La Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama) ha celebrado un evento que ofreció una oportunidad única para reunir a partes interesadas clave con el fin de compartir experiencias y debatir sobre los retos operativos y de distribución a los que se enfrentan los ELTIF. El debate contó con cerca de 40 gestoras de ELTIF, responsables políticos de la Comisión Europea, el Ministerio de Economía y Finanzas francés (Trésor), la autoridad bursátil francesa (AMF) y otros actores del sector en su segunda conferencia monográfica dedicada al Fondo de Inversión a Largo Plazo Europeo (ELTIF)
En general, los participantes coincidieron en que el marco ELTIF 2.0 ha revitalizado el mercado con un fuerte crecimiento en el lanzamiento de nuevos fondos. A lo largo de los debates, subrayaron la necesidad de eliminar las barreras restantes para la distribución transfronteriza y las medidas nacionales que obstaculizan el acceso al mercado.
Entre las principales demandas destacan: una mayor homogeneidad por parte de los supervisores nacionales en la aplicación de las normas vigentes sobre herramientas de gestión de la liquidez (Liquidity Management Tools) y prácticas de valoración, con el objetivo de mejorar la capacidad de escalamiento de los ELTIF. Impulsar el uso de incentivos fiscales y la educación financiera del inversor como motores para fomentar la participación del cliente minorista en inversiones a largo plazo. Además, subrayaron la importancia de potenciar el reconocimiento del producto y su crecimiento global a través de marcos de equivalencia regulatoria y acciones formativas sobre los ELTIF en países no pertenecientes a la UE.
Los debates demostraron con claridad que el mercado de los ELTIF está en pleno crecimiento y que requiere, de forma prioritaria, un marco de la UE verdaderamente integrado. “Nos ha complacido enormemente reunir a gestores de activos y a responsables políticos en el segundo Foro ELTIF de Efama, organizado por nuestro miembro corporativo BNP Paribas Asset Management en París. Los debates han puesto de manifiesto el potencial de crecimiento del mercado de los ELTIF y la necesidad de contar con un marco de la UE verdaderamente integrado, especialmente para la distribución transfronteriza. La prioridad ahora consiste en abordar los retos operativos mediante una aplicación más uniforme de las normas vigentes entre las distintas autoridades nacionales competentes, en lugar de introducir reglas adicionales o nuevos documentos de preguntas y respuestas (Q&As). Efama confía plenamente en el potencial de los ELTIF para impulsar la inversión en la economía real y mantiene su firme compromiso de apoyar a las partes interesadas a medida que este marco vaya evolucionando”, ha afirmado Tanguy van de Werve, director general de Efama.
Por su parte, Stefan Staedter, socio de Arendt & Medernach ha señalado: “Los ELTIF han dejado de ser un experimento. El verdadero reto en este momento es lograr que funcionen de manera eficiente a gran escala. A raíz de diversas conversaciones con actores del sector de los ELTIF, considero que el foco del debate se está trasladando progresivamente de la elegibilidad del producto hacia la distribución, la liquidez y la preparación operativa. En mi opinión, el marco legal y regulatorio debe establecer principios sólidos y de protección al inversor, sin pretender diseñar cada respuesta operativa para el mercado”.
Según Martin Parkes, presidente del Comité Permanente de Regulación de Fondos de Efama y codirector de Políticas Públicas para la UE en BlackRock, “Las últimas cifras demuestran que el sector ha logrado resolver el reto de la estructuración de los ELTIF. El foco se centra ahora en facilitar su distribución y fomentar una mayor integración del mercado, midiendo el éxito en función de la ampliación del acceso a los inversores minoristas y de banca personal (mass affluent)”.
Para concluir, Antoine de la Guéronnière, vicepresidente del Comité Permanente de Regulación de Fondos de Efama y responsable sénior de Políticas y Gobierno Interno en BNP Paribas Asset Management, añadió: “Los UCITS se convirtieron en una marca global tras años de aplicación práctica, respondiendo a las metas de los inversores y apoyándose en la coherencia regulatoria. Desde 2023, los ELTIF han alcanzado esa misma combinación ganadora y, como resultado, han experimentado un fuerte crecimiento. Para acelerar aún más la adopción tanto por parte del segmento minorista como del institucional, y para expandir su presencia transfronteriza, las gestoras de ELTIF deben centrarse ahora en la educación financiera, compartir buenas prácticas y seguir contribuyendo a una interpretación común de las normas en toda la Unión Europea”
Foto cedidaFrancisco López Lomeña, director de Desarrollo de Negocio en GVC Gaesco
GVC Gaesco ha incorporado a Francisco López Lomeña como nuevo Director de Desarrollo de Negocio, reforzando así las capacidades comerciales y de desarrollo de su actividad en el ámbito de los servicios financieros.
López Lomeña cuenta con una trayectoria de más de 20 años en el sector financiero, donde ha desarrollado su carrera profesional en el ámbito de la Gestión Patrimonial, la Banca Privada y la Gestión de Activos en firmas como Allianz, AXA, Mapfre y CitibanK. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Barcelona, cuenta además con un posgrado en Gestión Patrimonial y Asesoramiento Financiero por la Universidad Abat Oliba CEU, y un posgrado en Asesoramiento y Planificación Financiera por la Fundación de Estudios Financieros.
Según explica la firma, la incorporación de López Lomeña supone un refuerzo estratégico para GVC Gaesco por su amplia experiencia en el Desarrollo de Negocio y por su especialización en Mercados Financieros y Redes Comerciales de Gestión Patrimonios. A lo largo de su recorrido, ha participado en la creación y consolidación de redes de agentes financieros, la negociación de acuerdos institucionales y la relación con Gestoras externas para la incorporación de nuevos productos.
«Me incorporo a GVC Gaesco con el convencimiento de que su trayectoria, su solidez y su vocación de servicio al cliente constituyen una base excepcional para seguir creciendo. Mi objetivo es contribuir al crecimiento del grupo, aportando todo lo aprendido a lo largo de estos años para generar valor tanto para los clientes como para el grupo”, ha señalado Francisco López Lomeña.
A&G Global Investors ha lanzado una clase solidaria del fondo Paradigma Value Catalyst, con el objetivo de canalizar las comisiones de gestión generadas por el vehículo hacia iniciativas de impacto social, en concreto las comisiones se donarán íntegramente a la Fundación AVA.
Paradigma Value Catalyst es un vehículo de renta variable que, bajo una perspectiva de inversión activa y de largo plazo, busca identificar compañías con catalizadores específicos capaces de desbloquear valor. Para ello, pone el foco en los proyectos concretos de estas compañías en las que invierte y en su potencial para traducirse en palancas de crecimiento.
Esta nueva clase “SA” del fondo contempla una estructura de comisiones del 1,5% de gestión y un 5% de éxito. La totalidad de estas comisiones será destinada a la Fundación AVA, reforzando así el compromiso de la gestora con la inversión responsable y el impacto social. Esta institución tiene como misión asistir, apoyar y ayudar a niños afectados por trastornos neurológicos, enfermedades raras o alteraciones congénitas o funcionales que causen discapacidad, así como a prestar apoyo a sus familias, promoviendo iniciativas orientadas a mejorar su calidad de vida.
Con esta proyecto, A&G Global Investors da un paso más en su apuesta por integrar rentabilidad financiera e impacto positivo, facilitando a los inversores la posibilidad de participar en una estrategia de inversión al tiempo que contribuyen a proyectos sociales.
“Con esta iniciativa queremos demostrar que es posible combinar una estrategia de inversión rigurosa con un impacto social tangible. Esta clase solidaria permite transformar parte de ese valor en apoyo directo a propuestas que mejoran la calidad de vida de muchas personas”, ha señalado Diego Fernández Elices, Managing Partner de A&G Global Investors.
Por su parte, Andrés Allende, Managing Partner del fondo ha comentado: “Nuestro trabajo es identificar oportunidades donde el mercado aún no ha reconocido plenamente el potencial de una compañía. Con esta nueva clase, ese potencial de creación de valor añade una dimensión adicional al fondo, que permite que el éxito de la estrategia se traslade también al ámbito social”.
Según explica la firma, en lo que va de 2026, Paradigma Value Catalyst mantiene un comportamiento destacado, con una rentabilidad acumulada en su clase A, del 43,4% a cierre de septiembre 2026 y una rentabilidad anualizada desde lanzamiento del 17%. Esta evolución refleja el desempeño de una estrategia basada en la selección activa de compañías y en la identificación de catalizadores concretos con capacidad para impulsar la generación de beneficios y la creación de valor a medio y largo plazo.
En la industria del wealth management, el concepto de legado está intrínsecamente ligado al de sostenibilidad. Los profesionales saben que la preservación del patrimonio a largo plazo exige un compromiso firme con el entorno natural y social. Bajo esta sólida premisa opera la Fondation Lombard Odier, con más de 20 años de experiencia en su haber.
Ginebra siempre ha sido una ciudad donde las finanzas y la labor humanitaria se encuentran. Fondation Lombard Odier, fundación corporativa del banco privado de 230 años de historia, encarna esta tradición. Creada por los socios gestores del Grupo en 2004, formalizó una tradición familiar que se remonta a Alexandre Lombard, socio de mediados del siglo XIX que fue de los primeros en apoyar a Henry Dunant en la creación del Comité Internacional de la Cruz Roja, y a Henri Hentsch, quien ayudó a establecer una red pionera de cajas de ahorro para inversores de recursos modestos, y reunió bajo un mismo techo las distintas iniciativas filantrópicas del Grupo.
“Durante dos décadas, la Fundación se ha sostenido sobre los pilares de la acción humanitaria y la educación. Pero a finales de 2024, realizó un giro decisivo cuando el Consejo abrió un nuevo programa dedicado a los desafíos medioambientales. En consecuencia, hoy la Fundación actúa principalmente en dos ámbitos: el medioambiental y la acción humanitaria, donde la alianza con el CICR ocupa un lugar preferente”, explica Max Martin, responsable global de Filantropía en Lombard Odier.
Fondation Lombard Odier se creó en 2004 por los socios gestores del grupo y formalizó una tradición familiar que se remonta a Alexandre Lombard
Según la visión de la organización, el cambio climático, la contaminación y el colapso de la biodiversidad exigen la movilización de todos los sectores de la sociedad, y el compromiso del Grupo con una economía sostenible y positiva para la naturaleza allanó el camino. Dentro de la filantropía medioambiental, la Fundación busca ocupar una posición diferenciada: proyectos que combinan ciencia, innovación e impacto sobre el terreno, con preferencia por iniciativas que inspiren un cambio sistémico. “La cartera piloto de 2025 muestra cómo lo llevamos a la práctica. Un proyecto de la Organización Meteorológica Mundial utiliza aprendizaje automático para anticipar olas de calor extremo en comunidades que acogen a personas desplazadas”, pone como ejemplo.
Respecto a la acción humanitaria, Martin reconoce que sigue siendo el más complejo de afrontar, sobre todo en un contexto en el que los conflictos se multiplican, las necesidades aumentan y la financiación se reduce. “Desde 2024, la respuesta de la Fundación ha sido conceder al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) total flexibilidad para asignar su contribución anual y dirigirla donde las necesidades sean más acuciantes. Mientras la atención mundial se centra en Ucrania o Gaza, millones de personas sufren en la indiferencia relativa, como en Burkina Faso, donde más de dos millones de personas han sido desplazadas por un conflicto de años agravado por la sequía y las inundaciones. Aprender a confiar plenamente en el criterio de un socio de largo recorrido resultó ser, en el contexto actual, uno de los movimientos más eficaces”, explica.
Foto del Comité Internacional de la Cruz Roja, Fuente: Fondation Lombard Odier
Foto del Comité Internacional de la Cruz Roja, Fuente: Fondation Lombard Odier
Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), parte del Programa de Acción Humanitaria. La Fundación apoya al CICR mediante una contribución anual, con el fin de reforzar la capacidad de la organización.
Foto Swiss Polar Institute, Fuente: «Iniciativa Ice Tools» Swiss Polar Institute & Fondation Lombard Odier
African Parks, parte del Programa de Donaciones de Fin de Año de los Empleados y fundada en el año 2000 como una solución local para conservar la biodiversidad africana. Su misión es restaurar y gestionar de forma eficaz paisajes y ecosistemas para que sean ecológica, social y financieramente sostenibles.
La fundación actúa principalmente en dos ámbitos: El medioambiental y la acción humanitaria, donde la alianza con Cruz Roja ocupa un lugar preferente
Igualmente, su presencia geográfica también ha evolucionado y aunque Ginebra sigue siendo el ancla de la institución, desde 2021 ha extendido su huella gracias a su programa de Comunidades Locales. Esto ha permitido apoyar proyectos en cada ciudad donde Lombard Odier tiene presencia, abarcando desde Suiza hasta Madrid, Londres, Nueva York, São Paulo, Tokio o Singapur. “El recorrido muestra el paso de una fundación ginebrina que actúa internacionalmente a una fundación de alcance global con raíces en Ginebra”, afirma Martin.
Sin embargo, hay algo que, según Martin, permanece inmutable desde la fundación de la organización: “Lo que no ha cambiado es nuestra teoría del cambio: subvenciones diseñadas, ante todo, para generar un efecto detonante y federador, con un énfasis creciente en las alianzas y la cofinanciación para apoyar proyectos innovadores y transformadores”.
Además, el Consejo también ha alineado el propio patrimonio con la misión, adoptando una carta de inversión responsable basada en los PRI, la Iniciativa Financiera del PNUMA y el Pacto Mundial de la ONU, de modo que el capital trabaje por el bien público incluso antes de que se conceda un solo franco.
Max Martin, responsable global de filantropía en Lombard Odier: “Mi visión del filántropo de 2036 es menos la de un donante pasivo que la de un socio colaborativo en la transformación”
Foto Max Martin, responsable global de Filantropía en Lombard Odier
“Tras más de dos décadas de andadura, la primera lección que hemos aprendido es que el cómo tiene la misma importancia que el cuánto. La mayoría de las organizaciones sin ánimo de lucro ven cómo el grueso de sus presupuestos se consume día a día en operaciones sobre el terreno; lo que las entidades beneficiarias suelen necesitar es ayuda para que sus organizaciones sean más eficaces. Esto significa digitalizar procesos, profesionalizar la captación de fondos, introducir nuevos modelos de financiación que multipliquen el impacto sobre el terreno”, explica. En consecuencia, la entidad ha optado deliberadamente por trabajar de forma proactiva con un círculo restringido de socios. “Esto garantiza un compromiso profundo en cada proyecto y aportaciones que van más allá del dinero, incluido el voluntariado basado en competencias por parte de los empleados de Lombard Odier en torno a la experiencia bancaria y las finanzas innovadoras”, añade.
Del grupo a la fundación
Una de las características del enfoque y del método de Fondation Lombard Odier es que la Fundación no inventó la filantropía del Grupo, sino que la heredó. Según Martin, la organización encara, sin fisuras, los valores humanistas de una Maison cuyos socios respaldaron a Henry Dunant antes de que la Cruz Roja tuviera nombre, y cuyos actuales socios (Hubert Keller como presidente, junto con Anne-Marie de Weck, Christophe Hentsch y Denis Pittet) forman parte de su Consejo. “La misión de la Fundación es fomentar la eficacia, la creatividad y la innovación de sus beneficiarios. El método es inconfundiblemente Lombard Odier: el saber hacer financiero prestado mediante el voluntariado basado en competencias, y un patrimonio invertido bajo una carta de sostenibilidad. El Banco repiensa las economías; en la Fundación aplicamos la misma convicción a la filantropía”, destaca Martin.
El filántropo de 2036
A la hora de proyectar cómo va a ser su trabajo dentro de diez años y cómo evolucionará la filantropía, desde la Fundación identifican tres convicciones claras. En primer lugar, consideran que la eficacia se ha convertido en la cuestión central. “A medida que los desafíos se multiplican, los donantes destinarán más recursos a fortalecer las organizaciones que en el pasado, para ayudar a garantizar que sean organizaciones sin ánimo de lucro profesionales y eficaces las que ejecuten los proyectos que financian”, indica Martin. En segundo lugar, señalan que la financiación flexible y basada en la confianza seguirá extendiéndose entre el círculo de beneficiarios de confianza y larga trayectoria y su experiencia con CICR es un claro ejemplo de ello.
Y, en tercer lugar, ven claro que la filantropía seguirá volviéndose más sistémica y colaborativa. “Los problemas sociales no ocurren en compartimentos estancos, y la respuesta filantrópica debe ser igualmente sistémica: cofinanciación, coaliciones intersectoriales y herramientas basadas en la ciencia. Mi visión del filántropo de 2036 es, por tanto, menos la de un donante pasivo que la de un socio colaborativo en la transformación”, concluye Martin.
Los inversores siguen con atención los disturbios sociales en Europa protagonizados, principalmente, por Francia. Según los expertos de las gestoras internacionales, octubre podría ser un mes complicado para los mercados globales si tenemos en cuenta las elecciones de mitad de término de EE.UU., el aumento de los rendimientos de los bonos y los riesgos geopolíticos y de política nacional, que no parecen perder fuerza.
“Octubre es un mes que infunde miedo en el corazón de muchos inversores debido a las dramáticas ventas masivas de alto perfil que se experimentaron ese mes en los años 1929, 1987 y 2008. La percepción negativa de octubre es más psicológica que real, ya que históricamente no ha sido el peor mes para la inversión en bolsa. No obstante, la psicología es importante cuando se trata de los mercados, y con los rendimientos de los bonos alcanzando máximos plurianuales, varias elecciones importantes a la vuelta y las elecciones de medio mandato en Estados Unidos a solo un mes, parece que octubre nos está llevando directamente a la zona de peligro”, reconoce Kristina Hooper, estratega Jefe de Mercados en Man Group.
Desde Aberdeen Investments señalan que las presiones de ventas en el corto plazo podrían no haber terminado. “El aumento de los precios del petróleo y el gas ha puesto de manifiesto las debilidades preexistentes en la credibilidad fiscal de EE.UU., el Reino Unido y Francia, así como una inflación persistente, mientras que las liquidaciones forzadas de los inversores apalancados han amplificado estos movimientos. El único factor que podría frenar claramente esta tendencia es una mejora de la situación geopolítica en Oriente Medio”, indican.
El caso de Francia
Por ahora, el gran foco es Francia, ya que los diferenciales de su deuda soberana han alcanzado nuevos máximos mientras la consolidación fiscal parece cada vez más lejana. Cabe destacar que la oleada de revueltas y violencia que se ha desatado responde al descontento social fruto de los recortes del Gobierno francés y el alza de la inflación. “Con el bono francés a 10 años cercano al 5%, el programa de ahorro neto de 140.000 millones de euros planteado por Le Pen despierta escepticismo al requerir un ajuste bruto de 185.000 millones de euros y apoyarse en un crecimiento irreal del PIB del 1,8%, frente a las estimaciones reales de entre el 0,5% y el 0,8% para 2026. La falta de solución al déficit galo reaviva el fantasma de la crisis soberana de 2012, situando al Banco Central Europeo ante el dilema de dejar caer la deuda y perjudicar la confianza en el euro, o intervenir y premiar la indisciplina fiscal generando riesgo moral en el resto de la región”, apunta Javier Cabrera, analista de XTB.
Para Erick Muller, director de Estrategia de Mercados y Productos y codirector del Grupo de Asignación de Activos de Muzinich & Co, el bloqueo político y la proximidad de las elecciones de 2027 dificultan la adopción de medidas correctivas y podrían prolongar la incertidumbre en los mercados. “Francia es un buen ejemplo de las dificultades que afrontan las economías desarrolladas para controlar el gasto público. En 2026, su déficit se sitúa en torno al 5,6% del PIB y el coste de los intereses de la deuda está aumentando de forma considerable. Este año, el gasto por intereses ha pasado de una previsión de 70.000 millones de euros a aproximadamente 80.000 millones. En 2027 podría alcanzar los 92.000 millones y en 2028 situarse cerca de los 100.000 millones. Para poner estas cifras en perspectiva, el Gobierno está intentando encontrar un ahorro de 53.000 millones de euros, algo que no creo que vaya a conseguir. Estamos hablando de un aumento de unos 30.000 millones en el pago de intereses en apenas tres años. Es una situación muy difícil de resolver”, explica.
Según su opinión, el problema de Francia es que la economía se está desacelerando y el escenario político dificulta enormemente cualquier respuesta fiscal. “El crecimiento previsto para 2026 se ha reducido prácticamente a la mitad de lo que se esperaba inicialmente, lo que también afecta a las cuentas públicas. Los mercados se están preguntando cuál es la respuesta ante este deterioro, y por ahora no encuentran ninguna satisfactoria”, añade.
¿Regreso de los bonds vigilantes?
En este contexto, los inversores están atentos al repunte de los rendimientos de la deuda y del rumbo de la Reserva Federal, ¿han vuelto los “vigilantes de los bonos”? Para Giordano Lombardo, fundador, CEO y CIO de Plenisfer Investments (Generali Investments) sí, es más, advierte de que el auge de la inversión en IA, financiada cada vez más con deuda, y unos déficits públicos crecientes están aumentando la presión sobre los mercados de renta fija y elevando los riesgos de estanflación.
Según su análisis, el aumento de los rendimientos de los bonos se extendió a los títulos públicos de otros países. “Todos los principales mercados de renta fija registraron rentabilidades negativas, excepto China. En las últimas semanas, han resurgido con fuerza las preocupaciones en torno a los bonos del Estado de determinados países de la zona euro, y Francia parece ser esta vez el epicentro de la crisis debido al fuerte aumento de su déficit público y a la perspectiva de unas elecciones que podrían empeorar aún más la sostenibilidad de las finanzas públicas”, afirma. Es más, considera que las oleadas de pesimismo en el mercado de renta fija también afectaron al sector tecnológico.
Su principal conclusión es que hemos entrado en una fase de condiciones estructurales de mercado bajista para los bonos. “Sin embargo, en los últimos meses, el papel de la Reserva Federal ha vuelto a convertirse en el factor dominante que impulsa los movimientos a corto plazo en el mercado de bonos. Además, las políticas fiscales de las principales economías han sido todas expansionistas, al menos durante los últimos quince años y, especialmente, tras las medidas pospandémicas introducidas en 2020. En EE.UU. y Europa, no parece haber fuerzas políticas interesadas en volver a la disciplina fiscal de décadas anteriores”, matiza.
Pixabay CC0 Public DomainAutor: Lucas Wendt from Pixabay
En el panorama financiero actual, la volatilidad parece haberse convertido en la única constante. Cada semana, los mercados globales son sacudidos por nuevas tensiones geopolíticas, cambios en las políticas de los bancos centrales o disrupciones tecnológicas impulsadas por la inteligencia artificial. Para la mayoría de los inversores, estos giros inesperados son fuente de incertidumbre, decisiones emocionales y, en última instancia, un detractor de sus rentabilidades a largo plazo.
Sin embargo, existe otra forma de afrontar el cambio. Para la gestora WCM Investment Management, los periodos de transición y volatilidad no son obstáculos que empañen la visión, sino catalizadores que sacan a la luz las ineficiencias del mercado y las mejores oportunidades de compra. En lugar de dejarse arrastrar por las corrientes del corto plazo, el equipo de WCM utiliza estos momentos de disrupción para cuestionar los dogmas establecidos y encontrar un valor excepcional allí donde otros solo ven riesgo.
En este artículo, recopilamos las reflexiones clave de Sanjay Ayer, gestor de cartera en WCM, quien analiza cómo la firma utiliza una mentalidad diferencial para navegar con éxito en tiempos de cambio.
La estabilidad a través de la flexibilidad
La base del éxito de WCM no radica en intentar predecir el próximo giro macroeconómico, sino en contar con una filosofía de inversión diseñada para adaptarse a él. Su enfoque, que analiza la trayectoria de la ventaja competitiva de las empresas (moat trajectory) y la solidez de su cultura corporativa, está pensado para aportar una flexibilidad con visión de futuro.
Al no estar atados a fórmulas rígidas, el equipo puede reorientar su brújula hacia los nuevos vientos de cambio. Esto se hizo evidente en su aproximación a la Inteligencia Artificial (IA), donde evitaron la fiebre de comprar las empresas tecnológicas más obvias y sobrevaloradas para enfocarse en los cuellos de botella reales de la cadena de suministro —desde la infraestructura básica («picos y palas») hasta sectores tradicionales como la climatización industrial y los servicios de energía— que resultan indispensables para sostener dicha tecnología.
Desmantelando los dogmas post-pandemia
Ayer señala que los largos periodos de estabilidad suelen acostumbrar a los inversores a ciertas reglas que terminan convirtiéndose en asunciones erróneas. El entorno post-Covid ha demostrado que muchos de estos «dogmas» ya no son válidos. Sectores que históricamente se consideraban de crecimiento seguro, como el gran lujo de gama alta o la subcontratación de servicios de tecnologías de la información (TI), han visto cómo sus dinámicas cambiaban radicalmente debido a factores cíclicos y de oferta y demanda que el mercado ignoró durante años.
La capacidad de identificar cuándo una regla de inversión se ha quedado obsoleta y saber buscar la alternativa correcta —como el desplazamiento del interés hacia el lujo accesible o hacia las empresas de servicios de mano de obra de «cuello azul»— es lo que distingue a una gestión verdaderamente activa y de alta convicción.
El «impostor curioso»: el secreto detrás de la generación de ideas
Al final del día, lo que suele penalizar a los gestores de fondos es el desarrollo de puntos ciegos. El miedo a lo desconocido o la comodidad de permanecer en el carril propio impiden ver los riesgos y las oportunidades que emergen en la periferia de los mercados.
Frente a los procesos excesivamente estructurados y los modelos de selección mecánicos, WCM promueve una cultura de «impostores curiosos». Se trata de adentrarse en nuevos sectores con la humildad de un aprendiz y el rigor de quien no teme hacer preguntas incómodas o peeling de cebolla a cada dato. Esta curiosidad incansable y compartida colectivamente es el verdadero motor que les permite descubrir joyas de inversión ocultas que Wall Street suele pasar por alto.
Durante más de una década, el panorama de la renta variable europea fue desolador. Crecimiento más lento. Costes energéticos comparativamente elevados. Pocos líderes tecnológicos capaces de rivalizar con Estados Unidos. Era un mercado en el que quizá mantuvieras posiciones con fines de diversificación y por el que te disculpabas, ya que lastraba la rentabilidad global.
Pero ahora merece la pena replantearse estas suposiciones. Los argumentos a largo plazo para considerar a Europa desde una perspectiva más positiva no se basan en una única previsión macroeconómica espectacular, sino más bien en la valoración, la diversificación, un auténtico cambio de rumbo fiscal, una combinación sectorial adecuada al contexto actual y la generación de ingresos.
¿Crees que Europa es una trampa de valor? Piénsalo de nuevo
Según la mayoría de los indicadores, Europa se considera barata. El índice MSCI Europe ex UK cotiza a unas 15 veces los beneficios futuros, frente a las aproximadamente 22 veces del índice MSCI USAi. Este descuento alcanzó su nivel más alto en décadas a finales de 2024 y comenzó a reducirse en 2025. Por supuesto, que algo sea barato no significa necesariamente que sea una buena inversión. Hay quien argumentará que Europa solo parece barata porque carece de un gran sector tecnológico. Si se analiza de forma neutral por sectores, se sostiene que Europa cotiza de forma mucho más similar a Estados Unidos. Eso solo es cierto en parte. Los bancos europeos cotizan con descuento respecto a los bancos estadounidenses, las empresas industriales europeas con descuento respecto a las estadounidenses, y lo mismo ocurre con la mayoría de los demás sectores. La brecha de valoración no es solo una cuestión de composición de los índices; se trata de una diferencia de valoración entre los mismos tipos de empresas.
Los sectores financiero, industrial y sanitario son los más importantes de Europa; a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, no se trata de índices en los que un puñado de empresas de gran capitalización tengan el mayor peso. Se trata de un mercado diferente, no de uno peor. En un contexto de tipos de interés más altos y mayor gasto fiscal, podría decirse que está mejor posicionado que un mercado en el que un tercio del valor se concentra en el sector de la inteligencia artificial.
¿Crees que solo invertirías en Europa por las perspectivas de crecimiento macroeconómico? Piénsalo de nuevo
Creemos que la razón más sólida para invertir es que Estados Unidos se ha convertido en un mercado muy concentrado. En Estados Unidos, las diez empresas más grandes representan ahora aproximadamente el 35% del S&P 500; la cifra equivalente para el STOXX 600 es de alrededor del 15%. Un inversor en el índice estadounidense es, cada vez más, un inversor en unas pocas historias altamente correlacionadas.
La correlación entre los mercados de Estados Unidos y Europa se ha reducido durante el último año. La correlación entre el MSCI Europe ex UK y el MSCI USA es lo suficientemente alta como para obtener exposición a las ganancias de la renta variable global, pero lo suficientemente baja como para diversificar de verdad. Además, hay indicios de una mayor dispersión de las acciones dentro de Europa, lo que podría ofrecer un panorama propicio para que los gestores activos aporten un mayor valor añadido a través de la selección de valores.
La razón para invertir en Europa no es que «Europa se convierta en los nuevos Estados Unidos». Es simplemente que a las carteras que apuestan fuerte por una estrategia muy extendida les vendría bien un poco de diversificación.
¿Crees que Europa carece de capacidad de gasto fiscal? Piénsalo de nuevo
Este es el cambio estructural respecto al cual el consenso sigue mostrándose escéptico. En marzo de 2025, Alemania reformó su «freno al endeudamiento» constitucional, permitiendo que aumentara el gasto en defensa y financiando inversiones en infraestructuras y en la lucha contra el cambio climático a lo largo de 12 años. La importancia de estas medidas fiscales va más allá de Alemania. Indica que el continente está pasando de una mentalidad de austeridad a una de crecimiento. Eso debería impulsar el gasto de capital, la actividad industrial y los sectores relacionados con ello.
La honestidad intelectual exige hacer una salvedad: un compromiso presupuestario no equivale a un resultado presupuestario. La ejecución y el calendario suponen riesgos reales. Sin embargo, hay indicios de que Alemania está invirtiendo más en material militar de fabricación nacional en lugar de realizar pedidos a Estados Unidos, mientras que las licencias para proyectos de construcción en Alemania están aumentando. La tendencia ha cambiado, y creemos que es precisamente ese cambio de tendencia lo que contribuirá a impulsar los mercados europeos.
¿Crees que «IA» significa «Estados Unidos»? Piénsalo de nuevo
Europa no superará a Estados Unidos en infraestructura de IA, ni se encuentra a la vanguardia de los últimos modelos. Además, su sector tecnológico que cotiza en bolsa es mucho más pequeño que el de Estados Unidos. Pero la cadena de valor de la IA y los beneficios que aporta esta tecnología van más allá de los diseñadores de chips y las plataformas de software. Europa está más vinculada a los facilitadores y a quienes la rentabilizan: las empresas de automatización industrial, bienes de equipo e ingeniería que equipan la infraestructura, y las empresas de servicios públicos que se enfrentan a una demanda de energía estructuralmente mayor para hacerla funcionar.
Las empresas de servicios públicos son un buen ejemplo. Es aquí donde el gasto en inversión (CapEx) es más elevado en Europa y, aunque este sector se ha visto penalizado durante mucho tiempo por las dudas sobre la rentabilidad futura de la inversión, ahora está en auge porque el funcionamiento de la IA requiere la red eléctrica y la generación de energía de las que disponen. Los bancos, asimismo, están en condiciones de conceder préstamos en un ciclo impulsado por las políticas fiscales y las infraestructuras. El crecimiento de los préstamos en Europa está mejorando. La cuestión no es que Europa gane la carrera de la IA, sino que no es un mero espectador de la misma.
¿Crees que Europa no puede ofrecerte rentabilidad mientras esperas? Piénsalo de nuevo
Para los inversores que buscan algo más que el beta, Europa puede ofrecer un balance y un perfil de ingresos que Estados Unidos, en gran medida, no puede igualar hoy en día, especialmente cuando algunas de las grandes empresas tecnológicas estadounidenses están reduciendo sus programas de recompra de acciones para poder financiar un enorme gasto en inversión de capital (CapEx). El apalancamiento agregado es bajo y el ahorro de los hogares es abundante. Esa resiliencia debería valorarse más en un entorno de tipos de interés más altos. Actualmente, los hogares europeos tienen una gran parte de sus activos financieros en efectivo de bajo rendimiento, y creemos que es posible que veamos cómo parte de esos fondos se va destinando poco a poco a la renta variable europea a medida que mejore el rendimiento.
La brecha en los ingresos por acciones entre Estados Unidos y Europa también es notable. La rentabilidad por dividendo del S&P 500 ha caído hasta situarse en torno al 1%; la rentabilidad total para los accionistas en Europa —dividendos más el ritmo récord de recompras de acciones en la región— se sitúa muy por encima de ese nivel. Solo los bancos europeos ofrecen una rentabilidad para los accionistas cercana al 8%, mientras que cotizan a un precio ligeramente superior al valor contable. Para los inversores que valoran la disciplina del total return y la protección frente a las caídas, el hecho de que se les remunere por mantener acciones europeas constituye un elemento clave de nuestra tesis.
Aunque persisten los riesgos, los argumentos a favor de Europa se han reforzado
Los argumentos a favor de Europa no son perfectos. Existen riesgos.
Por un lado, Europa se enfrenta a unos costes energéticos más elevados debido al conflicto en Oriente Medio. Pero, hasta ahora, el impacto es mucho menor que en 2022. Europa se ha adaptado y se ha vuelto más resistente a estas perturbaciones en los últimos cuatro años. Ahora se importa más gas de Noruega y de Estados Unidos, y ha aumentado la producción de energías alternativas, como, por ejemplo, la energía nuclear francesa. La crisis supone un verdadero obstáculo cíclico, que frena el crecimiento y eleva la inflación, pero aún no es indicio de que el argumento general a favor de la renta variable se haya desmoronado. Cuando el conflicto de Oriente Medio se calme, esperamos que mejore la confianza en los activos europeos.
Además, Europa ya no está «baratísima» en términos absolutos tras una sólida racha alcista. Y los retos en comparación con Estados Unidos —un crecimiento menos duradero, impuestos de sociedades más elevados, menos capital disponible, el comercio y la exposición a China— no han desaparecido.
Pero los inversores no necesitan que Europa sea perfecta. Necesitan un mercado que sea más barato que el de Estados Unidos en términos comparables, mucho menos saturado, respaldado por un verdadero impulso fiscal, expuesto a sectores que se ajusten al régimen y capaz tanto de repartir dividendos como de aumentar los beneficios. Según esos criterios, los argumentos a favor son más sólidos de lo que el consenso sigue admitiendo.
Si tu cartera lleva una década dando por sentadas las viejas conclusiones, este es el momento de replanteártelo. Europa podría desempeñar un papel importante.
Una de las claves de los Funds Society Investment Summit son sus participantes, principalmente un grupo reducido de profesionales del sector formado por asesores, banqueros privados y selectores de fondos. Ellos completan el binomio y dan sentido a las presentaciones que las gestoras hacen durante las jornadas, ya que estos encuentros están pensados para generar valor tanto al buy side como al sell side.
Esta es la esencia que hemos visto durante el último Funds Society Investment Summit que se ha celebrado en Valbuena. Hemos preguntado a los asistentes y ellos nos han compartido que lo que más valoran de nuestro evento es que se abordan temas de actualidad y se presentan estrategias innovadoras y diferenciales. “Creo que vivimos en un momento en el que todos los que reman en la misma dirección, que es prestar un buen servicio al cliente, compartan ideas, opiniones y visión de mercado”, destaca José María Michavila, socio fundador y Managing Partner de MDF Family Partner.
También destacan el formato, ágil y flexible, pero, sobre todo, marcado por la accesibilidad a los ponentes, la generación de diálogo y debate, una infraestructura cómoda y espacio para el networking. “Es un evento que me gusta mucho por el formato. Me gusta que cada gestora esté en una sala y seamos nosotros los que nos vamos moviendo, así como que dispongan de presentaciones. Es ágil y da posibilidad de preguntar”, añade Bárbara Ruíz del Árbol, asesora financiera en PlaniFicO Asesores SL.
Foto cedidaDe izquierda a derecha: Alberto Torija, socio responsable del Área de Asset Management de Deloitte; Carlos San Basilio, presidente de la CNMV; y Ángel Martínez-Aldama, presidente de Inverco.
El Encuentro Nacional de la Inversión Colectiva, organizado por Deloitte e Inverco, es una cita obligatoria para hacer balance de cómo ha evolucionado el año, sus principales tendencias y abrir mesas de debate que aporten nuevas reflexiones. La edición número XVI ha cumplido estas expectativas y ha ofrecido una visión poliédrica sobre los retos y avances de la industria en este último año que han sido presentados por tres figuras muy significativas: Alberto Torija, socio responsable del Área de Asset Management de Deloitte; Ángel Martínez-Aldama, presidente de Inverco; y Carlos San Basilio, presidente de la CNMV.
Los tres coincidieron en algunos de estos retos, como, por ejemplo, la normativa que la Comisión Europea está empujando, el papel de transformación de la tecnología y la IA, o el impacto del envejecimiento de la población de cara a preparar sus ingresos para el futuro. “Los retos se repiten año tras año, con mayor o menor intensidad o recurrencia. Pero lo relevante de todos esos retos es que están dando forma a la futura base de inversores, que es la que estamos construyendo ahora”, indicaba Torija.
Así mismo, los tres coincidieron en el buen diagnóstico de la industria, que ya ha superado la cifra llamativa de un billón de euros en activos bajo gestión. Para todos, se trata de cifras muy positivas que demuestran que la figura del fondo de inversión se ha convertido en una figura clave y de referencia para que el ahorrador retail se convierta en inversor, el gran objetivo que se ha marcado la Comisión Europea.
Mismos temas, diferentes matices
Justamente, Torija ha puesto ese imperativo europeo de transformar ahorradores en inversores para canalizar ese capital al crecimiento y competitividad de Europa en el foco. En su opinión, hay un reto y oportunidad en que las crecientes necesidades de financiación pública y privada —derivadas del gasto en defensa, infraestructuras sostenibles y la megatendencia de la inteligencia artificial— no pueden ser cubiertas únicamente por el canal bancario tradicional. En este contexto, “la inversión colectiva actúa como el puente imprescindible entre el excedente de ahorro de los ciudadanos y los requerimientos de capital de las empresas”, apuntó.
Sobre su visión de los retos, el socio de Deloitte destacó el papel de los mercados privados y su creciente peso en las carteras de los inversores, pero también cómo parte de la economía. “Ahora mismo, ninguna firma se puede dar el lujo de no contar en su oferta con productos de inversión en activos alternativos y esto tiene dos consecuencias claras: son una importante responsabilidad para con los inversores y, a nivel operacional, supone asumir cambios en las organizaciones”, apuntó. También compartió su visión sobre la tecnología, sobre la que quiso destacar que hemos pasado de un ciclo de desarrollo y prueba a uno de implementación y búsqueda de escala. “Para las gestoras el reto está en manejar bien los costes de oportunidad y vincular la inversión que están haciendo con los frutos en sus cuentas de resultados”, matizaba.
El tercer punto que abordó fue el impacto del reto demográfico en la industria y la oportunidad que esto genera para los planes de pensiones. En su opinión, en un primer paso, la industria debería preguntarse si lo está haciendo bien, si está ofreciendo los servicios y productos que necesita para garantizar que su planificación financiera cubre una vida más larga.
Movilizar el ahorro hacia la inversión
La industria es consciente de que los retos mencionados por Torija, que son estructurales y transversales, conviven con una de las grandes iniciativas europeas para incentivar la inversión: la Cuenta de Ahorro e Inversión, Financia Europa. “Como asociación estamos a favor de cualquier medida que contribuya a financiar, estimular o promover el ahorro financiero, y por ello valoramos positivamente esta iniciativa y, por supuesto, que los fondos, como no podía ser de otra manera, puedan ser activos elegibles. No obstante, teniendo en cuenta que esta medida es de carácter de corto plazo, estamos hablando de cinco años, debería complementarse, de nuestra punta de vista, con otras medidas estructurales que incentiven el ahorro y que sean susceptibles de mejorar los fondos de inversión como vehículos elegibles, como, por ejemplo, disponiendo directamente de una etiqueta”, apuntaba Martínez-Aldama.
No hay duda de que Inverco apoya la iniciativa, pero pide resolver sesgos como la exclusión de las gestoras como proveedoras directas o la exigencia excesiva de renta variable, que actualmente dejaría fuera al 96% del patrimonio de los fondos. En este sentido, el presidente de la asociación explicaba: “Parecería razonable que el cómputo de los coeficientes en renta variable se realice por el proveedor de la cuenta y no que el fondo en sí tenga que cumplir los requisitos de la cuenta. Es decir, si queremos que los fondos sean 100 por 100 elegibles, podría haber dentro de la cuenta productos o fondos de renta fija puro que se compensaran con otros productos y otras ponderaciones. Y, en segundo lugar, esos porcentajes de renta variable deberían acompasarse al perfil de riesgo de las familias españolas”. También reclamaba el rol de las gestoras al considerar injustificado que las SGIIC, con experiencia en gestión discrecional y asesoramiento, no hayan sido habilitadas como proveedoras directas de la cuenta.
En su siguiente reflexión, Martínez-Aldama enfatizó la urgente necesidad de desarrollar el pilar de previsión social en España, donde la tasa de sustitución depende al 100% del sistema público de reparto. En este sentido, reclamó rescatar el informe emitido por la OCDE a finales de 2024 para potenciar los mercados financieros. “No es una casualidad que aquellos países que han desarrollado los fondos de pensiones tengan unos mercados financieros más desarrollados y sus ciudadanos tengan una educación financiera, unos conocimientos financieros mayores, además, obviamente de una mayor capacidad de consumo en la jubilación. Lo cierto es que en España no tenemos un sistema de tres pilares de pensiones, sino tan solo uno, que es el pilar uno de reparto y público. Por lo tanto, nuestra tasa de sustitución depende exclusivamente de ese pilar de reparto”, recordaba.
Frente a este reto, el presidente de Inverco ponía en el foco impulsar los fondos de pensiones en el ámbito de la empresa -implementando mecanismos de auto enrolment en las empresas para extender el ahorro corporativo al conjunto de los trabajadores tras la jubilación de la generación del baby boom- y en elevar los techos de aportación a planes individuales -poniendo como ejemplo el modelo de las Diputaciones Forales vascas con techos de 5.000 euros- y equiparar la fiscalidad en el momento de la prestación.
La óptica del supervisor
La visión poliédrica sobre los retos de la industria la ha completado Carlos San Basilio, presidente de la CNMV, quien dibujó las líneas maestras de la agenda supervisora para los próximos años. En un contexto de profunda transformación tecnológica y legislativa en Europa, San Basilio abogó por un equilibrio pragmático entre la protección del inversor minorista y el impulso firme a la competitividad del tejido financiero español. En su opinión, la industria tiene por delante cinco grandes retos, siendo el primero de ellos los que surgen ante el proyecto de integración de los mercados europeos, donde lo relevante para la industria es el enfoque de colaboración entre la ESMA y los supervisores nacionales para sus tareas, y la eliminación de barreras para la distribución transfronteriza de fondos. “Desde la CNMV estamos trabajando junto con Inverco para analizar las prácticas regulatorias que están frenando a la industria, pero que no afectan a la protección del inversor. Queremos avanzar en la reducción de las cargas para el cliente y ahora estamos evaluando las primeras medidas que adoptamos el año pasado”, añadía.
El segundo de los retos que indicó San Basilio se refería a atraer al inversor minorista. En este sentido, coincidía con Martínez-Aldama en poner el foco en las oportunidades que puede traer la puesta en marcha de la Cuenta de Ahorro e Inversión. “El producto que se está aprobando es positivo para movilizar el ahorro. Por nuestra parte, estamos trabajando ya en el registro para los fondos elegibles”, señalaba.
Por último, en el bloque operativo, San Basilio identificó la ciberseguridad y la digitalización como retos críticos para la estabilidad de la cadena de valor de las transacciones financieras. Por un lado, el supervisor reveló que, ante la futura T+1 y tras detectar cierto retraso en las entidades de menor dimensión dentro de la gestión colectiva, remitió cartas a una veintena de pequeñas gestoras para monitorizar sus planes de adaptación antes del verano. San Basilio constató que la mayoría ya ha asignado presupuesto y pruebas técnicas, pero insistió en no dilatar las modificaciones internas.
Tras destacar los proyectos puestos a prueba en el sandbox regulatorio junto al Banco de España, el presidente de la CNMV avaló el uso de la inteligencia artificial para la automatización de procesos rutinarios y el soporte analítico, advirtiendo de que las decisiones finales de inversión no deben automatizarse de forma excesiva y deben preservar siempre la verificación humana.
Por último, coincidiendo con las advertencias planteadas por la industria, el presidente de la CNMV reconoció la preocupación existente por el fenómeno de circunvalación por el cual entidades españolas domicilian vehículos en Luxemburgo bajo pasaporte europeo para comerciales en el mercado nacional. Para atajar esta desventaja competitiva, el organismo regulador ha puesto en marcha un plan junto a Inverco enfocado en identificar e ir eliminando aquellas prácticas supervisoras internas que supongan una traba operativa: «Estamos trabajando intensamente con Inverco para identificar cuáles son las prácticas supervisoras que pueden estar dificultando la competitividad de nuestro sector sin estar realmente respondiendo a problemas de protección del inversor. Queremos evitar que las gestoras se vayan a Luxemburgo y que puedan quedarse directamente en España haciendo la gestión de sus vehículos», apuntaba durante su intervención.
El Centro de Predicción Climática de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) mantuvo un aviso sobre el fenómeno El Niño y afirmó que se está intensificando, con una probabilidad superior al 90 % de que se produzca un episodio muy intenso durante el otoño y el invierno del hemisferio norte de 2026-27. El punto de partida para cualquier perspectiva sobre el mercado agrícola de cara a 2027 es que los organismos meteorológicos han llegado a un consenso, y lo han hecho con una seguridad inusual.
La Organización Meteorológica Mundial llegó a la misma conclusión el 3 de septiembre, indicando una probabilidad cercana al 100 % de que El Niño persista durante los periodos de septiembre a noviembre de 2026 y de diciembre a febrero de 2027, con la previsión de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte antes de alcanzar su punto álgido hacia finales de año. Los datos de seguimiento de la Oficina Australiana de Meteorología coinciden: el denominado índice relativo de El Niño 3.4 alcanzó los +2,51 °C en la semana que finalizó el 13 de septiembre, frente a un umbral de El Niño de +0,80 °C, mientras la mayoría de los modelos indican que se alcanzará un máximo superior a +3,0 °C y se prevé que el fenómeno persista hasta el otoño de 2027.
Índice Oceánico de El Niño (ONI), desde el 2000 hasta la actualidad Fuente: Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), Bloomberg Finance L.P. y WisdomTree, a 31 de julio de 2026
Los efectos de El Niño en la agricultura se producen con un retraso de entre seis y doce meses respecto al pico máximo, debido al tiempo que tardan los cambios atmosféricos en modificar el clima local, afectar a los ciclos de cultivo y repercutir en las cadenas de suministro mundiales. Por lo tanto, un acontecimiento que alcance su punto álgido a finales de año repercute de forma más directa en las cosechas de 2026/27 que se están sembrando o preparando en estos momentos: la cosecha de verano del hemisferio sur, la temporada Rabi de la India, la cosecha principal de África Occidental y los ciclos de la palma aceitera y el café robusta del sudeste asiático. Las repercusiones en los precios de lo que está ocurriendo en el Pacífico se notarán principalmente a partir de 2027.
El conflicto del Golfo ha pasado de centrarse en la energía a ser una cuestión de insumos
El conflicto del Golfo dura ya siete meses y, en lugar de estabilizarse, se ha agravado. El alto el fuego acordado en abril y el memorándum de entendimiento firmado en junio quedaron sin efecto cuando se reanudaron las hostilidades en julio. El acontecimiento reciente de mayor repercusión tuvo lugar el 11 de septiembre, cuando Arabia Saudí cerró su oleoducto este-oeste, de 1.200 kilómetros de longitud, tras un ataque con drones, lo que supuso el cierre de la principal ruta por la que el crudo del Golfo elude el estrecho de Ormuz.
En el sector agrícola, la principal exposición deriva del comercio de fertilizantes y materias primas que transitan por la misma vía fluvial, y es precisamente la diferencia respecto a 2022 lo que la hace duradera. La guerra entre Rusia y Ucrania en 2022 desvió los flujos comerciales, mientras que esta ha mermado la capacidad productiva. Se calcula que 31 plantas de amoníaco de todo Oriente Medio se han visto directamente afectadas o han cerrado por completo; otras 49 de en el sur de Asia han reducido su producción o están paradas debido a la escasez de materia prima; y al menos 20 plantas rusas han sufrido daños a causa de ataques con drones.
Su reactivación requerirá tiempo y capital mucho más allá del fin de las hostilidades. Los países del Golfo Pérsico representan aproximadamente el 43 % de las exportaciones marítimas de urea y el 44 % del comercio marítimo de azufre. Incluso en Estados Unidos, que obtiene dos tercios tanto de su urea como de su fosfato del mercado nacional, el 12 % del suministro de urea y el 17 % del de DAP/MAP (fosfato diamónico/fosfato monoamónico) procede de más allá del estrecho. Esto apunta a una limitación de capacidad que se extiende a lo largo de varias temporadas, y no a un problema de transporte de mercancías.
Cereales: un conjunto de cultivos anuales que ya conlleva una prima de riesgo
El sector energético ha registrado las mayores variaciones individuales del año 2026, y los productos refinados y el crudo ocupan cuatro de los cinco primeros puestos. Sin embargo, lo más revelador de la tabla de resultados del año hasta la fecha es la amplitud, más que la magnitud. La agricultura ocupa prácticamente todo el espacio de la clasificación entre el arroz y el azúcar.
Rendimiento acumulado en lo que va de año en el conjunto de las materias primas Fuente: Bloomberg Finance L.P. y WisdomTree, a 21 de septiembre de 2026
Lo que ha impulsado los cultivos a lo largo del año ha sido casi exclusivamente el factor geopolítico y el de los insumos, más que el factor meteorológico. El trigo es el ejemplo más claro: el Informe sobre las estimaciones mundiales de oferta y demanda agrícola (WASDE) de septiembre fue claramente bajista, ya que la producción mundial para la campaña 2026/27 se revisó al alza en 3,1 millones de toneladas, hasta los 822,4 millones, debido al aumento de las cosechas en Australia y Canadá, y las existencias finales se incrementaron en 3 millones de toneladas, hasta los 276,3 millones. Sin embargo, el precio del trigo ha subido un 42 % en lo que va de año, ya que los continuos ataques rusos y ucranianos contra las infraestructuras portuarias del Mar Negro han interrumpido la ruta física de casi una cuarta parte de las exportaciones mundiales de trigo. El posicionamiento especulativo neto en el trigo aumentó un 130 % el mes pasado, lo que refleja una mejora en la confianza respecto a este cereal. En el caso de esta materia prima, la perspectiva estructural podría depender de si la prima de riesgo actual resulta ser persistente, en lugar de esporádica. Las infraestructuras del Mar Negro se han convertido ahora en un objetivo recurrente, en lugar de suponer una interrupción puntual, y el trigo australiano se encuentra en la franja de mayor exposición a El Niño para la cosecha de 2026/27.
Por otro lado, los mercados del maíz están poniendo de manifiesto una auténtica contracción de la oferta. La producción de EE. UU. para 2026/27 se recortó en 5,4 millones de toneladas, hasta los 401,3 millones, debido a unas condiciones climáticas cálidas y con precipitaciones desiguales. La producción mundial se redujo en 7,9 millones de toneladas, hasta los 1.291 millones, y las existencias finales mundiales descendieron en 2,6 millones de toneladas, hasta los 272,1 millones. El posicionamiento neto aumentó un 92 %. En el caso del maíz, el argumento que se viene esgrimiendo desde hace años es la limitación en los insumos. El maíz es el cultivo más intensivo en nitrógeno, y se prevé que los precios de los fertilizantes se mantengan por encima de los niveles previos al conflicto hasta 2028. En los casos en los que ya se observa una aplicación insuficiente y prolongada de fosfato y potasio, las dosis han disminuido entre un 10 % y un 15 % en los últimos años. Las consecuencias sobre el rendimiento se manifiestan con un desfase de tres años. Se trata de un obstáculo lento y acumulativo que afecta a la tendencia del rendimiento, más que de una alteración puntual de una sola temporada, y es el mecanismo por el que este conflicto se prolonga más allá de sí mismo.
Mientras tanto, el sector de la soja se ha visto impulsado más por la demanda que por la oferta. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) ha elevado la producción estadounidense a 123,4 millones de toneladas, pero China ya ha comprado cerca de 13 millones de toneladas esta temporada, lo que supone más de la mitad de su compromiso anual de 25 millones de toneladas, vigente hasta el año 2028, además de un compromiso más amplio de compra de productos agrícolas por valor de 17.000 millones de dólares. El compromiso de compra chino se extiende hasta 2028 y podría suponer un cierto apoyo a la demanda que dependa menos directamente de las condiciones meteorológicas. El motivo de cautela a corto plazo son las existencias: las reservas de soja y de aceite de soja se sitúan un 7,9 % y un 8,5 % por encima de sus medias estacionales a cinco años. El aceite de soja cuenta con un factor de apoyo adicional y poco valorado en el contexto energético: con el crudo por encima de los 100 dólares, la demanda de biocombustibles podría reforzar el sector de los aceites vegetales independientemente de la producción de aceite.
Materias primas blandas: el sector en el que la señal meteorológica se refleja menos en los precios
La tabla de rendimientos acumulados en lo que va de año lo deja claro. El azúcar ha subido un 20 %, el algodón un 25 %, pero el cacao ha bajado un 9 %, el café un 22 % y el zumo de naranja un 28 %. El sector de los productos agrícolas blandos, que históricamente ha mostrado la mayor sensibilidad a El Niño, ha sido este año el eslabón más débil del sector agrícola.
La excepción es el azúcar y la expresión más clara del doble impacto. A principios de septiembre, el azúcar en bruto cotizaba a 18,44 céntimos por libra, cerca del máximo de los últimos 16 meses, situado en 18,77 céntimos, ya que la reducción de la oferta reforzó las expectativas de un déficit en la campaña 2026/27. La producción en el centro-sur de Brasil descendió un 7,9 % durante la primera quincena de agosto, y los elevados precios de la energía siguen animando a las fábricas a dar prioridad al etanol frente al azúcar. La India ha autorizado la importación de un millón de toneladas de materia prima libre de aranceles, al tiempo que ha reducido drásticamente el desvío de etanol, una combinación de medidas que sugiere que las existencias nacionales son más escasas de lo que indican las cifras oficiales. Las precipitaciones monzónicas han sido considerablemente inferiores a lo habitual en Maharashtra, Karnataka y Marathwada, regiones que representan cerca de un tercio de la producción india. El azúcar se ve afectado tanto por las condiciones meteorológicas como por la repercusión de los precios de la energía, y cuenta con el colchón de existencias más reducido de entre los principales productos agrícolas blandos.
El cacao es el cultivo que más controversia suscita. Los precios se han recuperado con fuerza desde el mínimo registrado en el segundo trimestre, con los futuros de Nueva York situándose en torno a los 6.250 dólares por tonelada, y las precipitaciones en África Occidental durante la mini sequía de agosto se situaron muy por debajo de los valores habituales para esta época del año, lo que supone un riesgo real para la supervivencia de las vainas y el desarrollo de la cosecha principal si no llueve. En cambio, la situación de las existencias es fundamentalmente diferente a la de 2023/24. Las existencias certificadas por el ICE se han recuperado hasta situarse cerca de su máximo de los últimos dos años, mientras que la molienda de cacao europea en el primer trimestre cayó un 4,6 % interanual, hasta alcanzar su nivel más bajo en 17 años. El sector del cacao afronta este episodio de El Niño con unas reservas de las que carecía hace dos años, y con una demanda claramente mermada por la anterior crisis de precios. La hipótesis alcista se basa en que las condiciones meteorológicas permitan superar esas reservas; no se trata de la misma estrategia que en 2023.
Respecto al café arábica se enfrenta a una mejora de la oferta: la cosecha brasileña está muy avanzada y los datos revisados de los registros de exportación indican unos flujos considerablemente mayores de lo que se había informado anteriormente. Las existencias certificadas se mantienen cerca de sus mínimos de varios años y la disponibilidad física es escasa, pero la tendencia del suministro es positiva. La variedad robusta es la inversión más interesante. Ha estado cotizando cerca de los mínimos de varios meses, en torno a los 3.296 dólares por tonelada, precisamente cuando la sequía se extiende por Indonesia y Vietnam durante un periodo crítico de floración. Dado que el café es una planta perenne, los daños sufridos durante la floración afectan ahora a la cosecha de 2027/28, no a la actual. Los precios del café robusta se sitúan cerca de sus mínimos recientes, a pesar de que las principales regiones productoras se encuentran en la franja de mayor exposición al fenómeno El Niño. Esto genera una divergencia entre los precios actuales y los posibles riesgos meteorológicos que amenazan el suministro.
Por su parte, el algodón ha subido un 25 % en lo que va de año y es el producto que más depende de la demanda. La evolución reciente de los precios ha sido decreciente debido a la mejora de las condiciones de los cultivos en EE. UU., al descenso de las ventas de exportación y al fortalecimiento del dólar. La curva se encuentra en contango, algo más marcado que en el caso del trigo o el maíz, lo que contrasta con el hecho de que las existencias de algodón sean las más reducidas del grupo en términos estacionales. Esa divergencia pone de manifiesto que el mercado está dando más importancia a las condiciones actuales de la cosecha que a la escasez de la cosecha anterior, y que, si se produjera una perturbación meteorológica en 2027, habría muy poco margen de maniobra. Sin embargo, la evolución a largo plazo del algodón está más ligada a la demanda textil mundial y al dólar que a la región del Pacífico.
Conclusión
Dos alteraciones inciden en el mismo intervalo de producción desde direcciones diferentes. El conflicto del Golfo aumenta el coste y limita la disponibilidad de los insumos que se utilizan antes de la campaña 2026/27, y lo hace en un horizonte de varios años, ya que el daño afecta a la capacidad de producción y no a las rutas comerciales. El Niño aumenta la probabilidad de que los rendimientos que esos insumos pretenden proteger se sitúen por debajo de la tendencia, con un retraso en la transmisión al mercado de entre seis y doce meses respecto al pico oceánico, por lo que sus efectos se dejarán sentir principalmente en 2027.
La intensidad de El Niño y sus efectos meteorológicos regionales podrían diferir de las previsiones actuales, mientras que una relajación de las tensiones geopolíticas podría reducir la presión sobre los mercados de la energía y los fertilizantes. Unas cosechas mejores de lo previsto, la reposición de existencias, una menor demanda o cambios en la política gubernamental también podrían contrarrestar las presiones derivadas de las condiciones meteorológicas y los costes de los insumos, lo que daría lugar a una evolución de los precios de las materias primas diferente a la analizada anteriormente.