Las compras mundiales de productos financieros cotizados (ETP) ascendieron a 212.400 millones de dólares en abril, por lo que suman su sexto mes con mayor volumen de entradas registrado hasta la fecha, según datos de BlackRock. La firma apunta al retorno del apetito por el riesgo como principal motivo del auge de los flujos de inversión hacia los ETPs.
Este repunte se debió en gran medida al aumento de las entradas en renta variable (148.400 millones de dólares), que compensaron un ligero descenso en las compras de renta fija (52.800 millones de dólares). Los flujos en materias primas volvieron a situarse en terreno positivo (3.500 millones de dólares), tras una fase de salida de inversión motivada por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio.
Aunque los flujos generales de renta fija fueron similares a los del mes anterior (52.800 millones de dólares en abril frente a 56 500 millones en marzo), la cifra ocultaba una importante rotación dentro de la clase de activos, según apuntan desde la firma.
El retorno del apetito por el riesgo provocó que los flujos hacia los activos de renta fija bajasen de 38.500 millones de dólares a 10.400 millones —el nivel más bajo desde junio de 2025—, al tiempo que aumentaban los flujos hacia los activos de diferencial. El crédito de alto rendimiento (HY) se recuperó de las salidas récord registradas en marzo (-8.900 millones de dólares) para registrar entradas por valor de 5.300 millones de dólares en abril, la cantidad más alta desde mayo de 2025, principalmente hacia exposiciones estadounidenses.
Los ETPs de crédito investment grade (IG) y de deuda de mercados emergentes registraron entradas por 10.800 millones y 8.200 millones de dólares en abril, respectivamente, tras unos flujos relativamente estables para ambos en marzo. Las suscripciones hacia los activos indexados a la inflación también se mantuvieron, con 2.200 millones de dólares añadidos a los ETPs indexados a la inflación a nivel mundial en abril.
La caída de los flujos de tipos se debió en gran medida al desplome de los flujos de tipos a corto plazo, que pasaron de 26.600 millones de dólares en marzo a 900 millones en abril, aunque también se observó una reducción en otros vencimientos.
En marzo, las posiciones a corto plazo representaban el 69% del total de los flujos de tipos, mientras que en abril este porcentaje se redujo hasta apenas el 9%, siendo los productos de vencimiento mixto la posición más popular, con más del 50% de los flujos.
Retorno a las posiciones en Estados Unidos
Las inversiones en activos estadounidenses impulsaron el repunte de los flujos hacia los ETPs de renta variable, que pasaron de 39.500 millones de dólares en marzo a 121.200 millones en abril, lo que supone la cuarta mayor entrada mensual registrada hasta la fecha. Se produjo un aumento de la compra de acciones estadounidenses en todas las regiones de cotización y los flujos se dirigieron en gran medida hacia exposiciones de gran capitalización.
Por el contrario, los flujos de renta variable europea (-2.500 millones de dólares) y de mercados emergentes (-26.600 millones de dólares) entraron en territorio negativo, y la compra de acciones japonesas cayó hasta los 1.900 millones de dólares.
El panorama global de los flujos de renta variable de los mercados emergentes se vio una vez más distorsionado por los flujos cotizados en la región APAC, que impulsaron todas las salidas en abril (-37 100 millones de dólares) y contrarrestaron el aumento de las compras en las regiones de cotización de Estados Unidos (5.400 millones de dólares) y EMEA (4.100 millones de dólares).
Por el contrario, aunque las ventas de renta variable europea estuvieron impulsadas principalmente por los ETPs cotizados en Estados Unidos (el 76% de las salidas totales de renta variable europea), en abril también se registraron ventas netas de productos cotizados en EMEA, lo que supuso el primer mes de salidas simultáneas de ETPs de renta variable europea en ambas regiones de cotización desde diciembre de 2024.
Foto cedidaJavier García de Vinuesa, Country Head para Iberia de Natixis Investment Managers.
WCM Select Global Growth es la estrategia elegida por Natixis IM para su participación en el próximo Funds Society Investment Summit, que se celebrará en Lerma (Burgos) los próximos 21 y 22 de mayo. De los 3.129 fondos UCITS de su categoría, el fondo WCM Global Select Growth está en el 99,9% de los fondos con mejor rendimiento, según el ranking Morningstar UCITS Renta Variable Global a la fecha indicada*.
El fondo ha demostrado un rendimiento consistente: a 31 de marzo de 2026, presenta un rendimiento absoluto a 3 años del 33% anualizado vs. 16.58% de su benchmark (netos de comisiones); desde lanzamiento, la rentabilidad es de 13.48% vs. 8.54% del benchmark (todo neto de comisiones). WCM Global Select Growth invierte en todo tipo de capitalizaciones (small / mid / large) y regiones (Emergentes y Desarrollados); agnóstico vs el índice de referencia. Es un fondo de convicción (30-40 compañías), sin casi «Mag7»; solo una; infraponderado en Tecnología y financieras, sobrepondera sin embargo Indutriales y Salud. Es una inversión distinta, flexible y diversificada respecto a fondos más tradicionales. Riesgos del fondo: cambios legislativos/fiscales; derivados (contrapartes); mercados emergentes; renta variable; tasas de cambio; derivados financieros; concentración geográfica; menor capitalización; conexión bursátil. Riesgos de sostenibilidad.
La presentación estará a cargo de Javier García de Vinuesa, Country Head para Iberia (España, Portugal y Andorra) de Natixis Investment Managers. García de Vinuesa se incorporó a a gestora en enero de 2024 pocedente de Robeco. Durante 20 años trabajó en la gestora holandesa, los últimos cinco ejerciendo la responsabilidad de Global Head of Wholesale & Global Financial Institutions. Anteriormente, también desempeñó cargos de responsabilidad en Société Générale-Lyxor como Head of Sales para España y Portugal; en Merrill Lynch, como Sales Vice President para España y Portugal, y en el departamento de Productos de Banca Privada en Banco Santander. Es licenciado en Economía y Administración de Empresas por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con la certificación Series 7 de FINRA.
Natixis Investment Managers se encuentra entre las firmas de gestión de activos más grandes del mundo. Nuestro modelo multi-afiliado ofrece a los inversores un único punto de acceso a más de 20 gestores de inversiones con diversas capacidades y perspectivas. Ofrecemos una amplia gama de soluciones a través de clases de activos, estilos y vehículos, incluidas estrategias y productos orientados a factores ASG, para promover las finanzas sostenibles. Con sede en París y Boston, formamos parte de la división Global Financial Services de Groupe BPCE, el segundo grupo bancario más grande de Francia a través de las redes minoristas Banque Populaire y Caisse d’Epargne.
Presentaciones y golf
La cita será los días 21 y 22 de mayo en el Parador de Lerma, ubicado en el majestuoso Palacio Ducal, un alcázar del siglo XVII donde la historia es protagonista: aquí se alojaron desde Felipe III hasta Napoleón Bonaparte. La primera jornada del IX Funds Society Investment Summit contará con varias mesas redondas en las que se expondrán las estrategias más innovadoras de siete gestoras, y el segundo día tendrá lugar la séptima edición del Torneo de Golf de Funds Society España en el Golf Lerma. También habrá actividades paralelas para aquellos invitados que no practiquen este deporte. El evento finalizará con un almuerzo y un acto de entrega de premios.
El evento computará con 3,5 créditos de formación para el CFA.
*Fuente: Monrnigstar ranking fondos RV Global UCTI, a 31 de marzo 2026.
Las crisis geopolíticas siempre han tenido la capacidad de sacudir los mercados financieros y la percepción de riesgo de los inversores. El actual enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán vuelve a poner de manifiesto una realidad recurrente, que es que la política internacional puede generar turbulencias inmediatas en los mercados, pero rara vez altera de forma permanente sus fundamentos económicos. En este contexto, la reacción más sensata para los inversores no suele ser el pánico, sino la calma y la perspectiva.
Los conflictos internacionales no solo tienen implicaciones militares o diplomáticas, sino que también reconfiguran el equilibrio global de poder. En el caso de Irán, los acontecimientos recientes reflejan un momento de cambio político y estratégico en Oriente Medio, pero también revelan tendencias más amplias. La debilidad mostrada por Rusia en varios escenarios internacionales y el ascenso progresivo de China sugieren una transformación del sistema internacional hacia una nueva distribución del poder. Aunque estos cambios estructurales pueden tener consecuencias a largo plazo, su impacto inmediato en la economía mundial suele ser más limitado de lo que aparenta en los titulares.
Desde el punto de vista económico, el principal canal de transmisión de estas crisis suele ser el mercado energético. Las interrupciones temporales en el suministro de petróleo y gas provocan aumentos de precios que alimentan la inflación y reducen el poder adquisitivo de los consumidores. Sin embargo, estos efectos suelen ser transitorios. La historia reciente demuestra que, una vez superada la fase inicial de tensión militar, las cadenas de suministro tienden a restablecerse con relativa rapidez. Al mismo tiempo, estas crisis refuerzan una tendencia ya en marcha, como la búsqueda de una mayor independencia energética por parte de las economías occidentales, frente a regiones políticamente inestables.
Las consecuencias sectoriales también son desiguales. Mientras que la industria de defensa experimenta un auge debido a la necesidad de reponer arsenales y reforzar capacidades militares, otros sectores como el turismo, la aviación o la industria química suelen resentirse ante la incertidumbre y la caída de la confianza. Incluso economías consideradas tradicionalmente estables dentro de regiones convulsas pueden perder atractivo temporalmente para los inversores y los viajeros.
En tiempos de incertidumbre, los inversores suelen recurrir a activos percibidos como refugio seguro.El oro y el dólar estadounidense siguen desempeñando ese papel clásico en momentos de tensión. En los últimos años, además, activos como el bitcoin han comenzado a ser considerados por algunos inversores como una alternativa adicional de protección frente a la volatilidad o la inflación, aunque su papel como refugio sigue siendo objeto de debate.
A pesar de estas fluctuaciones, la historia de los mercados bursátiles ofrece una lección clara, que es que las crisis geopolíticas generan caídas iniciales, pero rara vez alteran la tendencia a largo plazo. Las estadísticas muestran que, tras el estallido de un conflicto, los mercados suelen registrar descensos moderados a corto plazo, seguidos de una recuperación relativamente rápida. En muchos casos, al cabo de un año los índices bursátiles se sitúan incluso por encima de los niveles previos al conflicto.
Este patrón histórico subraya una idea fundamental para los inversores cuando los mercados reaccionan con rapidez al miedo, pero también tienen una gran capacidad de adaptación. Las decisiones impulsivas en momentos de tensión suelen ser más perjudiciales que las propias crisis.
Hay que tener en cuenta que aunque los conflictos internacionales generan incertidumbre y volatilidad, los fundamentos económicos y la resiliencia de los mercados tienden a prevalecer con el tiempo. Para los inversores, la lección no es ignorar los riesgos geopolíticos, sino integrarlos con perspectiva en una estrategia equilibrada. En tiempos de crisis, mantener la calma y centrarse en lo esencial sigue siendo, probablemente, la decisión más rentable.
Foto cedidaCarlo Capuano, subdirector de calificaciones del sector público y soberano de Scope Ratings
En el actual contexto geopolítico, la integración europea es clave para mitigar los efectos adversos de un entorno comercial externo más incierto. Así lo defiende Carlo Capuano, subdirector de calificaciones del sector público y soberano de Scope Ratings, quien considera que es la respuesta clave para una Europa que afronta vulnerabilidades ligadas a la volatilidad de la política comercial de Estados Unidos y al dominio de China en materias primas críticas y manufacturas de alto valor añadido.
«Por ello, tal y como han señalado el FMI y el BCE, la persistencia de importantes barreras dentro del mercado único europeo constituye una debilidad estructural, lo que refuerza la necesidad de profundizar en las reformas estructurales y en las inversiones destinadas a aumentar la autonomía estratégica y la resiliencia. De hecho, aunque resulta difícil cuantificarlo, el BCE estima que una reducción de tan solo el 2% en las barreras al comercio de bienes y servicios dentro de la UE podría, a largo plazo, compensar el impacto en el PIB derivado del aumento de los aranceles de EE.UU. No obstante, la UE sigue siendo una economía orientada a la exportación y, más allá de reducir las barreras comerciales, debería reforzar su capacidad de adaptación a un entorno geopolítico más complejo, entre otras vías, impulsando la demanda interna», señala Capuano.
Entre tanto, advierte que la fragmentación regulatoria —especialmente en los ámbitos de la energía y los servicios financieros—, junto con fricciones institucionales, cuellos de botella administrativos y divisiones políticas, dificultan la integración. Aunque resulta complejo cuantificar su impacto, apunta que la eliminación de estas barreras mejoraría la productividad, optimizaría la asignación de recursos y reforzaría el potencial de crecimiento a largo plazo.
Reformas clave del Mercado Único Europeo
«Esperamos nuevos avances en la Unión de Ahorros e Inversiones este año. Se trata de una reforma clave, fundamental para mejorar la asignación del ahorro y fomentar la inversión transfronteriza. Al mismo tiempo, otras medidas incluidas en la Estrategia del Mercado Único, como la introducción del denominado «Régimen 28», podrían materializarse en los próximos 12-18 meses, lo que previsiblemente reduciría la complejidad regulatoria y las barreras, mejorando la competitividad de la Unión. En cambio, los avances en la Unión Bancaria previsiblemente seguirán siendo limitados en esta fase», afirma.
Además, recuerda que la UE plantea impulsar la reindustrialización y potenciar el consumo de productos europeos dentro del mercado único a través de la Industrial Accelerator Act. «El impacto de este programa dependerá de si los sectores beneficiados por él son capaces de generar mayores ganancias de productividad. Revertir la tendencia descendente del sector manufacturero para que suponga en torno al 20 % del PIB de la UE en 2035 conlleva el riesgo de no priorizar otros sectores de alto valor añadido y elevado potencial de crecimiento. No obstante, en términos generales, reforzar la capacidad productiva interna en sectores estratégicos aumenta la resiliencia y reduce la exposición a problemas geopolíticos. Las políticas que apoyan la demanda interna y la innovación pueden estabilizar el crecimiento y mejorar la competitividad a largo plazo en toda la región, con un impacto positivo sobre el empleo», concluye el experto de Scope Ratings.
Foto cedidaPeter de Coensel, Global Head of the Investment Management Division de Indosuez Wealth Management.
Indosuez Wealth Management, la filial especializada en gestión patrimonial de Crédit Agricole, ha anunciado el lanzamiento en Europa de una nueva gama de ETFs activos, cuyo debut está previsto para el segundo semestre de 2026, sujeto a la obtención de las correspondientes autorizaciones regulatorias. Según explica la firma, con esta iniciativa, la entidad busca adaptarse a la evolución de las preferencias de inversión de sus clientes, en un contexto en el que el crecimiento de las estrategias pasivas convive con un renovado interés por la gestión activa como herramienta para capturar oportunidades y responder con mayor agilidad a los cambios del mercado.
Para desarrollar esta nueva oferta, Indosuez Wealth Management se apoyará en la plataforma ETF-as-a-Service de Amundi, líder europeo en gestión de activos y principal proveedor de ETF en Europa. La colaboración permitirá a la firma combinar su experiencia histórica en gestión activa con las ventajas propias del formato ETF, como la simplicidad operativa, la liquidez y la transparencia. La gama inicial estará compuesta por cuatro ETF activos que ofrecerán exposición a los mercados globales de renta fija y renta variable, estructurados bajo dos enfoques diferenciados.
En opinión de Peter de Coensel, Global Head of the Investment Management Division de Indosuez Wealth Management, este lanzamiento refleja el compromiso de la entidad de anticiparse a las expectativas cambiantes de sus clientes, especialmente de aquellos inversores que demandan mayor flexibilidad y accesibilidad en sus carteras. “El lanzamiento de esta gama de ETF activos refleja nuestro compromiso de anticiparnos a las expectativas cambiantes de nuestros clientes, especialmente de los inversores, incluidas las nuevas generaciones, que buscan mayor flexibilidad, transparencia y simplicidad en sus inversiones”, señaló De Coensel.
Línea ETF Enhanced
Por un lado, la firma lanzará una línea de ETF Enhanced, integrada por un ETF centrado en renta fija y dos ETF de renta variable diseñados para replicar estrategias activas sistemáticas. Estas soluciones estarán basadas en procesos de inversión disciplinados y reproducibles, incorporando las convicciones de los equipos gestores de Indosuez dentro de un marco riguroso de control de riesgos.
En este sentido, la entidad pondrá en marcha un ETF Unconstrained, una estrategia flexible de renta variable global enfocada en el crecimiento del capital a largo plazo, con capacidad para invertir a través del universo internacional de acciones sin restricciones de estilo o benchmark. Según explicó la firma, esta complementariedad permitirá cubrir un amplio espectro de necesidades de inversión, al tiempo que refuerza su capacidad para generar valor mediante la selección activa de valores.
De Coensel subrayó además que, tras una década marcada por el predominio de la gestión pasiva, el mercado está asistiendo a un resurgimiento del interés por soluciones activas capaces de adaptarse mejor a entornos más complejos y volátiles: “Estamos siendo testigos de un renovado interés por la gestión activa, capaz de adaptarse a las condiciones del mercado y aprovechar oportunidades de rentabilidad”.
La historia no se repite, pero rima. La poesía suele rimar, aunque no siempre tenga sentido. Los mercados también. Los mercados de renta variable están cerca de máximos, mientras que los precios del petróleo han subido con fuerza. Esta combinación no es inédita, pero el verso suena extraño. En 2007, el petróleo subía porque una economía global en auge, hambrienta de energía y liderada por China, tensionaba la demanda de recursos naturales. Hoy, el petróleo ha subido por un conflicto en Oriente Medio que podría amenazar esa misma expansión económica.
Esa es la disonancia que los inversores están tratando de interpretar. Si los riesgos geopolíticos están aumentando, ¿por qué no caen las bolsas? ¿Son complacientes los mercados? ¿Están mirando más allá del conflicto? ¿O hay otra fuerza compensando el riesgo? Creemos que los mercados no están ignorando el riesgo. Lo están ponderando frente a un viento de cola muy poderoso.
El riesgo de cola no es volatilidad
Centrarse en el riesgo geopolítico rara vez constituye una buena estrategia de inversión por sí misma. Estos riesgos suelen ser de baja probabilidad, alto impacto y difíciles de estimar. Pueden distorsionar nuestra percepción, porque la imaginación suele ser más vívida que la inferencia estadística.
Pero, una vez que dichos riesgos se materializan, no pueden ignorarse. Los conflictos importan para los mercados a través de dos canales: escalada y transmisión. La escalada plantea si el conflicto permanece contenido o se expande. La transmisión plantea cómo llega a la economía global: normalmente a través de los precios de la energía, las materias primas, las rutas marítimas, la confianza y, finalmente, la inflación.
El conflicto actual es especialmente relevante porque el canal de transmisión es físico. El estrecho de Ormuz es uno de los corredores energéticos más importantes del mundo. En condiciones normales, una parte muy significativa del petróleo transportado por vía marítima pasa por él, mientras que la capacidad de las rutas alternativas a través de Arabia Saudí y los EAU es sensiblemente menor. Los inventarios y las reservas estratégicas pueden ayudar. El transporte marítimo puede ajustarse. Los productores pueden intentar redirigir flujos. Pero un cuello de botella físico no es lo mismo que un anuncio arancelario o una rueda de prensa de un banco central. No se revierte con una frase.
La escalada no es solo geográfica. También puede ser vertical: un conflicto puede volverse más dañino dentro de la misma geografía. Para los mercados energéticos, esa puede ser la amenaza más relevante. El peor escenario no es necesariamente un conflicto más amplio, sino uno en el que oleoductos, puertos, refinerías, instalaciones de almacenamiento o terminales de exportación queden dañados durante el tiempo suficiente como para hacer persistente el shock.
Ahí es donde el riesgo de cola se convierte en algo más que volatilidad.
Shocks reversibles y shocks estructurales
Este no es el primer shock petrolero en la región. El embargo de los años setenta, la guerra entre Irán e Irak y las guerras del Golfo pusieron a prueba a los mercados. La reacción de la renta variable estuvo menos condicionada por el movimiento inicial del precio que por una pregunta: ¿era un shock reversible o estructural?
El shock de los años setenta fue estructural. El embargo en sí no fue el único problema. El problema más profundo fue que el poder de fijación de precios del petróleo había cambiado. Los Estados productores adquirieron un papel más central, los precios del petróleo subieron de forma drástica, la inflación se enquistó y los mercados de renta variable entraron en uno de los entornos más difíciles de la posguerra. Aquello no fue una disrupción temporal. Fue un cambio de régimen.
Las crisis posteriores del Golfo fueron diferentes. Fueron graves, pero no alteraron de forma permanente la estructura del mercado del petróleo. Las rutas de suministro se restablecieron, la producción se normalizó y los inversores aprendieron a mirar más allá del shock. Los mercados cayeron, pero luego se recuperaron rápidamente.
Las disputas comerciales ilustran el mismo mecanismo. Los aranceles pueden ser disruptivos, pero son reversibles. Son una decisión de política económica: pueden retrasarse, diluirse, negociarse o eliminarse. Las cadenas de suministro también tienen cierta holgura: inventarios, márgenes, poder de fijación de precios, redirección de flujos y sustitución.
Los mercados energéticos también presentan cierta tolerancia, pero son menos indulgentes. El petróleo puede almacenarse, las reservas pueden liberarse y la producción puede ajustarse. Sin embargo, si una gran ruta marítima queda restringida, si se llenan los tanques de almacenamiento, si los pozos deben cerrarse o si la infraestructura resulta dañada, el shock empieza a desplazarse desde los mercados financieros hacia la economía real.
Los pozos de petróleo no son grifos. Son sistemas gestionados por presión, conectados a roca, agua, gas, bombas, tuberías, terminales y barcos. Si los flujos se interrumpen durante suficiente tiempo, parte de la capacidad de producción puede quedar dañada permanentemente. Los sistemas físicos pueden ser resilientes, pero no son infinitamente elásticos.
Esta es la metáfora de la «rana hervida». Los mercados son buenos reaccionando a acontecimientos puntuales. Son peores valorando un deterioro gradual que solo se vuelve estructural después de una secuencia de pequeños pasos. Mientras los inversores crean que la disrupción es temporal, la renta variable puede mirar más allá. Pero si las semanas se convierten en meses, los precios de la energía se mantienen altos, el transporte marítimo sigue restringido o las expectativas de inflación empiezan a repuntar, el shock cambia de naturaleza.
En ese punto, el mercado ya no está valorando un episodio geopolítico. Está valorando un shock macroeconómico: menor crecimiento, mayor inflación y una disyuntiva más difícil para los bancos centrales.
La corrección que no se ve
Se podría argumentar que los mercados de renta variable deberían haber caído más. Pero quizá el mercado ha corregido de una forma menos visible. Sin el conflicto y sin el shock energético, la renta variable podría estar significativamente más arriba. La corrección puede no ser evidente en los niveles de los índices porque otra fuerza la ha compensado: los beneficios y la IA.
Antes de que el conflicto se convirtiera en la principal fuente de preocupación, la economía global estaba mejorando. Los beneficios empresariales aumentaban. La actividad se estaba mostrando más resistente de lo esperado. El ciclo de inversión se fortalecía. Más importante aún, la IA estaba pasando de ser una narrativa de mercado a convertirse en una variable económica.
Por eso el mercado actual es difícil de leer. Unos precios de la energía más altos son un impuesto sobre el consumo, los márgenes y la confianza. La inversión relacionada con la IA sostiene los ingresos, la inversión de capital y las expectativas de productividad. Una fuerza acorta el horizonte de inversión; la otra lo alarga. Una dice: «protege el capital». La otra dice: «no abandones la oportunidad estructural». Ambas cosas pueden ser ciertas.
Puede que los mercados no estén restando importancia al conflicto, sino asignándole un precio. Y, una vez descontado ese riesgo, el viento de cola de los beneficios y de la inversión en IA sigue siendo lo bastante potente como para contener una corrección más profunda de la renta variable.
La prudencia opera en ambos sentidos
La prudencia no consiste solo en centrarse en lo que puede salir mal. También consiste en no ignorar lo que puede salir bien.
Esa es la parte incómoda del entorno actual. Si el horizonte de inversión es corto, el conflicto importa enormemente. Las rentabilidades a corto plazo pueden depender de si los flujos energéticos se normalizan o de si la disrupción se vuelve más persistente. Si el horizonte de inversión es largo, el ciclo de inversión en IA puede importar más. Un conflicto regional, por serio que sea, puede no bastar para descarrilar una transición tecnológica que ya está influyendo en el gasto de capital, la productividad y la estrategia corporativa.
La mayoría de las carteras se sitúan entre esos dos horizontes. Ahí reside el dilema. En ese horizonte intermedio, creemos que un posicionamiento neutral en renta variable ofrece el equilibrio adecuado. Reconoce que los riesgos geopolíticos y energéticos se han deteriorado. Pero también reconoce que el coste de oportunidad de volverse demasiado defensivo puede ser elevado si el shock sigue siendo reversible y el ciclo de beneficios impulsado por la IA continúa.
Los mercados no nos están dando una señal limpia. Nos están dando una rima incómoda: los riesgos de cola aumentan, pero también lo hacen los vientos de cola.
En ese entorno, la neutralidad no es indecisión. Es disciplina.
Tribuna de Fernando de Frutos, CFA, PhD. Mora Capital Managenet.
El escenario global se mantiene positivo para América Latina, incluso considerando el conflicto entre Estados Unidos e Irán, pese a que incrementa el riesgo de presiones inflacionarias adicionales en el corto plazo, particularmente a través de los precios de la energía.
Según los analistas de Principal AM, a pesar de mayores aranceles y precios de energía más elevados, los patrones de comercio se mantienen estables y el crecimiento resiliente, dado que la mayoría de los países son exportadores netos de petróleo. “Si el conflicto en Medio Oriente es de corta duración, el dólar podría retomar su tendencia a la baja, lo que, junto con una desaceleración de la inflación en la región, otorgaría mayor espacio a los bancos centrales para recortar tasas, especialmente en Brasil y México. Finalmente, aun con un impacto limitado de los aranceles y perspectivas de menores tasas, los procesos electorales locales podrían incrementar la volatilidad en la región, particularmente en un entorno de riesgos geopolíticos elevados”, reconocen los expertos de la firma.
Para Wim-Hein Pals, responsable del equipo de Renta Variable de Mercados Emergentes de Robeco, los mercados emergentes están ganando cada vez más protagonismo gracias a seis factores clave que señala: infravaloración, rentabilidad frente a los mercados desarrollados, baja asignación, solidez, comportamiento del dólar y nuevos sectores productos. “Por un lado, los mercados emergentes están infravalorados en comparación con los mercados desarrollados, con un crecimiento de beneficios que lleva ya tres años superando al de las economías avanzadas. Además, todavía tienen poca presencia tanto entre inversores institucionales como minoristas, con lo que hay margen para crecer. Todo esto, junto a economías más sólidas, un dólar débil y sectores innovadores como la inteligencia artificial y las energías renovables, hace que estos mercados sean una opción cada vez más atractiva”, explica Pals.
La deuda emergente gana confianza
Este entorno ha provocado, en opinión de algunas gestoras internacionales, que los activos emergentes despierten la atención por parte de los inversores. “La rentabilidad resistente, la mejora de las calificaciones crediticias y los cambios en las tendencias mundiales impulsan nuevas entradas de capital. La renta fija de los mercados emergentes ha experimentado un notable cambio de tendencia, atrayendo importantes entradas de inversores tras varios años de salidas. Según los últimos datos, la renta fija de los ME recibió 30.900 millones de dólares en entradas el año pasado, y el impulso continuó con 17.700 millones de dólares añadidos en los dos primeros meses de 2026. Este resurgimiento se debe a la buena rentabilidad de los fondos, la mejora de las calificaciones crediticias en numerosos países EM y los cambios en la dinámica macroeconómica y geopolítica”, afirma Carlos de Sousa, estratega y gestor de carteras en Vontobel.
Según Sousa, como los riesgos geopolíticos ahora pesan más sobre las naciones desarrolladas, cuyas economías están estrechamente vinculadas a Estados Unidos, hace que la diversificación lejos de los riesgos impulsados por Estados Unidos sea más difícil que para los mercados emergentes dependientes de las materias primas. “Como resultado, la deuda de los mercados emergentes se considera menos arriesgada que hace cinco o diez años. Muchos países emergentes han completado reestructuraciones de deuda, promulgado reformas y recuperado el acceso al mercado, mientras que los países desarrollados se enfrentan a un endeudamiento aún mayor. En general, la resistencia y la mejora de los fundamentos de las economías emergentes han reforzado la confianza de los inversores y han impulsado un renovado entusiasmo por la renta fija emergente”, argumenta el experto de Vontobel.
Un repaso por las divisas latinoamericanas
Además, los expertos coinciden en que la desescalada o no de este conflicto y la evolución del dólar seguirán marcando el rumbo de las divisas latinoamericanas este año. En este contexto, Diego Barnuevo, analista de mercados de Ebury, considera que el real brasileño mantiene un perfil atractivo a medio plazo gracias a unos tipos reales elevados que continúan favoreciendo las estrategias de carry trade. “Aunque podría registrar volatilidad en el corto plazo, la mejora del entorno global y el ciclo electoral serán claves para consolidar su apreciación”, señala.
Respecto del peso chileno, cree que presenta potencial de recuperación apoyado en la mejora del sentimiento global y en la expectativa de repunte del cobre, en un entorno de menores precios energéticos, si se cumple la desescalada del conflicto. En su opinión, este factor beneficiaría a Chile como importador neto de crudo. Sin embargo, Barnuevo se muestra más cauto a la hora de hablar del peso colombiano, donde ve que los riesgos internos —especialmente el impacto del aumento del salario mínimo y la incertidumbre institucional— “podrían limitar su desempeño, pese a un entorno externo más favorable y a unos tipos reales que siguen siendo atractivos para la inversión”.
Por su parte, considera que el peso mexicano “se consolida como una de las divisas con mejor posicionamiento relativo, respaldado por la reducción de riesgos comerciales con EE.UU., una relación bilateral más constructiva y unas perspectivas de crecimiento más dinámicas”. Por último, en el caso del sol peruano, Barnuevo destaca por la solidez de sus fundamentales macroeconómicos y por el enfoque del banco central hacia la estabilidad cambiaria, ”lo que debería facilitar una recuperación gradual a medida que se normalice el apetito global por el riesgo”.
Foto cedidaJessica Henry, Investment Director - Equities, Federated Hermes Limited.
Federated Hermes MDT US Equity es la estrategia elegida por Federated Hermes para su participación en el próximo Funds Society Investment Summit, que se celebrará en Lerma (Burgos) los próximos 21 y 22 de mayo. En un momento en el que nos encontramos en plena revolución tecnológica impulsada por la inteligencia artificial (IA), el inversor cuantitativo ha pasado de ser una figura discreta a ocupar un papel protagonista. Descubre cómo MDT se diferencia tanto de las estrategias tradicionales de renta variable, fundamentales cuantitativas, al ofrecer una ventaja dinámica basada en los datos.
La presentación estará a cargo de Jessica Henry, Investment Director – Equities, Federated Hermes Limited. Jessica se incorporó en diciembre de 2024 como Directora de Inversiones, apoyando y representando nuestras estrategias de Renta Variable Sostenible e Impacto. Se unió procedente de Man Group, donde trabajó como Especialista en Inversión Responsable. Previamente, desempeñó funciones como Analista Senior de Investigación en el equipo de Inversión Responsable y como Analista de Inversiones dentro del Programa de Graduados de Man Group.
Actualmente, Jessica preside el Comité de Desarrollo de la Industria de la Sustainable Investment and Finance Association del Reino Unido (“UKSIF”) y anteriormente ha ocupado cargos en el Grupo de Referencia sobre Naturaleza de los Principles of Responsible Investment (“PRI”) y en el Grupo de Trabajo sobre Cambio Climático de la Investment Association (“IA”). En 2023, Jessica fue reconocida por Investment Week como “Rising Star Sustainable Investment Champion of the Year” y seleccionada para la lista “Women of the Future: 50 Rising Stars in ESG”, en colaboración con Tesco. Jessica es licenciada con honores de primera clase en Economía y tiene un máster en Finanzas e Inversión por la Universidad de Nottingham.
Federated Hermes se guía por la convicción de que la inversión responsable es la mejor manera de crear valor a largo plazo. Ofrecemos capacidades especializadas en renta variable, renta fija y mercados privados, así como estrategias multiactivo y de gestión de liquidez. A través de servicios pioneros de stewardship, interactuamos activamente con las empresas en cuestiones estratégicas y de sostenibilidad para impulsar su rendimiento a largo plazo y proteger los intereses fiduciarios de los inversores. Nuestro objetivo es ayudar a las personas a invertir y jubilarse mejor, ayudar a nuestros clientes a obtener rentabilidades ajustadas al riesgo más atractivas y, siempre que sea posible, contribuir a resultados positivos que beneficien la sociedad en su conjunto.
Presentaciones y golf
La cita será los días 21 y 22 de mayo en el Parador de Lerma, ubicado en el majestuoso Palacio Ducal, un alcázar del siglo XVII donde la historia es protagonista: aquí se alojaron desde Felipe III hasta Napoleón Bonaparte. La primera jornada del IX Funds Society Investment Summit contará con varias mesas redondas en las que se expondrán las estrategias más innovadoras de siete gestoras, y el segundo día tendrá lugar la séptima edición del Torneo de Golf de Funds Society España en el Golf Lerma. También habrá actividades paralelas para aquellos invitados que no practiquen este deporte. El evento finalizará con un almuerzo y un acto de entrega de premios.
El evento computará con 3,5 créditos de formación para el CFA.
Foto cedidaDavid Vick, Co-Head of Fixed Income Portfolio Specialist en TCW.
La actual coyuntura geopolítica no agota las oportunidades de inversión que ofrece el crédito a nivel mundial. La firma estadounidense TCW propone tres productos, de la mano de David Vick, Co-Head of Fixed Income Portfolio Specialist en la gestora. Con sede en Los Ángeles, inversores en Europa y Asia y activos bajo gestión por “algo más de 200.000 millones de dólares”, sus productos están distribuidos en España a través de Capital Strategies.
Uno es el TCW Multi-Sector Fixed Income Fund (UCITS), un producto multicrédito de corta duración que incluye posiciones en mortgage backed securities, commercialized back securities, crédito investment grade, ABS, etcétera. A él se suma el TCW Core Plus Bond Fund, con duración más elevada, invierte tácticamente en diferentes sectores del mercado de bonos y tiene un enfoque total return. El trío queda completo con el TCW Global Securitised Fund (UCITS), que invierte principalmente en mortgage-backed securities, tanto de activos residenciales como comerciales, así como otros asset-backed securities.
Su enfoque en la gestión de carteras parte de un equipo de gestores generalistas, tres personas que analizan la situación global y determinan su impacto en las carteras generales. También cuenta con diversos equipos especializados en crédito, titulización, tipos de interés y mercados emergentes, “cuya labor consiste en realizar el análisis fundamental del crédito necesario para seleccionar valores específicos”.
En definitiva, el objetivo es “identificar a los emisores adecuados en los que invertir. En los sectores titulizados, esto implica llevar a cabo el análisis necesario para determinar qué valores respaldados por hipotecas comerciales ofrecen el mejor valor y están respaldados por los activos inmobiliarios más sólidos; mientras que en el sector corporativo, requiere evaluar distintos emisores corporativos para identificar aquellos que preferimos, en qué parte de la estructura de capital queremos tener exposición y en qué punto de la curva queremos posicionarnos”.
Esos equipos especializados, según Vick, son responsables de cubrir los segmentos de riesgo definidos por el equipo generalista y de llevar a cabo el análisis crediticio desde una perspectiva fundamental.
Respecto al contexto geopolítico, ¿afectará a las perspectivas crediticias?
Podría. Los mercados parecen creer que lo que está ocurriendo en Oriente Medio será pasajero, por lo que ha tenido un impacto en las expectativas de inflación y en los tipos de interés, pero en realidad no ha afectado mucho a los mercados crediticios. Los diferenciales no se han ampliado, sino que se han mantenido bastante estables, sorprendentemente, teniendo en cuenta todo lo que ha sucedido. No sabemos cómo se desarrollarán los acontecimientos, pero si se trata de un evento pasajero y los mercados se normalizan, probablemente no tendrá un gran impacto en los mercados crediticios. Sin embargo, si persiste el problema, entonces los altos precios del petróleo, de la energía y de la gasolina podrían empezar a afectar a los mercados crediticios corporativos. Pero hasta el momento, no lo han hecho.
¿Y cómo podría afectar a los mercados crediticios?
En Europa y otros lugares, los precios más altos de la energía significan aumento de los costes, reducción de los márgenes y una disminución de la rentabilidad para los fabricantes de productos químicos y las empresas industriales que dependen del gas natural. Lo mismo ocurre en Estados Unidos, aunque de forma un poco menos significativa, porque es más independiente energéticamente. Por tanto, el impacto más importante se sentirá en Europa. De todas formas, los mercados de crédito hasta ahora han estado bastante tranquilos, considerando todo lo que está sucediendo, pero no esperamos que esto dure siempre. Hay mucha incertidumbre y siempre buscamos esa incertidumbre para poder sacar provecho. Cuando los mercados son volátiles, los diferenciales se amplían y los inversores quieren vender. Entonces, suele ser el momento ideal para comprar. Por lo tanto, esperamos que en el futuro haya más periodos de volatilidad que brinden oportunidades.
¿Por qué el crédito a corto plazo es una opción atractiva?
Cuando uno mira el crédito a corto plazo, se trata principalmente de una operación de carry trade. Es decir, se obtiene un rendimiento adicional sin exponerse a un gran riesgo. Y dada toda la incertidumbre en el mundo, debemos reconocer que, aunque los mercados no lo estén valorando así, existe un riesgo a la baja, que los diferenciales se amplíen. Por eso, tener posiciones al principio de la curva, con crédito a corto plazo, permite obtener la parte buena del rendimiento del crédito pero sin una exposición alta al riesgo crediticio a largo plazo.
¿Y cuál es su estrategia para el crédito a corto plazo?
Nuestra estrategia es ser defensivos y prudentes, conscientes de que los diferenciales corporativos no son muy amplios. Por lo tanto, no se obtiene una gran rentabilidad al optar por activos de menor calidad. Así que conviene mantenerse a la defensiva, eligiendo sectores más resilientes, con mayor probabilidad de resistir mejor los periodos de volatilidad. También preferimos temáticas un poco diferentes. Por ejemplo, los bonos del gobierno australiano: tienen diferenciales algo más bajos, pero son de mucha mayor calidad. En resumen, son más defensivos. En sectores ajenos al crédito corporativo estamos posicionados en el crédito titulizado, donde se puede obtener una mayor rentabilidad y una base de garantías más diversificada que no está sujeta a las mismas presiones que en el crédito corporativo.
¿Qué beneficios aporta su estrategia de total return en una cartera de inversión?
Uno de los grandes beneficios de todas nuestras estrategias es que abordamos las cosas con un enfoque de ciclo completo. Es decir, que hay momentos en los mercados en los que no se obtiene una buena remuneración por asumir mucho riesgo. Por lo tanto, en esos momentos conviene asumir menos riesgo y sacrificar algo de rentabilidad para protegerse de posibles pérdidas. Una vez que esas pérdidas se materialicen, cuando los diferenciales se amplíen y aumente la volatilidad, se contará con capital para reinvertir a un nivel más favorable. Por lo tanto, la cartera evoluciona con el tiempo. En algunos momentos debe ser defensiva, en otros, agresiva. Y creo que los inversores que siguen nuestra estrategia obtienen una que no siempre es agresiva ni siempre defensiva. Se adapta al entorno actual.
TCW es activa en el sector inmobiliario. ¿Cuál es el enfoque en este segmento?
Trabajamos mucho con valores respaldados por hipotecas, tanto residenciales como de activos comerciales. Es cierto que existe una alta tasa de vacantes en los edificios de oficinas y es posible que veamos más reestructuraciones de edificios, impagos, pérdidas, etcétera. Pero existen otras propiedades que no están vacías, sino completamente ocupadas. Son propiedades de primera categoría, inmuebles emblemáticos que los inquilinos desean habitar y pueden representar inversiones fantásticas. La clave está en saber cuál estás comprando. Esto implica realizar un análisis exhaustivo de los bonos y las propiedades subyacentes. Saber identificar los activos interesantes requiere sistemas, personas y experiencia. El mayor mercado de titulización está en Estados Unidos y es ahí donde se concentra la mayor parte de nuestra exposición, pero también hay oportunidades en Reino Unido, Europa y Australia.
En general, ¿en qué región hay más oportunidades en crédito?
En crédito titulizado, probablemente se encuentren principalmente en Estados Unidos y en crédito corporativo, hay algunas oportunidades en Estados Unidos, pero también en Europa. Hoy en día es más común que los emisores emitan tanto en Europa como en Estados Unidos, así que, se trata de ver dónde se puede obtener más rendimiento. Muchas veces la respuesta es Estados Unidos. En ocasiones se puede obtener 30 o 40 puntos básicos de diferencial adicional en Europa del mismo emisor, y a menudo también nos posicionamos en esa parte de la estructura de deuda.
¿En qué sectores ve más atractivo?
Principalmente en servicios públicos o grandes bancos, en particular estadounidenses. Hemos añadido algunas empresas tecnológicas de alta calidad. Y otras como las farmacéuticas y las de alimentación y bebidas para el consumidor, sectores no cíclicos que probablemente sean más resistentes a los períodos de volatilidad.
La gestión de activos es una profesión que exige una alta capacitación, mente fría para afrontar los datos, sensibilidad para comprender el entorno y don de gentes para tratar con los clientes. “El gestor de fondos del siglo XXI ya no responde a un perfil único. Es una profesión cada vez más multidisciplinar, donde conviven economistas, ingenieros, matemáticos y expertos en datos”, explican los expertos de Gescooperativo. La firma acaba de elaborar una guía divulgativa en la que detalla qué se necesita hoy para dedicarse profesionalmente a la gestión de activos.
Según explica la entidad, el objetivo de esta acción es acercar esta profesión al gran público y a los jóvenes que se plantean su futuro profesional. La firma reconoce que comúnmente, la figura del gestor de fondos se asocia a gráficos, mercados y decisiones de alto impacto financiero. Sin embargo, detrás de esa imagen existe una combinación exigente de formación técnica, adaptación constante y cualidades personales que no siempre son visibles. Efectivamente, las carreras de Economía, Finanzas o ADE han sido la vía más habitual para acceder a la gestión, y hoy siguen aportando una base muy válida para los futuros profesionales, pero ya no son el único camino.
“Hoy no es imprescindible haber estudiado Economía o Finanzas para ser gestor. Es una ayuda porque te aporta fundamentos, pero estamos viendo cada vez más perfiles técnicos, como ingenieros, matemáticos, físicos o científicos de datos, que aportan un enorme valor en la parte cuantitativa y tecnológica de la gestión”, señalan.
La evolución del sector, que ha caminado en paralelo al desarrollo de las nuevas tecnologías, ha ampliado el abanico de perfiles técnicos en la industria financiera. Aspectos como la modelización de carteras, la medición de riesgos o el análisis predictivo se apoyan cada vez más en herramientas estadísticas avanzadas, big data y machine learning, e incluso existen fondos cuya gestión se basa íntegramente en algoritmos diseñados por especialistas cuantitativos. No obstante, en Gescooperativo subrayan que la tecnología complementa, pero no sustituye la capacidad de análisis del gestor, dado que la inversión “sigue teniendo una dimensión de criterio y valoración que no puede automatizarse por completo”.
Conocimiento técnico imprescindible
Por eso, más allá del grado universitario, el núcleo técnico del gestor se construye sobre competencias muy concretas, entre las que figuran la comprensión profunda de los estados financieros, el análisis de flujos de caja, la valoración de empresas y el conocimiento de ciclos económicos y gestión del riesgo.
“Un gestor debe ser capaz, en primer lugar, de analizar e interpretar los estados financieros de una empresa, comprendiendo qué hay detrás de cada cifra. Asimismo, debe saber modelizar distintos escenarios, estimar riesgos y valorar activos en diversos contextos macroeconómicos. En términos generales, ha de ser capaz de identificar el valor intrínseco de las compañías, sus ventajas competitivas y sus perspectivas de crecimiento a largo plazo”, afirman los especialistas de la entidad, quienes añaden que a este bagaje de conocimiento los profesionales deberían sumar el dominio de herramientas como Excel avanzado, Python, terminales financieros y, cada vez más, aplicaciones de inteligencia artificial. Además, inciden en que el idioma inglés es considerado esencial en un entorno globalizado.
En este proceso de especialización, certificaciones internacionales como el CFA (Chartered Financial Analyst) desempeñan un papel relevante, a juicio de los expertos. “El CFA es una de las acreditaciones más exigentes y reconocidas a nivel mundial. Profundiza en renta fija, renta variable, derivados, modelos cuantitativos, etc. Su modelo de enseñanza te permite entender la estructura interna de los productos financieros y además incide en un aspecto fundamental, como es la ética profesional”, explican. Este último aspecto es un pilar fundamental de la profesión, pues, como recuerdan, “gestionar el patrimonio de terceros exige un sentido de responsabilidad muy alto”.
Un perfil más complejo que hace 15 años
Desde la gestora de las Cajas Rurales señalan la evolución que ha experimentado el mercado de la gestión de activos financieros en los últimos quince años, sobre todo con la irrupción de nuevos modelos de negocio, valoraciones basadas en expectativas futuras y la influencia de factores como las redes sociales. “Hace 15 años bastaba con una buena base en análisis fundamental y experiencia de mercado. Hoy necesitas capacidad para manejar grandes volúmenes de datos, entender nuevos sectores y adaptarte a cambios de paradigma constantes”, apuntan.
De hecho, las métricas tradicionales conviven ahora con análisis de sentimiento en redes sociales o con herramientas de inteligencia artificial capaces de detectar patrones en tiempo real. Además, la volatilidad puede amplificarse por una declaración pública o un mensaje en redes, lo que exige una monitorización constante del entorno.
Las cualidades personales marcan la diferencia
Los expertos de Gescooperativo señalan que, más allá de la necesaria formación técnica del profesional, lo que termina marcando la diferencia son sus actitudes personales. “La disciplina, la capacidad de mantener una tesis de inversión cuando el ruido de mercado es intenso y la humildad para reconocer errores, son rasgos de personalidad muy importantes a la hora de convertirte en un buen profesional”, afirman. “No hay que perder de vista -dicen- que la incertidumbre forma parte del día a día del gestor y que convivir con ella no se aprende en un manual; se adquiere con horas de vuelo. Si no eres capaz de gestionarla, difícilmente podrás dedicarte a esto”.
Otro de los mitos en declive es el del “gestor estrella”, que va cediendo terreno cada día al trabajo en equipo. “La gestión moderna es un trabajo colectivo; nadie puede dominarlo todo”, sostienen.
Motivación y vocación
En cuanto a las motivaciones de quienes deciden dedicarse profesionalmente a la gestión de fondos, la curiosidad genuina por los mercados ocuparía el primer lugar, a juicio de los expertos. “Es verdad que el prestigio o la remuneración pueden influir, pero si no hay pasión, es muy difícil sostener la exigencia de esta profesión”.
Por ello, quienes deseen dedicarse a esta profesión, porque sientan un auténtico interés por entender cómo funcionan las empresas y los mercados, la recomendación que les hacen los expertos de Gescooperativo es doble: especializarse cuanto antes y empezar a invertir, aunque sea con pequeñas cantidades. “Invertir por cuenta propia permite adquirir experiencia real, entender la volatilidad y desarrollar criterio. Cuanto antes se empiece a acumular experiencia, mejor”, aconsejan.
A pesar de todo, en un entorno complejo, donde la inteligencia artificial gana terreno, desde Gescooperativo reivindican el componente humano de la inversión. “Para ser gestor de fondos necesitas una mezcla de rigor técnico y curiosidad insaciable. La tecnología ya forma parte del proceso, pero la valoración seguirá teniendo un componente de arte. Si todo fuera completamente objetivo y automático, no existiría el mercado tal y como lo conocemos”, concluyen los expertos.