DWS amplía su gama de Xtrackers con cuatro ETFs temáticos centrados en “los motores de la innovación de las industrias del futuro”

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DWS continúa ampliando su gama de Xtrackers a través del lanzamiento de cuatro ETFs temáticos con, según indican, “exposición a los motores de innovación de sectores como el de tecnología financiera, la genómica o la nueva generación de internet”. Los ETFs empezaron a cotizar en XETRA el 19 de julio de 2022 y en la Bolsa de Londres el 20 de julio de 2022. 

Desde la gestora explican que, evitando las clasificaciones sectoriales tradicionales, los índices subyacentes de los ETFs seleccionan valores que tienen una exposición significativa a la innovación tecnológica en sus respectivas áreas de interés. “Los valores subyacentes están formados por empresas de gran, mediana y pequeña capitalización, tanto de mercados desarrollados como emergentes”, indican

Además, la ponderación de los valores en el índice depende de la capitalización bursátil y de la relevancia de la acción, medida por los ingresos generados por los temas de inversión seleccionados. En este sentido matizan que la ponderación máxima está limitada al 4,5% y se ajusta trimestralmente. 

Sobre los nuevos fondos, señalan que el ETF de Xtrackers MSCI Fintech Innovation UCITS se centra en empresas activas en pagos móviles o digitales, y en plataformas digitales, entre otros ámbitos; y el ETF de Xtrackers MSCI Genomic Healthcare Innovation UCITS incluye empresas con actividades de diagnóstico molecular, biotecnología agrícola y bioinformática, entre otras áreas. 

El tercero de los fondo es el ETF de Xtrackers MSCI Next Generation Internet Innovation UCITS tiene como objetivo replicar un índice que incluye empresas centradas en áreas como la el “cloud computing”, el «internet de las cosas» (conexión masiva de dispositivos), el aprendizaje automático, los medios sociales y la inteligencia artificial. Y, por último, explican que el ETF de Xtrackers MSCI Innovation UCITS es un producto único compuesto por los tres ejes de inversión anteriores más el de la tecnología autónoma y la innovación industrial. 

Según destacan desde DWS, los índices que replican los ETFs también siguen la metodología ESG Screened de MSCI. De este modo, se excluyen las empresas que superan determinados umbrales de volumen de negocio en ámbitos como el tabaco, los combustibles fósiles y la fabricación de armas, las empresas que tienen una calificación MSCI ESG de «CCC» y las compañías implicadas en armas controvertidas o nucleares. 

«Estamos viendo un gran interés por parte de los inversores en los ETFs temáticos, ya que son una forma eficiente de capturar el potencial de crecimiento de las tendencias de inversión individuales. Algunos segmentos de la economía han experimentado un rápido desarrollo tecnológico, especialmente en los últimos años. Nuestro objetivo es que los motores que impulsan estas innovaciones sean accesibles a los inversores a través de estos ETF de Xtrackers», afirma Simon Klein, Global Head of Passive Sales DWS.

Cinco puntos clave del SFDR: nivel 2, definición, integración en MiFID II, plantilla ESG y taxonomía

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En marzo de 2021, una ola normativa llegó a la Unión Europea, el nivel 1 del SFDR. En opinión de Candriam, esta ha sido la primera de una serie de normas y reglamentos para algo transcendental: el cambio climático y las emergencias medioambientales y sociales que conlleva. 

“El Plan de Acción de la UE sobre Finanzas Sostenibles ha puesto en marcha iniciativas como el Reglamento sobre la divulgación de información relativa a la sostenibilidad en el sector de los servicios financieros (SFDR) y la Taxonomía de la UE, así como los índices de referencia y etiquetas ecológicas relacionados con la sostenibilidad. En marzo de 2021 comenzó la entrada en vigor gradual del SFDR. Tras la introducción del SFDR nivel 1, se han publicado las normas técnicas regulatorias para el nivel 2 de la SFDR, que será vinculante en enero de 2023. Los preparativos para el nivel 2 del SFDR están en marcha. Para el otoño de 2022, el SFDR y la Taxonomía de la UE se integrarán en MiFID II, la Directiva sobre OICVM y la Directiva sobre fondos de inversión alternativos (AIFMD) a través de Leyes delegadas de la UE”, explican en uno de sus últimos informes sobre normativa sostenible. 

Así pues, en abril de 2022, la Comisión Europea (CE) publicó la esperada Norma técnica regulatoria para el nivel 2 de SFDR para ofrecer nuevas directrices sobre contenido, metodologías y presentación de información. Según destaca la gestora, en este nuevo nivel se aclaran las definiciones de los productos conformes a los artículos 9 y 8. Pero, ¿cómo de claras son estas definiciones modificadas? 

“Las Normas técnicas regulatorias especifican que los productos conformes al artículo 9 deben contener inversiones sostenibles casi exclusivamente, es decir, deben consistir en inversiones en actividades económicas que contribuyan a objetivos medioambientales o sociales, deben garantizar la buena gobernanza, y deben seguir el principio de no causar grandes perjuicios , incluido en la medida en que se aplica a los principales impactos adversos y las salvaguardias mínimas. Sin embargo, el porcentaje exacto de inversiones sostenibles y la determinación de lo que significa contribuir a los objetivos medioambientales o sociales sigue siendo definido individualmente por cada participante en el mercado financiero”, explican.

Otro aspecto relevante es que las Leyes delegadas de la UE, que se publicarán en otoño de 2022, integrarán el SFDR y la Taxonomía de la UE en MiFID II. Según la gestora, uno de los requisitos más notables es que los proveedores de productos financieros prueben las preferencias de sostenibilidad de los inversores y tengan en cuenta estas preferencias en el asesoramiento de sus productos. Esta evaluación debe incluir los siguientes criterios: un producto con una proporción mínima invertida en inversiones medioambientalmente sostenibles, según la definición de la Taxonomía de la UE (artículos 1-2); o un producto con una proporción mínima invertida en inversiones sostenibles, según la definición del SFDR (artículos 2-17); o específicamente, en virtud de la MiFID II; o un producto que tiene en cuenta los principales impactos adversos en los factores de sostenibilidad, cuando el cliente determina los elementos cualitativos y/o cuantitativos que demuestran que se tienen en cuenta. 

En su opinión, “el calendario provoca una especie de desajuste, ya que las modificaciones de MiFID entran en vigor en el verano/otoño de 2022, mientras que la divulgación de información del SFDR sobre los porcentajes de inversiones sostenibles será obligatoria a partir del 1 de enero de 2023”.

Durante el periodo de transición, la Plantilla europea de información ESG desarrollada por el sector debería facilitar la comunicación de datos fundamentales entre fabricantes de productos y distribuidores, según explica la gestora. “La plantilla recoge varios reglamentos, entre ellos el SFDR, MiFID y la Taxonomía, para reflejar los datos medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) que exige el nuevo entorno regulatorio a nivel de entidad y los fondos”, indican. Por ejemplo, la plantilla debería permitir a los distribuidores y los selectores de fondos acceder y filtrar productos basados en criterios ESG vinculados a la evaluación de preferencias de sostenibilidad de MiFID. “Se invita a los gestores de activos a que publiquen sus primeras plantilla en junio de 2022. Esta debería ser una primera prueba para los bancos, las aseguradoras y otros distribuidores para evaluar concretamente la disponibilidad de datos y la forma en que estos datos se integran en sus procesos de inversión”, añaden desde Candriam. 

Por último, la otra gran clave para consolidar el desarrollo de la inversión sostenible es la Taxonomía, tanto la medioambiental como la social. “Dado que estos criterios relacionados con la Taxonomía están ahora estrechamente interrelacionados con el SFDR y las consiguientes modificaciones de MiFID, las plantillas precontractuales de nivel 2 del SFDR y las evaluaciones de sostenibilidad de MiFID incluyen referencias a los niveles de armonización de la Taxonomía. Sin embargo, cabe señalar que actualmente no es posible medir de forma automática y precisa la armonización de la Taxonomía de la mayoría de las empresas debido a la falta de normas de información y datos pertinentes. Esta dificultad afecta a todos los gestores de activos y, en cierta medida, a todo el sector financiero”, advierten.

Según reclaman desde Candriam, una vez más, se trata de la falta de datos de calidad para evaluar rigurosamente la armonización de la Taxonomía. “Esto solo puede resolverse cuando haya disponibles más y mejores datos. Aunque la entrada en vigor de la Directiva sobre la presentación de información de sostenibilidad de las empresas (CSDR) debería proporcionar cierta ayuda al respecto a partir de 2024, al menos para los emisores de la UE, es importante que los participantes del mercado financiero sigan utilizando su influencia, especialmente a través del voto y el compromiso, para promover una mayor divulgación de información no financiera”, concluyen.

Tecnología sanitaria: oportunidades interesantes, pero con precaución hacia la sobreexpectación

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AdvertisementEl aumento y el envejecimiento de la población ejerce una enorme presión sobre el sistema sanitario. Para 2050, Naciones Unidas estima que una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años, frente a una de cada 11 en 2019. No solo envejecen los beneficiarios de la asistencia sanitaria, sino también los proveedores. Más del 50% de los médicos en activo en EE. UU. y un tercio de las enfermeras tienen más de 50 años. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que en 2021 hubo un déficit de 7,2 millones de trabajadores sanitarios, y que esta cifra aumentará a 12,9 millones en 2035.

La Ley de Eroom (Ley de Moore escrita al revés) establece que existe una disminución exponencial en la productividad de los medicamentos aprobados por mil millones de dólares de gasto en investigación y desarrollo (I+D) desde 1950. En última instancia, las subidas de los costes se transfieren a los gobiernos y al consumidor en forma de aumentos en el precio de los medicamentos. Los centros de servicios de Medicare y Medicaid (CMS) de EE. UU. prevén que, para 2028, se gastará alrededor de una quinta parte del producto interno bruto estadounidense (PIB) en atención sanitaria, y se espera que los gastos en atención sanitaria alcancen casi los 7.000 millones de dólares para 2030 (gráfico 1).

Janus Henderson

La tecnología está aliviando los retos a los que se enfrentan los sistemas sanitarios

El coste sanitario mundial está aumentando, impulsado por una combinación del envejecimiento de la población (véase el gráfico 2), como se ha mencionado anteriormente, y un aumento de las enfermedades crónicas con comorbilidades como la diabetes y la obesidad. Además, la escasez de mano de obra representa otro problema, ya que el crecimiento del personal sanitario es insuficiente para satisfacer el aumento de la demanda.

Las presiones sin precedentes a las que están sometidos los sistemas sanitarios de todo el mundo a causa de la COVID-19 han puesto de manifiesto estas debilidades. Pero la pandemia también puso de manifiesto el valor de muchas soluciones tecnológicas para la atención sanitaria y estimuló más innovaciones y casos de uso de la tecnología existente. Por ejemplo, las plataformas de I+D ayudaron al rápido desarrollo de vacunas, la telemedicina permitió a los médicos realizar consultas virtuales, mientras que las cirugías mínimamente invasivas asistidas por robots redujeron los tiempos de hospitalización.

En adelante, a medida que los sistemas de atención médica cambien su enfoque a una atención basada en el valor y no en el volumen, los datos digitales y los análisis serán cruciales para reducir los costes, aumentar la productividad y mejorar los resultados de los pacientes.

Janus Henderson

Creemos que la tecnología es la ciencia de resolver problemas. Se trata de abordar no solo el problema de la oferta sanitaria, sino también el aumento del coste de esta, y mejorar el acceso a una asistencia sanitaria de calidad. Esto concuerda con el Objetivo de desarrollo sostenible (ODS) 3 de las Naciones Unidas, que consiste en garantizar una vida sana y promover el bienestar para todas y todos en todas las edades.

No hay una única definición de empresa de tecnología sanitaria

Por lo general, las tecnologías de atención sanitaria tienen como objetivo reducir los costes médicos, aumentar la productividad de sus proveedores y mejorar los resultados en la atención sanitaria. Por lo tanto, este ámbito resulta atractivo para los inversores, ya que ofrece la posibilidad de generar rendimientos y, al mismo tiempo, tener un impacto social positivo, dado que las empresas se esfuerzan por estar en el lado correcto de la política y la normativa gubernamental.

Existe una amplia variedad de empresas dentro de las áreas de telemedicina, registros electrónicos de atención sanitaria, diabetes y cirugía robótica, y la lista se está expandiendo. En comparación con otros sectores, existen algunos retos específicos cuando se trata de vender nuevas tecnologías al sector sanitario. Entre ellos se encuentran la necesidad de aprobaciones normativas, el cumplimiento de la legislación específica sobre datos sanitarios y una vía de reembolso para las entidades que pagan por los servicios administrados (p. ej.: empleadores, gobiernos y aseguradoras de salud). Incluso cuando se cumplen estos criterios, los proveedores de servicios sanitarios, los hospitales y los pacientes pueden ser reacios a adoptar nuevas tecnologías.

Interés sin precedentes de los inversores debido a la pandemia y al aumento de la inversión temática

En EE. UU., tras un crecimiento anual constante de las operaciones e inversiones de capital riesgo de atención sanitaria digital desde 2010, el crecimiento se aplanó en 2018 y 2019 a alrededor de 8.000 millones de dólares por año. Sin embargo, la pandemia provocó un cambio de marea, con un salto en la inversión de 15.000 millones de dólares en 2020 y un aumento cercano a los 29.000 millones de dólares en 2021 (1). Este entusiasmo se extendió también a los mercados públicos. Tras un 2017 y un 2018 estériles, en 2019 salieron a bolsa cinco nuevos títulos sanitarios.

La fuerte demanda de inversores durante 2020 y 2021 vio la salida de 14 nuevas empresas a bolsa y la formación de 17 sociedades de adquisición con fines específicos (SPAC). Numerosos fondos temáticos de salud digital y fondos cotizados (ETF) surgieron como compradores de estas nuevas acciones, muchas de las cuales a menudo no eran rentables. El entusiasmo de los inversores se ha hecho evidente en la fuerte actividad de fusiones y adquisiciones. El proveedor de la plataforma de telemedicina Teladoc adquirió la empresa de gestión de diabetes Livongo por alrededor de 18.500 millones de dólares en 2020, mientras que, más recientemente, Oracle anunció su intención de comprar el proveedor de registros sanitarios digitales Cerner por unos 28.000 millones de dólares.

Un ámbito altamente competitivo

La pandemia volvió a centrar la atención de los inversores en el sector, lo que potenció niveles significativos de inversión privada y pública, como se ha explicado anteriormente.

El fuerte aumento de la inversión y la actividad del mercado indicó que las expectativas de los inversores en el ámbito de la atención sanitaria y respecto a ciertas empresas estaban potencialmente abultadas y que el “ciclo de sobre expectación” había alcanzado su punto máximo. Profundizando, parecía que las barreras de entrada habían disminuido en algunas áreas; por ejemplo, los reguladores estadounidenses relajaron las reglas de reembolso para las consultas virtuales, lo que redujo la necesidad de los médicos de usar plataformas de telemedicina específicas. Niveles significativos de inversión en el sector han aumentado la competencia por las acciones cotizadas en este ámbito, mientras que las nuevas ofertas de atención sanitaria de las empresas tecnológicas más tradicionales también han aumentado la intensidad competitiva.

Por ejemplo, en Estados Unidos, Amazon introdujo recetas con descuento (Prime Rx) y amplió su oferta de atención virtual (Amazon Care), algo aparentemente disruptivo para la industria farmacéutica. A las empresas que no eran rentables, incluso con la oleada orgánica y libre de nuevos clientes durante los cierres de la pandemia, les resultaría aún más difícil lograr beneficios en un futuro más competitivo tras la reapertura económica. Los numerosos equipos de gestión que se centraron en el crecimiento y en establecer objetivos de equilibrio a largo plazo probablemente vieron el precio de las acciones de su empresa peligrar en un entorno de mercado más sensible a las valoraciones.

Se justifica la cautela 

El alejamiento de los valores growth que comenzó el año pasado ha provocado fuertes movimientos de precios en el sector tecnológico en general, incluidos los nombres más populares. Como respuesta, algunas empresas tecnológicas de alto nivel han cambiado su enfoque, con el objetivo de garantizar que el crecimiento futuro se equilibre con la rentabilidad y la generación de flujo de caja. Esto puede resultar más difícil para las empresas de tecnología sanitaria, sobre todo en subsectores altamente competitivos sobre los que se cierne la amenaza de que las grandes plataformas tecnológicas perturben el espacio. Además, las dificultades para prever los ingresos y el crecimiento tras la pandemia crean una mayor incertidumbre.

Por tanto, los inversores deben tener cuidado. Incluso después de algunas caídas bruscas, las empresas del sector sanitario con modelos de negocio que parecen rentables y más sostenibles podrían seguir teniendo valoraciones elevadas en relación con el crecimiento futuro, especialmente si se comparan con el universo tecnológico más amplio. Únicamente los inversores con una fuerte disciplina de valoración han conseguido evitar la importante corrección del mercado en el sector de la tecnología sanitaria que se ha producido desde finales de 2021.

La tecnología es un sector diverso con un potencial de crecimiento significativo a largo plazo. Adoptar una estrategia selectiva a largo plazo con un enfoque marcado en las valoraciones puede ayudar a evitar los peligros del “ciclo de sobreexpectación” y permitir identificar inversiones “más saludables”.

 

 

Tribuna de Alison Porter, responsable de la gestión conjunta de las estrategias Global Technology Leaders y Sustainable Future Technologies en Janus Henderson Investors.

 

 

Anotaciones:

(1) Rock Health Digital Health Venture Database, datos a 31 de marzo de 2022.

 

 

Solo para inversores profesionales y cualificados

Solo para uso fuera de US o con profesionales de US dando servicio a personas no US

Comunicación publicitaria

Queda prohibida la distribución posterior

 

 

Información importante:

 

Los puntos de vista que aquí figuran corresponden a la fecha de publicación. Se ofrecen exclusivamente con fines informativos y no deben considerarse ni utilizarse como asesoramiento de inversión, jurídico o fiscal ni como oferta de venta, solicitud de una oferta de compra o recomendación para comprar, vender o mantener ningún valor, estrategia de inversión o sector de mercado. Nada de lo incluido en el presente material debe considerarse una prestación directa o indirecta de servicios de gestión de inversión específicos para los requisitos de ningún cliente. Las opiniones y los ejemplos se ofrecen a efectos ilustrativos de temas más generales, no son indicativos de ninguna intención de operar, pueden variar y podrían no reflejar los puntos de vista de otros miembros de la organización. No se pretende indicar o dar a entender que cualquier ilustración/ejemplo mencionado forma parte o formó parte en algún momento de ninguna cartera. Las previsiones no pueden garantizarse y no es seguro que la información proporcionada sea completa o puntual, ni hay garantía con respecto a los resultados que se obtengan de su uso. A no ser que se indique lo contrario, Janus Henderson Investors es la fuente de los datos y confía razonablemente en la información y los datos facilitados por terceros. La rentabilidad histórica no predice las rentabilidades futuras. La inversión conlleva riesgo, incluida la posible pérdida de capital y la fluctuación del valor.
 

No todos los productos o servicios están disponibles en todas las jurisdicciones. El presente material o la información contenida en él podrían estar restringidos por ley y no podrán reproducirse ni mencionarse sin autorización expresa por escrito, ni utilizarse en ninguna jurisdicción o en circunstancias en que su uso resulte ilícito. Janus Henderson no es responsable de cualquier distribución ilícita del presente material a terceros, en parte o su totalidad. El contenido de este material no ha sido aprobado ni respaldado por ningún organismo regulador.
 
Janus Henderson Investors es el nombre bajo el cual las entidades que se indican ofrecen productos y servicios de inversión en las siguientes jurisdicciones: (a) en Europa, por Janus Henderson Investors International Limited (n.º de registro 3594615), Janus Henderson Investors UK Limited (n.º de registro 906355), Janus Henderson Fund Management UK Limited (n.º de registro 2678531), Henderson Equity Partners Limited (n.º de registro 2606646), (cada una de ellas registrada en Inglaterra y Gales en 201 Bishopsgate, Londres EC2M 3AE y regulada por la Autoridad de Conducta Financiera) y Henderson Management S.A. (n.º de registro B22848 en 2 Rue de Bitbourg, L-1273, Luxemburgo y regulada por la Commission de Surveillance du Secteur Financier); (b) en EE. UU., por los asesores de inversión registrados ante la SEC filiales de Janus Henderson Group plc; (c) en Canadá a través de Janus Henderson Investors US LLC solo para inversores institucionales de determinadas jurisdicciones; (d) en Singapur, por Janus Henderson Investors (Singapore) Limited (número de registro de la sociedad: 199700782N). Este anuncio o publicación no ha sido revisado por la Autoridad Monetaria de Singapur; (e) en Hong Kong , Janus Henderson Investors Hong Kong Limited. Este material no ha sido revisado por la Comisión de Valores y Futuros de Hong Kong; (f) en Taiwán (República de China), Janus Henderson Investors Taiwan Limited, (con funcionamiento independiente), Suite 45 A-1, Taipéi 101 Tower, No. 7. Sec. 5, Xin Yi Road, Taipéi (110). Tel.: (02) 8101-1001.  Número de licencia SICE autorizada 023, emitida en 2018 por la Comisión de Supervisión Financiera; (g) en Corea del Sur, Janus Henderson Investors (Singapore) Limited, exclusivamente para Inversores profesionales cualificados (según se definen en la Ley de servicios de inversión financiera y mercados de capitales y sus subreglamentos); (h) en Japón, Janus Henderson Investors (Japan) Limited, regulada por la Agencia de Servicios Financieros y registrada como Entidad de servicios financieros que realiza actividades de gestión de inversión, asesoramiento de inversión y actividad de agencia y actividades de instrumentos financieros de tipo II; (i) en Australia y Nueva Zelanda, Janus Henderson Investors (Australia) Limited (ABN 47 124 279 518) y sus entidades relacionadas, incluida Janus Henderson Investors (Australia) Institutional Funds Management Limited (ABN 16 165 119 531, AFSL 444266) y Janus Henderson Investors (Australia) Funds Management Limited (ABN 43 164 177 244, AFSL 444268); (j) en Oriente Medio, Janus Henderson Investors International Limited, regulada por la Autoridad de Servicios Financieros de Dubái como Oficina de representación. No se realizarán transacciones en Oriente Medio y cualquier consulta deberá dirigirse a Janus Henderson. Las llamadas telefónicas podrán ser grabadas para nuestra mutua protección, para mejorar el servicio al cliente y a efectos de mantenimiento de registros reglamentario.

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D10520

 

 

 

Tecnología sanitaria: oportunidades interesantes, pero con precaución hacia la sobreexpectación

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La Ley de Eroom (Ley de Moore escrita al revés) establece que existe una disminución exponencial en la productividad de los medicamentos aprobados por mil millones de dólares de gasto en investigación y desarrollo (I+D) desde 1950. En última instancia, las subidas de los costes se transfieren a los gobiernos y al consumidor en forma de aumentos en el precio de los medicamentos. Los centros de servicios de Medicare y Medicaid (CMS) de EE. UU. prevén que, para 2028, se gastará alrededor de una quinta parte del producto interno bruto estadounidense (PIB) en atención sanitaria, y se espera que los gastos en atención sanitaria alcancen casi los 7.000 millones de dólares para 2030 (gráfico 1).

Janus Henderson

La tecnología está aliviando los retos a los que se enfrentan los sistemas sanitarios

El coste sanitario mundial está aumentando, impulsado por una combinación del envejecimiento de la población (véase el gráfico 2), como se ha mencionado anteriormente, y un aumento de las enfermedades crónicas con comorbilidades como la diabetes y la obesidad. Además, la escasez de mano de obra representa otro problema, ya que el crecimiento del personal sanitario es insuficiente para satisfacer el aumento de la demanda.

Las presiones sin precedentes a las que están sometidos los sistemas sanitarios de todo el mundo a causa de la COVID-19 han puesto de manifiesto estas debilidades. Pero la pandemia también puso de manifiesto el valor de muchas soluciones tecnológicas para la atención sanitaria y estimuló más innovaciones y casos de uso de la tecnología existente. Por ejemplo, las plataformas de I+D ayudaron al rápido desarrollo de vacunas, la telemedicina permitió a los médicos realizar consultas virtuales, mientras que las cirugías mínimamente invasivas asistidas por robots redujeron los tiempos de hospitalización.

En adelante, a medida que los sistemas de atención médica cambien su enfoque a una atención basada en el valor y no en el volumen, los datos digitales y los análisis serán cruciales para reducir los costes, aumentar la productividad y mejorar los resultados de los pacientes.

Janus Henderson

Creemos que la tecnología es la ciencia de resolver problemas. Se trata de abordar no solo el problema de la oferta sanitaria, sino también el aumento del coste de esta, y mejorar el acceso a una asistencia sanitaria de calidad. Esto concuerda con el Objetivo de desarrollo sostenible (ODS) 3 de las Naciones Unidas, que consiste en garantizar una vida sana y promover el bienestar para todas y todos en todas las edades.

No hay una única definición de empresa de tecnología sanitaria

Por lo general, las tecnologías de atención sanitaria tienen como objetivo reducir los costes médicos, aumentar la productividad de sus proveedores y mejorar los resultados en la atención sanitaria. Por lo tanto, este ámbito resulta atractivo para los inversores, ya que ofrece la posibilidad de generar rendimientos y, al mismo tiempo, tener un impacto social positivo, dado que las empresas se esfuerzan por estar en el lado correcto de la política y la normativa gubernamental.

Existe una amplia variedad de empresas dentro de las áreas de telemedicina, registros electrónicos de atención sanitaria, diabetes y cirugía robótica, y la lista se está expandiendo. En comparación con otros sectores, existen algunos retos específicos cuando se trata de vender nuevas tecnologías al sector sanitario. Entre ellos se encuentran la necesidad de aprobaciones normativas, el cumplimiento de la legislación específica sobre datos sanitarios y una vía de reembolso para las entidades que pagan por los servicios administrados (p. ej.: empleadores, gobiernos y aseguradoras de salud). Incluso cuando se cumplen estos criterios, los proveedores de servicios sanitarios, los hospitales y los pacientes pueden ser reacios a adoptar nuevas tecnologías.

Interés sin precedentes de los inversores debido a la pandemia y al aumento de la inversión temática

En EE. UU., tras un crecimiento anual constante de las operaciones e inversiones de capital riesgo de atención sanitaria digital desde 2010, el crecimiento se aplanó en 2018 y 2019 a alrededor de 8.000 millones de dólares por año. Sin embargo, la pandemia provocó un cambio de marea, con un salto en la inversión de 15.000 millones de dólares en 2020 y un aumento cercano a los 29.000 millones de dólares en 2021 (1). Este entusiasmo se extendió también a los mercados públicos. Tras un 2017 y un 2018 estériles, en 2019 salieron a bolsa cinco nuevos títulos sanitarios.

La fuerte demanda de inversores durante 2020 y 2021 vio la salida de 14 nuevas empresas a bolsa y la formación de 17 sociedades de adquisición con fines específicos (SPAC). Numerosos fondos temáticos de salud digital y fondos cotizados (ETFs) surgieron como compradores de estas nuevas acciones, muchas de las cuales a menudo no eran rentables. El entusiasmo de los inversores se ha hecho evidente en la fuerte actividad de fusiones y adquisiciones. El proveedor de la plataforma de telemedicina Teladoc adquirió la empresa de gestión de diabetes Livongo por alrededor de 18.500 millones de dólares en 2020, mientras que, más recientemente, Oracle anunció su intención de comprar el proveedor de registros sanitarios digitales Cerner por unos 28.000 millones de dólares.

Un ámbito altamente competitivo

La pandemia volvió a centrar la atención de los inversores en el sector, lo que potenció niveles significativos de inversión privada y pública, como se ha explicado anteriormente.

El fuerte aumento de la inversión y la actividad del mercado indicó que las expectativas de los inversores en el ámbito de la atención sanitaria y respecto a ciertas empresas estaban potencialmente abultadas y que el “ciclo de sobre expectación” había alcanzado su punto máximo. Profundizando, parecía que las barreras de entrada habían disminuido en algunas áreas; por ejemplo, los reguladores estadounidenses relajaron las reglas de reembolso para las consultas virtuales, lo que redujo la necesidad de los médicos de usar plataformas de telemedicina específicas. Niveles significativos de inversión en el sector han aumentado la competencia por las acciones cotizadas en este ámbito, mientras que las nuevas ofertas de atención sanitaria de las empresas tecnológicas más tradicionales también han aumentado la intensidad competitiva.

Por ejemplo, en Estados Unidos, Amazon introdujo recetas con descuento (Prime Rx) y amplió su oferta de atención virtual (Amazon Care), algo aparentemente disruptivo para la industria farmacéutica. A las empresas que no eran rentables, incluso con la oleada orgánica y libre de nuevos clientes durante los cierres de la pandemia, les resultaría aún más difícil lograr beneficios en un futuro más competitivo tras la reapertura económica. Los numerosos equipos de gestión que se centraron en el crecimiento y en establecer objetivos de equilibrio a largo plazo probablemente vieron el precio de las acciones de su empresa peligrar en un entorno de mercado más sensible a las valoraciones.

Se justifica la cautela 

El alejamiento de los valores growth que comenzó el año pasado ha provocado fuertes movimientos de precios en el sector tecnológico en general, incluidos los nombres más populares. Como respuesta, algunas empresas tecnológicas de alto nivel han cambiado su enfoque, con el objetivo de garantizar que el crecimiento futuro se equilibre con la rentabilidad y la generación de flujo de caja. Esto puede resultar más difícil para las empresas de tecnología sanitaria, sobre todo en subsectores altamente competitivos sobre los que se cierne la amenaza de que las grandes plataformas tecnológicas perturben el espacio. Además, las dificultades para prever los ingresos y el crecimiento tras la pandemia crean una mayor incertidumbre.

Por tanto, los inversores deben tener cuidado. Incluso después de algunas caídas bruscas, las empresas del sector sanitario con modelos de negocio que parecen rentables y más sostenibles podrían seguir teniendo valoraciones elevadas en relación con el crecimiento futuro, especialmente si se comparan con el universo tecnológico más amplio. Únicamente los inversores con una fuerte disciplina de valoración han conseguido evitar la importante corrección del mercado en el sector de la tecnología sanitaria que se ha producido desde finales de 2021.

La tecnología es un sector diverso con un potencial de crecimiento significativo a largo plazo. Adoptar una estrategia selectiva a largo plazo con un enfoque marcado en las valoraciones puede ayudar a evitar los peligros del “ciclo de sobreexpectación” y permitir identificar inversiones “más saludables”.

 

 

Tribuna de Alison Porter, responsable de la gestión conjunta de las estrategias Global Technology Leaders y Sustainable Future Technologies en Janus Henderson Investors.

 

 

Anotaciones:

(1) Rock Health Digital Health Venture Database, datos a 31 de marzo de 2022.

 

 

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Bank of America, BNY Mellon y Citi invierten en una empresa tecnológica con base en Miami

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Genesis Global anunció que recibirá 20 millones de dólares en nuevas inversiones de Bank of America, BNY Mellon y Citi.

Estas inversiones estratégicas siguen a la financiación de serie C de 200 millones de dólares de la empresa anunciada en febrero.

«Este apoyo estratégico de Bank of America, BNY Mellon y Citi demuestra su confianza en low-code como acelerador de la próxima ola de innovación en TI», dijo Stephen Murphy, CEO de Genesis, según un comunicado al que accedió Funds Society.

Por otro lado, David Trepanier, Jefe de Productos Estructurados, Crédito Global y Situaciones Especiales de Bank of America comentó que sus clientes y su entorno “exigen más innovación y productividad en términos de producción de TI” y agregó que «la solución de bajo código proporcionada por Genesis acelera el proceso de desarrollo y nos permite construir y lanzar más rápidamente nuevos protocolos y procesos de negociación».

Desde BNY Mellon están convencidos que la inversión con la empresa tecnológica ayudará a satisfacer necesidades de los clientes.

«Nuestra inversión y colaboración con Genesis nos permite crear aplicaciones y soluciones más rápidamente para satisfacer las crecientes demandas de nuestros clientes», dijo Avi Shua, CIO, Jefe de Gestión de Inversiones, Gestión de Patrimonio y Tecnología Pershing en BNY Mellon.

Por Citi, Nikhil Joshi, Jefe de Tecnología de Mercados en Norteamérica destacó que «la plataforma de Genesis está construida para los mercados financieros” y explicó que “la plataforma elimina el trabajo repetitivo y no diferenciado que es el núcleo de muchas aplicaciones de la industria financiera, liberando a los desarrolladores para que se centren en el trabajo innovador y haciendo que los departamentos de Tecnología sean más productivos y más estratégicos.»

Citi invirtió por primera vez en Genesis a finales de 2020.

La transformación digital es una prioridad en todos los servicios financieros, ya que las empresas buscan diferenciarse, innovar, reducir el coste y la complejidad de los sistemas existentes y responder de forma más ágil a la cambiante regulación, agrega el comunicado.

Las empresas de servicios financieros utilizan Genesis en toda la cadena de valor del software para automatizar los procesos de la hoja de cálculo, mejorar los sistemas existentes, sustituir la tecnología heredada y crear nuevas y sólidas aplicaciones de primera mano.

“En 2021, Genesis triplicó sus ingresos y el tamaño de su equipo. El crecimiento continúa en 2022, impulsado por el creciente interés de los clientes en adoptar el modelo Genesis buy-to-build para la transformación de TI. Con el buy-to-build, las instituciones aceleran el ritmo de la transformación de las TI porque la construcción de nuevas aplicaciones y la mejora o sustitución de los sistemas heredados es dramáticamente más fácil y rápida a través de la plataforma de Genesis”, dice el press release.

Sobre Genesis

La plataforma de código reducido Genesis, diseñada específicamente para organizaciones de mercados financieros, potencia el desarrollo de aplicaciones con la velocidad, el rendimiento y la flexibilidad que estas organizaciones necesitan para obtener una ventaja competitiva sostenida.

Construida con tecnologías modernas y una arquitectura basada en eventos, la plataforma puede manejar las necesidades de rendimiento y escalabilidad de las principales instituciones de los mercados financieros del mundo, según la información de la compañía.

Tiene oficinas globales en Miami, Nueva York, Charlotte, Londres, Leeds, São Paulo y Dublín.

 

 

La familia Saieh deja la presidencia de Itaú Corpbanca tras su proceso de reorganización en EE.UU.

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La salida de Jorge Saieh le cerró la puerta a la era de CorpGroup en la cúpula del banco Itaú en Chile esta semana. El ejecutivo abandonó el directorio de la firma, luego de que el proceso de reorganización en que el holding CorpGroup Banking se encuentra inmerso marcara su salida de su participación en el banco.

En su sesión del directorio del miércoles, Jorge Saieh Guzmán –hijo del empresario Álvaro Saieh– presentó su renuncia al cargo de director de la firma, donde se desempeñaba como presidente, según informaron a través de un hecho esencial al regulador.

Lo reemplazará al mando de la mesa Ricardo Villela Marino, mientras que Milton Maluhy fue nombrado como vicepresidente. Su silla en el directorio, por su parte, quedará en manos del director suplente Álvaro Rizzi, hasta la próxima junta ordinaria de accionistas de la firma.

Este cambio responde a la salida de CorpGroup de su participación en Itaú, en el marco de la reorganización de la compañía en Estados Unidos.

El acuerdo implica que el holding de la familia Saieh –junto con las sociedades Compañía Inmobiliaria y de Inversiones SAGA SpA y algunas filiales de CorpGroup– dejaría de tener acciones de Itaú Corbanca, entregándolas a sus acreedores.

En el marco del proceso, se disolvió el pacto de accionistas entre el grupo chileno y el banco brasileño –producto de la fusión que concretaron en 2016–, y CorpGroup Banking le transfirió a éste último un total de 94.078 millones de acciones de Itaú Corpbanca. Con esto, Itaú Unibanco quedó como dueño del 65,62% de la compañía financiera.

CorpGroup es un grupo empresarial chileno que participa en el mercado inmobiliario local, a través de VivoCorp; en el rubro del retail, a través de la supermercadista SMU; en el sector comunicacional, a través de Copesa, compañía que publica el diario La Tercera; y en el mundo hotelero, con participaciones en Mandarin Oriental Santiago, Hyatt Place Vitacura y City Express.

Por su parte, Itaú Corpbanca es uno de los principales bancos del mercado local, con participación en el negocio de administración de activos y asesoría de inversiones.

El crecimiento de EE.UU. vuelve a caer mientras aumentan los temores de recesión

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La economía estadounidense se contrajo por segundo trimestre consecutivo, ya que la reducción de los inventarios y el desplome de la construcción residencial contrarrestaron las buenas cifras comerciales y el aumento del gasto de los consumidores, dice un informe de ING Bank.

“Hay una recesión técnica en EE.UU., con una contracción del PIB en el segundo trimestre del 0,9% anualizado, tras una caída del 1,6% anualizado en el primer trimestre”, dice el informe.

El consenso de los técnicos esperaba un crecimiento del 0,4%. La razón principal fue una gran reducción de los inventarios, que restó dos puntos porcentuales a la tasa de crecimiento general, mientras que la inversión residencial se contrajo un 14% anualizado (restando 0,7 puntos porcentuales al crecimiento general).

También se observó debilidad en la inversión empresarial (la inversión fija no residencial cayó un 0,1%) y el crecimiento del gasto de los consumidores se redujo a sólo un 1%. La única buena noticia de este informe es el repunte del comercio neto, que contribuyó con 1,4 puntos porcentuales a la tasa de crecimiento general.

“El verdadero dolor está aún por llegar”, dice el informe.

Aunque se trata de una recesión técnica, la Fed tiene razón al decir que aún no estamos en una recesión «real», ya que el desempleo sigue bajando y los consumidores siguen gastando, pero parece ser sólo cuestión de tiempo.

El banco tiene la esperanza de un repunte decente del PIB en el tercer trimestre del orden del 2%, “dadas las continuas mejoras en las cifras comerciales y el repunte en la contribución de los inventarios, pero una vez más esto enmascarará lo que está ocurriendo en la demanda interna”.

Por otro lado, los consumidores siguen sometidos a una presión real, ya que la inflación reduce el poder adquisitivo, mientras que el desplome de los mercados de valores es otro factor que pesa sobre el sentimiento.

Los tipos de interés siguen subiendo, el dólar es un viento en contra y los diferenciales de crédito se amplían, por lo que no cabe duda de que las fuerzas de la recesión se intensifican. Si el mercado de la vivienda se derrumba y los precios empiezan a caer, esto aumentará el pesimismo.

Por ahora, sin embargo, la atención se centra en la inflación, y la Fed ha dejado claro que está dispuesta a sacrificar el crecimiento para que la inflación vuelva a ser un objetivo.

«Al haber retrasado el endurecimiento durante demasiado tiempo, están jugando a ponerse al día y es posible que acaben teniendo que dar marcha atrás el año que viene. Históricamente, el intervalo entre la última subida de tipos y la primera bajada es de seis meses. Esta vez podría ocurrir incluso más rápido», concluyen los expertos del banco holandés.

BME e ISDE extienden a Braindex su acuerdo de colaboración

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BME e ISDE han anunciado en el Palacio de la Bolsa de Madrid un acuerdo de colaboración a través del cual Braindex, la plataforma de formación financiera 100% online de BME, ampliará su oferta con cursos de ISDE. BME e ISDE ya firmaron un acuerdo en 2020 por el que Instituto BME se encargaría de impartir a los alumnos de grado en Derecho un Máster en Bolsa a la vez que cursan sus estudios universitarios, dotando a los alumnos de una preparación excepcional.

De esta forma, Braindex la plataforma MOOC de BME, incluirá cursos de ISDE y sus usuarios podrán acceder así a la calidad y el prestigio de los cursos de esta universidad. Al acto de la firma del acuerdo han acudido Javier Hernani, consejero delegado de BME; Juan José Sánchez Puig, consejero delegado de ISDE y Enrique Castellanos, director de Instituto BME.

Braindex, que fue lanzada por BME en septiembre de 2021, ofrece ya 44 cursos orientados a distintos niveles, desde quien desea adquirir nociones básicas sobre los mercados financieros hasta profesionales del sector que quieran ampliar sus conocimientos. Los cursos pertenecen a estas categorías: Mercados y Productos Financieros, Divulgación, Tecnología y Regulación aplicada al sector. ISDE es así la segunda universidad en sumarse a Braindex después de que lo hiciera en febrero CUNEF Universidad.

Braindex se consolida así como una ventana al mundo para que cualquier persona, esté donde esté, pueda acceder a formación financiera de calidad con profesores e instituciones de prestigio.  

“Estamos muy satisfechos con este acuerdo ya que es un paso más en el ámbito de colaboración entre Instituto BME e ISDE.  Llevamos colaborando más de dos años en el Máster en Bolsa y nos encontramos muy a gusto. ISDE es una institución prestigiosa y que se preocupa mucho por el rigor y la calidad de su oferta formativa, igual que nosotros”, afirma Javier Hernani, consejero delegado de BME.

Por su parte, Juan José Sánchez Puig, consejero delegado de ISDE, explica que “para ISDE es muy importante poder contar con partners excelentes como BME, una institución ejemplar, bien dirigida, con una gestión impecable y que goza de un gran prestigio nacional e internacional. Entendemos que la seguridad jurídica y optimización fiscal se convierten en elementos claves a la hora de prestar un servicio de asesoramiento financiero óptimo”.

La evolución histórica de las criptomonedas

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Hasta hace algún tiempo, las criptomonedas eran una clase de activo de nicho de los que solo habían oído hablar los expertos en informática y algunos iniciados. Sin embargo, todo eso cambió en 2017 cuando estos instrumentos comenzaron a dominar los titulares, tras alcanzar ganancias sin precedentes en tan solo unos meses. De hecho, a finales de ese mismo año, el bitcoin había subido un 2000% para alcanzar un máximo diario de 19.650 dólares, analizan desde Libertex.

Sin embargo, aún pasaron otros tres años antes de que las monedas digitales se convirtieran en un elemento habitual en la mayoría de las carteras institucionales.

Los primeros días (2009-2012)

Inmediatamente después del lanzamiento de la criptomoneda original en 2009, por parte de Satoshi, los precios rondaron el cero durante casi dos años. No fue hasta 2011 que BTC alcanzó la paridad con el dólar estadounidense. Lo que siguió no fue diferente a lo visto durante el gran auge y caída de 2017. Los precios en Mt. Gox aumentaron de 1 a 30 dólares, antes de volver a caer a 5 a finales de 2011.

A pesar de las ganancias porcentuales, que fueron tan impresionantes como las vistas en mercados alcistas recientes, todo este episodio pasó más o menos desapercibido en los medios. Más allá de los primeros aficionados a las criptomonedas y los delincuentes de la web oscura, casi nadie poseía BTC o sabía lo que era. De hecho, en 2010, el usuario de BitcoinTalk, SmokeTooMuch, intentó subastar 10000 BTC (actualmente con un valor de 350 millones de dólares), por solo 50 dólares… pero no pudo encontrar un comprador.

El punto de inflexión

Hace diez años, la única empresa de renombre que aceptaba bitcoin era WordPress y usar BTC, legítimamente, era bastante difícil. Pero todo esto cambió a principios de 2013, cuando Internet Archive comenzó a aceptar donaciones de bitcoin e, incluso, ofreció pagar parte de los salarios de sus empleados en la moneda digital.

Poco tiempo después, OkCupid y Foodler comenzaron a permitir que los usuarios pagaran los servicios en BTC. A esto le siguió la apertura del primer cajero automático bitcoin del mundo en Vancouver. Incluso, la Universidad de Nicosia, en Chipre, comenzó a permitir que los estudiantes pagaran sus tasas de matrícula en criptomoneda. Todo esto allanó el camino para que muchas más empresas agregaran bitcoin a sus métodos de pago y se produjo la primera ola de inversionistas minoristas ordinarios, que ingresaron al mercado a un precio promedio de alrededor de 500 dólares.

El gran auge de bitcoin 1.0

Bitcoin comenzó 2013 en alrededor de 13 dólares, pero en diciembre valía más de 1.000. A pesar de las fluctuaciones y correcciones a corto plazo, todos los hodlers que ingresaron en ese momento han tenido retornos que les cambiaron la vida, en menos de una década.

No obstante, no fue hasta 2017 que BTC realmente llegó al radar de los principales medios. Las ganancias fueron realmente espectaculares: bitcoin pasó de un precio de alrededor de 900 dólares en enero a un máximo de 19.650 el 15 de diciembre, duplicando su recuperación del 1000% de cuatro años antes. La diferencia clave esta vez fue que bitcoin nunca volvió a caer a sus mínimos anteriores a 2017.

Esta carrera alcista hizo que ingresaran un gran número de nuevos inversores minoristas. Si bien muchos tuvieron pérdidas significativas en 2018, aquellos que aguantaron obtuvieron importantes ganancias. Además, el rumor en torno a bitcoin también ayudó a proyectos incipientes como ethereum (2015) y cardano (2017), a atraer nuevos usuarios y capital a medida, comenzando a tomar forma el llamado mercado de «altcoin».

Un mundo de posibilidades

Quizás la faceta más interesante del auge criptográfico reciente fue el impulso, en gran medida, por la tan esperada llegada de instituciones e inversores heredados. De hecho, la asombrosa cifra de 9.300 millones de dólares de capital institucional fluyó hacia los activos digitales en 2021, lo que supuso un aumento de casi el 36% frente a los 6.800 millones de dólares de 2020 y prácticamente nada en 2017. La criptomoneda original ha asumido nuevos roles como reserva de valor en Turquía, afectada por la inflación y como un medio seguro de intercambio transfronterizo gratuito, en países devastados por la guerra en todo el mundo.

Pero uno de los desarrollos más emocionantes desde 2020 es el surgimiento de los segmentos DeFi y NFT, que tienen CAGR respectivas del 47% y el 35%. Además, este mercado es prácticamente todo altcoin. Bitcoin apenas está presente; en cambio, son ethereum, cardano, solana, terra luna y otras monedas las que gobiernan el espacio.

Estos podrían ser los proyectos que experimenten el mayor crecimiento en el futuro y muchos inversores con visión ya los están acumulando, como los pioneros de Bitcoin Hodlers de principios de la década de 2010.

 

Todo lo que debes saber sobre el nuevo test de preferencias de sostenibilidad de Green MiFID

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Agosto traerá novedades regulatorias. El próximo día 2 entra en vigor Green MiFID, que introduce el requisito de analizar las preferencias de sostenibilidad como parte de la actual evaluación de idoneidad de MiFID II

Para comprender su trascendencia y las claves que introduce, Schroders ha analizado los nuevos requisitos de evaluación de las preferencias de sostenibilidad y cómo se inscriben en la agenda más amplia de las finanzas sostenibles en toda Europa; cómo podría funcionar en la práctica la evaluación de las preferencias de sostenibilidad; cuáles son los principales desafíos de implementación y qué podrían hacer los asesores.

¿Qué es la evaluación de las preferencias de sostenibilidad de MiFID II?

Elisabeth Ottawa, responsable adjunta de políticas públicas de Schroders, explica que «lo esencial de las preferencias de sostenibilidad de MiFID es que se debe preguntar a cualquier cliente, tanto a los existentes como a los nuevos, sobre sus preferencias de sostenibilidad». 

Hay tres opciones para elegir: una alineación con la Taxonomía, un porcentaje en inversiones sostenibles según lo definido por el SFDR, o una consideración cuantitativa o cualitativa de los Principales Impactos Adversos (PAIs, por sus siglas en inglés). Como recordatorio, los PAIs pretenden captar cualquier efecto negativo material que las inversiones tengan sobre el medio ambiente y/o la sociedad.

«Una vez que el cliente elige una de estas opciones o una combinación de ellas, el asesor debe asegurarse de que el producto ofrecido se ajusta a las preferencias de sostenibilidad del cliente. Si no es así, el producto no puede ofrecerse a menos que el cliente cambie sus preferencias de sostenibilidad», aclara. 

¿Cómo se inscribe el requisito de las preferencias de sostenibilidad en el programa más amplio de financiación sostenible de la UE?

Según explica Ottawa, el objetivo último del programa de finanzas sostenibles de la UE es canalizar más inversiones hacia activos sostenibles y, por tanto, hacer más ecológica la economía de la UE. La forma en que se pretende que esto funcione en toda la cadena de inversión es la siguiente.

En primer lugar, empresas comunican información no financiera, de «sostenibilidad», y la alineación de sus actividades económicas con la taxonomía. Los participantes en el mercado financiero utilizarían entonces esta información para divulgar información sobre el nivel de sostenibilidad de sus productos, y también para informar sobre cómo integran las consideraciones de sostenibilidad en conjunto. 

En el siguiente paso, los asesores tendrían que preguntar a los clientes sobre sus preferencias en materia de sostenibilidad y ajustar los productos en consecuencia. «Entonces el inversor tendría la seguridad de que invierte en un producto financiero que se ajusta a sus preferencias. Y como todos los productos sostenibles tendrían que cumplir estas normas de divulgación, habría más comparabilidad y, por tanto, más competencia entre esos productos», explica la experta. 

¿Cuáles son los primeros pasos de los asesores a la hora de abordar las preferencias de sostenibilidad?

Anastasia Petraki, directora de Inversiones ESG de Schroders, responde señalando que «hay dos cosas que los asesores tendrían que hacer. La primera es la de siempre, es decir, seguirán teniendo que recopilar toda la información para evaluar la situación del cliente, su situación financiera, cuál es su nivel de conocimiento y experiencia, y sus objetivos de inversión. El siguiente paso sería explicar al cliente qué son los factores ASG y las diferentes formas en que pueden expresarse». 

Los asesores también deberían exponer la diferencia entre los productos con enfoque de sostenibilidad y los productos que no tienen ese enfoque. Una vez establecido el escenario, los asesores pasarían a la pregunta propiamente dicha: «¿Tiene usted preferencias en materia de sostenibilidad? Sí o no».

Si el cliente dice que no, el asesor puede recomendar el producto sostenible, siempre que lo considere adecuado en función de sus conocimientos, su situación financiera y sus objetivos de inversión. En cambio, si el cliente dice sí, lo que esperamos que haga la mayoría, entonces el cliente tendría que hablar sobre si su preferencia es por esa alineación con la taxonomía, o el porcentaje de inversión sostenible, o las principales consideraciones de impacto adverso.

¿Qué ocurre si eligen varias opciones?

«Las directrices no dicen nada sobre lo que ocurre si un cliente elige una combinación de opciones, pero esto es algo en lo que quizás veamos más orientaciones a finales de este año. Si el cliente elige la alineación con la Taxonomía, el siguiente paso sería identificar un rango o el porcentaje mínimo de esa alineación. Si el cliente opta por el porcentaje en la inversión sostenible, entonces, de nuevo, la idea es identificar ese porcentaje mínimo, pero también discutir si la atención debe centrarse en la E, la S o la G. Si el cliente opta por las consideraciones del principal impacto adverso, es una cuestión que el cliente debe discutir si quiere centrarse más en la E, o la S o la G», aclara Petraki.

¿Y si las preferencias del cliente no coinciden con un producto que se ofrece?

Si el cliente expresa sus preferencias de una forma en la que no se identifica inmediatamente ningún producto como adecuado para recomendar, Petraki explica que probablemente seguirá un proceso bastante reiterativo. «Habrá que ver hasta qué punto el cliente está dispuesto a adaptar la forma en que expresa sus preferencias de sostenibilidad», apunta.

«Si adaptan esas preferencias, entonces este proceso reiterativo vuelve a empezar. Si no lo hacen, es prácticamente el final de la discusión. Creemos que es muy importante que los asesores registren y documenten todo, independientemente de cuál sea el resultado. Esperaríamos un enfoque específico en los casos en los que un cliente adapte sus preferencias», añade. 

¿Qué herramientas hay para los asesores?

Nathaële Rebondy, responsable de Sostenibilidad de Schroders en Europa, explica que una de las herramientas clave a disposición de los asesores para ayudarles a filtrar y elegir los productos pertinentes en función de las preferencias expresadas por sus clientes es la Plantilla Europea ESG (EET). En ella se reúnen todos los datos ESG útiles y necesarios para que los distribuidores puedan tener en cuenta los requisitos normativos y responder a ellos.

Aunque la EET es voluntaria, es probable que sea el principal medio a través del cual los “fabricantes” de productos puedan informar sobre las tres opciones de preferencia de sostenibilidad en sus productos. 

¿Cuáles son los retos de la aplicación?

Al observar el calendario del reglamento, Petraki identifica al menos cuatro problemas.

Las directrices definitivas sobre cómo realizar la evaluación de las preferencias de sostenibilidad estarán disponibles en el regulador a finales de año, es decir, un par de meses después de que los cambios entren en vigor a principios de agosto.

Las declaraciones detalladas reales para los productos artículo 8 y 9 que ayudarán a esta evaluación de las preferencias de sostenibilidad, aparecerán dentro de las plantillas de divulgación del Nivel 2 del SFDR que entran en vigor en enero de 2023.

La Taxonomía, que es una de las opciones clave para la evaluación de las preferencias de sostenibilidad, sigue en proceso.

Las empresas solo informarán de los datos no financieros necesarios, ya que el Reglamento sobre la Taxonomía solo se aplica actualmente a un pequeño número de empresas y la Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD) no entrará en vigor antes de 2024.

¿La evaluación en torno a las preferencias debe centrarse en esas tres opciones?

Según Petraki, los reguladores fueron bastante explícitos cuando enmarcaron las preferencias de sostenibilidad, lo que significa que la evaluación real tendrá que girar en torno a esas tres opciones. «Creo que, en el contexto de intentar explicar el marco a los clientes, puede haber un debate más amplio en torno a la ASG, los diferentes enfoques de inversión y cómo pretenden lograr la sostenibilidad. Entender el enfoque de inversión es quizás más importante que entender los números individuales, porque los números aislados y fuera de contexto no te dirán mucho sobre cómo se gestiona un fondo», apunta.

«Yo tomaría la analogía de hojear el menú de un restaurante. La conversación podría ir en una dirección en la que se empieza explicando: «¿Qué suele ser un entrante? ¿Qué suele ser un plato principal? ¿Qué suele ser un postre?». No hace falta que vengas a explicar la receta exacta de cada plato, pero sí que expliques un poco cuál es el concepto de cada uno de esos grupos de platos y cuál es quizá su característica principal», explica Ottawa.

«¿Es un plato vegetariano? ¿Es algo con carne o es pescado? En un siguiente paso, tu cliente expresaría qué categoría de plato quiere y cuál es su preferencia de sabor particular. Y entonces tendrá que ver si tiene un plato que ofrecer de la categoría elegida. Entonces es de esperar que se inicie una conversación, que no se salga completamente de los requisitos regulatorios, porque no se empieza y se acaba sirviendo únicamente los platos que se tienen», aclara.