Los inversores anticipan un escenario macro de color de rosa – al menos en la apariencia- para los próximos doce meses: según los últimos resultados de la encuesta que realiza mensualmente Bank of America a inversores europeos para pulsar el sentimiento del mercado. En concreto, la encuesta muestra que un 79 % de los inversores globales descartan que la economía global caiga en una recesión en los próximos doce meses, un 1 % menos que en el mes anterior; en el caso de los inversores europeos, hasta el 97 % descarta este escenario a doce meses vista para Europa (desde el 86 % anterior), un dato que no se veía en esta encuesta desde abril de 2007.
Otra muestra del optimismo de los inversores europeos frente al dato global está en la previsión de crecimiento: mientras que el 14 % de los inversores globales esperan que el crecimiento global se acelerará a 12 meses vista – frente al 21 % anterior-, en el caso de los europeos hasta el 50 % se han pronunciado en esta dirección, si bien supone una reducción del 4 % respecto a la lectura anterior de la encuesta.
Si acortamos ese horizonte temporal a lo que puedan hacer las economías en los próximos meses, las cifras son otras: un 35 % de inversores creen que el crecimiento económico europeo se acelerará, frente a tan solo un 6 % que espera lo mismo de Estados Unidos. Es más, un 6 % de los inversores anticipan que el crecimiento económico de China se desacelerará.
Tipos altos aún para más tiempo
En conjunto, desde Bank of America describen un escenario de tipos más altos por más tiempo, pero sin contracción económica, en el que los principales estímulos alcistas para el crecimiento global serían la caída de los precios de la energía y la moderación de la inflación (53 % de respuestas); otro 12 % citó el incremento de las ganancias en la productividad impulsadas por la IA.
En el caso particular de Europa, se ha duplicado el número de inversores europeos que anticipan una desescalada en los riesgos geopolíticos como principal catalizador para el crecimiento europeo (del 17 % al 38 %), incluyendo el final de la guerra de Ucrania. En cambio, la percepción de una mayor expansión fiscal europea se ha reducido drásticamente, del 57 % del mes anterior al 29 % de la última lectura.

Se mantienen como principales riesgos a la baja un shock de los precios de la energía y presiones inflacionarias renovadas, con un 41 % de respuestas frente al 34 % del mes anterior. También ha aumentado el número de inversores que citan como riesgo una mayor debilidad del consumo en EE.UU., que pasan del 14 % al 21 %.
Desde la entidad indican que el porcentaje de inversores que anticipan un régimen “higher for longer” ha repuntado notablemente en tan solo un mes, del 23 % al 65 %. El número de inversores que anticipa un escenario de estanflación se mantiene en un señalable 21 %, un punto porcentual más que en la lectura anterior de la encuesta.
Se mantiene la cautela en el asset allocation
En consecuencia, aunque los inversores se muestren optimistas con la trayectoria del crecimiento, han optado por mantener la cautela en sus asignaciones: según la encuesta, hasta el 42 % de los inversores está sobreponderado en cash, el nivel más elevado desde febrero de 2023.
Un 56 % cree que la tasa de depósito del BCE será más elevada a un año vista, mientras que el 38 % también anticipa un repunte en las tires de los bonos de gobiernos de la zona euro y otro 41 % identifica que el mayor catalizador para una corrección de la renta variable sería una reacción ‘hawkish’ de los bancos centrales para atajar sorpresas inflacionarias.
A pesar de estas percepciones, la encuesta de BofA revela que el 53 % de los inversores anticipan que las acciones europeas irán al alza en los próximos 1 a 3 meses, y esperan un rendimiento del 5,7 % para el año que viene, frente al 6,3 % de la lectura de julio.
Este crecimiento estará sostenido por la solidez de los fundamentales más que por una expansión de múltiplos, según el 76 % de encuestados. Yendo más al detalle, los encuestados anticipan un crecimiento del BPA del 7,4 % en los próximos doce meses, muy cercano al máximo visto en febrero de 2026; el 41 % de los inversores europeos creen que el crecimiento será el principal impulsor de los beneficios, mientras que un 29 % cree que se verán impulsados por la disciplina de costes. Además, el 38 % considera el impacto más probable de la IA sobre la renta variable en los próximos doce meses será vía la expansión de márgenes gracias a los ahorros en costes.

En resumen, el 47 % de participantes en la encuesta cree que la renta variable europea tendrá un rendimiento superior a la estadounidense a 12 meses vista, frente al 26 % que sigue confiando en el predominio de la bolsa estadounidense. Dicho esto, desde BofA puntualizan que, “aunque los inversores europeos se están poniendo más positivos con Europa, las asignaciones globales siguen favoreciendo a EE.UU.”.
Los bancos siguen siendo los favoritos
En línea con esa posición cautelosa descrita en párrafos anteriores, desde BofA constatan un posicionamiento favorable al riesgo, pero de forma selectiva, donde la banca sigue siendo la mayor sobreponderación del consenso. El sector industrial registra la mayor mejoría en términos de posicionamiento, aunque el sentimiento en torno a las small caps también ha mejorado “materialmente”.
En el otro lado de la balanza, el sector automovilístico se mantiene como el más infraponderado en las carteras. El sentimiento hacia el sector de turismo y ocio se ha deteriorado, convirtiéndos en una infraponderación.
Por países, Francia registra un máximo como mercado menos preferido por los inversores, “incluso aunque se haya incrementado la preferencia por mercados de la zona euro”, apuntan desde BofA.
Finalmente, a pesar del rol clave de la energía para determinar el escenario macro a corto plazo, los inversores se mantienen infraponderados en un 18 %, y ninguno anticipa que sea el de mejor comportamiento en Europa en los próximos doce meses, lectura que se repite por tercer mes consecutivo.



