De T+2 a T+1: la industria de postcontratación entra en la fase decisiva de implementación
| Por Elsa Martin | 0 Comentarios

Marquen en sus agendas el 11 de octubre de 2027. Es la fecha que ha fijado la Comisión Europea para que entre en funcionamiento T+1, que reducirá en un día el plazo estándar de liquidación y comprimirá de forma significativa los tiempos operativos en el mercado. Si bien las recomendaciones de ESMA insisten en dotar a todo el proceso de transición a T+1 con flexibilidad para no comprometer el calendario global, lo cierto es que, a junio de 2026, parte de la industria todavía está en una fase inicial de implementación y pruebas del nuevo sistema. Consciente de esta realidad, CACEIS organizó recientemente un desayuno informativo con brokers y demás participantes del sell side en la que se les informó de forma práctica de todas las implicaciones del paso de T+2 a T+1 y se escucharon sus demandas y objeciones a este cambio histórico en la operativa.
La sesión formativa reunió a representantes de la industria de brokerage y de la industria de postcontratación para analizar el impacto operativo del paso de T+2 a T+1 en la liquidación de valores en Europa. El encuentro, presentado por David Carrión, Senior Product Manager de CACEIS, y en el que intervino Alejandro de los Ojos, director de ventas y relación con clientes, puso el foco en la transformación de la cadena de postcontratación, la necesidad de coordinación entre todos los actores y la redefinición de procesos en un entorno de mayor exigencia operativa.
Fechas clave
David Carrión contextualizó el proyecto T+1 como una iniciativa europea impulsada a finales de 2024 bajo mandato de la Comisión Europea, con horizonte de implementación en octubre de 2027. El plan se articula en tres fases: definición del modelo operativo, adaptación interna de cada participante y fase de pruebas.
El calendario regulatorio incluye la publicación del borrador de recomendaciones en junio de 2025, la difusión del handbook de implementación en febrero de 2026 y la definición de un plan de pruebas en marzo de 2026. Entre abril de 2026 y Octubre de 2027 se desplegará el periodo crítico de adaptación operativa, con ventanas de pruebas progresivas, pruebas del nuevo ciclo nocturno europeo y ajustes coordinados entre jurisdicciones, que es la fase en la que se encuentra actualmente el mercado.
El ponente destacó que el enfoque regulatorio está dotado de “ligera flexibilidad para que no pongan en riesgo el deadline si no lo cumplen al 100 %, y que los reguladores monitorizarán su cumplimiento para que todos los participantes lo sigan”. El objetivo es culminar en octubre de 2027, con la entrada en vigor del nuevo modelo de liquidación.
Principales cambios
Uno de los elementos centrales del debate fue la transición operativa desde T+2 hacia T+1. El cambio implica una compresión significativa de los tiempos de procesamiento, con cut-offs operativos, mucho más exigentes, en torno a las 22:00, confirmaciones antes de las 23:00 y un ciclo de liquidación que se desplaza hacia la noche para ganar eficiencia.
También se abordó la implantación de la liquidación parcial por defecto (excepto para traspaso de carteras, operaciones financieras y Security Finance), que se monitorizará hasta después de la implementación en octubre de 2027 antes de posibles ajustes regulatorios. Carrión admitió la existencia de “mucho debate” en torno a esta medida, y explicó que la razón por la que se quiere fomentar es “porque se considera una herramienta relevante para que el ratio de eficiencia se mantenga muy alto”.
No obstante, el experto indicó que la práctica de la liquidación parcial por defecto va con una afirmación que deben tener muy presentes los actores del mercado, ya que debe existir un acuerdo entre partes para excluir la liquidación parcial. Por otro lado, la normativa CSDR implica que si un participante indica que no quiere liquidación parcial, la operación no liquidará parcialmente. En todo caso, el experto indicó que el comité de industria de T+1 va a monitorizar su utilización antes y después de la implementación de T+1, para analizar qué usos se están dando a la liquidación parcial por defecto. “En función del resultado ya se valorará e impulsar en su caso un cambio legislativo para promover aún más la liquidación parcial”, explicó Carrión, enfatizando que el mensaje importante con el que deben quedarse los profesionales es que “el objetivo final es promover la liquidación parcial”.
Las demandas de los brókeres
La industria debatió igualmente la ampliación de horarios de negociación y su impacto especialmente para firmas de brokerage de tamaño medio y pequeño. Durante el turno de intervenciones, los representantes del sell side coincidieron en que el principal reto operativo es la extensión del horario de mercado y el impacto directo sobre costes de personal y eficiencia.
También se señaló las fricciones operativas derivadas dela liquidación parcial debido a sus costes asociados y la falta de alineamiento entre brokers y gestoras en el envío de instrucciones. Así, los participantes en la sesión formativa organizada por CACEIS pusieron de manifiesto que la industria sigue operando con dependencias significativas de procesos manuales, lo que limita la velocidad de adaptación al nuevo ciclo.
Otro de los puntos recurrentes fue la necesidad de cooperación transversal. Alejandro de los Ojos insistió en que el éxito del modelo depende de la coordinación entre todos los participantes de la cadena. Subrayó que los clientes deben ser parte activa del cambio y que será necesaria una labor de educación conjunta entre custodios, depositarios, brokers y gestoras para acelerar la adopción de procesos más automatizados. En este sentido, defendió que el mercado debe avanzar hacia instrucciones completas, correctas y enviadas a tiempo desde el origen, con mayor estandarización y reducción de fricciones en el matching.
El debate incluyó también cuestiones operativas como la comunicación inmediata de instrucciones de liquidación, la automatización del matching antes del cierre operativo y la mejora de la eficiencia en la asignación de operaciones. Se destacó que los inversores no residentes ya presentan niveles de eficiencia superiores, mientras que parte del mercado doméstico todavía muestra margen de mejora.
En el plano estructural, la industria coincidió en que el paso a T+1 y posteriormente a T no es un ajuste aislado del back office, sino una transformación integral del ciclo de trading. El cambio afecta tanto a la fase de ejecución como a la postcontratación y exige una reconfiguración de sistemas, conectividades y procesos internos en toda la cadena de valor.
La visión de CACEIS
Desde el lado de CACEIS, Alejandro de los Ojos incidió en el impacto de esta nueva implementación sobre todo el ecosistema, insistiendo en que el cambio debe entenderse como una revisión completa del modelo de interacción entre brokers, custodios, depositarios y gestoras. “Como participantes de la cadena de liquidación, deberíamos centrarnos más en qué podemos hacer nosotros». El directivo señaló además que la liquidación es el último eslabón de la cadena, pero que el foco regulatorio se está desplazando hacia el momento de la ejecución y la calidad de las instrucciones desde origen. “Por primera vez se está poniendo el foco en el trade”. Así, insistió en que la industria debe anticiparse y adaptar sus procesos internos, especialmente en conectividad, automatización y gestión de instrucciones, un proceso que está siendo heterogéneo en cuanto a ritmos de implementación entre los distintos actores de la industria.
En su visión, la eficiencia solo será posible si toda la cadena opera de forma homogénea y con mayor grado de automatización, incluida la aceptación de operaciones, la asignación y el envío inmediato de instrucciones tras el trade. Dicho esto, el representante de CACEIS introdujo un matiz importante: “El cliente es el que manda, pero también tiene que participar. Es necesaria una labor de educación por parte de todos los actores de la cadena (custodios, depositarios, brokers, gestoras) para poder cambiar todos y adaptarnos todos”.
El consenso final del foro apuntó a que la transición exigirá inversiones en automatización, refuerzo de conectividad y una mayor alineación entre todos los actores del mercado. También se trasladó la idea de que el principal margen de mejora no reside únicamente en la regulación o en los costes de mercado, sino en la capacidad de la industria para rediseñar de forma conjunta la cadena de ejecución y liquidación.









