Las Family Offices se han consolidado como uno de los actores más influyentes de los mercados globales. Con horizontes de inversión de largo plazo y una creciente capacidad para invertir directamente, las oficinas que administran las grandes fortunas familiares están redefiniendo las tendencias de asignación de capital a nivel mundial.
Datos de Scotia Wealth Management y de fuentes como el UBS Global Family Office Report 2025, señalan que las Family Offices representan actualmente alrededor del 31% de las inversiones en startups, el 15% de las inversiones inmobiliarias y el 14% de las inversiones realizadas a través de fondos especializados.
Su creciente peso en los mercados privados coincide con una expansión del patrimonio administrado por estas empresas. Deloitte estima que los activos bajo gestión de las Family Offices ascendieron a aproximadamente 3,1 billones de dólares en 2024, un aumento de 63% respecto de 2019.
De acuerdo con el UBS Global Family Office Report 2025, elaborado con información de 317 Family Offices en más de 30 mercados, las familias encuestadas poseen un patrimonio promedio de 2.700 millones de dólares y cada oficina administra en promedio 1.100 millones de dólares.
Acciones y activos privados dominan las carteras
Las acciones continúan siendo uno de los principales destinos del capital. UBS señala que la exposición a renta variable de mercados desarrollados aumentó a 26% en 2024 y las Family Offices que prevén modificar sus portafolios planean elevarla hasta 29%.
Goldman Sachs por su parte encontró una tendencia similar. Su encuesta global muestra que las acciones públicas representan 31% de las carteras de las Family Offices, mientras que los activos alternativos concentran 42% del patrimonio.
Dentro de estos últimos, el private equity sigue ocupando un lugar central con una asignación cercana al 21%, aunque ligeramente inferior a los niveles observados en 2023 debido a las menores salidas a bolsa, la desaceleración de las fusiones y adquisiciones y el elevado costo del financiamiento. El interés por el crédito privado y la infraestructura continúa aumentando, impulsado por la búsqueda de mayores rendimientos y una menor correlación con los mercados bursátiles tradicionales.
El sector inmobiliario vuelve a ganar protagonismo
Uno de los cambios más notorios es el renovado apetito por el sector inmobiliario. Información de mercado muestra que la participación de las inversiones inmobiliarias dentro de las operaciones de Family Offices aumentó de manera constante en los últimos años, pasando de 26% en el segundo semestre de 2023 a 30% en el primer semestre de 2024, a 35% en la segunda mitad de 2024 y alcanzando 39% en el primer semestre de 2025.
La tendencia contrasta con la reducción de exposición inmobiliaria observada en otros segmentos institucionales y refleja la visión de largo plazo que caracteriza a las Family Offices. Los segmentos más atractivos incluyen logística, vivienda, infraestructura digital y centros de datos, impulsados por la expansión de la inteligencia artificial y la creciente demanda de capacidad tecnológica.
Estados Unidos y Europa concentran las inversiones
La distribución geográfica del capital también muestra una elevada concentración. Estados Unidos continúa siendo el principal destino de inversión para las Family Offices, con una participación de 47% del mercado global, mientras que Europa ocupa el segundo lugar con 32% y el resto está repartido por el mundo.
Según UBS, Norteamérica concentra 53% de los activos invertidos por las Family Offices a nivel mundial y Europa Occidental absorbe otro 26%, de manera que casi cuatro quintas partes de los recursos se encuentran en ambas regiones. La preferencia por estas economías desarrolladas responde a la profundidad de sus mercados financieros, la disponibilidad de oportunidades de crecimiento y una mayor liquidez.
La inteligencia artificial y las grandes tendencias estructurales
Más allá de las asignaciones tradicionales, las grandes fortunas están dirigiendo recursos hacia temáticas estructurales de largo plazo. La inteligencia artificial, la electrificación, la transición energética, la salud y la longevidad figuran entre las áreas con mayores perspectivas de crecimiento. La posibilidad de participar en estas tendencias a través de mercados públicos ha llevado incluso a algunas Family Offices a incrementar su exposición bursátil en detrimento de ciertas inversiones de capital privado.
Asimismo, la guerra comercial global, los conflictos geopolíticos y la inflación son identificados como los mayores riesgos para 2025 por parte de las grandes fortunas, de acuerdo con UBS.
Ante este escenario, las Family Offices están fortaleciendo la diversificación de sus carteras mediante estrategias de gestión activa, hedge funds y, en algunos casos, metales preciosos.
La evolución reciente confirma que las Family Offices no sólo se han convertido en una de las fuentes de capital más importantes del mundo, sino también en inversionistas cada vez más sofisticados y con capacidad para influir en las grandes tendencias de los mercados financieros internacionales.



