Deloitte, Inverco y la CNMV: una visión poliédrica de la industria
| Por Beatriz Zúñiga | 0 Comentarios

El Encuentro Nacional de la Inversión Colectiva, organizado por Deloitte e Inverco, es una cita obligatoria para hacer un balance de cómo ha evolucionado el año, sus principales tendencias y abrir mesas de debate que aporten nuevas reflexiones. La edición número XVI ha cumplido estas expectativas y ha ofrecido una visión poliédrica sobre los retos y avances de la industria en este último año que han sido presentados por tres figuras muy significativas: Alberto Torija, socio responsable del Área de Asset Management de Deloitte; Ángel Martínez-Aldama, presidente de Inverco; y Carlos San Basilio, presidente de la CNMV.
Los tres coincidieron en algunos de estos retos, como, por ejemplo, la normativa que la Comisión Europea está empujando, el papel de transformación de la tecnología y la IA, o el impacto del envejecimiento de la población de cara a preparar sus ingresos para el futuro. “Los retos se repiten año tras año, con mayor o menor intensidad o recurrencia. Pero lo relevante de todos esos retos es que están dando forma a la futura base de inversores, que es la que estamos construyendo ahora”, indicaba Torija.
Así mismo, los tres coincidieron en el buen diagnóstico de la industria, que ya ha superado la cifra llamativa de un billón de euros en activos bajo gestión. Para todos, se trata de cifras muy positivas que demuestran que la figura del fondo de inversión se ha convertido en una figura clave y de referencia para que el ahorrador retail se convierta en inversor, el gran objetivo que se ha marcado la Comisión Europea.
Mismos temas, diferentes matices
Justamente, Torija ha puesto ese imperativo europeo de transformar ahorradores en inversores para canalizar ese capital al crecimiento y competitividad de Europa en el foco. En su opinión, hay un reto y oportunidad en que las crecientes necesidades de financiación pública y privada —derivadas del gasto en defensa, infraestructuras sostenibles y la megatendencia de la inteligencia artificial— no pueden ser cubiertas únicamente por el canal bancario tradicional. En este contexto, “la inversión colectiva actúa como el puente imprescindible entre el excedente de ahorro de los ciudadanos y los requerimientos de capital de las empresas”, apuntó.
Sobre su visión de los retos, el socio de Deloitte destacó el papel de los mercados privados y su creciente peso en las carteras de los inversores, pero también cómo parte de la economía. “Ahora mismo, ninguna firma se puede dar el lujo de no contar en su oferta con productos de inversión en activos alternativos y esto tiene dos consecuencias claras: son una importante responsabilidad para con los inversores y, a nivel operacional, supone asumir cambios en las organizaciones”, apuntó. También compartió su visión sobre la tecnología, sobre la que quiso destacar que hemos pasado de un ciclo de desarrollo y prueba a uno de implementación y búsqueda de escala. “Para las gestoras el reto está en manejar bien los costes de oportunidad y vincular la inversión que están haciendo con los frutos en sus cuentas de resultados”, matizaba.
El tercer punto que abordó fue el impacto del reto demográfico en la industria y la oportunidad que esto genera para los planes de pensiones. En su opinión, en un primer paso, la industria debería preguntarse si lo está haciendo bien, si está ofreciendo los servicios y productos que necesita para garantizar que su planificación financiera cubre una vida más larga.
Movilizar el ahorro hacia la inversión
La industria es consciente de que los retos mencionados por Torija, que son estructurales y transversales, conviven con una de las grandes iniciativas europeas para incentivar la inversión: la Cuenta de Ahorro e Inversión, Financia Europa. “Como asociación estamos a favor de cualquier medida que contribuya a financiar, estimular o promover el ahorro financiero, y por ello valoramos positivamente esta iniciativa y, por supuesto, que los fondos, como no podía ser de otra manera, puedan ser activos elegibles. No obstante, teniendo en cuenta que esta medida es de carácter de corto plazo, estamos hablando de cinco años, debería complementarse, de nuestra punta de vista, con otras medidas estructurales que incentiven el ahorro y que sean susceptibles de mejorar los fondos de inversión como vehículos elegibles, como, por ejemplo, disponiendo directamente de una etiqueta”, apuntaba Martínez-Aldama.
No hay duda de que Inverco apoya la iniciativa, pero pide resolver sesgos como la exclusión de las gestoras como proveedoras directas o la exigencia excesiva de renta variable, que actualmente dejaría fuera al 96% del patrimonio de los fondos. En este sentido, el presidente de la asociación explicaba: “Parecería razonable que el cómputo de los coeficientes en renta variable se realice por el proveedor de la cuenta y no que el fondo en sí tenga que cumplir los requisitos de la cuenta. Es decir, si queremos que los fondos sean 100 por 100 elegibles, podría haber dentro de la cuenta productos o fondos de renta fija puro que se compensaran con otros productos y otras ponderaciones. Y, en segundo lugar, esos porcentajes de renta variable deberían acompasarse al perfil de riesgo de las familias españolas”. También reclamaba el rol de las gestoras al considerar injustificado que las SGIIC, con experiencia en gestión discrecional y asesoramiento, no hayan sido habilitadas como proveedoras directas de la cuenta.
En su siguiente reflexión, Martínez-Aldama enfatizó la urgente necesidad de desarrollar el pilar de previsión social en España, donde la tasa de sustitución depende al 100% del sistema público de reparto. En este sentido, reclamó rescatar el informe emitido por la OCDE a finales de 2024 para potenciar los mercados financieros. “No es una casualidad que aquellos países que han desarrollado los fondos de pensiones tengan unos mercados financieros más desarrollados y sus ciudadanos tengan una educación financiera, unos conocimientos financieros mayores, además, obviamente de una mayor capacidad de consumo en la jubilación. Lo cierto es que en España no tenemos un sistema de tres pilares de pensiones, sino tan solo uno, que es el pilar uno de reparto y público. Por lo tanto, nuestra tasa de sustitución depende exclusivamente de ese pilar de reparto”, recordaba.
Frente a este reto, el presidente de Inverco ponía en el foco impulsar los fondos de pensiones en el ámbito de la empresa -implementando mecanismos de auto enrolment en las empresas para extender el ahorro corporativo al conjunto de los trabajadores tras la jubilación de la generación del baby boom- y en elevar los techos de aportación a planes individuales -poniendo como ejemplo el modelo de las Diputaciones Forales vascas con techos de 5.000 euros- y equiparar la fiscalidad en el momento de la prestación.
La óptica del supervisor
La visión poliédrica sobre los retos de la industria la ha completado Carlos San Basilio, presidente de la CNMV, quien dibujó las líneas maestras de la agenda supervisora para los próximos años. En un contexto de profunda transformación tecnológica y legislativa en Europa, San Basilio abogó por un equilibrio pragmático entre la protección del inversor minorista y el impulso firme a la competitividad del tejido financiero español. En su opinión, la industria tiene por delante cinco grandes retos, siendo el primero de ellos los que surgen ante el proyecto de integración de los mercados europeos, donde lo relevante para la industria es el enfoque de colaboración entre la ESMA y los supervisores nacionales para sus tareas, y la eliminación de barreras para la distribución transfronteriza de fondos. “Desde la CNMV estamos trabajando junto con Inverco para analizar las prácticas regulatorias que están frenando a la industria, pero que no afectan a la protección del inversor. Queremos avanzar en la reducción de las cargas para el cliente y ahora estamos evaluando las primeras medidas que adoptamos el año pasado”, añadía.
El segundo de los retos que indicó San Basilio se refería a atraer al inversor minorista. En este sentido, coincidía con Martínez-Aldama en poner el foco en las oportunidades que puede traer la puesta en marcha de la Cuenta de Ahorro e Inversión. “El producto que se está aprobando es positivo para movilizar el ahorro. Por nuestra parte, estamos trabajando ya en el registro para los fondos elegibles”, señalaba.
Por último, en el bloque operativo, San Basilio identificó la ciberseguridad y la digitalización como retos críticos para la estabilidad de la cadena de valor de las transacciones financieras. Por un lado, el supervisor reveló que, ante la futura T+1 y tras detectar cierto retraso en las entidades de menor dimensión dentro de la gestión colectiva, remitió cartas a una veintena de pequeñas gestoras para monitorizar sus planes de adaptación antes del verano. San Basilio constató que la mayoría ya ha asignado presupuesto y pruebas técnicas, pero insistió en no dilatar las modificaciones internas.
Tras destacar los proyectos puestos a prueba en el sandbox regulatorio junto al Banco de España, el presidente de la CNMV avaló el uso de la inteligencia artificial para la automatización de procesos rutinarios y el soporte analítico, advirtiendo de que las decisiones finales de inversión no deben automatizarse de forma excesiva y deben preservar siempre la verificación humana.
Por último, coincidiendo con las advertencias planteadas por la industria, el presidente de la CNMV reconoció la preocupación existente por el fenómeno de circunvalación por el cual entidades españolas domicilian vehículos en Luxemburgo bajo pasaporte europeo para comerciales en el mercado nacional. Para atajar esta desventaja competitiva, el organismo regulador ha puesto en marcha un plan junto a Inverco enfocado en identificar e ir eliminando aquellas prácticas supervisoras internas que supongan una traba operativa: «Estamos trabajando intensamente con Inverco para identificar cuáles son las prácticas supervisoras que pueden estar dificultando la competitividad de nuestro sector sin estar realmente respondiendo a problemas de protección del inversor. Queremos evitar que las gestoras se vayan a Luxemburgo y que puedan quedarse directamente en España haciendo la gestión de sus vehículos», apuntaba durante su intervención.










