El sector de Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces (FIBRAs) alcanzó un nuevo punto de inflexión en su historia al superar por primera vez el billón de pesos en activos administrados (alrededor de 55.556 millones de dólares), un hito que refleja la consolidación de esta industria como uno de los pilares del mercado de capitales y de la infraestructura inmobiliaria del país.
Durante la inauguración del FibraDAY 2026, el principal encuentro de la industria inmobiliaria institucional organizado por la Asociación Mexicana de FIBRAs Inmobiliarias (AMEFIBRA), se dio a conocer que al cierre del primer trimestre del año los 16 fideicomisos que integran el organismo administraban activos por más de un billón de pesos, respaldados por una capitalización bursátil cercana a los 575 mil millones de pesos (31.945 millones de dólares).
La cifra representa un parteaguas para una industria que inició operaciones hace apenas 15 años, con la colocación de Fibra Uno en la Bolsa Mexicana de Valores en 2011, y que hoy se ha convertido en uno de los vehículos de inversión más relevantes del país.
El crecimiento del sector también se refleja en su dimensión económica. De acuerdo con AMEFIBRA, las FIBRAs aportan actualmente alrededor del 4% del Producto Interno Bruto nacional, una participación que, en términos de magnitud, se aproxima al peso que tienen las remesas en la economía mexicana.
«Llegar a nuestra primera década como asociación coincidiendo con un portafolio que supera el billón de pesos en activos demuestra que las FIBRAs no son una tendencia temporal, sino un pilar estructural para el país», afirmó Jorge Ávalos Carpinteyro, presidente de AMEFIBRA.
El directivo subrayó que la industria se encuentra preparada para atender las necesidades derivadas de la relocalización de empresas y del desarrollo urbano asociado a este fenómeno.
«Hoy representamos cerca del 4% del PIB nacional, una magnitud económica que ya se equipara con el flujo de las remesas en México. El FibraDAY 2026 es el espacio idóneo para refrendar que estamos listos para apoyar las necesidades de la relocalización de empresas y el desarrollo urbano ordenado», señaló.
Auge industrial impulsado por el nearshoring
La expansión del sector ha ido acompañada de una profunda diversificación. De un portafolio inferior al millón de metros cuadrados al inicio de la industria, las FIBRAs administran actualmente cerca de 32 millones de metros cuadrados de Área Bruta Rentable (ABR), distribuidos en ocho segmentos: industrial, comercial, oficinas, hoteles, educación, almacenamiento, agro y vivienda.
El segmento industrial se mantiene como el principal motor del crecimiento. Más de 22 millones de metros cuadrados corresponden a activos industriales, una infraestructura que se ha vuelto estratégica para capitalizar el fenómeno de nearshoring y la reconfiguración de las cadenas de suministro en Norteamérica.
La relevancia de este componente cobra especial importancia en un contexto marcado por las futuras revisiones del T-MEC y por la creciente demanda de espacios logísticos e industriales por parte de empresas internacionales que buscan acercar sus operaciones al mercado estadounidense.
Rendimientos superiores a los principales índices
Además del crecimiento patrimonial, las FIBRAs han mostrado un desempeño competitivo para los inversionistas.
En los últimos cinco años, el sector acumuló un rendimiento de 100,14%, superando el comportamiento tanto del Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores como del índice S&P 500 de Estados Unidos.
Estos resultados consolidan a las FIBRAs como una alternativa de inversión de largo plazo respaldada por activos reales y flujos recurrentes.
Democratización de la inversión inmobiliaria
Para Josefina Moisés Oliver, directora general de AMEFIBRA, uno de los principales logros de la primera década del organismo ha sido ampliar el acceso de los inversionistas al mercado inmobiliario institucional.
«El verdadero logro de esta primera década ha sido democratizar el acceso a los bienes raíces de alta calidad. Hoy generamos aproximadamente dos millones de empleos directos e indirectos y cualquier ciudadano puede ser copropietario de este billón de pesos en inmuebles industriales, comerciales, educativos u hoteleros invirtiendo desde 500 pesos a través de una aplicación bursátil», destacó.
La directiva añadió que la estabilidad operativa, la transparencia y la distribución periódica de utilidades han sido factores fundamentales para fortalecer la resiliencia del sector.
A una década de la creación de AMEFIBRA y quince años después de la aparición de la primera FIBRA en el mercado mexicano, la industria entra en una nueva etapa caracterizada por una mayor escala, una creciente importancia macroeconómica y un papel estratégico en la competitividad regional de México.
Con un portafolio superior al billón de pesos, el sector inmobiliario institucional se perfila como uno de los principales beneficiarios del fenómeno de relocalización de inversiones y como una pieza clave en el desarrollo de la infraestructura que demandará Norteamérica durante los próximos años.


Por Antonio Sandoval
