Las carteras están experimentando una transformación estructural. Los inversores tienen un acceso amplio y eficiente a nuevas clases de activos —desde los mercados privados hasta los activos digitales— como nunca antes lo habían tenido. Una situación que está redefiniendo el conjunto de oportunidades y aumentando la complejidad de las carteras. Así lo recoge el estudio “Built to last. How bond ETFs are powering a portfolio evolution”, elaborado por BlackRock.
La firma recuerda que el marco moderno de asignación de activos ya no consiste en “un simple equilibrio entre acciones y bonos, sino que es una arquitectura multidimensional que abarca exposiciones cotizadas y privadas, estrategias líquidas e ilíquidas, y fuentes de rentabilidad potenciales tanto tradicionales como alternativas”.
Sin embargo, también surgen dudas sobre qué puede ayudar a mantener la cohesión de la cartera. El estudio recoge que la renta fija “ya no puede considerarse únicamente como un contrapeso al riesgo de la renta variable”, puesto que su papel ha evolucionado. “Puede satisfacer simultáneamente las necesidades de liquidez, afianzar la generación potencial de ingresos, facilitar un reequilibrio disciplinado y ofrecer un medio para gestionar la volatilidad de la cartera en entornos de mercado cambiantes”, asegura el informe.
Renta fija moderna, a través de los ETFs
Esta transformación en la construcción de carteras va de la mano de una transformación en los propios mercados de renta fija. El mercado de bonos, que antes se consideraba opaco, dominado por los intermediarios y de gestión engorrosa, “es ahora cada vez más digitalizado, transparente e indexable”. El estudio determina que en el centro de esta modernización se encuentran los ETFs de renta fija. “Actualmente representan más de 3 billones de dólares en activos a nivel mundial, con 669.000 millones de dólares en flujos solo en 2025 —lo que supera el total combinado de 2022 y 2023— “, señala el estudio.
De tal manera, que los ETFs de renta fija han traducido la escala y la amplitud del mercado de bonos “en exposiciones negociables, transparentes y operativamente eficientes”. Lo que comenzó como una herramienta táctica de liquidez ha madurado hasta convertirse en un vehículo de asignación estratégica utilizado por instituciones, asesores e inversores de patrimonio de todo el mundo, según el informe.
Los ETFs de renta fija se sitúan en la encrucijada de dos transformaciones determinantes: la creciente complejidad de las carteras y la modernización de la estructura de los mercados de renta fija. Por un lado, las carteras están incorporando flujos de rentabilidad más ilíquidos, volátiles y diferenciados. Por otro, los mercados de renta fija se han vuelto más transparentes, indexables y tecnológicamente avanzados.
Los fondos cotizados de renta fija conectan estos cambios, “proporcionando la liquidez escalable, la precisión en los ingresos y la eficiencia en la ejecución necesarias para respaldar carteras cada vez más sofisticadas”. Como resultado, los ETFs de renta fija pueden encontrarse en una posición única para desempeñar el papel ampliado que la renta fija puede tener dentro de las carteras modernas.
Estabilizador en carteras expuestas a activos digitales
Los activos digitales han crecido a medida que más inversores destinan fondos a esta clase de activos. Los activos en criptomonedas, por ejemplo, han experimentado un rápido crecimiento: la capitalización total del mercado de las criptomonedas ronda los 2,4 billones (trillions, en términos estadounidenses) de dólares, mientras que los ETPs que ofrecen acceso a las criptomonedas han pasado de 4.000 millones a 120.000 millones de dólares en solo tres años, con más de 300 ETPs cotizados en la actualidad, tal y como recoge el informe de BlackRock. De cara al futuro, se espera que más del 75% de los inversores institucionales aumenten sus asignaciones a activos digitales y que el 59% tenga previsto destinar más del 5% de sus activos bajo gestión a criptomonedas.
Durante los últimos cinco años, el bitcoin se ha comportado de forma diferente a los bonos, con una correlación mensual de 0,21 entre el bitcoin y el índice Global Aggregate Bond, frente al 0,43 registrado entre la renta variable global y el bitcoin. “Por lo tanto, equilibrar las asignaciones en bitcoin con las de bonos puede ayudar a equilibrar la rentabilidad global en diferentes condiciones de mercado”, apunta el informe.
Los ETFs de renta fija, por lo tanto, pueden ayudar a mitigar el impacto de las caídas del mercado cripto “al garantizar una exposición diversificada en cuanto a duración y riesgo crediticio a través de una amplia gama de bonos, al tiempo que consolidan la exposición en un único instrumento para simplificar la inversión y facilitar un reequilibrio eficiente”. Cuando las asignaciones se desvían, los ETF de renta fija permiten reajustar rápidamente y de forma rentable la composición de la cartera sin necesidad de comprar o vender bonos.



