Última actualización: 18:14 / Martes, 23 Noviembre 2021
Análisis de Lazard Frères Gestion

Gas y electricidad: precios sin escapatoria en Europa

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  • En España, el gobierno ha decidido intervenir para contener la factura de los consumidores particulares
  • "El problema viene de la escasez de suministro de gas en Europa, derivado de la disminución del abastecimiento de Rusia por motivos geopolíticos y económicos", explica la gestora
  • "Cualquier energía producida a partir de combustibles fósiles implica la compra de derechos de emisión de CO2 a un precio elevado, lo que repercute directamente en el coste de producción de la electricidad en muchos países sin energía nuclear"

Desde el inicio de 2021, la escalada de los precios de la energía ha llegado a niveles históricos. En el caso del gas, los precios en Europa han llegado estas últimas semanas a 90€/MWh. Sobre una base comparable, los precios en Europa son ahora seis veces más elevados que los precios en Estados Unidos.

En el caso de la electricidad, el “baseload” alemán que sirve de referencia en Europa, se ha incrementado hasta más de 150€/MWh en los contratos de futuros a un mes. En España, el gobierno ha decidido intervenir para contener la factura de los consumidores particulares, “topando” el precio del gas y rebajando varios impuestos sobre los precios de la electricidad, analizan desde Lazard Frères Gestion.

Fuente Bloomberg

Según apuntan desde Lazard Frères Gestion, las subidas de precio del gas y de la electricidad están directamente relacionadas, además de estar vinculadas también a la subida del precio del carbón. "En su origen, el problema viene de la escasez de suministro de gas en Europa, derivado de la disminución del abastecimiento de Rusia por motivos geopolíticos (debate medioambiental sobre el gasoducto ruso-alemán Nord Stream 2) y económicos (fuerte demanda por parte de China que ha optado por boicotear el carbón australiano)", explica la gestora.

Por ello, inciden en que Alemania ha tenido que reactivar algunos de sus reactores de carbón a pesar de que el país había cerrado gran parte de sus minas de lignito. El incremento de la demanda disparó los precios del carbón. Por tanto, el coste de producción de electricidad aumentó paralelamente, sobre todo porque la generación de energía eólica disminuyó este año debido a las malas condiciones meteorológicas (falta de viento).

A esto se suman las subidas de precios del CO2 desde principios de año en un contexto de limitación de las cuotas de "derechos a contaminar" de emisiones asignadas por la Unión Europea. "Así, cualquier energía producida a partir de combustibles fósiles implica la compra de derechos de emisión de CO2 a un precio elevado, lo que repercute directamente en el coste de producción de la electricidad en muchos países sin energía nuclear", señalan.

Para finalizar, según Lazard Frères Gestion, el aumento de los precios de la electricidad, el gas y el carbón representa un "círculo vicioso que se retroalimenta": el aumento de los precios de la electricidad provoca a su vez un desplazamiento del consumo hacia el gas, cuyos precios se mantienen así bajo presión. "En este contexto, los consumidores europeos no tendrán más remedio que aceptar una factura energética más elevada este otoño, a menos que los gobiernos opten por cambiar las reglas del juego de la energía en Europa", concluye la gestora.

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