Rick Rieder, CIO Global de Renta Fija de BlackRock, es una de las voces más respetadas e influyentes de la industria global de gestión de activos. Con fama de ser un “maníaco de los datos”, como él mismo reconoce, supervisa aproximadamente 2,4 billones de dólares (trillions en nomenclatura anglosajona) para la firma, además de estar en el comité asesor de Alphabet y en el de inversiones de UBS. Su nombre, incluso, sonó como un posible candidato para estar a la cabeza de la Fed, al menos, era una opción que gustaba a los mercados.
Durante su participación en el evento anual de BlackRock para inversores latinoamericanos y de US offshore, en Miami, Rieder nos atiende. La habitación es amplia, un agradable calor primaveral se cuela por las ventas y su profunda voz llena de confort la estancia. Su forma de expresarse con las manos revela que Rieder es un hombre metódico; por ello arrancamos nuestra entrevista preguntándole por cómo es su método de trabajo.
¿Cómo logra aislarse del ruido para realizar su trabajo?
Desde mi perspectiva, estoy absolutamente obsesionado con los datos. Los estudio de forma muy intensa. Creo que hay demasiado foco en informaciones anecdóticas que no son muy relevantes, y muchas veces generan una inercia de información sesgada. Leo una enorme cantidad de resultados empresariales, que me dicen qué están haciendo las empresas con sus inventarios o por qué están contratando personal o qué hacen con el capex. Para mí, esa es la mejor fuente de información. Aprendo muchísimo. De hecho, lo vivo como un juego, como una búsqueda del tesoro: lees un informe y buscas pistas. También hago llamadas mensuales con clientes desde hace 30 años, y tengo mi propio proceso que pasa por revisar unos 1.000 gráficos y tablas. Literalmente, me encierro a analizarlos dos días al mes. Todo eso me ayuda a encajar el puzzle, y no puedo hacerlo sin estudiar los datos. Aunque tengo un gran equipo que ayuda, necesito procesarlo yo mismo. Después integro toda esa información y construyo una visión que no siempre es correcta, pero necesito hacer ese proceso.
Fruto de ese análisis, ¿qué diferencias ha identificado entre narrativas e informaciones?
Estamos viendo algo que no habíamos visto nunca en esta generación: una economía que funciona muy bien, pero solo con dos motores. Por un lado, hay una enorme inversión en tecnología, IA, centros de datos, que está sosteniendo la economía y las bolsas tecnológicas. Y, por otro lado, hay una cohorte de renta alta que está funcionando muy bien, incluso beneficiada por los tipos altos porque son ahorradores netos. El 10% más rico representa el 23% del consumo, mientras que el 40% inferior representa el 22%. Es una distorsión enorme. Por ello, cuando miras la economía en conjunto parece fuerte – puedes tener un crecimiento nominal del PIB del 5,5% o incluso 6%-, pero está funcionando bien solo en dos frentes. La mayoría de la población lo está pasando mal y por eso he sido bastante claro respecto a los tipos de interés: afectan sobre todo a quienes están en peor situación.
De toda la información sobre resultados empresariales, ¿a qué conclusiones relevantes ha llegado?
Destacaría de los resultados de los bancos que la actividad de fusiones y adquisiciones es real. Se ve claramente en los resultados: las empresas están siendo más estratégicas, haciendo adquisiciones para reducir costes y crecer. La actividad de trading, especialmente en renta variable, ha sido muy alta, lo cual tiene sentido en un entorno de volatilidad. Otro punto que creo que se ha exagerado mucho es la preocupación por el crédito privado. En esta temporada de resultados se hablaba de tensiones, pero creo que está a menudo sobredimensionado por historias anecdóticas. Cuando ves los resultados de los grandes bancos, el estrés “mark to market” parece menos grave de lo que sugieren algunas interpretaciones. En cuanto a tecnología, estoy impresionado por las cifras. El mercado está valorando que el crecimiento será explosivo a corto plazo, pero con cautela a medio plazo, porque puede haber cambios tecnológicos que reduzcan la demanda. Personalmente, creo que el mercado está siendo demasiado conservador: la demanda tiene más recorrido del que se descuenta.
Retomando su reflexión sobre la distorsión en el crecimiento económico, ¿considera que hay problema de empleo?
No hay crecimiento del empleo. De hecho, excluyendo sanidad, hemos perdido 378.000 empleos en los últimos 10 meses, un dato que resulta sorprendente con una economía creciendo a ese ritmo. Tenemos un problema de empleo. Desde fuera parece que la Fed no tiene que hacer nada, pero la realidad es que la economía no funciona bien para la mayoría. Y aún falta ver el impacto real de la inteligencia artificial (IA), que no ha llegado todavía. Queda ver en qué se traduce toda esa eficiencia tecnológica en unas empresas que ya son más eficientes incluso antes de que la IA tenga impacto pleno. No hemos visto todavía ese impacto, y ya estamos sin crecimiento del empleo. Algunos dicen que no es preocupante porque la oferta laboral es menor por la inmigración, pero sigue siendo un problema: no hay suficientes ofertas de empleo.
Hemos leído su análisis sobre la “debilidad del mercado laboral” para los jóvenes. ¿Es una tendencia? ¿Tiene que ver con la IA?
Creo que es un desastre. La tasa de paro entre graduados universitarios es la más alta en una generación, y el desempleo entre jóvenes (16–24 años) está aumentando. Hay varios factores: por un lado, las personas mayores de 55 años permanecen más tiempo en el mercado laboral, reduciendo vacantes, y, por otro, tenemos el impacto de la tecnología y la IA. Creo que es un problema serio para jóvenes y rentas bajas. Y es irónico: los mayores, con más ingresos, se benefician de tipos altos porque son ahorradores, mientras que los jóvenes son los que tienen deuda.
Pasemos a la política económica. ¿Qué debemos esperar de la Fed? ¿Y sobre el déficit y los tipos?
Quiero decir, lo primero es que Estados Unidos tiene demasiada deuda y prácticamente toda, está en el tramo corto de la curva de rendimientos. Dependemos de las letras del Tesoro y creo que ninguna empresa gestionaría su negocio así. Tenemos que reducir la deuda; si no, el dólar seguirá bajo presión. Para ello solo hay dos formas: recortar el gasto -cosa que no ocurrirá pronto- o crecer más rápido que la deuda. Esto me lleva a que el motivo por el que creo que la Fed bajará los tipos de interés sea que gran parte de la financiación del país está en el corto plazo. Tendrán que esperar un poco por el impacto del petróleo, pero aun así creo que pueden hacer dos recortes este año. Si fuera por mí, bajaría los tipos ahora mismo, independientemente del petróleo o del posible impacto en los alimentos. Cuanto más tiempo mantengamos los tipos altos, más agravamos el problema de la deuda.
En cuanto al tipo de interés neutral que el mercado estima actualmente, no creo que sea correcto. Pienso que está considerablemente por debajo de lo que se cree, por dos razones: primero, la productividad está ayudando a reducir la inflación, y segundo, la herramienta de los tipos de interés ya no regula la inversión (capex) como antes. Por tanto, los tipos de interés ya no influyen de forma significativa en la inversión empresarial, lo cual es una diferencia enorme respecto al pasado. En realidad, los tipos afectan principalmente al mercado inmobiliario, a las rentas bajas y a las pequeñas empresas, que son quienes más están sufriendo. ¿Cómo no va a indicar eso que los tipos actuales son demasiado restrictivos? Además, no están reduciendo la inflación de forma significativa. Por tanto, creo que son restrictivos precisamente en los ámbitos donde más importa.
Dicho hecho, he aprendido en mi carrera que hay que invertir no en función de lo que yo haría, sino de lo que van a hacer. Me llevó 20 años entender eso. Siempre pensaba: “esta es una buena idea, la harán”. Pero lo único que importa es lo que realmente harán, Y no creo que vayan a bajar los tipos ahora. Creo que esperarán una reunión más, analizarán los datos, el desempleo subirá un poco y entonces bajarán los tipos.
En este contexto de política monetaria, ¿qué lectura hace de la inflación?
Hay una gran diferencia entre una inflación impulsada por la demanda y una impulsada por la oferta. Creo que es injusto decir que tenemos un shock del petróleo. Creo que estamos ante un shock de oferta, y ese shock, por sí mismo, ya va a ralentizar la economía. No necesitamos tipos más altos para frenarla, ya que eso reducirá el consumo, especialmente en los hogares de menores ingresos. Hoy estamos en una inflación subyacente cercana al 3%, y creemos que bajará al 2,5% a final de año. El objetivo de la Fed es el 2%, pero eso no significa que haya que llegar el mes que viene. Mientras se mantenga alrededor del 3% debido al shock del petróleo, este ya tendrá su efecto.
¿Sigue muy convencido del auge del ciclo de renta fija? ¿Ya estamos ahí o algo ha cambiado?
Estamos en una edad dorada de la renta fija. Dentro de cinco años miraremos atrás y diremos: madre mía, podíamos construir carteras con rentabilidades muy atractivas. Los tipos reales son espectaculares. Puedes construir una cartera con un rendimiento del 6% o 6,25%. Si la inflación está en el 3%, eso es una rentabilidad real muy atractiva. Si miras los 20 años previos al COVID, tuvimos tipos negativos en Europa y Japón, y cercanos a cero en EE.UU. Ahora puedes obtener un 6% o más, y no con activos de baja calidad: puedes usar hipotecas de agencia, CLOs AAA, activos AAA. Cuando digo que es una edad dorada de la renta fija, no es porque crea que vamos a ganar mucho dinero por bajadas de tipos, es más bien un entorno de cobrar el cupón, obtener carry y dormir tranquilo. Creo que la Fed actuará con cautela y que los tipos largos no caerán demasiado.
¿Ve valor en la ampliación de los spreads de crédito corporativo?
Creo que los mercados de crédito público están simplemente bien, no son excepcionales. Son más atractivos, en términos relativos, los mercados de titulización y los emergentes. Me gustan lugares como México y partes de Brasil. Especialmente si estás dispuesto a asumir riesgo de divisa, y creo que se puede, porque no espero una apreciación significativa del dólar. Por eso, los mercados emergentes son más atractivos que el crédito hoy. Los activos titulizados también, ya que puedes estructurarlos tú mismo, con mejor colateral. Los mercados de titulización están en muy buena forma: inmobiliario comercial, residencial, activos respaldados.
Mencionaba la deuda emergente. En este caso, la cuestión es el dólar, pero ¿le gusta el peso mexicano?
Me gusta el tipo que ofrece México. No tengo una opinión fuerte sobre el peso, pero sí creo que el dólar no se va a apreciar mucho, incluso podría depreciarse ligeramente. Si hablamos de la deuda del país, creo que la administración es receptiva a una moneda más débil. Así que, en el caso de México, pienso que el peso frente al dólar debería mantenerse estable, y quizás incluso apreciarse algo. Pero lo importante es que la rentabilidad es muy atractiva, siempre que estés dispuesto a asumir ese riesgo. Yo utilizo estrategias en mercados de volatilidad como, por ejemplo, vender opciones sobre mis posiciones, lo que me permite obtener aún más rendimiento. Dado que la volatilidad en los mercados emergentes —especialmente en divisas— es elevada, se pueden generar rentabilidades muy interesantes en lugares como México.
Desde hace unos tres años, BlackRock ha hecho una importante apuesta innovadora con el lanzamiento de los iBonds. En cierta medida, usted ha sido el “cerebro” detrás de estos vehículos. ¿Está pensando en algo igual de revolucionario para el futuro en el mundo de la renta fija?
Creo que el gran cambio en la renta fija es que, durante 30 o 40 años, la renta fija era ese 40 que se añadía a la cartera de renta variable en el clásico 60/40. Pero en los últimos años se ha demostrado que ya no funciona así. Desde 2023 hasta ahora, cada vez que el mercado de renta variable ha sufrido, los índices tradicionales de renta fija también han caído, porque la inflación afecta tanto a los bonos como a las acciones de la misma manera. La gran evolución es que ahora la gente piensa en qué hacer con ese 40 y si con él puede construir una fuente de ingresos y gestionarla, sin asumir riesgos excesivos. De tal forma que pueda combinar ese ingreso con la renta variable y también con activos privados.
Lo que se necesita es que la renta fija sea estable. Tradicionalmente, la gente pensaba que sabía cómo se comportarían los tipos de interés, pero ahora es diferente, y creo que lo seguirá siendo durante los próximos años. Los tipos de interés siguen siendo una herramienta útil —cuando bajan, las acciones suben y los bonos también lo hacen bien—, pero eso no es una buena cobertura ni crea equilibrio. Simplemente amplifica tanto los rendimientos positivos como los negativos. La idea de gestionar una cartera equilibrada y resiliente ha cambiado, y cada vez más herramientas y productos apuntan a lo mismo: ayudar a los inversores a generar ingresos, y yo los combinaré con renta variable, capital riesgo u otros activos.



