El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido subir los tipos de interés 25 puntos básicos en su reunión de junio. Si hacemos un pequeño repaso, nos tenemos que ir hasta junio de 2025, para situar cuándo la institución monetaria modificó los tipos por última vez -registrando su octavo recorte en apenas doce meses- para luego entrar en un periodo de calma monetaria.
La subida anunciada en junio -un movimiento que no veíamos desde hace tres años- responde a su interpretación de un aumento del riesgo alcista de la inflación. De hecho, la inflación de la eurozona alcanzó en mayo el 3,2%, claramente por encima del objetivo del 2%, mientras que la inflación subyacente se situó en el 2,5%, su nivel más alto desde abril de 2025.
“Como resultado, cada vez parece más evidente que el optimista escenario base publicado por el BCE en sus proyecciones de marzo difícilmente llegará a materializarse. En aquel escenario, los banqueros centrales preveían una tasa media anual de inflación del 2,6% para 2026. Sin embargo, debido al conflicto persistente en el golfo Pérsico, el panorama inflacionario se está desplazando hacia los escenarios adversos contemplados en marzo. Así lo reflejan también las últimas estimaciones de junio, en las que los expertos del BCE asumen que la inflación de la eurozona podría alcanzar el 3% este año incluso en el mejor de los casos y mantenerse ligeramente por encima del objetivo, en el 2,3%, también el próximo año. Al mismo tiempo, las perspectivas de crecimiento para la eurozona continúan siendo débiles. Para este año, el BCE prevé un exiguo crecimiento real del 0,8% en su escenario base”, explica Julian Marx, analista de Research en Flossbach von Storch.
Horizonte de subidas
Estas previsiones dejan, para los expertos, la puerta abierta a nuevas subidas de tipos. “Los futuros del Euribor están descontando actualmente al menos dos subidas de tipos del BCE y se espera que la primera tenga lugar hoy. Desde hace meses, el Euribor a 12 meses está siendo el primero en anticipar las subidas pues, pro memoria, abría el presente año a 2,26% y se encuentra ahora a aproximadamente 2,8%, incrementando así el coste de la financiación a tipo variable”, apunta Guillermo Santos Aramburo, socio de iCapital.
En este sentido, Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad, destaca que las previsiones del BCE sitúan la inflación en el 3% este año para después volver progresivamente a la senda del 2% y considera que «es posible que haya una nueva subida de tipos de interés este mismo año dependiendo de cómo evolucionen los precios en relación con el conflicto en Irán», aunque también apunta que, una vez alcanzado el pico de tipos, podrían producirse reducciones en los próximos años si las condiciones macroeconómicas lo permiten.
Para Santos, esta primera subida es algo “más testimonial que problemático” y argumenta que el BCE busca mantener su credibilidad en la lucha contra la inflación. “No debería ser relevante para los mercados salvo que estos la interpretaran como la primera de otras muchas y más elevadas, lo que no va a ser el caso”, apunta Santos.
En opinión de Salman Ahmed, responsable Global de Macro y Asignación Estratégica de Activos en Fidelity International, el BCE ha preferido adoptar una postura prudente ante el shock energético en curso. “De cara al futuro, esperamos que el BCE vuelva a subir tipos en un contexto probable de precios de la energía más altos durante más tiempo, ya que no vemos una salida clara a la guerra entre EE.UU. e Irán”, afirma.
Sin embargo, también hay voces que descartan el inicio de una fase de endurecimiento agresivo. “El contexto económico sigue siendo demasiado frágil para ello. El shock energético ya está lastrando la actividad en toda Europa, con una desaceleración del crecimiento en el primer trimestre en la mayoría de los países. El crecimiento salarial se está moderando y las condiciones del mercado laboral se relajan de forma gradual. En este entorno, es probable que los efectos de segunda ronda sobre la inflación sigan siendo limitados, lo que reduce la necesidad de un ciclo de subidas prolongado. Nuestro escenario base contempla una única subida adicional de tipos este año”, defienden desde Candriam.
¿Qué moverá el mercado?
Sin duda, los expertos coinciden en que la preocupación por el alza de la inflación y las políticas monetarias pesarán en el mercado, pero el factor geopolítico será el que más volatilidad aporte. Según Del Pozo, «los mercados siguen moviéndose fundamentalmente por las noticias que llegan del frente» y que la evolución del conflicto en Oriente Próximo será determinante porque «tendrá mayor repercusión sobre los precios, sobre la formación de la inflación y, por lo tanto, sobre las futuras decisiones que puedan tomar los bancos centrales en términos de tipos de interés».
Asimismo, advierte de que “uno de los principales riesgos para la economía es que la inflación termine trasladándose a efectos de segunda ronda, dando lugar a subidas de salarios, mayores costes para las empresas, etcétera». Un riesgo que considera especialmente relevante en Estados Unidos, donde, según señala «vemos una mayor resiliencia de la economía estadounidense, como pudimos comprobar a través del último dato de empleo”. En este contexto, destaca también “la existencia de una cierta dicotomía entre Europa y Estados Unidos en términos de crecimiento económico”.
Por último, Del Pozo advierte de que sigue abierta la posibilidad de «un mundo cercano a la estanflación», con «mayores subidas de precios que conlleven mayores subidas de tipos de interés y que ello termine provocando una severa contracción económica que habrá que contemplar durante las próximas semanas y meses”.



Por Beatriz Zúñiga