La Gran Transferencia de Riqueza no es una previsión lejana; es un cambio sísmico que ya está en marcha. Durante las próximas dos o tres décadas, se estima que 83 billones de dólares en riqueza privada cambiarán de manos a nivel global, marcando la mayor transferencia de riqueza en la historia moderna. Según explican desde UBS, impulsado por el envejecimiento demográfico, una mayor esperanza de vida y décadas de aumento en los precios de los activos, este cambio está destinado a remodelar el panorama de la riqueza tal como lo conocemos. ¿Cómo está redefiniendo la requisa esta tendencia?
Según el informe de la entidad titulado “What’s on the horizon? Global Next Gerenation Report”, para las familias, esta transición no se trata solo del movimiento de capital. El estudio concluye que estamos también ante una transferencia de responsabilidad, autoridad en la toma de decisiones y gestión a largo plazo entre generaciones.
“La siguiente generación actual está globalmente conectada, mejor formada y es más independiente que cualquier generación anterior. Lo que no ha cambiado, sin embargo, es su necesidad de una comunicación regular entre generaciones, un diálogo abierto en la preparación para la transferencia de riqueza y la confianza en sus capacidades para tener éxito por sí mismos”, apunta Michael Viana, responsable de Transferencia de Riqueza y Redes y Oficina de Clientes, UBS Global Wealth Management.
Característica de una nueva generación
Desde UBS explican que para la siguiente generación heredera, este proceso rara vez comienza con la herencia formal de los activos. “Normalmente empieza antes, a través de la participación en discusiones familiares, la implicación en estructuras de gobernanza o el aumento de responsabilidades dentro de un negocio familiar o un marco de inversión. En este sentido, la transferencia de riqueza no es un evento único, sino un proceso que se desarrolla con el tiempo y está moldeado tanto por decisiones estructurales como por experiencias personales”, matizan.
Esta “siguiente generación” suele referirse a un grupo de edad, pero en la práctica se define mejor por la posición. Según la experiencia de UBS trabajando con clientes de la siguiente generación, se han encontrado individuos en etapas de vida muy diferentes: algunos que apenas comienzan a involucrarse con la riqueza familiar y otros que ya lideran negocios, estructuras de inversión o órganos de gobernanza. “Lo que los une no es su edad, sino su rol: son la generación heredera, que asume responsabilidades dentro de sus familias”, aclaran como principal conclusión.
Y añaden: “Los individuos de la siguiente generación que hemos encuestado para este informe representan todo el espectro de edades, desde menores de 21 años hasta mayores de 45, siendo la mayoría de entre 26 y 40 años. Geográficamente, reflejan la huella internacional de las familias globales: con un 49%, Europa representa la mayor proporción de encuestados, seguida de Norteamérica (19%), América Latina (16%), Asia-Pacífico (11%) y Oriente Medio y África (5%)”.
Otra característica destacable es que muchos llevan vidas con movilidad internacional, es decir, estudiando en el extranjero, desarrollando carreras en distintos países o explorando oportunidades fuera del sistema familiar. Sin embargo, para la mayoría, el centro de gravedad sigue siendo la familia. “Incluso cuando se aventuran fuera, muchos terminan regresando para asumir responsabilidades dentro del negocio, la family office o la estructura familiar en general”, comenta el informe.
Anclar familiar y naturaleza de la riqueza
UBS destaca que todo ese contexto integrado en la familia es una característica definitoria. “Algo más de la mitad de los encuestados ya está activa dentro del ecosistema familiar, trabajando ya sea en el negocio familiar o en la family office. Un grupo más pequeño —aproximadamente uno de cada diez— ha optado por emprender sus propios proyectos empresariales. El tercio restante trabaja fuera de las estructuras familiares, estudia o aún está definiendo su trayectoria profesional, a menudo adquiriendo experiencia antes de asumir responsabilidades familiares”, indica el informe.
Además, a medida que las familias avanzan hacia generaciones posteriores, la naturaleza de la riqueza evoluciona. Es decir, aunque el negocio principal suele seguir siendo importante, la riqueza familiar se diversifica más entre carteras financieras, activos reales e inversiones directas. “Por lo tanto, la siguiente generación no hereda solo una empresa, sino un sistema más amplio que requiere gobernanza, coordinación y una toma de decisiones cada vez más profesionalizada”, explica.
Por último, el informe señala que la perspectiva de esta nueva generación también está moldeada por el entorno más amplio. Según UBS, cuando se les pregunta por los temas que más les preocupan, los encuestados señalan principalmente desafíos estructurales y de largo plazo, más que preocupaciones de mercado a corto plazo. Además, la tecnología y la inteligencia artificial (62%) ocupan el primer lugar, seguidas de la pobreza y la desigualdad (49%) y la educación (41 %).
“En conjunto, la imagen que emerge es la de una generación globalmente conectada y consciente de sus responsabilidades, que equilibra la ambición personal con las expectativas familiares y se prepara para pasar de la participación a la gestión a largo plazo”, concluye el informe.



