Los mercados privados están transformando de forma acelerada la industria global de la gestión patrimonial, al pasar de ser productos de nicho a convertirse en componentes centrales de las carteras de inversión, según un informe de GlobalData, plataforma líder de inteligencia y productividad. El documento señala que los gestores de patrimonio están ampliando el acceso a activos como el private equity, el private credit, las infraestructuras y los activos reales para responder a una demanda creciente de diversificación, resiliencia y rentabilidad a largo plazo. Este cambio estructural está contribuyendo además a reforzar los modelos de ingresos del sector, al reducir la dependencia de las comisiones tradicionales ligadas a los mercados cotizados.
“Este cambio refleja un entorno de mercado en el que la renta variable y la renta fija tradicionales ya no son suficientes para cumplir las expectativas de rentabilidad y resiliencia de los clientes. Las carteras se están volviendo más institucionales, con un mayor peso de fuentes de rentabilidad de largo plazo y menos correlacionadas. Esto beneficia a los clientes, pero también genera ingresos más estables para los gestores de patrimonio, menos expuestos a la volatilidad de los mercados financieros”, afirma Phoebe Hodgson, analista de banca y pagos de GlobalData.
El informe “Global Wealth Management Competitive Dynamics 2026” detalla cómo las entidades de gestión patrimonial están diferenciándose cada vez más mediante la oferta de oportunidades exclusivas, como coinversiones directas y fondos temáticos especializados. En este contexto, los mercados privados se han consolidado como un pilar clave del crecimiento de ingresos, impulsados por la demanda de soluciones alternativas y estrategias ESG.
En Europa, la relevancia del capital privado en ciudades como Londres, París y Fráncfort ha reforzado el posicionamiento de la región como hub global de gestión patrimonial. En Suiza, bancos privados como UBS han potenciado la oferta de activos alternativos y soluciones de financiación estructurada para clientes de alto patrimonio, incrementando la vinculación con el cliente y los ingresos recurrentes. En cambio, en Asia, entidades como DBS en Singapur han integrado soluciones de inversión alternativa y estrategias transfronterizas en sus propuestas de asesoramiento, aprovechando el crecimiento de la riqueza regional y la demanda de diversificación global por parte de family offices.
“En ambos mercados, la incorporación de financiación, productos estructurados y activos privados ha reducido la dependencia de las comisiones tradicionales de renta variable y renta fija. El resultado es una mayor diversificación de ingresos, una mayor fidelización del cliente y una mayor resiliencia frente a la volatilidad del mercado”, añade Hodgson.
Para los inversores, el acceso creciente a los activos alternativos está mejorando la diversificación de carteras y ampliando las oportunidades de construcción de portafolios, al ofrecer exposición a activos no disponibles en los mercados públicos y potencial protección frente a la inflación y la volatilidad. Al mismo tiempo, el desarrollo de estructuras de inversión más flexibles está facilitando el acceso a este tipo de activos a un universo más amplio de inversores. Para Hodgson, el auge de los mercados privados supone una transformación estructural del sector de la gestión patrimonial, en un contexto en el que la demanda de los clientes continúa creciendo y los activos alternativos ganan protagonismo en la construcción de carteras y estrategias de crecimiento a largo plazo.


Por Alicia Miguel Serrano
