Los 300 mayores fondos de pensiones del mundo alcanzan los 27,7 billones de dólares en activos
| Por Beltrán | 0 Comentarios

Los 300 mayores fondos de pensiones del mundo alcanzaron un volumen récord de 27,7 billones de dólares en activos gestionados al cierre de 2025, lo que supone un crecimiento del 13,4% respecto al año anterior y el mayor incremento anual registrado desde 2017, según el informe Global Top 300 Pension Funds, elaborado por el Thinking Ahead Institute de WTW, en colaboración con Pensions & Investments.
Según explica el documento, el incremento fue especialmente significativo en los fondos de mayor tamaño. «Los 20 más grandes aumentaron sus activos un 14,7%, por encima de la media, hasta alcanzar los 11,9 billones de dólares, y acaparan ya el 42,8% de los activos gestionados por los 300 mayores fondos del mundo», explican. La evolución ha sido desigual entre las distintas regiones. Norteamérica sigue siendo la de mayor peso en el Top 300, aunque pierde cuota; concentraba el 44,7% de los activos en 2025 frente al 47,2% del año anterior. No obstante, durante los últimos cinco años ha registrado el mayor crecimiento anualizado entre las grandes regiones, con un 6,4%.

En cuanto a Europa, los activos gestionados por los grandes fondos mundiales aumentaron su peso hasta el 24,6%, destacando el fondo soberano de Noruega, que superó por primera vez los 2 billones de dólares y se consolida como el mayor fondo de pensiones del mundo, un 12,7% por encima del segundo. Reino Unido y Países Bajos fueron los únicos mercados que registraron un crecimiento negativo de activos durante los últimos cinco años, tanto en moneda local como en dólares, aunque continúan siendo los dos mayores mercados de pensiones de Europa, con sistemas maduros y gran presencia de planes de prestación definida. Europa, además, sigue teniendo la menor proporción de activos de aportación definida, con un 13,2%, frente al 30,7% de Asia-Pacífico y el 31,6% de Norteamérica.
Destaca que, en Asia-Pacífico, aumentó el peso de sus activos hasta el 26,6%. La región mantiene una elevada exposición a renta variable, con el 51,4% de sus activos −el mayor porcentaje entre las principales regiones−, frente al 36,4% dedicado a renta fija y el 10,5% a activos alternativos. La tecnología y, especialmente, la inteligencia artificial, se están convirtiendo en elementos cada vez más relevantes para los fondos de pensiones. El 56% de los participantes en el estudio espera que la IA genere beneficios significativos para el conjunto del sector durante los próximos cinco a diez años, aunque la ambición va por delante de la preparación: muchos fondos aún están construyendo los procesos y dotándose de las infraestructuras necesarias para aprovechar todo su potencial. El 81% identifica la calidad y estandarización de los datos como una de las principales barreras para lograrlo.
Más escala y nuevas capacidades
La búsqueda de mayor escala continúa siendo una de las principales tendencias del sector. Los grandes fondos no solo están aumentando su volumen de activos, sino que también están buscando nuevas formas de ampliar sus capacidades a través de alianzas y colaboraciones estratégicas. El informe introduce en este contexto el concepto de hyperscaling, tomado del sector tecnológico, para describir cómo las organizaciones pueden utilizar su escala, datos, capacidades, relaciones y sistemas de gobernanza para mejorar sus resultados.
«Los grandes fondos de pensiones están creciendo y, al mismo tiempo, buscan nuevas formas de mejorar sus capacidades. La escala sigue siendo importante, como también lo es la capacidad de combinar conocimiento, tecnología, datos y una buena gobernanza para tomar mejores decisiones de inversión y responder a un entorno cada vez más complejo. España necesita seguir impulsando el desarrollo de pilares complementarios de previsión social sólidos y eficientes que refuercen la sostenibilidad de las rentas de jubilación futuras”, explica Oriol Ramírez-Monsonis, director de Inversiones en WTW España.
Las tendencias que muestra el estudio a nivel global también apuntan a retos relevantes para los sistemas de pensiones, como la necesidad de mejorar la diversificación de las inversiones, adaptar la gestión a las nuevas necesidades de los ahorradores y aprovechar las nuevas capacidades tecnológicas para mejorar la toma de decisiones.












