En una de las conferencias de prensa más influyentes del planeta, Kevin Warsh presentó los resultados de la segunda reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés) que realiza la entidad desde que fue nombrado como presidente. Entre una decisión dividida, una menor visibilidad a los movimientos futuros de la comitiva y un compromiso con controlar la inflación que no convenció a todos, los actores de la industria financiera tienen muchas opiniones respecto al devenir monetario de la mayor economía del planeta.
La instancia del FOMC de julio, sin sorpresas, terminó con las tasas de referencia sin movimientos. Con esto, la Fed marca su quinta reunión consecutiva sin cambios. Eso sí, en este caso, no fue el resultado de una decisión unánime, como la sesión de junio. En esta ocasión, tres de los miembros del comité –Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan– hubieran preferido subir los tipos oficiales.
La interpretación de los mercados fue de que Warsh está tomando una postura más laxa con la política monetaria. La parte corta de la curva de rendimiento de la deuda de EE.UU. cayó, mientras que la parte larga se elevó a alturas no vistas en años. Por su parte, la bolsa y el dólar perdieron terreno.
El plan, según sugirió el nuevo líder de la política monetaria de EE.UU., es dejar que el mercado “haga el trabajo” de endurecer. Es más, hizo hincapié en que las tasas de mercado habían subido entre la reunión de junio y la de julio, sin que la Fed moviera los tipos. Sin embargo, el mercado mismo parece dudoso.
Subir las tasas sin subir las tasas
Warsh insinuó que el alza de las tasas de mercado podría sustituir una subida de tasas de referencia, sin decirlo explícitamente, recalcó David Mericle, economista jefe para EE.UU. de Goldman Sachs Research. Cuando le preguntaron si la Fed necesita subir lasas tasas para bajar la inflación, agregó, sugirió que más credibilidad en el compromiso con la meta de inflación podría ayudar a bajar la inflación, al rebajar las expectativas de inflación. “Esto contrasta con nuestra lectura de la evidencia de los estudios económicos, que sugieren que es difícil para la Fed influenciar la inflación a través del canal de expectativas”, dijo.
De momento, la estrategia parece estar funcionando, en el sentido que los tipos de interés de mercado han tendido al alza. Pero eso tiene una piedra de tope relevante, según advirtió Eric Winograd, economista jefe para EE.UU. de AllianceBernstein. “Una vez que desaparezcan (si es que desaparecen) las perturbaciones que han afectado a la economía, la inflación volverá a acercarse al objetivo de una forma que permitirá a la Fed mantener los tipos sin cambios. Pero si no disminuye de forma relativamente rápida y sostenida, el discurso no bastará”, dijo.
Desde DWS, el economista jefe Christian Scherrmann describió el tono del mensaje de Warsh como “agresivo” y destacó que “deja margen para las dudas” nuevamente. “Las subidas de tipos están sobre la mesa, el objetivo de inflación es la máxima prioridad y los mercados están empezando a comportarse como se esperaba, haciendo, en esencia, el trabajo de la Fed por ella. Sin embargo, esta postura se mueve en la delgada línea que separa la preparación de la complacencia. El nuevo presidente de la Fed podría verse pronto puesto a prueba por los mercados”, indicó.
Eso sí, esto no significa que todos estén descontando a Warsh como una “paloma” más. “Considero exagerado concluir que Warsh es simplemente otro partidario de políticas expansivas. Existían argumentos sólidos para no subir los tipos de interés este mes, y el abandono de la orientación futura limita la claridad con la que puede señalar la probabilidad de futuras alzas”, indicó el CIO de Renta Fija de Franklin Templeton, Sonal Desai. Para el profesional, “estamos asistiendo a una inevitable mayor volatilidad en las expectativas propia de un régimen de política monetaria en transición”.
La decisión de un FOMC dividido
Si bien no es inusual que los miembros del FOMC tengan visiones contrastantes, la división interna en la reunión de julio saltó a la vista. Con tres votos por subir las tasas, enfatizó David Macià Pérez, director de Inversiones y Estrategia de Mercados de Creand Asset Management en Andorra, “ese grado de disensión no es nada habitual”. Es más, según el profesional, sólo ha pasado seis veces en el pasado.
“Estos votos discrepantes ponen de manifiesto que el Comité Federal de Mercado Abierto está dividido en cuanto a la trayectoria adecuada de la política monetaria, y que las subidas de tipos siguen estando muy presentes en el debate”, acotó Jon Butcher, economista senior de EE.UU. en Aberdeen Investments.
Es más, para algunos actores del mercado, son las opiniones más “hawkish” de algunos miembros del FOMC las que han estado impulsando la subida de tipos de mercado en el último mes.
“Los votos discordantes de Lorie Logan, Beth Hammack y Neel Kashkari —todos ellos a favor de una subida de tipos de 25 puntos básicos— aportaron un tono más restrictivo y pusieron de relieve la creciente división dentro del órgano de política monetaria”, recalcó el responsable global de Macro y Asignación Estratégica de Activos de Fidelity International, Salman Ahmed. En esa línea, el profesional aseguró que estarán atentos a cómo evoluciona la relación entre Warsh y el resto del Comité. “Observamos que la Fed sigue bastante dividida y habrá que ver en qué sentido se resuelven las ‘riñas familiares’ en el futuro”, comentó.
“Ante la falta de una orientación prospectiva más específica, los mercados interpretan estos votos disidentes y, por lo tanto, siguen descontando un par de subidas de tipos durante el próximo año”, agregaron desde Julius Baer.
A falta de guidance, volatilidad
Otra característica de la era Warsh parece ser la menor visibilidad a futuro, considerando la postura del presidente de la Fed de que no es el lugar del ente rector influenciar al mercado con sus proyecciones. Esto incluye la eliminación del tradicional “dot plot”, que buscaba dar luces de futuros movimientos de tasas, a raíz de las expectativas de quienes componen el FOMC. Es más, incluso hay quienes aseguran que el presidente de la comitiva planea reducir la frecuencia de las reuniones a seis anuales, según reporta Bloomberg.
El consenso de los actores del sector financiero es que esta reducción en la información proveniente del banco central provocará un aumento en la volatilidad.
David Macià Pérez, de Creand, enfatizó en que Warsh “se mostró orgulloso” de retirar el forward guidance del ente rector, un insumo que el mercado miraba con atención para hacer sus proyecciones de inflación y, por consiguiente, tasas de interés.
Y esta decisión, agregó el profesional, aumenta la volatilidad, incluso en las reuniones donde no hay mayores sorpresas. “A ver cómo va cuando suban los tipos, que es lo que el mercado calcula que terminarán haciendo en lo que queda de año”, advirtió.
Juntando todos estos elementos, los agentes del mercado ven una era en que la Reserva Federal de EE.UU. se comporta de forma diferente. “Mientras la Fed y los mercados financieros calibran este nuevo régimen de política emergente, tendremos una fuente adicional de volatilidad que se sumará a la ya generada por la incertidumbre en torno a las tendencias económicas, la tecnología y la geopolítica”, auguró Desai, de Franklin Templeton.
La anticipada subida de tasas
Hacia delante, el consenso parece inclinarse por que hay subidas de tipos de referencia en el horizonte, especialmente hacia fines del año. La opinión común entre las grandes firmas internacionales es que la Fed va a elevarlas durante la reunión de diciembre, sin embargo, ya están aumentando las voces que sugieren una subida en septiembre.
“Esperamos una subida en diciembre, pero las probabilidades de que se produzca un movimiento en septiembre han aumentado claramente”, relató Paolo Zanghieri, economista senior en Generali Investments. El giro más restrictivo que han reflejado las voces disidentes dentro del FOMC, explicó, y la necesidad de convencer a los mercados de forma más rotunda “aumentan las probabilidades de que se produzca”.
Esa posibilidad, eso sí, es materia de debate. “Consideramos que una subida en septiembre es una decisión reñida y creemos que la evidencia (o la falta de ella) de un aumento generalizado de las presiones sobre los precios de la energía durante el próximo mes podría ser el factor decisivo”, comentó Butcher, de Aberdeen.
De todos modos, en la firma anticipan que sea cuando sea el momento de elevar la tasa, “no será una subida aislada, sino la primera de una serie de dos o tres en rápida sucesión”.
Por lo mismo, la evolución del puzle inflacionario global seguirá al centro de las miradas. Pese a las sorpresas a la baja en los precios al consumidor y en PCE, las turbulencias globales siguen vigentes. “Deberemos seguir atentos a los eventos que se desarrollan en Medio Oriente y sus efectos en los precios de las energías, toda vez que podríamos volver a apreciar alguna presión sobre los precios en las cifras del mes de julio que vuelvan a colocar a la inflación en el centro de la discusión”, indicó Jorge Herrera, subgerente de estrategia de inversión de Principal Chile.


Por Beatriz Zúñiga
