Foto cedidaStephen Tapley, subdirector del área de Renta fija high yield de Mediolanum International Funds.
Mediolanum International Funds Limited (MIFL), gestora de Mediolanum Banking Group, ha nombrado a Stephen Tapley subdirector del área de Renta fija high yield. Tapley se incorpora a un equipo de inversión formado por 72 profesionales y ubicado en la sede de la firma en Dublín.
Tapley cuenta con cerca de dos décadas de experiencia en los mercados de crédito de calificación inferior a Investment Grade. Recientemente, ha trabajado durante 14 años en Royal London Asset Management como Senior Fund Manager, Leveraged Finance (Global Credit), tras haber ocupado puestos como High Yield Analyst en Scottish Widows Investment Partnership e Investment Analyst en Gulf International Bank.
Según explican desde la compañía, este nombramiento es el último de una serie de hitos en la expansión de la plataforma interna de inversión de Mediolanum, que actualmente gestiona 22.000 millones de euros en activos en mercados cotizados, una cifra que seguirá creciendo tras las recientes incorporaciones, entre ellas la de Martin Reeves como director de Renta fija high yield a principios de este año.
Tapley contribuirá al desarrollo, la supervisión y el rendimiento a largo plazo de las estrategias de high yield gestionadas internamente por MIFL. Su incorporación supone un nuevo paso en el crecimiento de las estrategias de renta fija gestionadas directamente por la firma, cuyo objetivo es ofrecer rentabilidades consistentes y resilientes a lo largo de los distintos ciclos de mercado.
Según Martin Reeves, director de Renta fija high yield de MIFL, “Stephen es uno de los inversores más destacados en high yield global y europeo, que incorporará ahora su amplia experiencia a nuestro equipo de high yield de Mediolanum. Su nombramiento reafirma nuestro compromiso continuo con la construcción de una plataforma de high yield con una gran profundidad y experiencia. Cuenta con una sólida trayectoria a lo largo de múltiples ciclos de crédito y desempeñará un papel fundamental a medida que continuamos reforzando nuestras capacidades de gestión interna».
Por su parte, Tapley, Subdirector de High Yield de MIFL, añadió que «MIFL cuenta con una visión clara y ambiciosa y está construyendo una plataforma interna de renta fija y high yield de primer nivel». Añadió que se incorpora «a un equipo con mucho talento y trabajaré estrechamente con mis compañeros mientras seguimos desarrollando las sólidas bases que ya existen. En un entorno caracterizado por unos diferenciales de crédito ajustados y en el que resulta difícil identificar valor a lo largo de toda la estructura de crédito, la selección activa y la gestión del riesgo son ahora más importantes que nunca. Bajo la superficie de muchos mercados existe una amplia dispersión en términos de calidad, lo que supone un reto para los gestores, pero también genera oportunidades tácticas para obtener alfa».
Foto cedidaDe izquierda a derecha: Enrique Garrido (Tressis), José de Alarcón (Andbank España), Borja Fernández De Vega (Portocolom AV), Ignacio García-Blanco (Diaphanum) y Mireia Jiménez (Diverinvest Asesoramiento EAF).
Los inversores institucionales como las fundaciones, ONGs y congregaciones religiosas presentan un gran reto para los asesores financieros: aunar rentabilidad con sus objetivos de misión. Esto pone el foco en la inversión por criterios y hace más compleja la construcción de carteras. ¿Cómo se enfrentan a ello las firmas de asesoramiento?
En opinión de Enrique Garrido, director de grandes patrimonios de Tressis, lo primero es convertir los principios en una política de inversión concreta. “La Doctrina Social de la Iglesia o el ideario de una ONG no pueden quedarse en una declaración genérica. Tienen que materializarse en criterios prácticos: sectores excluidos, criterios positivos de selección, límites de riesgo, necesidades de liquidez, horizonte temporal y objetivos de rentabilidad razonables.
A partir de ahí, la cartera debe construirse como cualquier cartera bien diseñada: diversificación, calidad de activos, control de riesgos, costes razonables y disciplina”, explica.
Según su visión, la inversión responsable no debe plantearse como una renuncia automática a la rentabilidad, sino como una forma de invertir más coherente con los fines de la entidad: “En un entorno volátil, la clave es no improvisar. Una política de inversión bien definida permite mantener el rumbo, evitar decisiones emocionales y aprovechar oportunidades cuando aparecen. Para muchas de estas entidades, el largo plazo es una ventaja, siempre que la cartera esté bien alineada con sus necesidades reales”, añade.
José de Alarcón, director comercial de Andbank España, se muestra muy claro al defender que la coherencia ética y la rentabilidad financiera son objetivos perfectamente compatibles. “La clave está en mantener una adecuada diversificación y un enfoque patrimonial de largo plazo, en mercados volátiles, ese horizonte largo actúa como amortiguador y evita vender en el peor momento. Nuestra experiencia demuestra que este modelo permite construir carteras sólidas y competitivas, plenamente alineadas con los valores de la institución, sin renunciar a los objetivos financieros”, argumenta.
Concretando el ideario
A la hora de tratar con esta clase de clientes, otra voz experimentada a la hora de construir carteras es la de Borja Fernández De Vega, director de relación con clientes de Portocolom AV. En su opinión, el primer paso es traducir ese ideario a criterios de inversión concretos. En el caso de entidades religiosas, señala, por ejemplo, que la Doctrina Social de la Iglesia puede reflejarse en exclusiones, pero también en criterios positivos: dignidad humana, trabajo decente, cuidado de la casa común, justicia social, inclusión, salud, educación o protección de colectivos vulnerables.
“Después hay que construir la cartera con el mismo rigor financiero que aplicaríamos a cualquier inversor institucional: diversificación, control de riesgos, liquidez, horizonte temporal, costes, calidad de gestoras y adecuación al perfil de la entidad. La clave está en no plantear una falsa dicotomía entre valores y rentabilidad. Una cartera alineada con valores no debe ser una cartera menos rigurosa. Al contrario, exige más análisis. Hay que evaluar si las restricciones reducen demasiado el universo invertible, cómo se compensa esa reducción, qué riesgos se incorporan y qué grado de flexibilidad tiene la entidad”, explica Fernández De Vega.
En mercados volátiles, esto es todavía más importante. La coherencia con la misión no puede ser una capa estética que desaparece cuando hay estrés de mercado. Tiene que estar integrada en la política de inversión, en la construcción de cartera y en la gobernanza.
Para Ignacio García-Blanco, gestor de patrimonios de Diaphanum, lo primero es definir claramente las restricciones y principios que debe respetar la cartera. “En el caso de entidades religiosas, esto suele implicar aplicar filtros de exclusión y, cada vez con más frecuencia, incorporar criterios de inversión responsable alineados con la Doctrina Social de la Iglesia. A partir de ahí construimos una cartera diversificada, global y eficiente desde el punto de vista financiero”, comenta. Según reconoce, su experiencia les ha demostrado que incorporar criterios éticos no implica necesariamente renunciar a la rentabilidad: “Lo importante es diseñar correctamente el universo de inversión y mantener una adecuada diversificación”.
Una visión en la que coincide también el director comercial de Andbank España: “La construcción de la cartera comienza con la definición de los criterios de inversión de cada institución. A partir de ahí, aplicamos filtros de exclusión para descartar actividades incompatibles con sus principios y realizamos una selección de compañías y activos basada en la calidad del negocio, la solidez financiera, la sostenibilidad del modelo y su capacidad de generar valor a largo plazo”.
El producto: clave en segundo plano
La visión que comparten estas firmas de asesoramiento y sus expertos deja una clara conclusión: el cliente está en el centro. Pero, ¿qué pasa con el producto? Tal y como explica Mireia Jiménez, directora de Carteras de Inversión de Diverinvest Asesoramiento EAF, para mantener la coherencia es imprescindible analizar con independencia los diferentes vehículos de inversión.
“Por suerte, hoy, existe cada vez más una conciencia de inversión donde los principios de gobernanza, sociales y medioambientales se cumplen sin renunciar a la rentabilidad. Aunque, y aquí probablemente somos un poco críticos, estos principios no están unificados a nivel mundial y a veces, nos encontramos con datos que no tienen una consistencia real. De aquí, la insistencia de la importancia de conocer qué es lo que necesitan realmente este tipo de organizaciones y cuáles son sus líneas rojas, con independencia de lo que esté oficialmente identificado en el producto. Por eso nosotros solemos analizar, en los casos de los fondos de inversión, las inversiones subyacentes para asegurar que no estamos rompiendo ninguno de los principios establecidos por la institución. Tener productos que se rijan por principios éticos o de la doctrina social de la iglesia, no implica renunciar a la rentabilidad. Simplemente, se debe construir, como en toda cartera de inversión, una distribución de activos, divisa, sectores, zonas geográficas y demás, acorde también, con el constante entorno cambiante de mercado”, señala sobre la forma de trabajar de la firma.
Por último, Alarcón recuerda que la principal diferencia no está en los productos, sino en los criterios con los que construimos la cartera. “En los últimos años el universo de inversión ha evolucionado de forma significativa y hoy estamos en condiciones de ofrecer soluciones adaptadas a prácticamente cualquier ideario. Desde fondos sostenibles y estrategias de impacto hasta vehículos alineados con la Doctrina Social de la Iglesia, como la gama Andbank Omnes, o mandatos de gestión diseñados específicamente para cada institución, el objetivo es construir carteras plenamente alineadas con sus necesidades, valores y objetivos de largo plazo”, concluye.
La inversión inmobiliaria continúa ocupando un lugar destacado en las carteras de los grandes patrimonios, aunque su papel dentro de la asignación estratégica de activos está cambiando. Según un análisis elaborado por Creand Asset Management, el real estate ha dejado de entenderse como un simple activo refugio para consolidarse como una clase de activo que requiere una aproximación más profesionalizada, una estrategia definida y una integración coherente dentro de la arquitectura patrimonial.
El documento examina cómo ha evolucionado el acceso al mercado inmobiliario por parte de las grandes fortunas, cuáles son las principales funciones que desempeña este tipo de inversión en una cartera y qué riesgos deben gestionarse para maximizar su aportación al patrimonio familiar.
La inversión inmobiliaria evoluciona hacia modelos más diversificados y profesionalizados
Creand Asset Management destaca que la inversión directa sigue teniendo un peso relevante, especialmente cuando las familias cuentan con experiencia en determinados activos y desean mantener el control de la inversión. Sin embargo, el mercado está evolucionando hacia modelos híbridos que combinan inversión directa con fondos especializados, vehículos regulados, coinversiones y club deals.
Según la gestora, esta diversificación en las vías de acceso permite ampliar las oportunidades de inversión, acceder a operaciones de mayor tamaño y beneficiarse de una gestión más profesionalizada, siempre que exista una adecuada alineación de intereses, una estructura de gobernanza sólida y mecanismos claros de entrada y salida.
La gestión del riesgo y la diversificación ganan peso en la construcción de cartera
El informe advierte de que una elevada exposición inmobiliaria no implica necesariamente una estrategia eficiente. En muchos patrimonios familiares, la acumulación histórica de activos puede generar concentraciones excesivas en determinadas tipologías, ubicaciones o fuentes de ingresos.
Por ello, Creand Asset Management considera que la gestión activa del riesgo resulta tan importante como la selección de oportunidades. Factores como la iliquidez, el ciclo inmobiliario, la evolución de los tipos de interés, los cambios regulatorios, la obsolescencia de los activos o el riesgo operativo deben formar parte del análisis continuo de la cartera.
María Orozco Cremades, asociada de Real Estate en Creand Asset Management, señala que «en los grandes patrimonios, el real estate debe analizarse por la función que cumple dentro del conjunto del patrimonio: qué aporta en términos de estabilidad, rentas, diversificación y continuidad familiar y qué riesgos incorpora».
El real estate combina estabilidad, generación de rentas y exposición a tendencias estructurales
El análisis subraya que la inversión inmobiliaria desempeña varias funciones dentro de una estrategia patrimonial. Además de actuar como estabilizador frente a la volatilidad de los mercados financieros, constituye una fuente de rentas recurrentes y puede ofrecer una cobertura parcial frente a la inflación en determinados segmentos con capacidad para actualizar alquileres.
Asimismo, la gestora destaca el valor diversificador del real estate respecto a la renta fija y la renta variable, gracias a su menor correlación con los mercados cotizados y a su exposición a tendencias estructurales de largo plazo. Segmentos como logística, living, residencias de estudiantes, senior living, hospitality o data centers reflejan cambios demográficos, tecnológicos y de consumo que, según Creand Asset Management, seguirán impulsando el interés de los inversores institucionales y de los grandes patrimonios.
En este contexto, la entidad considera que España mantiene un importante atractivo para el capital internacional, aunque advierte de que la creciente competencia obliga a adoptar modelos de inversión cada vez más especializados y con una gestión profesional de los activos.
La Revolución Industrial y la actual revolución de la Inteligencia Artificial tienen algo importante en común: en ambos casos, el progreso tecnológico ha generado temor ante la posibilidad de que las máquinas destruyan puestos de trabajo. Sin embargo, existe una diferencia fundamental. Hoy contamos con sistemas de protección social mucho más desarrollados, capaces de ayudar a mitigar las consecuencias sociales negativas del desempleo masivo, tal y como ya señaló Karl Marx.
La lección más importante de la Revolución Industrial, sin embargo, es otra: la estabilidad monetaria es una condición fundamental para que el progreso tecnológico se traduzca, a través de aumentos de productividad, en la creación de nuevos puestos de trabajo y permita reducir el tiempo de trabajo.
En última instancia, el impacto de la inteligencia artificial sobre el futuro de la sociedad dependerá en gran medida de cómo respondan los gobiernos.
El papel de los tipos de interés
Los tipos de interés oficiales fijados por los bancos centrales determinan si una economía crece de forma sostenida o se sobrecalienta, como señaló el premio Nobel Friedrich August von Hayek.
Cuando el dinero es demasiado barato, contribuye a un exceso de inversión y a la especulación bursátil en los sectores más innovadores de la economía, algo que podría estar ocurriendo actualmente en el sector de la inteligencia artificial. Si posteriormente los tipos de interés suben, los proyectos de inversión que no son rentables deben abandonarse, lo que puede provocar crisis y desempleo.
Es precisamente entonces cuando los buenos proyectos de inversión se separan de los malos, permitiendo que las nuevas tecnologías capaces de aumentar la productividad se extiendan por toda la economía y mejoren el bienestar de la sociedad en su conjunto.
Para ello, sin embargo, es necesario que las políticas monetaria y fiscal sigan siendo restrictivas. De lo contrario, los gobiernos podrían verse tentados a evitar el desempleo tecnológico mediante una expansión del empleo improductivo en el sector público. Esto ralentiza el crecimiento económico y contribuye al aumento de la desigualdad, como pudo observarse tras la innovación disruptiva que supuso internet.
¿Fed o BCE?
Si la política monetaria es fundamental para aprovechar las ganancias de productividad potenciales de la inteligencia artificial, cabe preguntarse qué banco central está mejor preparado: ¿la Reserva Federal o el Banco Central Europeo?
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, pretende reducir el balance del banco central y desregular los bancos pequeños y medianos. Una reducción del balance de la Fed elevaría los tipos de interés a largo plazo y obligaría a las empresas de toda la economía a mejorar su eficiencia mediante el uso de la inteligencia artificial.
Si se desregulan, los bancos pequeños y medianos podrían facilitar este proceso, ya que cuentan con las capacidades necesarias para distinguir entre proyectos de inversión con rentabilidades altas y bajas.
En cambio, es más probable que el BCE mantenga un balance elevado debido al elevado nivel de deuda pública de algunos de los países más influyentes de la eurozona. Esto aumenta la probabilidad de que el desempleo tecnológico provocado por la inteligencia artificial sea absorbido mediante una expansión del empleo en sectores financiados con fondos públicos.
De esta manera, el BCE y los gobiernos de la eurozona pueden evitar el desempleo, pero también podrían obstaculizar la expansión de la inteligencia artificial capaz de impulsar el crecimiento en el conjunto de la economía.
Los primeros beneficiarios
Los sectores que desarrollan, operan e integran directamente la inteligencia artificial serán los primeros en beneficiarse de este proceso. Entre ellos se encuentran el diseño y la fabricación de chips, los centros de datos, el software, las redes, la seguridad y la consultoría.
También se beneficiarán actividades vinculadas a la construcción, la refrigeración y el suministro eléctrico.
Al mismo tiempo, las tareas rutinarias de numerosas industrias y empresas están sometidas a una presión creciente, ya que son más fáciles de automatizar.
Después de los sectores agrícola e industrial, el sector servicios se prepara ahora para afrontar una nueva gran ola de racionalización.
La cuestión, por tanto, no es únicamente cuánto puede avanzar la inteligencia artificial, sino en qué condiciones ese progreso tecnológico puede traducirse en mayores niveles de productividad, nuevos puestos de trabajo y una mejora del bienestar. La experiencia de la Revolución Industrial muestra que la tecnología, por sí sola, no determina el resultado. La estabilidad monetaria y las decisiones de política económica serán también determinantes.
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Tribuna firmada por el Prof. Gunther Schnabl, director del Flossbach von Storch Research Institute.
Jack Charlton fue uno de los campeones del mundo con la selección inglesa en el Mundial de 1966. Sesenta años después de aquella final, su medalla volvió a ocupar titulares, pero no por una conmemoración deportiva, sino por el costo de heredarla.
John Charlton, hijo del exfutbolista, contó que su padre le había dejado la medalla en el testamento, pero que asumir su propiedad implicaría enfrentar una obligación vinculada al impuesto sucesorio que estimó en unas 200.000 libras. Como no quiere vender un objeto que considera invaluable para su familia, decidió que permaneciera en manos de su madre.
Más allá de que la cifra exacta y la forma en que fue calculada deberían ser confirmadas por los profesionales que intervienen en la sucesión, el caso expone un problema patrimonial mucho más frecuente de lo que suele creerse: se puede tener un activo muy valioso y, al mismo tiempo, no contar con el dinero necesario para conservarlo.
¿El valor es necesariamente líquido?
Cuando se habla de patrimonio, se tiende a pensar en dinero, propiedades, inversiones o empresas. Sin embargo, las familias también acumulan obras de arte, joyas, automóviles, trofeos, colecciones, instrumentos musicales y objetos históricos. En el caso de artistas y deportistas, esta categoría tiene una importancia especial: una camiseta histórica, una medalla olímpica, el manuscrito de una canción o la guitarra de un músico pueden alcanzar valores considerables en el mercado.
Pero existe una diferencia esencial entre valor y liquidez. Una medalla puede valer cientos de miles de libras, pero no genera ingresos con los cuales cubrir los impuestos, honorarios profesionales, costos de mantenimiento o gastos sucesorios que su propio valor puede generar. Para obtener dinero de ella hay que venderla, alquilarla, exhibirla comercialmente o utilizarla como garantía, alternativas que muchas veces son incompatibles con el deseo de la familia de preservarla.
Así aparece una de las situaciones más ingratas de cualquier sucesión: el heredero recibe algo que quiere conservar, pero debe venderlo precisamente para poder heredarlo.
¿Cómo se pone el precio?
Desde una perspectiva tributaria, el valor emocional de un activo es irrelevante. Las autoridades fiscales deben asignarle un valor económico, generalmente relacionado con el precio que podría obtenerse en el mercado. Para la familia Charlton, la medalla representa una historia compartida, la carrera de un padre y uno de los momentos más importantes del fútbol inglés. Para el sistema tributario, es un activo susceptible de valuación.
Ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo. El Estado no necesita que la familia venda la medalla para concluir que tiene valor. Sin embargo, la familia puede necesitar venderla para obtener la liquidez con la cual afrontar las obligaciones que ese valor genera.
Este conflicto no es exclusivo de los objetos deportivos. También puede producirse con una empresa familiar que no se desea vender, una propiedad histórica que no genera renta, una colección de arte o los derechos económicos sobre una obra.
Un testamento no alcanza
Muchos deportistas y artistas dedican años a construir su patrimonio, pero muy poco tiempo a diseñar cómo será transmitido. La sucesión suele quedar relegada, como si pudiera resolverse simplemente mediante un testamento. Pero un testamento solamente establece quién debe recibir un activo. No necesariamente determina cómo se pagarán los impuestos, quién asumirá los gastos, qué ocurrirá si existen varios herederos ni de dónde saldrá el dinero para conservar aquello que se pretende transmitir.
En otras palabras: dejar una medalla a un hijo no garantiza que ese hijo pueda quedarse con ella. Una planificación adecuada debería anticipar el valor probable de los bienes, la jurisdicción aplicable, la residencia fiscal de las personas involucradas, las exenciones disponibles, las necesidades de liquidez y los posibles conflictos entre herederos. También debería distinguir entre los activos destinados a generar riqueza y aquellos que se desea preservar como parte de un legado familiar.
Planificar también es crear liquidez
Dependiendo de la legislación aplicable y del tipo de patrimonio, pueden evaluarse sociedades, fundaciones, fideicomisos, donaciones en vida, seguros o mecanismos de administración conjunta.
No existe una solución única ni una estructura que deba utilizarse automáticamente. Lo importante es comprender que mantener todos los activos a nombre de una persona hasta su fallecimiento puede ser la opción más sencilla, pero no necesariamente la más eficiente.
La planificación tampoco consiste únicamente en reducir impuestos. Implica establecer reglas claras sobre custodia, conservación, explotación comercial y futura transmisión, además de prever con qué recursos se afrontarán esas obligaciones llegado el momento.
El legado no se protege únicamente con buenas intenciones
Los grandes patrimonios no se destruyen sólo por malas inversiones. También pueden fragmentarse por sucesiones improvisadas, disputas familiares, falta de liquidez o estructuras que nunca fueron actualizadas. Un legado no se preserva simplemente manifestando que un objeto “nunca debe venderse”. Se preserva creando las condiciones jurídicas, financieras y familiares para que la próxima generación pueda cumplir esa voluntad.
La medalla de Jack Charlton representa una hazaña deportiva. Pero su historia actual deja otra enseñanza, menos emocionante y probablemente más útil: no alcanza con decidir quién heredará un activo. También hay que planificar cómo podrá conservarlo.
Estados Unidos tendrá que compartir el liderazgo global en IA con China en cinco años a medida que se estrecha la brecha entre ambos países, según muestra una nueva investigación global realizada entre inversores institucionales y gestores de patrimonio que manejan activos por valor de 513.000 millones de dólares de la gestora de fondos Robocap. El estudio, realizado a altos ejecutivos de gestoras de activos de seguros, fondos de pensiones, family offices y gestoras de patrimonios, reveló que el 56 % cree que EE. UU. y China serán líderes conjuntos en la carrera mundial de la IA, mientras que solo un tercio espera que EE.UU. mantenga su actual posición de liderazgo en el mercado. Apenas el 2% cree que China superará a Estados Unidos.
Según detalló la gestora en un comunicado, China ya lidera la carrera de la IA en áreas específicas como el volumen de patentes, la generación de talento investigador y algunas aplicaciones físicas de la IA en robótica. Sin embargo, a EE.UU. se le considera ampliamente el líder, por su dominio en la inversión privada, el diseño de semiconductores de alta gama y de los modelos de frontera más potentes del mundo.
Curiosamente, la investigación de Robocap –firma dedicada a la inversión en robótica, automatización e IA– descubrió que alrededor de uno de cada doce encuestados (8%) cree que algún otro país o grupo de países podría superar tanto a Estados Unidos como a China.
Casi todos (99%) esperan que el valor del mercado de la IA en el Reino Unido —actualmente el tercero más grande por valor— aumente en los próximos cinco años, según el estudio realizado a firmas con sede en el Reino Unido, EE. UU., Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Singapur, Hong Kong, Alemania y Suiza. Cerca de un 28% prevé un aumento drástico.
Además, todos esperan que los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí tengan éxito en sus objetivos de convertirse en centros mundiales de IA para la investigación y los centros de datos durante el próximo lustro. Aproximadamente el 60% cree que tendrán un gran éxito.
Sin embargo, todos coinciden en que la regulación de la IA en el Reino Unido y en la Unión Europea es demasiado estricta y, como resultado, ha limitado la creatividad y la innovación, incluyendo a un 30% que está totalmente de acuerdo con esta afirmación. Prácticamente todos (96%) creen estar siguiendo la política energética adecuada para cumplir con sus objetivos ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) y sus ambiciones en IA.
No obstante, la mayoría (60%) opina que en la política energética se debería dar prioridad a la soberanía de la IA, frente a un 40 % que cree que el enfoque debería centrarse en limitar la producción de energía.
Las firmas de inversión alternativa están sub invirtiendo en la gestión de compensaciones y programas de carry en un momento en el que la competencia por atraer y retener talento especializado se intensifica, según el 2026 Alternatives Compensation & Carry Survey elaborado por Allvue Systems en colaboración con Major, Lindsey & Africa (MLA).
El informe revela una brecha creciente entre la importancia estratégica que las firmas otorgan al talento y la preparación operativa con la que cuentan para gestionar sus programas de compensación e incentivos a largo plazo. La mitad de las compañías encuestadas admite que no administra la compensación con el mismo nivel de rigor aplicado a otras funciones críticas del negocio, una situación que podría poner en riesgo la retención de profesionales experimentados.
Solo el 11% de las firmas afirma que sus capacidades de administración de carry están por delante de sus pares, pese a que los profesionales de inversión demandan cada vez mayor transparencia sobre cómo sus aportaciones se traducen en incentivos económicos.
“Este año la encuesta pone de relieve un riesgo creciente para las firmas de mercados privados. La gestión del carry y la compensación no está recibiendo la atención necesaria en un momento en que el talento es cada vez más móvil y exigente”, señaló Richard Change, responsable de FirmView en Allvue Systems.
Según Change, los gestores de activos y general partners buscan comprender la relación entre su contribución y su remuneración, y aquellas firmas que no puedan comunicarlo claramente perderán terreno frente a las que sí lo hagan. “Integrar la compensación y el carry en una visión única y transparente es un factor clave para atraer talento y mejorar el desempeño”, añadió.
Por su parte, Allison Rosner, directora gerente del área de reclutamiento de asesores internos de MLA, destacó que, en los procesos de contratación de altos ejecutivos del sector de activos alternativos, la compensación va mucho más allá del salario y el bono.
“Los candidatos evalúan cada vez más cómo las firmas estructuran, comunican y alinean los incentivos de largo plazo con el valor que ellos contribuyen a crear”, explicó Rosner.
Una brecha creciente en la experiencia del empleado
El estudio muestra que muchas firmas aún no han alcanzado el nivel de transparencia, formación y visibilidad que los empleados esperan respecto a los programas de compensación y carry.
Menos de la mitad de las compañías encuestadas proporciona estados de recompensas totales (Total Rewards Statements, TRS), documentos que consolidan información sobre salario, bonos, carry y coinversión.
Además, solo el 36% admite invertir en programas de educación y formación sobre compensación vinculada a intereses acumulados (carried interest), mientras que apenas el 24% ofrece mecanismos formales para recibir comentarios sobre sus programas de carry.
El estudio también señala que únicamente el 16% de las firmas considera la opinión de los empleados un factor relevante en las decisiones de compensación.
Otro desafío es el uso extendido del carry discrecional: el 56% de las firmas reconoce que recurre a este mecanismo en algún grado. Esto implica que, para muchos participantes, los resultados dependen en gran medida del criterio individual y no de parámetros claramente definidos, lo que puede generar dudas sobre la consistencia y equidad de las asignaciones.
Los procesos manuales y la falta de datos limitan la evolución de los programas
La investigación identifica importantes carencias operativas que dificultan la modernización de los sistemas de compensación e incentivos.
El 58% de las firmas todavía utiliza hojas de cálculo de Excel para administrar el carry, una práctica que puede limitar la capacidad de ofrecer información consolidada y actualizada a los empleados. En materia de planificación de compensaciones, solo el 18% de las compañías considera que lidera a sus competidores, mientras que más de la mitad no puede confirmar que sus prácticas estén basadas en datos. Asimismo, el 42% reconoce que no cuenta con bandas salariales claramente definidas por función o nivel profesional.
A medida que las firmas amplían la participación en programas de carry y desarrollan estructuras de compensación más complejas, estas limitaciones operativas se vuelven más difíciles de gestionar. La dependencia de procesos manuales reduce la capacidad de tomar decisiones transparentes, consistentes y fundamentadas.
La competencia por el talento marcará la evolución de los incentivos en 2026
Las firmas de inversión alternativa anticipan que varios factores seguirán condicionando sus programas de compensación y carry durante el próximo año.
Entre los principales desafíos identificados se encuentran:
La creciente competencia por talento entre firmas y estrategias de inversión.
El aumento de las expectativas de los profesionales respecto a comunicación y transparencia.
La dificultad para generar retornos y alinear los incentivos con el esfuerzo y los resultados obtenidos.
El informe concluye que, ante un entorno de mayor movilidad laboral y expectativas crecientes por parte de los profesionales, las firmas que mejoren sus procesos de compensación, comunicación y administración de carry tendrán una ventaja competitiva para atraer, motivar y retener talento clave.
El Secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, desveló en una comparecencia el lunes que el organismo podría aumentar su capacidad de compra de bonos realizando adquisiciones en mercado que podrían superar los 4.000 millones de dólares. Esta medida llega después de que el aumento de los yields reales impulsara las rentabilidades de los plazos largos de la deuda americana, un movimiento que sugiere que los mercados se muestran preocupados por la coyuntura fiscal e inflacionista.
La deuda federal total de Estados Unidos superó recientemente los 40 billones de dólares. Los expertos explican que es probable que el elevado déficit fiscal americano requiera un incremento de las emisiones de bonos del Tesoro, justo en un momento de gran competencia con las emisiones de largo plazo planeadas por parte de las grandes empresas tecnológicas.
Libby Cantrill, responsable de políticas públicas de PIMCO, recuerda que el Tesoro lleva ya un tiempo realizando esta operativa, ya que desde mayo de 2024, ha llevado a cabo recompras periódicas de bonos del Tesoro por diversas razones, principalmente “garantizar el buen funcionamiento del mercado del Tesoro comprando bonos más antiguos y menos líquidos (bonos «off-the-run») y, por lo general, re emitiendo nuevos más líquidos («on-the-run»)”. Este programa contaba con un calendario en la web del organismo. “Es evidente que el anuncio de Bessent supuso una desviación de ese enfoque regular y predecible”, señala.
Pero, teniendo en cuenta, a juicio de la experta, que este programa es “relativamente pequeño” y que “no se trata de un quantitative easing (QE)”, las recompras no alteran de forma sustancial los fundamentales. Cantill explica que los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo han aumentado por diversas razones, entre ellas un mayor crecimiento en Estados Unidos; la elevada «carga de deuda» americana; un repunte en la emisión de bonos corporativos relacionados con la inteligencia artificial y la persistente preocupación por la inflación vinculada a los costes energéticos. También señala que los rendimientos solo son elevados “si se comparan con la historia reciente y no necesariamente si se comparan con las medias a muy largo plazo”.
En resumen, Cantill concluye que si bien las recompras en el extremo largo de la curva de rendimientos puede, técnicamente, reducir los rendimientos -una mayor demanda conlleva precios más altos y rentabilidades más bajas-, la razón fundamental por la que los rendimientos de los bonos del Tesoro son más altos «no va a cambiar a corto plazo».
Foco en la reducción de los costes de financiación
Desde UBS comentan que esta medida “pone de manifiesto la importancia que el Gobierno de Estados Unidos concede a la reducción de los costes de financiación a largo plazo”. Para los inversores, según la firma, la cuestión fundamental ahora es “cómo responder, si es que hay que hacerlo, al aumento de las rentabilidades”. Su hipótesis de base sigue siendo que los rendimientos deberían descender a medida que se modere la inflación. “A más largo plazo, las iniciativas que den lugar a una represión financiera y a una reducción artificial de los rendimientos deberían ser favorables para la renta variable, mientras que el oro sería otro beneficiario de este escenario”, apunta.
Joseph Purtell, gestor de Neuberger, también pone el foco en la reducción de la inflación -y la consiguiente revisión de las expectativas sobre la política monetaria- como el factor que más contribuirá a reducir los rendimientos a largo plazo. Aunque también menciona la relevancia de una consolidación fiscal significativa, considera que esta medida “resulta más difícil a corto plazo”. Por lo tanto, sigue viendo valor en el extremo corto de la curva de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, por ejemplo, en los vencimientos de entre 2 y 5 años, que ofrecen “tanto un carry positivo como una posible revalorización del precio en caso de que la Fed mantenga los tipos estables durante el resto del año”.
Eso sí, por ahora, Purtell no cree que el nivel actual de los rendimientos sea problemático para la actividad real o las condiciones crediticias en sí misma, ya que los beneficios de este año han sido sólidos y los diferenciales se mantienen bien bajo control, aunque no estén en sus mínimos históricos. Pero matiza que una subida constante de los rendimientos, especialmente si el ajuste se produce a un ritmo rápido, aumenta el riesgo de un endurecimiento rápido de las condiciones financieras, lo que lastraría la actividad real. Con todo, no considera que esa sea la situación en este momento.
Por su parte, David A. Meier, Economist en Julius Baer, apunta que esta medida concuerda con una tendencia política general a favor de unos costes de financiación más bajos y “suscita inquietudes sobre iniciativas con motivaciones políticas destinadas a contener los tipos de interés de cara a las elecciones de mitad de legislatura”. Asimismo, admite que en otros tiempos “se habría esperado que fuera la Reserva Federal, y no el Tesoro, quien intentara “manipular” los tipos a la baja. Con todo, y de cara a las estrategias de inversión, “este acontecimiento encaja con nuestra perspectiva bajista a largo plazo respecto al dólar estadounidense”.
La inversión inmobiliaria en la región EMEA (Europa, Oriente Medio y África) mantuvo un comportamiento sólido durante el primer trimestre de 2026. En un entorno marcado por la incertidumbre geopolítica y unas condiciones de financiación más exigentes, los inversores reafirmaron su compromiso con el mercado, ajustando su exposición al riesgo sin abandonar la inversión, según el informe EMEA Capital Markets Snapshot Q1 2026 elaborado por Colliers.
El capital continuó dirigiéndose hacia sectores y ubicaciones con fundamentos consistentes. En este contexto, España destacó como uno de los mercados con mejor comportamiento de la región, respaldada por una actividad inversora sólida en los segmentos de living, retail y hoteles.
Luke Dawson, Head of Global Capital Markets de Colliers, señala: “ Lo que ha definido este trimestre no ha sido la cautela, sino el compromiso. El capital sigue muy presente en el mercado y los inversores están cada vez más dispuestos a dirigir capital allí donde los fundamentos son sólidos. Esta voluntad de invertir, incluso en un entorno incierto, es una señal positiva para la siguiente fase del ciclo inmobiliario en EMEA”.
Sectores con mayor atractivo inversor
La inversión se concentró principalmente en activos capaces de ofrecer estabilidad de ingresos y visibilidad a largo plazo. El segmento living volvió a liderar la actividad, impulsado por la demanda estructural de vivienda multifamiliar, build to rent y residencias de estudiantes, con un interés creciente por operaciones de escala.
En EMEA el sector industrial y logístico mantuvo su atractivo para los inversores, en unos niveles de oferta limitados y una demanda que continúa superando al stock disponible, lo que contribuye a sostener los valores en las ubicaciones consolidadas.
Por su parte, el retail y los hoteles registraron un interés más selectivo, centrado en formatos defensivos y en mercados turísticos con un comportamiento estructuralmente sólido, un contexto en el que España volvió a situarse entre los destinos más atractivos.
España, entre los mercados más dinámicos de EMEA y líder en el Sur de Europa
El desempeño de los mercados inmobiliarios en EMEA fue desigual, pero activo. España se posicionó entre los mercados más dinámicos del trimestre y lideró la inversión en los mercados del sur de Europa, apoyada en la fortaleza del living y en el buen tono del retail y los hoteles.
Italia y varios países nórdicos mantuvieron un ritmo estable, mientras que Polonia registró su mejor resultado trimestral desde 2022. En Reino Unido, la actividad mostró una recuperación hacia el final del trimestre, mientras que Francia continuó condicionada por las condiciones de financiación y los ajustes de precios.
Damian Harrington, Head of Global Research de Colliers, explica: “ Estamos ante un mercado que se adapta y sigue funcionando. Los inversores están ajustando el riesgo, no retirándose. El capital sigue centrado en living, industrial y logístico, data centres y activos prime en ciudades donde la liquidez es mayor”.
Perspectivas de mercado
De cara al segundo trimestre de 2026, Colliers prevé que la inversión inmobiliaria mantenga un tono estable, sin una aceleración clara ni un deterioro significativo de la actividad. El mercado seguirá siendo transaccional, con negociación de precios y ajustes selectivos a nivel de activo, en un contexto de capital que aún necesita desplegarse.
No se anticipa una caída brusca del volumen, pero tampoco un repunte generalizado, dada la cautela por inflación, tipos y riesgos geopolíticos. La liquidez seguirá concentrándose en los mercados core y en sectores con fundamentales sólidos, mayor visibilidad de ingresos y oferta limitada.
Foto cedidaAlain Krief, director global de inversiones (izquierda) y Charles Lilford, codirector del área de renta variable y gestor sénior de la estrategia Big Data.
Alain Krief ha sido nombrado director global de inversiones (Global Chief Investment Officer, CIO) con efecto a partir del 24 de agosto. Está basado en París y reportará a Christophe Caspar, Global CEO de Edmond de Rothschild Asset Management.
Según explican desde la entidad, Alain cuenta con más de 30 años de experiencia en los mercados de renta fija y crédito. Fue nombrado director global de renta fija de Edmond de Rothschild AM en 2019, cargo desde el que ha dirigido un equipo de 15 profesionales y gestionado activos por valor de 12.000 millones de euros. Entre 2012 y 2019 desempeñó una función similar en Oddo BHF Asset Management.
Anteriormente, fue director global de crédito en BNP Paribas Asset Management (Fischer Francis Trees & Watts). También ha ocupado diversos puestos de responsabilidad en el ámbito de la deuda corporativa de high yield europea en Crédit Agricole Asset Management (Amundi) y Crédit Lyonnais Asset Management. Alain se graduó en 1989 en la Escuela Nacional Superior de Ingeniería de Caen (ENSI Caen) y posee un DEA (Diploma de Estudios Avanzados) en Inteligencia Artificial por la Universidad de Caen.
El equipo de inversión en activos líquidos de Edmond de Rothschild AM cuenta con 82 profesionales especializados en renta fija (crédito y deuda soberana), renta variable cotizada y estrategias multiactivo y de overlay, con un volumen total de activos bajo gestión superior a 60.000 millones de euros, invertidos a través de fondos y mandatos.
Nuevo codirector de renta variable
Por otro lado, Edmond de Rothschild AM ha realizado un segundo nombramiento de alto nivel, esta vez en su equipo de renta variable, con la incorporación de Charles Lilford como codirector del área de renta variable y gestor sénior de la estrategia Big Data, junto a Xiadong Bao. Con efecto a partir del 28 de septiembre, Charles estará basado en París y reportará a Alain Krief, Global CIO en Edmond de Rothschild Asset Management.
Con más de 20 años de experiencia en gestión de activos y mercados de capitales, la especialidad de Lilford es la identificación de compañías ganadoras en una amplia variedad de sectores, entre ellos energía y suministro eléctrico, industriales y, especialmente, el sector tecnológico.
Antes de incorporarse a Edmond de Rothschild Asset Management, trabajó durante diez años en BlackRock, dentro del equipo de Sector & Thematics, donde gestionó los fondos insignia BGF Sustainable Energy Fund y Future of Transport Fund. Asimismo, ha desempeñado los cargos de gestor de inversiones en capital riesgo e infraestructuras en Treïs Partners LLP y de asociado en Dresdner Kleinwort. Inició su carrera profesional como analista en Fieldstone Private Capital Group.
Lilford es licenciado en Business Science por la Universidad de Ciudad del Cabo (University of Cape Town) y ha completado diversos programas de certificación profesional en Administración de Empresas, Innovación Energética y Tecnologías Emergentes y Modelización Financiera.
Lanzada en 2015, la estrategia Big Data de Edmond de Rothschild AM es una de las estrategias insignia de la gestora, con 3.400 millones de euros en activos bajo gestión. Clasificada como Artículo 8 según la normativa europea SFDR, la estrategia invierte en compañías internacionales situadas en el centro de la revolución de los datos, abarcando todos los sectores de actividad. Charles Lilford y Xiadong Bao compartirán la dirección de la estrategia Big Data como cogestores principales.
Christophe Caspar, CEO de Edmond de Rothschild Asset Management, comentó: “Estamos encantados de contar con Alain como nuestro nuevo director de inversiones (CIO). Sus capacidades de liderazgo y su sólida trayectoria en gestión de inversiones lo convierten en la elección natural para este puesto. Asimismo, nos complace dar la bienvenida a Charles a la firma. Su impresionante historial en la selección de valores mediante análisis fundamental (bottom-up), su reconocida experiencia en inversión temática y su enfoque de inversión de alta convicción aportarán un gran valor a nuestra estrategia Big Data, reforzarán aún más nuestra franquicia de renta variable y resultarán de gran utilidad para nuestros clientes”.