Si algo caracteriza a los mercados de capitales de EE.UU. es que se han adaptado de forma constante a cada nueva ola de innovación, desde las primeras empresas conjuntas hasta la economía actual impulsada por la inteligencia artificial. En este sentido, desde UBS hablan de “250 años de innovación estadounidense”.
“Desde la financiación del viaje del Mayflower hasta el impulso al desarrollo de la inteligencia artificial, los mercados de capitales estadounidenses han hecho posible de forma recurrente la inversión en oportunidades inciertas, pero con un enorme potencial transformador. Esta capacidad para movilizar y asignar capital a gran escala sigue siendo una característica definitoria del sistema y un motor fundamental de la economía estadounidense”, defiende Ulrike Hoffmann-Burchardi, CIO Americas y Global Head of Equities de UBS Global Wealth Management.
Según su visión, en EE.UU. la formación de capital ha funcionado a veces como si el dinero cayera del cielo. “El árbol Buttonwood bajo el que se reunieron los corredores de bolsa de Nueva York en 1792 simboliza el origen de un mercado que se expandiría mucho más allá de sus modestos comienzos. Con el tiempo, se convertiría en la pieza central de un sistema financiero global articulado en torno al dólar estadounidense y modelado en Bretton Woods”, apunta.
Si se analiza de forma aislada, la historia de los mercados de capitales de EE.UU. parece una sucesión de episodios independientes: las primeras joint ventures, la financiación de canales y ferrocarriles, el auge de la banca de inversión y el desarrollo de los productos financieros modernos. Hoffmann-Burchardi considera que cada uno de estos hitos responde a un reto específico: cómo movilizar el capital.
De los hitos a lo estructural
Sin embargo, advierte de que, observados en su conjunto, revelan una estructura mucho más amplia. “Este sistema ha evolucionado a través de un ciclo recurrente: la innovación da paso a nuevas formas de formación de capital; los excesos dejan al descubierto las vulnerabilidades; la crisis obliga a realizar ajustes; y, finalmente, la regulación refuerza los cimientos para la siguiente fase. Desde los bonos ferroviarios financiados por inversores extranjeros hasta la institucionalización de las pensiones, pasando por la expansión de los derivados, la titulización (securitization) y el venture capital, los mercados estadounidenses han ampliado constantemente su alcance, creando nuevos canales para captar y asignar recursos”.
En su opinión, lo relevante es que, a medida que se desarrolla el próximo ciclo, la pregunta no es si se formará capital, sino cómo evolucionará el acceso al mismo y hasta qué punto se democratizará la participación con el tiempo.
“Los mercados de capitales han sido fundamentales en la trayectoria de EE.UU. a la hora de convertir la innovación en tecnologías que transformaron el país y el mundo. A lo largo de sus 250 años de ascensión hasta la hegemonía global, han cumplido siempre con este ciclo predecible: innovación, exceso, crisis y una regulación que fortalece el sistema y redefine su liderazgo en las finanzas internacionales”, concluye el CIO Americas y Global Head of Equities de UBS Global Wealth Management.


Por Beatriz Zúñiga
