DWS facilita el acceso a las criptomonedas con un nuevo ETC

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DWS ha lanzado Xtrackers Galaxy MSCI Physical Crypto Market ETC Securities, un nuevo ETC de Xtrackers que ofrece a los inversores un acceso sencillo al mercado de criptomonedas que está experimentando un rápido crecimiento. Este producto replica la evolución de hasta diez criptomonedas del universo de inversión que presentan la mayor capitalización de mercado en la correspondiente fecha de referencia trimestral.

Según los diferentes proveedores de datos, actualmente existen entre 15.000 y 16.000 criptomonedas cotizadas en todo el mundo, con una capitalización de mercado total de alrededor de 2,2 billones de dólares estadounidenses. Sin embargo, el núcleo de criptomonedas realmente aptas para la inversión es considerablemente más reducido y está compuesto principalmente por aquellas de mayor tamaño y liquidez. Esto significa que la selección de activos invertibles en el sector de las criptomonedas es más compleja que en otras clases de activos.

En la gestión de los ETCs, Xtrackers se apoya en la experiencia de Galaxy, un proveedor de inversión especializado en criptomonedas. Una colaboración que ya ha demostrado su eficacia con el lanzamiento hace aproximadamente dos años de los ETC de bitcoin y ethereum.

Este ETC replica la evolución del MSCI Crypto Market Select Index, compuesto por hasta diez de las mayores criptomonedas que cumplen determinados criterios de selección. Por ejemplo, el índice incluye únicamente criptoactivos líquidos negociados en dólares estadounidenses, con un historial de negociación de al menos seis meses, cotizados en múltiples plataformas y respaldados por custodios institucionales, como Zodia Custody.

La composición del índice se revisa trimestralmente. Las posiciones incluidas en el ETC cuentan con respaldo físico. Las criptomonedas subyacentes se mantienen en soluciones de cold storage, es decir, en sistemas de custodia que no están conectados a internet. La criptomoneda con mayor capitalización de mercado tiene una ponderación máxima del 50%, mientras que la segunda de mayor tamaño está limitada al 35%. Además, se establecen ponderaciones mínimas del 0,5% o del 1%, respectivamente, para criptomonedas de menor tamaño o de nueva incorporación. No se incluyen meme coins —es decir, criptomonedas surgidas principalmente del fenómeno de popularidad en internet y sin un caso de uso claramente definido— ni stablecoins, cuyo valor está vinculado a una moneda de referencia, como el dólar estadounidense.

De este modo, el producto pretende ofrecer una representación del universo de inversión en su conjunto, en lugar de basarse en una selección discrecional. La estructura del ETC permite integrarlo fácilmente en las carteras existentes. Para ello, los inversores no necesitan disponer de un monedero digital ni tener acceso directo a la blockchain.

“Para muchos inversores, la selección de activos y su integración en la estructura de inversión constituyen actualmente los principales retos a la hora de invertir en criptomonedas. Con nuestro nuevo ETC, ofrecemos a los inversores un componente de cartera que aborda este desafío y facilita así el acceso a esta dinámica clase de activos”, explica Michael Mohr, Global Head of Xtrackers Product de DWS.

Santalucía AM incorpora a Santiago Fernández al equipo de Gestión Multiactivos

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Foto cedidaSantiago Fernández, miembro del equipo de Gestión Multiactivos de Santalucía AM

Santalucía Asset Management, gestora de activos del Grupo Santalucía, continúa reforzando sus capacidades de inversión con la incorporación de Santiago Fernández al equipo de Gestión Multiactivos, liderado por David Sánchez. Fernández cuenta con más de 20 años de experiencia en mercados financieros.

Hasta su incorporación a Santalucía AM, era responsable de Gestión de Balance en Cajamar, posición que ocupó durante los últimos tres años. Previamente, estuvo cerca de una década en la tesorería de la entidad y, con anterioridad, trabajó en la de Caja España-Unicaja, donde inició su trayectoria profesional en 2004. 

Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Pontificia Comillas (ICADE), Santiago Fernández cuenta con un máster en Renta Variable y Derivados Financieros por la UNED y un máster en Inteligencia Artificial aplicada a las Finanzas por la UNIR. Esta formación le ha llevado a especializarse en la aplicación de la IA al trading cuantitativo y a la automatización de procesos, capacidades que aportará ahora al área de Gestión Multiactivos de la firma.

“Estamos muy ilusionados con la incorporación de Santiago Fernández al equipo. Su llegada supone un importante refuerzo para un área que gestiona ya un volumen cercano a los 3.000 millones de euros. Su amplia experiencia en mercados financieros, junto con sus capacidades analíticas y su conocimiento en inteligencia artificial y automatización de procesos, serán claves para seguir evolucionando nuestra forma de gestionar y afrontar los próximos retos del equipo”, señala David Sánchez, responsable de Gestión Multiactivos.

Esta área integra estrategias que combinan distintas clases de activos y enfoques de inversión, apoyándose en el análisis y la diversificación para construir soluciones adaptadas a diferentes inversores y objetivos.

Con esta incorporación, Santalucía AM continúa reforzando la especialización de sus equipos de inversión y profundizando en la incorporación de perfiles con experiencia y nuevas capacidades. La gestora cuenta con más de 50 profesionales, la mitad de ellos gestores especializados en renta variable, renta fija y mixtos.

Cinco claves para seleccionar un ETF activo

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Los inversores recurren cada vez más a los ETF activos, no solo como un nuevo formato de producto, sino como respuesta a un panorama cambiante en materia de inversión y ejecución. En muchos mercados, la concentración de los índices de referencia, los cambios de régimen más rápidos, la persistente incertidumbre macroeconómica y el continuo escrutinio de las comisiones han aumentado la prima que se otorga a las estrategias que pueden ejecutarse de manera eficiente, supervisarse con claridad e integrarse sin problemas en las carteras, según explica Tom Stephens, responsable de ETFs de Schroders.

Esto forma parte de lo que la firma denomina una «gran convergencia»: la combinación de la experiencia en gestión activa con la eficacia y la capacidad de desarrollo del formato ETF, dentro de un enfoque más reflexivo de la construcción de carteras y la gestión de riesgos. La implicación para los inversores es clara. Las cuestiones tradicionales relacionadas con la selección de gestores siguen siendo importantes, pero la due diligence que se aplica a los ETFs activos requiere una perspectiva más amplia, que considere cómo se diseña, se negocia y se utiliza la estrategia.

1.- Identificar la verdadera fuente del alfa

La pregunta fundamental es la siguiente: ¿de dónde se espera realmente que provenga el alfa? El objetivo consiste en distinguir entre una rentabilidad sostenida por un entorno de mercado específico y un proceso diseñado para ser reproducido en distintos contextos de mercado.

Para los inversores profesionales, los debates más útiles suelen ser aquellos en los que se explica de forma explícita la ventaja competitiva de la estrategia, los supuestos en los que se basa y las condiciones en las que podría obtener una rentabilidad inferior a la esperada. No se trata de eliminar la incertidumbre, sino de garantizar que los factores que impulsan la rentabilidad sean deliberados y se expresen de forma coherente.

2.- Comprobar si la estrategia es adecuada para un ETF (ya que no siempre lo es)

Un vehículo de inversión como un ETF puede ser un mecanismo de ejecución muy eficaz, pero no todos los enfoques activos se adaptan de forma natural a este formato. La prueba práctica consiste en determinar si la estrategia puede satisfacer las expectativas de liquidez diaria y escalar sin obligar a realizar concesiones que diluyan la tesis de inversión.

Otra consideración que es fácil pasar por alto es la transparencia. Dependiendo de la estructura y del enfoque de divulgación, los inversores deberían preguntarse si cabe esperar razonablemente que los requisitos de transparencia influyan en el proceso de generación de alfa o en el comportamiento de la implementación. En resumen, el «formato ETF» debería ser una característica facilitadora, no una restricción que remodele la estrategia de formas no deseadas.

3.- Analizar la disciplina en la construcción de la cartera y la gobernanza

En los ETF activos, la construcción de las carteras suele ser el factor que realmente determina los resultados. Esto implica comprender no solo las exposiciones previstas, sino también el marco de riesgo que rige cómo se expresan: cómo se dimensionan las posiciones, cómo se gestiona el riesgo, qué restricciones existen y con qué rapidez pueden cambiar las exposiciones.

La gobernanza constituye un elemento esencial para esta disciplina. Los inversores deben tener claridad en cuanto a los derechos de decisión, la supervisión, los procedimientos de escalado y a la forma en que se supervisa la estrategia en relación con sus objetivos. Una gobernanza sólida no garantiza una rentabilidad superior, pero aumenta considerablemente la probabilidad de que la estrategia se comporte según lo previsto, especialmente en situaciones de tensión en los mercados.

4.- Evaluar la calidad de la ejecución y el ecosistema de liquidez

Los resultados de los ETFs activos no solo dependen de las convicciones de cartera. La calidad de la ejecución es fundamental y, en el formato de los ETFs, el ecosistema de negociación es clave: el aporte de liquidez, la creación de mercado, los diferenciales, así como el enfoque del gestor respecto a la negociación y la ejecución.

Incluso cuando una estrategia cuenta con un proceso sólido, los resultados pueden verse mermados por los costes de fricción si la ejecución no se gestiona adecuadamente. Dado que los ETFs son instrumentos negociables, la resiliencia ante las distintas condiciones de mercado también es importante. Los inversores deben tener la seguridad de que la estructura de ejecución está diseñada para ofrecer la exposición prevista de forma eficiente y coherente, incluso cuando las condiciones de liquidez sean menos favorables.

5.- Ser explícito sobre la función dentro de la cartera

Por último, basar la evaluación en el objetivo de la cartera. ¿Qué función se espera que desempeñe este ETF activo? ¿Una fuente de alfa diversificadora, una exposición básica con un perfil de riesgo definido, una herramienta para gestionar riesgos específicos o un componente fundamental dentro de una asignación basada en modelos?

La claridad sobre su función permite determinar el tamaño adecuado, el horizonte de evaluación, los indicadores de éxito y el comparador adecuado. Además, reduce el riesgo de seleccionar el ETF principalmente porque su estructura resulta cómoda o familiar, en lugar de porque la estrategia subyacente tenga una función clara y se comporte según lo previsto, junto con las posiciones existentes.

Conclusiones

La adopción de los ETFs activos se ha acelerado en los últimos años, y una parte cada vez mayor de la innovación del sector toma la forma de estrategias activas. Sin embargo, en la firma creen que lo más importante no es el crecimiento en sí mismo, sino lo que implica para la due diligence.

«El vehículo ETF por sí solo no genera alfa», asegura el experto, que detalla que el alfa proviene del proceso de inversión subyacente, de la construcción de la cartera y de la disciplina en la ejecución. «A medida que los ETFs se convierten cada vez más en parte de la infraestructura cotidiana que permite acceder exposiciones activas, las prácticas de diligencia debida deben evolucionar junto con ellos. Para los inversores profesionales, eso significa mirar más allá del gestor y de la etiqueta del vehículo, y adoptar una visión global sobre cómo se espera que la estrategia genere rentabilidades, cómo se gestiona el riesgo, con qué eficiencia puede implementarse en los mercados reales y cuál es la función específica que debe desempeñar en la cartera», argumenta.

Dentro de la metodología CROCI de DWS: de marco de valor a marco de medición económica

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Foto cedidaColin McKenzie, responsable de la estrategia CROCI de DWS.

En esta industria, contar con una buena metodología puede marcar la diferencia entre el éxito de las estrategias de inversión o ser uno más. Desde 1996, DWS usa una propia de valoración para analizar empresas a nivel mundial denominada CROCI. Según explica Colin McKenzie, responsable de la estrategia CROCI de DWS, no es simplemente un marco de valor, es un marco de medición económica. 

Según reconoce, eso les permite identificar oportunidades en los ámbitos del valor, la calidad y el crecimiento, y desarrollar estrategias que puedan participar en regímenes de mercado muy diferentes sin dejar de basarse en la misma filosofía subyacente. Sobre cómo ha evolucionado su metodología, en qué consiste y qué aporta a sus estrategias de inversión hemos charlado en esta entrevista con McKenzie.

¿Cómo ha evolucionado el modelo CROCI? 

El objetivo fundamental de la metodología CROCI se ha mantenido inalterado durante más de 30 años, lo que sí ha evolucionado es nuestra capacidad para hacerlo, ya que las normas de información corporativa y los requisitos de divulgación han mejorado significativamente con el paso del tiempo. Por ejemplo, el modelo se mejoró para reflejar el uso creciente de los planes de opciones sobre acciones para empleados a principios de la década de 2000; los ajustes por arrendamientos operativos se hicieron más sofisticados a medida que mejoraba la divulgación de información (aunque, más recientemente, en muchos casos se han incluido íntegramente en el balance, bajo determinadas condiciones); y, más recientemente, la creciente disponibilidad de información relacionada con los criterios ESG ha proporcionado una visión adicional sobre la sostenibilidad económica a largo plazo de las empresas.

Al mismo tiempo, el auge de los activos intangibles ha hecho que el análisis económico sea más importante que nunca. La contabilidad tradicional suele tratar las inversiones en ámbitos como la investigación y el desarrollo, el software, la propiedad intelectual y la creación de marca de forma diferente a las inversiones físicas, lo que dificulta las comparaciones entre empresas y sectores. CROCI pretende corregir estas distorsiones siempre que sea posible, lo que permite evaluar a las empresas sobre una base más coherente desde el punto de vista económico.

Una característica es que recalcula los balances de cientos de compañías para obtener el verdadero PER Económico. ¿Cada cuánto tiempo se revisa y actualiza la base de datos de estas compañías? 

La base de datos CROCI es actualizada continuamente por un equipo especializado de analistas que revisan los modelos de las empresas cada vez que se dispone de nueva información financiera. En el conjunto de nuestra cobertura global, esto supone aproximadamente 70.000 horas de análisis de empresas y actualizaciones de la base de datos cada año. Cada empresa se revisa utilizando un marco económico coherente, lo que contribuye a garantizar la comparabilidad entre sectores, regiones y regímenes contables. Esta profundidad en la investigación es uno de los principales factores diferenciadores del proceso de CROCI y refleja la importancia que concedemos a comprender la verdadera situación económica de cada negocio. Al mismo tiempo, el proceso está diseñado para ser ágil. En condiciones normales de mercado, los modelos de las empresas se actualizan continuamente a medida que se dispone de nueva información. Sin embargo, durante períodos de cambios económicos excepcionales o de incertidumbre, podemos acelerar el proceso de forma significativa. 

Esta combinación de profundidad en el análisis y capacidad de respuesta nos permite mantener la disciplina tanto en momentos de volatilidad del mercado como durante las temporadas de presentación de resultados. Aunque la confianza del mercado y las cotizaciones bursátiles pueden cambiar rápidamente, nuestro objetivo sigue siendo garantizar que los datos económicos subyacentes sean lo más actuales y comparables posible. A medida que se ajustan las valoraciones, el proceso de inversión puede responder de manera eficiente utilizando los últimos datos fundamentales de las empresas sin necesidad de modificar la filosofía de inversión básica.

¿Por qué la métrica del Cash Return on Capital Invested es especialmente útil hoy en día para los selectores de fondos en comparación con el PER tradicional o el Price-to-Book?

Los indicadores de valoración tradicionales, como la relación precio-beneficio (P/E) o la relación precio-valor contable, pueden resultar útiles, pero se ven muy influidos por las convenciones contables y, a menudo, no logran ofrecer una base coherente para comparar empresas de distintos sectores, países y modelos de negocio. Este reto se ha acentuado aún más en un mundo en el que los activos intangibles, la propiedad intelectual y el software desempeñan un papel cada vez más importante en la creación de valor.

El marco CROCI parte de una reconstrucción de estos indicadores desde una perspectiva económica, creando una medida coherente del capital invertido en una empresa y de los rendimientos en efectivo generados por dicho capital. Los inversores pueden considerar esto como llevar a cabo una diligencia debida al estilo del capital riesgo con acciones cotizadas. 

¿Qué ventajas ofrece esto?

Esto nos permite no solo calcular un indicador de valoración más significativo, como el PER económico, sino también obtener medidas coherentes de la calidad, a través del rendimiento en efectivo del capital invertido, y del crecimiento, a través de los cambios en la capacidad de generación de beneficios económicos subyacente de una empresa. Esta distinción es importante porque, en última instancia, los inversores deben comprender no solo cuánto están pagando, sino también por qué están pagando. Al situar la valoración, la calidad y el crecimiento sobre una misma base económica, el CROCI permite a los inversores comparar empresas en condiciones realmente equivalentes. 

Para los selectores de fondos, esto puede resultar especialmente valioso en el entorno de mercado actual, en el que la dispersión de las valoraciones sigue siendo elevada y los indicadores contables a menudo tienen dificultades para reflejar la verdadera situación económica de las empresas modernas. La fortaleza del marco CROCI radica en que ofrece una perspectiva coherente a través de la cual evaluar conjuntamente la valoración, la calidad y el crecimiento, lo que permite asignar el capital basándose en la realidad económica en lugar de en la presentación contable.

El universo cuantitativo actual está dominado por estrategias multifactoriales basadas en datos masivos o algoritmos avanzados.  ¿Qué aporta de diferencial el enfoque cuantitativo de CROCI? 

Consideramos que CROCI es un enfoque activo y sistemático, por lo que, en muchos aspectos, puede verse como una combinación de ambos. La construcción de la cartera es sistemática y se basa en reglas, lo que aporta coherencia, transparencia y repetibilidad. Sin embargo, la base del proceso es, fundamentalmente, la investigación, más que la extracción de factores estadísticos o la optimización basada exclusivamente en datos. La parte más importante de CROCI no es el algoritmo de la cartera, sino el análisis económico subyacente de las empresas. Nuestros analistas reconstruyen los estados financieros para comprender cómo las empresas crean valor realmente, generan flujos de caja y obtienen rentabilidad sobre el capital.

Por ese motivo, a menudo describimos CROCI como un enfoque sistemático de la inversión fundamental. El proceso de investigación se basa fundamentalmente en el análisis, mientras que la implementación de la cartera es sistemática. Esta combinación nos permite aplicar la disciplina de la inversión cuantitativa sin perder de vista las realidades económicas de las empresas en las que invertimos.

Los gestores de fondos aceleran la externalización para afrontar la presión regulatoria y la escasez de talento

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Ante una inminente oleada regulatoria y un entorno cada vez más complicado para captar talento, los gestores de fondos están avanzando rápidamente hacia un modelo definido por la externalización intensiva de funciones clave a especialistas externos según un estudio global realizado entre 200 gestores de fondos de Europa y Estados Unidos, que en conjunto administran 7,72 billones de dólares en activos, encargado por Carne Group (Carne), la mayor sociedad gestora de terceros (ManCo) de Europa. Este estudio revela un cambio fundamental en la arquitectura operativa de la industria de gestión de activos.

La investigación muestra que los gestores de fondos se están alejando cada vez más de un enfoque basado en gestionar todas las funciones internamente, optando por alianzas con proveedores externos que ofrecen la escala, la sofisticación tecnológica y el alcance jurisdiccional necesarios para operar con éxito en un entorno de elevados costes y creciente escrutinio regulatorio.

La presión regulatoria y la escasez de talento

En el centro de esta transformación, en el estudio se encuentra una preocupación cada vez mayor por el entorno regulatorio global. Un contundente 89 % de los gestores de fondos encuestados considera que la capacidad para gestionar la creciente complejidad normativa será mucho más difícil en los próximos dos años. Esta percepción está impulsando una mayor búsqueda de especialistas, ya que muchos gestores reconocen que los recursos internos ya no son suficientes para seguir el ritmo de los cambios en los requisitos de transparencia y en los estándares de información.

Los datos también ponen de manifiesto una importante brecha de talento en el sector. Al ser preguntados por las razones para incrementar el uso de proveedores de servicios externos, el 35 % de los encuestados señaló como principal desafío la dificultad para contratar personal cualificado. A continuación se situó el creciente peso de la regulación, citado por uno de cada cinco (21 %) como el principal factor impulsor de esta decisión.

El auge de la externalización: foco en las funciones de middle y back office

En cuanto a la magnitud de esta transformación operativa, el 70% de los gestores de fondos encuestados prevé aumentar el uso de proveedores de servicios externos en los próximos 12 meses, mientras que el 41 % planea hacerlo de forma significativa.

Esta tendencia no responde a una solución puntual, sino a un reajuste estratégico de largo plazo. De cara a los próximos cinco años, el 96% de los gestores de activos espera incrementar el uso de proveedores externos, y más de un tercio (37%) anticipa un cambio profundo en la forma en que respaldan sus actividades de gestión de fondos.

Mayor disposición a cambiar de proveedor

El estudio también revela un mercado de servicios externalizados altamente competitivo y dinámico. Han quedado atrás las relaciones de «proveedor para toda la vida»: los gestores de fondos muestran una creciente disposición a cambiar de proveedor para encontrar el que mejor se adapte a la evolución de sus necesidades.

Uno de cada cinco gestores confirmó que prevé cambiar de proveedor de servicios externos durante el próximo año. Al preguntarles qué factores motivarían ese cambio, la posibilidad de acceder a una gama más amplia de servicios fue la razón más citada, seguida por la búsqueda de un mayor nivel de servicio y, posteriormente, por la necesidad de contar con mejores capacidades tecnológicas.

Resulta especialmente significativo que, aunque el coste y el precio siguen siendo factores importantes, solo el 13% de los gestores los señaló como la principal razón para cambiar de proveedor. Esto sugiere que, para los gestores de fondos actuales, el valor añadido y la amplitud y calidad de los servicios ofrecidos tienen ahora un peso mayor que la mera competencia en precios.

João Robalo Martins se incorpora a BlackRock para dirigir el negocio portugués

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João Robalo Martins se ha incorporado a BlackRock como nuevo Head of Portugal Business, con sede en Madrid, y bajo la supervisión de Javier García Díaz. En este cargo, João dirigirá el negocio de BlackRock en Portugal y será responsable de ejecutar la estrategia comercial de la empresa, estrechar las relaciones con los clientes e impulsar el crecimiento de toda la plataforma de inversión de la empresa.

Desde la firma han indicado que, al operar en uno de los mercados con mayores oportunidades a largo plazo del sur de Europa, Robalo Martins se centrará asimismo en ampliar la red de distribución de BlackRock en territorio luso, aumentar la cuota de mercado y reforzar la posición de liderazgo de BlackRock en el mercado portugués. «Su nombramiento garantiza la continuidad de nuestra estrategia comercial en Portugal, manteniendo el enfoque de la empresa en la proximidad al cliente y el desarrollo del mercado a largo plazo», han señalado fuentes de la entidad.

El experto se incorpora procedente de PIMCO, donde pasó nueve años entre Londres y Madrid. Más recientemente, dirigió la franquicia de la empresa en Portugal y gestionó cuentas estratégicas y mandatos segregados en España. Anteriormente, fue especialista en productos en Londres, encargándose de las estrategias multiactivos de PIMCO, incluido el fondo insignia de la empresa, el Global Macro Fund.

Comenzó su carrera en Russell Investments, en Londres, donde se ocupaba de clientes institucionales e intermediarios de todo Oriente Medio. Es licenciado y máster en Finanzas por la ISCTE Business School de Lisboa y cuenta con las certificaciones CFA y FRM.

Alantra amplía su oferta de inversión en transición energética con una estrategia de secundarios

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Foto cedidaJacobo Llanza, presidente ejecutivo de Alantra Asset Management (izquierda) y Patricia Pascual-Ramsay, CEO de Alantra Asset Management.

Alantra ha lanzado una estrategia de secundarios dentro de su área de inversión de transición energética a través de Horizon Secondaries, F.C.R., un vehículo de 120 millones de euros (USD 140m). El vehículo cuenta con CommonWealth Investments como inversor ancla, junto con otros inversores institucionales internacionales, entre ellos la estrategia de secundarios de impacto de Blue Earth Capital y Swisscanto, la gestora de activos y fondos de Zürcher Kantonalbank. Horizon Secondaries ha adquirido a Shell Ventures una cartera de alrededor de 10 compañías innovadoras en fase de crecimiento con presencia en Norteamérica, Europa y Asia.

El mercado de la transición energética está entrando en una fase de mayor madurez, lo que está generando un número creciente de oportunidades de inversión en el mercado secundario a medida que los accionistas actuales buscan liquidez y las compañías continúan creciendo. Alantra considera que esta evolución ofrece una oportunidad atractiva para invertir en empresas consolidadas con potencial de crecimiento adicional.

La experiencia de Alantra en esta clase de activo incluye inversiones primarias en compañías de transición energética en fase de crecimiento a través de Klima y del recientemente lanzado Klima II, que ha obtenido un compromiso de 70 millones de euros del Fondo Europeo de Inversiones, así como inversiones en activos de infraestructuras de energía limpia, con 565 MW hasta la fecha. La nueva estrategia de secundarios se apoya en esta trayectoria y amplía la oferta de Alantra en los mercados primario y secundario.

Horizon Secondaries es el primer vehículo lanzado en el marco de la nueva estrategia, que prevé abordar futuras oportunidades de inversión en el mercado secundario a través de vehículos específicos. Es, además, el tercer vehículo lanzado este año por Alantra Asset Management para ofrecer a los inversores acceso a oportunidades de inversión directa en activos preidentificados, tras el vehículo de continuación de Health in Code y el vehículo de coinversión de Salto.

Patricia Pascual-Ramsay, CEO de Alantra Asset Management, señaló: “El lanzamiento de esta nueva línea de negocio representa un paso importante en el desarrollo de Alantra Asset Management y refuerza la transición energética como una de nuestras áreas estratégicas de crecimiento. El mercado ha alcanzado un grado de madurez en el que un número creciente de compañías de alta calidad está accediendo al mercado secundario, lo que genera una atractiva oportunidad a largo plazo para los inversores. Nuestra experiencia en esta clase de activo nos proporciona un conocimiento profundo de las tecnologías, los modelos de negocio y las dinámicas de mercado subyacentes, lo que nos permite identificar oportunidades en las que creemos que podemos aportar un valor diferencial.”

Guido Geheniau, Director de CommonWealth Investments, comentó: «Como firma de inversión independiente con sede en Ámsterdam y una amplia trayectoria en el mercado de secundarios, conocemos bien el valor que ofrecen las compañías bien gestionadas y en fase de crecimiento cuando uno de sus accionistas decide desinvertir mientras otros continúan apoyando su siguiente etapa de desarrollo. Horizon Secondaries nos permite aplicar este mismo enfoque paciente y activo a escala internacional, de la mano con el equipo de gestión de activos de Alantra.”

Nicolas Muller, Managing Director y responsable de Private Equity Partnerships de Blue Earth Capital, añadió: “Esta operación representa un hito importante para la estrategia de secundarios de impacto de Blue Earth Capital. Durante la última década ha madurado toda una generación de compañías vinculadas a la Transición Energética; sin embargo, las opciones de liquidez disponibles para sus primeros inversores no han evolucionado al mismo ritmo. Estamos encantados de asociarnos con Alantra para contribuir a cerrar esta brecha y desarrollar un mercado secundario más eficiente para los activos relacionados con el clima y la Transición Energética.”

Quennie Co, Managing Partner de Shell Ventures, afirmó: “El foco de Alantra en compañías de alto crecimiento y su presencia internacional sitúan a la firma en una posición idónea para apoyar a estas empresas en su próxima fase de crecimiento. El anuncio de hoy, que representa una pequeña parte de la cartera de alta calidad de Shell Ventures, refleja nuestro objetivo estratégico de concentrar nuestro apoyo allí donde podemos generar un mayor impacto. Seguimos comprometidos con la inversión, el despliegue y el crecimiento de soluciones energéticas innovadoras.”

La operación sigue sujeta al cumplimiento de las condiciones de transferencia y cierre, así como a las autorizaciones regulatorias.

Alantra Asset Management cuenta actualmente con aproximadamente €3.200m de activos bajo gestión en sus estrategias de Private Equity, deuda privada, fondos activos y energía, de los cuales cerca de 450 millones de euros están invertidos en transición energética. En el marco de su plan estratégico 2026-2028, Alantra aspira a alcanzar unos 10.000 millones de euros de activos bajo gestión, apoyándose en la expansión de sus capacidades de inversión actuales y en la adquisición selectiva de gestoras europeas especializadas.

Letsinvest acelera su crecimiento en España tras financiar 52 millones de euros

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Foto cedidaVytenis Kinduris, CEO de Letsinvest

La plataforma europea de inversión inmobiliaria Letsinvest continúa reforzando su presencia en España como parte de su estrategia de crecimiento internacional, ampliando tanto su comunidad de inversores como su cartera de proyectos inmobiliarios. La compañía mantiene un sólido ritmo de crecimiento en 2026. Durante los seis primeros meses del año, su comunidad de inversores movilizó 52 millones de euros, igualando el volumen total financiado durante todo 2025. Desde el inicio de su actividad, Letsinvest ha canalizado más de 170 millones de euros en financiación, ofreciendo una rentabilidad media anual del 10,15% y manteniendo una inversión media superior a los 100.000 euros. 

España desempeña un papel cada vez más relevante dentro de la estrategia de crecimiento de la plataforma. Desde 2025, Letsinvest ha financiado 27 proyectos y fases de proyectos en el país, movilizando un total de 36,9 millones de euros. Durante 2026, la compañía prevé financiar alrededor de 30 proyectos adicionales en España, que representarán aproximadamente 30 millones de euros en volumen de inversión. 

Consolidando una presencia ya establecida en España

Letsinvest centra su actividad en la financiación de desarrollos residenciales y comerciales promovidos por empresas con experiencia y ubicados en mercados con una demanda sólida y contrastada. Entre los proyectos financiados en España destaca Benahavís Hills, un desarrollo residencial de lujo situado en la Costa del Sol para el que la plataforma movilizó 5 millones de euros destinados a impulsar futuras fases del proyecto.

Está previsto que la promoción incluya 58 apartamentos de alta gama con un valor bruto estimado de ventas superior a 180 millones de euros. La compañía también ha financiado desarrollos como Hills of Altea y Altea Hills North, en Alicante. Entre ambos proyectos, la comunidad inversora de Letsinvest movilizó 6,4 millones de euros, con rentabilidades de hasta el 11,5%. Actualmente, Letsinvest financia proyectos en algunos de los mercados inmobiliarios más atractivos de España, entre ellos Alicante, Ibiza, Tenerife, Murcia y Marbella

Un modelo de inversión selectivo

Letsinvest conecta a inversores particulares, empresas e inversores institucionales con proyectos inmobiliarios cuidadosamente seleccionados en toda Europa, con una inversión mínima de 1.000 euros. La inversión media en la plataforma supera los 100.000 euros, una de las cifras más elevadas entre las plataformas europeas de financiación participativa. Desde su lanzamiento, Letsinvest ha generado más de 8 millones de euros en intereses para su comunidad de inversores.

La gestión del riesgo es una de las prioridades de la compañía. Según datos de la propia plataforma, Letsinvest mantiene una tasa de impago del 0%, gracias a un riguroso proceso de análisis que evalúa la experiencia de los promotores, las garantías aportadas, los planes de negocio, las condiciones de mercado y la capacidad de devolución antes de incorporar cualquier proyecto a la plataforma. Vytenis Kinduris, CEO de Letsinvest, afirma que la prioridad de la firma es la recuperación del capital y, después, la rentabilidad y «esto exige un proceso de selección disciplinado y una apuesta por proyectos respaldados por activos inmobiliarios sólidos”.

En este contexto, el directivo asegura que “España es uno de los mercados con mayor potencial dentro de nuestra estrategia europea. Contamos con una amplia experiencia financiando proyectos en el país y queremos seguir fortaleciendo nuestra relación con inversores y promotores locales, al tiempo que identificamos nuevas oportunidades de crecimiento”.

La continuidad patrimonial ya no es suficiente

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Durante muchos años, cuando una familia con un patrimonio relevante hablaba de proteger su futuro, la conversación giraba casi exclusivamente alrededor de cómo estructurar correctamente sus activos, cómo diversificarlos, cómo reducir riesgos financieros, cómo ordenar sociedades y propiedades, cómo preparar la sucesión, cómo establecer una buena gobernanza familiar y cómo conseguir que la siguiente generación recibiera no solamente un patrimonio, sino también unas reglas, unos valores y una formación suficientes para conservarlo, y todo ese trabajo sigue siendo absolutamente necesario.

Pero el mundo en el que esas estructuras fueron diseñadas está cambiando con suficiente rapidez como para obligarnos a incorporar una pregunta anterior y mucho más elemental: ¿de qué sirve haber protegido perfectamente el patrimonio de una familia durante tres generaciones si no hemos pensado con la misma seriedad en proteger físicamente a la propia familia cuando el entorno deja de funcionar con normalidad?

Esta cuestión puede parecer exagerada mientras tenemos electricidad, telecomunicaciones, combustible, alimentos, movilidad internacional, seguridad jurídica y servicios públicos funcionando con relativa normalidad, porque el ser humano tiende a considerar permanente aquello que lleva muchos años funcionando bien.

Pero, precisamente, una de las enseñanzas más importantes de la gestión de riesgos es que no debemos confundir lo habitual con lo garantizado, y hoy están apareciendo simultáneamente varias fuerzas que, consideradas por separado, probablemente serían gestionables, pero que cuando comienzan a interactuar pueden producir consecuencias mucho mayores de las que cada una provocaría individualmente.

Ray Dalio ha dedicado buena parte de su trabajo reciente a estudiar precisamente esa coincidencia histórica entre grandes niveles de deuda, tensiones internas derivadas de diferencias económicas, políticas y de valores, conflictos entre potencias, acontecimientos naturales y grandes transformaciones tecnológicas, no para afirmar que la historia vaya a repetirse exactamente, sino para recordar que determinados desequilibrios han aparecido juntos muchas veces antes de cambios relevantes en el orden económico y político internacional.

Hoy esa acumulación de riesgos deja de ser solamente teórica, porque Estados Unidos mantiene déficits históricamente elevados y la Congressional Budget Office proyecta que la deuda federal en manos del público aumente desde aproximadamente el 101% del PIB en 2026 hasta el 120% en 2036, mientras el coste de los intereses adquiere cada vez mayor peso dentro del presupuesto federal. Al mismo tiempo, el Fondo Monetario Internacional advierte de que la deuda pública mundial se aproxima nuevamente al 100% del PIB y de que las necesidades de defensa, autonomía estratégica y gasto social están presionando las cuentas públicas de muchas economías.

La consecuencia no tiene por qué ser una gran crisis inmediata, y sería irresponsable afirmar que sabemos cuándo o cómo se producirá la próxima. Pero sí significa que los Estados disponen de menos margen de maniobra cuando aparece un problema inesperado, porque una economía muy endeudada puede soportar durante mucho tiempo su deuda mientras el crecimiento, los tipos de interés y la confianza permanecen razonablemente estables. Sin embargo, cuando esos tres elementos empiezan a deteriorarse simultáneamente aumenta la fragilidad del sistema, y esa fragilidad termina transmitiéndose desde los mercados financieros hacia empresas, empleo, fiscalidad, servicios públicos, disponibilidad de crédito y poder adquisitivo de las familias.

A esa dimensión económica hay que añadir una transformación monetaria igualmente importante, porque durante décadas una parte fundamental del sistema financiero mundial descansó sobre la confianza casi automática en el dólar y en la deuda pública estadounidense, mientras actualmente China y numerosos bancos centrales están aumentando sus reservas de oro, desarrollando infraestructuras de pago alternativas y reduciendo progresivamente su dependencia exclusiva de una única arquitectura monetaria, lo que no significa que el dólar vaya a dejar mañana de ser la principal moneda internacional ni que China haya creado un yuan formalmente respaldado por oro, pero sí indica que distintos países están preparando alternativas para un mundo potencialmente más fragmentado, algo que debería interesar a cualquier familia que piense realmente en décadas y no solamente en el siguiente trimestre.

El cambio más importante, sin embargo, probablemente no esté en los mercados financieros sino en la combinación de geopolítica, energía, alimentos y seguridad, porque la guerra de Ucrania continúa alterando infraestructuras y flujos de materias primas, las tensiones de Oriente Medio están afectando nuevamente a rutas energéticas fundamentales y la situación del petróleo y de los productos refinados demuestra hasta qué punto determinados cuellos de botella pueden trasladarse rápidamente al coste de transporte, producción y alimentación.

De hecho, en agosto de 2026, los mercados están volviendo a enfrentarse a importantes disrupciones de energía y a tensiones en el suministro de trigo procedente del mar Negro, dos recordatorios muy claros de que una sociedad moderna puede tener enormes patrimonios financieros y, aun así, ser extraordinariamente dependiente de infraestructuras físicas sobre las que ninguna familia tiene control.

España tampoco puede analizarse como si estuviera aislada de este proceso, porque su posición geográfica la sitúa simultáneamente en la frontera sur de Europa, frente al norte de África y cerca de algunas de las rutas comerciales y energéticas más importantes del mundo, mientras Ceuta y Melilla recuerdan periódicamente que migración, seguridad, diplomacia y estabilidad regional pueden entrelazarse con enorme rapidez; las recientes tensiones alrededor de Ceuta y las declaraciones marroquíes sobre las ciudades autónomas no significan que exista una amenaza militar inmediata contra España, y sería alarmista afirmarlo, pero sí justifican que una familia patrimonial considere escenarios que hace diez años probablemente ni siquiera aparecían en una reunión de riesgos.

A todo ello se añade algo todavía más difícil de anticipar, porque los riesgos naturales no responden a mercados, gobiernos ni calendarios electorales, y los terremotos recientes registrados tanto en España como en otros lugares del mundo sirven para recordar una realidad incómoda: podemos asegurar edificios, diversificar bancos, diseñar sociedades sofisticadas y preparar perfectamente una sucesión, pero un acontecimiento físico severo puede afectar simultáneamente a vivienda, comunicaciones, carreteras, electricidad, agua, hospitales y capacidad de desplazamiento, precisamente las infraestructuras de las que dependemos para que todo el resto del sistema funcione.

Por eso, creo que el concepto tradicional de preservación patrimonial debe ampliarse, porque el patrimonio financiero no es el patrimonio último de una familia; el activo principal de una familia son sus propios miembros, una idea que James E. Hughes desarrolla de manera extraordinariamente clara cuando plantea que el patrimonio familiar incluye capital humano, intelectual y financiero, e incluso incorpora entre los riesgos familiares de largo plazo los cambios políticos, los actos de la naturaleza y la falta de seguridad personal.

Si aceptamos esa idea hasta sus últimas consecuencias, entonces aparece una contradicción bastante evidente: hemos construido family offices capaces de saber cuánto vale cada activo, dónde está custodiado, qué sociedad lo posee, quién podrá heredarlo, cuánto cuesta administrarlo y cómo debe gobernarse durante las próximas generaciones, pero en muchas ocasiones no existe un documento igualmente riguroso que responda a preguntas tan básicas como dónde estará la familia si durante varios días no existe suministro eléctrico normal, qué ocurre si falla la red de comunicaciones, cómo se mantiene agua y alimentación durante un periodo prolongado, quién decide un desplazamiento de emergencia, dónde puede reunirse la familia si sus miembros se encuentran en ciudades o países distintos, qué medios de comunicación independientes existen, qué personas requieren medicación o atención especial, qué documentación debe permanecer duplicada y accesible, qué ocurre si las tarjetas o los sistemas bancarios dejan temporalmente de funcionar o cuál es el grado real de autonomía de la familia durante una interrupción grave de servicios esenciales.

No se trata de construir una vida alrededor del miedo ni de prepararnos para un escenario apocalíptico, porque una buena gestión de riesgos nunca consiste en adivinar exactamente cuál será la próxima crisis, sino en identificar aquello cuya ausencia tendría consecuencias graves y desarrollar suficiente redundancia para seguir funcionando cuando una parte del sistema falle, del mismo modo que ninguna empresa seria instala sistemas de respaldo porque espere que mañana se incendie su centro de datos, sino porque comprende que determinadas funciones son demasiado importantes para depender de un único punto de fallo.

Ése es precisamente el salto conceptual que proponemos desde ARCA Resilience, no como sustitución del family office tradicional ni como una estructura paralela que compita con asesores patrimoniales, bancos, abogados o fiscalistas, sino como una nueva capa dentro de la arquitectura de continuidad familiar, porque mientras unos profesionales protegen estructuras societarias, inversiones, sucesión, fiscalidad, gobierno familiar o ciberseguridad, nosotros planteamos una cuestión distinta y complementaria: cómo conseguir que la propia familia pueda mantener seguridad, movilidad, comunicación, energía, agua, alimentación y capacidad de decisión cuando el entorno ordinario deja temporalmente de ser ordinario.

La literatura especializada en family office lleva años defendiendo que una familia no puede limitar su gestión de riesgos a las inversiones, y Kirby Rosplock, por ejemplo, incorpora expresamente seguridad personal, privacidad, redundancia operativa y planificación de respaldo dentro de una visión más amplia del riesgo familiar, mientras James E. Hughes lleva el argumento todavía más lejos al afirmar que una familia que pretende preservar su riqueza durante generaciones debe empezar precisamente por proteger y desarrollar su capital humano.

Por tanto, quizá el siguiente avance en la evolución del family office no consista únicamente en conseguir una mejor asset allocation, una estructura fiscal más eficiente o un reporting consolidado más sofisticado, aunque todas ellas continúen siendo funciones esenciales, sino en ampliar el propio significado de asset allocation y comprender que una familia también está asignando recursos cuando decide cuánto destina a liquidez operativa, redundancia energética, seguridad física, alternativas de comunicación, localizaciones de contingencia, capacidad de movilidad, almacenamiento estratégico, protocolos familiares, formación y autosuficiencia, porque todos esos elementos tienen una característica que ningún activo financiero puede sustituir cuando realmente se necesitan: permiten ganar tiempo y conservar capacidad de decisión.

Y quizá esa sea la idea más importante de todas, porque la verdadera resiliencia no consiste en saber exactamente qué ocurrirá, sino en evitar que un acontecimiento externo obligue a la familia a tomar decisiones desesperadas cuando ya no dispone de alternativas, puesto que una familia con tiempo, información, energía, agua, movilidad, comunicaciones y un protocolo previamente acordado conserva algo mucho más valioso que cualquier previsión perfecta: conserva libertad para decidir.

No sabemos si la próxima gran disrupción será financiera, energética, geopolítica, climática, tecnológica, social o una combinación de varias, y precisamente porque no podemos saberlo sería un error organizar toda nuestra preparación alrededor de una única amenaza, pero sí sabemos que el mundo se encuentra en un periodo de mayor deuda, mayor competencia entre potencias, conflictos abiertos, presión sobre determinadas cadenas de suministro, polarización social y fenómenos naturales capaces de interrumpir infraestructuras esenciales, y ante una combinación así creemos que la respuesta racional no es alarmarse, sino ampliar el perímetro de lo que entendemos por protección patrimonial.

Por eso nuestra recomendación a cualquier familia empresaria, family office o inversor con una visión verdaderamente intergeneracional no es comprar un producto concreto ni reaccionar precipitadamente ante los mercados, sino realizar una revisión integral de continuidad familiar, incorporándola al mismo nivel de gobierno que la sucesión, la política patrimonial o la gestión de riesgos, para identificar dependencias críticas, vulnerabilidades personales y geográficas, concentración de proveedores, necesidades de energía, agua, comunicaciones, movilidad, salud y abastecimiento, definir responsabilidades familiares y establecer escenarios y protocolos que permitan a la familia seguir funcionando con dignidad y autonomía incluso cuando una parte del entorno deje de hacerlo.

Porque preservar el patrimonio durante cien años tiene sentido solamente si preservamos a las personas para las que ese patrimonio existe, y quizá después de décadas construyendo estructuras destinadas a conseguir que el capital sobreviva a sus propietarios haya llegado el momento de formular la pregunta exactamente al revés: ¿hemos construido también una estructura para que la familia sobreviva a los acontecimientos que podrían poner en peligro su continuidad?

Tribuna elaborada por José Luis Blázquez, presidente ejecutivo de Alvus Wealth Tech Wisdom.

Comunicación, transparencia y educación financiera: pilares para impulsar la previsión social complementaria en España

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En un escenario en el que el sistema público de pensiones no podrá garantizar por sí solo niveles adecuados y estables de renta en la jubilación, la previsión social empresarial se configura como un elemento estructural de la estrategia retributiva y de personas de las compañías. Así lo recoge la 11ª edición del informe “Situación de las pensiones en España”, elaborado por KPMG. El estudio afirma que aquellas organizaciones que actúen de forma anticipada, con diseños eficientes, bien comunicados y sostenibles en coste, “estarán mejor posicionadas para afrontar el reto demográfico y reforzar su competitividad a largo plazo”.

El estudio incluye un decálogo de los puntos más relevantes de la situación de las pensiones en España, así como las claves para avanzar en el desarrollo de la previsión social en España. 

1.- El sistema público de pensiones ofrece hoy una elevada tasa de sustitución, pero su viabilidad futura está estructuralmente comprometida. España mantiene una de las tasas de reemplazo más altas de la OCDE (en torno al 80% para salarios medios), pero afronta un rápido deterioro de sus equilibrios financieros: envejecimiento poblacional, incremento sostenido del gasto en pensiones y un déficit contributivo persistente, financiado crecientemente vía transferencias del Estado y endeudamiento. Las proyecciones sitúan el gasto público en pensiones cerca del 17% del PIB en 2050, uno de los niveles más altos del entorno europeo.

2.- Las reformas recientes han reforzado los ingresos del sistema, pero no neutralizan las presiones demográficas y de gasto a medio y largo plazo. Medidas como el Mecanismo de Equidad Intergeneracional, la cuota de solidaridad o el aumento progresivo de las bases máximas elevan la recaudación, pero no compensan el impacto agregado de la indexación al IPC, la mayor esperanza de vida y la entrada de nuevas cohortes con pensiones iniciales más elevadas. La sostenibilidad del sistema seguirá requiriendo ajustes adicionales, previsiblemente tanto por la vía de ingresos como de parámetros de prestación.

3.- La previsión social empresarial deja de ser una opción y se consolida como una necesidad estructural. A pesar de los avances recientes, solo el 27% de las empresas dispone de algún sistema de previsión social para sus empleados, con una implantación muy desigual por sectores. España continúa muy alejada de los estándares europeos de cobertura del segundo pilar, lo que anticipa una brecha creciente entre salario y pensión futura para una parte relevante de la población activa.

4.- El mercado converge claramente hacia esquemas de aportación definida, con niveles de ahorro todavía insuficientes. La práctica de mercado muestra una clara preferencia por planes de aportación definida, con una inversión media empresarial en planes dirigidos a toda la plantilla del 3,6% del salario. Este esfuerzo resulta limitado para compensar la pérdida esperada de ingresos en la jubilación, especialmente en colectivos con bases de cotización máximas o carreras profesionales largas.

5.- Los planes de pensiones de empleo simplificados están actuando como catalizador de crecimiento, especialmente en el ámbito sectorial. El despliegue de los PPES y, en particular, el caso del sector de la construcción, ha generado un aumento muy significativo del número de partícipes en planes de empleo. No obstante, el incremento en cobertura no siempre se traduce en un aumento proporcional del ahorro acumulado, lo que pone de relieve la importancia del diseño de aportaciones, la gobernanza y la comunicación.

6.- Las empresas muestran una mayor predisposición a actuar, pero demandan soluciones sostenibles y flexibles en coste. Más de la mitad de las compañías declara tener en su agenda medidas de planificación de la jubilación a corto o medio plazo, mientras se reduce el porcentaje de compañías que descartan realizar aportaciones. Ganan peso fórmulas como las aportaciones vinculadas a resultados, los esquemas combinados empresa‑empleado y los modelos de retribución flexible como mecanismos para equilibrar compromiso financiero y control presupuestario.

7.- El plan de jubilación se consolida como uno de los beneficios sociales más valorados por los empleados. Tras el seguro médico, el plan de jubilación es el beneficio social con mayor valoración, y aumenta de forma significativa la preocupación de los empleados por su jubilación futura. Este contexto refuerza el papel de la empresa como actor clave del bienestar financiero y de la retención y fidelización del talento.

8.- Persisten déficits relevantes de conocimiento sobre el funcionamiento del sistema, pese a una mayor sensibilidad social. Aunque mejora el conocimiento sobre la edad legal de jubilación, se observa un retroceso en la comprensión de elementos críticos como las penalizaciones por jubilación anticipada, los incentivos a la jubilación demorada o el impacto de la base de cotización. Más del 50% de los encuestados sigue percibiendo el sistema como poco transparente, lo que evidencia una clara oportunidad para reforzar estrategias de comunicación y educación financiera ligadas a los sistemas de empresa.

9.- La previsión social empresarial se consolida como palanca estratégica para la competitividad y la gestión del envejecimiento de las plantillas. Más allá del cumplimiento normativo, los sistemas de previsión social permiten a las empresas anticipar salidas ordenadas, facilitar modelos de jubilación flexible, reforzar la propuesta de valor al empleado y mitigar riesgos retributivos y reputacionales en un entorno de presión demográfica y regulatoria creciente.

10.- La evolución del marco normativo y de mercado refuerza la conveniencia de revisar y ajustar periódicamente los sistemas de previsión social existentes. Los cambios acumulados en materia de incentivos, límites de aportación, modalidades de jubilación y nuevos productos sectoriales están introduciendo mayor complejidad en el entorno de la previsión social empresarial. En este contexto, cobra relevancia que las empresas realicen ejercicios periódicos de revisión y ajuste de sus sistemas para asegurar su coherencia con los objetivos retributivos, el marco regulatorio vigente y las mejores prácticas de mercado.