El incierto entorno de mercado obliga a poner el foco en el negocio de banca privada. Para Iván Basa, director general de Lombard Odier en España, más que ponerlo en peligro, eleva el nivel de exigencia para los profesionales: «Este contexto está impulsando una mayor diferenciación entre modelos», defiende. Y, aunque España es un mercado altamente bancarizado, precisamente por eso ofrece un claro potencial para modelos especializados e independientes en banca privada, como el suyo. En nuestro mercado, dice, el potencial existe, pero su materialización depende de la consistencia en la propuesta y, sobre todo, de la calidad en la ejecución del servicio.
Según explica en esta entrevista con Funds Society, su idea es consolidar el crecimiento logrado en estos años, manteniendo una tasa de crecimiento anual sostenible de doble dígito y sigue apostando por el crecimiento en talento. Pero tiene clara la evolución del perfil: no basta con un buen conocimiento de mercados, sino que se necesitan conocimientos más técnicos, capacidad relacional y, sobre todo, tecnológica. Sobre retos de futuro, hablamos de la transición generacional o del mayor papel de las mujeres en la gestión de sus finanzas, que en su entidad afrontan con estrategias activas.
Reproducimos la entrevista a continuación.
La banca privada en España ha seguido creciendo estos años, pero, en un entorno de mercado tan incierto, ¿está en peligro ese crecimiento?
No creemos que el crecimiento de la banca privada esté en peligro, pero sí que el entorno actual eleva el nivel de exigencia. La incertidumbre que produce la situación geopolítica, el posible repunte de la inflación o los cambios en materia de política monetaria ha pasado a ser estructural, y eso modifica las reglas del juego.
Más que frenar el crecimiento, este contexto está impulsando una mayor diferenciación entre modelos. El cliente sigue necesitando asesoramiento, pero es más exigente y selectivo. En este escenario, la cercanía y la experiencia son clave. En momentos de volatilidad, el cliente no busca solo producto, sino criterio, acompañamiento y capacidad de tomar decisiones con perspectiva. Contar con banqueros senior, con experiencia en distintos ciclos, marca la diferencia.
En Lombard Odier, este enfoque es central: relaciones de largo plazo, un interlocutor único y una combinación de cercanía y capacidades globales que permite aportar claridad en entornos complejos. El crecimiento seguirá, pero se concentrará en aquellas entidades capaces de demostrar valor real cuando más se necesita.
España es un mercado altamente bancarizado pero cada vez más firmas especializadas e independientes se abren paso en banca privada: ¿veis potencial y qué retos principales se presentan?
España es un mercado altamente bancarizado, pero precisamente por eso ofrece un claro potencial para modelos especializados e independientes en banca privada. El cliente es cada vez más sofisticado, con una visión global del patrimonio y una mayor exigencia de asesoramiento verdaderamente alineado con sus intereses. En este contexto, en Lombard Odier aportamos una propuesta diferencial basada en la combinación de alcance global y enfoque boutique, con un fuerte énfasis en la cercanía y en relaciones de largo plazo. La independencia, además, es un elemento clave: nuestro modelo, centrado exclusivamente en banca privada y gestión patrimonial, nos permite mantener un foco absoluto en el cliente y evitar potenciales conflictos de interés derivados de otras actividades.
En cuanto a los retos, destacaría tres principales: la inercia del cliente hacia la banca tradicional, que exige demostrar con hechos el valor del asesoramiento independiente; un entorno regulatorio cada vez más exigente; y la necesidad de atraer talento alineado con un modelo basado en relaciones a largo plazo. El potencial existe, pero su materialización depende de la consistencia en la propuesta y, sobre todo, de la calidad en la ejecución del servicio.
¿Cuál es vuestro posicionamiento en el mercado español, las claves de vuestro ADN y el servicio que dais?
Lombard Odier es el banco privado más antiguo de Ginebra, construido sobre una filosofía de inversión a largo plazo basada en el análisis y un modelo centrado en el asesoramiento. España representa un mercado estratégico para la firma, donde mantiene una sólida presencia desde hace casi dos décadas. Nuestra oficina en Madrid refleja el compromiso de Lombard Odier con el acompañamiento a clientes privados sofisticados mediante la combinación de capacidades globales de inversión y conocimiento local.
Aquí ofrecemos un servicio integral y altamente personalizado de banca privada y gestión patrimonial, acompañando a nuestros clientes a lo largo de toda su vida gracias a un gestor personal y al apoyo de equipos especializados. Nuestra oferta abarca la estructuración y gestión activa de carteras (tanto discrecionales como de asesoramiento), la planificación patrimonial y sucesoria, el asesoramiento en inversiones con un enfoque a largo plazo y sostenible, así como servicios filantrópicos y apoyo al patrimonio familiar y empresarial. Todo ello se sustenta en un profundo conocimiento del marco fiscal y normativo español, tecnología propia para el seguimiento y análisis de inversiones, y una perspectiva global que permite adaptar las soluciones a las necesidades cambiantes de cada cliente.
¿Cómo venís creciendo y cuáles son vuestros objetivos a alcanzar en el futuro?
Los últimos tres años han sido uno de los periodos más dinámicos desde que Lombard Odier aterrizó en España, con la apertura de nuestras oficinas en 2007. Durante este paréntesis, hemos ampliado el equipo local con ocho nuevas incorporaciones, entre las que se incluyen cinco banqueros privados. Queremos continuar creciendo, por supuesto. Queremos consolidar el crecimiento logrado en estos años, manteniendo una tasa de crecimiento anual sostenible de doble dígito.
Hasta ahora, el crecimiento se ha basado en tres pilares fundamentales, que continúan siendo la clave para nosotros: la larga trayectoria de la firma, sus recursos y capacidades globales de inversión, y la consistencia en los resultados ofrecidos a los clientes.
¿Contempláis también crecimiento inorgánico?
Como mencionaba antes, tanto en España como a nivel global, nuestro foco está en un crecimiento sostenido y sostenible, siempre orgánico. No contemplamos otra vía.
¿Planeáis crecer también en contrataciones, apostáis por el talento local?
Sí, seguimos apostando por el crecimiento en talento, también en España. En Lombard Odier el talento es, sin duda, el principal diferencial, y nuestra previsión es mantenernos activos en la captación a lo largo de 2026. Ahora bien, el perfil ha evolucionado de forma clara. Hoy no basta con un buen conocimiento de mercados. Trabajamos con patrimonios cada vez más internacionales y complejos, lo que exige una mayor profundidad técnica, combinada con una fuerte capacidad relacional. Además, hay una tercera dimensión cada vez más relevante: el criterio tecnológico. No se trata de perfiles técnicos en sentido estricto, sino de profesionales capaces de apoyarse en herramientas de análisis y datos para mejorar la toma de decisiones y el servicio al cliente.
Por eso, más que incorporar talento de forma aislada, apostamos por construir equipos complementarios, donde banqueros y especialistas trabajen de forma coordinada. A esto se suma una cultura muy orientada al largo plazo, al desarrollo continuo y, sobre todo, al cliente. En ese sentido, el talento local es clave: aporta conocimiento del mercado, cercanía y capacidad de construir relaciones duraderas, que es donde realmente se genera valor en banca privada.
Un tema clave, como dices, es la tecnología y la IA: ¿hasta qué punto la aplicáis en Lombard y la equilibráis con el talento humano?
La tecnología y la innovación son uno de los pilares fundamentales de Lombard Odier. No es casualidad que nuestro lema sea «Replantearnos todo». Por eso contamos con una amplia división cuyo equipo se dedica específicamente a este ámbito. Además, hemos desarrollado internamente nuestra propia plataforma tecnológica bancaria, lo que nos permite garantizar que nuestros servicios sean totalmente personalizados. Por lo tanto, no es de extrañar que la inteligencia artificial sea ya un factor clave en nuestro modelo, aunque siempre como complemento del talento humano. En Lombard Odier hemos abordado su adopción de forma estructurada, desarrollando capacidades internas que nos permiten integrarla de manera escalable y segura en distintos procesos.
Hoy la utilizamos para mejorar la productividad, el análisis y la generación de ideas de inversión, así como para agilizar tareas como la síntesis de información financiera o la revisión de documentación compleja. También juega un papel importante en la optimización de procesos internos, lo que nos permite ser más eficientes y dedicar más tiempo a lo verdaderamente diferencial: el cliente.
Ahora bien, el equilibrio es clave. La gestión patrimonial sigue siendo, ante todo, un negocio de confianza, criterio y relación a largo plazo. La tecnología puede aportar velocidad y capacidad analítica, pero la toma de decisiones, la interpretación del contexto y el acompañamiento en momentos complejos requieren experiencia y juicio humano. Por ello, el factor humano sigue siendo fundamental en nuestra forma de entender y dar servicio en banca privada.
Otro tema clave es la gran transferencia patrimonial a las nuevas generaciones: ¿cómo lo afrontáis y os posicionáis? ¿Dais servicio a las nuevas generaciones con nuevas herramientas?
Estamos ante uno de los mayores procesos de transferencia de riqueza de la historia reciente, y no es solo una cuestión de volumen, sino de cambio de mentalidad. Las nuevas generaciones no quieren ser receptoras pasivas del patrimonio, sino participar activamente en su gestión, con una visión más global, más digital y, en muchos casos, más vinculada a criterios de sostenibilidad e impacto. Desde Lombard Odier lo abordamos desde una doble perspectiva. Por un lado, acompañando a las familias en la planificación de la transición, no solo desde el punto de vista financiero o fiscal, sino también facilitando el diálogo intergeneracional, que es clave para preservar el patrimonio y la cohesión familiar.
Por otro, implicando directamente a las nuevas generaciones. Un buen ejemplo es nuestro programa LO Generations, orientado a formar, inspirar y dar herramientas a los futuros titulares del patrimonio en ámbitos como inversión, gobierno familiar o sostenibilidad. El objetivo es que tomen decisiones informadas y con una visión de largo plazo. En paralelo, adaptamos nuestras capacidades, también desde el punto de vista tecnológico, a sus expectativas, pero sin perder de vista que, incluso en perfiles más digitales, el valor del asesoramiento sigue siendo clave.
Liderazgo femenino en gestión del patrimonio: cada vez más las mujeres toman las riendas de sus finanzas. ¿Cómo os posicionáis ante esta realidad?
Es una transformación estructural en la gestión patrimonial. Cada vez más mujeres asumen la titularidad y gestión del patrimonio, impulsadas también por la transferencia intergeneracional de riqueza. En Lombard Odier lo abordamos como una responsabilidad: históricamente han recibido menos asesoramiento financiero, lo que exige modelos más inclusivos y adaptados. Hemos observado un fuerte crecimiento en nuestra base de clientas en los últimos años, reforzando nuestro compromiso de ofrecer un enfoque de gestión patrimonial basado en relaciones a largo plazo.
Además, no es solo un cambio en el “quién”, sino en el “cómo”. Observamos mayor implicación, una visión más de largo plazo y un enfoque más amplio de la inversión. Nuestro papel es acompañar esa evolución con cercanía y asesoramiento de calidad, facilitando decisiones informadas. No es una tendencia puntual, sino un cambio profundo al que la banca privada debe adaptarse.
Lombard tiene nueva sede global y además ha renovado sus oficinas en Madrid: ¿a qué responden estos procesos?
Responden a una misma lógica: reforzar nuestro posicionamiento a largo plazo y adaptar la firma a las nuevas necesidades del negocio y de los clientes. En el plano global, la nueva sede de Lombard Odier en Ginebra es un hito estratégico que refleja nuestro compromiso con el futuro. Nos permite, por primera vez, reunir a nuestros equipos bajo un mismo techo en la ciudad donde nació el grupo hace más de dos siglos, lo que mejora la colaboración y la eficiencia. Al mismo tiempo, es un reflejo de lo que somos como institución: combina tradición, innovación y una apuesta muy clara por la sostenibilidad, tanto en el diseño del edificio como en su operativa.
En paralelo, la renovación de nuestra oficina en Madrid responde a esa misma ambición, pero a escala local. España es un mercado estratégico para la firma, y esta inversión refleja nuestro compromiso a largo plazo con el país y con nuestros clientes. Buscamos ofrecer un entorno que facilite aún más la cercanía, la calidad del servicio y el acompañamiento personalizado que caracteriza a nuestro modelo.



