El atractivo de la inversión de impacto entre los inversores privados está en auge, con un número creciente que busca no solo rentabilidad financiera, sino también un impacto positivo en la sociedad. Según Global Impact Investing Network, los activos gestionados por inversores de impacto han aumentado a una tasa de crecimiento anual compuesta del 21% durante los últimos seis años, con un incremento del 11% en el último año, una señal de confianza sostenida en el mercado.
«Aunque gran parte de la financiación de impacto sigue procediendo de bancos nacionales y multinacionales e instituciones de financiación del desarrollo, el crecimiento es un claro indicador de la confianza del mercado entre los inversores privados», afirma la directora de inversiones de Finnfund, Hanna Loikkanen. La cartera del inversor de impacto estatal finlandés Finnfund abarca actualmente alrededor de 200 empresas en 55 países, con un total de 1.200 millones de euros en inversiones y compromisos.
El cambio climático se ha convertido en un tema definitorio en la inversión de impacto. «Nuestro objetivo es ayudar a las empresas a adaptarse al cambio climático a través de nuestras inversiones, porque sus efectos afectan a todos los aspectos del entorno empresarial», señala Loikkanen.
Las empresas de la cartera de Finnfund afrontan riesgos crecientes: incendios forestales, sequías e inundaciones amenazan cada vez más las inversiones agrícolas y forestales. En algunos casos, los fenómenos meteorológicos extremos pueden paralizar por completo las operaciones.
Sin embargo, los riesgos más graves son políticos y macroeconómicos. La inestabilidad política, los golpes de Estado, las guerras civiles y los conflictos abiertos pueden afectar a los objetivos de inversión de Finnfund. Los conflictos actuales en Ucrania y Myanmar ejemplifican estos desafíos. Incluso los países relativamente estables no son inmunes, ya que acontecimientos globales —como los aranceles impuestos por Estados Unidos en la primavera de 2025— pueden tener efectos en cadena.
Navegar el riesgo
La estrategia de inversión de Finnfund no es para los débiles de corazón.
«Operamos en mercados en desarrollo, invirtiendo en empresas privadas que pueden no contar todavía con prácticas empresariales bien establecidas. Los desafíos son diversos y los riesgos pueden materializarse de muchas maneras», explica Loikkanen.
No obstante, la resiliencia es una característica distintiva de la cartera de Finnfund. «Las empresas han demostrado capacidad para adaptarse a los desafíos y han logrado hacer crecer su negocio de forma rentable», añade.
Un ejemplo destacado es EthioChicken, una empresa etíope que sigue creciendo y prosperando a pesar de la guerra civil. Finnfund también respalda compañías que construyen torres de telecomunicaciones en zonas de conflicto, infraestructuras que a menudo se respetan en tiempos de guerra porque todas las partes dependen de las comunicaciones.
«Estas situaciones exigen una capacidad de adaptación extraordinaria. Buscamos empresas con un liderazgo sólido y modelos de negocio robustos que puedan resistir condiciones extremas», afirma Loikkanen.
Creciente demanda de financiación
Invertir en países en desarrollo requiere tolerancia a la incertidumbre y la imprevisibilidad. Para mitigar el riesgo, los financiadores suelen buscar instrumentos con mecanismos de protección. Finnfund, por ejemplo, ha negociado con la Unión Europea un instrumento de garantía para su nuevo fondo digital, con el respaldo de la Comisión Europea para cubrir una parte de las inversiones.
A pesar de los obstáculos, Loikkanen ve un enorme potencial en los mercados emergentes. «Estos son los mercados del futuro. El Sur Global está experimentando el crecimiento económico más rápido del mundo, impulsado por una demografía favorable. Esto abre cada vez más oportunidades para desarrollar negocios con impacto», destaca.
El salto tecnológico es otra fuente de oportunidades. Los países en desarrollo pueden adoptar directamente las tecnologías más recientes, como los bancos que pasan a operar en línea sin haber establecido nunca sucursales físicas.
La experiencia finlandesa, en demanda
El equipo de 36 personas de Finnfund, liderado por Loikkanen, busca empresas en las que las inversiones puedan generar tanto impacto como rentabilidad financiera. Finnfund concede préstamos y participa en el capital de empresas en cinco sectores: agricultura y silvicultura sostenibles, energías renovables y transición verde, instituciones financieras, soluciones digitales e infraestructuras.
«Nos aseguramos de que nuestras empresas crezcan y tengan éxito. Con el tiempo, salimos de la inversión en el momento adecuado y reinvertimos los beneficios en nuevas iniciativas», concluye Loikkanen.


Por Alicia Miguel Serrano
