WisdomTree lanza ETCs de plata física con cobertura en euros y libras esterlinas

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WisdomTree ha ampliado su gama de metales preciosos con réplica física con el lanzamiento de ETCs de plata física con cobertura en euros y libras esterlinas en Börse Xetra, Borsa Italiana y la Bolsa de Londres

El WisdomTree Physical Silver – EUR Daily Hedged (PAGG/AGSE) y el WisdomTree Physical Silver – GBP Daily Hedged (PAGP) tienen una comisión de gestión del 0,25% y una comisión de cobertura de divisa del 0,10%. 

Los nuevos productos están diseñados para ofrecer a los inversores que operan en euros y libras esterlinas un acceso eficiente en costes al mercado de la plata, al tiempo que ayudan a mitigar el impacto de las fluctuaciones en los tipos de cambio EUR/USD y GBP/USD.

Los ETCs ofrecen a los inversores una forma sencilla y transparente de obtener exposición al precio al contado de la plata. Los productos están respaldados físicamente por plata ya asignada, que se encuentra en cámaras acorazadas seguras, lo que combina un acceso de bajo coste con una estructura de nivel institucional.

La plata presenta múltiples argumentos a favor de la inversión, ya que combina las características tanto de un metal precioso como de un metal industrial. Aunque mantiene una estrecha relación con el oro y puede beneficiarse de la incertidumbre macroeconómica, también desempeña un papel fundamental en aplicaciones industriales y en la transición energética, incluidos los paneles solares, los vehículos eléctricos y la electrónica avanzada.

A medida que la demanda de tecnologías de energía renovable sigue creciendo y se amplía su uso industrial, la plata se ve respaldada cada vez más por factores estructurales que impulsan la demanda, además de los factores macroeconómicos tradicionales, lo que ofrece a los inversores exposición tanto a temáticas cíclicas como de largo plazo.

Nitesh Shah, Head of Commodities and Macroeconomic Research, Europe de WisdomTree, comentó: «La plata ofrece una combinación única de factores que impulsan la demanda tanto en el sector de los metales preciosos como en el industrial, lo que la convierte en un componente importante de muchas carteras. Añadiendo los nuevos ETCs con cobertura de divisa, permitimos a los inversores acceder a esta oportunidad al tiempo que gestionan el riesgo divisa, lo que puede resultar especialmente relevante en el contexto macroeconómico actual». 

El lanzamiento de los ETCs refleja la creciente demanda de los inversores de exposiciones más personalizadas, especialmente en un contexto en el que la volatilidad de las divisas puede afectar de manera significativa a la rentabilidad de los inversores que no operan en dólares estadounidenses.

Alexis Marinof, CEO, Europe, WisdomTree, añadió: «WisdomTree ha creado la gama de ETCs más completa de metales preciosos y materias primas de Europa. Los nuevos ETCs reflejan nuestro compromiso de ofrecer a los inversores formas flexibles y eficientes de acceder a clases de activos clave. Ampliar nuestra gama con estas nuevas soluciones proporciona a los inversores más opciones para acceder a los metales preciosos de la forma que mejor se adapte a los objetivos de sus carteras».

WisdomTree gestiona 43.200 millones de dólares en su gama de ETPs sobre materias primas.

 

Escalar impacto: alianzas que transforman

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SpainNAB celebrará el próximo 6 de octubre, en Madrid, su evento anual del que Funds Society participará como media partner. La cita contará con varias mesas de debate donde se tratarán temas fundamentales para la inversión de impacto, en tres bloques diferentes: el capital que construye el mercado, la financiación de impacto para la economía social y las alianzas público-privadas y mecanismos de blended finance para impulsar la regeneración territorial desde una perspectiva sistémica. 

El evento tendrá lugar en Caixaforum, de 10:00h a 115:30h, y contará con la presencia de Ángela Pérez, Presidenta y consejera delegada de COFIDES, y Eugenio Solla, Presidente de SpainNAB y Director Sostenibilidad de Caixa, encargados de la apertura del evento. Por las diferentes mesas de debate pasarán profesionales del sector como, por ejemplo, Adrián Landa, responsable de Relación con inversores y desarrollo de negocio de Global Social Impact Investments (GSI); Pablo Alonso, presidente de Eurocapital Wealth Managment EAF SL; y Jaime Iglesias Sánchez-Cervera, Comisionado Especial para la Economía Social del Ministerio de Trabajo y Economía Social (MITES), entre otros. 

Puede consultar la agenda completa del evento a través de este link.

40 billones de razones que presionarán el rendimiento del bono de EU en el largo plazo

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El rendimiento del Treasury a 30 años llegó a 5,37%, mientras el bono a 10 años superó el 5%. El mercado comienza a exigir una prima mayor por financiar al gobierno estadounidense en un contexto marcado por déficits fiscales, una deuda superior a 40 billones de dólares, inflación persistente y una creciente demanda de capital para financiar la inversión en inteligencia artificial. Así, según analistas, operadores y expertos en mercados de dinero, el mercado de bonos del Tesoro de Estados Unidos está enviando una señal que trasciende la próxima decisión de la Reserva Federal y que podría consistir en el hecho de que el costo de financiar al gobierno estadounidense podría haber entrado en una nueva etapa estructural.

El rendimiento del Treasury a 30 años alcanzó 5,37% el 10 de septiembre, su nivel más alto desde 2007, antes de moderarse ligeramente, mientras que apenas este lunes 14 de septiembre se ubicó en 5,34%, todavía en niveles que no se observaban desde antes de la crisis financiera global. El movimiento también alcanzó al tramo de referencia de la curva. El rendimiento del bono a 10 años superó brevemente 5% el 14 de septiembre y llegó a 5,01%, su nivel más alto desde octubre de 2023, de acuerdo con Reuters.

No se trata solamente de una reacción a las expectativas sobre la política monetaria. El mercado está incorporando una combinación más compleja de factores: inflación todavía por encima del objetivo de la Fed, petróleo y energía más caros, enormes necesidades de financiamiento del gobierno, una oferta creciente de deuda corporativa vinculada con la inteligencia artificial y dudas sobre la capacidad de la demanda para absorber todo ese volumen de bonos sin exigir una compensación mayor. Para los inversionistas institucionales, la pregunta empieza a ser diferente: ¿estamos ante un episodio temporal de tasas elevadas o ante un nuevo régimen de rendimientos estructuralmente más altos?

Goldman Sachs Research se inclina por la segunda posibilidad. De acuerdo con el análisis de los expertos, el nivel de 5% no tiene la misma importancia técnica para todos los vencimientos, pero en el caso del Treasury a 30 años representa un cambio particularmente significativo. El Departamento del Tesoro muestra que el rendimiento del bono de referencia a 30 años pasó de 5,25% el 4 de septiembre a 5,39% el 10 de septiembre. Aunque posteriormente retrocedió, todavía permanecía en 5,34% al cierre del 14 de septiembre. La magnitud del movimiento importa porque los bonos de larga duración son particularmente sensibles a las expectativas sobre inflación, crecimiento, oferta de deuda y prima por plazo.

En otras palabras, el mercado no solamente está preguntando dónde estará la tasa de fondos federales en los próximos meses sino que está tratando de determinar cuánto rendimiento adicional necesita para mantener deuda estadounidense durante 10, 20 o 30 años, y esa prima parece haber aumentado. Goldman Sachs Research considera que algunas de las fuerzas que han impulsado el incremento en el mercado de bonos podrían desaparecer, pero que las preocupaciones fiscales probablemente persistirán. El dato resulta particularmente relevante porque la subida ha ocurrido de manera relativamente ordenada. George Cole, jefe de estrategia de tasas europeas de Goldman Sachs Research, destacó que la ausencia de un incremento significativo de la volatilidad dificulta argumentar que el mercado esté fundamentalmente mal valuado. La lectura es importante: si los rendimientos están subiendo porque los fundamentales cambiaron, no necesariamente bastará con una intervención puntual del Tesoro o con una modificación de las expectativas de la Fed para hacerlos regresar a los niveles anteriores.

El déficit empieza a competir con la Fed

Para los expertos, la principal diferencia entre el episodio actual y otros ciclos de tasas elevadas está en el peso de las necesidades fiscales. El déficit presupuestario estadounidense acumulado en el ejercicio fiscal 2026 alcanzó aproximadamente 1,97 billones de dólares hasta agosto, por encima de los 1,775 billones registrados durante todo el ejercicio fiscal 2025. Los pagos de intereses de la deuda también aumentaron: el gasto acumulado por este concepto era 13% superior al del mismo periodo del año anterior.

Al mismo tiempo, la deuda federal estadounidense ya superó los 40 billones de dólares, un umbral que está adquiriendo relevancia creciente en el mercado. La combinación genera un problema conocido pero cada vez más visible: cuanto mayor es el déficit, mayor es la necesidad de emitir deuda; cuanto mayor es la cantidad de deuda que debe absorber el mercado, mayor puede ser el rendimiento que los inversionistas exigen para comprarla. Además, existe un segundo efecto. Los rendimientos elevados aumentan el costo de refinanciar la deuda existente, lo que incrementa el gasto por intereses y puede generar nuevas necesidades de financiamiento; se trata de una dinámica que no implica necesariamente una crisis, pero sí puede hacer que la política fiscal tenga una influencia cada vez mayor sobre la curva de rendimientos.

Reuters señala que el mercado sigue funcionando de manera ordenada pese a que la deuda estadounidense ya superó los 40 billones de dólares, y destaca que el déficit ronda 6% del PIB, mientras que el crecimiento nominal se mantiene cerca de 6%. Esto es fundamental: los niveles actuales no significan que el mercado considere inminente un impago estadounidense, lo que están reflejando es que financiar al gobierno tiene un precio mayor y lo anterior se complica si además entran en juego factores geoeconómicos adicionales.

La IA también está compitiendo por el ahorro

Hay otro factor que Goldman Sachs coloca en el centro de la discusión: la inteligencia artificial. La inversión en infraestructura de IA está generando una enorme demanda de capital. Empresas tecnológicas y compañías vinculadas con centros de datos están recurriendo cada vez más al mercado de deuda para financiar proyectos de gran escala. Reuters estima que la emisión de deuda vinculada con proyectos de inteligencia artificial alcanzó casi 500.000 millones de dólares durante 2026 hasta principios de agosto, equivalente a alrededor de 20% de toda la deuda estadounidense con grado de inversión emitida en ese periodo, frente a apenas 1% en 2024.

Por su parte, Goldman Sachs plantea una dimensión todavía más amplia: el endeudamiento asociado con inversiones en inteligencia artificial podría llegar a representar alrededor de 1% del PIB mundial, incrementando la competencia por el ahorro disponible a escala global. La consecuencia para los bonos gubernamentales es directa; si los gobiernos y empresas demandan simultáneamente más capital, los inversionistas tienen mayor capacidad para exigir una rentabilidad superior. La cuestión deja de ser exclusivamente cuánto dinero necesita Washington y pasa a ser cuánto capital requiere el mundo para financiar la siguiente ola de inversión.

El petróleo complica el escenario

El mercado recibió además un nuevo shock inflacionario procedente de la energía; el petróleo Brent llegó a superar los 100 dólares por barril en medio de las tensiones geopolíticas y las interrupciones de suministro en Medio Oriente. El encarecimiento de la energía volvió a alimentar las expectativas de inflación y redujo la confianza en una rápida relajación monetaria. Por su parte, el dato de inflación estadounidense de agosto tampoco permitió despejar completamente las dudas porque el índice de precios al consumidor aumentó 0,4% mensual y 3,4% anual, de acuerdo con datos citados por Reuters. Aunque la lectura estuvo en línea con las expectativas, el comportamiento de la energía y los alimentos mantiene presión sobre las perspectivas inflacionarias.

Para los bonos de largo plazo, el problema es particularmente sensible, una inflación elevada durante un periodo prolongado erosiona el valor real de los flujos futuros que recibirán los tenedores de bonos. Por ello, los inversionistas pueden exigir una mayor compensación en forma de rendimiento y eso ayuda a explicar por qué los vencimientos largos están sufriendo una presión mayor que los cortos. En este contexto, el movimiento reciente de la curva de Treasuries es revelador; el 14 de septiembre el rendimiento a dos años se encontraba alrededor de 4,18%, mientras que el de 10 años alcanzaba 4,97% y el de 30 años 5,34%.

La diferencia entre el corto y el largo plazo muestra que el mercado está incorporando una prima considerable por mantener deuda durante periodos extensos, esto puede interpretarse como una combinación de expectativas de tasas, inflación, oferta de deuda y prima por plazo. Es aquí donde aparece una de las ideas centrales de Goldman Sachs: las tasas largas pueden permanecer elevadas incluso si algunos de los factores que impulsaron el repunte desaparecen; es decir, la energía podría abaratarse, la inflación podría moderarse y la inversión en IA podría demostrar que sus retornos son suficientemente elevados como para reducir la necesidad de endeudamiento. Pero, el déficit fiscal permanecería. “Las preocupaciones fiscales no desaparecerán”, es la conclusión de Goldman Sachs Research sobre uno de los factores estructurales detrás de los mayores rendimientos.

El Tesoro intenta intervenir, pero el mercado no se convence

El gobierno estadounidense tampoco está ignorando el comportamiento del mercado. El Tesoro anunció en septiembre que ampliaría sus operaciones de recompra de deuda de largo plazo hasta 6.000 millones de dólares, triplicando el tamaño de una operación anterior. El objetivo es mejorar la liquidez y retirar del mercado algunos bonos antiguos y menos líquidos. Sin embargo, el anuncio no consiguió revertir de manera duradera la presión sobre los rendimientos; el mercado recibió la operación con cautela porque las recompras pueden modificar la composición de la deuda, pero no reducen las necesidades generales de financiamiento del gobierno.

Goldman Sachs ha advertido precisamente sobre esta limitación: cambiar la composición de los vencimientos no resuelve por sí mismo el problema fiscal que está detrás de la presión sobre las tasas largas; el mensaje es relevante para los administradores de renta fija y consiste en el hecho de que si el problema es estructural las herramientas de gestión de liquidez pueden ayudar a estabilizar el mercado, pero difícilmente modificarán por sí solas el nivel de equilibrio de las tasas.

¿Una nueva oportunidad para los fondos de bonos?

El otro lado de la historia es menos negativo; un Treasury a 30 años con un rendimiento superior a 5% vuelve a ofrecer una fuente de ingreso que durante años fue prácticamente inexistente para los inversionistas de renta fija; para fondos de inversión, aseguradoras, fondos de pensiones y gestores patrimoniales, el nuevo escenario puede representar una oportunidad para reconstruir carteras de duración. La pregunta es el riesgo de entrar demasiado pronto. Comprar un bono a 30 años con un rendimiento de 5,3% puede parecer atractivo frente a los niveles de la última década, pero si el rendimiento sube a 5,7% o 6%, el precio del bono caerá y las pérdidas de valuación pueden ser significativas; la duración vuelve, por tanto, a ocupar un lugar central en la gestión.

Para un inversionista institucional con horizonte largo, un Treasury de 30 años puede representar una oportunidad para asegurar rendimientos nominales elevados durante décadas, mientras que para un fondo con restricciones de volatilidad o necesidades de liquidez de corto plazo, la misma posición puede representar un riesgo considerable. Quienes saben del mercado de dinero señalan que el atractivo no está solamente en el cupón, está en qué tan alto puede llegar el rendimiento antes de que la oportunidad se convierta en una trampa de duración. Existe además una consecuencia importante para los mercados accionarios.

El impacto sobre las acciones

Un Treasury a 30 años por encima de 5% aumenta el rendimiento disponible en activos considerados de muy bajo riesgo crediticio. Eso cambia el cálculo de los inversionistas frente a las acciones, particularmente cuando las valuaciones bursátiles son elevadas. Reuters señaló que el nivel de 5% en el Treasury a 10 años podría aumentar la competencia de los bonos frente a las acciones y presionar valuaciones que habían sido sostenidas por expectativas de crecimiento y beneficios corporativos, dicho efecto es especialmente relevante para las empresas tecnológicas.

La inversión en IA necesita cantidades enormes de capital y muchas de las compañías involucradas han recurrido al mercado de deuda. Si las tasas libres de riesgo permanecen elevadas, aumenta el costo de capital de toda la cadena y el mercado, por tanto, enfrenta una paradoja. La IA está impulsando inversión, productividad y expectativas de crecimiento, pero también está aumentando la demanda de financiamiento que contribuye a elevar el costo del capital.

El Treasury ya no puede darse por descontado

Durante décadas, los bonos del Tesoro estadounidense fueron considerados el activo de referencia para la gestión de liquidez global y la preservación de capital, pero el mercado está introduciendo una distinción importante: que un activo sea considerado libre de riesgo de crédito no significa que esté libre de riesgo de duración, inflación o valuación. El cambio en la composición de los compradores también importa. El Financial Times señala que la participación de tenedores tradicionalmente poco sensibles al precio, como algunos bancos centrales, ha disminuido, mientras que fondos y hogares —más sensibles al rendimiento— tienen un papel mayor en el mercado.

Esto puede aumentar la sensibilidad de los Treasuries a las condiciones del mercado; si los inversionistas privados tienen que absorber una proporción mayor de las nuevas emisiones, el Tesoro puede necesitar ofrecer rendimientos más atractivos para asegurar la demanda. No significa que el Treasury haya perdido su papel central. Significa que la seguridad crediticia estadounidense ya no garantiza por sí sola una demanda ilimitada a cualquier precio y es ahí donde hace su aparición la presgunta central para todo el mundo.

¿Hasta dónde pueden llegar las tasas?

Esta es la gran pregunta que dominará el mercado durante los próximos meses; algunos señalan que una parte del incremento puede revertirse si disminuyen los precios de la energía, se modera la inflación y se reduce la expectativa de nuevas alzas de tasas por parte de la Reserva Federal. Pero Goldman Sachs plantea una advertencia más profunda: aunque esos factores temporales desaparezcan, los problemas fiscales seguirán presentes. Eso explicaría por qué las tasas largas podrían mantenerse elevadas incluso cuando la Fed eventualmente comience a relajar su política monetaria.

La experiencia de los últimos años ya demostró que la tasa de fondos federales y el rendimiento del Treasury a 30 años no son la misma cosa; la Fed controla directamente el extremo corto de la curva pero el mercado determina en buena medida qué rendimiento exige por prestar dinero durante 10, 20 o 30 años, y en este momento está pidiendo más. El repunte de los Treasuries tiene una lectura doble para los mercados. Por un lado, representa un desafío para el gobierno estadounidense, para los emisores corporativos y para las valuaciones de activos de riesgo; por otro, puede marcar el regreso de la renta fija como una alternativa de inversión capaz de competir nuevamente con las acciones por el capital institucional.

El Treasury a 30 años por encima de 5% no es una señal automática de crisis. Tampoco implica que Estados Unidos esté perdiendo el control de su mercado de deuda. lo que sí revela es un cambio en la relación entre deuda, inflación, inversión y ahorro global. Estados Unidos necesita financiar déficits elevados, las empresas necesitan capital para construir la infraestructura de la inteligencia artificial y los gobiernos de otras economías desarrolladas también están emitiendo más deuda. Mientras, los inversionistas tienen un límite sobre cuánto capital pueden destinar a absorber esa oferta.

En ese escenario, el precio que equilibra oferta y demanda es el rendimiento y ese precio acaba de alcanzar niveles que no se veían desde antes de la crisis financiera de 2008. La cuestión para los mercados ya no es solamente si la Fed bajará o subirá las tasas, ahora consiste en saber si el mundo ha entrado en una era en la que financiar grandes déficits e inversiones de largo plazo requerirá permanentemente rendimientos más altos. Si la respuesta es afirmativa, el 5,37% alcanzado por el Treasury a 30 años podría terminar siendo más allá de un máximo histórico, el comienzo de una nueva referencia para el mercado global de renta fija.

Natixis IM refuerza su equipo de ventas con Javier de Moragas y Gabriela Pérez-Pla

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Foto cedidaJavier de Moragas, nuevo responsable del Canal Institucional de Ventas en Iberia, y Gabriela Pérez-Pla, parte del equipo de ventas del canal retail.

Natixis Investment Managers ha anunciado la incorporación a su oficina de Iberia de Javier de Moragas como nuevo responsable del Canal de Ventas Institucional y de Gabriela Pérez-Pla como refuerzo para el canal de retail. De Moragas reportará a Daniel Pingarrón, Head of Sales para Iberia, mientras que Pérez-Pla dependerá en primera instancia de Jaime Botella, responsable del canal.

Según explica la gestora, ambos nombramientos se enmarcan en el rediseño y fortalecimiento de la estructura comercial de la firma, tras el fuerte crecimiento experimentado por su negocio durante los últimos años, y con el objetivo de continuar impulsando su desarrollo.

Javier de Moragas llega procedente de Muzinich & Co., donde desempeñaba el cargo de Sales Director, mientras que Gabriela Pérez-Pla se incorpora procedente de Creand Wealth Management, donde trabajaba en asesoramiento y gestión de carteras. Javier de Moragas tendrá también un papel muy importante en la distribución de estrategias de mercados privados, cuestión estratégica para Natixis IM tras haber distribuido más de 600 M€ en este tipo de activos en Iberia en los últimos años. Por su parte, Gabriela Pérez-Pla contribuirá a la penetración de la entidad en redes de banca privada, donde también la firma ha experimentado un sólido crecimiento.

Por su parte, Gabriela Pérez-Pla cuenta con cinco años de experiencia profesional en el sector financiero. Durante su etapa en Creand Wealth Management, se dedicó al asesoramiento y gestión de carteras con arquitectura abierta y formó parte del equipo de carteras de fondos de inversión. Es graduada en Administración y Dirección de Empresas (Bachelor of Business Administration – BBA) por IE University.

Apuesta por el mercado ibérico

“Las incorporaciones de Javier y Gabriela reflejan nuestro compromiso con el mercado ibérico y nuestra voluntad de seguir creciendo y reforzando el servicio que ofrecemos a nuestros clientes. Llevamos ya 15 años en Iberia y estamos muy orgullosos de lo que hemos conseguido en este tiempo. Este desarrollo ha sido posible gracias a la confianza de nuestros clientes, a la calidad y diversidad de las capacidades de inversión que podemos ofrecerles a través de nuestro modelo multi-gestora y el compromiso de nuestro equipo”, ha señalado Sophie del Campo, Head of Southern Europe, LatAm & US Offshore de Natixis Investment Managers.

Con estas dos incorporaciones, Natixis IM fortalece su estructura comercial en Iberia, liderada por Sophie del Campo, Head of Southern Europe, LatAm & US Offshore, con Daniel Pingarrón como Head of Sales de Iberia.  En este sentido, el equipo de Pingarrón se estructurará por canales, con Javier de Moragas, al frente del Institucional; Marga Selga, al frente del canal Wholesale, y Jaime Botella, responsable de Retail, a quien se suma ahora también Gabriela Pérez-Pla. Desde la firma matizan que Beatriz Paunero seguirá desarrollando las labores de Sales Support para todo el equipo.

“La incorporación de Javier y Gabriela supone un nuevo paso en la configuración de nuestro equipo comercial. Una estructura especializada por canales nos permite estar muy cerca de nuestros clientes, conocer mejor sus necesidades y poner a su disposición las capacidades de las distintas gestoras afiliadas de Natixis IM. La experiencia de ambos nos permitirá seguir acompañando a nuestros clientes y contribuirá al crecimiento de Natixis IM en la región”, ha señalado Pingarrón.

Por su parte, Javier de Moragas, Senior Sales Manager de Natixis Investment Managers, ha añadido: “Afronto esta etapa con mucha ilusión. Es una gran oportunidad incorporarme a Natixis Investment Managers. La amplitud de estrategias de inversión y la capacidad de las gestoras afiliadas para crear alpha definen una propuesta especialmente interesante para responder a las necesidades de los inversores institucionales”.

Los efectos a largo plazo de la implantación de la IA

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Foto cedidaDrew T. Matus, Chief Market Strategist de MetLife Investment Management .

La segunda edición del Funds Society Leaders Summit, en colaboración con CFA Society Spain, contó con un análisis por parte de MetLife Investment Management, en el que Drew T. Matus, Chief Market Strategist de la firma, se centró en cómo ve el mundo ahora mismo y cómo cree que evolucionará; de sus riesgos y, sobre todo, del impacto de la inteligencia artificial. 

Matus afirmó que el crecimiento está siendo impulsado principalmente por la IA: Estados Unidos o Corea están experimentando un crecimiento acelerado pero el resto del mundo está teniendo algunas dificultades para recuperarse de la debilidad del año pasado. Todo, en un contexto de inflación y con altas rentabilidades, “lo cual no es necesariamente algo malo”. 

El experto observa que, a pesar de la volatilidad geopolítica y la inflación, las expectativas de una recesión en cualquiera de estas regiones son bastante bajas. “La gente se siente muy cómoda con que el statu quo se mantendrá indefinidamente, lo cual es un tanto extraño, dado que los rendimientos se están normalizando y hay mucho riesgo en el lado geopolítico”, comenta, para puntualizar que el único país que está actuando de forma remotamente anormal en comparación con el período más reciente es Japón.

Matus explica que la inteligencia artificial, a medida que se vaya extendiendo por el mundo y se utilice con mayor frecuencia en las diferentes regiones, “podría reducir la brecha entre Estados Unidos y el resto del mundo en términos de crecimiento de la productividad, lo que implicaría reducir el diferencial en términos de crecimiento potencial del PIB”. Una circunstancia que daría solución a problemas como los déficits gubernamentales, pues según el experto, “si se logra superar el déficit, se estará en una posición bastante favorable”. 

Pero el futuro, a junio de Matus, podría deparar tanto una reducción como una ampliación de esta brecha. En última instancia, “dependerá de los responsables políticos, en este caso en Europa, aunque lo mismo ocurre en algunas partes de Asia”, por lo que “corresponde a los responsables políticos determinar si desean cerrar esta brecha o no, y cómo regular las tecnologías emergentes que podrían permitirlo”.

Riesgos

Uno de los principales riesgos que ve Mateus relacionado con la IA no reside en la promesa de la tecnología en sí. Los directores ejecutivos creen que basta con implementar esta tecnología en sus empresas y que, con solo dar acceso a la herramienta a todos, todo se solucionará solo. “Pero la realidad es que se necesita una empresa diseñada para utilizar la nueva tecnología”, apunta, por lo que, desde el punto de vista operativo, es mucho más difícil aprovecharla que en cualquier otro momento y ahora “los directores ejecutivos han empezado a darse cuenta de que han hecho muchas promesas que no pueden cumplir”.

Matus pone el foco en la falta de evidencias que apunten a que la IA está dejando a los jóvenes sin trabajo. De hecho, en Estados Unidos, hay contrataciones, pero a trabajadores con experiencia,”lo cual es precisamente lo contrario de lo que se pretende con la IA, porque los trabajadores con experiencia son los que se pueden reemplazar y suelen ser más caros”. En definitiva, no observa un aumento del desempleo ni del subempleo ni tampoco niveles de productividad elevados en Estados Unidos. En concreto, las cifras del último trimestre están en consonancia con la media de los últimos 10 años e, incluso, de los últimos 50 años. “Si buscamos IA en los datos, aún no la hemos encontrado”, sentencia. Por lo tanto, observa una oportunidad para los mercados, “ya que todavía no hemos visto el impacto positivo de la IA en la economía en general, ni en Estados Unidos ni, francamente, en ningún otro lugar”. 

Otro aspecto que Matus ve preocupante es que un sector que debería beneficiarse de la inteligencia artificial y de todas las mejoras de productividad que conlleva es el sector financiero. Pero no está experimentando un buen momento bursátil en los mercados del calibre del sector tecnológico o del mercado en general. “El mercado se ha dejado llevar por la idea de que la IA será una tecnología revolucionaria, pero aún no hay pruebas concluyentes”, señala Matus.

En definitiva, el experto concluye que el mercado apuesta por el optimismo a corto plazo en torno a la IA. Pero la realidad es que la IA tardará en integrarse en la economía. Por eso, anticipa que, a medida que la IA se extienda por la economía, “tendrá todos los efectos que se prometen a corto plazo, pero no los veremos pronto”.

El largo plazo

¿Cómo creemos que se desarrollará esto a largo plazo? Para entender las ganancias de productividad en Estados Unidos, Matus echa mano de la tecnología y su máximo aprovechamiento. Y la metodología que usó el país para lograrlo -a través de la formación al empleado- fue “la correcta, ya sea por la menor regulación o por cualquier otro motivo”.

Matus pone cifras al crecimiento potencial estadounidense con la aplicación de la IA: entre 4% y el 4,5% en los próximos 10 años, “algo que nunca habíamos visto en una economía de mercado desarrollada”. Sólo sería comparable a lo visto tras la entrada de China en la OMC. Matus señala, en este punto, que esta es una de las razones por las que, cuando se analiza el déficit estadounidense o se percibe que a los estadounidenses no les importa, “es porque realmente no nos importa, creemos que podemos superarlo”. 

Y habrá cambios en la economía, como ha sucedido en otras revoluciones tecnológicas. De hecho, Matus no descarta que algunas de las mayores empresas en 2025 no estarán en esos puestos en el futuro. Tal y como sucedió con los gigantes de los años 90. Entonces, lo que resultó evidente -y que Matus considera un riesgo, al considerar la inteligencia artificial y todos los cambios que se están produciendo en la economía mundial- es que las empresas que supieron cómo utilizar la nueva tecnología son precisamente las que se encuentran en ese grupo.

“Una o dos de ellas están directamente relacionadas con la tecnología, pero, en general, simplemente le dan un enfoque diferente a las nuevas tecnologías. Así pues, al reflexionar sobre cómo será el mundo en 2035, 2040 y 2050, los ganadores y perdedores no serán necesariamente los nombres que aparecen hoy en las portadas del Financial Times y el Wall Street Journal. Se trata, en realidad, de empresas que están descubriendo cómo utilizar la tecnología que se les ofrece”, concluye.

State Street nombra a MostaphaTahiri presidente de su plataforma Alpha y a Ann Fogarty directora de Operaciones

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State Street Corporation ha anunciado el nombramiento de nuevos ejecutivos para respaldar la siguiente fase de la estrategia de crecimiento de la firma y su enfoque continuo en impulsar la innovación y la transformación para ayudar a los clientes a obtener mejores resultados en unos mercados globales cada vez más complejos. En concreto, Mostapha Tahiri, hasta ahora director de operaciones globales, se convertirá en presidente de State Street Alpha, ha asumido la responsabilidad sobre Alpha, Charles River Development (CRD) y un conjunto de soluciones de plataforma innovadoras; y  Ann Fogarty, hasta ahora directora de operaciones de Servicios de Inversión (Investment Services), ha sido nombrada directora de Operaciones Globales (Enterprise Chief Operating Officer).

Sobre el nombramiento de Tahiri, la firma aclara que Alpha es la plataforma integrada de extremo a extremo (front-to-back) líder de State Street, que aúna la tecnología de front-office de CRD con las capacidades de servicios, mercados y datos de la firma para ofrecer a los inversores una experiencia de plataforma única a lo largo de todo el ciclo de vida de la inversión. Basándose en su profunda experiencia comercial, con clientes, tecnológica, de IA y operativa, Tahiri asumirá la responsabilidad integral de la estrategia comercial, la estrategia de producto, la tecnología y la entrega al cliente de Alpha y CRD. Aprovechando la solidez de esta plataforma, Tahiri se centrará en acelerar el crecimiento, reforzar la ejecución, transformar el modelo operativo y maximizar todo el potencial de la innovación en todo el negocio.

Tahiri también ejercerá como presidente para Asia-Pacífico (APAC). Tras haber desarrollado gran parte de su carrera prestando servicios a clientes en APAC y tras su reciente regreso a Singapur, Tahiri se encuentra en una posición idónea para supervisar las relaciones comerciales de State Street en la región con clientes clave, organismos reguladores y socios estratégicos. Continuará formando parte del Comité Ejecutivo de State Street. Este ejecutivo cuenta con casi 30 años de experiencia internacional en el sector de la gestión de activos, servicios para activos, plataformas de inversión y tecnología financiera. Su trayectoria incluye la dirección y transformación de negocios globales complejos y el impulso de iniciativas en las que confluyen clientes, tecnología y operaciones.

Otro de los cambios anunciados afecta a Ann Fogarty, hasta ahora directora de operaciones de Servicios de Inversión (Investment Services), ha sido nombrada directora de Operaciones Globales (Enterprise Chief Operating Officer), sucediendo a Tahiri. Desde su nuevo cargo también reportará a O’Hanley. Como directora de operaciones globales, liderará las áreas de tecnología y operaciones globales de la entidad, e impulsará la agenda de modernización tecnológica e IA de State Street, lo que refleja la creciente convergencia de la tecnología, las operaciones, los datos, la resiliencia y el servicio al cliente en toda la industria. Continuará codirigiendo el programa de transformación global de la firma junto con John Woods, director financiero (CFO), ayudando a acelerar la innovación, generar mayor escala y eficiencia, reducir tiempos de ciclo y reforzar aún más la calidad de los resultados para los clientes en todos los negocios de State Street. Fogarty seguirá formando parte del Comité Ejecutivo de la firma. Fogarty aporta casi cuatro décadas de experiencia en el sector. Ha dirigido las operaciones clave con clientes de Servicios de Inversión, donde impulsó iniciativas de simplificación operativa, resiliencia y transformación global en toda la entidad. Fogarty también preside el Consejo de Supervisión de State Street Bank International GmbH (SSBI), nuestro principal banco europeo.

A raíz de estos cambios, Ron O’Hanley, presidente y consejero delegado (CEO) de State Street, ha destacado: «Nuestros clientes se enfrentan a mercados y entornos operativos cada vez más complejos, y demandan con mayor frecuencia que la tecnología y las operaciones funcionen de forma fluida y conjunta. El enfoque de Mostapha en Alpha —uno de los negocios más diferenciales de State Street y una prioridad estratégica fundamental para la firma— y el liderazgo de Ann en operaciones globales y tecnología ofrecen una dirección dedicada en áreas que impulsan cómo creamos valor para los clientes. Estos nombramientos refuerzan la solidez de nuestro equipo y nos posicionan para seguir ejecutando para los clientes mientras invertimos en el futuro de nuestro negocio».

En conjunto, estos nombramientos establecen un liderazgo específico en dos áreas clave para las necesidades de los clientes y la estrategia a largo plazo de la firma. Asimismo, reflejan el compromiso de State Street de liderar junto a sus clientes a medida que la tecnología, la IA, los datos y las operaciones moldean el futuro de la inversión y de las infraestructuras de inversión. Ambos nombramientos son efectivos desde el día 14/09/2026.

El Grupo J. Safra Sarasin abre una sucursal en Atenas

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Banque J. Safra Sarasin (Luxembourg) ha anunciado la apertura de una nueva sucursal en Atenas, Grecia. Según explica, esta decisión está en línea con su estrategia continua del Grupo para fortalecer su presencia en mercados europeos clave. La sucursal griega está registrada ante el Banco de Grecia y se encuentra operativa a partir del 15 de septiembre de 2026. Está dirigida por Lia Pittaouli, quien responde ante Jules Moor, CEO de Banque J. Safra Sarasin (Luxembourg) SA.

Ubicada en Atenas, la nueva sucursal atenderá a clientes domiciliados en Grecia, ofreciendo una gama mejorada de servicios de inversión y gestión patrimonial, así como acceso a las capacidades internacionales del Banco a través de su sede central en Luxemburgo. Según explican desde la entidad, la sucursal ofrecerá una alternativa atractiva para personas con alto patrimonio neto, familias e instituciones griegas que busquen servicios a medida y un enfoque verdaderamente personalizado. También ofrecerá soluciones distintivas de inversión sostenible respaldadas por una trayectoria demostrada y una amplia experiencia.

A raíz de este anuncio, Jules Moor, CEO de Banque J. Safra Sarasin (Luxembourg) SA, ha destacado: “Este paso confirma nuestro compromiso con el mercado griego. La destacada reputación, profesionalidad y experiencia de Lia serán un gran activo para el Banco. Al establecer esta nueva sucursal en Atenas, beneficiándonos de nuestro centro de custodia y gestión en Luxemburgo, el Banco queda muy bien posicionado para dar servicio a los clientes en este mercado de importancia estratégica”.

Por su parte, Lia Pittaouli, directora general de Banque J. Safra Sarasin (Luxembourg) SA – Sucursal de Grecia, ha añadido: “Estoy encantada de haberme incorporado a una marca global tan sólida y de reconocido prestigio en la gestión patrimonial. La solidez de Banque J. Safra Sarasin, su carácter de propiedad familiar y su objetivo estratégico a largo plazo enfocado en clientes privados e institucionales, junto con su papel pionero en inversiones sostenibles desde hace más de 35 años, serán sin duda clave para nuestro éxito”.

Banque J. Safra Sarasin (Luxembourg) SA – Sucursal de Grecia se encuentra situada en 16, Vasilissis Sofias 10674 Atenas, Grecia.

Luis Buceta: «La próxima burbuja puede estar en los beneficios empresariales»

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¿Qué pasa cuando sientas cara a cara al buy side y al sell side a hablar sin filtros? Funds Society lanza Side by side, el nuevo formato de entrevistas cercanas con personalidades de la industria. En esta primera entrega Leonardo López, Country manager de Oddo BHF Asset Management para Iberia y Latam y presidente de CAIA España, conversa con Luis Buceta, director general de Negocio e Inversiones de Creand y presidente de CFA España, sobre inversión, gestión patrimonial, liderazgo y el futuro de la industria financiera, en una charla que combina análisis profesional y un tono más personal.

Buceta comparte su visión sobre dónde encontrar oportunidades de inversión a largo plazo, el creciente protagonismo de los mercados privados y los ETF activos, y el riesgo de que las expectativas sobre los beneficios empresariales —especialmente en torno a la inteligencia artificial— puedan estar construyendo una nueva burbuja.

La conversación también aborda algunos de los principales errores de los inversores, la importancia de escuchar al cliente en la distribución de fondos, la gestión de equipos y el valor del criterio y la formación profesional en un sector cada vez más condicionado por la inteligencia artificial.

Y, en el lado más personal, Luis Buceta habla de su primer trabajo en banca, de los libros que ha leído este verano, de una habilidad que descubrió que quizá era mejor no tener, de su pasión por las motos y de qué le sigue motivando después de años trabajando en la industria financiera.

Una conversación cercana y sin demasiados formalismos para conocer mejor a Luis Buceta, dentro y fuera de los mercados.

¿Puede el entorno moldear a un gestor de inversiones?

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Estas vacaciones he estado en Canadá y Estados Unidos, pasando por Hawaii y San Francisco. Y, aunque estaba intentando desconectar, acabé pensando en algo bastante relacionado con mi trabajo: ¿Puede el lugar desde el que invertimos influir en cómo percibimos el riesgo? La pregunta me surgió casi de forma intuitiva. San Francisco transmite una cultura de inversión extraordinariamente orientada al futuro: tecnología, innovación, crecimiento, venture capital, opcionalidad, asumir riesgos hoy a cambio de capturar una oportunidad enorme mañana. En Canadá, en cambio, resulta mucho más natural encontrarse con una cultura financiera vinculada a activos tangibles, materias primas y, especialmente, minería y oro.

Probablemente existen explicaciones mucho más importantes que el clima. Silicon Valley tiene detrás Stanford, décadas de innovación tecnológica, empresarios, inmigración cualificada, redes de capital y unos efectos de red difíciles de replicar. Y Canadá tiene una enorme tradición minera, compañías especializadas, mercados financieros construidos alrededor de los recursos naturales y una cultura inversora estrechamente ligada a ellos. Pero hay una pequeña pregunta que me parece fascinante: ¿y si el entorno físico también tuviera algo que ver?

No porque el sol “cree” venture capital ni porque la nieve haga que alguien compre oro. Sino porque sabemos que el entorno puede afectar, aunque sea marginalmente, a nuestro estado de ánimo y a nuestra percepción del riesgo. Hay estudios académicos que han encontrado relaciones entre las condiciones meteorológicas, el estado de ánimo y determinados comportamientos financieros. Incluso se han realizado experimentos en los que el buen tiempo parece aumentar la disposición a asumir riesgos. Y eso me llevó a una cuestión más amplia: Si unas horas de sol pueden influir en nuestro comportamiento financiero… ¿podría el ecosistema en el que vivimos durante años influir también en nuestra forma de entender el riesgo?

Porque un inversor de San Francisco está rodeado de emprendedores que hablan de mercados potenciales de miles de millones, crecimiento exponencial y compañías que pueden multiplicar por 100. Un inversor de Toronto puede tener a su alrededor compañías mineras, geólogos, analistas de commodities y décadas de conocimiento acumulado sobre recursos naturales. En ambos casos, probablemente acabará desarrollando una intuición muy sofisticada sobre determinados riesgos. Pero también puede acabar considerando “normal” asumir unos riesgos que a otro inversor le parecerían extraordinarios. Y aquí es donde la cuestión me interesa especialmente desde mi trabajo asesorando patrimonios y, sobre todo, seleccionando gestores externos.

Cuando analizamos un gestor solemos fijarnos en su track record, su proceso de inversión, sus posiciones, su equipo, sus incentivos o su gestión del riesgo. Pero quizá haya otra variable mucho más difícil de medir: ¿Qué riesgos considera normales ese gestor? ¿Y de dónde viene esa percepción?

Del mandato, sin duda. De su experiencia y de su formación. Pero también del mercado en el que ha trabajado, de sus competidores, de los inversores que tiene alrededor y del tipo de oportunidades que ha aprendido a identificar. Un gestor de venture capital y un gestor de minería pueden ser extraordinariamente buenos en lo que hacen y, sin embargo, tener concepciones radicalmente diferentes sobre qué significa “asumir riesgo”.

Por eso quizá, al seleccionar gestores, no deberíamos analizar únicamente qué hacen, sino también en qué ecosistema han aprendido a invertir. No creo que el clima explique Silicon Valley, ni que el frío explique el oro canadiense. Sería una simplificación absurda. Pero sí creo que merece la pena preguntarnos hasta qué punto nuestras decisiones de inversión son realmente el resultado de un análisis racional… y hasta qué punto están moldeadas por el entorno que nos rodea. Quizá el perfil de riesgo de un inversor no esté solamente dentro de su cabeza. Quizá también esté, en parte, alrededor de ella.

Tribuna firmada por Ion Zulueta, Director de Análisis y responsable del Comité de Producto en la firma iCapital 

BME amplía su oferta de productos estructurados con los primeros turbo warrants ilimitados de Société Générale

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Société Générale ha lanzado los primeros turbo warrants ilimitados disponibles en BME. Las series iniciales están compuestas por más de 100 productos vinculados a distintos activos subyacentes, entre ellos materias primas, acciones españolas e internacionales e índices. Los productos están disponibles para su negociación en BME desde el 28 de agosto.

Los turbo warrants ilimitados, también conocidos como turbos ilimitados, son productos apalancados que no tienen una fecha de vencimiento predeterminada. Según explican desde BME, permiten a los inversores tomar posiciones sobre movimientos alcistas o bajistas de un activo subyacente invirtiendo únicamente una fracción del importe que sería necesario para adquirir directamente dicho activo; el importe restante es financiado de forma efectiva por el emisor, generando así apalancamiento.

A diferencia de los warrants tradicionales, los turbo warrants ilimitados no incorporan un componente de valor temporal propio de las opciones. Su precio viene determinado principalmente por la diferencia entre el precio del activo subyacente y el nivel de financiación del producto, ajustada por la ratio aplicable y otros factores relevantes de valoración. Los costes de financiación se incorporan mediante ajustes periódicos del precio de ejercicio y del nivel de knock-out. Por lo general, la volatilidad influye menos en su valoración que en la de los warrants tradicionales.

Al tratarse de productos apalancados, los turbo warrants pueden amplificar tanto las ganancias como las pérdidas y, por tanto, están dirigidos a inversores que comprendan sus características y los riesgos asociados. Antes de tomar una decisión de inversión, los inversores deben revisar la documentación legal pertinente y los factores de riesgo, ya que estos productos específicos incluyen un nivel de “knock-out”; si el activo subyacente alcanza dicho nivel, el producto se extingue automáticamente y el inversor puede sufrir una pérdida parcial o total del importe invertido.

Los productos se admiten a través de Connexor, la plataforma utilizada para estandarizar y automatizar el envío de información sobre los productos y las actualizaciones de su ciclo de vida. Connexor ayuda a los emisores a agilizar el proceso de admisión y facilita el ajuste diario del precio de ejercicio y la gestión de posibles eventos de knock-out durante todo el ciclo de vida del producto.

Este lanzamiento amplía la gama de productos estructurados disponibles para los inversores a través de BME. La oferta actual incluye warrants tradicionales, turbo warrants con vencimiento fijo e ilimitados, multi warrants, bonus cap warrants y certificados, proporcionando alternativas para distintas perspectivas de mercado, objetivos de inversión y perfiles de riesgo. BME espera que la serie de turbo warrants ilimitados de Société Générale disponibles continúe ampliándose en las próximas semanas.