La inversión sostenible a través de ETFs ESG es una tendencia silenciosa, pero imparable. Según los últimos datos publicados por ETFGI, el patrimonio en esta clase de vehículos de inversión a nivel mundial alcanzó un nuevo récord de 799.350 millones de dólares a finales de noviembre, superando el máximo de 797.710 millones de octubre de 2025. En lo que va de año, los activos aumentaron un 25,3%, pasando de 637.710 millones a finales de 2024 a los 799.350 millones de noviembre.
Además del buen comportamiento del mercado, que elevó el valor de los activos, los ETFs ESG experimentaron entradas netas de 5.700 millones de dólares a lo largo de noviembre. “A lo largo del año, capturaron 48.770 millones, lo que supone las sextas más altas registradas y el séptimo mes consecutivo de entradas netas. La cifra más alta de entradas netas fue de 147.350 millones en 2021, seguida de 68.860 millones en 2022 y 68.660 millones en 2020”, destacan desde ETFGI.
El primer ETF ESG se lanzó en 2002 y para finales de noviembre, en la industria había cotizados a nivel mundial 1.581 ETF ESG, con 5.101 cotizaciones (listings), procedentes de 262 proveedores y listados en 51 bolsas de 40 países. Estas cifras ilustran el tamaño y potencial que aún tiene la inversión sostenible en la industria de los ETFs.
Principales tendencias
Llama la atención que las estrategias ESG amplias dominan el panorama de los ETF ESG, concentrando la mayor proporción de activos y entradas netas. Los temas orientados al impacto, como energía limpia y bonos verdes, muestran un fuerte interés de los inversores, lo que refleja el creciente foco en clima y sostenibilidad. Además, las estrategias basadas en exclusiones siguen siendo relevantes, especialmente las exclusiones amplias, que han registrado entradas constantes”, explican desde ETFGI.
Según los datos, una parte sustancial de las entradas se atribuye a los 20 ETF con mayores nuevos activos netos, que en conjunto captaron 5.850 millones de dólares en noviembre. En concreto, el Amundi MSCI World Screened UCITS ETF (WLSC FP) registró 715,56 millones de dólares, lo que supone la mayor entrada neta individual.
A nivel de industria, iShares es el principal proveedor mundial de ETF ESG, con 269.010 millones de dólares en activos y una cuota de mercado del 33,7%. Destaca también Amundi ETF, que ocupa el segundo lugar con 108.840 millones (cuota del 13,6%), seguido de UBS ETFs con 55.590 millones (cuota del 7%). Según señalan desde ETFGI, en conjunto, los tres principales proveedores —de un total de 262— concentran el 54,2% de los activos globales en ETF ESG, mientras que los 259 proveedores restantes representan cada uno menos del 7%de cuota de mercado.
Bankinter innova en servicios. Desde 2023 y hasta 2026 levantará inversión privada por un importe de casi 100 millones de euros para producciones audiovisuales nacionales e internacionales rodadas en España.
El banco recoge ahora frutos significativos de una iniciativa específica para ofrecer soporte financiero al cine español que la entidad puso en marcha en 2023. Se trata de un servicio por el que ofrece un pack financiero a productoras españolas que busquen respaldo económico para sus películas y sus series. Hasta el momento ha hecho posibles producciones que poseen un presupuesto total de 235 millones.
La unidad especializada de Bankinter que ejecuta este servicio se encarga de analizar la producción audiovisual, su plan financiero, calcular los potenciales incentivos fiscales a los que podría tener acceso, buscar inversores privados interesados en destinar un capital con el que luego obtendrán un rendimiento y crear una estructura financiera ad hocpara la producción cinematográfica. Además, el banco ofrece financiación específica complementaria y, en ocasiones, también invierte en el proyecto en cuestión.
La estructuración financiera de las operaciones permite la financiación de hasta el 100% del proyecto, y que tanto la productora como los inversores privados se beneficien de los incentivos fiscales cada vez más extendidos a nivel mundial. En España, hay varios polos cinematográficos que están experimentando una gran pujanza gracias a estos incentivos, como son País Vasco, Canarias o Navarra.
Bankinter ha participado e impulsado diversos foros con la industria audiovisual con el fin de mostrar su apoyo a dicho sector y su colaboración con las administraciones públicas que también lo respaldan. Como ejemplo, en el País Vasco, en Bilbao, tuvo lugar un evento centrado en las oportunidades de inversión en la industria cinematográfica y en proyectos I+D+i, en el que participó el director de la Organización Territorial Norte del banco, Javier Hernández Bermejo, junto al equipo de Bankinter encargado de la estructuración específica para producciones audiovisuales, además de otros intervinientes del mundo de las productoras y del ámbito público.
Las preocupaciones de los single family offices (SFOs) difieren según la región, aunque comparten ciertas inquietudes estructurales, según el último informe elaborado por Alvus Wealth Tech Wisdom tras analizar estas estructuras en España, Europa, EE.UU. y Latinoamérica.
Si nos centramos en los aspectos que tienen en común, la firma concluye que todos SFOs viven una clara tendencia hacia la profesionalización, la mejora del control patrimonial (financiero y no financiero) y la introducción de soluciones tecnológicas y automatizar procesos; ahora bien, sin perder de vista la necesidad de abordar los conflictos familiares y la gobernanza de forma estructurada y estratégica.
Diferencias regionales
Estas tendencias están claramente en línea con la realidad de la industria, pero ¿qué pecurialidades muestra cada región? Según el informe, en Europa, las prioridades giran en torno a la planificación sucesoria avanzada, la inversión ESG, y el cumplimiento normativo paneuropeo. La gestión del riesgo tecnológico, los costes estructurales y la necesidad de equilibrar privacidad con transparencia fiscal también son claves. La región muestra un modelo más institucionalizado, con estructuras maduras y fuerte sensibilidad hacia el riesgo reputacional.
En Estados Unidos, los SFOs operan con un nivel muy alto de sofisticación. Se enfocan en optimización fiscal multijurisdiccional, inversiones en capital riesgo y tecnología avanzada. La sucesión generacional y la filantropía estructurada también ocupan un lugar relevante, junto con un alto control sobre la asignación de activos y la evaluación del rendimiento de los gestores. La seguridad –ya sea física, cibernética o reputacional– es un componente central en su estrategia.
En Latinoamérica, las preocupaciones se centran en la seguridad jurídica y física del patrimonio y la familia, así como en la estabilidad política y cambiaria. La internacionalización de activos y estructuras, junto con la complejidad de la planificación sucesoria en empresas familiares, son temas clave. La región presenta una oferta tecnológica limitada y una banca privada con escasa especialización o posibles conflictos de interés. En muchos casos, el SFO actúa como un refugio patrimonial con fuerte componente emocional y personal.
«Comparativamente, Estados Unidos lidera en profesionalización y uso tecnológico, con un enfoque empresarial y filantrópico. Europa mantiene un modelo consolidado con alta atención al cumplimiento normativo y a la sostenibilidad. España y Latinoamérica comparten retos como la falta de profesionalización, escaso control del patrimonio y limitada digitalización. En ambas regiones, también se identifican carencias en reporting, conflictos de interés en la banca privada y desafíos de gobernanza familiar», concluye el informe.
Después de ocupar el cargo desde 1970, Warren Buffett, el “Oráculo de Omaha”, dejará mañana su puesto como CEO de Berkshire Hathaway. Tal y como estaba previsto y anunciado, tomará el relevo, ya de forma operativa, Greg Abel. Sin embargo, Buffett no se desvinculará del todo de su conglomerado financiero, ya que seguirá ligado a la compañía como presidente del Consejo.
A lo largo de este medio siglo, a través de sus cartas a los accionistas, hemos conocido la visión y la historia más personal de Buffett. Como él mismo ha contado, su picardía por los negocios comenzó cuando, en torno a los cinco años, compraba paquetes de chicles Wrigley’s y botellas de Coca-Cola en la tienda de ultramarinos de su abuelo para revenderlos por el vecindario con un pequeño margen.A los 11 años, cuenta que dio el paso a inversor en el primer trimestre de 1942 al comprar su primer título cotizado: acciones preferentes de Cities Service. Sin embargo, inició su carrera profesional tras trabajar en inversión y análisis en la firma de Benjamin Graham, para pasar a fundar Buffett Partnership Ltd. en 1956, su vehículo de inversión que luego le llevó a Berkshire Hathaway.
El legado
Para la industria y sus profesionales, Buffett es elogiado por cómo ha combinado resultados sostenidos con una filosofía de inversión muy “de negocios” y por su manera particular de gestionar Berkshire Hathaway. En concreto, es un claro ejemplo para los gestores por su disciplina buy & hold y su visión a largo plazo. Según las voces de la industria, es famoso por invertir con horizonte de décadas, evitando el “ruido” de corto plazo y dejando que el interés compuesto haga su trabajo.
También es un referente por su enfoque value investing centrado en el valor intrínseco, ya que insiste en que lo importante es el valor económico real de un negocio (intrinsic value), no solo métricas contables como el valor en libros cuando dejan de ser representativas.
Respecto a su forma de gestionar Berkshire, para muchos el mérito está en que ha logrado convertir su vehículo en un conglomerado financiero de primer nivel. Si revisamos la historia de la firma, vemos como Buffett pasó de tener una empresa textil a un holding diversificado, usando una estrategia de adquisiciones y reinversión de capital muy consistente.
Últimos nombramientos
Antes de que su salida se haga efectiva, Warren parece que ha querido dejar “la casa ordenada” y por eso la firma anunció, a primeros de diciembre, sus últimos nombramientos en el área corporativa. En concreto, se ha comunicado que Marc D. Hamburg, vicepresidente senior y director financiero (CFO), también se jubilará de Berkshire Hathaway el 1 de junio de 2027, tras 40 años de servicio. “Marc ha sido indispensable para Berkshire y para mí. Su integridad y criterio no tienen precio. Ha hecho más por esta compañía de lo que muchos de nuestros accionistas llegarán a saber. Su impacto ha sido extraordinario”, ha señalado Buffett.
Según han anunciado, Charles C. Chang lo sucederá como vicepresidente senior y director financiero (CFO) de Berkshire Hathaway, con efecto el 1 de junio de 2026. Además, matizan que Hamburg y Chang, ubicado en Omaha, trabajarán juntos para garantizar una transición fluida y sin contratiempos. Actualmente, Chang es vicepresidente senior y director financiero de Berkshire Hathaway Energy, puesto que ocupa desde 2024. Antes de incorporarse a Berkshire Hathaway Energy, fue socio de PricewaterhouseCoopers. Cuenta con más de tres décadas de experiencia en información financiera de empresas cotizadas y en fusiones y adquisiciones, prestando servicio a algunos de los mayores clientes de PricewaterhouseCoopers.
Por otro lado, Michael J. O’Sullivan ha sido nombrado vicepresidente senior y asesor jurídico general, con efecto el 1 de enero de 2026. También tendrá su base en Omaha y se incorpora a Berkshire Hathaway procedente de Snap Inc., donde ha ejercido como asesor jurídico general desde 2017. Anteriormente, ejerció la abogacía en Munger, Tolles & Olson durante más de dos décadas, asesorando a empresas en materias de gobierno corporativo, litigios y fusiones y adquisiciones. “Su nombramiento implica la creación de un nuevo puesto en Berkshire Hathaway, que durante décadas ha recurrido principalmente a asesoría legal externa para asuntos corporativos”, apuntan desde la firma.
Hemos llegado a los últimos compases de 2025 y las gestoras internacionales hacen balance. La principal conclusión es que nos hemos adentrado en un nuevo régimen de inversión, caracterizado por una mayor volatilidad macroeconómica, por la divergencia en los ciclos económicos y políticos, y por un intervencionismo de los gobiernos mucho mayor de lo que hemos visto desde 2008.
“El año que ahora llega a su fin ha sido el de la paradoja. Pese al regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, a las tensiones geopolíticas y a la creciente fragmentación económica, los mercados financieros han seguido al alza. Bienvenidos a la era del gigantismo: el S&P 500 ha alcanzado la cota de los 7.000 puntos, Nvidia ha superado los 5 billones de dólares de capitalización bursátil —más que el PIB de Francia— y el sector tecnológico ha registrado rentabilidades superiores al 30% en los últimos doce meses. La confianza aguanta, a veces incluso a contracorriente. En 2026, los mercados seguirán teniendo que sopesar las promesas de la innovación y las tensiones geopolíticas”, apunta Nicolas Forest, CIO de Candriam.
En opinión de Martin Todd, gestor senior de renta variable de Federated Hermes, “la economía global entra en 2026 más fragmentada que nunca, con las naciones priorizando las cadenas de suministro domésticas”. Según explica, este proceso de regionalización está creando volatilidad sectorial: “Los sectores industrial y de materiales pueden beneficiarse de las primas asociadas al regreso de la producción, pero las multinacionales enfrentan presiones sobre los márgenes debido a la duplicación de procesos logísticos”.
En este entorno, añade que “la innovación en automatización y la relocalización cercana podrían crear oportunidades para las empresas que sepan adaptarse”. Por último Todd, subraya que las tendencias estructurales siguen proporcionando soporte al mercado bursátil: “Otros temas de inversión, como la electrificación, la economía circular, la inclusión financiera, la salud y el bienestar y la eficiencia energética, siguen siendo atractivos”.
La cuestión de la resiliencia
La segunda gran lección para las gestoras es que este año, la economía mundial ha demostrado una sorprendente resiliencia. “En abril, los mercados financieros se vieron sacudidos por un aumento histórico en la tasa arancelaria efectiva de EE.UU. —a niveles que no se veían desde la década de 1930— junto con una oleada de incertidumbre política. Esperábamos que el anuncio desacelerara notablemente la economía estadounidense, incluso aunque evitase la recesión. En algunos aspectos, así fue: el gasto de los consumidores se debilitó bruscamente en la primera mitad de este año y el crecimiento del PIB cayó al 1,6 %, desde el 2,6 % en la segunda mitad de 2024. Sin embargo, la actividad parece haber repuntado en el tercer trimestre y los mercados de renta variable han subido con fuerza desde sus mínimos en abril”, resume Raphael Olszyna-Marzys, economista internacional en J. Safra Sarasin Sustainable AM.
Según Olszyna-Marzys, esta resiliencia se explica por diversas fuerzas: “En primer lugar, la Administración tendió un puente a sus socios comerciales una vez que los inversores en bonos se pusieron nerviosos. Un segundo pilar de fortaleza ha sido el auge de la inversión relacionada con la inteligencia artificial (IA). Y, en tercer lugar, la estricta postura migratoria de la Administración ha reducido drásticamente la afluencia de inmigrantes, lo que ha contribuido a mantener el mercado laboral en un frágil equilibrio”.
La óptica del inversor
Ahora bien, ¿qué implica esto para los inversores? Según Janus Henderson, este entorno económico y de mercado atraviesa una etapa de cambios profundos y, por tanto, abre un conjunto de oportunidades significativo para los inversores activos. “Entre las fuerzas que están impulsando esa transformación destacan la revolución de la inteligencia artificial (IA), las reformas en Europa, el reajuste geopolítico y la creciente divergencia de la política monetaria a escala global”, explican.
En opinión de Natasha Brook-Walters, directora del equipo Solutions de Wellington Management, en un entorno de mercado en constante cambio como el actual, los inversores deben revisar tres cuestiones esenciales: la diversificación, los ingresos y la división entre mercados públicos y privados.
“La diversificación está adquiriendo un nuevo significado. Durante años, las asignaciones de renta variable centradas en Estados Unidos cosechaban buenos resultados. Pero, dado que el excepcionalismo estadounidense está en entredicho, los inversores quizá deseen valorar un conjunto de opciones más amplio. En este sentido, apreciamos varias oportunidades para aquellos que sepan adaptarse”, argumenta Brook-Walters.
Sobre la obtención de ingresos (income), destaca que siempre ha constituido un eje fundamental en la construcción de carteras. “No obstante, con una mayor volatilidad de la inflación y el entorno de menos crecimiento, debemos pensar en la estabilidad de esos ingresos. Así, tal vez los inversores se planteen diversificar sus fuentes de ingresos más allá de los títulos de deuda. Para ello puede ser útil adoptar una perspectiva de multiactivos y buscar ingresos por vías tradicionales o alternativas, como los dividendos en las acciones, los cupones en los bonos y, potencialmente, la emisión de opciones”, defiende.
Ya añade a su argumento: “Los ingresos constituyen un elemento fundamental de la rentabilidad de las acciones, sobre todo con horizontes temporales prolongados. Si bien en períodos de más de un año, los cambios en la valoración y el crecimiento de los resultados empresariales contribuyen a grandes rasgos en igual medida, a más largo plazo predominan los dividendos y el crecimiento de los resultados gracias al efecto de la capitalización compuesta”.
Cambio de roles
Por último, desde HSBC AM apuntan que varias suposiciones de inversión de larga data están cambiando, en lo que ellos denominan un “cambio de roles” de los activos. En este sentido, la gestora identifica tres cambios principales. El primero es replantear la supremacía de los activos estadounidenses. Según explican, durante décadas, las acciones, los bonos y el dólar estadounidense han ocupado un lugar destacado en las carteras globales. “No creemos que esto suponga el fin del excepcionalismo estadounidense, pero los inversores están claramente reevaluando sus posiciones. La creciente incertidumbre fiscal, las mayores primas por plazo y el papel desproporcionado de las acciones tecnológicas de gran capitalización generan preocupación sobre la diversificación, el riesgo de valoración y la estabilidad del retorno a largo plazo. Los inversores internacionales, en particular, están reconsiderando cuánto de su exposición al dólar estadounidense desean cubrir”, afirman.
En segundo lugar, señala un claro cambio en el comportamiento de la renta fija. “El entorno económico actual está más equilibrado entre las fuerzas monetarias y fiscales. Los inversores se han dado cuenta de que los bonos gubernamentales de larga duración pueden no comportarse como el activo defensivo que antes eran, y esto está provocando un cambio significativo en la forma en que se construyen las carteras”, comenta Xavier Baraton, Global Chief Investment Officer en HSBC Asset Management.
Y por último, consideran que las inversiones alternativas asumen un nuevo papel defensivo. Según la gestora, históricamente, los Treasuries y los Gilts han dominado la construcción de carteras defensivas. Sin embargo, en un entorno donde los tipos se mantienen altos por más tiempo y los bonos gubernamentales ofrecen menos protección, las estrategias alternativas, incluidos los hedge funds, la infraestructura y el crédito privado, se utilizan cada vez más para diversificar el riesgo.
“Los hedge funds, en particular, están recuperando importancia; los patrones históricos muestran que, en contextos similares al actual, caracterizados por cambios globales, variabilidad de la inflación y complejidad en las políticas, estas condiciones favorecen determinadas estrategias de hedge funds”, argumentan.
La sensación de inestabilidad global es palpable y la incertidumbre parece ser la nueva norma. Sin embargo, en medio de este panorama, el último informe geopolítico del Standard Chartered Bank identifica varios cambios potenciales para 2026 que, según su valoración, son tan “sorprendentes” como “impactantes”.
Al cierre de 2025, consideran que sigue produciéndose una transición gradual que se aleja del orden mundial occidental liderado por Estados Unidos. “Pero, con un nuevo equilibrio aún por establecer, el mundo se ha vuelto cada vez más inestable, lo que ha dado lugar a un aumento de los conflictos armados y la competencia geopolítica. La mayoría de los países democráticos se enfrentan a una disminución de la confianza social, la radicalización y la polarización extrema del electorado, acontecimientos que históricamente han supuesto una amenaza para la propia democracia”, advierte la entidad.
En este sentido, explica que estamos ante un contexto global marcado por “la ley del más fuerte”. Según argumentan, este cambio implica que las potencias regionales dominantes controlan sus propios «vecindarios» mientras permiten que otras potencias hagan lo mismo en los suyos. “Para ilustrar esta transición, hay ejemplos concretos: los intentos de EE.UU. de forzar un acuerdo de paz en Ucrania bajo los términos de Moscú, la aceptación de muchas de las demandas comerciales de China y, simultáneamente, la reafirmación de su poder en América Latina, por ejemplo, aumentando la presión sobre Venezuela y Brasil y buscando el favor de Argentina. La continuación de esta política dependerá en gran medida de las elecciones de mitad de período de 2026 en EE. UU., que podrían consolidar o paralizar la agenda de Trump. Esta nueva dinámica representa una ruptura fundamental con el sistema de relaciones internacionales establecido después de la Segunda Guerra Mundial”, apunta.
2026: ¿qué podría salir bien?
El informe de Standard Chartered Bank identifica cuatro escenarios, que van desde posibles resultados hasta sorpresas extremas, que podrían aportar una mayor estabilidad al panorama geopolítico mundial en 2026.
Una desescalada significativa del conflicto en Ucrania favorecería una mayor estabilidad europea y el fortalecimiento de las alianzas transatlánticas. “Aunque se trata de un escenario muy poco probable, no descartamos la posibilidad de que una escalada repentina de la presión de EE.UU. —junto con el aumento de los costes para Rusia— cambie los cálculos de Putin, llevándole a declarar ‘exitosa’ la ‘operación especial’ y ponerle fin”, señala el informe de la entidad.
Un inusual alivio de las tensiones en Oriente Medio abriría una nueva era para la región. Según explica, en este caso EE.UU. buscaría relaciones más estrechas con Turquía, Líbano y Siria, sumándose a sus estrechas alianzas con el CCG (Consejo de Cooperación del Golfo) e Israel en la región. Además, estiman que Irán adoptaría una postura más pragmática para asegurar la supervivencia de su régimen. “EE.UU. obligaría a Israel a emprender un camino creíble hacia una solución de dos Estados, impulsando una nueva expansión de los Acuerdos de Abraham”, añaden.
Una transición pacífica del poder en Venezuela pondría fin a un régimen que ha desestabilizado de forma significativa a la región en general mediante la migración masiva (sobrecargando los recursos de los países vecinos) y un vacío de autoridad y orden público. El informe de la entidad señala que esto reduciría notablemente la inseguridad en la zona, dada la ubicación estratégica de Venezuela en la confluencia entre el Caribe y Sudamérica. “En el ámbito interno, un nuevo gobierno podría suponer una oportunidad para reconstruir la economía devastada de lo que una vez fue el país más rico de la región”, matizan.
Una victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias húngaras de 2026 revertiría el deterioro democrático, restablecería la alineación de Hungría con las normas de la UE y reforzaría los lazos transatlánticos. Consideran que una UE más cohesionada podría avanzar en las reformas clave y en las iniciativas de política exterior que Hungría había bloqueado bajo el gobierno actual.
Nordea Asset Management ha anunciado que el ETF BetaPlus Enhanced Global Sustainable Equity UCITS se ha convertido en el mayor ETF sostenible gestionado activamente de Europa, ya que la gama de ETF BetaPlus supera los 3.000 millones de euros en activos gestionados tan solo unos meses después de su lanzamiento.
El fondo ya ha alcanzado los 1.900 millones de euros en activos bajo gestión, seguido por el BetaPlus Enhanced Global Developed Sustainable Equity UCITS ETF con 900 millones de euros. Además, el BetaPlus Enhanced European Select Equity UCITS ETF, lanzado en octubre, gestiona actualmente alrededor de 400 millones de euros.
“Con más de 80.000 millones de euros en activos bajo gestión, BetaPlus es una familia consolidada de estrategias activas optimizadas que lleva más de 15 años generando alfa de forma constante con un riesgo controlado”, destacan desde la gestora.
La familia BetaPlus está formada de componentes tradicionales y sostenibles, con más de 25 estrategias ofrecidas a través de UCITS, fondos de inversión y mandatos, tanto en formato tradicional como sostenible. Según señala la firma, tres de estas estrategias se han lanzado como ETFs en respuesta a la demanda de clientes institucionales y discrecionales, lo que proporciona un punto de acceso clave.
Basados en la experiencia en materia de sostenibilidad, la gestora destaca que los ETFs activos sostenibles BetaPlus ofrecen una sostenibilidad de vanguardia, sin necesidad de que los inversores profesionales cambien sus índices de referencia. “Estas estrategias van más allá de las exclusiones PAB que exigen las directrices de denominación de la ESMA, las cuales se comprometen a mantener al menos un 50 % de inversiones sostenibles y ofrecen una huella de carbono al menos un 25 % inferior a la de sus índices de referencia”, afirman.
Según Nils Bolmstrand, CEO de Nordea Asset Management, “alcanzar este hito mundial tan pronto después del lanzamiento es una clara señal de que las estrategias BetaPlus de Nordea tienen buena acogida entre los clientes, ya que ofrecen un alfa constante, un control de riesgos sólido y una sostenibilidad de primer nivel de forma rentable. Ahora que BetaPlus está disponible como ETF activos, los inversores disponen de una amplia gama de opciones para acceder a estas estrategias”
Al terminar el año, en Funds Society hacemos nuestro tradicional balance de cuáles han sido los temas que más interés han suscitado entre los lectores. Este año la conclusión es clara: la búsqueda de oportunidades de inversión.
En esta identificación de ideas de inversión, Europa y su giro hacia el sector defensa ha sido el tema más leído de toda nuestra web. Se trata de un claro ejemplo de cómo los inversores han seguido atentos a los acontecimientos geopolíticos del año y al nuevo contexto global para poder identificar nuevas oportunidades de inversión. En consecuencia, Europa ha sido uno de los grandes temas, en particular la renta variable europea, pero también los mercados emergentes.
Donald Trump ha sido uno de los nombre clave para entender lo acontecido este año y también una de las figuras que más han vigilado los lectores. La mayoría de sus decisiones políticas se han reflejado en los mercados como, por ejemplo, los ya citados aranceles, pero también el histórico cierre de la administración estadounidense.
Nuestros lectores también han estado atentos a lo que las grandes voces de la industria han dicho este año. En consonancia con el primer trimestre del año, y también con sus convicciones, Warren Buffett, presidente y CEO de Berkshire Hathaway, compartía en su carta anual a acciones su apuesta sólida y comprometida por el país nipón, así como por la renta variable estadounidense. “Una pequeña pero importante excepción a nuestro enfoque centrado en EE.UU. es nuestra creciente inversión en Japón”, afirmaba.
El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa ha dado dos pasos en relación con la estrategia de la Unión Europea conocida como Unión de Ahorros e Inversiones (SIU): en primer lugar, ha puesto en consulta pública previa la creación de la cuenta de ahorro e inversión en España, y también pone en marcha la conocida como etiqueta Finance Europe.
Según explican desde finReg360, la consulta recaba opiniones sobre la conveniencia y el diseño de la normativa nacional para que cree una cuenta de ahorro e inversión.
El planteamiento puesto a consulta toma como referencia la recomendación del pasado 30 de septiembre, de la Comisión Europea, orientada a fomentar la participación de los inversores minoristas en los mercados de capitales mediante instrumentos sencillos y reconocibles a escala europea. Además, la consulta encaja en el proyecto impulsado por el European Competitiveness Lab -laboratorio europeo de competitividad-, para la implantación voluntaria de la conocida como etiqueta Finance Europe.
Un instrumento sencillo y una etiqueta identificativa
La cuenta de ahorro e inversión se concibe como un instrumento sencillo, que permita a los ciudadanos canalizar su ahorro mediante una cartera diversificada de instrumentos financieros, con reglas claras, costes previsibles y un diseño orientado a facilitar su uso, seguimiento y comparabilidad entre proveedores, explican los expertos de finReg360.
Por su parte, la etiqueta Finance Europe se concibe como un instrumento para identificar productos de ahorro e inversión a largo plazo con una dedicación significativa a activos europeos.
La consulta plantea diversas preguntas sobre las características de la cuenta y de la etiqueta y otras sobre posibles requisitos de transparencia y experiencia del usuario.
El plazo para remitir comentarios finaliza el próximo 30 de enero.
Una visión crítica
«Ambas iniciativas, aunque pretenden mejorar la participación de los inversores minoristas en los mercados y favorecer la inversión en activos europeos, presentan muchas incertidumbres, sobre todo fiscales y operativas», matizan los abogados de finReg360.
«Lamentablemente, no se ha puesto a consulta un un texto normativo concreto, sino que simplemente se solicitan comentarios sobre los problemas que se pretenden solucionar, la necesidad y oportunidad de la norma, sus objetivos y las posibles soluciones alternativas», añaden.
Todos los contribuyentes deben de ser considerados cumplidores salvo prueba de lo contrario: esta es la premisa de la Ley de Inocencia Fiscal que el gobierno argentino aprobó en el Congreso durante la noche del viernes 26 de diciembre. La norma modifica el régimen tributario y penal para elevar los umbrales de control e investigación por evasión fiscal, entre otros.
La reforma acorta los plazos con los que autoridad fiscal argentina (ARCA) cuenta para exigir pagos de impuestos no declarados, tramitar denuncias o imponer multas, según fuentes oficiales e informes de prensa.
Uno de los cambios más significativos que introduce el proyecto es la modificación del Régimen Penal Tributario. Se actualizan de forma considerable los umbrales que determinan cuándo una infracción tributaria se convierte en delito penal, ajustándolos por inflación histórica.
Por ejemplo, la evasión simple pasaría a ser punible solo si excede aproximadamente 100 millones de pesos argentinos (unos 69.000 dólares al cambio del dólar oficial), muy por encima del umbral anterior de 1,5 millones (unos 1.000 millones de dólares), y la evasión agravada se ajusta desde 15 millones de pesos argentinos (unos 10.000 millones de dólares) a alrededor de 1.000 millones (unos 689.000 millones de dólares).
Además, se simplifica la declaración jurada del impuesto a las Ganancias (impuesto progresivo a la renta), se reducen los controles en gastos y operaciones financieras.
La ley también incluye un fuerte aumento de las multas automáticas para personas y empresas que no presenten la documentación que les sea solicitada por las autoridades tributarias.
El objetivo de la ley es proteger a los ahorristas, aún a costa del ingreso tributario, para favorecer la entrada de los dólares más de sistema financiero legal. Según datos oficiales del Indec, al cierre del primer trimestre de 2025, los argentinos conservaban 254.000 millones de dólares en billetes “bajo el colchón”. El stock actual de dólares no declarados representa más del 50% del total de activos externos en poder de los residentes argentinos, que sumaban 448.940 millones de dólares al cierre del primer trimestre de 2025, siempre según fuentes oficiales.
La administración Milei ya llevó a cabo una amnistía fiscal en 2024 que supuso la llegada al sistema legal de más de 32.000 millones de dólares. Durante el gobierno de Mauricio Macri se llevó a cabo otro “blanqueo”, en 2016, que permitió el registro de unos 116.800 millones de dólares.