Los inversores anticipan un escenario macro de color de rosa – al menos en la apariencia- para los próximos doce meses: según los últimos resultados de la encuesta que realiza mensualmente Bank of America a inversores europeos para pulsar el sentimiento del mercado. En concreto, la encuesta muestra que un 79 % de los inversores globales descartan que la economía global caiga en una recesión en los próximos doce meses, un 1 % menos que en el mes anterior; en el caso de los inversores europeos, hasta el 97 % descarta este escenario a doce meses vista para Europa (desde el 86 % anterior), un dato que no se veía en esta encuesta desde abril de 2007.
Otra muestra del optimismo de los inversores europeos frente al dato global está en la previsión de crecimiento: mientras que el 14 % de los inversores globales esperan que el crecimiento global se acelerará a 12 meses vista – frente al 21 % anterior-, en el caso de los europeos hasta el 50 % se han pronunciado en esta dirección, si bien supone una reducción del 4 % respecto a la lectura anterior de la encuesta.
Si acortamos ese horizonte temporal a lo que puedan hacer las economías en los próximos meses, las cifras son otras: un 35 % de inversores creen que el crecimiento económico europeo se acelerará, frente a tan solo un 6 % que espera lo mismo de Estados Unidos. Es más, un 6 % de los inversores anticipan que el crecimiento económico de China se desacelerará.
Tipos altos aún para más tiempo
En conjunto, desde Bank of America describen un escenario de tipos más altos por más tiempo,pero sin contracción económica, en el que los principales estímulos alcistas para el crecimiento global serían la caída de los precios de la energía y la moderación de la inflación (53 % de respuestas); otro 12 % citó el incremento de las ganancias en la productividad impulsadas por la IA.
En el caso particular de Europa, se ha duplicado el número de inversores europeos que anticipan una desescalada en los riesgos geopolíticos como principal catalizador para el crecimiento europeo (del 17 % al 38 %), incluyendo el final de la guerra de Ucrania. En cambio, la percepción de una mayor expansión fiscal europea se ha reducido drásticamente, del 57 % del mes anterior al 29 % de la última lectura.
Se mantienen como principales riesgos a la baja un shock de los precios de la energía y presiones inflacionarias renovadas, con un 41 % de respuestas frente al 34 % del mes anterior. También ha aumentado el número de inversores que citan como riesgo una mayor debilidad del consumo en EE.UU., que pasan del 14 % al 21 %.
Desde la entidad indican que el porcentaje de inversores que anticipan un régimen “higher for longer” ha repuntado notablemente en tan solo un mes, del 23 % al 65 %. El número de inversores que anticipa un escenario de estanflación se mantiene en un señalable 21 %, un punto porcentual más que en la lectura anterior de la encuesta.
Se mantiene la cautela en el asset allocation
En consecuencia, aunque los inversores se muestren optimistas con la trayectoria del crecimiento, han optado por mantener la cautela en sus asignaciones: según la encuesta, hasta el 42 % de los inversores está sobreponderado en cash, el nivel más elevado desde febrero de 2023.
Un 56 % cree que la tasa de depósito del BCE será más elevada a un año vista, mientras que el 38 % también anticipa un repunte en las tires de los bonos de gobiernos de la zona euro y otro 41 % identifica que el mayor catalizador para una corrección de la renta variable sería una reacción ‘hawkish’ de los bancos centrales para atajar sorpresas inflacionarias.
A pesar de estas percepciones, la encuesta de BofA revela que el 53 % de los inversores anticipan que las acciones europeas irán al alza en los próximos 1 a 3 meses, y esperan un rendimiento del 5,7 % para el año que viene, frente al 6,3 % de la lectura de julio.
Este crecimiento estará sostenido por la solidez de los fundamentales más que por una expansión de múltiplos, según el 76 % de encuestados. Yendo más al detalle, los encuestados anticipan un crecimiento del BPA del 7,4 % en los próximos doce meses, muy cercano al máximo visto en febrero de 2026; el 41 % de los inversores europeos creen que el crecimiento será el principal impulsor de los beneficios, mientras que un 29 % cree que se verán impulsados por la disciplina de costes. Además, el 38 % considera el impacto más probable de la IA sobre la renta variable en los próximos doce meses será vía la expansión de márgenes gracias a los ahorros en costes.
En resumen, el 47 % de participantes en la encuesta cree que la renta variable europea tendrá un rendimiento superior a la estadounidense a 12 meses vista, frente al 26 % que sigue confiando en el predominio de la bolsa estadounidense. Dicho esto, desde BofA puntualizan que, “aunque los inversores europeos se están poniendo más positivos con Europa, las asignaciones globales siguen favoreciendo a EE.UU.”.
Los bancos siguen siendo los favoritos
En línea con esa posición cautelosa descrita en párrafos anteriores, desde BofA constatan un posicionamiento favorable al riesgo, pero de forma selectiva, donde la banca sigue siendo la mayor sobreponderación del consenso. El sector industrial registra la mayor mejoría en términos de posicionamiento, aunque el sentimiento en torno a las small caps también ha mejorado “materialmente”.
En el otro lado de la balanza, el sector automovilístico se mantiene como el más infraponderado en las carteras. El sentimiento hacia el sector de turismo y ocio se ha deteriorado, convirtiéndos en una infraponderación.
Por países, Francia registra un máximo como mercado menos preferido por los inversores, “incluso aunque se haya incrementado la preferencia por mercados de la zona euro”, apuntan desde BofA.
Finalmente, a pesar del rol clave de la energía para determinar el escenario macro a corto plazo, los inversores se mantienen infraponderados en un 18 %, y ninguno anticipa que sea el de mejor comportamiento en Europa en los próximos doce meses, lectura que se repite por tercer mes consecutivo.
Foto cedidaStephen Yiu, CIO y fundador de Blue Whale Capital LLP.
El próximo jueves 3 de septiembre a las 11:00 (hora peninsular española), Stephen Yiu, CIO y co-gestor de Blue Whale Growth Fund, compartirá en inglés las conclusiones del equipo, explicará el posicionamiento actual del fondo y detallará los últimos cambios realizados en la cartera. La intervención durará aproximadamente 45 minutos.
La recuperación del fondo en las últimas semanas empieza a reflejar lo que el equipo ha defendido: que los fundamentales de las compañías en cartera permanecen por lo general intactos. El análisis de los resultados trimestrales es una parte crucial del proceso de inversión de Blue Whale Growth Fund, una estrategia de renta variable global quality growth.
Si está interesado en escuchar la intervención puede registrarse a través de este enlace.
Foto cedidaHanna Loikkanen, directora de inversiones de Finnfund
El atractivo de la inversión de impacto entre los inversoresprivados está en auge, con un número creciente que busca no solo rentabilidad financiera, sino también un impacto positivo en la sociedad. Según Global Impact Investing Network, los activos gestionados por inversores de impacto han aumentado a una tasa de crecimiento anual compuesta del 21% durante los últimos seis años, con un incremento del 11% en el último año, una señal de confianza sostenida en el mercado.
«Aunque gran parte de la financiación de impacto sigue procediendo de bancos nacionales y multinacionales e instituciones de financiación del desarrollo, el crecimiento es un claro indicador de la confianza del mercado entre los inversores privados», afirma la directora de inversiones de Finnfund, Hanna Loikkanen. La cartera del inversor de impacto estatal finlandés Finnfund abarca actualmente alrededor de 200 empresas en 55 países, con un total de 1.200 millones de euros en inversiones y compromisos.
El cambio climático se ha convertido en un tema definitorio en la inversión de impacto. «Nuestro objetivo es ayudar a las empresas a adaptarse al cambio climático a través de nuestras inversiones, porque sus efectos afectan a todos los aspectos del entorno empresarial», señala Loikkanen.
Las empresas de la cartera de Finnfund afrontan riesgoscrecientes: incendios forestales, sequías e inundaciones amenazan cada vez más las inversiones agrícolas y forestales. En algunos casos, los fenómenos meteorológicos extremos pueden paralizar por completo las operaciones.
Sin embargo, los riesgos más graves son políticos y macroeconómicos. La inestabilidad política, los golpes de Estado, las guerras civiles y los conflictos abiertos pueden afectar a los objetivos de inversión de Finnfund. Los conflictos actuales en Ucrania y Myanmar ejemplifican estos desafíos. Incluso los países relativamente estables no son inmunes, ya que acontecimientos globales —como los aranceles impuestos por Estados Unidos en la primavera de 2025— pueden tener efectos en cadena.
Navegar el riesgo
La estrategia de inversión de Finnfund no es para los débiles de corazón.
«Operamos en mercados en desarrollo, invirtiendo en empresas privadas que pueden no contar todavía con prácticas empresariales bien establecidas. Los desafíos son diversos y los riesgos pueden materializarse de muchas maneras», explica Loikkanen.
No obstante, la resiliencia es una característica distintiva de la cartera de Finnfund. «Las empresas han demostrado capacidad para adaptarse a los desafíos y han logrado hacer crecer su negocio de forma rentable», añade.
Un ejemplo destacado es EthioChicken, una empresa etíope que sigue creciendo y prosperando a pesar de la guerra civil. Finnfund también respalda compañías que construyen torres de telecomunicaciones en zonas de conflicto, infraestructuras que a menudo se respetan en tiempos de guerra porque todas las partes dependen de las comunicaciones.
«Estas situaciones exigen una capacidad de adaptación extraordinaria. Buscamos empresas con un liderazgo sólido y modelos de negocio robustos que puedan resistir condiciones extremas», afirma Loikkanen.
Creciente demanda de financiación
Invertir en paísesendesarrollo requiere tolerancia a la incertidumbre y la imprevisibilidad. Para mitigar el riesgo, los financiadores suelen buscar instrumentos con mecanismos de protección. Finnfund, por ejemplo, ha negociado con la Unión Europea un instrumento de garantía para su nuevo fondo digital, con el respaldo de la Comisión Europea para cubrir una parte de las inversiones.
A pesar de los obstáculos, Loikkanen ve un enorme potencial en los mercadosemergentes. «Estos son los mercados del futuro. El Sur Global está experimentando el crecimiento económico más rápido del mundo, impulsado por una demografía favorable. Esto abre cada vez más oportunidades para desarrollar negocios con impacto», destaca.
El saltotecnológico es otra fuente de oportunidades. Los países en desarrollo pueden adoptar directamente las tecnologías más recientes, como los bancos que pasan a operar en línea sin haber establecido nunca sucursales físicas.
La experiencia finlandesa, en demanda
El equipo de 36 personas de Finnfund, liderado por Loikkanen, busca empresas en las que las inversiones puedan generar tanto impacto como rentabilidad financiera. Finnfund concede préstamos y participa en el capital de empresas en cinco sectores: agricultura y silvicultura sostenibles, energías renovables y transición verde, instituciones financieras, soluciones digitales e infraestructuras.
«Nos aseguramos de que nuestras empresas crezcan y tengan éxito. Con el tiempo, salimos de la inversión en el momento adecuado y reinvertimos los beneficios en nuevas iniciativas», concluye Loikkanen.
Más de la mitad de las aseguradoras prevé aumentar su exposición al crédito privado en los próximos 12 a 24 meses, por delante de la renta fija pública de grado de inversión, citada por un 48% de los participantes. Son datos de la Encuesta Global de Activos de Seguros 2026 elaborada por Mercer (parte de Marsh) que corroboran que la demanda de las aseguradoras por el crédito privado se mantiene sólida. Así, los resultados del estudio de 2026 contrastan significativamente con los de la encuesta de 2024, cuando el 37% y el 32% de las aseguradoras planeaban incrementar sus asignaciones a renta fija y crédito privado, respectivamente.
No obstante, el estudio refleja que, si bien la demanda se mantiene, las aseguradoras cada vez son más selectivas. Así, dentro del crédito privado, las prioridades de asignación se centran en direct lending, emisiones privadas con grado de inversión, crédito estructurado de grado de inversión, financiación respaldada por activos, préstamos sobre el valor neto de los activos (NAV lending) y financiación de fondos.
“El crédito privado representa una oportunidad atractiva para las aseguradoras, especialmente en assets back space. Permite diversificar el riesgo corporativo y acceder a rentabilidades superiores respecto a bonos públicos de grado de inversión con calificaciones similares”, afirma David Morrow, Global Insurance Proposition Leader en Mercer.
El estudio detecta que el apetito por el crédito privado es especialmente fuerte en Norteamérica. En Estados Unidos, el 65 % de los encuestados planea aumentar sus asignaciones, cifra que asciende al 74 % en Canadá. Sin embargo, en Europa solo la mitad de las aseguradoras tiene planes de incrementar su exposición, porcentaje que baja al 46 % en Reino Unido.
El interés es más acusado entre las aseguradoras de mayor tamaño: el 81 % de las que gestionan más de 25.000 millones de dólares prevé incrementar su exposición, frente al 46 % de aquellas con activos inferiores a esa cifra. Por segmentos, las entidades de vida muestran mayor propensión a invertir en crédito privado que las de salud y las de no vida.
Alineados con los riesgos del crédito privado
Las aseguradoras son plenamente conscientes de los riesgos que implica el crédito privado. Según el estudio de Mercer, las principales preocupaciones señaladas son la reducción de la prima por iliquidez y el estrechamiento de los diferenciales, lo que refleja el deseo de estar adecuadamente compensadas por las restricciones de liquidez. Otros aspectos señalados son el deterioro de los criterios de concesión y covenants, así como el incremento de impagos, ampliación de diferenciales o estructuras de pago en especie (PIK), factores asociados al estrés de los prestatarios o a un posible relajamiento de los estándares de préstamo a medida que el mercado madura.
“Aprovechar los beneficios del crédito privado exige a las aseguradoras un proceso riguroso de selección de gestores, eligiendo aquellos con capacidad acreditada en originación, análisis, construcción de cartera y gestión de situaciones especiales para afrontar la próxima fase del ciclo crediticio”, apunta Amit Popat, Global Head of Financial Institutions en Mercer.
Brecha de capacidades en mercados privados
La encuesta evidencia una brecha clara entre el interés de las aseguradoras en los mercados privados y su preparación para aprovechar oportunidades. Solo el 30 % afirma disponer de “la mayoría” de las capacidades necesarias para invertir con confianza, mientras que el 29 % reconoce contar solo con “algunas” de ellas.
Esta falta de recursos limita la capacidad de las aseguradoras para asignar capital, diversificar suficientemente en mercados privados y mantener asignaciones adecuadas con la debida diligencia continua. Ante este contexto, crecen las alianzas de inversión para obtener el asesoramiento necesario en análisis de gestores, modelización de flujos de caja, tratamiento del capital, gestión de liquidez y apoyo a la ejecución.
“Incluso las aseguradoras de mayor tamaño reconocen no disponer internamente de todas las capacidades o recursos de originación, por lo que buscan gestores externos especializados en crédito privado para cubrir carencias y mejorar las rentabilidades ajustadas al riesgo”, señala Josh Zwick, socio en la práctica de Seguros y Gestión de Activos de Oliver Wyman. “Todas quieren fortalecer sus capacidades, y eso a menudo implica contar con socios para navegar la complejidad de los distintos segmentos del diversificado mercado de crédito privado”, añade.
La IA tiene un papel aún limitado en la inversión de las aseguradoras
La brecha de capacidades se refleja también en la adopción de la inteligencia artificial. Más de la mitad de las aseguradoras asegura no utilizar la IA de manera significativa. Menos de un tercio la emplea en el análisis de datos y estudios de inversión alternativa. Las aplicaciones más inmediatas de IA en los equipos de inversión son la integración de datos, la generación de escenarios, la revisión de documentos, el seguimiento de gestores y el análisis de riesgos.
Finalmente, el estudio señala que la escala es determinante: el 75 % de las entidades que gestionan más de 100.000 millones de dólares declara utilizar la IA de manera significativa, frente a apenas un 10% de las que gestionan menos de 1.000 millones.
Venezuela está dejando atrás, al menos parcialmente, uno de los mayores aislamientos financieros en la historia de América Latina. La flexibilización gradual de las sanciones de Estados Unidos ya no se limita al sector petrolero.
Washington y Caracas comenzaron a abrir espacios para servicios financieros, asesoría de deuda, operaciones bancarias y determinadas transacciones vinculadas con PDVSA, creando las condiciones para que el país intente regresar a los mercados internacionales de capital.
El movimiento es particularmente relevante para los inversionistas de renta fija. Venezuela y su petrolera estatal PDVSA acumulan alrededor de 60.000 millones de dólares en bonos en incumplimiento, mientras que el monto total de obligaciones potencialmente involucradas en la reestructuración podría situarse entre 200.000 y hasta 240.000 millones de dólares cuando se agregan intereses vencidos, préstamos bilaterales, reclamaciones de empresas y laudos arbitrales.
Cálculos de analistas consultados por agencias internacionales señalan que solamente los reclamos sobre los bonos, incluidos intereses atrasados, podrían alcanzar unos 102.000 millones de dólares.
El cambio regulatorio comenzó a adquirir una dimensión financiera concreta el 5 de mayo, cuando la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro estadounidense (OFAC) emitió la Licencia General 58, que permite determinados servicios legales, financieros y de consultoría relacionados con una eventual reestructuración de la deuda venezolana y de PDVSA. La licencia, sin embargo, no autorizó todavía el pago o liquidación de la deuda ni las negociaciones directas entre Caracas y sus acreedores.
Ese matiz es fundamental para los mercados porque Washington no abrió de golpe el mercado venezolano sino que comenzó a retirar uno de los principales obstáculos regulatorios para que pudiera lograrse una salida financiera.
Mercado de bonos, el primero en reaccionar
La reacción de los bonos venezolanos muestra hasta qué punto los inversionistas estaban esperando una normalización de la situación financiera en Venezuela luego de los años de aislamiento.
Cuando Estados Unidos autorizó en marzo determinadas operaciones con PDVSA, el bono soberano venezolano con vencimiento en 2031 subió hasta 50,25 centavos de dólar, mientras que el PDVSA 2027 avanzó hasta 35,35 centavos, de acuerdo con datos de LSEG citados por Reuters.
El movimiento no fue un simple reflejo de mejores perspectivas petroleras. El mercado comenzó a descontar la posibilidad de una reestructuración ordenada y, sobre todo, de que Venezuela pudiera volver a generar ingresos suficientes para respaldar algún tipo de recuperación para los acreedores.
Para mediados de julio, el bono Venezuela 2031 llegó a negociarse alrededor de 56 centavos de dólar, aunque posteriormente retrocedió hacia la zona de 54-55 centavos. Los registros de mercado muestran que el instrumento se encontraba muy por encima de sus niveles de comienzos de año.
La señal es clara: el mercado está asignando un valor mucho mayor a una deuda que durante años fue prácticamente un activo congelado.
El paso siguiente fue la decisión de Caracas de iniciar formalmente la reestructuración de su deuda externa y la de PDVSA.
El gobierno venezolano anunció en mayo un proceso que calificó de “integral y ordenado”, con el objetivo de reducir el peso de las obligaciones acumuladas. En paralelo, contrató a Centerview Partners como asesor financiero para conducir el proceso.
La decisión fue recibida positivamente por los mercados, pero también abrió una discusión mucho más compleja: ¿cuánto vale realmente Venezuela?
La ausencia de información financiera actualizada es uno de los principales obstáculos. Reuters señaló en julio que Venezuela llevaba años sin publicar estadísticas completas de deuda y que el universo de obligaciones podría alcanzar 240.000 millones de dólares, muy por encima de las estimaciones previas de entre 150.000 y 200.000 millones.
El problema no es solamente el tamaño de la deuda sino que también está la composición de la misma.
Venezuela debe aproximadamente 25.000 millones de dólares a acreedores bilaterales; unos 8.690 millones corresponden al Club de París y entre 13.000 y 15.000 millones serían obligaciones con China, según estimaciones citadas por Reuters.
A ello se agregan cerca de 4.000 millones de dólares con bancos multilaterales como CAF y el Banco Interamericano de Desarrollo, además de más de 20.000 millones en reclamaciones arbitrales y judiciales.
La complejidad aumenta por las obligaciones corporativas: Repsol ha señalado que Venezuela le adeuda alrededor de 4.550 millones de euros, mientras que ENI reportó unos 3.300 millones de dólares de cuentas vencidas de PDVSA al cierre de 2025.
Una oportunidad para los fondos de deuda distressed
Para la industria de asset management, el caso venezolano puede convertirse en una de las operaciones más interesantes de deuda distressed (o deuda en dificultades), de la década.
La razón es sencilla: existe un volumen enorme de deuda cotizando con descuentos profundos, un país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y un cambio geopolítico que está reduciendo progresivamente las barreras de acceso al sistema financiero.
Pero también existe un conjunto excepcional de riesgos: la magnitud real de la deuda, la calidad de la información financiera, la incertidumbre jurídica, las reclamaciones de acreedores, la situación de Citgo, la capacidad de producción de PDVSA y la posibilidad de que el proceso de reestructuración se prolongue. En otras palabras, Venezuela vuelve a ser invertible antes de volver a ser normal.
Ese matiz puede convertirse en la clave para los gestores especializados. La oportunidad no está necesariamente en comprar deuda venezolana como si se tratara de un bono emergente tradicional, sino en valorar escenarios de recuperación, jerarquía de acreedores, garantías, activos subyacentes y probabilidad de normalización.
La banca privada también mira con interés el regreso y la reapertura financiera empieza, además, a modificar la posición de la banca venezolana.
Entidades privadas como Banesco y Banco Nacional de Crédito continúan operando en el mercado local de divisas y publicando información financiera durante 2026, mientras el sistema bancario se adapta a un entorno de mayor utilización de divisas y a una eventual normalización de las relaciones financieras internacionales.
En este sentido, existe evidencia de que la banca internacional está preparando el terreno: JPMorgan y Jefferies evaluaron visitas a Caracas ante el creciente interés de inversionistas por la recuperación económica y la reestructuración de deuda, aunque ambos bancos declinaron comentar públicamente sus planes.
Pero, la historia parece que todavía tiene varios capítulos por contar, al menos eso es también lo que dicen algunos actores relevantes globales.
El verdadero regreso será cuando vuelva el mercado primario
El mayor cambio para Venezuela no será que sus bonos existentes suban de precio. Será que el país pueda volver a emitir deuda nueva en condiciones normales, y parece que dicho momento todavía está lejos.
La eliminación de las sanciones secundarias o la autorización de operaciones sobre deuda existente puede mejorar la liquidez y el precio de los instrumentos antiguos, pero el regreso pleno al mercado primario exige mucho más con factores como: estadísticas confiables, auditorías, un marco macroeconómico creíble, una reestructuración aceptada por los acreedores, reconocimiento legal de las obligaciones y capacidad demostrable para pagar.
La reanudación de las relaciones con el FMI y el Banco Mundial constituye otro componente relevante. Ambas instituciones retomaron relaciones con Caracas en abril después de varios años de interrupción, abriendo la puerta para la asistencia técnica y eventualmente al uso de aproximadamente 5.000 millones de dólares en derechos especiales de giro (DEG) que Venezuela mantiene sin utilizar.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, advirtió, sin embargo, que Venezuela todavía tiene “un camino muy difícil” para recuperar la estabilidad macroeconómica y financiera.
La evolución regulatoria estadounidense muestra precisamente esa gradualidad.
OFAC mantiene numerosas restricciones sobre Venezuela y sus entidades estatales. Incluso después de las nuevas licencias, no todas las operaciones de deuda, acciones, activos de PDVSA o entidades sancionadas están autorizadas.
Un ejemplo particularmente importante es el bono PDVSA 2020 con cupón de 8,5 %, respaldado por una participación accionaria en Citgo. OFAC ha emitido licencias específicas para determinadas operaciones relacionadas con este instrumento, lo que demuestra que Washington está avanzando mediante excepciones y permisos específicos, más que mediante una desaparición general e inmediata del régimen de sanciones.
Ese mecanismo tiene una consecuencia directa para los inversionistas: el riesgo regulatorio sigue siendo parte del precio.
Por eso, aunque los bonos venezolanos hayan dejado atrás sus mínimos, todavía no pueden tratarse como deuda emergente convencional.
El petróleo es la llave del mercado de capitales
La recuperación de Venezuela depende en buena medida de su capacidad para convertir sus enormes reservas petroleras en flujo de caja.
Reuters reportó en julio que las compañías petroleras y refinadoras están retomando acuerdos directos con PDVSA a medida que se flexibilizan las sanciones. Phillips 66, Valero, Reliance Industries y Tipco Asphalt se encuentran entre las empresas que han retomado o preparado compras directas de crudo venezolano, mientras Chevron, Repsol y Eni amplían operaciones vinculadas con Venezuela.
Actualmente, la producción petrolera venezolana se ubica alrededor de 1,2 millones de barriles diarios, según Reuters, con expectativas de alcanzar 1,37 millones hacia finales de 2026.
Para los mercados de deuda, esa evolución es crucial. Una mayor producción significa más ingresos externos, mayor capacidad fiscal y, potencialmente, una fuente de recursos para sostener una reestructuración.
Pero también existe un riesgo: que los mercados descuenten demasiado rápido una recuperación petrolera que requiere inversiones, infraestructura, tecnología y estabilidad jurídica.
Salir de las «sombras» del sistema financiero
La propia autoridad monetaria de Venezuela ha descrito el cambio como una oportunidad para regresar al sistema financiero internacional.-
Luis Pérez, presidente interino del Banco Central de Venezuela, dijo a Reuters en mayo que la reestructuración de la deuda de la República y PDVSA permitiría sacar al país “de las sombras” del sistema financiero global.
Pérez también sostuvo que Estados Unidos tiene un papel central en el levantamiento de las restricciones y destacó el acercamiento entre el banco central venezolano y el Tesoro estadounidense. Washington había autorizado previamente al Banco Central de Venezuela a realizar determinadas operaciones con entidades extranjeras.
La declaración es significativa porque refleja el cambio de percepción dentro de Caracas: el levantamiento de sanciones ya no se observa solamente como una cuestión diplomática o petrolera, sino como la condición necesaria para reconstruir los canales financieros que permitan refinanciar deuda, atraer inversión y eventualmente regresar al mercado internacional de capitales.
Quizás, el cambio más importante consiste en que Venezuela está dejando de ser exclusivamente un problema geopolítico para convertirse nuevamente en una tesis de inversión.
El levantamiento gradual de las sanciones ha reactivado el precio de los bonos, ha puesto a PDVSA nuevamente en el radar de los inversionistas internacionales y ha abierto una carrera entre bancos, fondos distressed, asesores financieros y acreedores para determinar cuánto puede recuperarse de una deuda que podría superar los 200.000 millones de dólares.
Pero el mercado también está enviando un mensaje: la primera etapa de la normalización puede producir grandes ganancias para quienes compraron deuda a precios de crisis, pero la segunda —la reconstrucción de un mercado de capitales venezolano funcional— requerirá algo mucho más difícil que una licencia de OFAC. Requerirá confianza y el precio de esta ni siquiera se mide en términos monetarios, o no por completo.
Esa confianza deberá construirse con transparencia financiera, reglas jurídicas previsibles, producción petrolera sostenible y una reestructuración de deuda que los acreedores consideren creíble.
Por ahora, Washington ha abierto la puerta y los inversionistas ya están entrando al vestíbulo; pero, el verdadero regreso de Venezuela a Wall Street todavía depende de que Caracas consiga demostrar que puede volver a ser un emisor y no solamente un activo distressed.
La banca española ha dado uno de sus pasos más relevantes hasta la fecha en el mercado de activos digitales. La entrada en vigor del marco regulatorio europeo MiCA (Markets in Crypto-Assets) ha acelerado la carrera de las entidades financieras por desarrollar capacidades propias o asociadas que les permitan ofrecer servicios de criptoactivos bajo un entorno regulado.
BBVA obtuvo en marzo de 2025 la primera autorización MiCA concedida a un gran banco europeo para ofrecer compraventa y custodia de criptoactivos directamente desde su aplicación móvil. Posteriormente, CaixaBank y Openbank, perteneciente a Banco Santander, avanzaron también en esta dirección, mientras que Cecabank se posicionó como una infraestructura de referencia para la evolución de los mercados financieros digitales.
Según datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), España cuenta ya con 56 proveedores de servicios de criptoactivos autorizados bajo MiCA, de los cuales 44 están habilitados para ofrecer servicios de custodia. El periodo transitorio para las entidades que operaban bajo el antiguo registro del Banco de España finalizará el 1 de julio de 2026, fecha a partir de la cual aquellas compañías que no dispongan de licencia deberán abandonar esta actividad.
La custodia, la base sobre la que se construye todo el negocio digital
El marco MiCA establece que la custodia no es un servicio complementario dentro de la oferta de activos digitales, sino el elemento fundamental sobre el que se apoya el resto de la operativa. Sin una infraestructura de custodia que cumpla los requisitos regulatorios, una entidad no puede desarrollar servicios adicionales como negociación, tokenización, staking o liquidación de activos digitales.
El reglamento europeo exige, entre otros aspectos, la segregación patrimonial de los activos custodiados, mecanismos para evitar conflictos de interés entre las actividades de intermediación y custodia, y medidas específicas para proteger los derechos de propiedad de los clientes en caso de insolvencia del proveedor.
Esto convierte la custodia en una decisión estratégica de arquitectura tecnológica y regulatoria que debe resolverse antes de llevar cualquier producto de activos digitales al cliente final.
“Lo que estamos viendo en España es exactamente lo que ocurre en todos los mercados que maduran en activos digitales: los bancos que llegan primero a la custodia institucional son los que pueden construir el resto de la oferta”, señala Mike Schwitalla, Chief Commercial Officer de Crypto Finance.
Según Schwitalla, “la custodia no es la parte menos relevante del negocio cripto para un banco; es la más relevante, porque sin ella ningún otro servicio es posible”. En su opinión, las entidades españolas que ya han obtenido la licencia MiCA han entendido esta prioridad, mientras que el resto deberá tomar decisiones antes del cierre del periodo transitorio.
La banca española compite en un mercado europeo ya consolidado
La posición de los bancos españoles presenta una diferencia significativa frente a otros mercados: no compiten únicamente entre entidades nacionales, sino también con proveedores internacionales que ya cuentan con autorización para operar en la Unión Europea.
Actualmente, 54 proveedores extranjeros pueden prestar servicios en España mediante el pasaporte europeo, procedentes principalmente de Alemania, Países Bajos y Francia. Plataformas como Coinbase, Bitpanda o Bitvavo ya cuentan con cobertura regulatoria para ofrecer servicios de custodia en el mercado español.
Este escenario reduce el margen de maniobra de la banca tradicional, que debe competir en un ecosistema donde la infraestructura regulada ya está en funcionamiento y donde las decisiones actuales definirán su posición en los próximos años.
La infraestructura externa gana peso como vía de entrada
Crypto Finance, filial del grupo Deutsche Börse regulada por la FINMA, ofrece a las instituciones financieras servicios de custodia, intermediación y liquidación de activos digitales sin necesidad de desarrollar internamente toda la infraestructura tecnológica.
Este modelo replica la relación tradicional entre bancos y proveedores especializados de infraestructura financiera, adaptada al nuevo entorno de activos digitales regulados. Para las entidades financieras, contar con este tipo de soluciones puede reducir costes, acelerar la entrada al mercado y facilitar el cumplimiento de los requisitos establecidos por MiCA.
Julio de 2026 marcará un nuevo mapa del mercado español
El cierre del periodo transitorio en julio de 2026 será un punto de inflexión para el ecosistema español de activos digitales. Las entidades que hayan resuelto la custodia dispondrán de la base necesaria para ampliar su oferta hacia nuevos servicios como negociación, tokenización o gestión de activos digitales.
Aquellas que no hayan completado este proceso perderán la capacidad de operar bajo el nuevo marco regulatorio europeo, en un mercado donde la infraestructura y el cumplimiento normativo serán los principales factores de diferenciación.
Foto cedidaMiguel Ángel Peris y Beatriz Corrochano, Grupo Peris
Hace dos meses el Grupo Peris decidió dar un paso estratégico hacia el negocio de gestión patrimonial con el lanzamiento de una nueva división especializada en asesoramiento financiero. En esta entrevista, Miguel Ángel Peris, CEO de la nueva división de Asesoramiento Financiero del Grupo, y Beatriz Corrochano, responsable de la nueva división, explican las claves estratégicas de esta apuesta, el posicionamiento diferencial del proyecto y cómo pretenden competir en un mercado cada vez más exigente en términos de personalización, costes y transparencia regulatoria.
Su hoja de ruta es clara: apostar por un modelo orientado a inversores a partir de 50.000 euros, el segmento más affluent, combinando cercanía, planificación personalizada y una arquitectura abierta de producto. Para liderar esta nueva etapa, la compañía ha incorporado a Beatriz Corrochano, profesional con experiencia en gestión de patrimonios, en un proyecto con el que la entidad aspira a convertirse en el asesor integral de referencia de sus clientes en todas las áreas relacionadas con la protección, planificación e inversión de su patrimonio.
¿Qué les ha llevado ahora a dar el salto hacia la gestión patrimonial?
Miguel Ángel Peris. La evolución hacia el asesoramiento financiero y la gestión patrimonial responde a una visión de largo plazo y a una necesidad no adecuadamente cubierta que hemos detectado entre nuestros clientes y en el mercado español. Durante más de 55 años hemos acompañado a familias y empresas en la protección de su patrimonio, la previsión social y la planificación de riesgos. Con el paso del tiempo, hemos comprobado que esos mismos clientes demandan cada vez más un asesoramiento integral que les ayude no sólo a proteger su patrimonio, sino también a gestionarlo, hacerlo crecer y planificar su futuro financiero.
La creación de esta nueva división es una evolución natural de nuestra propuesta de valor. No se trata de incorporar una nueva línea de negocio de forma aislada, sino de ampliar nuestra capacidad de acompañamiento al cliente en todas las áreas relacionadas con su patrimonio y especialmente allí donde hay una mayor aportación de valor a realizar. En este proceso, era un requisito imprescindible la captación de talento muy especializado y la incorporación de Beatriz Corrochano ha sido clave. Su experiencia en gestión patrimonial, diseño de estrategias de inversión y asesoramiento financiero aporta el conocimiento necesario para desarrollar este proyecto con las máximas garantías y con el nivel de calidad que queremos dar a nuestros clientes. Además, comparte plenamente nuestra filosofía de cercanía, profesionalidad, confianza y honestidad, que han definido a Grupo Peris desde sus inicios.
Su propuesta parte de tickets desde 50.000 euros, un segmento donde muchas entidades están apostando por modelos automatizados. ¿Dónde está su propuesta diferencial?
Miguel Ángel Peris. Observamos una realidad muy clara en el mercado: existe un amplio colectivo de inversores que ha quedado en una especie de «tierra de nadie». Por un lado, no alcanzan los volúmenes exigidos por muchas entidades de banca privada; por otro, reciben soluciones cada vez más estandarizadas y automatizadas que difícilmente responden a sus necesidades particulares. Nuestra propuesta nace precisamente para cubrir ese vacío. Queremos ofrecer a clientes a partir de 50.000 euros de patrimonio financiero acceso a un asesoramiento profesional, personalizado y cercano, basado en una planificación financiera real y no únicamente en la comercialización de productos. Entendemos que detrás de cada patrimonio hay objetivos vitales distintos: complementar la jubilación, generar rentas futuras, financiar proyectos familiares o preservar capital para las siguientes generaciones. El estar en los dos mundos, asegurador y financiero, nos sitúa en una posición única para ofrecer una gama de productos completa y competitiva, con el aspecto fiscal y la contención en los gastos de gestión muy presentes.
¿Qué propuesta han diseñado para este colectivo de inversores?
Miguel Ángel Peris. Hemos diseñado una propuesta específica para clientes con patrimonios superiores a 250.000 euros, donde el nivel de personalización y acompañamiento adquiere una dimensión aún mayor. En estos casos incorporamos un servicio más integral que combina asesoramiento financiero, planificación patrimonial, optimización fiscal, análisis sucesorio y acceso a soluciones de inversión más sofisticadas, siempre adaptadas al perfil y necesidades de cada cliente y con una gestión más activa.
Beatriz, asumes el liderazgo de esta nueva división. ¿Qué visión quieres imprimir al proyecto?
Beatriz Corrochano. El objetivo es construir una división de asesoramiento patrimonial que combine cercanía, rigor técnico y una visión de largo plazo. Creemos que existe una oportunidad muy importante para ofrecer un servicio verdaderamente personalizado a clientes que muchas veces no encuentran el nivel de atención que necesitan dentro de los modelos más estandarizados de la banca tradicional. A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en la gestión de patrimonios y en el diseño de estrategias de inversión para clientes que buscan preservar y hacer crecer su patrimonio de forma eficiente. Esa experiencia me ha enseñado que cada cliente tiene una realidad distinta y que el asesoramiento debe partir siempre de sus objetivos, su situación personal y su tolerancia al riesgo.
¿Cuál es vuestro modelo?
Beatriz Corrochano. Hemos desarrollado un modelo basado en la planificación financiera y en una relación cercana y continuada con el cliente. Más allá de la evolución de los mercados, creemos que el verdadero valor está en acompañar al inversor en la toma de decisiones importantes y ayudarle a mantener una estrategia coherente a largo plazo, partiendo siempre del interés del cliente. Ha sido muy fácil porque, al llegar aquí, me he encontrado con una cultura que, al provenir de una correduría, coincide con la que yo he tenido siempre al llevar gestión discrecional de carteras y altos patrimonios: alineación máxima con los intereses del cliente y oferta de alta calidad.
En cuanto al equipo, buscaremos profesionales con una sólida formación financiera y una clara orientación al cliente. El conocimiento técnico es imprescindible, pero también lo son la capacidad de escuchar, generar confianza y entender las necesidades de cada persona. Queremos construir un equipo que comparta una misma filosofía de asesoramiento y que esté comprometido con ofrecer un servicio de máxima calidad. Contamos además con la fortaleza que aporta Grupo Peris, que tiene una relación de confianza consolidada con sus clientes y una larga trayectoria en el sector asegurador, que está apoyando el proyecto.
En un mercado donde el producto es cada vez más importante, ¿cómo se va a estructurar la oferta?
Beatriz Corrochano. Nuestra filosofía parte de una premisa muy sencilla: el producto debe ser una consecuencia del análisis del cliente, nunca el punto de partida y debe a la vez ser un producto de alta calidad. Por eso hemos apostado por un modelo de arquitectura abierta que nos permita acceder a las mejores soluciones disponibles en el mercado y construir propuestas adaptadas a las necesidades específicas de cada inversor. Creemos que la libertad en la selección de productos es fundamental para poder aportar valor y mantener una alineación real con los intereses del cliente.
La oferta estará estructurada en torno a varios ejes. Por un lado, las soluciones de inversión financiera tradicionales, incluyendo fondos de inversión, carteras gestionadas y otras estrategias orientadas a la construcción y preservación del patrimonio. Por otro, las soluciones aseguradoras tendrán también un papel relevante, especialmente en aquellos casos donde aportan ventajas en términos de planificación patrimonial, eficiencia fiscal o transmisión del patrimonio. Nuestro objetivo es combinar lo mejor del mundo financiero y asegurador para ofrecer una visión integral del patrimonio, siempre adaptando el producto a las necesidades del cliente y no al revés. La experiencia de Grupo Peris en planificación y protección patrimonial, junto con el conocimiento especializado en inversión financiera que hemos incorporado, nos permite abordar las necesidades del cliente desde una perspectiva mucho más amplia y completa.
¿Qué objetivos se marcan a medio plazo en términos de crecimiento?
Miguel Ángel Peris. Nuestro objetivo no es llegar a un determinado volumen de patrimonio gestionado. El volumen de patrimonio asesorado será una consecuencia de nuestro verdadero objetivo: construir un servicio de gestión patrimonial de alta calidad en producto y servicio que ayude a nuestros clientes a conservar y hacer crecer su patrimonio en el largo plazo. Nuestra base de clientes y la incorporación de Beatriz Corrochano ha hecho que ya tengamos una excelente base que hemos visto que nos va a permitir alcanzar nuestro plan de negocio antes de lo que creíamos. Estamos en este sentido muy contentos.
Con todo, nuestro planteamiento es desarrollar el proyecto de forma progresiva y sostenible. No estamos dispuestos a que el servicio sufra o merme en calidad hacia el cliente. Para nosotros, el éxito de una división patrimonial no debe medirse únicamente por el volumen alcanzado, sino por la calidad de las relaciones que es capaz de construir a largo plazo y esto es lo que nos mueve. Más allá de una cifra concreta, buscamos construir una división rentable, recurrente y con capacidad de crecimiento orgánico, apoyada tanto en la captación de nuevos clientes como en el desarrollo patrimonial de los ya existentes.
Queremos ser el referente patrimonial indiscutible de nuestros clientes, acompañándolos en todas las etapas de su vida financiera. Si logramos que nos vean como su asesor de confianza integral para la protección, planificación e inversión de su patrimonio, estaremos sentando las bases para un crecimiento sólido y sostenible dentro del grupo.
En un entorno cada vez más regulado, ¿qué modelo de relación contractual van a mantener con el cliente?
Beatriz Corrochano. La regulación MiFID II ha supuesto un avance muy importante para el sector porque ha elevado los estándares de transparencia y protección al inversor. En nuestro caso, hemos optado por un modelo que apueste por productos con un bajo coste de gestión, altamente competitivos para los clientes y cuyo gasto se optimice fiscalmente a través del mecanismo de la retrocesión, sin que el cliente abone una tarifa específica separada por el asesoramiento recibido. Uno de los aspectos diferenciales de esta nueva división es, por tanto, que el cliente no tendrá que abonar una factura independiente por el servicio de asesoramiento. Nuestra apuesta consiste precisamente en acercar un servicio de gestión y asesoramiento patrimonial propio de la banca privada a un segmento de clientes que tradicionalmente no ha tenido acceso a este nivel de acompañamiento.
Creemos que muchas personas con capacidad de ahorro e inversión necesitan orientación profesional para tomar decisiones financieras adecuadas, pero en numerosas ocasiones se encuentran con barreras de acceso o con modelos excesivamente estandarizados. Nuestro objetivo es eliminar esas barreras y ofrecer un servicio cercano, personalizado y de calidad sin que el coste del asesoramiento sea un obstáculo.
La financiación de BBVA al sector agro alcanzó los 16.000 millones de euros a cierre de marzo de 2026, un 10% más que un año antes, mientras que la movilización sostenible vinculada al sector ascendió a 2.240 millones de euros, un 92% más. Estos avances responden a una estrategia que integra especialización sectorial, nuevas capacidades de riesgo y herramientas comerciales. El banco ha desarrollado un modelo común que combina conocimiento sectorial, capacidades digitales, sostenibilidad y gestión especializada del riesgo para acompañar a las empresas de toda la cadena de valor agroalimentaria. Esta estrategia ya está implantada en siete países y contribuye al crecimiento del negocio y de la financiación sostenible en el Grupo.
El sector agroalimentario es uno de los sectores estratégicos para la banca de empresas de BBVA y uno de los ejemplos más avanzados de su estrategia de sectorización: «El agro es un claro ejemplo de cómo la especialización sectorial genera valor para nuestros clientes y para el banco. Hemos convertido el conocimiento de nuestros equipos en capacidades compartidas con el conjunto de BBVA y que nos permiten acompañar mejor a las empresas, integrar la sostenibilidaden la actividad comercial y extender las mejores prácticas entre países. Ese es precisamente el objetivo de nuestra estrategia de sectorización: ofrecer un asesoramiento cada vez más especializado y cercano a la realidad de cada industria», señala Jaime Marín, responsable de Sostenibilidad y Sectorización de Banca de Empresas e Instituciones en BBVA, en un comunicado de prensa.
Un modelo con resultados en distintos mercados
La implantación internacional del modelo ya muestra resultados en diferentes geografías y demuestra el valor de compartir conocimiento e innovación entre los distintos países donde opera el banco de matriz española, recalcaron.
Argentina: Los resultados a cierre de marzo de 2026 consolidan a Argentina como uno de los principales referentes de esta estrategia. Las iniciativas desarrolladas en torno a Expoagro y Agroactivahan hecho posible financiar operaciones por 616 millones de dólares, mientras que la cartera agro crece un 12% interanual, reflejo del impacto del despliegue del modelo en el país. En este país, BBVA ha desarrollado Agro Advisor, una herramienta que combina inteligencia artificial y datos geoespaciales para ofrecer a los gestores una visión más completa de la actividad agrícola de sus clientes. La solución permite identificar cultivos, analizar campañas agrícolas y anticipar necesidades de financiación, lo que facilita un asesoramiento más personalizado y una mejor toma de decisiones comerciales. Este desarrollo refleja cómo las capacidades creadas en un mercado pueden convertirse en una referencia para el conjunto del Grupo y consolidar el modelo de especialización de BBVA.
México: A cierre de marzo de 2026, BBVA sigue consolidándose como uno de los bancos de referencia para el sector agroalimentario. La entidad ha incrementado un 19% su cartera agro en términos interanuales, reflejo de una estrategia de especialización que fortalece la relación con las empresas y amplía las oportunidades de crecimiento en uno de los mercados más relevantes para el Grupo.
España: el modelo de especialización se ha traducido en campañas comerciales dirigidas a sectores estratégicos como el vitivinícola. En este sector, BBVA ha identificado cerca de 3.700 empresas con potencial de negocio, ha establecido una relación comercial con el 68% de ellas y ha convertido el 15% de esas oportunidades en nuevas operaciones, impulsando un modelo de relación basado en el asesoramiento especializado y la cercanía al cliente.
Colombia: la innovación se ha materializado en la Línea Triangular Agro,una solución financiera creada para responder a las necesidades específicas del sector y facilitar el acceso al crédito a empresas y productores. Desde su lanzamiento, esta iniciativa ha generado más de 125 millones de euros de negocio incremental, ampliando el acceso a financiación y reforzando la propuesta de valor de BBVA para el ecosistema agroalimentario.
Uruguay: BBVA ha impulsado su propuesta para el sector con soluciones especializadas como el Leasing Agro, diseñado para facilitar la financiación de maquinaria y bienes de capital, contribuyendo a mejorar la capacidad de inversión y modernización de las explotaciones agropecuarias.
Perú: El banco continúa impulsando una estrategia que combina productividad, sostenibilidad e inclusión financiera para acompañar el desarrollo del sector agroalimentario e impulsar su competitividad.
Venezuela: La entidad mantiene una cuota de mercado del 22%, apoyada en una propuesta de valor especializada y un modelo de relación orientado a mejorar la experiencia de los clientes del sector.
Conocimiento sectorial especializado
El modelo parte de una visión centrada en el cliente, que reconoce que las necesidades de una explotación familiar, una cooperativa, una empresaexportadora o una gran industria agroalimentaria son diferentes. Por ello, BBVA adapta su propuesta de valor a cada geografía, actividad y tamaño de empresa, poniendo un foco especial en la mediana empresa agropecuaria, donde el asesoramiento especializado aporta un mayor valor para la toma de decisiones.
BBVA combina equipos especializados, herramientas digitales, analítica avanzada y un modelo específico de gestión del riesgo que incorpora el conocimiento de más de 250 actividades agroalimentarias, desde el vino o el aceite de oliva hasta la soja, el arándano, el cacahuete, la producción porcina o el tequila. Este conocimiento permite adaptar plazos, condiciones y criterios de análisis a los diferentes ciclos productivos e incorpora variables relacionadas con el contexto climático para ofrecer soluciones más ajustadas a la realidad de cada cliente. BBVA dispone de modelos de riesgo específicos para el 82% de las actividades y segmentos agroalimentarios identificados como prioritarios, lo que mejora la coordinación entre las áreas de negocio y riesgos, agiliza la toma de decisiones e incrementa la resiliencia de las carteras.
La sostenibilidad, integrada en la actividad comercial
La sostenibilidad constituye otro de los pilares de la estrategia agro de BBVA. La entidad ha desarrollado nuevas herramientas para ayudar a sus gestores a identificar oportunidades de financiación sostenible y acompañar a las empresas en su transición. Entre ellas destacan soluciones para evaluar aspectos como la biodiversidad, la adaptación al cambio climático o la incorporación de estándares de transición en la actividad agroalimentaria, integrando estos criterios tanto en la actividad comercial como en la gestión del riesgo. Como resultado, las operaciones sostenibles ascienden a 4.710, un 99% más, reflejo de una estrategia que sitúa la sostenibilidad como un elemento transversal de la propuesta de valor para los clientes. Esta evolución confirma el papel de la sostenibilidad como uno de los ejes del modelo de especialización con el que BBVA acompaña la transición del sector agroalimentario.
Fruit Attraction, próxima cita para el sector Agro
Fruit Attraction, la feria internacional del sector de frutas y hortalizas, celebrará una nueva edición del 6 al 8 de octubre en Madrid. Considerada uno de los principales encuentros mundiales de la industria agroalimentaria, reunirá a los principales actores del sector para analizar su evolución y perspectivas.
La feria será también un punto de encuentro para BBVA con clientes y empresas de los distintos países en los que opera, con una agenda de reuniones centrada en intercambiar perspectivas sobre los grandes retos y oportunidades del sector agroalimentario. Entre los principales desafíos figuran la fragmentación de las cadenas de suministro, la volatilidad climática y fenómenos como El Niño, el incremento de los costes de los insumos, el relevo generacional o las necesidades de inversión (CapEx) para modernizar explotaciones e infraestructuras. Las reuniones también permitirán abordar las oportunidades derivadas de la apertura de nuevos mercados, los acuerdos comerciales internacionales —como Mercosur o la modernización del acuerdo entre México y la Unión Europea— y el desarrollo de nuevas variedades más resilientes y productivas.
BBVA ha dado un nuevo paso en el desarrollo de su estrategia para grandes patrimonios con la constitución de Global Private Office SL, la sociedad independiente que dará soporte jurídico y operativo a su nuevo servicio de multi family office dirigido a familias y clientes con patrimonios de entre 30 y 300 millones de euros.
Según consta en el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME), la sociedad recientemente constituida cuenta con un órgano de administración integrado por tres ejecutivos vinculados a BBVA. César Solera Cañaveras, que liderará el proyecto, como ya había avanzado la entidad- figura como consejero delegado, mientras que aparecen como consejeros Fernando Ruiz Estébanez (actual Director de Banca Privada y Banca Personal en BBVA España) y Lara Marín Fernández, Head of Value Offer & Business Development en BBVA Global Wealth.
La creación de esta sociedad supone la materialización corporativa del nuevo modelo de multi family office que BBVA anunció a principios de julio, según explican desde la entidad. El proyecto nace con la vocación de ofrecer un servicio independiente a grandes patrimonios, con operativa multibanco y arquitectura abierta.
No obstante, Global Private Office SL no será necesariamente la denominación comercial con la que se presente el servicio al mercado. BBVA todavía no ha desvelado la marca definitiva bajo la que operará esta nueva propuesta, un anuncio que está previsto para el último trimestre de 2026.
Detalles sobre el nuevo canal Wealth de BBVA
La constitución de la sociedad llega después de varios meses de trabajo interno y da estructura jurídica a una iniciativa con la que BBVA busca ampliar su propuesta de valor en el segmento de mayores patrimonios. El banco explicó en julio que el servicio está pensado no solo para sus actuales clientes de Banca Privada y Grandes Patrimonios, a los que también se ofrecerá, sino especialmente para altos patrimonios y familias empresariales que demanden una visión integral de su patrimonio y que trabajen con diferentes entidades financieras.
El proyecto arrancó en España con un equipo de 10 profesionales de perfil senior y más de 20 años de experiencia, con unas oficinas situadas en una zona prime de Madrid y fuera de la red tradicional de oficinas de BBVA. La propuesta tiene además vocación internacional y está previsto que pueda extenderse progresivamente a otras geografías en las que está presente el grupo.
Uno de los elementos diferenciales del modelo es precisamente su independencia y operativa multibanco. El objetivo es que el cliente pueda consolidar la información sobre sus activos con independencia de las entidades con las que trabaje y obtener una visión unificada de su patrimonio, sus riesgos, costes, diversificación y oportunidades de inversión.
La propuesta se estructura en torno a cuatro grandes áreas: estrategia de inversión, planificación patrimonial, gobernanza y legado, y propósito y estilo de vida. En materia de inversión, el servicio contempla el diseño de marcos de inversión y la asignación entre mercados cotizados, mercados privados y activos reales. La planificación patrimonial incorpora el análisis de la estructura patrimonial, fiscalidad y sucesión, mientras que también se contempla una gestión específica de los activos inmobiliarios y el acceso a oportunidades internacionales, alternativas y operaciones off-market.
La tercera dimensión está vinculada a la gobernanza y la transición generacional, mientras que la cuarta incorpora cuestiones como la filantropía, las colecciones de arte y otros servicios asociados al estilo de vida de las familias.
Con este movimiento, BBVA busca posicionarse en un segmento en el que la gestión patrimonial trasciende la selección de productos financieros y adquieren mayor peso la coordinación, la planificación, la gobernanza familiar y la preservación del patrimonio entre generaciones. La iniciativa también tiene entre sus potenciales clientes a grandes patrimonios latinoamericanos, un perfil que el banco identificó expresamente como una fuente de demanda para este tipo de servicio.
La temporada de resultados deja una conclusión clara: los sólidos resultados empresariales se están extendiendo más allá de la inteligencia artificial y de los líderes tecnológicos estadounidenses. ¿Qué significa esto para los inversores? En opinión de los expertos de las gestoras, hay argumentos de sobra para mantenerse invertidos en renta variable y ampliar el foco en busca de una mayor diversificación.
«Seguimos siendo constructivos respecto a las acciones, respaldados por unos sólidos beneficios empresariales, una participación más amplia del mercado y una inversión continua a lo largo de toda la cadena de valor de la IA, tanto en EE.UU. como a nivel global. Los inversores con una exposición concentrada en tecnología estadounidense podrían considerar aprovechar la actual fortaleza del mercado para diversificar hacia Europa, Asia y sectores cíclicos seleccionados», afirma Mark Haefele, director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management.
Según Haefele, los resultados empresariales reforzaron las oportunidades generadas por la inversión en infraestructura de IA, electrificación e innovación en salud. “Los resultados de las principales empresas del sector energético y de cuidado ocular aportarán nueva evidencia sobre la demanda esta semana. Seguimos favoreciendo una exposición diversificada en nuestras temáticas de IA, energía y recursos, y longevidad”, defiende.
El efecto de la IA
Lo que las gestoras observan es que el ciclo de expansión de la IA es una tendencia clave que favorece un impulso de beneficios más sólido y amplio. “El gasto en capital para IA, en constante aumento, de los hiperescaladores —grandes empresas tecnológicas que construyen y gestionan una amplia infraestructura en la nube optimizada para la IA— se estima en unos 800.000 millones de dólares este año. Este desembolso ya se está traduciendo en unos ingresos sistemáticamente mejores de lo esperado para las empresas vinculadas a la cadena de suministro global de infraestructura de IA. Entre las beneficiarias se encuentran empresas de los sectores de litografía, fundición, memoria y almacenamiento de la fabricación de semiconductores”, explica Pablo Bernal, responsable de Vanguard en España.
En su opinión, dentro de ese ecosistema, la atención se ha desplazado hacia el mayor cuello de botella: los chips de memoria de alto ancho de banda, que son fundamentales para los casos de uso con alto volumen de inferencias y para los agentes de IA, en los que la latencia —el tiempo que transcurre entre la entrada y la salida de la IA— es especialmente importante. “El énfasis en los chips de memoria de gran ancho de banda se está traduciendo en un crecimiento explosivo de los beneficios y en expectativas al alza, junto con un sólido comportamiento de los precios, para ciertas empresas estadounidenses y surcoreanas. Los efectos no se limitan a los semiconductores, sino que también afectan a los sectores físicos implicados en la construcción, el suministro eléctrico y la refrigeración de los centros de datos, así como a las empresas de los sectores de la energía, los servicios públicos, la industria y los materiales. Es poco probable que los efectos en cadena de la IA se detengan ahí. Las empresas más allá de las que se dedican directamente a la infraestructura de IA se beneficiarán a medida que la IA se extienda por toda la economía y aumente la productividad”, destaca Bernal.
Más allá de EE.UU.
Los sólidos resultados empresariales de EE.UU. están impulsando al alza a la renta variable, pero no hay que perder de vista que el crecimiento de los beneficios en otros mercados ofrece una oportunidad de diversificación. Para el 7 de agosto, de las 415 empresas del índice S& que han presentado sus resultados, el 88% ha superado las estimaciones de beneficio por acción (BPA), con un aumento de los beneficios combinados de alrededor del 25% tras excluir extraordinario.
“Esa fortaleza no se ha limitado a un puñado de empresas de gran capitalización; la mediana de las compañías que componen el S&P 500 también registró uno de sus crecimientos de las ganancias más robustos de los últimos años, y los márgenes también se están ampliando” señala Shannon L. Saccocia, CIO – Wealth de Neuberger.
Para Saccocia, no sólo debemos mirar EE.UU., también los mercados emergentes y Japón presentan sólidos beneficios empresariales. “Aunque en gran medida ya se esperaba esta tendencia general de los resultados, Europa sí se ha convertido en una sorpresa, ya que está registrando su mejor temporada de resultados en años”, añade.
En términos más generales, reconoce que, aunque están sobreponderando la renta variable estadounidense por razones de peso, esta temporada de resultados les ha recordado que el riesgo de concentración tiene dos caras. “La misma resiliencia y el mismo crecimiento de los beneficios que hemos observado en EE.UU. se están manifestando cada vez más en otros lugares, y esa expansión es en sí misma una oportunidad de diversificación, no solo un dato más. A medida que aumenta el riesgo de concentración en las empresas de megacapitalización en ese país, creemos que una asignación moderada a mercados en los que los beneficios están empezando a diversificarse —Japón, determinados mercados emergentes y, potencialmente, Europa— ofrece a los inversores un complemento genuino a una cartera centrada en EE. UU., repartiendo la exposición a los beneficios entre un conjunto más amplio de factores de catalización, en lugar de depender cada vez más de ese mismo puñado de valores”, concluye el CIO- Wealth de Neuberger.