En medio de un entorno global marcado por la volatilidad macroeconómica, las tensiones comerciales y mayores restricciones financieras, América Latina logró mantener el atractivo para los inversionistas y cerró 2025 con un crecimiento de doble dígito en el mercado de fusiones y adquisiciones (M&A).
De acuerdo con el informe «Unlocking Potential: Latam M&A and PE Activity in FY 2025»,elaborado por Marsh, líder global en riesgos, reaseguros, capital, personas, inversiones y consultoría de gestión, el valor total de las operaciones sobre activos latinoamericanos ascendió a 114.300 millones de dólares, lo que representó un incremento de 16% respecto de 2024. El número de transacciones, en cambio, disminuyó ligeramente a 1.345 operaciones, reflejando una tendencia global hacia acuerdos de mayor tamaño y complejidad.
Brasil se mantuvo como el principal mercado regional, con 850 transacciones por un valor agregado de 55.100 millones de dólares. México y Colombia completaron el grupo de países más dinámicos, apoyados por operaciones estratégicas en infraestructura y energía que continúan atrayendo capital internacional.
El principal motor del crecimiento fue el sector de energía, minería y servicios públicos, que movilizó 42.600 millones de dólares, equivalente a un incremento anual de 25%. La creciente demanda energética asociada con la expansión de la inteligencia artificial, los centros de datos y la transición hacia fuentes limpias impulsó el interés por activos vinculados con energías renovables, transmisión y redes eléctricas.
La mayor transacción del año fue la adquisición por parte de GE Vernova del 50% restante de Prolec en México por 5.300 millones de dólares, operación que evidenció la importancia estratégica que está adquiriendo la infraestructura energética en la región.
El capital privado también protagonizó uno de los mayores repuntes del año. Las operaciones de private equity alcanzaron un valor de 19.800 millones de dólares, cifra que representa un incremento de 106% respecto de 2024, aunque el número de transacciones descendió a 189 el año pasado.
La actividad estuvo impulsada principalmente por inversiones en infraestructura y energías renovables, destacando la compra de una participación mayoritaria en Serena Energia por parte de Actis y GIC, por 2.800 millones de dólares, así como la adquisición de Orygen en Perú.
Los sectores de tecnología, medios y telecomunicaciones también mantuvieron una intensa actividad. Con 278 operaciones, el segmento TMT fue el más activo en número de transacciones, favorecido por los procesos de consolidación entre operadores de telecomunicaciones y por la necesidad de acelerar las inversiones en redes de fibra óptica y tecnologías 5G.
Entre las operaciones más relevantes destacó la adquisición de la filial colombiana de Telefónica por parte de Millicom, en una muestra de la creciente consolidación del sector para ganar escala y atender la creciente demanda de servicios digitales.
Asimismo, el fenómeno del nearshoring continúa fortaleciendo la demanda por infraestructura logística y centros de datos, impulsando nuevas oportunidades en los segmentos inmobiliario y de infraestructura.
No obstante, el mercado enfrenta desafíos importantes. Las presiones inflacionarias, las variaciones en políticas arancelarias y un entorno de financiamiento más restrictivo han ampliado las diferencias de valuación entre compradores y vendedores, elevando la complejidad de las negociaciones.
En respuesta, los inversionistas y patrocinadores financieros están recurriendo cada vez más a soluciones de transferencia de riesgo transaccional, como los seguros de Representations & Warranties (R&W), con el objetivo de reducir incertidumbres y facilitar el cierre de operaciones.
Felipe Escallón, Head of Private Equity and M&A para Florida y Latinoamérica en Marsh, señaló que la resiliencia mostrada por la región se mantiene a pesar de la volatilidad macroeconómica y de los desafíos geopolíticos y regulatorios.
«Los inversionistas y sponsors están recurriendo cada vez más a soluciones de riesgo transaccional para reducir incertidumbre, cerrar brechas de valuación y facilitar ejecuciones más ágiles y seguras en transacciones transfronterizas», explicó.
De cara a 2026, las perspectivas apuntan a una continuidad de las tendencias observadas el año pasado, con una mayor concentración de inversiones en energías renovables, redes eléctricas, infraestructura y telecomunicaciones, además de una participación creciente de los fondos de capital privado.
Sin embargo, los especialistas coinciden en que la disponibilidad de capital ya no será suficiente por sí sola. La capacidad para estructurar adecuadamente las operaciones y gestionar los riesgos asociados será un factor determinante para convertir las oportunidades de inversión en transacciones exitosas.



