Los inversores siguen haciendo frente a un flujo constante de motivos de preocupación: las políticas intervencionistas del Tesoro de EE. UU.; el capitalismo de Estado en mercados clave como el tecnológico y el energético; las tensiones geopolíticas; las dudas sobre la independencia de los bancos centrales; la concesión de crédito vinculada a la carrera armamentística de la inteligencia artificial; y las elecciones de mitad de legislatura. “Cada titular parece ofrecer una nueva razón por la que los activos de riesgo podrían tambalearse”, apuntan desde State Street.
Pero los datos fundamentales siguen mostrando una realidad diferente. En este sentido, la economía estadounidense sigue respaldada por el consumo y la inversión: el gasto de los consumidores, que representa un 70% de la actividad económica, se aceleró hasta alcanzar un ritmo anualizado del 3,4% en el segundo trimestre y la inversión empresarial se disparó un 8,5% por la continua expansión de las infraestructuras de inteligencia artificial.
Además, los beneficios empresariales envían una señal similar: las empresas del S&P 500 van camino de lograr un crecimiento de los beneficios del 52% en el segundo trimestre, el ritmo más fuerte desde 2021. “Y lo que es más importante es que esta fortaleza se extiende mucho más allá de las empresas tecnológicas de gran capitalización”, apuntan en la firma. A esto se suma que las estimaciones de beneficios para todo el año se han revisado al alza en los últimos tres meses.
Unos buenos fundamentales de fondo que se dejan notar en los flujos de inversión hacia los ETFs cotizados en Estados Unidos. Las entradas en los ETFs en agosto suelen ser, históricamente, de las más bajas de todos los meses, ya que se sitúan, de media, un 20% por debajo de los flujos mensuales habituales y suelen registrar la segunda media mensual más baja de la historia (+48.000 millones de dólares). Pero las entradas de agosto de 2026 han roto esta tendencia con entradas de flujos de inversión en los ETFs cotizados en Estados Unidos por 180.000 millones de dólares, en línea con el ritmo mensual de 175.000 millones de dólares registrado este año. En definitiva, supone 3,8 veces la media mensual histórica de agosto. Sin el tradicional descenso de agosto, las suscripciones en los ETFs cotizados en Estados Unidos llegan a los cuatro últimos meses de 2026 con posibilidades de batir récords.
“Según diversos datos de modelización, existe la posibilidad de que los ETFs cotizados en Estados Unidos alcancen los 2,3 billones de dólares en entradas e inversión este año. De hecho, con 1,4 billones de dólares (trillones en términos estadounidenses) ya acumulados, es probable que el récord de 2025 -establecido en 1,52 billones de dólares (trillones en términos estadounidenses)- se supere antes del 22 de septiembre”, apuntan desde State Street. La firma también observa muchas posibilidades de que diciembre de este año se convierta en el primer mes con más de 300.000 millones de dólares en entradas.
Las fuertes entradas registradas en agosto y a lo largo de todo el año se ven respaldadas tanto por el uso cada vez mayor de los ETFs como por los rendimientos favorables del mercado. El comportamiento de compra de fondos cotizados ha eludido la incertidumbre macroeconómica en un año en el que una combinación ponderada por igual de acciones, bonos y materias primas globales ha superado el rendimiento del efectivo en 2026.
Buena parte del éxito de los ETFs cotizados en Estados Unidos descansa en el despegue de los ETFs activos. En agosto, las cifras que maneja State Street apuntan a entradas en las estrategias activas por 62.000 millones de dólares en agosto, por lo que en lo que va de año, las suscripciones en estos vehículos superan los 500.000 millones de dólares. “Resulta revelador del uso cada vez mayor de los ETFs activos que las entradas, expresadas como porcentaje de los activos iniciales presentan cifras de dos dígitos. De hecho, algunas superan con creces el 30%, lideradas por la categoría activa “otros”, que registra una tasa de crecimiento de casi el 80% este año”, aseguran en la firma.
Flujos por clase de activo
En este ámbito, en agosto destacaron los flujos hacia los bonos, el oro y las materias primas. Los ETFs de oro repuntaron con entradas por valor de 8.000 millones de dólares en agosto, lo que le permite alcanzar un saldo positivo en lo que va de año. Junto con los 1.400 millones de dólares que entraron en los ETFs de materias primas generales, la categoría global de materias primas atrajo 11.000 millones de dólares el mes pasado.
También hubo demanda de otros activos sensibles a la inflación, y los ETFs de bonos indexados a la inflación captaron 2.000 millones de dólares. Dada la atención prestada a la inflación, los déficits, las interrupciones en la cadena de suministro y las preocupaciones por la devaluación de la moneda, estos flujos no son sorprendentes.
En cuanto a la exposición general a las materias primas, las entradas de agosto impulsaron el total de 2026 por encima de los 6.000 millones de dólares y marcaron el séptimo mes de entradas este año. Esa racha ha situado a 2026 en camino de batir un récord anual y superar los 8.000 millones de dólares recaudados en 2021.
Más allá de estas tendencias a corto plazo, el uso de los ETFs de renta fija sigue acelerándose. Las entradas de 55.000 millones de dólares registradas en agosto representaron el 2% de los activos al inicio del mes, mientras que las suscripciones acumuladas este año, que ascienden a 407000 millones de dólares, equivalen al 18% de los activos al inicio de 2026. Ambas tasas de crecimiento superaron a las de los ETFs de renta variable, lo que pone de relieve el papel cada vez más importante de la renta fija en las carteras, según State Street.
Estas entradas se han producido en un contexto en el que las rentabilidades acumuladas en lo que va de año de diversos mercados de bonos mundiales se mantienen estables o en cifras de un solo dígito bajas. Los bonos mundiales también proporcionaron beneficios de diversificación limitados, ya que registraron caídas en 11 de los últimos 13 meses, cuando las acciones mundiales bajaron.
Ese patrón de rentabilidad de las acciones y los bonos podría ayudar a explicar la demanda de materias primas y de activos resistentes a la inflación. Los flujos acumulados de tres meses, tanto para el índice general de materias primas como para los bonos indexados a la inflación, son positivos y lo han sido desde hace algún tiempo. Ambos se han mantenido de forma constante por encima de sus medias históricas este año. De hecho, ambos han registrado valores positivos durante los últimos 14 períodos observables, un nuevo récord que supera el comportamiento de compra de activos resistentes a la inflación registrado en 2022.
En renta variable, vuelven a crecer las asignaciones fuera de Estados Unidos. En términos nominales, Estados Unidos dominó las entradas con 75.000 millones de dólares. Sin embargo, si se compara con su base de activos, la cuota de los flujos de los ETFs centrados en Estados Unidos fue inferior a su cuota de activos (70% frente a 79%). “En línea con la tendencia que hemos observado a lo largo de todo el año, en la que los ETFs centrados en Estados Unidos solo han captado el 65% de todos los flujos de renta variable, ya que los inversores han optado por una mayor diversificación regional ante el cambio hacia un contexto macroeconómico más fragmentado”, señala la firma.




Por Antonio Sandoval