Durante años, el private equity o capital privado fue percibido como un universo reservado para grandes inversores institucionales dispuestos a inmovilizar capital durante más de una década. Pero esa realidad está cambiando. Concretamente, el rápido crecimiento del mercado secundario está redefiniendo cómo wealth managers y family offices acceden a los mercados privados: con mayor visibilidad sobre los activos, potenciales distribuciones más tempranas y, en muchos casos, oportunidades de entrada con descuentos atractivos.
El mercado secundario permite comprar participaciones existentes en fondos de private equity que ya se encuentran avanzados en su ciclo de inversión. A diferencia de una estrategia primaria tradicional —donde el inversor compromete capital a un fondo aún no desplegado— aquí las compañías ya existen, tienen métricas operativas observables y, en muchos casos, valoraciones más tangibles.
Para inversores latinoamericanos, históricamente más sensibles a la liquidez, la volatilidad y la preservación de capital, esta diferencia no es algo menor. La posibilidad de evaluar carteras más maduras donde los activos ya están identificados, parcialmente valorizados y con métricas operativas observables, reduce parte de la incertidumbre inherente al capital privado y acerca esta clase de activo a un segmento mucho más amplio de inversores del segmento wealth.
Además, al tratarse de fondos más maduros las distribuciones tienden a producirse antes que en las estrategias primarias. Esto contribuye a reducir el denominado J-curve effect, es decir, el período inicial en el que el inversor suele experimentar salidas netas de capital antes de comenzar a recibir retornos.
Precisamente, una de las principales ventajas de las estrategias secundarias es que permiten acceder a fondos que ya están en fases más avanzadas de monetización de activos, lo que potencialmente acelera los flujos de caja hacia el inversor.
Un mercado con cifras récord de expansión
Según estimaciones de Lexington Partners, el equipo especializado en secundarios y coinversiones de Franklin Templeton, el mercado secundario de private equity alcanzó un nuevo récord en 2025, con un volumen de transacciones superior a los 240.000 millones de dólares, lo que representa un crecimiento interanual del 48 % y la primera vez que este mercado supera la barrera de los 200.000 millones de dólares.
Detrás de este crecimiento hay una combinación de factores estructurales y coyunturales. Por un lado, las ventanas de salida para el private equity siguieron limitadas: menos IPOs, menor actividad de M&A y procesos de desinversión más lentos. Por otro, muchos inversores institucionales necesitaron generar liquidez y recurrieron al mercado secundario como herramienta de gestión de cartera.
En este contexto, también ganaron protagonismo las denominadas operaciones GP-led, donde los propios gestores de fondos impulsan transacciones secundarias para ofrecer liquidez a sus inversores. Dentro de este segmento, los continuation vehicles se han convertido en una de las estructuras más dinámicas del mercado. Estos vehículos permiten transferir uno o varios activos de alta calidad desde un fondo antiguo hacia uno nuevo, extendiendo el período de creación de valor y ofreciendo al inversor original la posibilidad de vender su participación o reinvertir en la nueva estructura.
Este tipo de operaciones refleja cómo el mercado secundario evolucionó desde una simple herramienta de liquidez hacia un mecanismo sofisticado de gestión activa de carteras privadas.
Todo esto se dio en un contexto de elevada incertidumbre macroeconómica y geopolítica. Mientras los mercados públicos reaccionaron con fuertes episodios de volatilidad, los mercados privados mostraron una adaptación más gradual. Esa diferencia refuerza una tendencia de fondo: las compañías permanecen privadas durante más tiempo y necesitan fuentes de capital estables y de largo plazo.
Descuentos y oportunidades selectivas
Otro de los grandes atractivos del mercado secundario sigue siendo la posibilidad de acceder a descuentos sobre el valor neto de los activos. Tras la volatilidad registrada en 2022 y 2023, muchos compradores exigieron mayores descuentos ante el riesgo de ajustes en las valoraciones privadas. Al mismo tiempo, la caída en las distribuciones generó necesidades adicionales de liquidez entre inversores institucionales.
Un descuento, por supuesto, no convierte automáticamente una inversión en una buena oportunidad. Pero sí puede ofrecer un margen de protección adicional y mejorar el punto de entrada en determinadas operaciones. Factores como la calidad de los activos subyacentes, el momento del ciclo del fondo o las condiciones generales de mercado influyen directamente en el nivel de descuento observado.
En un mercado donde la selección de activos y la capacidad de análisis son cada vez más relevantes, el secondary private equity se ha vuelto mucho más sofisticado que una simple estrategia oportunista.
Protagonismo creciente entre inversores wealth
El perfil del inversor también está cambiando o mejor dicho ampliándose. Lo que antes era un nicho dominado por grandes instituciones hoy empieza a consolidarse como una alternativa cada vez más relevante para el segmento wealth. La combinación de diversificación, mayor visibilidad sobre los activos y potenciales retornos ajustados al riesgo está captando la atención de family offices y asesores patrimoniales en todo el mundo y, más específicamente, en América Latina.
El mercado secundario probablemente ya no deba verse como una estrategia complementaria dentro del private equity, sino como una categoría con dinámica propia. En un entorno donde la liquidez vale más, la volatilidad sigue presente y los inversores exigen mayor transparencia, los secundarios ofrecen algo especialmente valioso: acceso al mundo de los mercados privados, pero con más información, más flexibilidad y menos puntos ciegos.
De cara al futuro, se prevé que esta tendencia no haga más que consolidarse. La búsqueda de liquidez, la maduración del ecosistema de mercados privados y el creciente interés del segmento wealth continúan transformando el acceso al private equity a escala internacional. En ese contexto, el mercado secundario se posiciona como una de las áreas más dinámicas dentro de los mercados privados. Para un análisis más detallado sobre las tendencias que marcarán el próximo ciclo, recomendamos consultar nuestro Private Markets Outlook 2026.
Tribuna de opinión de Sergio M. Guerrien, Head of South America de Franklin Templeton.




Por Beatriz Zúñiga