (Next-Gen Investors: A Guide for Wealth Managers and Financial Advisers), examina cómo los comportamientos y expectativas de estos inversores difieren de los de las generaciones X y baby boomers, así como las implicaciones para el futuro del asesoramiento financiero.
El estudio se basa en una encuesta a más de 2.400 inversores en Canadá, India, Singapur, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Estados Unidos, y pone de manifiesto una elevada demanda de asesoramiento entre los inversores más jóvenes, además de aportar conclusiones relevantes para que asesores y gestores patrimoniales se adapten a este nuevo perfil de cliente.
Rhodri Preece, CFA, responsable global de investigación en CFA Institute, señala: “Los inversores de alto patrimonio de las generaciones Z y millennials están transformando la gestión patrimonial de manera significativa. Sus expectativas en cuanto al tipo de asesoramiento, sus preferencias de inversión y la forma en que se relacionan con sus asesores difieren claramente de las generaciones anteriores. Demandan acceso inmediato a la información, una interacción digital más frecuente, una mayor oferta de inversión y un asesoramiento que tenga en cuenta tanto sus objetivos vitales como la disciplina inversora y el largo plazo.”
Genevieve Hayman, PhD, investigadora senior en CFA Institute, añade: “Los datos muestran que los inversores jóvenes con patrimonio no prescinden del asesoramiento profesional, pero sí están cambiando la forma en que lo entienden. Quieren implicarse más en la planificación financiera y valoran modelos de asesoramiento híbridos que combinen el componente humano con soluciones tecnológicas que permitan una mayor personalización.” “Para responder a estas demandas, el sector deberá evolucionar hacia modelos capaces de ofrecer un asesoramiento más personalizado a escala, sin perder la confianza del cliente. La tecnología, incluida la inteligencia artificial, será un elemento clave.”
Luis Buceta, CFA, presidente de CFA Society Spain, comenta: “Este informe confirma que las nuevas generaciones de inversores no solo están más digitalizadas, sino que también son más exigentes en términos de personalización, transparencia y calidad del asesoramiento. Para el sector en España, supone una oportunidad clara: evolucionar hacia modelos que combinen la cercanía del asesor con el uso inteligente de la tecnología, manteniendo siempre la confianza como pilar fundamental de la relación con el cliente.”
Principales conclusiones del estudio
Alta demanda de asesoramiento financiero: más del 90% de los inversores jóvenes con patrimonio utiliza algún tipo de asesoramiento financiero de pago, ya sea a través de asesores tradicionales, plataformas automatizadas (robo-advisors), contables o abogados. La generación Z recurre en mayor medida a planes de empresa o soluciones digitales, mientras que los millennials optan principalmente por asesores tradicionales. Cerca del 70% mantiene contacto con su asesor al menos una vez al mes.
Innovación, tendencias y efecto FOMO: el 55% de los inversores jóvenes HNW y VHNW reconoce haber tomado decisiones de inversión influido por el “miedo a quedarse fuera” (FOMO), especialmente en activos emergentes como las criptomonedas. Buscan asesores capaces de aportar contexto y acompañarlos en la toma de decisiones, combinando innovación con prudencia.
La confianza se apoya en resultados y seguridad digital: aunque “confianza” y “ética” siguen siendo atributos clave al elegir asesor, su interpretación varía. Los inversores jóvenes asocian la confianza a la capacidad profesional demostrable, la transparencia, las credenciales y la seguridad digital, además de valorar la empatía y la claridad en costes.
Uso intensivo de canales digitales, pero con el asesor financiero como referencia: los inversores jóvenes utilizan múltiples fuentes online para informarse, y cerca de un tercio ha recurrido a herramientas de inteligencia artificial generativa con fines formativos. No obstante, el asesor financiero sigue siendo la fuente de mayor confianza. Los millennials son quienes más acceden a asesoramiento profesional a través de entidades financieras o family offices (58%), mientras que la generación Z muestra mayor inclinación por el asesoramiento exclusivamente automatizado (43%).
Foto cedidaMartin Reeves, responsable de renta fija High Yield de MIFL
Mediolanum International Funds Limited (MIFL) ha nombrado a Martin Reeves como responsable de renta fija High Yield, un nuevo puesto senior que subraya el compromiso estratégico de la firma con la expansión de sus capacidades internas de gestión en renta fija. Basado en Dublín, Reeves establecerá y liderará un equipo especializado de análisis de High Yield y será responsable del desarrollo, la supervisión y el retorno a largo plazo de todas las estrategias de inversión en este segmento gestionadas internamente. Su nombramiento supone un paso importante en el continuo desarrollo de la plataforma de inversión gestionada directamente por MIFL, con un claro enfoque en ofrecer resultados resilientes y de alta calidad para los clientes a lo largo de los ciclos de mercado.
Reeves reportará a Daniel Loughney, responsable de renta fija, y trabajará en estrecha colaboración con Christophe Jaubert, director de inversiones (CIO). MIFL es la gestora de inversiones del Grupo Mediolanum y administra 76.900 millones de euros en activos bajo gestión (a diciembre de 2025), incluidos 22.400 millones de euros gestionados internamente.
Reeves aporta una amplia experiencia global como analista de crédito, gestor de carteras y directivo senior de inversiones. Más recientemente, fue director y responsable global de inversiones High Yield en Legal & General, donde lideró equipos globales de crédito de primer nivel y fue reconocido como el gestor global de High Yield mejor valorado por dos importantes consultoras internacionales de inversión. Anteriormente, fue director y responsable de análisis global de crédito en AllianceBernstein, supervisando la investigación de crédito a nivel global en múltiples sectores y regiones.
Sobre el nombramiento
Daniel Loughney, responsable de renta fija de MIFL, señaló: “Estamos encantados de dar la bienvenida a Martin a MIFL en un momento clave para la expansión de nuestra plataforma de renta fija. El High Yield es un componente importante y en crecimiento dentro de nuestros activos bajo gestión y de las carteras de nuestros clientes, y Martin aporta una combinación poco común de profunda experiencia inversora, visión estratégica y liderazgo probado. Su incorporación refuerza significativamente nuestra capacidad para ofrecer soluciones de gestión activa a nuestros clientes”.
Por su parte, Martin Reeves, responsable de renta fija High Yield de MIFL, añadió: “Mediolanum destaca por su sólida cultura de inversión y su enfoque a largo plazo centrado en el cliente. La firma tiene una visión clara para desarrollar sus capacidades internas de inversión, y me entusiasma desempeñar un papel central en la configuración de la plataforma High Yield, construyendo un equipo de alta calidad y ofreciendo un rendimiento consistente y consciente del riesgo para los clientes”.
Foto cedidaJulie Gunts, responsable global de Estrategia y Alianzas de ETFs de AB.
AllianceBernstein L.P. (AB) ha anunciado el lanzamiento de su negocio de ETFs activos en Europa, lo que supone una expansión de la plataforma global de ETFs de la compañía. Con este lanzamiento, se incorporan tres ETFs UCITS de renta fija domiciliados en Luxemburgo: el AB Global Corporate Bond UCITS ETF, el AB USD Corporate Bond UCITS ETF y el AB EUR Corporate Bond UCITS ETF.
“La expansión al mercado europeo de ETFs se basa en nuestro compromiso histórico con los clientes y en nuestra capacidad para satisfacer sus necesidades cambiantes. Estos ETFs están diseñados para satisfacer la creciente demanda de accesibilidad, transparencia, liquidez y cotización en tiempo real, al tiempo que mantienen el enfoque activo de AB”, ha explicado Julie Gunts, responsable global de Estrategia y Alianzas de ETFs de AB.
Desde la firma destacan que los nuevos ETFs pretenden ofrecer las capacidades de inversión gestionadas de forma activa de AB a los inversores europeos a través de la consolidada plataforma UCITS de la empresa, domiciliada en Luxemburgo. Los tres ETFs cotizarán en la Bolsa de Londres, Borsa Italiana, Börse Xetra y SIX Swiss Exchange.
AB incorpora inicialmente tres ETFs de renta fija activa, diseñados para ofrecer un acceso eficiente y diversificado a los mercados de bonos corporativos a través de exposiciones globales, denominadas en dólares estadounidenses y en euros, que respaldan las asignaciones básicas de renta fija. El lanzamiento de los ETFs europeos de AB representa el primer paso para construir una gama regional más amplia con el tiempo, con planes de ampliar la oferta de productos y los recursos locales de ETFs.
Los primeros ETFs se han diseñado como componentes básicos de renta fija, con el objetivo de ofrecer fuentes de rentabilidad activa adicional atractivas, recurrentes y diversificadas, al tiempo que se gestiona el riesgo ampliamente en línea con los índices de referencia subyacentes y se mantiene un bajo tracking error. “Los portfolios aprovechan la plataforma de renta fija sistemática de AB, basada en más de 20 años de datos propios, tecnología predictiva interna para la selección de bonos y la amplia experiencia del equipo en materia de investigación y liquidez”, indican desde la firma.
“El anuncio de hoy pone de manifiesto el compromiso a largo plazo de AB con Europa. Seguiremos ampliando nuestras capacidades en materia de ETFs, invirtiendo en expertise locales e introduciendo soluciones que reflejen tanto la perspectiva de inversión global como las necesidades de los mercados locales”, ha añadido Honor Solomon, CEO de AB para EMEA.
AB gestiona actualmente más de 17.000 millones de dólares en 27 ETFs a nivel mundial, repartidos entre Estados Unidos, Asia y Australia. El lanzamiento en Europa amplía aún más esta presencia global y refleja el compromiso a largo plazo de AB con los ETFs como un vehículo clave para sus soluciones de inversión.
Foto cedidaPanelista, de izq a der: Santiago Ulloa, John Cataldo, Raúl Hernández e Ignacio Pakciarz
Entre los vaivenes de los mercados y las tendencias de los clientes de alto y ultra alto patrimonio, el panorama del negocio de gestión patrimonial se ve muy distinto a las bancas privadas tradicionales de antaño. Ante una audiencia de profesionales de la industria financiera, convocados en el Funds Society Leaders Summit en Miami, altos ejecutivos de Bolton Global, Insigneo Financial Group, Bigsur Partners y WE Family Offices delinearon los principales desafíos que enfrentan en el entorno actual.
En el panel inaugural de la cumbre –un evento organizado por Funds Society y CFA Society Miami– destacaron la importancia de los procesos internos, la evolución de las necesidades de los inversionistas y el avance tecnológico, incluyendo el factor disruptivo de la inteligencia artificial (IA).
“Los desafíos más grandes de hoy no sólo son relacionados con los mercados, sino que estructurales, conductuales y operacionales”, recalcó la moderadora de la instancia, Kimberly Argüello, presidenta de CFA Society Miami. La gobernanza, el alinearse con los intereses de los clientes y la disciplina en la toma de decisiones, subrayó, importan tanto como el desempeño de las carteras.
Diálogo a nivel de compañía
Entre los altos y bajos de las distintas clases de activos, los riesgos de mercados tienden a acaparar la atención de los asesores financieros y gestores patrimoniales varios. Sin embargo, también hay riesgos por el frente de la gobernanza y la operación. “Muchas veces, como industria, ignoramos ese aspecto de los riesgos”, comentó John Cataldo, Chief Legal y Chief Administrative Officer de Bolton Global.
En un contexto en que el mayor riesgo regulatorio es lo cambiante del marco de reglas, la recomendación del profesional es que haya más diálogo entre las distintas áreas de la compañía, pero manteniendo la flexibilidad necesaria para incorporar oportunidades de inversión, pero manteniendo el sentido de responsabilidad. “Es importante que todos entendamos que el compliance es una herramienta, es una parte efectiva de la experiencia. Es la naturaleza de nuestro negocio”, enfatizó.
Esta área se vuelve especialmente relevante para las compañías globales que están interesadas en América Latina. En una región extensa y heterogénea –decenas de países, con marcos regulatorios y particularidades propias–, las compañías tienden a poner sólo un par de banderas en mercados como Brasil y México, relató Raúl Henríquez, CEO y Chairman de Insigneo Financial Group.
“El acercamiento a la región es tibio”, dijo. “Tienes que estar enfocado y comprometido con la región, que implica tener una capacidad robusta de compliance que entienda las diferencias en marcos regulatorios en cada país que quieres participar”, agregó.
Lo que esperan los clientes
No es sólo el entorno regulatorio el que ha estado transformando la industria. Las mismas demandas de los clientes de gestión patrimonial, tanto family offices como inversionistas retail, han ido evolucionando en los últimos años.
Para Henríquez, la apertura del acceso a distintos productos y estrategias de inversión ha convertido al servicio en “un factor clave in la ecuación”.
Por el lado de los activos, Ignacio Pakciarz, Founding Partner y Co-CEO de Bigsur Partners, recalcó que el fin del período de política monetaria laxa que reinó por una década “ha forzado un marco de valor relativo más explícito, que en la era del quantitative easing”.
Para el profesional, esto “levantó la vara”, poniendo el foco en la calidad de los modelos de negocios y los factores microeconómicos. Este entorno, explicó, “hace que los inversionistas piensen en términos del ciclo completo, respecto a los retornos ajustados al riesgo”.
De todos modos, los distintos tipos de clientes tienen distintas dinámicas. A diferencia de institucionales, los family offices tienen la ventaja de la flexibilidad, invirtiendo a discreción y sin limitaciones regulatorias. “La oportunidad es más grande y la flexibilidad es la fuerza”, comentó Santiago Ulloa, Founding y Managing Partner de WE Family Offices.
Eso sí, también tienen el desafío de incorporar elementos como la tributación y las estructuras societarias a la planificación.
El rol de la tecnología
Una creciente implementación de tecnología también es algo que los CEOs de firmas de gestión patrimonial están incorporando en sus expectativas con el rubro.
Para Henríquez, de Insigneo, la implementación de la inteligencia artificial va a ser un factor importante para las firmas en el futuro. Sin embargo, no cree que la interacción humana desaparezca del proceso de asesoría. “La IA va a ser prevalente, pero podría jugar a favor de una estrategia de ‘humanos primero’”, dijo.
Otra tendencia que ve tomando vuelo es la demanda por mayor personalización en las soluciones de inversión. “Predigo que la personalización se va a volver accesible a través de la tecnología y va a ser una necesidad, incluso a nivel de los afluentes”, comentó en el panel.
Por el lado de las inversiones, también hay una influencia relevante en las carteras. La revolución de la IA ha dictado el ritmo de las inversiones growth estos años, según Pakciarz, de Bigsur. Ahora, explicó, “se trata de resegmentar el growth hacia la alta calidad de precio razonable, lejos de estrategias especulativas y de larga duración”.
“Para los selectores de activos, esto favorece una diversificación en estilos y sectores, una mayor selectividad en el espacio growth, coberturas realmente oportunísticas y una estructuración de pagos bien pensada”, agregó.
Durante décadas, las grandes compañías tecnológicas estadounidenses mantuvieron cierta distancia con el sector de defensa. Sin embargo, en los últimos años —y especialmente durante 2025 y comienzos de 2026— esta dinámica ha cambiado de forma radical. La creciente complejidad geopolítica, junto con la necesidad de modernización tecnológica del aparato militar, ha impulsado una colaboración sin precedentes entre Silicon Valley y el Departamento de Defensa de Estados Unidos.
Este giro estratégico no solo responde a factores políticos, sino también a una realidad operativa: la guerra moderna está cada vez más definida por la superioridad tecnológica, el análisis de datos en tiempo real y el uso de inteligencia artificial en el campo de batalla.
Tecnología y defensa: una convergencia acelerada
Uno de los ejemplos más representativos de esta tendencia es la creciente participación de ejecutivos y especialistas de empresas tecnológicas en iniciativas militares. Recientemente, figuras clave de compañías como Meta, Palantir y OpenAI se han integrado en programas de innovación vinculados al ejército estadounidense, en un movimiento que simboliza el acercamiento entre ambos mundos .
En paralelo, las grandes tecnológicas han comenzado a colaborar activamente con el sector defensa. OpenAI ha autorizado el uso de sus modelos en redes clasificadas del Pentágono, mientras que Google trabaja en el desarrollo de agentes de inteligencia artificial para el Departamento de Defensa. Por su parte, empresas como Anduril han conseguido contratos de gran envergadura —uno de ellos valorado en 20.000 millones de dólares— para desarrollar software militar basado en IA .
Estas iniciativas reflejan un cambio estructural: la tecnología ya no es un complemento, sino un componente crítico de la estrategia militar.
El papel del capital privado y el impulso institucional
El interés por el sector no se limita a las grandes corporaciones. El capital riesgo ha incrementado significativamente su exposición a startups de defensa. Fondos como Andreessen Horowitz han comprometido cientos de millones de dólares, mientras que aceleradoras como Y Combinator han comenzado a financiar compañías especializadas en sistemas militares avanzados .
Los datos respaldan esta tendencia: la inversión en startups de defensa alcanzó aproximadamente 49.000 millones de dólares en 2025, tras haber crecido un 33% el año anterior . Aunque la cuota de contratos del Pentágono adjudicada a estas empresas sigue siendo limitada, su participación se ha duplicado en un año, evidenciando un proceso de adopción progresivo pero acelerado.
Desde el punto de vista institucional, el impulso también es claro. La administración estadounidense ha intensificado el uso de nuevas tecnologías en operaciones militares, como demuestra el proyecto Maven, que se basa en la tecnología de Palantir y Anthropic que permite analizar datos del campo de batalla en tiempo real mediante inteligencia artificial . Además, recientes directrices gubernamentales han puesto el foco en la modernización del ejército a través de innovación tecnológica.
Según datos de Govini, empresa especializada en software de defensa con sede en Virginia, las startups del sector representaron el 1,3 % de los contratos adjudicados por el Pentágono durante los tres primeros trimestres de 2025, una cuota que, si bien sigue siendo reducida, duplica el 0,6 % registrado en el mismo periodo del año anterior.
Perspectivas: crecimiento estructural del sector
La convergencia entre defensa y tecnología configura un entorno de crecimiento estructural para los próximos años. El uso de inteligencia artificial, sistemas autónomos, drones y capacidades de análisis de datos seguirá ganando peso dentro de las estrategias militares.
Las estimaciones del mercado reflejan este potencial: el segmento de IA aplicada a defensa y aeroespacial muestra un crecimiento sostenido cercano al 10% anual, consolidando su papel como uno de los motores de expansión del sector (según el gráfico incluido en el informe) .
En este contexto, la exposición a compañías que operan en la intersección entre tecnología y defensa ofrece una oportunidad atractiva para inversores con horizonte de mediano plazo, especialmente en un entorno geopolítico que continúa demandando innovación y capacidad operativa.
Solución de inversión: Phoenix Autocall sobre tecnología de defensa
Con el objetivo de capturar este potencial, AIS Financial Group propone una solución estructurada que permite exponerse de manera diversificada a compañías líderes en la intersección entre tecnología e innovación aplicada a defensa —Palantir, Meta y Alphabet— mediante un Phoenix Autocall a 12 meses con observación trimestral, cupón anual del 16% y barrera europea del 50%.
La estructura incorpora cupón con efecto memoria, combinando generación de ingresos y protección parcial del capital.
En cada observación trimestral, si el Worst Of se sitúa por encima del 100%, la nota se rescata anticipadamente y el inversor recibe el 100% del capital más el cupón. Si el Worst Of se mantiene entre el 50% y el 100%, el producto continúa en vigor y se paga el cupón. En caso de que el Worst Of caiga por debajo del 50%, el cupón no se abona en ese periodo, aunque queda acumulado en memoria.
A vencimiento, si el Worst Of está por encima del 50%, el inversor recibe el 100% del capital más los cupones acumulados. Si se sitúa por debajo de este nivel, el reembolso se ajusta al comportamiento del peor subyacente, sin pago de cupón.
Conclusión
El acercamiento entre Silicon Valley y el sector defensa marca un cambio estructural en la industria, impulsado por la necesidad de modernización tecnológica y por el creciente protagonismo de la inteligencia artificial en entornos estratégicos. Este nuevo paradigma abre oportunidades de inversión en compañías que lideran esta transformación. La estructura Phoenix Autocall permite capturar este potencial mediante una estrategia que combina exposición a estas tendencias con generación de ingresos y protección parcial.