Foto cedidaAlexia Barra Pendas y Júlia Sáez Giménez, parte del equipo de Marketing de Capital Group en Iberia.
Capital Group ha ampliado su equipo en la Península Ibérica con los nombramientos de Alexia Barra Pendas y Júlia Sáez Giménez. Ambas son profesionales senior del marketing y liderarán las iniciativas de marketing en toda la región y reforzarán aún más la presencia de Capital Group en Iberia.
Alexia Barra se incorpora al equipo aportando casi 20 años de experiencia en el sector de la gestión de activos y servicios financieros. Su último cargo fue en Janus Henderson Investors, donde dirigió el departamento de marketing para Latinoamérica, el mercado offshore de EE. UU. e Iberia. Anteriormente, ocupó puestos de responsabilidad en marketing en Old Mutual Investment Group y PROFIM. Cuenta con un MBA por el INSEAD y grado en Ingeniería Industrial superior por la Universidad Pontificia Comillas.
Júlia Sáez se une al equipo aportando casi 20 años de experiencia en marketing y comunicación. Durante la última década ha trabajado en Schroders, donde actualmente ocupaba el cargo de directora de Marketing y Comunicación. Anteriormente, trabajó en Deloitte. Es licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universitat Autònoma de Barcelona y cuenta con un máster en Comunicación Política y Corporativa por la Universidad de Navarra.
A raíz de este nombramiento, Mario González, responsable del negocio de Capital Group en España, US offshore y LATAM, ha comentado: “Estamos encantados de dar la bienvenida a Alexia y Júlia al equipo. Sus nombramientos reflejan nuestro compromiso continuo con los clientes de toda la Península Ibérica. A lo largo de casi 12 años en la región, hemos forjado sólidas relaciones en ellos y hemos consolidado nuestra presencia. Estas incorporaciones nos sitúan en una posición idónea para brindar apoyo a los clientes mientras seguimos aprovechando ese impulso”.
Las carteras están experimentando una transformación estructural. Los inversores tienen un acceso amplio y eficiente a nuevas clases de activos —desde los mercados privados hasta los activos digitales— como nunca antes lo habían tenido. Una situación que está redefiniendo el conjunto de oportunidades y aumentando la complejidad de las carteras. Así lo recoge el estudio “Built to last. How bond ETFs are powering a portfolio evolution”, elaborado por BlackRock.
La firma recuerda que el marco moderno de asignación de activos ya no consiste en “un simple equilibrio entre acciones y bonos, sino que es una arquitectura multidimensional que abarca exposiciones cotizadas y privadas, estrategias líquidas e ilíquidas, y fuentes de rentabilidad potenciales tanto tradicionales como alternativas”.
Sin embargo, también surgen dudas sobre qué puede ayudar a mantener la cohesión de la cartera. El estudio recoge que la renta fija “ya no puede considerarse únicamente como un contrapeso al riesgo de la renta variable”, puesto que su papel ha evolucionado. “Puede satisfacer simultáneamente las necesidades de liquidez, afianzar la generación potencial de ingresos, facilitar un reequilibrio disciplinado y ofrecer un medio para gestionar la volatilidad de la cartera en entornos de mercado cambiantes”, asegura el informe.
Renta fija moderna, a través de los ETFs
Esta transformación en la construcción de carteras va de la mano de una transformación en los propios mercados de renta fija. El mercado de bonos, que antes se consideraba opaco, dominado por los intermediarios y de gestión engorrosa, “es ahora cada vez más digitalizado, transparente e indexable”. El estudio determina que en el centro de esta modernización se encuentran los ETFs de renta fija. “Actualmente representan más de 3 billones de dólares en activos a nivel mundial, con 669.000 millones de dólares en flujos solo en 2025 —lo que supera el total combinado de 2022 y 2023— “, señala el estudio.
De tal manera, que los ETFs de renta fija han traducido la escala y la amplitud del mercado de bonos “en exposiciones negociables, transparentes y operativamente eficientes”. Lo que comenzó como una herramienta táctica de liquidez ha madurado hasta convertirse en un vehículo de asignación estratégica utilizado por instituciones, asesores e inversores de patrimonio de todo el mundo, según el informe.
Los ETFs de renta fija se sitúan en la encrucijada de dos transformaciones determinantes: la creciente complejidad de las carteras y la modernización de la estructura de los mercados de renta fija. Por un lado, las carteras están incorporando flujos de rentabilidad más ilíquidos, volátiles y diferenciados. Por otro, los mercados de renta fija se han vuelto más transparentes, indexables y tecnológicamente avanzados.
Los fondos cotizados de renta fija conectan estos cambios, “proporcionando la liquidez escalable, la precisión en los ingresos y la eficiencia en la ejecución necesarias para respaldar carteras cada vez más sofisticadas”. Como resultado, los ETFs de renta fija pueden encontrarse en una posición única para desempeñar el papel ampliado que la renta fija puede tener dentro de las carteras modernas.
Estabilizador en carteras expuestas a activos digitales
Los activos digitales han crecido a medida que más inversores destinan fondos a esta clase de activos. Los activos en criptomonedas, por ejemplo, han experimentado un rápido crecimiento: la capitalización total del mercado de las criptomonedas ronda los 2,4 billones (trillions, en términos estadounidenses) de dólares, mientras que los ETPs que ofrecen acceso a las criptomonedas han pasado de 4.000 millones a 120.000 millones de dólares en solo tres años, con más de 300 ETPs cotizados en la actualidad, tal y como recoge el informe de BlackRock. De cara al futuro, se espera que más del 75% de los inversores institucionales aumenten sus asignaciones a activos digitales y que el 59% tenga previsto destinar más del 5% de sus activos bajo gestión a criptomonedas.
Durante los últimos cinco años, el bitcoin se ha comportado de forma diferente a los bonos, con una correlación mensual de 0,21 entre el bitcoin y el índice Global Aggregate Bond, frente al 0,43 registrado entre la renta variable global y el bitcoin. “Por lo tanto, equilibrar las asignaciones en bitcoin con las de bonos puede ayudar a equilibrar la rentabilidad global en diferentes condiciones de mercado”, apunta el informe.
Los ETFs de renta fija, por lo tanto, pueden ayudar a mitigar el impacto de las caídas del mercado cripto “al garantizar una exposición diversificada en cuanto a duración y riesgo crediticio a través de una amplia gama de bonos, al tiempo que consolidan la exposición en un único instrumento para simplificar la inversión y facilitar un reequilibrio eficiente”. Cuando las asignaciones se desvían, los ETF de renta fija permiten reajustar rápidamente y de forma rentable la composición de la cartera sin necesidad de comprar o vender bonos.
La inteligencia artificial acapara titulares, pero no es la única temática con capacidad para revolucionar la economía del futuro y con mucho potencial para los inversores. Juan Carlos Domínguez, del equipo de ventas de BNP Paribas Asset Management, y Geoffroy Citerne, codirector del Equipo de Especialistas en Inversiones, dieron las claves de cómo estar bien posicionado en uno de los sectores del futuro: robótica y automatización a través de la estrategia Robotech de la firma, el fondo AXA WF Robotech, lanzada hace 10 años y que es una copia de una estrategia puesta en marcha un año antes, en 2015, para un mandato para el banco japonés Daiwa Bank por 2.400 millones de dólares.
El fondo invierte en compañías cotizadas, presenta una alta participación activa y una mentalidad de inversión a largo plazo, con una rotación inferior al 30%, que busca aprovechar la evolución y las oportunidades de crecimiento del mercado de la robótica y la automatización.
Citerne aseguró que se trata de una estrategia “bastante singular” porque busca abarcar toda la cadena de valor de la robótica y la automatización. Para ello, su equipo ha construido tres pilares principales: la industria, la sociedad y los facilitadores. En industria se encontrarían los robots más comunes y los equipos logísticos que se utilizan en almacenes, centros de distribución, así como otros equipos de automatización industrial. Se trataría de los grandes robots del imaginario popular, que se encuentran en una fábrica de automóviles.
Pero también invierte en lo que Citerne denomina cobots, es decir, robots colaborativos. Se trata de un robot capaz de trabajar junto a un humano, “no se trata de un robot encerrado en una jaula”. Se caracteriza por su flexibilidad y facilidad de manipulación, que son “notables”. Para Citerne, lo interesante es que “estos robots son bastante económicos y tanto particulares como pequeñas empresas pueden adquirirlos”.
El segundo pilar, la sociedad, está más orientado al consumidor. Por lo tanto, puede considerarse como el mercado B2C de la robótica, mientras que la industria se asemeja más al mercado B2B. Aquí se encontrarían servicios de salud, como la automatización del mercado sanitario, la salud digital o la cirugía robótica. En esta categoría también entrarían vehículos autónomos. “Buscamos seleccionar la mejor empresa que proporcione la tecnología, el radar y el sistema de visión capaces de integrar la última generación de vehículos. Sería “una especie de automatización de servicios”.
Por último, estaría el pilar facilitador, que suele impulsar la aceleración del progreso tecnológico, ya sea por la potencia de cálculo de los semiconductores, el software vertical de los componentes y los sistemas de visión que se incorporan cada vez más a las fábricas modernas. “No buscamos activamente una exposición perfecta, es decir, tener un 33% en cada pilar, sino que nos centramos en dónde reside la oportunidad más atractiva”, explica el experto, que admite que ve más oportunidades en el ámbito de los facilitadores, así como en el ámbito industrial y un poco menos en el ámbito social, en particular en el sanitario.
También rechazó calificar esta estrategia de fondo tecnológico. “Muchos clientes asumen que un fondo robótico se basa únicamente en la tecnología. Sí, tenemos tecnología, pero no se trata solo de esto, sino que tenemos una exposición muy importante al sector industrial, por ejemplo, con un 30% de la cartera. El sector salud solía tener una mayor presencia, pero aún mantenemos cierta exposición a él”, apunta, porque ayuda a mitigar la volatilidad del mercado.
Buenas perspectivas
Las perspectivas son positivas. Citerne explica que la estrategia cuenta con dos impulsores “realmente buenos”. El primero está relacionado con la inteligencia artificial, que está “contribuyendo a acelerar un área de la robótica”. El segundo, la recuperación en el sector manufacturero. “La IA domina el debate, pero la tendencia se está recuperando desde el punto de vista industrial”, asegura y explica que con la IA física, “el reto es que el producto final interactúe con el mundo real”.
En la firma observan una mejora constante de la actividad industrial en 2026 tras varios años de incertidumbre geopolítica y arancelaria. Aunque el conflicto en Oriente Medio y las tensiones comerciales suponen un riesgo para la actividad, consideran que existe una mejora significativa del entorno de inversión en capital fijo (CAPEX). Esto se ha visto impulsado por los niveles muy elevados de CAPEX de las grandes empresas tecnológicas, que están realizando importantes inversiones en la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial.
Aunque ya fue sólido en 2025, este gasto se ha recuperado aún más en 2026 y, a medida que seguimos observando avances en la adopción de la IA, «prevemos unos niveles de inversión elevados durante muchos años. Este gasto centrado en la tecnología parece estar extendiéndose ahora a la mejora de las tendencias de inversión en capital fijo en otros sectores de la economía, y observamos tendencias más dinámicas en el ámbito más amplio de la automatización industrial, lo cual resulta alentador».
Las iniciativas gubernamentales siguen respaldando la demanda de automatización, sobre todo las ventajas fiscales para el CAPEX en Estados Unidos con la aprobación de la «One Big Beautiful Bill Act», que permite la amortización inmediata de las inversiones en infraestructura e I+D y se espera que proporcione un ahorro fiscal significativo a las empresas que invierten de forma considerable.
En Europa, la firma observa iniciativas principalmente por parte de Alemania, que ha puesto en marcha un Plan de Infraestructuras y Clima de 500.000 millones de euros destinado a respaldar la inversión en el país durante los próximos 12 años, así como una iniciativa de 61 empresas alemanas para invertir 631.000 millones de euros a nivel nacional de aquí a 2028. Así pues, “los retos traen oportunidades, y creemos que este fondo robótico está muy bien expuesto a esta oportunidad que ofrece la IA física”, apuntó Citerne.
Como resumen, resaltó que “esta estrategia podría ser interesante” por contar con un posicionamiento diferente al de los competidores y por la menor exposición en términos de volatilidad y beta.
Invertir en energías renovables es complejo. Después de años de inversión por mandato europeo para facilitar la transición ecológica, quizá esta no sea la afirmación más popular. Pero las renovables son exigentes, porque son muy variables; a día de hoy, el hombre ha podido comandar la misión Artemis hasta la luna, pero aún no hemos dado con la forma de controlar cuándo hace sol o viento. En España hizo falta un gran apagón en 2025 para darnos cuenta de ello.
Al mismo tiempo, vivimos en un mundo en el que los conflictos geopolíticos han puesto de relieve la necesidad de ser soberanos de nuestro propio suministro energético. La guerra de Ucrania obligó a reducir la dependencia del gas ruso; el cierre del Estrecho de Ormuz ha vuelto a demostrar la debilidad europea, como importador neto de combustibles fósiles.
Pero ampliemos el foco más allá de la geopolítica: a día de hoy, muchos de los grandes retos económicos e industriales tienen un componente energético evidente. Hablamos constantemente de inteligencia artificial, de centros de datos, de electrificación o de soberanía estratégica, pero todas esas conversaciones tienen un denominador común: sin energía suficiente, fiable y eficiente, ninguna de ellas puede desarrollarse. De ahí que cada vez escuchemos más la palabra “resiliencia”: tenemos que tomar pasos para ser más resilientes, más soberanos, más autónomos en materia energética.
El último mecanismo que ha anunciado la UE para impulsar esta soberanía es el plan RePowerEU, dotado con 225.000 millones de euros. Pero se calcula que serán necesarios 660.000 millones de euros cada año hasta 2030 solo para implementar la IA en el Viejo Continente y competir en igualdad de condiciones con el resto de los campeones tecnológicos.
Esta iniciativa tan colosal no puede, ni debe, ser liderada exclusivamente desde las políticas públicas; las iniciativas privadas tienen mucho que aportar para conseguir entre todos la resiliencia europea y, en el caso que nos atañe, la soberanía energética de España. La población tiene que ser consciente de la necesidad que hay de capital, porque es un problema de todos… y también una gran oportunidad: la de participar del proyecto europeo a través de la inversión en infraestructura energética, generando activos estratégicos clave. No solo para garantizar el suministro energético, sino también para lograr la sostenibilidad económica de las naciones y salvaguardar la estabilidad del proyecto europeo.
En Crowmie pensamos que la apuesta por las renovables ha transcendido las cuestiones sociales y medioambientales para convertirse en el estándar energético del futuro. Pero, como cualquier otra inversión, tiene que ser rentable. Nosotros estamos firmemente convencidos de que el almacenamiento va a ser una de las palancas clave para que esa transición energética sea viable, porque nos permite controlar de forma eficiente toda esa generación de energía renovable que a día de hoy está comportando tantos desafíos, y pensamos que este segmento puede ofrecer retornos atractivos a nuestros inversores en el largo plazo.
Así, uno de nuestros vectores de crecimiento es mediante la inversión de sistemas de almacenamiento. Nuestros primeros proyectos están ubicados en Alemania, uno de los países con regulaciones más avanzadas en materia de almacenamiento energético de la Unión Europea.
Nuestro segundo vector de crecimiento es en generación distribuida. Es decir, generar energía cerca de los puntos de consumo. Estos proyectos, que desarrollamos en España, son tangibles y ofrecen soluciones reales a problemas reales. Hemos conseguido ofrecer a las empresas que consumen nuestra energía entre un 30 % y 50 % de ahorro económico, generando flexibilidad dentro de la red de distribución y generando rendimientos mensuales para nuestros inversores.
Reevaluar la inversión en infraestructuras
Durante décadas, los grandes fondos institucionales han incorporado infraestructuras a sus carteras porque ofrecen algo que cualquier inversor busca: diversificación real. Subrayamos lo de real porque, muchas veces, confundimos diversificar con acumular productos financieros distintos que, en el fondo, siguen estando expuestos a los mismos riesgos de mercado. Es decir, que tener diez fondos no significa necesariamente estar diversificado. Los inversores profesionales entendieron esto hace tiempo. Por eso incorporaron infraestructuras, activos inmobiliarios y otras estrategias del mundo privado capaces de generar fuentes de rentabilidad diferentes a las de la renta variable y la renta fija tradicionales.
La novedad es que estas inversiones, que tradicionalmente han estado en manos de grandes inversores institucionales, ahora también son accesibles a inversores con tickets más pequeños. Ahí se enmarca la propuesta de Crowmie: nuestra misión es llevar estas inversiones en infraestructuras energéticas a las carteras de inversores con todo tipo de patrimonios. Y lo hacemos de forma transparente, con flexibilidad para entrar y salir, y ofreciendo rendimientos positivos de doble dígito y descorrelación respecto a otros activos del mercado a través de la inversión en nuestra plataforma.
Somos conscientes de que la inversión en infraestructura energética es compleja y, como toda inversión, conlleva riesgos. Por eso no nos dirigimos a inversores que aún no han empezado a invertir, sino a aquellos que ya tienen una cartera y están investigando cómo realzar sus retornos añadiendo un activo alternativo. Introducimos una propuesta muy institucional y profesional a través de una plataforma digital e intuitiva, y nos aseguramos de que nuestro proyecto sea adecuado para inversores minoristas y canales de distribución.
En Crowmie ya somos más de 1.500 inversores de 35 países diferentes, con 25 millones de euros bajo gestión invertidos en proyectos que ya están generando energía o que están flexibilizando la red. Tenemos un flujo de oportunidades en las que queremos invertir unos 500 millones de euros en los próximos 2 a 3 años. ¿Nos acompañas?
Tribuna de opinión de Fernando Dávila, CEO y cofundador de Crowmie
Foto cedidaDe izquierda a derecha: Pilar Galán, socia responsable de Gestión de Activos de KPMG en España; Andrea Carreras-Candi, directora general de EFPA España; y Virginia Arizmendi, directora Regulación y Public Policy de Inverco.
A falta de su aprobación en el Parlamento Europeo, la Estrategia de Inversión Minorista o Retail Investment Strategy (RIS) es ya una realidad para la industria. Según los legisladores y la mayoría de las organizaciones de la industria, estamos ante una de las iniciativas regulatorias más relevantes para el sector financiero de la Unión Europea en los últimos años.
Dado su alcance, la recomendación oficial es que las entidades comiencen ya sus trabajos de adaptación. ¿Cómo se está viviendo esta iniciativa desde la industria española? En términos generales, la valoración que se hace es positiva, aunque no está exenta de matices. “La RIS es una iniciativa ambiciosa que busca abordar la baja participación del inversor minorista en los mercados de capitales y la percepción de falta de transparencia y valor. El resultado final refleja un equilibrio entre dos objetivos que no siempre son fáciles de conciliar: reforzar la protección del inversor y, al mismo tiempo, no desincentivar la distribución. La decisión de no imponer una prohibición generalizada de incentivos, optando en su lugar por endurecer los requisitos de justificación y transparencia, muestra un enfoque pragmático y alineado con la realidad de mercados como el español”, explica Pilar Galán, socia responsable de Gestión de Activos de KPMG en España.
Desde la perspectiva de EFPA España consideran que RIS refuerza principios que llevan moviendo desde hace años: la transparencia, la protección del inversor, la cualificación de los profesionales y la necesidad de demostrar que el asesoramiento aporta valor al cliente. “Resulta positivo que el texto final haya evolucionado hacia planteamientos más equilibrados, teniendo en cuenta tanto los objetivos de protección del inversor como la necesidad de preservar el acceso al asesoramiento financiero para amplias capas de la población”, comenta Andrea Carreras-Candi, directora general de EFPA España.
Los matices
No obstante, Galán matiza que también se ha evidenciado la complejidad del proceso regulatorio europeo. “La norma ha quedado extensa, técnica y con elementos que requerirán desarrollo adicional y claridad interpretativa. Esto implica que la verdadera dimensión de su impacto se verá en la fase de implementación”, matiza Galán.
Virginia Arizmendi, directora Regulación y Public Policy de Inverco, advierte que “estamos celebrando haber alcanzado un acuerdo” y recuerda que “lo verdaderamente relevante debería ser analizar y valorar el contenido del mismo, esto es, la calidad y utilidad de las medidas acordadas”. En este sentido, considera que, tras tres años de negociación, la propuesta ha quedado desfasada en su enfoque y en su contenido y tiene difícil encaje en el marco actual de la SIU (Unión de Ahorros e Inversiones), que pone el acento en la competitividad y la simplificación.
“El resultado es decepcionante, porque no sirve de forma efectiva a los objetivos económicos perseguidos: no incentiva realmente la inversión minorista en los mercados de capitales, no refuerza la competitividad de la industria financiera europea y, en cambio, introduce nuevos costes y cargas para el sector. Además, algunas medidas vuelven a crear fragmentación en el mercado interior, en contra de otras iniciativas vigentes, al permitir implementaciones nacionales divergentes, por ejemplo, en materia de incentivos”, afirma Arizmendi.
La reflexión que lanza la directora Regulación y Public Policy de Inverco incluye también la observación de que hay aspectos menores que sí podrían considerarse como positivos, aunque haya pocos. “Se podrían mencionar ciertas mejoras en PRIIPS (simplificación y avance hacia mayor digitalización) y el acento en la educación financiera”, añade.
El margen de mejora
Para estas tres expertas, hay un amplio margen de mejora en la norma. “Probablemente, el mayor margen de mejora se encuentra en evitar una complejidad regulatoria excesiva que pueda traducirse en más cargas administrativas para las entidades y los profesionales, sin generar necesariamente una mejor experiencia para el cliente final. También es importante que la aplicación práctica de la norma sea homogénea en toda la Unión Europea”, afirma Carreras-Candi.
Además, la portavoz de EFPA España cree que la RIS acierta al poner el foco en el interés del cliente, en la evaluación del valor que aportan los productos y servicios financieros y en la importancia de contar con profesionales adecuadamente cualificados. “Desde EFPA España siempre hemos defendido que una mayor educación financiera y un asesoramiento prestado por profesionales certificados son elementos clave para mejorar la toma de decisiones de los inversores y fortalecer la confianza en el sistema financiero”, añade.
Para muchas de las opiniones de la industria, uno de los aspectos más discutibles es el nivel de complejidad operativa que introduce. En concreto, la exigencia de comparativas de costes y rendimiento, el refuerzo de los test de idoneidad y la nueva capa de disclosures pueden derivar en una sobrecarga operativa significativa, especialmente para entidades medianas. “Adicionalmente, existe el riesgo de que, si no se gestiona adecuadamente, se traduzca en una estandarización excesiva o incluso en una reducción de la oferta. También genera incertidumbre la falta de criterios totalmente homogéneos a nivel europeo en algunas áreas clave, como las metodologías de benchmarking o la aplicación práctica del concepto de “value for money”, añade Galán.
Por último, la experta de KPMG advierte que existe el riesgo de que en la transposición se generen diferencias y fragmentación a nivel europeo al quedar distintas cuestiones pendientes de desarrollo. “Además, las obligaciones de value for money van más allá de facilitar la comparabilidad y transparencia, pudiendo generar un impacto sobre la oferta de producto (estandarización, crecimiento de la gestión pasiva y búsqueda de productos diferenciados) y una mayor concentración en las gestoras más grandes que pueden aguantar mejor las bajadas de precio por su escala”, comenta.
El reto para la industria
Con sus luces, sus sombras y sus posibles mejoras, la RIS es una realidad a la que las entidades deben ajustarse, un proceso que generará ciertos retos. Desde la perspectiva de EFPA España, el principal reto que plantea la RIS es asegurar que la mayor protección del inversor y los nuevos requisitos regulatorios se traduzcan en un asesoramiento financiero de mayor calidad, sin reducir el acceso de los ciudadanos al mismo. “La RIS supone una oportunidad para seguir impulsando una mayor profesionalización y transparencia del sector, y donde además exige que las entidades y los profesionales dispongan de la formación y las competencias necesarias para adaptarse a un entorno regulatorio más exigente y centrado en el cliente”, indica Carreras-Candi.
Para Arizmendi, en cambio, “los dos temas con más impacto en el sector son cómo queden concretados en el nivel II los incentivos y la metodología de elaboración y el funcionamiento de los peer groups en el marco del value for money, dado que afectan tanto a la creación como a la distribución de productos”.
En este sentido, Galán coincide: “La exigencia de demostrar el value for money de forma consistente y documentada obliga a revisar en profundidad la cadena de valor, desde el diseño del producto hasta su distribución y seguimiento. Además, la obligación de actuar en el mejor interés del cliente implica que en las recomendaciones se deba recomendar la opción más eficiente en costes, salvo que pueda demostrarse objetivamente que una alternativa de mayor coste aporta beneficios superiores para ese cliente”.
Esto tiene implicaciones estructurales. Por un lado, tensiona los modelos basados en retrocesiones y obliga a justificar con mucha mayor transparencia el coste del asesoramiento. Por otro, exige capacidades analíticas y de gobernanza mucho más sofisticadas, especialmente en la comparación de productos, segmentación de clientes y monitorización continua.
Según su experiencia, el auténtico reto es lo que esto supone: pasar de un modelo centrado en el producto y la distribución a otro verdaderamente orientado al cliente y al valor que este recibe. “El gran desafío no es sólo de cumplimiento, sino de modelo de negocio: adaptar la propuesta de valor a un entorno donde el regulador exige evidencia clara de que el cliente minorista obtiene resultados adecuados en relación con los costes que soporta”, matiza Galán.
Indexa Capital ha anunciado una reducción de la inversión mínima inicial en sus carteras de fondos indexados a 1000 euros para nuevas cuentas y a 500 euros para los clientes actuales. La compañía gestora, enmarca esta medida en su objetivo de hacer la inversión indexada y diversificada más accesible, apoyándose en el crecimiento de su base de clientes, la optimización de costes y la creación de un nuevo tramo de comisiones para cuentas de menor importe.
“Alrededor del 50 % de las cuentas de fondos se abren con la inversión mínima. Por los cambios anteriores de inversión mínima, estimamos que esta nueva bajada podría aumentar en torno aun un 50 % las aperturas de cuentas de fondos”, afirma François Derbaix, cofundador y co-consejero delegado de Indexa Capital.
Para cuentas de fondos de menos de 2000 se creará un nuevo tramo de comisión de gestión del 0,54 % anual, IVA incluido, aplicable a partir de hoy. Las cuentas de menos de 2000 euros abiertas anteriormente mantendrán la comisión anterior, del 0,40 %anual. Cuando las nuevas cuentas superen los 2000 euros, pasarán automáticamente al siguiente tramo de comisiones, con una comisión de gestión del 0,40% anual.
Indexa recuerda que esta reducción se suma a las bajadas anteriores del mínimo de inversión en carteras de fondos: de 3000 euros en 2020 a 2000 euros en 2023, y a 1000 euros para ya clientes en 2024. En los planes de pensiones y EPSV, el mínimo de inversión se mantiene en 50 euros por cuenta. La compañía sumó 27.000 nuevos clientes en el primer semestre de 2026 y cuenta actualmente con 160.000 clientes.
Azvalor ha publicado su Memoria Anual de Actividad 2025, coincidiendo con el décimo aniversario de la firma. El documento recoge la evolución de la gestora desde 2015 y pone el foco en el resultado acumulado de una forma de invertir perfeccionada y aplicada a lo largo de estos años: el Método Azvalor. En 2025, los principales fondos de la gestora volvieron a cerrar con rentabilidades positivas: Azvalor Internacional obtuvo un +19,5%, Azvalor Iberia un +31,3% y Azvalor Managers un +21,4%. A cierre de año, Azvalor alcanzó 3.556 millones de euros bajo gestión, un 21,6% más que en 2024, y superó los 30.000 coinversores.
Socios de Azvalor en la carta que abre la Memoria: “Estos resultados se han obtenido asumiendo en todo momento niveles de riesgo reducidos y manteniendo intacta nuestra forma de entender la inversión. Alrededor de ella ha ido consolidándose la cultura Azvalor: una cultura de equipo, basada en el esfuerzo, la excelencia y la independencia, siempre con una visión de largo plazo al servicio de nuestros copartícipes y de las empresas en las que invertimos”.
Actualmente, el equipo de análisis y gestión está formado por 15 profesionales —7 de ellos gestores— entre sus oficinas de Madrid y Londres. De cara al futuro, Azvalor considera que sus carteras siguen ofreciendo un atractivo potencial de revalorización. En la carta de los socios, la firma estima que, a fecha de publicación de la Memoria —junio de 2026—, sus carteras están “el doble de baratas” o “la mitad de caras” que los principales índices bursátiles, y sitúa el potencial adicional de sus fondos en torno al +60%. La Memoria recoge también varios hitos de 2025: el lanzamiento del primer fondo de inversión tokenizado en España con liquidación en tiempo real; la obtención de la primera certificación europea sobre el Reglamento DORA para una gestora de activos; el reconocimiento como Mejor Gestora Nacional Independiente 2025 en los Premios Expansión-Allfunds, por tercer año consecutivo; y la calificación Gold de Citywire.
M&G Investments ha lanzado un fondo cotizado (ETF) de gestión activa que invierte en obligaciones garantizadas por préstamos (CLO) emitidas en Europa, con el que amplía su plataforma de ETF Activos en un nicho especializado de renta fija donde la gestión activa, la selección de deuda corporativa y el análisis estructural son determinantes para generar rentabilidad para el inversor.
El M&G AAA EUR CLO Active UCITS ETF (el Fondo) ha salido al mercado con un capital de 200 millones de euros, de los cuales 180 millones proceden de inversores externos, y ofrece una exposición específica a títulos CLOs de Europa. Los CLOs europeas permiten acceder a carteras diversificadas de préstamos sénior garantizados concedidos a empresas y pueden generar rentas atractivas en comparación con activos de calificación crediticia similar. Además, su perfil de interés flotante las hace especialmente adecuadas para entornos de volatilidad en los tipos de interés.
Es una estrategia que se apoya en los 25 años de experiencia de M&G en crédito privado y estructurado, y se encuentra respaldada por un equipo interno dedicado al análisis de deuda corporativa. Las diferencias en estructura, documentación, garantías subyacentes y enfoque de gestión hacen del mercado de obligaciones CLOs un campo fértil para que gestores activos con buenos recursos identifiquen el valor relativo. Según la gestora, el lanzamiento demuestra el compromiso de M&G por ampliar el acceso de los inversores a sus capacidades de gestión activa y su sólida trayectoria en los mercados de crédito.
El Fondo está dirigido a inversores profesionales que buscan una exposición diferenciada a la renta fija, y cotiza en la Bolsa de Londres, el Xetra de Fráncfort y la Borsa Italiana de Milán. «La demanda de exposición específica a las CLOs europeas va en aumento y hay inversores que buscan estrategias especializadas. Es un lanzamiento fiel a nuestro objetivo de ampliar el acceso a las capacidades inversoras de M&G, especialmente a través de estructuras ETF que aportan una vía líquida y eficiente para los inversores», ha señalado Neil Godfrey, responsable global del Grupo de Clientes de M&G Investments.
Por su parte, Matthew Wardle, gestor de cartera del M&G AAA EUR CLO Active UCITS ETF, añadió: «Las emisiones de CLOs europeas en formato ETF ofrecen a los inversores una forma eficiente de acceder al mercado de préstamos sénior a través de valores cotizados y líquidos. Gracias a unas sólidas protecciones estructurales y un perfil de tipo flotante, las CLOs con calificación AAA son capaces de generar rentas atractivas con escasa sensibilidad a los tipos de interés, y han acreditado su resistencia a lo largo de diferentes ciclos de mercado».
Franklin Templeton ha anunciado el cierre de la adquisición de 250 Digital, firma de gestión de inversiones activas en criptomonedas liderada por Christopher Perkins y Seth Ginns, ambos veteranos de la industria de los criptoactivos. Según explica, la operación incluye al equipo de inversión de 250 Digital y todas las estrategias de criptomonedas líquidas gestionadas anteriormente por CoinFund. Como parte del acuerdo, Franklin Templeton invertirá en dichas estrategias.
El cierre de esta transacción refleja el compromiso a largo plazo de Franklin Templeton con el desarrollo de infraestructuras en el entorno de los activos digitales, así como su confianza en las tecnologías que, según la firma, definirán la próxima generación de la inversión institucional.
División de negocio
Con la finalización de esta compra, Franklin Templeton ha constituido formalmente Franklin Crypto, su división especializada en la gestión activa de activos digitales. Perkins asumirá el cargo de director de Franklin Crypto, mientras que Ginns ejercerá como director de inversiones (CIO), trabajando junto a Tony Pecore, veterano en inversión de activos digitales de Franklin Templeton. Franklin Crypto reportará directamente a Sandy Kaul, responsable de innovación de Franklin Templeton.
Franklin Crypto ofrecerá a los inversores institucionales estrategias de criptomonedas gestionadas de forma activa, integrando la capacidad de inversión del antiguo equipo de 250 Digital con la red de distribución global de Franklin Templeton. Esta nueva división se suma a las capacidades ya existentes de Franklin Templeton en materia de activos digitales, que incluyen una unidad totalmente dedicada a la investigación fundamental, la construcción activa de carteras y la supervisión del riesgo institucional.
Binance Research, la división de investigación de Binance, el exchange de criptomonedasmás grande del mundo por número de usuarios y volumen de operaciones, ha publicado su informe mensual de mercado correspondiente a junio de 2026. El análisis aborda cómo está evolucionando estructuralmente el rol de las criptomonedas en las carteras institucionales, hacia dónde está rotando el capital en un entorno macro todavía dinámico y qué nos dice el auge de la tokenización de activos del mundo real (RWA) sobre la madurez creciente de las finanzas on-chain.
Según Binance Research, el sector de los activos del mundo real tokenizados consolidó su expansión en 2026, con una capitalización de mercado activa que creció aproximadamente un 589 % desde comienzos de 2025 hasta junio de 2026. Los bonos y fondos del mercado monetario lideraron el crecimiento en términos absolutos, sumando 6.500 millones de dólares (+83 %), impulsados por la entrada de BlackRock, Franklin Templeton y Fidelity en soluciones de gestión de tesorería tokenizada, mientras que los emisores nativos del ecosistema cripto Circle y Ondo concentraron buena parte de esa expansión. La renta variable tokenizada marcó el ritmo más rápido, con un avance cercano al 422 %, y nuevas categorías, como el reaseguro, la tokenización de GPU y otras estrategias no correlacionadas, crecieron un 72 %, lo que evidencia una diversificación del sector más allá de los activos ligados a deuda soberana.
El informe de Binance Research también subraya que los activos con resistencia cuántica superaron a Bitcoin en aproximadamente un 59,3 % en términos intermensuales. Con Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, asignando un 20 % de probabilidad a que la criptografía actual pueda verse comprometida antes de 2030, y con el horizonte regulatorio de 2035 fijado por el National Institute of Standards and Technology (NIST) cada vez más próximo, lo que antes se consideraba un riesgo de cola está empezando a ganar peso en los modelos de asignación institucional.
Además, Binance Research detecta un cambio estructural de régimen en los flujos hacia ETF de criptomonedas. Tras analizar 117 semanas de flujos agregados de ETF spot de BTC y ETH frente a ocho categorías de ETF tradicionales, el informe concluye que las correlaciones con semiconductores y small caps se han invertido o prácticamente desaparecido. La deuda corporativa high yield emergió como el único punto de convergencia consistente entre correlación de flujos, comportamiento de precios y dirección trimestral, lo que apunta a una base inversora cada vez más impulsada por factores macroeconómicos y menos por motivaciones puramente cripto-nativas.
Según Javier García de la Torre, director de Binance España y Portugal: “El interés por los activos tokenizados sigue creciendo a medida que sus ventajas se vuelven cada vez más tangibles. Una liquidación más rápida, mayor transparencia y mejor eficiencia del capital, han dejado de ser conceptos sobre el papel para convertirse en aplicaciones reales que ya están transformando los mercados. Junto con las stablecoins, los activos tokenizados se están consolidando como piezas fundacionales de la economía digital, contribuyendo a unos mercados financieros más accesibles, programables y globalmente conectados.”
En el informe, Binance Research concluye: “2026 marca la madurez de la tokenización de RWA: de una narrativa centrada en deuda soberana a un ecosistema de rendimiento diversificado.”