Tres mensajes para una semana de política monetaria y bancos centrales

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La semana trae dos nuevas citas de política, esta vez casi de forma simultánea. La Reserva Federal de EE.UU. (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE) enfrentan una nueva reunión de política monetaria con la preocupación sobre el impacto del conflicto en Oriente Medio en la economía. De fondo resuenan las últimas perspectivas del FMI: se espera que las economías de renta media represente cerca de dos tercios del crecimiento del PIB mundial hasta 2030. 

Es más, según el FMI, a nivel regional, Asia seguirá siendo el principal motor del crecimiento, concentrando más del 50% del crecimiento global. “A pesar de registrar las tasas de crecimiento más elevadas, se prevé que las economías de renta baja contribuyan solo con un 1% al crecimiento mundial en ese mismo periodo”, apuntaba en su último informe. 

Para los expertos de Neuberger, las cinco reuniones de esta semana—la de la Fed, el BCE, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón y el Banco de Canadá— ofrecen una importante ventana que permitirá ver cómo los responsables de la política monetaria están pensando y preparados para actuar ante los efectos inflacionarios del conflicto de Oriente Medio, pero la reunión del BCE es la que entraña el mayor riesgo. Frente a este contexto, ¿dónde creen los expertos de las gestoras internacionales que deben los bancos centrales poner el foco? 

Estanflación: nuevo rumbo

En opinión de Thomas Hempell, responsable de análisis macroeconómico y de mercados de Generali AM (parte de Generali Investments), la posible estanflación marcará el rumbo de los bancos centrales. “La economía mundial, aunque hasta ahora se ha mostrado resistente, se enfrenta a una crisis de estanflación provocada por el aumento de los precios de la energía, vinculado a la guerra en Irán. La elevada incertidumbre y los riesgos de interrupciones en las cadenas de suministro están lastrando la actividad. Europa y Japón/Asia se encuentran especialmente expuestas debido a su gran dependencia de las importaciones de energía. Por lo tanto, la duración y la gravedad de las interrupciones en el suministro energético son fundamentales para las perspectivas mundiales”, afirma Hempell.

En su opinión, es probable que los bancos centrales no presten atención al repunte temporal de la inflación. Para el experto de Generali AM, el umbral para una política monetaria restrictiva agresiva es mucho más alto que en 2022, lo que refleja diferencias clave: la economía mundial está creciendo de forma sólida, los aumentos de los precios de la energía son hasta ahora mucho más moderados (especialmente en el caso del gas) y el riesgo de efectos de segunda ronda es menor, dadas unas expectativas de inflación mejor ancladas y unas políticas menos acomodaticias (véanse los gráficos de la izquierda). “La Fed podría aún aplicar una última bajada de tipos de 25 puntos básicos (pb) a finales de verano. El BCE podría mantener los tipos sin cambios por razones fundamentales, pero es más probable que, no obstante, aplique una subida de seguridad de 25 pb para no parecer complaciente”, señala. 

Los errores del pasado

Para Pablo Duarte, analista senior del Flossbach von Storch Research Institute, la Fed y el BCE ya se equivocaron al considerar transitoria la inflación que comenzó en 2021. Ahora, apunta que, por temor a repetir ese error, podrían incurrir en hacer lo opuesto: endurecer en exceso la política monetaria y provocar una recesión que, previsiblemente, terminarían combatiendo con recortes de tipos.

“Hoy la situación es diferente”, matiza y argumenta que, aunque se ha producido un nuevo repunte de los precios de la energía, el exceso monetario es considerablemente menor. “Desde 2022, la cantidad de dinero ha crecido a un ritmo más contenido, y buena parte del exceso previo se ha absorbido a través de la inflación y del crecimiento real. En este contexto, un shock energético no tiene por qué desencadenar una nueva ola inflacionaria generalizada.

Sin una expansión monetaria que lo respalde, el encarecimiento de la energía actúa principalmente como una redistribución del gasto. Este ajuste tiende a moderar la presión inflacionaria en sectores como los servicios. En otras palabras, el actual shock energético apunta más a un cambio en los precios relativos que a una inflación generalizada como la de 2021 y 2022”, argumenta. 

En cambio, considera que el riesgo de recesión aumenta, especialmente en la eurozona, donde la dependencia energética es mayor y la productividad ha mostrado un comportamiento débil durante años. “Al mismo tiempo, los elevados niveles de deuda pública dificultan mantener una política monetaria restrictiva durante mucho tiempo. En este contexto, resulta plausible un nuevo cambio de rumbo. Si el crecimiento se deteriora y las presiones inflacionarias remiten, los bancos centrales podrían verse obligados a revertir su política, retomando los recortes de tipos. Este giro no sería sorprendente, sino coherente con la dificultad inherente a la política monetaria”, afirma.

Duarte defiende que los bancos centrales operan siempre entre dos riesgos: actuar demasiado tarde o hacerlo en exceso. “En 2021 y 2022, el error fue no reaccionar a tiempo ante un exceso monetario evidente. En 2026, el peligro es reaccionar con demasiada dureza ante un shock que no presenta las mismas características inflacionarias. Entre ambos extremos, la política monetaria sigue siendo un ejercicio de equilibrio imperfecto”, concluye.

Su peso en el ciclo

Por último, Marco Giordano, Investment Director en Wellington Management, lanza un mensaje más: “Las decisiones de los bancos centrales serán factores determinantes del ciclo global en los próximos trimestres, a medida que los responsables políticos asimilen este último choque exógeno y actúen en consecuencia”. 

Según su análisis, a lo largo del mes de marzo, los bancos centrales de todo el mundo optaron por mantener los tipos de interés sin cambios, alegando el aumento de los riesgos geopolíticos y la incertidumbre en torno a las perspectivas de inflación impulsadas por los precios de la energía. “Tanto la Fed como el BCE mantuvieron los tipos de interés sin cambios, haciendo hincapié en que de cara al futuro se guiarán por los datos: es probable que las previsiones de inflación sean ligeramente al alza, mientras que la incertidumbre probablemente lastrará el crecimiento”, recuerda. 

Para Giordano, Powell y Lagarde adoptaron un tono ligeramente hawkish, en contraste con el gobernador Bailey: el Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra mantuvo los tipos sin cambios y lo hizo por unanimidad (9-0), impulsado por la crisis de los precios de la energía. “Los mercados interpretaron esto como un cambio significativo en la función de reacción del Banco de Inglaterra, que anteriormente se mostraba dispuesto a recortar los tipos al máximo junto con la Fed, y ahora se espera que suba los tipos tres veces en 2026. El Reino Unido ya se enfrentaba a las perspectivas de inflación más elevadas del G7; es probable que esta última sacudida complique la tarea del banco central, que lucha por reafirmar su credibilidad ante los inversores internacionales, ya que ha sido testigo del mayor exceso acumulado de inflación en los mercados desarrollados desde la crisis financiera mundial de 2007”, concluye Giordano

Replantear el 60/40 en un mundo en fragmentación: cómo construir asignaciones más resilientes

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El contexto macroeconómico está cambiando de formas que desafían algunas de las dinámicas que sustentan la construcción tradicional de carteras 60/40. En un régimen de mayor volatilidad macroeconómica y fragmentación geoeconómica, los inversores pueden necesitar adoptar un enfoque más amplio y complejo para garantizar la estabilidad de la cartera.

Por qué es más complicado confiar en el clásico 60/40

Durante décadas, la cartera tradicional 60/40 encarnó la simplicidad basada en dos pilares básicos: las acciones como motor principal del crecimiento a largo plazo y los bonos de alta calidad como contribuyentes defensivos que amortiguaban las pérdidas cuando se vendían activos de riesgo. Este segundo pilar funcionó especialmente bien en el período 2000–2020, cuando los rendimientos de las acciones y los bonos gubernamentales a menudo se correlacionaban negativamente.

Sin embargo, ahora estamos en un régimen en el que la inflación es un factor más destacado en los resultados macroeconómicos y las correlaciones de rentabilidad entre bonos y acciones son más volátiles. Esto significa que la exposición a la duración se ha convertido en una cobertura menos confiable para el riesgo de al renta variable.

Al mismo tiempo, la fragmentación geoeconómica está transformando las oportunidades disponibles para los inversores. La combinación de una reconfiguración comercial y de la cadena de suministro, una política industrial más activa y el riesgo geopolítico contribuyen a la divergencia entre regiones, sectores y perfiles de flujos de caja. En este entorno, una cartera con una asignación concentrada de renta variable ponderada por capitalización de mercado y una fuente única de bonos es menos robusta. Los inversores necesitan una solución alternativa.

Las tendencias macroeconómicas exigen un cambio de enfoque

El trasfondo actual no se define por un solo ciclo global, sino por un crecimiento desigual, dinámicas de inflación divergentes y compromisos políticos más complejos. Las condiciones financieras se están relajando y la Fed se inclina hacia nuevos recortes, mientras que la inflación sigue desconectada entre los mercados, con una inflación más “pegajosa” en los servicios estadounidenses frente a la dinámica desinflacionaria en Europa.

Esta combinación tiene consecuencias específicas para cada región. En Estados Unidos, los sólidos beneficios han apoyado el apetito por el riesgo, pero las valoraciones siguen elevadas y la incertidumbre en política persiste. Esto amplía el abanico de posibles resultados y aumenta la incertidumbre de los inversores, incluso cuando el escenario central es positivo. En Europa, la desinflación y la posible tracción fiscal pueden crear oportunidades selectivas, pero los riesgos políticos y de política siguen siendo relevantes para las decisiones de presupuestación y cobertura de riesgos. Los mercados emergentes pueden beneficiarse de una mejora del sentimiento y de los fundamentos intrínsecos, pero siguen siendo sensibles a las oscilaciones en los tipos de cambio del dólar y las condiciones financieras globales.

Para la construcción de carteras, estas dinámicas cambiantes refuerzan un mensaje central: la diversificación consiste menos en poseer dos grandes clases de activo y más en combinar deliberadamente múltiples factores de rentabilidad diferenciados, prestando una atención explícita a los perfiles de riesgo, el comportamiento de la limitación y la liquidez bajo presión.

Dos enfoques clave pueden ayudar a alcanzar los objetivos

En este régimen divergente, los inversores deben centrarse en dos temas clave para ayudar a alcanzar sus objetivos:

  • Buscar rendimientos resilientes cuando el liderazgo es limitado y la dispersión alta.
  • Construir una defensa que funcione en un régimen donde las correlaciones de rentabilidad entre bonos y acciones puedan volverse positivas.

Los inversores pueden mover varias palancas para alcanzar estos objetivos, con la gestión activa como núcleo. A medida que los mercados se han reducido y dejado llevar por el entusiasmo tecnológico impulsado por la IA, los riesgos de concentración a nivel de acciones y temáticas/sectores se han incrementado. La gestión activa basada en el análisis puede ayudar a mitigar riesgos de forma ascendente.

Esto significa en la práctica que las asignaciones a la renta variable podrían alejarse de las asignaciones ponderadas por capitalización de mercado basadas en índices, que están dominadas por Estados Unidos, hacia exposiciones más equilibradas en otras regiones como Europa o los mercados emergentes. También puede significar desplazar la exposición de factores de estilo de los índices dominados por el crecimiento para distribuirse de forma más equilibrada entre activos de calidad o valor.

Aunque esto puede proporcionar a las carteras una base más sólida para la estabilidad y los rendimientos, otras palancas también pueden añadir mayor resiliencia. Los bonos siguen siendo un componente central de una cartera reequilibrada, especialmente porque los rendimientos más altos han mejorado su capacidad para generar ingresos reales. Sin embargo, ya no deben ser la única asignación defensiva; Agregar soluciones centradas en ingresos en otras clases de activo, como la renta variable, también puede ofrecer beneficios atractivos de rentabilidad ajustada al riesgo.

De manera similar, en un entorno de mayor mejora deberían emplearse diversificadores alternativos para diferenciar los rendimientos y añadir resiliencia cuando sea posible. Mientras tanto, la cobertura de los tipos de cambio puede utilizarse para abordar las dinámicas cambiantes que rodean al dólar, cuyas credenciales de refugio seguro están siendo cuestionadas.

Los ETFs pueden ofrecer una ventaja ágil

Un entorno macroeconómico y geopolítico que cambia rápidamente puede requerir que las asignaciones cambien rápidamente. Los ETFs pueden facilitar estos cambios y ofrecer a los inversores un medio ágil para adquirir o salir del mercado mediante soluciones de “bloques” básicos.

Un enfoque de “bloques” también puede ayudar a los inversores a configurar los cambios más amplios que requieren las carteras modernas: una diversificación regional más intencionada en las acciones, un conjunto de activos generadores de rentas más diversificados dentro de la renta fija o inclinaciones que tengan en cuenta el clima, por ejemplo.

Los ETF activos, basados ​​en el análisis de Fidelity, pueden actuar como “bloques” fundamentales de la cartera que buscan resultados específicos en una amplia variedad de mercados y clases de activos, proporcionando a los inversores los beneficios de los fondos tradicionales, pero dentro de la envoltura eficiente de los ETF. Son un medio rentable, flexible y transparente para integrar los conocimientos de análisis en propiedad de Fidelity en las carteras de inversión.

Tribuna de Max Dawe, director, ETF Strategist at Fidelity International

Los jóvenes con alto patrimonio impulsan un cambio de modelo en el asesoramiento financiero

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Foto cedidaLuis Buceta, CFA, presidente de CFA Society Spain, Genevieve Hayman, PhD, investigadora senior en CFA Institute y Rhodri Preece, CFA, responsable global de investigación en CFA Institute

CFA Institute ha publicado un nuevo informe que analiza cómo los inversores de las generaciones Z y millennials —tanto de segmento mass affluent como de alto patrimonio (HNW) y muy alto patrimonio (VHNW)— están redefiniendo el futuro de la gestión patrimonial.

En el contexto del traspaso generacional de riqueza (Great Wealth Transfer), el informe, titulado Inversores de nueva generación: claves para gestores de patrimonio y asesores financieros (Next-Gen Investors: A Guide for Wealth Managers and Financial Advisers), examina cómo los comportamientos y expectativas de estos inversores difieren de los de las generaciones X y baby boomers, así como las implicaciones para el futuro del asesoramiento financiero.

El estudio se basa en una encuesta a más de 2.400 inversores en Canadá, India, Singapur, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Estados Unidos, y pone de manifiesto una elevada demanda de asesoramiento entre los inversores más jóvenes, además de aportar conclusiones relevantes para que asesores y gestores patrimoniales se adapten a este nuevo perfil de cliente.

Rhodri Preece, CFA, responsable global de investigación en CFA Institute, señala: “Los inversores de alto patrimonio de las generaciones Z y millennials están transformando la gestión patrimonial de manera significativa. Sus expectativas en cuanto al tipo de asesoramiento, sus preferencias de inversión y la forma en que se relacionan con sus asesores difieren claramente de las generaciones anteriores. Demandan acceso inmediato a la información, una interacción digital más frecuente, una mayor oferta de inversión y un asesoramiento que tenga en cuenta tanto sus objetivos vitales como la disciplina inversora y el largo plazo.”

Genevieve Hayman, PhD, investigadora senior en CFA Institute, añade: “Los datos muestran que los inversores jóvenes con patrimonio no prescinden del asesoramiento profesional, pero sí están cambiando la forma en que lo entienden. Quieren implicarse más en la planificación financiera y valoran modelos de asesoramiento híbridos que combinen el componente humano con soluciones tecnológicas que permitan una mayor personalización.” “Para responder a estas demandas, el sector deberá evolucionar hacia modelos capaces de ofrecer un asesoramiento más personalizado a escala, sin perder la confianza del cliente. La tecnología, incluida la inteligencia artificial, será un elemento clave.

Luis Buceta, CFA, presidente de CFA Society Spain, comenta: “Este informe confirma que las nuevas generaciones de inversores no solo están más digitalizadas, sino que también son más exigentes en términos de personalización, transparencia y calidad del asesoramiento. Para el sector en España, supone una oportunidad clara: evolucionar hacia modelos que combinen la cercanía del asesor con el uso inteligente de la tecnología, manteniendo siempre la confianza como pilar fundamental de la relación con el cliente.”

Principales conclusiones del estudio

Alta demanda de asesoramiento financiero: más del 90% de los inversores jóvenes con patrimonio utiliza algún tipo de asesoramiento financiero de pago, ya sea a través de asesores tradicionales, plataformas automatizadas (robo-advisors), contables o abogados. La generación Z recurre en mayor medida a planes de empresa o soluciones digitales, mientras que los millennials optan principalmente por asesores tradicionales. Cerca del 70% mantiene contacto con su asesor al menos una vez al mes.

Innovación, tendencias y efecto FOMO: el 55% de los inversores jóvenes HNW y VHNW reconoce haber tomado decisiones de inversión influido por el “miedo a quedarse fuera” (FOMO), especialmente en activos emergentes como las criptomonedas. Buscan asesores capaces de aportar contexto y acompañarlos en la toma de decisiones, combinando innovación con prudencia.

La confianza se apoya en resultados y seguridad digital: aunque “confianza” y “ética” siguen siendo atributos clave al elegir asesor, su interpretación varía. Los inversores jóvenes asocian la confianza a la capacidad profesional demostrable, la transparencia, las credenciales y la seguridad digital, además de valorar la empatía y la claridad en costes.

Uso intensivo de canales digitales, pero con el asesor financiero como referencia: los inversores jóvenes utilizan múltiples fuentes online para informarse, y cerca de un tercio ha recurrido a herramientas de inteligencia artificial generativa con fines formativos. No obstante, el asesor financiero sigue siendo la fuente de mayor confianza. Los millennials son quienes más acceden a asesoramiento profesional a través de entidades financieras o family offices (58%), mientras que la generación Z muestra mayor inclinación por el asesoramiento exclusivamente automatizado (43%).

Goldman Sachs AM amplía su gama de ETFs de renta fija con dos nuevos fondos

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Goldman Sachs Asset Management ha anunciado el lanzamiento de dos nuevos fondos cotizados de gestión activa en la región EMEA: Goldman Sachs Global Credit Plus Active UCITS ETF y Goldman Sachs Global Income Bond Opportunities Active UCITS ETF.

Con estas incorporaciones, la firma continúa reforzando su posicionamiento en el mercado de ETF activos, especialmente en el segmento de renta fija, tras la expansión de su plataforma en EMEA con el lanzamiento de 13 ETFs activos durante 2025.

El ETF Goldman Sachs Global Credit Plus Active UCITS ETF (GCPA) está diseñado para ofrecer una exposición diversificada al crédito, con un enfoque principal en el mercado global de bonos corporativos con grado de inversión. La estrategia se complementa con asignaciones a high yield, deuda de mercados emergentes y sectores de activos titulizados.

Por su parte, el Goldman Sachs Global Income Bond Opportunities Active UCITS ETF (GIBO) invierte en distintos mercados y sectores de renta fija a nivel mundial, asignando capital a aquellos segmentos que presentan, según la visión de la gestora, una combinación más atractiva entre rentabilidad y riesgo en cada fase del ciclo económico y de mercado.

Ambos fondos están gestionados por el equipo de Soluciones de Renta Fija y Liquidez de Goldman Sachs Asset Management, que aplica una estrategia que combina análisis macroeconómico de arriba abajo con selección de valores de abajo arriba. Este equipo global acumula 35 años de experiencia en inversión en renta fija y administra más de 1,97 billones de dólares —a cierre de 31 de marzo de 2026— con el respaldo de 390 profesionales de inversión distribuidos en distintas regiones, sectores y mercados.

Las clases de acciones sin cobertura de ambos ETFs ya cotizan en la Bolsa de Londres y en SIX, mientras que las clases con cobertura comenzarán próximamente su cotización en la Bolsa de Londres, Deutsche Börse y Borsa Italiana. Además, los fondos serán registrados en los principales mercados de EMEA.

Brendan McCarthy, responsable global de Distribución de ETF en Goldman Sachs Asset Management, ha señalado que la demanda de ETF de renta fija sigue creciendo, especialmente en soluciones que superan las exposiciones tradicionales a índices.

“Seguimos observando una fuerte demanda de ETF de renta fija, en particular de soluciones que van más allá de las exposiciones a índices tradicionales. Apoyándonos en el impulso de nuestra plataforma activa en EMEA, estamos ampliando nuestra oferta con estrategias globales de renta e inversión en crédito, diseñadas con el objetivo de ofrecer mejores resultados a los inversores”, afirmó.

Por su parte, Kay Haigh, codirectora global de Soluciones de Renta Fija y Liquidez, destacó la importancia de ofrecer productos diferenciados en un contexto donde los inversores priorizan ingresos sostenibles y diversificación.

“A medida que los inversores priorizan la obtención de rentas sostenibles y la diversificación, nuestro objetivo es ofrecer ETF de renta fija diferenciados. Nuestro enfoque combina el análisis fundamental con una construcción de cartera flexible, con el fin de maximizar el potencial de generación de rentas y construir carteras más equilibradas y resilientes”, explicó.

Actualmente, Goldman Sachs Asset Management gestiona cerca de 240 ETF en todo el mundo y administra aproximadamente 90.000 millones de dólares en este segmento, situándose entre los diez principales proveedores globales de ETF activos.

Hacia la gran consolidación: tendencias en la industria de activos privados para 2026 y más allá

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Foto cedidaDe izquierda a derecha: Alfonso Balsera, Business Development de Selinca en PGIM, Beatriz Oreja, CFA y responsable de Private Markets Investor Relations en Indosuez Wealth Management, Jorge Schnura, President Asset & Wealth Management de Keyrock; y Jacobo Silva Sabell, Senior Portfolio Manager de Omega Capital.

Las ventas indiscriminadas en Estados Unidos de participaciones en empresas privadas del sector tecnológico han sacudido con fuerza el ecosistema de los activos alternativos, generando una ola de volatilidad que ha puesto en cuestión valoraciones, liquidez y expectativas de crecimiento. Más allá del ruido coyuntural, este episodio ha actuado como catalizador de tendencias que ya venían gestándose desde hace años en los mercados privados. Sobre este telón de fondo se desarrolló la mesa redonda “Tendencias en alternativos: evolución y oportunidades de inversión”, moderada por Alfonso Balsera, Business Development de Selinca en PGIM, y en la que participaron Beatriz Oreja, CFA y responsable de Private Markets Investor Relations en Indosuez Wealth Management; Jorge Schnura, President Asset & Wealth Management de Keyrock; y Jacobo Silva Sabell, Senior Portfolio Manager de Omega Capital. Bajo el titular “La gran consolidación de la industria de activos privados: tendencias para 2026 y más allá”, los expertos abordaron los cambios estructurales que están redefiniendo el sector en el marco del evento Funds Society Alternative Summit.

Uno de los grandes ejes de la conversación fue el cambio de paradigma en las fuentes de financiación empresarial durante las últimas dos décadas y media, marcado por una reducción significativa del número de compañías cotizadas y un auge paralelo de los mercados privados. Como subrayó Beatriz Oreja, “los mercados privados se han convertido en un mercado de crecimiento para las pequeñas compañías. Ahora una compañía tarda de 12 a 14 años antes de salir a bolsa, esa parte de captación de valor se está quedando en los mercados privados”. Este fenómeno implica que cuando una empresa finalmente accede al mercado público, lo hace con valoraciones muy elevadas: “Ahora cuando sale a bolsa, lo hace cotizando a miles de millones. Los mercados públicos se han convertido en una fuente de liquidez para los fundadores o inversores de private equity”. No obstante, Oreja también advirtió de los riesgos de este desplazamiento: “los mercados públicos tienen valor para la economía, si todo queda en la parte privada se pierde transparencia y flujo de información”, lo que podría derivar en decisiones de política económica menos precisas e incluso forzar la intervención de las autoridades.

Se difuminan los límites entre público y privado

En este contexto de transformación, uno de los fenómenos más evidentes es la progresiva difuminación de las fronteras entre mercados públicos y privados, así como entre distintos estilos de gestión. Beatriz Oreja describió una industria en plena transición, marcada por el denominado “barbell effect”: “Estamos viendo una industria en transformación… ese barbell effect beneficia a las grandes gestoras, que han visto la compresión de sus márgenes por la inversión pasiva y ahora buscan alfa en los mercados privados, donde los márgenes son mucho más elevados”. Este movimiento responde tanto a la presión sobre costes como a la necesidad de ofrecer soluciones de inversión más completas en un entorno en el que la banca privada ha incorporado los activos alternativos como parte estructural de sus carteras.

Jacobo Silva Sabell coincidió en este diagnóstico al analizar la construcción de carteras: “Cuando vemos carteras de clientes, nos hemos ido a los dos extremos, tienen una parte en gestión pasiva con bajo tracking error y otra parte en activos privados y en medio se ha quedado vacía la parte de gestión activa”. Este desplazamiento obliga a replantear el papel de la gestión activa tradicional, que, según explicó, deberá concentrar más sus posiciones para generar rentabilidadsin comprometer la liquidez: “Vamos a tener que concentrar más las posiciones de gestión activa para generar rentabilidad y liquidez sin destruir el compounding”.

La consolidación del sector aparece como una consecuencia lógica de estas dinámicas. Beatriz Oreja apuntó que “hay gestoras con costes estructurales crecientes, que se dan cuenta de que la viabilidad de su negocio no es posible si siguen siendo independientes y entonces necesitan pertenecer a un gran grupo para ser sostenibles a largo plazo”. A ello se suma la creciente importancia del acceso a datos de calidad: “Tener acceso a esa información de los mercados privados es una ventaja competitiva clave, porque la información es poder”. En este sentido, las fronteras competitivas tradicionales están desapareciendo: “Antes teníamos a un BlackRock vs Amundi por un lado y a un Blackstone vs Apollo por otro. Ahora esas fronteras se están difuminando”.

Por su parte, Jacobo Silva Sabell subrayó que esta consolidación no es un fenómeno nuevo, sino una tendencia de largo recorrido: “La consolidación lleva en marcha los últimos 15-20 años y ha estado marcada por la compresión de márgenes”. En este entorno, el experto habla de un cambio de enfoque de la beta al alfa: “Lo que está claro es que, si buscas generación de alfa, en el lado de pasivo no la vas a generar”. Sin embargo, también advirtió de los retos específicos de los mercados privados, como la dificultad de reinvertir capital en determinados ciclos: “Un problema que vemos con el mercado privado es que tienes que reinvertir el capital a las TIR actuales y hay periodos en los que no se puede invertir, no se puede mantener ese compounding”.

La tokenización, impulsora de liquidez en activos privados

El segundo gran vector de cambio analizado en la mesa fue el papel de la tecnología, y en particular de la tokenización, como herramienta para mejorar la liquidez y eficiencia de los mercados privados. Jorge Schnura habló en primer lugar de que el uso de tecnologías como blockchain puede permitir el acceso a fuentes de financiación que desincentiven la salida a bolsa de muchas compañías. Este cambio no implica sustituir los mercados públicos, sino ofrecer alternativas más flexibles: “No se debe confundir tokenización con salida a bolsa, es simplemente un mecanismo más eficiente de traspaso de acciones”.

El experto destacó durante sus intervenciones las múltiples aplicaciones prácticas de la tokenización, por ejemplo, en vehículos semilíquidos: “Para fondos evergreen que invierten en empresas que no son líquidas, mediante la tokenización es posible proveer de ventanas de liquidez mucho más cortas a tus LPs”. Éste añadió que estos activos pueden utilizarse como colateral o negociarse en mercados secundarios, ampliando las posibilidades de monetización. En esta línea, destacó el papel de los proveedores de liquidez: “Si no hay liquidez de contrapartida, de poco sirve. Ahí entran en juego market makers como nosotros”.

El desarrollo de este ecosistema está siendo impulsado tanto por la demanda institucional como por los avances tecnológicos. “Estamos viendo mucha demanda por esta tecnología y realmente pensamos que es sano, porque es una metodología mucho más ordenada”, afirmó Schnura, quien también subrayó la conexión entre tokenización e inteligencia artificial. “Los activos tokenizados son los únicos activos que una IA puede usar nativamente de forma autónoma”, lo que abre la puerta a nuevos modelos de gestión y análisis en mercados privados, especialmente en sectores intensivos en innovación donde la valoración tradicional resulta más compleja.

En conjunto, la mesa puso de relieve que los activos alternativos se encuentran en un punto de inflexión. La combinación de cambios estructurales en las fuentes de financiación, presión sobre los modelos de negocio tradicionales y disrupción tecnológica está dando lugar a un nuevo mapa competitivo, en el que la escala, el acceso a información y la capacidad de adaptación serán determinantes. La gran consolidación del sector no solo parece inevitable, sino que, según los expertos, será uno de los rasgos definitorios de la industria de cara a 2026 y más allá.

Europa cobra protagonismo a medida que crece el mercado secundario

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A medida que el mercado madura, la selectividad cobra más importancia que nunca.

El año pasado, el mercado secundario mundial de capital privado alcanzó un volumen de transacciones récord de 226 000 millones de dólares, lo que supone un aumento del 41 % con respecto al ya histórico 2024. Las operaciones secundarias ya no se limitan a la periferia de los mercados privados y, mientras los inversores se preparan para otro año que podría batir récords, la selectividad será fundamental, con Europa como punto destacado.

¿Otro año histórico?

La ralentización de las ofertas públicas de adquisición (OPA), que proporcionan una vía de salida de las inversiones de capital privado para los inversores (LP) y los gestores de fondos (GP), se cita como uno de los principales motores del crecimiento del mercado secundario.

Pero creemos que hay multitud de razones por las que el mercado ha madurado. Las transacciones lideradas por los GP, en las que los patrocinadores ofrecen liquidez a los inversores existentes al tiempo que mantienen la exposición a los activos, se han convertido en una característica permanente del mercado, por ejemplo.

Anteriormente consideradas soluciones de liquidez de emergencia, las transacciones «GP-leds», alcanzaron los 106 000 millones de dólares en 2025, lo que supone un aumento interanual del 49 %. Actualmente, los patrocinadores recurren cada vez más a ellos para conservar activos de alto rendimiento, reestructurar los incentivos y optimizar las estructuras de capital, lo que garantiza un suministro constante de operaciones.

Por lo tanto, incluso aunque se prevea un aumento de la actividad de las salidas a bolsa en 2026, parece que el impulso del mercado ha llegado para quedarse.

Volúmenes crecientes, pero sin sobrecalentamiento

Dado que el ritmo de actividad observado en los últimos años parece que va a continuar, algunos podrían preguntarse si el mercado se está sobrecalentando. Sin embargo, incluso con una cantidad significativa del capital disponible para inversiones en operaciones secundario, el flujo de operaciones sigue siendo muy sólido, lo que pone de manifiesto que el sector sigue estando estructuralmente infra financiado.

Además, nuestro análisis de los datos de precios disponibles tampoco apunta a un sobrecalentamiento. En muchos segmentos, los niveles de precios se mantienen, en líneas generales, en consonancia con las medias históricas, especialmente en las operaciones lideradas por socios comanditarios. Los criterios de suscripción y los procesos de due diligence también se mantienen rigurosos, con una clara distinción entre los activos de alta calidad y los de menor calidad.

Argumentos a favor de Europa

Ante la gran cantidad de operaciones entre las que elegir, los inversores deben adoptar un enfoque muy selectivo. Actualmente vemos oportunidades interesantes en el mercado secundario europeo. El mercado europeo se caracteriza por unas valoraciones de entrada más bajas, una resiliencia estructural, marcos sólidos de gobierno corporativo y una cartera cada vez mayor de activos de alta calidad.

El enfoque desmesurado en la tecnología ha demostrado ser tanto una fortaleza como una fuente de vulnerabilidad para EE.UU. En lo que respecta a la resiliencia y la diversificación, creemos que Europa ofrece una alternativa convincente, dado su enfoque en los sectores productivos de la economía, como la industria manufacturera, la sanidad, las infraestructuras y las energías limpias.

Dado que las finanzas públicas se encuentran al límite incluso en los países europeos más resistentes, el capital privado desempeñará un papel fundamental a la hora de respaldar estos sectores, mientras los gobiernos se esfuerzan por lograr una mayor autonomía, la reindustrialización y la descarbonización.

Sin embargo, la complacencia estaría fuera de lugar. Aunque Europa ofrece una amplia gama de oportunidades, su calidad y su capacidad para generar rentabilidad pueden variar. Dada la enorme magnitud y complejidad de este mercado, la experiencia y un conocimiento profundo son fundamentales: la búsqueda de operaciones debe estar respaldada por datos sólidos, una gran experiencia en estructuración y conocimientos normativos.

Madurez sin saturación

A pesar de una racha de años récord, el mercado secundario está llamado a continuar su expansión estructural, ya que se ha convertido en un ecosistema sofisticado y mediado que permite a los vendedores gestionar de forma activa y dinámica su exposición a activos privados. Desde el punto de vista del comprador, consideramos que las condiciones actuales del mercado son especialmente atractivas. A pesar del fuerte crecimiento del mercado secundario, la oferta sigue superando a la demanda, lo que mantiene unos descuentos considerables, sobre todo en las transacciones europeas.

Lejos de mermar la rentabilidad, la maduración del mercado secundario está reforzando su relevancia, eficiencia y atractivo a largo plazo para ambas partes de la operación.

Tribuna de Edouard Boscher, Head of Private Equity de Carmignac 

Bellevue AM refuerza su estructura de distribución

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ETF de mercados verdaderamente emergentes
Foto cedidaLivia Zanini asumirá el cargo de Head of Sales Switzerland, y Florin Boetschi, Global Head of Distribution.

Bellevue Asset Management refuerza su estructura de distribución con el nombramiento de Florin Boetschi como nuevo Global Head of Distribution. Desde 2021, Boetschi ha sido el encargado de desarrollar el negocio de la gestora desde Singapur. Ahora, desde su nueva posición se centrará en impulsar la expansión de las actividades globales de distribución desde la sede central en Zúrich.

Además, como parte del desarrollo continuo de la estructura de distribución, Livia Zanini asumirá el cargo de Head of Sales Switzerland a partir de abril de 2026. Según explica la firma, en esta función, será responsable del mercado suizo y profundizará en las relaciones existentes con clientes, así como desarrollará nuevos canales de distribución. Livia Zanini trabaja en Bellevue Asset Management en Zúrich desde septiembre de 2024. Cuenta con un máster en Banca y Finanzas y es CFA Charterholder.

“En mi nuevo cargo, el foco está en impulsar nuestras actividades globales de distribución con un impulso adicional. Un factor clave es el desarrollo de nuestras actividades en cada uno de los mercados principales. Desde su incorporación a Bellevue, Livia se ha consolidado rápidamente como un pilar importante de nuestro equipo de distribución. En su nuevo puesto, desempeñará un papel clave en la expansión de nuestra posición en el mercado suizo”, ha destacado Florin Boetschi, nuevo Global Head of Distribution. 

Por su parte, Livia Zanini, Head of Sales Switzerland, ha declarado:Estoy muy satisfecha con este nombramiento y con la confianza depositada en mí. El mercado suizo requiere soluciones de inversión claramente diferenciadas. Precisamente ahí es donde ponemos el foco: con un fuerte énfasis en nuestras estrategias activas en salud, así como en renta variable suiza y europea. Junto con el equipo, haré todo lo posible para aprovechar de forma consistente estas fortalezas en el mercado”

Desde la firma aseguran que continúan ampliando su organización de distribución y tiene previsto reforzar aún más el equipo en julio de 2026.

Oportunidades y estrategias para descorrelacionar: las claves de la jornada de Safebrok en la Feria de Abril

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Oportunidades de inversión en un marco de feria: así organizó SafeBrok, firma especializada en mediación y asesoramiento personalizado en seguros, ahorro e inversión, su jornada con gestoras de fondos en la Feria de Abril, con una mesa redonda –celebrada en una típica caseta del recinto ferial- en la que se habló de temáticas como la interpretación del nuevo mapa de riesgos y presión geopolítica e inflacionista, volatilidad energética e incertidumbre sobre el rumbo de los bancos centrales.

En el encuentro despuntaron ideas de inversión y también estrategias para descorrelacionar y diversificar las carteras, de la mano de representantes de Lazard (Domingo Torres y Sergio Gámez), Propifi (Julia Boanca), Creand (Daniel Alonso), Banor (Richard Hindley), Bitwise (Flavio Rossetti), La Financière del Echiquier (Francisco Lomba), GAM (Patricia López), Dunas Capital (Carlos Franco), Federated Hermes (Melanie Lange), BNY (Ulla Llama) y Exane Asset Management (Francesca Mozzati), en una sesión de análisis de mercados que combinó visión macroeconómica, lectura de coyuntura internacional y perspectivas sectoriales de inversión.

La jornada fue inaugurada por Daniel Suero Alonso, presidente y CEO de SafeBrok, que destacó la importancia de generar espacios de diálogo entre firmas con enfoques distintos en un momento en el que el mercado exige más criterio, más lectura de contexto y más capacidad de adaptación. La mesa redonda fue conducida por Eva Benítez, directora general de Inversiones de SafeBrok, encargada de guiar una conversación centrada en los factores que hoy están reordenando la toma de decisiones en inversión.

Incertidumbre y potenciales alzas de tipos en el horizonte

Sobre el análisis macro y el repaso de la actualidad de mercado, se abordaron asuntos abordados como el peso creciente de los riesgos geopolíticos en el comportamiento de los activos, la escalada del conflicto en Oriente Medio, el impacto del encarecimiento del petróleo sobre las expectativas de inflación, el papel que están jugando los aranceles en un entorno dominado por otras urgencias y el debate sobre si ha terminado definitivamente la etapa de política monetaria laxa. La conversación también puso el foco en la posibilidad de que se suspendan futuras bajadas de tipos, en el margen de actuación de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo, en la revisión de las perspectivas de crecimiento global y en la capacidad de las economías para resistir un escenario de menor crecimiento con presión inflacionaria.

En este sentido, los expertos hablaron de una incertidumbre absoluta de fondo, condicionada por la evolución de los precios de la energía y de la vivienda en Europa, mencionó Franco: “No vemos vemos bajadas de tipos por el momento”, comentó, indicando que tampoco vaticinan subidas. Para Mozzati, el mercado está esperando subidas pero no ahora en abril, sino quizá después del verano. “No sabemos nada de lo que va a acontecer, especialmente en los conflictos bélicos, la guerra solo parará si Trump decide que se acaba, pero Israel no quiere hasta que no caiga el régimen iraní”, comentó, dentro de ese marco de incertidumbre. Para Gámez, hay que distinguir entre las potenciales actuaciones de la Fed, con un mandato más centrado en el mercado laboral, y el BCE, más centrado en la inflación, en un mundo que si antes se movía a dos velocidades, ahora lo hace a muchas más, teniendo en cuenta las circunstancias de los diferentes mercados.

Sobre el impacto en la inflación que puede tener el precio del petróleo, López recordó su conexión con los eventos geopolíticos, y no siempre su correlación con las bolsas, dando importancia al paso del tiempo para poder hacer proyecciones más precisas. Sobre activos refugio como el oro, los expertos advirtieron de la pérdida -o al menos el cuestionamiento- de ese estatus tras las subidas de la última década, y la adopción de un carácter más especulativo.

Oportunidades de inversión y descorrelación

La mesa avanzó hacia una segunda parte más centrada en ideas de inversión y posicionamiento sectorial. Las gestoras coincidieron en que el mercado ha dejado atrás la idea de una normalización ordenada y automática. En su lugar, se impone una lectura más exigente del riesgo, una gestión más activa de las carteras y una mayor atención a la descorrelación, la liquidez, la flexibilidad y la selección temática de activos.

Precisamente, la búsqueda de estrategias diversificadoras y descorrelacionadoras centró gran parte de las ideas de inversión de la mesa. Entre ellas, el real estate, defendido por Boanca, con estrategias de inversión centradas en vivienda social: “En Reino Unido la vivienda puede verse afectada por la evolución de los tipos pero hay otras áreas que dependen de factores estructurales y del respaldo gubernamental. La vivienda social para mayores de 55 años tiene una alta demanda, muy por encima de la oferta: se necesitan construir hasta 50.000 viviendas y se construyen unas 5.000. Incluso algunos sectores pueden beneficiarse si hay subidas de tipos a largo plazo”, explicó.

De estrategias descorrelacionadoras, más flexibles y algunas con carácter de retorno absoluto hablaron Exane AM, Banor, Creand y Dunas. Desde la gestora francesa Exane AM, apuestan de forma clara por estrategias que descorrelacionen las carteras de renta fija y variable, y evolucionen independientemente del comportamiento del petróleo o la inflación, siempre controlando el riesgo; apuestas para las carteras no solo en entornos volátiles sino de forma permanente. Mozatti defendió su estrategia (de retorno absoluto) long-sort de mercado neutral Exane Pleiade, que funciona muy bien en años difíciles de mercado y que puede ser esencial para tener una cartera diversificada. También Daniel Alonso defendió la importancia de contar con estrategias flexibles que ofrezcan una correlación baja en entornos distintos de tipos, como su estrategia de fondo de armario, sin sustos, que ofrece estabilidad.

Desde Banor, Hindley habló de su fondo Mistral Long Short Equity, que puede encajar muy bien ofreciendo en la parte larga compañías de buena calidad, sobre todo en el segmento de medianas y pequeñas capitalizaciones, y también beneficios por el lado corto. Por su parte, en Dunas destacaron su estrategia flexible de retorno absoluto, multiactivo y multigestión, que busca siempre la preservación de capital con volatilidades muy bajas aun en estos entornos y está ofreciendo rentabilidades de Euríbor más 400 puntos básicos.

También para diversificar, desde GAM hablaron de su fondo de cat bonds o bonos catástrofe, que no está relacionado con la macroeconomía, sino solo con este tipo de eventos, como huracanes y terremotos, y ofrece altas primas -ganancias similares a las de la renta variable- pero con mayor seguridad. López destacó la poca frecuencia de esos eventos: en 15 años, el fondo solo ha tenido uno negativo (en 2022 cayó un 2,5%, con uno de los peores huracanes de los últimos seis años).

“Los mercados laterales pueden pueden ser buenos para ver si una cartera está diversificada”, también mirando a mercados como China y Europa –olvidados de la inversión pasiva-, explicaba Lomba. En el caso de LFDE, apuestan por el ecosistema espacial para aportar esa diversificación extra, con la idea de que “invertir en el ecosistema espacial no es invertir en una carrera a Marte o a la Luna sino que hay incentivos económicos. En los 80 anos mandar un kilogramo a órbita era mucho más caro que hoy y es una temática con dos catalizadores –la salida potencial a bolsa Space X y los conflictos bélicos en Rusia y Oriente Medio y la inversión en Europa y EE.UU. con el ‘golden dom’. Hablar del ecosistema espacial es hablar de economía real”, dejó claro el experto.

Y si olvidar el potencial del bitcoin: Rossetti, desde Bitwise, recordó las recientes caídas de la criptodivisa pero su capacidad diversificadora. “Es un buen momento para entrar en criptomonedas, porque han caído un 40% desde sus máximos históricos. Podemos empezar con porcentajes bajos, del 1%-2% de las carteras y hacerlo a través de ETPs que permiten un acceso sencillo, facilidad operativa, distintos niveles de exposición y, con Bitwise, almacenamiento en frío”.

Soberanía europea, movilidad y emergentes

Otras ideas sobre la mesa fueron la soberanía europea (Lazard), la movilidad y transición energética (BNY) y el potencial emergente, sobre todo en Asia (Federated Hermes). “Nuestro fondo de soberanía invierte en los cinco pilares fundamentales relacionados con la soberanía, el crecimiento y la independencia en Europa”, explicó Gámez, sectores donde también ven mayor potencial de crecimiento (energía, defensa, tecnología, infraestructuras y recursos básicos). “Viendo la incertidumbre, el control de la energía es esencial y nuestro fondo invierte mucho en el trasfondo de la transición energética: necesitamos recuperar autonomía energética y el fondo invierte en la cadena de valor, en baterías, materias primas, y temas relacionados con la automatización o drones”, comentó Llama sobre la idea propuesta de BNY.

Lange, de Federated Hermes, hizo hincapié en la oportunidad que presentan los mercados emergentes, que ofrecen mejor comportamiento en algunos casos que los desarrollados, teniendo cuidado con temas como el de los semiconductores (en la entidad están fuera de IT, lo que les ha beneficiado). Por mercados, considera que China está barata, lo que ofrece un buen momento de entrada, y apuesta fuerte por Corea, que podría ser el sustituto de la India –donde están menos posicionados-. Taiwán también está sobreponderado en el fondo, centrado en el stock picking y la selección de ideas de convicción. “Hay que estar en emergentes y Asia supone una oportunidad”, apostilló la experta.

Tras la mesa redonda, los asistentes compartieron un almuerzo en el Real de la Feria, en la caseta del Real Club Labradores, y continuaron la jornada con un espacio de networking y conversación en un entorno más distendido. Con este encuentro, SafeBrok consolida en Sevilla una cita que conecta mercado, análisis y relación directa con algunas de las firmas de gestión con las que convive el sector en un año en el que la agenda financiera vuelve a estar marcada por la cautela, la revisión de escenarios y la necesidad de interpretar rápido un entorno que cambia más deprisa que los consensos.

Oriente Medio: el conflicto sigue sin resolverse

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El conflicto en Oriente Medio domina por completo la narrativa macro esta semana. El Estrecho de Ormuz permanece cerrado, presionando los precios del petróleo —de nuevo por encima de los 100 dólares— y las expectativas de inflación globales. La incertidumbre respecto al cierre de este episodio bélico se mantiene alta.

El martes, Donald Trump publicó un mensaje en Truth Social en el que anunció la postergación indefinida del plazo del alto el fuego, que se esperaba que expirase el miércoles por la noche. Tras insistir en los últimos días en que dicho plazo no se movería, Trump volvió a mostrarse errático, eliminándolo directamente. La falta de concreción en sus planes para consolidar una tregua quedó igualmente de manifiesto al instruir a la Marina estadounidense a disparar contra barcos que intentasen colocar minas.

Como ha quedado de manifiesto durante semanas, Trump parece encontrarse en un callejón sin salida: no dispone de opciones viables para escalar la campaña militar hasta el siguiente nivel —tropas en Irán—, pero tampoco puede retirarse y defender que EE.UU haya ganado mientras el Estrecho de Ormuz permanece cerrado y el uranio enriquecido sigue enterrado, pero accesible al régimen iraní. En consecuencia, y teniendo en cuenta el fuerte desgaste de su capital político, la opción más probable parece ser impulsar algún tipo de acuerdo, aunque sea uno de mínimos que no resuelva los problemas estructurales de fondo. Todo ello consolida la percepción de consenso respecto a haber superado ya el punto de máxima tensión, tras más de dos meses de conflicto.

No obstante, el excedente de barriles almacenados en el mar y las distribuciones de reservas estratégicas de la AIE disminuyen con rapidez, y el déficit de oferta de crudo aumenta en consecuencia.

Inflación y mercado laboral: equilibrio frágil

Los acontecimientos recientes han vuelto a elevar las expectativas de inflación a doce meses, con los swaps a un año moviéndose desde el 3,13 % hasta el 3,32 %. Aunque, la perspectiva de presión en precios a largo plazo permanece cerca de su media de los últimos cinco años, el repunte de esta semana ha sido significativo.

Con todo, en la medida en que el impacto puntual del encarecimiento del crudo en las lecturas de IPC no se traduzca en presiones salariales al alza, deprimirá las rentas reales de las familias, impactará sobre el consumo y pondrá techo a la inflación. Este es el escenario más probable, con un mercado laboral en EE.UU en aparente equilibrio, que ni crea ni destruye empleo de manera clara.

En las últimas semanas han podido identificarse algunos brotes verdes que sugieren un mayor dinamismo: indicios de mejora en la demanda de trabajadores en los sectores más cíclicos, que habitualmente actúa como indicador adelantado; peticiones de subsidio de desempleo disminuyendo en intensidad; reducción respecto al año pasado del número de personas que se ven obligadas a compaginar varios empleos; recuperación con fuerza del momentum del indicador del mercado laboral de la Fed de Kansas desde los mínimos de marzo de 2025; y aumento de la demanda de trabajadores a tiempo parcial, indicador adelantado de contrataciones.

 

De consolidarse estas tendencias, el mercado estaría en lo correcto al descontar una Reserva Federal que, incluso ante un cierre del conflicto en Irán, sea paciente antes de volver a rebajar los tipos de interés.

Kevin Warsh y el cambio de régimen en la Fed

Otro de los focos de atención esta semana estuvo en la comparecencia de Kevin Warsh ante el Comité Bancario del Senado para su confirmación como nuevo presidente de la Reserva Federal a partir del mes próximo. Nuestra interpretación, si Warsh es finalmente confirmado —el senador Thom Tillis ha bloqueado la candidatura a la espera de que se resuelva la investigación del Departamento de Justicia contra Jerome Powell—, es que la Fed se encamina hacia un cambio de régimen más profundo de lo que el mercado descuenta actualmente.

Política monetaria: función de reacción. Tras la comparecencia, no queda claro si Warsh es “paloma” o “halcón”. Defendió que la Fed debe ser menos dependiente de las perspectivas —menos forward-looking—. Para justificar recortes futuros sin parecer sesgado por Trump, tendrá que apelar a condiciones financieras reales —diferenciales hipotecarios históricos, tipos largos elevados— en lugar de centrarse en el corto plazo.

Balance de la Fed: la lectura contrarian. Warsh criticó el QE porque “ayuda de forma desproporcionada a quienes tienen activos financieros”, pero no va a acelerar el adelgazamiento del balance (QT). La brecha entre los 6,7 billones de dólares actuales y un nivel neutral es enorme, y acelerar el QT sería deflacionario para el precio de los activos, algo contrario a los intereses de Trump. Las “nuevas herramientas” mencionadas podrían incluir, por ejemplo, operaciones selectivas en MBS para facilitar el acceso a la vivienda, un objetivo prioritario para Trump.

Guías/Forward guidance: el cambio más disruptivo. Warsh criticó el “mapa de puntos” como mecanismo que “compromete” la toma de decisiones; cuestionó las ruedas de prensa posteriores al FOMC y abrió la puerta a celebrar menos de ocho reuniones anuales. Una Fed con menos reuniones, sin dots y con menor comunicación antes y después de las juntas debería elevar la volatilidad y, en consecuencia, presionar al alza la prima por plazo implícita en la TIR de los bonos.

Objetivo de inflación: ¿preparando un cambio en la referencia? Warsh habló de un “nuevo marco de inflación” pero no se comprometió con mantener el objetivo del 2%. Mencionó repensar cómo se mide la inflación y defendió que la IA, a través de su impacto en la productividad empresarial, podría empujarla a la baja de forma estructural. Sus palabras apuntan a dos escenarios: mantener el 2% pero cambiar cómo se mide e interpreta —con referencias a métricas de mercado financiero en lugar de encuestas, y sustituyendo el PCE por indicadores más centrados en el sector servicios excluida la vivienda—, o introducir un rango de confort del 1,5–2,5%. A priori, ninguno de los dos escenarios reforzaría la credibilidad de Warsh en materia de control de inflación, y ambos serían estructuralmente positivos para el oro, los materiales básicos y las bolsas emergentes.

 

Fallece Juan Alcaraz, fundador de Allfunds y figura clave en la transformación de la distribución global de fondos

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Juan Alcaraz fundador de Allfunds
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Allfunds ha comunicado con profundo pesar el fallecimiento de Juan Alcaraz, fundador de la compañía y consejero delegado durante más de veinte años, cuya visión estratégica fue determinante para consolidar a la firma como la principal plataforma global de distribución de fondos.

Alcaraz fundó Allfunds hace más de veinticinco años y estuvo al frente de su expansión internacional en una etapa marcada por la innovación, el crecimiento sostenido y la consolidación del grupo como actor clave dentro de la industria de gestión patrimonial. Su liderazgo permitió transformar la compañía en un referente mundial dentro del sector financiero y del wealth management.

Desde la compañía destacan su capacidad de anticipación, su compromiso con el desarrollo del negocio y su permanente entusiasmo por impulsar nuevas oportunidades de crecimiento. Su papel fue decisivo en la construcción de una organización con presencia global y una posición de liderazgo dentro del mercado de distribución de fondos.

Más allá de su trayectoria empresarial, Juan Alcaraz fue reconocido por su vocación de servicio, su cercanía y su compromiso con el desarrollo profesional de quienes trabajaron junto a él. Su dedicación al talento y a la formación de nuevos profesionales dejó una huella profunda dentro de la organización.

Asimismo, Allfunds ha subrayado su implicación en el impulso de la cultura filantrópica de la compañía. Su apoyo constante a las iniciativas solidarias y su interés por fortalecer el compromiso social corporativo formaron parte esencial de su legado, siendo un ámbito que, según la firma, le generaba una especial ilusión y orgullo.

El Consejo de Administración, el equipo directivo y todos los empleados de Allfunds han trasladado sus condolencias a la familia de Juan Alcaraz, así como a todas las personas que compartieron con él su trayectoria profesional y personal. La compañía despide así a una de las figuras más influyentes en su historia y a uno de los principales impulsores de la evolución de la distribución de fondos a nivel internacional.