Macquarie Asset Management nombra a Marcella Sivilotti Global Wealth Chief Operating Officer

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Foto cedidaMarcella Sivilotti, Global Wealth Chief Operating Officer at Macquaire Asset Management

Macquarie Asset Management (MAM) ha anunciado el nombramiento de Marcella Sivilotti como Global Wealth Chief Operating Officer, reforzando el liderazgo de su creciente negocio de gestión patrimonial global. La incorporación de Sivilotti se produce tras la reciente expansión de la plataforma Global Wealth de MAM, que ha sumado profesionales en áreas de ventas, especialistas en inversión, producto, marketing y operativa de fondos. Sivilotti aporta una dilatada experiencia de liderazgo en la industria de gestión de activos, habiendo dirigido previamente la estrategia global y las operaciones corporativas (M&A) en PGIM.

“Marcella ofrece una combinación de visión estratégica y profunda experiencia en gestión de activos que resultará de un valor incalculable a medida que continuamos expandiendo nuestro negocio de Global Wealth. Vemos una oportunidad significativa para ayudar a los asesores a enriquecer las carteras de sus clientes mediante la incorporación de soluciones de mercados privados. El nombramiento de Marcella, junto con la constante ampliación de nuestro equipo internacional, supone otro paso fundamental en nuestra estrategia para construir una plataforma líder de soluciones en mercados privados destinada a dar servicio a clientes patrimoniales en todo el mundo”, ha señalado Kimberly LaPointe, responsable de Global Wealth en Macquarie Asset Management.

La llegada de Sivilotti se enmarca en la consolidación de la presencia de Macquarie Asset Management en el segmento de gestión patrimonial en Estados Unidos, donde recientemente ha incorporado perfiles de amplia trayectoria en áreas clave de distribución y trato con clientes. Se espera que la inversión en equipos de ventas, especialistas en inversión, producto y marketing permita afianzar y ampliar las relaciones con firmas de gestión patrimonial y asesores financieros, proporcionando soluciones de inversión innovadoras y formación técnica a medida para respaldar el desarrollo de su actividad.

En relación con su designación, Sivilotti añadió: “Macquarie cuenta con una plataforma de inversión diferencial y una ambición muy clara para su división de gestión patrimonial. Es un orgullo unirme a este equipo y contribuir a construir sobre esta base sólida, ampliando las capacidades y soluciones que ponemos al servicio de las firmas de gestión de patrimonios y asesores financieros”.

¿Qué esperar de la plata y el oro en 2027?: recuperación y limitaciones industriales

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Foto cedidaNitesh Shah, Head of Commodities and Investment Strategists, WisdomTree

La plata continúa su consolidación, pese a registrar un rendimiento inferior tanto al del oro como al de los metales industriales. El máximo histórico de más de 121 dólares estadounidenses por onza alcanzado el 29 de enero de 2026 parece ahora muy lejano, ya que los precios se sitúan en menos de la mitad de ese nivel. En este entorno, el comportamiento del metal refleja una marcada desconexión temporal entre su faceta de activo monetario y su uso en la industria básica.

“Prevemos que la recuperación de los precios del oro impulse al alza los de la plata a lo largo de nuestro horizonte de previsión. Sin embargo, es probable que un contexto industrial complicado limite el alcance de esa recuperación. El aumento de los tipos de interés y los elevados precios de la energía dejan poco margen para una fuerte recuperación cíclica de la demanda industrial de plata. Los factores estructurales que impulsan la demanda siguen existiendo, pero su contribución debe tenerse en cuenta en comparación con los esfuerzos por reducir el uso del metal»,advierte Nitesh Shah, responsable de materias primas y estrategias de inversión en WisdomTree.

Siguiendo la demanda

En este sentido, en su último informe, el experto prevé que la demanda industrial de plata disminuya un 3% más, hasta situarse en aproximadamente 640 millones de onzas (Moz) en 2026. De hecho, según su visión, la incertidumbre económica en torno a la política comercial y las tensiones geopolíticas está lastrando la actividad, mientras que la fuerte subida de los precios de la plata a principios de este año ha acelerado el ahorro y la sustitución. Los usuarios industriales tratan activamente de reducir la cantidad de plata utilizada en cada aplicación o de sustituirla cuando resulte viable desde el punto de vista técnico y económico. “Las instalaciones solares a nivel mundial se enfrentan a un año más flojo en 2026: BloombergNEF prevé su primer descenso anual en unas dos décadas. Se espera que el crecimiento en los mercados emergentes, entre ellos la India, Oriente Medio y el Sudeste Asiático, aporte cierto apoyo, aunque podría ser insuficiente para compensar la desaceleración en China, cuyas instalaciones avanzaron en 2025 para adelantarse a los cambios en la tarificación de la electricidad renovable, generando una base comparativa difícil para 2026”, añade.

No obstante, matiza que las instalaciones domésticas por sí solas no determinan el consumo de plata de los fabricantes solares chinos, que también abastecen a los mercados de exportación; la demanda global depende de la producción mundial de pilas y de la cantidad de plata utilizada por cada una de ellas. Aunque los esfuerzos para reforzar la seguridad y diversificar el suministro energético servirán para impulsar el despliegue fotovoltaico a largo plazo, la reducción continuada de las concentraciones de plata por celda implica que el crecimiento de la capacidad solar instalada no se traducirá necesariamente en un aumento equivalente del consumo del metal.

Para Shah, las perspectivas de la plata siguen estando estrechamente vinculadas a sus expectativas sobre el oro: «Ambos metales han experimentado una corrección considerable, deshaciendo gran parte de su anterior repunte, lastrados por el aumento de los rendimientos de los bonos y la apreciación del dólar. No obstante, nuestras previsiones parten de la base de que estos factores adversos se atenuarán: calculamos que el oro se acercará a los 4.800 dólares por onza en el tercer trimestre de 2027, lo que impulsará a la plata por su condición de metal precioso y por la demanda de inversión, si bien la debilidad industrial frenará su avance”.

Factores a mencionar

Por otra parte, la disminución de las preocupaciones inmediatas en materia de aranceles ha reducido el incentivo para mantener unos inventarios inusualmente elevados en Estados Unidos. Las existencias en los almacenes de la bolsa de futuros COMEX han descendido desde los elevados niveles registrados en 2025, mientras que las reservas en las cámaras acorazadas de la Asociación de Mercados de Lingotes de Londres (LBMA) han aumentado, reflejando una reducción de las distorsiones regionales de inventarios.

Al analizar el suministro físico y los riesgos regulatorios, Shah apunta: «El aumento de las reservas en cámaras acorazadas no implica necesariamente un incremento equivalente del metal disponible de forma inmediata, ya que parte de esas existencias respaldan productos cotizados en bolsa o pertenecen a inversores con pocos incentivos para vender. Además, persiste la incertidumbre comercial tras la inclusión de la plata en la lista de minerales críticos de EE. UU. en noviembre de 2025 y la Proclamación 11001 de enero de 2026; un repunte de las tensiones comerciales con proveedores clave como México y Canadá provocaría nuevos envíos preventivos hacia EE. UU., mermando la disponibilidad física en otras regiones».

En lo referente al mercado asiático, la demanda en la India se enfrenta a restricciones normativas de calado. Como uno de los principales mercados mundiales de lingotes, monedas y joyas de plata, el país elevó los aranceles de importación sobre el oro y la plata del 6 % al 15 % en mayo de 2026, una decisión adoptada para mitigar las presiones sobre su factura de importaciones, su divisa y sus reservas internacionales en pleno encarecimiento energético derivado del conflicto de Irán.

“Aunque la bajada de los costes energéticos y la distensión geopolítica podrían abrir la puerta a una futura rebaja arancelaria en la India, no contemplamos ese cambio en nuestras proyecciones», matiza Shah. «El descenso de los precios internacionales de la plata frente a los máximos de enero debería mejorar la asequibilidad, aunque los precios locales siguen supeditados a la rupia y a los gravámenes aduaneros. Con todo, el precio históricamente alto del oro podría incentivar cierta sustitución hacia la joyería de plata, actuando como un amortiguador parcial para la demanda india”.

La cara de la oferta

En cuanto a la oferta, la producción minera mundial de plata aumentó un 3 % interanual hasta situarse en aproximadamente 847 Moz en 2025, impulsada por los subproductos de las minas de cobre en Perú, la puesta en marcha progresiva de la mina Prognoz en Rusia y los avances en Marruecos y China, que compensaron los retrocesos en México e Indonesia. Para 2026, Metals Focus proyecta un ligero descenso extractivo, previéndose que el aumento de las actividades de reciclaje compense solo en parte dicha caída.

“El panorama global sigue siendo el de un crecimiento muy limitado de la oferta. Aunque se prevé que la producción primaria crezca tímidamente en 2026 y 2027 gracias a nuevos proyectos que cubren el agotamiento de reservas, y que aumente la plata extraída como subproducto del oro, la producción asociada a las explotaciones de cobre tenderá a disminuir. Dado que la mayor parte de la plata se extrae como subproducto de otros metales, una simple subida en su cotización resulta insuficiente para detonar un incremento rápido de la extracción», concluye Shah.

Bajo estas premisas, WisdomTree proyecta una recuperación gradual que situará a la plata en el entorno de los 70 dólares por onza hacia el tercer trimestre de 2027, con un modelo cuantitativo que apunta a los 70,55 dólares. Mientras que la estela del oro y la demanda ligada a la electrificación del automóvil, las infraestructuras de recarga y el despliegue tecnológico de la inteligencia artificial ofrecerán un soporte tangible, la contracción del sector fotovoltaico, las técnicas de sustitución industrial, el auge del reciclaje y la normalización de existencias marcarán el techo del repunte.

Europa resiste la incertidumbre política y mantiene su fortaleza bursátil

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Foto cedidaStefan Riße, Estratega de Mercados de ACATIS

Europa atraviesa un periodo de elevada incertidumbre política. Francia afronta importantes desafíos fiscales, la evolución política de España y Reino Unido seguirá siendo relevante para los mercados y, al otro lado del Atlántico, las elecciones de mitad de legislatura en Estados Unidos pueden introducir nuevas tensiones en las relaciones entre Washington y Europa. Sin embargo, sería un error dejar que el ruido político domine por completo nuestra visión sobre los mercados. Hay otra realidad que merece atención, debido a que las empresas están mejorando sus beneficios, Alemania está aumentando significativamente la inversión en infraestructuras y el auge de la inteligencia artificial está generando nuevas oportunidades. Estos factores pueden seguir respaldando a las bolsas europeas durante los próximos meses.

Uno de los principales focos de preocupación es Francia. Su elevado nivel de deuda y la incertidumbre política están ejerciendo presión sobre los tipos de interés y pueden seguir lastrando al mercado de deuda francés. No creo, sin embargo, que esta situación deba interpretarse como el preludio de una crisis de solvencia en la eurozona. Los inversores siguen confiando en la capacidad del Banco Central Europeo para actuar si fuera necesario. En este sentido, la célebre promesa de Mario Draghi de hacer “lo que sea necesario” continúa teniendo un peso considerable en la percepción del riesgo europeo. La crisis de deuda demostró que la capacidad del BCE para intervenir puede marcar una diferencia decisiva cuando los mercados entran en una fase de tensión. Esto no significa que los problemas fiscales desaparezcan. Francia tendrá que afrontar sus desequilibrios y los inversores seguirán exigiendo una compensación por asumir mayores riesgos. Pero existe una diferencia importante entre tener un problema fiscal y encontrarse ante una crisis de solvencia. 

La evolución política europea también puede afectar al euro. En este sentido, habrá que observar qué ocurre en Estados Unidos. Una eventual victoria demócrata en el Congreso en las elecciones de mitad de legislatura podría interpretarse positivamente desde la perspectiva europea, especialmente teniendo en cuenta la actual actitud de la Administración Trump hacia Europa. A pesar de esta incertidumbre, hay un elemento que me hace mantener una visión constructiva sobre la renta variable europea, que son los beneficios empresariales están creciendo.

Estamos viendo, además, un importante impulso inversor en Alemania, especialmente en infraestructuras. A ello se suma el desarrollo de la inteligencia artificial, que está generando una nueva ola de inversión y oportunidades empresariales. Esta combinación puede seguir respaldando a los mercados bursátiles europeos hasta finales de año.

No debemos olvidar que las bolsas, a largo plazo, terminan reflejando la capacidad de las empresas para generar beneficios. La política puede provocar volatilidad y modificar las expectativas de los inversores, pero unos resultados empresariales sólidos constituyen uno de los soportes más importantes para las cotizaciones. Por eso, pese a la incertidumbre política, sigo viendo argumentos para que la renta variable europea mantenga su fortaleza.

Donde soy bastante más prudente es en la industria automovilística. Los fabricantes europeos están haciendo un esfuerzo considerable para adaptarse a la transición hacia el vehículo eléctrico, de forma que aumentan la producción, invierten en nuevas tecnologías y reducen costes. Pero el problema fundamental continúa siendo la enorme ventaja de costes de los fabricantes chinos. Europa puede mejorar su eficiencia, pero no estoy convencido de que las medidas de reducción de costes sean suficientes para cerrar rápidamente esta brecha competitiva.

Los aranceles pueden desempeñar un papel importante. Solo unos aranceles protectores adecuados garantizarían, al menos, las ventas de los fabricantes europeos en su propio mercado. Pero la relación con China es demasiado importante como para reducirla únicamente a una cuestión comercial. Europa depende de China para determinadas materias primas estratégicas, entre ellas las tierras raras. Por eso, la cuestión no es simplemente si la Unión Europea debe proteger a su industria, sino hasta dónde puede hacerlo sin provocar consecuencias que terminen perjudicando a la propia economía europea.

Para los fabricantes alemanes existe además un problema adicional. Durante años, China fue uno de los principales motores de crecimiento de la industria automovilística alemana. Hoy, ese mercado ha dejado prácticamente de ofrecer el mismo potencial. Las barreras comerciales pueden proteger las ventas europeas, pero no solucionan por sí mismas la pérdida de competitividad en China.

Otro elemento fundamental para los inversores europeos es el riesgo de divisa. Una parte importante de las carteras internacionales está invertida en Estados Unidos. Si el dólar se depreciara significativamente frente al euro, la rentabilidad de esas inversiones, medida en euros, se vería afectada. También debemos prestar atención a Japón y, especialmente, al comportamiento del yen. Es posible cubrir la exposición a una moneda frente a las fluctuaciones del tipo de cambio, pero esa cobertura tiene un coste. Por tanto, no existe una respuesta universal. Es una decisión estratégica que debe considerar la composición de la cartera, el horizonte de inversión y el riesgo asumido.

En mi opinión, creo que debemos separar dos cuestiones que a menudo se mezclan, que es por un lado la incertidumbre política y, por otra, la capacidad de las empresas para generar beneficios. Pero también hay una Europa que está invirtiendo, innovando y aumentando sus beneficios. Por eso sigo pensando que las bolsas europeas pueden mantener su fortaleza, no porque el escenario político sea sencillo, no lo es, sino porque las empresas pueden seguir proporcionando un contrapeso al ruido político.

Al final, el mercado tendrá que decidir qué pesa más, las dificultades de los gobiernos o la capacidad de las empresas para seguir creciendo. Y, por ahora, creo que sería prematuro apostar únicamente por el primer factor.

 

Tribuna firmada por Stefan Riße, estratega de Mercados de ACATIS.

La Banca Premium de BBVA en España supera las 100.00 carteras multiestrategia

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La Banca Premium de BBVA en España ha superado las 100.000 carteras mutiestrategia, un hito que refleja la apuesta del banco por acercar la gestión profesional de las inversiones a un mayor número de clientes. Según explica, estas carteras ofrecen una solución de inversión adaptada a diferentes perfiles de riesgo, con una gestión activa y el respaldo de los equipos especializados de BBVA. La entidad continúa así impulsando un modelo de asesoramiento que combina la experiencia de sus profesionales con las capacidades tecnológicas del grupo.

Este crecimiento se enmarca en la evolución de Banca Premium, que forma parte de BBVA Global Wealth. Las carteras Multiestrategia permiten a los clientes acceder a una gestión diversificada de sus inversiones, ajustada a sus objetivos y preferencias. Para ello, BBVA cuenta con un proceso inversor que combina el análisis de los mercados con una selección de activos basada en criterios cualitativos y cuantitativos. Los equipos especializados realizan un seguimiento continuo de las carteras y adaptan las estrategias de inversión a la evolución de los mercados, siempre dentro de los límites establecidos para cada perfil de riesgo.

En este proceso participan diferentes áreas del grupo, como BBVA Asset Management, BBVA Research y los equipos de análisis y estrategia de mercados. También desempeña un papel relevante BBVA Quality Funds, el área especializada en la selección de fondos de inversión y ETF.

Una gestión adaptada a cada cliente

Esta propuesta se sitúa en el nuevo modelo Global Wealth de BBVA, que reúne bajo una identidad común los segmentos Premium, Private Banking y UHN Patrimonios. En España, estas tres áreas dan servicio a 1,34 millones de clientes, según datos de agosto de 2026, y cuentan con una red de 2.000 profesionales especializados distribuidos por todo el territorio nacional. De este total, 1,1 millones de clientes corresponden al segmento Premium, que además cuenta con más de 1.200 gestores especializados integrados en la red de oficinas de BBVA.

Con este modelo, la entidad busca ofrecer una atención más personalizada, en la que el gestor desempeña un papel central en la relación con el cliente y cuenta con el apoyo de especialistas en inversión y planificación patrimonial. El objetivo es facilitar que cada persona pueda tomar decisiones sobre su patrimonio con el asesoramiento adecuado en cada momento.

“La propuesta de Banca Premium combina este acompañamiento con una oferta de valor diferencial y herramientas digitales que facilitan el seguimiento de las inversiones y el acceso a la información. Así, los clientes pueden conocer la evolución de sus carteras y contar con el apoyo de su gestor cuando necesitan revisar sus objetivos o adaptar sus decisiones a una nueva situación personal o financiera”, ha señalado el director de Global Wealth en España, Fernando Ruíz.

Amundi e ICG lanzan su primera estrategia conjunta de secundarios de private equity en formato evergreen

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Amundi e ICG han lanzado el Amundi ICG Global Private Equity Secondaries, su primer producto de calidad institucional desarrollado conjuntamente y diseñado para el mercado de gestión patrimonial (inversores profesionales). Este vehículo llega tras el anuncio de su alianza para ampliar el acceso de los inversores de banca privada y gestión patrimonial a soluciones innovadoras en mercados privados.

El fondo está estructurado en formato evergreen y dará a los inversores profesionales acceso a la estrategia de secundarios LP de private equity de ICG1, que ofrece exposición a una cartera de  compañías privadas altamente diversificada en Norteamérica y Europa. El vehículo ya ha completado su primera inversión, con la que ha constituido la cartera con activos de alta calidad y fuerte potencial de crecimiento en Estados Unidos y Europa. 

Su diseño responde a varias necesidades clave de los inversores patrimoniales profesionales como la exposición a carteras de private equity ya existentes, sin que los inversores tengan que esperar a que el capital se despliegue a lo largo del tiempo. Además, pone el foco en compañías no cotizadas consolidadas y líderes en sus mercados, que ofrecen mayor visibilidad sobre los flujos de caja, con el objetivo de obtener un potencial de  rentabilidad atractivo a largo plazo2. 

Entre sus capacidades también está la captura de la prima de iliquidez que ofrecen los mercados privados, además de  beneficios de diversificación para las carteras de inversión existentes. También responde al acceso al deal flow de ICG en participaciones secundarias LP, incluidas oportunidades  atractivas que históricamente han quedado fuera del alcance de los inversores  patrimoniales. Por último, incluye la posibilidad de realizar suscripciones mensuales y potencial de reembolsos trimestrales,  con sujeción a determinadas limitaciones importantes3. 

El lanzamiento se produce en un momento en que el mercado de secundarios de private equity se beneficia de una dinámica favorable. Los secundarios LP permiten a los inversores  patrimoniales profesionales obtener exposición a fondos de buyout consolidados mediante la  adquisición de participaciones a inversores existentes en private equity. En 2025, las operaciones  LP-led alcanzaron un volumen récord de 107.000 millones de euros, lo que supone un  crecimiento medio anual del 15% en la última década4. En este contexto, los secundarios de private equity ofrecen a los inversores profesionales acceso a compañías privadas en  crecimiento, con potencial para generar rentabilidades atractivas y una mayor previsibilidad de  los flujos de caja. 

Según explica la firma, el producto combina la dilatada experiencia de ICG en secundarios de private equity, respaldada por su plataforma de inversión, su disciplina de underwriting y su acceso al mercado, con las  capacidades de estructuración de Amundi, su conocimiento de las necesidades de los  inversores y su amplia red de distribución. El fondo ilustra cómo la alianza entre Amundi e ICG puede ofrecer soluciones que respondan a las necesidades cambiantes de los clientes  patrimoniales profesionales, en especial para mejorar la diversificación y la planificación de la  jubilación. 

“Estamos encantados de lanzar este fondo, que ofrece a los inversores  patrimoniales acceso a la estrategia de inversión en secundarios LP de ICG históricamente reservados a inversores institucionales. Creemos que este producto puede desempeñar un papel  relevante en las carteras de determinados inversores, al proporcionar exposición inmediata a un conjunto altamente diversificado de compañías líderes en sus mercados, participadas por private  equity, en Estados Unidos y Europa”, ha señalado Oliver Gardey y Ryan Levitt, Co-gestores de Amundi ICG Global Private Equity Secondaries en ICG.

Por su parte, Vincent Mortier, Chief Investment Officer de Amundi, ha añadido: “El lanzamiento de este fondo  conjunto supone un paso importante en la alianza entre Amundi e ICG. Refleja la solidez de  nuestra colaboración y nuestra ambición compartida de ofrecer soluciones de mercados  privados diferenciadas y a medida, que respondan a las necesidades cambiantes de los clientes  patrimoniales”. 

Casi la mitad de las firmas de capital privado tienen dificultades con la complejidad de las nuevas vías de liquidez

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Los vehículos de continuación, el mercado secundario y un abanico cada vez más amplio de vías de liquidez están ejerciendo una presión creciente sobre los modelos operativos del capital privado. Según el nuevo estudio global de Vistra Fund Solutions, el 45% de las firmas señala la complejidad de la valoración y la elaboración de informes como un reto clave. Esta sobrecarga recae sobre equipos en los que los procesos manuales y la gestión de datos ya absorben de media el 33% de la capacidad operativa.

La tensión va más allá de las valoraciones y los informes: el 45% cita las limitaciones tecnológicas y el desafío de gestionar múltiples grupos de interés (stakeholders), mientras que el 42% apunta al incremento de las obligaciones regulatorias y de cumplimiento. Esta presión se ve agravada por el hecho de que las firmas recurren a múltiples vías de liquidez de manera simultánea, cada una con sus propias exigencias operativas, regulatorias y de reporte. Los vehículos de continuación, las ventas entre firmas de capital privado (sponsor-to-sponsor) y la ampliación del periodo de tenencia de activos son señalados, cada uno por el 16% de las firmas, como la vía más relevante para los próximos 12 a 24 meses. Le sigue de cerca las recapitalizaciones por dividendos y el mercado secundario, ambos con un 14%.

El giro hacia productos minoristas y semilíquidos también está dejando al descubierto carencias operativas. Si bien el 84% de las firmas afirma estar total o parcialmente preparada para darles soporte, solo el 27% asegura disponer ya de toda la infraestructura, los procesos y las capacidades necesarias. Por su parte, más de la mitad (56%) sigue estando solo parcialmente preparada, mientras que el 14% se encuentra aún en una fase inicial.

Estas conclusiones proceden de The Vistra Fund Solutions Private Equity Report 2026, basado en una encuesta realizada a 455 profesionales del capital privado en Norteamérica, Europa, Asia-Pacífico (APAC) y Oriente Medio. Según el estudio, la mayor complejidad está poniendo a prueba a unos equipos de operaciones que aún dependen en gran medida de procesos manuales. Casi dos tercios (62%) señalan que más de una cuarta parte de la capacidad de su equipo se consume en procesos manuales o tratamiento de datos, situándose la media de trabajo manual en el 33% de la capacidad. Por otro lado, el impacto operativo alcanza también a la liquidez: las limitaciones operativas o de recursos internos se sitúan al mismo nivel que la incertidumbre regulatoria o geopolítica como principal obstáculo para el éxito de las desinversiones (16%).

La presión de los inversores también va en aumento. La exigencia de informes de cartera más frecuentes y detallados encabeza la lista de demandas de los Limited Partners (LP) con un 36%, seguida de una mayor transparencia en las comisiones, procesos de alta e incorporación (onboarding) más ágiles y acceso en tiempo real a los datos del fondo (34%). Por su parte, el 93% de los encuestados afirma que la excelencia operativa resulta fundamental para la confianza de los inversores.

Las firmas están reaccionando reorientando una mayor parte de su inversión operativa hacia la tecnología. En la actualidad, el 60% de los presupuestos se concentra en el personal, pero se espera que este porcentaje baje al 40% en los próximos tres años, al tiempo que la proporción de presupuestos centrados en tecnología subirá del 18% al 32%. Todos los participantes afirman estar explorando o implementando al menos un caso de uso de inteligencia artificial, aunque el 99% identifica una brecha significativa entre sus ambiciones en IA y la realidad operativa.

“La diversidad de productos, inversores y vías de liquidez a los que las firmas deben dar soporte hoy en día está generando una auténtica sobrecarga operativa. Los vehículos de continuación y las operaciones secundarias traen consigo requisitos más exigentes de valoración, reporting y relación con las partes interesadas, mientras muchos equipos todavía dedican un tercio de su capacidad a tareas manuales. Con unas expectativas de los inversores cada vez más altas, las firmas necesitan datos más sólidos, sistemas mejor integrados y el respaldo externo adecuado para gestionar una mayor complejidad sin añadir una capa adicional de costes y trabajo manual”, ha comentado Abdel Hmitti, presidente de Vistra Fund Solutions.

Respecto al papel de los proveedores externos, ya se está expandiendo. Aunque el 67% de las firmas sigue recurriendo a ellos principalmente para la administración transaccional, el soporte e integración tecnológica se perfila como la función con mayor probabilidad de externalizarse en los próximos tres años (28%), seguida de los servicios al inversor (26%) y la gestión de datos (25%). 

Pese a estas presiones, la confianza en la transformación operativa sigue siendo alta. Un 89% sostiene que sus capacidades operativas han avanzado más rápido que el crecimiento de los activos bajo gestión (AUM) o se sitúan notablemente por delante. Sin embargo, apenas algo más de la mitad describe áreas clave de su modelo operativo como mayoritaria o totalmente automatizadas e integradas, lo que evidencia la brecha entre la confianza en el progreso y la madurez real de la infraestructura subyacente.

Guy Wagner (BLI) sostiene que «el crecimiento económico se mantiene sólido en términos generales»

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Foto cedidaGuy Wagner, director de Inversiones (CIO) de BLI.

“En el tercer trimestre, el crecimiento económico se mantuvo sólido en términos generales”, es la principal conclusión que señalan en el último informe mensual de mercado Highlights, de BLI-Banque de Luxembourg Investments. Según Guy Wagner, director de inversiones (CIO) de BLI: “En Estados Unidos, el producto interior bruto creció a una tasa anualizada del 3,4 %, frente al 2,2 % del trimestre anterior, impulsado principalmente por una sólida inversión alimentada por la expansión de las infraestructuras vinculadas a la inteligencia artificial”.

Y añade: “El consumo interno volvió a mostrar solidez a pesar de los elevados costes energéticos, respaldado por el buen comportamiento de los mercados de renta variable y el descenso de la tasa de ahorro. En la eurozona, el crecimiento se mantuvo estable tras el repunte del segundo trimestre, aunque continúa muy por debajo de los niveles registrados en Estados Unidos”. 

En China el PIB creció un 4,5 %, acelerándose respecto al trimestre anterior, lo que debería permitir al país alcanzar el objetivo de crecimiento anual de Pekín para 2026 —situado entre el 4,5 % y el 5 %—, pese a la persistente debilidad del consumo interno y de la inversión. Por su parte, en Japón, las exportaciones siguen impulsando el crecimiento, favorecidas por la depreciación del yen y la sostenida demanda de equipos para la fabricación de semiconductores. La inflación continúa mostrando resistencia a la baja, alimentada por la solidez de la economía mundial y las continuas tensiones geopolíticas en Oriente Medio. En Estados Unidos, subió del 3,4 % al 3,7 % en septiembre, mientras que la inflación subyacente (excluidos energía y alimentos) repuntó del 2,4 % al 2,6 %. En la eurozona, se espera que la inflación general alcance el 4 % en octubre.

Según el pronóstico, la Reserva Federal de EE.UU. mantuvo sin cambios el rango objetivo del tipo de interés de los fondos federales en el 3,75% – 4,00%. A pesar de la solidez de la economía y la persistencia de la inflación, los responsables de la política monetaria prefirieron esperar a contar con más datos antes de decidir si era necesario un mayor endurecimiento para reconducir la inflación hacia el objetivo del 2%. El Banco Central Europeo también mantuvo su política monetaria sin cambios. Dada la ausencia de efectos de segunda ronda sobre la inflación vinculados al choque energético hasta la fecha, el Consejo de Gobierno decidió no endurecer más la política monetaria a pesar del elevado nivel de inflación. 

“Tras alcanzar un máximo en septiembre, las rentabilidades de la deuda cayeron, ya que unos rendimientos más atractivos llevaron a los inversores a volver a fijarse en esta clase de activos durante tanto tiempo relegada”, ha explicado el economista luxemburgués.  En Estados Unidos, la rentabilidad del bono a 10 años volvió a situarse por debajo del 5 %. Por su parte, en la eurozona, la tendencia fue más dispar; mientras que Francia vio cómo sus tipos seguían al alza, ampliando el diferencial con Alemania hasta los 165 puntos básicos. Respecto a Alemania, Italia y España, registraron un descenso.

Según la visión de Guy Wagner: “Aunque la mayoría de los principales índices bursátiles de EE. UU. y Europa apenas experimentaron variaciones en octubre, su aparente estabilidad ocultaba importantes rotaciones sectoriales en los mercados. Así, tras su sólido comportamiento desde principios de año, los valores vinculados a la inteligencia artificial sufrieron una fuerte corrección, mientras que los sectores defensivos, relegados durante mucho tiempo, rebotaron con fuerza”. 

A lo largo del mes, el índice MSCI All Country World (en euros) se mantuvo prácticamente sin cambios. En términos geográficos, el S&P 500 (en USD) cayó, mientras que el Stoxx Europe 600 (en EUR) subió. La elevada exposición de los índices de Japón y de mercados emergentes a los valores tecnológicos lastró aún más su desempeño, con retrocesos tanto en el Topix (en JPY) como en el índice MSCI Emerging Markets (en USD). “Por sectores, energía, salud y consumo básico registraron ganancias superiores al 10 %, mientras que tecnología y servicios de comunicación perdieron entre un 6 % y un 11 % a lo largo del mes”, ha concluido el director. 

ICG nombra a Ramón Arocena Managing Director para liderar la entrada en Iberia de su estrategia Europe Mid-Market

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Foto cedidaRamón Arocena, Managing Director para Iberia de ICG.

ICG, gestora global de activos alternativos, ha anunciado el nombramiento de Ramón Arocena como Managing Director para liderar la entrada en Iberia de su estrategia Europe Mid-Market. Según explican, Iberia constituye una extensión natural para la estrategia, debido a la existencia de un equipo consolidado y a la trayectoria en la región de la plataforma insignia de capital estructurado de ICG. La estrategia Europe Mid-Market forma parte de la plataforma insignia de ICG y está definida por el tamaño de sus inversiones. Arocena, que estará basado en Madrid y liderará tanto la identificación como la ejecución de operaciones para los fondos Mid-Market en Iberia, reportará a Gareth Knight, responsable de ICG Europe Mid-Market.

Arocena aporta más de 20 años de experiencia en inversión, incluyendo desde la identificación y ejecución de operaciones hasta la creación de valor en las empresas en cartera en Iberia y el sur de Europa. Se incorpora a ICG procedente de Advent International, donde ocupaba el cargo de Managing Director y lideró y participó en inversiones en diversos sectores como el industrial, el tecnológico y el de los servicios empresariales. Anteriormente, fue socio de Península Capital, una firma de inversión centrada en el mid market en el Sur de Europa, e inició su carrera en EY en Madrid.

ICG Europe Mid-Market forma parte de la plataforma Structured Capital de ICG. La plataforma cuenta con 37 años de trayectoria ofreciendo soluciones de capital flexibles y a medida a compañías privadas. ICG Europe Mid-Market invierte habitualmente entre 75 y 250 millones para dar apoyo a familias accionistas, fundadores y equipos directivos en la consecución de sus objetivos a largo plazo. Según la firma, este nombramiento se produce tras el cierre final del segundo fondo de la Estrategia, en marzo de 2025, que, con 3.000 millones de euros, captó casi el triple de compromisos de inversión que su fondo predecesor.

A raíz de este nombramiento, Gareth Knight, responsable de ICG Europe Mid-Market, ha señalado: “El nombramiento de Ramón refleja nuestro compromiso con una sólida presencia local en toda Europa, lo que constituye un elemento central de nuestra forma de identificar oportunidades de inversión diferenciadas. Iberia es un mercado importante para nuestra estrategia, y la amplia experiencia y relaciones de Ramón en el mercado, serán de gran valor para asociarnos con propietarios con una perspectiva a largo plazo con los que exista una sólida alineación de intereses y una visión compartida de futuro. Estamos encantados de darle la bienvenida a ICG y esperamos con interés la experiencia que aportará tanto a nuestro equipo como a las empresas a las que apoyamos”.

Por su parte, Ramón Arocena, Managing Director de ICG Europe Mid-Market, ha añadido: “Como pionera en el ámbito de las soluciones de capital estructurado, ICG ha construido una plataforma extraordinaria, con un enfoque diferenciado y una trayectoria sin parangón. Estoy deseando trabajar con el equipo para seguir desarrollando nuestra presencia en Iberia, identificar nuevas oportunidades de inversión y establecer alianzas duraderas con familias propietarias, fundadores y equipos directivos en toda la región”.

BNP Paribas AM lanza su Estrategia Global de Sostenibilidad 2026-2030

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Foto cedidaJane Ambachtsheer, , Chief Sustainability Officer de BNP Paribas AM

Las presiones medioambientales, la innovación tecnológica, el cambio demográfico y los cambios geopolíticos están remodelando las empresas, los mercados y las economías. Es la principal conclusión de BNP Paribas Asset Management (BNP Paribas AM), publicada en su Estrategia Global de  Sostenibilidad 2026-2030.  La firma cree que un enfoque sólido de sostenibilidad es esencial para  gestionar los riesgos sistémicos, identificar oportunidades y fortalecer la resiliencia a largo  plazo de una cartera.  

BNP Paribas AM integra la sostenibilidad en la toma de decisiones de inversión informadas1 y la creación de valor a largo plazo, al mismo tiempo que reconoce las características  específicas de cada clase de activo. Según la empresa, la estrategia tiene como objetivo ofrecer resultados sostenibles y resilientes para los clientes y contribuir positivamente a la economía real. Además, profundiza en el análisis de los riesgos sistémicos2 de la gestora, fortalece el diálogo  con emisores y responsables de políticas públicas, y amplía las competencias de inversión en activos líquidos y alternativos.  La gestora ofrece escala global en activos líquidos y alternativos, con más de 1,7 billones de euros en activos bajo gestión y profesionales en 35 países3.  

Una hoja de ruta de seis pilares de cara a 2030  

La estrategia establece seis prioridades para integrar la sostenibilidad en el análisis de  inversiones, la diligencia debida, el buen gobierno y la gestión responsable: 

El Análisis temático prospectivo permite alinear más estrechamente el estudio de sostenibilidad  con las necesidades de inversión y las de los clientes; fortalecer el trabajo en Naturaleza,  Transición Justa y marcos de riesgo climático. Además de finalizar un enfoque evolucionado de cero  emociones netas antes de la actualización de los objetivos de “Net Zero Asset Managers”  (NZAM) a finales de 2026.  

Otra prioridad de la compañía son las Soluciones centradas en el cliente. Busca ayudar a los clientes a gestionar los desarrollos  normativos, incluido el SFDR 2.0, desde la defensa de políticas hasta la implementación;  desarrollar soluciones innovadoras y personalizadas centradas en el clima, la  descarbonización y el medio ambiente. También quiere utilizar la plataforma de alternativos más grande  de Europa4 y el liderazgo de BNP Paribas AM en Capital Natural para apoyar la silvicultura  sostenible, las soluciones de carbono, los resultados de biodiversidad y la resiliencia  institucional.  

Por su parte, la Integración robusta de criterios ESG posibilita la combinación de  perspectivas cualitativas y cuantitativas  para identificar impulsores de valor y riesgos a largo plazo que el análisis financiero  tradicional puede no capturar; implementar metodologías actualizadas de ESG y Net Zero  a principios de 2027; y desarrollar aún más herramientas analíticas propias y paneles de  control, incluyendo capacidades habilitadas por IA.  

Respecto a la Gestión activa coordinada e integral, sirve para continuar implementando políticas de gestión  activa y de voto líderes en el mercado5; profundizar la coordinación entre clases de activos  y entre los equipos de gestión activa y de inversión. Así como liderar iniciativas de la industria que  aborden riesgos sistémicos, incluida la IA responsable y sostenible, los productos  químicos peligrosos y la mitigación y adaptación al cambio climático.  

Cuenta con Estándares de exclusión claros, que fortalecen la gestión de riesgos y fomentan que los  emisores mejoren sus prácticas de sostenibilidad.  

El el sexto pilar de la estrategia corresponde a una cultura de ejecución, educación y compromiso, que respalde la implementación a  través de una gobernanza sólida y hojas de ruta transparentes. Esto incluye las relacionadas  con net-zero y cuestiones de derechos humanos; fortalecer la responsabilidad mediante  informes más sólidos a nivel de entidad y de fondos; y ampliar la filantropía, el voluntariado  y la educación en sostenibilidad en toda la organización.  

«La sostenibilidad es un pilar fundamental de nuestra estrategia y filosofía de inversión. Nos  ayuda a comprender los riesgos, identificar oportunidades y construir carteras resilientes para  los clientes a largo plazo. De cara a 2030, profundizaremos en el análisis de los riesgos  sistémicos, fortaleceremos nuestro compromiso con la gestión responsable y ampliaremos  nuestras competencias en activos líquidos y alternativos. Igualmente importante será  continuar integrando la sostenibilidad en nuestra cultura y en las decisiones diarias, alineando  las acciones con la ambición y apoyando a las comunidades en las que operamos a través de  voluntariado y alianzas”, ha señalado Jane Ambachtsheer, Chief Sustainability Officer de BNP Paribas AM.

La economía de la IA, bajo examen: los chips crecen, la capacidad se estrecha y la rentabilidad entra en debate

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La inteligencia artificial (IA) está construyendo una de las mayores apuestas de inversión de la economía global. Su expansión tiene una expresión tangible en las cuentas de los fabricantes de semiconductores, en los pedidos de maquinaria para producir chips y en los presupuestos de las grandes plataformas tecnológicas, que continúan ampliando su infraestructura para atender una demanda creciente de capacidad de cómputo. Sin embargo, el crecimiento de la industria empieza a plantear una pregunta más compleja para los mercados financieros: ¿qué tan rentable será la infraestructura que se está construyendo y cuánto tiempo necesitarán las empresas para recuperar el capital comprometido?

Los resultados del tercer trimestre de 2026 ofrecen una fotografía reveladora. Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), el mayor fabricante de semiconductores por contrato del mundo, reportó ingresos por 46.720 millones de dólares, un incremento interanual de 41,2%, y una utilidad neta que avanzó 68,7%. Su margen bruto alcanzó 66,4%. En paralelo, ASML, el fabricante neerlandés de equipos de litografía indispensables para producir los chips más avanzados, registró ventas trimestrales por 11.660 millones de euros y una utilidad neta de 4.960 millones. Su margen bruto llegó a 57,5%, mientras la empresa advirtió que la capacidad de producción que tiene prevista para 2027 y 2028 no será suficiente para satisfacer toda la demanda de sus clientes. Ambas compañías muestran que la expansión de la IA está generando oportunidades económicas concretas para quienes suministran los componentes y las herramientas que hacen posible su funcionamiento. Pero también evidencian que la industria no puede ampliar su capacidad al mismo ritmo al que crecen las expectativas de inversión.

El tercer frente está en las grandes plataformas tecnológicas. J.P. Morgan Global Research estima que el gasto mundial de capital relacionado con la IA alcanzará aproximadamente 900.000 millones de dólares en 2026 y proyecta que la inversión acumulada en infraestructura y tecnología podría llegar a 5,5 billones de dólares para 2030. El desafío es que la capacidad instalada, los ingresos generados y los rendimientos financieros no necesariamente evolucionan al mismo ritmo. Esa diferencia está convirtiendo la rentabilidad en una variable central para evaluar la siguiente fase de la economía de la IA.

Los fabricantes de chips capturan el crecimiento

La primera señal de la expansión está en TSMC, cuya posición dentro de la cadena de suministro la coloca en el centro de la demanda de semiconductores avanzados para inteligencia artificial, computación de alto rendimiento y otros mercados tecnológicos. En el tercer trimestre, sus ingresos crecieron 41,2% frente al mismo periodo de 2025, hasta 46.720 millones de dólares. La utilidad neta avanzó 68,7%, mientras el margen operativo se situó en 58,7%. La composición de sus ingresos también permite dimensionar el cambio tecnológico. Las tecnologías de 7 nanómetros o inferiores representaron 79% de los ingresos por obleas, con una participación creciente de los procesos más avanzados. Los chips de 3 nanómetros aportaron 33% y los de 5 nanómetros, 28%; la tecnología de 2 nanómetros comenzó a contribuir con 8%.

La computación de alto rendimiento, categoría que incluye aplicaciones relacionadas con centros de datos y procesamiento avanzado, representó 68% de los ingresos trimestrales de la compañía, después de crecer 22% respecto del trimestre anterior.  TSMC espera que sus ingresos del cuarto trimestre se sitúen entre 52.300 y 54.300 millones de dólares. De concretarse, el punto medio de esa previsión implicaría un crecimiento interanual cercano a 58%, una señal de que la empresa todavía anticipa una expansión considerable de la demanda.

No obstante, incluso en este escenario de crecimiento, existen presiones sobre la rentabilidad. El margen bruto de TSMC bajó de 67,7% en el segundo trimestre a 66,4% en el tercero, principalmente por el efecto inicial de la puesta en marcha de la producción de 2 nanómetros. La empresa también anticipó que la expansión de esta tecnología y los costos de sus plantas en el extranjero continuarán afectando parcialmente sus márgenes.

La lectura es relevante para los inversionistas: el crecimiento de los ingresos no garantiza una mejora constante de la rentabilidad, particularmente cuando las compañías necesitan invertir para ampliar su capacidad y desarrollar nuevas generaciones tecnológicas.

ASML: pedidos que anticipan una industria todavía limitada por la capacidad

La segunda señal proviene de ASML, cuya tecnología de litografía permite fabricar los circuitos cada vez más pequeños y complejos que requieren los semiconductores avanzados. La compañía reportó ingresos trimestrales por 11.660 millones de euros, frente a 9.326 millones en el segundo trimestre. Su utilidad neta aumentó de 2.918 a 4.960 millones de euros, mientras el margen bruto avanzó de 54% a 57,5%. Para el conjunto de 2026, ASML prevé ventas de entre 44.000 y 45.000 millones de euros, con un margen bruto cercano a 56%. Pero el dato más importante para entender el siguiente ciclo de inversión no está únicamente en sus resultados financieros, sino en las señales de demanda que recibe de sus clientes.

La empresa informó que algunos fabricantes de semiconductores ya expresan interés en colocar pedidos para 2029 e incluso 2030. Al mismo tiempo, anticipa que su capacidad prevista para 2027 y 2028 será insuficiente para atender toda la demanda que están proyectando sus clientes. ASML había considerado aumentar su capacidad de producción de determinados sistemas alrededor de 30% en 2027 y explorar un incremento adicional de magnitud similar para 2028. Sin embargo, la demanda prevista llevó a la empresa a estudiar nuevas posibilidades de expansión.

La situación muestra una particularidad de la economía de la IA: el crecimiento esperado es tan intenso que las inversiones necesarias para atenderlo deben planearse con años de anticipación. La fabricación de maquinaria especializada, la ampliación de plantas y el desarrollo de procesos productivos no pueden acelerarse de manera instantánea. En estas condiciones, una parte de la industria se beneficia de una elevada visibilidad de la demanda, pero enfrenta límites físicos y tecnológicos para convertirla en producción efectiva. Para los inversionistas, esa combinación puede favorecer los ingresos y el poder de negociación de los proveedores especializados. También plantea riesgos de ejecución: los fabricantes deben ampliar su capacidad sin comprometer excesivamente sus costos, su rentabilidad o la calidad de sus operaciones.

La escasez de capacidad, por sí sola, tampoco garantiza que todos los participantes obtengan rendimientos extraordinarios. El resultado dependerá de la inversión necesaria para ampliar la producción, de los precios que puedan cobrar y de la duración de la demanda que hoy anticipan sus clientes.

El costo de construir la infraestructura de la IA

Por otra parte, mientras los proveedores de chips y maquinaria registran resultados sólidos, las grandes plataformas tecnológicas están comprometiendo recursos cada vez mayores para desarrollar centros de datos, adquirir procesadores, ampliar redes y garantizar el suministro eléctrico que requiere el procesamiento de información. J.P. Morgan Global Research calcula que los cinco grandes hiperescalares estadounidenses —Amazon, Alphabet, Meta, Oracle y Microsoft— destinarán en conjunto alrededor de 900.000 millones de dólares a inversión de capital relacionada con la IA en 2026. La cifra refleja un cambio de escala. El gasto ya no se limita a la compra de procesadores o al desarrollo de modelos: comprende edificios, sistemas de refrigeración, redes de transmisión de datos, equipos eléctricos y contratos de suministro energético.

La inversión tampoco se distribuye de manera uniforme. Mientras algunos participantes pueden financiar una parte importante de sus proyectos con el flujo de efectivo de sus negocios tradicionales, otros necesitan recurrir cada vez más al endeudamiento, las emisiones de capital y distintas estructuras de financiación. S&P Global Ratings advirtió en agosto que el gasto de capital conjunto de seis grandes hiperescalares podría superar 1,3 billones de dólares en 2027. La agencia también previó que esas seis compañías registrarían flujos de efectivo operativo libres negativos durante 2026 y 2027, con una recuperación que no se materializaría, según sus estimaciones, hasta 2029.

Estas cifras deben interpretarse con una precisión importante: el gasto de capital total de los hiperescalares y el gasto específicamente asociado con la IA son categorías relacionadas, pero no idénticas. Las estimaciones varían según las empresas incluidas y los componentes de infraestructura considerados. Aun con esas diferencias metodológicas, los cálculos muestran la dimensión del desafío financiero. La industria necesita transformar una inversión inicial extraordinaria en ingresos recurrentes, márgenes suficientes y flujos de efectivo capaces de sostener las siguientes etapas de expansión.

La financiación es parte de la historia. J.P. Morgan Asset Management señaló en agosto que la emisión de bonos de los hiperescalares había aumentado desde 17.000 millones de dólares en 2024 hasta 109.000 millones en 2025, y alcanzó 194.000 millones durante el primer semestre de 2026. La gestora estimó que la emisión de 2026 podría llegar a 279.000 millones de dólares. El mercado de deuda se está convirtiendo así en un participante cada vez más importante de la expansión tecnológica. Para los inversionistas en renta fija, esto abre oportunidades, pero también obliga a evaluar la capacidad de pago de los emisores, el volumen de obligaciones asumidas y el tiempo necesario para que los activos financiados generen recursos suficientes.

Meta y la prueba del flujo de efectivo

Los resultados de Meta Platforms ilustran la diferencia entre el crecimiento comercial y el costo de sostener una estrategia de inversión intensiva. En el tercer trimestre de 2026, la compañía registró ingresos por 64.601 millones de dólares, un incremento interanual de 26%. Sin embargo, sus gastos y costos aumentaron 68%, hasta 51.613 millones de dólares, y el flujo de efectivo libre fue negativo en 2.120 millones.

La compañía destinó 34.910 millones de dólares a inversión de capital durante el trimestre, incluidos los pagos de principal de arrendamientos financieros. Para todo 2026, prevé un gasto de capital de entre 135.000 y 145,000 millones de dólares. A primera vista, la caída de 37% en su utilidad operativa y la reducción del margen operativo de 40% a 20% podrían parecer una señal directa del costo de la IA. Sin embargo, sería incorrecto atribuir todo el deterioro a esas inversiones.

Meta registró un cargo extraordinario de 9.890 millones de dólares relacionado con un acuerdo legal con fiscales generales estatales de Estados Unidos. Sin ese cargo, la empresa habría reportado una utilidad operativa de 22.880 millones de dólares, superior a los 20.535 millones del tercer trimestre de 2025.

La precisión es importante porque permite separar tres factores: el costo extraordinario de asuntos legales, el gasto operativo del negocio y las inversiones necesarias para ampliar la infraestructura tecnológica. La compañía mantiene un negocio publicitario que crece, pero al mismo tiempo necesita financiar una expansión considerable de su capacidad de cómputo. El reto para sus inversionistas consiste en determinar cuánto valor adicional generará esa infraestructura y en qué plazo comenzará a reflejarse de manera sostenida en los resultados.

El caso de Meta no demuestra por sí mismo que las inversiones en IA estén destruyendo rentabilidad. Sí muestra que el tamaño de los compromisos financieros hace cada vez más importante examinar el flujo de efectivo, el calendario de las inversiones y la relación entre el gasto presente y los ingresos futuros. En otras palabras, el mercado no solo necesita saber cuánto está invirtiendo una empresa en IA. También quiere entender qué obtiene a cambio.

El mercado empieza a distinguir entre gastar y generar valor

La discusión sobre los rendimientos de la IA se ha intensificado a medida que los compromisos de inversión aumentan y las empresas necesitan demostrar que pueden financiar sus proyectos sin deteriorar excesivamente sus posiciones financieras. Un análisis de Reuters publicado el 28 de octubre mostró cómo esa diferencia empieza a influir en la reacción de los mercados. Microsoft generó 18.600 millones de dólares de flujo de efectivo libre en su primer trimestre fiscal, pese a invertir 45.200 millones en infraestructura de cómputo. Sus ingresos de Azure crecieron 48%.

Alphabet, en contraste, destinó a inversión de capital el equivalente a 121,4% de su flujo de efectivo operativo durante el trimestre de septiembre, frente a 68% en el caso de Microsoft, excluidos los arrendamientos financieros. La matriz de Google también registró un consumo de efectivo de 9.070 millones de dólares y anticipó que su inversión de capital aumentará significativamente en 2027. Las diferencias ayudan a entender por qué los mercados pueden premiar a una compañía que invierte cantidades extraordinarias y mostrarse más cautelosos con otra que desembolsa recursos similares. La cuestión no es únicamente el tamaño de la inversión, sino la capacidad para financiarla, la evolución del negocio que la sustenta y la posibilidad de obtener ingresos adicionales sin comprometer la rentabilidad futura.

Microsoft mostró crecimiento de sus servicios de nube y generación de efectivo libre; Alphabet, pese al fuerte avance de Google Cloud, enfrenta el desafío de sostener el crecimiento de su negocio tradicional de búsquedas mientras amplía sus inversiones en IA. Las diferencias entre ambas compañías no permiten concluir que una estrategia sea universalmente superior a otra. Sí evidencian que el mercado empieza a evaluar con mayor atención la calidad del crecimiento y la capacidad de cada empresa para convertir sus desembolsos en recursos financieros. Este cambio de enfoque puede tener consecuencias para la valoración bursátil, el acceso al crédito y las decisiones de asignación de capital de los grandes gestores de activos.

La pregunta no es si habrá demanda, sino quién capturará los beneficios

La economía de la IA presenta una paradoja. La demanda de capacidad de cómputo continúa creciendo, los fabricantes de semiconductores y maquinaria especializada reportan resultados sólidos y las grandes plataformas tecnológicas mantienen ambiciosos planes de expansión. Al mismo tiempo, la infraestructura exige desembolsos que pueden tardar años en recuperarse. Los cuellos de botella también son diversos. Además de la disponibilidad de chips y memoria avanzada, la construcción de centros de datos depende de permisos, suministro eléctrico, redes de transmisión, sistemas de refrigeración y disponibilidad de equipos especializados. Esas limitaciones pueden retrasar la puesta en marcha de los proyectos y modificar sus costos. Una instalación que no dispone de energía suficiente o que no puede operar con toda su capacidad no genera los ingresos que justificaron su construcción.

También existe el riesgo de que la capacidad instalada crezca más rápido que la demanda rentable. Si las empresas construyen infraestructura anticipando un mercado que no se materializa al ritmo esperado, podrían enfrentar menores tasas de utilización, presión sobre los precios y rendimientos inferiores a los previstos. El escenario contrario también es posible: una demanda persistentemente superior a la oferta puede sostener la utilización de los activos y favorecer a los proveedores con tecnología difícil de sustituir. Por eso, el análisis de la industria requiere distinguir entre tres dimensiones que a menudo aparecen mezcladas en la conversación financiera: la demanda de aplicaciones de IA, la capacidad física para procesarlas y la rentabilidad de las inversiones necesarias para atenderlas. El crecimiento de una dimensión no garantiza automáticamente el éxito de las otras dos.

Una nueva prueba para los inversionistas

La siguiente fase de la economía de la IA podría marcar una transición en la forma en que los mercados evalúan a sus principales participantes. Durante la primera etapa, buena parte de la atención se concentró en identificar a las compañías capaces de desarrollar los modelos más avanzados, fabricar los procesadores más potentes o asegurar capacidad de cómputo antes que sus competidores. Ahora, conforme se acumulan los compromisos de inversión, la evaluación financiera adquiere un peso mayor: cuánto cuesta ampliar la capacidad, de dónde proviene el capital, qué ingresos adicionales genera y cuánto efectivo queda disponible después de cubrir las necesidades de inversión.

Para los inversionistas en acciones, esto implica examinar no solo el crecimiento de los ingresos, sino también los márgenes, la intensidad de capital, el flujo de efectivo libre y la rentabilidad esperada de los nuevos activos. Para quienes participan en los mercados de deuda, el foco incluye la estructura de financiación, los vencimientos, las garantías y la capacidad de los emisores para atender sus obligaciones si los rendimientos de la IA tardan más de lo previsto en materializarse.

La expansión de los semiconductores y la escasez de capacidad prevista para los próximos años ofrecen señales de que el ciclo de inversión todavía tiene fundamentos importantes. Sin embargo, los resultados de los proveedores no bastan para demostrar que cada dólar invertido en centros de datos y sistemas de IA producirá un rendimiento atractivo. La pregunta decisiva para la industria ya no es solamente cuánto puede crecer la inteligencia artificial. Es cuánto valor económico podrá generar, quién estará en condiciones de capturarlo y qué empresas dispondrán del capital y la disciplina financiera necesarios para atravesar el periodo que separa la construcción de la infraestructura de la obtención de sus beneficios. En esa diferencia entre demanda, capacidad y rentabilidad se juega una parte sustancial de la siguiente etapa de la economía de la IA.