La gestora VanEck ha anunciado el inicio de cotización del fondo VanEck China Semiconductor UCITS ETF, el primer ETF UCITS diseñado para ofrecer a los inversores exposición pure play a la industria nacional de semiconductores de China, un segmento que queda fuera de las asignaciones convencionales en semiconductores.
El nuevo ETF amplía la oferta de semiconductores de VanEck, que incluye el VanEck Semiconductor UCITS ETF, lanzado en 2020 como el primer ETF de semiconductores de Europa, actualmente, con más de 8.000 millones de dólares estadounidenses en activos bajo gestión. Los semiconductores son la columna vertebral de la inteligencia artificial y de las tecnologías avanzadas.
“China está construyendo en este ámbito una cadena de suministro completamente independiente, desde el diseño hasta la fabricación y el empaquetado. Sin embargo, estas empresas chinas no están representadas en absoluto en una asignación convencional de semiconductores ni en una asignación amplia a China”, explica Martijn Rozemuller, CEO Europe de VanEck. “Con el VanEck China Semiconductor UCITS ETF, queremos cerrar esta brecha para los inversores», aseguró.
China es uno de los mayores consumidores de chips del mundo, pero históricamente ha producido mucho menos de lo que utiliza. Cerrar esa brecha se ha convertido en una prioridad nacional, con Pekín canalizando fondos hacia los proveedores nacionales. En 2025, China invirtió más que cualquier otro país en equipos de fabricación de semiconductores. “El resultado es una cartera de pedidos cautiva que permite a las empresas chinas crecer antes de tener que competir en costes y rendimiento a escala global”, añadió Moritz Henkel, Product Manager de VanEck.
Paralelamente, Estados Unidos ha endurecido sus controles a la exportación de semiconductores. Está surgiendo en China un nuevo mercado protegido con un fuerte respaldo político: cada proveedor extranjero al que se restringe el acceso al mercado chino abre una oportunidad para uno nacional. Los centros de datos chinos que afrontan restricciones para comprar GPU avanzadas de Nvidia pueden recurrir a Cambricon, y las fábricas de chips chinas que afrontan restricciones para obtener equipos de Applied Materials o Lam Research pueden recurrir a NAURA. La presión geopolítica que genera incertidumbre para los inversores también puede respaldar una oportunidad más duradera.
El principio pure play como base para la selección de la cartera
El nuevo ETF pretende replicar lo más fielmente posible la evolución del precio y la rentabilidad del MarketVector China Semiconductor 10% Capped Screened Index. El índice sigue un enfoque pure play: para ser incluida, una empresa debe obtener al menos el 50 % de sus ingresos de semiconductores o de equipos para semiconductores.
Con ello se pretende garantizar que cada componente sea un beneficiario directo del desarrollo de la industria nacional de chips de China y no un conglomerado diversificado con una exposición meramente incidental a los chips. Los cambios políticos y regulatorios, incluidas las restricciones comerciales, pueden afectar negativamente a la rentabilidad del Fondo. El valor de las inversiones puede fluctuar significativamente y los inversores pueden perder parte o la totalidad del capital invertido.
BlackRock ha lanzado dos ETF UCITS de renta fija de gestión activa, ampliando así su gama de crédito corporativo europeo investment grade denominados en euros y high yield. La inversión orientada a la generación de rentas cobra cada vez mayor relevancia en Europa, ya sea para ayudar a los inversores a generar flujo de caja, cubrir necesidades de gasto o mantener invirtiendo para el crecimiento futuro.
Los nuevos ETF aportan la experiencia de BlackRock en gestión activa de crédito a dos asignaciones clave de renta fija europea: el iShares € Investment Grade Corp Bond Active UCITS ETF (EBCA) y el iShares European High Yield Corp Bond Active UCITS ETF (EYBA).
Al buscar rentabilidad sin renunciar a la estabilidad ni a la diversificación, los inversores están apostando más por la renta fija para cubrir distintos objetivos en sus carteras. Este cambio de tendencia se refleja también en la demanda de estrategias activas de renta fija en la región EMEA, las cuales han registrado entradas netas de aproximadamente 175.000 millones de dólares desde 2025. Esta cifra convierte a esta clase de activo en el principal motor de crecimiento de los fondos de inversión activos a lo largo de este periodo.
“El entorno actual de rentabilidades ha generado algunas de las oportunidades de rentas más atractivas en crédito europeo de los últimos años; no obstante, un contexto de mercado más incierto y las crecientes divergencias entre emisores exigen una mayor selectividad. El análisis fundamental bottom-up y la selección de valores nos permiten identificar créditos atractivos, estructurar carteras con un perfil rentabilidad-riesgo superior al de sus índices de referencia y gestionar el riesgo de forma dinámica ante las cambiantes condiciones del mercado” ha señalado José Aguilar, director de Crédito europeo y gestor principal del EYBA.
Por otro lado, casi un tercio de las entradas netas en fondos UCITS activos transfronterizos se destinó a ETFs activos durante los primeros ocho meses de 2026, alcanzando el 32%. Los ETF activos de renta fija representan ya el 11,5% del total de flujos netos hacia ETF UCITS de renta fija en lo que va de 2026, más del triple de su cuota del 3,7% registrada en 2024, habiendo multiplicado sus activos bajo gestión por 2,7 desde finales de 2024. Este incremento evidencia el creciente uso de los ETF activos para buscar una exposición selectiva, generación de rentas y alfa en los mercados de renta fija.
El EBCA brinda acceso a uno de los segmentos más amplios y consolidados de la renta fija europea, ofreciendo una asignación core a bonos corporativos de alta calidad crediticia denominados en euros que conjuga rentas periódicas fiables, liquidez y resiliencia. La estrategia tiene por objetivo generar rentabilidades adicionales recurrentes (excess returns) mediante la selección de emisores y la rotación sectorial, poniendo especial énfasis en la diversificación y la protección frente a caídas de mercado (downside protection).
Por su parte, el EYBA busca generar rentas y favorecer la diversificación de carteras mediante la inversión en emisores y sectores de deuda europea high yield. Con rendimientos totales cercanos al 7%, esta clase de activo ofrece un atractivo diferencial de rentabilidad respecto a los bonos tradicionales con grado de inversión, respaldada por una mejora en la calidad crediticia y unos fundamentales corporativos en general sólidos. El análisis crediticio exhaustivo y la selección individual de activos permiten identificar emisores atractivos y evaluar los riesgos de refinanciación.
Según Vasiliki Pachatouridi, directora de Estrategia de Producto de Renta Fija de iShares para EMEA en BlackRock, los inversores «demandan cada vez más opciones a la hora de estructurar su exposición a la renta fija activa. El EBCA y el EYBA amplían ese abanico hacia el crédito europeo investment grade y high yield, dos de las categorías activas de renta fija con mayor demanda en Europa, permitiendo a los inversores elegir el vehículo que mejor se adapte a sus necesidades. Prevemos incorporar nuevos ETF activos de renta fija a la gama antes de que finalice 2026″.
ETFGI, firma de análisis y consultoría especializada en tendencias de la industria global de fondos cotizados, desvela que el sector mundial de ETFs ha registrado entradas netas de inversión de 2,24 billones de dólares (trillion en términos estadounidenses) en lo que va de año hasta septiembre de 2026. Con este hito, la industria amplía su racha ganadora a 88 meses consecutivos de flujos positivos.
Durante septiembre, la industria mundial de ETFs captó 276.060 millones de dólares, una cifra que eleva el total acumulado del año a un máximo histórico de 2,24 billones, pulverizando los récords anuales previos de 1,54 billones en 2025 y 1,24 billones en 2024. A nivel global, los activos de los ETFs experimentaron un incremento del 20,7% en el año, al pasar de 19,81 billones de dólares a finales de 2025 a 23,91 billones al cierre de septiembre de 2026. Esta cifra se sitúa ligeramente por debajo del máximo histórico de 24,03 billones alcanzado en agosto.
A cierre del tercer trimestre, el mercado mundial estaba compuesto por un total de 17.989 ETFs con 34.573 cotizaciones, que atesoraban 23,90 billones de dólares en activos. Estos productos proceden de 1.076 proveedores y cotizan en 83 bolsas distribuidas en 65 países.
Los tres mayores emisores mundiales (iShares, Vanguard y State Street) mantienen un claro dominio de la industria: gestionan conjuntamente 13,93 billones de dólares (el 58,3% de todos los activos mundiales) y han acaparado 1,11 billones en nuevos activos este año, lo que supone el 49,6% del total de las entradas mundiales en 2026.
El desglose de los flujos netos pone de manifiesto una fuerte demanda generalizada. Los ETFs de renta variable atrajeron 100.070 millones de dólares en septiembre, elevando su acumulado anual a 976.170 millones, una cifra muy superior a los 677.010 millones captados en el mismo periodo de 2025.
Por su parte, los ETFs de renta fija registraron 72.160 millones de entradas en el mes y suman 437.780 millones en el año (frente a los 314.160 millones de 2025). Los ETFs activos captaron 75.840 millones en septiembre, alcanzando un total anual de 733.950 millones (muy por encima de los 446.750 millones de 2025). En contraste, los ETFs de materias primas sumaron 22.220 millones en septiembre y acumulan 56.590 millones en el año, quedando por debajo de las cifras del año anterior.
A pesar de la volatilidad del mercado, los flujos continuaron concentrándose en los fondos líderes. Una parte sustancial de las entradas netas se atribuye a los 20 principales ETFs por captación de activos, que conjuntamente reunieron 82.520 millones de dólares en septiembre. De ellos, el State Street SPDR S&P 500 ETF Trust (SPY US) captó por sí solo 10.700 millones de dólares.
En la categoría más amplia de productos cotizados (ETPs), los flujos también estuvieron muy concentrados. Los 10 principales ETPs por nuevos activos netos acumularon colectivamente 20.250 millones de dólares en septiembre. De esta cantidad, el Perth Mint Gold (PMGOLD AU) destacó al captar 11.680 millones de dólares en solitario.
El dinero vuelve a tener un precio más alto y los administradores de fondos están ajustando sus apuestas. Después de años en los que las expectativas de recortes monetarios favorecieron determinadas posiciones en renta fija y renta variable, el repunte de los rendimientos de los bonos soberanos obliga a reconsiderar el costo de oportunidad de mantener acciones, la conveniencia de extender la duración de las carteras y el atractivo de conservar liquidez.
La señal más visible está en Estados Unidos. Al 26 de octubre, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años rondaba 4,99%, después de haber alcanzado 5,31% a principios del mes, de acuerdo con información de mercado publicada por MarketWatch. La tasa de referencia de la Reserva Federal se situaba en un rango de 3,75 a 4,00%, mientras los inversionistas aguardaban la decisión de política monetaria prevista para el 28 de octubre. Los futuros apuntaban a una elevada probabilidad de que el banco central mantuviera sin cambios su tasa, aunque el mercado seguía contemplando la posibilidad de un nuevo incremento antes de finalizar el año.
La relevancia de estos movimientos va más allá de la expectativa sobre el anuncio de la Fed en diciembre. Cuando los rendimientos de la deuda aumentan, los inversionistas disponen de una alternativa potencialmente más remuneradora frente a los activos de riesgo, pero también enfrentan pérdidas de valuación en los bonos que ya poseen. Al mismo tiempo, las tasas más elevadas incrementan la tasa de descuento aplicada a los beneficios empresariales futuros y pueden encarecer el financiamiento de las compañías. Por eso, un entorno de tasas ascendentes no produce un simple traslado de recursos desde las acciones hacia los bonos. Cambia la manera en que los gestores calculan el rendimiento esperado, ponderan los riesgos y deciden qué activos merecen ocupar un lugar en sus portafolios.
La renta fija recupera terreno, pero no todos los bonos por igual
Los flujos internacionales ofrecen una primera evidencia de esta recomposición. De acuerdo con el Investment Company Institute (ICI), los fondos de inversión abiertos regulados de todo el mundo registraron entradas netas por 550.000 millones de dólares en instrumentos de deuda durante el segundo trimestre de 2026, frente a 380.000 millones en el primero. Los fondos accionarios, en contraste, captaron 139.000 millones, por debajo de los 196.000 millones del trimestre previo. Los fondos del mercado de dinero recibieron otros 208.000 millones de dólares, frente a 193.000 millones en el primer trimestre.
Las cifras muestran que la renta fija y la liquidez mantuvieron una capacidad importante para atraer recursos, aunque no permiten atribuir todos esos movimientos exclusivamente al aumento de las tasas. Las expectativas de crecimiento, los riesgos geopolíticos, las necesidades de liquidez y los cambios en los precios también intervienen en las decisiones de asignación.
La tendencia tampoco es uniforme entre regiones ni entre instrumentos. Un análisis de State Street Investment Management publicado el 23 de octubre encontró que, durante el tercer trimestre, los flujos de gestores hacia bonos del Tesoro estadounidense con vencimientos de tres a siete años se situaron en el cuartil superior de su rango histórico de cinco años. La demanda por los vencimientos más largos también superó su promedio histórico por primera vez desde septiembre de 2024.
El comportamiento sugiere que algunos inversionistas comienzan a considerar atractivos los rendimientos disponibles, incluso en un entorno de volatilidad y preocupación por la situación fiscal estadounidense. La posibilidad de asegurar tasas elevadas durante varios años puede resultar interesante para los gestores que anticipan una estabilización posterior de los rendimientos o una eventual moderación de la inflación.
Sin embargo, comprar bonos de largo plazo no equivale a asumir un riesgo bajo en cualquier circunstancia. Cuanto mayor es la duración de un instrumento, más sensible suele ser su precio a los movimientos de las tasas. Si los rendimientos continúan subiendo, las pérdidas de valuación pueden ser considerables, incluso cuando el emisor tiene una alta calidad crediticia.
De ahí que la discusión entre los administradores de fondos no se limite a decidir si conviene aumentar la exposición a renta fija. También deben definir en qué tramo de la curva posicionarse, cuánto riesgo de duración aceptar y qué compensación exigir por los riesgos de inflación y de endeudamiento público.
La selectividad también se observa al comparar mercados. State Street reportó que la demanda por deuda soberana europea cayó del percentil 39 de su rango histórico de cinco años al cierre de junio al percentil 2 al finalizar septiembre. En contraste, la demanda por bonos corporativos europeos mejoró durante el tercer trimestre y superó el percentil 70 de su rango histórico, desde niveles situados previamente en el decil inferior.
La diferencia importa: el aumento de los rendimientos no beneficia automáticamente a todos los emisores. La percepción de solvencia, las perspectivas económicas, la oferta de deuda y las condiciones fiscales de cada país pueden pesar tanto como el nivel de las tasas.
El costo del dinero vuelve a poner a prueba las acciones
La renta variable enfrenta otra clase de presión. Cuando los rendimientos de los bonos aumentan, los inversionistas comparan el potencial de ganancias de las empresas con una alternativa de renta fija que ofrece mayores retornos nominales. Si el precio de las acciones no se ajusta o las expectativas de beneficios no mejoran, las valuaciones pueden perder atractivo. El efecto es particularmente importante en las compañías cuyo valor depende de beneficios esperados para muchos años en el futuro. Las empresas de crecimiento, incluidas varias de las grandes tecnológicas vinculadas con la inteligencia artificial, suelen ser más sensibles a las variaciones de las tasas de descuento debido al peso que tienen sus flujos de efectivo futuros en la valuación presente.
J.P. Morgan Asset Management advirtió en agosto que el rendimiento del bono estadounidense a 10 años había aumentado 53 puntos base respecto al inicio de 2026, incluso cuando las bolsas estadounidenses alcanzaron nuevos máximos durante agosto. La gestora subrayó que la reacción de las acciones depende tanto de la magnitud del aumento de las tasas como de su velocidad y de las razones que lo provocan.
No es lo mismo que los rendimientos suban porque la economía crece y las utilidades empresariales mejoran, a que lo hagan por un repunte inflacionario, un deterioro fiscal o una mayor prima exigida por mantener deuda de largo plazo. En el primer escenario, las ganancias corporativas pueden compensar parte de la presión sobre las valuaciones; en el segundo, las tasas más altas pueden coincidir con costos crecientes y expectativas menos favorables para los beneficios.
La inteligencia artificial agrega una dimensión adicional. La construcción de centros de datos, la adquisición de equipos y la expansión de infraestructura requieren grandes cantidades de capital. Esa demanda coincide con las necesidades de financiamiento de los gobiernos y con una mayor emisión de deuda corporativa, lo que intensifica la competencia por los recursos disponibles.
Vanguard identificó precisamente la combinación de inflación persistente, mayores precios de la energía, una postura más restrictiva de los bancos centrales y la competencia por capital como factores que han impulsado los rendimientos globales en 2026. La gestora advirtió que un rendimiento del Treasury a 10 años sostenido significativamente por encima de 5% elevaría la tasa de descuento aplicada a los flujos futuros y podría presionar las valuaciones bursátiles.
El desafío para los gestores consiste en determinar si el crecimiento esperado de las ganancias justifica mantener posiciones con valuaciones elevadas o si conviene diversificar hacia empresas con flujos de efectivo más inmediatos, balances sólidos y menor dependencia del financiamiento externo.
La liquidez vuelve a competir con los activos de riesgo
Los fondos del mercado de dinero también forman parte de esta recomposición. En un entorno de rendimientos elevados y volatilidad, estos vehículos pueden ofrecer una alternativa para mantener recursos disponibles mientras los gestores esperan mejores oportunidades de entrada. Los datos estadounidenses del ICI muestran una diferencia relevante entre las decisiones de los inversionistas en fondos accionarios y las tomadas en fondos de deuda. Entre enero y agosto de 2026, los fondos de inversión de largo plazo registraron salidas netas de 573.280 millones de dólares. Dentro de ese grupo, los fondos accionarios perdieron 690.590 millones, mientras que los fondos de bonos captaron 174.376 millones. Los fondos del mercado de dinero recibieron entradas netas acumuladas por 42.361 millones en el mismo periodo.
Estas cifras corresponden a fondos de inversión estadounidenses y no incluyen los ETF en esa serie estadística; por tanto, no representan el comportamiento de todos los activos administrados en el país. Aun con esa salvedad, ilustran cómo la asignación de recursos puede cambiar de manera significativa entre categorías.
La liquidez tiene un costo de oportunidad: si las tasas comienzan a bajar, los rendimientos que ofrecen estos instrumentos tienden a reducirse y los inversionistas pueden buscar activos con mayor potencial de apreciación. Pero conservar efectivo o instrumentos de corto plazo también permite evitar la exposición inmediata a pérdidas de valuación y disponer de recursos para aprovechar movimientos abruptos de los mercados.
En otras palabras, mantener liquidez no siempre es una señal de pesimismo. Puede ser una decisión táctica mientras se define si los rendimientos de la deuda ya compensan los riesgos asumidos o si las valuaciones de otros activos ofrecen un margen de seguridad suficiente.
Los mercados emergentes enfrentan una competencia más exigente
El cambio de condiciones en Estados Unidos también tiene implicaciones para los mercados emergentes. Cuando los bonos del Tesoro ofrecen rendimientos elevados, los inversionistas internacionales pueden exigir una compensación mayor para asumir riesgos cambiarios, políticos y crediticios en otras economías. Este mecanismo puede presionar las monedas emergentes, encarecer el financiamiento externo y reducir el atractivo relativo de algunos instrumentos locales, aunque el resultado depende también de los diferenciales de tasas, la inflación, la posición fiscal y las perspectivas de cada país.
Esécialistas señalaron en octubre que la demanda de gestores por deuda soberana de mercados emergentes denominada en moneda local había regresado hacia su mediana histórica, pero advirtió que la combinación de mayores precios del petróleo, una Reserva Federal más restrictiva, un dólar fortalecido y rendimientos más altos de los Treasuries seguía pesando sobre el apetito por esos activos.
Para los administradores internacionales, la decisión no se reduce a comparar tasas nominales. Una rentabilidad elevada puede perder atractivo si la depreciación cambiaria absorbe el diferencial o si aumenta la percepción de riesgo soberano. Por el contrario, una economía con inflación bajo control, finanzas públicas creíbles y un diferencial de tasas suficiente puede conservar el interés de los inversionistas. En México, esta dinámica vuelve relevante el seguimiento de la política monetaria de Estados Unidos, el comportamiento del peso y las decisiones del Banco de México. El rendimiento de los instrumentos locales debe analizarse junto con el riesgo cambiario y las expectativas de inflación, no como una cifra aislada.
No es una rotación automática, sino una selección más estricta
El panorama más reciente también muestra que las apuestas de los fondos pueden cambiar rápidamente cuando se modifican las expectativas sobre las tasas. Según datos de LSEG Lipper reportados por Reuters, los fondos globales de renta variable captaron 28.160 millones de dólares en la semana que terminó el 21 de octubre, mientras que los fondos globales de bonos recibieron 9.440 millones. Ambos grupos registraron entradas por quinta semana consecutiva, en un contexto de moderación de los rendimientos del Tesoro y resultados empresariales mejores de lo esperado.
El dato es un recordatorio de que el movimiento de capitales no sigue una regla mecánica. Los fondos pueden aumentar su exposición a acciones y bonos al mismo tiempo si mejoran las perspectivas de crecimiento, disminuye la volatilidad o los rendimientos dejan de subir. También pueden reducir riesgo en ambas clases de activos si la inflación, el endeudamiento o las condiciones financieras deterioran las expectativas.
La clave para los gestores es identificar qué parte del rendimiento esperado procede de los ingresos que genera un activo, cuál depende de una posible apreciación de su precio y cuánto riesgo adicional debe asumirse para obtenerlo. En la renta fija, esto implica evaluar duración, calidad crediticia y primas por plazo; en las acciones, valorar beneficios, generación de caja y sensibilidad a las tasas; en la liquidez, comparar el rendimiento disponible con el costo de esperar.
Cuando el dinero se encarece, los fondos no necesariamente dejan de asumir riesgos: se vuelven más selectivos respecto de los riesgos que están dispuestos a financiar. La renta fija puede recuperar atractivo, la liquidez puede ganar valor estratégico y la renta variable puede seguir avanzando si las utilidades justifican sus valuaciones. Pero el margen para ignorar el costo del capital se reduce.
En ese entorno, la ventaja no consiste en adivinar el siguiente movimiento de la Reserva Federal, sino en construir portafolios capaces de resistir distintos escenarios de inflación, crecimiento y tasas. Porque, cuando cambia el precio del dinero, también cambia la rentabilidad que los inversionistas exigen y el lugar que cada activo ocupa en la competencia por el capital.
El mercado mundial de fondos cotizados (ETFs) se expande rápidamente, pero su próxima fase vendrá determinada no tanto por el acceso como por la selección. A medida que se amplía la gama de productos, los inversores se están volviendo más selectivos en cuanto al papel que desempeña cada ETF en una cartera, el resultado para el que está diseñado y las ventajas e inconvenientes que conlleva, según desvela un informe de Trackinsight, parte de ETF One -plataforma de ETFs de Kepler Cheuvreux-, en colaboración con Calamos y S&P Dow Jones Indices.
El estudio desvela que más de la mitad de los encuestados destina al menos una cuarta parte de los activos de su cartera a ETFs, mientras que los activos a nivel mundial se han más que duplicado desde finales de 2021.
Si bien la adopción de los ETFs es un fenómeno mundial, existen diferencias notorias. El mercado de Estados Unidos opera a una escala diferente: hasta julio, había captado 1,23 billones de dólares de los 1,65 billones de dólares de entradas netas globales, y sus activos se concentran en un número relativamente reducido de fondos de gran tamaño. Por lo tanto, cualquier nuevo fondo estadounidense tiene que competir con grandes fondos ya consolidados.
Fuera de Estados Unidos, los modelos difieren. En Europa se distribuye un número similar de productos —incluidas múltiples clases de acciones y versiones en distintas divisas de una misma estrategia— sobre una base de activos mucho más reducida, y la fragmentación va más allá de la oferta de productos. Un único ETF UCITS suele cotizar en varias bolsas y divisas, y se registra país por país, por lo que la liquidez visible se divide entre distintos mercados, incluso cuando el fondo subyacente es el mismo. La fiscalidad de los inversores y los planes de ahorro con ventajas fiscales también siguen siendo, en gran medida, de carácter nacional.
Con todo, Europa esta en vías de desarrollar un marco común de productos que se superpone a los múltiples regímenes de negociación, distribución y fiscalidad. Para los emisores, el obstáculo es la visibilidad en un mercado saturado y, en igual medida, la eficiencia en la negociación y la distribución a través de mercados locales fragmentados. Los esfuerzos por reducir esa fragmentación están avanzando, incluida la autorización por parte de ESMA, en julio de 2026, de un registro consolidado para acciones y ETFs.
Canadá muestra una mayor penetración en determinados segmentos; la región de Asia-Pacífico se ha mantenido prácticamente estable este año; y en mercados como el del Golfo, aún se está trabajando en ampliar la gama de productos, la distribución y el conocimiento por parte de los inversores.
El coste es el factor más mencionado cuando los encuestados evalúan la sustitución de un ETF existente, pero rara vez es el único factor que determina la decisión de incluirlo en las carteras. El rendimiento del ETF actual y los cambios en la asignación estratégica de activos también influyen en la elección. Además, la posición de liderazgo se refuerza con el tiempo. Una vez que un ETF ha acumulado activos, liquidez, historial de negociación y distribución, esas ventajas se refuerzan entre sí, y un competidor suele necesitar unos resultados de cartera o una experiencia de implementación claramente mejores —más allá de una comisión más baja— para justificar el cambio.
Cómo eligen los gestores de carteras
La selección de ETFs se está convirtiendo cada vez más en un problema de construcción de carteras, más que en un simple ejercicio de selección de productos. Una oferta más amplia ofrece a los gestores más fórmulas para orientar las exposiciones y los resultados, pero también aumenta el número de compensaciones que hay que evaluar en cuanto a la adecuación a la cartera, la liquidez, la implementación, la metodología, el coste y el comportamiento en situaciones de tensión. Los resultados de la encuesta muestran en qué se está centrando ese esfuerzo de due diligence.
La selección se vuelve más exigente a medida que los ETFs ocupan un lugar más importante en la cartera. La adecuación a la cartera sigue siendo el criterio principal en todos los niveles de adopción, pero los encuestados que utilizan los ETFs como principal vehículo de implementación mencionan el coste el doble de veces que los usuarios en fase inicial, y la liquidez y la escala con mucha más frecuencia. La experiencia con el «wrapper» añade pruebas de implementación a la función de la cartera sin desplazarla.
En la práctica, evaluar la adecuación a la cartera significa medir qué cambios introduce una nueva posición en la asignación existente. Los indicadores habituales incluyen la correlación con las posiciones actuales, el solapamiento en los valores subyacentes, las exposiciones a factores y sectores y la contribución marginal de la posición al riesgo de la cartera. Una estrategia que parezca atractiva por sí sola puede aportar poco si duplica exposiciones que ya se mantienen.
La selección se está llevando a cabo cada vez más también a nivel de cartera. Según Morningstar, las carteras modelo de terceros en Estados Unidos gestionaban más de 930.000 millones de dólares en marzo de 2026, y los ETFs representaban el 55% de la asignación media de las carteras modelo. A medida que se incorporan más activos a través de modelos, un ETF debe ajustarse tanto a una arquitectura de cartera repetible como a los requisitos de cada inversor individual.
Para los emisores, la inclusión en los modelos forma parte, cada vez más, de la estrategia de distribución; para los responsables de la asignación de activos, la implementación pasa a formar parte de la decisión de selección.¹¹ Para los creadores de modelos, los criterios de selección pueden extenderse a la capacidad, la disponibilidad de la plataforma, la compatibilidad operativa, las comisiones y la coherencia del vehículo de inversión en todos los canales de distribución y mercados.
La liquidez forma parte de esa prueba de implementación y, en Europa, resulta especialmente difícil de evaluar a partir de una única bolsa. A menudo, un mismo ETF cotiza en varios mercados, y gran parte de la negociación tiene lugar fuera del libro de órdenes.
La selección se está llevando a cabo cada vez más también a nivel de cartera. Según Morningstar, las carteras modelo de terceros en EE. UU. gestionaban más de 930 000 millones de dólares en marzo de 2026, y los ETFs representaban el 55% de la asignación media de las carteras modelo.
A medida que se incorporan más activos a través de modelos, un ETF debe ajustarse tanto a una arquitectura de cartera repetible como a los requisitos de cada inversor individual. Para los emisores, la inclusión en los modelos forma parte, cada vez más, de la estrategia de distribución; para los responsables de la asignación de activos, la implementación pasa a formar parte de la decisión de selección.¹¹ Para los creadores de modelos, los criterios de selección pueden extenderse a la capacidad, la disponibilidad de la plataforma, la compatibilidad operativa, las comisiones y la coherencia del vehículo de inversión en todos los canales de distribución y mercados.
La liquidez forma parte de esa prueba de implementación y, en Europa, resulta especialmente difícil de evaluar a partir de una única bolsa. A menudo, un mismo ETF cotiza en varios mercados, y gran parte de la negociación tiene lugar fuera del libro de órdenes.
De enero a julio de 2026, los libros de órdenes de las bolsas representaron el 38,1% de los 3,13 billones de euros negociados en ETPs cotizados en Europa, según datos de xyt. Las plataformas de solicitud de cotización (FQ platform (Request for Quotation platform o RFQ platform) gestionaron el 39,3% y el resto de la actividad fuera de bolsa, el 22,7%. En el segmento de renta fija, la proporción negociada al margen del libro de órdenes alcanzó el 78,2%. El volumen consolidado en todos los mercados, junto con el acceso al mercado primario a través de la creación y el reembolso, ofrece una imagen más precisa de la liquidez disponible para las órdenes de mayor volumen.
Las estrategias de riesgo definido, alternativas y de renta lideran el próximo conjunto de estrategias
El interés se está centrando en estrategias con objetivos explícitos. La gestión del riesgo a la baja, la diversificación, la renta y la eficiencia fiscal ocupan los primeros puestos, ya que cada una de ellas responde a una necesidad específica de la cartera.
Cada uno de estos objetivos conlleva sus propias compensaciones. Las estrategias de resultado definido suelen limitar el potencial alcista a cambio de un colchón frente a las pérdidas, y el resultado depende del punto de entrada en relación con el periodo de resultado y su fecha de reinicio.
Las estrategias de renta basadas en opciones renuncian a parte del potencial alcista en mercados al alza a cambio de una renta corriente, y su comportamiento varía en función del régimen de volatilidad. Para evaluar estas estrategias es necesario analizar su perfil de rentabilidad en distintos escenarios, más allá de la rentabilidad nominal o los niveles de protección.
La marca del índice sigue siendo relevante, pero rara vez por sí sola
La marca del índice sigue teniendo peso, pero rara vez determina por sí sola la asignación. Los encuestados van más allá de la etiqueta y tienen en cuenta la metodología, la adecuación a la cartera y la implementación.
A medida que las exposiciones se vuelven más especializadas, ese análisis se profundiza. El reconocimiento de la marca da paso a cuestiones sobre el diseño de la metodología, la gobernanza, las exclusiones, la ponderación y la personalización.
Una revisión típica abarca las normas y la frecuencia de reequilibrio, la rotación y la capacidad, el tratamiento de las exclusiones y los límites de ponderación, así como la gobernanza del índice, incluyendo cómo se gestionan los posibles conflictos cuando el emisor también actúa como proveedor del índice.
Los encuestados desean conocer mejor el comportamiento de las estrategias
Lo que los gestores de carteras afirman que les falta es un mejor contexto de la cartera. Entender cómo se comportan las estrategias a lo largo de los ciclos de mercado y recibir orientación sobre la construcción de la cartera encabezan la lista.
Una información más clara sobre la captación de las subidas y bajadas, las caídas y la recuperación, así como el comportamiento en distintos regímenes de volatilidad, facilitaría la evaluación de dicho comportamiento.
Estas medidas responden a diferentes preguntas. Los índices de captura al alza y a la baja muestran en qué medida una estrategia ha participado históricamente en las ganancias y pérdidas de un índice de referencia. La caída máxima y el tiempo de recuperación describen la magnitud y la duración de las pérdidas.
El comportamiento en distintos regímenes de volatilidad muestra si el perfil de una estrategia se mantiene cuando cambian las condiciones del mercado. En conjunto, ayudan al responsable de la asignación de activos a valorar si una estrategia desempeñará el papel que se le ha asignado en la cartera.
El análisis se diversifica en múltiples fuentes
Para satisfacer esa necesidad de due diligence se requieren varias fuentes. Las plataformas de análisis independientes (52,1%) y los emisores de ETFs (49,8%) son las fuentes primarias más citadas, por delante de las herramientas de IA (18,5%) y los proveedores de índices (13,4%), y los inversores combinan análisis independientes, materiales de los emisores, documentos metodológicos y herramientas digitales emergentes.
La IA se está convirtiendo en una parte de ese conjunto de herramientas de análisis. Los encuestados la utilizan principalmente para agilizar la búsqueda, la extracción de datos y la síntesis de documentos, mientras que definir el objetivo, evaluar la adecuación a la cartera y decidir si el comportamiento de una estrategia es aceptable siguen siendo decisiones que corresponden a las personas.
A medida que la inteligencia artificial se va integrando cada vez más en el análisis de los ETFs, la calidad de los datos subyacentes cobra mayor importancia. Un análisis más rápido solo resulta útil si los datos de entrada son fiables y comparables, lo que hace que la demanda de los encuestados de datos sobre los ETFs estandarizados y de mayor calidad (Figura 2.4) sea cada vez más acuciante a medida que los flujos de trabajo de investigación se automatizan.
Para los inversores sujetos a regulación, esto también plantea cuestiones de control, como la verificación de los datos extraídos contrastándolos con las fuentes primarias, el mantenimiento de un registro de las fuentes utilizadas y dejar claramente en manos del gestor de carteras la decisión de inversión.
Una vez que se mantiene una posición, el coste es la variable más directamente comparable entre sustitutos cercanos, y va mucho más allá del ratio de gastos. El coste total de propiedad incluye la diferencia de rendimiento, los diferenciales de negociación y el impacto en el mercado, los ingresos por préstamo de valores y los efectos fiscales del domicilio del fondo, como la retención a cuenta sobre los dividendos. Dos ETFs con el mismo ratio de gastos pueden ofrecer resultados netos diferentes.
Una sustitución también tiene su propio coste. Los costes de transacción de salida y entrada, así como cualquier impuesto que se devengue por el cambio, deben compararse con el ahorro anual previsto. El tiempo necesario para que ese ahorro cubra el coste del cambio es una prueba sencilla para determinar si la sustitución merece la pena.
Cobalto Inversiones ha incorporado a Victoria Díez a su equipo. Con este fichaje, la entidad busca reforzar su posicionamiento en mercados privados y ampliar su oferta de soluciones de inversión para grandes patrimonios, family offices e inversores institucionales. Victoria cuenta con más de 30 años de experiencia en el sector financiero, de los cuales más de 18 han estado vinculados al private equity. Desarrolló buena parte de su carrera profesional en Banco Santander, principalmente en Santander Private Equity, donde participó en la creación y gestión de fondos de fondos de capital privado e infraestructuras.
Posteriormente, se incorporó a Singular Asset Management, donde fue responsable de Inversiones y Producto de Private Equity. Desde este cargo lideró el desarrollo de esta área de negocio e impulsó la creación y gestión de seis vehículos de inversión, entre ellos Hyperion Fund, especializado en los sectores de defensa, seguridad y tecnología.
El fichaje se enmarca en la estrategia de crecimiento de Cobalto, cuya actividad se centra en el asesoramiento a inversores institucionales, la selección de gestores de activos alternativos y las operaciones en el mercado secundario de activos privados. Además, la firma busca potenciar su oferta de soluciones en private equity, crédito privado, infraestructuras y real estate, reforzando especialmente el diseño de carteras diversificadas, la estructuración de vehículos de inversión y el desarrollo de soluciones a medida para grandes patrimonios e inversores institucionales.
“La incorporación de Victoria supone un paso muy importante para Cobalto. Su extraordinaria experiencia en mercados privados complementa perfectamente nuestra especialización en activos alternativos y, especialmente, en secundarios. Estamos convencidos de que su llegada nos permitirá ampliar nuestras capacidades, desarrollar nuevas soluciones de inversión y seguir aportando valor a nuestra base de clientes”, ha señalado Diego González, socio de Cobalto.
Foto cedidaElena Mesonero, Head of Regional Coverage de CACEIS
Luxemburgo vuelve a ganar protagonismo entre las gestoras españolas. Lo que durante años fue una decisión reservada a los grandes grupos se está convirtiendo en una vía natural para dar escala internacional a productos con recorrido local. CACEIS, presente en el Gran Ducado desde 1985, acompaña este movimiento con una propuesta que combina depositaría, administración, transfer agency, soluciones de ManCo, tecnología y coordinación transfronteriza. Esta amplia oferta ha llevado al grupo a una fuerte posición de liderazgo, con cerca de un billón de euros en activos bajo depósito, 1,2 billones de euros en activos bajo administración y una cuota en el segmento de gestoras españolas con vehículos UCITS luxemburgueses de cerca de dos tercios del mercado (frente al 14 % de 2024). Elena Mesonero, Head of Regional Coverage de CACEIS, analiza por qué Luxemburgo puede ser una palanca clave para la industria española de fondos.
¿Por qué Luxemburgo?
Luxemburgo es uno de los principales centros globales de distribución de fondos. Su estabilidad regulatoria, su reconocimiento internacional y su especialización en vehículos transfronterizos lo convierten en una plataforma especialmente útil para quienes quieren crecer fuera de su mercado doméstico, donde ya tienen una cuota relevante.
Pensamos que España cuenta con talento, buenos gestores y propuestas de inversión sólidas. El siguiente paso es proyectar ese valor hacia un mercado más amplio, con acceso a otros clientes. Desde mi punto de vista, el reto para las firmas no es solo lanzar un vehículo en Luxemburgo, sino construir una estructura capaz de distribuir, operar y crecer con seguridad en el tiempo.
¿Habéis notado una aceleración en el número de gestoras interesadas en operar desde Luxemburgo?
Sí. Los activos UCITS promovidos por gestoras españolas en Luxemburgo han pasado de unos 25.600 millones de euros a cierre de 2024 a cerca de 35.000 millones a mediados de 2026. De ese volumen de activos, CACEIS da servicio a aproximadamente 23.200 millones, alrededor de dos tercios del mercado, gracias a su modelo de cobertura de clientes España-Luxemburgo. Muchas de las firmas que habían hecho el proceso hasta ahora eran compañías de gran tamaño, pero ahora estamos viendo una segunda ola: gestoras medianas, boutiques y grupos aseguradores que entienden que Luxemburgo puede ordenar y acelerar su crecimiento internacional, bien accediendo a clientes de banca privada y/o clientes institucionales
¿Qué aporta CACEIS?
Nuestro papel es acompañar a la gestora en todo el ciclo de vida de su proyecto luxemburgués. Desde CACEIS ofrecemos desde depositaría UCITS y AIF, custodia global, administración central, fund accounting, transfer agency, soporte a la distribución internacional, soluciones de middle-office outsourcing hasta servicios de ManCo a través de Luxcellence. No obstante, pensamos que nuestra aportación va más allá de esta amplia gama de servicios. Pienso que CACEIS es un buen socio para analizar el proyecto, dar a entender a la gestora su complejidad.
En resumen, nuestro valor añadido es que podemos ser un socio del que ir de la mano, permitir a las gestoras que puedan centrarse en gestionar y que nosotros podamos coordinar todas las piezas: vehículo, ManCo, depositario, administrador, transfer agent, asesores, auditores, distribuidores, reporting y calendario regulatorio. La ejecución es tan importante como la calidad técnica del servicio.
¿Cómo puede una entidad como CACEIS coordinar todo esto?
Somos especialistas en ambos, mercados, España y Luxemburgo. Esa doble mirada es esencial para dar confianza a los más de 300 clientes a los que damos servicio en el Gran Ducado. Contamos con presencia operativa en el país, con un equipo de cerca de 2.000 profesionales.
Es importante explicar que las gestoras españolas suelen requerir en Luxemburgo una gama de servicios más amplia que en su mercado doméstico: estructuración del vehículo, domiciliación, distribución, conectividad con plataformas, soporte al análisis de riesgos y coordinación operativa. Son servicios que van más allá de la depositaría y la administración y, para nosotros, el valor está en dar seguridad al cliente en un mercado muy regulado, y a todo el ecosistema del proyecto.
¿Me podrías dar un retrato robot de vuestro cliente medio en Luxemburgo?
Más que un cliente medio, preferimos hablar de una ambición común: todos los clientes con los que tratamos son gestoras que buscan crecer más allá de su mercado natural. Son entidades con producto, trayectoria y una voluntad creciente de llegar al inversor institucional internacional de forma más estructurada, o de cubrir inversiones que quieren realizar sus clientes estratégicos. Estos clientes no buscan sólo un proveedor competitivo en precio, aunque el precio sea importante. Lo que buscan es un socio que entienda el proyecto, que les guíe, que hable su idioma y que les ayude a evitar errores que otros ya han vivido.
Otro aspecto en el que pensamos que también podemos aportar es en nuestra visión paneuropea, ya que trabajamos con gestoras en Alemania, Francia, Italia, España… Esto nos permite comparar prácticas de distribución y adaptar cada proyecto a la realidad de cada mercado.
¿Por qué no hay más gestoras españolas que se animen a dar el salto?
Pienso que hay un elemento cultural. En España tenemos muy buen producto y excelentes gestores, pero a veces somos más conservadores que otras industrias europeas. Nos centramos mucho en la rentabilidad del fondo que, por supuesto, es importante, y quizá menos en cómo convertir esa calidad en una plataforma internacional. Pero, como decía anteriormente, dar el paso a Luxemburgo ya no es solo patrimonio exclusivo de las grandes gestoras. Tenemos que ayudar a las boutiques independientes también. Si una firma de menos tamaño tiene un producto sólido, una tesis clara y capacidad para atraer inversor institucional, ¿por qué no hacerlo?
Además, cada vez vemos más proyectos muy interesantes. Por ejemplo, acabamos de ganar un contrato con una gestora española que va a lanzar una estructura master-feeder, donde el máster está en Luxemburgo y el feeder, en España, y va a empezar con 80 millones.
¿Puedes darme más ejemplos de proyectos que hayáis hecho con gestoras?
Entre los proyectos recientes, hemos estado trabajando en operaciones de internacionalización y fusión transfronteriza en las que el objetivo no era solo trasladar activos, sino preservar histórico, reconocimiento de mercado y confianza de los inversores. No se trata simplemente de cambiar de jurisdicción; se trata de construir una plataforma preparada para crecer.
Otra vía son las estructuras con distintos compartimentos o clases orientadas a distribuidores y jurisdicciones específicas. Luxemburgo facilita diseñar soluciones para Europa, Latinoamérica u otras regiones dentro de una arquitectura reconocida internacionalmente.
¿De qué manera estáis innovando en vuestra oferta de productos y servicios para Luxemburgo?
La innovación se concentra en dos ejes: datos y activos digitales. El nuevo inversor demanda inmediatez, transparencia y acceso a la información. Nuestra obligación es hacer que la operativa sea más eficiente para que la gestora se centre en gestión, producto y distribución. Para conseguirlo, necesitamos contar con todos sus datos, para facilitarles la información de una manera analítica, rápida y de fácil acceso.
Así, en la parte datos, hemos desarrollado OLIS, una plataforma web en tiempo real que permite acceder a información operativa, financiera y regulatoria sobre los fondos. También contamos con Connect Store, un ecosistema de soluciones conectadas con fintechs para facilitar el intercambio de información y acelerar integraciones.
En el ámbito de activos digitales, CACEIS ha creado un área especializada, y ha establecido acuerdos con distintas fintech, para desarrollar soluciones operativas. Un ejemplo, es el lanzamiento, junto con Amundi de un fondo monetario tokenizado utilizando el stablecoin de Crédit Agricole, EURXT (EURO eXchange Token)
Nuestro objetivo, en general, es acompañar el desarrollo de productos digitales y preparar infraestructuras para futuros mercados secundarios tokenizados, en un entorno marcado por MiCA, DORA y mayores exigencias de control.
¿Qué objetivos os marcáis a futuro?
El objetivo es consolidar a CACEIS como socio de referencia para las gestoras españolas que quieren utilizar Luxemburgo como plataforma internacional. Queremos insistir en que Luxemburgo ya no debe verse solo como una jurisdicción, sino como una plataforma estratégica. Para muchas gestoras españolas, puede ser la diferencia entre tener buenos fondos y construir una plataforma internacional.
En definitiva, queremos reforzar el modelo entre España y Luxemburgo, avanzar en soluciones digitales, mejorar la conectividad con distribuidores y apoyar estructuras cada vez más sofisticadas.
El panorama económico mundial ha mejorado. A pesar de los persistentes obstáculos y de una inflación por encima del objetivo de los bancos centrales, los expertos de Allianz Global Investors destacan que el crecimiento se ha mantenido sólido: «Estados Unidos parece dispuesto a acelerar nuevamente su crecimiento, Europa sigue sorprendiendo al alza, y China, por su parte, podría repuntar en el cuarto trimestre», avanzan.
La visión de la firma es que la solidez del crecimiento sigue permitiendo a los bancos centrales mantener el foco en la inflación, mientras mercados y economías se adaptan a un entorno de tipos más altos. Tras las subidas de septiembre, desde Allianz Global Investors prevén que la Reserva Federal de EE. UU. (Fed), el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón (BoJ) eleven los tipos en 25 puntos básicos antes de final de año.
Por otro lado, la visión de la firma para el cuarto trimestre, recogida en su House View, anticipa que los sólidos resultados empresariales -apoyados por la inversión y el gasto relacionados
con la IA- «deberían mantener el impulso y favorecer tanto a la renta variable como a la renta fija».
Y, aunque las rentabilidades de los bonos siguen aumentando, el ajuste continúa siendo
ordenado, pese a la magnitud de la inflación impulsada por la energía. «Los beneficios empresariales siguen apoyando los diferenciales de crédito, mientras que un entorno de tipos más altos podría favorecer a las empresas con una sólida generación de caja y a las acciones value«, resumen.
La confianza vuelve a medida que se recupera el impulso
Tras la desaceleración de principios de año, desde la gestora hacen notar en su gráfico destacado del trimestre que la confianza empresarial ha mejorado en las principales economías. «Aunque los riesgos no han desaparecido, este repunte sugiere una recuperación del crecimiento más sólida y duradera en los próximos meses», avanzan.
Nota: El índice World Sentiment cuantifica el sentimiento general considerando la aparición de palabras positivas y negativas en los informes por país de la Economist Intelligence Unit. Fuente: Allianz Global Investors Global Economics & Strategy, Ahir/Bloom/Furceri (datos a 31 de julio de 2026).
Con un crecimiento sólido y una inflación aún por encima del objetivo, los mercados esperan una respuesta firme de la política monetaria. Tras el turbulento inicio de Kevin Warsh como presidente de la Fed, podría ser necesario reforzar la independencia del banco central. La creciente desdolarización, los indicios de represión financiera liderada por el Tesoro de EE.UU. y las elecciones legislativas de mitad de mandato en EE. UU. justifican una posición más cauta respecto al dólar.
Entre los principales riesgos están también una escalada del conflicto en Oriente Medio, nuevas presiones sobre los precios de la energía, el debilitamiento del mercado laboral y del consumo, y una rentabilidad de la IA inferior a la esperada.
Surgen más oportunidades
Las valoraciones de los bonos soberanos han caído a medida que los rendimientos alcanzan máximos de varias décadas, y el análisis de Allianz Global Investors sugiere que los bonos del Tesoro de EE. UU. y la deuda pública de Japón y Reino Unido están ahora infravalorados.
Varios mercados de renta variable también se han reajustado, liderados por los mercados emergentes, donde las ganancias recientes se han quedado rezagadas respecto a las de EE. UU.
Como resultado, alrededor de un tercio de los activos que siguen los analistas de Alllianz Global Investors están ahora infravalorados o cerca de su valor razonable.
En un entorno más favorable al estilo value, desde la gestora adelantan que el reajuste de los precios puede generar oportunidades para los inversores posicionados para aprovechar una mayor pendiente de la curva de tipos o con exposición a tendencias de largo plazo, como la inteligencia artificial.
En conjunto, el entorno se mantiene favorable para los activos de riesgo. Tras el bache de
mitad de año, la economía global parece encaminada a un cierre de año más sólido, con Europa
especialmente bien posicionada de cara al cuarto trimestre.
La cartera 60/40 es una de las asignaciones más famosas del mundo de las finanzas. Un 60 % en acciones para buscar el crecimiento y un 40 % en bonos para servir de contrapeso. Durante décadas, dio buenos resultados, en gran parte porque se cumplía una hipótesis crucial: cuando las acciones caían, los bonos subían. Esa hipótesis se ha puesto a prueba recientemente, y de forma dolorosa en algunos momentos, como en 2022. Ambas clases de activos sufrieron pérdidas significativas simultáneamente, y en realidad no se trató de una anomalía. Es que toda una generación de inversores simplemente no había visto ni vivido nada parecido antes.
Al igual que una pandemia mundial, fue un shock, como también lo fue el posterior ciclo de endurecimiento monetario acelerado. Si avanzamos hasta la actualidad, siguen existiendo grandes interrogantes en el ámbito macroeconómico que, en nuestra opinión, podrían tener importantes implicaciones para los mercados y, concretamente, para la relación entre acciones y bonos. Cuando la inflación subyacente se mantiene por encima de aproximadamente el 2,5 % de media, la correlación entre acciones y bonos ha pasado históricamente a ser positiva. Las acciones y los bonos comienzan a moverse al unísono y la diversificación en la que se basa la estrategia 60/40 puede parecer escasa justo cuando más se necesita. Eso es exactamente lo que hemos observado desde principios de 2021, como se aprecia en la ola azul oscuro ascendente de la figura 1, que muestra una correlación positiva cada vez mayor y más persistente entre las acciones y los bonos.
Correlación móvil de 12 meses entre las rentabilidades mensuales de las acciones y los bonos
Esta correlación positiva podría continuar, ya que la inflación se mantiene persistente y los principales bancos centrales, como la Reserva Federal (Fed), se ven obligados a mantener los tipos de interés relativamente altos y restrictivos, incluso si el crecimiento se ralentiza o se estanca y las acciones caen en picado. Esto nos lleva a la razón principal por la que, en nuestra opinión, la estrategia 60/40 ya no funciona.
Durante los últimos veinte años aproximadamente, cuando se producían caídas en los mercados bursátiles, los inversores compraban bonos como refugio seguro, lo cual se veía respaldado por la suposición (y la realidad) de que la política monetaria sería más acomodaticia en momentos de tensión (siendo los rápidos recortes de tipos la medida provisional más obvia). Esto se convirtió en la «Fed put», o la idea de una red de seguridad informal derivada de ese apoyo político. Pero ahora, con un mercado de valores en alza y una deuda pública galopante, junto con una inflación persistente, parece que podría haber llegado el momento de pagar la factura de dos décadas de estímulos. Seguir impulsando el estímulo y la política acomodaticia tiene un coste.
El precio de ejercicio de la «Fed put», o el umbral a partir del cual la Fed intervendría, podría estar desplazándose hacia una mayor tolerancia al «dolor» (un precio de ejercicio más bajo) bajo el mandato del nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien parece dispuesto a observar cómo se desarrollan las fuerzas del mercado y debe hacer frente a diversas perturbaciones de la oferta y a sus repercusiones en la inflación. Para los inversores que necesitan mantener sus inversiones, esto no es un ejercicio académico. Es un problema práctico. Si la asignación en bonos no puede amortiguar de forma fiable las caídas de la renta variable, ¿qué puede hacerlo? ¿Y en qué proporción?
La diversificación de la que carecen la mayoría de las carteras
El instinto es añadir más clases de activos, como el capital riesgo, el sector inmobiliario, las materias primas y las infraestructuras. Esto suena a diversificación, pero ¿lo es realmente? Muchos de estos «alternativos» pueden conllevar un riesgo más similar al de la renta variable de lo que se piensa. Las rentabilidades del capital riesgo, por ejemplo, están muy correlacionadas con los mercados públicos una vez que se tienen en cuenta los desfases de valoración y el efecto amortiguador de la iliquidez. Los REIT pueden comportarse como acciones en una crisis. Las materias primas pueden ser volátiles y difíciles de implementar de forma coherente.
La verdadera pregunta no es «¿cuántas clases de activos tengo?», sino «¿a cuántos factores de rentabilidad genuinamente diferentes tengo acceso?».
Esa distinción es importante. Una cartera con seis clases de activos que responden todas a las mismas fuerzas macroeconómicas, como el crecimiento y los tipos de interés, no está diversificada. Simplemente lo parece hasta que los mercados la someten a una prueba de resistencia.
La verdadera diversificación de una cartera proviene del acceso a fuentes de rentabilidad que se comportan de forma diferente a tus posiciones principales en acciones y bonos, no solo en mercados tranquilos, sino especialmente durante las caídas. Esto también hace que la liquidez sea un factor importante a tener en cuenta a la hora de analizar tus «alternativos». Merece la pena dedicar un momento a desentrañar este término: en esencia, los alternativos son simplemente opciones de inversión distintas a las tradicionales (normalmente acciones y bonos).
Los mercados privados han sido un foco de atención importante en el ámbito de las inversiones alternativas en los últimos años, pero también existen estrategias alternativas disponibles a través de los mercados públicos. Los alternativos líquidos pueden ofrecer un punto óptimo atractivo en cuanto a diversificación y liquidez, y están resurgiendo ahora que la cartera tradicional 60/40 muestra cierto desgaste en el entorno macroeconómico actual, tras un largo periodo de resistencia en el que los tipos de interés y la inflación se mantuvieron relativamente bajos.
Si echamos la vista atrás a la figura 1, veremos casi dos décadas de correlación negativa entre acciones y bonos, desde principios de la década de 2000 hasta 2020. La cartera 60/40 prosperaba. Los bonos cumplían su función de diversificación tal y como se esperaba, amortiguando las caídas de las acciones. Los alternativos líquidos, por su parte, pasaron menos tiempo en el punto de mira durante la mayor parte de ese periodo. No es difícil entender por qué. Las estrategias y la arquitectura, desde el punto de vista de la construcción de carteras, eran novedosas e interesantes y tenían sentido desde el punto de vista empresarial, pero el argumento de inversión, al tener en cuenta los costes, resultaba más difícil de justificar para los inversores. ¿Por qué pagar más (o pagar en absoluto) por la diversificación cuando, en esencia, se podía obtener de forma gratuita en la asignación tradicional de renta fija a los bonos?
Creemos que esa mentalidad está cambiando ahora, a medida que se pone a prueba la diversificación tradicional. Como resultado, cada vez más inversores buscan activos alternativos líquidos. Estos ahora encuentran estrategias que también han madurado, con las lecciones aprendidas de períodos más difíciles ya incorporadas a los procesos de inversión (de forma similar al «alfa portátil», que también aprendió duras lecciones de la crisis financiera global y ahora resurge con estructuras más sólidas). Los activos alternativos líquidos abarcan muchas estrategias. Estas son algunas de las que destacan en este entorno de mercado:
Seguimiento de tendencias. Estas estrategias toman posiciones largas en activos que muestran una tendencia al alza y cortas en activos con presentan una tendencia a la baja, en docenas de mercados líquidos que abarcan acciones, bonos, divisas y materias primas. Dado que tienen el potencial de obtener beneficios tanto en mercados alcistas como bajistas, históricamente han proporcionado rentabilidades positivas durante las prolongadas caídas de la renta variable, precisamente en los momentos en que los diversificadores tradicionales tienden a fallar.
Estrategias de valor relativo neutrales respecto al mercado. Al tomar posiciones largas en acciones que se espera que tengan un rendimiento superior y posiciones cortas en aquellas que se espera que tengan un rendimiento inferior, en proporciones aproximadamente iguales, las estrategias neutrales respecto al mercado pretenden eliminar por completo la exposición al mercado en general. El objetivo es generar rentabilidad únicamente a partir de la selección de valores, con una correlación casi nula con el mercado de renta variable. En un mercado con un alto grado de dispersión, las estrategias de valor relativo tienen la oportunidad de generar rentabilidades sin la exposición al mercado en general, conocida como «beta».
Enfoques multiactivos dinámicos. En lugar de mantener una combinación estática de activos tradicionales, estas estrategias utilizan señales de riesgo para ajustar activamente las exposiciones, reduciendo la asignación a los mercados en descenso y aumentándola en los que muestran signos de mejora. Es una gestión del riesgo integrada en la cartera, no añadida a posteriori.
Posición larga en volatilidad. Una apuesta por el riesgo puede ser una apuesta contra la volatilidad. La posición larga en volatilidad es un diversificador conocido, pero puede tener un coste elevado. Hasta hace poco, muchos inversores consideraban la posición larga en volatilidad como una prima de seguro que preferían no pagar, ya que reduce la tasa de rentabilidad total de la cartera en su conjunto. La mayor turbulencia de los mercados podría estar cambiando esa visión.
Lo que estos enfoques tienen en común es que se centran en cómo se generan las rentabilidades, y no solo en de qué clase de activos proceden. Utilizan instrumentos líquidos (acciones que cotizan en bolsa, bonos y futuros), lo que significa que son transparentes y efectivas en cuanto a costes.
Qué significa esto para las carteras
Nada de esto implica abandonar por completo la estrategia 60/40. Las acciones y los bonos siguen desempeñando un papel esencial. Sin embargo, confiar únicamente en ellos para proporcionar tanto crecimiento como protección podría suponer, en nuestra opinión, una apuesta involuntaria por un régimen macroeconómico que quizá no perdure. Si entramos en un periodo de estanflación, por ejemplo, creemos que es probable que tanto los bonos como las acciones sufran una caída simultánea.
Por eso creen que integrar en la cartera un componente de alternativos líquidos que ofrezcan una diversificación genuina podría ayudar de varias formas concretas:
Reducir la gravedad de las caídas. Cuando los mercados de renta variable sufren una caída, las estrategias con una correlación baja o negativa con el mercado podrían amortiguar el impacto en la cartera global.
Suavizar la trayectoria de los rendimientos. Para los inversores que se acercan a la jubilación o que ya están jubilados, el riesgo de secuenciación —el peligro de que las retiradas de fondos en un momento inadecuado perjudiquen de forma permanente los resultados— es una preocupación real y cada vez mayor. Un flujo de rendimientos más estable podría ayudar a protegerse frente a ello.
Permitir a los inversores mantener sus inversiones. El mayor enemigo de la rentabilidad a largo plazo son las ventas motivadas por el pánico. Una cartera que resista mejor las situaciones de tensión tiene más probabilidades de dar a los inversores la confianza necesaria para mantener el rumbo.
La cartera 60/40 ha dado buenos resultados a toda una generación. Pero las condiciones que la hicieron funcionar parecen estar cambiando. Para los inversores que construyen carteras hoy en día, la cuestión no es si incluir activos alternativos, sino cómo elegir los adecuados para cada necesidad.
Tribuna de Edward Cole, Director de soluciones de renta variable multiestrategia en Man Group
Foto cedidaMobeen Tahir, Thematic Strategist en WisdomTree.
WisdomTree observa varias temáticas con potencial para añadir un extra de alfa a las carteras, con el denominador común de aprovechar los cambios estructurales que afrontan las economías globales. De hecho, la firma, que celebra 20 años de actividad, cree que “hemos entrado en la era de la inversión temática”, tal y como recoge en el documento de presentación de perspectivas de inversión.
Mobeen Tahir, Thematic Strategist en WisdomTree, destaca en primer lugar a la nueva era de la economía espacial. En este apartado, Tahir apunta que el desarrollo de los satélites puede dar lugar a un amplio espectro de aplicaciones comerciales relacionadas con el espacio, desde la conectividad global hasta respuestas a desastres climáticos, pasando por e-commerce, sistemas autónomos de navegación, infraestructura crítica en el sistema financiero o inteligencia aeroespacial. Aquí, puso como ejemplo a SpaceX, que ha acelerado la comercialización del espacio, a través de un incremento de la frecuencia de lanzamientos que le han permitido aumentar su cuota, dentro del total de lanzamientos globales. Esto ha tenido consecuencias, como contribuir a un descenso en los costes de cada lanzamiento.
En definitiva, “el espacio está re emergiendo como una prioridad nacional”, tanto en Estados Unidos con, por ejemplo, el programa Artemis, como en Europa, a través de la Estrategia 2040 de la Agencia Europea del Espacio (ESA), entre otros programas, así como en China, donde destaca, entre otros, el programa lunar Chang’e.
También en el ámbito tecnológico, Tahir cita a la computación cuántica como segunda temática que ofrece oportunidades de cara al futuro. Para empezar, la computación cuántica se está moviendo hacia el descubrimiento de nuevos fármacos con un coste muy inferior al actual. Pero es solo la punta de iceberg en este campo, ya que el mercado está entusiasmado con esta temática, lo que se deja notar en las nuevas salidas a bolsa de compañías puras en computación cuántica como Infleqtion, Xanadu, Horizon Quantum, IGM o Pasqal.
Como tercera tendencia en ascenso, Tahir mencionó la electrificación mundial, y “las energías renovables la están impulsando”. Este auge trae aparejada una cuarta tendencia de inversión: los metales, ya que las energías renovables requieren grandes cantidades de metales estratégicos. Así, se espera que el níquel presente un desajuste entre oferta y demanda alrededor de 2030, mientras que la oferta de litio se espera que esté por debajo de la demanda en menos de 10 años.
Una quinta tendencia de inversión temática que apuntó Tahir fue la infraestructura asociada a la inteligencia artificial, concretamente a la ciberseguridad y la entrada de la inteligencia artificial en el mundo físico a través de la robotización: los humanoides empiezan a pasar de ser meros prototipos a contar con una implantación a gran escala.
Commodities
Tahir también mencionó inversiones temáticas en commodities. Este activo es “una herramienta de cobertura efectiva contra la inflación inesperada”, según el experto, que explica que “los índices de tercera generación refuerzan los argumentos a favor de una asignación estratégica de materias primas”.
Respecto al crudo, el experto recordó que la previsión de la EIA sobre la reducción de los déficits depende en gran medida de que Oriente Medio encuentre soluciones alternativas al actual bloqueo del estrecho de Ormuz. Sobre el oro, espera que a un año vista alcance los 4.946 dólares por onza, por encima de los 4.000 dólares actuales. “El reciente pull back del metal precioso es un reajuste saludable. Nos gusta el oro”, apuntó. También ve oportunidades en la plata, que podría alcanzar los 74 dólares por onza en 12 meses.
El experto de WisdomTree también hizo referencia a las materias primas agrícolas, que en buena medida, sufrirán los efectos climatológicos de El Niño. “Los inversores tratan de capturar esta tendencia con cestas ampliadas de materias primas agrícolas”, explicó.