El capital riesgo vive uno de sus momentos de mayor expansión en España. La combinación de un creciente apetito por los activos alternativos, la búsqueda de diversificación frente a la volatilidad de los mercados tradicionales y el atractivo del middle market español está impulsando el interés tanto de inversores institucionales como de banca privada. Así lo refutó Fernando Toledano, director de Desarrollo de Negocio de Securities Services de Cecabank, al recordar que el sector invirtió más de 7.000 millones de euros en 2025, repartidos en más de 1.000 operaciones y con un stock vivo próximo a los 60.000 millones.
Sobre este escenario debatieron Miguel Cacho, socio financiero de Arcano Capital; Borja de Luis, Managing Director, Head of Alternatives & Infrastructure de Dunas Capital; y Carlos Conti, socio de Inveready, en el panel “Cómo el capital riesgo está transformando la inversión”, celebrado en el marco de las XII Jornadas sobre Securities Services organizadas por Cecabank, mayor banco depositario independiente y el principal proveedor de servicios de liquidación y custodia en España y Portugal.
En su introducción, Fernando Toledano también destacó cómo el capital riesgo se ha convertido en un motor de la industria de gestión de activos en España. Este avance y transformación no se explicaría solo a través del aumento del volumen de negocio, sino también por la creciente diversidad de estrategias disponibles y por la ampliación del perfil inversor. Respecto a esto último, apuntó que, junto a los inversores institucionales tradicionales, hay una incorporación progresiva de banca privada y patrimonios que buscan diversificación y retornos descorrelacionados en un entorno de mayor complejidad macroeconómica.
Por último, el director de Desarrollo de negocio de Securities Services en Cecabank destacó el atractivo del mercado español para el inversor internacional, especialmente en el middle market.
¿Qué ventajas presenta el capital riesgo para el inversor?
Los tres expertos coincidieron en que el auge del capital riesgo responde, en gran medida, a su capacidad para aportar diversificación, estabilidad y acceso a oportunidades que ya no están disponibles en los mercados cotizados. Miguel Cacho recordó que Arcano Capital lleva más de dos décadas invirtiendo en activos alternativos a través de distintas estrategias, desde private equity hasta crédito, inmobiliario o venture capital. En su opinión, este tipo de inversión permite al inversor acceder a activos “con un comportamiento descorrelacionado del mercado”, además de ofrecer menor volatilidad y mayor potencial de rentabilidad a largo plazo.
Borja de Luis explicó que el universo de alternativos es hoy mucho más amplio y sofisticado que hace apenas unos años. Desde Dunas Capital, gestora independiente que celebra su décimo aniversario y que lleva siete años apostando por los activos alternativos, defienden una filosofía centrada en la preservación del capital y el retorno absoluto. El directivo destacó que no todas las estrategias de capital riesgo implican asumir riesgos elevados y puso como ejemplo sectores como la aviación o las infraestructuras, donde consideran que existen activos capaces de ofrecer estabilidad incluso en contextos de inflación elevada y crecimiento reducido. “En momentos de alta inflación, crecimiento reducido y alta volatilidad suelen tener un comportamiento mucho más estable y controlado”, señaló.
Por su parte, Carlos Conti reivindicó el papel del capital riesgo como puerta de entrada a compañías que ya no necesitan o no desean cotizar en bolsa pese a mantener fuertes perspectivas de crecimiento. El socio de Inveready recordó que la firma, fundada hace 17 años, ha participado en más de 300 operaciones en sectores tan diversos como biopharma o telecomunicaciones. “Hoy no todas las compañías pueden o quieren cotizar y son compañías buenas y que siguen creciendo”, resumió, al explicar por qué cada vez más inversores buscan exposición al mercado privado.
¿Cómo se consigue que la inversión en capital riesgo alcance todo su potencial?
Uno de los grandes retos de la industria pasa ahora por hacer el capital riesgo más accesible y comprensible para un espectro más amplio de inversores. Carlos Conti destacó que la regulación ha avanzado en esa dirección, permitiendo la entrada gradual del inversor minorista, aunque insistió en la necesidad de explicar correctamente las diferencias de liquidez frente a los mercados públicos. “Dentro del capital riesgo tienes que darle al inversor aquello que mejor se adapte a sus necesidades”, afirmó.
En este sentido, explicó cómo Inveready ha ido adaptando sus estrategias para ofrecer vehículos con distintos horizontes temporales y perfiles de riesgo, desde inversiones en startups hasta estructuras menos volátiles y con menor riesgo de caída.
Borja de Luis defendió que el mercado español presenta una oportunidad especialmente atractiva por el peso de las pequeñas y medianas empresas en la economía. Según recordó, cerca del 90 % del tejido empresarial español está formado por pymes, mientras que en Europa persiste una importante brecha entre el capital disponible y las necesidades reales de financiación de estas compañías. Desde Dunas Capital consideran que el capital riesgo debe jugar un papel activo en la economía real, especialmente en ámbitos ligados a la independencia energética y la soberanía estratégica. “Creemos que el valor diferencial está precisamente ahí: en la proximidad a la economía real, donde el capital genera impacto” explicó. También subrayó la importancia de encontrar nichos diferenciales dentro de segmentos tan competitivos como las infraestructuras.
Miguel Cacho puso el foco en la relevancia de seleccionar adecuadamente a los gestores y diversificar entre distintas estrategias y ciclos de inversión. En su opinión, la dispersión entre resultados es mucho mayor que en los activos tradicionales, por lo que resulta esencial analizar el track record y la experiencia de los equipos gestores antes de invertir. Además, insistió en la importancia de mantener una relación cercana y transparente con los inversores. “Para nosotros también es muy importante cuidar a los inversores: darles información, mantenerles al día del sector y del mercado”, afirmó.
¿Cuál es el futuro de la inversión alternativa?
De cara a los próximos años, los expertos anticipan un mercado de alternativos cada vez más integrado en las carteras de inversión y con una orientación creciente hacia activos reales y estrategias especializadas. Miguel Cacho afirmó que “probablemente los tipos no bajen, sino que incluso suban” y, por tanto, en su firma consideran que “lo importante es protegerse de la inflación con activos reales”. Cacho también ve oportunidades en el mercado secundario ante una posible ralentización de las operaciones corporativas.
Borja de Luis coincidió en la importancia de reforzar el análisis previo de las inversiones y apostar por gestores capaces de originar operaciones fuera de los circuitos más competidos del mercado. En su opinión, el futuro pasará por encontrar oportunidades diferenciadas vinculadas a la economía real y desarrollar análisis exhaustivos desde el inicio del proceso de inversión. También señaló el creciente atractivo de los secundarios como fuente de oportunidades.
Para Carlos Conti, el gran cambio estructural será que la inversión alternativa deje de percibirse como un nicho y se convierta progresivamente en un segmento mainstream dentro de las carteras. Sin embargo, advirtió de que el mercado privado seguirá requiriendo una elevada capacidad de análisis y gestión debido a su menor transparencia frente a los activos cotizados. Por eso considera que el papel de los gestores especializados seguirá siendo determinante. “El mundo privado requiere más gestión, análisis y comunicación por ser más opaco”, concluyó.



