¿Qué implicaría adoptar un impuesto sobre la riqueza en EE.UU.?

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A medida que se acerca el plazo de presentación de impuestos en abril, millones de estadounidenses están preparando sus declaraciones y anticipando posibles devoluciones. Según los expertos, esta devolución federal de impuestos representa un importante impulso financiero. Llama la atención que Florida, Texas, Wyoming, Nevada y Luisiana sean los cinco estados con mayores devoluciones media, según ha identificado un informe de Upgraded Points, basado en datos del Servicio de Impuestos Internos (IRS)

Además de las diferencias por estados, las devoluciones fiscales varían significativamente según el nivel de ingresos. Según observa el informe, los hogares con mayores ingresos reciben devoluciones más elevadas de media, pero una menor proporción de ellos las recibe. Por ejemplo, los datos del IRS muestran que, en los contribuyentes por encima de los 200.000 dólares, la devolución media se disparó hasta los 17.668 dólares. “Sin embargo, solo el 35% de las declaraciones recibió una devolución, y casi un tercio de los contribuyentes con exceso de pago optó por aplicarlo a los impuestos del año siguiente”, matiza el informe. 

Impuesto sobre la riqueza: un ejercicio teórico

Sin embargo, los asesores reconocen que en el caso de los perfiles HNWI y UHNWI la presentación de impuestos es ligeramente diferente, ya que gestionan estructuras fiscales complejas que deben tener en cuenta en su planificación financiera e inversiones. Dado que en EE.UU. no cuenta con un impuesto sobre la riqueza —es decir, un impuesto sobre el valor de los activos netos de deudas—, la presentación de impuestos es un momento clave. Pero, ¿qué implicaciones tendría implantarlo?

Según el análisis realizado por Urban Institute & Brookings Instituion, si todos los activos superiores a 50 millones de dólares (25 millones para contribuyentes no casados) estuvieran sujetos a un impuesto del 1%, este recaudaría cerca de 2 billones de dólares en un periodo de 10 años, con aproximadamente el 86% de la carga recayendo sobre las familias del 1% con mayores ingresos.

Además, indica que elevar el tipo impositivo al 2% para activos superiores a 100 millones de dólares (50 millones para contribuyentes no casados) o reducir el umbral a 30 millones de dólares (15 millones) incrementaría la recaudación estimada en aproximadamente 1 billón de dólares adicional. “Las estimaciones de ingresos se reducen en torno a un 45% si la base imponible excluye las prestaciones de pensiones, el valor de la vivienda por encima de 1 millón de dólares y las empresas en las que el propietario participa activamente”, apuntan.

Dimensión política

Este es un ejercicio teórico porque, según hemos podido ver en este año, la Administración Trump no tiene intención de gravar a los altos patrimonios, de hecho, su política va en la dirección opuesta: reducir impuestos y presión fiscal sobre los grandes patrimonios. En cambio, si tiramos de hemeroteca, vemos que durante la campaña presidencial de 2020, varios candidatos propusieron impuestos sobre la riqueza de amplio alcance dirigidos a las familias más ricas. 

“Los objetivos de esas propuestas eran principalmente abordar la desigualdad de la riqueza y financiar la ampliación y creación de nuevos programas de gasto y créditos fiscales. Aunque Biden propuso otros enfoques para lograr esos objetivos y es poco probable que la administración Trump aumente los impuestos a los muy ricos, los defensores de los impuestos sobre la riqueza han seguido impulsando su aprobación: Zucman ha propuesto un impuesto global sobre la riqueza, mientras que en varios estados se han considerado legislaciones en este sentido. En el futuro, el interés por los impuestos sobre la riqueza podría reactivarse si la deuda federal y la desigualdad patrimonial continúan aumentando”, explican los autores del citado informe. 

Este documento propone que cuando los responsables políticos debatan estas propuestas, deberían tener en cuenta cuatro consideraciones clave: la base imponible y cómo puede afectar a las decisiones de inversión de las personas y a su capacidad para evitar el impuesto; la valoración de los activos y la facilidad con la que los contribuyentes podrían evitar o evadir el impuesto mediante la infravaloración de sus activos; el umbral y el tipo del impuesto sobre la riqueza, así como su interacción con el tratamiento del impuesto sobre la renta de las personas físicas aplicado a los ingresos del capital; y la unidad fiscal y las oportunidades para que las personas minimicen su carga tributaria transfiriendo activos a familiares.

Ideas para ajustar las carteras en tiempos de conflictos

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El inicio de semana deja un reguero de novedades en torno al conflicto entre EE.UU. e Irán, que ahora el mercado debe digerir. El punto más sensible sigue siendo la situación del Estrecho de Ormuz y el impacto que tienen en el mercado energético, y para la economía global. En opinión de los expertos de las firmas de inversión internacionales, la falta de avances en las conversiones entre ambos países y el cierre perimetral de Ormuz ha puesto a prueba el optimismo de los mercados acerca de un conflicto breve y obligado a los inversores a ajustar sus carreteras. ¿Hacia dónde vamos?

En opinión de William Davies, Global Chief Investment Officer de Columbia Threadneedle Investments, a medida que entramos en el segundo trimestre de 2026, la economía global está siendo moldeada por una combinación de transformación tecnológica, inestabilidad geopolítica y resultados económicos cada vez más divergentes entre regiones. “En conjunto, estas fuerzas apuntan a un entorno definido menos por un único ciclo global y más por la fragmentación. Es probable que las políticas, las tasas de crecimiento y los resultados de mercado difieran notablemente entre países y sectores. La disrupción tecnológica derivada de la IA creará ganadores y perdedores significativos, los riesgos geopolíticos seguirán reconfigurando las cadenas de suministro, y la inflación seguirá siendo más volátil que en la década anterior a la pandemia”, sostiene Davies. 

Y añade que, en este contexto, la incertidumbre no es una fase temporal, sino una característica definitoria de la actual era económica: “Para gobiernos, empresas e inversores por igual, la capacidad de adaptación, más que las previsiones de estabilidad, será esencial a medida que navegamos el resto de 2026 y más allá”.

Los expertos de Bank of America son algo más duros en su mensaje y advierten a los inversores de que el alto al fuego no nos devolverá al escenario anterior a la guerra. “Recientemente hemos revisado nuestras previsiones económicas globales en consonancia con nuestras nuevas previsiones sobre materias primas para reflejar el impacto económico de la guerra hasta la fecha. En cuanto al crecimiento global, hemos revisado a la baja nuestra previsión para 2026 en 40 pb, hasta el 3,1%, mientras que mantenemos la de 2027 en el 3,4%. En cuanto a la inflación mundial, hemos revisado al alza nuestra previsión para 2026 en 90 pb, hasta el 3,3%, y la de 2027 en 10 pb, hasta el 2,5%”, sostienen Claudio Irigoyen y Antonio Gabriel, economistas de Bank of America

Ajustar el portfolio

Ante ese escenario, las firmas de inversión intensifican sus mensajes e ideas sobre qué hacer con las carteras. Por ejemplo, Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, reconoce que siguen aconsejando a los inversores que aseguren la resiliencia de sus carteras mediante la diversificación y la cobertura. “Vemos valor en bonos de calidad a corto plazo, en el oro y en un amplio conjunto de materias primas, así como en alternativas como los hedge funds para aquellos que puedan y estén dispuestos a gestionar riesgos inherentes como la iliquidez”, señala.  

Otros gestores prefieren aumentar el peso de sus ideas de alta convicción. Es el caso de Raphaël Thuin, director de Estrategias de Mercados de Capitales de Tikehau Capital, que acaba de hacer una reasignación selectiva en sus fondos líquidos. “En marzo, aumentamos selectivamente nuestra exposición a determinados valores europeos del sector defensa, cuyo comportamiento en mercado había quedado rezagado respecto a lo que el contexto geopolítico podría haber anticipado. En nuestra opinión, el incremento de los presupuestos militares está impulsando una tendencia positiva duradera para el sector, acompañada de nuevas oportunidades de exportación. También reforzamos nuestra posición en bancos europeos ante la expectativa de un rebote y ajustamos nuestra exposición a industriales”, apunta como principales cambios. 

Para muchos inversores, la pregunta clave es cómo posicionarse en renta variable más allá de este conflicto. En opinión de los analistas de J. Safra Sarasin Sustainable AM, una vez completado el rebote, los fundamentales sectoriales deberían volver a convertirse en el principal motor de la rentabilidad. “En este sentido, el sector tecnológico nos parece especialmente atractivo. Los beneficios han aumentado y las valoraciones han caído en semiconductores, hardware y software en los últimos meses, dejando al sector como una de las propuestas más interesantes del mercado actualmente. Esto también debería favorecer a las bolsas de mercados emergentes y a la renta variable estadounidense dentro de una asignación regional”, afirman.

Una mirada a la renta fija

Llama la atención que varias gestoras coinciden en que ciertos activos de renta fija pueden aportar equilibrio y diversificación a las carteras en estos momentos de incertidumbre. Desde Capital Group, por ejemplo, señalan a los bonos. “Los mercados se centran en las posibles crisis inflacionistas vinculadas a una interrupción del suministro mundial de petróleo, más que en la posibilidad a largo plazo de una desaceleración del crecimiento. Es posible que Estados Unidos se muestre menos sensible a las presiones inflacionistas derivadas de una crisis de los precios de la energía que otros países, lo que daría a la Fed margen para responder a los retos de crecimiento que puedan surgir de unos precios energéticos más elevados. Además, dado que los bonos ofrecen un buen potencial de ingresos, los inversores podrían asumir menos riesgo con bonos de alta calidad sin dejar de cumplir sus expectativas de rentabilidad”, argumenta a favor de la renta fija. 

Para los gestores de Neuberger Berman la lectura es casi similar: los tipos de interés casi neutrales, unos diferenciales estrechos y los elevados riesgos macroeconómicos y políticos, hacen que el panorama de la renta fija se haga cada vez más complejo, pero a la vez esté llena de oportunidades. Por ello sostienen que ampliar el abanico de oportunidades a una selección más amplia de mercados y estructuras de plazos permite aprovechar las características y oportunidades específicas de los mercados mundiales. “Las asignaciones absolutas y relativas entre distintos países y vencimientos aumentan las posibilidades de generar ingresos y alfa”, afirman. Y concluyen: “Consideramos que la ampliación de las exposiciones globales es un punto de énfasis, más que un cambio radical respecto a las ponderaciones actuales”.

Singular Bank incorpora a Ignacio Villanueva como banquero senior

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Foto cedidaIgnacio Villanueva.

Singular Bank ha incorporado a Ignacio Villanueva como banquero senior, en el marco de su estrategia de crecimiento y refuerzo del área de banca privada. Con este movimiento, la entidad continúa apostando por la incorporación de talento senior con una sólida trayectoria en asesoramiento patrimonial, gestión de inversiones y acompañamiento personalizado a clientes.

Ignacio Villanueva cuenta con una amplia experiencia en el sector financiero, desarrollada a lo largo de más de tres décadas en posiciones vinculadas a la banca privada y la gestión de patrimonios. Se incorpora a la entidad procedente de BBVA, donde ha desarrollado buena parte de su carrera profesional y, más recientemente, ha ejercido como Banquero Privado Senior en Madrid, especializado en gestión discrecional, asesoramiento en inversiones y optimización fiscal del patrimonio.

A lo largo de su trayectoria, ha combinado una visión integral del negocio financiero con una sólida especialización en gestión patrimonial. Antes de su etapa en banca privada, desempeñó funciones en BBVA Asset Management como gestor de vehículos de inversión y formó parte también de BBVA Privanza Bank, en el área de mercados financieros. Esta experiencia le ha permitido desarrollar un profundo conocimiento de los mercados, los productos de inversión y las necesidades de los clientes de banca privada. Villanueva es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Granada.

La incorporación se produce en un momento de crecimiento sostenido para la entidad. Tras cerrar 2025 con un resultado neto positivo por primera vez desde su creación y superar los 17.396 millones de euros en activos gestionados, Singular Bank continúa reforzando su red de banqueros y su presencia territorial para responder a la creciente demanda de asesoramiento patrimonial especializado.

José Salgado, director general de Singular Bank, ha señalado: “La incorporación de Ignacio supone un paso más en nuestra estrategia de crecimiento y refuerzo del servicio que prestamos a nuestros clientes. Su experiencia, conocimiento del negocio y trayectoria en asesoramiento patrimonial encajan plenamente con nuestro modelo y con nuestra apuesta por incorporar profesionales de primer nivel”.

China aprieta el paso en su Año del Caballo

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China acaba de entrar en el Año del Caballo, y, a medida que avance, existen indicios de un renovado brío económico. El país parece que empieza a salir de la crisis que arrancó en 2020 con el estallido de la burbuja inmobiliaria, pero afronta desafíos de calado. De momento, los mercados apuntan a un viento a favor para el país: en 2025, el índice MSCI China subió un 31,4%, superando tanto a la renta variable estadounidense como global en un buen año para las bolsas.

China lleva varios años fuera del radar de los inversores. Por ejemplo, Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard, admite que ha sido pesimista con respecto a la macroeconomía china durante los últimos cinco años debido exclusivamente a la crisis inmobiliaria. Pero hay señales que indican que ha llegado la hora de volver la mirada al gigante asiático.

Dhananjay Phadnis (Fidelity International)

El resurgimiento del país dependerá de que complete su recuperación económica, remontada que el Gobierno de Xi Jinping ha fiado al desarrollo tecnológico a través de la inteligencia artificial y la robotización. Un escenario que permite, según Dhananjay Phadnis, gestor del FF Asia Equity ESG Fund de Fidelity International, que la recuperación económica de China se esté afianzando “gradualmente”. Los temas impulsados por la innovación, en particular la tecnología y la inteligencia artificial, “fueron fundamentales para este repunte”, tras el anuncio del modelo de inteligencia artificial DeepSeek a principios del año pasado, tal y como recuerda el experto. Pero también, por las medidas políticas en curso y la resistencia de las exportaciones.

El impulso ha continuado, como reflejan varias cotizaciones chinas de IA y tecnología en Hong Kong a finales de 2025, que despertaron un gran interés entre los inversores. La postura anticíclica del Gobierno ha contribuido a estabilizar el aumento del crecimiento durante el último año, sentando las bases para una recuperación más duradera.

Mientras, Naomi Weistell, gestora de fondos y experta en mercados emergentes de Carmignac, admite que las prioridades estratégicas de China siguen siendo la estabilización económica y el avance tecnológico, “y cualquier perturbación geopolítica importante socavaría estos objetivos”.


Dhananjay Phadnis (Fidelity International): “El riesgo de una nueva crisis ha disminuido y, con el tiempo, esta estabilización debería favorecer un modelo inmobiliario más saludable”


Eso sí, observa que la economía china evoluciona a dos velocidades: las exportaciones siguen siendo el principal motor del crecimiento, mientras que el consumo interno y el sector inmobiliario continúan rezagados. “El crecimiento se ha estabilizado, pero no parece probable que se produzca una reaceleración significativa a corto plazo, dada la persistente dinámica de deuda-deflación y el limitado interés por aplicar estímulos reflacionistas a gran escala”, apunta.

La experta también señala que la demografía también representa un obstáculo estructural. Sin embargo, el país está intentando compensar las limitaciones laborales mediante la automatización y la robótica, “ámbitos en los que ya es líder mundial”. Por lo tanto, según Weistell, la demografía “puede actuar como catalizador de la modernización tecnológica, en lugar de ser un lastre”.

En cuanto a su posición en política comercial, según Temple, China “ha sido el gran beneficiario de las políticas comerciales del presidente Donald Trump”. Primero, porque “tiene dominio de la escalada”, es decir, “más influencia de lo que la gente cree”. Además, China demostró que si realmente se quiere jugar duro en materia comercial, “simplemente cortará el suministro de minerales críticos”. Incluso, según Temple, las políticas erráticas e impredecibles de Estados Unidos han hecho que China parezca un socio racional, mientras que Estados Unidos aparenta ser irracional e impredecible.

Confianza y consumo: los retos

Wilfred Sit (Allianz GI)

Eso sí, la cuestión más inmediata, a juicio de algunos expertos, es la confianza de los consumidores. Así lo cree Weistell. “El reto no es la competitividad o la capacidad, sino la confianza de los consumidores. Para restablecerla, probablemente se necesiten medidas para estabilizar el mercado inmobiliario, que podrían incluir la absorción de existencias por parte del Estado, junto con el refuerzo de la red de seguridad social”.

También hace hincapié en la debilidad del consumo en China Wilfred Sit, Chief Investment Officer Equity Asia Pacific en Allianz GI. El experto es consciente de que este obstáculo “es consecuencia de la caída del mercado inmobiliario, que tiene un efecto negativo sobre la riqueza”. Pero ve esperanza, porque cree que, con el tiempo, el Gobierno chino adoptará nuevas medidas políticas para abordar esta situación.

Como factor adicional para afrontar este reto, estaría la posible recuperación gradual del mercado de valores, que “podría contribuir a crear un efecto positivo sobre la riqueza, lo que impulsaría la demanda interna, por lo que el Gobierno tiene la intención de seguir apoyando el mercado de valores”.

La renta variable china vuelve a estar de moda

De momento, el mercado de renta variable chino soporta esta tesis. El índice MSCI China subió un 31,4% el
año pasado, superando a la renta variable estadounidense y global en un buen año para las bolsas en general. Y puede seguir al alza. Phadnis apunta que se espera que las condiciones de liquidez y los flujos de capital sigan siendo favorables tanto en los mercados de acciones A nacionales como en los mercados de acciones chinos en el extranjero, “ya que los responsables políticos continúan impulsando una agenda mesurada centrada en el apoyo al consumo, la estabilización del mercado inmobiliario y la reforma estructural”.


Wilfred Sit (Allianz GI): “La recuperación gradual del mercado de valores podría contribuir a crear un efecto positivo sobre la riqueza, lo que impulsaría la demanda interna, por lo que el Gobierno tiene la intención de seguir apoyándolo”


En este sentido, la aplicación “coherente” de las políticas y la mejora de la visibilidad de los beneficios probablemente respalden la liquidez interna y “contribuyan a que los inversores extranjeros vuelvan a interesarse por los activos chinos”. Y, aunque las valoraciones de la renta variable se han reajustado ligeramente, “siguen siendo razonables en comparación con las medias históricas y sus homólogos mundiales”.

Por su parte, Sit ve probable que el repunte del mercado chino continúe este año. En principio, porque los factores clave que respaldaron el mercado el año pasado “siguen estando firmemente vigentes”, entre ellos, la política gubernamental de apoyo al mercado bursátil nacional y al sector privado; la flexibilización de las políticas monetarias; la narrativa tecnológica y de inteligencia artificial de China; la fuerte liquidez nacional a medida que los depositantes transfieren fondos a los mercados bursátiles; la necesidad de diversificación hacia activos no denominados en dólares estadounidenses, así como una valoración de mercado relativamente baja. Incluso “podría sumarse otro foco a favor, como el fortalecimiento del renminbi, que “debería impulsar la confianza de los inversores a la hora de destinar más inversión a activos chinos, incluida la renta variable”.

Para Weistell, la volatilidad ha reflejado la fragilidad del sentimiento más que un deterioro estructural, pero admite que las autoridades parecen comprometidas con fomentar lo que podría describirse como un mercado alcista lento, interviniendo para moderar las subidas excesivas y, al mismo tiempo, amortiguando las caídas bruscas. “Existe, en la práctica, una especie de «put de Xi» en el mercado, cuyo objetivo es mantener la estabilidad sin fomentar el exceso especulativo”, explica la experta.

Pero Phadnis ve como duda a despejar si esta fortaleza de la bolsa china refleja una mejora de los fundamentales o si se trata de una revalorización impulsada por el sentimiento de los inversores. Y recuerda el punto de partida: hace 12-18 meses, las valoraciones se encontraban en niveles extremadamente bajos. Aunque el entorno a corto plazo sigue siendo desigual, cree que la combinación de medidas específicas de flexibilización fiscal, relajación monetaria e iniciativas de modernización industrial “sigue respaldando la confianza en las perspectivas económicas a medio plazo”.

Un escenario con consecuencias

La situación que vive el mercado de valores chino tendría consecuencias, concretamente, una mejor percepción por parte de la comunidad inversora internacional. “Si el mercado sigue registrando ganancias constantes con un apoyo político claro, esto mejoraría la percepción de los inversores a nivel mundial”, apunta Sit, que añade que, a pesar de las presiones adversas que sufre el sector exportador, “los inversores globales son cada vez más conscientes de que las exportaciones chinas siguen siendo competitivas y ofrecen una buena relación calidad-precio”.


Ronald Temple (Lazard) apunta que las políticas erráticas e impredecibles de Estados Unidos han hecho que China parezca un socio racional, mientras que Washington aparenta ser lo contrario


Ronald Temple (Lazard)

No en vano, Weistell admite que la percepción de los inversores se ha visto muy influida por la caída del mercado inmobiliario y la debilidad de la demanda interna. También, que esta narrativa corre el riesgo de subestimar la transformación económica subyacente de China, puesto que, a pesar de representar aproximadamente el 25% del crecimiento del PIB mundial y ocupar una posición central en la fabricación y las cadenas de suministro globales, el peso del mercado de valores chino en las carteras sigue siendo extremadamente reducido, alrededor del 3% en muchas asignaciones globales.

“Esta infrarrepresentación está cada vez más desconectada de la realidad económica”, aclara la experta, que observa “un cambio gradual en la confianza”, que pasa de centrarse exclusivamente en los retos estructurales a reconocer oportunidades selectivas. “China vuelve a ser percibida como un país en el que se puede invertir, no porque hayan desaparecido los riesgos, sino porque su capacidad de innovación, y la rentabilidad de las empresas y de los accionistas están mejorando”, sentencia.


Naomi Weistell (Carmignac): “China vuelve a ser percibida como un país en el que se puede invertir, no porque hayan desaparecido los riesgos, sino porque su capacidad de innovación, y la rentabilidad de las empresas y para los accionistas están mejorando”


¿Es el momento de aumentar el peso de China en las carteras?

Naomi Weistell (Carmignac)

Weistell es tajante: “En resumen: sí, especialmente para los inversores globales que siguen estando estructuralmente infraponderados o totalmente ausentes del mercado”. La experta razona que no tener ninguna exposición a China no es una postura neutral, sino “una apuesta activa porque la próxima fase de innovación global y crecimiento de los beneficios se limitará a un reducido grupo de empresas de los mercados desarrollados”. En realidad, es todo lo contrario, ya que China es estratégicamente “fundamental” para los mercados emergentes y las cadenas de suministro globales. Pero la experta matiza que eso no significa aumentar la exposición de forma in- discriminada, sino realizar una asignación selectiva.

Una opinión muy parecida tiene Sit, que considera que las acciones A de China, en particular, son “una forma eficaz de añadir diversificación a las carteras globales, dada su correlación relativamente baja con otras clases de activos.

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Cómo invertir en IA desde el lado de la renta fija: todo lo que se necesita saber sobre las nuevas emisiones de hiperescaladores

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La búsqueda de nuevas fuentes de financiación para sus proyectos de inteligencia artificial está haciendo que los hiperescaladores emitan más bonos en el mercado de crédito con grado de inversión, aunque con un volumen por definir y oportunidades de inversión todavía limitadas.

El mercado de crédito con grado de inversión (IG) ha empezado en 2026 con los diferenciales más tensos que nunca en este siglo: el pasado 22 de enero el IG estadounidense batió un máximo de 73 puntos básicos, el spread más estrecho desde 1998 según datos de Bloomberg (este artículo ha sido redactado a 16 de febrero de 2026). Sin embargo, el apetito de los inversores sigue intacto: aún queda mucho dinero en cash esperando a ser invertido, los rendimientos parecen razonables y los balances corporativos rebosan salud, por lo que el lado de la demanda sigue fuerte.

S&P Global Ratings anticipa que se mantendrá la oferta este año, aunque a una tasa inferior a la del pasado: desde el 11% visto en 2025 al 4,8% que anticipan paran la emisión global de deuda en 2026, hasta 10,8 billones de dólares. Según datos facilitados por Janus Henderson Investors, en enero de 2026 la oferta de deuda estadounidense IG se incrementó en una tasa del 22% interanual, y la europea, en un 12%.

Desde S&P Global Ratings consideran que el mercado se encuentra actualmente en la fase final de este ciclo de crédito: “Los diferenciales están cerca de mínimos históricos en la mayoría de regiones, el apalancamiento en cuentas marginales está al alza, las bolsas están sosteniendo ganancias fuertes, pero concentradas, y la demanda de instrumentos de mayor rendimiento (como híbridos) es robusta”, resumen. No obstante, señalan que el riesgo geopolítico se mantiene elevado, y advierten: “La resiliencia de las economías, beneficios corporativos y demanda de mercado podría disminuir a medida que pase 2026”.


Goldman Sachs: «Los hiperescaladores podrían acumular una deuda considerable antes de sufrir consecuencias negativas significativas»


Con este telón de fondo, muchos inversores están esperando nuevas oportunidades idiosincráticas, y algunas de ellas podrían venir de la mano de los hiperescaladores (proveedores de infraestructuras masivas en la nube como Amazon, Alphabet/Google, Meta, Microsoft y Oracle), que en el último trimestre del año pasado rompieron la baraja al empezar a emitir bonos con los que financiar sus proyectos de inteligencia artificial (IA). Estas compañías emitieron en conjunto cerca de 121.000 millones de dólares en 2025, de los cuales 90.000 fueron captados en el último trimestre.

“Esta oleada de emisiones se ha visto impulsada por los planes de expansión masiva de la infraestructura en la nube: la construcción de centros de datos a gran escala equipados con servidores avanzados y unidades de procesamiento gráfico (GPU) de última generación, destinados a satisfacer la creciente demanda de IA”, explica Theodore Bair Jr, estratega senior de inversión de BNY Investments.

Estas necesidades de gasto de capital (capex) superan cada vez más los flujos de caja operativos previstos, “lo que empuja a las empresas a recurrir a los mercados de bonos para financiar su crecimiento a una velocidad y escala sin precedentes». Desde la óptica de los inversores, estas emisiones suponen una oportunidad por varios motivos: los hiperescaladores cuentan con ratings elevados, el cupón resulta atractivo y, de manera importante, se ofrece la posibilidad de obtener exposición directa a la temática de la IA del lado de la renta fija.

Ahora bien, ¿hasta qué punto suponen estas nuevas emisiones una nueva oportunidad? ¿Qué impacto pueden tener sobre los índices en el corto, medio y largo plazo? ¿Qué riesgos traen consigo?

Nuevas cumbres inalcanzables

En su informe “Smothering Heights: is the largest moat in market history indestructible?”, Michael Cembalest, Chairman de Estrategia de Mercado e Inversión de JP Morgan Asset & Wealth Management, aporta algunos números que dan vértigo: entre el 65% y el 75% de los retornos, beneficios y gasto en capital del S&P 500 desde el lanzamiento de ChatGPT en 2022 han venido de 42 compañías directamente vinculadas a la IA generativa. La capitalización de cuatro fabricantes de semiconductores más cuatro hiperescaladores ha pasado de 3 billones de dólares en 2019 a 18 billones hoy, equivalente a un 20% de la capitalización de la renta variable desarrollada. Además, el gasto en capital del sector tecnológico contribuyó al 40%- 45% del crecimiento del PIB estadounidense en los tres últimos trimestres, frente a menos del 5% de los primeros tres trimestres de 2023. “En otras palabras, la temática de inversión en IA generativa ha eclipsado al resto del mercado bursátil estadounidense. Sin los beneficios de esas 42 acciones, el S&P 500 habría presentado un rendimiento inferior al de Europa, Japón y China”, resume Cembalest.


Bofa calcula que los hiperescaladores emitirán de media entre 140.000 y 320.000 millones de dólares en los próximos tres años


A pesar del reciente incremento de la inversión en capex –por ejemplo, la proporción de inversión en capital propio e I+D de Meta alcanzó un máximo del 70% en 2025, frente a la media del 10% del S&P 500-, desde JP Morgan Asset & Wealth Management constatan que el nivel de endeudamiento sigue siendo muy bajo: el universo de 28 acciones con exposición directa a IA con el que trabajan representa el 50% de la capitalización del S&P 500 y solo el 5% de la deuda neta.

Pese a este bajo apalancamiento, Cembalest advierte de que los mercados crediticios no están ignorando el cambio del flujo de caja a la financiación de la deuda, citando como ejemplo el desplome del 35% en las acciones de Oracle en el último trimestre del año pasado, con un incremento de sus diferenciales en 90 puntos básicos.

Gasto en capital tecnológico en 2025 frente al gasto en grandes proyectos de infraestructura en EE. UU. Porcentaje máximo anual del proyecto sobre el PIB

Fuente: Historia del distrito de Manhattan, BEA, Sociedad Planetaria, Centro Eno para el Transporte, Fed de San Francisco, archivos Hoover, Baruch, GoldenGate.org, New York Times, JPMAM, 2025

Desde Goldman Sachs indican que la fortaleza de los balances de los hiperescaladores y su disposición creciente a poner a trabajar el dinero va a seguir actuando como un soporte para el crecimiento ncontinuado del capex a lo largo de este año. Según sus cálculos, recogidos en el informe “The trajectory of AI capex and the next beneficiaries of corporate AI adoption” (publicado el 18 de noviembre de 2025), desde 2021 los hiperescaladores han incrementado colectivamente la deuda neta presente en sus balances desde -158.000 millones a 137.000 millones de dólares: “A pesar de este incremento, sus balances se mantienen extremadamente fuertes; el incremento de 295.000 millones de deuda neta ha incrementado su deuda/ebitda de -0,7 a 0,2 veces, y muchas de estas compañías cuentan con ratings de crédito en la parte alta del grado de inversión, con Oracle y las ‘neoclouds’ (una nueva categoría especializada de proveedores de servicios de computación en la nube, cuyo objetivo principal es satisfacer la alta demanda de infraestructura para IA) como excepciones”.

Desde la firma anticipan que “los hiperescaladores podrían acumular una deuda considerable antes de sufrir consecuencias negativas significativas para sus múltiplos basadas únicamente en el apalancamiento”.

¿De cuánto dinero hablamos?

Desde Bank of America (BofA), el analista Tom Curcuruto calcula una emisión media anual de unos 140.000 millones de dólares (en todas las divisas) para los cuatro grandes hiperescaladores más Oracle, de modo que podría llegar a los 400.000 millones en tres años, una cifra similar al volumen de deuda emitida por los seis mayores bancos estadounidenses en 2025 (159.000 millones de dólares).


Tim Winstone (Janus Henderson): «No hay deuda de hiperescaladores en euros, al menos todavía; una emisión de 10.000 millones sería considerable para la deuda IG en euros»


Tim Winstone (Janus Henderson Investors)

No obstante, advierte de que esta cifra podría incrementarse hasta superar los 320.000 millones al año en un escenario más agresivo, en el que cada uno de los cuatro grandes añadiría 0,5 veces de apalancamiento sobre un ebitda creciente. En base a la información publicada por estas compañías, desde BofA calculan que solo las emisiones destinadas a financiar centros de datos podrían superar el medio billón de dólares a tres años vista. Por tanto, concluyen, “una mayor oferta para financiar la IA podría situar a los cinco hiperescaladores entre los mayores emisores del índice IG”.

Desde el banco de inversión creen que el mercado de deuda IG podría absorber esta nueva oferta “sin mucho problema”, al menos en su escenario base, por hasta siete razones: gran parte del incremento de la oferta ya está en precio; la demanda de ‘papel’ barato y de alta calidad es fuerte; los cupones del índice de IG “generarán efectivo suficiente para cubrir la mayor parte de la oferta neta”; según cálculos de la entidad, la oferta neta de cupones del Tesoro será 400.000 millones de dólares inferior en 2026 en equivalentes a 10 años; una Fed dovish dará apoyo a la demanda inversora; un gran incremento de la oferta de bancos estadounidenses (“también procedente de emisores grandes y de alta calidad”) durante el periodo 2013-2017 no tuvo un impacto significativo en los diferenciales; y la disminución prevista de aproximadamente 50.000 millones de dólares en la oferta bancaria estadounidense “compensa esta situación”.

* Estas estimaciones son para todo el sector de tecnología, no solo para los hiperescaladores

No obstante, la cifra de 140.000 millones al año es solo un número en un mar de probabilidades, como ha podido comprobar Funds Society durante la elaboración de este reportaje: las cinco entidades que han participado han proporcionado cifras diferentes de estimación de volumen de emisiones para los hiperescaladores en 2026, desde la más conservadora (90.000 millones de dólares al año) a la más entusiasta (200.000 millones al año en los próximos cinco años).


Gonzalo Borja Álvarez de Toledo (Swisscanto AM International España): «El papel importante de los mercados de deuda privada es la «novedad» en comparación con el pasado»


Rosalie Pinkney, analista sénior, proporciona una previsión detallada de Columbia Threadneedle sobre la inversión en IA en el corto y medio plazo: 6 billones de dólares en inversión de capital adicional en IA, de los cuales 4,5 billones de dólares serían financiados con flujos de caja internos y 1,5 billones de dólares vía financiación externa; de la financiación externa, en la entidad calculan que “aproximadamente dos tercios de esta cantidad” provendrían de emisiones de deuda IG y el resto, en operaciones privadas y CBS, etc. “Es decir, 1 billón en 5 años o 200.000 millones de dólares adicionales al año“, aclara la analista. Considerando que el índice global de renta fija IG tiene actualmente un tamaño de 15 billones de dólares, desde la gestora anticipan un incremento adicional del 1,5% cada año, “lo cual es considerable, pero asimilable”.

La tasa anual de oferta de Hiperescaladores de IA, en torno a 140.000 millones de dólares

BofA Global Research espera que la tasa de suministro anual de los hiperescaladores estadounidenses sea de 142.000 millones de dólares en el escenario base. Esto se compara con los 120.000 millones de dólares emitidos en el mercado estadounidense en 2025. Riesgo al alza: 317.000 millones de dólares al año

Fuente: BofA Global Research

Desde Janus Henderson, Tim Winstone, director de Crédito con Grado de Inversión, indica que el sector de tecnología supone el 8% del índice de deuda estadounidense IG. “Si el capex vinculado a la IA sigue a este ritmo, entonces sería factible que la tecnología alcance el 15% del índice para 2028”, observa. El caso del índice europeo IG sería algo distinto, pues la tecnología hoy solo pondera un 2,4%. “No hay deuda de Amazon, Meta u Oracle en euros, al menos no todavía”, señala el experto, que advierte: “Una emisión de 10.000 millones para cada uno de los cinco grandes hiperescaladores sería considerable para la deuda IG en euros, e incrementaría su ponderación en el índice del 1,53% al 3,94%”.

Gonzalo Ramón Borja Álvarez de Toledo, director general de Swisscanto Asset Management International España, explica que actualmente los hiperescaladores representan aproximadamente el 2,1% de un índice corporativo global de inversión y anticipa que podría alcanzar el 5% para 2030, calculando una emisión en torno a 175.000 millones en 2026.


Kris Grimm (Allianz GI): la clave está en el ritmo de recompra de acciones, porque los hiperescaladores pueden financiar gran parte de su capex con flujos de caja, «pero muchos querrán diversidad en sus fuentes de financianción»


Gonzalo Ramón Borja Álvarez de Toledo (Swisscanto Asset Management International España)

La expectativa de Swisscanto es que solo aproximadamente el 25% de las inversiones de estas tecnológicas se financien con deuda en mercados públicos, mientras que una parte significativa de las inversiones será financiada vía deuda privada y en bancos. “El papel importante de los mercados de deuda privada es la «novedad» en comparación con el pasado”, concluye el experto.

Desde Allianz Global Investors (Allianz GI), Kris Grimm, director de Análisis de Crédito de América, corrobora que este tipo de emisores “se inclinan más por financiarse en otros mercados, incluyendo high yield, ABS y otros, y podría producirse una mayor debilidad del lado de la oferta en esos mercados menos profundos”. Según cálculos de BofA, las emisiones ligadas a IA en el mercado de high yield podrían alcanzar los 20.000 millones. Aunque no dan una cifra de a cuánto podrían ascender concretamente las rondas privadas de capital, hablan de que “los mercados privados están bien posicionados, gracias a su arsenal de entorno a un billón de dólares listos para gastar”.

Condiciones cambiantes y riesgos

Kris Grimm (América de Allianz Global Investors)

Todas las entidades consultadas han enfatizado que estas estimaciones pueden estar sujetas a revisión por las cambiantes condiciones del mercado y lo dinámico del propio segmento de IA. El experto de Allianz GI indica que el ritmo de recompra de acciones será clave en la trayectoria futura de emisiones: “Los hiperescaladores pueden financiar una gran porción de sus gastos en capital con flujos de caja operacionales, pero muchos querrán diversidad en sus fuentes de financiación. Además, el grupo sigue devolviendo capital a sus accionistas”. Grimm indica que la recompra de acciones se moderó recientemente, con una caída del 33% en el último trimestre de 2025.

 


Rosalie Pinkney (Columbia Threadneedle): «Es probable que cualquier oportunidad de compra (de deuda vinculada a IA) sea efímera»


Rosalie Pinkney (Columbia Threadneedle Investments)

Desde M&G Investments citan como otro ejemplo el paso atrás de Oracle en sus necesidades de financiación: si calculaban inicialmente un volumen de emisiones de entre 150.000 y 200.000 millones de dólares, tras la decisión de la compañía creen que la cifra se quedará más cercana a los 130.000 millones, y estiman que las emisiones para todo el sector tecnológico se situarán entre los 250.000 y los 300.000 millones de dólares para 2026. Desde la firma consideran que este incremento en la oferta podría posibilitar una revisión de precios de todo el mercado IG, “pero probablemente solo bajo dinámicas de flujos de inversión específicas”. El mecanismo “más plausible” sería la rotación de inversores desde otros emisores hacia las nuevas emisiones de hiperescaladores.

Ampliando el espectro al conjunto del sector tecnológico, desde M&G también advierten del riesgo de corrección en las valoraciones relacionadas con la IA: “Un cambio brusco podría ejercer presión sobre segmentos del crédito privado, como los préstamos de ventures, en los que los préstamos suelen depender de garantías (por ejemplo, GPUs) y de unas perspectivas de crecimiento que podrían no materializarse plenamente”, señalan.

Finalmente, desde Janus Henderon añaden que el creciente peso de la tecnología también en los índices de renta fija IG “introduce riesgos de concentración”, lo que sugiere que los inversores “deberían considerar la diversificación de sus carteras”, para equilibrar la exposición con sectores defensivos y mantener liquidez para actuar cuando haya picos de volatilidad que generen oportunidades de valoración. “Esto claramente es más fácil de hacer con una cartera activa que con una pasiva”, remacha el experto de la firma.

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El 68% de los inversores con alto patrimonio está dispuesto a pagar por el asesoramiento financiero

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Los inversores con alto patrimonio muestran una creciente disposición a pagar por asesoramiento financiero. Muestra de ello es que, en 2010, solo el 38% afirmaba estarlo frente al 68% de 2025. Este aumento de 30 puntos porcentuales se atribuye en parte a una mayor accesibilidad del asesoramiento financiero, a la continua compresión de comisiones tanto en los asesores como en los productos, y a la expansión del asesoramiento fiduciario, según la última edición de «Cerulli Edge—U.S. Managed Accounts».

La disposición a pagar por asesoramiento aumenta a medida que crecen los activos financieros de los hogares, lo que refleja la mayor complejidad asociada a niveles de riqueza más elevados. El estudio de Cerulli Associates señala que el 75% de los inversores de alto patrimonio (con 5 millones de dólares o más), así como el 64% de aquellos con entre 2 y 5 millones de dólares, afirman estar dispuestos a pagar por asesoramiento.

“A medida que crece la riqueza de un individuo, los impuestos se vuelven más gravosos, la planificación financiera y patrimonial se complica, y el acceso a productos de inversión adicionales (por ejemplo, cuentas gestionadas de forma separada o activos alternativos) se amplía. Los inversores que se enfrentan a estos retos por primera vez necesitan naturalmente ayuda para navegar entre múltiples variables complejas vinculadas al crecimiento de su patrimonio. El valor del asesoramiento financiero ya no se limita a obtener mayores rentabilidades en los mercados”, explica Michael Manning, analista de Cerulli Associates.

No obstante, incluso entre quienes disponen de menos de 100.000 dólares en activos financieros, solo el 34% afirma no estar dispuesto a pagar por asesoramiento financiero. A pesar del vínculo claro entre riqueza y disposición a pagar, los inversores de todos los niveles patrimoniales muestran interés por el asesoramiento y están dispuestos a pagar por él.

“Todavía existe un segmento de inversores que no está interesado en pagar por asesoramiento y prefiere plataformas de inversión sin comisiones y autogestionadas. Ya sea por disponer de menos activos o por tratarse de inversores autodirigidos que gestionan sus propias carteras, es posible que en algún momento de su vida necesiten asesoramiento. Las firmas que operan estas plataformas deben crear un camino de transición sencillo desde la gestión autónoma hacia el asesoramiento cuando surja esa necesidad, o estos clientes buscarán asesoramiento en otro lugar”, concluye Manning.

Un reto y nueve recomendaciones para cerrar la brecha de las pensiones en la UE

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La Comisión Europea trabaja por cerrar la brecha de pensiones en Europa y para ello el Paquete de Pensiones Complementarias, adoptado el 20 de noviembre de 2025, es una herramienta clave. De hecho, está pensado para crear una oportunidad real para “reforzar la suficiencia de las pensiones, canalizar el ahorro a largo plazo hacia los mercados de capitales y apoyar el crecimiento económico, la innovación y las prioridades estratégicas en toda la UE”.

Desde la Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama, por sus siglas en inglés) consideran que este paquete de medidas son “un paso decisivo” para igualar la realidad de las pensiones en la región. “Ante el aumento de las presiones demográficas, la evolución de los mercados laborales y la baja participación en los sistemas de pensiones complementarias, capacitar a los ciudadanos para generar ingresos adecuados en la jubilación es tanto una necesidad social como económica”, afirman.

En concreto, Efama destaca que el Producto Paneuropeo de Pensiones Personales (PEPP) y la reforma más amplia de las pensiones complementarias constituyen un primer paso importante. Además, considera que “combinados con la inscripción automática en planes de pensiones de empleo y con incentivos fiscales adecuados, pueden resultar altamente eficaces para aumentar la participación”. E insiste: “Junto con productos de pensiones accesibles y herramientas como los sistemas de seguimiento de pensiones y los paneles informativos, estas medidas pueden mejorar significativamente los resultados de jubilación, al tiempo que hacen el ahorro más inclusivo y eficiente”.

El reto y las propuestas

Sin embargo, advierte de que convertir esta oportunidad en beneficios reales para los ahorradores dependerá de una implementación eficaz a nivel nacional. “El éxito del PEPP revisado y de otros productos de pensiones complementarias depende de un tratamiento fiscal favorable que los haga atractivos y accesibles. Sin ello, es probable que su adopción siga siendo limitada y que el potencial de estas reformas no se materialice plenamente”, defienden desde Efama. 

Por ello, su principal mensaje es que “garantizar el marco regulatorio y fiscal adecuado es, por tanto, clave para fomentar el ahorro a largo plazo, mejorar la seguridad en la jubilación y reforzar la Unión de Ahorro e Inversión en Europa”. 

En este sentido, Efama hace nueve recomendaciones a las autoridades y a la Comisión Europea:

  1. Eliminar el límite de comisiones del 1% para el PEPP básico con el fin de mejorar la viabilidad del producto. No obstante, cualquier introducción de un marco de “Value for Money” debe ser pragmática, reconociendo que el rendimiento a largo plazo de los fondos de pensiones no puede predecirse con precisión ex ante.
  2. Mantener la eliminación del requisito obligatorio de asesoramiento, pero garantizar que los ahorradores tengan un acceso real al asesoramiento ampliando el acceso al asesoramiento no independiente.
  3. Asegurar que se mantenga la estrategia por defecto de ciclo de vida para el PEPP básico, permitiendo a los ahorradores acceder a enfoques adecuados a su edad con potencial de crecimiento a largo plazo.
  4. Permitir flexibilidad en los requisitos de inversión del PEPP básico, de modo que los ahorradores puedan seleccionar un perfil de riesgo que incluya una mayor exposición a activos no cotizados o ilíquidos.
  5. Apoyar la eliminación de la obligación de que los proveedores de PEPP ofrezcan subcuentas nacionales, evitando así la imposición de barreras estructurales.
  6. Permitir que los Estados miembros, a su discreción y en cumplimiento de la legislación social y laboral nacional, autoricen el uso de PEPP en planes de empleo con inscripción automática y contribuciones empresariales para ampliar la cobertura, garantizando que esto complemente, y no sustituya, los sistemas nacionales.
  7. Eliminar la obligación de ofrecer simultáneamente el PEPP básico y el PEPP personalizado para reducir barreras y fomentar la innovación impulsada por el mercado.
  8. Reforzar los derechos de traspaso y las salvaguardias en caso de baja, garantizando la neutralidad fiscal y límites razonables a los cambios para proteger a los ahorradores.

Eliminar el uso de modelos estocásticos para las cifras de riesgo y rentabilidad en el Documento de Información Clave del PEPP.

Infraestructuras, ‘oshikatsu’ y defensa: tres temáticas para seguir invirtiendo en Japón

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Foto cedidaSimon Morton-Grant, Client Portfolio Manager del fondo CT (Lux) Japan Equities, de Columbia Threadneedle Investments.

Japón ha pasado de comportarse como una plaza bursátil en la que los inversores invierten en compañías con márgenes bajos y capex alto a ser un mercado centrado en la eficiencia y el retorno sobre el capital, donde la gobernanza se ha convertido en la piedra angular de esta transformación. “La historia subyacente en Japón es extremadamente atractiva”, asevera Simon Morton-Grant, Client Portfolio Manager del fondo CT (Lux) Japan Equities,, desde Columbia Threadneedle Investments. 

El experto, recientemente de visita en España, destacó la multitud de catalizadores de crecimiento que su gestora detecta actualmente en este mercado: primero, se mantienen los esfuerzos por seguir aumentando el retorno para el accionista (ROE), con un nuevo récord de recompra de acciones en 2025; segundo, el país vuelve a registrar crecimiento positivo, y tras las profundas reformas de los últimos años ahora el índice Topix se ha convertido en un reflejo de ese crecimiento; tercero, el ahorro de las familias japonesas asciende a unos 14 billones de dólares, y la mitad de ese dinero está en efectivo, por lo que desde la gestora esperan – en un contexto de inflación al alza- en que parte de esos ahorros fluyan a los mercados bursátiles para evitar la pérdida de poder adquisitivo; cuarto, el experto destaca la disposición del nuevo gobierno para seguir profundizando en reformas políticas y económicas de calado para seguir estimulando el crecimiento de la nación. Por estos motivos, el expert se muestra claro: “Cualquier punto de debilidad de aquí en adelante puede ser un buen punto de entrada para invertir en la historia de crecimiento estructural a largo plazo de Japón”. 

¿Está afectando de alguna manera el repunte del riesgo geopolítico con la guerra de Irán a la bolsa japonesa?

Queremos dejar claro a nuestros clientes que las disrupciones en torno al estrecho de Ormuz tienen un potencial impacto sobre la economía global. Japón importa más del 90% de su crudo de Oriente Medio, aunque prácticamente no realiza importaciones directas desde Irán. Consideramos que, por el momento, esta situación sigue estando contenida en el caso de Japón, ya que dispone de varias medidas para mitigar estos efectos. En primer lugar, cuenta con reservas de petróleo equivalentes a 245 días, una de las mayores coberturas entre las economías desarrolladas, aproximadamente ocho meses, lo que proporciona un colchón a corto plazo. En segundo lugar, las autoridades niponas han estimado que el precio del petróleo debería alcanzar y mantenerse en 175 dólares por barril durante un periodo prolongado para que Japón entrara en recesión; actualmente estamos lejos de ese nivel. Incluso si se alcanzara, sería necesario que se mantuviera durante cierto tiempo.

Se trata, por tanto, de un riesgo que debe monitorizarse. No obstante, el equipo acaba de regresar de Japón y, en sus reuniones con compañías, en un contexto en el que esta situación ya empezaba a desarrollarse, las empresas consideraban que podrían trasladar el incremento de costes al consumidor, sin que ello implique un deterioro material de los márgenes. Es un conflicto en evolución y conviene mantenerse atentos a posibles cambios, pero con los niveles actuales no apreciamos un motivo de preocupación excesiva.

¿Puede la evolución del yen japonés tener un impacto significativo en las compañías japonesas, especialmente en las orientadas a la exportación?

Conviene señalar que no somos especialistas en macroeconomía. Dicho esto, consideramos que, si el yen superara el nivel de 160 frente al dólar, el Gobierno o el Banco de Japón podrían intervenir. En el rango de entre 140 y 160, el entorno sigue siendo relativamente cómodo para la renta variable japonesa. Además, la correlación histórica entre la subida de la bolsa japonesa y la depreciación del yen se ha reducido en los últimos años. Japón ya no es necesariamente una apuesta por un yen débil. La economía presenta ahora más motores de crecimiento: las compañías domésticas están contribuyendo al crecimiento de beneficios y, por tanto, a la rentabilidad de los índices, algo que no ocurría hace 10-15 años, cuando los exportadores eran el principal motor. En cartera contamos con un mecanismo de cobertura natural: un yen débil favorece a las exportadoras, mientras que un yen fuerte beneficia a los negocios domésticos.

Sanae Takaichi planea profundizar en la Abenomics. ¿Cómo puede afectar esto a su clase de activo?

Normalmente no prestamos demasiada atención a los cambios de primer ministro, pero en este caso sí resulta relevante. Se trata de una figura con potencial transformador, que rompe con el perfil tradicional del liderazgo político japonés y mantiene un fuerte enfoque procrecimiento. Es heredera del legado de Shinzo Abe: políticas fiscales expansivas, política monetaria acomodaticia y estímulos fiscales significativos. Creemos que su agenda económica y reformista puede impulsar el mercado y abrir una nueva etapa de crecimiento en Japón. Además, la nueva coalición de gobierno tiene un claro sesgo procrecimiento y apuesta por la descentralización, trasladando parte del peso económico desde Tokio hacia otras regiones como Osaka. Esto podría impulsar el valor del suelo y de los activos en dichas regiones y favorecer un mayor dinamismo económico.

Otro elemento clave es su política industrial y las oportunidades de inversión asociadas. Takaichi prioriza el aumento del gasto en inteligencia artificial, semiconductores, reactivación nuclear, defensa y seguridad económica. Estas áreas configuran un nuevo universo de oportunidades bajo la actual administración. Asimismo, ha logrado cohesionar al partido, atraer apoyo joven y consolidar una base política estable, algo fundamental para implementar reformas de calado.

¿Dónde se sitúan actualmente las valoraciones?

En comparación con las medias históricas, las valoraciones han aumentado ligeramente en el último año. Sin embargo, los múltiplos más elevados que suelen destacar los medios están muy influenciados por compañías de gran capitalización y valores más caros. Si se analiza el índice TOPIX, aproximadamente el 35% cotiza por debajo de una vez su valor en libros, lo que indica que aún existen numerosas oportunidades atractivas. En términos relativos, aunque las valoraciones en EE.UU. estén por encima de su media histórica, Japón sigue siendo más barato, especialmente en un contexto de rotación fuera del excepcionalismo estadounidense.

¿Dónde están encontrando oportunidades?

Históricamente, Japón ha sido una apuesta ligada a la automatización, un sector muy demandado. Sin embargo, tras una reciente visita, el equipo ha identificado nuevas áreas de interés. En primer lugar, la renovación de infraestructuras. Coexisten dos motores de crecimiento: por un lado, sectores más visibles como la inteligencia artificial o el vehículo eléctrico, con fuerte demanda, pero mayor sensibilidad al ciclo; por otro, la sustitución de infraestructuras construidas durante la burbuja de finales de los años 80. Este último representa una demanda estructural, estable y de largo plazo, especialmente en el ámbito de la construcción.

En segundo lugar, la denominada economía “oshikatsu” o economía del fandom, donde los consumidores siguen a deportistas, actores o creadores de contenido. Este fenómeno, especialmente relevante entre la Generación Z, genera oportunidades en merchandising y plataformas digitales. En tercer lugar, la seguridad económica y defensa. El nuevo gobierno adopta una política exterior más firme, y el aumento del gasto en defensa como porcentaje del PIB abre oportunidades en construcción naval, ciberseguridad y otros segmentos.
Por supuesto, seguimos expuestos a compañías vinculadas a la robótica, una tendencia estructural en Japón, que concentra aproximadamente el 50% de la industria global.

¿Qué riesgos están monitorizando?

Uno de los principales focos es la deuda pública. Aunque la ratio deuda/PIB ronda el 200%, el 90% de los bonos está en manos domésticas, lo que aporta estabilidad. Además, la elevada presión fiscal y un déficit cercano a cero refuerzan la sostenibilidad. En comparación, EE. UU. o China presentan déficits en torno al -6%. El segundo riesgo es geopolítico, especialmente en la relación entre Japón y China. Aunque existen tensiones, no anticipamos un deterioro estructural, dado el fuerte impacto global que tendría. Por último, Oriente Medio sigue siendo el principal riesgo a corto plazo. La evolución del precio del petróleo será clave, ya que podría desencadenar tensiones inflacionistas o energéticas en Japón.

¿Esperan un repunte de la inflación en Japón?

Es posible que aumente en el contexto actual, pero los niveles siguen siendo manejables. El Banco de Japón pospuso una subida de tipos prevista inicialmente para marzo, probablemente a abril o mayo. Incluso si los tipos alcanzan el 1% o el 1,25%, la política monetaria seguiría siendo acomodaticia. Consideramos que el Banco de Japón está inmerso en un proceso de normalización, no en un ciclo restrictivo. Con los niveles actuales de inflación, las empresas pueden trasladar los costes al consumidor sin impacto significativo. Esto refleja un cambio estructural en Japón hacia un ciclo virtuoso de crecimiento salarial e inflación, que puede resultar positivo para la economía, la política económica y los mercados.

Óscar Esteban (Fidelity): “Ser grande no es motivo de supervivencia, al contrario, implica más responsabilidad”

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Foto cedidaÓscar Esteban, responsable de Negocio para España y Portugal de Fidelity International. 

Fidelity ha alcanzado los 16.200 millones de dólares en activos bajo gestión y asesoramiento en España y Portugal tras más de 25 años de presencia en la península ibérica. El equipo cuenta con trece personas entre ventas, soporte al cliente, legal y marketing, y con el apoyo operativo de dos personas más desde Luxemburgo. “Tenemos el equipo adecuado para dar servicio al cliente” afirma Óscar Esteban, responsable de Negocio para España y Portugal de Fidelity International. 

2026 es un año de hitos para Esteban: en julio se cumplen dos años desde que asumiera la responsabilidad del negocio ibérico –“para mí ha sido como hacer un máster”, admite- y, en septiembre, cumplirá 20 años trabajando para Fidelity: “Siempre se ha tratado de ir cumpliendo hitos, pero queremos ir más allá. Para nosotros, la complacencia no existe. Pensamos que podemos hacerlo mejor”, afirma. 

Además, el pasado 1 de marzo se incorporó a Fidelity Samantha Ricciardi como nueva responsable para EMEA, con un mandato que Esteban resume así: “El cliente en el centro de todo”

2026 está siendo un año de mucha volatilidad y riesgo geopolítico. ¿Cómo acompaña Fidelity a sus clientes?

Como siempre hacemos en momentos de volatilidad: siendo proactivos para que el cliente sienta que estamos a su lado. Enseguida pusimos sobre la mesa nuestras perspectivas macro y las actualizamos periódicamente en nuestra web. A la semana de que empezara la guerra con Irán ya habíamos organizado un webinar con nuestros CIOs y distribuido nuestro “pack” de volatilidad actualizado, que incluye información sobre qué hacer en momentos así. También enviamos diversas notas sobre los fondos con más patrimonio actualizando su posicionamiento y perspectivas. Y a esto hay que añadir, por supuesto, las llamadas a los clientes para ver si necesitan información adicional o hablar con los equipos de inversión. 

¿Ha observado un cambio en las necesidades de los clientes hacia Fidelity? 

Empezamos a ver una cierta concentración en el número de proveedores con los que quieren trabajar los grandes inversores institucionales en el mercado español. Algo que ya hemos visto en Italia, en donde se han desarrollado acuerdos estratégicos entre gestoras internacionales y entidades financieras italianas. 

También es una realidad que el número de gestoras internacionales operando en España ha crecido al albur del buen comportamiento del mercado español, y ahora hay una demanda de los clientes por un servicio más integral por parte de esas gestoras internacionales, buscando proveedores que les ofrezcan una mayor oferta de servicios y productos. 

Esta tendencia, ¿ha elevado el nivel de exigencia a la hora de dar servicio? 

Sin ninguna duda. Muchas veces me comentan lo grande que es Fidelity cuando, en realidad, no se trata de ser grande sino eficiente y capaz de dar soluciones rápidas al cliente. Un mayor tamaño no facilita la supervivencia. Al contrario, implica una responsabilidad adicional para ser capaz de dar ese servicio que esperan de ti. 

¿Cómo va a influir la incorporación de Samantha Ricciardi en esta política?

La incorporación de Samantha es una gran noticia. Aporta una amplia experiencia en gestoras internacionales sin red propia de distribución, como es nuestro caso, pero también la de una gestora que sí cuenta con una en muchos países. Esto, unido a su capacidad para identificar las necesidades de los clientes y darles una respuesta inmediata, enriquecerá sin duda a Fidelity. 

Fidelity ha sido una de las gestoras que más ha apostado desde el principio por los ETFs activos. ¿Qué novedades van a traer a Iberia este año? 

Efectivamente, fuimos pioneros en crear ETFs activos aprovechado una de las piedras angulares de Fidelity, nuestro equipo de más de 160 analistas distribuidos por todo el mundo. Esto nos permitió -ya en 2017- lanzar ETFs de renta variable con bajo tracking error apoyados en una selección de valores de calidad y buena rentabilidad por dividendo para, posteriormente, lanzar una segunda tanda de ETFs también con bajo tracking error, pero, en este caso, compuestos por las empresas con mejor rating de compra basado en sus fundamentales según nuestros analistas -y una vez aplicado el filtro de nuestro equipo de inversión sistemática-. 

Y ahora estamos trayendo al mercado una gama de ETFs activos con un tracking error más alto y capaces por tanto de generar mucha más alfa, que usan estrategias ya consolidadas en el mercado norteamericano: uno centrado en compañías de gran capitalización y otro de pequeña y mediana capitalización. 

Por último, acabamos de complementar la gama de ETFs de renta fija, que hasta ahora eran todos artículo 9 del SFDR, con un ETF de renta fija corporativa euro y otra de renta fija corporativa americana que son artículo 8. 

¿Los clientes demandan específicamente ETFs activos, o demandan una estrategia en particular y luego ya se determina en qué vehículo van a invertir?

Los clientes simplemente demandan la estrategia. En ese sentido, para nosotros es bueno tener fondos y ETFs. Nuestro equipo de ventas ya tiene interiorizado esto: exponemos las distintas estrategias y ya después determinamos qué vehículo es el más apropiado para implementarlas. 

Pero la realidad es que no importa el vehículo si el producto es bueno. Aquí es plenamente aplicable el refrán “Lo barato sale caro”. Muchas veces no hay que mirar tanto el precio como la eficiencia del producto: si es bueno cómpralo, aunque cueste algo más.   

Dicho esto, es lógico que en Estados Unidos hayan triunfado los ETFs, ya sean pasivos o activos, porque allí hay un beneficio fiscal que en Europa no existe. Pero solo es cuestión de tiempo que el inversor europeo se dé cuenta de que los ETFs activos generan un alfa que no aportan los pasivos. Y en Fidelity ya estamos muy bien posicionados para atender esa demanda. 

En Fidelity empezasteis 2026 haciendo mucho hincapié en diversificación, descorrelación, calidad y stock picking. Considerando el fuerte repunte del riesgo geopolítico, ¿ha cambiado algo de esta receta? 

La receta sigue siendo la misma: diversificar al máximo. El inversor debe buscar ideas que no estén correlacionadas para poder mitigar el riesgo en shocks como el actual, que está afectando a todo tipo de activos, incluidos los supuestamente defensivos. En este contexto, y partiendo de la tesis de que el conflicto podría resolverse en semanas, sí vemos oportunidades en las correcciones del mercado. 

También anticipamos un impacto puntual sobre la inflación, lo que nos lleva una vez más a vigilar la diversificación y la descorrelación. En este sentido, una de nuestras propuestas para conseguirlo son las estrategias neutrales al mercado de renta variable, que ofrecen esa alta diversificación con liquidez diaria. 

¿Cuál es vuestra propuesta en activos alternativos? ¿Qué gama tenéis en activos privados?

En activos privados ofrecemos fondos de real estate indirecto y directo, principalmente para inversores institucionales. Son fondos (particularmente los de inversión directa) muy enfocados en Europa y contamos con estrategias que ofrecen exposición a logística y oficinas. 

También contamos con estrategias de alternativos ilíquidas que se gestionan desde Estados Unidos: son vehículos que incorporamos a algunos de nuestros fondos multiactivos, pero si un cliente institucional quiere en un momento determinado apostar por Fidelity para invertir en ilíquidos podemos hacerlo perfectamente. Asimismo, estamos trabajando en una versión ELTIF multi estrategia para Europa. 

En cualquier caso, históricamente Fidelity ha sido una casa muy conservadora: antes de lanzar un producto lo testamos a fondo para comprobar que funciona, y aquí todavía nos encontramos en esa fase. 

Por último, no hay que olvidar que los alternativos ilíquidos no son para todo el mundo. Está muy bien democratizar la inversión, pero siempre explicando muy bien al cliente qué implicaciones conlleva esa iliquidez a cambio de unas rentabilidades potencialmente superiores. Por eso nos sentimos más cómodos dirigiendo esa parte de la gama a nuestro cliente institucional. 

A un nivel más estratégico o estructural, ¿qué temas de inversión queréis abordar con los clientes?

Tenemos que seguir promoviendo la cultura financiera a los inversores finales e insistir en la importancia de obtener asesoramiento y planificación financiera profesional. Estuve en EE. UU. en octubre y allí el asesor no mira los índices de referencia, sino que se enfoca en la correcta planificación financiera que satisfaga las necesidades de sus clientes, estableciendo para ellos objetivos vitales. Esa estrategia ayuda a ir más allá de la volatilidad de los mercados en el corto plazo, algo que debería aplicarse más en España. 

Por último, otra temática estratégica para Fidelity es la longevidad. No se trata solo de que vayamos a vivir más y mejor, sino también de cuidar nuestra salud financiera para poder mantener nuestro estilo de vida una vez jubilados. Se trata de un espacio a cuyo desarrollo queremos contribuir.

El auge de las “APIs en Private Markets”: cómo la tecnología conecta a los asset managers con la distribución global

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La fricción

Lucía dirige una boutique de gestión de activos en Barcelona que estructura fondos de private credit para emprendedores europeos. Su equipo ha construido un sólido track record, pero enfrenta dificultades para escalar la distribución más allá de España.

Distribuir participaciones de sus fondos a través de bancos o broker-dealers en Estados Unidos, México o Brasil requiere acuerdos a medida, procesos de suscripción manuales y verificaciones de cumplimiento duplicadas. Cada nueva alianza toma meses en negociarse, y la integración con los sistemas de los distribuidores resulta costosa y compleja.

Lucía sabe que, sin acceso a canales de distribución más amplios, su firma podría quedar al margen del crecimiento acelerado de la demanda por private credit entre clientes offshore en Estados Unidos y family offices en América Latina.

Qué está cambiando

Las interfaces de programación de aplicaciones —o APIs— están emergiendo como el tejido conectivo entre asset managers y canales de distribución. Estas APIs exponen funciones estandarizadas, como onboarding, suscripción, procesamiento de capital calls y reporting, que pueden integrarse directamente en plataformas externas.

Hoy, varias fintech están desarrollando lo que ya se conoce como “APIs de private markets”, permitiendo a los gestores listar sus productos una sola vez y distribuirlos a través de múltiples canales de forma simultánea.

Por ejemplo, Monark Markets ofrece un conjunto de herramientas basadas en APIs que conectan corredoras, plataformas de asesoría y entidades de custodia con activos privados. Su solución incluye módulos para ofertas primarias, mercado secundario, cumplimiento regulatorio (KYC/AML), datos de mercado y custodia, habilitando experiencias de inversión completamente digitales, sin necesidad de papeleo.

Caption, por su parte, ha desarrollado una API tipo REST diseñada para profesionales de inversión, que permite automatizar todo el ciclo de vida de la inversión: desde la suscripción y el cumplimiento hasta los capital calls, pagos y seguimiento de inversionistas. Entre sus funcionalidades destacan la gestión de múltiples cuentas, onboarding de distribuidores, administración del ciclo de suscripción, programación de capital calls y notificaciones en tiempo real mediante webhooks.

Ownera adopta un enfoque diferente a través de su Asset Distribution & Access Hub, una plataforma peer-to-peer donde los emisores publican la información de sus activos una sola vez y los distribuidores acceden a ellos de forma unificada. Su infraestructura permite acceder a activos tokenizados en múltiples redes mediante una sola API, facilitando el trading  entre distintas blockchains y la gestión de colateral.

Al mismo tiempo, grandes plataformas están integrando APIs con tecnología de registro distribuido (DLT). iCapital, en colaboración con Morgan Stanley, ha desarrollado un sistema basado en blockchain que estandariza modelos de datos y automatiza procesos de suscripción, flujos pre-trade y reporting a lo largo de todo el ciclo de inversión. Estas soluciones permiten dar acceso a miles de wealth advisors y registered investment advisers (RIAs) a nivel global, integrando inversiones alternativas directamente en sus plataformas habituales.

Problemas que se resuelven

Las APIs abordan uno de los mayores desafíos del ecosistema: la fragmentación y la ineficiencia en la distribución. Los gestores pueden listar sus productos una sola vez y acceder a múltiples canales simultáneamente, reduciendo tanto el tiempo como el costo de establecer acuerdos de distribución.

Los procesos de KYC y AML se gestionan de forma programática, eliminando duplicaciones. Las suscripciones impulsadas por APIs estandarizan la documentación y los formatos de datos, garantizando consistencia para los inversionistas sin importar la plataforma de origen. Además, el intercambio de información en tiempo real permite que capital calls, distribuciones y valoraciones se actualicen automáticamente en todos los sistemas conectados.

Las APIs también amplían el alcance global. Gestores en España o Brasil pueden acceder a inversionistas offshore en Estados Unidos mediante integraciones con plataformas que ya atienden ese segmento. De igual forma, gestores estadounidenses pueden llegar a inversionistas latinoamericanos a través de fintech locales conectadas vía API.

Dado que las reglas regulatorias varían por jurisdicción, los proveedores de APIs incorporan estos requisitos dentro de los flujos operativos, asegurando que cada inversionista acceda únicamente a oportunidades adecuadas a su perfil y regulación. Esto reduce el riesgo legal y aumenta la confianza.

Beneficios para asesores y clientes

Para los asset managers, las APIs democratizan la distribución y reducen las barreras de entrada. Firmas como la de Lucía pueden acceder a redes que antes estaban reservadas a grandes instituciones. Al integrarse con hubs de APIs, los gestores obtienen exposición a asesores, plataformas bancarias y marketplaces digitales en múltiples geografías, ampliando su base de inversionistas y acelerando la captación de capital.

Para los advisors, las APIs simplifican significativamente la operación. Pueden ofrecer a sus clientes oportunidades de inversión privada dentro de sus plataformas habituales, gestionar suscripciones de forma digital y recibir datos en tiempo real para reporting continuo. Todo esto sin perder el control de la relación con el cliente.

Para los inversionistas, la experiencia es más fluida e integrada. Pueden descubrir oportunidades, completar suscripciones, monitorear capital calls y acceder a reportes en su idioma y moneda preferidos. Además, las APIs facilitan funcionalidades como el acceso a mercados secundarios y el uso de activos como colateral, lo que mejora la gestión de liquidez dentro de un mismo entorno.

Por qué esto importa ahora

La demanda global por private markets está creciendo rápidamente, pero la distribución sigue concentrada en pocos canales. Las APIs tienen el potencial de desbloquear esa demanda al conectar ecosistemas fragmentados.

A medida que los marcos regulatorios en la Unión Europea (MiFID II, MiCA), Estados Unidos (Reg D, Reg S) y América Latina —incluyendo Brasil con la CVM— se vuelven más claros, las soluciones tecnológicas que integran cumplimiento y protección al inversionista se vuelven esenciales. Las APIs permiten que la distribución cross-border cumpla con estos requisitos de forma automatizada.

Al mismo tiempo, las dinámicas geopolíticas refuerzan esta tendencia. Inversionistas en España y América Latina buscan diversificación fuera de sus mercados locales, mientras que clientes en Estados Unidos buscan oportunidades internacionales de yield y diversificación cambiaria. La volatilidad de monedas y el riesgo político en América Latina hacen especialmente atractiva la inversión en mercados privados globales, pero las barreras operativas han limitado el acceso.

Las APIs están eliminando esas barreras al conectar asesores locales con gestores globales mediante una infraestructura estandarizada y escalable.

Caso real

La firma de Lucía en Barcelona se integró con un proveedor de APIs de private markets. En cuestión de semanas, sus fondos comenzaron a estar disponibles en una plataforma de RIAs en Estados Unidos que atiende clientes expatriados en Florida y Texas.

Los asesores podían completar suscripciones en dólares, mientras que el sistema de Lucía generaba automáticamente documentación en euros y en español para cumplir con los requisitos regulatorios locales. Los procesos de KYC y AML se ejecutaban en segundo plano, y los capital calls se programaban a través del calendario de la API.

Tras el lanzamiento, la firma logró captar capital de inversionistas en Nueva York, Miami, Ciudad de México y São Paulo, sin necesidad de desarrollar infraestructura de distribución en cada país. Los asesores accedían a datos de performance en tiempo real y podían asistir a sus clientes en transacciones secundarias mediante módulos integrados de liquidez.

La API transformó a un gestor regional en un participante global.

 

Tribuna de opinión firmada por Juan Agualimpia, Chief Marketing Officer en LYNK Markets.