Foto cedidaDe izquierda a derecha: Nera Eizagirre, jugadora de la Real Sociedad, Mikel Oyarzabal, capitán y jugador de la real Sociedad y Luken Beitia, jugador del Sanse
Baghdadi Capital, family office global e independiente especializado en corporate and investment banking, amplía su alianza con la Real Sociedad y se convierte en el Main Sponsor del primer equipo femenino y del Sanse. Ambos acuerdos estarán vigentes durante el periodo restante de la temporada 2026/2027. Como parte del acuerdo, Baghdadi Capital tendrá presencia en el frontal de las camisetas del primer equipo femenino y del Sanse, así como en distintos soportes vinculados a ambos equipos.
Esta nueva etapa refuerza el compromiso de Baghdadi Capital con el proyecto deportivo de la Real Sociedad. La alianza contribuirá al crecimiento del equipo femenino y a acompañar el desarrollo de los jóvenes jugadores del Sanse, como parte del modelo formativo txuri urdin.
“Ampliar nuestra colaboración con la Real Sociedad es una muestra de la confianza que tenemos en su proyecto y en los valores que representa. Queremos acompañar el crecimiento del fútbol femenino y apoyar a los jóvenes que construyen su futuro a través del deporte. El trabajo constante, la disciplina y la visión a largo plazo forman parte de nuestra manera de entender tanto la empresa como esta alianza”, afirma Baihas Baghdadi, presidente ejecutivo y fundador de Baghdadi Capital.
“Estamos muy agradecidos a Baghdadi Capital por reforzar su compromiso con la Real Sociedad. Su apoyo al primer equipo femenino y al Sanse nos permite seguir impulsando el crecimiento del fútbol femenino y la formación de nuestros jóvenes futbolistas. Es un paso más en una relación que queremos seguir construyendo desde la confianza y la ambición compartida”, señala Jokin Aperribay, presidente de la Real Sociedad.
Con este acuerdo, el family office profundiza en su vínculo con la Real Sociedad y en su apuesta por el deporte como espacio de desarrollo y generación de oportunidades.
Foto cedidaLarry Fink, CEO y presidente de BlackRock.
En su presentación de los resultados del tercer trimestre, BlackRock ha anunciado que ha superado la barrera de los 15,5 billones de dólares en activos bajo gestión (AUM), impulsado por 869.000 millones de dólares de entradas netas en los últimos doce meses acompañado, representando un crecimiento orgánico de las comisiones base del 10%. «Estos resultados demuestran el valor de nuestra plataforma integrada, ya que los clientes nos eligen cada vez más como socio en inversión, financiación y tecnología. Esa confianza de los clientes se está traduciendo en un mayor poder de generación de beneficios, con los accionistas beneficiándose de un aumento de más del 35% en los beneficios ajustados por acción año tras año, un margen operativo ajustado del 47,8% y un crecimiento orgánico anualizado de las comisiones base del 11% en el tercer trimestre», ha destacado Larry Fink, CEO y presidente de BlackRock.
Esta dinámica se refleja en los 205.000 millones de dólares que registró de entradas netas durante el tercer trimestre y un 11% de crecimiento orgánico anualizado de las comisiones base, reflejando una fortaleza generalizada en iShares ETFs, renta variable activa sistemática, mercados privados y efectivo. En este sentido, Fink añadió: «Los clientes nos confiaron 205.000 millones de dólares de entradas netas este trimestre, y 869.000 millones de dólares en el último año. Nuestros resultados reflejan la escala de BlackRock, con un crecimiento del 12% en el ACV (Valor Anual de Contrato) de tecnología y entradas netas en todas las clases de activos, tipos de clientes, regiones, y tanto en gestión activa como indexada», comenta Larry.
El sólido rendimiento de inversión impulsó 66.000 millones de dólares de entradas netas activas lideradas por franquicias de renta fija y sistemáticas, mientras que iShares generó 135.000 millones de dólares en entradas netas. «BlackRock aúna relaciones con emisores construidas a lo largo de décadas, experiencia en financiación, rendimiento de inversión, y la tecnología y los datos que conectan todo. Esa combinación nos está diferenciando en cada región», comentó el CEO, destacando la obtención de mandatos a la vanguardia de los mercados de capitales, la recaudación de 68.000 millones en mercados privados en el último año y el primer despliegue de su Asociación de Infraestructura de IA. «Estamos entrando en nuestro cuarto trimestre, estacionalmente el más fuerte, con un impulso acelerado y una amplia cartera de proyectos. La demanda de capital está creciendo en toda la economía global, y BlackRock está cada vez más en el centro de cómo se despliega y gestiona ese capital», concluyó Fink.
Líneas de negocio
A nivel financiero, los ingresos por asesoría de inversiones, comisiones de administración y préstamo de valores aumentaron en 990 millones de dólares con respecto al tercer trimestre de 2025, impulsados por el crecimiento orgánico de las comisiones base y el impacto de la beta del mercado sobre el promedio de los AUM. Respecto al segundo trimestre de 2026, el incremento fue de 310 millones de dólares, apoyado también por el efecto de un día adicional en el trimestre. Dentro de esta categoría, los ingresos por préstamo de valores alcanzaron los 253 millones de dólares (frente a los 203 millones del tercer trimestre de 2025 y los 239 millones del segundo trimestre de 2026), reflejando mayores diferenciales y mayores saldos promedio de valores en préstamo.
Por otro lado, las comisiones por rendimiento crecieron en 114 millones de dólares respecto al tercer trimestre de 2025, principalmente por mayores ingresos de productos alternativos líquidos relacionados con un único fondo de cobertura, compensado parcialmente por menores ingresos en mercados privados. En comparación con el segundo trimestre de 2026, estas comisiones aumentaron en 325 millones de dólares, impulsadas por los productos alternativos líquidos y de mercados privados.
El negocio tecnológico de la firma continuó su expansión con un crecimiento del 14% en ingresos por servicios tecnológicos y suscripciones año tras año. En cifras, esto supuso un aumento de 73 millones de dólares frente al tercer trimestre de 2025 y de 22 millones respecto al segundo trimestre de 2026, reflejando la demanda sostenida de Aladdin y soluciones multiproducto, con un ACV que aumentó un 12% interanual.
Finalmente, las comisiones de distribución experimentaron un aumento de 59 millones de dólares en comparación con el tercer trimestre de 2025, un incremento impulsado de forma directa por el mayor promedio de activos bajo gestión (AUM) con el que cuenta la compañía.
Foto cedidaLucía Gutiérrez Mellado, directora de Estrategia para España y Portugal de J.P. Morgan Asset Management.
Para JP Morgan AM la economía global seguirá creciendo a pesar de las tensiones geopolíticas. Según ha compartido Lucía Gutiérrez Mellado, directora de Estrategia para España y Portugal de J.P. Morgan Asset Management, en el encuentro trimestral sobre perspectivas que organiza la firma con periodistas celebrado en Madrid, a nivel mundial, las economías se encuentran en entornos de incertidumbre, pero los gastos e inversiones por parte de los gobiernos y compañías están impulsando el crecimiento, en particular, en Estados. “Los países tienden a fomentar una mayor independencia, lo que está impulsando su economía, a diferencia de las tendencias anteriores más globalizadas”, ha comentado.
Es cierto que sigue existiendo cierta incertidumbre, sobre todo con las tensiones en Oriente Medio, que se han reflejado claramente en el precio del petróleo al superar los 100 dólares. En este sentido, Gutiérrez apunta que “ya hemos vivido otros momentos recientes en el que el precio del petróleo ha estado por encima de este precio”. Y considera que “si el resto del conjunto de economía es bueno, estos precios no afectan tanto al crecimiento”.
Según explica, los países se están esforzando por impulsar sus economías: “EE.UU. es un ejemplo de ello, dónde estamos viendo un crecimiento ligado a la inversión en tecnología y a un fuerte plan fiscal que le permite mantener una independencia energética. En el caso de Europa, la región presenta mayor dependencia energética que EE.UU., pero ha conseguido resultados positivos como en el caso del plan fiscal de Alemania. Por último, China muestra una economía fuerte en exportaciones y desarrollo tecnológico, pero con un problema en la demanda interna que ralentiza el crecimiento”.
Visión de mercados
A la hora de hablar de mercados, Gutiérrez explicó que el incremento de las TIRes de renta fija se debe a distintos factores: el gasto de los gobiernos, las inversiones de las compañías e inflación provocada por el aumento del precio del petróleo ha provocado este fenómeno. “En este escenario, los bancos centrales tienen como prioridad luchar contra la inflación y evitar lo que ocurrió en 2022”, matiza. Eso le hace pensar que vamos hacia un escenario de subidas de tipos y no de bajadas.
“Nos parece que el mercado y, sobre todo desde que empezó la guerra, ha sido súper agresivo con las subidas que se esperan. Para nosotros, claramente vemos más subidas en Estados Unidos, mientras que vemos menos de las que está descontando el mercado para el BCE”, añade.
La segunda reflexión que lanza tiene que ver con las valoraciones. Según comenta, la mayoría de regiones se encontraban a principios de año por encima de sus valoraciones, factor que se ha ido corrigiendo. Sin embargo, se reafirma en su visión sobre que las economías, tanto emergentes como desarrolladas, seguirán creciendo. “El sector que genera un mayor impulso en las economías es el tecnológico, con beneficios 10 veces mayores de lo que eran hace 15 años. El índice de este sector tiene mucho peso y mayor relevancia con respecto al siguiente en magnitud de inversión”, apunta.
En este sentido, es inevitable hablar de IA, ya que se ha convertido en uno de los objetivos que persiguen las economías de todo el mundo. “Tenemos que ver una demanda que luego se justifique o que rentabilice toda la inversión que están haciendo las grandes tecnológicas”, ha explicado. Y añade que, en su opinión, la concentración del índice estadounidense con todo lo relacionado con la tecnología provoca la percepción de ausencia de variedad: “Las carteras deben tener enfoques globales y diversificados”.
La preocupación en torno a la inflación sigue siendo el factor con más peso a la hora de explicar los movimientos de corto plazo en la renta variable. El consenso de economistas anticipaba un dato de inflación en EE.UU. fuerte para el mes de septiembre, y este ha acabado sorprendiendo negativamente: índice general de +0,6%, en línea con la tasa interanual pasando del 3,4% al 3,7%, la subyacente a +0,3% frente al +0,2% esperado y del 2,4% al 2,6% en la interanual. Su efecto se ha visto amplificado por la proximidad de la reunión de la Reserva Federal, que tendrá lugar el próximo día 28.
Sin embargo, pensamos que la publicación no ha sido lo suficientemente fuerte como para justificar una nueva subida de tipos en octubre. Más allá del impacto del incremento de los costes de energía y el efecto de las inversiones en IA sobre el precio de PCs, software o teléfonos móviles, el único aspecto a vigilar es el repunte en renta equivalente al propietario (OER), que ha subido respecto al mes anterior.
La reacción inmediata del mercado al dato fue la de impulsar al alza las expectativas de una subida de 25 puntos básicos en los fondos federales: las probabilidades se dispararon por encima del 70%, para regresar después rápidamente al 12,7%, el nivel más bajo desde junio. El dato de ventas minoristas de septiembre (que empeora al de agosto), la moderación en precios de importación en la encuesta de la Fed de Filadelfia o los comentarios de Mary Daly (Fed de San Francisco) y Michelle Bowman —que no ven subida este mes— presionaron esa probabilidad a la baja, ayudando a la cotización del Tbond. Y respecto al bono del Tesoro EE.UU, no pensamos que lo sucedido en el ámbito de los neoclouds, que comentamos en el siguiente apartado, haya sido la causa principal de la compresión en TIR. La inversión en IA seguirá aportando positivamente al PIB los próximos meses.
IA: tensión en las neocloud y adopción en marcha
La inflación y su efecto inicial sobre la TIR del bono del Tesoro (que superó el 5,32% el miércoles, para estabilizarse el viernes cerca del 5,08%) fue también el catalizador de la fuerte caída en el precio de acciones de empresas neocloud. CoreWeave alertó a los inversores, en el peor momento, al comunicar que le gustaría obtener una calificación crediticia de grado de inversión para poder financiar su crecimiento de forma “ilimitada”. Su deuda cayó por debajo de 80 (sobre 100 de nominal), cuando cotizaba a la par hace solo unos meses, y sus CDS otorgaban una probabilidad por encima del 50% a un posible impago en los próximos cinco años.
Pensamos que se trata de un caso aislado, que afecta al subsegmento de empresas tecnológicas con mayor apalancamiento financiero y más sensibles a las subidas de tipos, y que no supone una señal de alerta para el conjunto de compañías ligadas a la temática IA.
De momento, la adopción de servicios de pago de IA por parte de grandes y pequeñas empresas continúa avanzando, pasando del 8% en las grandes y menos del 4% en las pequeñas a principios de 2023, al 67% de las grandes, 62% de las medianas y el 50% de las pequeñas en la actualidad. Todo ello, en apenas tres años y medio. Y las inversiones se están monetizando: los ingresos cloud agregados de los grandes proveedores de computación crecieron en el segundo trimestre un 43% interanual, sobre una base de casi 370.000 millones de dólares de los últimos doce meses.
Geopolítica y la “prima de incompetencia” en la deuda estadounidense
A corto plazo, la evolución de las lecturas de inflación estará determinada, sobre todo, por aspectos geopolíticos. En este sentido, la incertidumbre se ha visto incrementada recientemente; Irán, a través de su Guardia Revolucionaria, ha intensificado las amenazas contra buques que “ilegalmente” puedan intentar intercambiar o cargar petróleo en el estrecho y, en la misma línea, el Wall Street Journal se ha hecho eco de comentarios de las autoridades iraníes respecto al uso de tropas para llevar a cabo represalias contra aliados de EE.UU. en el Golfo.
Como venimos explicando, uno de los objetivos de los iraníes es mantener el precio del barril de crudo cerca de los 100 dólares para disminuir en lo posible las opciones de Trump de mantener el control del Senado. No obstante, el incremento de las hostilidades coloca a Irán frente a una situación difícil de gestionar: si se excede en su presión, puede dar a Trump la excusa que necesita para atacar con más violencia una vez haya perdido el control de ambas cámaras el 3 de noviembre.
Una guerra mal explicada, un banco central impreciso y unas recompras del Tesoro demasiado pequeñas para mover nada han enervado a los compradores de renta fija. Algún estratega habla ya de “prima de incompetencia” afectando a la cotización de la deuda pública estadounidense.
Woodford, Warsh y el abandono de la guía adelantada
Es por esto que no deja de ser curiosa la coincidencia en el abandono del forward guidance por parte de Kevin Warsh —que posiblemente haya afectado a la estructura de la curva— y el Nobel de Economía concedido a Michael Woodford, que ha sido probablemente el académico que más esfuerzo ha puesto en dar base teórica a esa idea. El premio llegó el pasado lunes, 12 de octubre, cuatro meses después de que Warsh retirara el concepto en el comunicado del FOMC del 17 de junio. Dicho esto, la contradicción es menor de lo que parece a primera vista.
En Interest and Prices (2003), Woodford defendió que la política monetaria funciona sobre todo a través de las expectativas sobre la trayectoria futura de tipos, más que por el tipo en aplicación a día de hoy. En Jackson Hole (2012) llevó esa idea al contexto de tipos cero (ZIRP). Su recomendación era comunicar una guía condicionada al estado de la economía, no a una fecha. La Fed lo aplicó en diciembre de 2012 con sus umbrales de desempleo e inflación en el comunicado del FOMC.
Su trabajo posterior con García-Schmidt (2019) sobre agentes económicos que planifican a horizontes finitos rebaja mucho el efecto de las proyecciones a largo plazo. De esta manera, dentro de su propia obra encontramos razones para pensar que la guía era menos potente de lo que apuntaban los modelos.
En realidad, el desacuerdo con Warsh está en el fondo, no en la forma. Para Woodford, lo que hay que comunicar es la función de reacción del banco central ante los datos, no la trayectoria de los tipos. Warsh dice que la guía «ha durado más de la cuenta» y ofrece a cambio un «esquema» u «hoja de ruta», siempre que no se le llame forward guidance. Eso se parece bastante a renunciar a la trayectoria y quedarse con la función de reacción, que es justo lo que le pedía Wall Street.
Además, existe un matiz importante: Woodford defendía la guía como herramienta especialmente cuando los tipos están en cero. Con los fondos federales en 3,75–4%, su utilidad marginal es mucho menor. Por ello, en mi opinión, sería un error extrapolar lo sucedido tras la COVID (en 2021 el problema estuvo en comprometer una trayectoria de tipos en un entorno que no se había enfrentado nunca antes y con una inflación desbocada) con el comentario de “inflación transitoria” de Powell y la consiguiente pérdida de credibilidad.
Lo sucedido entonces no demuestra que comunicar al mercado la función de reacción de la Fed sea inútil. El riesgo está en dejar que el mercado trate de adivinarla, lo que, a priori, aumenta la incertidumbre, el ruido y la volatilidad en el mercado de renta fija.
En resumen, la función de reacción de la Fed es la regla, explícita o implícita, que traduce el estado de la economía en una decisión de tipos. Comunicarla es decirle al mercado cómo decide la Fed, sin prometer qué va a hacer.
Comunicar la función de reacción fija la regla: el mercado sigue reaccionando a los datos, pero en la dirección y magnitud que pretende la Fed, justo lo que defendía Woodford. La duda con Warsh es si, al quitar la guía, también dejará de comunicar la regla.
Foto cedidaFrancesco Sedati, gestor del Eurizon Fund – Top European Research de Eurizon.
Francesco Sedati, gestor del Eurizon Fund – Top European Research de Eurizon, explica qué significa el enfoque Quality At a Reasonable Price (calidad a un precio razonable) y qué ventajas aporta a un fondo de inversión. En esencia, para la cartera identifican «compañías que tienen una sólida ventaja competitiva en sus sectores y, potencialmente, las compran en momentos en los que están algo penalizadas por el mercado». La cartera, que cuenta con unos 90 valores, tiene una rotación de en torno al 60% por cada lado en un horizonte de un año, con el fin de incorporar nuevas ideas de inversión.
El experto destaca también la capacidad del mercado europeo para actuar como elemento diversificador e identifica oportunidades atractivas en inteligencia artificial, electrificación y materiales, aunque reconoce que el sector de defensa presenta unas perspectivas más dudosas a medio plazo.
¿Cuáles son sus perspectivas a medio plazo para los mercados de renta variable globales?
Somos optimistas. Esperamos seguir viendo un buen comportamiento, aunque posiblemente a un ritmo más moderado que en los últimos años. Prevemos un buen impulso industrial y un efecto positivo de la inteligencia artificial que, con el tiempo, se trasladará a los consumidores y a las empresas. Además, esperamos que la situación del petróleo se normalice, si no este año, el próximo. Sabemos que parte del suministro de petróleo está encontrando otras rutas para sortear el estrecho de Ormuz.
¿Se beneficiarían los mercados europeos de ese entorno?
Aquí diría que los mercados europeos son más sensibles al precio del petróleo. Europa tiene una producción propia limitada y, por tanto, una elevada dependencia de las importaciones de gas natural y petróleo. Así que, cuanto más se prolongue esta situación, más difícil será para las empresas hacer frente al precio del crudo. Y esto también está teniendo un impacto negativo en la inflación. Por ello, los tipos de interés están subiendo por varias razones. Algunas son positivas, ya que la economía es sólida y, en consecuencia, los tipos reales están aumentando. Pero también hay preocupaciones geopolíticas, puesto que 2027 es año electoral y existe incertidumbre sobre algunos resultados, sobre todo en Francia. A esto se suma la situación del petróleo, que podría traducirse en un posible repunte de la inflación. Por tanto, diría que existen algunos riesgos, pero los fundamentales de las compañías siguen siendo muy sólidos por el momento.
¿Qué significa Quality At a Reasonable Price para un fondo de inversión?
Significa encontrar compañías con una ventaja competitiva sostenible y poder adquirirlas cuando percibimos que su precio no refleja adecuadamente su valor fundamental a lo largo del ciclo. En esencia, se trata de identificar compañías que cuentan con un foso defensivo (moat) en sus sectores y, potencialmente, comprarlas en momentos en los que están algo penalizadas por el mercado o, simplemente, en un punto bajo del ciclo. Así, intentamos no pagar el precio completo que justificaría la calidad del negocio. Este es el tipo de compañías que nos gusta identificar. No son las únicas que buscamos, pero son con las que queremos construir nuestras carteras.
¿Y qué valor aporta la renta variable europea a la cartera?
Dentro de una cartera global, Europa es actualmente una fuente de diversificación. Principalmente porque, en comparación con Estados Unidos y Asia, cuenta con menos compañías tecnológicas y una menor exposición a la IA. Como resultado, tiene una beta más baja respecto a las tendencias dominantes. Se apoya en los sectores financiero e industrial. También depende de otros sectores que actualmente están desfavorecidos, como el consumo discrecional y el lujo. Por tanto, es cierto que Europa, dentro de una cartera global, aporta una fuente de crecimiento diferente. Y esto tiene sentido porque, de lo contrario, muchas posiciones de una cartera global estarían impulsadas por la IA, dado el gran peso de Estados Unidos en los índices globales y la importancia de Asia, especialmente de mercados como Corea y Taiwán. Incluso en Japón la tecnología tiene un peso significativo, así que al final uno puede acabar apostando por una misma temática en distintos mercados. Europa es un caso aparte y tiene sentido desde el punto de vista de la gestión del riesgo.
¿Qué sectores prefieren en el entorno actual de la renta variable?
Evidentemente, no podemos ignorar la IA. Este sector ha atravesado muchos cambios. Al principio se centró en las GPU y en los hiperescaladores, los proveedores de servicios en la nube; después se desplazó hacia la infraestructura y las compañías que se benefician de la construcción de centros de datos, como las de semiconductores y varias compañías industriales.
En ese contexto, este verano se produjo un ligero cambio en las preferencias: los semiconductores tuvieron un comportamiento extraordinario, pero han ido retrocediendo ante la expectativa de cierta normalización de las tendencias. En concreto, dentro del sector de semiconductores, el mercado ha estado especulando sobre cómo evolucionarán los centros de datos con el tiempo, es decir, sobre cómo las tecnologías más nuevas se beneficiarían del entorno actual, mientras que las más antiguas podrían quedar obsoletas pronto. La siguiente fase exige empezar a ver los beneficios de la IA en los procesos de las empresas y para los consumidores. Se trata de demostrar por qué una empresa debería pagar por su agente de IA: si obtiene beneficios gracias a mayores márgenes y a una aceleración de los ingresos o, en el caso de los consumidores, si se traduce en ahorros significativos al elegir la mejor compañía de suministros o la mejor cuenta bancaria. Creo que 2027 va a ser el año en el que queramos ver este tipo de resultados.
También nos parece atractiva la electrificación, es decir, todo lo que abarca desde la electrificación de la red, la modernización de infraestructuras y las energías renovables hasta las infraestructuras de movilidad, los trenes, el ferrocarril, etc. Todo lo relacionado con la electrificación es una tendencia que va a continuar.
En tercer lugar, y en relación con la IA, están surgiendo oportunidades en las materias primas. Me refiero a que la demanda de cobre, y de muchos otros materiales, se va a mantener porque ahora tenemos centros de datos, coches y muchos otros productos que requieren el mismo tipo de recursos.
Por otro lado, tenemos algunas dudas sobre el gasto en defensa. Ha sido una tendencia muy fuerte, pero el problema ahora es que, con la subida del precio del petróleo y de los tipos de interés, los gobiernos están revisando sus presupuestos y dudan entre destinar el 5% del PIB a defensa o dedicar parte de ese presupuesto a ayudar a los consumidores, por ejemplo. En general, creo que muchas de las tendencias están ligadas al actual ciclo de inversión en capital (capex), que en última instancia lleva a invertir en compañías industriales, electrificación, inteligencia artificial, semiconductores, materias primas y utilities.
¿Qué aporta al fondo un enfoque «blend»?
Es un enfoque de gestión del riesgo, ya que implica que no dependemos de ningún estilo concreto para obtener buenos resultados. Así que diría que el enfoque blend significa que no tenemos ningún sesgo de estilo concreto, ya sea growth, value o calidad. Lo que intentamos es que los fondos estén impulsados por ideas concretas sobre valores. Por tanto, no dependemos de ningún entorno de mercado concreto para poder obtener buenos resultados.
¿Rotan con frecuencia las posiciones del fondo?
Sí, rotamos la cartera en un 60% por cada lado. Esto es fruto de la combinación de nuevas ideas, pero también de posiciones, de nombres que tenemos en cartera y que podemos aumentar o reducir en función de nuestro grado de convicción o de si el precio objetivo implica o no potencial de revalorización.
¿Cuál es el tamaño actual de la cartera?
Oficialmente tenemos 115 posiciones, pero en realidad son unas 90. Informamos de todas las posiciones, sean o no acciones. Tenemos acciones, actualmente de unas 90 compañías, pero también divisas para alinear la exposición cambiaria con la del índice de referencia. También utilizamos futuros sectoriales o de mercado para ajustar la exposición a determinadas tendencias o segmentos del mercado. En muchos casos, sencillamente no queremos alterar las ideas de los analistas y utilizamos futuros para operar. Así, si queremos aumentar o reducir la exposición al sector industrial, en lugar de comprar o vender las compañías que recomiendan los analistas y en las que tienen convicción, podemos utilizar un contrato de futuros.
¿Utilizan la inteligencia artificial en su día a día?
Sí. Por ahora contamos con un copiloto y con agentes. Entre las oportunidades que ofrece el uso de la IA está, por ejemplo, la posibilidad de que los analistas amplíen su cobertura de valores. Al analista le resulta mucho más fácil modelizar los valores y mantenerlos actualizados. Sigo pensando que, en última instancia, el analista es imprescindible para interpretar la información que va llegando, pero está claro que la IA podría hacernos más eficientes y más rápidos.
Ni uno ni dos, sino tres: tres han sido los shocks que llevan experimentando los mercados este año. Un shock producido por la IA, el shock de los precios de la energía a cuenta del conflicto entre Irán y Estados Unidos y, más recientemente, la fuerte corrección vista en la deuda soberana. Josefina Rodríguez, economista del equipo Investment Strategy Group de Vanguard, compartió recientemente en un desayuno con periodistas en Madrid cómo se articula la visión macro de su firma en torno a estos tres shocks. Una pista: el escenario central con el que trabajan sus expertos es más optimista que el consenso, particularmente en lo que respecta a la IA.
Shock de inteligencia artificial
El consenso calcula un gasto en capex por parte de grandes hiperescaladores en torno a los 1,3 billones de euros para 2026, cifra que se eleva hasta los 1,7 billones de cara a 2027… seis veces más que las cifras que manejaban estas compañías un año antes de la pandemia, en 2019. Rodríguez constató que las expectativas de los mercados son altas, pero añadió que, si realmente
consiguen estas compañías capitalizar sus inversiones, tendrán impacto directo sobre la economía real y, a su vez, impulsará la inversión privada, particularmente en EE.UU.
La experta añadió que la visión de Vanguard es que “el ciclo de inversión será más elevado y más largo que la media histórica, y con mayor demanda”. Según cálculos de la firma, la inversión privada en EE.UU. podría alcanzar el 10%. Considerando que la inversión supone un 20% de todo el PIB estadounidense, anticipa que el país crecerá el año que viene a un ritmo del 3%, frente al 2% que anticipa el consenso.
Esta visión optimista sobre la IA quedará obviamente reflejada sobre la renta variable. La economista recordó que el entorno actual es de altas valoraciones apuntaladas sobre unos sólidos beneficios, “que dan un respiro para afrontar las tasas altas actuales”, e indicó que la previsión del consenso para el año que viene es que los beneficios corporativos crezcan otra vez a tasa de doble dígito.
No obstante, la experta aclaró que la trayectoria del ciclo de inversión de la IA no será lineal. El escenario con el que trabajan en Vanguard prevé que se mantengan las subidas a un ritmo similar al actual en los próximos 12 a 18 meses, y que después seguramente se produzca una corrección en el mercado, explicada por alguno de estos catalizadores, o una combinación de varios:
Falta de monetización
Comoditización de la competencia, con alto nivel de incertidumbre por el
lanzamiento de nuevos modelos
Cuellos de botella físicos
Regulación potencialmente más estricta
Shock energético
La experta describió la reciente escalada de los precios del gas y del barril de Brent otra vez por encima de los 100 dólares como “una segunda ola”, en referencia al primer pico registrado tras la rotura de hostilidades entre Estados Unidos e Irán. La diferencia es que esta vez ha venido acompañada de un desacople entre los precios del refino y el precio del petróleo que también está teniendo impacto sobre los precios finales al consumo. Además, destacó que el repunte del precio del gas natural ha puesto en una situación de vulnerabilidad a Europa, que se ha presentado en este otoño con los inventarios en niveles muy bajos.
¿Cómo está impactando esta escalada de los precios de la energía sobre la inflación? Rodríguez pidió poner los datos en el contexto de que los principales bancos centrales no han conseguido mantener la inflación en su objetivo del 2% de una forma sostenida en los últimos cinco años. La cuestión para ella es que ahora el efecto de base de la subida de los precios también se está canalizando vía la inflación ligada a los bienes (por ejemplo, el transporte), que tiene un componente de mayor tamaño en el cálculo del IPC. Así, la previsión de Vanguard es que tanto el BCE como el Banco de Inglaterra (BoE) suban los tipos de interés dos veces respectivamente* en los próximos seis meses.
La experta también detalló otra consideración importante a la hora de abordar la inflación bajo estas condiciones macro: la posibilidad de que la tasa neutral de tipos sea más elevada que en el pasado. Dos factores principales estarían presionando las condiciones financieras y justificarían una tasa neutral más elevada: los elevados déficits gubernamentales y un incremento en la demanda del capital, tanto por parte de gobiernos como de empresas.
Concretamente, la tesis con la que está trabajando Vanguard es que dicha tasa debería situarse por encima del 4% en EE.UU., frente a la estimación de la Reserva Federal de que debería situarse entre el 3 y el 3,5%. “Esto podría explicar por que la Fed no consigue que la inflación esté de vuelta en su objetivo”, comentó Rodríguez.
Shock de los bonos
El tercer componente de la ecuación es la reciente corrección de los bonos, con la curva especialmente presionada en su parte larga. Aquí, la economista detalló que Vanguard está trabajando con tres escenarios base, siendo su escenario central el más optimista de los tres: un contexto macro similar al vivido en la década de los 90, cuando se vivió el desarrollo de las telecomunicaciones, con los tipos de interés cerca del 4% y una inflación en el 2%. Este entorno estaría marcado por la capacidad de la IA para impulsar de forma real la productividad, impulsando el crecimiento y reduciendo los déficits gubernamentales. Además, la firma considera que parte del poder transformador de la IA también puede incidir sobre la longevidad y los buenos hábitos, lo que se traduciría en un recorte en los gastos sanitarios.
El segundo escenario al que la firma asigna más probabilidad es uno similar al de la década de los 80: la IA no es lo suficiente transformadora como para impulsar la demanda de productividad con un impacto positivo, por lo que los tipos se situarían en el 5 % y la inflación entre el 2% y el 3%. Sería un escenario también marcado por mayores presiones fiscales.
El último escenario, al que asignan menores probabilidades, sería uno similar al vivido en los 70: una etapa de dominancia fiscal, donde el margen de maniobra de la Fed sería escaso, ya que no podría elevar los tipos de interés lo suficiente por riesgos fiscales. En este escenario, los tipos se situarían en el 4%, con la inflación por encima del 3%, situando los tipos nominales por encima del 7%.
¿Qué activos lo pueden hacer mejor?
La última parte de la presentación giró en torno a las estimaciones de Vanguard sobre el comportamiento de las diferentes clases de activo en la próxima década. La firma mostró su preferencia por los activos de renta fija, al calcular en base a su escenario central que los rendimientos tanto de la renta variable como de la renta fija se situarían en el 5 % anual en los próximos diez años, por lo que ven a la renta fija como la alternativa con mejor rentabilidad/riesgo.
La distinción tradicional entre la renta variable pública y la privada se está difuminando a medida que los inversores se centran cada vez más en la función que desempeñan los activos dentro de sus carteras. Además, los objetivos de la cartera están ganando peso frente a las distinciones estructurales entre las clases de activos, incluso si son públicos o privados, según el Estudio Global de Perspectivas de Inversión realizado por Schroders.
La encuesta, en la que participaron más de 1.000 inversores profesionales de 24 países, se llevó a cabo tras el estallido de la guerra en Oriente Medio y en un contexto de crisis energética mundial. En este escenario, se espera el aumento de la volatilidad durante el próximo año(el 85% de los encuestados a nivel global y el 89% en España), los deseos de los inversores, tanto globales como españoles, coinciden. Ambos señalan que diversificar sus carteras (84% y 89% respectivamente) y protegerlas frente a las caídas preservando su capital (83% y 77%, respectivamente) son sus principales objetivos, por delante de la generación de ingresos (48% y 53%, respectivamente) o de los resultados en materia de sostenibilidad (25% y 23%, respectivamente).
La investigación también muestra una evolución en el enfoque en la asignación de activos, con los inversores centrándose más en los resultados de la cartera y menos en las fronteras tradicionales entre clases de activos. Respecto a la consideración de las oportunidades en renta variable pública y privada (private equity), más de la mitad de los inversores españoles (55%) afirmó que aplicaba un enfoque integral y combinado, teniendo en cuenta todo el abanico de opciones tanto en el ámbito público como en el privado. En algunos países, como Alemania (67%) o Noruega (60%) esta tendencia es aún más marcada, mientras que, en otros, como Francia (36%) o Italia (40%), es menor.
La atención se centra en las aportaciones de la renta variable a la cartera
En el marco de este enfoque, los inversores combinan diferentes estrategias de renta variable para responder a objetivos específicos de la cartera, como el crecimiento del capital, la generación de ingresos y la protección frente a la inflación.
Para el incremento del capital a largo plazo, los inversores españoles se decantan por la renta variable activa basada en fundamentales y el private equity, tanto de large cap buyout como el venture capital. A la hora de buscar refugio frente a la inflación, las preferencias de los inversores locales entre estas categorías son comparables. En cambio, cuando el objetivo es obtener rentas, se evidencia la tradicional preferencia de los españoles por los dividendos, con casi tres cuartas partes de los encuestados (72%) señalando esta inversión como su estrategia preferida. Sin embargo, a la hora de proteger las carteras frente a la inflación, se inclinan más por estrategias de renta variable “long/short” o “neutral”.
¿Qué clase de activos cumplen mejor cada objetivo? Fuente: Estudio Global de Perspectivas de Inversión realizado de Schroders 2026
Cómo perciben los inversores las diferencias entre la renta variable pública y privada, y cómo están cambiando estas diferencias
Respecto a cómo están cambiando cambiando las diferencias entre la renta variable pública y privada, las dos respuestas más citadas apuntan a que alrededor de la mitad considera que el futuro de la inversión en renta variable pasa por adoptar un enfoque activo y sin restricciones, tanto en los mercados públicos como en los privados (51%), y a que el private equity se está convirtiendo en un motor cada vez más importante de la innovación y el crecimiento a nivel mundial (47%). No obstante, también destacan su preocupación por la liquidez, con el 43% de los encuestados a nivel local resaltando que las diferencias de liquidez entre la renta variable pública y privada están cobrando mayor importancia.
“Los inversores están adaptando sus carteras a un mercado más complejo y fragmentado. Un enfoque holístico hacia activos públicos y privados está reconfigurando la construcción de las carteras. Así, los objetivos de inversión se plantean desde la óptica de un ‘enfoque total de la cartera’ y están cobrando prioridad frente a los índices de referencia tradicionales”, ha afirmado Leonardo Fernández, director general para Iberia de Schroders.
En una era de índices de renta variable altamente concentrados, las estrategias pasivas son consideradas el mayor peligro
Al analizar los retos, el hallazgo más destacado no guarda relación con ninguna comparación entre la renta variable pública o privada: se trata del hecho de que prácticamente la mitad de los inversores españoles (48%) y hasta el 60% de los globales considera que las estrategias pasivas que replican índices conllevan el riesgo de una exposición concentrada a un conjunto reducido de compañías de gran capitalización. Esta desconfianza hacia la gestión pasiva se pone de manifiesto con el 87% de los inversores españoles y el 85% de los globales mostrándose convencidos de que la gestión activa podría ayudarles a alcanzar sus objetivos en los próximos 12-18 meses.
Por su parte, Alex Tedder, responsable de inversiones en renta variable de Schroders, señaló: “Gran parte de la sólida rentabilidad reciente del mercado de renta variable se ha visto impulsada por un reducido grupo de valores tecnológicos vinculados directamente con la inversión en IA, como la memoria de alto ancho de banda, los procesadores, los semiconductores analógicos y los componentes asociados. Estas compañías se concentran en EE.UU. y en algunos países asiáticos, como Taiwán y Corea. Detrás de gran parte de ese crecimiento extraordinario de ingresos están conocidas empresas de gran capitalización que lideran la revolución de la IA. Los resultados del estudio dejan claro que los inversores están preocupados por la concentración del mercado, aunque hasta ahora el aumento de la capitalización se ha visto respaldado por la fortaleza del crecimiento y de los beneficios”.
Y añade: “La cuestión ahora es qué rentabilidad obtendrán estas empresas con la implantación de la IA. Hay muchos motivos para ser optimistas, pero es poco probable que el éxito sea uniforme. Por ello, en esta fase es más necesario que nunca realizar una selección activa de inversiones, basada en un análisis fundamental. Además, dados los riesgos inherentes a cualquier ciclo de innovación, la diversificación, tanto dentro del sector tecnológico como, de forma más amplia, entre regiones, sectores y estilos, sigue siendo, en nuestra opinión, especialmente relevante”.
Para concluir, Rainer Ender, director global de private equity de Schroders Capital, comentó: “Los inversores se muestran cada vez más abiertos a acceder al amplio universo de oportunidades que ofrece el private equity, que sigue ampliándose a medida que continúa la tendencia de que las empresas permanezcan privadas durante más tiempo y la innovación se consolida como un fenómeno cada vez más global. En un momento en el que la volatilidad y la incertidumbre persistente se han convertido en una realidad cotidiana para los inversores. Por ello, la capacidad de invertir tanto en el ámbito público como en el privado para acceder a una variedad de oportunidades de rentabilidad resiliente y garantizar una verdadera diversificación es más importante que nunca”.
El nuevo régimen del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) aplicable a inversiones en el exterior comenzó en octubre una nueva etapa de implementación, tras la finalización del período transitorio previsto para este año. Desde el 1º de enero de 2026, además de los intereses y dividendos de las inversiones en el exterior que ya estaban alcanzados, el IRPF se extendió también a los incrementos patrimoniales, es decir, a las ganancias derivadas de la venta de activos en el exterior.
A pesar de que el cambio está vigente desde principios de año, con la finalización del período transitorio sus efectos comienzan a hacerse más visibles para los inversores. Eso se traduce en que comenzarán a ver en sus cuentas las retenciones correspondientes a las ganancias generadas por la venta de activos en el exterior desde comienzos de 2026.
“Hace casi un año planteábamos que los portafolios eran cada vez más globales, pero que la regulación, la transparencia y los aspectos tributarios hacían que la gestión y el asesoramiento local fueran cada vez más relevantes. Los cambios que hoy empiezan a hacerse tangibles refuerzan esa tendencia”, ha señalado Salvador Ferrer, CEO de Nobilis.
Uno de los aspectos relevantes del nuevo régimen es que, frente a la tasa general del 12%, la normativa contempla una tasa reducida del 8% cuando la retención se realiza a través de agentes locales que cumplen las condiciones previstas, como es el caso de Nobilis. Pero la diferencia no es únicamente de tasa. Cuando las inversiones se canalizan a través de un agente de retención local, este puede encargarse del cálculo, la retención y el pago correspondiente, simplificando el cumplimiento para el inversor. Bajo las condiciones previstas por el régimen, las retenciones pueden adquirir carácter definitivo.
Por su parte, Mauricio Tchilingirbachian, gerente comercial de Nobilis ha afirmado: “ El 8% frente al 12% general es una diferencia concreta y relevante para el inversor, pero hay también un aspecto de simplicidad que no es menor. Cuando interviene un agente de retención local como Nobilis, el cálculo y la retención se integran a la operativa habitual de la cuenta. Para quien mantiene sus inversiones directamente en el exterior, el cumplimiento puede requerir cálculos y pagos por su cuenta”.
Además, Nobilis toma en cuenta las retenciones de impuestos que se practican sobre los instrumentos en sus países de origen. Si la retención aplicada en origen supera el 12%, no se realiza retención de IRPF. A esto se suma la posibilidad de considerar conjuntamente ganancias y pérdidas cuando las inversiones están consolidadas bajo un mismo agente de retención. Cuando un inversor mantiene sus activos distribuidos entre distintas instituciones, las pérdidas generadas en una de ellas no se compensan automáticamente con las ganancias obtenidas en otra; para ello, debe recurrir a la liquidación correspondiente mediante declaración jurada, bajo el régimen general.
Según el gerente comercial de Nobilis, el cambio representa una buena oportunidad para que los inversores revisen cómo tienen estructurado su patrimonio financiero internacional. “Muchos uruguayos tienen inversiones distribuidas entre distintas instituciones o mantienen parte de su patrimonio directamente en el exterior. Este es un buen momento para revisar dónde están esas inversiones, cómo se están gestionando y qué implicancias tiene esa estructura bajo el nuevo régimen. No necesariamente existe una única respuesta para todos los casos, pero sí hay nuevas variables que vale la pena considerar”, ha comentado.
Para la firma, el nuevo escenario también refuerza la importancia de incorporar el impacto tributario dentro de la gestión integral de las inversiones, sin sustituir el asesoramiento fiscal específico que corresponda a cada inversor.
Respecto al tema, Ferrer ha añadido: “Tradicionalmente, cuando evaluamos una inversión hablamos de rentabilidad, riesgo, liquidez y costos. Hoy adquiere mayor relevancia otra dimensión, que es la rentabilidad después de impuestos. Sin sustituir el rol del asesor tributario, el asesor financiero necesita entender también cómo las decisiones de inversión pueden impactar en lo que finalmente le queda al cliente”.
La selección de activos, el momento de realización de resultados y los rebalanceos de una cartera pueden tener diferentes consecuencias tributarias, haciendo que esta dimensión cobre mayor importancia en el proceso de inversión. “Las inversiones van a seguir siendo cada vez más globales. Pero cuanto más global es el patrimonio, más valor puede tener contar con una relación local que conozca al cliente y pueda integrar las distintas dimensiones de su gestión. Es lo que hace un año resumíamos como ‘portafolios globales, relaciones locales’”, concluyó Ferrer.
El patrimonio de los Planes de Pensiones del Sistema Individual se situó en los 101.443 millones de euros al cierre del mes de septiembre de 2026, tras experimentar una corrección puntual de 418 millones motivada por el comportamiento negativo de los mercados financieros. A pesar de este ajuste mensual en las carteras, el conjunto de planes logró mantener una sólida rentabilidad interanual del 8,4%, acumulando rendimientos positivos a medio y largo plazo. Según el último informe de Inverco.
En cuanto al desglose detallado por categorías de inversión, según apuntan desde la firma, podemos ver que la Renta Variable se erigió como la principal impulsora de los resultados, registrado un sobresaliente 19,9% a 1 año, un 17,7% a 3 años y un 10,9% a 5 años. A horizontes más amplios de 10 y 15 años, la renta variable mantuvo rendimientos de doble dígito del 10,6% y 10,8% anualizado respectivamente, moderándose al 6,5% a 20 años y al 5,7% a 25 años. Por su parte, la Renta Variable Mixta acompañó este dinamismo con una revalorización del 8,7% a 1 año, del 8,9% a 3 años y del 5,3% en el plazo de 15 años.
Gráfico de Septiembre de 2026 sobre las rentabilidades medias anuales. Fuente: Inverco
En lo que respecta a los perfiles más conservadores, podemos observar un comportamiento más moderado pero estable. La Renta Fija Mixta avanzó un 2,6% a 1 año y se elevó al 4,7% a 3 años. La Renta Fija a Corto Plazo anotó un 0,9% anual y un 2,3% a 3 años, mientras que la Renta Fija a Largo Plazo registró un ligero ajuste del -1,0% a 1 año pero recuperó un 2,7% en el trienio. Por último, la categoría de Garantizados mostró un -0,8% en el último año, si bien en el plazo de 15 años mantiene una rentabilidad media del 4,4%.
Analizando la perspectiva global a medio y largo plazo del conjunto del mercado, podemos comprobar que la rentabilidad ponderada total alcanzó el 9,0% a 3 años, el 4,7% a 5 años y el 5,3% a 15 años. En el horizonte de los 20 y 25 años, el sistema consolidó un crecimiento medio anual neto del 3,3%.
Gráfico de rentabilidades medias anuales a distintos plazos. Fuente: Inverco
Finalmente, en cuanto a la operativa y flujos del mes de septiembre de 2026, el volumen estimado de prestaciones superó al de las aportaciones. Mientras que las entradas de capital por aportaciones ascendieron a 104 millones de euros, las salidas destinadas al pago de prestaciones se fijaron en 209 millones de euros.
MyInvestor ha lanzado la primera edición del Barómetro del inversor minorista, un informe trimestral que combina una encuesta de sentimiento a sus clientes con datos internos sobre su comportamiento inversor. El estudio, referente al tercer trimestre de 2026, muestra a un accionista más optimista sobre sus inversiones que sobre la economía. El índice de sentimiento alcanza los 55,5 puntos sobre 100, mientras que la percepción sobre la situación económica se queda en 42,2 puntos.
La diferencia se amplía al analizar las expectativas a corto plazo: la intención de invertir durante los próximos seis meses alcanza los 67,2 puntos, mientras que la perspectiva sobre la evolución del propio patrimonio se sitúa en 60,1 puntos. Esto se traduce en que la incertidumbre económica no parece estar frenando los planes de inversión. Un 37,3% de los encuestados se declara optimista sobre la situación económica y de mercado, frente a un 21,4% que se muestra pesimista y un 41,3% que mantiene una posición neutral.
Incertidumbre, pero sin abandonar los mercados
La inestabilidad geopolítica es el principal riesgo percibido por los inversores (83,5%), seguida de la inflación y la evolución de los tipos de interés (65,1%). Además, un 59,5% espera volatilidad en bolsa durante los próximos seis meses.
Sin embargo, esta percepción de riesgo no provoca una retirada generalizada. La mitad de los inversores (50,7%) prevé mantener sus posiciones sin cambios, mientras que un 29,3% planea aumentar su inversión o empezar a invertir asumiendo riesgo Bursátil. El comportamiento es especialmente significativo entre quienes todavía no invierten: un 21,8% contempla empezar a invertir en renta variable durante los próximos seis meses.
Más EEUU y cripto que bolsa española
La previsión para los próximos doce meses es que Estados Unidos y los mercados emergentes se encuentran entre los principales focos de interés de los inversores, por delante de la bolsa española. La intención neta de aumentar la inversión en bolsa española se sitúa en 12,1 puntos, mientras que alcanza los 12,3 puntos en bitcoin y criptomonedas.
La apuesta por la diversificación también aparece cuando los inversores valoran el potencial de la inteligencia artificial. El 77,4% prefiere diversificar su exposición a esta temática por geografías y capitalizaciones, mientras que sólo un 7,6% apostaría de forma concentrada por las grandes compañías tecnológicas.
La indexación global y a EEUU, favoritas
En cuanto al comportamiento de los clientes de MyInvestor en el tercer trimestre del año, los fondos indexados de renta variable global, estadounidense y emergente fueron algunas de las categorías que más captaron.
Entre los productos con mayores entradas destacan iShares Developed World Index (IE) Acc EUR Clase S y Fidelity MSCI World Index Fund P-ACC-EUR. Estos se unen a otros fondos como Fidelity S&P 500 Index Fund P-ACC-EUR, Vanguard Global Stock Index Fund EUR Acc o iShares Emerging Markets Index Fund (IE) Acc EUR Clase S. Por su parte, entre los monetarios en euros destacaron AXA Trésor Court Terme C y Groupama Trésorerie IC.
La gestión activa también concentró un volumen significativo de entradas, especialmente las estrategias value de renta variable internacional, con fondos como Azvalor Internacional FI, Horos Value Internacional, MyInvestor Value Clase C, Cobas International Fund o Hamco Global Value.
En cuanto a los vehículos temáticos, la tecnología fue la categoría más demandada, junto a energía inteligente, biotecnología e inteligencia artificial, con productos como Polar Capital Global Technology Fund, Robeco Smart Energy, Janus Henderson Horizon Biotechnology Fund o DNB Nuclear Energy.
La jubilación, asignatura pendiente
Además, el Barómetro muestra un perfil predominantemente orientado al largo plazo. El 36% de los encuestados declara invertir con un horizonte superior a diez años, porcentaje que alcanza el 50,7% entre los menores de 25 años. No obstante, todavía existe margen para mejorar la planificación financiera: un 38,5% reconoce que va tarde o que todavía no se ha planteado cómo afrontar su jubilación.
Según explican desde la firma, el Barómetro MyInvestor se publicará trimestralmente y combinará las expectativas declaradas por los inversores con datos agregados sobre su comportamiento real. El objetivo de este informe es ofrecer una fotografía periódica de la evolución del sentimiento y las tendencias de inversión en España.