En un entorno de inversión marcado por tipos de interés elevados, diferenciales de crédito relativamente comprimidos y valoraciones de renta variable exigentes, los inversores buscan cada vez con mayor interés estrategias capaces de generar rentabilidad sin depender de la dirección de los mercados tradicionales. Uno de los enfoques que gana protagonismo es el arbitraje de bonos convertibles, que trata de capturar ineficiencias de valoración entre el bono convertible de una compañía y su acción subyacente.
La mecánica de la estrategia combina posiciones largas en bonos convertibles con posiciones cortas en las accionesdel mismo emisor, creando pares cubiertos que capturan ingresos por cupón y el efecto pull-to-par del bono. La posición corta en renta variable permite, simultáneamente, monetizar la volatilidad del mercado mediante un reequilibrio dinámico de la cobertura y reducir el riesgo de crédito y la caída potencial de la cartera. Dado que la exposición a renta variable queda en gran medida neutralizada, la estrategia busca limitar la sensibilidad a los movimientos generales del mercado manteniendo al mismo tiempo exposición a la volatilidad y a la dinámica crediticia.
Un rasgo diferencial de este enfoque es su capacidad para incorporar oportunidades sobre transacciones corporativas especiales de estructura de capital que pueden ofrecer dinámicas de salida por encima del precio de mercado. Estas operaciones actúan como fuente recurrente de alfa diferenciado, evolucionando con las condiciones del mercado y las necesidades de las compañías, lo que dota a la estrategia de una resiliencia estructural difícil de replicar con activos tradicionales.
El contexto actual puede resultar especialmente propicio para este tipo de aproximación. Lejos de ser una cobertura pasiva, el arbitraje de convertibles aprovecha precisamente los episodios de volatilidad, habitualmente adversos para otras clases de activos, como palanca de generación de rentabilidad, invirtiendo la lógica habitual de riesgo-retorno.
La estrategia Rathmore de Lazard es un ejemplo de este tipo de enfoque de rentabilidad absoluta. La estrategia suele combinar una posición larga en bonos convertibles con una posición corta en las acciones del emisor, creando una operación cubierta diseñada para neutralizar la mayor parte de la exposición al mercado. El objetivo es generar rendimientos de varias fuentes simultáneamente, incluyendo los ingresos por cupón, la convergencia gradual del precio del bono hacia su valor de amortización, los ingresos por venta en corto de la cobertura de renta variable y la monetización de la volatilidad del mercado a través del reequilibrio dinámico de la cobertura.
Dado que la exposición a la renta variable está en gran medida cubierta, la estrategia busca reducir la sensibilidad a los movimientos generales del mercado, al tiempo que mantiene la exposición a la volatilidad y a la dinámica crediticia.
Desde el punto de vista del riesgo, la baja correlación de esta estrategia con la renta variable y la renta fija convencionales le confiere un notable poder diversificador dentro de una cartera multiactivo. La solidez del enfoque se apoya en una gestión activa y especializada. La profundidad en análisis de crédito fundamental resulta determinante para identificar los pares más atractivos y gestionar con rigor el riesgo en cada fase del ciclo. La experiencia acumulada a lo largo de entornos tan dispares como la crisis financiera global, la pandemia o los episodios de dislocación de tipos de los últimos años demuestra que la estrategia puede mantenerse consistente precisamente cuando los mercados convencionales ofrecen menor visibilidad.
En definitiva, el arbitraje de bonos convertibles refleja una tendencia más amplia en la construcción de carteras. Para los inversores que buscan diversificar más allá de la exposición a renta variable o renta fija, esta estrategia ofrece una vía diferente para navegar un entorno de mercado más complejo y exigente.
La estrategia Rathmore se posiciona así como una solución de retorno absoluto con vocación all-weather, especialmente relevante para inversores institucionales que buscan fuentes de rentabilidad no correlacionadas y una mejora de la frontera eficiente de su cartera.
Tribuna de Domingo Torres, managing director y country head para España y Portugal de Lazard Asset Management



Por Alicia Miguel Serrano
