Modelando el riesgo en mercados privados: la apuesta estratégica de Allianz GI

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Foto cedidaTim Friederich, director global de Risklab en Allianz Global Investors.

En la década de los 90 estalló un boom de la computación que llevó a universidades de todo el mundo a estudiar las posibilidades que abría la cuántica computacional. Risklab es una de esas iniciativas en las que cristalizó este entusiasmo tecnológico: un proyecto de investigación al amparo de una red de universidades que partió como un grupo de estudio compuesto principalmente por matemáticos, ingenieros y físicos. En 2003, risklab pasó a formar parte de Allianz Global Investors como unidad de investigación del riesgo; hoy, con un equipo de más de 60 personas, constituye uno de los cinco pilares de la plataforma de inversión de la compañía, junto con las áreas de Renta Fija, Renta Variable, Multiactivos y Mercados Privados.  

“Aplicamos métodos estadísticos y de modelado desde una perspectiva científica para proporcionar a nuestros clientes información analítica que les ayude a tomar decisiones más informadas; también aplicamos este análisis cuantitativo para diseñar inversiones de solución e implementarlas para nuestros clientes”, resume Tim Friederich, director global de Risklab en Allianz Global Investors. 

Funds Society se ha sentado con Friederich, matemático de formación, para hablar sobre los distintos caminos a los que les está llevando su investigación. “A nosotros, como matemáticos, a veces nos resulta difícil hacer que algo complejo sea fácil de entender, para que pueda ser usado por cualquiera. Pero eso es exactamente en lo que estamos trabajando”, avanza. 

El riesgo de concentración se ha incrementado notablemente en los últimos dos años. ¿Cómo están abordando este reto desde risklab?

Debido al entorno político, estamos viendo una descentralización de la política monetaria, un incremento de los aranceles y, en general, una tendencia hacia la desglobalización. Por supuesto, esto representa riesgos para la economía. Desde la perspectiva del asset allocation, esto abre una oportunidad para una mayor diversificación. Es exactamente lo que estamos recomendando a los clientes: que se aseguren de que su cartera está realmente bien diversificada. Cabe recordar que muchos inversores con frecuencia tienen un sesgo nacional en sus asignaciones. Por tanto, en estos momentos es todavía más importante repensar las asignaciones y la diversificación. 

En segundo lugar, vemos cierto riesgo en los mercados por varias razones, como la elevada concentración en IA: la ponderación de los siete valores de mayor tamaño no solo en el S&P 500, sino en el MSCI World representan una gran concentración. En términos de valoración, las acciones estadounidenses nunca habían estado tan caras desde septiembre del 2000, y todos recordamos lo que sucedió después, ¿verdad? 

Así, estamos recomendando encarecidamente a nuestros clientes que piensen en un marco de gestión del riesgo antes de que se produzca una gran corrección en los mercados, porque son momentos en los que los inversores toman decisiones emocionales. Pensamos que es bueno equipar la cartera con un acercamiento sistemático que proporcione cierto nivel de confianza para estar preparados para lo que suceda cuando los mercados se desplomen.  

¿Cómo está contribuyendo risklab a la innovación de producto para Allianz?

Trabajamos de forma continuada con unos 85 clientes institucionales que consideramos socios estratégicos, incluyendo grandes planes de pensiones, empresas, aseguradoras, bancos, endowments, fundaciones, family offices, bancas privadas y banca minorista. Nuestro objetivo no consiste en diseñar una solución que bata en rentabilidad al índice durante un ciclo de mercado y que genere un alfa elevada. Nuestro objetivo es comprender qué necesitan nuestros clientes y cómo podemos diseñar una estrategia que maximice la probabilidad de que alcancen sus objetivos. 

Lo mejor de trabajar con estos grandes clientes es que nos llaman cuando tienen una duda. Puede pasar que un fondo de pensiones nos diga que está revisando su asset allocation porque su estructura de pasivos ha cambiado, y nos pregunte cuál sería la manera de reasignar sus activos. O que un cliente nos pida analizar los niveles de riesgo de su cartera. O que un banco nos pida una solución de inversión más profesional para su canal de banca privada. Así que toda la innovación sucede no solo por nuestros estudios del mundo académico y por nuestra investigación, sino también porque nuestros clientes nos plantean preguntas inteligentes, a veces desafiantes, para las que tenemos que diseñar una solución. 

¿Puede darme algún ejemplo concreto de innovaciones reales que hayan partido de una petición de un cliente?

Puedo dar tres ejemplos. En el primero, un fondo de pensiones alemán acudió a nosotros y nos explicó que había sufrido tanto durante el estallido de la burbuja puntocom de 2001 que su tasa de financiación cayó del 75% al 60%. Hicimos un estudio de su asignación de activos y le mostramos una serie de carteras entre las que podía elegir; el problema es que, si elegían una cartera con un nivel muy bajo de riesgo y con coberturas para sus pasivos, su potencial para incrementar su estatus de financiación era muy bajo, y si elegían una cartera que podía elevar su tasa de financiación hasta el 100%, tenían que incluir renta variable, y no podían permitirse tanto riesgo. Acabamos diseñándoles una estrategia de gestión dinámica del riesgo que equilibraba la exposición al mercado con gestión del riesgo. Esto ha crecido hasta convertirse en un gran negocio para nosotros, y todo empezó porque un cliente nos llamó diciendo que tenía un problema. 

En el segundo ejemplo, acudió a nosotros un family office que tenía mucha exposición a renta fija estadounidense. La volatilidad procedente del cambio euro/dólar superaba a la volatilidad de los activos subyacentes, pero los costes de cubrir el riesgo divisa eran muy elevados. Les diseñamos una solución de gestión dinámica del riesgo para el riesgo divisa que les ayudó a reducir la volatilidad significativamente y les ahorró mucho del coste de oportunidad de la cobertura. Es un mandato que hemos gestionado para este cliente durante más de cinco años y hemos lanzado una clase de acción para nuestra estrategia de crédito estadounidense con grado de inversión.  

En el tercer ejemplo, muchos clientes nos piden ayuda para construir una asignación a mercados privados. Trabajamos con modelos cuantitativos que les muestran cómo cambia el comportamiento de su cartera, cuál es la mejor manera de añadir esta clase de activos o qué clases de activos dentro de los mercados privados se complementan mejor con el resto de sus estrategias. 

Nos hemos dado cuenta de que los inversores necesitan más acompañamiento antes de dar el paso de invertir en activos privados, así que también trabajamos con ellos para construir lo que llamamos un plan de compromiso con el que puedan ir ganando exposición a mercados privados a largo plazo. También puede pasar que nos pidan directamente que asumamos la responsabilidad de gestionar esa parte de mercados privados por ellos; esto es algo interesante para los clientes con tamaño suficiente para beneficiarse de invertir en activos privados, pero no lo suficiente como para contar con un equipo dedicado. 

¿Cómo recopilan e implementan los datos de mercados privados en sus modelos? 

Los mercados privados presentan un nivel mayor de complejidad. En primer lugar, no hay datos con tanta frecuencia, lo que significa que necesitas encontrar de qué forma modelar el riesgo en este tipo de mercados. En segundo lugar, este tipo de mercados presentan características adicionales a considerar.  Lo que hacemos en nuestro modelo es desglosar cada clase de activo en función del factor de riesgo. Necesitamos comprender qué es lo que impulsa cada rendimiento. Por ejemplo, los retornos del private debt están influenciados por la inflación, las primas por duración, los diferenciales de crédito, las primas de iliquidez y la tasa de impago. Son todos componentes que incluimos desde cero en nuestro modelo y que después ajustamos para generar datos. 

¿Es un reto similar a la recopilación de datos para modelar factores ESG?

Llevamos haciendo análisis de sostenibilidad en risklab desde hace más de 15 años. Cuando llegó la primera ola de sostenibilidad, un cliente nos pidió ayuda para poder cuantificar cuán importantes iban a ser los criterios ESG para evaluar riesgos. Actualmente, nuestro modelo recopila datos de cerca de 1.000 clases de activos, incluyendo índices ESG, y abarca todo el espectro. Así, podemos cuantificar cómo se altera el perfil de rentabilidad riesgo por ejemplo si un cliente quiere rotar desde un producto de renta variable tradicional a uno ESG, qué le aporta a su cartera y si se pierde algo con esta nueva asignación. 

¿Utilizan algún tipo de IA en sus modelos?

Creo que la IA generativa (GenAI) tiene un potencial tremendo para nuestra industria. En los 22 años de funcionamiento de risklab hemos puesto muchísimo análisis en todos nuestros modelos, incluyendo herramientas de IA antes de que hubiera un boom sobre el término, como el machine learning. Somos muy estrictos con nosotros mismos, porque tenemos que comprender qué significa el cambio de un parámetro para el resultado final del análisis. 

Cuando pensamos en Gen AI, no quiero sonar pesimista, pero pienso que es necesario tener una muy buena comprensión y ser críticos respecto a qué problemas podemos resolver con Gen AI y cuáles no. Es necesario hacer un análisis realmente crítico de cuál es su potencial. 

Pienso que la IA generativa es una herramienta fantástica para hacer análisis de mercado: para resumir informes, análisis del sentimiento en torno a valores y otra información que podamos usar como input. También creo que tiene un gran potencial para llevar las capacidades propias de los inversores institucionales a los canales de banca privada, ofreciendo a los inversores finales una experiencia mucho más personalizada. Y pienso que esta es una gran responsabilidad para nosotros, como industria. 

La realidad para los inversores europeos es que nuestros sistemas de pensiones no son sostenibles en su forma actual. Esto llevará inevitablemente a un mayor traspaso de la responsabilidad sobre el ahorro para la jubilación hacia el inversor individual. Pienso que nosotros, como industria, y espero que los políticos también lo apoyen, necesitamos proporcionar a los inversores esas herramientas que en estos momentos ya estamos proporcionando a los grandes fondos de pensiones, y creo que la GenAI puede ser un gran vehículo para acercar esas capacidades institucionales de inversión a los minoristas.  

Mercados en alerta por el nuevo round entre Powell y Trump

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Parece ser que la Administración Trump quiere complicar los últimos meses de Jerome Powell al frente de la Fed. Durante el fin de semana, el Departamento de Justicia inició una investigación penal contra la Reserva Federal (Fed) por la renovación de la sede del banco central. Su presidente, Jerome Powell, lo considera un pretexto para intensificar la presión sobre la Fed, ya que el presidente Trump sigue insatisfecho con la política monetaria, poniendo en riesgo la independencia del banco central.

¿Cómo ha encajado el mercado este último episodio? Según los expertos, como en ocasiones anteriores, la falta de independencia de la Fed no es algo que pase desapercibido ni guste a los mercados. “El ecosistema financiero global ha entrado en una fase de volatilidad sistémica y reconfiguración de poder que recuerda a los periodos de mayor fricción geopolítica del siglo XX. La convergencia de una crisis institucional en el corazón de la Reserva Federal, una agresiva política de absorción de recursos energéticos en el hemisferio sur y la escalada de tensiones en el Ártico y Medio Oriente ha fracturado la narrativa de estabilidad que dominó el cierre del año anterior”, sostiene Felipe Mendoza, CEO IMB Capital Quants.

Paul Donovan, economista jefe de UBS Global Wealth Management, cree que si este movimiento busca debilitar la independencia de la Reserva Federal, podría terminar siendo contraproducente para la administración. El experto se permite plantear la hipótesis de que Powell tiene ahora «menos incentivos para renunciar como gobernador de la Reserva Federal, dada la postura públicamente desafiante que ha adoptado frente a esta investigación criminal».

«Trump no designa directamente al próximo presidente de la Fed: solo lo nomina -continúa-. Además, ese candidato debe ser un gobernador en funciones o ocupar una vacante en el directorio. El Senado debe confirmar al próximo presidente de la Fed, y ese proceso podría volverse más complejo si esta situación es percibida como un ataque directo a la independencia del banco central«.0

Donovan dibuja un escenario más extremo, y plantea que si en el futuro hubiera una decisión de tasas de interés muy ajustada, «estos ataques explícitos a la independencia del banco central podrían inclinar a los miembros del FOMC hacia una postura de firmeza más hawkish, como una demostración de independencia».

De hecho, asegura, dadas las reacciones del mercado, esa podría ser la respuesta más segura desde la perspectiva del mercado de bonos. «La necesidad de subrayar la independencia podría convertirse en un factor relevante en la fijación de las tasas de interés, tanto desde el punto de vista institucional como desde el de las consecuencias para el mercado», subraya.

La narración que hace el oro 

Para Carsten Menke, responsable de Investigación de Next Generation en Julius Baer, es obvio que las preocupaciones sobre la independencia de la Reserva Federal de Estados Unidos se reflejan en el mercado de materias primas. “El oro y la plata reaccionaron positivamente a la noticia, subiendo un 1,5% y un 5%, respectivamente, en las primeras operaciones de la mañana del lunes. Consideramos que una mayor injerencia en la Fed es un comodín claramente alcista para los metales preciosos en 2026. Aunque se espera que la plata reaccione de forma más sensible ante este tipo de inquietudes, seguimos creyendo que su comportamiento superior al del oro se ha vuelto excesivo”, apunta Menke. Su conclusión es que, aunque el dólar estadounidense también se debilita, la reacción en los mercados de metales preciosos parece algo desproporcionada, especialmente en el caso de la plata.

Para Menke, una mayor interferencia en la Fed y las dudas sobre su independencia constituyen uno de los principales comodines alcistas para los metales preciosos en 2026. “Con la salida prevista del presidente Powell en mayo, la futura independencia de la Fed dependerá de si su sucesor actuará de forma independiente o se alineará estrechamente con la administración. Las preocupaciones persistentes sobre la independencia de la Fed y sobre el estatus del dólar estadounidense como moneda de reserva mundial podrían atraer a más inversores en busca de refugio hacia los mercados de oro y plata, impulsando los precios incluso por encima de los niveles actuales”, añade el experto de Julius Baer. 

Powell se defiende

Por su parte, en un comunicado poco habitual por parte de un presidente de un banco central, Powell afirmó que se trata de una “actuación sin precedentes” que debe entenderse “en un contexto más amplio de las amenazas de la administración y de la presión continuada que viene ejerciendo”. Y así lo expresó: “Esta nueva amenaza no tiene que ver con mi testimonio de junio ni con la renovación de los edificios de la Reserva Federal. Tampoco se trata de la función de supervisión del Congreso; la Fed, mediante su testimonio y otras divulgaciones públicas, hizo todo lo posible por mantener informado al Congreso sobre el proyecto de renovación. Esos son pretextos. La amenaza de cargos penales es consecuencia de que la Reserva Federal fije los tipos de interés basándose en nuestra mejor evaluación de lo que conviene al interés público, en lugar de seguir las preferencias del Presidente. De lo que se trata es de si la Fed podrá seguir fijando los tipos de interés basándose en la evidencia y en las condiciones económicas, o si, por el contrario, la política monetaria será dictada por la presión política o la intimidación”.

Con el fin de restaurar la confianza en la institución monetaria, añadió que, durante sus servicio a la Fed bajo cuatro administraciones diferentes, ha desempeñado sus funciones sin miedo ni favoritismos políticos, centrándose únicamente en el mandato de estabilidad de precios y máximo empleo. “El servicio público a veces exige mantenerse firme frente a las amenazas. Seguiré haciendo el trabajo para el que el Senado me confirmó, con integridad y con el compromiso de servir al pueblo estadounidense”, concluyó Powell en su comunicado.

No diga eficacia, diga Draghi

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Un año después del llamado informe Draghi, el mercado financiero europeo, dicen, sigue inmerso en un proceso de transformación. Como abogado, este mensaje lo he oído más veces… y en este entorno, el negocio de wealth management en general y los fondos de inversión en particular -siempre en mi visión de abogado residente en este microclima- se convierten en protagonistas de una transición que busca eficiencia, sostenibilidad, autenticidad, desarrollo y propósito. Y rentabilidad, claro.

Además, en el pasado mes de octubre se producía la celebración del día mundial del decrecimiento (el 29 de octubre), una  filosofía que propone una reducción controlada y planificada del tamaño  de la riqueza, especialmente en los países ricos, añadiendo una capa  crítica más al debate sobre crecimiento, inversión, rentabilidad y fu turo. Un análisis, este de no crecer sino lo contrario, que cuestiona la obsesión por el crecimiento económico sin límites. En el contexto del  informe Draghi y sus derivadas, estas corrientes de reflexión adquieren una gran visibilidad que llegan  hasta el Vaticano (Laudato si*). 

Volviendo al informe Draghi, oficial mente titulado en español «El futuro de la competitividad europea», su  publicación en 2024 generó grandes expectativas y críticas en igual  medida. Doce meses después de su publicación, su autor, Mario Draghi,  en reciente comparecencia pública, advirtió que Europa se encuentra ante una situación más compleja de lo previsto un año antes, caracterizada por un desvanecimiento del modelo de crecimiento, el aumento  de las vulnerabilidades y la ausencia de un compromiso real que evite  un declive económico. 


«El wealth management se ha convertido en un vehículo estratégico de transformación económica y los fondos deberían suponer una oportunidad única para ampliar su alcance si las temáticas ligadas a las necesidades manifestadas por draghi ganan protagonismo»


Aceptando la pérdida de competitividad del continente, y la necesidad  de una propuesta ambiciosa para revertirla, el informe se convirtió en una brújula para la nueva Comisión Europea que fijó rumbo abordando iniciativas concretas como la Competitiveness Compass (una hoja de ruta que redefine la productividad europea con indicadores claros y  metas estratégicas), la Clean Industrial Deal, o el Paquete Omnibus de simplificación, que persigue ajustes en la implementación de normativas como CSRD y CSDDD para reducir  cargas administrativas. En esa línea, el Consejo Europeo, en su reunión del pasado 20 de marzo, propuso priorizar la competitividad, reducir  la factura energética y canalizar el ahorro privado hacia la inversión  productiva. La dirección política está  clara. La ejecución, como veremos, si lo vemos, será más gradual.

Wealth management: una estrategia para la transformación 

Así, en este nuevo entorno, el  wealth management ha dejado de  ser una disciplina centrada exclusivamente en la preservación de capital para convertirse en un vehículo estratégico de transformación  económica. Se presume que los gestores de patrimonio están reposicionando carteras hacia activos vinculados a la transición industrial  y energética. Un enfoque que debiera aportar ventajas de impacto real, alineadas con los inversores  que buscan cada vez más que su  capital contribuya a objetivos tangibles, como la descarbonización o la  digitalización industrial.  

Unido a lo anterior, también deberíamos estar viviendo una alineación regulatoria que permita que las  nuevas normativas favorezcan la inversión en sectores estratégicos.  

Unas decisiones de inversión no exentas de desafíos debido a la falta de estandarización en métricas de impacto, la volatilidad de ciertos  activos temáticos y la necesidad de formación especializada que aún es  muy limitada, incluso en retroceso dada la sensación de que todo lo relativo a desarrollo y sostenibilidad  ya no es importante, frente a la urgencia de otros ámbitos como la defensa del especio europeo. 

Además, la simplificación normativa  —impulsada entre otros por el denominado paquete Omnibus— puede  ser un catalizador importante. Al reducir la fricción en el reporting y flexibilizar ciertos requisitos, se abre espacio para una mayor innovación  en productos y una relación más di recta con los emisores. 

Un avance significativo

Por cierto, en este contexto, un  paréntesis demostrativo de la tendencia. El préstamo de valores en fondos en España —¡publicada su  norma finalmente tras 20 años de  espera!— representa un avance significativo. La normativa, cumpliendo  su función, llega, sin que sirva de precedente, justo a tiempo para facilitar la liquidez y mejorar la eficiencia operativa de los fondos.


«El sector financiero no es un espectador, sino un actor clave: la simplificación regulatoria reduce fricciones, las compras públicas crean demanda y los asset managers y banqueros privados actúan como bisagra entre el ahorro privado y los proyectos de transición»


Completando el panorama, en el caso de los fondos de inversión, hablando con mis amigos gestores, este nuevo ecosistema de realidades, reflexiones y objetivos, debieran suponer también una oportunidad única para ampliar el alcance de su trabajo y relevancia de sus decisiones si las temáticas ligadas a las necesidades manifestadas por Draghi ganan protagonismo, especialmente en formatos que permiten el acceso a mid y small caps.

Además, el auge de los fondos temáticos ligados a la industria limpia está generando un nuevo tipo de compromiso entre gestoras e inversores. Puede (no lo tengo claro) que los fondos ya no se vendan solo por rentabilidad, sino por propósito. Dicen que los inversores exigen saber cómo y dónde se invierte su dinero, y las gestoras (eso sí lo creo, y lo veo) están adoptando roles más activos en la gobernanza de las em presas en cartera.

Por último, el mercado de capita les, muy vinculado a la gestión patrimonial y de activos, también ha comenzado a adaptarse a la nue va realidad. El flujo de operaciones ligadas a la transición energética e industrial ha aumentado, pero aún falta infraestructura financiera —el llamado “plumbing”— para canalizar el ahorro privado de forma eficiente. Esto incluiría la titulización de activos verdes que permita transformar proyectos ilíquidos en instrumentos negociables, la promoción de garantías públicas que reduzcan el riesgo percibido y atraigan capital institucional, y la promoción de plataformas de inversión digital que faciliten el acceso de pequeños inversores a proyectos estratégicos, en definitiva, avanzar con fuerza en el mercado único de capitales evitando que sea un proyecto fallido.

Una responsabilidad histórica 

En este nuevo paradigma, el sec tor financiero no es un espectador, sino un actor clave. La simplificación regulatoria reduce fricciones, las compras públicas crean demanda y los asset managers y banqueros privados actúan como bisagra entre el ahorro privado y los proyectos de transición.

La eficiencia ya no se mide solo en términos de rentabilidad, sino en capacidad de transformación. Y en ese sentido, el sector financiero tiene una responsabilidad histórica que obliga a traducir políticas en productos, a convertir la hoja de ruta institucional en oportunidades de inversión concretas. Que obliga igualmente a educar al inversor y a innovar con propósito, diseñando soluciones que combinen impacto y rentabilidad.


«Siento que la arquitectura institucional se ha activado, el mercado financiero ha respondido con creatividad y compromiso, y los inversores están más conscientes del papel que pueden jugar en la transformación económica»


La dirección política está clara, pero la ejecución será gradual. Los artículos de opinión publicados en septiembre lo confirman: muchas re comendaciones del informe Draghi aún no se han implementado plenamente. Esto no significa fracaso, sino una oportunidad para modular expectativas y reforzar el compromiso institucional.

Sea como fuere, ahora como consumidor (muy modesto) de productos financieros, siento que la arquitectura institucional se ha activado, el mercado financiero ha respondido con creatividad y compromiso, y los inversores están más conscientes del papel que pueden jugar en la transformación económica.

También siento que, más allá de las cuestiones de eficiencia y competitividad que examina el hasta hace poco firmante de los billetes de euro, los europeos estamos obligados a preguntarnos si sería posible una Europa más competitiva sin caer en la trampa del crecimiento extractivo, o si puede el mercado financiero ser parte de una transición que no solo sea verde, sino también justa y suficiente. La respuesta podría estar en no renunciar al progreso, sino en redefinirlo. El wealth management y los fondos de inversión pueden ser herramientas poderosas si se alinean con una visión de prosperidad que respete los límites que la naturaleza, el clima y la sociedad reclaman en la actualidad.

 

Tribuna de Jesús Mardomingo, socio de Andersen.

2025, la hora de la verdad para la inversión sostenible: lecciones para 2026

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Cuando el capital debe decidir si financia un mundo más justo… o uno más peligroso. 2025 será recordado como el año en que la sostenibilidad dejó de ser una etiqueta amable para convertirse en un territorio de batalla político, ético y financiero. El año en que el capitalismo de impacto tuvo que mirarse al espejo y responder una pregunta incómoda: ¿estamos financiando un futuro más humano o sólo maquillando los riesgos del presente?

1. Estados Unidos: el retroceso social como amenaza sistémica

La segunda Administración Trump ha puesto en marcha un desmontaje acelerado de los avances sociales de las últimas décadas: recorte de derechos civiles, eliminación de políticas DEI y restricción de libertades fundamentales para colectivos vulnerables. La ofensiva se extiende a la migración con deportaciones aceleradas y uso militarizado de la frontera, generando fuertes impactos en derechos humanos. La regresión afecta también a mujeres y niñas, con un efecto global documentado por organizaciones internacionales.

Incluso el mundo académico (espacio para el pensamiento crítico y la innovación social) se ha visto presionado, y hemos asistido a la inédita congelación de miles de millones en financiación, ni más ni menos que a Harvard, por rechazar supervisiones políticas.

Pese al caos político, las inversiones en renovables siguen creciendo, alrededor de un 10% sobre el año anterior, incluso tras la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París, paralizando permisos eólicos en tierras federales.

Pero la industria ESG muestra fatiga, con menos lanzamientos, más escrutinio y mayor coste del capital. La política polarizada está moviendo el suelo bajo nuestros pies más rápido que una tendencia económica y social estructural como es la inversión en un mundo más sostenible.

2. Defensa y sostenibilidad: el dilema más profundo del año

2025 marcó el año en el que las grandes gestoras levantaron su veto histórico al sector de la defensa. UBS abrió la puerta a fabricantes de armas en vehículos “sostenibles”. Allianz hizo lo propio, incorporando también actividades nucleares bajo ciertas condiciones. El argumento: sin seguridad no hay prosperidad.

El problema es que cuando la seguridad se convierte en negocio, aparece la espiral perversa: más armas, más tensión, más guerra, más ingresos. Si el retorno depende del conflicto, ¿qué incentivo real existe para la paz?

Los gobiernos deben proteger la seguridad colectiva, garantizar derechos y diplomacia, y evitar que el armamento se convierta en motor económico. Los inversores, mientras tanto, debemos reflexionar acerca del tipo de mundo que estamos financiando.

Invertir en defensa puede proteger fronteras. La inversión sostenible debe proteger la dignidad humana. Y no debemos olvidar que la paz es infraestructura esencial, quizá la más esencial. El ajuste no está siendo homogéneo: algunas gestoras han mantenido la coherencia, otras han retrocedido posiciones éticas para no quedarse atrás en rentabilidad.

El mercado se está segmentando: entre quienes no venden sus principios y quienes los ponen en precio de mercado.

Por el lado positivo, el debate sobre la sostenibilidad empieza por fin a desprenderse de los blancos y negros que lo han marcado en los últimos años. La sostenibilidad es un fin, no un camino único. Ahí es donde la figura del asesor se vuelve esencial: traducir valores individuales en decisiones de inversión coherentes.

3. Cambio climático: la urgencia que no entiende de geopolítica

La crisis ambiental no espera. Cada año sin acción multiplica los costes futuros. Si no se abordan las inversiones necesarias, la rentabilidad financiera de hoy se traducirá en pérdidas aseguradas mañana.

El “2026 Sustainability Outlook – Insights in Motion: See the Big Picture” de S&P Global lo cuantifica con claridad: el coste anual del riesgo físico climático para las empresas del S&P Global 1200 alcanzará 1,2Bn$ en 2050, incluso en un escenario con mitigación.

Y lo más alarmante: solo el 35% de las empresas del mundo cuentan con planes de acción climática.

4. Cohesión social: cuando la verdad se fragmenta, las sociedades se rompen

2025 también nos deja una amenaza silenciosa pero devastadora: la fractura del tejido social. Vivimos en un mundo polarizado, donde el relato importa más que la realidad y la discusión pública se convierte en un campo de batalla.

La irrupción de la inteligencia artificial generativa complica aún más discernir qué es verdad y qué es fabricación algorítmica. Cuando los hechos dejan de importar, la democracia se debilita, y sin democracia no hay sostenibilidad posible.

La inversión de impacto debería ayudar a reconstruir espacios de diálogo, educación crítica y comunidades con la persona en el centro. Porque una sociedad que no puede hablarse termina por no poder vivirse.

Necesitamos parar. Reflexionar. Leer. Volver a mirar al otro como alguien con una verdad, no como un enemigo.

En Portocolom nunca hemos creído en los extremos. No se trata de elegir entre negocio o valores, entre paz o seguridad, entre planeta o desarrollo. Todo está conectado.

El sistema financiero tiene un papel esencial en la construcción del futuro: mover el capital hacia donde se generan oportunidades, cohesión social y protección de nuestra casa común. Ese es el compromiso que renovamos en 2026: adaptarnos, mejorar y poner siempre a las personas en el centro.

Porque solo así la inversión puede cumplir con su verdadera misión: impulsar un crecimiento económico que merezca llamarse progreso.

Tribuna de Ana Guzmán Quintana, directora de Inversiones e Impacto en Portocolom AV.

El Anuario del Euro 2025 reclama acelerar reformas para blindar el euro en un escenario de incertidumbre

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Foto cedidaFrancisco Uría, director de Estudios y Análisis del Instituto Español de Analistas; Carmen Jordán, directora de la Fundación ICO; Jonás Fernández, eurodiputado y coordinador del grupo S&D en el Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo; Juan María Nin, presidente del Círculo de Empresarios; Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo; y Lola Solana, presidenta del Instituto Español de Analistas

En un contexto de incertidumbre global y fragmentación geopolítica, la presentación del Anuario del Euro 2025 en Madrid se convirtió en un llamamiento a que Europa “decida más rápido” y acelere reformas para reforzar la Unión Económica y Monetaria y así blindar la estabilidad del euro. La obra, dirigida por el economista  Fernando Fernández Méndez de Andés, alcanza su duodécima edición como publicación de referencia sobre la UEM y los grandes retos de la integración europea, y plantea una hoja de  ruta con tres ejes: elevar la productividad, aplicar reglas fiscales creíbles y avanzar hacia una regulación financiera más competitiva para sostener el crecimiento y la resiliencia de la UE en  los próximos años.

El volumen —titulado «El Anuario del Euro 2025. Repensar la UE. Consolidar la UEM en un mundo fracturado»— ha sido elaborado conjuntamente por la Fundación del Instituto Español de Analistas y la Fundación ICO, con la colaboración, por primera vez, del Círculo de Empresarios. 

Tras la bienvenida de Salvador Sánchez-Terán, socio director de Uría Menéndez, la presidenta del Instituto Español de Analistas, Lola Solana, puso en valor el Anuario como “un ejercicio de claridad y de independencia intelectual” en un contexto de elevada incertidumbre. “Europa no puede permitirse una década de parálisis: necesitamos una Unión que decida mejor y más  rápido, con ambición y con legitimidad, para proteger nuestro modelo social y nuestra capacidad de influencia en el mundo”, señaló. Solana subrayó que el Anuario ayuda a orientar  el debate público y concluyó: “La cuestión ya no es si hace falta reformar, sino con qué prioridad y con qué determinación”.

Carmen Jordán, directora de la Fundación ICO, subrayó el compromiso de la Fundación ICO con la reflexión crítica. “En un mundo dominado por grandes tensiones geopolíticas y económicas, pensar en términos europeos es más importante que nunca. Con el Anuario del Euro, queremos acercar los debates europeos a los ciudadanos de forma rigurosa y plural, y con ello contribuir a construir una Unión más unida y más eficaz”. 

A continuación, Francisco Uría, director de Estudios y Análisis del Instituto Español de  Analistas, presentó las principales conclusiones de los artículos que integran esta edición 2025. En su intervención, destacó que el Anuario plantea un diagnóstico exigente sobre la  capacidad de la UE para sostener su modelo en un entorno global crecientemente fragmentado y propone una hoja de ruta de reformas. “El Anuario identifica tres palancas inmediatas: cerrar la brecha de productividad, dotar de credibilidad a la gobernanza fiscal y avanzar hacia una regulación financiera que combine estabilidad y competitividad”, afirmó. Y  añadió: “Consolidar la UEM significa completar sus pilares —mercado único, unión de capitales  y marcos comunes más eficaces— para que Europa pueda crecer, invertir y resistir shocks sin depender de respuestas improvisadas”. 

Diálogo entre Luis de Guindos y Juan María Nin

El acto continuó con un diálogo entre Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central  Europeo, y Juan María Nin, presidente del Círculo de Empresarios, centrado en los desafíos  económicos y monetarios de la zona euro en un escenario de tensiones geopolíticas, cambios tecnológicos y transición energética. 

Durante la conversación, De Guindos subrayó “la creciente desconexión entre la geopolítica y el comportamiento de los mercados financieros”, y remarcó “las dificultades de los mercados  para descontar de forma gradual los riesgos geopolíticos, que tienden a pasar del cero al  infinito”, al tiempo que puso el foco en “el cambio de paradigma que reflejan fenómenos como los aranceles, la regulación bancaria y el nuevo enfoque hacia los criptoactivos en Estados  Unidos”. En la misma línea, señaló que “Europa se enfrenta a una disyuntiva clara entre la  fragmentación o una mayor cooperación para reforzar su autonomía estratégica”, y defendió  “la necesidad de aumentar la inversión en defensa y de avanzar en proyectos comunes, como el euro digital, para reducir dependencias y fortalecer la soberanía económica europea”. 

Por su parte, Juan María Nin destacó el desarrollo de la IA precipitará una nueva mutación del  capitalismo, con cambios importantes en el sistema socioeconómico, fundamentalmente a través de ganancias de productividad, fuerzas deflacionarias y reorganización del empleo. Conducirá a cambios de poder y gobernanza internacional, la aparición de empresas más poderosas que nunca y una nueva organización social. Este reto es difícil para una UE que no está preparada. 

Para clausurar el acto, Jonás Fernández, eurodiputado y coordinador del grupo S&D en el Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo, subrayó la necesidad  de reforzar la capacidad de acción de la Unión en un entorno de creciente fragmentación y llamó a que la Comisión dé pasos “inmediatos y decisivos para completar el Mercado Único, el principal resorte con el que cuenta la Unión para multiplicar su productividad y autonomía, y al que, sin embargo, no se le está dando el protagonismo que merece”. 

Doce años analizando los grandes retos del euro 

El Anuario del Euro 2025 se abre con un bloque sobre el contexto político y geopolítico, que describe un mundo “fracturado” y la presión que esa fragmentación ejerce sobre la Unión Europea. Desde esta perspectiva, el anuario plantea la necesidad de reforzar el poder político, económico y de defensa de la UE y de mejorar su capacidad de decisión, con reformas institucionales que permitan actuar con mayor rapidez y eficacia —incluido un mayor recurso al voto por mayoría—, para preservar un orden internacional abierto y basado en reglas.

Tras ese marco inicial, la edición dedica un apartado central a la productividad, alertando de la ampliación de la brecha con Estados Unidos, especialmente en actividades y servicios de alto contenido tecnológico. El anuario apunta como palancas prioritarias la culminación real del mercado único, la liberalización de servicios, el impulso a la Unión de Mercados de Capitales y un paquete de políticas pro-crecimiento orientadas a acelerar la adopción tecnológica, la inversión —también en capital intangible— y el mejor funcionamiento de los mercados laborales. 

El siguiente bloque aborda las lecciones del episodio inflacionario y la revisión de la estrategia del BCE prevista para 2025. Se destaca el valor de contar con un marco que permita reaccionar con simetría ante desviaciones de la inflación, reforzando el foco en la inflación subyacente y el seguimiento de salarios y márgenes, además de mejorar la robustez del análisis ante distintos escenarios y la comunicación. El mensaje subyacente es que la experiencia reciente exige perfeccionar herramientas de previsión y calibración, sin perder credibilidad ni anclaje  de expectativas. 

A continuación, el Anuario del Euro 2025 analiza la gobernanza fiscal y el primer año de aplicación de las nuevas reglas fiscales europeas (en vigor desde 2024). El diagnóstico es exigente: se señalan debilidades en supervisión y ejecución, una participación limitada de  parlamentos e instituciones fiscales independientes y, sobre todo, la ausencia de una capacidad fiscal común para financiar bienes públicos europeos —como defensa o transición  energética—. El anuario insiste en que, sin estrategias creíbles de consolidación, la sostenibilidad de la deuda seguirá bajo escrutinio y la confianza de los inversores actuará como límite efectivo del déficit. 

El penúltimo gran bloque se centra en el papel sistémico de Francia y Alemania dentro de la  UEM y en cómo su desempeño condiciona la estabilidad del euro. Se exploran vulnerabilidades y retos específicos —exposición a choques comerciales, necesidades de inversión, tensiones en finanzas públicas—, con una conclusión clara: la UE necesita que ambos  motores estén política y económicamente fuertes para sostener la cohesión y la resiliencia del proyecto común. 

Por último, el anuario desarrolla una agenda de competitividad regulatoria y de finanzas digitales. En regulación y supervisión financiera, se propone avanzar hacia marcos más simples  y armonizados y se plantea incorporar explícitamente la competitividad como objetivo en los mandatos supervisores, para facilitar la culminación de la unión bancaria (EDIS y resolución) y un terreno de juego más equilibrado frente a otras jurisdicciones. En finanzas digitales, se ofrece una mirada crítica al euro digital minorista por sus posibles efectos sobre depósitos, estabilidad y privacidad, y se prioriza el desarrollo de CBDC mayoristas y el aprovechamiento  de la innovación privada; además, se alerta de que la aplicación de DORA puede conllevar  costes operativos y de cumplimiento que, según su enfoque supervisor, podrían afectar a la  competitividad internacional del sector europeo. 

En conjunto, el Anuario del Euro 2025 concluye con un llamamiento a pasar de la diagnosis a la acción: autonomía estratégica abierta sin proteccionismo, una agenda de productividad que incorpore IA y demografía, reglas fiscales creíbles y una simplificación regulatoria que integre competitividad sin sacrificar estabilidad, como condiciones para consolidar la UEM en  un entorno global crecientemente fragmentado. 

Cae el apoyo de los accionistas minoritarios a las remuneraciones de los Consejos del Ibex 35

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La temporada de juntas generales de accionistas de 2025 en España se ha caracterizado por varios cambios significativos en el panorama de los emisores del Ibex 35, destacando una nueva caída en el apoyo a las políticas de remuneración en media,y un mayor peso de los accionistas estratégicos frente a los minoritarios. Así lo refleja el informe Proxy Season Review sobre la temporada de juntas generales de accionistas (JGA) 2025 en el Ibex 35, elaborado por Sodali & Co., uno de los principales proveedores de asesoramiento estratégico en materia de accionistas, que analiza los elementos clave de este órgano de gobierno en países como Alemania, Francia, España, Italia, Suiza, Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Brasil, Corea del Sur o México.

En el caso de España, se examina la temporada de JGA del Ibex 35 considerando 33 emisores, ya que ArcelorMittal y Ferrovial han sido excluidas al ajustarse a otro marco normativo extranjero que impacta a la forma de sus juntas.

Durante las JGA de 2025, las resoluciones centradas en materia de remuneraciones han sido, una vez más, las más controvertidas: 15 políticas de remuneraciones se han sometido a votación, recibiendo un 15,3 % de votos en contra de media y solo una estimación de un 56,9 % de apoyo medio de accionistas minoritarios, lo que refleja un empeoramiento medio de quince puntos respecto a las dos temporadas anteriores. Las razones se han centrado en la disconformidad con las estructuras de retribución y el alza de los niveles salariales de los ejecutivos.

Por su parte, el informe refleja que la gran mayoría de las empresas (94 %) continúan incorporando objetivos ESG en la remuneración variable de sus directivos. Tan solo hay una empresa del Ibex-35 que no los tiene en cuenta mientras que otra no paga ninguna remuneración variable de ningún tipo..

En cuanto a la modalidad de asistencia a junta, el formato híbrido -presencial y online- sigue siendo el preferido por la inmensa mayoría (87,9 %) del Ibex 35, mientras que las juntas exclusivamente virtuales han aumentado ligeramente, alcanzando el 9,1 %, y solo una compañía (3 %) ha mantenido el formato exclusivamente presencial. La participación media ha ascendido al 75 % (frente al 73,3 % en 2024), impulsada por accionistas estratégicos, aunque los minoritarios siguen controlando alrededor del 60% de los derechos de voto. La implicación esta tipología de accionistas ha disminuido ligeramente desde 2023 aunque más de la mitad de ellos sigue votando en junta (55,7 % en 2025 frente al 57,9 % en 2023).

La composición de los consejos se ha mantenido estable, con una mayoría de consejeros independientes en el consejo medio (54,78%). Los consejeros dominicales han aumentado hasta el 32,7% y los ejecutivos han disminuido su peso medio hasta el 12,86%. En cuanto a la presidencia del consejo, los dominicales siguen siendo predominantes (39,9 %), mientras que los ejecutivos, incluidos aquellos que combinan la función de presidente y consejero delegado, han descendido (39,4 % en 2025 frente al 48,5% en 2024). Es destacable, asimismo, el aumento en un 40% de los presidentes independientes (del 15% al 21%).

En promedio, la representación femenina media en los consejos de administración del Ibex 35 se mantiene en el 42,43 %, cumpliendo por segundo año consecutivo el umbral legal del 40 %, con 27 de 33 consejos (81,82 %) alcanzando este objetivo.  Si se analiza la diversidad de género por categoría de consejero, la inmensa mayoría de los independientes son mujeres (65,22%), mientras que la representación femenina es menor entre consejeros dominicales (35,6 %) y ejecutivos (8,62 %). Mirando los datos por otro lado, el peso de las mujeres que ocupan puestos ejecutivos en los consejos de administración del Ibex 35 ha aumentado ligeramente hasta casi el 2 %. Actualmente, cinco consejos cuentan con consejeras ejecutivas y dos mujeres ocupan el cargo de consejeras delegadas (frente a una en 2024). Tan solo cinco consejos están presididos por mujeres, tres de ellas externas.

Diversidad de género por categoría de consejero. Fuente: Proxy season review 2025, Sodali & Co

“La temporada de juntas de 2025 se ha caracterizado por una mayor participación de accionistas estratégicos, mientras que los minoritarios han mostrado una menor implicación, si bien un respaldo más crítico, especialmente en lo que respecta a las políticas de remuneración. Esta situación pone de manifiesto que las decisiones corporativas enfrentan cada vez un escrutinio más riguroso y que las empresas deben proporcionar mayor transparencia y alineación con los intereses de todos los accionistas”, sostiene Borja Miranda, director de España y responsable del Área de Servicios para accionistas en Europa y Latinoamérica.

Venezuela: las gestoras españolas hablan de un impacto limitado en sus fondos de mercados latinoamericanos

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Ha pasado una semana desde que Estados Unidos intervino en Venezuela, con la detención de Nicolás Maduro, y los mercados siguen teniendo una visión más geopolítica que económica de los sucesos, con reacciones acotadas más allá de los flujos hacia metales preciosos como el oro. Los gestores que en España están al frente de fondos de renta variable o renta fija latinoamericana hablan de impactos «insignificantes» o «limitados», de momento, en las plazas bursátiles, si bien reconocen más movimientos en el mercado de crédito y siguen con atención los acontecimientos y la evolución del precio del petróleo, para detectar posibles beneficiados o perjudicados por las políticas de Trump.

Gestoras españolas como Santander AM, EDM, Bestinver o Renta 4 tienen fondos centrados en renta fija o variable latinoamericana y aquellos que nos han dado su opinión destacan reacciones muy comedidas en sus carteras. Alejandro Varela, gestor en Renta 4 Gestora, explica que en el vehículo Renta 4 Latinoamérica, que carece de exposición a activos venezolanos, el riesgo se limita a posibles contagios puntuales. «Las principales bolsas de México, Chile y Brasil, donde concentramos nuestras inversiones, permanecen al margen del episodio y mantienen su trayectoria alcista, respondiendo simplemente a las dinámicas globales de liquidez que caracterizan este inicio de 2026″, indica.

En su opinión, «la intervención estadounidense en Venezuela tiene una lectura fundamentalmente geopolítica antes que económica, y, desde una perspectiva bursátil, el impacto resulta casi insignificante. Lo que realmente comunica Washington con esta acción es un mensaje contundente dirigido a otros bloques regionales: Estados Unidos pretende recuperar el control estricto sobre el acceso a recursos estratégicos y sobre las decisiones que pudieran cuestionar su posición dominante en el continente. No observo consecuencias bélicas de consideración», analiza, hablando de sospechas de colaboración interna.

Desde Bestinver, Ignacio Arnau, gestor del fondo Bestinver Latam, también limita las posibilidades de contagio en la región, por lo que descarta cambios relevantes en su visión: «Desde un punto de vista macro para Latinoamérica, el contagio directo es limitado: la economía venezolana hoy es mucho menor que hace una década (más cercana en escala a una economía pequeña de la región), por lo que estos eventos no justifican cambios relevantes en el escenario base de crecimiento regional».

Por eso, defiende, el impacto sobre los fundamentales domésticos, de consumo o de actividad económica en Latinoamérica parece muy acotado. «La principal opcionalidad positiva dentro de nuestra cartera sería MercadoLibre, que en el pasado tuvo una operación relevante en Venezuela pero desconsolidó el negocio en 2017 por controles de capital, suspensión del mercado de divisas y deterioro macro. Desde entonces, Venezuela no contribuye a los ingresos/beneficios/caja consolidados», explica. «Cualquier upside vendría de una auténtica re‑institucionalización y normalización del comercio y los pagos, más que de exposición financiera actual», añade.

Para el experto, «los principales canales de transmisión de los sucesos son las expectativas de oferta de petróleo y el repricing del crédito venezolano».

Sobre este último aspecto, indica que «en los mercados, se ha observado un repunte de volumen en activos venezolanos, con flujos dominados por fondos distressed y fondos de mercados emergentes, en un trade ampliamente “anticipado” (especialmente PDVSA). Las expectativas de recuperación han subido, y algunos analistas ya trabajan con un 45%–60% de recuperación sobre principal bajo un proceso de normalización de varios años que reduciría de forma significativa los haircuts esperados—muy condicionado al desenlace político y a la velocidad de la recuperación de la producción-«.

«Para los mercados la operación ha sido más bien irrelevante», defienden en Ibercaja Gestión. «La superioridad militar de EE.UU. hace improbable una escalada y, salvo en el mercado del crudo, Venezuela es un país que pasa desapercibido para los inversores», afirman.

«El petróleo es el eje central, pero no el único», matiza Pedro del Pozo, director de Inversiones Financieras de Mutualidad. «La intervención en Venezuela afecta también a expectativas sobre el gas, metales, fertilizantes y cadenas de suministro regionales. En realidad, América Latina vuelve a aparecer en el radar de los grandes fondos, no solo como oportunidad, sino como foco de riesgo político», advierte.

Evolución divergente en materias primas

Aunque la visión de los expertos sobre el impacto es de momento limitado en las carteras bursátiles, y algo más visible en los mercados de crédito, sí hablan de consecuencias claras en las materias primas: «Anticipo una evolución divergente«, dice Varela, viendo el oro al alza y el petróleo a la baja. «El oro podría enfrentar presiones adicionales derivadas de la mayor incertidumbre geopolítica. El petróleo, en cambio, ya atravesaba una debilidad estructural por la falta de dinamismo chino, y esta acción probablemente no le va a proporcionar el revulsivo que necesita. La cesión de 50 millones de barriles anuales de crudo venezolano a Estados Unidos anunciada representa apenas el 0,1% de la producción mundial, cantidad marginal. A medio plazo, el hipotético regreso del petróleo venezolano a los mercados internacionales una vez levantados los embargos añadiría presión adicional a un mercado ya saturado de oferta, prolongando la debilidad en su cotización», defiende.

Por ello, ni siquiera ve a las grandes petroleras como beneficiadas, de momento: «A largo plazo y haciendo un balance “en neto”, el negocio de las mayores petroleras americanas en Venezuela podría incrementarse y generar beneficios, pero para que las bolsas pongan en precio esta circunstancia necesitaríamos ver precios superiores en el barril de petróleo», dice el gestor.

Sobre el petróleo, el gestor de EDM cree que «un escenario de normalización podría ser negativo en el medio plazo para los precios porque incrementa la probabilidad de mayor inversión y mayor producción, pero difícilmente será inmediato: la producción actual está por debajo de ~1 millón de barriles diarios, la infraestructura está deteriorada (incluida la electricidad), y elevar la producción hacia ~2 millones requiere tiempo y un volumen relevante de capex; volver a niveles máximos históricos exigiría aún más tiempo e inversión. A corto plazo, también se menciona la posible salida al mercado de barriles almacenados si se alivian bloqueos, pero el impacto agregado debería ser gradual«, dice.

En la entidad tampoco esperan un impacto en el precio del crudo a corto plazo, aunque creen que a medio sí podría afectar: «Con una transición política, se estima que Venezuela podría aumentar la producción de petróleo a 1,3-1,4 millones de barriles diarios en dos años y alcanzar potencialmente los 2,5 millones durante la próxima década, frente a los aproximadamente 0,9 millones actuales», dicen. En este contexto, firmas como Repsol podrían verse beneficiadas: «Se espera que la compañía pida reanudar las exportaciones de crudo, actividad que le fue restringida desde marzo de 2025. Una transición exitosa en Venezuela podría actuar como catalizador positivo para la compañía», añaden.

Para Mutualidad, la reacción inicial del mercado del oro negro ha sido, en apariencia, sorprendentemente moderada porque «Venezuela, pese a contar con las mayores reservas probadas del mundo, lleva años siendo irrelevante desde el punto de vista de la oferta efectiva». Y, en el muy corto plazo, la expectativa dominante es que la intervención no va a retirar ni incrementar barriles, de manera relevante, del mercado global. Sin embargo, «sería un error quedarse en esa lectura superficial: el verdadero impacto de lo que está ocurriendo en Venezuela no se juega en semanas, sino en años. La pregunta relevante no es cuánto petróleo produce hoy el país, sino cuánto podría llegar a producir mañana, si se dan las condiciones políticas, jurídicas y financieras adecuadas».

En su opinión, «una eventual normalización institucional abriría la puerta a un proceso de inversión masiva en infraestructuras energéticas, hoy obsoletas. Las grandes compañías internacionales conocen bien el potencial del subsuelo venezolano y, si el riesgo político se reduce, el capital acabará llegando. Y, cuando eso ocurra, el mercado tendrá que empezar a descontar un nuevo actor relevante en la oferta mundial. Este es el punto que todavía no está en precios», asegura. Por eso cree que «una Venezuela estable y productiva sería un factor estructuralmente bajista para el precio del petróleo, a medio y largo plazo».

«Hoy, Venezuela no mueve el precio del barril. Mañana podría hacerlo. Y, entre medias, los mercados seguirán ajustando expectativas, primas de riesgo y estrategias de inversión. Porque, una vez más, la geopolítica está recordando que siempre acaba pasando por caja. Y, en ese sentido, no está de más una cierta dosis de prudencia, para comenzar este 2026», apostilla Del Pozo. No sin antes dejar claro que este episodio tiene implicaciones claras para la asignación de activos: las materias primas siguen desempeñando un papel de diversificación que muchos inversores institucionales no pueden ignorar.

Swisscanto nombra a Gianluca De Nard director de Estrategias Sistemáticas

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Foto cedidaGianluca De Nard, director de estrategias sistemáticas de Swisscanto

Gianluca De Nard ha sido nombrado nuevo director de estrategias sistemáticas en gestión de activos de Zürcher Kantonalbank, gestor delegado de los fondos ofrecidos por Swisscanto Asset Management International S.A. Según destaca la gestora, De Nard cuenta con cerca de cinco años de experiencia en la empresa suiza de gestión de activos OLZ AG, donde ocupó el cargo de director de investigación cuantitativa. Durante esta etapa, desempeñó un papel fundamental en la integración de métodos cuantitativos en la gestión práctica de carteras y contribuyó de forma significativa a consolidar el enfoque científico y basado en datos de la firma en materia de gestión de activos.

Gianluca De Nard es profesor de finanzas cuantitativas e inversión sistemática en la Universidad de Liechtenstein. Obtuvo su doctorado en Finanzas en la Universidad de Zúrich. Asimismo, ha desarrollado labores de investigación como investigador y becario postdoctoral en instituciones de reconocido prestigio como NYU Stern y la Universidad de Yale. Su trabajo ha sido publicado en revistas académicas de referencia, entre ellas The Journal of Finance, Financial Analysts Journal y The Journal of Financial Econometrics. Ha recibido diversos premios por su labor investigadora, incluido el prestigioso Premio Engle.

Por su parte, René Nicolodi, director de renta variable de la división de gestión de activos del Zürcher Kantonalbank, ha señalado: “Estamos convencidos de que, con su excelente formación académica y su experiencia en econometría financiera y aprendizaje automático, Gianluca De Nard aportará un importante valor añadido a nuestras soluciones de inversión y a toda la división de gestión de activos”.

“Estoy muy ilusionado de incorporarme a un equipo tan bien posicionado. Juntos, aprovecharemos esta sólida base para seguir profundizando en nuestra experiencia y reforzar de forma sostenible la división de estrategias sistemáticas”, ha afirmado Gianluca De Nard.

IA: del debate a repensar la exposición en las carteras

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Durante gran parte de los dos últimos años, la historia de la IA en los mercados ha estado dominada por un optimismo desenfrenado. Sin embargo, en las últimas semanas, tanto los mercados de renta variable como los de crédito han retrocedido desde lo que parecen ser valoraciones exageradas. Para los inversores esto ha supuesto reflexionar sobre su actual exposición a esta tendencia y, sobre todo, plantearse cuál será su peso en las carteras de 2026.

“En lo que va de 2025, el sector tecnológico ha contribuido con el 70% a la rentabilidad del S&P 500 y con más del 60% al crecimiento de los beneficios del índice. Esta fuerte aportación se debe al aumento constante de las previsiones de beneficios para las empresas de semiconductores, impulsado por el compromiso de los hyperscalers de invertir cientos de miles de millones de dólares en gasto de capital relacionado con la IA. Además, el poder de fijación de precios de los chips de IA ha permitido que los márgenes y beneficios alcancen nuevos máximos. Sin embargo, la esperada ampliación del mercado —es decir, la diversificación del rendimiento hacia otros sectores gracias a las ganancias de productividad impulsadas por la IA— aún no se ha materializado en la renta variable”, recuerda Nicolas Bickel, responsable de inversión en Edmond de Rothschild Banca Privada

Las cifras que señala Bickel son argumento suficiente para seguir invertido en valores tecnológicos y relacionados con la IA. Andy O’Brien, CFA, gestor de carteras en las estrategias de Investigación de EE. UU. de Putnam Investments, coinciden en que la IA y el sector tecnológico presentan importantes oportunidades de inversión. “Creemos que la IA es la innovación tecnológica definitoria de esta generación, una que transformará de manera fundamental la forma en que las personas viven y trabajan en los próximos años y décadas. Al igual que en ciclos transformadores anteriores, como el auge de internet, esta ola generará enormes oportunidades de inversión. Sin embargo, también traerá importantes riesgos, ya que muchos de los primeros participantes probablemente no alcanzarán sus ambiciosos objetivos y muchas empresas consolidadas enfrentarán nuevas disrupciones”, afirma O’Brien.

Por ello, la gestora sigue manteniendo posiciones en nombres líderes de infraestructura de gran capitalización como NVDA y AVGO, que han capturado gran parte de la creación de valor temprana en la infraestructura de IA. Pero el gestor también reconoce que “nos enfocamos en la ampliación del conjunto de oportunidades, tanto dentro de las capas físicas de la IA (memoria, almacenamiento y energía) como en la capa de implementación (software, servicios y videojuegos), donde esperamos que surja la próxima etapa de creación de valor”.

Ante el debate de la IA

Según reconocen Johanna Kyrklund, directora de inversiones (CIO) del Grupo Schroders, y Nils Rode, director de inversiones de Schroders Capital, a medida que nos acercamos a 2026, existe una gran preocupación por las valoraciones del mercado de acciones y se están estableciendo comparaciones con la burbuja puntocom. Pero, según su análisis, si observamos las valoraciones del mercado, las bolsas siguen respaldadas por el hecho de que los rendimientos de los bonos se comportan bien, la inflación está estable por ahora y por la probabilidad de que los bancos centrales relajen un poco más su política monetaria. 

“A nivel de mercado, seguimos viendo rentabilidades positivas en la renta variable. Por ejemplo, seguimos viendo potencial en los hiperescaladores para generar ingresos. En conclusión, continuamos viendo oportunidades. No hay que perder de vista el riesgo específico de la renta variable, pero la clave está en asumir este riesgo de forma deliberada, respaldada por un análisis fundamental detallado, y no por el peso de una acción en el índice. Estamos buscando oportunidades para diversificar. No todo ha girado en torno a la IA. El año 2025 ha demostrado las ventajas de la diversificación geográfica y las acciones de valor han tenido un buen comportamiento fuera de Estados Unidos”, señalan estos dos expertos de Schroders

De cara a 2026, Amundi se muestra tajante y considera que los inversores deberían adoptar una perspectiva global para mitigar la creciente concentración en renta variable. Según Víctor de la Morena, director de Inversiones de Amundi Iberia, habiendo buenas opciones y “más baratas” en el mercado habría que mirar más allá de los grandes nombres y del sector de la IA. “Estamos ante el mismo nivel de concentración que en 2000 y, en nuestra opinión, estamos en una burbuja, solo que no lo sabremos hasta que no estalle. Esto no significa que no haya que tener una exposición a la tendencia de la IA, solo que hay que ser selectivo y evitar estarlo a cualquier precio de valuación. Es importante no apostar todo al principio, porque puede ser que luego haya cambios en el juego”, aclara.

También en renta fija

Esta reflexión no solo afecta a la renta variable, también es necesario hacerla en el caso de la renta fija. Según Johnathan Owen, gestor de TwentyFour AM (Boutique de Vontobel), las estimaciones de emisión relacionadas con la IA se sitúan entre 1 y 3 billones de dólares para los próximos años, un volumen de deuda que bien podría resultar manejable, pero el momento es motivo de preocupación. “Los inversores se preguntan por qué deberían comprar la oferta actual cuando es probable que otra gran transacción esté a la vuelta de la esquina. Ya hemos tenido una serie de emisiones de bonos gigantes vinculadas al gasto en IA y, como resultado, cuatro empresas tecnológicas figuran ahora entre los diez principales emisores de bonos IG de EE.UU. en lo que va de año, frente a ninguna en 2024. Además, esto se suma a la considerable financiación del mercado privado.”, explica Owen. 

En su opinión, más allá de la tecnología, la IA está afectando a casi todos los ámbitos del panorama empresarial. Por ejemplo, en el caso de las empresas de servicios públicos, la cuestión gira en torno a las enormes necesidades energéticas de los centros de datos y la oportunidad de crecimiento sin precedentes que esto supone. Para Owen, esto supondrá una fuerte emisión, tanto en formato senior no garantizado como probablemente híbrido corporativo, a medida que se amplían los balances. “Las telecomunicaciones, la sanidad e incluso la industria están enmarcando sus estrategias en torno a la eficiencia, la productividad y la optimización de la IA. Evitar por completo este tema será cada vez más difícil para los inversores IG más cautelosos. Mientras el tema de la IA sigue dominando el panorama fundamental, las consecuencias macroeconómicas siguen siendo inciertas. Hay fuerzas claramente opuestas en juego: la innovación impulsada por la IA podría impulsar la productividad y el crecimiento, lo que en última instancia elevaría los rendimientos, mientras que la opinión contraria destaca las presiones desinflacionistas y la posible pérdida de puestos de trabajo”, argumenta.

La geopolítica marcará el ritmo y la divergencia del mercado de materias primas

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En 2025, el mercado de materias primas se caracterizó por la divergencia. Por un lado, los metales preciosos -en particular el oro- y los industriales mantuvieron un comportamiento muy fuerte, mientras que el petróleo y las materias primas agrícolas tuvieron un desempeño algo más flojo.  A la hora de analizar qué esperar en 2026, los últimos acontecimientos geopolíticos -en particular la nueva situación de Venezuela- tendrán un gran peso en cómo evolucione el mercado de materias primas. 

Un peso que comienza a notarse. La semana pasada, los futuros del oro superaron los 4.500 dólares por onza, alcanzando niveles históricos, impulsados por un marcado aumento de la aversión al riesgo a nivel global. La escalada de tensiones geopolíticas, la incertidumbre en torno a las protestas en Irán y la investigación penal abierta contra Jerome Powell han provocado una fuerte huida hacia activos refugio, con el oro liderando los flujos de capital. » Este movimiento se ve reforzado por un contexto internacional complejo, donde persisten focos de inestabilidad en Medio Oriente y América Latina, además de crecientes dudas sobre el crecimiento económico global. A esto se suma la compra sostenida de oro por parte de bancos centrales, que continúan diversificando sus reservas ante la pérdida de atractivo relativo de los bonos del Tesoro de EE.UU.», apunta Diego Albuja, analista de mercados ATFX LATAM.

En cambio, a los analistas les ha llamado la atención la reacción que ha tenido el mercado del petróleo, con unos precios que se han movido lateralmente. «Conviene distinguir el ruido geopolítico de la realidad sobre el terreno. Los últimos titulares sugieren que las importaciones estadounidenses de crudo venezolano vuelven en gran medida a niveles de 2024. Por ahora, los acontecimientos en Venezuela no alteran el panorama general. El mercado del petróleo parece estar en un superávit duradero. Prevemos que los precios del crudo se muevan en la franja alta de los 50 dólares durante buena parte de 2026″, afirma Norbert Rücker, responsable de Economía e Investigación de Next Generation de Julius Baer.

Punto de partida

No hay que olvidar que, visto en su conjunto, según el Bloomberg Commodity Index (BCOM), 2025 fue positivo: el índice subió un 9% en los últimos doce meses, con casi todos los sectores en verde salvo la energía y el grano. Otros benchmarks con más peso de energía reflejan un comportamiento más tibio. Por ejemplo, en TradingEconomics el S&P GSCI aparece con avance modesto en el año, mientras que el CRB muestra una subida mayor. 

“Desde 2020, los índices de materias primas han obtenido rendimientos comparables a la renta variable mundial, pero con menor volatilidad, lo que refuerza su papel como diversificadores y coberturas frente a la inflación. Los datos históricos muestran que incluso asignaciones modestas a materias primas pueden mejorar la eficiencia de la cartera, especialmente cuando la inflación se sitúa ligeramente por encima de los objetivos de los bancos centrales. Las materias primas también pueden ofrecer una alternativa para aprovechar la temática de inversión en IA, ya que las necesidades de infraestructura impulsan la demanda de insumos como cobre, litio y energía, así como de activos estratégicos como las tierras raras”, argumentan desde PIMCO.

Ahora bien, ¿cuál será la tendencia dominante para este 2026? Hasta los acontecimientos de Venezuela, los  expertos de las gestoras internacionales consideraban que esta tendencia divergente se mantendrá, ahora ponen el peso en cómo la geopolítica moverá el mercado, en particular el del petróleo y el del oro.

Metales preciosos: el oro

Según explican desde PIMCO, la extraordinaria subida del oro, que recientemente superó los 4.300 dólares por onza, ha acaparado la atención general. “Los precios han alcanzado máximos históricos incluso en un entorno de mercado generalmente propicio al riesgo. La demanda de los inversores de protección contra la inflación, cobertura geopolítica y diversificación frente al dólar estadounidense ha reforzado el papel del oro como activo estratégico. Los bancos centrales poseen ahora más oro que bonos del Tesoro estadounidense, lo que refleja un cambio en la gestión de reservas”, afirman desde la gestora. 

En opinión de Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad, los metales preciosos “probablemente sigan creciendo al alza” puesto que “nos encontramos ante un contexto geopolítico muy, muy incierto, en el que los bancos centrales siguen haciendo acopio de metales preciosos y en el que muchas economías, sobre todo emergentes, están acudiendo a los metales preciosos como alternativa para el dólar”.

Del Pozo explica que es bastante curioso que en un mundo tan digital como nos toca vivir, en lugar de volver al patrón oro, prácticamente estamos volviendo al oro directamente como patrón. “En todo caso, pues mucha atención porque también significa un punto de incertidumbre geopolítica desde el punto de vista de cotización”, afirma. 

Desde PIMCO insisten en que el contexto geopolítico sigue siendo clave. De hecho, destaca que la incautación de las reservas rusas en 2022 contribuyó a impulsar la acumulación de oro como reserva de valor políticamente neutral. “Esta tendencia, junto con las persistentes fricciones comerciales y el aumento de la deuda soberana, sugiere un apoyo estructural a la demanda de oro. En nuestra opinión, un incremento del precio superior al 10% durante el próximo año es factible. Sin embargo, la reciente subida del oro se ha visto impulsada tanto por el impulso y la liquidez como por los fundamentos, y pueden producirse retrocesos a corto plazo. Aunque la caída de los tipos reduce el coste de oportunidad de mantener oro, su valoración parece elevada en relación con los rendimientos reales, lo que hace necesario dimensionarlo cuidadosamente en las carteras”, concluyen.

Energía: petróleo y gas

A la hora de analizar el comportamiento y las perspectivas del petróleo y el gas, la geopolítica también tiene un peso determinante. En opinión de François Rimeu, estratega senior de Crédit Mutuel Asset Management, ambos precios se encuentran actualmente bajos. “En el caso del petróleo, esto se justifica por un mercado que actualmente experimenta un exceso de oferta; un exceso que, según las últimas previsiones de la OPEP, la EIA y la AIE, debería mantenerse en 2026. En el caso del gas natural, la lógica es similar, y para ambos mercados, la razón principal es la misma: la producción estadounidense ha sido más fuerte de lo esperado a lo largo de 2025”, señala. 

Por su parte, Matthew Michael, analista de materias primas y deuda emergente de Schroders, reconoce que, tras un año y medio arrastrando una tendencia bajista debido a la abundante oferta y la débil demanda, espera que los precios del petróleo y el gas suban debido a los desafíos en la producción de EE.UU. – donde existen pozos gaseosos y acuosos que requieren una baja inversión a precios reducidos- y el deseo de la OPEP de que los precios sean más altos. Este encarecimiento supondrá un potencial dolor de cabeza para los bancos centrales en los próximos 1-2 años.

“Además, hay que tener en cuenta que India está cediendo a la presión y reduciendo las compras de petróleo ruso, y es probable que nadie más compre estos barriles. Así pues, el importante excedente de petróleo podría desaparecer si se suprimen los barriles rusos. En este contexto, un mercado petrolero más equilibrado permitiría que los precios se estabilizaran en un rango de entre 60 y 70 dólares por barril”, comenta Michael.

Para Rimeu, el consenso actual es bastante negativo en cuanto a los precios de la energía, lo que tiene varias consecuencias. “En primer lugar, respalda las perspectivas económicas de todos los países importadores netos, es decir, casi todos los países desarrollados y todos los países de la zona euro. También respalda la tendencia desinflacionista actual, tanto a través de efectos directos como indirectos. Por último, también tiene efectos significativos en la trayectoria de los beneficios de muchas empresas, con repercusiones positivas para sectores como el transporte o los productos químicos, pero obviamente negativas para la industria del petróleo y el gas”, afirma.

Café y cacao: volatilidad estructural

Por último, en el caso de las materias primas agrícolas, Arturo García Alonso, CIO y socio fundador de GSI, destaca el comportamiento volátil que han tenido el café y el cacao, una tendencia que aún veremos este año. Según explica, el clima y la geopolítica han sido y seguirán siendo las dos fuerzas dominantes en su comportamiento. 

“Desde un punto de vista de inversión en mercados financieros, es importante subrayar que la evolución de precios en 2026 dependerá principalmente de acontecimientos climáticos que, por su propia naturaleza, son imprevisibles y cuya frecuencia va en aumento. Por eso, intentar fijar una dirección única para el próximo año no es realista. En términos de probabilidad, hoy el escenario es prácticamente simétrico: hay una probabilidad similar (~33%) de que los precios aumenten, se mantengan o disminuyan. Lo que sí es previsible es que, a medida que avancemos, habrá menos años “normales” y más campañas con circunstancias extraordinarias, lo que mantendrá la volatilidad elevada”, señala García. 

Según su experiencia, a largo plazo, el patrón más probable es una evolución lateral de los precios, pero con alta volatilidad, es decir, con oscilaciones fuertes dentro de un rango más que una tendencia limpia y sostenida en una sola dirección. “El debate público suele mezclar materias primas agrícolas con especulación. Pero invertir en café o cacao desde la economía real es otra cosa. La clave está en construir modelos que reduzcan la exposición a la incertidumbre y diversificar geográficamente, incluso entre continentes, para no depender de una sola región climática o política”, concluye.