El mundo está experimentando una transformación impulsada por megatendencias cada vez más fuertes. Así lo manifiesta el informe de perspectivas para la segunda mitad del año de BlackRock que, bajo el título “2026 Mid-year Global Outlook product guide – EMEA. Scarcity vs abundance: how to position?”, señala que en Europa, la fragmentación geopolítica “está creando una necesidad urgente de abordar los retos estructurales que han frenado el crecimiento durante años”.
En la firma consideran que la tendencia actual es lo suficientemente favorable como para reducir parte de la brecha de rendimiento con Estados Unidos, pero no lo suficiente como para “propiciar un renacimiento generalizado”. Eso sí, las oportunidades se presentan de forma selectiva.
En BlackRock tienen claro que la economía mundial y los mercados financieros están siendo remodelados “por un puñado de megatendencias”: la revolución de la inteligencia artificial, la fragmentación geopolítica y la transición energética son capaces de modificar las perspectivas de crecimiento, inflación y asignación de capital. En este nuevo contexto, “los pilares macroeconómicos tradicionales están perdiendo fiabilidad, las correlaciones entre activos se vuelven inestables y los inversores buscan cada vez más nuevas fuentes de diversificación para sus carteras”.
Además, observan que Europa se encuentra en la encrucijada de estas fuerzas en colisión. Mientras que Estados Unidos sigue siendo el epicentro de la inversión en IA y China domina algunos aspectos de la transición energética y la IA física, Europa responde reforzando su resiliencia en áreas críticas de la economía. Este cambio está dando lugar a un ciclo de inversión plurianual centrado en defensa, energía, tecnología y capital, con el denominador común de reducir las vulnerabilidades, reforzar la seguridad y fomentar un mayor crecimiento.
En el ámbito tecnológico, es poco probable que Europa lidere los modelos básicos de IA, pero en la firma consideran que la oportunidad radica en la aplicación práctica de la IA: automatización, robótica, sensores, baterías, fabricación y usos industriales de los datos y la computación.
El enfoque tradicional, a prueba
En BlackRock también son conscientes de que las nuevas dinámicas del mercado están poniendo a prueba el enfoque tradicional de las carteras. En primer lugar, las grandes previsiones macroeconómicas y los resultados con múltiples ramificaciones implican que no existe un único punto de referencia a largo plazo y que los inversores deben reevaluar continuamente sus exposiciones y no pueden basarse en asignaciones estáticas. Además, resulta cada vez más difícil lograr la diversificación cuando los bonos ya no compensan las caídas de las acciones, debido a que las persistentes restricciones de oferta aumentan las presiones inflacionistas.
Y, en tercer lugar, hay megatendencias que están cambiando la composición de las clases de activos, lo que está provocando una mayor concentración del mercado: la ponderación del sector tecnológico en los índices MSCI EE.UU. y MSCI EM se ha duplicado desde el lanzamiento de ChatGPT en 2022.
El creciente interés por un enfoque de cartera global es un síntoma de todas estas presiones, según argumenta la firma, que apunta que una perspectiva estática basada en las clases de activos no puede captar plenamente las interacciones entre los valores individuales, los temas y los riesgos.
Tampoco puede adaptarse fácilmente a una arquitectura financiera en rápida evolución, ya que la tokenización y otras nuevas estructuras de mercado ofrecen exposiciones que no encajan perfectamente en las clases de activos. “Los inversores deberían pensar más allá de las etiquetas de las clases de activos», sentencia.
La IA, en el foco
El desarrollo de la IA se está acelerando, lo que pone de relieve tres cuestiones que, a juicio de BlackRock, siguen sin resolverse. Primero, las dudas acerca de una burbuja. Segundo, su coste y tercero, quién se quedará con el valor. Aquí, explica que los creadores de modelos, los proveedores de servicios en la nube y de chips, así como los propietarios de centros de datos y de instalaciones de energía “podrían beneficiarse todos de parte de los beneficios económicos”.
La IA también podría generar nuevas fuentes de ingresos más allá del sector tecnológico, aunque aún no se sabe en qué segmento se generarán. “Las respuestas a estas preguntas dependen en gran medida de las limitaciones que determinarán los costes, la adopción y la captación de valor de la IA”.
El posicionamiento
A la hora de trasladar este contexto a una tesis de inversión, BlackRock apunta que busca una amplia exposición a la IA a través del sector tecnológico estadounidense, por lo que sobrepondera la renta variable de Estados Unidos. “Aunque aún no esté claro quiénes serán los ganadores definitivos, es probable que muchos de ellos se encuentren allí”, sentencia.
También apuesta por la inversión activa, ya que una visión temprana de estas cuestiones sin respuesta puede permitir identificar a los ganadores y a los perdedores. Algunas oportunidades se encuentran fuera de Estados Unidos, incluyendo los mercados emergentes y las empresas de pequeña capitalización. Asimismo, se centra en la escasez de recursos para la IA. “No necesitamos saber qué modelo de IA prevalecerá para saber que la IA requiere energía, memoria, chips e infraestructura de centros de datos”, aseguran.
La diversificación geográfica no reduce el riesgo de concentración cuando varios mercados están vinculados a la misma cadena de valor. Los inversores deben prestar atención al riesgo de concentración a nivel nacional y pone como ejemplo la renta variable de Taiwán y Corea del Sur, ligada a la cadena de valor de los chips, con mercados bursátiles de gran tamaño en relación con el PIB y muy expuestos a un puñado de empresas relacionadas con la inteligencia artificial. «Estos riesgos de concentración nos llevan a rebajar la calificación de la renta variable de los mercados emergentes en general a «neutral» tras su sólido rendimiento», por lo que la firma sigue dando preferencia a Latinoamérica.
El posicionamiento en Europa es neutral en renta variable europea. Con una excepción: España. “Sigue siendo nuestro país preferido para la inversión en renta variable. Aunque las valoraciones parecen menos atractivas en comparación con otros países, su crecimiento interno sigue siendo el más sólido de la región y su exposición a Latinoamérica ofrece oportunidades en áreas de mayor crecimiento”, apunta, para añadir que es poco probable que las próximas elecciones generales “den lugar a un resultado desfavorable para el mercado”. Los sectores financiero, de infraestructuras, industrial y de materiales son los favoritos de la firma en el Viejo Continente.
En crédito, BlackRock apuesta por títulos cuyos ingresos estén respaldados por flujos de caja claros, protecciones para los prestamistas y valores de recuperación tanto en los mercados cotizados como en los privados. “Las infraestructuras también forman parte de la cartera de activos generadores de ingresos, ya que ofrecen flujos de caja regulados o contratados, a menudo vinculados a la inflación”.
BlackRock también tiene un posicionamiento neutral respecto a la renta variable china, eso sí, con preferencia hacia la IA física en ese país, “barata y de código abierto, podría impulsar su adopción más allá de China”, apuntan.



