JP Morgan Asset Management ha publicado un estudio que expone las consecuencias de una brecha de conocimiento financiero que está costando a los españoles miles de millones de euros en oportunidades perdidas de rentabilidad. El estudio se ha realizado con motivo del Día de la Educación Financiera, basado en una encuesta realizada en España a una muestra de más de 2.000 hogares. Destaca que la preferencia de los españoles por la liquidez y las carencias de formación financiera, son los principales obstáculos que impiden que los ciudadanos españoles planifiquen el uso que hacen de sus ahorros y canalicen una parte hacia la inversión.
En los últimos años, los hogares han ahorrado mucho. Desde 2020, han acumulado 246.000 millones de euros en liquidez o en instrumentos similares. Si ese capital se hubiera invertido en los mercados de acciones globales, su valor actual sería de 477.000 millones de euros. En cambio, al quedarse retenidos en activos de liquidez de baja rentabilidad, su valor se reduce a 268.000 millones de euros. Una combinación de exceso de aversión al riesgo y desconocimiento ha costado a los hogares españoles 209.000 millones de euros solo en los últimos seis años.
Una población mal formada en finanzas
Según la encuesta de J.P. Morgan Asset Management, el 41 % de los españoles admite que ni siquiera ha considerado la inversión en renta variable como una opción, o si lo ha considerado, no sabe cómo hacerlo. También señala que la falta de educación financiera no se limita al desconocimiento, sino que da lugar también a creencias que van contra la evidencia. El 20 % de los encuestados cree que el efectivo ofrece mejor rentabilidad a largo plazo que las acciones, a pesar de que la historia económica y la realidad reciente demuestran exactamente lo contrario. En los últimos años, los mercados de renta variable han generado rentabilidades mucho más altas que la proporcionada por cualquier activo líquido, cuya capacidad para preservar el poder adquisitivo sigue siendo muy limitada, más aún con la inflación elevada.
Las consecuencias de esta brecha de conocimiento, y de la arraigada aversión al riesgo, son visibles en las decisiones reales que toman los españoles sobre sus finanzas personales. Respecto al destino de sus ahorros no destinados a emergencias, una 25% afirmó que mantiene la mayor parte en efectivo, un 19 % los tiene invertidos en acciones (frente al 21% de media en Europa) un 15 % en activos inmobiliarios y un 10 % confía a fondos de pensión su ahorro, en ambos casos dos puntos por encima de la media europea. Para la mayoría, perder dinero es el motivo más citado para no invertir.
“En el Día de la Educación Financiera en España, que pone de relieve la importancia de reforzar los conocimientos financieros de la ciudadanía, nuestros estudios muestran que todavía queda mucho camino por recorrer. Como industria, debemos seguir trabajando para cerrar esta brecha de conocimiento: la reticencia a invertir está privando a millones de españoles de la oportunidad de hacer crecer sus ahorros y alcanzar sus objetivos financieros a largo plazo”, ha señalado Javier Dorado, director general de J.P. Morgan Asset Management para España y Portugal.
La paradoja: sin conocimientos financieros pero confiados
Aunque el estudio recoge que más del 60 % de los españoles declara tener al menos cierta confianza en su capacidad para tomar decisiones de inversión, dicha confianza no se corresponde con el conocimiento que realmente poseen.
“La brecha entre la confianza percibida y el conocimiento real puede llevar a decisiones de inversión poco fundamentadas o, por miedo a perder dinero, en una inacción que también tiene un coste. Reforzar la educación financiera y recurrir a asesoramiento profesional son dos herramientas fundamentales para tomar decisiones más informadas y con mayor seguridad”, ha comentado Lucía Gutierrez-Mellado directora de estrategia de J.P. Morgan Asset Management para España y Portugal.
Generaciones sin preparación para la jubilación
La brecha de conocimiento financiero tiene efectos especialmente significativos en la planificación de la jubilación. Solo el 25 % de los encuestados está siguiendo un plan de ahorro definido para alcanzar sus objetivos financieros en esa etapa de su vida. Mientras tanto, el 22% aún no ha comenzado a pensar en la jubilación. Un comportamiento que no es exclusivo de los más jóvenes, el 23 % de las personas de entre 46 y 61 años, que se encuentran en la etapa de mayor capacidad de ahorro, aún no cuenta con un plan de ahorro para la jubilación.
Según la investigación, esta falta de planificación puede venir derivada de la elevada confianza de los hogares en su futuro económico y, en particular, en su jubilación, basada en la creencia de que el Estado garantizará las pensiones y una jubilación holgada. Más del 60 % de los encuestados afirmaron tener al menos cierta confianza en que podrán disfrutar del nivel de vida que deseaban (porcentaje superior a la media europea). A pesar de una realidad económica que dibuja una deuda pública relativamente alta, una población envejecida rápidamente y otras presiones de gasto que pueden dificultar en el futuro el mantenimiento del nivel actual de las pensiones públicas.
El efecto de exceso de ahorro líquido sobre la economía y la cohesión social
El informe de JPMorgan AM también advierte de las consecuencias de este desconocimiento, y el comportamiento al que da lugar para el desarrollo económico de España. Los altos índices de ahorro en liquidez detraen recursos de la economía productiva y limitan la capacidad de financiación de las empresas; además de retraer el consumo, factor fundamental para el crecimiento económico de cualquier país desarrollado.
En cambio, ayudar a las familias a comprender mejor el papel de los productos financieros para que puedan sacar un mayor partido de sus ahorros incrementaría sus posibilidades de alcanzar metas financieras como una jubilación más holgada. Además, contribuiría a una mayor creación de valor para la sociedad en su conjunto, reduciendo la desigualdad económica y reforzando la cohesión social.




Por Alicia Miguel Serrano