Bitcoin y el desacople que la macro ya está explicando

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El oro retrocede desde sus máximos de enero, bitcoin recupera terreno tras un primer trimestre adverso, la renta variable continúa en zona de euforia. La lectura habitual interpreta estos movimientos como ruido de ciclo. La correcta es otra: las categorías con las que analizamos clases de activo fueron diseñadas para un balance soberano disciplinado, y ese balance ya no existe.

La expansión monetaria y fiscal sostenida de la última década no es coyuntura. Es el régimen operativo de las principales economías avanzadas. Deuda pública creciente, tipos reales contenidos por recompra de balance, déficits estructurales normalizados. Bajo este marco, la función tradicional de cada activo se reescribe. La renta fija soberana deja de ser libre de riesgo y pasa a ser el vehículo silencioso por el que el emisor transfiere su indisciplina al tenedor. El oro recupera su papel histórico como ancla de reserva, aunque su corrección desde el pico de enero recuerda que también el refugio físico se enfrenta a límites operativos y de liquidez. Pero la novedad estructural, la que importa para quien construye carteras y mandatos, está en los activos digitales.

El error habitual es clasificarlos como clase de activo emergente. No lo son. Son una respuesta de infraestructura a una pregunta que la macro viene formulando: qué sostiene el valor cuando el emisor pierde disciplina, y qué raíl liquida ese valor sin depender de un intermediario soberano. Tres categorías cumplen funciones distintas dentro de una cartera institucional y conviene separarlas con rigor.

Bitcoin es un activo de reserva con oferta fija verificable, emisión predecible y neutralidad sin emisor. No compite con el oro en simbolismo; compite en propiedades monetarias. La corrección desde máximos no invalida la tesis. La refuerza: el catalizador estructural —un modelo fiscal que los ciudadanos pagarán vía inflación y represión financiera— permanece intacto. La recuperación hacia los 80.000 dólares tras tocar mínimos en el primer trimestre se ha producido con un perfil de tenedor cada vez más concentrado en tesorerías corporativas, ETFs regulados y vehículos institucionales. La rotación desde el especulador retail hacia el balance corporativo es, en sí misma, una lectura del régimen.

Las stablecoins en dólar son el raíl de liquidación programable que la banca corresponsal nunca llegó a ofrecer. Mueven capital global en segundos, a coste marginal, sin ventanas horarias. Lo verdaderamente estructural no es la velocidad —los pagos en tiempo real ya existían a base de inmovilizar liquidez—, sino el coste de capital. El consejero delegado de Western Union lo formuló sin ambigüedad: las stablecoins le devolverán 1.500 millones de dólares hasta hoy atrapados en su red de pagos, capital que pasará a ser productivo. El mismo cálculo se está aplicando en tesorerías corporativas con redes globales de proveedores, donde el modelo de stablecoin corporativa permite separar el dinero operativo del dinero productivo: el fiat queda invertido en el sistema financiero tradicional generando rendimiento, mientras el gemelo digital ejecuta la red de pagos. La GENIUS Act, firmada en julio de 2025, tiene desde abril su régimen de cumplimiento AML y sanciones en consulta pública vía FinCEN y OFAC. El Tesoro estadounidense las enmarca ya como vector de demanda estructural por deuda soberana, y la pelea actual entre el lobby bancario y los emisores no bancarios sobre las stablecoins con rendimiento es la mejor confirmación de su peso sistémico: lo que destruye depósitos solo se combate cuando ya pesa.

Y los activos reales tokenizados —inmobiliario, crédito privado, renta fija estructurada— están migrando del balance tradicional hacia liquidez digital. No como ejercicio cosmético, sino como colateral programable capaz de circular en venues DeFi, en tesorerías corporativas denominadas en stablecoins y en mercados de capitales cripto-nativos. El segmento ha superado los 37.000 millones de dólares de valor on-chain, con crecimiento superior al 200% interanual. Los pasos recientes lo confirman: BlackRock registró en mayo dos nuevas estructuras de fondos tokenizados ante la SEC; Ondo, JPMorgan, Mastercard y Ripple ejecutaron la primera redención transfronteriza en vivo de bonos del Tesoro tokenizados sobre el XRP Ledger. No son pruebas de concepto. Son flujos institucionales operando sobre infraestructura on-chain, con curadores especializados, vaults regulados y mecanismos de gobernanza de colateral que reproducen, en formato programable, las disciplinas del crédito estructurado clásico.

La evidencia empírica llegó hace meses. El conflicto en el Golfo bloqueó los vuelos desde Dubái, principal hub físico de oro del mundo; las onzas quedaron varadas, vendiéndose con descuentos de 30 dólares sobre el benchmark de Londres. Bitcoin, en ese mismo momento, circulaba sin fricción. La diferencia no es filosófica. Es operacional. Los flujos posteriores la han confirmado: cada vez más capital sofisticado prefiere raíles cuya liquidación no depende de un avión, una bóveda o una ventana horaria.

El marco europeo reconoce esta transición. MiCA operativo desde 2024, la Ley del Mercado de Valores e Instrumentos Financieros integrando sistemas basados en DLT, el ajuste del Listing Act sobre umbrales de emisión, la CNMV abriendo cauces para el registro de valores negociables tokenizados. Al otro lado del Atlántico, la CLARITY Act ha sido sacada adelante por el Senate Banking Committee este mismo mes. La infraestructura regulatoria ha dejado de ser el obstáculo y se ha convertido en la condición que separa a los actores serios del ruido especulativo que dominaba la conversación anterior.

Y hay un vector que acelera todo lo anterior: la economía agéntica. Los agentes de IA ya ejecutan tareas y ordenan transacciones sobre infraestructura empresarial. El derrumbe de las valoraciones del software por asiento durante el último año es el mercado descontando ese cambio en tiempo real. Una economía donde agentes autónomos contratan y liquidan no opera sobre raíles diseñados para humanos detrás de una ventanilla: exige dinero programable, colateral programable y reglas verificables en código. La infraestructura digital que aquí se describe no es una opción de inversión. Es el sustrato sin el cual esa economía no funciona.

Lo que el entorno actual exige al profesional financiero es, por tanto, distinto. No basta con dominar las categorías tradicionales: hace falta articular criterio macro, estructura de mercado, arquitectura legal y disciplina operativa sobre infraestructura digital. Ese es el perfil que la industria está pidiendo. El desacople actual no es ruido. Es la señal de que el régimen monetario está reescribiendo la función de cada clase de activo —y de que la propia economía empieza a operarse en código. Quien sepa leerlo construye la estrategia. Quien no, paga la factura.

Tribuna de Carlos Salinas, profesor del Máster en Blockchain y Activos Digitales del IEB

Cómo conseguir exposición al revival de las infraestructuras: claves del BNY Mellon Global Infrastructure Income

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Foto cedidaBrian Blongastainer, estratega global de inversión en BNY Investments Newton y del BNY Mellon Global Infrastructure Income Fund.

Las infraestructuras cotizadas viven un momento especialmente atractivo para el inversor conservador. En un entorno marcado por la volatilidad macroeconómica, las tensiones geopolíticas y la búsqueda de rentas estables, este activo combina características defensivas —como flujos de caja recurrentes y menor sensibilidad a las caídas bursátiles— con un potencial de crecimiento estructural ligado a tendencias como la electrificación, la inteligencia artificial o la modernización energética.

En esta entrevista concedida en exclusiva a Funds Society, Brian Blongastainer, estratega global de inversión en BNY Investments Newton y del BNY Mellon Global Infrastructure Income Fund, explica cómo construye una cartera concentrada de infraestructuras globales con un enfoque de generación de rentas, qué sectores están liderando actualmente el crecimiento y por qué cree que el activo ofrece una combinación atractiva entre yield, estabilidad y revalorización potencial.

¿Cómo es el proceso de análisis e inversión del fondo?

Llevamos gestionando esta estrategia de infraestructuras desde hace cerca de 15 años y el proceso apenas ha cambiado. Nuestra aproximación es más amplia que la de muchos competidores porque no solo invertimos en infraestructuras tradicionales — como utilities, transporte industrial o midstream energético—, sino también en infraestructuras sociales, como residencias de mayores (senior housing), hospitales, telecomunicaciones o determinados activos inmobiliarios.

Partimos de un universo de unas 500 compañías cotizadas. Cabe aclarar que nuestra definición de infraestructura es un activo físico con supervisión regulatoria que genera flujos de caja estables y dividendos recurrentes, gracias a los ingresos obtenidos por el uso de ese activo.

El primer filtro es cuantitativo, aunque apoyado en análisis fundamental. Nuestros analistas trabajan con el equipo cuantitativo para identificar qué factores de valoración, calidad y momento son relevantes en cada subsector. Con ello, generamos puntuaciones de alfa y seleccionamos las 100 mejores ideas.

Después, utilizamos un optimizador de cartera diseñado internamente en BNY que busca maximizar tres elementos: una rentabilidad por dividendo bruta futura del 6%, las puntuaciones de alfa y el control del riesgo. Aproximadamente dos tercios del riesgo de la cartera procede de riesgo idiosincrático o específico de compañías, porque queremos que la selección de valores sea el principal motor de rentabilidad.

Como resultado, la cartera suele tener entre 25 y 30 posiciones, por lo que es una estrategia muy concentrada y de alta convicción. El fondo tiene una rotación cercana al 50% y normalmente buscamos compañías infravaloradas con potencial de revalorización en un horizonte aproximado de dos años.

Tradicionalmente, las infraestructuras se han considerado un activo defensivo. ¿Está cambiando la percepción de los inversores?

Históricamente, las infraestructuras ofrecían menor beta que la renta variable global y una menor captura de caídas, además de rentabilidades atractivas ajustadas al riesgo. Pero ahora estamos viendo un punto de inflexión en crecimiento estructural.

El principal motor es la electrificación de la economía: hogares, vehículos y centros de datos consumen cada vez más energía. Esto favorece especialmente a las utilities, que representan alrededor del 40% del índice de referencia.

A ello se suman otros factores estructurales: el reshoring industrial tras la pandemia, la necesidad de modernizar infraestructuras envejecidas, la independencia energética tras las guerras de Ucrania y Oriente Medio, y el enorme crecimiento de los centros de datos ligados a la inteligencia artificial.

Los centros de datos de IA consumen entre siete y diez veces más energía que uno tradicional. Esto está provocando que, por primera vez en décadas, estemos viendo que la demanda eléctrica esté creciendo más rápido que la oferta, lo que beneficia tanto a utilities como a compañías de infraestructuras energéticas.

¿Qué rendimientos podemos esperar de esta clase de activo?

Históricamente las infraestructuras han ofrecido retornos anualizados cercanos al 8% a largo plazo, en línea con la renta variable global, combinando rentabilidad por dividendo y apreciación del capital, y es más o menos el retorno que seguimos esperando para los próximos años. Además, el sector sigue cotizando con valoraciones relativamente atractivas frente a la renta variable global, pese al buen comportamiento registrado en los últimos años.

No obstante, aunque las infraestructuras presentan características defensivas, flujos de caja más estables y una menor sensibilidad a las caídas del mercado, siguen siendo activos de renta variable cotizada y, por tanto, continúan expuestos a volatilidad y riesgo de mercado. Las infraestructuras pueden ofrecer yields atractivas y un perfil más estable que la renta variable global tradicional, pero no deben confundirse con activos de renta fija.

¿Cuál es actualmente la asignación del fondo?

Estamos sobreponderados en utilities y energía. En utilities seguimos encontrando valor y rentabilidad por dividendo atractiva. En energía, especialmente en oleoductos y gasoductos midstream, somos positivos por el aumento previsto de la demanda de petróleo y gas, así como por las exportaciones de GNL hacia Europa.

Por el contrario, mantenemos infraponderación en infraestructuras industriales como aeropuertos, autopistas o compañías de transporte, donde las valoraciones son más exigentes y las rentabilidades por dividendo, más bajas.

Además, aproximadamente un 10% de la cartera está invertido en healthcare REITs, principalmente residencias de mayores en Estados Unidos, beneficiadas por el envejecimiento de la población. También tenemos exposición a telecomunicaciones francesas por sus modelos de negocio cuasi monopolísticos y el potencial de consolidación sectorial.

A nivel geográfico, y como resultado de nuestro proceso de selección, estamos ligeramente sobreponderados en Norteamérica y Europa Occidental.

¿Cómo valora actualmente las infraestructuras frente a la renta variable global?

Creemos que siguen estando atractivamente valoradas. Históricamente, el sector cotizaba con una prima cercana al 20% frente a la renta variable global por su estabilidad y perfil defensivo. Actualmente, esa prima se sitúa alrededor del 5%.

Además, las infraestructuras han superado históricamente a la renta fija global en distintos horizontes temporales, aunque sigue siendo una clase de activo de renta variable y, por tanto, con volatilidad.

¿Qué riesgos vigilan actualmente?

Los riesgos son los habituales para esta clase de activo: subidas rápidas de tipos de interés, posibles intervenciones regulatorias y eventos exógenos, como pandemias o conflictos geopolíticos.

En el caso reciente del conflicto con Irán, el impacto sobre la cartera ha sido limitado. Nos preocupaba especialmente una posible intervención regulatoria en utilities europeas ante el repunte energético, pero la dependencia actual de Rusia es mucho menor que hace unos años. Además, nuestra infraponderación en aeropuertos ayudó al comportamiento relativo de la cartera, mientras que la exposición a infraestructuras energéticas actuó de forma defensiva.

Cómo invertir en todo el espectro de influencia de la IA

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Foto cedidaJames Chen, gestor del fondo Allianz Global Artificial Intelligence, de Allianz Global Investors.

“La inteligencia artificial está impulsando el futuro de nuestro presente. No es ciencia ficción, ya está aquí facilitando la vida de la gente”. Así arranca la presentación de James Chen, gestor del fondo Allianz Global Artificial Intelligence, de Allianz Global Investors. Toda una declaración de intenciones sobre la influencia que va a tener esta revolución tecnológica en marcha y las implicaciones que va a tener en la inversión. 

De momento, Chen es consciente de que el desarrollo de la inteligencia artificial está en una fase muy temprana y aunque su boom es enorme, constata que la adopción real por parte de las empresas es aún baja. Incluso, muchas aún están experimentando, sobre todo, en lo relacionado con la autonomía de tareas, realización de contenido generativo y otras formas de productividad aumentada. Pero el potencial que tienen los inversores por delante en este terreno es muy amplio. 

Cómo tener la cartera expuesta a la IA

El fondo Allianz Global Artificial Intelligence ofrece a los inversores exposición a un amplio espectro de tecnologías y sectores que están abrazando el poder disruptivo de la inteligencia artificial. Desde infraestructura de IA -big data, internet de las cosas, semiconductores y equipos, cloud, telecomunicaciones y almacenamiento, entre otros- a sectores que utilizan la inteligencia artificial -entre ellos, agricultura, automóviles, aeroespacial, transporte, real estate o finanzas- pasando por las aplicaciones de IA, entre las que se encontrarían el software inteligente, deep learning, robótica, automatización o sistemas cognitivos, por poner solo unos ejemplos.

Un ámbito de actuación que se traduce en una elevada diversificación de la cartera, a través de un creciente universo de oportunidades a lo largo y ancho de los diferentes sectores de inversión. Así, infraestructura de IA incluye compañías en semiconductores, componentes electrónicos y sectores de infraestructura de software. Aquí tendrían cabida compañías como Nvidia, Broadcom, Taiwan Semiconductor, Lam Research…

Por su parte, el área de aplicaciones de IA contribuye a impulsar mayores niveles de automatización, una toma de decisiones más ágil y un ahorro significativo en los costes. En este sentido, incluye a firmas como Apple, Meta Platforms, Microsoft, Tencent, etcétera. Por último, las compañías que adoptan la IA en forma de economías de escala también tienen cabida en este fondo. Entre esas compañías estarían Caterpillar, Eli Lilly, JP Morgan Chase, Tesla…

El posicionamiento de la cartera del fondo, a marzo de este año, da prioridad al área de Infraestructura de IA en detrimento de la parte de aplicaciones: la primera ha pasado en un solo año de pesar el 32% al 56%, mientras que la segunda presenta una ponderación del 5%, muy inferior al 27% de hace un año.

Chen justifica este cambio en tan solo 12 meses en que la continua expansión de los centros de datos globales de inteligencia artificial es más acusada de lo que muchos inversores son capaces de apreciar. Y, si bien reconoce que la incertidumbre sobre el gasto en capital va a persistir, también observa muchos cuellos de botella en el desarrollo de esta nueva revolución industrial impulsada por la inteligencia artificial. Entre ellos, áreas de semiconductores y equipamiento relacionado con la inteligencia artificial; disrupciones energéticas o redes avanzadas.

En aplicaciones de inteligencia artificial, el experto apunta que la era de las aplicaciones estáticas está dando paso a los futuros “agentes autónomos colaborativos”, que pueden actuar, recordar contextos y adaptarse a cada situación de forma relativamente eficiente. Esta nueva “ola de aplicaciones inteligentes” conllevará más automatización y abre oportunidades de nuevas fórmulas de monetización. Estas incluyen desarrollos escalables en la inteligencia artificial de empresa y una inteligencia artificial de consumo que es cada vez más esencial en el día a día de los ciudadanos. 

Por último, las industrias que utilizan la inteligencia artificial se encuentran en las primeras fases de una verdadera adopción de la inteligencia artificial. Eso sí, el sentimiento de los inversores hacia los beneficiados por la inteligencia artificial está empezando a crecer entre las compañías que, tras haber adoptado la IA, son capaces de demostrar una mejora de la eficiencia y de los márgenes. Estas oportunidades “están subestimadas por los inversores” y representan una atractiva área de generación de alfa, según Chen. Aquí se incluirían los sectores financieros, salud, consumo e industriales, que “están empezando a ver incipientes beneficios de la aplicación de la inteligencia artificial”.

Posicionamiento geográfico y sectorial

Tecnologías de la información es el sector con más presencia en el fondo, con un peso del 55,36% que, en todo caso, está infraponderado con respecto al índice de referencia, donde representa el 63,2%. Industria, la segunda mayor posición, supone el 11,47%, más que el 5,64% del benchmark. 

Asimismo, Estados Unidos es el área geográfica más representada en el fondo, que, en todo caso, tiene una vocación de inversión global. Supone el 82% del fondo, por encima de su peso en el índice de referencia (un 75,59%). Taiwán y Países Bajos completan las tres principales áreas de actuación del fondo.

Invesco amplía su oferta de renta fija con dos nuevos ETFs activos de bonos corporativos investment grade

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Invesco ha ampliado su gama de ETFs activos con el lanzamiento de Invesco EUR IG Corporate Bond Active UCITS ETF e Invesco EUR IG Corporate Bond Short Duration Active UCITS ETF, dos estrategias diseñadas para ofrecer una exposición diferenciada al mercado europeo de bonos corporativos con grado de inversión. Ambos fondos estarán gestionados por el equipo europeo de renta fija de la gestora, con sede en Reino Unido, y comparten un enfoque de inversión similar, aunque el segundo se concentra en emisiones con vencimientos más cortos.

El lanzamiento se produce en un contexto de fuerte crecimiento del mercado de ETFs activos en Europa. Según datos recopilados por Invesco, los UCITS ETFs gestionados activamente han más que duplicado su patrimonio desde finales de 2024 y superaban los 110.000 millones de dólares en activos bajo gestión a cierre de abril de 2026, distribuidos entre más de 390 productos. Además, en lo que va de año el segmento ha registrado un crecimiento del 8,4% impulsado por entradas netas de capital, frente al 4,6% registrado por los ETFs pasivos.

Gary Buxton, responsable de producto para EMEA en Invesco, destacó que la firma cuenta con una amplia experiencia en la gestión de estrategias activas y en el desarrollo de ETFs. Según explicó, el creciente interés de los inversores por este formato responde tanto a la búsqueda de generación de alfa como a las ventajas estructurales que ofrecen los ETFs en términos de liquidez, transparencia y eficiencia operativa.

La gestión de ambos fondos combinará análisis macroeconómico, investigación fundamental crediticia, selección individual de emisiones y control de riesgos. El objetivo será generar valor mediante decisiones activas en áreas como la selección de bonos, la asignación sectorial, la calidad crediticia y el posicionamiento a lo largo de la curva de tipos.

Tom Hemmant, gestor de carteras de Invesco, explicó que la estrategia se basa en un enfoque que el equipo lleva aplicando desde hace más de dos décadas, aunque adaptado a las necesidades específicas de liquidez propias de los ETFs. El gestor señaló que la integración de la investigación macroeconómica y del análisis crediticio bottom-up constituye el núcleo del proceso de inversión y guía las decisiones de asignación de activos.

A diferencia de los ETFs tradicionales, ambos vehículos no buscan replicar un índice ni están condicionados por él. No obstante, los inversores podrán utilizar el Bloomberg Euro Corporate Index como referencia comparativa para el ETF general y el Bloomberg Euro Corporate Bond 1-5 Year Index para la estrategia de corta duración.

Los dos fondos han sido clasificados como Artículo 8 bajo el Reglamento europeo de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR), lo que implica que promueven características ambientales y/o sociales dentro de su proceso de inversión.

Para Laure Peyranne, responsable de ETFs para Iberia, Latinoamérica y US Offshore en Invesco, la evolución del mercado europeo demuestra que los inversores demandan cada vez más estrategias activas diferenciadas dentro del formato ETF. En su opinión, tras el éxito de las estrategias cuantitativas de renta variable y de segmentos especializados de renta fija como los CLOs, el siguiente paso natural es la expansión de soluciones basadas en gestión activa fundamental tradicional.

Con estos lanzamientos, Invesco eleva a 49 su oferta de UCITS ETFs de renta fija, reforzando una gama que ya incluye exposiciones a deuda soberana europea, crédito corporativo investment grade, CoCos AT1 y CLOs con calificación AAA, además de diversas estrategias smart beta orientadas a mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo. La incorporación de estos nuevos productos amplía las alternativas disponibles para los inversores que buscan acceder al mercado de crédito corporativo europeo mediante una gestión activa dentro del formato ETF.

State Street amplía su relación de servicios de inversión con Principal Financial Group

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State Street Corporation ha anunciado que ha sido seleccionada por Principal Financial Group, compañía global de servicios financieros especializada en soluciones de jubilación, gestión de activos y seguros, para prestar servicios de custodia, contabilidad de fondos y administración para los fondos de inversión de Principal.

En virtud de este mandato ampliado, Principal® aprovechará la plataforma integrada de servicios de inversión y la escala operativa global de State Street para respaldar la evolución continua de su negocio de fondos de inversión. Este nombramiento refleja el enfoque de Principal en alinear su estrategia operativa con una infraestructura escalable a medida que continúa ampliando su oferta de inversión.

El acuerdo se basa en una relación entre State Street y Principal que se extiende durante más de una década, periodo en el que State Street ha prestado apoyo a Principal en una amplia gama de vehículos de inversión, incluidos fondos cotizados (ETF) y fondos colectivos de inversión (CIT, por sus siglas en inglés), a medida que la firma ha crecido y diversificado su gama de productos.

«Principal cuenta con un sólido historial de innovación y orientación al cliente, y nos complace ampliar nuestra relación para apoyar su próxima fase de crecimiento», afirmó Joerg Ambrosius, presidente de Investment Services de State Street. «Al combinar nuestra escala global, nuestra profunda experiencia y nuestras capacidades integradas de prestación de servicios, estamos bien posicionados para mejorar la eficiencia operativa y respaldar a Principal en la evolución continua de sus productos de inversión».

Esta colaboración refuerza la posición de State Street como proveedor líder de soluciones integradas de servicios de inversión y pone de relieve la capacidad de la firma para ejecutar conversiones complejas de clientes a gran escala, manteniendo al mismo tiempo la continuidad operativa, la resiliencia y un servicio de alta calidad.

«La colaboración con State Street nos proporciona acceso a una estructura operativa escalable y una mayor rapidez de salida al mercado mientras seguimos transformando nuestro negocio de gestión patrimonial y jubilación en Estados Unidos», señaló Kamal Bhatia, presidente y consejero delegado de Principal Asset Management®. «Esta transición refleja nuestro enfoque en las alianzas estratégicas y la externalización de servicios como palancas para acelerar nuestro negocio y lograr un crecimiento rentable a largo plazo».

De T+2 a T+1: la industria de postcontratación entra en la fase decisiva de implementación

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Marquen en sus agendas el 11 de octubre de 2027. Es la fecha que ha fijado la Comisión Europea para que entre en funcionamiento T+1, que reducirá en un día el plazo estándar de liquidación y comprimirá de forma significativa los tiempos operativos en el mercado. Si bien las recomendaciones de ESMA insisten en dotar a todo el proceso de transición a T+1 con flexibilidad para no comprometer el calendario global, lo cierto es que, a junio de 2026, parte de la industria todavía está en una fase inicial de implementación y pruebas del nuevo sistema. Consciente de esta realidad, CACEIS organizó recientemente un desayuno informativo con brokers y demás participantes del sell side en la que se les informó de forma práctica de todas las implicaciones del paso de T+2 a T+1 y se escucharon sus demandas y objeciones a este cambio histórico en la operativa. 

La sesión formativa reunió a representantes de la industria de brokerage y de la industria de postcontratación para analizar el impacto operativo del paso de T+2 a T+1 en la liquidación de valores en Europa. El encuentro, presentado por David Carrión, Senior Product Manager de CACEIS, y en el que intervino Alejandro de los Ojos, director de ventas y relación con clientes, puso el foco en la transformación de la cadena de postcontratación, la necesidad de coordinación entre todos los actores y la redefinición de procesos en un entorno de mayor exigencia operativa.

Fechas clave

David Carrión contextualizó el proyecto T+1 como una iniciativa europea impulsada a finales de 2024 bajo mandato de la Comisión Europea, con horizonte de implementación en octubre de 2027. El plan se articula en tres fases: definición del modelo operativo, adaptación interna de cada participante y fase de pruebas. 

El calendario regulatorio incluye la publicación del borrador de recomendaciones en junio de 2025, la difusión del handbook de implementación en febrero de 2026 y la definición de un plan de pruebas en marzo de 2026. Entre abril de 2026 y Octubre de 2027 se desplegará el periodo crítico de adaptación operativa, con ventanas de pruebas progresivas, pruebas del nuevo ciclo nocturno europeo y ajustes coordinados entre jurisdicciones, que es la fase en la que se encuentra actualmente el mercado. 

El ponente destacó que el enfoque regulatorio está dotado de “ligera flexibilidad para que no pongan en riesgo el deadline si no lo cumplen al 100 %, y que los reguladores monitorizarán su cumplimiento para que todos los participantes lo sigan”. El objetivo es culminar en octubre de 2027, con la entrada en vigor del nuevo modelo de liquidación.

Principales cambios

Uno de los elementos centrales del debate fue la transición operativa desde T+2 hacia T+1. El cambio implica una compresión significativa de los tiempos de procesamiento, con cut-offs operativos, mucho más exigentes, en torno a las 22:00, confirmaciones antes de las 23:00 y un ciclo de liquidación que se desplaza hacia la noche para ganar eficiencia. 

También se abordó la implantación de la liquidación parcial por defecto (excepto para traspaso de carteras, operaciones financieras y Security Finance), que se monitorizará hasta después de la implementación en octubre de 2027 antes de posibles ajustes regulatorios. Carrión admitió la existencia de “mucho debate” en torno a esta medida, y explicó que la razón por la que se quiere fomentar es “porque se considera una herramienta relevante para  que el ratio de eficiencia se mantenga muy alto”. 

No obstante, el experto indicó que la práctica de la liquidación parcial por defecto va con una afirmación que deben tener muy presentes los actores del mercado, ya que debe existir un acuerdo entre partes para excluir la liquidación parcial. Por otro lado, la normativa CSDR implica que si un participante indica que no quiere liquidación parcial, la operación no liquidará parcialmente. En todo caso, el experto indicó que el comité de industria de T+1 va a monitorizar su utilización antes y después de la implementación de T+1, para analizar qué usos se están dando a la liquidación parcial por defecto. “En función del resultado ya se valorará e impulsar en su caso un cambio legislativo para promover aún más la liquidación parcial”, explicó Carrión, enfatizando que el mensaje importante con el que deben quedarse los profesionales es que “el objetivo final es promover la liquidación parcial”. 

Las demandas de los brókeres

La industria debatió igualmente la ampliación de horarios de negociación y su impacto especialmente para firmas de brokerage de tamaño medio y pequeño. Durante el turno de intervenciones, los representantes del sell side coincidieron en que el principal reto operativo es la extensión del horario de mercado y el impacto directo sobre costes de personal y eficiencia.

 También se señaló las fricciones operativas derivadas dela liquidación parcial debido a sus costes asociados y la falta de alineamiento entre brokers y gestoras en el envío de instrucciones. Así, los participantes en la sesión formativa organizada por CACEIS pusieron de manifiesto que la industria sigue operando con dependencias significativas de procesos manuales, lo que limita la velocidad de adaptación al nuevo ciclo.

Otro de los puntos recurrentes fue la necesidad de cooperación transversal. Alejandro de los Ojos insistió en que el éxito del modelo depende de la coordinación entre todos los participantes de la cadena. Subrayó que los clientes deben ser parte activa del cambio y que será necesaria una labor de educación conjunta entre custodios, depositarios, brokers y gestoras para acelerar la adopción de procesos más automatizados. En este sentido, defendió que el mercado debe avanzar hacia instrucciones completas, correctas y enviadas a tiempo desde el origen, con mayor estandarización y reducción de fricciones en el matching.

El debate incluyó también cuestiones operativas como la comunicación inmediata de instrucciones de liquidación, la automatización del matching antes del cierre operativo y la mejora de la eficiencia en la asignación de operaciones. Se destacó que los inversores no residentes ya presentan niveles de eficiencia superiores, mientras que parte del mercado doméstico todavía muestra margen de mejora.

En el plano estructural, la industria coincidió en que el paso a T+1 y posteriormente a T no es un ajuste aislado del back office, sino una transformación integral del ciclo de trading. El cambio afecta tanto a la fase de ejecución como a la postcontratación y exige una reconfiguración de sistemas, conectividades y procesos internos en toda la cadena de valor.

La visión de CACEIS

Desde el lado de CACEIS, Alejandro de los Ojos incidió en el impacto de esta nueva implementación sobre todo el ecosistema, insistiendo en que el cambio debe entenderse como una revisión completa del modelo de interacción entre brokers, custodios, depositarios y gestoras. “Como participantes de la cadena de liquidación, deberíamos centrarnos más en qué podemos hacer nosotros». El directivo señaló además que la liquidación es el último eslabón de la cadena, pero que el foco regulatorio se está desplazando hacia el momento de la ejecución y la calidad de las instrucciones desde origen. “Por primera vez se está poniendo el foco en el trade”. Así, insistió en que la industria debe anticiparse y adaptar sus procesos internos, especialmente en conectividad, automatización y gestión de instrucciones, un proceso que está siendo heterogéneo en cuanto a ritmos de implementación entre los distintos actores de la industria.

En su visión, la eficiencia solo será posible si toda la cadena opera de forma homogénea y con mayor grado de automatización, incluida la aceptación de operaciones, la asignación y el envío inmediato de instrucciones tras el trade. Dicho esto, el representante de CACEIS introdujo un matiz importante: “El cliente es el que manda, pero también tiene que participar. Es necesaria una labor de educación por parte de todos los actores de la cadena (custodios, depositarios, brokers, gestoras) para poder cambiar todos y adaptarnos todos”. 

El consenso final del foro apuntó a que la transición exigirá inversiones en automatización, refuerzo de conectividad y una mayor alineación entre todos los actores del mercado. También se trasladó la idea de que el principal margen de mejora no reside únicamente en la regulación o en los costes de mercado, sino en la capacidad de la industria para rediseñar de forma conjunta la cadena de ejecución y liquidación.





Silverway AM abre la suscripción de su fondo tras la aprobación regulatoria

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Silverway Asset Management ha abierto oficialmente la suscripción de su fondo Silverway Global – Apex Equity Fund para inversores de España y de Europa, tras culminar la semana pasada el proceso de aprobaciones por parte del regulador luxemburgués y dado traslado para su registro en la CNMV.  El fondo, estructurado bajo normativa UCITS y registrado en Luxemburgo con divisa base en euros, ha recibido también el llamado “pasaporte” para poder empezar a ser comercializado en España. 

Según destaca la firma, este nuevo vehículo permitirá a inversores minoristas e institucionales acceder a una estrategia de renta variable global desarrollada por Pedro Escudero, fundador y CEO de Silverway AM, con más de 25 años de experiencia en Wall Street. “Después de años trabajando junto a los mayores inversores institucionales del mundo, hoy doy un paso muy importante al poner la inversión de élite al alcance de cualquier inversor español. Desde Silverway Asset Management, nuestro objetivo es ofrecer una gestión rigurosa, disciplinada y orientada al largo plazo, independientemente del tamaño del patrimonio de cada cliente”, ha señalado Escudero. 

Invertir desde 500 euros 

Desde la firma explican que Silverway Global – Apex Equity Fund podrá contratarse desde una inversión mínima de 500 euros con lo que la gestora busca “democratizar” la inversión, acercando a todo tipo de inversores estrategias tradicionalmente reservadas a grandes patrimonios. Los inversores podrán acceder al fondo a través de la página web de Silverway Asset Management y su aplicación móvil Silverway AM, disponible para IOS y Android. En las próximas semanas el fondo estará accesible en distintas plataformas de distribución como Allfunds e Inversis

El fondo invertirá en una cartera de aproximadamente entre 18 y 25 compañías cotizadas seleccionadas bajo la dirección de Pedro Escudero y mediante un enfoque basado en tres pilares: valor, calidad y crecimiento. La estrategia de Pedro Escudero es invertir preferentemente en mercados desarrollados —principalmente Norteamérica pero también Europa—, siempre a partir del análisis de los fundamentales. Pedro Escudero cubre hasta 75 compañías, número que espera incrementar al mejorar las capacidades de research con Silverway Asset Management. 

La firma recomienda un horizonte mínimo de inversión de cinco a diez años, aunque la filosofía de la firma está enfocada en la creación de valor sostenido durante décadas mediante el aprovechamiento de la rentabilidad que aporta el interés compuesto y posponiendo la gratificación al final de un largo periodo. 

“Silverway Asset Management y el nuevo fondo destacan por varios elementos diferenciales en el mercado español de fondos de renta variable. Uno de ellos es su experiencia directa en el núcleo de las finanzas globales, con una trayectoria de más de dos décadas en Wall Street. 

A esto, se suma su track record batiendo los índices de referencia durante ya casi una década y enfoque de inversión que incorpora principios del alto rendimiento deportivo en la toma de decisiones”, indican desde la firma.  Por último, insisten en que la gestora persigue un doble objetivo estratégico: “Por un lado, construir un equipo sólido de análisis en Europa que potencie el talento español y, por otro, facilitar el acceso de los inversores a una gestión de alto nivel internacional”.

Wellington Management adquiere Hartford Funds a The Hartford

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Wellington Management y The Hartford han anunciado la firma de un acuerdo definitivo por el que Wellington adquirirá Hartford Funds, un proveedor de soluciones de inversión para el mercado de gestión patrimonial. Una vez completada la operación, Hartford Funds se integrará en el negocio de gestión patrimonial de Wellington en Estados Unidos y, a partir de entonces, operará bajo la marca Wellington.

Esta transacción permitirá a Wellington ofrecer a asesores financieros e inversores un acceso más amplio a capacidades de inversión, una plataforma de distribución más sólida y un soporte más integrado en el mercado estadounidense de gestión patrimonial. Esto será posible gracias a la combinación de la experiencia global de Wellington en inversión institucional con las consolidadas relaciones de Hartford Funds con los asesores financieros.

La adquisición transforma la alianza estratégica de largo plazo entre ambas compañías en una única firma de servicios integrales, capaz de ofrecer mejores resultados a asesores financieros e inversores durante las próximas décadas. La organización combinada será una gestora de inversión independiente más fuerte y mejor posicionada para competir en un sector en constante evolución.

Jean Hynes, consejera delegada y socia directora de Wellington Management, señaló: «Durante más de 40 años, Wellington y Hartford Funds han trabajado juntos para apoyar a asesores e inversores, y estoy entusiasmada con lo que esta unión supone para el futuro de ambas organizaciones. La trayectoria inversora de casi un siglo de Wellington está respaldada por un firme compromiso con asesores, inversores y empleados, y sé que el equipo de Hartford Funds comparte ese mismo compromiso.

Juntos, estamos construyendo sobre las fortalezas que han definido nuestra relación para reforzar nuestro compromiso con el mercado estadounidense de gestión patrimonial mediante un acceso ampliado a capacidades de inversión, un mayor alcance de distribución y más recursos para asesores e inversores. Espero seguir desarrollando las fortalezas que han definido nuestra colaboración en los próximos años».

Por su parte, Christopher Swift, presidente y consejero delegado de The Hartford, afirmó: «Estamos orgullosos de la sólida gestora de fondos centrada en el asesor financiero que hemos construido, respaldada durante muchos años por las destacadas capacidades de inversión de Wellington. Esta operación nos permite generar valor inmediato y sostenido para los accionistas de The Hartford y sitúa al excepcional equipo de Hartford Funds en una posición ideal para seguir teniendo éxito. Esta combinación representa el hogar perfecto a largo plazo para Hartford Funds».

Una alianza estratégica de cuatro décadas

Wellington y Hartford Funds mantienen una estrecha colaboración que se extiende durante más de cuatro décadas, basada en el objetivo común de ofrecer resultados sólidos a asesores financieros e inversores.

La relación comenzó en 1978 y evolucionó formalmente en 1984 con el lanzamiento de una alianza duradera de subasesoramiento para fondos de inversión. Desde entonces, la colaboración se ha ampliado para incluir nuevas capacidades, como ETF y estrategias de inversión adicionales, reflejando un compromiso compartido con la innovación y el crecimiento.

Actualmente, Wellington actúa como subasesor del 83% de los aproximadamente 160.000 millones de dólares en activos de Hartford Funds, con el apoyo de un equipo comercial y de atención al cliente de más de 160 profesionales especializados en representar la plataforma de inversión de Wellington.

Beneficios estratégicos y operativos de la operación

  1. Una plataforma única e integrada de servicios completos: la operación combinará la experiencia institucional de Wellington y su casi centenaria trayectoria inversora con la amplia plataforma de distribución para asesores de Hartford Funds y sus profundas relaciones con intermediarios financieros. El resultado será una plataforma de gestión patrimonial en Estados Unidos más sólida y estratégicamente alineada, que abarcará gestión de inversiones, distribución y servicio al cliente.
  2. Más capacidades y soluciones para asesores e inversores: como plataforma integrada, Wellington proporcionará a los asesores un acceso más amplio a estrategias y soluciones de inversión en fondos de inversión, ETF, cuentas gestionadas por separado (SMA), carteras modelo e inversiones alternativas. Todo ello estará respaldado por un mayor conocimiento del mercado, capacidades ampliadas y recursos de servicio mejorados para ayudar a los asesores a responder a las necesidades cambiantes de sus clientes.
  3. Preparada para un crecimiento a largo plazo: al operar como una única firma de servicios integrales, Wellington impulsará el crecimiento a largo plazo en el mercado de gestión patrimonial gracias a un acceso ampliado a capacidades de inversión, una plataforma de distribución para asesores de mayor escala y un alcance comercial más amplio.

La organización combinada contará con aproximadamente 200 profesionales dedicados a la relación con clientes, ofreciendo soluciones más amplias, un apoyo más coordinado y una experiencia más sencilla y coherente para asesores e inversores.

Christina Kopec Rooney, responsable de U.S. Wealth en Wellington Management, comentó: «Esta unión refuerza nuestra ventaja competitiva y el valor que ofrecemos a asesores y clientes, combinando las capacidades de inversión de Wellington y su experiencia global en los segmentos institucional y de gestión patrimonial con la escala de distribución de Hartford Funds en Estados Unidos y su reconocido equipo.

Me entusiasman nuestras fortalezas conjuntas y el potencial para innovar y ofrecer soluciones de inversión de primer nivel, análisis más profundos y un acceso ampliado a las capacidades de Wellington, incluidas las inversiones alternativas. Es una unión muy convincente tras décadas de estrecha colaboración».

Greg Frost, presidente de Hartford Funds, añadió: «La colaboración entre Hartford Funds y Wellington se basa en valores compartidos, alineación organizativa y un enfoque centrado en ofrecer excelencia en la gestión de inversiones para asesores e inversores. Estamos encantados de formar parte de una única plataforma integrada de Wellington y creemos que esta combinación representa no solo continuidad para nuestros clientes y equipos, sino también una reafirmación de nuestra filosofía de inversión común. Esperamos trabajar juntos para construir sobre nuestra historia y crear nuevas oportunidades de crecimiento e innovación».

Condiciones de la operación

El valor actual neto estimado de la transacción asciende a 1.900 millones de dólares. Según los términos del acuerdo, The Hartford recibirá 300 millones de dólares en efectivo al cierre de la operación, además de pagos adicionales vinculados al efectivo disponible después de impuestos generado por la combinación del negocio de Hartford Funds y la actividad de Wellington relacionada con Hartford Funds —incluida la venta de determinados productos patrocinados por Wellington en el mercado estadounidense de gestión patrimonial— durante los siete años posteriores al cierre de la transacción.

Se espera que la operación se complete en el primer trimestre de 2027, sujeta a las correspondientes aprobaciones regulatorias y de los fondos.

Asesores de la operación

J.P. Morgan Securities actúa como asesor financiero de Wellington, mientras que Paul, Weiss, Rifkind, Wharton & Garrison ejerce como asesor legal.

Por parte de The Hartford, Goldman Sachs actúa como asesor financiero y Weil, Gotshal & Manges como asesor legal.

Por qué la planificación a largo plazo vuelve a situarse en el centro de las decisiones financieras

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Durante los últimos años, muchas decisiones de ahorro e inversión se han tomado con una lógica muy pegada al corto plazo, no tanto por una convicción real como por el propio entorno. La volatilidad, los cambios de ciclo y la cantidad de información disponible han ido empujando a reaccionar más que a planificar, favoreciendo una forma de actuar en la que el foco se desplaza con facilidad hacia el siguiente movimiento y no tanto hacia el objetivo final.

El problema aparece cuando esa dinámica se mantiene en el tiempo. Se van acumulando decisiones que pueden resultar razonables de manera individual, pero que no siempre encajan entre sí, lo que acaba diluyendo la visión de conjunto y generando una cierta sensación de desorden. Es precisamente en ese punto donde muchos inversores empiezan a replantearse cómo están gestionando su patrimonio.

La planificación a largo plazo vuelve a cobrar sentido en ese contexto, no como un concepto teórico, sino como una forma de recuperar orden y coherencia, de entender qué se está haciendo y con qué propósito. El entorno, además, refuerza esa necesidad: el ahorro financiero de los hogares se mantiene en niveles históricamente elevados, por encima del billón de euros, según los últimos datos del Banco de España publicados en marzo de 2026, lo que implica que cada decisión tiene un mayor impacto sobre el conjunto del patrimonio y exige un mayor grado de estructuración.

Esa misma tendencia se observa en los flujos de inversión. Las soluciones más conservadoras y mixtas han seguido registrando entradas netas en el arranque de 2026, según Inverco, la asociación del sector de la inversión colectiva en España. Más que una búsqueda puntual de refugio, este comportamiento refleja una intención más clara de construir carteras con continuidad y cierto equilibrio, alejándose de decisiones aisladas o excesivamente tácticas.

Cuando no existe una planificación previa, el patrimonio tiende a configurarse por acumulación, como resultado de decisiones que se van sumando con el tiempo sin responder necesariamente a una lógica común. Se mantiene liquidez sin un objetivo definido, se incorporan productos ligados al momento y se combinan horizontes temporales distintos sin demasiado criterio. No siempre genera un problema inmediato, pero sí una sensación progresiva de falta de control que acaba condicionando la toma de decisiones.

Frente a eso, planificar introduce una forma distinta de pensar. Obliga a definir prioridades, a separar objetivos y a entender qué función cumple cada decisión dentro del conjunto, de modo que el foco deja de estar en el producto concreto y pasa a situarse en cómo encaja dentro de la estrategia global. Ese cambio, aunque pueda parecer sutil, transforma la manera de invertir.

También se aprecia una evolución en la actitud del inversor. Tras varios años en los que se ha intentado anticipar el mercado de forma constante, empieza a haber una mayor conciencia de los límites de ese enfoque. No tanto por la dificultad de acertar en momentos concretos, sino por la falta de consistencia que genera en el tiempo. En ese contexto, vuelven a ganar relevancia factores menos visibles, como la disciplina, la continuidad o la capacidad de mantener una línea de actuación sin desviarse con facilidad.

En paralelo, el papel del asesor se desplaza hacia ese terreno. Pierde peso la recomendación puntual y gana importancia el acompañamiento, la capacidad de ordenar, de priorizar y de aportar perspectiva. La planificación a largo plazo no elimina la incertidumbre ni pretende hacerlo, pero sí permite afrontarla con un mayor criterio y, en el momento actual, eso vuelve a situarse en el centro de muchas decisiones financieras.

Tribuna de Mario Pereira García, director de negocio en SafeBrok España  

DPAM potencia su equipo en Iberia y Latam con la incorporación de Patricia Esteban como Sales Support

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Foto cedidaPatricia Esteban, Sales Support para España y LatAm en DPAM

DPAM ha anunciado el nombramiento de Patricia Esteban como Sales Support para España y LatAm, con el objetivo de reforzar su estructura comercial en ambas regiones. Esteban reportará al equipo liderado por Víctor Asensi, Country Head para España y LatAm de DPAM.

Esteban cuenta con una sólida trayectoria en el sector financiero. Inició su carrera profesional a través del programa «Young Women in Investment – Spain», impulsado por el CFA Institute. Posteriormente, desarrolló su experiencia en la gestora Candriam, donde trabajó estrechamente con clientes institucionales, banca privada y distribuidores, adquiriendo una sólida experiencia comercial y un profundo conocimiento del mercado.

Graduada en International Relations and Diplomacy por London Metropolitan University, formación que completó entre 2016 y 2019. Posteriormente, cursó un Máster en Cooperación Internacional y Desarrollo en la Universidad Pontificia Comillas (2019–2020), un Máster en Management (MiM) en IE Business School (2020–2021) y la certificación en Valoración de Empresas por el IEB, consolidando así un perfil académico internacional con especialización en gestión, cooperación y relaciones internacionales.

“Estamos muy satisfechos de dar la bienvenida a Patricia al equipo de Iberia y LatAm. Su experiencia en la industria de gestión de activos, su orientación al cliente y su conocimiento del mercado serán de gran valor para seguir reforzando nuestro servicio y acompañamiento tanto a clientes institucionales como a distribuidores y entidades de banca privada. Estamos convencidos de que su incorporación contribuirá al crecimiento y desarrollo de nuestro negocio en ambas regiones”, señala Víctor Asensi, Country Head para España y LatAm de DPAM.