La revolución digital en marcha incluye un proceso que apunta a ser revolucionario en la industria: la tokenización de los activos, entre ellos, los ETFs. Se trata de un proceso por el cual las acciones de un fondo cotizado tradicional se convierten en tokens digitales únicos dentro de una red blockchain. Cada token representa una fracción o la totalidad del valor del ETF subyacente y mantiene un respaldo directo.
En State Street Global Advisors recuerdan que el sector de los ETFs se ha caracterizado por mejorar el acceso, la transparencia, la liquidez y la eficiencia tanto para los inversores como para los emisores y que, por lo tanto, la tokenización debe considerarse como el siguiente paso en esa evolución”, además de que existe la posibilidad “real” de que, como «envoltura», acabe siendo la opción óptima para las soluciones de inversión.
Una opinión similar expresa, Laure Peyranne, Head of ETF for Iberia, Latinoamérica & US Offshore, que asegura que la tokenización de los ETFs podría “añadir una nueva capa de eficiencia” a un vehículo que ya destaca por su liquidez, transparencia y escalabilidad. En definitiva, podría representar una evolución significativa en la infraestructura de la industria de fondos, “más allá de un simple cambio en el formato de los productos” y más que sustituir la estructura tradicional del ETF, “puede contribuir a su evolución hacia un modelo más digital, automatizado y conectado con nuevos sistemas de distribución”.
Mientras, Dovile Silenskyte, Director, Digital Assets Research en WisdomTree, aclara que la tokenización no modificará la exposición económica de un fondo cotizado en bols, pero podría modernizar la infraestructura a través de la cual se emiten, transfieren, liquidan y gestionan las participaciones de los ETFs. “En la actualidad, el proceso de post negociación involucra a múltiples partes, y cada una de ellas mantiene registros y concilia posiciones. La tokenización tiene el potencial de crear un registro de propiedad más sincronizado y automatizar elementos de este proceso”, apunta y resalta que, en la práctica, “es probable que el modelo a corto plazo sea híbrido: la infraestructura del mercado regulado seguirá siendo fundamental, mientras que la tecnología de registro distribuido (distributed-ledger technology) mejorará determinados flujos de trabajo”.
Los beneficios
La futura tokenización de los ETFs tendrá ventajas para los inversores, así como para la industria en general. En este sentido, Peyranne señala que la tokenización puede facilitar una mayor accesibilidad a ciertos vehículos de inversión debido a que permite fraccionar las participaciones, con la consiguiente reducción de los importes mínimos de acceso. “También puede contribuir a una mayor eficiencia operativa, al permitir registros de propiedad y transferencias más ágiles y transparentes. Incluso, podría habilitar nuevas funcionalidades para determinados perfiles de inversor, como el uso de activos tokenizados como garantía, si la regulación lo permitiese”, señala.
Silenskyte, por su parte, ve factible que la tokenización de los ETFs suponga, para los emisores, menos procesos manuales, menor necesidad de conciliación, menores costes de gestión y mayor visibilidad de la actividad de distribución. Y se atreve a vaticinar la posibilidad de que la tokenización cree una nueva vía de acceso al mercado, puesto que ofrece a los emisores una forma de presentar productos de inversión diversificados a inversores nativos digitales que actualmente “mantienen una parte sustancial de sus activos en criptoactivos altamente volátiles”.
En State Street Global Advisors apuntan a que la tokenización abre las puertas a una ampliación de acceso de los inversores, una extensión de la distribución de los ETFs y la reducción de las fricciones operativas. Para los inversores -aseguran en la firma- la tokenización podría hacer que las participaciones en ETFs fueran más transferibles y fáciles de utilizar a través de carteras digitales, incluso en aplicaciones de garantía, tesorería y financiación.
Fase inicial
El futuro aguarda grandes oportunidades para la industria de los ETFs, pero el proceso de tokenización de los fondos cotizados aún tiene un largo recorrido por delante. Peyranne recuerda que, según las estimaciones, los fondos tokenizados el mercado rondan los 30.000-35.000 millones de dólares, incluyendo fondos monetarios, fondos de crédito y otras estrategias de inversión.
“El impulso va en aumento, ya que muchos de los mayores gestores de activos y proveedores de infraestructura del mundo están invirtiendo activamente en iniciativas de fondos tokenizados”, apuntan desde State Street Global Advisors, pero en la firma constatan que la tokenización de los ETFs se encuentra todavía en una fase inicial. “La siguiente etapa consistirá en demostrar la demanda de los inversores institucionales, la interoperabilidad con la infraestructura de mercado existente y mejoras cuantificables en la distribución y la eficiencia”, explican.
Silenskyte desvela que el sector ha superado la fase de proyectos piloto conceptuales y los fondos tokenizados ya están operativos en varias jurisdicciones, y grandes gestoras de activos y proveedores de infraestructuras de mercado están destinando capital a esta tecnología. Pero es consciente de que la adopción a gran escala aún queda lejos y cita limitaciones técnicas, pero también obstáculos como el tratamiento jurídico de los valores digitales, la interoperabilidad entre plataformas, la integración con los sistemas de custodia y liquidación existentes, la disponibilidad de efectivo tokenizado a escala institucional y una regulación transfronteriza coherente.
Asu juicio, la siguiente fase del proceso determinará si la tokenización “se convierte en una mejora significativa del modelo operativo de los ETFs o si sigue siendo un conjunto de estructuras digitales aisladas”.



