La tokenización ha dejado de ser un experimento para convertirse en una realidad tangible para la industria financiera, aunque el gran reto de los próximos años será lograr la interoperabilidad entre ecosistemas y avanzar siempre de la mano del regulador. Estas fueron las principales conclusiones del panel “Tokenización: nuevo paradigma tradicional”, en el que participaron Artur Callau, responsable de Corporate Innovation – Digital Assets de CaixaBank; Amparo García, General Manager de Securitize Europe; y Carlos Matilla, CEO de ioBuilders, bajo la moderación de Virginia Linares, directora de Coordinación y Control de Securities Services de Cecabank. El encuentro se celebró en el marco de la XII Jornada de Securities Services organizada por Cecabank, que este año tuvo como lema “Construyendo futuro: resiliencia, innovación y servicio”.
Virginia Linares recordó que hace apenas un año el sector todavía se encontraba en una fase inicial de reflexión sobre los criptoactivos, pero destacó la rapidez con la que ha evolucionado el mercado en estos doce meses, hablando de “una nueva realidad que vino para quedarse”. Linares indicó que la tokenización ya forma parte de la estrategia de Cecabank y que las iniciativas han dejado atrás la fase meramente exploratoria para centrarse en casos de uso concretos: “Como depositarios líderes, el futuro lo vemos con clara coexistencia entre depositaría de fondos tradicional y depositaría de fondos tokenizados”. Linares destacó además que el sector ya trabaja en ecosistemas completos que integran mercado primario, secundario y mecanismos de delivery versus payment sobre la misma tecnología, siempre en colaboración con clientes y otros actores tradicionales, para dar respuesta a necesidades reales con soluciones que sean sostenibles en el tiempo.
Tokenización: de la teoría a la práctica
Artur Callau indicó que las nuevas soluciones basadas en tokenización ya están demostrando capacidad para aportar valor tanto a instituciones como a clientes, con potencial para reducir costes post trading hasta en un 30 % según los expertos y eliminar fricciones operativas. En su opinión, el mercado vive un punto de inflexión gracias a tres factores: una mayor claridad regulatoria, el salto tecnológico desde las pruebas de concepto hacia infraestructuras escalables y la llegada de nuevos actores internacionales. “Conocemos las reglas del juego y nos da tranquilidad”, afirmó al valorar el marco regulatorio europeo. Además, subrayó que la tecnología ya está lista para implementarse: “Se puede implementar mañana si se quiere, lo que tienen que hacer las instituciones tradicionales es ajustar lo que ya tienen previamente”.
El directivo de CaixaBank también incidió en los desafíos pendientes. Entre ellos, mencionó los costes asociados al desarrollo tecnológico, la necesidad de justificar claramente el valor añadido de cada iniciativa y el impacto operativo que supondrá un eventual paso de T+1 a T0. A ello se suma la obligación de ofrecer servicios 24/7, gestionar nuevas necesidades de liquidez y reducir riesgos de contraparte. Aun así, destacó el potencial de crecimiento del mercado de activos tokenizados, que actualmente ronda los 40.000 millones de dólares y podría crecer a tasas cercanas al 50 % anual según diversas estimaciones. “El momento se está dando y solo falta el catalizador”, resumió.
Carlos Matilla coincidió en que el sector ya ha superado la fase puramente experimental. Según explicó, la clave ahora consiste en validar modelos de negocio que aporten valor a emisores, distribuidores e inversores y presentarlos al regulador de forma estructurada. El CEO de ioBuilders recordó la experiencia de su compañía en distintos sandbox regulatorios, tanto en España como en mercados internacionales como Singapur o Reino Unido, y destacó que la relación con el supervisor ha sido fundamental para avanzar. “En Europa siempre regulamos antes y luego hacemos”, señaló. En este sentido, defendió que los proyectos deben desarrollarse “de mano del regulador” para asegurar tanto el encaje normativo como los beneficios para toda la cadena de valor.
Matilla subrayó además que la tecnología ya está madura y lista para utilizarse, aunque reconoció que persisten retos de integración operativa dentro de las entidades financieras. “Tecnológicamente podemos montar algo mucho más rápido que la concesión de licencia”, explicó. Aun así, considera que ya existen todos los incentivos necesarios para impulsar definitivamente el mercado: “Todos los incentivos están encima de la mesa: el inversor se lleva mejor experiencia, el distribuidor está preparado y el emisor obtiene más liquidez”.
Interoperabilidad, el futuro probable del blockchain
Carlos Matilla diferenció entre el ecosistema de negocio y el ecosistema tecnológico para explicar por qué la interoperabilidad será decisiva en el futuro del blockchain. Desde el punto de vista de negocio, defendió la necesidad de que las entidades colaboren desde el primer momento para construir modelos sostenibles en segmentos como fondos, bonos o asset management. En el plano tecnológico, alertó sobre el riesgo de fragmentación derivado de la coexistencia de múltiples protocolos blockchain y defendió la creación de estándares comunes que permitan mover liquidez y operar entre distintas redes. A su juicio, el verdadero reto ya no es tecnológico, sino de coordinación entre actores tradicionales y digitales.
Artur Callau puso el foco en el papel del dinero tokenizado dentro de estos nuevos ecosistemas. En concreto, destacó el proyecto de stablecoin Qivalis, impulsado como una solución basada en euros que busca combinar supervisión, seguridad e interoperabilidad. Explicó que la iniciativa opera desde Países Bajos, cuenta con licencia en trámite y ya integra a 12 bancos que, de forma agregada, representan más de 150 millones de clientes. Según señaló, el objetivo de Qivalis no es únicamente la rentabilidad, sino ofrecer una infraestructura útil para operar activos tokenizados en distintas cadenas y casos de uso. “Creo que el futuro va a venir por diferentes métodos de pago organizados. El stablecoin ya está aquí”, afirmó. También insistió en que tanto las stablecoins como otras alternativas deberán ser interoperables entre sí para que el ecosistema funcione de forma eficiente.
Amparo García defendió que la nueva tecnología no busca eliminar a los actores tradicionales, sino redefinir sus funciones dentro de la cadena de valor. A su juicio, el blockchain aporta tres grandes ventajas: un registro único en tiempo real, la capacidad de automatizar procesos mediante programabilidad y la posibilidad de ejecutar operaciones delivery versus payment casi en tiempo real, reduciendo riesgos de contraparte. Sin embargo, insistió en que la confianza seguirá siendo un elemento esencial del mercado. Por eso considera que custodios, depositarios centrales de valores y proveedores tradicionales seguirán desempeñando un papel relevante, aunque con funciones más orientadas hacia gobernanza, interoperabilidad y supervisión. En su opinión, el futuro pasará por una convivencia entre operadores tradicionales, nuevos actores digitales y capas intermedias capaces de conectar ambos mundos. “Hay negocio para todos”, resumió.
El caso de estudio de Securitize Europe: cómo adaptar a Europa la fórmula estadounidense
Amparo García repasó la experiencia de Securitize Europe en el proceso de adaptación a Europa de un modelo que ya funcionaba en Estados Unidos. La firma desembarcó en España en 2021, tras recibir la invitación de la CNMV para participar en el sandbox regulatorio español. El objetivo era demostrar que sus sistemas, ya operativos en EE.UU., también podían encajar dentro del marco regulatorio europeo. Sin embargo, el proceso terminó siendo mucho más largo y complejo de lo previsto. “Cuidado cuándo te metes, dónde te metes y qué recursos tienes para estar en ese sandbox”, advirtió. Aunque inicialmente se estimaba una duración de entre nueve y doce meses, el proyecto acabó prolongándose durante cuatro años.
Entre los principales aprendizajes, García destacó la importancia de contar con suficiente capacidad financiera y convencer internamente de que existe un verdadero business case detrás de estos proyectos. También subrayó la necesidad de pensar no solo en los actores principales del ecosistema, sino en todos los agentes satélite implicados. En su caso, eso incluyó desde notarios hasta registradores mercantiles capaces de adaptarse a procesos de tokenización inéditos hasta entonces en España.
Otro de los consejos clave fue no abordar un proceso de este tipo sin una relación estrecha con el regulador. “No meterse en un proceso de este tipo sin que el regulador vaya de vuestra mano”, afirmó. En este sentido, agradeció especialmente el papel desempeñado por la CNMV, a la que atribuyó una importante labor de “evangelización y co-creación” tanto en España como ante organismos europeos como ESMA.
La directiva explicó además que cada nuevo avance regulatorio abría nuevas complejidades operativas y jurídicas, especialmente con la entrada en vigor del régimen piloto europeo. Entre las conclusiones extraídas de esta experiencia, recomendó centrarse inicialmente en capacidades concretas en lugar de intentar abarcarlo todo, mantener un control exhaustivo de costes y rodearse de expertos con profundo conocimiento de mercados regulados, incluso por encima del puro componente tecnológico. También insistió en la importancia de apoyarse en socios sólidos y avanzar siempre acompañado por instituciones y reguladores con capacidad de impulsar el desarrollo del mercado.




Por Alicia Miguel Serrano