Por qué algunos fondos europeos van a financiarse más barato que sus competidores
| Por Irene Rodriguez | 0 Comentarios

Dos decisiones del Banco Central Europeo, operativas entre marzo y septiembre de 2026, ponen dinero soberano en la liquidación de activos tokenizados. El efecto alcanza la financiación, la liquidez y la demanda institucional de cualquier fondo que opere en euros.
La pieza que faltaba
Durante años, la tokenización de fondos resolvía correctamente la capa de activos. Fondos monetarios, crédito privado y bonos se emitían y transferían sobre infraestructuras DLT con ventajas documentadas: registro programable, automatización de eventos corporativos, transferibilidad continua. Un avance real que dejaba sin resolver la parte más importante.
Cerrar una operación tokenizada en stablecoins privadas o depósitos bancarios digitales introduce riesgo de crédito en la liquidación. Esa diferencia, que parece técnica, tiene consecuencias directas sobre tres variables que condicionan la economía de un fondo: la elegibilidad del activo como colateral, su capacidad de financiación en operaciones de repo y su acceso a mandatos institucionales con restricciones regulatorias de liquidez.
Sin dinero soberano cerrando la operación, el activo tokenizado y el no tokenizado compartían la misma categoría financiera: misma elegibilidad como colateral, mismo coste de financiación, mismo acceso a mandatos institucionales. Hasta septiembre de 2026.
Dos fechas, un mecanismo
30 marzo 2026: El BCE acepta activos tokenizados emitidos por Depositarios Centrales de Valores (DCVs) regulados (Euroclear, Clearstream, Iberclear) como colateral en operaciones de crédito del Eurosistema.
Septiembre 2026: Pontes entra en producción. Las plataformas DLT quedan conectadas con TARGET y habilitan liquidación en euros de banco central para operaciones tokenizadas en el perímetro europeo.
Las dos medidas son interdependientes. La elegibilidad como colateral BCE sin liquidación soberana deja el riesgo de crédito intacto en la pata de liquidación. La liquidación soberana sin colateral elegible no accede al crédito del Eurosistema. El mecanismo solo produce su efecto cuando ambas capas están activas: el fondo emite participaciones tokenizadas a través de un DCV regulado; esas participaciones son colateral elegible BCE desde marzo; cuando el banco custodio del inversor necesita liquidez intradía, las utiliza en una operación Pontes y obtiene euros de banco central el mismo día.
La distinción que importa no es simplemente entre fondos tokenizados y no tokenizados. A partir de septiembre, dentro de los fondos tokenizados habrá dos categorías: los que emitan participaciones a través de DCVs regulados y liquiden en dinero soberano vía Pontes, elegibles como colateral BCE, y los que sigan liquidando en stablecoins privadas, que no lo serán. La liquidación soberana será lo que determine el coste de financiación y el universo de inversores que puede acceder al fondo.
Cuatro líneas que mueven el margen
El efecto es medible y se concentra en cuatro líneas concretas que afectan a resultados.
La primera es el coste de financiación: un fondo de 500 millones de euros con colateral elegible puede financiarse 50–150 pb más barato en el mercado repo, lo que equivale a entre 500.000€ y 1.500.000€ anuales directos a resultados con una movilización del 20% de la cartera. La segunda son los ingresos por préstamo de valores: las participaciones tokenizadas son colateralizables mediante contratos inteligentes, y BCG cuantifica 12.000 millones de euros anuales desbloqueados globalmente por esta vía, inaccesibles para fondos no tokenizados.
La tercera es la reducción de costes operativos: la tokenización reduce el 23% de los costes administrativos —registro, agente de transferencias, distribución e informes—, lo que en un fondo de 1.000 millones de euros con un ratio sobre gastos totales de 50 pb equivale a 1.150.000€ anuales de ahorro. La cuarta afecta a la base inversora: fondos de pensiones y aseguradoras con límites de iliquidez en sus mandatos quedan hoy estructuralmente fuera de amplias categorías de activos alternativos. La liquidación soberana hace ese capital accesible.
El capital que la iliquidez frena
Los fondos de pensiones y aseguradoras europeas gestionan aproximadamente 12,2 billones de euros en activos y ya destinan parte de ellos a activos alternativos. El freno no es el acceso sino el umbral: sus mandatos establecen límites de iliquidez que encarecen regulatoriamente la exposición a private equity, crédito privado y real estate más allá de cierto punto, incluso cuando el activo es atractivo.
Un fondo tokenizado con liquidación Pontes no es un activo plenamente líquido. Pero el banco custodio puede proveer liquidez intradía en euros de banco central contra el token, lo que lo separa estructuralmente de un fondo cerrado con ventanas de reembolso trimestrales. Si el tratamiento regulatorio bajo Solvencia II evoluciona en consecuencia, una demanda institucional, que hoy opera por debajo de su potencial, puede desplegarse.
Una cadena más corta
La liquidación atómica DvP (Delivery vs Payment) garantiza el intercambio simultáneo de activos y pago: si una parte falla, la operación se revierte. Al eliminar la ventana de 48 horas entre ejecución y liquidación, desaparece el riesgo de contraparte que justificaba la existencia de la cámara de compensación. La reconciliación post-trade desaparece también, ya que un registro único compartido no necesita conciliarse con libros separados. El depositario central de valores pierde su función como árbitro de la propiedad y pasa a ser un nodo más en la red. El custodio tradicional pierde parte de sus funciones, absorbidas por la infraestructura on-chain. Las gestoras de fondos, que operan directamente sobre el registro compartido, capturan el ahorro generado por la eliminación de intermediarios y lo pueden trasladar a una estructura de costes más competitiva para el inversor.
En qué fondos impacta primero
Los fondos monetarios son el caso de uso más inmediato. BlackRock BUIDL ha alcanzado unos 2.500 millones de dólares en AUM (mayo 2026) y opera como colateral en múltiples protocolos. Franklin Templeton FOBXX fue el primer fondo registrado en EE.UU. sobre blockchain. Ambos funcionan fuera del modo piloto, pero sin liquidación en euros de banco central. Pontes añade esa capa para el perímetro europeo.
El crédito privado concentra el mayor potencial de transformación estructural. Con liquidación soberana y colateral BCE elegible, compite en accesibilidad institucional con los bonos investment grade. Apollo tokenizó participaciones en seis redes blockchain; el paso siguiente, para el mercado europeo, es que esas participaciones sean colateral BCE.
En real estate, Deloitte proyectó en abril de 2025 que el mercado tokenizado alcanzará 4 billones de dólares para 2035 (CAGR del 27%), de los cuales 1 billón de dólares corresponderá a fondos inmobiliarios privados. Una proyección que fue construida antes del efecto colateral del BCE. Para UCITS, unos 17 billones de euros bajo gestión en Europa, una migración del 5% supone 850.000 millones en activos tokenizados.
Las stablecoins después de Pontes
Un gestor de fondos con estrategia global va a necesitar Pontes para liquidar en Europa y stablecoins en dólares para operar fuera de ella. Son instrumentos distintos para mercados distintos. En mercados mayoristas europeos, las stablecoins privadas actuaban como proxy del dinero soberano porque no existía alternativa para liquidar la pata de efectivo de operaciones tokenizadas. Una vez que Pontes provea esa alternativa, usarlas pasa a ser subóptimo en riesgo y en elegibilidad regulatoria. MiCA refuerza esa lógica con un límite operativo de 200 millones de euros al día para stablecoins no denominadas en euros, una barrera efectiva para su uso institucional a escala.
Fuera de ese perímetro, las stablecoins son infraestructura de facto. Procesaron $33 billones en volumen en 2025, superando el anual de Visa, y cubren pagos transfronterizos, mercados emergentes y liquidez programable global, donde Pontes, una infraestructura de liquidación mayorista en euros, no opera.
El espacio sin propietario claro es la liquidez en euros on-chain para usos no estrictamente mayoristas. Las stablecoins en euros apenas superan los 350 millones de capitalización mientras el 99% del mercado global está denominado en dólares. En ese hueco, Qivalis, el consorcio de doce bancos europeos con ING, UniCredit, CaixaBank y BNP Paribas entre ellos, prevé emitir la primera stablecoin en euros bajo MiCA en la segunda mitad de 2026. Société Générale Forge ya opera en Stellar. DWS trabaja en una alternativa institucional propia. El consorcio que lo consiga habrá ganado cuota de mercado y habrá fijado el estándar sobre el que se distribuyen fondos en euros.
El sistema que emerge no es homogéneo. Las stablecoins en dólares dominan los flujos globales y los mercados cripto nativos. Las stablecoins y depósitos tokenizados en euros (Qivalis y sus competidores) aspiran a cubrir la liquidación institucional y la tesorería en el perímetro europeo. Y sobre todo ello, el BCE construye la capa soberana en dos tiempos: Pontes desde septiembre de 2026 para la liquidación mayorista inmediata, y Appia, la hoja de ruta estratégica publicada en marzo de 2026 para diseñar el ecosistema financiero mayorista tokenizado europeo completo, con horizonte en 2028.
La ventana
El mercado de activos tokenizados alcanzó $19,3B a cierre de Q1 2026, un 256,7% de crecimiento en quince meses desde los $5,4B de inicio de 2025. A principios de mayo de 2026, el total supera los $20B. Las proyecciones de BCG/Ripple sitúan el mercado entre $12,5B y $23,4B para 2033 (escenario central: $18,9B); McKinsey estima entre $2B y $4B para 2030. Ambas fueron construidas antes del efecto del colateral BCE y ninguna incorpora el impacto de Pontes.
Septiembre de 2026 pone precio a una decisión que ya está tomada. Desde entonces, dos fondos aparentemente similares pueden tener costes de financiación distintos, acceso a inversores distinto y perfil de liquidez distinto. Por un lado los tokenizados con liquidación soberana, por otro, todos los demás. La distancia se abre despacio, pero se abre.
El BCE ha diseñado los raíles mientras otros bancos centrales miran con atención. La ventaja es europea, por ahora. El ritmo lo decide la industria de fondos.
Tribuna de Ángela Álvarez, Fundadora & CEO de Aglaia Capital & Action Monkey.








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