En un contexto de creciente sofisticación patrimonial en América Latina, los inversores de alto patrimonio y family offices de la región están rediseñando sus portafolios: más diversificación global, menor home bias y una asignación creciente hacia activos alternativos. En el centro de esa transformación aparecen los vehículos de inversión estructurados, que permiten encapsular estrategias complejas en un formato distribuible con ISIN y custodia institucional. Lucas Roldán, manager y business development de FlexFunds en Argentina & Uruguay, analiza con Funds Society los cambios estructurales que está atravesando la región: el avance del crédito privado por sobre el real estate tradicional, las diferencias de madurez entre mercados como Chile, Brasil y Argentina, y el rol de los ETPs (Exchange Traded Products) como infraestructura de distribución global para gestores que buscan trascender el canal local.
¿Qué cambios están viendo en los portafolios de los inversores latinoamericanos?
Estamos viendo cambios estructurales claros, particularmente en el Cono Sur. El primero es el agotamiento del 60/40 dolarizado clásico —renta fija corporativa más equity americano— como respuesta default. Hoy los portafolios incorporan mayor diversificación global, menor home bias, exposiciones temáticas y un componente activo que busca generar alpha más allá del beta de mercado. En renta fija, después del reseteo de tasas, vemos un retorno serio a investment grade y a estrategias de carry con duration controlada, en lugar del high yield agresivo que dominó los años de tasas cero. El segundo cambio relevante es la migración hacia estructuras offshore profesionalmente gestionadas: la conversación pasó de «dónde abro la cuenta» a «cómo institucionalizo mi patrimonio». Sobre alternativos, la respuesta es sí, y es un aumento sostenido. Los family offices y endowments globales suelen tener entre 25% y 35% del AUM en alternativos; en Latam el promedio sigue más cerca del 10–15%. Hay recorrido importante por delante.
Dentro de los activos semilíquidos, ¿cómo evolucionan las preferencias entre real estate, crédito privado e infraestructura?
Real estate sigue siendo el segmento más demandado dentro de los semilíquidos, pero la distancia con crédito privado se viene acortando de manera consistente en los últimos tres años. El crédito privado ofrece yields en dólares atractivos —típicamente entre 8% y 12% según el tramo de riesgo—, duration controlada y distribuciones periódicas. Infraestructura presenta menos actividad por razones estructurales: tickets mínimos altos y horizontes de inversión de diez a quince años. La conclusión es que real estate no está perdiendo protagonismo en términos absolutos, pero sí está perdiendo participación relativa frente al crédito privado, que se consolidó como la principal alternativa de generación de renta en dólares para el inversor sofisticado de la región.
¿Qué diferencias observan entre países en la adopción de activos alternativos?
La adopción de alternativos en Latinoamérica está fuertemente correlacionada con tres factores: la profundidad del sistema previsional local, la sofisticación de la banca privada doméstica y el grado de apertura de la cuenta de capital. Chile es el mercado más maduro de la región sin discusión: las AFP chilenas ya tienen en promedio más del 10% del AUM en alternativos, con un calendario regulatorio que los lleva más arriba en los próximos años. Brasil es el otro polo de madurez, pero por razones distintas: la industria local de fondos —FIPs, FIDCs, FII— es enorme y tiene profundidad real. Argentina tiene un inversor culturalmente muy sofisticado pero opera mayormente offshore por las restricciones cambiarias históricas, lo cual explica por qué la demanda de ETPs y estructuras internacionales es desproporcionadamente alta respecto del tamaño del mercado local. Uruguay funciona como hub de banca privada regional y, tras los episodios de 2024 (Conexión Ganadera), hay una migración acelerada desde esquemas locales informales hacia estructuras internacionales reguladas.
¿Sigue siendo más dinámico el canal offshore para invertir en alternativos que las plataformas locales?
Sí, y las razones son operativas: tiempos de salida al mercado de cuatro a cinco semanas, distribución global desde un único vehículo, denominación en dólares y acceso a infraestructura institucional. Nuestros ETPs cuentan con código ISIN, custodia en BNY Mellon, settlement vía Euroclear y Clearstream, y listado en la Bolsa de Viena, lo que permite que se transen DVP como un bono corporativo europeo desde cualquier banca privada del mundo. Los reguladores locales están profesionalizando sus marcos, pero ninguno de estos cambios modifica la tendencia.
¿Qué tipo de estrategias se adaptan mejor al formato ETP? ¿Cuáles presentan mayores desafíos para estructurarse?
Trabajamos sobre tres grandes familias: estrategias líquidas sobre activos públicos, activos alternativos privados, y loan agreements e instrumentos de crédito privado. En este último caso, el ETP empaqueta los flujos del préstamo y los convierte en un título con ISIN, custodiable y transferible. Los desafíos aparecen con activos sin precio de referencia claro, sin liquidez secundaria mínima o cuyo flujo de información al cliente no permite cumplir con la frecuencia de NAV requerida. En esos casos preferimos rediscutir el alcance antes que forzar la estructura.
¿Cuánto tiempo toma lanzar un ETP y cuál es el AUM mínimo recomendado?
Dependiendo de la complejidad de la estructura, el tiempo de lanzamiento suele variar entre 4 y 8 semanas. El proceso incluye el análisis de la estrategia y los procesos de KYC y AML del gestor. En cuanto al AUM, para estrategias líquidas sobre activos públicos las soluciones empiezan a ser eficientes desde aproximadamente USD 1 millón; para activos alternativos el umbral natural arranca en torno a USD 5 millones.
¿Qué beneficios concretos aporta contar con un ISIN propio y presencia en Bloomberg y Morningstar?
Con el código registrado vía BNY Mellon y settlement en Euroclear y Clearstream, la estrategia se transa DVP como un bono corporativo internacional desde cualquier banca privada relevante —Julius Baer, UBS, StoneX, JP Morgan— sin que el cliente final necesite abrir cuentas adicionales. La presencia en Bloomberg, Reuters y Morningstar opera en la capa de credibilidad: ese NAV semanal queda registrado y verificable, generando un track record público y auditable cada vez más exigido en procesos de due diligence. El ISIN da distribución y acceso, las plataformas dan credibilidad y custodia.
¿Cuáles son los casos de éxito más relevantes en la región y qué aprendizajes dejaron?
Inviu en Argentina es el caso más representativo del modelo de plataforma para asesores. Vinci Compass en Chile es el caso de uso institucional sofisticado: un asset manager regional consolidado que utiliza nuestros vehículos para distribuir estrategias internacionalmente. CIX Capital en Brasil representa el caso de real estate institucional: empaquetar estrategias inmobiliarias en formato ETP les permitió canalizar el activo subyacente hacia banca privada internacional con código ISIN y custodia en Euroclear. Los aprendizajes: el éxito comercial del ETP depende mucho más de la red de distribución del gestor que del producto en sí; la simplicidad del subyacente correlaciona directamente con la velocidad de adopción; y el ETP funciona mejor cuando el gestor lo asume como infraestructura de largo plazo, no como un experimento.

