Los flujos globales a ETFs crecieron un 35% durante los tres primeros meses del año, en comparación con el primer trimestre del pasado ejercicio. Según explican desde ETFGI, en marzo, se captó flujos netos de 174.420 millones de dólares, lo que eleva los flujos netos acumulados en el año a un récord de 626.420 millones de dólares.
Esto supone que el patrimonio global en ETFs se situó en los 20,08 billones de dólares al cierre del primer trimestre, por debajo del récord de 21,24 billones alcanzado en febrero de 2026. “La industria global de ETFs sigue estando altamente concentrada, con iShares, Vanguard y State Street SPDR ETFs controlando el 58,3% de los activos totales. iShares lidera con 5,43 billones de dólares (27,1%), seguida de Vanguard con 4,29 billones (21,4%) y State Street SPDR ETFs con 1,98 billones (9,9%). Los otros 991 proveedores representan cada uno menos del 5% de los activos globales en ETFs”, destaca Deborah Fuhr, socia directora, fundadora y propietaria de ETFG.
El destino de los flujos
Según los datos de ETFGI, los flujos netos del primer trimestre, con 626.420 millones de dólares, son los más altos registrados, superando el anterior máximo de 463.510 millones en 2025 y los 397.510 millones en 2024. Por lo tanto, marzo marcó el 82º mes consecutivo de entradas netas en la industria global de ETFs.
En marzo, los ETF captaron 174.420 millones de dólares en flujos netos a nivel global. A la hora de hablar de tipo de activos, los ETFs de renta variable registraron entradas netas de 54.120 millones de dólares en marzo, elevando el total acumulado del año a 225.640 millones, por encima de los 211.630 millones registrados hasta marzo de 2025. Mientras que los ETFs de renta fija registraron entradas netas de 35.440 millones de dólares en marzo, situando el acumulado anual en 119.170 millones, muy por encima de los 81.970 millones del mismo periodo de 2025.
Por su parte, los ETFs de materias primas experimentaron salidas netas de 9.830 millones de dólares en marzo; “sin embargo, en el acumulado del año registran entradas netas de 16.620 millones, por debajo de los 21.910 millones alcanzados hasta marzo de 2025”, matizan. Por último, los ETFs activos captaron 78.370 millones de dólares en marzo, elevando el acumulado anual a 245.950 millones, significativamente por encima de los 144.510 millones registrados hasta marzo de 2025.
Las importantes entradas pueden atribuirse a los 20 principales ETFs por nuevos activos netos, que en conjunto captaron 94.060 millones de dólares en marzo. “El State Street SPDR Portfolio S&P 500 ETF (SPYM US) por sí solo registró 16.830 millones de dólares”, destacan desde ETFGI.
La última encuesta global a gestores elaborada por Bank of America -correspondiente a abril- es la más bajista desde junio de 2025. En concreto, las expectativas de crecimiento caen al ritmo más acusado desde marzo de 2022 y las de inflación suben al nivel más alto desde mayo de 2021. Lo cierto es que las perspectivas de crecimiento global se desploman, mientras que las de inflación se disparan al 69%; aunque los inversores esperan un menor crecimiento, pocos anticipan recesión (70% la considera improbable) y el escenario base macro es de aterrizaje suave (52%), sin aterrizaje (32%) y no de aterrizaje brusco (9%).
“Todo ello es, en clave contraria, positivo para los activos de riesgo siempre que un alto el fuego lleve el precio del petróleo por debajo de 84 dólares/barril.. Además, 7 de cada 10 encuestados no prevé recesión, no hay aumento de liquidez (cash en 4,3%) y los inversores siguen largos en renta variable global, por lo que se necesitan recortes de tipos y sorpresas positivas en beneficios para sostener nuevos máximos”, señalan desde Bank of America.
El conflicto en los titulares
Según los expertos de las gestoras internacionales, la evolución del conflicto en Oriente Medio y la evolución de las negociaciones entre Irán y EE.UU. mantienen la atención de los inversores y de los mercados por sus consecuencias, en especial respecto al estrecho Ormuz, una pieza fundamental que contextualiza las perspectivas sobre el sector energético, la inflación y el crecimiento macroeconómico.
La economía mundial, no obstante, parece comenzar a desacelerarse, aunque la presión inflacionista no muestra señales de remitir. Los precios al consumo de marzo de 2026 registraron un aumento anualizado del 3,3%, mientras que los precios de la gasolina subieron más de un 20% en Estados Unidos y explican más de tres cuartas partes del repunte de la inflación. “Esto se refleja en las encuestas de opinión, con la confianza del consumidor estadounidense en su nivel más bajo de la historia reciente, y con los ingresos y el gasto de los hogares por debajo de lo esperado en febrero”, apuntan desde Edmond de Rothschild.
En opinión de Christian Gattiker, responsable de análisis en Julius Baer, aunque el conflicto en Oriente Medio sigue ocupando titulares, en comparación con hace un mes, su influencia sobre los mercados se ha reducido claramente. “Probablemente sería necesaria una nueva y significativa escalada para devolverlo al nivel de protagonismo que anteriormente marcaba el sentimiento casi por sí solo. En ese vacío esperado, los resultados empresariales están pasando con fuerza al primer plano.
Ver más allá del conflicto
Por ello, tras un sólido cuarto trimestre de 2025, la atención se centrará ahora en la publicación de los resultados empresariales del primer trimestre de 2026, que acaba de comenzar con el sector bancario estadounidense. Dado que el conflicto en Irán y el repunte del precio del petróleo se produjeron hacia el final del trimestre, el mercado espera un impacto limitado en la dinámica de beneficios. No obstante, las previsiones y comentarios de las compañías serán, por supuesto, determinantes, dada la escasa visibilidad sobre el desenlace del conflicto en esta fase.
“En este momento, el consenso prevé un crecimiento del beneficio por acción (BPA) del 14,1% para el S&P 500 en el primer trimestre, que podría superar el 17% si se tiene en cuenta la sorpresa media histórica de resultados, en torno al 3%. Esto representaría el mayor crecimiento interanual del BPA en Estados Unidos en cuatro años. Se espera que el sector tecnológico en su conjunto vuelva a superar al mercado, con un crecimiento del beneficio por acción (BPA) del 30,4%. El S&P 500 excluyendo tecnología, por su parte, registraría un crecimiento del BPA cercano al 5,1%, por encima del 3,2% observado en el trimestre anterior”, apunta Nicolas Bickel, responsable de inversión en Edmond de Rothschild.
En opinión de Gattiker, con los grandes nombres de diversas industrias —desde industriales hasta tecnología y financieras— publicando sus cifras, los inversores buscarán confirmación de que la resiliencia corporativa puede resistir la incertidumbre geopolítica y unas condiciones financieras más restrictivas.
“Las guías serán especialmente clave, a medida que las empresas gestionan presiones de costes, incertidumbre en la demanda y cambios en las dinámicas del comercio global. Por el contrario, el calendario macroeconómico entra en una relativa calma a mitad de mes. Aunque aún hay datos relevantes —incluidos índices PMI, cifras de inflación y encuestas de confianza—, ninguno parece por sí solo capaz de dominar la narrativa. En su lugar, el flujo de datos servirá más como una verificación de fondo de la trayectoria de la economía global, que hasta ahora se ha mantenido estable pero poco inspiradora. En conjunto, los mercados parecen estar transitando desde una volatilidad impulsada por la geopolítica hacia una combinación más tradicional de resultados empresariales y expectativas de política monetaria. Que este cambio se consolide dependerá menos de los eventos programados y más de si el entorno geopolítico continúa contenido”, concluye el experto de Julius Baer.
Los líderes empresariales y los inversores institucionales están reconfigurando las prioridades estratégicas de sus inversiones ante el auge de Asia, de la inteligencia artificial (IA) y de un entorno de mayor volatilidad. Según la última encuesta publicada por HSBC a estos dos perfiles, el 93% prevé aumentar el comercio o la inversión transfronteriza en los próximos cinco años, reflejando una visión de crecimiento internacional sostenido pese a la incertidumbre. Al mismo tiempo, el 88% ha reajustado su asignación de capital como respuesta al aumento de la volatilidad en los mercados.
«Estamos viviendo un periodo de cambios rápidos y sin precedentes. La geoeconomía está redefiniendo los contornos de la economía global, impulsada por nuevas tecnologías y nuevas posibilidades. Como resultado, el sistema financiero internacional se está reajustando, realineando y redefiniendo las cadenas de suministro, los patrones comerciales, los mercados de capitales y los flujos de inversión», reconoce Georges Elhedery, Group CEO HSBC.
Además, el estudio muestra que, tras una década de acontecimientos globales acumulados, las compañías se están adaptando y continúan invirtiendo: el 94% de los encuestados sigue viendo sólidas oportunidades de crecimiento internacional, mientras que el 87% afirma que están más dispuestos a asumir riesgos calculados que hace cinco años. Y casi tres de cada cuatro (72%) anticipan un reposicionamiento moderado o significativo de sus negocios en los próximos tres años, a medida que reevalúan dónde operan y cómo invierten.
IA y tecnología tras las decisiones estratégicas
Según las conclusiones del informe, la inteligencia artificial y la tecnología se han convertido en algunos de los principales motores que influyen en las decisiones de expansión internacional y en las estrategias de asignación de capital. La tecnología es ahora un elemento central en las decisiones de inversión global de los líderes empresariales e inversores institucionales. «El acceso a la inteligencia artificial, tecnologías críticas e infraestructuras será el factor más importante que influya en las estrategias internacionales de los encuestados en los próximos tres años (50%), en línea con el crecimiento de los mercados y la demanda de clientes (49%). Y el contar con una sólida infraestructura relacionada con la inteligencia artificial y los datos, así como con costes energéticos atractivos, es también uno de los factores más relevantes a la hora de decidir aumentar la exposición a mercados concretos (51%), solo por detrás de unas sólidas perspectivas de crecimiento y la demanda de los clientes (52%)», señala el documentos.
Los encuestados consideran que los beneficios potenciales más significativos de la inteligencia artificial en los próximos tres años serán la mejora de la productividad y la eficiencia de la plantilla (56%). También destacan la previsión y la modelización (48%), así como una mayor innovación, generación de ideas y ahorro en costes operativos (46%). No obstante, un relevante 32% espera que la inteligencia artificial desempeñe un papel más estratégico dentro de tres años, al transformar de forma fundamental su modelo de negocio. Esto apunta a un cambio esperado no solo en cómo se realiza el trabajo, sino en qué productos y servicios se ofrecen, cómo se entregan y cómo se crea valor.
Según el informe, el 49% de los inversores institucionales señala el aumento de la exposición a temáticas de inteligencia artificial y tecnología como su estrategia más habitual para posicionar las carteras de clientes en 2026 en respuesta al contexto económico actual. Este es el principal foco en la reasignación de carteras. Solo el 14% prevé no realizar cambios materiales en su enfoque general.
Volatilidad: las empresas están reajustando sus estrategias
Un conclusión relevante de la encuesta es que la volatilidad ya no se percibe como una perturbación temporal, sino como una característica permanente de la economía global, una opinión compartida por el 95% de los encuestados. Como respuesta, el 88% afirma haber reajustado su enfoque de asignación de capital como reacción al aumento de la volatilidad. Las organizaciones también están ampliando sus horizontes de inversión para adaptarse a un entorno más complejo. Los datos muestran que un 53% indica que sus horizontes de inversión se han alargado en comparación con hace tres años, lo que apunta a un posicionamiento más a largo plazo pese a la incertidumbre persistente. «Esta tendencia se observa en mercados clave como el Reino Unido (69%), Estados Unidos (68%) y China continental (78%), y los encuestados señalan que sus organizaciones cuentan con mayor liquidez que hace tres años», explican.
Ante la volatilidad actual con el conflicto en Oriente Medio, los encuestados en Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos parecen mantenerse firmes en sus estrategias a medio plazo a pesar de la situación actual en Oriente Medio, con unas respuestas sólidas en cuanto a las oportunidades de crecimiento tanto a corto como a largo plazo en línea con las de otros mercados analizados. La encuesta muestra que las empresas e inversores en los EAU (95%) y Arabia Saudí (98%) están recurriendo a la reconfiguración de sus cadenas de suministro, y el 94% de los encuestados afirma que el comercio y la inversión transfronterizos adoptarán un patrón cada vez más regional.
Comercio: China continental es en el principal foco
Por último, la encuesta apunta a que la globalización está adoptando una estructura más regional, un 93% de las empresas prevén aumentar el comercio o la inversión transfronteriza en los próximos cinco años, y un 91% que espera que esos flujos se concentren más dentro de redes regionales. Los encuestados identifican China continental como el mercado cuya importancia en sus relaciones económicas se espera que crezca más en los próximos cinco años, señalado por el 41% de los responsables de decisión, más que cualquier otra región a nivel global. Este creciente protagonismo de Asia se enmarca en una transformación más amplia del comercio mundial.
Según sus conclusiones, los mercados establecidos siguen desempeñando un papel clave en las estrategias globales: «Europa continental y el Reino Unido fueron identificados por el 38% de los encuestados, respectivamente, como fundamentales para sus futuras relaciones económicas en los próximos cinco años, lo que subraya que, mientras Asia gana peso, los centros económicos tradicionales siguen siendo esenciales para el crecimiento y la conectividad global». Para HSBC es relevante que, incluso en un contexto de incertidumbre en los mercados, empresas e inversores están apostando por las oportunidades de crecimiento. De hecho, la encuesta muestra que el 89% está aumentando activamente la asignación de capital en mercados de alto crecimiento, lo que refleja una fuerte convicción en los retornos a largo plazo pese a la volatilidad.
“Nuestra encuesta realizada previa al Global Investment Summit pone de relieve una transformación estructural en la economía global. Los flujos de comercio e inversión se están volviendo más regionales, Asia está ganando importancia estratégica y la tecnología está redefiniendo cómo y dónde se asigna el capital. Los líderes empresariales e inversores institucionales están reajustando dónde operan, invierten y asignan capital a medida que aumenta la complejidad”, concluye Michael Roberts, CEO de HSBC Bank plc y CEO de Corporate and Institutional Banking.
El próximo 13 de mayo se celebrará en Valencia, en la sede de la FEBF, un desayuno profesional dirigido a asesores financieros y entidades especializadas, en el que se presentará una plataforma digital de negociación de deuda real estate.
El objetivo del encuentro es dar a conocer a la comunidad financiera una herramienta orientada a la generación de liquidez mediante la compraventa y gestión de activos inmobiliarios y carteras de deuda, con procesos íntegramente online y sistemas de validación documental basados en inteligencia artificial.
Según datos de TINSA, el volumen de activos inmobiliarios en proceso de venta en España se sitúa en torno a los 80.000 millones de euros, lo que pone de relieve la relevancia de soluciones eficientes en este ámbito.
La sesión incluirá la presentación de la plataforma y una mesa redonda con la participación de Luis Fernández, responsable de Vertical Hotelera; Sergio Navarro, director financiero de la plataforma Bivolare; Fernando Oñiga, CEO de Bivolare; y Jesús Barca, responsable de Vertical Deuda.
Programa
09:15 h – Café de bienvenida. 09:30 – 10:30 h – Presentación de la plataforma profesional para inversión inmobiliaria y deuda. 10:30 – 10:45 h – Turno de preguntas y conclusiones.
Detalles del evento
Fecha: 13 de mayo Horario: de 09:15 a 11:00 h Lugar: Sede FEBF, Palacio Boïl d’Arenós, Calle Libreros 2 y 4, Valencia.
Foto cedidaLuis Buceta, CFA, presidente de CFA Society Spain, Genevieve Hayman, PhD, investigadora senior en CFA Institute y Rhodri Preece, CFA, responsable global de investigación en CFA Institute
CFA Institute, la asociación global de profesionales de la inversión ha publicado un nuevo informe que analiza cómo los inversores de las generaciones Z y millennials —tanto de segmento mass affluent como de alto patrimonio (HNW) y muy alto patrimonio (VHNW)— están redefiniendo el futuro de la gestión patrimonial.
En el contexto del traspaso generacional de riqueza (Great Wealth Transfer), el informe, titulado “Inversores de nueva generación: claves para gestores de patrimonio y asesores financieros” (Next-Gen Investors: A Guide for Wealth Managers and Financial Advisers), examina cómo los comportamientos y expectativas de estos inversores difieren de los de las generaciones X y baby boomers, así como las implicaciones para el futuro del asesoramiento financiero.
El estudio se basa en una encuesta a más de 2.400 inversores en Canadá, India, Singapur, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Estados Unidos, y pone de manifiesto una elevada demanda de asesoramiento entre los inversores más jóvenes, además de aportar conclusiones relevantes para que asesores y gestores patrimoniales se adapten a este nuevo perfil de cliente.
Rhodri Preece, CFA, responsable global de investigación en CFA Institute, señala: “Los inversores de alto patrimonio de las generaciones Z y millennials están transformando la gestión patrimonial de manera significativa. Sus expectativas en cuanto al tipo de asesoramiento, sus preferencias de inversión y la forma en que se relacionan con sus asesores difieren claramente de las generaciones anteriores. Demandan acceso inmediato a la información, una interacción digital más frecuente, una mayor oferta de inversión y un asesoramiento que tenga en cuenta tanto sus objetivos vitales como la disciplina inversora y el largo plazo.”
Genevieve Hayman, PhD, investigadora senior en CFA Institute, añade: “Los datos muestran que los inversores jóvenes con patrimonio no prescinden del asesoramiento profesional, pero sí están cambiando la forma en que lo entienden. Quieren implicarse más en la planificación financiera y valoran modelos de asesoramiento híbridos que combinen el componente humano con soluciones tecnológicas que permitan una mayor personalización.” “Para responder a estas demandas, el sector deberá evolucionar hacia modelos capaces de ofrecer un asesoramiento más personalizado a escala, sin perder la confianza del cliente. La tecnología, incluida la inteligencia artificial, será un elemento clave.”
Luis Buceta, CFA, presidente de CFA Society Spain, comenta: “Este informe confirma que las nuevas generaciones de inversores no solo están más digitalizadas, sino que también son más exigentes en términos de personalización, transparencia y calidad del asesoramiento. Para el sector en España, supone una oportunidad clara: evolucionar hacia modelos que combinen la cercanía del asesor con el uso inteligente de la tecnología, manteniendo siempre la confianza como pilar fundamental de la relación con el cliente.”
Principales conclusiones del estudio
Alta demanda de asesoramiento financiero: más del 90% de los inversores jóvenes con patrimonio utiliza algún tipo de asesoramiento financiero de pago, ya sea a través de asesores tradicionales, plataformas automatizadas (robo-advisors), contables o abogados. La generación Z recurre en mayor medida a planes de empresa o soluciones digitales, mientras que los millennials optan principalmente por asesores tradicionales. Cerca del 70% mantiene contacto con su asesor al menos una vez al mes.
Innovación, tendencias y efecto FOMO: el 55% de los inversores jóvenes HNW y VHNW reconoce haber tomado decisiones de inversión influido por el “miedo a quedarse fuera” (FOMO), especialmente en activos emergentes como las criptomonedas. Buscan asesores capaces de aportar contexto y acompañarlos en la toma de decisiones, combinando innovación con prudencia.
La confianza se apoya en resultados y seguridad digital: aunque “confianza” y “ética” siguen siendo atributos clave al elegir asesor, su interpretación varía. Los inversores jóvenes asocian la confianza a la capacidad profesional demostrable, la transparencia, las credenciales y la seguridad digital, además de valorar la empatía y la claridad en costes.
Uso intensivo de canales digitales, pero con el asesor financiero como referencia: los inversores jóvenes utilizan múltiples fuentes online para informarse, y cerca de un tercio ha recurrido a herramientas de inteligencia artificial generativa con fines formativos. No obstante, el asesor financiero sigue siendo la fuente de mayor confianza. Los millennials son quienes más acceden a asesoramiento profesional a través de entidades financieras o family offices (58%), mientras que la generación Z muestra mayor inclinación por el asesoramiento exclusivamente automatizado (43%).
Foto cedidaMartin Reeves, responsable de renta fija High Yield de MIFL
Mediolanum International Funds Limited (MIFL) ha nombrado a Martin Reeves como responsable de renta fija High Yield, un nuevo puesto senior que subraya el compromiso estratégico de la firma con la expansión de sus capacidades internas de gestión en renta fija. Basado en Dublín, Reeves establecerá y liderará un equipo especializado de análisis de High Yield y será responsable del desarrollo, la supervisión y el retorno a largo plazo de todas las estrategias de inversión en este segmento gestionadas internamente. Su nombramiento supone un paso importante en el continuo desarrollo de la plataforma de inversión gestionada directamente por MIFL, con un claro enfoque en ofrecer resultados resilientes y de alta calidad para los clientes a lo largo de los ciclos de mercado.
Reeves reportará a Daniel Loughney, responsable de renta fija, y trabajará en estrecha colaboración con Christophe Jaubert, director de inversiones (CIO). MIFL es la gestora de inversiones del Grupo Mediolanum y administra 76.900 millones de euros en activos bajo gestión (a diciembre de 2025), incluidos 22.400 millones de euros gestionados internamente.
Reeves aporta una amplia experiencia global como analista de crédito, gestor de carteras y directivo senior de inversiones. Más recientemente, fue director y responsable global de inversiones High Yield en Legal & General, donde lideró equipos globales de crédito de primer nivel y fue reconocido como el gestor global de High Yield mejor valorado por dos importantes consultoras internacionales de inversión. Anteriormente, fue director y responsable de análisis global de crédito en AllianceBernstein, supervisando la investigación de crédito a nivel global en múltiples sectores y regiones.
Sobre el nombramiento
Daniel Loughney, responsable de renta fija de MIFL, señaló: “Estamos encantados de dar la bienvenida a Martin a MIFL en un momento clave para la expansión de nuestra plataforma de renta fija. El High Yield es un componente importante y en crecimiento dentro de nuestros activos bajo gestión y de las carteras de nuestros clientes, y Martin aporta una combinación poco común de profunda experiencia inversora, visión estratégica y liderazgo probado. Su incorporación refuerza significativamente nuestra capacidad para ofrecer soluciones de gestión activa a nuestros clientes”.
Por su parte, Martin Reeves, responsable de renta fija High Yield de MIFL, añadió: “Mediolanum destaca por su sólida cultura de inversión y su enfoque a largo plazo centrado en el cliente. La firma tiene una visión clara para desarrollar sus capacidades internas de inversión, y me entusiasma desempeñar un papel central en la configuración de la plataforma High Yield, construyendo un equipo de alta calidad y ofreciendo un rendimiento consistente y consciente del riesgo para los clientes”.
Foto cedidaJulie Gunts, responsable global de Estrategia y Alianzas de ETFs de AB.
AllianceBernstein L.P. (AB) ha anunciado el lanzamiento de su negocio de ETFs activos en Europa, lo que supone una expansión de la plataforma global de ETFs de la compañía. Con este lanzamiento, se incorporan tres ETFs UCITS de renta fija domiciliados en Luxemburgo: el AB Global Corporate Bond UCITS ETF, el AB USD Corporate Bond UCITS ETF y el AB EUR Corporate Bond UCITS ETF.
“La expansión al mercado europeo de ETFs se basa en nuestro compromiso histórico con los clientes y en nuestra capacidad para satisfacer sus necesidades cambiantes. Estos ETFs están diseñados para satisfacer la creciente demanda de accesibilidad, transparencia, liquidez y cotización en tiempo real, al tiempo que mantienen el enfoque activo de AB”, ha explicado Julie Gunts, responsable global de Estrategia y Alianzas de ETFs de AB.
Desde la firma destacan que los nuevos ETFs pretenden ofrecer las capacidades de inversión gestionadas de forma activa de AB a los inversores europeos a través de la consolidada plataforma UCITS de la empresa, domiciliada en Luxemburgo. Los tres ETFs cotizarán en la Bolsa de Londres, Borsa Italiana, Börse Xetra y SIX Swiss Exchange.
AB incorpora inicialmente tres ETFs de renta fija activa, diseñados para ofrecer un acceso eficiente y diversificado a los mercados de bonos corporativos a través de exposiciones globales, denominadas en dólares estadounidenses y en euros, que respaldan las asignaciones básicas de renta fija. El lanzamiento de los ETFs europeos de AB representa el primer paso para construir una gama regional más amplia con el tiempo, con planes de ampliar la oferta de productos y los recursos locales de ETFs.
Los primeros ETFs se han diseñado como componentes básicos de renta fija, con el objetivo de ofrecer fuentes de rentabilidad activa adicional atractivas, recurrentes y diversificadas, al tiempo que se gestiona el riesgo ampliamente en línea con los índices de referencia subyacentes y se mantiene un bajo tracking error. “Los portfolios aprovechan la plataforma de renta fija sistemática de AB, basada en más de 20 años de datos propios, tecnología predictiva interna para la selección de bonos y la amplia experiencia del equipo en materia de investigación y liquidez”, indican desde la firma.
“El anuncio de hoy pone de manifiesto el compromiso a largo plazo de AB con Europa. Seguiremos ampliando nuestras capacidades en materia de ETFs, invirtiendo en expertise locales e introduciendo soluciones que reflejen tanto la perspectiva de inversión global como las necesidades de los mercados locales”, ha añadido Honor Solomon, CEO de AB para EMEA.
AB gestiona actualmente más de 17.000 millones de dólares en 27 ETFs a nivel mundial, repartidos entre Estados Unidos, Asia y Australia. El lanzamiento en Europa amplía aún más esta presencia global y refleja el compromiso a largo plazo de AB con los ETFs como un vehículo clave para sus soluciones de inversión.
Foto cedidaEl mes pasado, la Comisión Europea finalizó las reformas largamente esperadas sobre los cargos de capital de Solvencia II, aplicables a las aseguradoras, para invertir en titulizaciones. A partir de enero de 2027, la regulación marca un cambio fundamental para la capacidad de las aseguradoras europeas del modelo estándar para reingresar al mercado de titulización. Al reducir drásticamente el Requisito de Capital de Solvencia (SCR)[1] para ciertos activos de titulización, las nuevas reglas eliminan una barrera clave que ha mantenido a las aseguradoras fuera durante más de una década. También ofrece otro canal específico para estimular el crecimiento en el mercado europeo de titulización.
Un camino claro de regreso al mercado de titulización
El impacto de la introducción de Solvencia II en 2016 sobre el apetito de las aseguradoras por la titulización fue dramático. Antes de su implementación, las aseguradoras eran inversores clave en titulizaciones europeas. Antes de Solvencia II en 2010, aproximadamente el 8% de las carteras de renta fija de las aseguradoras europeas estaban invertidos en activos de titulización (Figura 1), constituyendo una parte sustancial de la demanda de inversores de ABS (bonos de titulización de activos).
En el período previo a la implementación de Solvencia II, las aseguradoras redistribuyeron significativamente fuera de la titulización. Según la investigación de la Asociación de Mercados Financieros en Europa (AFME), las titulizaciones ahora constituyen menos del 1 % de los activos totales invertidos por las aseguradoras europeas – solo el 1,6 % de sus carteras de bonos.[2]
Por el contrario, las aseguradoras estadounidenses continuaron invirtiendo fuertemente en el sector. Bajo el régimen de capital más razonable de la National Association of Insurance Commissioners (NAIC), las aseguradoras de vida de EE. UU. asignan actualmente aproximadamente el 15 % de sus activos totales a titulización, cinco a diez veces la participación vista en Europa (Gráfico 1). Esto convierte a las aseguradoras de EE. UU. en algunos de los mayores inversores del mercado global de obligación garantizada por préstamos (CLO), poseyendo un estimado de 25-30 % de los CLO de EE. UU. pendientes.[3]
Este divergente escenario transatlántico subraya la influencia de las normas de capital sobre las decisiones de inversión; dado un tratamiento de capital adecuado, las aseguradoras claramente tienen apetito por activos de titulización.
Tratamiento más sensible al riesgo de las titulizaciones en revisiones SCR
Los dos perfiles de inversión más beneficiados por estas revisiones son:
Titulizaciones que pueden lograr la designación STS
Tramos preferentes de transacciones no STS
Como parte del Reglamento de Titulización de la UE (SECR), esta etiqueta STS[4]se introdujo en 2019 como una clasificación voluntaria para transacciones de titulización que son simples, transparentes y tienen características de riesgo y aseguramiento estandarizadas. Tienden a pertenecer a las categorías de instrumentos respaldados por hipotecas residenciales (RMBS) y ABS, como préstamos para automóviles, saldos de cuentas de tarjetas de crédito y otras deudas de consumo. El Reino Unido también tiene una etiqueta STS similar, aunque no es reconocida por la UE para tratamiento preferente de capital.
Las transacciones No STS tienden a cubrir el resto de los sectores de titulización, como los CLOs y valores respaldados por hipotecas comerciales (CMBS). Aunque hay revisiones de SCR para tramos de menor calificación, probablemente siguen siendo innecesariamente punitivas para permitir que estos tramos formen más que una asignación minoritaria. Un resumen de los cambios para los perfiles de inversión clave es el siguiente:
STS: Los factores de capital para las titulizaciones prioritarias STS se alinearán con los de los covered bond/bono garantizado o bonos corporativos con calificaciones similares. Esto elimina una inconsistencia histórica, donde las titulizaciones de alta calidad eran penalizadas más severamente que otros activos con el mismo rating crediticio. En particular, el cargo de capital para una AAA STS se alineará con el de un covered bond/bono garantizado AAA, reflejando su perfil de crédito y retorno similar.
Senior Non-STS: Los reguladores reconocieron que se trataba de manera demasiado severa a los tramos prioritarios, llevando a cargas de capital que eran desproporcionadas al riesgo real. A partir de 2027, el cargo de capital para un tramo prioritario de Crédito global (IG) Non-STS podría caer en torno al 60–80 % en relación con la calibración anterior. Por ejemplo, un tramo AAA CLO a cinco años que solía requerir ~62,5 % de asignación de capital (SCR) podría ver esto reducido a ~10–15 %, una mejora seis veces en eficiencia de capital. De hecho, estas posiciones prioritarias serán tratadas de forma más similar a los bonos corporativos con calificación BBB en la fórmula estándar, en lugar de como exposición a renta variable. Esto se alinea más con nuestra visión de que estos perfiles son alternativas atractivas a los bonos de crédito IG.
El gráfico 2 presenta clases de activos de titulización específicas, escalables y líquidas que se posicionan para beneficiarse significativamente de los próximos cambios. El SCR actual está representado en azul, mientras que el SCR revisado se muestra en naranja. El cambio más significativo es evidente en los tramos prioritarios (AAA) de transacciones Non-STS en ABS del Reino Unido y Australia, un CLO/los CLOs europeos y RMBS del Reino Unido, EE. UU. y Australia.
Los sectores que más beneficiarán de las revisiones del SCR a los tramos superiores no STS son a menudo aquellos con perfiles de retorno más altos y muchos están ubicados fuera de la UE, como Australia y EE. UU. Esto enfatiza la necesidad de que los inversores de titulización tengan un profundo conocimiento local y relaciones en estas regiones para analizar eficazmente el riesgo frente a la oportunidad y escalar efectivamente en esos mercados.
La eficiencia de capital es típicamente un indicador que las aseguradoras consideran como rendimiento por unidad de capital de Solvencia II. La Figura 3 muestra este indicador cubriendo los mismos sectores, con las barras azules indicando eficiencia de capital acumulada bajo las reglas actuales de Solvencia II. Las barras naranjas muestran el mismo indicador bajo la nueva calibración. Los tramos senior de las transacciones No STS siguen siendo de los más atractivos desde una perspectiva de retorno sobre capital al considerar los diferenciales actuales. Aunque los perfiles STS logran el más alto RoC (como mostramos a continuación), vale la pena señalar que los diferenciales ofrecidos son típicamente entre los más ajustados en el sector europeo de titulizaciones, mientras que lo contrario es generalmente el caso para los No STS.
Asignación en acción: impacto del SCR y de retorno en diferentes carteras
Para profundizar en el impacto de las revisiones de los cargos de capital, hemos construido cuatro carteras modelo que detallan el SCR y el RoC para cada una bajo los regímenes actual y futuro.
Cartera 1“Alta Eficiencia de Capital”: Esta cartera de titulización ultra conservadora prioriza un cargo de capital mínimo a expensas de concentración y rendimientos. Invierte completamente en posiciones senior STS y mayormente calificadas AAA.
Las carteras 2 a 4 están sujetas a un presupuesto de SCR del 20 % y tienen como objetivo maximizar la rentabilidad dentro de esos parámetros, con cobertura a una moneda base de euro.
Cartera 2 “European Balanced”: Esta cartera ofrece una diversificación mejorada a lo largo de varias clases de activos de titulización europeas y jurisdicciones, con un aumento sustancial en la exposición no prioritaria. No obstante, sigue centrado en Europa, incl. Reino Unido. Priorizar los sectores europeos resulta en mayor concentración y más exposición a segmentos de mayor beta de la estructura de capital para maximizar los retornos mientras se mantiene dentro del presupuesto SCR.
Portfolio 3 “Global Balanced”: Esta es una cartera de titulización diversificada globalmente. Se basa en el enfoque equilibrado de la cartera 2 pero extiende más allá de Europa, asignando una porción a titulizaciones de EE. UU. y Australia, todas en tramos preferentes. Estas adiciones optimizan aún más la cartera en términos de cargos de capital, diversificación y volatilidad. Una reducción notable en la exposición no senior y una diversificación más amplia reduce la volatilidad al contado en entornos de aversión al riesgo.
Cartera 4 “100 % CLO”: Una asignación singular a un sector de titulización fundamentalmente diversificado. Curiosamente, esta es la cartera que logra el mayor diferencial y RoC, aunque tiene la mayor concentración en el sector de mayor beta y de mayor duración de diferenciales (sensibilidad al movimiento de los diferenciales de crédito), haciéndola sensible a entornos de aversión al riesgo. Dicho esto, toda la exposición está concentrada cerca de la parte superior de las estructuras de capital, que nunca han experimentado ningún incumplimiento a nivel global.
Como se mencionó anteriormente, la cartera de mayor eficiencia de transacciones STS tiene el mayor potencial RoC. Como muestra la Figura 4, las dos carteras equilibradas más que duplicaron su potencial RoC, con un enfoque global (incl. titulizaciones de EE. UU. y Australia) que aumenta el potencial RoC sin aumentar el SCR total. Esta cartera “Global Balanced” demuestra que extender asignaciones más allá de Europa reduce el riesgo de concentración, disminuye la dependencia de tramos no prioritarios de mayor beta, y mejora la diversificación. Cartera 4 – el CLO – experimentó una triplicación del potencial RoC, pero como muestra el sector de mayor beta el valor de esta asignación como un elemento de construcción de una cartera de renta fija diversificada.
Un conjunto de oportunidades globales para aseguradoras europeas
La recalibración de los cargos de capital de Solvencia II no sólo reabre el mercado de titulización para las aseguradoras europeas, sino que amplia crucialmente la gama de oportunidades más allá de Europa. Al mejorar la eficiencia de capital para los tramos senior no STS — muchos de los cuales están fuera de la UE — permite que las aseguradoras accedan a mercados de titulización profundos, líquidos y establecidos.
Esto permite optimizar las carteras en base a rentabilidad ajustada al riesgo, en lugar de mediante regulación. En paralelo, la proporción de emisiones elegibles para retención de riesgo conforme a la UE ha aumentado desde jurisdicciones fuera de la UE, ya que más operaciones eligen cumplir tales reglas para acceder a una base de inversores ampliada. Este es otro viento favorable para expandir el conjunto de oportunidades de titulización global para inversores europeos.
Esta reforma facilita el acceso de las aseguradoras a la clase de activos, permitiéndoles aprovechar una serie de ventajas clave. Esto incluye cupones de tipo flotante para cubrir el riesgo de tipos de interés, exposición diversificada a grupos granulados de crédito al consumo y comercial en diversas jurisdicciones, y protecciones estructurales diseñadas para mejorar la resiliencia a lo largo de los ciclos económicos. Es una realineación largamente esperada de la normativa más cercana a la realidad económica. Como gestor de activos globales con profundo conocimiento del mercado local en crédito de titulización, estamos en una posición única para ayudar a los aseguradores a aprovechar las oportunidades que surgen de esta reforma regulatoria.
Tribuna de opinión firmada por Ian Bettney, Portfolio Manager en Janus Henderson Investors.
La inestabilidad geopolítica ha sido y es uno de los mayores generadores de malas decisiones financieras.
La incertidumbre es la única certeza de los mercados financieros. Sin embargo, cuando la volatilidad se dispara y los titulares hablan de recesión, de guerras y/o de inflación elevada, el inversor siente una presión difícil de ignorar: la presión de hacer algo. En estos contextos, es recomendable mantener la calma y no sobre reaccionar con ventas precipitadas o entradas especulativas, es decir, evitar el «market timming».
Bajo presión, nuestro cerebro recurre a atajos mentales que no funcionan con los mercados de capitales. Estos sesgos cognitivos son los responsables de la mayoría de los errores que convierten caídas temporales en pérdidas permanentes.
Vemos cinco sesgos clave que aparecen en entornos de incertidumbre, y cómo contrarrestarlos. Estos sesgos han sido estudiados, dentro de la Economía del Comportamiento, por la disciplina de las finanzas conductuales.
Aversión a las pérdidas: el miedo a perder duele el doble que la posibilidad de ganancia
Sentimos el dolor de perder 10 euros aproximadamente el doble que la alegría de que nos da ganar esos 10€. Esto nos lleva a tomar decisiones irracionales para evitar pérdidas inmediatas, aunque sea a costa de sufrir mayores pérdidas futuras.
Un error clásico del inversor es vender en mínimos por pánico. Vender después de una fuerte caída convierte una pérdida teórica en una pérdida realy, además, impide al inversor recuperarse cuando el mercado rebote.
Antes de comenzar a invertir, es aconsejable definir la tolerancia al riesgo (a las pérdidas) y el horizonte temporal de la inversión. Si no se necesitase el dinero invertido en los próximos años (a partir de 3 años), es más prudente no tomar decisiones basadas en el dolor por la corrección del momento. Es importante tener siempre presente que las caídas son el peaje que se paga por la rentabilidad a largo plazo.
Sesgo de disponibilidad: sobrevalorar el peor escenario
El sesgo de disponibilidad nos lleva a juzgar la probabilidad de un suceso por lo fácil que nos resulta imaginar un ejemplo vívido previamente.
No se conviene asumir que cada titular catastrófico en medios de comunicación se convertirá en realidad y tomar decisiones drásticas basándose en el peor escenario posible. Es conveniente contrastar la narrativa con los hechos. La paciencia para separar el ruido mediático de las señales es clave.
Sesgo de acción: la falsa necesidad de «hacer algo»
Warren Buffett decía que «la bolsa es un mecanismo para transferir dinero de los impacientes a los pacientes».
Nos sentimos más tranquilos cuando hacemos algo, aunque esa acción sea perjudicial para nosotros. En momentos de incertidumbre, la pasividad nos parece negligente, cuando a menudo es la mejor opción en esas situaciones.
Rebalancear la cartera con demasiada frecuencia puede llevar a decisiones impulsivas, cambiando de estrategia cada semana, o rotar agresivamente de un sector a otro siguiendo el ruido del mercado. Elsesgo de acción convierte una cartera razonable en un “campo de batalla” de decisiones impulsivas.
En cambio, si es recomendable establecer un plan de rebalanceo periódico (por ejemplo, cada 6 meses o cuando un activo se desvíe más de un 5-10% de su peso objetivo). El resto del tiempo, la mejor acción es la inacción disciplinada.
Efecto manada: “si todos saltan, yo también”
Tendemos a copiar lo que hace la mayoría de las personas (en este caso, de los inversores) porque asumimos que ellos saben algo que nosotros no. Este sesgo se multiplica en redes sociales y grupos de inversión. La manada suele llegar tarde a las fiestas y temprano a los funerales.
Lo recomendable es desconectarse del ruido colectivo. La incertidumbre no se resuelve siguiendo a la multitud, sino volviendo a los fundamentos. En estos tiempos de incertidumbre, el inversor puede hacerse preguntas como: “¿sigue teniendo sentido mi asignación de activos?”, “¿ha cambiado mi horizonte temporal?”. Si la respuesta a estas preguntas es no, el inversor debería mantener el rumbo, aunque los demás no lo hagan.
Exceso de confianza e ilusión de control: el espejismo del inversor activo
Creemos que tenemos más control sobre los resultados de nuestras inversiones de lo que realmente tenemos. Leer noticias, seguir gráficos de evolución y tener muchas fuentes de información nos da una ilusión de control que no se corresponde con la realidad.
Algunas prácticas como el uso de apalancamiento, tratar de anticipar el mercado o concentrar la inversión en pocos activos pueden aumentar significativamente el riesgo de pérdidas.
En cambio, como inversores es clave reconocer los límites de nuestro conocimiento personal. La incertidumbre no se puede predecir, solo gestionarse. Eso se traduce diversificar (por tipo de activo, por sector, geográficamente, por estilo de inversión…), mantener un colchón de liquidez y evitar posiciones concentradas o apalancadas. La humildad es la ventaja del inversor que sobrevive.
Para tener bajo control esos 5 sesgos, un disciplinado plan de acción para dar respuesta a situaciones de incertidumbre incluiría los siguientes 4 pasos:
Revisar tu horizonte temporal. Cuando el horizonte temporal es de medio o largo plazo, es prudente no tomar decisiones basadas únicamente en la volatilidad del corto plazo.
Reafirma tu asignación de activos. No la cambies por miedo a las perdidas, solo si tu vida ha cambiado (por ejemplo, si tu jubilación se acerca).
Establece reglas y síguelas. Por ejemplo, no mover más del 5% de la cartera sin unos días de reflexión.
Desconéctate del ruido. Menos titulares, más revisiones periódicas de tu cartera de inversión (mensuales o trimestrales).
En conclusión, la incertidumbre no es un problema que resolver, sino un condicionante a gestionar. Si bien los sesgos conductuales no desaparecen, podemos identificar sus señales de alarma y poner barreras a nuestro impulso emocional para limitar sus efectos negativos en nuestra cartera de inversión. Los inversores con mayor éxito son los que cometen menos errores en los momentos de mayor presión. Y eso empieza por saber qué no hacer en momentos de alta volatidad.
El arranque de 2026 ha supuesto un punto de inflexión en la lectura de mercado que maneja Guinness Global Investors. En un encuentro reciente con prensa, Matthew Page, gestor de las estrategias Guinness Global Equity Income y Guinness Global Innovators, destacó cómo las tendencias han cambiado en el mercado, particularmente con el conflicto bélico entre Irán y EE.UU. desde finales de febrero. El ejercicio anterior ya había dejado un patrón de comportamiento fragmentado —con fases de rally inicial, corrección por tensiones comerciales, recuperación posterior y un tramo final marcado por dudas en torno a las valoraciones de la inteligencia artificial—, pero, para el experto, el contexto actual introduce un elemento adicional: la creciente divergencia entre lo que descuenta el mercado y los riesgos latentes.
¿Qué están descontando exactamente los mercados?
En enero, el escenario parecía relativamente constructivo. Existían tres vientos de cola claros para el crecimiento de beneficios: una política monetaria más laxa, un impulso fiscal relevante —especialmente en Estados Unidos y Alemania— y un fuerte aumento del gasto en capital por parte de las grandes compañías. Sin embargo, también emergían dos focos de riesgo: el deterioro potencial del mercado laboral estadounidense y una inflación que seguía por encima del objetivo del 2%, con tasas subyacentes más cercanas al 3%, recuerda Page.
Desde entonces, el comportamiento de los mercados ha sido revelador. Las valoraciones bursátiles y las revisiones de beneficios al alza convivieron hasta que el estallido del conflicto con Irán provocó una corrección en el MSCI World. Aun así, la reacción de los distintos activos sugiere una lectura relativamente complaciente. El petróleo, por ejemplo, ha repuntado con fuerza en el corto plazo —desde niveles cercanos a 60 dólares hasta superar los 100—, pero la curva de futuros apenas se ha movido. En palabras de Page, esto indica que “el mercado está diciendo que se trata de un problema de corto plazo”, subraya el gestor.
Este mismo patrón se repite en otros indicadores. La volatilidad implícita ha aumentado, pero sin alcanzar niveles de estrés comparables a episodios anteriores. En renta fija, los tramos largos reflejan mayores expectativas de inflación, mientras que los cortos apenas han variado. Y, sobre todo, las estimaciones de beneficios empresariales continúan revisándose al alza incluso tras el inicio del conflicto. “Es otro indicio de que el mercado da por hecho que esto va a ser un problema de corto plazo”, insiste Page.
Sin embargo, ahí reside precisamente el principal riesgo. Si el conflicto se prolonga o deriva en un escenario de estancamiento, el impacto sobre los precios de la energía y, por extensión, sobre la inflación y el crecimiento, podría ser significativamente mayor de lo que actualmente descuentan los activos. De hecho, las expectativas de inflación de los economistas ya han repuntado en torno a 40 puntos básicos desde finales de febrero, mientras que las previsiones de crecimiento para Estados Unidos han comenzado a revisarse a la baja, advierte el gestor.
A pesar de ello, el mercado sigue proyectando un entorno muy favorable para los beneficios en 2026 y 2027. “Nuestra preocupación es que quizá este optimismo sea excesivo”, señala Page. En su opinión, existe una desconexión entre la evolución de los fundamentales macroeconómicos y las expectativas implícitas en los precios de los activos. “El mercado quiere comprar este rally y creer que no hay un problema estructural”, concluye el gestor.
¿Hasta qué punto es sostenible el ciclo de la IA?
En paralelo, Eric Santa, analista de la firma, puso el foco en otro de los grandes vectores de mercado: la inteligencia artificial. Su diagnóstico combina oportunidades evidentes con riesgos crecientes, especialmente en lo que respecta a la sostenibilidad del ciclo de inversión.
Las cifras son elocuentes. Si en 2024 se estimaba que las grandes tecnológicas destinarían unos 300.000 millones de dólares a inversión en capital, en marzo de 2026 esa cifra se ha más que duplicado hasta aproximarse a los 700.000 millones. De hecho, cinco compañías —Meta, Alphabet, Amazon, Microsoft y Oracle— concentran ya cerca del 37% del capex total del S&P 500, pese a representar apenas un 9% de sus ventas.
Este esfuerzo inversor está transformando la naturaleza del sector. “Antes eran compañías más ligeras en activos, con márgenes muy altos y pocas necesidades de reinversión. Ahora vemos que, para 2026, se espera que destinen hasta el 94% de la caja operativa al capex”, explica Santa. En algunos casos, como Oracle, esta cifra supera ampliamente el 100%, lo que implica recurrir a endeudamiento y eleva el riesgo financiero.
El mercado, por ahora, parece aceptar esta dinámica bajo la premisa de que la monetización llegará rápidamente. De hecho, se espera que 2026 sea el último año de contracción del flujo de caja libre agregado, con una recuperación posterior a medida que los servicios de computación en la nube generen ingresos. Pero esta narrativa no está exenta de incertidumbres, advierte el analista.
Uno de los principales interrogantes se centra en las compañías privadas de IA, como OpenAI o Anthropic, cuyos ingresos crecen de forma exponencial pero que siguen registrando pérdidas significativas. “La pregunta es cómo serán capaces de financiar este gasto si continúan quemando caja”, apunta Santa.
A ello se suma una creciente complejidad en las relaciones dentro del ecosistema tecnológico. Los acuerdos triangulares —en los que una misma empresa puede ser cliente, proveedor e inversor— incrementan la interdependencia y, con ello, la fragilidad del sistema. Aunque la monetización de los centros de datos está siendo rápida, esta estructura podría amplificar los riesgos en caso de desaceleración, añade.
En términos de valoración, el panorama es igualmente heterogéneo. Las revisiones de beneficios han sido muy positivas —con incrementos significativos en compañías como NVIDIA—, pero los múltiplos se han comprimido. Esto ha generado divergencias notables dentro del sector tecnológico: mientras los semiconductores han protagonizado un fuerte rally, el software cotiza con descuentos históricamente elevados. “El mercado está disparando primero y preguntando después”, resume Santa, lo que abre la puerta tanto a ineficiencias como a oportunidades.
En este contexto, Guinness Global Investors está reforzando su sesgo hacia segmentos más defensivos, especialmente el consumo básico. La firma considera que estas compañías ofrecen protección en entornos de mercado adversos, gracias a su capacidad de fijación de precios y a la resiliencia de la demanda. En paralelo, su estrategia Global Income mantiene un posicionamiento orientado a la estabilidad, mientras que Global Innovators continúa enfocada en compañías de crecimiento capaces de generar retornos superiores al 10% anual de forma sostenida, con un peso relevante en tecnología.
Novedades sobre Guinness Global Investors
La gestora, que cuenta con unos 10.000 millones de euros en activos bajo gestión, continúa apostando por un crecimiento orgánico apoyado en su modelo independiente, con el capital en manos de sus propios empleados. En este marco, la firma avanza en la apertura de una nueva oficina en París, que se sumará a sus sedes de Londres y Dublín. Además, prepara el lanzamiento de su primer fondo de renta fija, previsto para junio, en una fecha aún por concretar. En España, la distribución de sus productos corre a cargo de Selinca.